Leed, disfrutad y COMENTAD.


Cosas Inesperadas

Una suave brisa hace mover aquellos pocos mechones rubios que se encuentran sueltos que ese perfecto y elegante moño. Esos ojos verdes tan grandes e iguales a los de su madre miran sin casi pestañear a su frente. Miyabi espera pacientemente o eso es lo que aparenta porque en el fondo, dentro suyo, está nerviosa. Y aunque quiere decir tantas cosas, se mantiene callada.

-Entiendo—dice, después de unos largos minutos, Naruto levantando la mirada del papel que ahora entrega a Shikamaru.

Miyabi le mira esperando que diga algo. Espera… y sigue esperando pero él no dice nada y a ella se le está acabando la paciencia y se está volviendo nerviosa y su respiración menos tranquila.

-No has entendido nada ¿Verdad?—se pronuncia Shikamaru cuando termina de leer el papel.

-Pues la verdad es que no—se rasca la nuca Naruto riendo con vergüenza. Y eso hace que Miyabi se altere más. Tiene unas grandes ganas de darle un buen viaje con sus abanicos y enseñarle lo que es volar pero se contiene. Naruto puede ser tan estúpido como sea e inmaduro también. Pero no deja de ser el Hokage.

Shikamaru suspira con mucha vagancia y eso no ayuda nada a que Miyabi se tranquilice. Shikamaru, a pesar de haber suspirado y apoyarse a la barandilla de la azotea de la mansión del Hokage y dar un par de caladas, sigue sin explicar lo que significa el mensaje del papel. Pero eso lo hace apropósito para mosquear a su hija, siempre lo hace cuando tiene alguna oportunidad, y esta no iba a ser menos.

-El juego empieza—repite el mensaje del papel Shikamaru—El secuestro fue un simple pasatiempo…

-Lo peor vendrá a partir de ahora—Naruto acaba por él y muy seriamente—Se está burlando de nosotros.

-Están- le corrige Miyabi ahora más calmada pero no del todo—La chica que tuvimos que luchar era una de ellos aunque estoy segura que tan solo era un peón. Si nosotros no la hubiéramos atacado, igual hubiera muerto ya que ella estaba cubierta de los papeles explosivos que causaron en derrumbamiento del pasadizo.

Naruto mira hacia la villa y aprieta el agarre a la barandilla.

-Hay una cosa más—dice Miyabi a los pocos segundos y atrayendo la atención de nuevo de los dos—No sé si estoy en lo cierto pero es my probable que lo sea. Si no mal recuerdo, los miembros de los Akatsuki vestían capas negras con nubes rojas ¿No?—para esperando que le respondan pero ninguna dice nada, tan solo la miran fijamente—Bueno, interpretare eso como que estoy en lo cierto. Akane, la mujer que era peón, llevaba una capa igual pero las nubes no eran rojas, eran blancas.

Los otros dos presentes siguen sin decir nada, tan solo la observan detenidamente. Naruto vuelve a girarse a mirar la villa donde los aldeanos viven sus vidas felizmente totalmente ajenos a lo que, tarde o temprano, llegará y romperá esa felicidad.


Miyabi está caminando por la villa y al pasar por el parque, se detiene y observa a los pocos niños que juegan. Se acerca al banco que esta cubierto por sombras.

-En casa también puedes estar de esta forma—dice al pequeño niño que está como dormido tumbado al banco.

-Oka-chan me regañaría—le contesta sin molestarse a abrir algún ojo ni cambiar su postura siquiera. Miyabi sonríe y se ríe confirmando a lo que ha dicho el pequeño.

-Claro, eso será demasiado problemático ¿Eh?—se ríe Miyabi y se acerca a la frente para darle un beso—Ve a casa, Shikazu.

Al salir del parque, se da cuenta que está siendo observada. Mira hacia arriba y descubre a Daisuke observándola desde el tejado del edificio de arriba. Él ni se esconde, es más, salta para ponerse a su lado. Se miran pero ninguno dice palabra alguna. Miyabi lo mira por algunos segundos más antes de volver a caminar siendo seguida por Daisuke. Caminan hasta llegar al punto donde sus caminos deberían separarse puesto a que sus casas están en direcciones contrarias. Pero antes de que pueda hacer un paso más hacia su casa, Daisuke le coge el brazo deteniéndola. Miyabi no se gira, tan solo se para y Daisuke sonríe arrogante. La hace girar y antes de que Miyabi pueda decir algo, la besa. Miyabi quiere darle un buen golpe pero parece que Daisuke ha podido leer su intención porque le coge el otro brazo para que no le pegue. Daisuke le muerde el labio superior y ella hace un gemido y él lo aprovecha para introducir su lengua en su boca. Ella no quiere responder al beso pero el muy cabrón sabe como besar. Así que el beso se convierte en una batalla salvaje para ver quien tiene el control. Es un baile de violencia hasta que los dos se separan por falta de aire acabando así la batalla sin vencedor pero empiezan otra con sus ojos y mirada. Miyabi se acerca más a él y cuando Daisuke sonríe de nuevo de esa forma tan arrogante que Miyabi odia y ama al mismo tiempo, ella le da un golpe bajo y él se dobla agarrándose sus partes bajas. Ahora es ella quien sonríe arrogante.

-No te voy a perdonar—le informa tranquilamente mirándole como él sufre. —Si quieres que lo haga, deberás demostrármelo.

Daisuke, todavía con dolor, observa a Miyabi alejarse. A pesar que le ha pegado y que le duele, sonríe. Lo que le acaba de decir, no es más que un reto que logrará muy fácilmente.


Todo está tan oscuro, tan solitario, tan… tan lleno de un aura oscura y tenebrosa. Tan solo unas pequeñas, y solo Kami sabe de donde salen, luces amarillas alumbran todo el espacio que parece no tener final y sin presencia alguna si no fuera por la intranquila y agitada peli azul, de cabellos largos y brillantes y con grande ojos azules, que corre y corre mirando por todos lados siguiendo una voz que le es conocida pero que no encuentra a quien le pertenece y por mucho que corra hacia esa voz. La peli azul para de correr y se apoya a sus rodillas, esta demasiada cansada de correr lo que a ella le parece una eternidad. Y es entonces cuanto toda la oscuridad que la pone nerviosa cambia por un profundo y lleno bosque de niebla pero aquella voz sigue gritando su nombre cada vez con más urgencia y más seguido y más alto. La peli azul retrocede poco a poco, insegura y abrazándose a ella misma. Su retroceso acaba cuando choca su espalda con el tronco de un árbol y se deja caer al suelo, se agarra a su cabeza.

-Para, para,…-comienza pidiendo susurrando y cerrando los ojos duramente y frunciendo su ceño—para,… para,… para—esta vez susurra llorando pero la voz sigue estando allí y cada vez la siente más fuerte y más cerca- ¡Para!

Himawari se despierta, sudada y llorando, de repente. Se sienta y mira con atención a su alrededor y reconoce su habitación. Se abraza a sus piernas y a su sabana. Todavía es de noche, lo sabe porque la luna está todavía en frente de su ventana iluminando su cuarto débilmente.

Tan solo fue un mal sueño. Piensa una y otra vez, como un mantra, intentando tranquilizarse pero tiene un mal presentimiento. Y aunque quiere olvidarlo, sigue recordando aquella voz.


-¿Me has llamado porque has tenido un mal sueño?

-Lo siento… yo… yo…- le responde de una forma demasiado tímida y tartamudeando Himawari a la peli negra.

-Haber esperado al menos que fuera un poco más de dia—le contesta la peli negra acostada en su cama y vistiendo tan solo una camiseta y ropa interior, total, está en su habitación.

Himawari entro en su habitación por la ventana y, como mucho, son las seis de la mañana. A estas horas, solo su padre está despierto y lo más seguro que este entrenando con Ryosuke o Daisuke, todo depende de quien se haya levantado antes. Pero por el hecho de ser sábado, seguro que es Ryosuke quien está entrenando.

-Es que… Boruto me llamaba en el sueño y…y yo pensé que lo mejor era contártelo… no sé—le explica con timidez y mirando al suelo jugando con sus dedos en señal de vergüenza.

-Pero Boruto ahora mismo está en su cama durmiendo, así que no hay que preocuparse—replica Sarada sentándose en el filo de la cama y coger sus gafas de la mesita. Ya está despierta y por mucho que quiera volverse a dormir, le será imposible.

-Lo siento—murmura Himawari sin levantar la mirada del suelo. Sarada la mira y sonríe.

-No pasa nada—le dice al mismo tiempo que se levanta y se dirige al armario y empezar a desvestirse y vestirse con la ropa civil. Himawari se levanta de la esquina de la cama donde antes estaba sentada.

-¿No te quedas a almorzar? Oka-san seguro que se alegra. —le dice Sarada al ver que Himawari está a punto de saltar por la ventana e irse.

-Gracias pero nadie sabe que he salido—le responde como despedida antes de salir por donde ha entrado. Himawari podrá ser tan tímida como Hinata pero, también, es algo irrespetuosa como Naruto.


Al mismo tiempo, en uno de los campos de entrenamiento se encuentran Sasuke y Ryosuke, los dos armados con sus inseparables espadas y sus sharigans en sus ojos. Los dos corren con rapidez hacia el otro. Y cuando sus espadas chocan, los dos se miran y saltan para detrás. No pueden utilizar Jutsus, tan solo el sharingan y sus espadas.

-Pensé que te había entrenado mejor, mocoso—dice sonriendo endemoniadamente Sasuke con voz tretica.

-Esto es solo el comienzo—le responde de la misma manera Ryosuke antes de abalanzarse hacia él de nuevo. Y, esta vez, cuando sus espadas impactan, salen pequeñas chispas por el impacto.

-Sigo esperando—le pica Sasuke sin dejar de sonreír.

Al rato de haber entrenado, los dos están sentados en el suelo comiendo la comida que les ha preparado Sakura y manchados de tierra, sudor y sangre de algunas heridas que se hicieron. Sasuke está seguro que Sakura le matará por las heridas de Ryosuke.

-Estas asustado—afirma Sasuke con tan solo ver a su hijo mirar la comida y sacándole de sus pensamientos.

-No—Ryosuke nunca lo admitirá, ni aunque tiemble de miedo.

-No era un pregunta—le dice Sasuke antes de dar otro mordisco a su buena comida.


En la casa Uchiha, más exactamente, en la cocina recogiendo, los platos y los vasos y todas las cosas que han utilizada para el almuerzo, con ayuda de Daisuke y Sarada se encuentra Sakura que aunque por fuera se muestre normal por dentro está llorando como una niña pequeña. Aguanta cada contracción desde que Sasuke se ha marchado con Ryosuke a entrenar y aguantará hasta que vengan del entrenamiento o al menos es eso lo que quiere hacer y cree poder. Pero cada minutos que pasa, las contracción son más fuertes y sabe que es cuestion de tiempo que rompa aguas. Y entonces pasa lo que no quiere que pase, un líquido cae en el suelo entre sus piernas y se apoya a la mesa y se agarra la barriga.

-¡Sarada!—grita Daisuke al ver el charco en los pies de Sakura y a su oka-chan con cara de dolor. —Oka-chan está… está…

-Ve al campo de entrenamiento y avisa a Oto-san, dile que estamos en el hospital. —le ordena Sarada acercándose a Sakura- ¿¡Me has oído!?—le grita al ver que sigue estático en el lugar de antes con los ojos ensanchados mirando como en estado de shock.

Cuando Daisuke cae en cuenta de lo que le ha dicho Sarada, sale corriendo hacia donde siempre entrena su oto-san. Y para ir más rápido, salta en tejado y tejado.

-¡Oka-chan!—tan solo dice Daisuke al llegar donde están su padre y su hermano. Esa palabra es suficiente para que Sasuke se levante—En el hospital. —Y Sasuke comienza a correr y detrás de él, sus dos hijos.

Tsk, se supone que le queda un mes. Piensa Sasuke al mismo tiempo que esquiva a las personas que están andando por la villa.


Mientras una rubia está peinándose, la otra se encuentra tumbada en el sofá de la casa de la otra. Lleva en esa casa como media hora y todavía no le ha dicho nada. No sabe que está haciendo aquí, conoce lo suficiente a su amiga como para ya saber como se pondrá.

-¿Vas ha estar así todo el tiempo?—le pregunta Hanami dejando el peine a su lado y girarse para mirarla.

-Me he besado con Daisuke—le suelta tan normal Miyabi sin levantarse del sofá y sin mirarla.

-¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¿Dónde?—le empieza a preguntar Hanami ahora estando a su lado, dejándola sorda por sus gritos.

- Y lo más importante ¿Te gusto?—le pregunta Ai con una bolsa de patatas en la mano saliendo de la cocina. Está en casa de Hanami, es como si estuviera en su casa, hay suficiente confianza.

-Pues como es un beso, ayer, no lo sé él comenzó, en el puente que separa nuestras casas y si. Pero eso no es lo peor—dice Miyabi sin levantarse aun.

Las otras dos esperan impacientemente a que diga algo pero nada, no dice nada.

-¡Pero ahora no te calles!—le grita Hanami dándole unos cuantos sacudidos a Miyabi que ahora si se levante para sentarse.

-Le dije que si quería que le perdonase, tenía que demostrármelo.

-¡Les has perdonado ya!—gritan las dos como dos locas, mirándola con ojos de corazones y sonriendo como dos bobaliconas.

-Eso yo no lo he dicho—niega Miyabi alejándose de esas dos locas que tiene como mejores amigas.

-Pero lo has hecho—dice como si fuera la cosa más obvia Ai y Hanami asiente la cabeza dándole la razón.

-Y lo sabes—dice Hanami dándole pequeños y seguidos toques con el dedo en el hombro de forma divertida y Ai asiente. Y Miyabi no puede evitar sentirse traicionada por, las que ella considera, mejores amigas.


-¿Dónde está Sakura-chan?—dice totalmente nervioso Naruto estando delante de Sasuke quien se muestra totalmente tranquilo aunque este muy nervioso por dentro. —No habrá muerto ¿Verdad?—dice con pequeñas lagrimas saliendo de sus ojos. Sasuke no dice nada, tan solo le estampa un puñetazo en la cara de Naruto.

-Naruto-kun…-dice también nerviosa Hinata corriendo a su lado para ver si le ha pasado algo en la cara. Y Naruto aprovecha y entierra su cara en sus pechos.

-Me ha pegado… me ha pegado—repite llorando de forma fingida Naruto restregando la cara en los pechos de Hinata una y otra vez. —Hinata, me ha pegado… me ha pegado.

Shizune sale de la sala donde está atendiendo a Sakura con la ayuda de Ino y una gran gota de sudor de le cae por la nuca al ver donde y como está Naruto y a la sonrojada Hinata que parece que se vaya a desmayar en cualquier momento.

-Ya puedes entrar—dice a Sasuke sin dejar de mirar a Naruto. Y cuando está apunto de decir algo más, Sasuke y los dos hijos entran rápidamente a la sala. Tan solo Sarada va algo más calmada y le sonríe pidiendo disculpas a Shizune.


Y yo soy mala, y lo dejo así. ¡Por fin salen los hijos que invento Kishi! Bueno, espero que os guste y COMENTAD.

Saludos :)