Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! le pertenece a Akira Amano.

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Nuestro Futuro

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Siempre supo que el momento llegaría, después de todo, ese era el futuro que les deparaba a todos. Esas eran las consecuencias de ser los siete más fuertes. Los Arcobaleno.

El día en que dejarían de ser ellos para pasar a ser los guardianes del Tri-ni-sette.

Y eso la ponía un poco inquieta, es decir, no por el dinero pues le habían pagado con una buena cantidad de billetes, pero…temía no seguir como antes. Temía no ser contratada para trabajos, ya que nadie mandaría a un bebé a hacer esto y aquello.

¿Sigues mintiéndote a ti misma, eh?

Estaba sentada en el grass del jardín delantero, mirando las estrellas; ya era entrada la noche y no había ni un alma andando por los alrededores. Hace dos días que no tenía trabajo alguno y se la pasaba en su habitación todo el día. Aunque no era la única, poco a poco todos estaban regresando de sus últimas misiones. Reborn había sido el primero en terminar sus trabajos, puesto que según él, debía cuidar de Luce ya que podría hacerse daño mientras hacía uno de los tantos quehaceres del hogar, y eso sería catastrófico en su estado. Al principio no podían creer lo que oían; el mujeriego, indomable e invencible sicario renunciaba a todo por el bienestar de una mujer. Bueno, no era un secreto que Reborn le tenía cariño a Luce, tal vez demasiado, pero lo que sí sorprendía a más de uno era lo sobreprotector que podía llegar a ser.

Lal era otra cosa. Ella todavía seguía en misiones y parecía que no tenía intenciones de parar, incluso a veces iba acompañada por su pupilo, Colonnello; que de vez en cuando iba a visitarlos. Verde… bueno, él hacía más experimentos que misiones, así que no hacía falta decir que casi nunca salía. Al igual que Lal, Skull también estaba aprovechando los trabajos, pero no eran tan importantes, la mayoría eran de parte de su familia, los Carcassa. Pese a ser inmortal no era tan hábil. Luego estaba ella… pero no hay nada que no se haya dicho ya, seguía sin tener trabajos y eso le fastidiaba.

Hubiera seguido atormentándose de no ser porque fue sacada de sus pensamientos. Escucha como alguien abre la puerta.

— ¿Viper, que haces aquí? Deberías estar descansando.

Era Fon.

—Nh… no tengo sueño —responde. Está a punto de volver a sumergirse en sus cavilaciones, cuando siente que Fon se acerca, sentándose en el pasto junto a ella. Se forma un silencio reconfortante entre ambos y, al poco rato de estar así, Fon habla.

— ¿En qué piensas?

En cómo será todo después de que seamos Arcobaleno.

—En nada —dice cortantemente; intentando ignorar sus propios pensamientos. Fon…él había vuelto ayer por la tarde de lo que al parecer sería su último trabajo…se preguntó que pensaba de todo esto.

— Trato de no pensarlo —contestó. Viper giró a verlo sorprendida, ¿Cómo supo lo que pensaba?

En toda respuesta, el pelinegro le sonrió.

Él lo entendía. Sabía cómo se sentía ella y cuáles eran sus inquietudes, pues él se sentía igual. Se preguntaba que tanto cambiarían las cosas, que tanto cambiaría su vida; que tanto lo harían ellos. Pero trataba de no pensar en eso, pues todavía faltaban algunas semanas para ser oficialmente los guardianes del Tri-ni-sette y de nada servía seguir atormentándose con suposiciones de lo que podría ser; porque solo eran eso, suposiciones.

Solo quería pasar todo el tiempo que fuera posible con ella, ya que no sabía si se volverían a ver o si pasaría mucho tiempo antes de que eso sucediera.

El silencio los embargó de nuevo, hasta que Viper se dio cuenta de algo que había pasado por alto.

— ¿Y tú por qué estabas despierto? —cuestionó con genuino interés.

El chico se sonrojó, viéndose descubierto.

— Ah, bueno…tampoco podía dormir —le sonrió tontamente, como un niño al que lo pillan por sorpresa.

Y no era del todo mentira. La verdad era que la había visto salir al jardín desde la ventana de su habitación y eso lo alertó un poco ya que, bueno, ¿quién sale a esas horas de la noche? Tal vez alguien que tuviera una misión pero, por lo que sabía, la ilusionista no había salido desde hace dos días. Ya después se tranquilizó un poco al ver que se sentaba en el pasto, pasado unos minutos decidió bajar a hacerle compañía.

— Ya veo… —se le quedó mirando unos segundos pero luego bajó la cabeza, dudando un poco sobre lo que iba a decir.

Sabía que mientras los días pasaban, más preocupante estaban las cosas entre ellos, o al menos cuando el tema de Arcobaleno se tocaba. Era algo que la inquietaba a tal punto que ya ni podía dormir. Y también sabía que Fon se preocupaba como ella, esa sensación de inseguridad, temor, aunque no lo hiciera notar. Miedo a saber que todo lo que era…pronto dejaría de ser así.

Finalmente decidió mirar al frente.

— Fon… —murmuró.

— ¿Sí?

— ¿Qué pasará con nosotros después de que…seamos Arcobaleno? —logró decir con un poco de temblor en su voz. Por supuesto que la pregunta lo tomó desprevenido, pues no hay que ser un genio para darse cuenta de que su boca ligeramente abierta y sus cejas levemente levantadas eran signo de sorpresa. Pero tan rápido como llegó, desapareció; dejando ver una sonrisa tranquila.

— No lo sé —respondió con sinceridad. No podía mentirle, no tenía la más mínima idea de lo que sería de todos ellos una vez que hayan realizado el ritual, y a pesar de que no ignoraba que la pregunta había sido para ellos dos, estaba el hecho de que ninguno de sus compañeros tampoco sabía a ciencia cierta lo que les depararía el futuro; bueno, sin tener en cuenta los poderes visionarios de Luce.

Por otro lado, ella ya sabía su respuesta. Estaba consciente que ni Fon ni nadie —excepto tal vez por Luce— podría responderle esa pregunta. Solo quería asegurarse de que todos estaban tan inseguros como ella misma, pero ni aun así pudo tranquilizarse.

— Solo espero que podamos estar juntos más tiempo —le susurró el asiático buscando su mano y dándole un apretón para que sepa que no estaba sola, en un intento de apoyo.

Fue el turno de la peliazul para sorprenderse, pero le devolvió el apretón.

Ella deseaba lo mismo.

No quería que todo lo que había pasado durante ese tiempo viviendo con los demás desapareciera, era duro de admitir, pero cierto. Porque era más que obvio que nada sería lo mismo después de que todo lo que tenía que pasar pasara, todos habían decidido afrontar que dejarían una parte de su ser al convertirse en los guardianes oficiales. No había de otra.

Ese era el precio a pagar por ser el más fuerte.

Y aun así, nadie se había mostrado triste o tan siquiera desolado; pues se apoyaban entre todos. Algunos más que otros, como Reborn que parecía ser la sombra de la líder Arcobaleno; o incluso ella y Fon, quienes habían hallado en el otro una comprensión más profunda, llegando a la atracción y ,finalmente, al enamoramiento. Era esa la razón por la cual no sucumbía al pánico cuando se ponía a pensar en el futuro. Mientras estuviese a su lado, todo estaría bien.

Fue en ese instante que, como si sus mentes se hubieran sincronizado, llevadas por las mismas ideas de un porvenir no tan lejano, alcanzaron a pensar lo mismo.

Él deseaba estar con ella por mucho más tiempo, ella quería que él permaneciera a su lado. Entonces no importaba nada más. No importaba si medio mundo estaba en contra suya, tampoco el aterrador futuro o incluso la enorme carga que deberían de llevar al ser ellos los futuros protectores.

Todo iba a salir bien.

...

Ah…nada como terminar un one-shot…

Bueno, este fue un Especial (como se habrán dado cuenta de lo largo que es) ya que quería hacer algo diferente.

Quise hacer algo que fuera serio, es decir, que fuera preocupante para ambos, y ya que aquí son pareja, está esa inquietud de no volverse a ver, al menos no como antes por todo eso de Arcobaleno. No sé si me dejo entender. ¿Qué pensarían ellos sobre todo eso?

En fin, espero que les haya gustado. Tengo sueño…

¡Dejen reviews!

¡Matta ne!

Carol.