El resultado de las acciones y la llamada del enemigo.

-¡Bien¡- comienza Naruto llamando la atención a los veinte personas convocadas—Como todos sabéis, hace doce años algunos de vosotros fuiste secuestrado para introduciros alguna bestia dentro de vosotros.

Todos los presentes miran hacia los mencionados mientras ellos solo miran al frente, miran como Naruto sonríe. Aunque no se podría decir que clase de sonrisa hace.

-Sé que muchos de vosotros pensáis que es una maldición pero no lo es. Es algo…

-¡Cállate viejo!- interrumpe Toru a su padre provocando que todos se volteen y lo miren y que Naruto sonría más- ¿Nos has convocado para decirnos algo que ya sabemos? Si es así me marcho—dice mientras se dirige hacia la puerta dispuesto a irse.

-Estáis en peligro—dice Naruto, esta vez serio.

Toru al escuchar las palabras de su padre, aquel que pocas veces esta serio a no ser que haya algún problema, se detiene y se gira a mirarlo de nuevo. Los demás miran a Naruto. Algunos ya lo saben pero para otros es nuevo.

-Alguien os quiere utilizar para destruir Konoha. —continua Naruto cuando ya tiene la tención completa de todos.

-¿Quién?—pregunta Miyabi quien se encuentra entre Shikamaru y Temari, sus padres.

-No lo sabemos—le responde Shikamaru—Tan solo sabemos que es la misma persona que os secuestro. —dice mirándola a ella y a Temari que se encuentra mirando a su marido de la misma forma que cuando se entero que Kankuro estaba envenenado años atrás.

-¿Cómo lo sabéis?—pregunta ahora Ino mientras abraza a Hanami con fuerza.

-Nos ha enviado un pergamino—menciona Naruto manteniendo su sonrisa aun. —El sello del pergamino y el sello que dejo en los lugares de los secuestros son los mismos.

Daisuke mira como su madre que sigue todavía enfadada. Ahora entiende porque está enfadada. No es noticia que Sakura siempre ha estado rancia con el tema de los secuestros y las bestias.

-¿Y que hacemos?—dice Kiba después de mirar como Ai empieza a temblar después de escuchar que está en peligro.

-Eso mismo he dicho yo antes—susurra Sakura aunque tan solo lo escucha Sasuke y sus hijos, y los tres la miran.

No, de ninguna manera. Oka-san no hará nada. Piensa Daisuke al mismo tiempo que niega la cabeza y mira a Sakura.

-Nada—dice Naruto sonriendo más abiertamente—Solo esperar a que venga la diversión.

Y una gota de sudar les resbala por la nuca a todos menos a Sakura que se dirige pisando fuerte hacia Naruto para darle un buen golpe a la cabeza, a Toru y Daisuke que sonríen porque ellos también quieren la diversión, y a Sasuke que se mantiene tan serio e inexpresivo como siempre.


Una vez ya acabada la reunión, Miyabi se aleja de los demás y se dirige a su lugar secreto. Un lugar que tan solo ella y Daisuke saben. Salta en tejado en tejado lo más rápido que puede y, al mismo tiempo, intenta que nadie la vea. Cuando lleva corriendo unos pocos quilómetros, empieza a andar y se detiene cuando se encuentra con una cascada. Se sienta en una de las rocas, apoya sus manos un poco detrás de su cuerpo y permanece así pensando en todo lo que ella es. Esta tan metida en sus pensamientos que no se da cuenta que detrás suyo se encuentra Daisuke mirándola. Empieza a andar con sigilo. Él sabe como de violenta puede llegar a ser. Cuando llega a su lado, le extiende su chaqueta.

-Empieza a hacer frio—dice con obviedad cuando Miyabi se le queda mirando a él y a la chaqueta.

-Lo mismo te podría decir—le contesta volviendo su mirada de nuevo al agua, haciéndole caso ninguna a Daisuke.

Daisuke, en estos momentos, diría algo parecido a "Yo soy hombre, puedo soportarlo", lo diría pero no a ella. A Miyabi se tiene que tratar de otra forma o al menos eso intenta siempre. Porque algunas veces mete el pie hasta el hondo del hoyo, como lo hizo la última vez.

-Sigues enfadada.

Daisuke espera que Miyabi le diga algo, como siempre lo hace. Pero esta vez no es así. Esta vez Miyabi está callada y ni siquiera le mira. Y eso le enfurece y le pone triste a la vez. Está acostumbrado que le presten la atención, está acostumbrado que todas vallan de él gritándole. Pero Miyabi nunca ha sido como las demás.

-Lo siento. —dice sintiéndolo de verdad.

Pero nada, ella sigue sin mirarle. Ni siquiera se inmuta, es como si él no estuviera a su lado pisándose el ego y la arrogancia para decirle que lo siento.

-¿Miyabi?—pregunta con temor Daisuke

-¿Qué quieres que diga?—empieza a decirle Miyabi aunque sin despegar la mirada del agua

-¿La he cagado tanto?—susurra Daisuke.

¿Por qué me cuesta tanto hablar con ella? Maldita seas Miyabi.

-No—le dice Miyabi y se gira para mirarle. —Tan solo fuiste tú mismo.

-Entonces…—comienza a decir Daisuke pero no puede continuar porque Miyabi le interrumpe de inmediato.

-Entonces soy yo—dice y salta para bajarse de la piedra que estaba sentada—La culpa es mía.

-No entiendo lo que me quieres decir—dice Daisuke mirándole y suplicando a solo él sabe a quien para que no haga lo que piensa que ella hará ahora mismo.

-Que fui una tonta por pensar que podrías llegar a cambiar y ser diferente—le dice y le sonríe aunque Daisuke sabe que esa sonrisa no es para nada sincera.

Miyabi se dirige las manos al cuello y se desabrocha el colgante. Daisuke pone expresión de tristeza. Miyabi vuelve a sonreírle y le da el colgante para después irse dejando a Daisuke mirando hacia donde se ha ido. Cuando ya no ve a Miyabi, mira el colgante y lo aprieta en la mano que lo tiene. Mira de nuevo hacia donde se ha ido Miyabi y da un golpe a la piedra donde ella estaba sentada, destrozándola. Él sabe que lo que ha dicho Miyabi no es verdad. Quizás si es verdad que él se ha comportado como él mismo pero no es la culpa de ella. Él fue quien le prometió que se comportaría diferente pero ha fallado a su palabra.


-Daisuke—empieza a decir Sakura al abrir la puerta de la habitación de él. Pero no dice nada más porque le sorprende verle tumbado en la cama y mirando fijamente al colgante.

Cuando ya ha entrado y se sienta al lado de Daisuke, sonríe y niega la cabeza.

-Así que te han roto el corazón—dice con burla, cosa que hace que Daisuke se sonroje y deje de mirar el colgante. —Sabes que Miyabi es como es. No lo pienses más, se le pasará y todo volverá a ser igual.

Daisuke quiere creer eso, quiere que pase como las demás veces pero algo le dice que está vez será distinta.

-Me devolvió el colgante—dice enseñándole el colgante a Sakura.

Sakura sonríe más, se acerca a él y le levanta la barbilla para que le mire.

-Lo que tenéis Miyabi y tú es más que un colgante—le dice sonriendo—Lo sabes como también sabes lo mucho que me enfada que no bajes a la hora para cenar. —acaba de decir y se levanta de la cama para irse de la habitación.

-Oka-san ¿Está mal que me preocupe más por esto que por lo del enemigo?—dice todavía mirando al colgante.

-No—le responde Sakura y Daisuke se gira a mirarla—Es mejor de esta forma.

Sakura le sonríe por última vez y se sale de la habitación. Daisuke suspira profundamente, mira por última vez el colgante, se cuelga en su cuello y sale de su habitación para cenar. No tiene ningunas ganas de presenciar a su madre enfadada.


A la mañana siguiente, en una distancia de tres largos y duros días, donde el calor y la arena es todo lo que encuentras. En lo más alto de la mansión del Kazekage…

-Gaara, no lo creo necesario—dice Kankuro.

-Estamos hablando de mi hija—replica Gaara mirando al infinito que es el desierto.

-Lo sé pero nosotros también lo podemos hacer—le dice Kankuro intentando convencer a su hermano.

Gaara se gira y comienza a caminar hacia la puerta sin ni siquiera dirigir una mirada a Kankuro quien se encuentra mirando detenidamente cada movimiento que Gaara hace.

-Y lo haremos pero ellos serán de apoyo. Naruto haría lo mismo si fuera en su caso. —dice antes de irse y dando por terminada la discusión.

Kankuro se queda estático y aprieta la mandíbula. Sabe que Naruto los ayudará, que enviaran a uno de los mejores equipos pero no puede evitar sentirse innecesario. Después de todo, Suna es una aldea de ninjas y es de su sobrina de quien estamos hablando.


-Iréis a Suna y lo haréis bien. ¡Dattebayo!—dice Naruto levantándose de la silla y levantando el puño en señal de victoria.

Debería estar ya acostumbrada. Piensa Hanami mientras apoya la frente en la palma de su mano en señal de desaprobación y pena hacia ella misma.

Ai sonríe con arrogancia y Keira ladra y menea su cola felizmente. Posiblemente tiene miedo por lo del enemigo desconocido pero le apasiona ir de misión. Miyabi sonríe, está contenta pero preocupada al mismo tiempo. Es bueno ver a sus tíos pero no cuando es por esa clase de misión. Y, por ultimo, Mirai sonríe también pero de pena por el Hokage que tiene. Le respeta mucho pero mentiría si dijese que es el Hokage más maduro que ha tenido Konoha.

Shikamaru observa toda la escena pero está más concentrado en analizar la reacción de su hija. Sabe que es sonrisa tiene dos significados y también sabe que cuando vuelva a casa tendrá un doble problema con Temari y eso es un verdadero rollo.


Después de dos días de viaje, el equipo 12 todavía se encuentra corriendo pero saben que les queda, como mucho, un día. Miyabi va delante de todas las demás pues que es la que mejor conoce al desierto y sus peligros. Todas siguen corriendo pero entonces Keira empieza a ladrar y a gruñir y todas se paran pero cuando se quieren poner en posición de defensa y observar bien a su alrededor, unas cuatro pequeñas bolas de fuego se acerca muy rápido hacia ellas. Hanami empieza a hacer lo más rápido que sabe hacer los sellos de manos.

-¡Elemento Agua: Pilar de Agua!—dice antes de sacar por la boca una gran cantidad de agua que forma un torrente denso creando una gran barrera para todas, protegiéndolas de la bosa de fuego y haciéndola vapor cuando hacen contacto con el agua.


¡Hola! Realmente no tengo nada importante que decir, tan solo puntualizar un par de cosas:

1. El colgante de Daisuke y Miyubi será importante en futuros capitulos.

2. ¡La pelea comienza!

Y bueno, como simepre, comentad tanto sea beno como sea malo.

Saludos