El silencio se prolongó durante varios minutos. Nadie parecía saber que decir. Frente a ella, Harry los observaba cada vez más preocupado.
"¿Sucede algo?" .Preguntó finalmente.
Ginny miró hacia su derecha, pero nadie parecía saber como comenzar. Ron y Hermione se lanzaban fugaces miradas preocupadas y su madre se mordía el labio inferior con los ojos brillantes.
Tomó aire y se decidió.
"Harry, hay algo que tenemos que contarte, y no podemos esperar más" .Comenzó Ginny, llamando la atención tanto del joven Harry como del resto de personas sentadas a la mesa. "Por lo que nos has contado y hemos podido ver, las cosas en nuestros mundos han sucedido de forma diferente"
El joven asintió. "De eso ya me he dado cuenta"
"Bien, el caso, es que…" .Ginny hizo una pausa sin saber exactamente como continuar.
"Harry" .Intervino Hermione. "En nuestro mundo, hace ya veinte años, Voldemort desapareció de forma misteriosa, o al menos eso se pensó durante mucho tiempo"
"Pero si en mi mundo en esa ocasión lo vencieron mis padres junto a los de la orden del fénix" .Intervino el muchacho asombrado.
"Harry, hasta ahí queríamos llegar" .Continuó Ginny con voz pausada. "En nuestro mundo fue algo diferente"
"¿Cómo de diferente?" .Preguntó visiblemente preocupado.
Ginny tomó aire y se decidió al fin a contarle la verdad. "En nuestro mundo, la noche de Halloween de mil novecientos ochenta y uno, Voldemort fue a valle de Godric y asesinó a James y Lily Potter"
Durante un instante las palabras de Ginny flotaron en el salón de La Madriguera, repitiéndose como un eco. Al principio, Harry pareció inmutable ante aquellas palabras, pero poco a poco, a medida que su significado fue filtrándose en su mente, sus ojos se nublaron y su mandíbula se tensó visiblemente.
"Entonces, ¿mis padres están muertos?" .Preguntó en un susurro.
"Lo siento Harry, pero mucho me temo que si, en nuestro mundo, tus padres, o en este caso los de nuestro Harry, murieron cuando él solo era un niño de un año" .Confirmó Hermione al notar que Ginny no contestaba.
Ginny observaba al joven de pelo indomable que parecía petrificado frente a ella. Era la primera vez desde que estaba en aquel mundo, que no observaba en él ni rastro de la arrogancia y egocentrismo de los que había hecho gala en tantas ocasiones en las pocas horas que llevaba allí. En aquellos momentos, se asemejaba tanto a su homólogo de más edad, que Ginny no podía quitarle la vista de encima.
"¿Y que pasó con el otro Harry?" .Preguntó tras varios momentos de silencio, haciendo que Ginny volviese a la realidad.
"Pues…" .Comenzó Ginny de nuevo, pero miró a su alrededor para asegurarse si debía seguir hablando o no. "Voldemort intentó matar también al otro Harry, pero la maldición rebotó, y acabó con él"
"¿Cómo puede ser eso posible?" .Preguntó ahora visiblemente intrigado. "Nadie puede sobrevivir a la maldición asesina"
"Cuando Voldemort mató a James, luego quiso matar al bebé" .Intervino Ron por primera vez. Su voz sonaba ronca, como si perteneciese a alguien de mucha más edad que él. Ginny lo miró de reojo y vio que los azules ojos de su hermano se habían opacado casi tanto como normalmente estaban los de Harry. "Lily se interpuso, y Voldemort le dijo que se apartara, que no tenía por que morir, que solo quería matar al niño" .Al otro extremo de la mesa, su madre comenzó a sollozar en silencio. "Pero Lily no se apartó y Voldemort acabó con ella igual que con James"
"Pero eso no me explica como el otro Harry pudo sobrevivir" .Comentó el joven inclinándose hacia delante.
"Si, lo explica" .Intervino nuevamente Hermione con voz acongojada. "Al Lily sacrificarse para salvar a Harry, le otorgó un escudo de magia antigua y muy poderosa. El amor que Lily sentía por su hijo, grande hasta el extremo de sacrificar su vida por él, le dio un poder con el que Voldemort no contaba. Así que cuando intentó matarlo, el escudo reaccionó, devolviendo la maldición y dejando en Harry tan solo una cicatriz"
"¿Esa es la cicatriz por la que preguntasteis anoche?" .Preguntó a Ron arqueando las cejas.
Ron asintió sin pronunciar palabra.
Durante un buen rato, todos permanecieron en silencio, salvo por los ahogados sollozos de su madre.
"Entonces, ¿que pasó con mi otro yo después?"
Todos se miraron nuevamente entre si, dudando que podrían contarle y de que forma hacerlo, para que no fuese un golpe demasiado duro para él.
"Tu otro yo tuvo que quedarse a vivir con los Dursley" .Dijo Hermione"
Harry abrió la boca en asombro. "¿Con tía Petunia?"
Ginny y los demás volvieron a mirarse entre sí dubitativos.
"Supongo que los conoces" .Tanteó Hermione el terreno.
"Por suerte o desgracia" .Sentenció Harry recostándose en el respaldo de la silla. "¿No podían haberme dejado con Sirius o Remus?"
"Lamentablemente, Remus no podía hacerse cargo de ti por ser un licántropo" .Dijo Hermione con los ojos chispeantes de furia.
El rechazo por los hombres lobo la había afectado tanto como el maltrato hacia los elfos domésticos y cada vez que surgía el tema, la joven no podía evitar enojarse.
"¿Y sirius?" .Preguntó suspicaz.
Ginny suspiró. Al parecer, por muy distintos que fuesen en algunas cosas, ambos Harry no eran fáciles de despistar.
"Sirius tampoco pudo hacerse cargo de ti" .Dijo Hermione, continuando la conversación que había dejado a medias. "Cuando se enteró de lo que había sucedido con los Potter, supo que Pettigrew los había vendido a Voldemort y fue tras él para cazarlo"
"¿Colagusano vendió a mis padres?" .Preguntó Harry anonadado.
Por enésima vez en aquel rato, se miraron unos a otros extrañados.
"¿En tu mundo Colagusano no era un mortífago?" .Preguntó Ron inclinándose en la mesa hacia el joven que negó fervorosamente con la cabeza.
"No exactamente" .Matizó. "Fue un mortífago, pero no pudo traicionar a sus amigos, así que hizo de espía para la orden del fénix y consiguieron tenderle una trampa a Voldemort y lo mataron"
"¿Esa rata fue valiente?" .Preguntó incrédulo Ron, contorsionando el rostro en una mueca de asco e incredulidad a la vez.
"Deduzco que el Pettigrew de este mundo no fue tan valiente ¿no?" .Preguntó el joven sin pestañear.
Todos negaron con la cabeza, incluida su madre, que ya había dejado de llorar.
"¿Y que pasó con Sirius?" .Preguntó, retomando el tema que le interesaba.
"Sirius intentó cazar él solo a Colagusano" .Relató Ron, que seguía inclinado sobre la mesa. "Lo alcanzó en una calle llena de muggles y lo enfrentó. Pero Pettigrew gritó inculpándolo de haber traicionado a tus padres, hizo explotar la calle a su espalda matando a un montón de muggles, se cortó un dedo, se transformó en rata y huyó por la alcantarilla, dejando a Sirius solo en la calle. Para cuando llegaron los aurores, había cientos de testigos que lo habían presenciado todo. Sirius fue a Azkaban y Colagusano fue dado por muerto"
Tras este resumen de los hechos que llevaron a Sirius a permanecer doce años encerrado, el silencio de la sala podría haberse cortado como un cuchillo.
"Toda la comunidad mágica pensó durante mucho tiempo que Sirius era la mano derecha de quien-tu-sabes" .Intervino por primera vez su madre, con la voz aún ronca de haber estado llorando. "Pasó doce años en prisión, hasta que cuando Harry, Ron y Hermione estaban en tercer curso, se escapó"
"¿Sirius se escapó de Azkaban?" .Preguntó Harry asombrado, después de haber permanecido en shock durante un buen rato.
Todos en la mesa asintieron y por un instante, Harry sonrió altaneramente, orgulloso del que era su padrino.
¿Y que pasó entonces con mi otro yo?" .Preguntó acomodándose en la silla. "Si vivió con tía Petunia, no debió pasarlo demasiado bien"
"Has dado en el clavo" .Confirmó Ron. "Nosotros no sabemos más que lo que nuestro Harry nos contó, pero él es muy callado con esas cosas. Estoy seguro de que la mayoría nos las ha ocultado" .Mantuvo un corto silencio, tomó aire y continuó. "Para que te hagas una idea, no tenía ni idea de que era un mago, hasta que recibió la carta de Hogwarts"
"¡Indignante!" .Exclamó el joven poniéndose en pie. "El hijo de James y Lily sin tener ni idea de quien es, el hijo de un merodeador" .Comenzó a caminar de un lado al otro, despotricando contra los Dursley en voz baja, mientras todos los de la mesa lo seguían con la mirada esperando a que se calmara. "Bien, esto merece una broma al estilo merodeador" .Sentenció, y los ojos volvieron a brillarle con aquella chispa traviesa de la que el Harry de aquel mundo carecía por completo. "Si conozco bien a mi primo y al parecer en este mundo no será muy distinto, podemos convertirlo en un cerdo muy mono" .Murmuró más para sí que para los demás.
"No te embales" .Previno Ron sin poder evitar una risita al imaginarse a Dudley transformado en cerdo. "Aunque sería muy divertido, lamento decirte que en este mundo, Harry y Dudley arreglaron sus diferencias hace algún tiempo y se llevan bien, o todo lo bien que pueden llevarse después de todo lo sucedido"
Ginny resopló demasiado audiblemente.
"Al parecer Ginny no está de acuerdo" .Comentó el joven con una risita.
"Muy observador" .Se mofó Ginny. "Harry lo habrá perdonado, pero yo no soy tan tonta como él. Costará mucho para que yo trague a ese cerdito que le hizo la vida imposible a mi novio"
"Pero Ginny, ya te he dicho muchas veces que si Harry lo perdonó"
"¡No me vengas con tonterías, Hermione!" .Exclamó la pelirroja exasperada. "Sabes tan bien como yo, que Harry es tan noble y comprensivo que incluso habría perdonado a Voldemort si en verdad éste hubiese querido rectificar"
"Bueno, quizá en eso tengas razón, pero no compares a Dudley con Voldemort, que no se pueden comparar. Además que el muchacho no es tan malo, una vez que vio que la magia no era como le habían dicho"
Ginny iba a contestar, pero Harry las interrumpió antes de que comenzasen a discutir.
"Disculpad" .Dijo con voz divertida. "Pero me estabais contando sobre mi otro yo"
Ginny se sonrojó y asintió. "Perdón, Harry" .Tomó aire para relajarse y continuó ella relatando. "Bueno, pues como supondrás, la vida de nuestro Harry no fue muy fácil. Todos lo teníamos como al héroe que mató a Voldemort y durante sus años en el colegio tuvo que pasar muchas pruebas difíciles. Pero una vez que Sirius se escapó de Azkaban, para Harry fue un alivio tener a alguien que hiciese de figura paterna" .En este punto su madre resopló en desaprobación. "Bueno, o algo parecido" .Se corrigió Ginny lanzándole una mirada ceñuda a su madre, que al menos tubo el detalle de ruborizarse. "Durante dos años, Harry pudo comunicarse con Sirius cada vez que algo le preocupaba"
"¿Durante dos años?" .Preguntó el muchacho, despeinándose con nerviosismo el cabello azabache en un acto inconsciente.
Ginny lo observó detenidamente y se dio cuenta de que el muchacho ya sabía lo que iban a decirle, pero que aún guardaba un mínimo de esperanza de haberse equivocado en sus suposiciones.
Tomó aire y se dispuso a quebrar sus vanas esperanzas. "Si, Harry. Al final del quinto curso de nuestro Harry, Sirius murió en un combate, en el ministerio de magia"
Harry cerró los ojos y de detrás de sus gafas, dos lágrimas rodaron por sus mejillas hasta caer sobre su regazo.
Ginny no supo que decirle. No encontraba palabras para hacer que la pena que sentía fuese más llevadera. El joven se había enterado en pocos minutos de que allí no tenía a nadie de su familia.
Esperaron en silencio, mientras el joven permanecía inmóvil, con los ojos cerrados y pequeñas lágrimas empapándole las mejillas.
"Disculpadme" .Musitó finalmente.
Harry se puso en pie con dificultad y con pasos torpes e inseguros salió al jardín, dejándolos allí sentados.
"¿Creéis que deberíamos ir con él?" .Preguntó Hermione con la vista fija en la puerta por la que había salido el joven.
"No lo se Hermione" .Dijo Ron frotándose los ojos con las manos. "Necesitará tiempo para asimilar lo que ha escuchado. Acuérdate como estaba nuestro Harry cuando se enteró de la muerte de Sirius"
Todos se estremecieron sin poder evitarlo. Aquella época de la vida de Harry no fue agradable para ninguno de ellos.
"Voy a buscarlo" .Sentenció Ginny tras unos segundos. "Voy a Hablar con él"
"Ginny, cariño. Déjale un tiempo de estar solo, de mientras puedes desayunar, que aún no has probado bocado"
"Lo siento mamá, pero no tengo hambre" .Se puso en pie, ignorando las réplicas de su madre y salió por la puerta, siguiendo al muchacho.
El sol estaba muy alto en el cielo, casi alcanzando su cenit. Las sombras de los árboles y arbustos del jardín casi habían desaparecido por completo. Ginny miró a su alrededor mientras caminaba alejándose de la casa, buscando al muchacho y esperando que no hubiese salido de las protecciones ni le hubiese dado por desaparecerse merlín sabía donde.
Lo encontró enseguida, sentado a los pies de un viejo pino de tronco torcido y nudoso que crecía muy cerca de uno de los muros. Se apoyaba con la espalda contra el tronco y permanecía con la cabeza gacha, mientras jugueteaba entre sus manos con briznas de hierba que había arrancado del suelo.
Ginny se acercó con lentitud, pero haciendo el suficiente ruido para que el joven no se sobresaltase.
"¿Te importa si me siento?" .Pidió en un susurro.
"Estás en tu casa" .Repuso sin levantar la cabeza.
Ginny se sentó junto a él y apoyó la espalda contra el tronco.
"¿No hay nada bueno en este mundo?" .Preguntó al cabo de u nos instantes.
Ginny permaneció unos momentos en silencio, rumiando la respuesta.
"¿A parte de que ya no existe Voldemort?"
Harry resopló a su lado. "Quizá para ti sea un alivio, que tienes a tu familia contigo, pero a mi, o al yo de este mundo, no le queda nadie"
Ginny se giró hacia él y lo fulminó con la mirada. "Te recuerdo, que mi hermano Fred murió durante la batalla de Hogwarts" .Replicó con frialdad, aguantando el nudo que le oprimía el corazón. "La guerra fue dura para todos. Reconozco que nuestro Harry se llevó de todos la peor parte, pero ni mucho menos está solo. Para mis padres y hermanos, formó parte de la familia prácticamente desde que comenzó Hogwarts y en cuanto vuelva de tu mundo y me ponga un anillo en este dedo" .Hizo énfasis en las últimas palabras, poniéndole la mano frente a los ojos. "Pienso casarme con él y formar la familia que siempre ha deseado"
Un silencio más que incómodo se cernió sobre ambos. Ginny había vuelto a su posición y miraba al frente, observando el jardín sin prestar atención al muchacho que tenía al lado. Sabía que había sido quizá algo brusca con él, pero no había podido soportar aquella alusión a que todos eran felices, mientras que Harry lo había perdido todo.
"Lo siento Ginny, no debí haber dicho eso" .Se disculpó.
"No, no debiste" .Repuso Ginny con tranquilidad. "Pero no importa, entiendo como te sientes. Ha sido demasiada información de golpe"
"Supongo que si" .Dijo en un suspiro.
Permanecieron en silencio algunos minutos en los que el muchacho arrancó varias briznas más de hierba y jugueteó distraídamente con ellas.
"Ginny" .La llamó por fin. "Podrías contarme como murió Sirius?"
Ginny inspiró profundamente y soltó el aire muy lentamente.
"¿Estás seguro que quieres saberlo?" .Preguntó girando la cabeza para mirarlo. "Si quieres, puedo contártelo otro día, cuando asimiles mejor todo lo de este mundo"
El joven quedó pensativo unos instantes. "¿Me prometes que si te pregunto otro día me lo contarás?"
Ginny asintió. "Te lo prometo"
El joven Harry le dedicó una breve sonrisa y cabeceó en conformidad. "Quizá tengas razón y necesite un tiempo para digerir lo que me habéis contado"
"Tómate el tiempo que necesites" .Dijo sonriéndole cálidamente. "Creo que se me ocurre algo para hacerte ese peso un poco más llevadero" .Dijo poniéndose en pie. "Sígueme"
El muchacho la miró un instante extrañado, pero de inmediato se puso en pie.
Ginny comenzó a caminar hacia la casa, pero no se dirigió hacia la puerta. Rodeó el edificio hacia la parte de atrás y se dirigió sin dudar hacia el cobertizo donde su padre guardaba sus enchufes y donde también se ocultaba la moto en la que Harry la había llevado algunas veces de paseo.
La saeta de fuego descansaba apoyada contra la puerta de madera, exactamente en el mismo sitio donde la había dejado la tarde anterior después del entrenamiento. Al pasar de largo, cogió la escoba y continuó caminando hacia el patio trasero, seguida en todo momento por el joven Harry.
Se le había ocurrido aquello al ver así al muchacho. Harry lo había utilizado con ella poco después de la batalla de Hogwarts, para que liberase la tensión y la tristeza que cargaba por la muerte de Fred, y sabía que al igual que pasó con ella, con el joven Harry también surtiría efecto.
Alcanzaron por fin el patio trasero de la casa y sin pronunciar ni una sola palabra, le tendió la escoba al muchacho.
"¿Qué quieres que haga?" .preguntó dubitativo, sin coger la escoba que Ginny le ofrecía.
"Vuela" .Dijo simplemente.
Algo extrañado, el joven posó lentamente las manos sobre el pulido y brillante palo de la escoba, y de inmediato comenzó a obrarse el cambio en él.
Su postura se veía más segura y firme. Aferró con más fuerza la escoba y miró nuevamente con duda a la pelirroja.
"¿Segura?"
Ginny asintió y retrocedió un paso.
El muchacho se montó en la escoba y miró aún con algo de reservas a Ginny.
Tras asentir una vez más, el cambio se operó en el muchacho de golpe. Sus ojos comenzaron a titilar con esa luz que tan solo había visto en los ojos de su novio y una amplia sonrisa se dibujó en su rostro, carente totalmente de arrogancia.
En aquel momento, ambos Harry parecieron fusionarse en uno solo, justo en el momento en el que dio una fuerte patada y se elevó como una centella.
La muchacha esbozó una suave sonrisa. Al parecer aquello era exclusivamente marca Potter. Sacudió la cabeza y dio media vuelta dejando al muchacho que se desfogara en soledad. Ahora que estaba mas tranquila, había comenzado a sentir como rugían sus tripas por el hambre. Con algo de suerte, su madre aún podría hacerle un poco de ese desayuno que tanto le había dicho que tomara.
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Llegó el viernes. Harry contaba mentalmente los días que llevaba en aquel mundo deseando despertar alguna mañana y darse cuenta de que volvía a estar en La Madriguera, en su propio mundo y poder ver de nuevo a sus amigos y estrechar entre sus brazos a su Ginny. Lamentablemente, después de cinco días, volvía a despertarse en su cama de la torre de Gryffindor.
En realidad aquellos días, por suerte o por desgracia, se le habían pasado más bien rápido. Como bien le había dicho el profesor Dumbledore, el tiempo que permaneciese en aquel mundo, lo haría como un alumno más y aquello significaba que le ponían exactamente los mismos deberes que a los demás.
Tras aquella clase de defensa contra las artes oscuras, el profesor Snape no había vuelto a sacarlo como ejemplo, ni tan siquiera le había hecho directamente alguna pregunta con relación al temario que estaban dando. Pero no había pasado ni una sola de las clases sin que lo fulminase con aquellos ojos negros y tan penetrantes.
El resto de las clases resultaron ser prácticamente idénticas a como él las recordaba. La profesora McGonagall, tan estricta como en su mundo, les había exigido un nivel muy elevado, al que por primera vez en su vida, Harry había conseguido realizar a la perfección cada ejercicio.
Otra cosa fue la clase de pociones. Esta materia no se le había dado bien al muchacho ni si quiera siendo auror. Como de costumbre, las clases se daban en una de las mazmorras. Sorprendentemente y para alivio de todos los Gryffindor, aquella clase la compartían con los Hufflepuff y no con los Slytherin como era usual. A diferencia de las ocasiones en las que compartían clase con las serpientes, los alumnos se mezclaron entre ambas casas, y para su sorpresa Harry se dio cuenta de que un par de calderos a su derecha se encontraba Hanna Abbott, la que en su mundo era la novia de Neville y si no se equivocaba, futuramente su esposa.
La clase la daba un profesor al que Harry no había visto jamás en su mundo de origen. El hombre rondaría la cuarentena. De estatura elevada, quizá tan alto como había llegado a ser el Ron de su mundo. Tenía el pelo más bien lacio, de un tono pajizo que casi le rozaba los hombros. Tenía un rostro que comenzaba a arrugarse en demasía y a Harry le dio la sensación que en pocos años su rostro se asemejaría a a la corteza de un viejo árbol.
El profesor daba su clase con voz pausada pero firme. Se paseaba por el aula enturbiada por el humo que rezumaba de las pociones, caminando sin prisa entre los calderos, observando como cortaban los ingredientes, regulaban el fuego y removían sin despegar la vista del libro. De vez en cuando se detenía algunos segundos para dar alguna instrucción en voz baja, corregir algún fallo o felicitar por el color, textura o el olor de alguno de los brebajes.
Por primera vez en todos los años que Harry estaba en Hogwarts, disfrutó realmente las clases de pociones. Sin preocuparse por el desplante y desprecio de Snape, ni por las milongas y halagos del profesor Slughorn, y para que negar que compartir la clase con los Hufflepuff ayudaba a la concentración, Harry se dio cuenta que pudo concentrarse como era debido en el caldero y las instrucciones, y aunque la poción no quedó tan perfecta como la de Hermione, recibió un halago del profesor, que lo observó durante varios segundos con curiosidad antes de continuar con su observación de la clase.
La última clase de aquel viernes era Herbología. Era una asignatura que a Harry no se le daba ni bien ni mal, pero como bien pudo comprobar en aquellas dos horas de clase, Neville era un auténtico experto en la materia tanto en aquel mundo, como en el suyo propio.
Salieron finalmente de los invernaderos, con las túnicas manchadas de barro y algunos arañazos y golpes en rostro y manos, debido a un lazo del diablo un poco susceptible con el que habían debido lidiar. La perspectiva del fin de semana daba a Harry la oportunidad de relajarse de los deberes, y sobretodo de disponer de tiempo para intentar reunirse con el profesor Dumbledore y conocer más datos de aquel mundo y sobretodo de Voldemort.
En aquella semana no había vuelto a hablar con el anciano director. Como sucedió en su mundo de origen, el profesor pasaba la mayoría del tiempo ausente del colegio, aunque en esta ocasión Harry casi tenía la certeza de que sus ausencias no tenían nada que ver con los horrocruxes.
Por lo poco que había escuchado en la sala común, los pasillos y las clases, Harry había deducido que la situación era algo distinta a la de su mundo. Al parecer, Voldemort no había estado demasiado tiempo en el anonimato, sino todo lo contrario. El miedo parecía palparse fuera de las murallas del castillo y por muy gruesos que fuesen los muros, alcanzaba a los habitantes del interior, con pequeños dedos que se filtraban invisibles entre las rendijas.
En el poco tiempo que llevaba en aquel mundo, Harry había visto en demasiadas ocasiones como alguna lechuza que llegaba con el correo, se posaba con una carta frente a algún alumno y como éste se echaba a llorar nada mas leer la misiva. En esos casos, la cabeza de la casa en cuestión, se apresuraba a intervenir y se llevaba al alumno en cuestión a un lugar más privado.
En su mundo no había sido ajeno a estas escenas, pero si que debía admitir que las desapariciones y muertes diarias como sucedía en aquel mundo, habían comenzado a preocuparlo demasiado. ¿Qué más diferencias podría encontrar con su mundo?
Junto a Ron y Hermione y después de haberse aseado un poco, se dirigieron hacia el gran comedor. No habían cruzado más de un pasillo, cuando una muchacha pelirroja se les unió en la misma dirección.
"Hola chicos ¿Qué tal ha ido el día?" .Preguntó Ginny situándose junto a Harry.
"Hola Ginny" .Saludó éste con una sonrisa. "Nada fuera del otro mundo"
"Claro" .Resopló Ron. "Como tu ya lo has dado todo, te resulta más sencillo que a los demás. Yo aún no termino de pillarle el truco a eso de no poder pronunciar en voz alta los hechizos"
Ginny aguantó una risita y le guiñó un ojo a Harry.
El cambio que había dado la joven pelirroja era más que notorio. Tras aquel primer encuentro entre ambos, la muchacha no había tardado mucho en ir a disculparse con él. Después de que Harry le hubiese asegurado que no tenía importancia, Ginny se había interesado por él, y durante toda la semana se había unido al trío siempre que había podido. A Harry le daba una extraña sensación. Estar de nuevo los cuatro juntos, le recordaba demasiado a su sexto curso, cuando él y la muchacha habían comenzado a salir, y constantemente debía recordarse que aquel no era su mundo y que aquella no era su Ginny.
"No es tan difícil Ron" .Intervino Hermione. "Lo único que necesitas es concentrarte con fuerza"
"Para ti es muy fácil, y para Harry, por que él no pronuncia ya ninguno. Pero a mi me cuesta mucho" .Replicó metiendo las manos en los bolsillos de la túnica.
"No te preocupes Ron" .Lo tranquilizó Harry poniéndole una mano en el hombro. "A mi también me costó mucho al principio, pero luego te saldrá inconscientemente. No es más que practicar"
El joven pelirrojo asintió y le dedicó una débil sonrisa.
En aquel momento se cruzaron con un grupo de alumnos de Ravenclaw, y algunas de las chicas les lanzaron miradas e incluso algún guiño.
Hermione resopló y las fulminó a todas con la mirada ante la divertida mirada de Harry.
Aquella escena al principio se le había hecho más que extraña, pero pronto se había acostumbrado. Al parecer y como digno hijo de merodeador, el Harry de aquel mundo despertaba tanto envidia y desprecio en los Slytherin, como admiración y pasiones entre el resto de las casas, sobretodo del sector femenino. Para diversión de Harry, él no era el único que atraía las miradas. Una vez que todo el colegio se había enterado de lo suyo y se habían acostumbrado a verlo por los pasillos, todo había vuelto a la normalidad, y para aquel mundo, la normalidad era que Ron también llamaba la atención.
En más de una ocasión se había percatado que Ron devolvía algunas de las miradas y guiñaba descaradamente el ojo a algunas alumnas que inmediatamente se sonrojaban y alejaban entre risitas tontas.
Todo esto, por supuesto bajo la desaprobadora mirada de Hermione, que como en aquel caso, y aunque Ron ni si quiera había hecho caso de las chicas en aquel momento, las ahuyentaba a todas con una simple mirada.
Harry miró brevemente a Ginny que también se había percatado de aquello y le dedicó una sonrisa divertida y un guiño, que la muchacha devolvió con los ojos chispeantes.
No habían hecho más que sentarse en el gran comedor, cuando la inmensa mole de Hagrid se les acercó.
"Hola chicos" .Saludó palmeando el hombro de Harry que casi golpea con la cabeza en la mesa. "Perdón Harry, lo siento mucho" .Se disculpó azorado.
"No te preocupes Hagrid, ya estoy acostumbrado" .Le dijo el joven acomodándose las gafas y sonriéndole para no preocupar al gigantón. "¿Qué te trae por aquí?"
"Pues como llevas aquí ya tu primera semana" .Comenzó mirándolos a todos con sus oscuros ojos brillando por la ilusión. "Me preguntaba si os apetecería pasar esta tarde por mi cabaña a tomar el té y que hablemos un rato, a ver como te ha ido estos primeros días"
"Por supuesto Hagrid, nos encantará" .Respondió Ginny. ¿Te importa si voy yo también?"
"Por supuesto que no Ginny, cuantos más seamos, mucho mejor" .Añadió sonriendo bajo su enmarañada barba. "Entonces, nos vemos a la tarde"
No había hecho más que marcharse, cuando ocupó su lugar la profesora McGonagall.
"Potter, creo que ya has terminado las clases hasta el lunes ¿verdad?" .Preguntó con sus ojos fijos en él, tras sus gafas de montura cuadrada.
"Así es, profesora" .Asintió el muchacho.
"Perfecto, entonces te veré esta tarde así como a las cinco en el campo de quidditch para ver como te mueves con la escoba"
"De acuerdo, pero… no tengo escoba"
La profesora hizo un gesto exasperado con el brazo. "No te preocupes por eso Potter, tenemos la saeta de fuego del otro Harry. No creo que vaya a haber ningún problema con que la uses tu por el momento"
"Entonces sin problemas, profesora. Nos vemos entonces a las cinco"
La mujer asintió, pero antes de dar media vuelta se dirigió a Ron. "Señor Weasley, creo que sería conveniente que usted también acompañase al señor Potter"
Ron asintió, pero no dijo nada por que tenía la boca llena y Hermione le había lanzado una mirada de advertencia.
"Profesora, ¿habría algún problema con que fuésemos también Hermione y yo?" .Preguntó Ginny.
"Si han terminado las clases, no veo por que no señorita Weasley" .Dijo antes de despedirse y alejarse hacia la mesa de profesores.
"¿Por qué quieres venir tu también?" .Preguntó Ron una vez que había tragado lo que llevaba en la boca.
"Pues para comenzar por que yo también soy parte del equipo, y para terminar, por que así, después de que Harry y tu terminéis lo que pida la profesora McGonagall, podemos ir todos juntos directos a la cabaña de Hagrid"
Ron no pudo objetar nada ante la lógica aplastante de la muchacha, así que permaneció en silencio, atiborrándose de huevos fritos.
Harry vio divertido cómo Ginny y Hermione compartían una sonrisa satisfecha antes de comenzar a comer ellas también.
Pasaron gran parte de la tarde encerrados en la sala común de la torre de Gryffindor, adelantando los deberes, mientras Ginny asistía a sus clases. Cuando la joven pelirroja se reunió con ellos, ya eran casi las cuatro y media de la tarde. Recogieron lo que habían podido hacer, dejaron las mochilas en los dormitorios y juntos salieron por el hueco del retrato para ir al campo de quidditch.
Ron y Ginny habían cogido sus respectivas escobas. A diferencia de los de su mundo, tenían sendas Nimbus 2000. Harry, visiblemente intrigado por éste cambio, les explicó como había sido en su mundo.
"Las escobas nos las regalaron entre tus padres y Sirius" .Explicó sonriente Ron. "Cuando íbamos a tercero y Ginny a segundo, sacaron un modelo nuevo. La Saeta de Fuego. Sirius llevaba meses diciendo que él era el mejor padrino del mundo y que te la iba a comprar, pero como nosotros siempre estábamos juntos, dijo que compraría un modelo para cada uno"
"Pero como podrás suponer, mamá se negó en rotundo" .Continuó explicando Ginny entre risitas. "Sirius se puso pesado, hasta que mamá accedió a que nos comprase un par de escobas, pero que no fuesen tan caras. Así que Sirius fue bajando de calidad muy poco a poco hasta que mamá se cansó y accedió a que nos comprase las Nimbus 2000, que al tener ya algunos años y haber sacado la versión 2001, habían bajado mucho su precio"
"De todas maneras, la Nimbus 2000 sigue siendo una escoba estupenda" .Dijo Harry sonriéndoles. "Yo en mi mundo tuve una en mi primer año"
"¿Te dejaron jugar en primer año?" .Preguntaron al unísono.
Harry asintió y les relató brevemente lo sucedido.
"Entonces la profesora McGonagall quedará más que satisfecha" .Sentenció Ron como si ya fuese un hecho.
Bajaron el último tramo de escaleras y se encontraron en el gran vestíbulo. Algunos alumnos salían o entraban por las enormes puertas de roble, mientras que otros se apresuraban a entrar al gran comedor.
"Vaya, ¿Dónde va el cuarteto de perdedores?"
Harry se giró instintivamente hacia la dirección de la que provenía aquella voz fría que arrastraba las palabras. Como había deducido antes de verlo, Draco Malfoy subía desde las mazmorras, acompañado como de costumbre por Crabbe y Goile, y por algunos alumnos más de la casa de Slytherin entre los que se encontraban Blaise Zabini y Pansy Parkinson, que sonrieron estúpidamente.
"Piérdete Malfoy" .Gruñó Ron echando mano al bolsillo de su túnica, pero siendo detenido por Hermione antes de que alcanzase su varita.
"Tranquilo Weasley" .Dijo Malfoy sonriendo maliciosamente. "No querrás que te descuente puntos por agredir a un prefecto ¿verdad?"
Harry se fijó en el pecho del muchacho, y en efecto pudo comprobar que al igual que en su mundo, Malfoy era prefecto de la casa de las serpientes.
"Como si me importase" .Se mofó Ron forcejeando aún con Hermione para sacar la varita.
"Malfoy, déjanos en paz o seré yo la que te descuente puntos a ti" .Dijo Hermione fulminando al rubio con la mirada.
"No te imaginas el miedo que me das, sangre sucia" .Escupió el muchacho, haciendo que los de Slytherin soltasen risitas.
"¡¿Cómo te atreves?!" .Chilló Ginny sacando su propia varita y apuntando por delante de Harry hacia Malfoy.
Ron por su parte, forcejeaba con más ímpetu con Hermione, mientras mascullaba una salva de palabrotas de tal calibre, que si la señora Weasley lo hubiese escuchado, habría temblado hasta el castillo.
En un rápido movimiento, Harry aferró el brazo de Ginny antes de darle tiempo a lanzarle ningún hechizo al rubio y le bajó el brazo con firmeza.
"¿Qué haces?" .Preguntó la muchacha mirando asombrada a Harry con sus castaños ojos llenos de confusión.
Harry no contestó. Miró fijamente a Malfoy a sus fríos ojos grises, que no había movido ni un solo músculo ante las provocaciones de ambos hermanos.
Aquella forma de actuar no era propia del Slytherin. Solía ser despectivo, sobretodo con los amigos de Harry y con todo aquel a quien considerase inferior. Pero siempre buscaba algún beneficio. ¿Qué ganaba en aquel momento insultándolos? Salvo algunos estudiantes que habían detenido sus conversaciones para prestar atención a lo que sucedía, nadie mas observaba la escena. No había ningún profesor a la vista, y que Harry supiese, no había nada que hubiesen hecho aún para que el Slytherin quisiese sacar tajada de algún tipo.
Continuó mirando fijamente a esos ojos grises, intentando sondear su mente, pero se dio cuenta que el muchacho había levantado sus propias barreras de oclumancia.
"¿Qué estás tramando Malfoy?" .Preguntó sin apenas mover los labios.
Draco no contestó. Se limitó a observarlo fijamente sin asomo de la sonrisa que había lucido al principio. Tras varios segundos de tenso silencio, dio media vuelta y se marchó, seguido nuevamente por el grupito de Slytherin.
Harry permaneció varios segundos inmóvil, mirando fijamente el lugar por donde había desaparecido el muchacho.
"Harry, ¿Estás bien?" .Preguntó Ginny muy cerca de su oído.
El joven se giró para mirarla, y se encontró el rostro de la muchacha a escasos centímetros del suyo. Sus ojos color chocolate lo observaban con preocupación. A su lado, Ron y Hermione miraban alternativamente entre él y el lugar donde los Slytherin habían desaparecido.
"Lo siento" .Musitó soltando el brazo de Ginny que aún sostenía y separándose un poco más de ella.
"¿Te sucede algo?" .Preguntó esta vez Hermione.
Harry negó con la cabeza y suspiró. "No estoy seguro, quizás no sea nada importante" .Miró nuevamente hacia el lugar donde había estado Malfoy y sacudió la cabeza. "Hay que llevar cuidado con éste Malfoy" .Musitó mientras proseguía el camino hacia los terrenos, seguido por sus tres amigos que lo observaban detenidamente. "Es un personaje muy peligroso"
"Peligroso… ¿Malfoy?" .Preguntó escéptico Ron.
Harry asintió en silencio. Ya habían salido al exterior del castillo. El sol había comenzado su descenso hacia la inmensidad del bosque prohibido. Una agradable brisa soplaba meciendo la húmeda hierba y alborotando el pelo de Harry. Continuaron caminando durante varios minutos en completo silencio, hasta que pudieron distinguir claramente los enormes aros del campo de quidditch.
"Harry" .Se atrevió a hablar Hermione, tras haber compartido varias miradas con Ron y Ginny. "¿A que te refieres con que Malfoy es peligroso?"
Harry redujo el paso hasta detenerse y los demás se detuvieron a su alrededor.
"Este Malfoy es diferente al de mi mundo" .Comenzó a explicar, acariciándose distraídamente la cicatriz de la frente, sin saber exactamente como les haría entender lo que había sentido. "Es tan desagradable como el que yo conozco, pero hay algo que no concuerda en lo que acaba de hacer"
"¿A que te refieres?" .Preguntó Ginny entrecerrando los ojos para no deslumbrarse con la rojiza luz del sol.
Harry se pasó la mano por el pelo intentando buscar las palabras. "¿Qué sacaba con insultar a Hermione? O ya puestos, ¿Qué sacaba provocándonos en ese preciso momento?"
"Creo que no te comprendo" .Dijo Hermione con el entrecejo fruncido. "Malfoy siempre hace eso ¿no?"
"Si" .Confirmó Harry. "Pero siempre lo hace por algún motivo. Ya sea por que ande cerca un profesor para castigarnos o para ridiculizarnos por algo que nos ha hecho u ocurrido previamente" .Explicó. "Pero ahora no ha ocurrido nada de eso. Nos ha llamado la atención sin motivo, solo para provocarnos y ha insultado a Hermione por la misma razón… y ni si quiera ha hecho el amago de defenderse cuando Ginny iba a hechizarlo"
Hermione asintió pensativa. "Visto de ese modo, tienes toda la razón"
"Pero eso no es todo" .Afirmó Ginny mirando a Harry evaluadoramente. "¿Verdad Harry?"
Hermione y Ron giraron la cabeza al unísono para mirarla.
Harry le sonrió apreciativamente y asintió levemente. "Tienes razón. Lo que mas me ha llamado la atención, y admito que es lo que más me ha inquietado… es que cuando te he detenido y lo he mirado a los ojos, he sentido como cerraba su mente con oclumancia para evitar que viese en sus recuerdos"
"¿Malfoy sabe oclumancia?" .Preguntó asombrada Hermione.
Harry asintió distraídamente y prosiguió el camino.
"Pero Harry, ¿Cómo lo has notado?" .Preguntó Ginny colocándose a su altura con la escoba apoyada en su hombro.
"Por que no pude leer nada en su mente con lejilimancia" .Dijo con voz distraída.
"Merlín, Harry. ¿Hay algo que no sepas?" .Preguntó Ron asombrado.
"Mi vida no ha sido fácil" .Se limitó a decir Harry.
Notó más que vio como Ginny y Hermione compartían una mirada a sus espaldas.
"Ya era hora Potter" .Dijo la profesora McGonagall cuando entraron en el estadio. "Llegan varios minutos tarde"
La mujer los esperaba de pie en el centro del campo, observándolos con el entrecejo fruncido tras sus gafas de montura cuadrada. Tenía una mano apoyada estrictamente en su cadera, y con la otra sostenía una escoba, que Harry supuso que pertenecía a su otro yo.
"Lo sentimos profesora, ha sido sin querer" .Se disculpó Hermione.
La mujer los miró con los labios ligeramente apretados. "Bueno, por esta vez lo dejaré pasar, pero tengan presente que la puntualidad es muy importante" .Ante el asentimiento de los jóvenes, la mujer esbozó una leve sonrisa y le tendió a Harry la escoba que llevaba en la mano. "Veamos si la espera ha merecido la pena, señor Potter"
"¿Qué quiere que haga?" .Preguntó acomodándose la escoba entre las piernas.
"Vuele" .Dijo simplemente. "Demuéstreme lo que sabe hacer"
Harry tomó aire, lo soltó lentamente y se relajó. Les sonrió ampliamente y dio una fuerte patada en el suelo.
Se elevó tan rápido que las gafas casi se le caen al suelo. Era maravilloso sentirse de nuevo en el aire. No hacía mucho que había estado volando con Ginny, ayudándola a entrenar para algún partido de quidditch, pero aquella ocasión era especial. Volvía a volar en el estadio de Hogwarts, donde tantas veces lo había hecho, y volvía a hacerlo con la escoba que Sirius le había regalado. Aunque técnicamente no era suya, si no que era de su otro yo, aquello carecía de importancia. Para él, esa conexión que había tenido con Sirius a través de la escoba, permanecía inalterable en aquel momento.
Se elevó más y más, hasta que las cuatro personas que lo observaban desde abajo no fueron más que simples bultos irreconocibles. Se detuvo en el aire unos segundos y con un chillido de feroz alegría, se lanzó en picado hacia abajo. El viento le zumbaba en los oídos, impidiéndole escuchar nada más. Descendió más y más, hasta que a penas distaban unos metros para chocar contra el suelo y de golpe desvió la trayectoria de la escoba, ascendiendo con tiempo de rozar la hierba con la punta de los pies y volver a elevarse en espiral, ante los anonadados rostros de las cuatro personas que lo miraban. Se dirigió a toda velocidad hacia los postes de gol, los esquivó una y otra vez, deslizándose entre ellos en un perfecto zigzag, antes de volver a elevarse y hacer un nuevo picado, pero en esta ocasión, en vez de elevarse, continuó volando a ras de suelo, rozando con las rodillas la hierba del campo hasta detenerse junto a la profesora McGonagall y sus tres amigos.
"Eso ha sido" .Comenzó a decir la mujer con voz temblorosa.
"¡Genial!" .Exclamaron los tres jóvenes al unísono.
"¿Dónde has aprendido a volar así?" .Preguntaba Ron eufórico.
"Ese picado ha sido fenomenal" .Decía Hermione dando pequeños saltitos sobre la punta de sus pies.
"¿Cómo puedes controlar la escoba con tanta precisión a esa velocidad?" .Preguntó Ginny con ojos chispeantes.
"He volado mucho" .Se limitó a decir Harry encogiéndose de hombros, sentado aún en la escoba, flotando a escasos centímetros de altura.
"Creo que ya he visto todo lo que necesitaba ver" .Musitó la profesora con voz ronca. "Puede unirse al equipo de quidditch cuando guste, señor Potter. El puesto de buscador es indiscutiblemente suyo"
"Gracias profesora" .Dijo Harry poniendo los pies nuevamente en el suelo.
"El señor Weasley hará de capitán suplente por el momento, hasta que se acostumbre al resto del equipo. Pónganse de acuerdo para los días de entrenamiento" .Comenzó a alejarse mientras hablaba. "Y señor Potter" .Se giró una última vez y le dedicó una radiante sonrisa. "Al parecer, pertenezca al mundo al que pertenezca, los Potter llevan el quidditch en la sangre"
Aprovechando que la reunión con la profesora McGonagall había durado menos de lo que esperaban, se montaron de nuevo en las escobas y los tres surcaron el cielo entre risas, mientras Hermione los esperaba sentada en una de las gradas.
"¡Chicos, vamos ya, que se nos hace tarde para visitar a Hagrid!" .Les gritó la muchacha.
Los tres amigos se reunieron con Hermione y juntos se apresuraron a subir la corta ladera hasta llegar a la cabaña del guardabosques.
Harry golpeó la puerta con los nudillos y de inmediato pudieron escuchar los ladridos de Fang.
"¡Atrás, Fang!" .Exclamó Hagrid al otro lado de la puerta. "¿Quién es?"
Hagrid, somos nosotros" .Dijo Hermione.
La puerta se abrió y durante un instante pudieron ver el peludo rostro de Hagrid que les sonreía, antes de que Fang saltara sobre ellos y comenzara a lamerles la cara.
"Fang, déjales pasar" .Gruñó Hagrid tirando del collar del inmenso perro.
Con algo de dificultad, los cuatro amigos entraron en la destartalada cabaña y se sentaron a la mesa, secándose las babas de la cara con la túnica.
"¿Venís de jugar al quidditch?" .Preguntó el semigigante señalando con la cabeza a las tres pulidas escobas que habían dejado apoyadas contra la pared.
"La profesora McGonagall nos había citado allí para poner a prueba a Harry" .Relató Hermione mientras ponía las tazas sobre la mesa.
"¿Y que tal ha ido la cosa?" .Preguntó mientras ponía la enorme tetera al fuego.
"Bien, supongo" .Dijo Harry acariciando distraídamente a Fang.
"¿Cómo que bien?" .Preguntó Ron mirando a Harry como si se hubiese vuelto loco. Hagrid, jamás había visto a nadie volar de esa manera, ni si quiera a Krum"
Harry miró sorprendido a Ron. El pelirrojo había pronunciado el nombre del búlgaro y no lo había hecho con celos, ni se le habían puesto las orejas rojas. Quizá aquel era otro de los cambios de aquel mundo. Seguramente de todos esos detalles se iría enterando poco a poco.
"Caramba Harry, entonces si que debes de ser bueno" .Dijo sonriendo ampliamente. "Ya tengo ganas de verte en el primer partido de la temporada"
"Para eso aún queda más de un mes" .Repuso Harry algo azorado.
"Lo bueno siempre se hace esperar ¿no?" .Repuso el semigigante con total confianza, mientras sacaba la tetera del fuego y la ponía sobre la mesa. "Y bueno, cambiando de tema. ¿Qué tal has llevado esta primera semana en este mundo? ¿Te habitúas a las clases y demás?"
"Pues muy bien" .Respondió el muchacho mientras Hagrid comenzaba a servir el té. "Hay algunas diferencias con mi mundo, pero la mayoría de cosas son muy parecidas"
Una vez servido el te, Hagrid les ofreció unas galletas que los muchachos rechazaron amablemente, alegando que en poco rato servirían la cena.
"Cuando me lo contó el profesor Dumbledore no podía creérmelo" .Admitió. "Bueno, no quiero decir que no me fíe de la palabra del profesor, por supuesto que si" .Intentó explicarse mientras daba pequeños y nerviosos tirones de su enmarañada barba. "Pero claro, resulta tan insólito ver una cosa así… y sin embargo, mira, aquí estás"
"A mi me lo vas a decir" .Suspiró Harry con una pequeña sonrisa. "En un momento estaba en La Madriguera con Ron y George, me lanzan a la charca y al momento siguiente me encuentro en Hogwarts"
Ron disimuló una pequeña risita, pero Hermione le dio un disimulado codazo.
"¿Y por que te lanzaron a la charca?" .Preguntó Hagrid parpadeando por la incomprensión.
"Bueno, pues resulta…" .Comenzó a balbucear Harry mirando de reojo a Ginny.
"Resulta que iba a pedirle a la Ginny de su mundo que se casara con él" .Contó Ron entre risas, esquivando los codos de Hermione.
"Gárgolas galopantes, Harry. Eso no me lo esperaba" .Dijo sonriente, ignorando el bochorno del muchacho.
A su lado, Ginny se había puesto como un tomate. Por su parte, Ron había dejado de reír y se frotaba las costillas, mientras Hermione bebía un sorbo de su té con expresión satisfecha.
"Bueno, contadme algo de la semana" .Cambió visiblemente de tema, dándose cuenta del bochorno que estaba pasando Harry. "¿os ha pasado algo interesante? Me ha parecido raro no tener que supervisar alguno de vuestros castigos"
"Pues la semana a estado tranquila" .Admitió Ron. "Hemos tenido algún que otro percance con Malfoy, pero nada que acabe en castigo"
"¿Qué os ha pasado con ese malcriado?" .Gruñó más que preguntó Hagrid.
Mientras Ron se despachaba a gusto insultando a Malfoy y contando los pequeños encuentros que habían tenido con el Slytherin, Harry miró a través de la ventana. El sol prácticamente se había convertido en una minúscula bola rojiza que desaparecía tras el bosque prohibido. El viento que a mitad de la tarde soplaba con suavidad, parecía haberse intensificado. Las ramas de los árboles del bosque prohibido se mecían de lado a lado y la superficie del lago se rizaba con suavidad, formando pequeñas olas que morían en la orilla.
Con la sensación de encontrarse de nuevo volando en el campo de quidditch, casi se había olvidado por completo del pequeño encuentro que habían tenido con Malfoy. Pero una vez que Ron se lo había recordado, había vuelto a su mente con más fuerza incluso que antes. Necesitaba recabar cuanto antes más información sobre aquel mundo. Lo que había hecho Voldemort y sobretodo que podría estar tramando el Slytherin. ¿Sería también en este mundo un mortífago? ¿Le habrían puesto la marca tenebrosa en el antebrazo izquierdo? De momento no tenía respuestas a esas preguntas, pero aunque la respuesta a ambas fuese que no, no podía fiarse. Fuese o no un mortífago, Draco Malfoy podría resultar muy peligroso, sobretodo si aún no sabía lo que estaba tramando.
Sintió una pequeña y cálida mano que se posaba sobre la suya. Giró la cabeza y se encontró con los cálidos ojos castaños de Ginny que lo observaban con preocupación. Ron continuaba hablando con Hagrid, ambos ajenos a que Harry no prestaba atención a la conversación. La muchacha le dio un breve apretón, y Harry asintió en su dirección, respondiendo a la muda pregunta que expresaban sus ojos.
"Bueno chicos" .Dijo Hermione un rato mas tarde. "Tenemos que irnos ya, antes de que den el toque de queda"
"Merlín que tarde que es" .Se sorprendió Hagrid al asomarse por la ventana. "Tenéis que daros prisa, no os vayan a castigar por mi culpa"
"No te preocupes, tenemos tiempo de sobra" .Desestimó Ron con un gesto de la mano.
Ayudaron a recoger las tazas y la tetera, cogieron las escobas, se despidieron del semigigante y se apresuraron a volver al castillo, mientras la oscuridad de la noche se adueñaba rápidamente de los terrenos.
Estaban a punto de alcanzar las puertas de roble, cuando un aleteo cercano los hizo detenerse. Harry alzó la vista con la mano a medio camino de coger la varita, pero se detuvo en el acto. Una lechuza moteada de color pardo, planeaba en círculos sobre sus cabezas, descendiendo rápidamente hasta posarse a los pies del muchacho.
"¿Una carta para mi?" .Se extrañó.
La lechuza ululó en afirmación y alzó la pata en la que llevaba atada la carta, para que Harry la cogiese. La lechuza esperó paciente hasta que el muchacho la desató. Entonces, de dos potentes aleteos, se echó a volar nuevamente y se perdió en la oscuridad.
Con curiosidad por saber de quien sería aquella carta, se acercaron a la ventana más próxima y miraron el pergamino a la luz que se filtraba a través del cristal.
Para los demás no tendría ningún significado hasta que no abriesen el sobre, pero Harry conocía a la perfección aquella estilizada caligrafía en tinta esmeralda, y ya podía imaginarse lo que pondría sin necesidad de abrirla.
Había llegado el momento de reunirse nuevamente con el profesor Dumbledore.
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N/A: Hola a todos. Aquí hay un nuevo capítulo del fic. Espero que la historia os esté gustando.
Antes de responder a algunos reviews anónimos, quería dar las gracias a todos los que comentáis y tenéis esta historia en favoritos, que cada vez sois más.
Espero seguir atrayendo lectores y que los que ya me seguís, disfrutéis con ella cada vez más.
Ahora si, sin más rollos, contesto un par de reviews.
XohePotter: jajaja. Supongo que de una vez para la siguiente no te acuerdas de lo que comentaste, pero no te preocupes, no pasa nada… de todos modos.. Podrías hacerte una cuenta y así te respondo al instante.
Bueno, respecto a tus comentarios sobre el capítulo anterior, me comentabas que no soportabas la actitud del Harry egocéntrico… y la verdad, yo tampoco lo aguantaría. Pero me divierto mucho haciéndolo así. De todos modos, y respondiendo a otra de tu s cuestiones… ya has visto en este capítulo como se va tomando la situación de nuestro Harry y todas las pérdidas que ha sufrido. Poco a poco vamos a ir notando un cambio en él, que de eso trata la historia.
Espero que este capítulo haya cubierto tus expectativas. Un saludo muy grande.
Jackeline: Me alegro mucho de que te guste tanto la historia. En cuanto a los capítulos restantes…
Jejeje. Tengo escritos hasta el 13, o al menos… hasta la mitad del 13…
Pero los voy publicando poco a poco, que si no tardaría mucho en actualizar. Así que no desesperes que la cosa va para largo. Aún me queda mucha historia por escribir, y hay tramos que se hacen mucho más pesados que otros.
Espero que sigas comentando que te va pareciendo el desarrollo de la historia.
Un saludo muy grande.
Y ahora sí, me despido hasta el próximo capítulo.
¡Feliz navidad a todos!
