Una serie de puntos para unir

Capítulo 12 – Harry: Revelaciones

Le había avisado a Mike que esa noche iba a tener que estudiar, pero no le dije con quién. Le conté la razón que había dado Snape, que iba a necesitar un sobresaliente en Pociones si quería entrar en el programa de entrenamiento de aurores. Mike entendió, es un Ravenclaw después de todo. Además le venía bien a él también, los chicos de su dormitorio habían organizado una mesa de póker para esa noche. Iba a estar ocupado.

Mientras esperaba en la biblioteca a que Malfoy llegara, traté de no seguir pensando en Mike, me hacia sentir mal. Había estado muy próximo a traicionarlo con el "casi beso" y si bien le había prometido mantenerme lejos de la tentación, allí estaba ansioso, anticipando la fascinación que me invadía siempre que Malfoy estaba cerca. Malfoy… que me había dejado muy en claro que me deseaba, pero hasta hacía unos pocos días yo había creído que lo único que quería era cogerme. Ahora no estaba tan seguro de que fuera así. Estaba empezando a pensar que quizá abrigaba sentimientos por mí. Yo no soy estúpido, sabía que lo de mostrarme la memoria había sido parte de una astuta estrategia, para mostrarme su "nobleza" al poner mis intereses por delante de los suyos. Pero cuando no obtuvo los resultados que quería casi todo su "altruismo" se había evaporado. Así y todo, le debe de haber costado bastante mostrarse "amable". Me siento un poco culpable por la forma en que lo estoy tratando. La atracción que siento por él no la puedo negar, es evidente para mí y para él… y sin embargo sigo rechazándolo… debe de ser muy frustrante para el. Siento que lo estoy traicionando estando con Mike… cuando debería ser al revés.

—Perdón por lo de Mike… —le dije cuando se sentó enfrente, no me animaba a mirarlo a los ojos, me sentía culpable por lo que habíamos planeado con Mike para ese sábado y no quería que Malfoy lo adivinara en mis ojos.

—¿A qué te referís? —preguntó con un dejo de preocupación.

—A que nos interrumpiera en el pasillo… —le recordé. Trataba de evaluar cuán fastidiado estaría. Empezaba a darme cuenta de que el juego de mantener un equilibrio en las relaciones con uno y otro estaba haciéndonos infelices a los tres.

—Es tu novio, Potter. Tiene derecho a hablarte siempre que quiera. —replicó con tono filoso.

Sentí como si me hubiera clavado un cuchillo al pronunciar mi apellido de esa forma. —Potter… —susurré como para mí mismo.

—¿Estarás libre el sábado para estudiar? —preguntó de improviso.

—Eh… el sábado estoy ocupado… —respondí vacilante— ¿qué te parece el domingo? —…después de haber sido desflorado.

—El domingo estoy ocupado. —gruñó y se concentró en el texto. Quizá era mejor así. Quién sabe si el domingo se me notaría de alguna forma la impureza. En una de ésas me cambiaba el color de la piel al morado o algo así.

—Deberíamos quizá empezar con la poción que Longbottom y vos malograron hoy. —me instruyó con frialdad y pasó a hablar de la estructura de la poción.

—Vos estás enojado conmigo. —quería que supiera que su actitud no se me pasaba inadvertida.

—No estoy enojado con vos, Potter. —dijo tratando de obviar la cuestión para que pasáramos a la lección, pero yo quería una explicación.

—Volviste a llamarme por el apellido, casi no me has mirado desde que llegaste y me hablás con aspereza. —sabía que presionarlo era la mejor táctica para que hablara, Malfoy nunca retrocede ante un desafío— ¿Qué es lo que está pasando!

—¡Qué es lo que querés de mí? —reaccionó gritando, varias cabezas se alzaron para mirarnos— ¡Vos nunca me llamaste Draco! ¡Nunca! ¡Y no es que esté encantado de estar acá sabiendo que vos preferirías estar en este momento besuqueándote con tu adorado Ravenclaw! ¡Terminemos cuanto antes con esto para que vos puedas ir a atender a Corner!

Bueno, yo había querido que reaccionara y lo había logrado. No sabía bien qué era lo que había esperado. Estaba celoso, eso era obvio, pero yo ya lo sabía. Había estado celoso de Mike durante un tiempo, pero lo que yo no sabía era que pudiera afectarlo hasta tal punto. Y tenía razón, yo nunca había usado su nombre de pila. Parecía algo tan personal, para mí era como una última barrera de defensa. Era una forma de recordarme quién había sido, Malfoy, el Slytherin abusador, y no el chico que tenía sentado enfrente, dolido porque yo lo animaba con mis acciones pero lo rechazaba con mis palabras.

—Malfoy, yo… —empecé a decir, quería rogarle que me perdonara por haberlo lastimado, por no poder darle lo que él quería —lo que ambos queríamos— y estiré la mano para tomarle la suya, iba a ser la primera vez que nos tocábamos desde el "casi beso". El contacto disparó una intensa corriente eléctrica que me recorrió entero y me empujó hacia atrás contra el respaldo de la silla.

Malfoy fijó los ojos en mí, hubiera podido perderme en esa mirada tormentosa y no me hubiera importado si nunca más hallaba el camino de retorno. Luego de unos instantes, que me parecieron muy largos, habló.

—Me gustás, Harry. —confesó, suspiré aliviado porque había vuelto al Harry— Me gustás más de lo que estoy dispuesto a reconocer y muchísimo más de lo que me convendría. Y ser tu amigo me resulta muy duro porque sé que vos no sentís lo mismo por mí.

Era mucho más de lo que pudiera haber esperado. Yo ya había adivinado los fuertes sentimientos que había entre nosotros, pero en tanto ninguno de los dos lo hubiera expresado con palabras, había podido convencerme de que no era así, de que él no sentía nada por mí. Pero ya no podía negarlo, él me deseaba y yo lo deseaba. Pero había tantas otras cosas entre nosotros, una larga historia pasada y un destino sobrevolando ominoso.

—Olvidate de todo lo que te dije, va a ser mejor así. —suspiró resignado— Terminemos con la lección cuanto antes y después podemos volver a hacer de cuenta que el otro no existe, ¿te parece bien?

Quería tomar la vía de salida fácil y olvidarse de mí. Quizá era lo mejor pero el corazón se me estrujaba ante la mera posibilidad de que esos ojos desaparecieran de mi vida y me abandonaran para siempre. —No, no me parece bien. —declaré con determinación—No tengo amigos, Malfoy. Ninguno. ¿Y ahora me salís con que vos tampoco me vas a hablar?

—El sábado me pareció que tenías muchos amigos. Mirá, Corner no quiere que me hables y vos valorás mucho su opinión. Es entendible. Si vos fueras mi novio, yo también te querría todo para mí. —dijo con amargura.

—No son mis amigos, se mostraron amables conmigo porque Mike se lo pidió. Y Mike no es el que decide quién puede ser mi amigo y quién no. —le dije con resolución, nadie podía separarnos si eso no era lo que yo quería, mi deseo era que siguiera siendo mi amigo… y aunque no pudiera ser mi novio, lo necesitaba.

—¿Pero vos se lo hiciste saber! —prácticamente me lo había ladrado.

—De algún modo sí… —respondí evasivo, sabía que no le iba a gustar lo que le iba a decir pero no podía mentirle— Le prometí que no te iba a ver fuera de clase… pero esto cuenta como clase… entonces, ¿por qué no aprovecharlo al máximo? —sugerí.

—Porque es una mentira. —susurró, pero el tono era áspero— Apenas salgamos de la biblioteca dejamos de ser amigos.

Suspiré profundamente, me sentía desamparado. Hubiera querido darle lo que él quería, pero él me quería a mí y eso… no podía dárselo…porque eso estaba mal… por tantas razones. —No sé qué más querés que haga. Mike es mi novio, él tiene derecho de saber con quién paso el tiempo, aunque no sea él el que lo decida… y hacerlo enojar no haría sino empeorar las cosas.

—Yo no quiero que hagas nada, Potter. Ya tomaste tu decisión… atenete a las consecuencias que implica. —dijo con firmeza y luego apuntó el libro con el dedo— ¿Cuáles son los tres ingredientes que actúan como catalizadores en la poción de reposición sanguínea?

No insistí. Ya me había dado su respuesta. Estaba enojado y herido y yo no podía hacer nada para subsanarlo excepto dándole lo único que no podía darle. Contesté las preguntas y seguí estudiando como un alumno aplicado. Pero en un rincón de mi mente iba repasando las razones por las que Malfoy y yo no podíamos estar juntos: es un Slytherin, durante años se había comportado como el peor de los abusadores, odia a mis amigos —o los que eran mis amigos— su padre trató de matarme, su familia apoya a Voldemort y cuando la guerra explote de manera franca vamos a estar en lados opuestos. Nunca podría luchar contra mi novio, él tendría que ceder en tantas cosas si llegáramos a estar juntos y yo no podía pedirle algo así. No… definitivamente era mejor que estuviéramos separados.

Terminamos la lección y cuando Malfoy se paró para irse, oí un grito que me sobresaltó.

—¡Me mentiste! —la voz de Mike restalló estruendosa, casi no quedaba nadie en la biblioteca, pero cualquiera que estuviera todavía allí seguro que nos estaba mirando.

—No mentí, te dije que venía a estudiar y acá estoy. —dije con más dureza de la que había sido mi intención, me aproximé a él para no tener que gritar. Lo cierto era que había mentido por omisión y me sentía culpable. No le había dicho que iba a estudiar con Malfoy y habría debido decírselo. En parte, no se lo había dicho para evitar una discusión… en parte… porque sabía que iba a estar ocupado toda la noche y no se iba a enterar… y en parte porque ya me tenía harto con los celos.

—Pero te olvidaste de mencionar que venías a estudiar con Malfoy. —me espetó, se estaba poniendo muy colorado, nunca antes lo había visto así.

—Fue una orden de Snape, Malfoy me está enseñando. —dije con calma.

—Sí, claro. Apuesto a que sí. —siseó y se desplazó para interponerse entre Malfoy y yo— ¿Te está enseñando también para nuestra cita del sábado?

—¡Mike! —exclamé boquiabierto. No podía creer que apelara a un golpe tan bajo. Estuve a punto de pegarle

Malfoy murmuró algo y salió disparado hacia la puerta. Permanecí en silencio unos segundos esperando que Mike se disculpara. Y para peor, Hermione estaba observando todo. Como la disculpa no vino, junté mis cosas y enfilé para la salida.

—¡Harry! —me gritó imperativo para que me detuviera.

—¡Andate a la puta que te parió, Mike! —vociferé, ya no me importaba quién pudiera estar oyéndome— ¡Si estás tan convencido de que te estoy engañando y vas a estar constantemente recriminándome por cosas que no he hecho, quizás me convendría hacer algo para merecerlo! ¡Eso es lo que querés? ¿Que te engañe!

—¿Y qué otra cosa se supone que piense? Si vos venís en secreto y a mis espaldas a encontrarte con él…

—¡Ah, claro! ¡Malfoy y yo tenemos una sórdida aventura a tus espaldas y venimos a desfogarnos a un lugar tan secreto como la puta biblioteca! —Madame Pince se aproximaba amenazadora, pegué media vuelta y marché hacia la puerta.

Mike me siguió y me alcanzó a mitad del pasillo. —Decime entonces… decime entonces ¿por qué? Me habías prometido que no lo verías fuera de clase y venís a estudiar con él a la biblioteca como… como si fueran amigos.

—No sé si vale la pena que gaste saliva. Todo indica que no vas a creerme, porque estás convencido de que te meto los cuernos… porque así soy yo, alguien que sólo sabe engañar y en el que no se puede tener confianza —lo miré desafiante— ¿Realmente creés que me lo estoy cogiendo a tus espaldas?

Él se detuvo de golpe en medio del corredor y yo hice lo mismo. —Sinceramente… mi respuesta a eso cambia con tanta frecuencia que ya no sé qué pensar. Hay momentos en los que te creo completamente fiel y otros… como lo de recién… y no puedo sino pensar que algo estás haciendo con él.

Siguieron unos instantes de silencio muy tenso, yo estaba indeciso entre arrancarme los pelos de la frustración o quebrarme emocionalmente en brazos de Mike.

—¿Querés la verdad? —no quería seguir mintiéndole— Tenés que prometerme que me vas a escuchar hasta el final.

Asintió con cautela, debía de estar inseguro de si quería que se mostraran todas las cartas, a veces es mejor vivir en una ignorancia despreocupada. Le tomé la mano y lo conduje hasta un baño cercano.

Lo empujé contra una pared, le tomé las muñecas y se las hice apoyar por encima de la cabeza y lo inmovilicé en esa posición inclinándome sobre él muy cerca. —No podés irte hasta que haya concluido, ¿de acuerdo? —le dije con tono serio.

—Prometido. —asintió con expresión conflictuada.

Fije mis ojos en el celeste de los suyos. —Malfoy es… sexy. —era un hecho innegable, Mike mismo lo había reconocido. Yo sabía que oírlo de mis labios iba a herirlo, pero él quería la verdad… tendría que aguantarla. —Es excitante y peligroso… el chico malo que todos desean… y he tenido fantasías de él atrapándome contra una pared como ésta dispuesto a hacerme de todo… y yo dispuesto a permitírselo… de buen grado.

—Como esa otra vez en el baño…

—Sí, así… él está empeñado en conseguirme, y ha estado persiguiéndome… para mí es enloquecedor… y en más de una oportunidad estuve a punto de ceder.

—¡Mierda! —gimoteó con desamparo. Me apreté más contra él.

—Pero nunca me rendí. —le dije para tranquilizarlo— Te he sido fiel porque vos sos el tipo de hombre con el que podría pasar toda mi vida…y Malfoy… puede ser increíblemente sexy… pero no vale la pena sacrificar toda una vida de amor compartido por una aventura corta, por más excitante y fogosa que pueda ser.

Los ojos le brillaban de lágrimas. —¿Realmente pensás que nosotros…? ¿toda una vida juntos…? —la voz se le quebró de emoción.

—Creo que existe una muy buena posibilidad. —mucho mayor que la que podría tener con Malfoy.

—Te amo, Harry. —me dijo y yo le capturé la boca con un beso… de esa forma no me veía en la obligación de responder nada.

oOo

El miércoles a la noche, dos días más tarde, estaba nuevamente estudiando con Malfoy en la biblioteca. Mi mirada derivaba una y otra vez hacia la puerta, no fuera que a Mike se le ocurriera venir una vez más a interrumpirnos.

Después de una larga sesión de besos y caricias en el baño, lo había acompañado hasta la torre de Ravenclaw. Le expliqué todo y me disculpé como se debe. Le dije que había sido Snape el que había dispuesto esas sesiones de estudio particulares con Malfoy; le prometí contarle siempre que me reuniera con él en la biblioteca. A cambio, le hice prometer que se mostraría tolerante y que no nos interrumpiría, ni… —Dios me libre— exigiría estar presente. Me preocupé en aclararle que los últimos días, Malfoy se había comportado muy fríamente conmigo… que probablemente ya se había convencido de que no iba tener éxito en sus propósitos… algo de cierto podía haber en eso… algo…

No quedó del todo conforme sin embargo, incluso se ofreció para enseñarme él… llegó hasta ir a hablar con Snape para proponérselo como alternativa… Snape se negó de plano a la propuesta y lo había despedido con muy malos modos.

Por eso era que mi mirada iba de tanto en tanto hacia la puerta de la biblioteca… Malfoy lo había notado y le resultaba, al parecer, particularmente irritante.

—¿Te vas a concentrar de una buena vez? —me increpó con acritud— Ésta es la poción que vamos a preparar mañana. Tiene que salirte perfecta.

—¿Por qué en cambio no te ponés de pareja conmigo mañana en clase? De esa forma seguro que me sale perfecta. —llevábamos una hora estudiando y esa tarde habíamos tenido una prueba de Encantamientos y mi capacidad de concentración estaba agotada.

—Sí, es cierto. Pero de esa forma no aprenderías nada. Ahora poné atención. ¿Cuál es el componente activo de esta poción?

—El veneno de doxy. —contesté y él asintió aprobando— Malfoy… lamento que las cosas no hayan salido como vos querías… —intercalé antes de que pudiera dispararme otra pregunta sobre la poción.

—Sí, no todo lo que yo esperaba… —farfulló como para sí mismo.

—Mike no quiere, pero yo puedo hablarle y convencerlo… para que podamos seguir siendo amigos. —sugerí tentativamente— Es que no soporto que dejemos de ser amigos.

—Lo que yo no soporto es que necesites pedirle permiso a tu novio. —respondió bruscamente—Además, ¿quién dice que ya no somos amigos?

—Vos me ignorás por completo. —le recordé.

—Bueno sí… eh… es que… no sé… —dijo vacilante— Ya se me va a pasar.

—Me gustaría que pudiera ser diferente… vos y yo…

—Puede ser diferente… basta sólo que vos lo quieras. —susurró con los ojos fijos en el libro.

—No, no puede ser… Es que hubo demasiadas cosas entre nosotros… nos odiamos durante tanto tiempo.

—¿Vos me odiás ahora? —presionó levantando la vista.

—No.

—Ves, ya es diferente. —dijo sonriendo. Fui yo el que apartó la vista en ese momento.

—No se supone que las relaciones tengan problemas incluso antes de haber empezado. No duraríamos nada. —viviríamos peleando y me romperías el corazón, lo último lo pensé, no se lo dije.

—¿Quién dice que tiene que ser así? — me desafió— Romeo y Julieta ya tenían un montón de problemas incluso antes de conocerse.

—Si… y así les fue… —dije sonriendo.

Rió. —Está bien. No es un buen ejemplo. Pero eso no podría pasarnos a nosotros. Problemas de comunicación quiero decir. Tengo una lechuza confiable y vos también.

Fue mi turno de reír… cierto, hubo una carta que Romeo nunca recibió. —Familias enfrentadas… —musité— Una coincidencia más que curiosa… demasiados parecidos…

Malfoy se removió incómodo en su asiento y gruñó algo ininteligible sin comprometerse con una respuesta.

—Quizá sea mejor que me vaya ya. —dije y empecé a juntar mis cosas.

—Harry… esperá un poco… —quería decirme algo pero al parecer le costaba ponerlo en palabras, esperé con paciencia— Eh… es mejor que estés seguro… no quisiera que hicieras nada de lo que después podrías arrepentirte…

—No sé de qué me estás hablando. ¿Seguro de qué? —pregunté arrugando la frente.

—Nada. —suspiró y sacudió la cabeza— Sólo que pienso que se supone que ciertas cosas deben ocurrir de una manera determinada, por la razones apropiadas y con la persona adecuada.

Y entonces comprendí… sabía del sábado de sexo que teníamos planeado con Mike. —¿Cómo es que…? —empecé a preguntar pero él me interrumpió.

—Sólo decía… —no tenía intenciones de explicar. Quería que supiera que él sabía. Había sido directo, pero no agresivo.

—Debo irme. —repetí, yo tampoco tenía ganas de hablar al respecto, me puse de pie; él asintió con tristeza, terminé de juntar mis cosas y salí.

Tenía mucho que pensar. ¿Cómo se había enterado de que iba a tener sexo con Mike? ¿Cómo sabía que era virgen? No era algo que yo le hubiese dicho. ¿Mike les habría estado contando a todos lo que planeábamos para el sábado? Sus amigos de dormitorio debían de estar al tanto… ¿habrían corrido la voz? ¿Debía esperar que el Semanario de las Brujas anunciara en la tapa de su próxima edición mi desfloración?

En realidad nada de eso me importaba demasiado. Pero lo otro que había dicho Malfoy seguía resonándome en la cabeza: hay cosas que se supone deben ocurrir por las razones apropiadas y con la persona adecuada. ¿Creía él realmente que era él la persona adecuada? ¿Había sugerido que Mike no me merecía?

Pero Mike me merece. Me ama. Eso es lo que debe importar. Y yo lo quiero y con eso debe bastar.

Estaba ya a mitad de camino hacia la Torre cuando me di cuenta de que no había juntado el libro. Quería repasar un poco antes de acostarme, decidí volver, era posible que Malfoy todavía estuviera allí.

Malfoy seguía allí efectivamente… ¡sólo que estaba discutiendo con Hermione!

—Mirá, Granger… no sé cómo hacer para ponértelo más claro. ¡Andá… a… cagar! Harry ya no es asunto tuyo.

—¡Quiero saber lo te proponés con él! Te estuve observando, Malfoy. ¡Sé que algo estás tramando!

—¿Querés que te lo ponga por escrito? Y a lo mejor así lo terminás entendiendo. —le espetó Malfoy con el mayor tono de desprecio, sacó una hoja de pergamino de una carpeta y se la mostró.

—¡Si llegaras a hacerle daño, yo…! —empezó a amenazar ella.

—¿Vos qué, Hermione! —intervine, se sobresaltó muchísimo al verme y empezó a balbucear incoherencias; me dio pena, pero también me sentía triste, herido y decepcionado. —¿Qué es lo que querés? —pregunté con un suspiro exhausto.

—Estoy preocupada de que te puedas estar metiendo en algo… que puede ser peligroso…

—Y si estabas preocupada ¿por qué no viniste a preguntarme directamente? ¿Por qué importunar a Malfoy? Yo estuve acá hasta hace unos minutos.

—Yo… —las palabras se le ahogaron, no sabía qué decirme.

—Vos no tenés derecho a inquirir sobre mí a mis espaldas. —le dije con firmeza— Si no tenés el valor de hablarme a la cara, entonces no tenés ningún derecho. O me querés o no me querés… decidite… y después atenete a tu decisión y a las consecuencias.

—Por supuesto que te quiero… yo nunca dejé de…

—¿Te vas a sentar a mi lado mañana durante el desayuno? ¿Me vas hablar cuando estemos en la sala común? ¿Vas a ser mi compañera de trabajo en la clase Pociones de mañana?

—No puedo… —dijo con un sollozo.

—Lo siento, Hermione. Es todo o nada. —le informé. Estaba dispuesto a perdonar todo, si las cosas volvían a ser como antes… pero no estaba dispuesto a aceptar tibiezas o actitudes a medio camino— No vuelvas a hacer preguntas sobre mí a menos que estés dispuesta a ser la amiga que yo necesito y quiero tener.

Miré a Malfoy que había seguido en silencio y con toda atención el intercambio. —Es posible que Malfoy y yo hayamos sido rivales… en cierto modo seguimos siéndolo… pero él nunca me abandonó. —Hermione me miraba boquiabierta sin poder creer lo que oía, tomé el libro que había vuelto a buscar— Buenas noches, Hermione. Malfoy si ella volviera a preguntarte, lo que fuera sobre mí, no le digas nada. Nos vemos mañana en clase de Pociones. —pegué media vuelta y salí de la biblioteca sintiéndome muy satisfecho de mí mismo.

Me sentía orgulloso de haberme mostrado firme. Yo no merecía eso. Amigos que eran amigos en un momento y dejaban de serlo al siguiente.

Me detuve en seco.

¿Amigos que eran amigos en ciertas situaciones pero no en otras? Sonaba muy conocido. Amigos en secreto, supongo. Apenas salgamos de la biblioteca dejamos de ser amigos.

Y de golpe mis esperanzas de retener a Malfoy como amigo se derrumbaron. ¿Cómo podía requerirle una amistad si yo no estaba dispuesto a comportarme con él como lo hacen los amigos?

Así como le había dicho a Hermione que tenía que elegir… yo también iba a tener que elegir… otra cosa sería hipocresía… y lo peor era que no podía tener a Mike y a Malfoy… uno de los dos iba a tener que desaparecer de mi vida.

oOo

—Buen día, Harry. —me susurró Malfoy al oído cuando estaba por entrar al Gran Salón.

—Buen día. —repliqué con una sonrisa— Siento lo que pasó con Hermione anoche.

—No te hagas problema. Puedo manejarla. —dijo encogiendo los hombros— Pero sí que fue algo inesperado, ¿no te parece?

—En el caso de ella no me sorprende tanto. Ron, en cambio, si hubiese sido él… eso sí que me hubiera dejado perplejo.

—¿Creés que volverá a intentarlo?

—Es posible… pero quizá lo piense dos veces antes de animarse, después de mi advertencia. Supongo que ella desearía que todo volviera a ser como antes… pero para eso tiene que convencer a Ron primero… y Ron es demasiado obstinado… no le va resultar fácil la tarea.

—Mirá, yo sé que vos los querés y todo eso. Pero no los necesitás. Amigos así mejor perderlos que encontrarlos. ¿Y, cómo estamos para la clase de Pociones de hoy?

—No tan mal, supongo. Hay algunas cosas que todavía no sé por qué hay que hacerlas, pero al menos sé que hay que hacerlas.

—Creo eso va a bastar por ahora, ya repasaremos algunos puntos esta noche. —en ese momento sonaba más como un maestro estricto que como un hombre seductor.

—Hola. —saludó una voz a mi lado, era Mike. No se suponía que yo estuviera charlando con Malfoy.

—Eh… hola Mike… estábamos… eh…

—Ya sé, oí que estaban hablando de Pociones… ¿te sentás conmigo para desayunar?

—Eh… sí claro… —asentí aprensivo. ¿Estaría considerando ponerme algo de arsénico en la comida? — Nos vemos más tarde, Malfoy. —me despedí y entré con Mike al Gran Salón.

Mike me tomó de la mano y me condujo a la mesa de Gryffindors, allí podíamos disfrutar de privacidad porque todos se alejaban de mí como de la peste. —Perdón por lo de recién, sé que vos no querés que hable con él.

—Harry… quiero decirte algo. —me apretó suavemente la mano al tiempo que nos sentábamos a la mesa. Se inclinó y me dio un beso tierno. Comenzó a hablar suavemente, el tono me produjo un leve estremecimiento. —No me gusta. No me gusta que hable con vos. No me gusta que pase tiempo con vos. No me gusta cuando te mira porque puedo adivinar lo que está pensando… y ese tipo de pensamiento deberían corresponderme sólo a mí.

Respiré hondo y asentí con tristeza. —Lo sé, perdón. —susurré.

—Pero lo cierto es que estoy luchando una batalla que no puedo ganar. —prosiguió— Él está en casi todas tus clases, lo ves constantemente y ahora también tenés que estudiar con él de noche. Y yo no quiero que sientas que te estoy imponiendo reglas. No quiero que hagas las cosas por obligación sino porque sabés que me harían feliz. Me contaste la verdad y yo quiero confiar en vos, sé que no me vas a mentir. Así que si vos tenés que hablar con él… hablá con él. Y más, si querés hablar con él, hablá con él.

No podía creer lo que oía. —¿Me lo decís en serio?

—En serio. —confirmó— Todo lo que te pido es que no hagas nada que me haga enojar, no le cuentes cosas privadas de nosotros, ni te encuentres con él de noche en un aula en desuso… y cosas así.

—Por supuesto… te lo prometo… Gracias, Mike.

Me volvió a besar suavemente. Era perfecto. Él era perfecto. Me sentí muy culpable por todas las cosas malas que había pensado de él últimamente, había sentido que él me ataba con exigencias que yo terminaba aceptando pero con inmenso fastidio. Pero lo que me acababa de decir me liberaba de restricciones, era maravilloso. Mike confiaba en mí y yo estaba dispuesto a no decepcionarlo. Le sería fiel y lo amaría porque era excepcional y se lo merecía.

oOo