N/A: Hola a todos.

Perdón por haber tardado en actualizar, pero mi vida ha sido un pequeño caos últimamente. Ahora que estamos en verano y tendré en un tiempo vacaciones, a parte de fines de semana libre, espero poder actualizar algunos capítulos con más rapidez.

Pero de momento, espero que este os guste.

Un saludo muy grande a todos y gracias por vuestra paciencia.

Harry abrió los ojos y enseguida volvió a cerrarlos. El intenso color naranja de la habitación de Ron lo había cegado momentáneamente. Lenta, muy lentamente volvió a abrirlos y por fin pudo ver a su alrededor. Desde las paredes, los pósters de los Chudley Canons lo saludaban mientras efectuaban piruetas montados en sus escobas.

Durante un instante tubo una sensación de dejabú y se planteó si todo lo vivido aquella mañana en el cementerio del valle de Godrick no había sido más que un sueño. Pero el dolor que sintió en todo su cuerpo al intentar moverse le indicó que todo había sido real.

Cerró nuevamente los ojos, pero una voz cerca suyo lo hizo sobresaltarse.

"Yo de ti no fingiría. Aquí el único que no ve ni torta sin las gafas eres tú"

Con algo de dificultad, Harry giró lentamente la cabeza y posó sus ojos verdes en la borrosa figura de Ron, que estaba sentado en la cama de al lado.

Tanteó torpemente con la mano en la mesita y consiguió ponerse las gafas para ver más nítidamente al homólogo de su mejor amigo en aquel mundo.

El Ron adulto estaba sentado despreocupadamente sobre su cama, con las piernas cruzadas y la espalda apoyada contra la pared. Sobre sus rodillas descansaba un gran libro abierto, que seguramente había estado leyendo hasta aquel momento. A su alrededor y ocupando gran parte del espacio disponible sobre la cama, multitud de pergaminos sueltos se esparcían sin orden ni concierto aparente.

"¿Qué hora es?" .Preguntó echando un vistazo de reojo a la luz que entraba por la ventana abierta y que parecía ser mucho menor que la que entraba por la mañana.

"Digamos que te has perdido la comida y que casi te pierdes también la cena" .Respondió Ron cerrando el libro tras poner una marca y dejándolo a un lado sobre la cama.

Harry lo miró de nuevo, temeroso de recibir una bronca por lo que había hecho, pero el joven pelirrojo no parecía enfadado. Lo observaba con sus ojos azules con una chispa de diversión en sus profundidades.

"¿No vas a decirme nada?" .Preguntó al fin, tras unos segundos de tenso silencio.

Ron sonrió levemente y la chispa en sus ojos aumentó.

"¿Para qué?" .Se encogió de hombros. "Abajo te esperan mi madre, Hermione y Ginny para hacerlo. Yo me limitaré a observar y disfrutar del espectáculo"

Harry soltó un gemido.

"Me van a matar"

Ron rió por lo bajo. "No creo que lleguen hasta ese punto, pero reconozco que no me gustaría estar en tu pellejo en estos momentos"

"¿Tan mal está la cosa?"

Ron soltó una carcajada. "¿No has notado algunos dolorcillos?" .Se acomodó mejor en la cama, estirando las piernas, sin preocuparse de estar arrugando los pergaminos que había a su alrededor. "Mamá te ha curado el cráneo, que te lo habías fracturado con el golpe, pero dijo que no iba a curarte nada más, para que no olvidaras lo que habías hecho"

"Como si pudiera" .Murmuró más para sí que para Ron.

Escuchó un pequeño crujido en la cama de al lado y de inmediato sintió cómo el peso de Ron se hundía en su cama.

"Sabes, Harry" .Dijo con voz seria. "No entiendo por qué les ha sorprendido tanto lo que has hecho. Yo creo que el Harry de nuestro mundo habría hecho exactamente lo mismo que tu" .Hizo una pequeña pausa y le sonrió. "En tu situación, sé que él habría actuado exactamente igual. Bueno" .Se corrigió. "Salvo lo de que lo vencieran esos carroñeros. Cuando hubiésemos llegado al cementerio, él ya los hubiera tenido preparados hasta con un lacito. Tuviste suerte de que fueran algo incompetentes"

"A mí no me lo parecieron" .Refunfuñó.

Ron se encogió de hombros pero no dijo nada.

"¿Cómo me encontrasteis?" .Preguntó tras unos momentos.

"Ron sonrió con cierta nostalgia. "Eso fue cosa de Ginny"

"¿Qué pinta Ginny en todo esto?" .Preguntó dubitativo, aunque al instante, el recuerdo de unos fieros ojos castaños y una flamante melena pelirroja invadió su mente. "¿Y que hacía allí con los aurores?"

"Al parecer, cuando volvió del entrenamiento de quidditch, se encontró a mi madre desesperada por que no sabía donde te habías marchado. Así que de inmediato supo lo que habías hecho y me mandó un patronus para que fuésemos lo antes posible al valle de Godrick, por lo que pudiera pasar" .Sonrió divertido. "Y en cuanto a qué hacía allí con los aurores… digamos que la paciencia no es su fuerte"

"¿Pero cómo supo donde iba a ir?"

Ron se encogió de hombros y lo miró de forma extraña. "Eres Harry. No importa de que universo paralelo vengas, Ginny siempre será la que más te conozca"

"Eso suena muy raro" .Confesó Harry haciendo un gran esfuerzo por incorporarse en la cama.

Ron lo ayudó mientras parecía meditar su respuesta.

"No sabría bien como explicarlo" .comenzó mirando sin ver hacia la pared, como si las palabras que buscara estuviesen escondidas entre los pósters anaranjados. "Ginny y Harry tienen algo muy especial" .Hizo una pequeña mueca y enseguida prosiguió. "Y aunque al principio no me hizo mucha gracia (y en ocasiones sigue sin hacérmela) tengo que reconocer que Hermione tiene razón cuando dice que son el uno para el otro. Sin proponérselo, siempre saben que le ocurre al otro, o en que están pensando" .Lo miró incómodo por aquella confesión. "Y por muchos años que hemos pasado juntos y todas las aventuras que hemos vivido, Ginny es la única que comprende a la perfección a Harry, y aún sigo sin saber como lo hace. Es… como un sexto sentido"

Tras aquello, el rostro de Ron se sonrojó levemente. Harry no hizo ningún comentario al respecto. Conociendo al Ron de su mundo, sabía que al hombre que se sentaba a su lado le había costado mucho expresar aquellos pensamientos y sentimientos. Aunque debía reconocer que Hermione había hecho un muy buen trabajo con ésta versión más adulta de su amigo. Sonrió interiormente pensando en si el de su mundo acabaría domesticándose como lo había hecho éste.

"Bueno" .Dijo Ron con una sonrisa torcida que lo hizo parecer más que nunca uno de los gemelos. "Creo que te encuentras en condiciones de bajar al salón y enfrentar tu destino"

Harry gimió y volvió a dejarse caer en la cama, pero al parecer, Ron no estaba de broma y lo hizo ponerse en pie casi a la fuerza.

Ron lo hizo bajar las escaleras delante de él, intuyendo que si le daba la espalda, correría a refugiarse de nuevo en la habitación. Y para consternación de Harry, tenía razón.

Con la mayor lentitud que fue capaz, contando con que Ron le daba pequeños empujoncitos de impaciencia, Harry entró finalmente a la amplia cocina, donde la señora Weasley, Hermione y Ginny ya lo esperaban. Lo que Ron no le había dicho, es que también se hallarían presentes George y el Kingsley de aquel mundo.

Al verlo entrar por la puerta, el rostro de George se iluminó como si la navidad se hubiese adelantado. Aquel fue el gesto que más le indicó que se había metido en un buen lío.

Al ver la reacción de George, el resto de personas que se sentaban a la mesa se giraron hacia él, haciéndolo retroceder levemente con la fuerza de sus miradas.

"Buenas tardes" .Murmuró con voz débil, incapaz de retroceder por la presencia de Ron, que a su espalda, continuaba dándole pequeños empujoncitos.

Nadie contestó. Los rostros de las tres mujeres continuaban impasibles. Por su lado, la sonrisa de George cada vez se hacía más ancha, igual que la que supuso que tenía Ron.

Debía reconocer que en su situación, él también lo disfrutaría. Nada como ver una buena bronca… desde fuera, por supuesto.

Lamentablemente él estaba en aquel momento en el mismo centro.

Con pasos torpes por la insistencia de Ron, Harry se acercó a la mesa, escrutado en todo momento por la incrédula mirada de Kingsley, que lo observaba con los ojos como platos.

"Merlín" .Susurró. "Si no lo estuviera viendo con mis propios ojos, no me lo creería"

George asintió vigorosamente. "Imagina cómo nos quedamos nosotros cuando salió del agua así encogidito" .Soltó una carcajada que murió al instante por una fulminante mirada de Ginny.

Aún en silencio, la señora Weasley señaló una silla vacía y el joven Harry se sentó sin perder de vista a ninguna de las mujeres de la mesa.

Sintió más que vio cómo Ron se sentaba junto a George, antes de hacerse un silencio completo.

Las miradas de las tres mujeres lo quemaban como hierros candentes, según pasaban los segundos de tenso silencio.

Los segundos se convirtieron en minutos mientras el sudor empapaba su espalda. Tragó saliva con nerviosismo y abrió la boca un par de veces intentando que su voz saliera sin ningún éxito.

"Lo siento" .Murmuró al fin bajando la cabeza, incapaz de sostener por mas tiempo las miradas y aquel silencio tan opresivo.

La tensión del ambiente se relajó de golpe y la postura de las tres mujeres cambió imperceptiblemente.

"Harry, querido" .Dijo con dulzura la señora Weasley.

Ante este tono, el joven Harry alzó la mirada poco a poco, hasta centrarla en la cara sonriente pero aún preocupada de la mujer.

"No estamos enfadados contigo, solo preocupados" .Ginny resopló al otro lado, pero su madre la ignoró. "Al desaparecer así de golpe, no sabíamos lo que te podía haber ocurrido"

"Lo sé, señora Weasley, y lo siento mucho, pero…"

"Lo necesitabas" .Finalizó por él la voz de Ginny.

El muchacho asintió dándole la razón.

"Te lo dije" .Dijo Ginny mirando a su madre con el entrecejo fruncido. "¿Por qué no me hiciste caso?"

"Ginny, ¿Cómo iba a saber yo que se escaparía?" .Repuso la señora Weasley girándose hacia su hija. "A todos nos pilló por sorpresa"

"Nos pilló por sorpresa el día, no la acción" .Resopló la joven pelirroja cruzándose de brazos. "Llevo muchos días diciéndotelo, pero nunca me haces caso. ¿O a caso piensas que nuestro Harry hubiese aguantado éste cautiverio?"

"Lo dices como si hubiera estado secuestrado" .Musitó la mujer apenada.

"¿A caso no ha sido así?" .Preguntó Ginny con tono irónico. "No has querido que saliera de casa para nada, haciéndonos que lo mantuviésemos ocupado con tonterías. Que esperabas, ¿que estuviera aquí encerrado el tiempo que tardásemos en descubrir cómo mandarlo a su mundo?"

La señora Weasley abrió y cerró la boca varias veces sin saber que responder, superada por las preguntas de su hija. Como último acto desesperado, se giró en dirección a la pobre Hermione, que se había mantenido al margen de la discusión entre madre e hija.

"Hermione, seguro que tu me comprendes"

La pobre muchacha se tensó, incómoda por la situación en la que la señora Weasley la había metido.

"Pues… Molly, la verdad, yo…" .Tragó saliva y se enderezó mirándola con creciente resolución. "La verdad, yo tampoco estoy de acuerdo. Comprendo por los motivos por los que lo has hecho" .Se apresuró a explicarse al ver el rostro dolido de la mujer. "Pero ese no era el método. Fíjate en todas las aventuras que corrimos en nuestros tiempos de Hogwarts, y todo bajo tu protección. No podías esperar que éste Harry, que es incluso más impulsivo que el nuestro, se quedase aquí, manso como un corderito. Incluso me atrevería a decir que me ha sorprendido que aguantase tanto tiempo antes de escaparse"

"puede… puede que tengáis razón" .Se giró hacia Harry que se encogió sobre sí mismo involuntariamente, para el regocijo de Ron y George que parecían haber comenzado a aburrirse. "Harry, querido. A ti tengo que pedirte disculpas por haberte querido mantener aquí encerrado. Pero tienes que comprender que en nuestro mundo, la imagen de Harry… tu imagen, es la más conocida en el mundo mágico, tanto para bien como para mal… y como has podido comprobar, no estás a la altura de la situación"

Aquello fue un golpe bajo para el joven, que reprimió un gesto de dolor. Él no iba tan mal en duelos, pero eran muchos contra él y lo habían pillado por sorpresa. ¿Qué esperaban que hiciera?

"Lo que no termino de comprender" .Intervino por primera vez Kingsley en la conversación. "Es como conseguiste aparecerte en el valle de Godrick, cuando aún no tienes edad para hacerlo"

El corpulento hombre se había inclinado hacia delante, con su oscura cabeza resaltando entre todas las pelirrojas y la castaña de Hermione. Lo miró esperando una respuesta, mientras el pendiente colgaba de su oreja reflejando la luz que entraba por la ventana.

El joven Harry se encogió de hombros y por primera vez en aquel rato, esbozó su sonrisa de merodeador. "Sirius me enseñó a aparecerme hace meses. Realmente es pan comido" .Finalizó con arrogancia.

"Entonces, ¿Por qué no volviste a aparecerte para huir de los carroñeros?" .Preguntó Ginny con desdén, burlándose de su tono arrogante como de costumbre.

La sonrisa del muchacho se esfumó en el acto y abrió los ojos en sorpresa.

"No… no se me ocurrió" .Admitió entre balbuceos, mientras su rostro adquiría el tono exacto del pelo de los Weasley.

"¿En serio que no se te ocurrió desaparecerte de nuevo?" .Preguntó incrédula Hermione, mientras Ron y George se desternillaban de la risa.

El rostro de Harry estaba tomando un tinte alarmante, cuando Kingsley carraspeó para poner orden en la mesa. "Es un error de novato, que por suerte no supuso ningún mal que no hayamos podido solucionar. Hemos desmemorizado a los muggles que vieron la pequeña batalla, hemos reparado el cementerio dejándolo exactamente como estaba y los carroñeros pasarán una buena temporada en Azkaban" .Volvió a inclinarse hacia delante para llamar la atención de todos los presentes y prosiguió. "Lo que más me preocupa, es saber por que si Harry es menor de edad en su mundo, aquí no hayan saltado las alertas del detector. No tenemos constancia ni de su aparición, ni de los hechizos que utilizó durante la refriega en el valle de Godrick"

Todos se encogieron de hombros sin saber explicar aquello.

"Quizá es justo por eso, Kingsley" .Dijo Hermione algo dubitativa.

"¿Podrías explicarte, Hermione?" .Preguntó con amabilidad, mirando a la joven.

Hermione asintió y se apoyó en la mesa, con las manos entrelazadas. "Quiero decir, que quizá sea justo por ser de otro mundo, por lo que el detector no ha causado ningún efecto aquí. No podemos saberlo, por que éste es el primer caso que se conoce" .Se encogió de hombros. "Es la única explicación que puedo encontrar sin tener ningún caso con que compararlo"

Kingsley permaneció en silencio unos breves instantes, tras los cuales asintió lentamente y le sonrió a la muchacha.

"Una mente brillante" .Halagó. "Pero creo que es algo que tenemos que solucionar" .Añadió haciendo un gesto con la mano, para sacar la varita del bolsillo de su túnica.

"Espera un momento" .Se apresuró a intervenir Harry. "No me pongas el detector"

"¿Y podría saberse por que?" .Preguntó el hombre con el entrecejo fruncido.

"Este no es mi mundo" .Explicó. "¿Y si me vuelve a suceder algo parecido? Puedo meterme en algún lío si detectan mi magia y me ven así" .Dijo señalándose a sí mismo, remarcando la diferencia física entre él y su yo de aquel mundo. "No creo que sea buena idea que la sociedad mágica descubra lo que me ha sucedido"

"Kingsley, Harry tiene razón" .Dijo Ginny con un suspiro. "En el cuartel de aurores ya han avisado de unas prolongadas vacaciones con la escusa de la boda. Ya he perdido la cuenta de las felicitaciones y amenazas que he recibido por este tema. Una cosa es que lo vea gente que no lo conoce personalmente, pero si los del ministerio lo ven… se darán cuenta enseguida y tendremos problemas"

Kingsley asintió con lentitud y volvió a bajar su mano hasta la mesa, sin haber acabado el gesto de coger la varita.

"Ahora queda el asunto de sus apariciones en público"

"Por eso no habrá problema" .Intervino de nuevo la pelirroja. "A partir de ahora saldrá siempre acompañado con nosotros, ya sea con George a sortilegios Weasley a hacer una visita, con mamá a comprar, o con alguno de nosotros para estirar las piernas. Así nadie verá extraño que Harry Potter haya desaparecido del mapa"

"Me parece una buena idea" .Admitió Kingsley para regocijo de Harry. "Esperemos que no vuelva a repetirse algo como lo de hoy, no vaya a ser que salga más herido de lo que ha acabado en esta ocasión"

Harry abrió la boca para contestar, pero Ron se le adelantó.

"No te preocupes, Kingsley. Tengo algo pensado para mantenerlo ocupadito" .La sonrisa en su rostro no deparaba nada bueno, y el muchacho tragó saliva sonoramente esperando sentencia. "Mientras esté aquí, vamos a entrenarlo como nuestro Harry hizo con nosotros en el ED." .Las demás personas de la sala sonrieron abiertamente y asintieron. "Así si sucede algo similar a lo de hoy, al menos no tendremos que ir corriendo a rescatarlo como a una damisela en apuros"

Harry abrió la boca indignado para responder a aquello, pero nuevamente lo interrumpieron antes de que pudiera hablar.

"Eso será genial" .Dijo Giny. De pronto se giró y lo miró con calidez, dedicándole una leve sonrisa. "Y si te parece bien, yo te acompañaré todas las semanas a visitar las tumbas de tus padres y que puedas dejarles flores"

Harry cerró la boca y asintió. Aquel nuevo plan parecía mejorar mucho su situación hasta aquel momento. Tan solo esperaba no acabar demasiado magullado, ya que las sonrisas de Ron y George no habían menguado lo más mínimo desde que habían dicho lo de entrenarlo como en el E.D. fuese lo que fuese aquello.

Tenía la esperanza de que a partir de aquel momento, las cosas irían viento en popa.

Ginny se sirvió un gran vaso de zumo de naranja, y tras beber un pequeño sorbo, atacó con voracidad su cuenco de gachas. Una vez más, había llegado el lunes y, con él, el inicio de las clases de la semana.

Miró de reojo a su derecha, donde Harry comía ensimismado un plato de huevos revueltos con tocino, ignorando deliberadamente a Ron y Hermione, que sentados frente a ellos, discutían como de costumbre. Sabiendo que el joven estaba distraído, Ginny se permitió observarlo disimuladamente, igual que lo había hecho tantas otras veces desde que había aparecido en su mundo. No sabía si eran imaginaciones suyas, pero tenía la sensación de que la postura de Harry ya no era tan rígida como al principio, y ya fuese por sus deseos o que realmente lo había visto, en mas de una ocasión le había parecido ver un brillo diferente en su mirada esmeralda.

Se echó una nueva cucharada de gachas a la boca y desvió de nuevo la vista, pero en aquella ocasión hacia el otro extremo del gran comedor, donde se encontraba la mesa de los de Slytherin.

No tardó en encontrar la rubia cabeza de Malfoy que, como de costumbre, observaba casi sin pestañear la espalda de Harry que, ajeno a todo, continuaba degustando su desayuno. Ginny no sabía que era lo que se llevaban entre manos, pero en aquellos últimos días las miradas del rubio habían aumentado alarmantemente.

La llegada del correo interrumpió sus pensamientos y la discusión de Ron y Hermione, que había comenzado a alcanzar un tono que amenazaba con romper su concentración.

Cientos y cientos de lechuzas sobrevolaron sus cabezas, llevando el correo a sus destinatarios. Como era costumbre, una lechuza parda aterrizó frente a Hermione y le entregó El Profeta antes de alzar de nuevo el vuelo y perderse por una de las ventanas. Sin embargo, antes de que la muchacha tuviese tiempo de desdoblar el periódico, una segunda lechuza se posó en la mesa frente a ellos. Ginny abrió los ojos sorprendida al igual que Hermione al ver a la hermosa lechuza de suaves tonos dorados que miraba fijamente a Harry, que continuaba comiendo ajeno a este hecho.

"Harry, creo que es para ti" .Murmuró Hermione llamando su atención.

Harry salió de su ensimismamiento y miró confuso primero a la lechuza y luego a Hermione.

"¿Para mi?" .Preguntó sin comprender.

"Harry, es Snich, la lechuza de tus padres" .Informó Ginny dejando de lado su cuenco de gachas para prestar la máxima atención.

Con gesto dubitativo y nervioso, Harry estiró el brazo y con manos temblorosas desató la carta de la pata de Snich, que en cuanto se vio liberada de su carga y tras mirar extrañada al joven, se echó a volar en dirección a casa.

Ante la mirada expectante de ambas muchachas, Harry desplegó la carta y comenzó a leer con voz entrecortada:

"Querido Harry.

Lamentamos mucho no habernos puesto antes en contacto contigo. El profesor Dumbledore ya nos ha contado toda la historia y somos conscientes de la situación en la que te encuentras. Sabemos que esto puede ser muy duro para ti, pero queremos que sepas que, pase lo que pase, nos tienes aquí para lo que necesites. Estamos deseando verte y hablar en persona contigo.

El sábado iremos a Hogwarts para vuestra próxima reunión con el profesor Dumbledore.

Deseando que llegue el día de encontrarnos lo más rápido posible…

James y Lily Potter"

Durante unos segundos nadie habló. Los verdes ojos de Harry se veían empañados, y ninguna de las dos muchachas se atrevía a romper aquel momento.

"Bueno, pues el sábado tenemos nueva sesión de recuerdos" .Comentó Ron, que no había dejado de comer un instante y no se había dado ni cuenta de la atmósfera del momento. "¿Qué sucede?" .Preguntó al fin, viendo que nadie le contestaba. Tanto Hermione como Ginny lo fulminaban con la mirada por el poco tacto del que hacía gala constantemente.

"¿Tu que crees, Ronald?" .Preguntó furiosa Hermione.

Ron retrocedió en su asiento, volcando en el proceso su vaso de zumo de calabaza.

"¿Qué he dicho?" .Preguntó mirando alternativamente a cada una de las jóvenes. "Si solo era una carta de James y Lily… no entiendo que…"

"¡Pues justo eso, idiota!" .Chilló Ginny, llamando la atención del resto de la mesa. "Que es la primera carta que Harry recibe de sus padres en toda su vida. ¿O es que a caso has olvidado todo lo que nos ha contado y enseñado?" .Estaba fuera de sí. Sabía que su hermano a veces era demasiado lento en comprender las cosas y que su sensibilidad era equiparable a la de un ladrillo, pero aquello había sobrepasado su límite.

Ron se había puesto más colorado que su cabello y balbuceaba incoherencias que sonaban a disculpas hacia Harry, pero el joven no parecía ni escucharlo. No cesaba de deslizar sus brillantes ojos por la carta, releyendo una y otra vez aquellos trazos.

La atención de todo el mundo estaba puesta en ellos cuatro, y gradualmente el silencio se había ido adueñando del gran comedor.

Tras unos momentos (y al parecer completamente ignorante de lo que había sucedido a su alrededor) Harry se puso en pie, dobló la carta con mucho cuidado y la guardó en el bolsillo de su túnica, junto a la pequeña cajita que siempre lo acompañaba.

"Creo que tenemos clase" .Dijo terminándose de un trago el zumo de naranja. "¿Vamos?"

Tras unos momentos de aturdimiento, los tres asintieron y se pusieron en pie.

Al llegar al gran vestíbulo, Ginny los miró y con un suspiro se despidió de ellos. Nunca había odiado tanto como en aquellos momentos ser un año menor que los demás. No quería dejar a Harry sólo después de haber recibido aquella carta. Tan solo esperaba que el joven lo llevase bien.

Cruzó una última mirada con Hermione y se marchó hacia las mazmorras junto a varios compañeros de su curso, que ya se perdían escaleras abajo.

Al menos sabía que Hermione estaría pendiente de Harry y que le recriminaría a Ron su estupidez hasta que volvieran a verse para la comida y ella misma pudiese coger el relevo.

La mazmorra se encontraba ya casi hasta los topes pero, como de costumbre, Luna le había guardado un hueco a su lado. Aunque si debía de ser sincera consigo misma, no era necesario, por que nadie se sentaba nunca con la joven rubia, ni si quiera los de su propia casa.

Con un suspiro de pesar hacia la situación de su amiga de Ravenclaw, Ginny se dirigió a su asiento, devolviéndole por el camino el saludo a Colin que ya estaba junto a Demelza.

"Hay algo que te preocupa" .Saludó Luna con su peculiar modo de decir las cosas, antes incluso de que Ginny hubiese llegado a sentarse.

La muchacha se encogió de hombros y comenzó a sacar su libro de pociones para evitar la pálida mirada de Luna, que la observaba fijamente y sin pestañear, como lo habría hecho una lechuza.

"Es Harry" .Admitió tras varios segundos, al no haber podido resistir más aquel escrutinio.

"¿Le ha sucedido algo?" .Preguntó, con la preocupación tiñendo su habitual tono soñador.

"No, no es nada de eso" .Se apresuró a decir. "Es que James y Lily le han mandado una carta y no se como pueda estar. Ya sabes que es la primera vez que recibe correspondencia de sus padres"

Luna permaneció en silencio tanto rato que Ginny comenzaba a dudar de que le hubiese prestado atención.

"Estará bien" .Sentenció finalmente, como si no cupiese duda al respecto.

Ginny la miró extrañada. "¿Cómo lo sabes?"

La joven rubia se encogió de hombros y la miró nuevamente con sus claros ojos abiertos de par en par y sin a penas pestañear.

"Es un chico fuerte. No va a desaprovechar la ocasión de ver a sus padres lamentándose por no tenerlos en su mundo"

Tras aquellas palabras desvió la mirada hacia la mesa del profesor y mantuvo silencio el resto de la clase, mientras tomaba apuntes con aire distraído o jugueteaba con la pluma de vuelta en su habitual aire soñador.

Ginny no podía negar que Luna era extraña, pero a su manera, era de las personas más cuerdas y sensatas que había conocido.

No podía olvidar el extraño modo en el que Harry y la joven se habían conocido pocos días atrás. Volvían de un entrenamiento de quidditch, cuando se habían encontrado a Luna sola en un pasillo, dando pequeños pasitos con los brazos extendidos hacia el techo y agitando las manos en extraños movimientos, como si buscara algo sobre su cabeza.

De inmediato, todos los miembros del equipo se habían detenido a observar, amagando pequeñas risitas por el extraño comportamiento de la Ravenclaw. Todos menos Harry, que miraba a la muchacha con diversión en los ojos, pero sin pizca de burla.

De pronto, Luna se había percatado de que la observaban, y aún con los brazos en alto, se había acercado a Harry y lo había mirado de hito en hito durante unos segundos antes de hablar.

"Hola Harry. Me alegro de poder conocerte de nuevo"

Durante un instante, Harry pareció extrañado por aquel saludo, pero de inmediato se recompuso y esbozó una alegre sonrisa.

"Igualmente Luna, yo también me alegro mucho de conocerte de nuevo. ¿Qué estabas buscando?" .Preguntó señalando con la cabeza hacia las manos extendidas de la muchacha.

"Creo que algunos Nargles han estado haciendo de las suyas con los alumnos de tercero, y estaba intentando encontrarlos para evitar futuros problemas"

Harry miró entonces hacia el techo y frunció el entrecejo.

"Pero no hay muérdago. No creo que sean Nargles, o al menos, no por el momento. Tendremos que estar pendientes cuanto más nos vayamos acercando a Navidad"

Entonces, y para sorpresa de todos incluida Ginny, Luna sonrió como nunca la habían visto.

"Quizá tengas razón" .Bajó las manos a los costados y se situó al lado de Harry para acompañarlos por el camino. "¿Has encontrado hasta el momento muchas diferencias con tu mundo?"

Y para el asombro de todos, habían continuado caminando y charlando como si se conociesen de toda la vida, sin haberse extrañado para nada de la situación.

Ginny sonrió sin prestar atención a lo que el profesor de pociones estaba explicando en aquel momento. Realmente aquel Harry no había dejado de sorprenderla desde que había llegado. El Harry que ella conocía se llevaba bien con Luna, pero no hasta el punto de tomar con tanta naturalidad sus excentricidades. Era más que obvio que en su mundo, aquel Harry había tenido un contacto más intenso con la joven Ravenclaw.

El resto de las clases pasaron más lentas que nunca, o al menos eso fue lo que le pareció a Ginny. Cuando por fin se reunió con los demás para comer, parecía que hubiesen pasado días y no solo unas pocas horas.

Sentados en la mesa de Gryffindor, Ron y Hermione discutían por cualquier tontería como de costumbre, mientras Harry los ignoraba sirviéndose chuletas y patatas asadas en su plato.

"Hola" .Saludó sentándose pesadamente junto a Harry. "Los lunes se me hacen eternos" .Se quejó.

"Toma y relájate" .Dijo Harry sirviéndole un enorme vaso de zumo de calabaza.

La muchacha le sonrió y sus miradas se cruzaron durante unos breves instantes. Para su asombro, los verdes ojos del joven brillaban intensamente. Al parecer Luna tenía razón con lo que le había dicho durante la clase de pociones. Harry estaría bien.

Los días siguientes no hicieron más que confirmar las palabras de Luna. Harry parecía (por decirlo de algún modo) más feliz. Ron, ya fuese por el nuevo ánimo del que el joven hacía gala, o ya por que había pasado mucho tiempo en el anonimato, había vuelto a las andadas, preparando alguna que otra broma para los de Slytherin. Y aunque Harry no había participado en ninguna, Ginny lo había sorprendido más de una vez mirando expectante hacia donde sabía que Ron iba a gastar una de sus bromas, con una sonrisa divertida por lo que estaba a punto de suceder.

Pero sin duda, el cambio que sorprendió a todos llegó el miércoles.

El día amaneció gris. Las nubes se acumulaban amenazando con una tormenta que no tardó en caer con fuerza sobre los terrenos del castillo. Aquella tarde tuvieron entrenamiento de Quidditch y el tiempo no había hecho más que empeorar. Así que cansados, empapados, sucios y ateridos de frío, caminaban de regreso a la sala común de Gryffindor, dejando tras de sí un enorme rastro de barro y agua sucia que goteaba de sus túnicas. El viento golpeaba con fuerza las ventanas de los pasillos y corredores haciendo temblar peligrosamente los cristales como si de un momento a otro fuesen a estallar.

No habían hecho más que subir el primer piso cuando se cruzaron con Filch. El viejo celador los miró de hito en hito unos instantes antes de que su mirada acabase bajando irrevocablemente hasta el suelo, donde un gran charco se había comenzado a formar bajo los pies de cada uno de los miembros del equipo.

"Suciedad, mugre, barro, agua por todas partes" .Gruñó con los ojos inyectados en sangre y un peligroso tic que le contraía una parte de la mejilla. "Me paso el día limpiando, y con la lluvia no tenéis otra cosa que hacer que salir a jugar con las escobas. ¿Y quién limpia luego? ¡Yo!" .Se les había acercado renqueante, pero por alguna razón sus ojos no se separaban de Harry, quizá por que era el mayor de todos ellos, y Filch lo había tomado como responsable del grupo. "Ya estoy harto de limpiar. ¿Tanto cuesta descansar del Quidditch los días de lluvia?"

Harry había permanecido callado durante la arenga del anciano, y justo cuando parecía que le iba a responder, una voz lo interrumpió.

"Vaya, mirad qué hay por aquí. Si parece una reunión de perdedores"

Ginny giró tan rápido la cabeza hacia la dirección en la que venía aquella voz, que su cuello crujió sonoramente.

Para terminar de arreglar el momento, Malfoy se acercaba por el pasillo, flanqueado como siempre por Crabbe y Goile.

"Piérdete, Malfoy" .Dijo Ron, antes de que nadie hubiese podido reaccionar.

El rubio lo miró brevemente, pero no contestó a aquella provocación por parte de su hermano. Sin embargo, sus grises y fríos ojos se clavaron al instante en Harry.

"No me digas, Potter. ¿Has estado entrenando a este montón de perdedores?" .Se mofó, arrastrando las palabras peligrosamente. "Como tus técnicas de vuelo sean iguales que las de tu yo de nuestro mundo, mejor no gastes el esfuerzo" .Hizo una pequeña pausa observando las túnicas empapadas del equipo y sonrió con sorna. "No queremos que te pongas enfermo por nada, Potter. Que tu bienestar nos importa mucho"

Al unísono, el par de gorilas sin cerebro que eran Crabbe y Goile rieron estúpidamente, seguramente sin haber comprendido del todo el tono sarcástico que Malfoy había utilizado.

Ron hizo un movimiento para sacar la varita, pero Harry ya se lo esperaba y le detuvo el brazo antes incluso de que hubiese conseguido alzar la mano hasta el bolsillo de la túnica.

"Nada de peleas ni magia en los pasillos" .Gruñó Filch, que había observado algo confuso la escena que se había presentado ante sus ojos. "Volved a vuestras salas comunes" .Dijo dirigiéndose a Malfoy y sus amigotes.

El Slytherin miró a Filch con asco y desprecio. "¿A caso te estás dirigiendo a mi, asqueroso Skib?" .Escupió como si fuese veneno. "Aún no comprendo como sigues en el castillo. Eres una vergüenza para el mundo mágico. Si las cosas fuesen como antes, haría mucho tiempo que te hubiesen sacrificado"

El pobre Filch había palidecido con aquellas palabras, pero lo que nadie se esperaba fue la reacción de Harry.

"Malfoy, deberían de lavarte la boca, que últimamente huele mucho a mierda" .Dijo con una sonrisa torcida dibujada en la cara.

Antes de que nadie se diese cuenta, con un rápido movimiento casi imposible de ver, Harry sacó su varita y apuntó directamente a Malfoy que, sorprendido, no tuvo tiempo más que para abrir los ojos de par en par.

"¡Fregotego!" .Exclamó.

De inmediato, la boca del Slytherin se llenó de espuma de un color rosado que se desbordaba cada vez más y más, llenándole el rostro y salpicándole la túnica.

Entre gemidos y arcadas, Malfoy retrocedió escupiendo imprecaciones ayudado por Crabbe y Goile que, sin saber que hacer, se limitaron a llevarse al rubio medio a rastras intentando evitar las gotas de jabón y vómito que salpicaban en casi todas direcciones.

La reacción del resto del equipo no se hizo esperar y los vivas y aplausos inundaron el pasillo. Ron abrazó a Harry con lágrimas de risa surcando sus mejillas mientras aseguraba entre jadeos que aquello acabaría en los anales de la historia de los merodeadores en cuanto se lo contaran a Sirius y James.

Por su parte, Ginny no tenía ni idea de qué hacer. Reía a carcajadas como el resto, pero en lo más profundo de sí, lo que más le apetecía en aquel instante era simplemente besarlo hasta perder el aliento.

Lamentablemente, aquello no podía ser.

Aún sonriente, lo observó entre los jugadores que lo seguían jaleando. Sus ojos brillaban como nunca y una amplia sonrisa partía su cara en dos.

Durante un instante, sus miradas se cruzaron y el joven le guiñó un ojo pícaramente.

"Hacía muchos años que deseaba hacer algo así" .Dijo con simpleza, encogiéndose de hombros y provocando más risas por parte de todos.

Un carraspeo los hizo enmudecer de golpe. Filch, el anciano celador, los miraba fijamente, aún con el entrecejo fruncido y sin haber recuperado del todo el color en el rostro por las palabras que Malfoy había pronunciado momentos atrás.

Harry se abrió paso entre los miembros del equipo y se detuvo frente a Filch, que lo observaba sin pestañear, aguardando quizá a que el joven hablase primero.

"Sentimos mucho haber ensuciado el pasillo, Argus" .Se disculpó con voz calmada. El Harry adolescente había vuelto a ocultarse en las sombras y había vuelto a salir el Harry adulto que había llegado a aquel mundo en tan extrañas circunstancias. "Si me lo permites, yo mismo me encargaré de limpiar los restos de barro con magia para no darte más trabajo del que ya tienes"

Tras unos segundos de silencio en los que observó a Harry como si fuese un extraño sujeto que hubiese que interpretar, Filch asintió levemente.

Con una leve sacudida de su varita, el joven hizo desaparecer en un instante todas las huellas de barro y los charcos que manchaban el suelo. Una tras otra, fue secando las túnicas de todos los miembros del equipo, dejando a Ginny para el final. Una vez que terminó de secar su túnica, el joven le dedicó una sonrisa torcida de satisfacción.

"Potter 1, Malfoy 0" .Le susurró a penas sin separar los labios.

Ginny tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no romper de nuevo a reír mientras Harry se giraba hacia Filch, nuevamente con el semblante serio.

"Intentaremos que no vuelva a suceder" .Dijo mientras comenzaba a caminar alejándose del anciano, que lo miraba sin saber como tomarse aquello.

Ginny y los demás lo siguieron por el pasillo, sin dejar en aquella ocasión rastro de pisadas tras ellos.

"Aún no puedo creerlo" .Murmuraba Ron encantado. "Esto va a dar la vuelta al castillo más rápido que la Saeta de fuego"

Ginny lo observó aún sonriente. Sin duda, Harry había cambiado mucho en aquellos días. Tan solo esperaba que aquella felicidad le durase el máximo tiempo posible.