Una serie de puntos para unir
Capítulo 8 – Harry: ¿En quién confiar?
He estado conteniéndome ya durante tanto tiempo y ni siquiera sé bien por qué, es sólo que parecía importante convencerme de que "estoy bien". Lo cierto es que no estoy bien. Estoy tan agotado que ya ni mentirme puedo. Pero admitir que no puedo tolerarlo más es algo incluso más duro. El problema es que ya no tengo capacidad de seguir ignorándolo, particularmente ahora que estoy seguro de que me he vuelto loco. Me pregunto si la demencia era algo inevitable en mi caso, cualquiera que esté decidido a vencer a un psicópata como Voldemort no puede sino terminar demente, ¿no les parece? He perdido todo lo que alguna vez amé. Y lo último que perdí no es algo por lo que pueda culpar a Voldemort. A veces pienso que me merezco las consecuencias de mis errores, pero en otras ocasiones pienso si en realidad alguna vez tuve lo que yo creía que tenía. Y uno mal puede perder lo que nunca ha tenido. Yo estaba convencido de que la verdadera amistad trasciende todas las cosas, todos los errores. Me pregunto si alguna vez tuve amigos verdaderos en Ron y en Hermione. Quizá yo había idealizado el concepto, quizá sea una fantasía, amigos para siempre que te apoyan a lo largo de la vida en todas las circunstancias, cualesquiera que fueren.
Últimamente, también he estado pensando mucho en Malfoy, demasiado quizá, pero no consigo sacármelo de la mente. Es exasperante el modo en que se ha encajado en mi vida; pero no estoy seguro de si es su presencia o si es la manera como reacciono ante él lo que me fastidia más. Pierdo la cabeza cuando está cerca de mí. No puedo creer que yo haya permitido que Mike me besara en público, no puedo creer que haya cometido tal disparate sin medir las consecuencias. Para mí en ese momento era como si fuera Malfoy el único que nos estaba mirando. Por supuesto que la realidad era muy distinta, el Gran Salón estaba lleno… y ahora Ron ni siquiera quiere permanecer un segundo en el mismo recinto que yo si puede evitarlo.
Está también el aspecto menos público de mis reacciones hacia Malfoy. Ayer me hice una paja con la imagen de su cara mirándome mientras Mike me la chupaba, me imaginaba que era la boca de Malfoy y no la de Mike. Pero no es eso lo que me atemoriza más, está también la cuestión de que sigo siendo virgen. Con dieciséis años mi principal objetivo en la vida debería ser tener sexo —en mi caso es un tanto exagerado por la cuestión de Voldemort… pero ustedes me entienden— ¿Entonces por qué técnicamente sigo teniendo la verga y el culo dolorosamente vírgenes? Mike ha estado insistiendo mucho respecto de darle solución a esa cuestión, hasta diría que se está poniendo pesado con el asunto, y yo no he hecho sino buscar una excusa tras otra para posponer la inevitable culeada. Antes de que Ginny nos descubriera yo estaba totalmente decidido, ansioso incluso, pero ahora ya no estoy seguro; y es sólo cuestión de tiempo para que Mike se las ingenie para proveer "la habitación y la cama apropiadas" —requisito que yo le impuse— y cuando lo consiga voy a tener que ceder. No sé que es lo que me pasa, hace unas semanas hubiera estado más que feliz de perder la virginidad ¡cogiendo de parado contra las ventanas del invernadero 3! Y la única explicación que se me ocurre para justificar el cambio de actitud es Malfoy, aunque todavía no sé por qué. ¿Por qué de golpe me surge esta renuencia a que mi primera vez sea con Mike? ¿Me estoy guardando para Malfoy? No, ¡eso es ridículo!... a ustedes también debe de parecerles ridículo, ¿no? Sí es cierto que él ha sido el foco de mis pensamientos todos estos días. Sí es cierto que basta una mirada de él para que el pecho se me encienda… pero eso es explicable… Malfoy puede hacer que todos sientan de esa forma. Es el arquetipo del chico malo que puede hacer derretir el corazón de los espíritus más puros… ¡en particular a los de los espíritus más puros! Pero eso no significa que yo quiera que sea mi novio. Mike es una opción mucho más "segura" y en mi vida la "seguridad" es algo que escasea. Es más sensato que me decida por lo más seguro, ¿no les parece?
Necesitaba algo para dejar de pensar en Malfoy y la nota que en ese momento tenía en la mano parecía proveer un buen punto de partida. La había recibido por lechuza tarde la noche anterior, claramente Remus no había querido que me la entregaran demasiado públicamente por eso no había llegado con el correo habitual del desayuno. Ron se había despertado por el aleteo en la ventana, por un instante me pareció que me iba a preguntar de quién era, poco me duró la ilusión, me dio la espalda sin abrir la boca, otra decepción. En ese momento comprendí que si alguna vez él expresaba deseos de que reanudáramos la amistad yo consentiría. De pedírmelo, obtendría todo, porque seguía siendo para mí como un hermano, aunque ya no me hablara; quizá la verdadera amistad sí existía después de todo si bien no siempre era mutua. Estaba tan enojado conmigo mismo que casi expresé mi frustración con un grito en la quietud nocturna del dormitorio. ¿Por qué me dominaba tanto el corazón? ¿La razón quedaba siempre relegada? Nada de lo que pensaba parecía tener sentido últimamente.
Mi vida —mi salud mental— parecía escapárseme como arena entre los dedos y yo no tenía posibilidad alguna de retenerla.
Remus, obviamente, se había enterado de mi condición de marginado en Gryffindor —y en todo Hogwarts— y en su nota me pedía que me reuniera con él esa noche a la medianoche en el Antro de los Alaridos. Probablemente querría que le explicara lo que había pasado, no sabía qué opinión podría llegar él a tener cuando lo supiera. No sé siquiera que opinión podría llegar a tener yo si fuera algo que le hubiera pasado a otro. Bajo el manto de invisibilidad me dirigí hasta el Sauce Golpeador, apreté el nudo para inmovilizarlo y me introduje en el túnel.
Cuando emergí en la casa silenciosa estaba mugriento. Cubierto de telarañas y de barro.
—Gracias por venir, Harry. —dijo saliendo de las sombras— Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que estuvimos aquí. Sirius también estaba. —agregó, la tristeza me creció en el pecho al recordar a mi padrino— ¿Cómo estás?
Me limité a encogerme de hombros, no quería mentirle, pero tampoco decirle lo mal que me sentía. Cuando Mike me preguntaba siempre le respondía "bien", aunque él bien sabía que no era así.
—Me enteré de lo que pasó con Ginny. ¿Cómo fue que pasó? —preguntó serio, casi como un padre.
Me puse tenso. —Soy un infiel miserable, ¿eso no te lo contaron?, estoy muy pagado de mí mismo, engreído por mi fama, alguien que engaña y al que no le importa en absoluto si hiere a otros. —escupí con rabia, eran todos insultos y acusaciones que había oído de mis compañeros de Casa.
—¿Te dijeron esas cosas? —gruñó furioso pero su disgusto no estaba dirigido a mí sino hacia mis ausentes compañeros de Casa— No vine a acá para sermonearte. —prosiguió con tono tranquilizador y dio resultado porque tuvo un efecto inmediato de sosiego sobre mi humor turbulento— Vine para ofrecer cualquier tipo de ayuda, debe de ser una situación muy difícil para vos. Me sorprende mucho la actitud de Ron y Hermione.
Dejé caer los hombros, había estado conteniendo tanto dolor y rabia durante tanto tiempo… ya no aguantaba más. Estaba furioso y tenía miedo… y estaba solo. No tenía a quién recurrir, nadie que me consolara o me apoyara… era demasiado. Remus había venido en el momento justo. Me abracé a él y me puse a llorar por toda la injusticia que estaba sufriendo. Le conté lo que había pasado con Mike y cómo había terminado en una relación con Ginny casi sin darme cuenta. No recuerdo un momento específico en el que haya aceptado la relación, ella había empezado a decirles a todos que yo era su novio y yo… estúpido de mí… no la contradije. Le conté lo mal que me trataban todos y cómo Ron y Hermione me habían abandonado sin siquiera tratar de entender.
—Tenés que obligarlos. —me dijo— Sé que es doloroso… su actitud ha sido inmadura y muy injusta para con vos… quizá ellos también se dejaron engañar con la imagen del héroe y se olvidaron de que sos tan humano como cualquier otro… pero me gustaría que consideraras la idea de volver a ganártelos.
—¿Volver a ganármelos? ¿Cómo? —la sugerencia me había sacudido y estaba perplejo. Recuperarlos era lo que más quería. ¿Pero qué más pensaba él que yo podría hacer? E incluso si se avinieran, la amistad entre nosotros ya no sería igual que antes. Además, habían sido ellos los que me habían dejado, los que habían desertado. ¿Acaso no correspondía que fueran ellos los que intentaran restablecer los vínculos?
—¿Les suplicaste? —dijo con una especie de risa como si bromeara, aunque daba toda la impresión de que la pregunta iba en serio.
—¡No, claro que no supliqué! —repliqué con brusquedad. Suplicar hubiera sido sacrificar lo poco de dignidad que todavía me quedaba. —¡Si alguien no te quiere, no hay forma de obligarlo! —alguien tendría que decirle eso a Malfoy… fue un pensamiento que se me cruzó en ese instante.
—Lo entiendo, Harry, pero vos los necesitás. —insistió— Para la lucha cuanto menos, si te toca hacerlo solo no vas a sobrevivir.
—¡No los necesito! —le espeté— Puedo arreglarme sin ellos. ¡Y ya tengo un plan!
—Si es así… contámelo. —dijo desafiante cruzándose de brazos.
—Bueno… eh… yo…
—¿Sí? Adelante…
—Un informante… —borboté— Tengo una fuente que puede conseguirme información y… en algún momento… acceso también. —no que Malfoy ya estuviera al tanto de que era mi fuente, ni que hubiera aceptado conseguirme nada… pero lo haría… al final… así fuera que tuviera que colgarlo del techo suspendido de los tobillos… Mejor que no pensara en la imagen porque se me despertaban ideas de otra naturaleza…
—¿Y qué? ¿Se supone que simplemente vas a ir con tu fuente y vas a matar a Voldemort y ya? —preguntó escéptico— ¿Y quién es la fuente? ¿Un mortífago? ¿Cómo sabés que te es leal? ¿Cómo estás seguro de que no te conduciría a una trampa?
—¡Lo sé y ya! —era una necedad infantil, lo sabía, pero no tenía respuestas para esas preguntas y la lógica de Remus era exasperante.
—Tenés que actuar con cuidado, Harry. —me advirtió— Es tu vida lo que estás poniendo en juego y te podría ir muy mal.
—¿Y a quién le importaría un pito si así fuera? Y ya no me queda nada por qué vivir. —lágrimas empezaron a correrme otra vez por las mejillas.
Remus hizo una mueca dolorida. —Tenés muchísimo por qué vivir, aunque no lo sepas conscientemente. —susurró— Yo he estado en el mismo lugar que vos, sé el temor que inspira. Perder las esperanzas, las expectativas de futuro… no hay situación más terrible y oscura. Pero tenés que se fuerte, sacá la luz de donde sea, hacé todas las cosas que te hacen feliz y si hiciera falta… ¡pedí ayuda!
Asentí débilmente. ¿A quién tenía que me pudiera darme apoyo para superar un trance así? Me sorprendió que fuera la imagen de Malfoy la que más nítida se dibujó en mi mente. Él tenía la fuerza para sostenerme, sin dudas; podía hacerlo, pero… ¿lo haría?
—Tus amigos te siguen queriendo por más que ahora estén enojados. —continuó Remus con voz susurrada— El amor no es algo que se pueda apagar, el corazón no tiene interruptor. Seguramente trataste de hacer a un lado los sentimientos que tenés por ellos, ¿no es así? —tenía razón y a pesar de los esfuerzos seguía queriéndolos— Lo mismo les está pasando a ellos, si vos los necesitás te van a ayudar, estoy seguro.
Quizá tenía razón, ojalá yo pudiera estar tan seguro como él.
Cuando dos horas más tarde regresé a Hogwarts me sentía entumecido de cansancio y agotado de emociones. Remus se había mostrado muy preocupado por lo que pudiera pasarme, tenía miedo de que me arriesgara al punto de perder la vida. En realidad no me importaba si terminaba muerto, pero no estaba buscando morirme. Todavía no había llegado a ese extremo. Tenía que preocuparme de ponerle algo de freno a mi temeridad.
Lo otro que debía preocuparme era Malfoy. Y la atracción que sentía por él. Me empezaba preguntar cuáles serían sus sentimientos por mí. Parecían haber surgido de manera demasiado repentina. Hasta hacía poco me odiaba violentamente y de golpe estaba empeñado en llevarme a la cama. Probablemente se trataba sólo de eso, una vez satisfecho su capricho de cogerme, me haría a un lado y todo terminaría.
También me preocupaba el hecho de que no tenía un plan definido. Apenas una idea general, pero no los pasos precisos. Hermione era la que siempre organizaba los planes, yo sólo toco de oído, sin ella lo único que podía hacer era improvisar. Pero para ganarme a Malfoy eso no iba a bastar. Tenía que acercarme a él si quería conseguir algo, pero al parecer, la única forma de lograrlo era ceder a sus deseos y saltar a su cama. No sabía si podría seguir rechazándolo durante mucho más tiempo, si le daba largas mis propósitos podrían malograrse, finalmente iba a tener que ceder. ¿Tendría que llegar hasta ese extremo para obtener información? Una parte de mí tenía la esperanza de que no fuera necesario… pero otra parte de mí parecía encantada de que lo fuera.
Me desperté al día siguiente más exhausto y confundido que nunca. La reunión con Remus me había hecho bien, aunque no demasiado. La solución que él proponía a mis problemas, —recuperar a mis amigos— no era una opción para mí, aunque quizá era la única solución que podría resultar. Pero no era practicable para mí. Mike no contaba con la fuerza emocional que yo necesitaba. Lo que me dejaba con una única alternativa: Malfoy. Era exasperante e inquietante al mismo tiempo, Malfoy no era ni de lejos un buen candidato… Remus tenía razón, sin Ron y Hermione no tenía posibilidades de sobrevivir…
Malfoy. Otra vez su imagen brotó en mi mente, su sonrisa de alguna forma despejó los pensamientos sombríos que amenazaban con tragarme. ¿Por qué lo tenía siempre en mis pensamientos? ¿Por qué de golpe se me ocurría que podría reemplazar a los amigos que me habían abandonado? Compañerismo. Amistad. Amor. Él nunca podría proveérmelos. Pero por alguna razón yo quería eso de él.
Bufé apretando los dientes y los puños. Me declaré oficialmente harto de que Malfoy me invadiera la vida, los pensamientos y mis esperanzas de futuro. ¿Por qué me hacía desear de él cosas que sabía que nunca me daría? Malfoy me estaba volviendo loco y no sabía como ponerle freno. Mi mente y mi cuerpo se resistían a atender las razones de la lógica y yo no estaba seguro de tener la fortaleza necesaria para resistir mis deseos por él. Malfoy seguiría insistiendo y yo finalmente terminaría cediendo. La virginidad de Harry Potter va para Draco Malfoy, quien tacha el logro obtenido de su lista de "cosas que tengo que hacer antes de morir".
Pero yo sigo siendo un Gryffindor, si voy a terminar perdiendo ante él no va a ser sin que le presente batalla. Me sentía tan enojado conmigo mismo por ser tan débil. Me sentía también enojado con él por su persistencia. Pero de algún lado iba sacar la energía necesaria para resistir… el mayor tiempo posible.
Esa mañana en el aula de Pociones aparté la silla con violencia y me senté a su lado. —¡Tenemos que hablar! —siseé con brusquedad para dejarle en claro de entrada que venía de pésimo humor y que no estaba dispuesto a tolerar jueguitos de ningún tipo.
—¿Sobre qué? —preguntó desinteresado mientras repasaba los apuntes de la clase anterior.
—No te hagas el desentendido! ¡Yo te vi! —le espeté con acritud.
—Vas a tener que ser un poco más específico, Harry. Nosotros nos vemos seguido. —dijo con tono casual. Era tan frustrante, no sabía por qué me sentía atraído hacia él, pero sus jueguitos ya me estaban hartando, en ese momento no quería besarlo sino darle un puñetazo.
—¿Querés que sea más específico? De acuerdo. ¿Qué te parece hace dos días en un pasillo poco frecuentado, frente a la puerta de un aula en desuso, más o menos a las cuatro?
—¡Ah! —dijo suspirando como si acabara de acordarse— ¿Vos te referís a esa oportunidad en la que Corner te estaba dando una mamada? —lo preguntó como si me hubiera estado observando tomando el desayuno y no a mitad de camino de un orgasmo — Sí, ¿qué hay con eso?
Muy a mi pesar me puse colorado de vergüenza porque me acordé de que me había masturbado pensando en él como protagonista de la escena en lugar de Mike. Menos mal que no podía leerme los pensamientos. —Vos me estabas espiando… —empecé con tono acusador pero él me interrumpió.
—¿Ésa es la forma que tenés de hacerlo callar? ¡Grande, Potter! —dijo riéndose.
No me pareció gracioso. Detestaba la forma en que trataba de devaluar mi relación con Mike. Cierto era que yo tampoco le otorgaba a esa relación la importancia que correspondía —¿y cómo hubiera podido si no podía sacarme a Malfoy de la cabeza?—pero eso no le daba derecho a burlarse de mi novio. —¿Qué carajo estabas haciendo ahí?
—Saliste corriendo con un chico que estaba muy alterado. Hice lo que todo buen amigo haría, ir a controlar que no te pasara nada malo.
—¿Realmente pensás que voy a creerte eso? —resoplé desdeñoso. ¡Qué excusa más traída de los pelos!
Se encogió de hombros y volvió a ocuparse de los ingredientes. —Pensá lo que quieras Harry, pero vos me dijiste que querías que fuéramos amigos, yo trato de comportarme como tal, sólo eso. Corner es sin dudas el dueño de tu corazón, yo retrocedo y le doy su lugar, y ocupo el mío como amigo.
—¿Ahora resulta que ibas en pos de mi corazón? —bufé escéptico, ¿realmente me consideraba tan idiota? Me dirigió una mirada herida pero no dijo nada— ¡Estoy hablando en serio, Malfoy! —insistí— ¡Creo que habías dejado bien en claro que lo único que querías era cogerme!
Respiró hondo como preparándose para las siguientes palabras y su cara mostró un muy raro —en él— atisbo de emoción, mis palabras lo habían lastimado… era algo muy sorprendente.
—He aprendido a valorarte, Potter. —confesó— Al principio pensé que podías ser una conquista divertida y que incluso podías llegar a ser una aventura fogosa y algo más prolongada. Ahora me doy cuenta que vos estás para mucho más que eso, que vos te merecés mucho más que eso. En tanto Corner te haga feliz… yo me conformo con el segundo lugar, ser tu amigo… si es que la oferta sigue en pie. —susurró acongojado y su expresión me quitó el aliento. Era hermosa, pero inusitada para alguien como él. No pude evitar la sospecha, me vinieron a la cabeza las palabras de Remus "¿Cómo sabés que te es leal?" Sinceramente, no tenía forma de saberlo con certeza, pero no podía rechazarlo.
—Así es… digo… la oferta sigue en pie… —contesté trabándome con las palabras. Tenía tantos pensamientos en la cabeza y sentimientos… todos tan contradictorios.
Malfoy no contestó. Traté de procesar esa faceta de su personalidad, nueva para mí, que nada tenía que ver con lo que creía saber sobre él. ¿Había llevado una máscara durante tantos años y recién ahora dejaba asomar su verdadero ser? ¿O era ahora que se había puesto una máscara? Era difícil decidir qué era lo cierto.
—¿Nos ponemos a trabajar si te parece? — sugirió luego de unos momentos, asentí brevemente.
Creo que lo estuve observando toda la clase. Mi mente seguía convulsionada.
Al final de la clase propuso que fuéramos juntos a almorzar. Me acordé de Mike en ese momento, vacilé… fue como si él me hubiera leído la mente.
—Entiendo. A Corner no le caería bien. —se encogió de hombros— Amigos en secreto… supongo que así habrá de ser. —era evidente que estaba decepcionado, yo estaba permitiendo que alguien más se interpusiera en nuestra amistad. Yo mismo me sentía decepcionado y como un imbécil. —Nos vemos más tarde. —dijo finalmente, no contesté. Me sentía tan culpable, no quería que las cosas quedaran así… y sin embargo me parecía que cualquier otra alternativa iba a crear demasiados problemas.
Me quedé parado ahí como un idiota, tenía un solo amigo y nuestra amistad debía permanecer secreta.
Tenía que compensárselo de alguna forma. No podía hablarle en el Gran Salón porque Mike estaría allí. Quería hablar con él, una larga conversación y durante el día no iba a poder ser. Me dirigí al lechucero.
Escribí una nota muy breve y se la envié con Hedwig. Estuve distraído todo el día, Mike me preguntó varias veces si me pasaba algo por lo ausente que estaba. Me limité a contestarle con un encogimiento de hombros. Me sentía muy culpable, como si estuviera traicionando a Malfoy.
Me había "ido a acostar" temprano y me pasé horas oculto tras las cortinas de mi cama mirando el punto rotulado Draco Malfoy en el mapa de los Merodeadores. A las 11 fui al lugar que él había elegido para esperarme.
—Muy chistoso, Malfoy. —dije anunciándome al entrar. Estábamos en el aula en desuso donde Mike me había dado la mamada. —¿De todos los lugares del castillo justo tenías que elegir éste? —dije alzando las cejas.
—¿Qué podría decirte? —dijo encogiéndose de hombros. Se bajó de la mesa en la que estaba sentado y caminó hasta mí— No quería elegir algo muy al azar, quería que me encontraras. ¿Para qué tenerte deambulando por todo el castillo? Filch anda siempre al acecho.
—¡Qué considerado! —comenté sarcástico.
—¿Preferirías que fuéramos a otro lado? —preguntó alzando varias veces las cejas y con una sonrisa pícara.
—No, en esta aula está bien. Ya la tengo estudiada en cuanto a privacidad y aislamiento acústico. —dije siguiéndole el tren de chanza.
—Si mal no recuerdo en ese último rubro no califica muy bien.
—Degenerado. —dije riéndome y sonrojándome, y aunque no había mucha luz él se dio cuenta; sonrió.
—¿Cuál es el propósito de este rendez-vous? —preguntó distraídamente mientras se desplazaba hacia polvoriento escritorio que estaba al frente del aula.
No sabía cómo empezar. —Hoy, en clase, no pudimos hablar apropiadamente. —dije con torpeza, en realidad lo que yo quería era arreglar la situación entre los dos.
—¿Viniste para gritarme apropiadamente? Con Snape delante debe de habérsete hecho difícil.
—¡No! —me apresuré a aclarar, respiré hondo antes de proseguir— Creo que estuve más duro de lo necesario. Estaba nervioso y me la agarré con vos. —admití reticente.
—¿Se supone que eso sea una disculpa? Porque si es así… —empezó a decir con el tono altanero y despreciativo del Malfoy de siempre. Algo muy malo debía de pasarme, ¿Cómo podía ser que me sintiera atraído por él?, si bastaba que abriera la boca para mostrar lo pelotudo que era.
—¡Te querés callar por un momento! Me juego a que vos sos peor que yo para las disculpas. Me juego a que la palabra…
—¿Perdón? —me cortó alzando una comisura. Me sorprendió muchísimo, esa palabra debía de salir muy raramente de los labios de Malfoy— Si no viniste a gritarme, ¿qué es lo que tenés que decirme? —me miró expectante desde el otro lado de la habitación.
—Quería pedirte perdón por el asunto de "amigos en secreto", pero creo que si se hiciera público… sería el final para mí. —era cierto, por ahora en la torre de Gryffindor me ignoraban pero si se enteraran de que me había hecho amigo de Malfoy iba a pasar a transformarme en el "indeseable nº 1, dispárele un hechizo apenas lo vea".
Malfoy hizo una mueca y por un segundo dejó ver una expresión lastimada, la cubrió de inmediato con una máscara de indiferencia. —El final para el Weasel querrás decir, se caería redondo del ataque. Un espectáculo que no quisiera perderme.
—¿No te parece que ya le he hecho demasiado daño a Ron?
—No soy la persona más adecuada para contestar a eso. ¿Y qué del daño que él te hizo a vos?
Tanto Ron como yo teníamos parte de culpa pero no quería ponerme a explicárselo a Malfoy porque íbamos a estar discutiendo toda la noche y no llegaríamos a ningún lado. Preferí cambiar el tema. —Dejémoslo ahí, estoy seguro de que tu padre no aprobaría nuestra amistad, no querrás que se entere, ¡me odia!
—No has oído los rumores que circulan. Después de la escenita de tu novio en el pasillo el otro día, todos saben o sospechan mis intenciones para con vos. —replicó. ¿Él quería hacer pública nuestra amistad? ¿Con qué fin?
Me daba cuenta de que iba a perder la discusión pero no podía ceder, no podía decirle: "¡Oh bueno, está bien! Entremos mañana a desayunar juntos y tomaditos de la mano". Él también sabía que no era posible… pero de ahí a que le importara…
—A propósito de Mike, —dije desviando la cuestión una vez más— ¿Vos le dijiste que me deseabas y que ibas a conseguirme porque los Malfoy siempre consiguen lo que quieren? —el asunto me divertía más de lo que me enojaba, pobre Mike, contra Malfoy pocas posibilidades tenía de salir ganando, quizá podría superarlo en Runas pero jamás en ingenio o réplicas agudas.
—Así que me delató… —suspiró fingiendo pesadumbre y derrota— tiene suerte de tenerte a vos para que lo defiendas, parece que él solo no puede.
—Dejá de provocarlo. —lo reconvine tratando de mantener un semblante serio, en realidad podía imaginarme el intercambio… debía de haber sido bastante cómico.
—¿Por qué? —preguntó y empezó a acercárseme.
—Porque es una maldad.
—Yo te provoco todo el tiempo, ¿también es una maldad? —susurró, ya estaba a menos de un paso de mí.
—No. —respondí, su proximidad empezaba a ponerme nervioso.
—¿Y por qué es diferente con Corner? —agregó desafiante.
Lo miré directo a los ojos grises. Solía pensar que carecían de color, pero en ese instante parecían desplegar todo un arcoíris de tonalidades, eran preciosos. —Porque yo se cómo manejarte y puedo ponerte freno cuando hace falta.
—Y él no… Y ésa es la razón por la que vos y yo… juntos… combinamos tan bien. —dijo con cautela. Estábamos entrando en terreno peligroso. Él debió de haber notado mi aprensión puesto que se apresuró a agregar: —…pero nosotros somos sólo amigos y eso es todo lo que vos querés, ¿no es así?
Quería que se lo confirmara, que repitiera las palabras "sólo amigos", con él parado bien cerca de mí, con su aliento acariciándome la mejilla. Sentía la boca seca y me resultaba difícil articular las palabras. —No podemos estar juntos. No puedo estar con vos, Malfoy. —susurré con voz insegura; él lo notó.
—¿Por qué no?
Porque me perdería en vos y ya no tendría manera de escapar, pensé.
Se acercó más y nuestros cuerpos entraron en contacto, si bien se cuidó de que las entrepiernas no se tocaran, habría sido demasiado y él lo sabía. Posó las manos en mis caderas y la frente contra la mía, las narices se tocaron. Su presencia me invadía como una droga, lo aspiraba, se me absorbía a través de la piel. El corazón se me había desbocado y el estómago se me contraía de anticipación y de deseo. Su aliento cálido me desafiaba a que lo besara y yo estaba más que dispuesto a hacerlo. Me aproximé y nuestros labios se rozaron, pero él no intentó ir más allá, yo era el que tenía que tomar la iniciativa.
Algo en mi interior me retenía, sabía perfectamente lo que era, Mike. Apenas el nombre sonó en mi mente aparté la cara y la hundí en el hueco del cuello de Malfoy… Merlín ¡qué bien olía!
—Tengo novio. —murmuré. Decirlo me arrancó del trance. No podía volver a engañar, el engaño me rebajaba como persona. Y era la causa de mi infortunio actual.
—Vos sos el que elegís. —dijo con voz temblorosa, me separé de él y me alejé unos pasos.
—Como novio no soy buen candidato. —dijo con voz amarga.
—No puedo… —susurré con tono derrotado.
—¿Por qué? —me urgió con acritud, no quería oír vaguedades.
—Vamos, Malfoy. Vos no sos estúpido… ¡vos sabés lo que me hacés sentir…!
—¡Claro que lo sé! Y vos me hacés sentir igual. Me encendés en llamas al punto que no puedo pensar con claridad.
Lo miré a los ojos, era exactamente eso lo que me hacía sentir. ¿Era posible que yo tuviera el mismo efecto sobre él? Malfoy es bello como una deidad… pero yo soy un huérfano escuálido y mal entrazado, ¿cómo era posible que tuviera sobre él el mismo efecto?
—¿Podés imaginar siquiera lo grandiosa que podría ser la pasión si nos animáramos a explorarla? —insistió ante mi silencio.
Volvíamos al principio, me urgía a ceder a mis deseos irracionales y poco sensatos. ¿Era sólo lujuria o había algo más? No lo sabía. —Creo que es mejor que me vaya. —murmuré. No quería que me volviera a tentar, no iba a poder resistirlo una segunda vez.
—¿Por qué te oponés a esto con tanta obstinación? —gritó enojado y vino hasta mí y me agarró del hombro para no dejarme ir.
—¡Porque no puedo confiar en mí mismo cuando estoy con vos! —grité, me liberé de su mano y corrí hacia la puerta.
Tenía sobre mí un efecto embriagador que me daba miedo y sabía que si él persistía terminaría por obtener todo lo que quisiera de mí. Tenía que protegerme, casi me había perdido unos momentos antes, no lo podía permitir. Pensar en Mike me había dado la fuerza para resistir, Malfoy quería que lo dejara, yo sabía que tenía que retenerlo a cualquier costo. Era la única defensa efectiva contra el encanto hipnótico de Malfoy. Me iba a aferrar a Mike con todas mis fuerzas.
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