Hola. A lo largo del capitulo habrán algunos asteriscos y abajo explico el significado de todos ellos. Lean y disfruten. ¡Y COMENTAD!
Contratiempos en la Misión.
-¿Les has mandado a una misión para salvarla cuando lleva un mes desaparecida? ¿Y más cuando Gaara te ha informado que eso mismo ponía en el lugar del secuestro?—pregunta Kakashi, quien está sentado en la ventana de la oficina del Hokage, sin despegar la mirada de su libro.
-Ahora que lo dices, si que suena un poco mal—dice Naruto riéndose nervioso y tocándose la nuca.
De vuelta en medio de la nada, en un largo y duro desierto. A poco menos de dos días de distancia de la Aldea Oculta de la Arena.
-¿Qué demonios fue eso?—pregunta, gritando y toda enfurecida, Miyabi.
-¿No podrías haber hecho otra cosa?—pregunta Ai mirando con desprecio a Hanami.
Tanto Ai como Keira se encuentran enfadadas con Hanami. Las dos odian el agua y más si son mojadas sin aviso.
-Claro, podría haber dejado que te quemaras. —le responde con reproche Hanami.
-¡Estad alerta!—les grita Mirai- ¡Os comportáis más como unas niñas caprichosas que unas ninjas!
Una joven muchacha con el pelo rojo recogido en una alta coleta y llevando un extraño kimono, que se encuentra a unos diez metros de distancia, se las mira enfadada.
Malditas. Les lanzo bolas de fuego y me ignoran. ¿Quiénes se creen que son para ignorarme de esta forma?
-¡Vosotras!—grita la pelirroja provocando que todas dejen de gritar y la miren. — ¿Cómo podéis ignorar mi saludo?—dice antes de hacer unos sellos y sacar de su boca una gran bola de fuego.
Las cuatro kunoichis saltan para esquivar la gran bola y Ai, que acaba de rodar por el suelo, solo la mira con asco y poniéndose roja.
-¿Saludo? ¡Estas loca!—dice y salta encima de Keira y que se convierta en un clon de Ai.- ¡Colmillos cruzados!
Ai y Keira empiezan a girar en una alta velocidad en dirección a la pelirroja aunque solo logran darle brazo izquierdo.
Es muy rápida. Debo de pensar en algo y rápido. Piensa Miyabi observando detenidamente a la mencionada y desplegando los dos abanicos,* con tres lunas cada uno, que lleva en su espalda.
-Elemento Viento: Red—dice moviendo violentamente sus abanicos y creando una gran ráfaga de viento que coge forma de red atacando a la pelirroja.
-Que maleducadas. Ni siquiera me dejáis presentarme—reclama la pelirroja al mismo tiempo que esquiva la ráfaga de viento creada por Miyabi.
-Tampoco es que nos importe—le responde Mirai cuando llega en frente suyo y empieza a pelear con ella cuerpo a cuerpo. Pero tan solo llega a darle un diez por ciento de todos los golpes que le lanza. La enemiga aparece detrás de ella y le lanza una patada que hace que salga volando.
-Mi nombre es Akane y la próxima vez que nos encontremos, acabaré con vosotras. —dice la pelirroja, ahora con nombre, antes de sacar por su boca una gran cantidad de lava y empezar a correr.
-¡Ai coge a la sensei!—grita Hanami cuando comienza correr para escapar del gran charco de lava que empieza a expandirse.
-Sensei—pregunta Hanami agachándose puesto que Mirai se encuentra sentada en el suelo.- ¿Se encuentra bien?
-Si—le sonríe con dulzura para tranquilizarla.
-¿Por qué ha escapado?—gruñe Ai y Keira vuelve a su aspecto normal de perro blanco.
-Porque se acerca una tormenta de arena—dice, como si fuera lo más obvio, Miyabi. —Tenemos que encontrar una cueva para protegernos.
En la entrada principal de Konoha, el equipo once*, formado por Chocho, Inoiji y Shikadai y teniendo como sensei a Konohamaru, se preparan a correr para salir de misión.
-Shikadai.
El nombrado se gira al escuchar su nombre y su equipo se para antes de partir hacia Suna como equipo de apoyo.
-Oka-san—tan solo susurra Shikadai.
-Salva a tu prima pero, sobre todo, protege a tu hermana. —le dice Temari y Shikadai asiente y le sonríe vagamente.
El equipo once empieza a saltar correr y, al poco tiempo, a saltar. Deben llegar lo más rápido a Suna si quieren cumplir la misión a la perfección. Mientras tanto, Temari los observa marcharse cuando, a su lado, aparece Shikamaru.
-Lo harán bien—le dice mirando al mismo lugar donde el equipo once va desapareciendo. —Cumplirán la misión. —dice mientras pasa un brazo por la cintura de Temari y la atrae hacia él.
Dentro de una cueva se encuentra el equipo doce, salvaguardándose de la tormenta de arena que hay afuera de la cueva.
-¿Cómo es posible que dure tanto?—se queja, por decima vez, Ai.
-En esta zona, las tormentas son más largas. —Le comienza a explicar Miyabi quien acaricia a Keira—Si la tormenta hubiera sido unos metros más adelante, hubiera sido un poco más corta.
-Está oscureciendo. Dormiremos aquí y haremos tornos de vigilancia. Hanami empiezas tú. —explica Mirai—Tan pronto acabe la tormenta, partiremos de nuevo.
-¡Si!—exclaman todas.
-Tan solo son escoria—replica Akane.
Tan solo una débil luz ilumina la habitación pero tan solo deja saber que hay tres personas ahí, una de las cuales está en el suelo con grilletes.
-No te confíes—dice una voz masculina cuya identificamos como el segundo individuo—Recuerda que son Jinchuriki. —dice antes de irse y dejar a Akane junto la tercera persona.
-Pobrecita—dice Akane con un tono muy irónico, cogiendo la barbilla a la encadenada- ¿Llegaran a tiempo o no para salvarte?
Akane deja a la encadenada y anda hacia la puerta.
-Igual, aunque lleguen a tiempo, acabaremos con ellos y después te mataré.—dice antes de cerrar la puerta.
Cuando Akane abandona la habitación, la encadenada mira a la puerta por donde han salido los otros dos y tiembla.
-Por favor…- susurra empezando a llorar poco a poco. —Por favor, que alguien me ayude—susurra de nuevo sin poder gritar puesto no tiene suficiente fuerzas como para hacerlo.
Una vez en la Aldea Oculta de la Arena, cuando el equipo doce ha llegado después de un poco de retraso por culpa de la inesperada y larga tormenta de arena.
-Debéis darnos alguna prenda o cosa que tenga su olor, así la podremos rastrear con más facilidad y rapidez. —explica Mirai señalando a Ai y Keira.
-Matsuri—dice, tan solo, Gaara y ella se sale de la oficina del Kazekage. —Gracias por ayudarnos.
-Tú harias lo mismo—dice, tuteándolo, Miyabi. —Oh, lo siento. Usted haría lo mismo, Kazekage. —dice de nuevo, mostrando más educación esta vez.
-Miyabi, no pasa nada. Soy tu tío.
Matsuri vuelve a entrar en la oficina y entrega a Mirai una capa en mal estado.
-Es lo ultimo que se puso—informa—Pensé que es lo mejor.
-Por supuesto—le dice Mirai sonriéndole y entregando la capa a Ai.
-El Hokage nos ha informado que vendrá un equipo de apoyo—comenta Kankuro haciendo que las kunoichis se sorprendan.
-¿Os ha dicho el equipo que vendrá?—pregunta Hanami mirando a Kankuro.
-No—le contesta Gaara.
-Bien—dice Mirai—Cuando vengan, nos iremos a buscar a su hija señor Kazekage.
-¡No!—protesta Miyabi—Debemos ir ahora así podre…
-Miyabi, cálmate—le interrumpe Gaara—Esperareis al equipo de apoyo y os iréis.
-Pero…
-Ahora no podéis hacer nada—dice Kankuro poniéndole la mano en el hombro para tranquilizarla—Mandaremos que os preparen algunas habitaciones y hagan comida. Debéis estar cansadas por el largo viaje y por la sorpresa que os habéis llevado por el camino*.
A la mañana siguiente, en la entrada de Suna, los equipos once, que llegaron en esa misma noche, y el equipo doce se preparan para partir.
-¿Estáis preparados?—pregunta Ai, ajustándose el protector en la frente.
Miyabi se acerca a Matsuri, quien está llorando en silencio, y le sonríe.
-Pronto volveremos con ella. —le dice para tranquilizarla y antes de darle un abrazo.
-¡Bien!—dice Ai para llamar la atención de todos—Keira, guíanos.
Con esta ultima palabra, Keira empieza a correr hacia donde ella percibe el olor de la hija* del Kazekage.
-Debería estar aquí. –se lamenta Ai mientras mira a todo su alrededor.
-¿Segura que Keira no está resfriada o algo parecido? Porque yo solo veo arena, arena y más arena. —le dice Hanami y apunta a Keira con cara de reproche.
Shikadai se acerca a donde está Keira oliendo y pasa su mano por el suelo.
-Mirad esto—dice haciendo que todos vallan detrás suyo y se asomen para observar lo que él observa.
-¿Una puerta?—pregunta Chocho cuando Shikadai e Inoiji la abren- ¿Sin escaleras?
-Oh no. —dice Hanami cruzándose los brazos—No voy a bajar por ahí. Me niego.
Todos, menos Hanami, saltan adentro de la puerta en orden. Hanami observa con cuidado al gran agujero negro que se supone que debe llegar en algún lugar.
-¡Hanami solo faltas tú!—le grita su hermano.-¡Vamos!
-¡No!—se niega de nuevo Hanami haciendo un puchero.
-¡Hanami!—le grita ahora Shikadai- ¡Salta, yo te cojo!
Hanami al escucharlo, se sonroja. Y Ai empieza a reírse sonoramente mientras los demás la miran raro. Hanami salta y es cogida por Shikadai, como él le había prometido y ella rápidamente se baja de sus brazos y se va hacia el lado más apartado de Shikadai.
-Tranquila, Shikadai es un poco ciego—le susurra Miyabi sonriéndole ampliamente.
-No te burles de mí
-No lo hago. —Le dice y le empuja para que comience a caminar detrás de todos. —Hacéis una bonita pareja.
-Miyabi por favor
-Si, si—le dice empujándola más—Pero sigue caminando.
-¿Qué es este lugar?—pregunta Ai temblando y mirando de izquierda a derecha por si acaso.
-Unos pasadizos subterráneos—le contesta Chocho también temblando y mirando por detrás continuamente.
-¡Eso ya lo sabia, gorda!—le grita Ai enfureciendo a Chocho.
Gorda, gorda, gorda, gorda… Piensa, una y otra vez, Chocho.
-¿Cómo me has llamado, chucha?—le grita Chocho.
Las dos paran y se miran lanzándose pequeños rallos en los ojos.
-¿Os vais a pelear?—les pregunta Hanami sonriéndoles y ganándose una mala mirada de las dos. —Vale, vale. Olvidarlo, yo no he dicho nada. —dice sacudiendo su mano, restándole importancia al asunto.
-Estad atentos—dice Shikadai sin parar de caminar y girando a la derecha y encontrándose con una puerta.
-¿Qué haces? No la abras—le detiene Ai temblando como antes.
-¿Tanto miedo tienes, chucha?
-Te lo estas buscando, gorda.
-Ignorarlas y abre la puerta Shikadai. —dice Miyabi, dejando a las otras dos mirándola mal a ella por pasar de ellas.
Al otro lado de la puerta, hay como una especie de lugar que todos les recuerda a la fase que tienen que luchar en los exámenes Chunin.
-Por fin habéis venido. Aunque ahora soy más.
-¡Tú!—le grita Hanami
-¡Akane! ¡Mi nombre es Akane!—le grita la pelirroja.
-Como si me importará. —dice, sin más, Hanami.
Akane se pone roja de rabia y se lanza hacia ellos sin avisar. Hanami saca un kunai y empieza a pelear con ella.
-Tengo una idea—susurra Miyabi a los demás. —Ella nos ataco en el desierto. Es muy arrogante y creída.
-¿La analizaste?—le pregunta Shikadai mirando como Hanami y ella luchan.
-Si. Utiliza Jutsus de fuego y de lava así que supongo que también utilizara de tierra. —comienza a explicarles a los demás—Es rápida. Pero su punto débil es ser insolente con ella. Eso le saca de quicio.
-¿Alguna estrategia?—le pregunta Inoiji preocupado por su hermana.
-Si. Tenéis que…- comienza Miyabi a relatar su estrategia con los demás.
Hola de nuevo. Aviso que no podré publicar un nuevo capitulo hasta dentro de tres o cuatro días. Lo siento pero no puedo hacerlo por cuestiones de estudios.
Gracias por leerme y comentad cualquier critica, opinión y duda.
Saludos
*Los dos abanicos: lo indicado sería poner uno pero no tenia ganas de que fuera exactamente igual al que tiene Temari. Son más pequeños que el abanico de ella.
*En la historia, Los hijos que invento Kishi tienen 19 años.
*Kankuro se refiere a la tormenta.
*Todavía no os diré el nombre. Si, soy mala.
