Por supuesto, los personajes no me pertenecen.
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Harry abrió los ojos y de inmediato tuvo que volver a cerrarlos. Ya había amanecido y el fulgurante sol iluminaba con fuerza al otro lado de la ventana. Pequeños aces de luz sesgada se filtraban a través de los doseles de la cama, dándole de lleno en el rostro.
Giró la cabeza rehuyendo la claridad y tras ponerse las gafas que descansaban en la mesita junto a su varita y el pequeño estuche, se incorporó y corrió los doseles del lecho. La habitación se encontraba completamente iluminada y en silencio. Las camas de sus compañeros aún permanecían ocupadas y los informes bultos rebujados aún en las sábanas, respiraban con regularidad.
Harry suspiró y miró la hora en el reloj de oro que la señora Weasley le regalase en su cumpleaños número diecisiete y que había pertenecido a Fabián Prewett. Aún no era hora de levantarse para las clases, pero su cuerpo estaba acostumbrado a madrugar para ir al ministerio y sabía que una vez despierto, le iba a ser casi imposible volver a conciliar el sueño.
No había hecho más que bajar de la cama, cuando sintió un agudo golpe en el pie. Sin querer, le había dado una patada a un baúl nuevo, que como le había dicho el profesor Dumbledore, haría que le llegase para aquella mañana.
Frotándose el dedo pequeño del pie con lágrimas en los ojos, deseó que por una vez, las palabras del anciano director fuesen un poco menos literales.
Con curiosidad lo abrió y se sorprendió al ver un juego completo de túnicas y capas del colegio, además de un completo equipo de libros y de ingredientes para pociones. También vio que le habían comprado varias túnicas extra para vestir fuera del colegio y sobre éstas, descansaba una pequeña pero abultada bolsita de piel.
Con creciente curiosidad, Harry tomó la pequeña bolsita y al escuchar el pequeño tintineo arqueó las cejas. Estaba repleta de monedas, y para su asombro, el color que predominó a la luz del sol fue el del oro. La dejó a un lado y sacó algo de ropa interior y una de las túnicas. Necesitaba rápidamente una ducha. Su pequeño remojón en el lago le había dejado un aroma similar al del calamar gigante.
Sabiendo que tenía mucho tiempo aún a su disposición, Harry permaneció bajo la ducha mucho más tiempo del que normalmente se permitiría. No podía creerse todavía que se encontraba en un mundo distinto al suyo y que le tocaría volver a dar clases. Intentó pensar en formas de evadirse de los deberes, pero conociendo al profesor Dumbledore y a la profesora McGonagall, no encontró ninguna escusa más que su edad para poder escaquearse, y por supuesto, aquella no sería una escusa válida en lo absoluto.
Cuando salió de la ducha ya vestido con su túnica nueva, el resto de los muchachos comenzaba a despertarse.
"Buenos días compañero" .Saludó Ron entre bostezos. "¿Tienes túnica nueva?"
"Buenos días Ron" .Saludó Harry metiéndose la varita y el estuche con el anillo de Ginny en el bolsillo interior. Siempre que le fuese posible, prefería tener el anillo consigo. No sabía cuando volvería a su mundo y si lo hacía de improviso, no tenía intención de dejarlo atrás. "Si, al parecer me han tomado hasta medidas mientras dormía"
"O eso, o el profesor Dumbledore es socio de Madame Malkin" .Sugirió Ron con una risita.
Harry soltó una carcajada. Aquel Ron tenía mejores salidas que el de su mundo.
"Buenos días Harry" .Saludó Neville mientras se ponía en pie. "¿Es cierto lo que se comentaba por ahí? Dicen que Malfoy te lanzó al lago" .Pareció a punto de decir algo más, pero justo en aquel momento se fijó realmente en Harry y abrió la boca y los ojos en sorpresa. "¿Te hizo beber crece huesos?"
Harry soltó una risita y negó con la cabeza. "Es una larga historia, Neville"
"No es tan larga" .Protestó Ron. "Neville, este no es el Harry que conocemos. Al parecer nuestro Harry y éste son de mundos distintos y se han cambiado por una magia extraña y súper poderosa, así que mientras el profesor Dumbledore averigua como volver las cosas a su lugar, éste Harry se queda con nosotros"
El rostro de todos los presentes incluido el de Harry mostraba un asombro patente.
"Pues tenías razón" .Musitó Dean Thomas mirando a Harry de arriba abajo. "No era una explicación tan larga"
Seamus soltó una carcajada y de inmediato el resto se unió a él.
Harry no sabía que habían pasado sus compañeros en este mundo, pero viendo como se tomaban aquella situación, no supo que pensar.
Tras aquel arranque de hilaridad y después de algunos saludos algo extraños, todos se apresuraron en vestirse para bajar a desayunar.
En la sala común ya los esperaba Hermione con la mochila colgada del hombro y rostro impaciente.
"Buenos días chicos. Debemos darnos prisa, que os habéis retrasado" .Saludó cuando llegaron a su altura. "¿Qué tal has pasado la noche, Harry?"
"Bien, gracias" .Respondió Harry un poco incómodo. Hermione lo observaba ávidamente, como si fuese a desaparecer poco a poco y quisiese asegurarse de que no le faltaba alguna parte importante de su cuerpo.
"Hermione, deja de mirarlo así, que me estás poniendo nervioso hasta a mi" .Se quejó Ron con las orejas levemente coloradas.
Hermione se sonrojó y desvió la vista. "Lo siento Harry" .Se disculpó. "Bueno, vamos antes de que perdáis más tiempo"
Se apresuró a salir por el hueco del retrato mientras Harry y Ron se observaban con las cejas arqueadas.
"¿La de tu mundo es igual?" .Preguntó mientras seguían a la muchacha para no perderla de vista.
"Por suerte o por desgracia, es clavadita" .Suspiró Harry, haciendo que Ron soltase una carcajada y le palmease el hombro.
Recorrieron los pasillos en completo silencio, despertando la curiosidad de los alumnos con los que se cruzaban. Al igual que el día anterior, la mayoría de ellos lo miraban y unos cuantos lo señalaban mientras cuchicheaban con otros compañeros.
A Harry le dio de pronto una enorme sensación de dejabu.
"No puede ser que aún siga el chisme de lo del lago ¿no?" .Preguntó a Ron y Hermione.
"No lo creo, Harry" .Contestó Hermione mordiéndose el labio inferior. "Yo diría que llamas la atención por ti mismo"
"¿a que te refieres?" .Preguntó Ron, al parecer tan intrigado como él.
"¿Es que no lo ves?" .Repuso exasperada señalando a Harry. "Es más que evidente que de ayer a hoy ha crecido casi una cabeza, que es mas ancho de hombros y tiene una cicatriz que no tenía" .Expuso señalando mediante gestos cada una de sus observaciones.
"Pero Hermione, la mayoría ya me vio así ayer tarde" .Repuso, a sabiendas que la muchacha rebatiría aquel argumento.
"Visión selectiva" .Dijo con voz triunfante.
"¿Lo que?" .Preguntaron los dos chicos al unísono.
"Ayer los alumnos vieron lo que quisieron ver. No se fijaron en tu altura, ni tan siquiera en que vestías como un auror. Solo encontraron a Harry Potter que había salido del lago ¿comprendéis?" .Explicó. "Nosotros nos dimos cuenta enseguida por que eres nuestro mejor amigo y por que vimos de primera mano lo que sucedió. Y Ginny también se dio cuenta cuando la miraste a los ojos, pero al verte de espaldas, le pasó igual que a los demás"
Harry se rascó la nuca distraídamente. Él ni si quiera se había fijado en aquellos detalles ni había sacado una teoría tan rápido, y eso que era mayor que ella al menos cinco años. Estaba más que comprobado, que fuese en el mundo que fuese Hermione siempre sería más inteligente que él.
"¿Sabes, Hermione? Puede que tengas razón. Anoche en la sala común ni si quiera los de Gryffindor se dieron cuenta"
La muchacha asintió satisfecha de si misma.
"Siempre lo sabe todo" .Musitó Ron mientras entraban por fin en el gran comedor. "Ella siempre lo sabe todo"
Las mesas estaban dispuestas como de costumbre y los platos y cubiertos de oro brillaban intensamente reflejando la luz del sol. Al fondo del comedor, la mesa de los profesores ya estaba ocupada. Al verlos entrar, el profesor Dumbledore les sonrió y saludó con un gesto de la cabeza que Harry devolvió sin dudar. En el extremo más alejado y sobresaliendo incluso por arriba del sombrero puntiagudo del profesor Dumbledore, Hagrid los observaba con sus oscuros y afables ojos abiertos como platos por la sorpresa. Harry lo saludó con la mano tímidamente y el enorme semigigante le devolvió el gesto, siguiéndolos con la vista hasta que se sentaron en la mesa de Gryffindor.
Las miradas de todos los alumnos del colegio se clavaban en Harry poniéndolo cada vez más nervioso. Al parecer Hermione tenía razón, y recientemente los alumnos se comenzaban a percatar del cambio que había dado en tan poco tiempo.
Bajo la intensidad de tantas miradas intentó desayunar un poco, pero tras intentar tragar un cuenco de gachas, roer sin ganas un trozo de tocino y haber jugado durante cinco minutos con los huevos revueltos que Hermione le había servido para que intentase comer algo, finalmente desistió y con un fuerte tintineo dejó los cubiertos sobre el plato.
"Así uno no puede desayunar tranquilo" .Se quejó mientras se servía un enorme vaso de zumo de calabaza, para llevar algo en el estómago. "Si lo llego a saber hubiese ido directo a las cocinas"
"Si te sientes más cómodo, podemos ir allí a la hora de comer" .Sugirió Hermione mientras fulminaba con la mirada a un niño de segundo que había intentado acercarse para verlo mejor. "Aunque creo que una vez que todo el mundo haya confirmado ya sus teorías de por que estás tan cambiado, todo volverá a la normalidad"
"Supongo que tienes razón" .Suspiró pesadamente. "De todos modos, ya debería de estar acostumbrado a estas cosas"
De pronto sintió que alguien lo observaba. Era una sensación muy extraña, puesto que todo el mundo hacía lo mismo, pero haciendo caso a su intuición como de costumbre, alzó la vista y miró hacia el otro extremo de la enorme mesa de Gryffindor. Su mirada chocó una vez mas con la castaña de Ginny, pero en esta ocasión, la joven pelirroja le sostuvo la mirada con curiosidad hasta que se percató de lo que estaba haciendo, se sonrojó intensamente y hundió la cabeza en su plato cortando el contacto visual.
"Ginny actúa muy raro" .Dijo Ron siguiendo con la vista la trayectoria de la mirada de Harry. "Nunca la había visto así"
"No puedo asegurarlo, por que anoche no hablé con ella. Pero creo que a parte de nosotros, del profesor Snape y del director Dumbledore, ella fue la única que se percató de inmediato de que algo pasaba con Harry" .Explicó la muchacha. "Pero esto sucedió después de burlarse de ti en medio del pasillo" .Añadió con una risita. "Supongo que está algo avergonzada"
"Casi me recuerda a la Ginny que se ponía nerviosa nada más verme" .Comentó Harry pensativo. "Solo que a ésta aún no se le caen las cosas de las manos"
"Seguramente luego querrá saberlo todo y me preguntará" .Dijo Hermione dejando también los cubiertos sobre el plato, aunque a diferencia de él, ella si que había desayunado.
Harry asintió y terminó de beberse el zumo de calabaza.
"Potter" .Lo llamó a sus espaldas la inconfundible voz de la profesora McGonagall.
"Buenos días profesora McGonagall" .Saludó Harry dándose media vuelta en el banco para mirar a la mujer.
La cara de asombro que se dibujó en su semblante no tenía precio.
"Merlín, Albus nos lo contó anoche, pero tenía que verlo con mis propios ojos" .Dijo asombrada. "Te traigo tu horario, o mas bien el horario del otro Harry, para que sepas las clases que tienes"
Harry asintió y cogió el pergamino que la mujer le tendía. "Gracias"
"No hay de que, señor Potter" .Dio media vuelta para marcharse, pero antes de dar más de dos pasos se detuvo y dio de nuevo media vuelta. "¿Por casualidad usted no jugará al quidditch al igual que su otro yo de este mundo?"
Harry sonrió sin poder evitarlo. "En mi mundo era el buscador y capitán del equipo de Gryffindor"
Los ojos de la profesora McGonagall brillaron de alegría. "Entonces le avisaré para mantener una pequeña charla, señor Potter"
Dicho esto y sin esperar ni si quiera el asentimiento de Harry, dio media vuelta y volvió sin vacilar y con paso triunfante a la mesa de profesores.
"Si vas a jugar al quidditch, necesitarás la Saeta de Fuego de tu otro yo" .Comentó Ron distraídamente llenando de tomate la tercera tanda de salchichas que iba a meterse entre pecho y espalda.
"¿Mi otro yo tenía una Saeta de Fuego?" .Preguntó sonriendo de oreja a oreja. "Adoro esa escoba"
"Supongo que si se lo decimos a la profesora McGonagall, podrán prestártela" .Comentó Hermione. "Después de todo, y si lo miras desde cierta perspectiva, se podría decir que la escoba también es en parte tuya"
Bajo las miradas de curiosidad que se habían multiplicado tras la pequeña conversación que había mantenido con la profesora McGonagall, Harry y Hermione tuvieron que esperar varios minutos a que Ron acabase de desayunar. En un par de ocasiones, Harry volvió a notar la mirada de Ginny, pero no volvió a girar la cabeza para mirarla.
Salieron del gran comedor a paso rápido, pues aunque habían llegado con tiempo de sobra, al esperar que Ron terminara de cebarse ya se les había echado la hora encima.
Para mejorar la mañana, si no había tenido suficiente con las miradas y los cuchicheos, acababa de enterarse que su primera clase era de defensa contra las artes oscuras. Debería pasar dos horas con los de Slytherin y aguantando a Snape, que como en su mundo, aquel año también era el profesor.
Había intentado autoconvencerse de que él no era el otro Harry y que Snape lo sabía, así que muy posiblemente lo trataría como a cualquier otro estudiante, pero sus escasos esfuerzos se evaporaron en el mismo instante en el que el trío entró en el aula y el profesor los recibió con una sonrisa torcida.
"Llegáis tarde" .Declaró con satisfacción. "Diez puntos menos para Gryffindor por cada uno"
Durante un instante las miradas de Harry y el profesor se cruzaron, y el muchacho lo supo de inmediato. En aquel mundo no sería igual, sería peor que en el suyo. Para Severus Snape, Harry Potter era la versión reducida de James Potter, y por desgracia, él acababa de tomar el relevo de su otro yo.
Apretó con fuerza la mandíbula y sin decir nada siguió a Ron y Hermione hasta un pupitre vacío.
"Ya que el señor Potter se ha dignado a aparecer por fin, creo que podremos dar por comenzada la clase" .Dijo el profesor Snape con un susurro mientras cerraba la puerta del aula con un suave movimiento de varita. "Hoy vamos a continuar con lo que estuvimos viendo el último día" .Hizo una pequeña pausa y caminó unos pasos hasta ponerse frente a Harry. "Señor Potter, como usted no estaba aún en nuestro mundo, le haré un breve resumen" .Los de Slytherin se desternillaban de risa, encabezados como siempre por Malfoy, que como en su mundo, iba flanqueado por Crabbe y Goile. "Estuvimos viendo los hechizos no verbales. ¿Podría decirme para que sirve utilizar un hechizo no verbal?"
A su lado, Hermione alzó la mano de inmediato, pero ni Harry ni Snape, que se miraban fijamente a los ojos le hicieron caso. Hasta el momento no había sentido que el amargado profesor hiciese uso de la lejilimancia, pero por si las moscas, Harry había alzado sus barreras de oclumancia.
"Claro que si profesor" .Contestó, intentando que su voz no trasmitiese la rabia que le estaba haciendo sentir. Que aquel hombre hubiese sido la persona más valiente que Harry había conocido era indiscutible, pero por muy valiente que fuese, tenía la facilidad de sacarlo de sus casillas. "Al ejecutar un hechizo no verbal, es decir, sin pronunciar en voz alta el nombre de dicho hechizo o encantamiento, tenemos la ventaja de que nuestro oponente no sabe como vamos a atacar, además de que podemos actuar mucho más rápido, ya que nuestro pensamiento es mas rápido que la voz"
Tras sus palabras el rostro del profesor Snape permanecía inmutable, pero el resto de la clase lo miraban asombradísimos, incluidos Ron y Hermione.
"Al parecer, en tu mundo para ser auror se aprende bien lo básico" .Musitó entre dientes. Dio media vuelta y volvió a colocarse frente a toda la clase. "Ahora que hemos comprobado que el señor Potter está al nivel del resto, vamos a ponernos en pie y vamos a organizar pequeños duelos para desarmarnos, utilizando solo encantamientos no verbales, que como bien ha dicho el señor Potter, significa que deberán hacerlo sin decir el encantamiento en voz alta"
Tras estas palabras del profesor, volvieron a escucharse risitas de la parte de los de Slytherin, aunque en esta ocasión sonaron algo forzadas.
Cuando todos estuvieron en pie, el profesor agitó su varita y las mesas se amontonaron en el extremo más alejado del aula.
"Bien, para comenzar, veamos que tal se les da la práctica en el mundo del señor Potter" .Anunció Snape con una sonrisa maníaca. "¿Y que tal si lo probamos… con el señor Malfoy?"
Harry suspiró sintiendo nuevamente aquella sensación de dejabú y caminó lentamente hasta posicionarse en el centro del aula. Malfoy, con una sonrisa confiada se situó frente a él, separados por casi cinco metros de distancia. Aquello le recordaba a su segundo año, cuando todo el mundo pensó que era el heredero de Slytherin por hablar lengua Parsel. Casi esperaba que hiciese aparecer la misma serpiente.
Ambos jóvenes se miraron a los ojos y la sonrisa confiada del rubio se ensanchó. A diferencia del Malfoy de su sexto año, que parecía casi todo el tiempo nervioso y enfermizo, el de este mundo gozaba al parecer de la seguridad y arrogancia que el de su mundo había perdido después de que Lucius Malfoy fuese encerrado tras la batalla en el departamento de misterios y que Voldemort le encargase la misión de asesinar a Albus Dumbledore.
"¡Varitas al frente!" .Bramó el profesor Snape.
Ambos jóvenes alzaron la varita al unísono y se miraron fijamente a los ojos. Harry inclinó la cabeza respetuosamente, como se había acostumbrado a hacer en los duelos que mantenían en el cuartel general de aurores. Malfoy no solo no se la devolvió, sino que sonrió burlón ante su gesto.
"¡Comenzad!" .Exclamó el profesor, dando un rápido paso hacia atrás.
Draco le apuntó con rapidez, pero ya era demasiado tarde. Con una suave sacudida de muñeca y un chorro de luz roja, la varita de Malfoy saltó por los aires, voló en un perfecto arco y cayó suavemente sobre la mano extendida de Harry.
El silencio del aula era tan profundo que durante un instante le pareció haber escuchado el aleteo proveniente de la lechucería que quedaba a bastante distancia de allí. Todos los alumnos, ya fuesen de Gryffindor o Slytherin miraban a Harry con los ojos como platos. Draco se encontraba paralizado, con la mano aún extendida como si no se hubiese dado cuenta de que ya lo habían desarmado. Tras unos segundos, Harry le lanzó la varita. El muchacho reaccionó justo a tiempo para agarrarla al vuelo. Su rostro, que hasta aquel momento había reflejado incredulidad, fue mutando lentamente hasta volverse completamente inexpresivo, salvo por sus fríos ojos que lo observaban como si Harry fuese un ejemplar perfecto para diseccionar.
"Ha sido un buen duelo" .Dijo en un susurro que llegó a todos los extremos del aula.
Dio media vuelta, se guardó la varita en la túnica y volvió a su posición anterior, donde lo esperaban Ron y Hermione.
El profesor Snape organizó nuevas parejas para practicar y no volvió a mirar a Harry en lo que quedaba de clase. Por supuesto, no le dio ni un solo punto a la casa Gryffindor ni por la respuesta a la primera pregunta, ni por haber desarmado a Malfoy con tanta rapidez. Pero aquello a Harry no le importó lo más mínimo. Estaba más preocupado por la escrutadora mirada del joven Draco Malfoy. Le daba muy mala espina su actitud. No sabía aún que diferencias había con respecto a su mundo. Algo le decía que debería andarse con mucho cuidado con los Slytherin a partir de aquel momento, y más concretamente, con Draco Malfoy y sus amiguitos.
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Ginny suspiró y continuó fingiendo que tomaba apuntes. Llevaba más de una hora en clase de historia de la magia y aquel día en especial, le estaba costando concentrarse más de lo debido. El resto de la clase, ignorando al profesor Binns, dormitaba sobre el pergamino que había quedado olvidado prácticamente en blanco sobre el pupitre. Pero a ella se le hacía casi imposible dormir. No dejaba de darle vueltas al mismo tema desde la noche anterior.
Harry Potter. Y no era que ella pensase demasiado en él, por supuesto. Aunque reconocía que le encantaban sus ojos verdes heredados de Lily, que por cierto y a diferencia de su hijo, era un auténtico ángel. Pero no soportaba aquella manera de hacerse siempre el chulo. Quizá tenía que ver mucho haberse criado con James Potter como su padre y Sirius Black como su padrino, cosa que explicaría muchas de las conductas del muchacho. Pero hasta cierto punto, ya estaba acostumbrada y en el fondo sabía que era un buen chico, aunque aún un inmaduro.
Pero aquel no era el asunto. El día anterior, había circulado un chisme por todo el castillo. Decían que Draco Malfoy, como venganza por haber sido ridiculizado por Harry en clase de transformaciones, se le había acercado en los terrenos y lo había lanzado en medio del lago.
Ginny reconocía que se había reído a carcajadas cuando le habían contado que Harry lo había dejado vestido con un tutú rosa de Bailarina muggle. A su entender, aquel que llamara años atrás sangre sucia a Hermione, se merecía aquello y mucho más.
Claro que también se rió al pensar en el egocéntrico Harry Potter empapado de pies a cabeza y así fue como lo buscó para intentar bajar aquel ego, que algún día lo haría caer de bruces por el peso.
Lo que ella no se esperaba, era lo que ocurrió cuando lo encontró y que no la dejaría dormir ni a penas concentrarse en las clases.
Lo había encontrado caminando hacia la sala común, como siempre acompañado por Ron y Hermione, y sin fijarse en nada más, lo había ridiculizado. Pero cuando se dio la vuelta y la miró… nunca pensó sentirse así.
Aquel era Harry Potter, no había duda de ello, pero no era el que ella conocía. Era más alto, más musculoso y sus facciones estaban más definidas, como las de un adulto.
Pero lo que más la chocó no fue aquello, ni que fuese vestido con túnica de auror (cosa en la que en un principio ni se había dado cuenta) si no sus ojos. Eran idénticos a los de Lily Potter, pero los de aquel Harry eran serios y de alguna forma melancólicos. No sabría describir que fue lo que sintió cuando se miraron, pero aquellos ojos tan serenos y tan duros a la vez la hicieron enmudecer. Después de unos segundos, le sonrió con la sonrisa más hermosa que jamás había visto, carente totalmente de la arrogancia a la que estaba acostumbrada, la saludó con un gesto de cabeza y se marchó, dejándola estupefacta en aquel pasillo.
Durante el desayuno de aquella mañana, ya era evidente para todo el mundo que aquel no era el Harry que todos conocían. Se había limitado a sentarse con Ron y Hermione e intentar desayunar bajo las escrutadoras miradas. Durante unos segundos habían vuelto a mirarse a los ojos, y hasta que se percató de ello, había estado perdida en aquellos orbes esmeralda, intentando encontrar una respuesta a aquella pregunta que la atormentaba.
Suspiró nuevamente y dejó la pluma sobre el pupitre. No merecía la pena fingir más, de todos modos, el profesor Binns ni si quiera prestaba atención a que la mayor parte de la clase roncaba. Apoyó la barbilla sobre la palma de la mano y miró distraídamente a través de la ventana, perdiéndose entre los árboles del bosque prohibido que se mecían suavemente con la brisa, hasta que el sonido que anunciaba el final de la clase la sobresaltó. Recogió el pergamino que había estado decorando con dibujos de escobas, la tinta y la pluma, lo guardó todo en la mochila y sin esperar ni a Colin ni a Demelza salió del aula. Se le había metido una idea en la cabeza, y no iba a parar hasta conseguirlo. Se enteraría de la verdad costase lo que costase.
Corrió a través de los pasillos, cruzó a través de varios tapices y subió la escalera esquivando a los alumnos que salían de clase hasta alcanzar el corredor donde se encontraba el aula de defensa contra las artes oscuras. Llegó justo cuando el grupo de Gryffindor salía de la clase del profesor Snape. Muchos cuchicheaban excitadísimos algo sobre un duelo, enfatizando con gestos y simulando que perdían la varita. No alcanzó a escuchar más que las palabras Harry y rubio oxigenado, pero no le hizo falta entender más para hacerse una idea aproximada de lo que había sucedido.
Por fin, tras un pequeño grupo de Slytherin que también cuchicheaban pero en voz aún mas baja, salió el Harry que se suponía que venía de otro mundo, y tras él venían Ron y Hermione.
El joven caminaba pensativo. Fruncía el entrecejo y con una mano se acariciaba inconscientemente la extraña cicatriz en forma de rayo de su frente.
Pasó de largo sin ni si quiera darse cuenta de su presencia, pero en aquel momento no le importó demasiado, por que algo llamó su atención. El último en salir fue Draco Malfoy, que fulminaba con la mirada a Harry mientras se alejaba por el pasillo, ajeno a la ira del rubio.
"Hola Ginny" .La saludó Hermione deteniéndose un momento mientras Ron le hacía un gesto indicándole que él seguiría a Harry. "¿Qué haces por aquí?"
"Hermione, tenemos que hablar" .Dijo tomándola del brazo. "Vamos a un sitio menos concurrido"
Hermione asintió y sin decir ni una sola palabra más, ambas jóvenes se apresuraron a llegar al baño más cercano que por suerte o por desgracia, era el de Myrtle la llorona.
"Así mejor" .Musitó Ginny algo dubitativa. "Aquí seguro que no hay nadie"
Como de costumbre, estaban aparentemente desalojados y casi en desuso. Los lavabos estaban polvorientos, y algunos de los espejos se encontraban agrietados. Pocas chicas eran las que entraban allí y las que lo hacían, era por pura necesidad. Pero debido a esto, aquel era uno de los mejores lugares para hablar en privado, sin miedo a que nadie lo escuchara.
"¿Qué querías?" .Preguntó Hermione dejando la mochila en el suelo y acercándose a uno de los lavabos que tenía el espejo intacto para arreglarse el pelo que se le había enmarañado más de lo normal. "¿Te ha pasado algo?"
"No, nada de eso" .Dijo desestimando la pregunta con un ademán y asegurándose de que ni si quiera Myrtle rondaba por los baños. "Quiero que me cuentes que ha pasado con Harry"
Los dedos de Hermione se detuvieron entre varios de sus rizos y suspiró.
"Ya lo has visto, y por el colegio han corrido rapidísimo los rumores" .Dijo girándose para mirarla y apoyando la espalda en el lavabo. "Este Harry no es el de nuestro mundo. Al parecer, no se sabe aún como, nuestro Harry y éste, se han intercambiado de mundo"
"¿Pero como ha podido suceder eso?" .Preguntó incrédula.
"No tengo ni idea" .Dijo sacudiendo la cabeza. "Ni si quiera el profesor Dumbledore sabe como ha podido suceder. Mientras investiga, le ha dicho a este Harry que tomase el lugar de el otro, ya que en este mundo no tiene nada ni a nadie"
"Dicho de ese modo, suena muy triste" .Susurró´Ginny avergonzada por como lo había tratado la noche anterior.
Para sorpresa de Ginny, los ojos de Hermione se humedecieron. "Ginny, no tienes ni idea" .Se pasó la manga por los ojos, pero un par de lágrimas rodaron por su mejilla. "Anoche fuimos a hablar con el director, acompañados por el profesor Snape, y no puedes imaginarte lo que nos contó"
"¿Tan malo es?" .Preguntó Ginny preocupada por el estado de su amiga.
Hermione asintió con la cabeza y volvió a secarse las lágrimas con la manga de la túnica.
"Ginny, en el mundo del que viene el Harry que has visto, toda su familia está muerta. Ni James ni Lily están vivos" .Hizo una pequeña pausa. "Y aunque no nos lo ha dicho, por su mirada y su forma de hablar, sospecho que Sirius y Remus también murieron"
Ginny se tapó la boca con la mano y sus ojos se humedecieron también. No podía creer que los Potter, sirius y Remus estuviesen muertos.
"Con razón parece tan… serio" .Dijo en un susurro amortiguado aún por la mano.
Hermione asintió con la cabeza. "Pero eso no es todo. Al parecer en su mundo ya no existe quien-tu-sabes, y él fue quien lo derrotó"
"Harry venció a Voldemort?" .Preguntó Ginny ignorando el respingo de Hermione ante el nombre. "¿Cómo lo consiguió?"
La muchacha negó con la cabeza. "No tengo ni idea, aún no nos lo ha contado. Supongo que en pocos días volveremos a reunirnos con el profesor Dumbledore y nos enteraremos de más cosas"
"¿Pero él os ha contado algo a vosotros?" .Preguntó interesada.
Hermione se encogió de hombros. "Nada importante, algunos detalles de su mundo y poco más" .Después de decir esto, miró a Ginny con los ojos chispeantes y esbozó una sonrisa traviesa. "¿Sabías que éste Harry, es el novio de la Ginny de su mundo?"
"¿Qué?" .Preguntó anonadada.
"Y eso no es todo. Al parecer, justo antes de aparecer en nuestro mundo, iba a pedirle matrimonio"
La cara que debió poner tuvo que ser épica, ya que Hermione comenzó a reír a carcajadas.
"Estás de broma ¿no?"
"Para nada" .Negó efusivamente, meciendo su espesa melena castaña.
"Bueno, si es tan maduro y serio como parece, no me sorprendería que la Ginny de su mundo al final cayese rendidita a sus pies, como el de nuestro mundo suele decir" .Meditó en voz alta.
"Al parecer, es justo al contrario" .Dijo guiñándole un ojo. "Según nos contó anoche en la sala común, fuiste tu la que iba tras él desde bien chiquitita, pero que él no se dio cuenta de ti hasta su sexto curso, que te vio saliendo con Dean Thomas"
Ginny abrió los ojos desmesuradamente. ¿Con Dean Thomas? Vale, reconocía que el chico no estaba mal, pero nunca se había fijado en él de esa forma. Para ser sincera consigo misma, hasta el momento no se había fijado realmente en ningún chico, o al menos, no como para que fuese su novio. Claro que ninguno se atrevía tampoco a decirle nada, por que los pocos que lo habían hecho se encontraron de pronto con excremento de dragón en la ropa interior… y eso como poco.
"¿Entonces ambos Harry son totalmente opuestos?" .Preguntó inclinándose para coger de nuevo la mochila, dándole a entender que no la retendría más tiempo.
Hermione quedó pensativa, mordiéndose el labio inferior y con la mochila sostenida en el aire a mitad de camino del hombro. "No sabría que decirte, Ginny. Si los ves a simple vista, son opuestos, como bien has dicho. Pero si te fijas bien, nuestro Harry tiene momentos de madurez que no te esperas, y éste Harry tiene algún que otro pequeño arranque, que por un instante me olvido de que viene de otro mundo y me parece estar con el Harry que me salvó de los Slytherin en primer año y que justo después le lanzaba sonrisas coquetas hasta a la profesora McGonagall" .Terminó de ponerse la mochila en el hombro y suspiró. "Pero puedo asegurarte que éste Harry esconde más de una sorpresa. Deberías haberlo visto en defensa contra las artes oscuras. Desde que entramos en el aula, Snape no dejó de provocarlo y ridiculizarlo para hacerlo saltar como de costumbre. Pero él no solo se tragó su orgullo aunque hubiese querido estrangularlo con su propio cabello grasiento, si no que contestó a la perfección varias preguntas y venció a Malfoy en un duelo que no duró ni medio segundo" .Hizo una pequeña pausa y sacudió la cabeza. "Créeme que éste Harry ha pasado por mucho, y miedo me da de enterarme de todos los detalles"
Ginny asintió pero no se le ocurrió que más podía decir. Juntas salieron del baño y se dirigieron hacia el gran comedor.
"Tengo que hablar con él" .Dijo finalmente tras varios minutos de caminar en silencio. "Me gustaría disculparme por como lo traté anoche"
Hermione asintió. "Tranquila, lo comprenderá"
Los pasillos ya estaban completamente desiertos, pero Ginny ni si quiera prestaba atención. Su mente divagaba una y otra vez entre lo que Hermione le había contado y lo que había visto en los ojos de aquel Harry. No pudo evitar estremecerse. No sabía lo que había vivido en su mundo como para tener aquella mirada, pero sabía que iba a ver esa expresión durante mucho tiempo.
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Harry se despertó aquella mañana y no le hizo falta mirar a su alrededor para saber donde estaba. Cada centímetro de superficie que captaba con su campo visual era de un intenso y doloroso color naranja. No sabía si en aquel mundo los Chudley Cannons serían igual de malos que en el suyo, pero dudaba mucho que aquel equipo pudiese jugar bien fuese el mundo que fuese.
Se incorporó en la cama y tanteó hasta encontrar las gafas que la noche anterior había dejado sobre la mesita de noche.
No le hizo falta llevarlas puestas para distinguir al bulto que dormía en la cama de al lado, recortado contra la luz que entraba por la ventana. Los ronquidos de Ron eran difíciles de confundir. Se desperezó sonoramente y se apresuró a vestirse para bajar a desayunar.
"Buenos días Harry" .Lo saludó la señora Weasley nada más aparecer por el hueco de la escalera. "¿Qué tal has pasado la noche?"
"Buenos días señora Weasley" .Saludó el muchacho sentándose a la mesa. "Muy bien, como siempre"
La mujer le sonrió con cariño y en menos tiempo del que creía posible, ya había puesto frente a él un enorme plato repleto de salchichas, huevos revueltos y algunas tostadas.
"¿No hay nadie despierto todavía?" .Preguntó tras acabarse la primera salchicha.
"Arthur se marchó de madrugada hacia el ministerio y George salió también hacia sortilegios Weasley, que Angelina ya lo esperaba" .Explicó la mujer mientras ponía a lavar varios cacharros. "Ginny salió a correr hace un rato, pero no creo que tarde en volver… mira, parece que ya está ahí"
Harry miró a través de la ventana por la que señalaba la señora Weasley y en efecto, la delgada y menuda silueta de Ginny era inconfundible, sobretodo por el rojo cabello que brillaba intensamente a la luz del sol. Se acercaba trotando suavemente, vestida con lo que parecía un chándal muggle y su cabello iba recogido en una alta cola de caballo que oscilaba a cada zancada.
Al minuto siguiente ya se encontraba en la cocina, respirando con algo de dificultad.
"Buenos días Harry" .Lo saludó. "Mamá, antes de desayunar voy a darme una ducha. No hace falta que me hagas nada, luego me hago yo el desayuno"
"Buenos días Ginny" .La saludó Harry, admirando lo bien que le quedaba a la pelirroja la ropa muggle. "Si quieres, puedo frotarte la espalda"
Ginny lo fulminó con la mirada, pero cuando ya temía que iba a volver a sufrir su famoso moco murciélago, la mirada de la muchacha se entristeció y sin decir nada, pasó de largo y se perdió escaleras arriba.
"Esta vez te doy yo" .Gruñó la señora Weasley dándole una colleja. "No sé que hacías en tu mundo, jovencito, pero en este, no voy a permitirte esos comentarios"
"Lo siento señora Weasley" .Se disculpó Harry. "Intentaré que no pase de nuevo"
La mujer lo miró un instante y asintió antes de volver a dar media vuelta y comenzar a hacer el desayuno de Ginny, ignorando lo que la joven le había dicho.
Acababa de terminarse el vaso de zumo de calabaza que le había servido la señora Weasley, cuando Ron apareció por la escalera.
"Buenos días mamá, hola Harry" .Saludó sentándose junto a Harry. "¿Quién más hay despierto?"
"Tu padre y George se fueron de madrugada y Ginny está en la ducha" .Informó la señora Weasley. "Toma Ron, cómete el desayuno que estaba haciendo para Ginny, y ahora haré el suyo"
Ron comenzó a devorar el plato que habían dejado frente a él, mientras su madre volvía a comenzar a freír una nueva tanda de salchichas.
Menos de dos minutos después, en los que Ron casi había acabado con todo el plato, volvió a escucharse pasos bajando la escalera y Hermione apareció en la cocina, aún en pijama y con la espesa melena revuelta.
"Buenos días Molly" .Saludó sonriente. Se acercó rodeando la mesa hasta donde se encontraba Ron, le dio un beso en los labios y se sentó a su lado, ante la desorbitada mirada de Harry. "Buenos días" .Lo saludó la muchacha extrañada por la mirada del joven.
"¿Sois novios?" .Preguntó en vez de devolverle el saludo.
"¿No lo sabías?" .Preguntó Ron con la boca a rebosar con huevo revuelto.
Hermione lo miró con desagrado y le dio una colleja. "No hables con la boca tan llena… y ya que estamos, tampoco te llenes tanto la boca, que después de tantos años sigo sin saber cómo lo haces para no atragantarte"
"Lo mismo me pregunto yo, y eso que fui la que lo engendró" .Dijo la señora Weasley sirviéndole un plato repleto de salchichas a Hermione. "Ten Hermione, cariño. Si quieres algo más, solo tienes que decirlo"
"Con esto será más que suficiente, gracias Molly" .Repuso la joven con una sonrisa, mientras le daba un manotazo a Ron que intentaba quitarle una de sus salchichas.
El pelirrojo tragó lo que llevaba en la boca y se dirigió a Harry. "¿No te lo habíamos contado?"
Harry negó con la cabeza. "Pero bueno, ya lo sé. Aunque después de la impresión inicial, no me parece tan sorprendente. Los Ron y Hermione de mi mundo están en un constante tira y afloja" .Informó sonriente. "Tengo una apuesta con Sirius a ver cuanto tardan en enrollarse"
Ron y Hermione soltaron una risita.
"Peores que niños" .Musitó la señora Weasley mientras daba vuelta con la sartén a otra tanda de salchichas.
"¿Y que os habéis apostado?" .Preguntó Ron con curiosidad.
"Si gano yo, Sirius tiene que comprarme la próxima escoba que quiera comprarme, sea cual sea su valor" .Informó con los ojos chispeantes de la emoción. "Y si gana Sirius, tendré que fingir ser su hermano menor del que tiene que cuidar, cuando vaya a ligar con chicas muggles. Según él, así se liga mucho mas, por el factor lástima" .Dijo estremeciéndose involuntariamente.
No sabía si a estas alturas sus dos mejores amigos estaban en algún armario para escobas con algunas prendas de ropa menos, pero esperaba que fuese así, por que como pase sexto sin que acaben juntos, le tocará sufrir las locuras de su padrino.
Ron rompió a carcajadas. "¿Enserio que haces esas apuestas con Sirius?"
"Por supuesto, ¿acaso el Harry de este mundo no?"
Ron dejó de reír, la señora Weasley dejó caer la sartén con los huevos que había comenzado a freír y Hermione lo miró con la misma tristeza con la que Ginny lo había mirado antes de marcharse escaleras arriba.
"¿He dicho algo malo?" .Dijo Harry tras unos segundos de completo silencio.
En aquel momento volvió a escuchar pasos bajando la escalera, y Ginny hizo su aparición, ya vestida con una túnica sencilla, el encendido pelo suelto sobre los hombros y desprendiendo aquel olor a flores que tanto le gustaba al muchacho.
"¿Qué sucede?" .Preguntó deteniéndose al darse cuenta de la tensión que había en la mesa. "¿Ha pasado algo?"
"Ginny, siéntate" .Pidió Hermione señalando la silla libre que había frente a Harry. "Has llegado justo a tiempo"
Ginny la miró algo extrañada, pero de inmediato pareció comprender y su rostro se ensombreció al igual que el de Hermione. Rodeó la mesa pasando a espaldas de Harry, le apretó cariñosamente el hombro y se sentó en la silla que la joven castaña había señalado.
"¿Sucede algo?" .Preguntó comenzando a preocuparse.
Los cuatro rostros lo miraban en silencio, como si esperasen a que alguien diese el primer paso. En aquel momento, Harry tuvo un mal presentimiento y estuvo convencido de que la siguiente conversación no iba a ser nada agradable.
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N/A: ¡Hola a todos!
Me alegro mucho de que sigáis leyendo mi historia y de recibir tantos reviews, favoritos y demás. Por lo que me decís, estáis disfrutando al leer mi historia, al menos tanto como yo escribiéndola. En futuros capítulos espero que siga siendo así, o incluso que lo disfrutéis más.
Lamento no haber contestado anónimos antes, pero aún no me aclaraba mucho con la cuenta y no sabía ni donde mirarlos ni como contestar ni nada. Poquito a poquito. A continuación contestaré algunos de los mensajes anónimos que he recibido en el último capítulo.
Un saludo muy grande a todos.
XohePotter: Me alegro mucho que tengas esa opinión de mi fic y de mi forma de escribir. Siempre es un placer recibir críticas, y si son favorables…. ¡Pues mucho mejor!
Espero haber resuelto algunas de tus dudas con este capítulo, pero en los siguientes aún profundizaré mucho más en la adaptación de cada Harry con su nuevo entorno. Espero que me digas que te va pareciendo el modo en el que lo voy enfocando. Un saludo muy grande y espero que nos sigamos leyendo.
Mp potter: ¡Hola! Ha sido toda una sorpresa recibir un comentario en portugués (si no me equivoco). Me alegro mucho de que te guste la historia y espero que siga gustándote en futuros capítulos. Escribo la respuesta en español, por que aunque lo he entendido todo, prefiero no destrozar tu idioma intentando escribirlo.
Un saludo muy grande y espero que nos sigamos leyendo.
Jiji 14: bueno, aquí está el capítulo 4. Espero que haya cubierto tus expectativas. En cuanto a Lily… aún faltan unos cuantos capítulos para que aparezca, pero no te preocupes que aparecerá, y creo que las reacciones te van a gustar.
Respecto a tus PD: si, claro que cuenta. Ajaja. Recibo el review igual, aunque no te lo pueda contestar en persona.
Y muchas gracias por lo de las divisiones. Creo que ya está solucionado. Un saludo muy grande y espero seguir leyéndote.
