Una serie de puntos para unir
Capítulo 10 – Harry: Incertidumbre
El cuerpo humano es una creación fascinante, al menos en mi experiencia. Mi cuerpo hace tantas cosas sin mi permiso, y tantas que no entiendo. Dicen que es el cerebro el que controla el cuerpo… a veces me entran dudas al respecto. Recuerdo claramente que anoche mi cuerpo ignoró olímpicamente lo que le ordenaba el cerebro. El cerebro no pudo hacer nada para que el corazón dejara de palpitarme desbocado o cuando le llamé la atención a la verga para que se comportara; aparentemente mi cuerpo hace lo que a él se le antoja cuando Malfoy está cerca. Eso es lo me da miedo, al parecer pierdo todo control, basta que esté presente y mis hormonas se disparan desmandadas a toda máquina. Cuanto más cerca está tanto más braman y se enardecen mis hormonas. Es frustrante. Si estas rebeldes reacciones fisiológicas me las produjera Mike… ¡cuánto más simple sería mi vida! Pero últimamente Mike logra esos efectos sólo cuando tiene la mano… o alguna otra parte de su anatomía alrededor de mi verga. En cambio Malfoy… Malfoy no tiene que hacer nada, basta que se haga presente… ¡y ni siquiera físicamente!... basta que su imagen se haga presente en mi mente.
Tomemos por ejemplo lo que pasó esta mañana. Había decidido que Malfoy y yo teníamos que hablar de lo que había pasado anoche. Tenía que asegurarme de que a él le hubiera quedado perfectamente claro que éramos sólo amigos y nada más… y entonces él entró en el aula de Defensa y de inmediato me invadió una ola de calidez… muy a mi pesar… porque yo no quería que mi cuerpo reaccionara así. Estaba seguro de que él iba a venir a sentarse conmigo… pero no, luego de un instante de vacilación partió a sentarse en otro banco lo más lejos posible de mí. Lo sentí como un insulto, como un balde de agua fría. Me sentí traicionado. Y no debería haberme sentido así… él no tiene ninguna obligación para conmigo, no es mi novio y ni siquiera califica del todo como amigo… pero igual me sentí traicionado. Lo que se contradice de plano con la idea de que lo de anoche no había significado nada, idea de la cual había tratado esforzadamente de convencerme. Me dio rabia que me tratara con tanta indiferencia después de lo que habíamos compartido. No había sido algo demasiado físico pero yo lo había sentido tan próximo, tan íntimo. Y creo que así se lo había confesado con mi lenguaje corporal. Estoy seguro de que él sabe lo mucho que lo ansío, aunque mis palabras digan otra cosa. Una parte de mí quiere que él persista y presione para que terminemos juntos. Nunca hubiera imaginado que dejaría de prestarme atención por completo.
No me volví a mirarlo en ningún momento, pero después de clase quería hablarle, preguntarle lo que estaba pasando, ¿se trataría de un ultimátum? ¿todo o nada? ¿si no podíamos ser amantes entonces dejaría de hablarme y ya? Yo sabía que él quería más de mí, pero me había hecho a la idea de que por el momento se conformaría con que fuéramos amigos.
Cuando terminó la clase salió apresuradamente para evitarme pero yo corrí tras él, lo alcancé, lo agarré de un brazo y lo arrastré hasta un pasillo lateral.
—¿Me querés decir qué carajo está pasando? —demandé tratando de enmascarar con rabia lo herido que me sentía.
—Dejaste muy en claro tu posición anoche. No estoy acá para perseguirte. —contestó. ¿Entonces se trataba nomás de un ultimátum? Pero no tenía sentido…se había mostrado de acuerdo en que fuéramos amigos.
—Anoche me dijiste que querías que siguiéramos siendo amigos, ¿cambiaste de parecer?
—¡No! —gritó con pasión, luego hizo silencio durante unos segundos— Creo que es mejor que lo confiese… —suspiró— De todos modos Corner te lo va a decir.
Se me subió el corazón a la garganta del horror. —¿Qué fue lo que hiciste?
Respiró hondo y suspiró antes de responder. —Creo que metí la pata. Pensé que era lo que correspondía hacer pero me parece que terminé metiéndote en problemas.
—Malfoy… —aullé, advirtiéndole que más le valía empezar a hablar… y sin demora.
—Le dije de nuestro encuentro de anoche… pero fue más bien por accidente.
—¿Un accidente? —chillé— ¿Cómo es que accidentalmente le dijiste a mi novio que…? —no sabía bien cómo terminar la frase así que me limité a lanzar una especie de graznido. Malfoy podía haber arruinado todo entre Mike y yo. Y yo era el culpable por los sentimientos que el Slytherin me inspiraba. Lo insté a continuara.— Seguí… ¿cuán grave es?
Hizo una mueca, empecé a prepararme para lo peor. —Le fui a decir… le hice saber que él había ganado y que… en realidad creo que va a ser más fácil si vos lo ves directamente. Seguramente no me creerías lo que te contara…
—¿Cómo? —pregunté, no sabía qué me había querido decir con "si vos lo ves".
—Dame una mano. —me pidió, lo miré con suspicacia pero accedí. Se sacó una memoria con la varita y agregó:— Esto es más rápido que tratar de conseguir un pensieve.
Entonó una letanía y me insertó la memoria en la cabeza. Era una sensación extraña, no era igual que en un pensieve. Cerré los ojos y observé el desarrollo de la escena, las imágenes no tenían la solidez típica de las de un pensieve. Me abrumaron un sinfín de emociones. Sorpresa de que Malfoy, que contaba con todas las ventajas, ofreciera la retirada; culpa, porque siempre había considerado a Malfoy… mezquino; alivio porque había minimizado lo que había pasado la noche anterior y no me iba a resultar difícil darle explicaciones a Mike; ¡y rabia!, Mike había rechazado la oferta de Malfoy… y Mike sabía perfectamente que no me quedaban amigos. ¡El muy hijo de puta! ¡Como si él pudiera dictar quién podía ser mi amigo y quien no!
—¿Cómo pudo hacer algo así! —suspiré, me sentía herido de que a Mike no le importaran mis necesidades y mi felicidad.
—¿Qué? —preguntó como esperando que elaborara un poco más.
—Vos se lo pediste con buenos modos y él te dijo que no. Él sabe que no me quedan amigos. —gruñí. No sabía qué hacer. Quería decirle a Malfoy que podíamos ser amigos sin que importara lo que Mike opinaba; pero Mike era mi red de protección contra Malfoy, mi conciencia… no confío en mí mismo cuando estoy cerca de Malfoy… y si no contara con Mike para contenerme… Tenía que hablar con él, razonar con él, hacerle ver lo necio de su actitud.
—Lo sé, pero no podés culparlo Harry. El vela por tus intereses y está convencido de que te puedo acarrear problemas… y seamos sinceros, razón no le falta. —dijo y suspiró. Ésa sí que era una faceta inusitada para Malfoy, nunca lo había visto comportarse tan… altruista.
—Pero entonces… ¿por qué fuiste a pedírselo? —pregunté confundido.
Sacudió la cabeza tristemente. —Yo creí que iba a poder… ser amigos y nada más… pero no puedo —susurró— Recién en clase… te veías tan desamparado… lo único que quería era ir corriendo y abrazarte.
Sus palabras calaron directo en mi corazón, sentí que se me aflojaban las rodillas; tuve que apoyarme en la pared para sostenerme. ¿Qué me estaba pasando? De repente quería olvidarme de todas las razones para resistirme al encanto de Malfoy. Malfoy de pronto se me presentaba como el ideal que siempre había deseado. —¿Por qué sos tan bueno conmigo?
—No es que sea bueno. Si fuera bueno te dejaría en paz con tu novio y ya. Si fuera bueno no estaría pensando en vos todo el tiempo, si fuera bueno desaparecería de tu vida por completo para que pudieras ser feliz con el hombre que querés.
Sentía como si me faltara el aire. No podía pensar con claridad. Gruñí de frustración, las piernas dejaron de responderme y me dejé deslizar al suelo. —Ya no sé lo que quiero. —susurré cerrando los ojos, quería en ese momento que el mundo desapareciera y que se llevara con él todos los problemas.
Malfoy dejó oír un hondo suspiro, como si estuviera exhausto, sentí sus largos dedos acariciándome los cabellos, el gesto tierno me provocó un ligero estremecimiento. —Bueno, vos ya sabés lo que siento por vos. Cuando decidas lo que vos querés, ya sabés donde encontrarme.
Abrí los ojos y los alcé para mirarlo. Me sentía tan confundido y desesperado. —Adiós, Harry. —dijo en voz muy baja y se marchó dejándome solo con mi miseria.
Mi vida era un caos y no tenía la menor idea de cómo arreglarlo. Destino. Profecía. Voldemort. Ron y Hermione. Ginny. Mike. Malfoy. Me corrían lágrimas por las mejillas y me sentía sofocado. Tenía que salir. Tenía que escapar de esas paredes que me ahogaban.
oOo
Estaba sentado junto al lago acariciado por el fresco aire de la tarde, me estaba perdiendo el almuerzo pero no me importaba. ¿De todos modos quién podría echarme de menos? Ciertamente ninguno de los Gryffindors. Probablemente Malfoy tampoco, en estos momentos seguro que preferiría mantener algo de distancia. Quizá Mike… mejor era que no me pusiera a pensar en Mike.
Alcé los ojos al cielo, el azul profundo parecía extenderse hasta el infinito. Me hacía sentir pequeño, deseé que fuera de noche, que pudiera ver la luz de las estrellas. Las estrellas siempre me traían la memoria de mis padres. Los imaginaba allí en lo alto y en ese momento me hubiese gustado estar junto a ellos. —Perdón. — les susurré. Siempre me gustaba pensar que me observaban cuidándome desde arriba… pero no en ese momento, me hacía sentir mal la idea de que me vieran así, en condición tan miserable. Los quiero. —les dije.
Miré el reloj, faltaba poco para la clase de Encantamientos… con Mike. Iba a estar frente a él dentro de unos momentos y todavía no sabía lo que quería. En realidad eso no era del todo cierto. Yo sabía lo que quería. Lo que no sabía era si era sensato permitirme tenerlo. ¿Podía permitirme tener a Malfoy? ¿Podía depender de él? ¿Podía confiar en él? Si me permitía tenerlo en la forma que yo quería no iba a ser sólo para salir con él o para tener sexo con él… yo lo amaría. Le entregaría mi corazón y mi alma al igual que mi cuerpo… le pertenecería por completo y ya no podría apartarme de él… Me daba miedo entregarme de esa forma… de algún modo similar me había entregado a Hermione y a Ron y ellos me habían traicionado. ¿Podían confiar en que Malfoy no terminara también abandonándome? No lo sabía… la bondad que me había mostrado una hora antes todavía me sorprendía… me desconcertaba… todavía no lo conocía bien… y nunca lo conocería lo suficiente si seguía conteniéndome, si seguía resistiéndolo…
oOo
—¿Dónde estabas? —siseó Mike cuando me senté en el lugar que me había reservado a su lado, había llegado dos minutos tarde, la clase de Encantamientos ya había empezado.
—No me di cuenta de la hora. —le dije al tiempo que sacaba el libro de texto de la cartera.
—No estuviste en el almuerzo. —observó, me limité a encoger los hombros, no quería ponerme a dar explicaciones en medio de la clase— Y tampoco estuvo Draco Malfoy. —agregó acusador.
—No estábamos juntos si eso es lo que estás insinuando. —le repliqué con mal tono y mala cara— No sé dónde habrá estado. No soy su guardián.
—¿Y vos dónde estabas? —insistió.
—Afuera, junto al lago. Necesitaba un poco de aire. Ya no me estés encima, ¿querés?
—Sé que te reuniste con él anoche. —dijo con un tono agresivo como si me hubiera pescado con el pito en el culo de Malfoy. Por suerte ya estaba al tanto de que él sabía, repliqué con un distraído encogimiento de hombros como diciéndole tácitamente, ¿y qué hay con eso? — No voy a tolerar que me engañes como engañaste a Ginny Weasley. —me escupió, y ante mi expresión herida los ojos le brillaron triunfantes.
—¡Andate a la concha de tu madre! —le siseé feroz— No te estoy engañando, pelotudo de mierda, ¡y vos lo sabés muy bien!
—¡Señor Potter! —me reconvino el profesor Flitwick— Si lo que está discutiendo con el señor Corner es tan interesante, ¿tendría Ud. quizá la amabilidad de compartirlo con el resto de la clase?
—No, señor… Perdón. —dije bajando la cabeza avergonzado.
—¿Querría entonces dejar de hablar y prestar atención?
—Sí, señor.
Me puse a leer el párrafo del libro que Flitwick estaba explicando. Traté de ignorar a Mike sin tener que llegar a cambiarme de banco. Deseé interiormente que Flitwick nos hubiera separado, me habría resultado más fácil concentrarme en el tema, encantamientos de orientación.
Estaba a mitad de la lectura del fragmento que hablaba del mago explorador que los había perfeccionado cuando sentí una caricia en el dorso de la mano. Levanté de golpe la vista, Mike me estaba mirando avergonzado y me dibujó con los labios una disculpa. Continuó la caricia unos segundos más y luego deslizó su mano debajo de la mía y entrelazó los dedos con los míos. No opuse resistencia. Mike lo tomó como una buena señal. Se llevó mi mano hasta la boca y me dio tres tiernos besos en los nudillos. Podía sentir su aliento cálido haciendo cosquillear los tenues vellos del dorso de mi mano. Sus bellos ojos azules brillaban suplicantes pidiéndome perdón.
Le sostuve la mirada al tiempo que consideraba mis opciones. Podía mandarlo al diablo y correr cuando terminara la clase a los brazos de Malfoy —muy tentador pero poco sensato— o podía perdonarlo, hacer las paces y tratar después de convencer a Malfoy de que era mucho mejor para los dos que sólo fuéramos amigos —aunque no era amistad lo actuaba de incentivo cuando me masturbaba a la noche… no obstante lo cual, la segunda alternativa parecía la más inteligente.
Le di un suave apretón y le sonreí, pude observar que cedía la tensión en sus rasgos y en todo su cuerpo. Me sonrió a su vez y volvimos a centrarnos en el libro, pero siguió reteniéndome la mano.
Se me cruzó un pensamiento: ¿En qué me estoy metiendo? ¿Cómo irá a terminar esto?
oOo
Después de Encantamientos, Mike me arrastró al aula en desuso… sí, la misma de la mamada y del encuentro con Malfoy.
No hubo amonestaciones o cuestionamientos. Apenas entramos me atrajo hacia sí y me dio un beso ardiente. Superada la sorpresa inicial me derretí por completo en sus brazos. Me excité de inmediato, gemía en su boca mientras él con la mano se iba abriendo camino entre mis ropas. Le froté la verga a través de la toga, contuvo una exclamación en mi mejilla y aullando mi nombre se aplicó con mayor vigor y prisa a abrirme la ropa.
Me empujó contra el escritorio y se tragó mi verga como un hombre hambriento, todos los nervios del cuerpo me zumbaron enloquecidos de placer. La succión intensa se prolongó durante unos momentos y luego pasó a adorármela con lamidas y tiernos besos, al tiempo que iba estimulándola con la mano en la base. —¡Oh, Mike! —gimoteé de deleite y antes de que me diera cuenta de lo que iba a hacer, me empujó más haciéndome recostar sobre la superficie del escritorio y me levantó las piernas para darle a su lengua acceso a mi virginal orificio.
Era algo que nunca antes había hecho, su osadía me dejó perplejo. Antes había sido siempre yo el que tomaba la iniciativa en nuestras actividades sexuales, era yo el que lo devoraba, al parecer ahora Mike había decidido invertir los roles. Probablemente se debía a que últimamente yo me había mostrado más contenido. Podía sentirlo muy agradable explorándome tan íntimamente con la boca y al parecer él también estaba disfrutándolo a mares. En ningún momento dejó de estimularme la verga con la mano, mi respiración se había vuelto jadeante.
—¡Oh Harry, por favor…! ¿Puedo cogerte? —me rogó cuando se levantó para robarme un beso; sabiendo adonde había tenido la boca hasta unos segundos antes, debo confesar que me dio un poco de asco— Voy a ser muy suave y cuidadoso, te lo juro.
—No voy a entregarte la virginidad sobre un escritorio roñoso de tierra, Mike. —de repente ya no me sentía tan excitado— No soy alguien sólo para coger. Ya te había dicho que quiero una cama como debe ser y privacidad. Acá podría entrar alguien en cualquier momento.
—Hace un mes no tenías problemas de que te cogiera contra los vidrios del invernadero 3. —gimoteó.
—Bueno… ahora cambié de opinión. —dije y empecé a acomodarme la ropa.
—No te vayas todavía, Harry. No es necesario que tengamos sexo. —dijo tomándome la mano— Voy a encontrar un lugar, te lo prometo y voy a hacerte el amor como vos te lo merecés. Me besó los dedos uno a uno.
—Está bien. Pero ya me tengo que ir. —no era cierto, no tenía nada que hacer en particular— Tengo… eh… un deber que me va a llevar bastante tiempo.
—¿No habías ya terminado ese trabajo de Transfiguración? —preguntó arrugando la frente.
—Es otro… uno nuevo que me asignó Snape. —mentí— Ya lo conocés, se asegura siempre de que no pueda tener ni un momento de diversión.
—De acuerdo, pero yo quería hablarte de Malfoy. —su voz había sonado mucho más fría.
—Sí, yo también. Mañana, si te parece bien. —el día siguiente era sábado, íbamos a tener mucho tiempo para hablar… y además para entonces, Mike se habría lavado la boca y cepillado los dientes.
oOo
Era un sábado de Hogsmeade, durante el desayuno Mike se me acercó y me preguntó si quería ir a Las Tres Escobas a tomar algo con él y sus amigos. Malfoy no había subido a desayunar, debo confesar que la noche anterior y esa mañana había estado observando en el mapa de los Merodeadores su punto ubicado en la sala común de Slytherin.
—Claro. —asentí y les sonreí a sus tres amigos sentados a la mesa de Ravenclaw: Terry Boot, Frankie Gibbons y Ricky O'Brien.
Se mostraron muy amables y amistosos conmigo camino a Hogsmeade, estuvimos hablando más que nada de la escuela y las clases. No hubo preguntas incómodas sobre Ginny o Malfoy, Mike debía de haberlos advertido de antemano. Ya en Las Tres Escobas, estábamos sentados conversando animadamente, Ricky me estaba contando de su hermano que había sido contratado hacía poco por un equipo profesional de quidditch de Irlanda cuando entró Malfoy con Pansy Parkinson colgada del brazo y seguido por Nott y Zabini. Miró alrededor buscando un lugar donde ubicarse y sus ojos se detuvieron sobre mí cuando me divisó rodeado de Ravenclaws. Mike le dirigió una mirada hostil y Malfoy le devolvió una peor, luego fue hasta el mostrador, pidió una cerveza para llevar y salió unos segundos después del local. Los Slytherin lo observaron salir con curiosidad primero, luego intercambiaron entre ellos miradas intencionadas y finalmente fueron a sentarse a una mesa libre en uno de los rincones. La conversación se volvió muy forzada a partir de ese momento, minutos después Mike se excusó y él y yo nos levantamos y nos fuimos.
—Fue muy divertido. —comenté ya caminando a lo largo de la vereda, me ajusté un poco el abrigo porque de pronto había empezado a soplar una fuerte brisa helada— Tus amigos son muy agradables.
Me sonrió. —Me alegro de que lo hayas pasado bien. Es bueno que conozcas gente nueva… que te hagas de nuevos amigos.
Aaahh… venía por ese lado. —¿Esto es para no sentirte culpable por haberle prohibido a Malfoy que se me acercara?
—Bueno… vos no necesitás que sea tu amigo. No es más que un Slytherin vil que va a terminar traicionándote.
—¿Y vos cómo podés saber que va a ser así? —gruñí apretando los dientes.
—¿Ya no te acordás de que era tu enemigo? Se burlaba de vos y de tus amigos constantemente.
—Sí me acuerdo… pero muchas cosas han cambiado desde entonces. Y Malfoy fue el único que me brindó apoyo cuando mi mundo se hizo pedazos.
—¿El único? —preguntó contrariado.
—No, claro que no fue el único. —respondí para subsanar el error— El único amigo, quise decir… vos… tu caso es diferente porque vos sos mi novio.
—¿Así que no soy tu amigo?
—Pero claro que sí, Mike. Te has puesto en difícil y estás torciendo mis palabras. —me quejé.
—No quiero que lo vuelvas a ver.
—Pues va a ser un poco difícil porque compartimos casi todas las clases. —eso era algo de lo que secretamente me alegraba.
—Quiero decir fuera del aula… —aclaró— No quiero que hables con él.
—No me gusta que me ordenen lo que puedo o lo que no puedo hacer, Mike. Malfoy no constituye una amenaza para vos. —repliqué enojado.
—¡No me mientas, Harry! ¡No soy imbécil, no por nada me pusieron en Ravenclaw! —gritó, ya estábamos en el camino de regreso al castillo, por suerte, no había nadie alrededor que pudiera haberlo oído— Sé que vos sentís algo por él, he visto la manera en que lo mirás.
No sabía qué contestarle, tenía razón. No podía pensar en una excusa válida.
—No quiero que lo veas fuera de las clases. —repitió.
Suspiré derrotado. —Está bien. —concedí— No voy a hablarle a menos que sea imprescindible.
Era lo mismo que había pedido Malfoy cundo me había dado su "todo o nada" ultimátum el día anterior. De esta forma todos obtenían lo que querían… excepto yo.
oOo
Cuando entré en el aula de Pociones el lunes siguiente, Malfoy ya estaba sentado en un banco con Zabini. Me quedé parado sin saber qué hacer, Malfoy claramente había dejado de ser una opción.
—Harry. —me di vuelta, era Neville el que me había llamado. Era el único en Gryffindor que por lo menos me saludaba; incluso un par de veces me había despertado cuando me había quedado dormido a la mañana. —Podés sentarte conmigo, si querés. —ofreció con una sonrisa. Me sentí muy emocionado y complacido.
—Gracias. —dije con voz muy suave y tomé asiento junto a él— ¿Cómo has estado? —le pregunté, hacía tanto que no teníamos una charla. Siempre me había mostrado protector con Neville, si bien últimamente él había ganado seguridad y ya no hacía falta.
—Bien. —dijo sonriendo— Perdón Harry… yo no… yo debería haberte apoyado.. Es que…
—No te inquietes… entiendo que no es fácil.
—¿Empezamos si te parece? —propuso. Asentí y nos pusimos a organizar y preparar los ingredientes.
Charlamos despreocupadamente al tiempo que trabajamos en la poción. Más que nada hablamos de su proyecto de Herbología. No me hizo preguntas sobre Mike o sobre Malfoy, era mucho mejor así, hubiera sido muy incómodo tener que responderle. Ninguno de los dos somos buenos para las pociones y quizá no le prestamos la debida atención al procedimiento, no obtuvimos buenos resultados. En lugar de la poción fucsia brillante que deberíamos haber logrado, la nuestra terminó de un color anaranjado opaco.
—Pésimo, Potter. —comentó Snape cuando se aproximó para controlarnos— Pero, ¿qué otra cosa podría esperarse de alguien como Ud.? Claramente necesita de urgente asistencia de alguien más competente que Longbottom.
Apreté los dientes por el insulto, pero a la vez lo miré confundido, ¿Snape estaba ofreciéndome clases de recuperación? Yo estaba convencido de que iba a darle mucho gusto poder reprobarme ese año.
—¡Malfoy! —llamó.
—¿Señor?
—Potter necesita lecciones de recuperación, yo no tengo tiempo para ocuparme de eso. Usted que es el alumno más destacado tendrá la tarea de enseñarle, tres veces por semana hasta el día del examen al final del período.
—Pero… ¿acaso Neville no…? —empecé a tartamudear, ¿cómo le iba a explicar eso a Mike?
—Longbottom no necesita un sobresaliente en Pociones para poder ingresar en el Programa de entrenamiento de aurores, Ud. sí.
—Tiene razón, señor. —dije bajando la vista avergonzado. ¿Y desde cuándo le importaba a Snape que yo pudiera entrar en ese programa de entrenamiento?
Lentamente fui juntando y guardando mis útiles, quería hacer tiempo hasta que casi todos hubieran salido.
—Parece que vamos a estar viéndonos más de lo que habíamos supuesto. —me dijo Malfoy poniéndose a mi lado de camino a la salida.
—Eso parece. —dije sonrojándome. ¡Maldición, basta que se me acerque para…!
—¿Te parece bien que nos reunamos esta noche en la biblioteca?
—De acuerdo. — le contesté con una tímida sonrisa.
—¡Hola, Cielo! —era la voz de Mike quien me estaba esperando en el pasillo a la puerta del aula, percibí que Malfoy se ponía de inmediato muy tenso.
—Ah… hola Mike. —lo saludé algo incómodo— ¿Qué estás haciendo acá?
Me tomó en sus brazos y me besó tiernamente. Era evidente que se trataba más que nada de un show para Malfoy— Tengo muy buenas noticias. —dijo con una sonrisa intencionada y esperó hasta que Malfoy, que había seguido caminando, hubo doblado y tomado un corredor lateral— Mis amigos están planeando un larga salida para este sábado.
—¿Ah sí? —pregunté algo confundido. ¿Me estaba invitando para que me les uniera?
—Así es… por lo tanto… mi dormitorio va a estar completamente vacío todo el día. —me informó acariciándome el cuello con la nariz, luego me lamió un poco y me besó— Vamos a disponer de una cama amplia y cómoda y de toda la privacidad que queramos.
La sangre pareció congelárseme de pronto, todas mis exigencias para rendirle mi virginidad quedaban satisfechas de esa forma. —Mike, yo…
—No veo la hora de poder hacerte el amor, Cielo. —me susurró en la oreja— Tengo que irme ya, tengo Transfiguración dentro de unos minutos, pero estaba tan ansioso de contarte, estoy tan ansioso… —me sonrió ampliamente.
—Bueno… es que es muy tentador. —respondí sonriendo a mi vez pero con torpeza.
Se inclinó y me besó en la boca. —Te amo, Harry. —confesó y me dejó sin habla— Nos vemos en el almuerzo. —concluyó y partió raudo por el corredor.
Respiré hondo… y ahora… ¿qué carajo iba a hacer?
oOo
