N/A: Hola a todos. Perdón si me he retrasado un poco en la publicación.
Aunque he estado de vacaciones, ya sabéis lo que es esto. Pensamos que tenemos mucho tiempo, y luego entre unas cosas y otras, se nos pasan los días sin haber podido hacer nada de lo que teníamos pensado.
Pero bueno, aquí tenéis el capítulo. Espero que lo disfrutéis. Un saludo muy grande.
El recuerdo acabó una vez más, pero de inmediato la niebla se deshizo formando el siguiente recuerdo a su alrededor.
Se encontraban en el interior de la cabaña del guardabosques, donde todas las cortinas estaban echadas y en la chimenea ardía un enorme fuego.
Los tres niños bebían el té que les había servido Hagrid e intentaban sonsacarle qué más custodiaba la piedra filosofal. Tras una espectacular actuación de la pequeña Hermione, Hagrid les contó cuales habían sido los profesores que habían intervenido en la protección de la piedra.
"Tú eres el único que sabe cómo pasar ante Fluffy, ¿no, Hagrid?" .Preguntó el pequeño Harry con ansiedad, como si quisiera asegurarse de los pormenores de aquel asunto. "Y no se lo dirás a nadie, ¿no es cierto? ¿Ni siquiera a un profesor?"
"Ni un alma lo sabe, salvo Dumbledore y yo" .Dijo Hagrid con orgullo.
"Bueno, eso es algo" .Murmuró Harry a los demás. "Hagrid, ¿podríamos abrir una ventana? Me estoy asando"
"No puedo, Harry, lo siento" .Se disculpó el guardabosques mirando de reojo hacia el fuego.
Tanto los niños del recuerdo como los observadores miraron hacia allí y Ron no pudo evitar soltar una exclamación.
"No puedo creerlo" .Murmuró Hermione acercándose para mirar el huevo de dragón que se hallaba bajo la cazuela. "¿De donde lo habrá conseguido?"
"No tengo ni idea" .Murmuró Ron examinándolo también. "Pero puedo decirte que si lo pillan, se meterá en un buen lío"
En el recuerdo, Hagrid les explicaba como había conseguido el huevo y lo que había buscado en los libros para poder criar al dragón cuando nazciera.
El recuerdo volvió a cambiar, pero volvían a encontrarse en la cabaña de Hagrid. El huevo había desaparecido de la chimenea y ahora se encontraba sobre la mesa, a su alrededor y expectantes, se hallaban los tres niños y el gigante.
De pronto se escuchó un crujido y el huevo se abrió. El pequeño dragón aleteó un poco, extendiendo sus alas correosas sobre la mesa y miró con sus anaranjados ojos a su alrededor.
"¿No es precioso?" .Preguntó Hagrid acariciando en la cabeza al animal. De pronto el dragón lo mordió en un dedo. "¡Bendito sea! Mirad, conoce a su mamá"
"Como una cabra" .Murmuró Ron para que nadie más lo escuchara, salvo Hermione que continuaba cogida de su brazo.
La muchacha le dedicó una leve sonrisa y asintió con la cabeza.
"Hagrid" .Dijo la Hermione del recuerdo. "¿Cuánto tardan en crecer los ridgebacks noruegos?"
"Buena pregunta, señorita Granger" .Felicitó el director aún sonriente.
Ron no comprendía como podía mantener aquella calma. Si fuese él y su guardabosques tenía un dragón ilegal… estaría tirándose de los pelos de la barba. Por supuesto, había descartado de su mente que el director Dumbledore del mundo de Harry no hubiese sabido nada de aquello, por que Dumbledore, fuese el mundo que fuese… siempre lo sabía todo.
En el recuerdo Hagrid iba a contestar, pero palideció de golpe antes de poder pronunciar palabra. Se levantó de un salto y se acercó a la ventana.
"¿Qué sucede?" .Preguntó Ron acercándose a mirar, tirando de Hermione.
A través de la ventana, mientras Hagrid explicaba que había visto a un chico mirando por la rendija de la cortina, Ron vio la indiscutible silueta de Malfoy corriendo de nuevo hacia el castillo.
"En serio" .Se quejó en voz alta. "¿Por qué narices tiene que ser siempre el mismo? Profesor, ¿no hay ninguna norma del colegio que diga que no se puede ser tan imbécil?"
Hermione le dio una patada en la espinilla, pero Ron la ignoró.
El director sonrió divertido. "Me temo que no, señor Weasley" .Respondió. "Aunque admito que viendo estos recuerdos, me dan ganas de escribirla de mi puño y letra"
Más allá, aún aferrada al brazo de Harry, Ginny soltó una risita.
Durante los siguientes recuerdos, vieron como Malfoy tenía una sonrisa burlona en el rostro cada vez que se cruzaba con el trío de niños. Pero aquel no fue el único problema. Respondiendo a la pregunta de Hermione que el gigante no había podido contestar, cada recuerdo que Harry les mostraba, el dragón multiplicaba su tamaño cada vez más rápido.
Finalmente y tras una gran idea del pequeño Harry, consiguieron convencer a Hagrid para mandarle el dragón a Charlie a Rumanía. Ron no sabía por que no se le había ocurrido a él, si era su propio hermano. Debía reconocer que aunque eran similares, su yo de los recuerdos que Harry les mostraba, era algo diferente a sí mismo. Era más inseguro, y debía reconocerlo… también algo lento de ideas. Aquella era otra diferencia notoria que había notado en cuanto a sus diferentes mundos. Al haberse criado cerca de Harry y la influencia de los merodeadores, él no había tenido nunca aquel complejo de inferioridad que el espejo supuestamente le había mostrado a su yo más joven de aquel mundo. De todos modos, se alegró de que al menos alguien tuviera la idea para ayudar al gigante. Hagrid era un gran hombre. Muy excéntrico a veces, pero un gran tipo al fin y al cabo.
Un nuevo recuerdo los situó la noche en la que iban a efectuar el envío, por llamarlo de algún modo. Lamentablemente a su yo mas joven le había sido imposible acompañarlos, así que los pequeños Harry y Hermione se cubrieron con la capa invisible y bajaron hasta la cabaña.
Tras lacrimosas despedidas por parte de Hagrid, cubrieron la enorme jaula en la que contenían al dragón con la capa de invisibilidad y fueron hacia el castillo.
No fue difícil seguirlos, aún teniendo la capa de Harry. Al transportar algo de tanto tamaño y peso, constantemente se escuchaban crujidos, roces y suspiros por parte de los niños, que cansinamente subieron poco a poco aquella carga hasta la torre de astronomía.
Vieron como Malfoy había ido a pillarlos infraganti, pero lo había pillado a él antes la profesora McGonagall y se lo llevó castigado.
Con el camino libre, subieron a la alta torre y finalmente se quitaron la capa.
"¡Malfoy está castigado! ¡Podría ponerme a cantar!" .Dijo feliz de la vida la pequeña Hermione mientras daba una especie de saltito.
"No lo hagas" .La previno el pequeño Harry.
Poco después aparecieron los amigos de Charlie para llevarse al dragón. Cuando se hubieron alejado y eufóricos por haberlo conseguido, los niños bajaron la escalera sin darse cuenta de que habían dejado en la torre la capa de invisibilidad.
"Estos Gryffindor" .Murmuró desdeñoso el profesor Snape cuando el Filch del recuerdo pilló a los niños y los llevó al despacho de la profesora McGonagall.
Ron no tuvo ánimos para decirle nada en aquella ocasión. Realmente habían metido la pata.
La bronca de la profesora deprimió incluso a Ron, y eso que ni la habían dirigido a él, ni tan si quiera había pasado aquello en su mundo. Pero las palabras dolían igualmente. Lo peor de todos modos, fue que también atraparon a Neville, que parecía realmente dolido por pensar que Harry lo había engañado. Por el rostro del niño, Ron se dio cuenta que también lamentaba profundamente lo de Neville.
Tras aquello y la pérdida de puntos, los recuerdos se volvieron algo melancólicos.
A los niños la mayoría de los alumnos los habían tomado por parias y como poco los ignoraban. Incluso a Harry, que había jugado tan bien al quidditch, en el equipo lo ignoraban y se dirigían a él llamándolo (el buscador).
Las ganas de seguir investigando parecían haber abandonado al niño, que al igual que Hermione, se había vuelto apático.
La niña ya ni si quiera contestaba preguntas de los profesores, se limitaba a permanecer sentada en su pupitre, con la cabeza gacha y sin llamar la atención para nada.
Un recuerdo más volvió a materializarse a su alrededor y se encontraron en los terrenos del castillo. La luna brillaba aquella noche, aunque las nubes la tapaban casi en su totalidad.
Un movimiento proveniente del castillo les llamó la atención de inmediato. A lo lejos, un candil se acercaba iluminando tenuemente la hierba y perfilando varias siluetas.
"¿Eres tú, Filch? Date prisa, quiero empezar de una vez" .a sus espaldas, la voz de Hagrid, proveniente de su cabaña los sobresaltó.
El pequeño grupo había alcanzado ya el lugar donde se encontraban y pudieron distinguir que las extrañas siluetas eran Filch, y los pequeños Harry, Hermione, Malfoy y Neville, que iban a cumplir su castigo.
"Supongo que crees que vas a divertirte con ese papanatas, ¿no? Bueno, piénsalo mejor, muchacho… es al bosque adonde iréis y mucho me habré equivocado si volvéis todos enteros" .Dijo el conserje mientras pasaban de largo.
"Que mal me cae" .Murmuró Ron siguiendo a la extraña comitiva, al igual que los demás.
"¿El bosque?" .Dijo Malfoy deteniéndose. Parecía asustado, y su voz sonaba tan aguda como la de una niña. "Hay toda clase de cosas allí… dicen que hay hombres lobo"
Ron soltó una risita. "Aquí tenemos al príncipe de Slytherin. Y ya podemos deducir por que no está en Gryfindor"
A su lado, Hermione también rió y asintió con la cabeza.
"Eso es problema vuestro, ¿no?" .Dijo Filch en el recuerdo, con voz radiante. "Tendríais que haber pensado en los hombres lobo antes de meteros en líos"
"Que manera de asustar a los niños" .Exclamó Hermione con desaprobación. "Él sabe perfectamente que no hay hombres lobo en el bosque. Bueno…" .Se corrigió. "Al menos no hay desde que Remus acabó el colegio" .Finalizó con una sonrisa.
El profesor Dumbledore parecía divertido ante aquel comentario, pero no dijo nada.
En el recuerdo, Hagrid había llegado ya hasta ellos armado con su ballesta y con Fang a sus talones.
"Menos mal" .Dijo. "Estoy esperando hace media hora. ¿Todo bien, Harry, Hermione?"
"Yo no sería tan amistoso con ellos, Hagrid" .Dijo con frialdad Filch. "Después de todo, están aquí por un castigo"
"Por eso llegáis tarde, ¿no?" .Dijo Hagrid, mirándolo con rostro ceñudo. "¿Has estado dándoles sermones? Eso no es lo que tienes que hacer. A partir de ahora, me hago cargo yo"
"Volveré al amanecer para recoger lo que quede de ellos" .Dijo antes de dar media vuelta y volver al castillo.
"Que luego nos pregunten por que le gastamos bromas" .Murmuró Ron siguiendo la espalda del celador mientras se perdía en la oscuridad. Al girar de nuevo la cabeza, se encontró con la ceñuda mirada de Hermione que le hizo dar un respingo. Rápidamente adoptó la sonrisa evita problemas que Sirius les había enseñado a él y a Harry, pero no pareció surtir efecto alguno.
"A veces eres peor que un crío" .Murmuró la muchacha antes de girarse de nuevo para observar el recuerdo.
Para satisfacción de Ron, aunque parecía molesta, no se había soltado de su brazo.
Parecían haberse perdido algo divertido, por que Ginny reía con satisfacción. En el recuerdo, Malfoy se veía algo sonrojado y miraba hacia el suelo, mientras Hagrid daba algunas instrucciones.
Tras esto, se adentraron en grupo en el bosque, pero enseguida tuvieron que dividirse en dos equipos. Malfoy, Fang y Neville fueron por un lado, mientras Harry, Hagrid y Hermione fueron por el otro.
Se adentraron en el bosque cada vez más, siguiendo el sendero. Los niños parecían muy tensos y a la espera que cualquier cosa extraña saltara de entre los árboles y les atacara.
Ron no podía reprochárselo, aún siendo un recuerdo, la tensión podía palparse incluso en los observadores.
De pronto escucharon un extraño sonido y se detuvieron. Hagrid se colocó delante de los niños y apuntó con su ballesta en la dirección en la que sonaba aquel extraño susurro.
"Lo sabía" .Murmuró Hagrid. "Aquí hay alguien que no debería estar"
"¿Un hombre lobo?" .Sugirió el pequeño Harry.
"Eso no era un hombre lobo, ni tampoco un unicornio" .Dijo Hagrid con gesto sombrío. "Bien, seguidme, pero tened cuidado"
"Vaya, señor Potter" .Se mofó Snape por lo bajo. "Parece que tiene miedo"
Ron fulminó al profesor con la mirada, pero Harry ni se inmutó. Se limitó a encogerse de hombros.
"En aquel entonces no conocía a Remus" .Dijo con una sonrisa. "Si no, ya habría ido a pedirle chocolate"
Ginny soltó una risita al igual que Hermione y Ron. El director no hizo ningún comentario, pero su mirada parecía que podía iluminar lo más profundo del bosque.
Siguieron por el sendero al pequeño grupo que continuaba adentrándose en el bosque. Más adelante, en un pequeño claro vieron un movimiento.
"¿Quién está ahí?" .Gritó Hagrid. "¡Déjese ver… estoy armado!"
De entre la maleza salió un centauro a quien los jóvenes conocían bien. Ronan se acercó y estrechó la mano de Hagrid.
"Que tengas buenas noches, Hagrid" .Dijo Ronan. "¿Ibas a dispararme?"
"Nunca se es demasiado cuidadoso" .Dijo Hagrid, tocando su ballesta. "Hay alguien muy malvado, perdido en este bosque. Ah, éste es Harry Potter y ella es Hermione Granger. Ambos son alumnos del colegio. Y él es Ronan. Es un centauro"
"Nos hemos dado cuenta" .Murmuró con voz débil la pequeña Hermione.
"Buenas noches" .Los saludó el centauro. "¿Estudiantes, no? ¿Y aprendéis mucho en el colegio?"
"Un poquito" .Dijo Hermione con timidez.
"Un poquito. Bueno, eso es algo" .Ronan suspiró. Torció la cabeza y miró hacia el cielo. "Esta noche, Marte está brillante"
El profesor Dumbledore soltó un gruñido y miró también al cielo.
Albus, ¿sucede algo?" .Preguntó el profesor Snape mirando extrañado al director.
"Espero que no, Severus" .Contestó el director con voz distraída aún mirando entre las hojas de los árboles. "Pero me preocupa lo que Ronan ha dicho"
El profesor Snape miró también al cielo. El recuerdo había quedado momentáneamente olvidado por todos.
Ron, Hermione y Ginny se miraron entre si extrañados por la conducta del director. Harry, por el contrario, observaba con curiosidad la escena.
"Siempre los inocentes son las primeras víctimas" .Se escuchó la voz de Ronan, rompiendo el tenso silencio. Ni el director ni Snape hicieron ningún gesto. "Ha sido así durante los siglos pasados y lo es ahora"
"¿Sucede algo, profesor?" .Preguntó tímidamente Hermione.
"No estoy seguro, señorita Granger" .Murmuró el director bajando finalmente la mirada para posarla en la joven. "No estoy demasiado puesto en el tema, pero según recuerdo, Marte es el dios de la guerra, y que brille con intensidad…" .Sacudió la cabeza apesadumbrado. "Los centauros son grandes astrólogos. En muchas ocasiones no comprendemos lo que dicen, pero no se puede negar que casi siempre tienen razón"
"¿Y eso de que las primeras victimas siempre son los inocentes?" .Preguntó Ron.
El director sonrió tristemente. "Eso sucede en todas las guerras, señor Weasley. Y lamentablemente, como nos explicó el joven Harry aquí presente y hemos observado en nuestro mundo, este parece ser el momento exacto en el que los centauros lo vaticinaron"
En el recuerdo se les había unido otro centauro, pero al parecer, Hagrid tampoco pudo sacar nada en claro. Malhumorado, continuó caminando, seguido de cerca por los dos niños y el grupo de observadores que intentaba no perderse detalle.
De pronto, Hermione vio que el grupo formado por Malfoy, Fang y Neville había lanzado chispas rojas y de inmediato Hagrid se apresuró a buscarlos, dejando al par de niños solos.
"Apuesto diez galeones a que Malfoy está detrás de eso" .Dijo Ron señalando con la cabeza las chispas que aún brillaban en el cielo.
"Ron, tu no tienes diez galeones" .Señaló Ginny sonriendo con burla.
"Me da igual" .Protestó con las orejas coloradas. "Seguro que voy a ganar la apuesta, así que no los necesito"
Antes de que nadie pudiese decir nada más, apareció Hagrid de nuevo, tirando de Malfoy, seguido muy de cerca por Neville y Fang. Por lo que pudo contarles Hagrid, el rubio se había escondido tras Neville y lo había asustado.
"Lo sabía" .Exclamó triunfante Ron. "Ese idiota siempre tiene que estar dando el coñazo"
"Lástima que nadie haya apostado, ¿verdad, hermanito?" .Se mofó Ginny.
La sonrisa de Ron se evaporó.
Mascullando algunas palabrotas por su mala suerte, vio como Hagrid separaba los grupos, dejando en aquella ocasión a Harry con malfoy y Fang.
El grupo se puso de nuevo en movimiento, siguiendo en esta ocasión al pequeño Harry y Malfoy, que se adentraban por un sendero que cada vez se volvía mas tupido y oscuro.
De pronto, Harry detuvo a Malfoy y señaló al suelo. Las manchas de sangre eran cada vez más espesas y se adherían a las raíces de los árboles. Más adelante, en medio de un pequeño claro y tendido tristemente bajo la pálida luz de la luna, yacía el unicornio. Estaba claramente muerto. Tenía las patas dobladas en ángulos extraños y su brillante y espesa melena se desparramaba por el oscuro suelo.
"Merlín. Que visión tan triste" .Sollozó Hermione, haciendo eco a los leves hipidos de Ginny. "¿Quién habrá sido tan inhumano para hacer algo tan monstruoso?"
En el recuerdo, el pequeño Harry había dado unos cortos pasos para acercarse al hermoso animal, cuando de entre unos matorrales, surgió una sombra encapuchada que se arrastró hasta el cuerpo del unicornio, se inclinó sobre él y comenzó a beber la sangre que brotaba de la herida abierta.
"Por todos los santos" .Exclamó Hermione temerosa, aferrándose con tanta fuerza al brazo de Ron que incluso le hizo daño.
Malfoy soltó un alarido de terror y salió huyendo, seguido bien de cerca por Fang. El pequeño Harry se quedó solo con aquel ser.
La figura encapuchada, alertada por el grito del niño, alzó el rostro y miró directamente a Harry. La sangre plateada del unicornio le goteaba por el pecho. Se puso en pie y se acercó rápidamente al pequeño Harry, que parecía paralizado por el miedo.
De pronto, el niño adoptó un gesto de dolor y se posó las manos sobre la extraña cicatriz, que parecía relucir en la oscuridad. Retrocedió a trompicones, aún soltando gemidos de dolor. Mientras el niño caía de rodillas en agonía, un centauro saltó limpiamente sobre él y se abalanzó sobre el extraño ser que retrocedió hasta perderse en la oscuridad.
El joven centauro esperó pacientemente de pie junto al niño, pues aún seguía de rodillas, impedido por el dolor de su cicatriz.
"¿Por qué te duele?" .Preguntó Ron al Harry adulto.
El joven lo miró, miró a Dumbledore y sonrió enigmáticamente antes de encogerse de hombros y continuar viendo la escena.
Ron sabía que aquello era otra de las cosas que se enteraría más adelante. Resopló con frustración. Había más cosas de las que no se enteraban que de las que sí.
Finalmente el niño había conseguido enderezarse y miraba con curiosidad al centauro.
"¿Estás bien?" .Le preguntó el centauro, ayudando al niño a ponerse en pie.
"Sí… gracias… ¿qué ha sido eso?"
El centauro no contestó. Observó al niño con curiosidad, hasta fijar su vista en la cicatriz de su frente que poco a poco volvía a la normalidad.
"Tú eres el chico Potter" .Dijo al fin. "Es mejor que regreses con Hagrid. El bosque no es seguro en esta época en especial para ti. ¿Puedes cabalgar? Así será más rápido… Mi nombre es Firenze" .Añadió, mientras bajaba sus patas delanteras, para que Harry pudiera montar en su lomo.
"¡Has montado en un centauro!" .Exclamó Hermione impresionada. "¿Es que has hecho de todo o que? No me sorprendería verte a continuación en un dragón" .Dijo a modo de broma sonriendo al joven que no sonrió lo más mínimo.
"¿Has montado en un dragón?" .Preguntó esta vez Ginny visiblemente asombrada. "¿Cuándo?"
Finalmente Harry sonrió. Todos lo miraban interesados, ya nadie hacía caso del recuerdo. "Ya lo veréis… ¿Qué gracia tiene que os lo cuente? Lo divertido y emocionante es descubrirlo"
Ron no estaba de acuerdo en aquello. Merlín, el muy loco había montado en un dragón. Fuese cuando fuese, aquello era una locura. Pero por el brillo travieso en los ojos de Dumbledore sabía que no se iban a enterar de los detalles hasta que viesen los recuerdos.
En la escena que habían estado presenciando, habían aparecido los dos centauros que habían conocido un rato antes. Parecía que les había disgustado mucho que Firenze llevara a Harry subido al lomo.
"¿Te das cuenta de quién es?" .Dijo Firenze. "Es el chico Potter. Mientras más rápido se vaya del bosque, mejor"
"Merlín, ni que hubieses estado jugando con antorchas encendidas" .Resopló Ron.
"¿Qué le has estado diciendo?" .Gruñó Bane. "Recuerda, Firenze, juramos no oponernos a los cielos. ¿No has leído en el movimiento de los planetas lo que sucederá?"
Ronan pateó el suelo con nerviosismo. "Estoy seguro de que Firenze pensó que estaba obrando lo mejor posible"
"¡Lo mejor posible! ¿Qué tiene eso que ver con nosotros? ¡Los centauros debemos ocuparnos de lo que está vaticinado! ¡No es asunto nuestro el andar como burros buscando humanos extraviados en nuestro bosque!"
"Nada compañero" .Se mofó Ron. "Que no vengas por aquí a recoger moras"
Ginny soltó una risita, pero Hermione lo fulminó con la mirada.
En el recuerdo, Firenze parecía haberse enfadado.
"¿No has visto ese unicornio?" .Preguntó a Bane, tras alzar sus patas delanteras a modo de protesta. "¿No comprendes por qué lo mataron? ¿O los planetas no te han dejado saber ese secreto? Yo me lanzaré contra el que está al acecho en este bosque, con humanos sobre mi lomo si tengo que hacerlo"
De pronto, Firenze dio media vuelta y con Harry aferrándose con fuerza a su lomo, se lanzó hacia delante, perdiéndose en la espesura.
"A correr" .Se quejó Ron, mientras se ponía en marcha como los demás. "Comienzo a verle un pequeño defecto a estos recuerdos"
Por suerte la espesura impedía que Firenze corriera demasiado rápido, así que no tardaron mucho en darle alcance.
"¿Por qué Bane está tan enfadado?" .Preguntó el pequeño Harry. "Y a propósito, ¿qué era esa cosa de la que me salvaste?"
Durante un buen rato el centauro no contestó. Continuaron en silencio, y tan solo habló para advertir a Harry de algunas ramas. Caminaron hasta llegar a un lugar más tupido que el resto.
"Harry Potter" .Dijo por fin Firenze. "¿sabes para qué se utiliza la sangre de unicornio?"
"No" .Respondió el pequeño Harry, algo extrañado por la pregunta. "En la clase de Pociones solamente utilizamos los cuernos y el pelo de la cola de unicornio"
"Eso es porque matar un unicornio es algo monstruoso" .explicó Firenze. "Sólo alguien que no tenga nada que perder y todo para ganar puede cometer semejante crimen. La sangre de unicornio te mantiene con vida, incluso si estás al borde de la muerte, pero a un precio terrible. Si uno mata algo puro e indefenso para salvarse a sí mismo, conseguirá media vida, una vida maldita, desde el momento en que la sangre toque sus labios"
El pequeño Harry clavó los ojos en la nuca del centauro con aire pensativo.
"Pero ¿quién estaría tan desesperado?" .Dijo como si pensara para sí mismo. "Si te van a maldecir para siempre, la muerte es mejor, ¿no?"
"Excelente razonamiento, para ser un niño de tan solo once años" .Aprobó satisfecho el profesor Dumbledore.
"Es así" .confirmó Firenze. "A menos que lo único que necesites sea mantenerte vivo el tiempo suficiente para beber algo más, algo que te devuelva toda tu fuerza y poder, algo que haga que nunca mueras. ¿Harry Potter, sabes qué está escondido en el colegio en este preciso momento?"
"¡La Piedra Filosofal!" .Razonó el niño. "¡Por supuesto… el Elixir de Vida! Pero no entiendo quién…"
"¿No puedes pensar en nadie que haya esperado muchos años para regresar al poder, que esté aferrado a la vida, esperando su oportunidad?"
El rostro del pequeño Harry reveló la impresión que aquella idea le había provocado. "¿Quieres decir que era Vol…?"
"¡Harry! Harry, ¿estás bien?"
La voz de la pequeña Hermione, que corría hasta ellos seguida por Hagrid cortó las palabras del niño a la mitad.
La escena se cortó en aquel momento y como de costumbre, la niebla volvió a rodearlos. En los siguientes recuerdos, vieron como Harry les contaba lo sucedido y montaba las teorías de por que Snape querría la piedra, pero no para él, sino para dársela a el que no debe ser nombrado.
Ron se sorprendió al ver a su yo más joven estremecerse una y otra vez, mientras el pequeño Harry pronunciaba una y otra vez el nombre de Voldemort. De tanto escucharlo, ya fuese en los recuerdos o diariamente de la boca del Harry adulto, Ron se dio cuenta de que ya ni se inmutaba por oírlo.
Un nuevo recuerdo se formó y en aquella ocasión se encontraban en los terrenos. Los pequeños se habían tumbado en la hierba, disfrutando del agradable sol cerca del lago, mientras los gemelos pinchaban al calamar gigante con un palo.
El pequeño Harry se frotaba insistentemente la frente.
"¡Me gustaría saber qué significa esto!" .Exclamó enfadado. "Mi cicatriz sigue doliéndome. Me ha sucedido antes, pero nunca tanto tiempo seguido como ahora"
"Ve a ver a la señora Pomfrey" .Sugirió la pequeña Hermione.
"No estoy enfermo" .Masculló algo molesto. "Creo que es un aviso… significa que se acerca el peligro…"
"Interesante deducción" .Murmuró el director junto a Ron, pero nadie más pareció escucharlo.
"Harry, relájate, Hermione tiene razón, la Piedra está segura mientras Dumbledore esté aquí" .Dijo su yo más joven medio adormilado. "De todos modos, nunca hemos tenido pruebas de que Snape encontrara la forma de burlar a Fluffy. Casi le arrancó la pierna una vez, no va a intentarlo de nuevo. Y Neville jugará al quidditch en el equipo de Inglaterra antes de que Hagrid traicione a Dumbledore"
"Eso es cierto, señor Weasley" .Dijo el director sonriente. "Aunque también es cierto, que nuestro enorme amigo en ocasiones tiende a hablar más de la cuenta"
Ron asintió comprendiendo a lo que se refería el director.
En el recuerdo, el pequeño Harry parecía pensativo, con la vista perdida en el resplandeciente cielo.
De pronto y para sorpresa de todos, el pequeño Harry se puso en pie de un salto.
"¿A dónde vas?" .Preguntó el Ron del recuerdo aún adormilado.
"Acabo de pensar en algo" .Dijo Harry con la cara pálida. "Tenemos que ir a ver a Hagrid ahora"
"¿Por qué?" .Suspiró la pequeña Hermione, levantándose para seguir a Harry que ya comenzaba a subir la ladera.
"¿No os parece un poco raro que lo que más deseara Hagrid fuera un dragón, y que de pronto aparezca un desconocido que casualmente tiene un huevo en el bolsillo?" .Comenzó a explicar el niño. "¿Cuánta gente anda por ahí con huevos de dragón, que están prohibidos por las leyes de los magos? Qué suerte tuvo al encontrar a Hagrid, ¿verdad? ¿Por qué no se me ocurrió antes?"
El asombro era patente en los rostros de todos los presentes mientras seguían al trío hacia la cabaña de Hagrid.
"Merlín, yo ni si quiera había pensado en eso" .Se lamentó Hermione mirando alternativamente a ambos Harry, al niño y al adulto.
"No es usted la única, señorita Granger" .Admitió el profesor Dumbledore mirando con creciente admiración a ambos Harry, al igual como hacía la muchacha. "Debo admitir que ese detalle al principio también se me había pasado por alto"
Snape no pronunció palabra, aunque volvía a observar al Harry adulto con aquella chispa de respeto que ya le había parecido ver en una ocasión anterior.
Habían llegado ya junto a la cabaña de Hagrid, donde el gigante se encontraba sentado al sol, con las mangas remangadas, mientras desgranaba guisantes sobre un gran recipiente.
"Hola" .Los saludó sonriente. "¿Habéis terminado los exámenes? ¿Tenéis tiempo para beber algo?"
"Si, por favor" .Dijo el pequeño Ron.
"No, tenemos prisa, Hagrid, pero tengo que preguntarte algo" .Lo cortó Harry pareciendo algo impaciente. "¿Te acuerdas de la noche en que ganaste a Norberto? ¿Cómo era el desconocido con el que jugaste a las cartas?"
"No lo sé" .Respondió Hagrid sin darle importancia. "No se quitó la capa"
Como era de esperar, los tres niños lo miraron atónitos.
"No es tan inusual, hay mucha gente rara en el Cabeza de Puerco, el bar de la aldea" .Se apresuró a justificar. "Podría ser un traficante de dragones, ¿no? No llegué a verle la cara porque no se quitó la capucha"
"Merlín" .Se lamentó Ron echándose las manos al rostro, como seguramente deseaba hacer el pequeño Harry, ya que se había arrodillado frente al gigante.
"¿De qué hablaste con él, Hagrid? ¿Mencionaste Hogwarts?" .Preguntó el niño con tiento, guardando asombrosamente bien la compostura.
"Puede ser" .Dijo lentamente el gigante, con el rostro fruncido por los esfuerzos que hacía por recordar. "Sí… Me preguntó qué hacía y le dije que era guardabosques aquí… Me preguntó de qué tipo de animales me ocupaba… se lo expliqué… y le conté que siempre había querido tener un dragón… y luego… no puedo recordarlo bien, porque me invitó a muchas copas. Déjame ver… ah sí, me dijo que tenía el huevo de dragón y que podía jugarlo a las cartas si yo quería… pero que tenía que estar seguro de que iba a poder con él, no quería dejarlo en cualquier lado… Así que le dije que, después de Fluffy, un dragón era algo fácil"
"¿Y él… pareció interesado en Fluffy?" .Continuó preguntando el niño.
Para asombro de Ron y supuso que de los demás, continuaba manteniendo la serenidad. Él ya había comenzado a tirarse de los pelos por lo que aquello significaba, y no comprendía como con solo once años, podía mantener la sangre fría.
"Bueno… sí… es normal" .Se excusó de nuevo el gigante. "¿Cuántos perros con tres cabezas has visto? Entonces le dije que Fluffy era buenísimo si uno sabía calmarlo: tocando música se dormía en seguida…"
Después de aquella revelación, el rostro de Hagrid se ensombreció por lo que se le había escapado.
Mientras seguían a los niños que ya corrían hacia el castillo, escuchaban a lo lejos los gritos de Hagrid, pero nadie le prestó atención.
"Tenemos que ir a ver a Dumbledore" .Dijo el pequeño Harry, una vez que estuvieron en el interior del vestíbulo. "Hagrid le dijo al desconocido cómo pasar ante Fluffy, y sólo podía ser Snape o Voldemort, debajo de la capa…" .Snape gruñó ante el comentario del niño, pero no dijo nada. "No fue difícil, después de emborrachar a Hagrid. Sólo espero que Dumbledore nos crea. Firenze nos respaldará, si Bane no lo detiene. ¿Dónde está el despacho de Dumbledore?"
Los tres niños miraron a su alrededor, como si buscaran un cartel indicativo.
"¿No sabíais donde estaba el despacho?" .Preguntó incrédulo Ron. "Si nosotros lo supimos casi al principio del curso"
"Claro, Ronald" .Gruñó Hermione desaprobatoriamente. "Por que tuvisteis la genial idea de echar pus de bubotubérculo en la ropa interior del equipo de quidditch de Slytherin mientras se duchaban" .Sacudió la cabeza para ahuyentar algún recuerdo desagradable. "No entiendo por que no os expulsaron en aquel entonces, las ronchas que salen son muy dolorosas… y mas aún en esa…. Zona"
El Harry adulto soltó una risita al igual que Ginny, pero Ron no se atrevió, ahora que Hermione volvía a estar a buenas con él.
"Hermione, tendrás que reconocer que ver a Flint dando aquellos saltitos con las piernas abiertas tuvo mucha gracia" .Tanteó Ron con una débil sonrisa esbozada en los labios.
La muchacha lo miró unos segundos antes de sonreír levemente y mirar de nuevo al recuerdo sin pronunciar más palabras.
La profesora McGonagall había aparecido en escena y los interrogaba acerca de lo que hacían en el castillo con el maravilloso día que hacía fuera.
"El profesor Dumbledore se fue hace diez minutos" .Dijo con frialdad la profesora. "Recibió una lechuza urgente del ministro de Magia y salió volando para Londres de inmediato"
"¿Se fue?" .Preguntó el pequeño Harry con desesperación. "¿Ahora?"
"El profesor Dumbledore es un gran mago, Potter, y tiene muchos compromisos…"
"Pero esto es importante"
"¿Algo que tú tienes que decir es más importante que el ministro de Magia, Potter?"
"Si el ministro es Fudge… sí" .Afirmó el Harry adulto a la pregunta de la profesora McGonagall.
"Merlín, Harry" .Exclamó Ron con fingido asombro. "¿Acabas de hacer una broma?"
Harry lo miró con cara de no comprender nada, mientras Ginny y Hermione se desternillaban.
"¿De que te asombras?" .Preguntó mirando a las dos jóvenes alternativamente.
"Creo que es la segunda o tercera vez que te escucho bromear desde que estás aquí" .Explicó Ron. "Comparado con tu otro yo… créeme que hay un gran contraste"
Harry pareció pensativo un instante y se encogió de hombros sin pronunciar palabra.
"Mire" .Decía en aquel momento el pequeño Harry en el recuerdo. "Profesora, se trata de la Piedra Filosofal…"
La profesora McGonagall no esperaba aquello, ya que se puso pálida y dejó caer al suelo los libros que llevaba en la mano.
"¿Cómo es que sabes…?" .Farfulló aún incrédula.
"Pocas veces he visto tan sorprendida a Minerva" .Comentó sonriente el director. "Definitivamente, se esperaba cualquier cosa menos eso"
"Profesora, creo… sé… que Sna… que alguien va a tratar de robar la Piedra. Tengo que hablar con el profesor Dumbledore" .Explicó el pequeño.
El profesor Snape volvió a gruñir, pero ni si quiera en aquella ocasión dijo nada.
"Lo siento" .Se disculpó algo avergonzado el Harry adulto, mirando al profesor Snape. "Pero no me negará que no me ha dado hasta ese momento pruebas suficientes como para sospechar de usted"
El profesor no contestó y se limitó a mirar la escena.
La profesora McGonagall observaba al pequeño Harry entre asombrada y perspicaz.
"El profesor Dumbledore regresará mañana" .Dijo. "No sé cómo habéis descubierto lo de la Piedra, pero quedaos tranquilos. Nadie puede robarla, está demasiado bien protegida"
"Pero profesora…" .Intentó por última vez el niño.
"Harry, sé de lo que estoy hablando" .dijo en un tono que no admitía réplica. Se inclinó y recogió sus libros. "Os sugiero que salgáis y disfrutéis del sol"
Mientras la profesora se alejaba por el pasillo, la niebla los rodeó de nuevo, pero en seguida un nuevo recuerdo se materializó a su alrededor.
Se encontraban en uno de los pasillos cercanos al tercer piso. En la escalera más cercana, Peeves aflojaba una de las alfombras para que la gente tropezara.
"Ese Peeves si que es un genio" .Comentó Ron admirando la forma en la que colocaba los bordes para disimular que estaba suelta.
"¿Quieres centrarte y dejarte de chorradas?" .Refunfuñó Hermione dando un tirón de su brazo.
Los demás se reían disimuladamente.
"¿Qué estamos esperando?" .Preguntó Dumbledore al Harry adulto.
El muchacho se limitó a sonreír y gesticuló hacia el pasillo vacío. De inmediato pudieron escuchar pasos muy leves que se acercaban, aunque el pasillo continuaba estando desierto.
Lamentablemente, ellos no fueron los únicos que lo escucharon. Peeves alzó el rostro y escrutó el pasillo con sus negros y malignos ojos brillando por la diversión. "¿Quién anda por ahí?" .Preguntó, mirando en la dirección en la que se escuchaban los leves pasos. "Sé que estáis aquí, aunque no pueda veros. ¿Aparecidos, fantasmas o estudiantillos detestables?" .Se elevó en el aire y flotó, buscándolos con la mirada. "Llamaré a Filch, debo hacerlo, si algo anda por ahí y es invisible"
"Peeves" .Se escuchó en un ronco susurro la voz del pequeño Harry, proveniente de ninguna parte. "El Barón Sanguinario tiene sus propias razones para ser invisible"
Peeves casi cayó al suelo de la impresión. "Lo siento mucho, sanguinaria señoría" .Dijo en tono meloso. "Fue por mi culpa, ha sido una equivocación… no lo vi… por supuesto que no, usted es invisible, perdone al viejo Peeves por su broma, señor"
"Tengo asuntos aquí, Peeves" .Sonó nuevamente la voz del pequeño Harry en un ronco gruñido. "Mantente lejos de este lugar esta noche"
"Lo haré, señoría, desde luego que lo haré" .Dijo Peeves, elevándose otra vez en el aire. "Espero que los asuntos del señor barón salgan a pedir de boca, yo no lo molestaré"
Dicho esto, Peeves desapareció.
"Eso ha sido… una pasada" .Murmuró Ron aún asombrado por lo que acababan de ver… o mas bien de oír. "Espera a que se lo contemos a los merodeadores. Van a flipar"
Hermione y Ginny asintieron tan impresionadas como él mismo.
En el recuerdo, los pasos de los niños continuaron hasta alcanzar el tercer piso. La puerta del pasillo prohibido estaba entreabierta,.
"Si queréis regresar, no os lo reprocharé" .Se escuchó la voz del pequeño Harry, pero en esta ocasión, sin imitar al varón sanguinario. "Podéis llevaros la capa, no la voy a necesitar"
"No seas estúpido" .Se escuchó la voz de su otro yo.
"Vamos contigo" .Corroboró la pequeña Hermione.
Al instante siguiente, la puerta se abrió, empujada por alguno de los niños que iban aún bajo de la capa.
En el pasillo, el enorme perro gruñía y olfateaba en dirección a los niños, pero al igual que les pasaba a ellos, no podía verlos.
"¿Qué tiene en los pies?" .Preguntó en un susurro la pequeña Hermione.
"Parece un arpa" .Dijo su yo mas joven. "Snape debe de haberla dejado ahí"
"Debe despertarse en el momento en que se deja de tocar" .Dijo el pequeño Harry. "Bueno, empecemos…"
Al instante, de donde Ron suponía que estaban los tres niños, comenzó a sonar una flauta. No era ni mucho menos una canción, pues carecía de ritmo, o al menos Ron no se lo encontraba. Pero al perro pareció no importarle aquel detalle, ya que casi desde la primera nota que había sonado, los ojos habían comenzado a cerrársele y poco a poco y entre suspiros fue estirándose en el suelo hasta comenzar a dormir con profundos ronquidos.
"Sigue tocando" .Se escuchó la voz de su yo mas joven. De inmediato, el niño salió de debajo de la capa y se acercó hasta el perro que permanecía dormido. "Creo que podemos abrir la trampilla" .Dijo mirando por encima del lomo. "¿Quieres ir delante, Hermione?"
"Que galante, Ron" .Bufó su hermana aferrada al brazo del Harry adulto.
"¡No, no quiero!" .Se negó la pequeña Hermione.
"Muy bien" .Dijo el pequeño Ron pasando por encima de las patas del enorme perro. Llegó hasta la trampilla y tiró de la argolla para abrirla.
"¿Qué puedes ver?" .Preguntó la pequeña Hermione con tono ansioso.
"Nada… sólo oscuridad… no hay forma de bajar, hay que dejarse caer" .Explicó su yo más joven.
Ron se acercó hasta situarse junto a su yo en el recuerdo y miró por la trampilla. Una negrura absoluta se abría hacia el interior, como si jamás pudieran encontrar el fondo.
"Harry, ¿vamos a tener que saltar nosotros también?" .Preguntó intentando ocultar las pocas ganas que tenía de hacerlo.
Al Harry adulto no le dio tiempo a contestar, cuando la niebla los rodeó y de inmediato se encontraron a oscuras, en un nuevo recuerdo.
"No, ya pensé en eso" .Explicó el Harry adulto. "Así que he puesto fragmentos para ver lo importante. Estamos ya bajo de la trampilla, mirad arriba"
Ron le hizo caso y alzó la cabeza. Lejos… muy, muy a lo lejos, podía ver la pequeña obertura iluminada en lo más alto del techo.
"Merlín" .Se asombró. "Menuda caída"
"Y que lo digas" .Rió Harry.
Durante un instante, una pequeña sombra pareció obstruir un poco la obertura, pero de inmediato desapareció. El cuerpo del pequeño Harry cayó de golpe junto a ellos, haciendo un ruido amortiguado.
"¡Todo bien!" .Lo escuchó gritar hacia lo alto de la trampilla. "¡Fue un aterrizaje suave, puedes saltar!"
"¿Suave?" .Preguntó Hermione temerosa. "¿Qué había aquí debajo?" .Poco a poco se les habían acostumbrado los ojos a la oscuridad, y la joven miraba con atención la extraña planta que había debajo del niño.
"Lazo del diablo" .Se limitó a responder el Harry adulto observando también la enorme planta que casi cubría toda la habitación.
"Santo Merlín" .Se lamentó Ginny retrocediendo un paso instintivamente.
Otro cuerpo cayó sobre la planta.
"¿Qué es esta cosa?" .Preguntó la voz del Ron del recuerdo.
"No sé, alguna clase de planta" .Respondió el otro niño. "Supongo que está aquí para detener la caída. ¡Vamos, Hermione!"
A lo lejos, la música de la flauta se detuvo, substituida de inmediato por fuertes ladridos. La pequeña Hermione cayó segundos después sobre la planta.
"Debemos estar a kilómetros del colegio" .Dijo la niña.
"Me alegro de que esta planta esté aquí" .Dijo su yo mas joven.
"¿Te alegras?" .Replicó la niña con un chillido. "¡Miraos!"
La pequeña Hermione saltó de inmediato contra una de las húmedas paredes. Por el contrario, los otros dos niños no podían ni menearse. El lazo del diablo había estado rodeándolos poco a poco y ahora los tenía a su merced.
"¡Dejad de moveros!" .Ordenó la niña. "Sé lo que es esto. ¡Es Lazo del Diablo!"
"Oh, me alegro mucho de saber cómo se llama, es de gran ayuda" .Gruñó su yo más joven, mientras forcejeaba con la planta, que intentaba rodearle el cuello.
"¡Calla, estoy tratando de recordar cómo matarla!" .Replicó la pequeña Hermione.
"¡Bueno, date prisa, no puedo respirar!" .Dijo el pequeño Harry entre jadeos, mientras la planta le rodeaba y apretaba el pecho.
"Lazo del Diablo, Lazo del Diablo…" .Murmuraba la niña con nerviosismo. "¿Qué dijo la profesora Sprout?... Le gusta la oscuridad y la humedad…"
"¡Entonces enciende un fuego!" .Dijo el pequeño Harry.
"Excelente" .Murmuró el profesor Dumbledore ante la asombrosa velocidad del niño.
Ron también estaba impresionado. No dudaba que si con solo once años hubiese llegado hasta ese punto, a esas alturas, el adulto sería un excelente auror.
"Sí… por supuesto… ¡pero no tengo madera!" .Gimió la pequeña Hermione, retorciéndose las manos por el nerviosismo.
Ante aquel comentario de la niña, y aún sabiendo la enorme tensión del momento, Ron no pudo contener una carcajada que fue coreada al instante por Ginny y el Harry adulto. Hermione, que aún se cogía a su brazo, hundió la cara en su túnica para evitar la vergüenza por lo que había dicho su yo más joven.
"¿TE HAS VUELTO LOCA?" .Preguntó el Ron del recuerdo. "¿ERES UNA BRUJA O NO?"
"¡Oh, de acuerdo!" .Murmuró la niña. Agitó su varita, murmuró unas palabras a penas audibles y de la punta surgieron unas llamas de tonos azules que hicieron que la planta se contrajese contra si misma, soltase a los niños y se refugiase al otro extremo de la estancia, lo más alejada de la súbita luz.
"Me alegro de que hayas aprendido bien Herbología, Hermione" .Dijo el pequeño Harry, mientras se acercaba secándose el sudor de la frente.
"Sí" .Intervino su yo más joven. "Y yo me alegro de que Harry no pierda la cabeza en las crisis. Porque eso de "no tengo madera…" francamente…"
"Procura que Sirius no vea este recuerdo, o te lo restregará hasta el fin de los días" .Comentó Ron mientras seguían a los niños a través del siguiente pasillo.
"¿Tan malo sería?" .Preguntó Harry mirando hacia atrás para hablar con ellos.
"No lo sabes tu bien" .Suspiró Hermione. "Cada vez que se entera que he metido la pata con algo, me lo está restregando hasta que Lily lo echa a dormir a la calle en su forma de Canuto. Según él, las prefectas perfectas no podemos cometer errores así" .Después de decir esto, sonrió ampliamente. "Claro que Lily también se encarga de restregarle durante mucho, mucho tiempo cada vez que lo supero en transformaciones" .Se relamió los labios como hacía Crookshanks cuando se disponía a devorar una araña muy jugosa. "Y créeme que es una satisfacción difícil de igualar"
Harry la miró extrañado unos segundos, como analizando las palabras, por si había oído mal. De pronto soltó una carcajada y sacudió la cabeza murmurando algo para sí, que Ron no pudo escuchar.
Hermione lo miraba con el entrecejo algo fruncido, como si pensara profundamente en algo que le rondaba la cabeza.
"¿Qué sucede?" .Le preguntó en un susurro.
La muchacha tardó unos segundos en contestar. "Me llama mucho la atención su actitud" .Dijo con aire pensativo.
"¿A que te refieres?"
Hermione señaló con un gesto al Harry adulto y luego a los tres niños del recuerdo que caminaban delante de ellos. "Llevo unos días fijándome en sus reacciones. Cuando decimos o hacemos algo que no se espera, queda muy pensativo unos instantes. Y me apuesto lo que quieras a que analiza que pudo haber sido distinto en los mundos, para que varíe nuestra reacción"
"Pero eso es casi imposible, ¿no?" .Repuso Ron pensativo. "Nadie sabe como va a reaccionar otra persona a la perfección, ni si quiera nosotros"
Hermione sacudió la cabeza. "No lo se, Ron, mira a nuestros yo de los recuerdos de Harry. Por el simple hecho de haber sido el elegido, el niño que vivió o como quieran llamarlo en su mundo, incluso a nosotros nos ha cambiado. Tus padres y los de Harry se conocían de antes, así que en nuestro mundo, tú has pasado mucho tiempo con los Potter, Sirius, Remus y Petter. Sin embargo, mira a tu yo del mundo de Harry. No gasta bromas, es muy inseguro y hasta cierto punto, tiene una tendencia a ser muy egoísta" .Explicó mientras el pasillo que recorrían tocaba a su fin. "Ya continuaremos hablando de esto cuando tengamos más tiempo" .Se apresuró a decir en un susurro al detenerse junto a los demás.
La habitación a la que habían llegado era muy amplia y muy bien iluminada. El techo se curvaba muy alto sobre sus cabezas y bajo éste, revoloteaban cientos y cientos de lo que parecían pájaros brillantes. Al fondo había una única puerta cerrada y en un extremo, oculto para los ojos de los niños, había tres escobas dispuestas para volar.
"¿Crees que nos atacarán si cruzamos la habitación?" .Preguntó el Ron del recuerdo.
"Es probable" .Contestó el pequeño Harry. "No parecen muy malos, pero supongo que si se tiran todos juntos… Bueno, no hay nada que hacer… voy a correr"
Vieron como el niño se tapaba la cara con los brazos y salía corriendo, atravesaba la habitación y se detenía en la puerta del fondo sin que los pájaros brillantes hiciesen el menor movimiento de atacar. Los otros dos niños llegaron hasta él e intentaron abrir la puerta, pero nada funcionó.
"¿Y ahora qué hacemos?" .Preguntó su yo mas joven.
"Esos pájaros… no pueden estar sólo por decoración" .Observó la pequeña Hermione con aire pensativo.
Los niños miraron fijamente hacia el techo, donde los extraños pájaros revoloteaban brillando a la luz de las antorchas.
"¡No son pájaros!" .Dijo de pronto el pequeño Harry. "¡Son llaves! Llaves aladas, mirad bien. Entonces eso debe significar…" .Miró alrededor de la habitación, mientras los niños del recuerdo al igual como los observadores fijaban la vista en la bandada de llaves. El niño tenía razón. Ron estaba anonadado. Y pensar que si se quitaba las gafas no veía ni torta. "Sí… mirad ahí. ¡Escobas! ¡Tenemos que conseguir la llave de la puerta!"
"¡Pero hay cientos de llaves!" .Se lamentó la pequeña Hermione.
Su yo mas joven se giró hacia la puerta y miró fijamente la cerradura. "Tenemos que buscar una llave grande, antigua, de plata, probablemente, como la manija"
"Vaya hermanito, quien diría que fueses tan observador" .Comentó Ginny con una risita.
Ron le sacó la lengua infantilmente, sólo para recibir un manotazo de parte de Hermione.
En el recuerdo, los niños habían montado en las escobas y volaban entre las llaves, buscando una que cumpliese con esas características.
"¡Es ésa!" .Gritó el pequeño Harry al cabo de unos pocos minutos. "Esa grande… allí… no, ahí… Con alas azul brillante… las plumas están aplastadas por un lado"
Con aquellas indicaciones, Ron la encontró de inmediato, al igual que su yo más joven que se lanzó de cabeza, golpeándose contra el techo y no cayendo de la escoba por muy poco.
"Sigo sin saber como narices puede encontrar esas cosas, con lo mal que tiene la vista" .Masculló para que tan solo Hermione pudiera escucharlo.
La joven rió disimuladamente. "Será cosa de familia. Recuerda las historias que nos han contado James y Sirius, de cuando jugaban en el equipo de Gryffindor"
"Será eso" .Concedió Ron. Lo cierto es que no le encontraba otra explicación, ya que padre e hijo tenían la vista fatal, pero aquello no les impedía para nada ser los mejores buscadores que había visto jamás.
En el recuerdo, los niños se habían puesto de acuerdo por fin para poder atrapar la escurridiza llave. Tras un par de maniobras, el pequeño Harry consiguió atraparla y de inmediato cruzaron a la siguiente sala.
"¡Waw!" .Se le escapó a Ron.
Se habían detenido al igual que los niños del recuerdo. A sus pies se extendía un gigantesco tablero de ajedrez. Se encontraban justo detrás de las piezas negras. Frente a ellos, al otro extremo de la enorme sala y defendiendo la puerta que podían ver en la pared más alejada, se alzaban amenazantes las piezas blancas.
"¿Ahora que hacemos?" .Preguntó el pequeño Harry en el recuerdo.
"Está claro, ¿no?" .Dijo su yo más joven. "Tenemos que jugar para cruzar la habitación"
"¿Cómo?" .Preguntó la pequeña Hermione visiblemente nerviosa.
"Creo que vamos a tener que ser piezas" .Dijo el Ron del recuerdo, acercándose a una de las piezas, que resultó ser el caballo. Al tocar la pieza con su mano, el caballo cobró vida de pronto y dio una patada en el suelo. El caballero se alzó la visera y lo miró con atención. "¿Tenemos que… unirnos a ustedes para poder cruzar?" .El caballero asintió con la cabeza. "Esto hay que pensarlo…" .Dijo, girándose para mirar a los otros dos niños. "Supongo que tenemos que ocupar el lugar de tres piezas negras" .El niño quedó pensativo unos cuantos segundos. "Bueno, no os ofendáis, pero ninguno de vosotros es muy bueno en ajedrez…"
"No nos ofendemos" .Repuso con rapidez el pequeño Harry. "Simplemente dinos qué tenemos que hacer"
"Vaya" .Se mofó Ron mirando divertido al Harry adulto. "Al parecer hay cosas que no cambian, sea el mundo que sea, ¿verdad?"
El joven soltó una risita. "Y no te imaginas cuanto me alegra eso"
En el recuerdo los niños habían tomado ya las posiciones que tres figuras negras les habían cedido.
El juego había comenzado.
Durante un buen rato el pequeño Ron hizo avanzar a sus piezas, intentando evitar que las blancas no atacaran a sus amigos. Desde el pie del tablero, el Ron de dieciséis años, observaba y murmuraba para si lo que él pensaba que su yo más joven podría hacer en cada momento.
Las piezas iban disminuyendo cada vez más, hasta que…
"Merlín" .Murmuró Ron mirando de hito en hito a su yo más joven. "No puede hacer eso"
"¿Qué sucede?" .Preguntó Hermione, que aún cogida a su brazo, miraba en la misma dirección que Ron, aunque sin ver nada.
Ron ya se había adelantado a los movimientos de su yo más joven y ya tenía casi la certeza de lo que tenía intención de hacer. Había barajado varias ideas, pero por el camino en el que iba desarrollándose la partida, no le quedaba más opción.
"¿Qué pasa, Ron?" .Insistió Hermione.
"Ron se sacrificará para que ganemos la partida" .Respondió el Harry adulto, antes de que Ron pudiese hacerlo.
"¿Qué?" .Preguntaron Hermione y Ginny al unísono.
La mano de Hermione casi podía triturarle los huesos del brazo por la fuerza con la que le apretaba.
"Hermione" .Se quejó el joven soltándole un poco los dedos.
"Lo siento" .Se disculpó la muchacha sonrojándose.
En el recuerdo, el pequeño Ron tomaba aliento y la decisión ya revoloteaba en su mirada.
"Sí…" .Murmuró el pequeño Ron. "Es la única forma… tengo que dejar que me cojan"
"¡No!" .Gritaron los dos niños.
"¡Esto es ajedrez!" .Exclamó enfadado su yo más joven. "¡Hay que hacer algunos sacrificios! Yo daré un paso adelante y ella me cogerá… Eso te dejará libre para hacer jaque mate al rey, Harry"
"Un movimiento perfecto, señor Weasley" .Asintió el director con seriedad, aunque sus ojos brillaban intensamente. "He de decir que ha sido una de las mejores partidas que haya presenciado"
"Gracias, señor" .Dijo Ron abochornado. "Aunque en realidad, yo no he jugado esta partida"
El director le sonrió de manera enigmática, pero no dijo nada más.
El pequeño Ron dio un paso adelante y de inmediato la reina blanca saltó y le golpeó con fuerza en la cabeza.
"Uf" .Se quejó Ron viendo como caía inerte su yo más joven. "Eso ha tenido que dolerme"
Mientras la reina blanca apartaba al niño a un lado, Harry caminó los pasos que quedaban hasta plantarse frente al rey blanco.
La enorme pieza se quitó la corona y la dejó caer a los pies de Harry. De inmediato, todas las piezas blancas saludaron y se retiraron a ambos extremos, dejando libre la puerta.
Los niños se apresuraron a perderse por ella, tras echar una última mirada al pequeño Ron que permanecía inconsciente.
"Eso, dejadme ahí tirado" .Masculló Ron corriendo junto a los demás para seguir a los niños. "Ten amigos para esto"
"No te quejes y corre" .Gruñó Hermione que parecía nuevamente enfadada. "No estarías así si pensaras un poco antes de actuar. Y ese pequeño Ron, no tiene la escusa del orgullo merodeador para justificar las locuras"
La risita de su hermana cortó cualquier réplica que se le pudiese haber ocurrido. Aunque siendo sincero consigo mismo, no se le ocurrió nada lo suficientemente contundente como para replicarle a Hermione.
Pasaron a través de un pasillo, donde un enorme trol yacía en el suelo, desmadejado y con un enorme chichón en la cabeza.
"Suerte que no han necesitado enfrentarse con este" .Musitó Ginny.
"El problema, señorita Weasley, es que alguien si que pudo vencerlo fácilmente, y los espera más adelante" .Explicó con suavidad el director.
Ginny se estremeció visiblemente.
Los niños habían cruzado ya por la siguiente puerta, pero antes de que ellos llegaran, una cortina de fuego color púrpura se alzó frente a ellos.
"Mierda" .Gruñó Ron. "¿Cómo vamos a pasar?"
Harry soltó una risita. "Ron, esto es un recuerdo, no puede hacerte ningún daño" .Dijo mientras pasaba tranquilamente una mano a través del fuego, para demostrar sus palabras.
Los dos profesores soltaron una pequeña risita, aunque como de costumbre, la de Snape fue despectiva.
Sin miedo a lo que les hubiese podido hacer el fuego, el grupo cruzó a la siguiente habitación.
Los niños ya se encontraban frente a una pequeña mesa repleta de botellas de varios tamaños y formas. En el otro extremo de la habitación, una cortina de llamas negras obstruía el paso a la siguiente habitación.
La pequeña Hermione caminaba de un lado hacia el otro, contando botellas y murmurando para sí.
"Lo tengo" .Dijo tras unos segundos. "La más pequeña nos llevará por el fuego negro, hacia la Piedra"
El pequeño Harry miró la diminuta botella durante unos segundos. "Aquí hay sólo para uno de nosotros" .Dijo. "No hay más que un trago"
Los niños se miraron un instante.
"¿Cuál nos hará volver por entre las llamas púrpura?"
La pequeña Hermione señaló otra botella igual de pequeña.
"Tú bebe de ésa" .Dijo el pequeño Harry. "No" .Cortó la réplica de la niña. "Vuelve, busca a Ron y coge las escobas del cuarto de las llaves voladoras. Con ellas podréis salir por la trampilla sin que os vea Fluffy. Id directamente a la lechucería y enviad a Hedwig a Dumbledore, lo necesitamos. Puede ser que yo detenga un poco a Snape, pero la verdad es que no puedo igualarlo"
El aludido resopló casi con diversión, pero no objetó nada al respecto del comentario del niño.
"Pero Harry… ¿y si Quien-tú-sabes está con él?"
"Bueno, ya tuve suerte una vez, ¿no?" .Replicó, señalando su cicatriz. "Puede ser que la tenga de nuevo"
El director negó con la cabeza apesadumbrado.
"Harry, eso no ha sido demasiado inteligente" .Murmuró. "No es nada responsable que juegues así con la protección que te otorgó el sacrificio de Lily"
"Lo se, profesor" .Repuso el muchacho. "Pero en ese momento yo no sabía nada de por que tenía la cicatriz"
El anciano asintió brevemente, dándole la razón.
"Mira el lado bueno" .Comentó Ron. "Si te sirve de consuelo, estoy completamente seguro de que tu yo de nuestro mundo hubiese hecho lo mismo"
"Eso es verdad" .Asintió Hermione, sonriéndole al joven. "En ese aspecto, sois iguales"
El Harry adulto sonrió, al parecer complacido por aquella información. Mientras tanto, en el recuerdo Hermione desaparecía a través del fuego púrpura y se perdía de vista, dejando al pequeño Harry solo en aquella habitación.
El niño cogió la pequeña botella que Hermione le había señalado minutos atrás y se enfrentó a las llamas negras, se bebió el contenido de un trago y tras un pequeño estremecimiento, se adentró sin vacilar a través del fuego.
"Decidido es, sin duda" .Murmuró Ginny mientras seguían al pequeño a través de las llamas. "Yo me lo habría pensado un par de veces"
"¿Te imaginas a Harry pensando antes de hacer alguna de sus locuras?" .Preguntó Hermione alzando una ceja.
"Mas bien no" .Admitió Ginny suspirando. "Si pensara, no haría las cosas que hace"
"Lo siento" .Intervino el Harry adulto. "Pero comienzo a sentirme aludido. ¿Podríais comentar esas cosas cuando no esté presente? Ya me las dicen demasiado las Ginny y Hermione de mi mundo"
Las dos muchachas se miraron un instante y de inmediato se echaron a reír, coreadas por Ron y el director.
"¡Usted!" .Exclamó el Harry del recuerdo, acallando las risas.
En la habitación se encontraba el espejo de oesed, pero no era Snape el que se hallaba frente a él, sino Quirrell.
"Yo" .Confirmó el hombre con calma, sin rastro del extraño tic y el tartamudeo que había mostrado durante todos los recuerdos que habían visto hasta el momento. "Me preguntaba si me iba a encontrar contigo aquí, Potter"
"Joder" .Exclamó Ron sin poder evitarlo. "A este no me lo esperaba" .Admitió. "Vale que Snape no sea el malo de la historia… pero ¿éste tío?" .Sacudió la cabeza. "La verdad es que al menos a mi me la ha colado"
"No eres el único" .Dijo Hermione entrecerrando los ojos.
Ginny asintió, confirmando sus palabras.
Los tres adultos compartieron una mirada. Al parecer, el director y Snape ya lo sospechaban.
"Deduzco que en este mundo sucedió algo semejante" .Dijo Harry.
El director asintió. "Aunque como podrás suponer, ni tu yo más joven ni los aquí presentes señor Weasley y la señorita Granger se vieron involucrados en el asunto. Cuando Severus se percató de que Quirrell había desaparecido durante un buen rato, me mandó una lechuza y pude volver a tiempo" .Esbozó una divertida sonrisa. "Aunque no hubiese hecho falta que me apresurara, por que Quirrell continuaba frustrado por no encontrar la piedra"
Harry soltó una risa divertida mientras asentía con la cabeza.
En el recuerdo, el profesor Quirrell había atado a Harry con unas sogas y en aquellos momentos daba vueltas al marco del enorme espejo, murmurando para sí.
"¿Qué hace este espejo? ¿Cómo funciona? ¡Ayúdame, Maestro!"
Y para el horror tanto del pequeño Harry como de los demás, una gélida voz sonó en la estancia, procedente del turbante que cubría la cabeza de Quirrell.
"Utiliza al muchacho… Utiliza al muchacho…"
"No puede ser" .Murmuró Hermione tapándose la boca con las manos.
"Me temo que así es, señorita Granger" .Dijo Snape, que en aquella ocasión sonó realmente preocupado.
En el recuerdo, Quirrell había desatado al pequeño Harry y lo había llevado hasta colocarlo frente al espejo.
Pudieron ver el reflejo del niño, pálido y con rostro asustado. De pronto, el reflejo le sonrió, se metió una mano al bolsillo y de él sacó una extraña piedra de color rojo intenso. Se la mostró al pequeño Harry que permanecía quieto frente a su reflejo y volvió a guardarla en el bolsillo.
Durante una fracción de segundo, la cara del niño mostró la enorme sorpresa que sintió al notar la piedra en su propio bolsillo, pero Quirrell no pareció notarlo.
"¿Y ya está?" .Preguntó Ron incrédulo. "¿Así sin más, y ya tiene la piedra?"
"Exacto" .Confirmó Dumbledore sonriente. "Pero no crea que ha sido tan sencillo, señor Weasley. No cualquiera podía sacar la piedra del espejo"
Ante su mirada interrogante, el anciano sonrió pero no contestó a su muda pregunta.
La actitud del anciano comenzaba a tocarle un poco las narices, aunque por supuesto, no pensaba decírselo.
En el recuerdo, Harry había mentido descaradamente, explicando una versión de lo que supuestamente su yo más joven había visto al reflejarse en el espejo. Quirrell lo había creído a pies juntillas, pero la extraña voz no le había creído ni por un momento.
"Él miente… él miente"
"¡Potter, vuelve aquí!" .Gritó Quirrell. "¡Dime la verdad! ¿Qué es lo que has visto?"
El pequeño, que había intentado escapar, no tuvo más remedio que detenerse, aunque aún no había dado ni cinco pasos.
"Déjame hablar con él… cara a cara…" .La voz fría sonó de nuevo, haciéndolos estremecer a todos.
"¡Maestro, no está lo bastante fuerte todavía!"
"Tengo fuerza suficiente… para esto"
No podía ser, era demasiado terrible para que fuese cierto. Frente a sus ojos, el profesor Quirrell comenzó a deshacer el turbante que cubría su cabeza.
"Merlín, no puede ser" .Gimió Ginny visiblemente asustada. "Dime que no es él" .Suplicó al Harry adulto, que impasible, observaba la escena con sus verdes ojos oscurecidos.
Ron intentó acercarse a su hermana, que se veía bastante nerviosa, aunque continuaba aferrada al brazo de Harry. Pero antes de poder dar ni un paso, el joven se soltó de su agarre con delicadeza y le rodeó los hombros con el brazo para relajarla.
Ron frunció el entrecejo, pero enseguida se calmó. La mano de Harry frotaba con delicadeza el hombro de Ginny, tranquilizándola. La muchacha había apoyado la cabeza en el costado del joven y se atrevió a mirar fijamente al rostro pálido que había aparecido en la nuca de Quirrell.
Todos se tensaron ante aquello y Hermione le apretó tanto el brazo que los dedos comenzaron a hormiguearle.
Los ojos rojos de Voldemort miraban fijamente al pequeño Harry que parecía paralizado. Y no era para menos.
"Harry Potter…" .Susurró, con aquel tono gélido que le hizo estremecer hasta la punta de los pies. "¿Ves en lo que me he convertido? no más que en sombra y quimera… Tengo forma sólo cuando puedo compartir el cuerpo de otro… Pero siempre ha habido seres deseosos de dejarme entrar en sus corazones y en sus mentes… La sangre de unicornio me ha dado fuerza en estas semanas pasadas… tú viste al leal Quirrell bebiéndola para mí en el bosque… y una vez que tenga el Elixir de la Vida seré capaz de crear un cuerpo para mí… Ahora… ¿por qué no me entregas la Piedra que tienes en el bolsillo?"
El asombro se reflejó en el rostro del niño, al igual que pensó que se reflejó en aquel momento en el suyo propio. Hermione murmuró algo a su lado, pero Ron estaba demasiado absorto en aquella última revelación para comprenderlo.
"¿Cómo lo sabe?" .Preguntó Ginny visiblemente más calmada.
"Voldemort es un gran lejeremente" .Informó el profesor Snape con su nuevo tono de preocupación que tanto contrastaba con el habitual de desprecio.
La cara que adoptó Ron tuvo que ser muy cómica, ya que el Harry adulto sonrió sin poder evitarlo.
"Ron, no esperarás que incluso yo haya aprendido lejeremancia y oclumancia y que lord Voldemort no pueda hacerlo también"
A regañadientes, tuvo que darle la razón.
El profesor Snape había vuelto a mirar a Harry de aquella forma tan extraña, como si por un instante lo mirase con… ¿respeto?
Ron sacudió la cabeza. Seguramente se lo habría imaginado. Aquello debía ser cosa del cansancio, que pensándolo bien, ya llevaban muchas horas sumergidos en los recuerdos de Harry… ¿Qué hora sería? Seguramente ya habría pasado la hora de comer.
Como para corroborar aquello, el estómago de Ron sonó en aquel preciso instante haciéndolo sonrojar.
Ginny soltó una risita al igual que Harry, pero Hermione, visiblemente avergonzada, le dio un codazo en las costillas.
"No se preocupe, señor Weasley, creo que no falta demasiado para que puedan descansar y comer algo. ¿Verdad, Harry?" .Dijo el profesor Dumbledore, visiblemente divertido por la situación.
"Si, profesor, tan solo queda un recuerdo más, a parte de este" .Informó el muchacho.
"Estupendo" .Dijo Ron. "Y no es que me aburra" .Se apresuró a decir al sentir la desaprobadora mirada de Hermione. "Me encantan tus recuerdos, Harry, pero ya debe ser tarde y…"
Hermione lo calló de un pisotón y le indicó por señas que mirase al recuerdo.
Los demás soltaron pequeñas risitas ahogadas.
En el recuerdo, Quirrell se había acercado demasiado a Harry y le había aferrado la muñeca. De inmediato soltó un grito y se apartó, como si se hubiera quemado.
Lo curioso fue que en efecto, así era. La mano del profesor se había llenado de ampollas rojas y brillantes.
"¡Atrápalo, atrápalo!" .Rugió Voldemort.
El profesor arremetió de nuevo contra el niño, haciéndolo caer al suelo. De nuevo lo soltó, gimiendo por el dolor. Por alguna extraña razón, quirrell no podía tocar al niño. Sus manos estaban más en carne viva que antes.
"Maestro, no puedo sujetarlo… ¡Mis manos… mis manos!"
"¡Entonces mátalo, idiota, y termina de una vez!" .Exclamó la fría voz de Voldemort.
Quirrell alzó la mano para asestar una maldición, pero el niño fue más rápido. Se incorporó y se aferró con fuerza a la cara del profesor.
El hombre gritó y se alejó del niño, con la cara enrojecida al igual que sus manos.
El pequeño lo observó con curiosidad y la determinación brilló en sus ojos, al igual como ya lo había visto hacer en los del Harry adulto. Se aferró a la muñeca de Quirrell y apretó con fuerza.
Los chillidos de dolor del profesor se unieron a los de furia de Voldemort. El niño mantuvo firme su presa. Su rostro se crispaba por el dolor, mientras la cicatriz de su frente brillaba enrojecida.
Cuando el niño comenzó a desvanecerse por el dolor, varias cosas sucedieron a la vez. A través de las llamas negras apareció la imponente silueta del director, al mismo tiempo que el cuerpo del profesor Quirrell se deshacía como ceniza, dejando tras de sí una neblina negra y maligna que tras mirar con odio al niño y al director, se desvaneció en el aire.
El recuerdo acabó una vez más y todos a la vez soltaron el aire que habían estado reteniendo en los pulmones.
"Merlín" .Jadeó Hermione. "Eso ha sido intenso.
"Y que lo digas" .Confirmó Ginny acurrucándose más contra el cuerpo de Harry.
Ron los observó algo ceñudo, hasta que Hermione le dio un sutil pisotón.
Un nuevo recuerdo se había formado a su alrededor. Se encontraban en la enfermería del colegio. El pequeño Harry estaba tumbado en una de las camas, con su negro pelo resaltando enormemente contra la blancura de las sábanas.
Sentado en una silla junto a la cama, se encontraba el director, que lo observaba con paciencia, esperando a que el niño despertara.
Finalmente y tras unos pocos minutos, los ojos del niño temblaron y se abrieron lentamente.
"Buenas tardes, Harry" .Lo saludó el anciano, sonriéndole con afecto.
El niño pareció extrañado en un principio y de pronto abrió los ojos en alerta e intentó incorporarse.
"¡Señor! ¡La Piedra! ¡Era Quirrell! ¡Él tiene la Piedra! Señor, rápido…"
"Cálmate, querido muchacho, estás un poco atrasado" .Dijo Dumbledore. "Quirrell no tiene la Piedra"
"¿Entonces quién la tiene? Señor, yo…"
"Harry, por favor, cálmate, o la señora Pomfrey me echará de aquí"
Todos rieron ante aquello, incluido el director.
"Señor, ¿Eso es verdad?" .Preguntó Ginny con voz risueña.
"Me temo que si, señorita Weasley" .Confirmó el anciano sonriendo. "Popy es la dueña y señora de la enfermería" .Fingió un escalofrío. "Ni si quiera yo puedo con ella"
Todos volvieron a reír.
En el recuerdo, el pequeño Harry miró a su alrededor por primera vez, examinando todo lo que lo rodeaba, hasta que su mirada se posó en una enorme montaña de golosinas que descansaba sobre su mesita de noche.
"Regalos de tus amigos y admiradores" .Dijo Dumbledore, radiante de alegría. "Lo que sucedió en las mazmorras entre tú y el profesor Quirrell es completamente secreto, así que, naturalmente, todo el colegio lo sabe. Creo que tus amigos, los señores Fred y George Weasley, son responsables de tratar de enviarte un inodoro. No dudo que pensaron que eso te divertiría. Sin embargo, la señora Pomfrey consideró que no era muy higiénico y lo confiscó"
Ante aquello y recordando el recuerdo que habían visto en el andén nueve y tres cuartos, Ron soltó una sonora carcajada.
"Merlín" .Murmuró secándose las lágrimas de la risa. "Esto hay que enseñárselo a los gemelos, a James y Sirius. Seguro que les encanta"
"Pero no es justo" .Se quejó Ginny. "Se suponía que el inodoro iba a ser para mi"
El Harry adulto la miró sorprendido un instante antes de romper a reír.
En el recuerdo, el director continuaba explicándole al niño lo sucedido y como habían destruido la piedra.
"¿Señor?" .Dijo el Harry del recuerdo. "Estuve pensando… Señor, aunque la Piedra ya no esté, Vol… quiero decir Quién-usted-sabe..."
"Llámalo Voldemort, Harry" .Lo cortó el director. "Utiliza siempre el nombre correcto de las cosas. El miedo a un nombre aumenta el miedo a la cosa que se nombra"
"Sí, señor" .Asintió el pequeño. "Bien, Voldemort intentará volver de nuevo, ¿no? Quiero decir… No se ha ido, ¿verdad?"
"No, Harry, no se ha ido" .Le confirmó el anciano. "Está por ahí, en algún lugar, tal vez buscando otro cuerpo para compartir… Como no está realmente vivo, no se le puede matar. Él dejó morir a Quirrell, muestra tan poca misericordia con sus seguidores como con sus enemigos. De todos modos, Harry, tú tal vez has retrasado su regreso al poder. La próxima vez hará falta algún otro preparado para luchar y, si lo detienen otra vez y otra vez, bueno, puede ser que nunca vuelva al poder"
"Profesor, creo que ahí fue usted un poco optimista ¿no?" .Preguntó Ron algo dubitativo.
"Tiene razón, señor Weasley" .Asintió el anciano director dedicándole una breve sonrisa. "Supongo que mi yo del mundo de Harry, quiso suavizarle el asunto al niño. Recuerde que solo tenía once años en este recuerdo"
Ron asintió de acuerdo con el anciano.
"Señor, hay algunas cosas más que me gustaría saber, si me las puede decir… cosas sobre las que quiero saber la verdad…" .Dijo el niño tras unos segundos de silencio.
"La verdad" .Dumbledore suspiró. "Es una cosa terrible y hermosa, y por lo tanto debe ser tratada con gran cuidado. Sin embargo, contestaré tus preguntas a menos que tenga una muy buena razón para no hacerlo. Y en ese caso te pido que me perdones. Por supuesto, no voy a mentirte"
"Bien… Voldemort dijo que sólo mató a mi madre porque ella trató de evitar que me matara" .Dijo el pequeño . "Pero ¿por qué iba a querer matarme a mí en primer lugar?"
"Esa es una muy buena pregunta" .Dijo Hermione sonriente.
"En efecto, señorita Granger" .Confirmó el anciano director. "Aunque me temo que esa pregunta no vaya a contestarla por el momento"
Y como para corroborar las palabras del anciano, en el recuerdo, el director Dumbledore suspiró con pesar.
"Vaya, la primera cosa que me preguntas y no puedo contestarte. No hoy. No ahora. Lo sabrás, un día… Quítatelo de la cabeza por ahora, Harry. Cuando seas mayor… ya sé que eso es odioso… bueno, cuando estés listo, lo sabrás"
"Me alegro de conocerme bien a mi mismo" .Dijo radiante el anciano director ante las estupefactas miradas de todos. "No me parece correcto contarle a un niño de once años la profecía y la repercusión que pueda tener sobre él" .Aclaró. "Supongo que mi homólogo de ese mundo pensaría igual que yo"
El Harry adulto asintió a sus palabras.
"¿Y por qué Quirrell no podía tocarme?" .Preguntó a continuación el niño en el recuerdo.
"Tu madre murió para salvarte" .Comenzó a explicar el anciano director. "Si hay algo que Voldemort no puede entender es el amor. No se dio cuenta de que un amor tan poderoso como el de tu madre hacia ti deja marcas poderosas. No una cicatriz, no un signo visible… Haber sido amado tan profundamente, aunque esa persona que nos amó no esté, nos deja para siempre una protección. Eso está en tu piel. Quirrell, lleno de odio, codicia y ambición, compartiendo su alma con Voldemort, no podía tocarte por esa razón. Era una agonía el tocar a una persona marcada por algo tan bueno"
El pequeño Harry se enjugó unas traviesas lágrimas que se le habían escapado. Sutilmente, el anciano director había desviado la mirada hacia la ventana, para dejarle al pequeño al menos esa mínima intimidad.
Aferrada a su brazo, Hermione tragó saliva, intentando retener las lágrimas que pugnaban por escapar. Casi se les había olvidado que en el mundo de Harry, los Potter no habían visto crecer a su hijo y aquella explicación del Dumbledore del recuerdo, había avivado aquella sensación.
Ron le dio unos torpes golpecitos en la mano, y la muchacha le devolvió una tímida pero agradecida sonrisa.
"¿Y la capa invisible… sabe quién me la mandó?" .Preguntó el niño después de haberse enjugado las lágrimas con la sábana.
"Ah… Resulta que tu padre me la había dejado y pensé que te gustaría tenerla" .Los ojos de Dumbledore brillaron intensamente. "Cosas útiles… Tu padre la utilizaba sobre todo para robar comida en la cocina, cuando estaba aquí"
"Si usted supiera" .Ron se mofó.
Hermione le dio un pisotón con el rostro más ceñudo que nunca, mientras el resto reía. Salvo Snape, por supuesto, que se limitó a gruñir.
"Y hay algo más…" .Dijo el niño.
"Dispara" .Lo animó el anciano.
"Quirrell dijo que Snape…"
"El profesor Snape, Harry" .Lo corrigió el director con amabilidad.
"Sí, él… Quirrell dijo que me odia, porque odiaba a mi padre. ¿Es verdad?" .Preguntó evitando a posta tratar de profesor a Snape.
"Bueno, ellos se detestaban uno al otro" .Comenzó a explicar, ignorando la deliberada evasión del niño hacia Snape. "Como tú y el señor Malfoy. Y entonces, tu padre hizo algo que Snape nunca pudo perdonarle"
"No creo que sea igual, profesor" .Murmuró Ron.
"Le sorprendería ver las semejanzas, señor Weasley"
"¿Qué?" .Preguntó el pequeño en el recuerdo.
Ron había abierto la boca para discrepar con el director, pero no tuvo ocasión.
"Le salvó la vida"
"¿Qué?"
Aquella respuesta sonó al unísono tanto en el recuerdo, como de parte de los tres adolescentes presentes en la escena.
"Sí…" .Explicó el anciano con aire soñador. "Es curiosa la forma en que funciona la mente de la gente, ¿no es cierto? El profesor Snape no podía soportar estar en deuda con tu padre… Creo que se esforzó tanto para protegerte este año porque sentía que así estaría en paz con él. Así podría seguir odiando la memoria de tu padre, en paz…"
"Albus, eso no…" .Comenzó a decir Snape con el entrecejo fruncido.
"Lo sé, Severus" .Lo cortó el director. "¿A caso preferirías que le hubiese contado toda la verdad?"
El profesor Snape miró fijamente al director durante varios segundos, mientras en el recuerdo, el pequeño Harry observaba al director con cara de no haber entendido ni una sola palabra. Finalmente el profesor asintió con brevedad y volvió a mirar el recuerdo.
Ron se encogió de hombros y miró a Hermione, que tampoco parecía haber comprendido nada. Un poco más allá, Ginny miraba al Harry adulto con una sonrisita y le tiraba insistentemente de la manga, mientras éste negaba divertido con la cabeza.
Al parecer, el poder de persuasión de Ginny no causaba el mismo efecto en aquel Harry.
"Y señor, hay una cosa más…" .Decía el pequeño Harry en el recuerdo.
"Venga Harry, porfa…" .Insistía Ginny.
"¿Sólo una?" .Preguntó sonriente el anciano director en el recuerdo.
"Si no te cuesta nada… te prometo que no se lo diré a nadie" .Continuaba Ginny.
"¿Cómo pude hacer que la Piedra saliera del espejo?" .Preguntó el niño.
"Señorita Weasley" .Gruñó el profesor Snape, haciendo que Ginny se detuviera en seco y se sonrojara furiosamente.
"Lo siento, profesor" .Murmuró encogiéndose de vergüenza contra el brazo de Harry, que se reía silenciosamente.
"Ah, bueno, me alegro de que me preguntes eso" .Dijo deleitado el profesor Dumbledore, respondiendo a la pregunta del niño. "Fue una de mis más brillantes ideas y, entre tú y yo, eso es decir mucho. Sabes, sólo alguien que quisiera encontrar la Piedra, encontrarla, pero no utilizarla, sería capaz de conseguirla. De otra forma, se verían haciendo oro o bebiendo el Elixir de la Vida. Mi mente me sorprende hasta a mí mismo… Bueno, suficientes preguntas. Te sugiero que comiences a comer esas golosinas. Ah, las grageas de todos los sabores. En mi juventud tuve la mala suerte de encontrar una con gusto a vómito y, desde entonces, me temo que dejaron de gustarme. Pero creo que no tendré problema con esta bonita gragea, ¿no te parece?"
.Sonrió y se metió en la boca una gragea de color dorado que lo hizo atragantarse. "¡Ay de mí! ¡Cera del oído!"
Todos rompieron a reír, mientras el recuerdo finalmente acababa y la niebla volvía a rodearlos.
"Al parecer, en tu mundo continuarán sin gustarme" .Dijo el director sonriendo a Harry.
"Creo que no volví a verlo comiendo ninguna, profesor" .Respondió, mientras rodeaba de nuevo a Ginny por la cintura para salir del recuerdo.
El director tomó del codo a Ron y Hermione como la última vez y juntos, salieron del recuerdo.
Después de un vertiginoso viaje entre un remolino de colores y sombras, aterrizaron nuevamente en el despacho circular del director.
"Bueno. Ha sido un viaje muy, pero que muy interesante" .Dijo el profesor Dumbledore sentándose tras su escritorio.
Colocó las manos sobre la mesa entrelazando sus largos y delgados dedos mientras observaba con sus penetrantes ojos azules cómo Harry volvía a introducir aquella substancia plateada en su sien. El profesor Snape había vuelto a alejarse a un rincón y se apoyaba contra la chimenea del despacho. Ginny y Hermione, al igual que el director, observaban a Harry, sentadas en sus sillas.
El hambre que sentía Ron se había hecho más acuciante. Tan solo esperaba que no le volviese a rugir el estómago. Miró por la ventana y se sorprendió al ver que el sol había recorrido ya un largo trecho de su trayectoria por el cielo.
"Como ya he dicho, han sido unos recuerdos muy interesantes" .Dijo de nuevo el director, una vez que Harry se sentó en la silla que aún quedaba libre. "Hemos podido comprobar que tu infancia ha sido muy diferente a la de tu homólogo en nuestro mundo, aunque si me permites, te diré que excepto esa pasión por las bromas y una condición física mejor a la tuya, las diferencias son mínimas" .Quedó pensativo unos instantes. "No quiero entreteneros mucho más, ya que por lo que veo, hemos pasado gran parte del día aquí metidos y todos necesitamos un descanso. Si te parece bien, Harry, me voy a poner en contacto con James y Lily y les contaré todo lo sucedido para organizar una reunión. Creo que estarás de acuerdo conmigo, que esta oportunidad de que interactúes con tus padres no volverá a repetirse y hay que aprovecharla"
El joven asintió brevemente con la cabeza y Ron pudo ver en sus ojos la emoción que intentaba reprimir.
No debió ser el único en notarlo, ya que Ginny le tomó la mano y se la apretó brevemente. Las dos muchachas tenían los ojos brillantes, intuyendo incluso mejor que él lo que aquello significaría para Harry.
"Estupendo" .Sentenció el director. "Antes de marcharos, me gustaría decirte una última cosa, Harry" .El joven asintió sin pronunciar palabra. "Por lo que he visto en el recuerdo y lo que llevo observando estas dos semanas que estás con nosotros, puedo observar que aunque en esencia eres el mismo, tu comportamiento ha cambiado mucho. Sé que tienes que haber pasado por muchas cosas en tu vida. Quizá incluso por cosas que ninguno de los presentes por mucha edad que tengamos, hayamos visto o vivido jamás" .Mantuvo el silencio por unos segundos con la mirada fija en sus dedos entrelazados, como si buscara las palabras exactas. Finalmente alzó de nuevo la mirada y la clavó con firmeza en los verdes ojos de Harry. "Por eso, voy a pedirte que te relajes. Se que no te resulta fácil, pero tienes que darte cuenta de que en este mundo, Voldemort no va tras de ti. Para Tom, puede que ni si quiera existas o que seas simplemente el hijo de un gran auror, pero en nuestro mundo, la profecía no tiene ningún valor, puesto que no se cumplió cuando debió hacerlo. Harry, aquí no eres el niño que vivió, no eres el elegido. Aquí no eres más que otro alumno. En una situación más que especial, eso te lo concedo, pero no hay nada que te pueda poner más en peligro que a cualquiera del resto de los alumnos del castillo" .Hizo una nueva pausa y prosiguió. "Relájate, muchacho. Aprovecha por el momento la oportunidad que se te ha brindado para hacerlo. Si todo sale como yo pienso, ya tendrás tiempo de volver a ser el elegido y de volver a luchar. Pero mientras puedas, descansa y disfruta del tiempo que estés aquí, como un alumno más"
El silencio los cubrió como un sudario, tan solo roto por los tenues canturreos del fénix del director, que se balanceaba brevemente sobre su percha, mientras Harry y el profesor Dumbledore se miraban fijamente a los ojos.
Finalmente Harry asintió brevemente. "Lo intentaré, profesor"
"Sé que no te será fácil, pero con la ayuda de tus amigos, seguro que lo conseguirás" .Dijo sonriéndoles a todos con aquella sonrisa paternal, como si todos fuesen sus nietos favoritos. "Ahora ya no os entretendré más. Ya me pondré en contacto con vosotros cuando haya explicado con pelos y señales todo el asunto a James y Lily y estén preparados para verte. Id a comer algo y a disfrutar de lo que queda de fin de semana"
Ron se puso en pie el primero, antes de que su estómago lo traicionara una vez más y lo pusiera en evidencia, o mucho peor, bajo la furia de Hermione.
Salieron del despacho en fila, con Harry cerrando la comitiva. Los pasillos del castillo parecían estar desiertos. La luz del sol que entraba a través de las ventanas comenzaba a volverse cada vez más rojiza.
Al encontrarse de nuevo fuera del despacho, su hermana se apresuró a situarse junto a Harry, que parecía sumido en sus pensamientos, pero en aquella ocasión no se aferró de su brazo. No sabía que sucedía con su hermana y no estaba seguro de querer saberlo. Nunca la había visto tan cerca de ningún chico que no fuera de la familia, y los pocos que se le habían acercado, él y Harry se habían encargado de ahuyentarlos.
¿Qué debería hacer si ahora su hermana se acercaba a éste Harry?
Ron no se veía capaz de gastarle una broma a aquel Harry. Y no por que fuese un auror y muy posiblemente le leyese la mente antes de que él pudiese hacer nada, sino por que en aquellas dos semanas que habían ido juntos a clase, se había convertido en su amigo y por mucho que le pesara, le gustaba que su hermana se acercara a él. Claro que él hubiese deseado que en vez de éste, hubiese sido al Harry de su propio mundo.
Ron sacudió la cabeza. No podía pensar tanto con el estómago vacío. Además que él de estas cosas no entendía ni la mitad, como muy bien se lo recordaba Hermione constantemente.
Decidió dejarlo por el momento y mejor le comentaría sus dudas a la muchacha, que seguro que hablaría con Ginny de estas cosas y podría explicárselo.
Miró de reojo a Harry. El joven parecía seguir sumido en sus pensamientos. Caminaba mirando al frente pero sin ver nada, recorría los pasillos siguiéndolos a ellos o por la simple fuerza de la costumbre.
Frunció el entrecejo. El director Dumbledore tenía razón. Éste Harry parecía mayor de lo que en realidad era. Sin falta tendría que hablar con las chicas para ayudarlo a relajarse y divertirse.
Junto al joven, Ginny lo miraba de vez en cuando con la preocupación pintada en la cara, pero sin atreverse a interrumpirlo. Al menos sabía que por parte de Ginny no habría problema en ayudar al joven.
Llegaron finalmente al gran vestíbulo y sin preguntar a los demás, Ron se encaminó hacia las cocinas. Sucediese lo que tuviera que suceder, mejor que los pillase con el estómago lleno. Así siempre se pensaba mucho mejor.
