Hola a todos. Lamento mucho haber tardado tanto en publicar este capítulo.
La vida muggle me ha absorbido demasiado. Espero que lo disfrutéis tanto como yo lo hago escribiendo. Un saludo muy muy grande.
Por supuesto, como ya sabéis, los personajes no son míos.
El nuevo recuerdo había tomado forma a su alrededor y Ron miró impaciente a un lado y al otro. Sin duda alguna se encontraban en la estación de King Cross. Los muggles caminaban de aquí para allí, cargados con multitud de maletas, subiendo y bajando de los trenes. Casi de inmediato le llamó la atención un carrito cargado con un enorme baúl y sobre éste, se encontraba una jaula con la blanca lechuza que Hagrid le había comprado a Harry en el recuerdo anterior. El pequeño Harry de once años y su tío Vernon caminaban tras él, empujando el carrito en dirección a donde estaba la barrera que separaba los andenes nueve y diez, y que servía de portal para entrar al andén nueve y tres cuartos.
Con un gesto, llamó la atención de Hermione y los demás que aún no se habían dado cuenta de lo que había que mirar. Por supuesto, Harry, con Ginny aún cogida de su brazo ya lo habían visto.
Se acercaron a la pareja que ya casi había llegado a la barrera justo antes de que Vernon detuviese el carrito y sonriese burlón a su sobrino.
"Bueno, aquí estás, muchacho. Andén nueve, andén diez… tu andén debería estar en el medio, pero parece que aún no lo han construido, ¿no?"
La mandíbula de Ron se apretó sin poder evitarlo. Aún siendo sangre pura al igual que toda su familia, él nunca había pensado que los muggles fuesen inferiores y nunca se le había pasado por la cabeza abusar de ninguno de ellos por el simple echo de tener magia como algunas otras familias de sangre pura. Pero desde que habían comenzado a ver los recuerdos del mundo de Harry, las ganas de sacar su varita y lanzarle una buena maldición a Vernon se hacían irresistibles. Por supuesto, aunque sucumbiera a la tentación y lo intentara, no conseguiría nada, como graciosamente le había recordado Harry a su Hermana en el recuerdo anterior.
"Que tengas un buen curso" .Dijo Vernon en el recuerdo, sonriendo al pequeño Harry de una forma que casi daba escalofríos.
Para sorpresa de los presentes menos del Harry adulto, por supuesto, Vernon dio media vuelta y regresó por donde había llegado, dejando al niño asustado y solo en medio de la estación. El pequeño siguió con la vista a su tío, que llegó hasta donde su mujer e hijo lo esperaban y a continuación los tres se marchaban riéndose.
Las manos le temblaban por el enfado. Hasta aquel momento muchos de los recuerdos le habían molestado e indignado, pero ya fuese por la insensibilidad con la que lo habían dejado allí, o quizás por que fue la gota que colmó el vaso; no lo sabía bien, pero la furia le subía como bilis por la garganta y estaba convencido que en aquel momento, las orejas no se le distinguían del pelo. Con suavidad pero con firmeza, una pequeña y cálida mano se posó en uno de los puños que tenía apretados con rabia. No necesitó girarse para saber que era Hermione. . Siempre había sido así, discutían mucho y por cualquier chorrada, pero a parte de Harry, ella era la que más lo conocía.
Respiró profundamente y le dedicó una leve sonrisa para agradecerle aquel pequeño apoyo. Hermione asintió brevemente y le soltó la mano, aunque no pareció tomarse demasiada prisa en hacerlo. Por su parte, Harry intentaba hacer lo mismo con Ginny, que aún fulminaba con sus castaños ojos la puerta por la que habían desaparecido los Dursley. Si la cosa continuaba así, él no pensaba ponerse entre su hermana y los tíos de Harry si alguna vez se volvían a encontrar con ellos.
En el recuerdo, el pequeño Harry parecía más desamparado que nunca. Había preguntado a un guarda sin obtener resultado, y en aquel momento se encontraba de pie junto al carrito, cerca de la entrada al andén nueve y tres cuartos.
El niño alzó el rostro y miró temeroso el reloj de la estación que marcaba las once menos diez. Visiblemente nervioso, miraba a su alrededor y tanteaba con la mano en su bolsillo, donde quizá estuviera su varita.
Por el bien del niño, esperaba que no se pusiera a intentar hacer magia, aunque pensándolo por otra parte… quizá sería muy divertido.
"Lleno de muggles, por supuesto"
Aquella voz le hizo girarse en redondo. La mayor parte de su familia caminaba por la estación, cargando con varios carritos y los baúles para el colegio.
El pequeño Harry se había girado también y miraba con esperanza a la familia Weasley del recuerdo. Tomó su carrito y se acercó a ellos disimulando.
"Vaya, Harry, ¿nos estabas espiando?" .Se mofó de la imagen para hacer sonrojar al Harry adulto. Por alguna razón y a diferencia del de su mundo, éste Harry era muy vergonzoso en algunas cosas, y debía reconocer que se lo estaba pasando en grande metiéndose con él. Para diversión del pelirrojo, el Harry adulto desvió la mirada sonrojado y por alguna razón miró brevemente a Ginny antes de desviar nuevamente la vista hacia la escena.
"Y ahora, ¿Cuál es el número del andén?" .Preguntó la Molly Weasley del recuerdo.
"¡Nueve y tres cuartos!" .Respondió la voz aguda de la Ginny de diez años, que iba aferrada al brazo de su madre. "Mamá, ¿no puedo ir…?"
Ron no pudo evitarlo y comenzó a reír a carcajadas. Era muy gracioso ver como Ginny se sonrojaba hasta tomar el color de su cabello, al verse de tan pequeña en los recuerdos de Harry. Por su parte, el Harry adulto sonreía al ver la imagen de la niña y por primera vez desde que había llegado a su mundo, Ron pudo ver por un instante los ojos verdes del muchacho, sin aquel tinte de oscuridad y tristeza del que tantas veces Hermione le había hablado. Extrañado y asombrado a partes iguales, miró a Hermione por si ella también lo había visto. En efecto, a ella aquello tampoco le había pasado por alto y esbozaba una tierna sonrisa que Ron no pudo comprender hasta varios segundos después. Se pateó mentalmente al recordar lo que habían hablado la misma noche de su llegada. En el mundo de este Harry, Ginny y él estaban a punto de casarse.
Miró de reojo a su hermana que continuaba cogida del brazo del joven y frunció el entrecejo. Parecía que últimamente se estaba acercando demasiado al joven, y no es que le molestara demasiado. Había pasado toda la semana con él y salvo que era más responsable y serio, en esencia continuaba siendo Harry. Pero no quería tampoco que su hermana se ilusionara para luego hacerse daño.
Hermione le dio un pisotón y Ron volvió a mirar a la escena. En aquel momento Harry hablaba con la Molly del recuerdo, que le explicaba como pasar al otro lado.
Se apresuraron a seguir al pequeño y de inmediato se encontraron en el andén nueve y tres cuartos.
El vapor de la locomotora se esparcía en todas direcciones haciendo que la visibilidad no fuese del todo perfecta. Multitud de alumnos ya con las túnicas del colegio charlaban y reían, o caminaban de aquí para allí buscando un compartimento libre.
Siguiendo al pequeño Harry que miraba todo con fascinación, pasaron junto a Neville que tenía la cabeza agachada y recibía un regaño de su abuela.
Ron se estremeció. No le extrañaba que el niño pareciera tan acojonado. Augusta Longbottom era peor incluso que la tía Muriel.
Miró a su alrededor, pero no consiguió encontrar ni a Frank ni a Alice.
"¿A que esperas, Ron? ¿Qué estás buscando?" .Preguntó Hermione unos pasos mas adelante.
Ron no se había dado cuenta de que se había detenido en seco. El resto había seguido unos metros mas allá al pequeño Harry, que en aquellos momentos había bajado el baúl del carrito y se disponía a subirlo al tren. Todos sin excepción lo miraron interrogantes. El profesor Dumbledore con aquella infinita paciencia que lo caracterizaba, y por el contrario, el profesor Snape, como si deseara lanzarlo a la vía.
"Lo siento, pero al ver a Neville y a su abuela, estaba echando un vistazo a ver si encontraba al señor y la señora Longbottom" .Se disculpó caminando los pocos metros que lo separaban del grupo. "Pero no hay ni rastro de ellos"
"Ni los verás" .Musitó el Harry adulto con voz grave.
Al unísono e ignorando al recuerdo del niño que había comenzado a batallar para subir el baúl al tren, todos se giraron para mirarlo.
"¿Podrías explicarnos eso, Harry?" .Preguntó el profesor Dumbledore, fijando sus penetrantes ojos en los de Harry.
El muchacho asintió, pero con un gesto les pidió que esperaran y señaló a su yo mas joven del recuerdo.
El pequeño Harry no había conseguido subir el baúl y parecía muy frustrado por no haberlo conseguido.
"¿Quieres que te eche una mano?" .Preguntó uno de los gemelos.
"Si, por favor" .Jadeó el niño.
"¡Eh, Fred! ¿Ven a ayudar!"
De inmediato apareció el otro gemelo y ayudaron al niño a subir su baúl al tren.
"Gracias" .Agradeció apartándose el cabello de la frente húmeda ya por el sudor y dejando a la vista inconscientemente la cicatriz en forma de rayo.
"¿Qué es eso?" .Preguntó uno de los gemelos señalando la brillante cicatriz con el dedo.
"Vaya, ¿Eres tu…?" .Dijo el otro gemelo.
"Es él" .Confirmó el primero. "Eres tu, ¿no?" .Preguntó dirigiéndose a Harry.
"¿Quién?" .Preguntó el niño totalmente perdido en la conversación.
"Harry Potter" .Respondieron a coro.
"Oh, él" .Dijo el niño. "Quiero decir, si, soy yo"
Ron comenzó de nuevo a partirse de la risa.
"No le veo la gracia Ronald" .Replicó Hermione, aunque Ron hubiera jurado notar en su voz un leve tono de esfuerzo.
"Sin duda, el cerebro de su padre" .Comentó el profesor Snape mirando despreciativamente al niño del recuerdo que se había ruborizado por las miradas asombradas de los gemelos. "Al parecer, de su madre solo tiene sus ojos"
Ron y Hermione dejaron su pelea a un lado y miraron temerosos al Harry adulto, que tenía la mandíbula apretada.
"¿Fred, George, estáis ahí?" .Se escuchó en el recuerdo la voz de su madre.
Los gemelos bajaron del tren, pero nadie les hizo caso.
"Severus" .Susurró el profesor Dumbledore situándose en el espacio entre Harry y el imbécil grasiento que no dejaba de provocarlo. "Estamos aquí para ver los recuerdos de Harry y te agradecería que dejases ese tipo de comentarios. No me gustaría tener que tomar cartas en el asunto antes de que tengamos algún percance"
El profesor Snape le mantuvo la mirada al director unos segundos antes de asentir y volver a mirar al recuerdo, pero no se disculpó.
El pequeño Harry estaba sentado ya en su compartimento y miraba por la ventanilla hacia el exterior, donde los gemelos se habían reunido con su madre y Ginny.
"Ron, tienes algo en la nariz"
Las carcajadas de Hermione, Harry y Ginny no se hicieron esperar. Los ojos del profesor Dumbledore brillaban divertidos y el bigote se le curvaba sospechosamente. No quiso mirar al profesor Snape, ya había tenido suficiente dosis de imbécil grasiento por el resto de los recuerdos.
En el recuerdo, su madre lo sujetaba con fuerza y le frotaba con ímpetu la punta de la nariz, mientras los gemelos se burlaban de él.
"Ya no me gusta este recuerdo" .Musitó cruzándose de brazos.
"Venga, no te quejes" .Decía Hermione entre carcajadas, apoyándose en Ginny, que a su vez se apoyaba en el pobre Harry que hacía visibles esfuerzos por sostenerlas a las dos. "Si estás monísimo tu también con la nariz manchada y coloradita"
Las risas de Ginny se intensificaron aún más, mientras en el recuerdo Percy se marchaba con la túnica de Hogwarts, caminando con su acostumbrado aire pomposo.
"Ahora, vosotros dos… este año os tenéis que portar bien" .Dijo su madre señalando con el dedo a los gemelos. "Si recibo una lechuza más, diciéndome que habéis hecho… estallar un inodoro, o…"
"¿Hacer estallar un inodoro?" .Dijo uno de los gemelos. "Nosotros nunca hemos hecho nada de eso"
"Pero es una gran idea, mamá. Gracias" .Dijo el otro.
"No tiene gracia. Y cuidad de Ron"
"No te preocupes, el pequeño Ronnie estará seguro con nosotros"
"Cállate" .Dijo su yo más joven del recuerdo.
"Eh, mamá, ¿adivinas a quién acabamos de ver en el tren?"
El pequeño Harry que había estado escuchando hasta ese momento, se agachó rápidamente para que no lo viesen.
"Excelentes reflejos" .Comentó el profesor Dumbledore visiblemente divertido.
"¿Os acordáis de ese muchacho de pelo negro que estaba cerca de nosotros, en la estación? ¿Sabéis quién es?"
"¿Quién?"
"¡Harry Potter!"
"Mamá, ¿puedo subir al tren para verlo? ¡Oh, mamá, por favor...!" .Exclamaba la pequeña Ginny, tirando del brazo de su madre y señalando al tren mientras daba pequeños saltitos.
Ron no pudo evitarlo y se giró hacia Harry, que al parecer había recordado lo mismo que él por que ya lo miraba con una sonrisa en la cara.
"¡Merlín!" .Comenzó a chillar dando saltos y poniendo voz aguda. "¡Es Harry Potter! ¡No puedo creerlo!"
Harry comenzó a reír descontroladamente mientras Hermione y Ginny los fulminaban con la mirada a ambos alternativamente.
Juiciosamente el profesor Dumbledore aún con una sonrisa bailándole en los labios, se apartó un par de pasos, tirando a su vez de la túnica del profesor Snape.
Antes de que se dieran cuenta, Ginny y Hermione se habían puesto cada una al lado de uno de ellos y les habían dado una fuerte patada en la espinilla y en el caso de Ron, Hermione había finalizado con una potente colleja.
"Sois un par de críos" .Bufó exasperada. "Ya sabía yo que saldríais con eso de nuevo"
Aunque avergonzada y visiblemente molesta, Ginny había vuelto a cogerse del brazo de Harry, que por su parte intentaba esconder una sonrisita.
Ron miró de nuevo al recuerdo, y se dio cuenta que se habían perdido un buen trozo de la conversación, por que su madre parecía de pronto muy seria.
"Te prohíbo que le preguntes, Fred. No, no te atrevas. Como si necesitara que le recuerden algo así en su primer día de colegio"
"Está bien, quédate tranquila" .Respondió Fred tranquilizando a su madre.
En aquel momento sonó el pitido anunciando la partida.
Daos prisa" .Dijo su madre en el recuerdo, apresurando a su otro yo y a los gemelos a subir al tren.
La pequeña Ginny de diez años se puso a llorar despidiéndose de sus hermanos.
"No llores, Ginny, vamos a enviarte muchas lechuzas"
"Y un inodoro de Hogwarts"
"George"
"Era una broma, mamá"
"Son Geniales" .Se rió Ron mirando de reojo a Hermione, por si llovían mas collejas. "Harry, dime que lo hicieron de verdad" .Suplicó al muchacho que se observaba a si mismo en el recuerdo.
"Si, lo hicieron" .Dijo con una sonrisa. "Pero no se lo mandaron a Ginny, si no que me lo querían mandar a mí a la enfermería"
"Way" .Dijo Ron sonriente.
"¿Y por que estabas en la enfermería?" .Preguntó Hermione con el entrecejo fruncido.
Aunque pudiera parecer imposible, en aquellos momentos Hermione se pareció notablemente a su madre, y aquello le dio miedo.
"Ya lo veréis" .Dijo Harry, que había vuelto a ponerse serio.
En el recuerdo el tren hacía rato que se había puesto en movimiento y el pequeño Harry iba solo en el compartimento. De pronto la puerta se abrió, y su yo del mundo del Harry adulto entró.
"¿Hay alguien sentado ahí?" .Preguntó señalando el asiento que había frente al niño. "Todos los demás vagones están llenos"
Harry negó con la cabeza y Ron se sentó. Su yo del recuerdo miró un instante al niño y de inmediato volvió la cabeza hacia la ventanilla.
"ey, Ron" .Dijeron los gemelos asomándose por la puerta. "Mira, nosotros nos vamos a la mitad del tren, porque Lee Jordan tiene una tarántula gigante y vamos a verla"
"De acuerdo" .Murmuró su yo del recuerdo.
"Harry" .Dijo el otro gemelo. "¿te hemos dicho quiénes somos? Fred y George Weasley. Y él es Ron, nuestro hermano. Nos veremos después, entonces"
"Hasta luego" .Dijeron los niños al unísono.
Los gemelos se fueron, dejándolos solos.
"¿Eres realmente Harry Potter?" .Preguntó el niño pelirrojo.
"Merlín, Ron" .Se burló Ginny. "Lo tuyo es el tacto y el disimulo, ¿verdad?"
Ron no contestó a la provocación. En el recuerdo, el pequeño Harry asentía.
"Oh… bien, pensé que podía ser una de las bromas de Fred y George" .dijo el Ron del recuerdo. "¿Y realmente te hiciste eso… ya sabes…?" .Señaló la frente del niño.
El pequeño se levantó el flequillo y le mostró la cicatriz a su yo más joven que se quedó mirándola embobado.
"¿Así que eso es lo que Quien-tú-sabes…?"
"Si" .Respondió el niño. "Pero no puedo recordarlo"
"¿Nada?" .Preguntó anhelante.
"Bueno… recuerdo una luz verde muy intensa, pero nada más"
"Harry, ¿recuerdas algo más de la noche en la que hiciste que Tom perdiera sus poderes?" .Preguntó el profesor Dumbledore interesado.
Nuevamente el grupo se giró hacia el Harry adulto, ignorando al recuerdo en el que los pequeños continuaban charlando.
El joven quedó pensativo unos instantes antes de contestar. "En el momento en el que estamos en el recuerdo, solo recordaba la luz verde"
"¿Y en la actualidad?"
Sonrió con tristeza. "Tengo los recuerdos exactos de aquella noche con lujo de detalles"
El anciano director lo miró fijamente durante varios segundos. "Más adelante me gustaría que me los mostraras"
El joven asintió en silencio y volvió su atención hacia el recuerdo.
Ron no sabía si habían estado pasando del recuerdo más tiempo del que pensaba, o que distraídos como habían estado con la conversación entre Dumbledore y Harry el recuerdo había avanzado rápidamente. Pero era más que claro que había pasado mucho tiempo para los niños del tren. Por las ventanas podían verse campos y montañas, y en el regazo de su yo del recuerdo, descansaba lo que parecía una rata dormida, que no había estado antes.
Ron se fijó mejor en la gorda rata gris que su yo del recuerdo sostenía.
"Parece…" .Murmuró inclinándose para verla mejor. Él en su mundo nunca había tenido ninguna rata y no comprendía que hacía ahí con una. "Merlín" .Dijo en un susurro al fijarse bien en el animal.
"¿Qué pasa, Ron?" .Hermione se le había acercado por la espalda y se inclinaba para mirar lo mismo que le había llamado la atención. "¿Qué estás…?"
La muchacha se calló de golpe y miró asombrada la gorda y fea rata gris con fijeza.
"¿Ya lo habéis descubierto?" .Preguntó el Harry adulto, de pie en el mismo lugar en el que había estado todo el viaje. "¿A que te refieres, Harry?" .Preguntó el director Dumbledore acercándose.
"En mi mundo, después de traicionar a mis padres, Pettigrew se escondió con la familia Weasley en forma de rata" .Dijo mirando con odio a la rata del recuerdo.
El profesor Snape renuente aunque visiblemente curioso también se acercó para mirar al roedor. Por el contrario, Ginny permaneció donde estaba, aferrada aún al brazo de Harry, pero fulminando con la mirada al regazo del Ron del recuerdo.
De pronto escucharon algo de alboroto por el pasillo y el rostro de la señora del carrito de golosinas asomó la cabeza en el compartimento de los niños.
"¿Queréis algo del carrito, guapos?"
El pequeño Harry se levantó del asiento y sin verlos ni sentirlos, atravesó a los observantes de la escena y salió al pasillo.
"Vale, eso ha sido de las cosas mas raras que me han pasado desde que estamos en el recuerdo" .Comentó Ron mirando de reojo al niño que miraba con avidez todo lo que había en el carrito.
"¿Qué esperabas, Ron?" .Preguntó Hermione rodando los ojos. "Es un recuerdo, no hay nada tangible aquí"
"Ya lo se" .Repuso malhumorado. "Pero una cosa es saberlo mientras lo observo a un lado, y otra muy distinta demostrarlo cuando una imagen pasa a través de ti como si nada"
"¡Así que este es Dumbledore!" .Dijo en voz alta el Harry del recuerdo, acallando la réplica que Hermione había estado a punto de hacerle.
Ambos se giraron y vieron que todos los ignoraban y observaban al par de niños que habían comenzado ya a comer golosinas. El pequeño Harry había abierto una rana de chocolate y estaba admirando el cromo.
"¡No me digas que nunca has oído hablar de Dumbledore!" .Dijo el Ron del recuerdo con incredulidad. "¿Puedo servirme una rana? Podría encontrar a Agripa… Gracias…"
Mientras el niño se servía mas ranas, el pequeño Harry daba la vuelta al cromo y leía para sí la información de detrás.
"¡Ya no está!" .Exclamó con asombro al volver a dar la vuelta al cromo y ver que el rostro de la foto había desaparecido.
"Bueno, no iba a estar ahí todo el día. Ya volverá. Vaya, me ha salido otra vez Morgana y ya la tengo seis veces repetida… ¿No la quieres? Puedes empezar a coleccionarlos" .Sus ojos miraban deseosos el montón de ranas de chocolate que descansaban sin abrir sobre el asiento.
"Sírvete" .Dijo Harry al percatarse de la mirada de Ron. "Pero oye, en el mundo de los muggles la gente se queda en las fotos"
"¿Eso hacen? Cómo, ¿no se mueven?" .Ron estaba atónito. "¡Qué raro!"
"Igual que papá" .Se mofó Ginny entre risas. "Además Ron, sabes de sobra que en casa de James y Lily hay muchas fotos de esas muggles"
"Lo sé hermanita" .Repuso Ron con una sonrisa divertida. "Pero si te das cuenta, ese de ahí no soy yo exactamente" .Dijo señalando al recuerdo, donde los niños habían abierto ya un paquete de grageas de todos los sabores.
Hermione soltó una risita que intentó acallar sin éxito, mientras Ginny se ruborizaba por el fallo que había cometido y desviaba la mirada sin pronunciar ni una palabra más. El profesor Snape bufó exasperado, pero el profesor Dumbledore sonreía divertido.
Por su parte, Ron tenía una sonrisa satisfecha que casi le partía la cara en dos. Se sentía genial desquitándose por cómo se había reído antes de él. Como había escuchado decir en las películas muggles que habían visto alguna vez con James y Lily… la venganza se sirve fría.
En el recuerdo se escuchó un golpe en la puerta y de inmediato se abrió, dando paso a un Neville de once años que parecía muy afligido.
"Perdón" .Dijo el niño. "¿Por casualidad no habréis visto un sapo?"
Los dos niños del recuerdo negaron con la cabeza.
"¡La he perdido! ¡Se me escapa todo el tiempo!" .Se lamentó.
"Ya aparecerá" .Intentó tranquilizarlo el Harry del recuerdo.
"Si" .Dijo Neville triste. "Bueno, si la veis…"
Dio media vuelta y se marchó, dejándolos nuevamente a solas.
"Harry, con la entrada del señor Longbottom he recordado lo que había preguntado el señor Weasley" .Dijo Dumbledore mirando de reojo la puerta por la que acababa de marcharse el niño. "¿Podrías contarnos ahora lo que no nos has dicho antes?"
Harry asintió. "En mi mundo, después de la desaparición de Voldemort" .Comenzó a explicar Harry. Ron se estremeció sin poder evitarlo, pero al parecer fue el único, por que Hermione en aquella ocasión ni se inmutó. Desde que Harry estaba allí en su mundo, era tan normal oírlo que incluso él comenzaba a acostumbrarse…. O casi. "Algunos de sus mortífagos estuvieron buscándolo, pero sin resultados. Un grupo formado por los Lestranje y Barty Crouch hijo, torturaron a Frank Longbottom para intentar conseguir información, pero el hombre no sabía absolutamente nada, así que lo intentaron con Alice, su esposa, pero con igual resultado. Frustrados por no conseguir sacar nada en claro, torturaron al matrimonio hasta la locura"
"Pobres Frank y Alice" .Musitó el director apesadumbrado. El azul de sus ojos se había oscurecido por la tristeza. "Por eso Neville fue criado por Augusta, supongo"
Harry asintió. "En la actualidad los señores Longbottom están en san Mungo. En ocasiones yo y los Weasley junto con Hermione, acompañamos a Neville y Hanna a visitarlos"
"Hanna?" .Preguntó Ron con curiosidad.
"Si, Hanna Abbott es la novia de Neville en mi mundo" .Aclaró Harry con una sonrisa.
En el recuerdo Ron había sacado la varita y se disponía a hacer algo que ninguno de los presentes había escuchado. A diferencia de su mundo, el Ron del mundo de Harry usaba una varita que se veía muy vieja y desgastada. Estaba algo astillada y por la punta sobresalían los pelos de unicornio. Parecía que se disponía a hacer algún hechizo, pero de pronto la puerta del compartimento se abrió interrumpiéndolos. En el umbral estaba Neville de nuevo, pero venía acompañado por la Hermione de once años, que ya llevaba puesta su túnica de Hogwarts.
"¿Alguien ha visto un sapo? Neville perdió uno" .Dijo con la voz mandona.
"Ya le hemos dicho que no" .Gruñó Ron malhumorado.
Hermione no le hizo ni caso. Miraba fijamente la varita que el niño mantenía aún en alto. "Oh, ¿estás haciendo magia? Entonces vamos a verlo"
Se sentó junto a Harry mirando aún con fijeza la varita del niño, que la miraba asombrado.
"Eh… de acuerdo" .Dijo aún extrañado por la conducta de la niña. Se aclaró la garganta. "Rayo de sol, margaritas, volved amarilla a esta tonta ratita"
Las carcajadas no se hicieron esperar por todos los presentes, incluido el profesor Snape. Hermione y Ginny se desternillaban apoyadas la una en la otra, aunque ésta última aún estaba cogida al brazo de Harry que intentaba sostenerse en pie con dificultad, mientras por sus mejillas rodaban lágrimas.
Enfadado y colorado por ver como se reían de su otro yo, Ron miró al recuerdo, en el que Hermione hablaba sin parar sobre las casas del colegio, mientras los demás niños la miraban asombrados por la perorata.
Cuando finalmente se cansaron de reír, Hermione y Neville se habían marchado del recuerdo, pero no tardaron en reemplazarlos.
Los Harry y Ron del recuerdo se habían enfrascado en una amena charla sobre quidditch, cuando la puerta del compartimento volvió a abrirse y aparecieron Malfoy, Crabbe y Goyle.
"¿Es que no podemos librarnos de ellos ni en tus recuerdos?" .Gimió Ron frotándose el rostro con frustración.
"Lo siento compañero, pero me dieron demasiado el coñazo, así que los veremos a menudo" .Repuso Harry, que por alguna razón, observaba intensamente a Crabbe.
"¿Es verdad?" .Preguntó Malfoy mirando a Harry fijamente. "Por todo el tren están diciendo que Harry Potter está en este compartimento. Así que eres tú, ¿no?"
"Si" .Contestó el pequeño Harry, mirando con curiosidad a los corpulentos niños que lo flanqueaban.
"Oh, éste es Crabbe y éste Goyle" .Dijo Malfoy al percatarse de la mirada del niño. "Y mi nombre es Malfoy, Draco Malfoy"
El Ron del recuerdo tosió para ocultar una risita.
"Te parece que mi nombre es divertido, ¿no? No necesito preguntarte quién eres. Mi padre me dijo que todos los Weasley son pelirrojos, con pecas y más hijos que los que pueden mantener" .Se volvió nuevamente hacia Harry. "Muy pronto descubrirás que algunas familias de magos son mucho mejores que otras, Potter. No querrás hacerte amigo de los de la clase indebida. Yo puedo ayudarte en eso" .Le tendió una mano.
"Creo que puedo darme cuenta solo de cuáles son los indebidos, gracias" .Dijo el pequeño Harry con frialdad, tras observar con el entrecejo fruncido la mano que le tendía.
El rostro de Malfoy se tiñó levemente de rosado. "Yo tendría cuidado, si fuera tú, Potter" .Dijo con calma. "A menos que seas un poco más amable, vas a ir por el mismo camino que tus padres. Ellos tampoco sabían lo que era bueno para ellos. Tú sigue con gentuza como los Weasley y ese Hagrid y terminarás como ellos"
Los niños se pusieron en pie de golpe como si fuesen a comenzar una pelea, pero de pronto la niebla volvió a rodearlos.
"Vaya" .Exclamó Ron. "Harry, podrías habernos dejado ver eso"
"No tenía mayor importancia" .Dijo el muchacho sonriendo. "El único que se peleó esa vez fue la rata, que mordió a Goyle en un dedo"
"Igualmente habría estado divertido" .Murmuró bajo la divertida mirada de Dumbledore.
"Lo importante de este recuerdo era ver cómo conocí brevemente a la mayoría de los Weasley, cómo Ron y yo nos hicimos amigos, y cómo conocimos también a Neville y Hermione. Sin olvidar nuestro primer conflicto con Malfoy y el par de gorilas estúpidos que tenía por guardaespaldas"
"Señor Potter, no creo que sea de buena educación hablar así de compañeros suyos" .Repuso con voz sedosa el profesor Snape, fulminando con la mirada a Harry.
Para sorpresa de Ron, el joven sonreía con suficiencia. "Profesor, me limito a constatar un echo. Incluso usted reconocerá que Crabbe y Goyle pueden ser muchas cosas, pero ni son pequeños ni demasiado inteligentes. Además, que técnicamente, ya no son compañeros míos" .Añadió.
Ron se mordió los labios para no soltar una carcajada al igual que Hermione y Ginny, a diferencia de Snape que los apretaba fuertemente mirando con desprecio a Harry, que ni si quiera parecía inmutarse por aquello.
Cualquier réplica del profesor fue cortada por la aparición del nuevo recuerdo. En aquella ocasión por fin se encontraban en Hogwarts, más concretamente en el gran comedor. La profesora McGonagall se encontraba al frente de todos los alumnos y junto a ella se hallaba el viejo y raído sombrero seleccionador, situado sobre un alto taburete.
La selección de los de primer año parecía haber comenzado ya. Ron no tardó más que unos segundos en localizar el intenso color rojo del pelo de su yo de once años. Junto a él se encontraba el pequeño Harry y muy cerca de ellos también estaban Hermione y Neville.
"Finigan, Seamus" .Dijo en voz alta la profesora MCGonagall.
De inmediato, la versión en miniatura de Seamus se sentó en el taburete. La profesora le puso el sombrero sobre la cabeza, cubriéndole hasta los ojos. El silencio se hizo en el gran comedor. A diferencia de otras selecciones que había visto, a Ron le pareció que con Seamus el sombrero se lo pensaba eternamente.
"¡Gryffindor!" .Gritó el sombrero al fin.
Con la alegría plasmada en su rostro y acompañado por los fuertes aplausos y silbidos de la mesa de los leones, Seamus dejó el sombrero nuevamente sobre el taburete y corrió a sentarse con sus compañeros.
"Granger, Hermione" .Dijo a continuación la profesora McGonagall.
La niña casi salió corriendo para coger el sombrero, como si tuviese miedo de que se lo fueran a quitar.
Ron, Ginny y Harry soltaron una risita. La Hermione de dieciséis años los miró ceñuda, bajo la divertida mirada del director y la despreciativa de Snape.
"¡Gryffindor!" .Gritó en voz alta el sombrero seleccionador.
En el recuerdo, el Ron de once años soltó un gruñido más que audible.
"¡Serás idiota!" .Le chilló la Hermione adulta dándole un manotazo. "¿Qué significa ese gruñido?"
"¡Hermione!" .Se quejó el Ron adulto frotándose el brazo. "Que yo no he sido, ha sido el otro Ron"
Pero la muchacha lo ignoró y furiosa le asestó otro manotazo.
"No digas ahora idioteces, que seguro que en nuestro mundo hiciste lo mismo"
"Éramos unos niños" .Intentó justificarse mientras se alejaba de la chica, intentando esconderse tras el director.
"Jóvenes, que haya paz" .Dijo con voz divertida el director, aunque a la vez se apartaba unos pasos, situándose algo alejado de Hermione y dejando a Ron nuevamente desprotegido. "Sugiero que continuemos observando el recuerdo"
Hermione asintió secamente y se situó junto a Harry, justo al otro lado de Ginny y se aferró como ésta al otro brazo del joven, dándole a entender a Ron que continuaba molesta.
En el recuerdo Neville ya estaba sentado en el taburete y por las caras de todo el mundo, parecía que llevaba allí sentado mucho rato.
"¡Gryffindor!" .Gritó nuevamente el sombrero.
Neville se puso en pie y corrió hacia la mesa de Gryffindor aún con el sombrero. Tras darse cuenta de aquella circunstancia, le tocó volver a dejarlo, frente a las risas de los alumnos.
"Malfoy, Draco" .Dijo a continuación la profesora.
El sombrero no tuvo más que rozar la cabeza del rubio para decir con voz bien alta:
"¡Slytherin!"
"No se por que, pero no esperaba otra cosa" .Murmuró Ron observando como el pequeño Draco de once años, caminaba con la cabeza bien alta hasta la mesa de las serpientes.
El profesor Snape lo miró ceñudo, pero no dijo ni una palabra.
En completo silencio, observaron como poco a poco la profesora McGonagall iba nombrando uno a uno a los niños y como el sombrero seleccionador los enviaba a sus casas. Era curioso ver cómo en ambos mundos, las personas habían sido seleccionadas en el mismo lugar, con las sutiles diferencias de que en su mundo, con algunos alumnos había tardado menos que lo que habían visto en el recuerdo de Harry.
"Potter, Harry" .Dijo la profesora McGonagall.
En todas y cada una de las selecciones el comedor se había quedado en silencio, pero en aquella ocasión no sucedió lo mismo. Los rumores se extendieron a medida que el pequeño Harry, algo temeroso por las miradas que caían sobre él desde todas direcciones, se acercaba vacilante hasta el taburete.
Todos se inclinaban hacia los lados para no perderse detalle de su selección. En la mesa de los profesores el interés podía palparse. El profesor Dumbledore del recuerdo, sentado en la silla mas alta, observaba con mucha atención al niño que llevaba el sombrero hasta más abajo de los ojos.
Los segundos pasaban y el sombrero continuaba sin pronunciarse. En la mesa de profesores, el rostro del director había comenzado a ensombrecerse levemente por la preocupación.
"¡Gryffindor!" .Gritó el sombrero seleccionador.
La tensión que Ron había visto en el director se esfumó como si jamás hubiese estado allí. El pequeño Harry se quitó el sombrero sonriendo ampliamente y se dirigió hacia la mesa de Gryffindor, que aplaudía con mas fuerza que nunca.
"¡Tenemos a Potter, tenemos a Potter!" .Gritaban los gemelos, mientras Percy le estrechaba la mano con solemnidad al niño.
"Harry, ¿Qué te dijo el sombrero?" .Preguntó el director de su mundo, mientras en el recuerdo continuaban con la selección.
Ron lo miró extrañado pero no comentó nada. Después de lo que habían visto, ya se había dado cuenta de que en cuestión de secretos e incógnitas, Harry podía rivalizar con el profesor Dumbledore.
El joven sonrió y miró al profesor con las cejas arqueadas, como si desde el principio de aquella reunión hubiese esperado aquel momento y aquella fuese exactamente la pregunta que quería escuchar.
"El sombrero se planteó muy seriamente mandarme a Slytherin" .Comentó tranquilamente, como si aquello sucediese todos los días.
El rostro del profesor se ensombreció como lo había hecho momentos antes el del recuerdo. Durante unos instantes pareció sumido en sus pensamientos, fuesen cuales fuesen.
"¿Y por que acabaste en Gryffindor?" .Preguntó finalmente.
Harry sonrió aún más ampliamente. "Por que le pedí no ir a Slytherin"
El rostro del director se suavizó con notable velocidad y sonrió deleitado. "Ya veo. Esta circunstancia me desvela algunas cuestiones, aunque por otro lado, me crea más incógnitas" .Miró divertido al joven. "Incógnitas que supongo que me irás desvelando a medida que veamos los recuerdos"
El joven sonrió y asintió divertido con aquel juego que llevaban entre el anciano y él. "Supone usted bien, profesor"
El anciano director sonrió más ampliamente de lo que Ron nunca lo había visto, como si disfrutara enormemente de aquel juego que compartían.
Ron no sabía como podían mantener aquellas preguntas en el aire, y simplemente esperar a descubrirlo. Él se moría por hacer miles de preguntas, pero obviamente le tocaría aguantarse.
Ambas muchachas miraban a Harry y al director con leves sonrisas idénticas en sus rostros, no sabía si por saber algo que a él se le había escapado, o por la similitud en la actitud de los dos hombres, pese a la obvia diferencia de edad.
El profesor Snape parecía tan impaciente como el propio Ron por enterarse de todas aquellas cuestiones, pero como le ocurría a él, el profesor tendría que aguantarse y esperar.
"Weasley, Ronald" .Dijo en el recuerdo, la profesora McGonagall.
Su yo de once años caminó tambaleante hasta el taburete, con apariencia de estar mareado. Había palidecido y su piel tenía un ligero tinte verdoso.
"Harry, dime que no vomité, por favor" .Suplicó al Harry adulto, mirando de reojo a su yo más joven que se sentaba en el taburete.
"No te preocupes que no sucedió nada" .Respondió divertido.
"¡Gryffindor!" .Gritó el sombrero seleccionador un segundo después.
El pequeño Ron se sacó el sombrero, lo dejó sobre el taburete y corrió hasta la mesa de Gryffindor entre aplausos, donde se desplomó en el banco vacío que había junto a Harry.
Después de que Zabini fuese a Slytherin, la profesora McGonagall enrolló el pergamino y se llevó el taburete y el sombrero seleccionador.
El profesor Dumbledore se había puesto en pie con una gran sonrisa y los brazos extendidos a los lados, como si quisiera abrazar al comedor por completo.
"¡Bienvenidos!" .Dijo. "¡Bienvenidos a un año nuevo en Hogwarts! Antes de comenzar nuestro banquete, quiero deciros unas pocas palabras. Y aquí están, ¡Papanatas! ¡Llorones! ¡Baratijas! ¡Pellizco!... ¡Muchas gracias!
Todos aplaudieron y vitorearon mientras el director volvía a sentarse.
"Está… un poquito loco, ¿no?" .Preguntó el pequeño Harry a Percy, con voz algo insegura.
"¿Loco?" .Dijo Percy con frivolidad. "¡Es un genio! ¡El mejor mago del mundo! Pero está un poco loco, sí. ¿Patatas, Harry?"
El niño se quedó con la boca abierta cuando vio que los platos de pronto se encontraban repletos de comida.
"Lo siento, profesor" .Se disculpó avergonzado el Harry adulto.
"En el fondo tiene razón" .Dijo el director sonriente, disculpando al muchacho con un ligero ademán de la mano para quitarle importancia. "Reconozco que podrían decir que soy algo excéntrico… pero, ¿Quién no lo es al menos un poco?"
El muchacho sonrió y asintió.
En el recuerdo, Nick casi decapitado había asustado y asqueado a partes iguales a los de primer año de Gryffindor, dejando caer su cabeza hacia un lado, sostenida tan solo por una pequeña porción de piel.
Hermione frunció los labios con desagrado como de costumbre, mientras que Ginny reía con el espectáculo.
Cuando ya estaban por los postres, las conversaciones derivaron hacia las familias. Mientras cada uno explicaba sus anécdotas familiares, el pequeño Harry fijó su mirada en la mesa alta de los profesores. Hagrid bebía copiosamente de su copa, la profesora McGonagall hablaba con el director y el profesor Quirrell, que lucía un extraño turbante, hablaba con Snape.
En un momento, la oscura mirada del Snape del recuerdo se cruzó con la esmeralda del pequeño Harry. El niño hizo un gesto de dolor y se llevó la mano a la cicatriz.
"¿Qué ha pasado?" .Le preguntó Percy al niño.
"N-nada" .Murmuró.
El recuerdo acabó en aquel momento y la niebla volvió a rodearlos.
"¿Qué ha sido eso?" .Preguntó Ron sin poder evitarlo.
"Ya lo veréis" .Respondió Harry.
"No se por que, pero sabía que me dirías eso" .Murmuró desilusionado.
El joven simplemente se encogió de hombros.
Los recuerdos de lo que parecía la primera semana de Harry se fueron materializando uno tras otro. Pudieron ver como desde un principio, los pequeños Harry y Ron iban siempre juntos a todas partes. Las miradas de todos los alumnos e incluso de algunos profesores siempre seguían a Harry, el cual se veía más que incómodo.
"Ahora comprendo lo de que no te guste llamar la atención" .Comentó con una sonrisa, tras ver como el pequeño profesor Flitwick caía al suelo por la sorpresa de leer su nombre al pasar lista.
"Eso no es nada" .Dijo observando con nostalgia los recuerdos que se materializaban a su alrededor.
Las clases que Harry había vivido no se diferenciaban en nada de las que el propio Ron había vivido en su mundo. Incluso le resultó más que familiar ver a la pequeña Hermione, siempre alzando la mano para contestar a cualquier pregunta que le hiciesen, comer sola y caminar siempre separada de los demás, sin haber conseguido hacer ningún amigo.
Una vez mas la niebla se difuminó hasta evaporarse y formar a su alrededor un nuevo recuerdo. En aquella ocasión estaban sin duda en la mazmorra que hasta aquel año había pertenecido a Snape. Al parecer y como venía siendo costumbre, los alumnos de Gryffindor y Slytherin compartían clase. Al frente del aula que permanecía en completo silencio, se encontraba el profesor Snape pasando lista.
"Ah, sí" .Murmuró cuando llegó al nombre del niño. "Harry Potter. Nuestra nueva… celebridad"
En la zona de los Slytherin, Malfoy y el par de gorilas idiotas rieron tapándose la boca.
"Harry, esto es mucho peor que lo del callejón Diagon" .Se quejó Ron en voz alta. "Tenemos a Malfoy y Snape en el mismo recuerdo… ¿No podríamos saltarnos éste?"
Ginny y Hermione rieron tapándose la boca, a diferencia del joven que tan solo esbozó una leve sonrisa. El profesor Snape de carne y hueso lo miró con odio, pero no dijo nada, seguramente por la advertencia que le había hecho el director un rato atrás. El profesor Dumbledore fingió no haber oído el comentario y observaba con curiosidad al pequeño Harry del recuerdo, como había estado haciendo desde que habían comenzado con los recuerdos de las clases.
"Vosotros estáis aquí para aprender la sutil ciencia y el arte exacto de hacer pociones" .Comenzó a decir el profesor Snape en el recuerdo después de pasar lista. Hablaba en un susurro tan tenue, que si la clase no hubiese estado en un sepulcral silencio, no se le habría entendido ni una sola palabra. "Aquí habrá muy poco de estúpidos movimientos de varita y muchos de vosotros dudaréis que esto sea magia. No espero que lleguéis a entender la belleza de un caldero hirviendo suavemente, con sus vapores relucientes, el delicado poder de los líquidos que se deslizan a través de las venas humanas, hechizando la mente, engañando los sentidos… Puedo enseñaros cómo embotellar la fama, preparar la gloria, hasta detener la muerte… si sois algo más que los alcornoques a los que habitualmente tengo que enseñar"
Ron bufó. "Enserio, profesor. No me creo que eso se le ocurriera en el momento"
Para sorpresa tanto de Ron como para los demás, el profesor Dumbledore soltó una risita.
En el recuerdo sus homólogos de menor edad parecían pensar lo mismo, ya que compartieron una mirada de comprensión. Por otro lado, la pequeña Hermione parecía ansiosa por comenzar.
"Potter!" .Dijo de pronto Snape en el recuerdo. "¿Qué obtendré si añado polvo de raíces de asfódelo a una infusión de ajenjo?"
"Lo dicho, es usted un encanto" .Ironizó Ron fulminando al Snape del recuerdo con la mirada.
"Profesor, ¿Cómo se le ocurre preguntarle eso?" .Intervino Hermione fulminando al Snape de carne y hueso con la mirada. "Es prácticamente imposible que lo sepa, sabiendo que es su primer día"
"No es asunto suyo como doy mis clases, señorita Granger" .Gruñó el profesor con voz sedosa. "De todos modos, como muy bien le recordó hace poco el señor Weasley" .Señaló con un gesto de la mano a su yo del recuerdo. "Ése de ahí, no soy exactamente yo"
"Como si usted en nuestro mundo no hubiese hecho cosas similares" .Refunfuñó la muchacha en voz alta.
El Harry adulto la miró más que asombrado, como si de pronto le hubiese crecido una segunda cabeza.
"Harry, ésta Hermione me temo que es algo diferente a la de tu mundo" .Comentó Ron entre risas por la cara de su compañero. "La influencia de James y Sirius no solo nos afectó a tu otro yo y a mi"
El profesor Dumbledore hizo un gesto a Snape para evitar réplicas y daños mayores. "Por favor, os pediré a todos que evitéis en un futuro comentarios de ese tipo, o me temo que tendré que sacaros del recuerdo"
Había hablado con su acostumbrado tono amable, pero su rostro mostraba un tinte de firmeza que demostraba que hablaba enserio.
Los jóvenes asintieron y volvieron a mirar al recuerdo.
"Bah, bah… es evidente que la fama no lo es todo" .Decía el imbécil grasiento en el recuerdo, con su acostumbrada sonrisa despectiva. "Vamos a intentarlo de nuevo, Potter" .Dijo ignorando la mano de la pequeña Hermione, que se alzaba en el aire. "¿Dónde buscarías si te pido que me encuentres un bezoar?"
La cara del niño mostraba la misma incomprensión que los demás niños de Gryffindor. Hermione, por el contrario agitaba la mano aún más alta, mientras los de Slyterin se desternillaban de risa.
"No lo se, señor" .Respondió el niño, mirando desafiantemente a los ojos a Snape.
"Parece que no has abierto ni un libro antes de venir. ¿No es así, Potter?" .Replicó el profesor evidentemente satisfecho por poder ridiculizar al niño.
"¿Cuál es la diferencia, Potter; entre acónito y luparia?" .Preguntó por tercera vez el profesor.
Ron se estaba mordiendo los labios, intentando evitar no soltar una palabrota y que el director lo sacara del recuerdo. No comprendía aún por que Snape le tenía tanta ojeriza al pequeño Harry, pero al parecer superaba incluso a la que le tenía en su mundo, y aquello ya era decir mucho.
En el recuerdo, la pequeña Hermione había optado por ponerse en pie con el brazo alzado, intentando llamar la atención del profesor.
"No lo sé" .Dijo el pequeño Harry con calma. "Pero creo que Hermione lo sabe. ¿Por qué no se lo pregunta a ella?"
Ron, al igual que Hermione, Ginny y algunos niños del recuerdo se echaron a reír, pero al parecer ni al Snape del recuerdo ni al de carne y hueso les pareció divertido.
"Digno hijo de su padre, sea del mundo que sea" .Gruñó con rencor el profesor.
"Siéntate" .Gritó a Hermione el Snape del recuerdo. "Para tu información, Potter; asfódelo y ajenjo producen una poción para dormir tan poderosa que es conocida como Filtro de Muertos en Vida. Un bezoar es una piedra sacada del estómago de una cabra y sirve para salvarte de la mayor parte de los venenos. En lo que se refiere a acónito y luparia, es la misma planta. Bueno, ¿por qué no lo estáis apuntando todo?" .Los alumnos sacaron rápidamente tinta y pluma y comenzaron a escribir. "Y se le restará un punto a la casa Gryffindor por tu descaro, Potter" .Dijo por encima del sonido del rasgueo de las plumas.
"¿Y por el suyo que le quitamos, profesor?" .Gruñó Ginny fulminando al Snape de carne y hueso.
El recuerdo acabó y la niebla volvió a rodearlos.
"Hay que aprender a tener respeto por los mayores, señorita Weasley" .Comentó el profesor con voz desdeñosa. "Quizá si quitamos también en este mundo algunos puntos a Gryffindor, los miembros de la casa aprenderán esa lección"
"Severus, el respeto hay que ganárselo" .Replicó para sorpresa de todos, Harry.
El joven había hablado con voz calmada, pero la firmeza en su tono era más que perceptible.
La sonrisa desdeñosa había desaparecido del rostro de Snape, que fulminaba a Harry con la mirada. "No me importa la opinión de un niñato que…"
"Que ha vencido a Voldemort" .Interrumpió en voz alta al profesor. La paciencia que lo había caracterizado parecía haberse esfumado por completo. Tenía la mandíbula apretada y sus ojos brillaban intensamente tras sus gafas, como si desprendiesen llamaradas de color esmeralda. La postura de su cuerpo había cambiado a una más amenazante que de algún modo lo hacía parecer más alto que antes, y daba la sensación que el aire a su alrededor crepitase. "No se confunda, profesor. Soy Harry James Potter, pero no el que usted conoce. Con las cosas que he vivido en mi mundo y por lo poco que sé de éste, se que es una de las personas más valientes que jamás conoceré. Pero también sé que durante mi vida, ha sido poco más que un amargado, y que influyó bastante en que mi estancia en Hogwarts en ocasiones fuese poco mejor que mi vida con los Dursley" .Miró un instante al director para calibrar su expresión y continuó. "Hasta donde yo sé, soy el único de los presentes que sabe como derrotar a Voldemort. Puedo soportar sus arengas en clase, y esas pequeñas concesiones que se toma para hacer su asco de vida más soportable. Pero no se equivoque, profesor. Fuera de clase y sobretodo en éstas reuniones, no pienso comportarme como su alumno, sino como el auror que soy. Y según yo lo veo, en estos momentos es usted el alumno y yo el profesor. Así que si no quiere que lo expulse de mis recuerdos, que por si no se ha dado cuenta aún, son privados y personales, le sugiero que comience a comportarse con la educación que se supone un hombre de su edad debería tener, deje sus comentarios ácidos de lado y se limite a comentar lo que le parezca importante, o preguntar si le surge alguna duda sobre lo que veamos"
Tras aquel discurso de Harry, el silencio los cubrió como una mortaja. En aquel momento se hizo más evidente que nunca la enorme diferencia entre los Harry de los dos mundos. Ginny y Hermione, aún aferradas de los brazos del muchacho, lo observaban fijamente con el rostro completamente inexpresivo, seguramente demasiado asombradas como para mostrar emoción. El profesor Dumbledore observaba al muchacho, evaluándolo con la mirada, pero no hizo en ningún momento ningún gesto para que dejase de hablar.
Según pasaban los segundos, la tensión entre los dos hombres se incrementaba exponencialmente. Finalmente, y para asombro de Ron y las chicas, que seguramente esperaban presenciar un duelo a muerte, el profesor Snape que se había mantenido con el rostro impasible, inclinó levemente la cabeza en un mudo asentimiento y se giró hacia el nuevo recuerdo que había surgido a su alrededor.
De inmediato el cuerpo de Harry se relajó y su mirada se suavizó, haciendo que volviera a ser el mismo muchacho de minutos atrás. Les dio un leve apretón a las muchachas para calmarlas, les dedicó una sonrisa y se giró también para observar dónde se encontraban en aquel momento. Durante unos segundos más, el director continuó observando al joven Harry, evaluándolo aún con sus azules ojos que brillaban intensamente tras sus gafas de medialuna. Asintió con aire satisfecho y se giró para mirar el nuevo recuerdo, al igual que habían hecho los demás.
Ron se estremeció antes de mirar a su alrededor. Después de haber visto a aquel Harry enfadado, no le cabía ninguna duda de que hubiese vencido a Voldemort. Si fuese él, habría preferido rendirse antes de sufrir su ira.
No sabía cuantos recuerdos habían pasado mientras Harry soltaba aquel discurso, pero por lo que veía, sin duda era la primera clase de vuelo. Multitud de escobas descansaban sobre la hierba de los terrenos y un grupo de alumnos de primer curso de Gryffindor y Slytherin permanecían de pie, atentos a las instrucciones de la señora Hooch. A su orden, los alumnos extendieron las manos al frente, sobre las escobas y exclamaron:
"¡Arriba!"
La escoba del pequeño Harry saltó de inmediato a su mano. Fue de los pocos que lo consiguió. La escoba de Hermione no había hecho más que rodar levemente y la de Neville no se había movido lo más mínimo.
Tras varios minutos y multitud de intentos, todos consiguieron que las escobas acudieran a su llamada. La señora Hooch les explicó el modo correcto de montar, corrigiendo aquí y allí a los que lo hacían mal. Para satisfacción de los presentes y al parecer también para los Harry y Ron del recuerdo, la señora Hooch corrigió la postura de Malfoy, diciéndole que lo había hecho mal desde siempre.
"ahora, cuando haga sonar mi silbato, dais una fuerte patada" .Dijo la señora Hooch una vez que todos estuvieron bien colocados. "Mantened las escobas firmes, elevaos un metro o dos y luego bajad inclinándoos suavemente. Preparados… tres… dos…"
Por alguna extraña razón, Neville no esperó a la señal y dio la patada antes de tiempo.
"¡Vuelve, muchacho!" .Gritó la señora Hooch, viendo impotente como el niño subía más y más.
"Merlín, que alto está" .Gimió Hermione observando al pequeño Neville del recuerdo que miraba aterrado hacia abajo, sin dejar de ascender.
"¡Cuidado, sujétate fuerte!" .Le gritó Ginny inútilmente al pequeño Niño que había comenzado a ladearse. "¡No te inclines!"
Era demasiado tarde. Con un chillido por parte de las dos muchachas, el niño del recuerdo cayó desde más de seis metros, directo al césped.
La señora Hooch se apresuró a ayudarlo, mientras la escoba se perdía en dirección al bosque prohibido.
"Espero que esté bien" .Murmuró Ginny inclinándose para ver mejor al pequeño Neville.
"No te preocupes" .La tranquilizó Harry frotándole el brazo. "Solo fue una muñeca fracturada"
"Es un alivio" .Dijo Hermione observando como la señora Hooch se llevaba al niño a la enfermería. "Podría haberse hecho mucho más daño"
La preocupación de los presentes desapareció abruptamente por el sonido de unas carcajadas. Al girarse para ver de donde provenían, Ron no pudo evitar gruñir con desagrado.
Malfoy, junto a Crabbe y Goyle, se desternillaban por la caída del niño.
"¿Habéis visto la cara de ese gran zoquete?" .Decía el rubio, mientras los Slytherin le hacían coro.
"¡Cierra la boca, Malfoy!" .Dijo una pequeñísima Parvati Patil en tono cortante.
"Oh, ¿estás enamorada de Longbottom?" .Dijo con desprecio Pansy Parkinson. "Nunca pensé que te podían gustar los gorditos llorones, Parvati"
"Mejor Neville que ese rubio afeminado" .Gruñó Ron al recuerdo.
"¡Mirad!" .Exclamó Malfoy con regocijo, agachándose y recogiendo algo de la hierba. "Es esa cosa estúpida que le mandó la abuela a Longbottom"
Al levantarse, el sol se reflejó en lo que parecía una canica de gran tamaño.
"¿Eso no es una recordadora?" .Preguntó Hermione con el entrecejo fruncido mirando la pequeña esfera.
"Eso parece" .Dijo Ginny. "Pero… ¿para qué querría Neville una cosa de esas? No sirven para nada"
"En mi mundo Neville era muy despistado y torpe" .Aclaró Harry con una sonrisa.
"Trae eso aquí, Malfoy" .Dijo el pequeño Harry en el recuerdo, abriéndose paso hasta situarse junto al rubio.
"Y aquí está nuestro salvador" .Exclamó Ron haciéndole una reverencia al niño del recuerdo.
Los niños del recuerdo habían quedado en silencio, observando el enfrentamiento entre Malfoy y Harry.
El rubio sonrió de una forma desagradable. "Creo que voy a dejarla en algún sitio para que Longbottom la busque… ¿Qué os parece… en la copa de un árbol?"
"¡Tráela aquí!" .Rugió el pequeño Harry, pero ya era tarde. Malfoy había subido en su escoba y se alejaba elevándose por el aire, fuera de su alcance.
"¡Ven a buscarla, Potter!" .Le gritó desde lo alto de un roble.
El pequeño Harry, enardecido por la provocación cogió su escoba.
"¡No!" .Gritó la Hermione del recuerdo. "La señora Hooch dijo que no nos moviéramos. Nos vas a meter en un lío"
Pero el niño la ignoró y de una fuerte patada en el suelo se elevó, dejando a la niña con cara de enfado.
Se elevó más y más y cada vez a más velocidad. El asombro de los niños no se hizo esperar y Ron juraría haber escuchado una exclamación de admiración de su yo de once años. Claro que no era para menos, sabía que Harry tenía un talento natural para volar en escoba, pero nunca pensó que llegase a tanto. La primera vez que volaba y ya lo hacía como si lo hubiese hecho toda la vida.
"¡Déjala!" .Gritó el pequeño, cuando estuvo casi a la altura del rubio, que lo miraba con asombro. "¡O te bajaré de esa escoba!"
"a, ¿si?" .Trató de burlarse Malfoy, aunque el temblor en su voz lo delató.
El pequeño Harry pasó a la acción. Como si lo hubiese hecho siempre, se aferró con firmeza al palo de la escoba, se inclinó hacia delante y se lanzó como una flecha hacia Malfoy, que a duras penas pudo esquivarlo.
"Bonito vuelo" .Felicitó el profesor Dumbledore con una sonrisa.
"Gracias, profesor" .Dijo el Harry adulto con un leve rubor en las mejillas.
"Aquí no están Crabbe y Goyle para salvarte, Malfoy" .Exclamó el niño, mientras desde abajo los Gryffindor aplaudían.
"¡Atrápala si puedes, entonces!" .Gritó a la vez que lanzaba la recordadora hacia arriba y como un cobarde, descendía de nuevo a la hierba.
"Maldito idiota" .Gruñó Ron. "Ojala alguien le de una lección"
En el recuerdo, el pequeño Harry se inclinó hacia delante y comenzó a ganar velocidad en una caída directa casi idéntica a la que había efectuado para la prueba con McGonagall. La recordadora caía rápidamente y cada vez estaba más cerca del suelo. El niño se inclinó más y más, ganando velocidad hasta que en el último segundo extendió el brazo y la agarró con precisión milimétrica justo a tiempo para enderezar la escoba y aterrizar con suavidad en la hierba.
"¡A eso llamo yo una atrapada!" .Exclamó Ginny dando saltos de emoción bajo la divertida mirada del Harry adulto.
"¡Harry Potter!"
Todos se sobresaltaron. Estaban tan pendientes del vuelo del niño que no se habían percatado de la presencia de la profesora McGonagall. El niño esperó a la mujer, que se acercaba corriendo hasta donde se encontraban ellos.
"Nunca… en todos mis años en Hogwarts…" .La mujer estaba lívida de la impresión y casi no podía hablar. "¿Cómo te has atrevido…? Has podido romperte el cuello…"
"Ahora si que te has metido en un lío, compañero" .Bufó Ron negando con la cabeza.
"No fue culpa de él, profesora…"
"Silencio, Parvati"
"Pero Malfoy…" .Intentó su yo más joven.
"Ya es suficiente, Weasley" .Lo cortó la profesora. "Harry Potter, ven conmigo"
El niño comenzó a seguir a la profesora con aire cabizbajo. Entre el grupo de alumnos, Malfoy y el par de idiotas que llevaba siempre por guardaespaldas se mofaban con aire satisfecho.
"Sigámoslos" .Dijo el profesor Dumbledore con una extraña sonrisa en el rostro.
Harry se la devolvió y asintió, comenzando a caminar tras su yo más joven, que caminaba tras la profesora.
Ron miró a su amigo y al director, se encogió de hombros y los siguió. No iba a gastar más esfuerzos intentando comprender aquella extraña complicidad que compartían.
Encabezados por Harry que aún llevaba a Ginny y Hermione cogidas del brazo, siguieron a la profesora McGonagall y al pequeño Harry por los pasillos del colegio, hasta detenerse en el aula de encantamientos.
"Discúlpeme, profesor Flitwick. ¿Puedo llevarme a Wood un momento?" .Dijo la profesora asomándose al interior del aula.
El rostro de Ginny, Hermione y Ron se iluminó al instante.
"No me digas que…" .Comenzó a decir Ron con asombro.
"¡Sí!" .Exclamó Ginny con una sonrisa de oreja a oreja y dando palmas. "Si ha llamado a Wood, ¿Qué otra cosa puede ser?"
El profesor Snape había fruncido los labios en desagrado, pero no dijo ni una palabra. La sonrisa del director se había ensanchado al comprobar que sus alumnos habían captado a la primera lo que él había supuesto desde un principio. Hermione por otro lado, observaba a Harry asombradísima.
"¿Desde primer curso?" .Preguntó, mientras en el recuerdo Harry y Wood seguían a la profesora mirándose con extrañeza, hasta entrar en un aula cercana.
"Potter, éste es Oliver Wood" .Los presentó la profesora sin más rodeos. "Wood, te he encontrado un buscador"
"¡Lo sabía!" .Chilló Ginny dándole un fugaz abrazo a Harry, mientras el recuerdo acababa y la niebla volvía a rodearlos. "Buscador en primer curso… increíble"
"Ciertamente, señorita Weasley" .Dijo el profesor Dumbledore radiante. "Claro que el vuelo que hemos presenciado no era para menos. Estoy convencido de que por un caso así, suprimiré la norma de primer año"
En el siguiente recuerdo, Harry le explicaba a Ron todo lo sucedido desde que se había marchado con la profesora McGonagall. Todo iba bien, hasta que…
"¿Comiendo la última cena, Potter? ¿Cuándo coges el tren para volver con los muggles?"
"Merlín, ¿Por qué siempre tiene que ser el mismo?" .Exclamó Ron tapándose el rostro con las manos en señal inequívoca de frustración. "Con la de gente que hay en el castillo. ¿Siempre tiene que estar ese idiota en medio?"
"Por esta vez, señor Weasley, tengo que darle la razón"
Ron miró con los ojos como platos al director. Si no fuera por que sus ojos chispeaban con diversión y una risita le hacía temblar el bigote, Ron pensaría que lo había imaginado. Incluso Harry, que parecía saber siempre lo que el anciano pensaba, se veía visiblemente asombrado por aquello.
"¿Profesor?" .Preguntó para asegurarse de que había escuchado con claridad.
"Incluso yo puedo ver que el joven Malfoy está siendo en grado sumo desagradable" .Explicó el director ante las estupefactas miradas de todos.
"Nos veremos cuando quieras" .Dijo Malfoy en el recuerdo. "Esta noche, si quieres. Un duelo de magos. Sólo varitas, nada de contacto. ¿Qué pasa? Nunca has oído hablar de duelos de magos, ¿verdad?"
"Por supuesto que sí" .Dijo su otro yo, interviniendo. "Yo soy su segundo. ¿Cuál es el tuyo?"
Ron miró de reojo al director, pero parecía más divertido e interesado, que enfadado, ante lo que acababan de escuchar.
"Crabbe" .Respondió Malfoy tras evaluar brevemente a sus dos compañeros. "A medianoche, ¿de acuerdo? Nos encontraremos en el salón de los trofeos, nunca se cierra con llave"
"Eso me huele a trampa" .Murmuró Hermione observando como se alejaban los tres de Slytherin.
"¿Qué es un duelo de magos?" .Preguntó el Harry del recuerdo. "¿Y qué quiere decir que seas mi segundo?"
"Que mono estás así" .Dijo Ginny haciendo sonrojar furiosamente a Harry. "Con esa carita que pones de incomprensión"
"Bueno, un segundo es el que se hace cargo, si te matan" .Dijo su yo más joven sin darle importancia. "Pero la gente sólo muere en los duelos reales, ya sabes, con magos de verdad" .Se apresuró a aclarar al ver el rostro estupefacto del otro niño. "Lo máximo que podéis hacer Malfoy y tú es mandaros chispas uno al otro. Ninguno sabe suficiente magia para hacer verdadero daño. De todos modos, seguro que él esperaba que te negaras"
"Vaya Ronald, esa ha sido una observación inteligente" .Dijo Hermione desde el otro lado de Harry, pero aún sin dignarse a mirarlo.
"¿Por qué siempre ese tono de sorpresa?" .Se quejó en voz alta, y por un instante le pareció ver que la muchacha sonreía.
"¿Y si levanto mi varita y no sucede nada?" .Preguntaba en el recuerdo el pequeño Harry.
"La tiras y le das un puñetazo en la nariz" .Le sugirió el pequeño Ron.
"Buen consejo" .Se mofó Ginny riendo.
"Disculpad"
Los niños se giraron. Hermione estaba muy cerca de ellos.
"¿No se puede comer en paz en este lugar?" .Dijo el pequeño Ron del recuerdo.
La niña lo ignoró, dirigiéndose a Harry.
Ron miró de reojo a la Hermione adulta que ya no sonreía y mantenía los labios fuertemente apretados. Si la cosa seguía así, le costaría mucho que le perdonara…. ¡Y eso que él no había hecho nada!
"No pude dejar de oír lo que tú y Malfoy estabais diciendo…"
"No esperaba otra cosa" .Murmuró su otro yo.
Ron se echó las manos a la cabeza. ¿Es que su yo mas joven no aprendería nunca a mantenerse en silencio?
Pero en el recuerdo, la Hermione de once años volvió a ignorarlo. "Y no debes andar por el colegio de noche. Piensa en los puntos que perderás para Gryffindor si te atrapan, y lo harán. La verdad es que es muy egoísta de tu parte"
"Y la verdad es que no es asunto tuyo" .Respondió el pequeño Harry.
"Adiós" .Añadió Ron antes de marcharse.
Se escuchó un sonoro golpe y un quejido del Harry adulto. Al menos, ya no estaba solo en aquello. Si comenzaban a recibir los dos, parecía que era más llevadero.
Ron le dedicó una sonrisa de complicidad a Harry, pero su hermana la vio y le hizo un gesto grosero con la mano.
El recuerdo había terminado, pero enseguida volvió a formarse otro a su alrededor. Era ya de noche y la sala común se veía oscura y hasta cierto punto misteriosa. Dos sombras menudas se deslizaron casi sin hacer ruido en dirección al retrato, pero de pronto se encendió una luz y reveló a la pequeña Hermione sentada en un sillón y a los pequeños Ron y Harry que intentaban escabullirse para el duelo. Tras el intento de convencerles y las posteriores amenazas con chivarse a Percy, los niños salieron por el retrato, seguidos por Hermione y el grupo de observadores.
Mientras caminaban por el pasillo tras ellos, Ron se fijó en la niña, que aunque hacía muchos aspavientos, casi se la veía cómoda. Lo que había pasado desapercibido para unos niños de once años, no se le escapó en aquel momento a él. La pequeña Hermione, que había pasado aquellas primeras semanas sola, intentaba hacer amigos. De un modo equivocado, pero al fin y al cabo, del único modo que sabía.
Se toparon con Neville, que tras volver de la enfermería había olvidado la contraseña para entrar, y yacía acurrucado en el frío corredor. Para evitar seguir solo, decidió unirse a ellos, que de ser dos, habían pasado ya a ser cuatro alumnos los que caminaban a altas horas de la noche.
"Merlín, esto no acabará bien" .Se quejó Ron. "Son demasiados y hacen mucho ruido. Les pillarán fijo"
Nadie le contestó a aquello. Seguramente todos pensaban igual que él.
Llegaron finalmente a la sala de los trofeos, y por alguna especie de milagro, no encontraron a ningún prefecto, ni se cruzaron con Filch o la señora Norris.
La luz de la luna entraba a través de los ventanales, iluminando la amplia sala y haciendo brillar las vitrinas que contenían trofeos, copas, bandejas, escudos y estatuas de oro. Pero no había ni rastro de Malfoy ni de Crabbe.
"Cada vez estoy más convencida de que era una trampa" .Comentó Hermione, mirando a su alrededor por si los Slytherin se encontraban agazapados entre las sombras, al igual que hacían los niños del recuerdo.
"Estoy de acuerdo con usted, señorita Granger" .Dijo el profesor Dumbledore observando al grupo de los niños que se veían nerviosos y alerta.
"Olfatea por ahí, mi tesoro. Pueden estar escondidos en un rincón"
La voz de Filch sobresaltó al pequeño grupo de niños. De inmediato el pequeño Harry tomó el control de la situación, y haciendo exagerados gestos para que todos lo vieran, los guió rápidamente hacia la puerta más cercana.
"Buenos reflejos" .Dijo Ginny mientras se apresuraban a seguir a los niños.
"Tienen que estar en algún lado" .Escucharon a Filch a sus espaldas. "Probablemente se han escondido"
El pequeño Harry continuó guiándolos a través de un corredor, pero los pasos de Filch se les acercaban.
De pronto, Neville soltó un chillido de terror y comenzó a correr, se tropezó, agarrándose a la muñeca de Ron y haciendo que se golpeasen contra una armadura.
El sonido del metal fue ensordecedor.
"¡Corred!" .Exclamó el pequeño Harry.
Los niños echaron a correr en desbandada, así que a ellos también les tocó sudar la túnica. Por suerte, las piernas de los niños eran más cortas que las suyas y no les costó mantener el ritmo. Los siguieron a través de varios pasadizos secretos, hasta encontrarse junto al aula de los encantamientos, pero para mala suerte de los niños, se cruzaron con Peeves.
"¿Vagabundeando a medianoche, novatos? No, no, no. Malitos, malitos, os agarrarán del cuellecito" .Canturreó con una sonrisa maligna. Parecía que se le habían adelantado las navidades.
"No, si no nos delatas, Peeves, por favor"
"Debo decírselo a Filch, debo hacerlo" .Dijo Peeves, con falsa voz de santurrón. "Es por vuestro bien, ya lo sabéis"
"Quítate de en medio" .Ordenó su yo del recuerdo, antes de propinarle un golpe para apartarlo de en medio.
El Ron adulto se echó las manos a la cabeza por enésima vez en aquellos recuerdos. ¿Es que siempre tenía que ser él el que lo fastidiara todo?
Peeves comenzó a gritar para alertar a Filch y cualquier prefecto que estuviese cerca. Los niños, asustados, salieron corriendo por el pasillo hasta llegar a una puerta que parecía estar cerrada.
"No fastidies que ahora están atrapados" .Jadeó Ron después de la pequeña carrera. "Menuda nochecita"
Los pasos de Filch se acercaban por el pasillo cada vez más rápidos.
"Oh, muévete" .Ordenó la Hermione del recuerdo. Cogió la varita de Harry y golpeó la cerradura. "¡Alohomora!" .Susurró, y con un clic, la puerta se abrió.
Los niños entraron y con algo de dificultad el resto les siguió. Pero Ron no esperaba encontrarse con aquello.
Aunque sabía que era un recuerdo, antes de haberse dado cuenta de lo que hacía ya empuñaba la varita, al igual que lo habían hecho Hermione y Ginny. Por el contrario, Harry, Snape y Dumbledore miraban con curiosidad al frente. Ante ellos, se alzaba un perro enorme, que ocupaba todo lo alto y ancho del pasillo. Tenía tres cabezas con bocas enormes y gigantescos colmillos, que chorreaban babas hasta el suelo. Los oscuros ojos del animal, que por cierto eran seis, miraban a través de ellos, directamente a los niños que de espaldas al perro, se apoyaban contra la puerta, intentando escuchar al otro lado. El único que se había percatado de aquello era Neville, que tiraba insistentemente de la túnica de Harry para llamar su atención. Parecía que el pequeño en cualquier momento iba a desmayarse. Finalmente el pequeño Harry se dio cuenta de que Neville intentaba llamar su atención y se giró para ver él también al enorme perro de tres cabezas. Reponiéndose rápidamente de la sorpresa que le habían dado los niños, el perro había comenzado a soltar un gruñido que iba creciendo cada vez más.
Lívidos por el miedo, los niños se apresuraron a abrir la puerta y salir de allí como alma que lleva el diablo, seguidos en todo momento por el grupo de invisibles observadores. Corrieron sin parar a través de corredores y subieron piso tras piso hasta llegar finalmente al retrato de la dama gorda. Dieron la contraseña y entraron en la sala común donde se desplomaron en los sofás.
"Enserio Harry" .Jadeó Ron intentando recuperarse de nuevo de la carrera. "Espero que no tengas más recuerdos así. Menuda noche. Después de esto necesitaremos un descanso"
Harry rió. Su respiración a penas parecía alterada, al igual que la de Ginny y para sorpresa de Ron, la de Dumbledore. El anciano parecía tan descansado como si en vez de una carrera por todo el colegio, tan solo hubiesen salido a dar un agradable paseo por los terrenos a la luz de la luna. Por otro lado, Hermione al igual que él y la pequeña niña de once años del recuerdo, jadeaba sonoramente agarrándose el pecho por la fatiga. Claro que aquello no le servía demasiado de consuelo, por que Hermione no practicaba ningún deporte.
"¿Qué pretenden, teniendo una cosa así encerrada en el colegio?" .Dijo su yo más joven tras varios minutos en silencio para recuperar el aliento. "Si algún perro necesita ejercicio, es ése"
"¿Es que no tenéis ojos en la cara?" .Dijo Hermione de mal parecer, con el aliento, también había recuperado el mal carácter. "¿No visteis lo que había debajo de él?"
"¿El suelo?" .Sugirió el pequeño Harry. "No miré sus patas, estaba demasiado ocupado observando sus cabezas"
"En eso tiene razón" .Afirmó Ginny sonriendo. "A ver quien se fijaría en otra cosa"
"No, el suelo no. Estaba encima de una trampilla. Es evidente que está vigilando algo" .Respondió Hermione poniéndose en pie. "Espero que estéis satisfechos. Nos podía haber matado. O peor, expulsado. Ahora, si no os importa, me voy a la cama"
"Enserio Hermione, ¿no te parece un poco exagerado ese último comentario?" .Comentó Ginny entre risas, mientras en el recuerdo su otro yo y Harry la observaban desaparecer por la escalera de los dormitorios de las chicas, con la incredulidad plasmada en el rostro.
"No, no nos importa" .Dijo su yo más joven. "Nosotros no la hemos arrastrado, ¿no?"
Pero el pequeño Harry no le contestó. Parecía sumido en sus pensamientos.
El recuerdo acabó y nuevamente se vieron envueltos por la niebla.
Durante el rato siguiente, el pensadero les mostró los recuerdos de cómo le habían regalado a Harry la Nimbus 2000 y sus primeros entrenamientos con el equipo de Gryffindor. El par de amigos seguían juntos a todas partes, pero hasta el momento Hermione o bien los ignoraba por completo, o tan solo se dirigía a ellos para regañarles. Ron comprendía de cierto modo la antipatía que le tenían a la niña, pero no podía comprender que había sucedido para que se hiciesen amigos, por que no cabía ninguna duda, por la forma de tratar el Harry adulto a la Hermione de su mundo, que tenían una gran amistad y confianza. El pobre Ron no dejaba de echarse las manos a la cabeza cada vez que su yo más joven decía alguna palabra ofensiva hacia la pequeña Hermione, pero la guinda se la llevó uno de los recuerdos, en el que les mostró una clase de encantamientos.
El profesor Flitwick les enseñaba como levitar objetos y como de costumbre, su yo más joven parecía tener dificultades. Para desgracia de Ron, en aquella clase tenía de compañera a Hermione que como de costumbre, lo pudo conseguir a la primera.
La clase había terminado y los niños salían a los pasillos, charlando entre ellos.
"No es raro que nadie la aguante" .Decía su yo más joven a Harry. "Es una pesadilla, te lo digo en serio"
Lamentablemente la pequeña Hermione había salido a sus espaldas y lo había escuchado todo. Se abrió paso a empujones entre ellos y se alejó con los ojos arrasados en lágrimas.
"Creo que te ha oído" .Comentó el pequeño Harry al ver las lágrimas de la niña.
"¿Y qué?" .Repuso su yo de once años con su insensibilidad acostumbrada. "Ya debe de haberse dado cuenta de que no tiene amigos"
El recuerdo se fundió de nuevo en la niebla, pero de inmediato volvió a formarse a su alrededor.
Caminaban en dirección al gran comedor, siguiendo a los dos niños. Al pasar junto a Parbati y Lavender pudieron escuchar cómo decían que Hermione se había encerrado en el baño de las niñas y no quería salir.
Ron miró de reojo a Hermione para calibrar su expresión, pero no le gustó nada lo que vio. La muchacha lo miraba aún aferrada al brazo de Harry con los ojos más tristes que jamás había visto en ella, y aunque en realidad no había sido precisamente él el que había dicho aquellas cosas, sabía que no serviría de nada. En su propio mundo, aunque no había sucedido igual por obvias razones, también se había comportado de un modo similar con la pequeña y sabía que aquellos recuerdos le estaban haciendo revivir sus propios recuerdos. Solo esperaba que las cosas entre los tres amigos se arreglaran pronto, por que no le gustaba sentirse de aquel modo con Hermione.
El banquete de Halloween había comenzado. Las típicas pero no por eso sobrecogedoras decoraciones de calabazas gigantescas y murciélagos vivos adornaban el gran comedor. No habían hecho más que comenzar a comer, cuando el profesor Quirrell entró con rostro asustado, gritando que había un trol en las mazmorras.
Tras calmar el pánico de los niños con fuegos artificiales, el profesor Dumbledore ordenó a los prefectos que acompañasen a los alumnos a sus salas comunes.
"Vamos, démonos prisa o los perderemos" .Dijo Harry apresurándose a seguir a los Harry y Ron del recuerdo, que se deslizaban con los demás niños, siguiendo a un pomposo Percy.
No habían recorrido ni una cuarta parte del recorrido cuando de pronto el pequeño Harry se detuvo con el rostro lívido por la preocupación.
"¡Acabo de acordarme…! ¡Hermione!"
"¿Qué pasa con ella?"
"No sabe nada del trol"
"Merlín, tiene razón" .Se lamentó Ginny tapándose la boca con la mano.
"Y como no, es Harry el que se acordó" .Dijo Hermione con tono glacial. "Era mucho pedir que el cabeza hueca de tu hermano pensara en algo que no fuese comida"
Ron no se atrevió a mirarla. Sentía en su nuca la gélida mirada de la muchacha y lo hacía estremecer. Comenzaba a odiar esos recuerdos. ¿Es que no iba a hacer una a derechas en el mundo de Harry?
Siguieron presurosamente a los dos niños que se escabulleron sin ser vistos hasta casi llegar al baño de las niñas, pero justo antes de alcanzar su destino, el pequeño Ron tiró de Harry y se escondieron, pensando que era Percy que los había visto y los seguía.
Pero se equivocaban. Con su negra túnica hondeando tras él, el profesor Snape pasó de largo, dirigiéndose a las escaleras.
"Se dirige al tercer piso" .Observó el pequeño Harry.
Pero Ron no parecía escucharlo, había fruncido el rostro en una mueca de asco y olisqueaba el aire.
"¿No sientes un olor raro?"
El pequeño Harry olisqueó el aire y frunció también los labios en desagrado.
"Merlín, no me digas que es el trol" .Gimió Ginny mirando temerosa hacia el fondo del pasillo.
Los pequeños niños del recuerdo, alertados por el sonido del trol miraron también en la dirección que había estado mirando Ginny. Un enorme trol, de mas de tres metros de altura caminaba torpemente arrastrando un enorme bastón de madera.
Los niños se ocultaron y observaron al enorme engendro. El trol se detuvo junto a una puerta abierta y tras vacilar un instante, entró.
"La llave está en la cerradura" .Susurró el pequeño Harry. "Podemos encerrarlo allí"
"Buena idea" .Confirmó el otro niño.
"¡Seréis idiotas!" .Gritó la Hermione adulta. "¿Es que no veis que es el baño de las niñas?"
Pero por mucho que gritó, los niños del recuerdo no podían escucharla. De un gran salto y con rostro triunfante, Harry empujó la puerta y cerró con llave, encerrando al trol con la pequeña Hermione.
"Idiotas" .Murmuró el profesor Snape.
En aquella ocasión Ron no tuvo ánimos de decirle nada. De todos modos, él pensaba exactamente igual.
Los niños, eufóricos por su logro, se alejaron corriendo, pero antes de haber llegado al final del pasillo, un grito aterrado y ensordecedor que venía del baño los hizo detenerse en seco.
"Oh, no" .Dijo su yo más joven, poniéndose más pálido que los fantasmas.
"¡Es el cuarto de baño de las chicas!" .Exclamó el pequeño Harry, dándose cuenta de lo que habían hecho.
"¡Hermione!" .Exclamaron al unísono, antes de dar media vuelta y echar a correr para ayudar a la niña.
La Hermione adulta bufó exasperada, pero no hizo más comentarios.
En el recuerdo, los dos niños entraron en tromba al baño donde habían encerrado al trol y el pequeño grupo de observadores los siguió.
El trol se acercaba tambaleante, chocando contra los lavamanos hacia el rincón, donde una pequeña Hermione de once años estaba encogida de miedo y completamente paralizada. Ante esta escena, el Harry del recuerdo arrancó un grifo y lo lanzó contra una pared para llamar la atención de la bestia. El trol se detuvo, dio media vuelta y se abalanzó contra Harry.
"¡Eh, cerebro de guisante!" .Gritó el pequeño Ron desde el otro extremo, lanzándole una cañería.
Aprovechando la distracción, el pequeño Harry corrió hasta donde estaba Hermione agazapada y comenzó a empujarla hacia la puerta, pero la niña parecía en shock y no reaccionaba. El trol se había girado hacia Ron, que arrinconado contra una pared, no tenía adonde escapar. El pequeño Harry, dándose cuenta de esto, pilló carrerilla y saltó sobre la espalda del trol y se aferró a su cuello. El trol, con aquel súbito ataque por la retaguardia, enloqueció y comenzó a lanzar bastonazos a diestro y siniestro, intentando alcanzar a Harry, que se agarraba como podía al cuello del enorme animal.
"Merlín" .Gemían Ginny y Hermione al ver esta escena. "Que alguien venga y los salve"
El trol continuaba agitando el enorme bastón sin cesar. De pronto, el pequeño Ron del recuerdo alzó la varita.
"¡Wingardium leviosa!" .Exclamó.
El enorme bastón del trol se elevó en el aire, dio media vuelta y bajo las estupefactas miradas de todos, cayó de golpe sobre la cabeza del trol que se balanceó y se desplomó haciendo vibrar las paredes.
El recuerdo acabó y la niebla volvió a rodearlos.
"Desde aquel momento, Hermione se convirtió en nuestra amiga" .Anunció Harry sonriendo por haber revivido aquel recuerdo.
Hermione asomó la cabeza por detrás de Harry y lo miró con una leve sonrisa en el rostro. Vaciló un instante, pero de inmediato se soltó del brazo del joven, caminó hasta donde se encontraba Ron y se cogió de su brazo. Ron no necesitó ninguna palabra por su parte y no le importó la mirada burlona que su hermana le había echado. En realidad, casi nunca habían necesitado hablar para entenderse, salvo para discutir. Con aquel gesto de la muchacha, él ya se sentía satisfecho y relajado.
Más recuerdos se formaron a su alrededor, mostrando más etapas del primer año de Harry, pero con la diferencia de que ya no eran dos, si no tres protagonistas. La pequeña Hermione se había hecho un hueco en aquel pequeño grupo y por lo que Ron podía ver, ya se había ganado su plaza fija en aquel trío.
Pasaron más recuerdos en los que Harry les mostró como había descubierto las heridas que el enorme perro le había hecho al Snape de su mundo y las teorías que montaban los niños sobre que el profesor intentaba robar lo que aquel perro estuviese guardando, pero nadie hizo ningún comentario al respecto.
Un nuevo recuerdo se formó a su alrededor y Ron se sorprendió al verse en medio del campo de quidditch. Los jugadores de Gryffindor y Slytherin volaban a gran velocidad de un extremo al otro del campo, como borrones verdes y escarlatas. Sobre todos ellos y dando vueltas en círculos alrededor del campo, el pequeño Harry montado en su nueva escoba, escrutaba el lugar en busca de la snich.
De pronto el niño se lanzó en un asombroso picado en pos de la diminuta pelota halada, que volaba a escasos metros de donde él se encontraba. De pronto y para indignación tanto de los del recuerdo como de los observadores, el capitán de Slytherin le cortó el paso, provocando que la pelotita se perdiese.
"Como no" .Se quejó Ron. "No se puede esperar menos de esas serpientes"
Ginny asintió fervorosamente en conformidad.
En el recuerdo, Lee Jordan también expresaba su indignación, salvo que él lo hacía por megafonía.
El juego había continuado tras la falta que le habían hecho a Harry, pero de pronto su escoba comenzó a hacer cosas raras. Se sacudía y volaba en zigzag, provocando que el pequeño Harry necesitase de toda su concentración para mantenerse bien agarrado al palo. Nadie parecía haberse dado cuenta de aquello, y la escoba de Harry cada vez lo alejaba más y más.
"¿Es que nadie va a hacer nada?" .Preguntó Hermione nerviosa, mirando frenéticamente a su alrededor.
Ron miró también, pero en las gradas nadie parecía mirar hacia el niño. Todos miraban al juego, sin percatarse de nada.
"¡Mirad!" .Exclamó Ginny señalando hacia las gradas de los de Gryffindor. "Parece que Hagrid si que se ha fijado"
Todos se giraron a mirar a donde su hermana señalaba, olvidándose del juego por completo. A lo lejos, Hagrid miraba hacia arriba con unos prismáticos y hablaba con los pequeños Ron y Hermione que de inmediato se fijaron en la pequeña mancha escarlata que era Harry. Poco a poco, los alumnos sentados a su alrededor se dieron cuenta de que algo pasaba, y las miradas se desviaron hacia el niño.
Por alguna extraña razón, Hermione le cogió los prismáticos y los fijó en la grada de los profesores. Le dijo algo a Ron, le dio los prismáticos y antes de que supieran que iba a hacer, la niña había desaparecido de la grada.
"¿A dónde has ido?" .Preguntó Ron mirando el lugar donde hasta hacía un escaso segundo se encontraba Hermione.
"¿Cómo quieres que lo sepa?" .Bufó exasperada como de costumbre. "Ella no soy yo"
En el recuerdo la situación del pequeño Harry había empeorado. La escoba del niño había dado una fuerte sacudida y éste se encontraba colgado del palo, a punto de caer al vacío. Fred y George habían comenzado a volar en círculos como si fuesen tiburones, por si el niño caía. De pronto y sin saber qué había sucedido, la escoba dejó de moverse y el pequeño Harry volvió a subirse. Mientras volvía al campo de juego, el niño se llevó la mano a la boca y escupió lo que parecía…
"¡No me fastidies!" .Exclamó Ron al ver la pequeña pelotita dorada en la mano del Harry del recuerdo. "¿Así ganasteis el partido?"
El Harry adulto asentía entre carcajadas, mientras el recuerdo se acababa.
"No puedo creerlo" .Contigo no hay quien se aburra" .Decía Ginny sonriendo, mientras un nuevo recuerdo les mostraba a la conclusión a la que habían llegado los niños, tras explicarle a Hagrid en su cabaña lo que habían visto.
"¿Qué sabéis de Fluffy?" .Preguntó el gigante.
"¿Enserio, Fluffy?" .Preguntó Ron con los ojos como platos.
El director sonreía divertido.
"Hagrid es único para nombrar a sus mascotas" .Dijo Harry sonriendo. "Ya conoceréis a Aragog"
En el recuerdo, los niños habían comenzado a despotricar de Snape, pero Hagrid los acalló.
"Os digo que estáis equivocados" .Dijo ofuscado. "No sé por qué la escoba de Harry reaccionó de esa manera. ¡Pero Snape no iba a tratar de matar a un alumno! Ahora, escuchadme los tres, os estáis metiendo en cosas que no os conciernen y eso es peligroso. Olvidaos de ese perro y olvidad lo que está vigilando. En eso sólo tienen un papel el profesor Dumbledore y Nicolás Flamel…"
"¡Ah!" .Dijo el Harry del recuerdo. "Entonces hay alguien llamado Nicolás Flamel que está involucrado en esto, ¿no?"
Lo último que vieron de aquel recuerdo fue el rostro de Hagrid, enfurecido consigo mismo por haber dejado escapar aquella información.
Los recuerdos que se sucedieron a continuación mostraron más que nunca la determinación de los tres niños. Pasaban horas y horas en la biblioteca, buscando a aquel Nicolás Flamel, aunque por el momento no habían conseguido nada.
Un nuevo recuerdo se formó a su alrededor, y en aquella ocasión se encontraban en lo que sin duda era el dormitorio de los chicos en la torre Gryffindor. Los únicos que ocupaban la habitación eran los pequeños Ron y Harry que aún dormían, aunque por poco tiempo. A los pies de ambas camas, se amontonaban unos sobre otros, los regalos de navidad.
Los niños se movieron en las camas, pero el primero en levantarse fue el pequeño Harry. Al ver los paquetes, su rostro se iluminó en asombro y felicidad, y de inmediato se incorporó.
"Feliz navidad" .Saludó el pequeño Ron aún adormilado.
"Para ti también" .Contestó el otro niño, que ya se había puesto la bata. "Mira esto, ¡Me han enviado regalos!"
¿Que esperabas, nabos?" .Repuso Ron, dirigiéndose también hacia sus regalos.
Todos echaron unas pequeñas risas por el comentario de su otro yo, mientras el Ron adulto se sonrojaba a más no poder.
En el recuerdo, los niños fueron desenvolviendo un paquete tras otro, hasta que la atención de los adultos se vio de pronto atraída hacia un objeto que el pequeño Harry había desembalado.
La capa de extraña textura se deslizó por las manos del niño en el recuerdo, mientras los ojos de todos se fijaban en ella. Tanto Ron como la mayoría de los presentes habían visto esa capa infinidad de veces. James se la había regalado a Harry justo antes de comenzar su primer curso, y tanto él como Ron, no habían dejado de usarla para sus bromas o simplemente para escabullirse hasta las cocinas. Miró de reojo al director y a Snape, ya que las chicas sabían exactamente de lo que se trataba. El director parecía muy interesado, aunque Ron supuso que no por descubrir la prenda, puesto que sabía de sobra que James la había usado en su época también. Los ojos del anciano brillaban intensamente y una ligera sonrisa curvaba sus labios hacia arriba, como si supiese un secreto que nadie más sabía. Por otro lado, el profesor Snape miraba con desconfianza la capa y sus oscuros ojos parecían estar calibrando lo que veía, descubriendo al fin cómo él y Harry habían escapado tantas veces del lugar de sus bromas.
Tragó saliva con fuerza y desvió la vista para no toparse con la mirada del profesor. Sabía que en aquellos momentos tenía el rostro más culpable de su vida, y no tenía ganas de dar explicaciones.
El recuerdo había avanzado y el pequeño Ron ya le había explicado a Harry de que se trataba aquel regalo.
El recuerdo acabó y de inmediato volvió a formarse. En aquella ocasión se encontraban en uno de los corredores cercanos a la biblioteca. El lugar parecía completamente desierto. A través de las ventanas que daban al exterior, la luna brillaba muy alta en el cielo, así que Ron supuso que serían altas horas de la noche y que el toque de queda había sonado mucho tiempo atrás.
Nadie parecía saber a que estaban esperando, hasta que junto a ellos, la puerta de la biblioteca se abrió sin nadie visible que la empujara.
Ron comprendió de inmediato lo que sucedía, a la vez que Hermione y Ginny, que soltaron pequeñas risitas. El director se veía radiante por la ilusión de una nueva aventura y el profesor Snape… Ron no quiso ni mirarlo.
Una mano invisible sostenía una lámpara de aceite que iluminaba tenuemente el oscuro espacio de la biblioteca. La siguieron sin mayores dificultades hasta el fondo de la estancia, donde tras un cordón se encontraba la sección prohibida. El pequeño Harry, cubierto por la capa heredada de su padre, pasó por encima del cordón y se internó en el interior.
Con la lámpara en alto, leyó para si los títulos de los libros que veía. Tras varios minutos de ojearlos, dejó la lámpara en el suelo, estiró la mano y sacó de uno de los estantes uno de los libros, lo abrió y…
Tanto el niño del recuerdo como él, Hermione y Ginny dieron un respingo al escuchar el súbito grito que surgió del volumen abierto. El niño lo cerró, pero el grito no cesó. Lo devolvió a la estantería y asustado y aún invisible, pudieron escuchar como se alejaba hacia fuera de la biblioteca. Filch ya estaba allí, pero al parecer no se dio cuenta de que el niño se escabullía.
El recuerdo volvió a cambiar y de pronto se encontraron en lo que parecía un aula en desuso. Los pupitres y sillas se amontonaban contra las paredes. Estaba completamente vacío salvo por un enorme espejo de cuerpo entero, que se hallaba justo en el centro de la misma. Junto a la puerta entornada, podían escuchar un amortiguado jadeo, aunque no se veía a nadie en el aula. Sin duda, el pequeño Harry estaba allí, aún oculto por la capa de invisibilidad.
Por primera vez en las horas que debían haber pasado viendo los recuerdos del Harry adulto, el director Dumbledore pasó rozándolos y se adelantó con lentitud hasta situarse frente al espejo. Miró unos instantes con el rostro inexpresivo a donde debería estar su reflejo, pero al no ver nada, alzó la vista y leyó las palabras situadas en lo alto del marco.
"Oesed lenoz aro cut edon isara cut se onotse" .Leyó Ron acercándose para mirar el espejo. "¿Qué significa?"
"Esta no es tu cara si no de tu corazón el deseo" .Dijo el Harry adulto, mirando al director. "Profesor, no creo que funcione, recuerde que tan solo es un recuerdo"
El director lo miró unos instantes antes de asentir y retroceder hasta situarse con los demás. Nadie dijo nada ante aquel intercambio. El rostro inexpresivo del director era señal suficiente como para saber que debían guardar silencio.
Escucharon los pasos trémulos del pequeño Harry que en el recuerdo se acercó hasta el espejo. De inmediato y para sorpresa de todos, en la superficie de éste, se materializó el reflejo del niño, fuese con capa invisible o no, pero no estaba solo.
En el reflejo pudieron ver como el niño soltaba un gritito y poniéndose pálido por el miedo, miraba hacia atrás para comprobar lo que estaba observando.
Con rostro incrédulo volvió a mirar al frente y observó detenidamente su reflejo en el espejo. Reflejados junto a él y a sus espaldas, se encontraban los Potter. En primera línea, Lily y James le sonreían y le saludaban.
El niño alzó su mano como si pudiera tocar a su madre, pero tan solo pudo conseguirlo en el reflejo.
El reflejo del pequeño Harry que permanecía aún invisible, se acercó varios pasos dando la sensación de que atravesaría la superficie del mismo.
"¿Mamá? ¿Papá?" .Murmuró con voz acongojada.
En el recuerdo, los reflejos de Lily y James le sonrieron con cariño y asintieron.
Hermione y Ginny lloraban por aquella escena. La luz que irradiaba normalmente los ojos del director había desaparecido por completo, e incluso el profesor Snape parecía algo compungido.
El niño no hacía más que mirar los reflejos de sus padres, hasta que un rato después, se despidió y se marchó, prometiéndoles a sus padres que volvería a verlos.
El recuerdo acabó una vez más. Hermione y Ginny continuaban sollozando y para ser justos, Ron tenía un nudo en la garganta que a duras penas podía soportar.
En el recuerdo siguiente, Harry volvió a ver el espejo, pero en aquella ocasión, acompañado por Ron. Tras mostrarle el espejo y que Ron se viese a si mismo, los niños comenzaron a discutir y a pelearse, pero alertados por un ruido, se cubrieron a tiempo con la capa de invisibilidad.
"No creo que sea buena idea que vuelvas a visitarlo, Harry" .Dijo el profesor Dumbledore.
Tras difuminarse nuevamente el recuerdo en niebla.
Antes de que Harry respondiese, si es que acaso iba a hacerlo, el nuevo recuerdo se formó a su alrededor y volvían a encontrarse en la misma aula.
El pequeño Harry apareció, haciendo mas ruido del que había hecho hasta entonces, descuidadamente se sacó la capa invisible desechándola a un lado y se sentó a observar a sus padres en el reflejo.
"Entonces de vuelta otra vez, ¿no, Harry?"
Aquella voz los sobresaltó a todos, menos al Harry adulto que seguramente ya lo esperaba. Se giraron hacia el lugar de donde provenía y se encontraron nada más y nada menos que con el propio Albus Dumbledore.
El anciano estaba sentado en uno de los pupitres situados contra la pared, y miraba al pequeño niño con una sonrisa.
"No… no lo había visto, señor" .Se disculpó el pequeño algo temeroso.
"Es curioso lo miope que se puede volver uno al ser invisible" .Comentó el director antes de bajarse del pupitre y sentarse en el suelo junto al niño. "Entonces, tu, como cientos antes que tu, has descubierto las delicias del espejo de Oesed"
"No sabía que se llamaba así, señor"
"Pero espero que te habrás dado cuenta de lo que hace, ¿no?"
"Bueno… me mostró a mi familia y…"
"Y a tu amigo Ron lo reflejó como capitán"
"¿Cómo lo sabe…?" .Preguntó el niño asombrado.
"No necesito una capa para ser invisible" .Dijo con amabilidad el director. "Y ahora ¿puedes pensar que nos muestra el espejo de Oesed a todos nosotros?"
El niño negó con la cabeza.
"Déjame explicarte. El hombre más feliz de la tierra puede utilizar el espejo de Oesed como un espejo normal, es decir, se mirará y se verá exactamente como es. ¿Eso te ayuda?"
"Nos muestra lo que queremos… lo que sea que queramos…" .Dijo el pequeño tras unos segundos de meditar su respuesta.
"Sí y no" .Dijo con calma Dumbledore. "Nos muestra ni más ni menos que el más profundo y desesperado deseo de nuestro corazón. Para ti, que nunca conociste a tu familia, verlos rodeándote. Ronald Weasley, que siempre ha sido sobrepasado por sus hermanos, se ve solo y el mejor de todos ellos. Sin embargo, este espejo no nos dará conocimiento o verdad. Hay hombres que se han consumido ante esto, fascinados por lo que han visto. O han enloquecido, al no saber si lo que muestra es real o siquiera posible. El espejo será llevado a una nueva casa mañana, Harry, y te pido que no lo busques otra vez. Y si alguna vez te cruzas con él, deberás estar preparado. No es bueno dejarse arrastrar por los sueños y olvidarse de vivir, recuérdalo. Ahora ¿por que no te pones de nuevo esa magnífica capa y te vas a la cama?"
El recuerdo terminó nuevamente y la niebla los rodeó.
"¿Fue usted quien le dio la capa a Harry?" .Preguntó Hermione.
"No estoy del todo seguro, señorita Granger" .Respondió el director sonriendo a la muchacha. "Pero todo apunta a que si. Si nuestras conjeturas son ciertas y nuestro mundo se diferencia al de Harry aquí presente desde la noche de Halloween de mil novecientos ochenta y uno, muy posiblemente esa capa permaneciese en mi poder hasta aquel momento. Unos días antes de la noche en cuestión, le pedí a James que me prestase su magnífica capa para estudiarla" .Hizo una pausa para pensar y continuó. "Como en el mundo de Harry sus padres murieron, la capa supongo que continuaba en mi poder. Por el contrario, en nuestro mundo, le entregué la capa a James una vez que acabé mis pequeñas averiguaciones. Reconozco que sigue llamándome la atención. Como bien sabrá, señorita Granger, las capas de invisibilidad normales, van perdiendo su eficacia poco a poco hasta dejar de funcionar. Y como ha podido comprobar en todo este tiempo, la capa del señor Potter no ha fallado lo más mínimo en todos estos años, y piense que es una reliquia que ha pasado de generación en generación en la familia Potter"
Tras estas palabras que tanto a Hermione como al resto dejaron estupefactos, Dumbledore y Harry volvieron a compartir una de sus extrañas y cómplices miradas.
Los recuerdos se sucedieron a penas sin pausa. Al parecer por lo que Harry les estaba mostrando, las palabras del director habían surtido efecto, ya que el pequeño no había vuelto a buscar el extraño espejo. Las navidades parecían haber pasado y los niños continuaban sin saber nada de quien era Nicolás Flamel.
La bruma se disolvió una vez más y se encontraron de nuevo en la sala común de Gryffindor. Entre muchos de los alumnos, sentados ante un tablero de ajedrez, se encontraban Ron y Hermione. El pequeño Harry se les acercó de inmediato con rostro ensombrecido por la preocupación.
El pequeño les explicó el súbito deseo de Snape de arbitrar el próximo partido de quidditch. Su yo del recuerdo y Hermione no habían hecho más que comenzar a sugerir cosas para librarse de jugar, a la cual mas disparatada, cuando el retrato de la dama gorda se abrió y Neville entró dando saltos con las piernas pegadas entre si.
De inmediato, todos los alumnos se echaron a reír, salvo la pequeña Hermione que con un movimiento de varita deshizo el hechizo.
"¿Qué ha sucedido?" .Preguntó la muchacha ayudando a un tembloroso Neville a sentarse junto a Harry y Ron.
"Malfoy" .Respondió Neville. "Lo encontré fuera de la biblioteca. Dijo que estaba buscando a alguien para practicarlo"
"No se por qué, pero sabía que diría eso" .Comentó Ron negando con la cabeza.
"¡Ve a hablar con la profesora McGonagall!" .Lo instó la pequeña Hermione. "¡Acúsalo!"
"No quiero tener mas problemas" .Negó el pequeño.
"¡Tienes que hacerle frente, Neville!" .Repuso su yo más joven. "Está acostumbrado a llevarse a todo el mundo por delante, pero ésa no es una razón para echarse al suelo a su paso y hacerle las cosas más fáciles"
"Ese es un buen argumento, señor Weasley, aunque me temo que algo mal enfocado" .Comentó el director sonriente.
"¿Señor?" .Preguntó Ron sin comprender. Para él, había sido más que clara la intención de su otro yo.
"No es necesario que me digas que no soy lo bastante valiente para pertenecer a Gryffindor; eso ya me lo dice Malfoy" .Dijo Neville a continuación, respondiendo a la pregunta de Ron.
Al escuchar las palabras desanimadas del Neville del recuerdo, el pequeño Harry se buscó en los bolsillos de la túnica y sacó una rana de chocolate para entregársela al tembloroso niño.
"Tu vales por doce Malfoys" .Le dijo. "¿Acaso no te eligió para Gryffindor el Sombrero Seleccionador? ¿Y dónde está Malfoy? En la apestosa Slytherin"
En el recuerdo, el pequeño Neville se comió la rana con una débil sonrisa.
"Gracias, Harry. Creo que me voy a la cama… ¿Quieres el cromo? Tú los coleccionas, ¿no?"
Neville se marchó, mientras el pequeño Harry miraba el cromo que le había dado.
"Dumbledore otra vez. Él fue el primero que…" .Se interrumpió y adoptó un rostro incrédulo.
Dio la vuelta a la tarjeta y leyó para sí antes de alzar el rostro y mirar con los ojos como platos a sus amigos.
"¡Lo encontré!" .Susurró. "¡Encontré a Flamel! Os dije que había leído ese nombre antes. Lo leí en el tren, viniendo hacia aquí. Escuchad lo que dice: «El profesor Dumbledore es particularmente famoso por derrotar al mago tenebroso Grindelwald, en 1945, por el descubrimiento de las doce aplicaciones de la sangre de dragón ¡y por su trabajo en alquimia con su compañero Nicolás Flamel!"
El rostro incrédulo de los presentes era más que cómico. Salvo el propio Harry que ya lo conocía y el profesor Dumbledore que sonreía divertido y con los ojos chispeantes, todos estaban estupefactos.
"Me vas a decir" .Comenzó a decir Ron con voz pausada y aún incrédulo por lo que acababa de escuchar. "Que después de tantísimas horas en la biblioteca… ¿Descubriste lo de Flamel por un cromo de las ranas de chocolate?"
El Harry adulto asintió con una sonrisa.
Tras unos segundos, Ron se echó a reír con ganas.
De inmediato las chicas se le unieron a medida que fueron asimilando todo aquello, mientras el profesor Snape negaba incrédulo.
En el recuerdo, la pequeña Hermione había desaparecido por la escalera que daba a los cuartos de las chicas, pero de inmediato volvió a aparecer con un enorme libro en los brazos.
Comenzó a buscar frenéticamente bajo la mirada de los otros dos niños.
"Nicolás Flamel" .Comenzó a leer tras encontrar lo que buscaba. "Es el único descubridor conocido de la Piedra Filosofal"
Aquello no pareció causarles el efecto que la niña había esperado, así que con exasperación empujó el libro hacia ellos para que leyesen.
Los pequeños Harry y Ron del recuerdo se inclinaron sobre el libro y leyeron para sí lo que ponía.
"¿Veis?" .Dijo Hermione, cuando Harry y Ron terminaron. "El perro debe de estar custodiando la Piedra Filosofal de Flamel. Seguro que le pidió a Dumbledore que se la guardase, porque son amigos y porque debe de saber que alguien la busca. ¡Por eso quiso que sacaran la Piedra de Gringotts!"
El recuerdo acabó allí y la niebla volvió a rodearlos por completo.
"Excelentes deducciones, señorita Granger" .Felicitó el profesor Dumbledore con una sonrisa.
"Gracias, profesor" .Repuso la joven sonrojándose. "Pero en realidad, fue la otra Hermione la que dedujo todo eso, y no yo"
"Y sin embargo tu te enfadas por cosas que hizo y dijo el Ron del otro mundo" .Se quejó Ron en voz alta.
Hermione lo fulminó con la mirada mientras el resto reían disimuladamente.
Los recuerdos del siguiente partido de quidditch, en el que Snape iba a ser árbitro, pasaron muy rápido. No por que saltaran de escena en escena, sino por que mientras en las gradas de Gryffindor se originaba un pequeño tumulto, el pequeño Harry atrapó la snich tan rápido, que el partido a penas había dado comienzo un par de minutos atrás.
"A eso lo llamo yo una victoria rápida" .Murmuró Ron asombrado, antes de que el recuerdo volviera a cambiar.
El trío se encontraba en la biblioteca, al parecer estudiando para los exámenes. Al poco tiempo, apareció Hagrid con aire sospechoso, escondiendo algo tras la espalda.
Intrigado (y con una escusa para dejar de estudiar) el Ron del recuerdo buscó en la sección de donde Hagrid había salido y tras varios minutos, desparramó algunos libros enormes sobre la mesa donde el pequeño Harry y Hermione seguían estudiando.
"¡Dragones!" .Susurró. "¡Hagrid estaba buscando cosas sobre dragones! Mirad estos dos: Especies de dragones en Gran Bretaña e Irlanda y Del huevo al infierno, guía para guardianes de dragones."
"Hagrid siempre quiso tener un dragón, me lo dijo el día que lo conocí" .Dijo el pequeño Harry.
"Pero va contra nuestras leyes" .Dijo Ron. "Criar dragones fue prohibido por la Convención de Magos de 1709, todos lo saben. Era difícil que los muggles no nos detectaran si teníamos dragones en nuestros jardines. De todos modos, no se puede domesticar un dragón, es peligroso. Tendríais que ver las quemaduras que Charlie se hizo con esos dragones salvajes de Rumania"
"Pero no hay dragones salvajes en Inglaterra, ¿verdad?" .Preguntó Harry.
"Por supuesto que hay" .Respondió su yo del recuerdo, mientras el Ron adulto asentía confirmando lo que el niño decía, bajo la divertida mirada del director. "Verdes en Gales y negros en Escocia. Al ministro de Magia le ha costado trabajo silenciar ese asunto, te lo aseguro. Los nuestros tienen que hacerles encantamientos a los muggles que los han visto para que los olviden"
"Entonces ¿en qué está metido Hagrid?" .Preguntó la pequeña Hermione con rostro preocupado.
N/A: Y de momento, hasta aquí llegamos. La continuación espero publicarla lo antes posible. Los recuerdos se hacen muy largos y he tenido que cortar aquí.
Espero que os haya gustado tanto como a mi.
un saludo muy grande y espero que nos volvamos a leer muy pronto.
