N/A: Hola de nuevo a todos. Espero que este capítulo os guste.

Un saludo muy grande y ya sabéis que en realidad no soy J. K. Rowlin, aunque no me vendría mal una parte de sus millones ;)

La estancia se hallaba casi en completa penumbra. La chimenea, situada en el extremo más alejado de la habitación, arrojaba un tenue resplandor iluminando con rojiza suavidad el alto espejo de marco dorado que colgaba en la pared. La habitación carecía casi por completo de mobiliario. El suelo aparecía polvoriento, y las únicas ventanas se hayaban tapiadas con tablones de madera, impidiendo el paso de la luz. Una desvencijada mesa y un par de sillas, situadas en un rincón, eran casi las únicas piezas que ocupaban la estancia. Sentado en un enorme y mullido butacón con orejas, situado junto a la gran chimenea, Lord Voldemort acariciaba distraídamente con uno de sus largos y blanquecinos dedos la escamada cabeza de Nagini que, enrollada a sus pies como una grotesca parodia de un fiel perro guardián, dormitaba emitiendo suaves silbidos.

Un golpe en la puerta interrumpió momentáneamente la tranquilidad de la que gozaba Lord Voldemort.

"Adelante" .Dijo en un frío susurro. Aunque había hablado en una voz muy débil, el silencio era tan profundo en aquella mansión que la persona que aguardaba al otro lado de la puerta lo escuchó sin dificultad.

La alta y corpulenta figura de Lucius Malfoy entró en la habitación y caminó hasta situarse a prudente distancia del hombre sentado en el butacón que, casi sin prestarle atención, continuaba acariciando distraídamente la cabeza de la serpiente, que había despertado y observaba con sus pequeños ojos irisados al rubio homre que se había arrodillado ante él.

La postura de Lucius era más que sumisa, mantenía la cabeza gacha, con su rubia melena tapándole gran parte del rostro.

"Lucius" .Susurró Lord Voldemort, dándole permiso al mortífago para alzar la cabeza y comenzar a hablar.

El hombre alzó la cabeza y su rubia melena cayó hacia atrás, arrancando reflejos rojizos del resplandor de la lumbre.

"Mi señor" .Saludó evitando mirarle directamente a los ojos. "Vengo a traer mi informe de costumbre"

Lord Voldemort aguardó unos instantes como si pensara en el asunto que Lucius le traía. "¡OH!, por supuesto. Dime, Lucius. ¿Hay alguna novedad en cuanto a nuestro joven Potter?"

"No gran cosa, mi señor" .Dijo con voz servil. "Mi hijo continúa observando al muchacho, pero no parece hacer otra cosa que dar clase y estar con sus amigos. Salvo una vez que se reunió con el viejo Dumbledore, Draco dice que no ha vuelto a ver nada sospechoso" .Tragó saliva y continuó. "Draco incluso intentó provocarlo para ver como reaccionaba, pero el muchacho no… no reaccionó como mi hijo pensaba. Parece como si el joven estuviera… divirtiéndose con sus amigos, nada importante"

"Ya me dijiste en otra ocasión que el joven Potter era un gran oclumente y legilimente" .Le recordó con agradable lentitud.

El rubio se tensó visiblemente. "Si, mi señor, eso me dijo Draco en una de sus cartas. Pero no sería de extrañar si en su universo de origen es auror"

Lord Voldemort asintió en conformidad. "Es muy cierto, Lucius. Pero… ¿Qué ha sucedido para que tu hijo comience a pensar que este joven es una pérdida de tiempo y esfuerzo?"

El hombre se tensó aún más visiblemente ante aquellas palabras. "Mi señor, Draco no insinúa que lo que se le ha ordenado sea una pérdida de tiempo. Tan solo sugiere que no os preocupéis por ese frente, ya que al parecer el muchacho Potter no es nada peligroso… sino todo lo contrario"

Voldemort esbozó una leve sonrisa. "Cuéntame que le hizo Potter para que Draco pensara así de él"

En aquella ocasión Lucius no se tensó, sino que su rostro perdió su habitual palidez, para adoptar un tono sonrosado que evidenciaba su vergüenza.

"Pues… mi señor. Draco me ha contado que la tarde de ayer…"

Mientras el mortífago tartamudeaba con vergüenza creciente como el joven Potter había ridiculizado al vástago de los Malfoy, Lord Voldemort escuchaba con una divertida sonrisa el relato. Resultaba entretenido escuchar cómo habían pinchado el ego del joven Draco. Seguro que aquello le enseñaba una lección de humildad.

La estancia permaneció en completo silencio unos instantes después de que Lucius hubiese acabado su relato.

"Muy bien, Lucius" .Dijo finalmente con la sonrisa aún pintada en su blanquecino rostro. "Espero seguir recibiendo los informes de tu hijo. No quiero que pierda de vista al muchacho Potter. Está haciendo un gran trabajo"

"Será un honor, mi señor" .Dijo, agachándose en una reverencia hasta acariciar el suelo con las puntas de su rubia melena. "Estoy convencido de que Draco continuará observando al muchacho con tanto ahínco"

Lord Voldemort asintió ausentemente e hizo un suave gesto con la mano para despedir a Lucius que, entre reverencias, salió de la habitación, dejándolo de nuevo solo con Nagini.

Lord Voldemort se puso en pie y caminó sin a penas hacer ruido hasta situarse frente al espejo de marco dorado que colgaba de la pared. Su reflejo apareció ante él, teñido de un suave color rojizo. Aún se maravillaba de su nuevo cuerpo, aquel que se le había arrebatado años atrás por la traición de Colagusano. Había pasado quince largos años al límite de la existencia. Siendo algo menos que espíritu, pero sin llegar a morir. Pero en aquel momento, volvía a ser él mismo. Gracias al sucio padre muggle que le dio su nombre, volvía a tener cuerpo, y un lugar donde establecerse. ¿Y a acaso no es eso lo que todos los padres desean para sus hijos?

Alzó sus manos de largos y blancos dedos y acarició su serpentino rostro, clavando los rojos ojos en los de su propio reflejo.

Volvía a ser el mago que una vez fue, y volvía a tener al mundo mágico exactamente donde una vez lo tuvo. En aquella ocasión no cometería errores. Se había visto cegado por aquella profecía y aquello le había llevado a casi la destrucción. Pero no volvería a pasar. Tenía una cuenta pendiente con los Potter y una aún más grande con el pequeño Harry.

Voldemort frunció el entrecejo. Lamentablemente, el joven Harry había desaparecido y ahora había otro Harry Potter en Hogwarts, un joven que en su mundo era auror.

A Lord Voldemort no le gustaban las cosas que no comprendía, y el intercambio de universos era una de esas cosas. Jamás había escuchado que algo así fuese posible, él, Lord Voldemort, que había llegado más lejos que nadie en la inmortalidad y había manejado la magia hasta puntos que nadie en el mundo habría podido soñar, no comprendía como algo así podía haber sido posible. Debería andarse con mucho cuidado con aquel asunto. Asintió para sí y volvió al butacón donde aún lo esperaba Nagini.

"¿Tu que opinas, mi fiel Nagini?" .Siseó en pársel, acariciando nuevamente la cabeza de la serpiente. "Tendremos que ir con pies de plomo con el joven Potter, no queremos que nos dé ninguna sorpresa desagradable, ¿verdad?" .Rió suavemente recordando lo que Lucius le había contado. "Pero mientras tanto, nos divertiremos con lo que le suceda al joven Malfoy"

Dejó de acariciar a Nagini y se recostó cómodamente en el butacón, entrelazando sus blancos dedos sobre su regazo, sumido en sus pensamientos. Quizá iba siendo hora de dar algún paso más en su conquista del mundo mágico.

Hermione se colgó la mochila del hombro, salió del dormitorio de las chicas de sexto y bajó rápidamente la escalera hasta la sala común de Gryffindor.

De un rápido vistazo constató que, como de costumbre, ninguno de los chicos había bajado aún. Tan solo una larga melena pelirroja la esperaba sentada en una butaca frente al fuego, con la mirada fija en las llamas y con la mochila apoyada a sus pies.

Esquivando a algunos alumnos que salían por el retrato, Hermione se acercó a Ginny y se sentó a su lado.

"Buenos días Ginny. ¿Hace mucho que esperas?"

La joven pelirroja dio un pequeño respingo y fijó sus castaños ojos en su amiga.

"Buenos días Hermione" .Sonrió algo azorada por el sobresalto. "No, no, acabo de llegar"

Hermione observó a Ginny durante unos instantes y, tras mirar de reojo el hueco de las escaleras que llevaban al dormitorio de los chicos y comprobar que no se veía ni rastro de sus amigos, se decidió a hablar.

"¿Te sucede algo?"

"No, ¿Por qué?" .Preguntó poniéndose claramente a la defensiva.

"Llevas un par de días… algo extraña" .Confesó Hermione.

Y era cierto. Desde el pequeño incidente con Malfoy, la pelirroja parecía estar a ratos muy nerviosa, para de pronto, ponerse demasiado pensativa.

"No sé a que te refieres" .Dijo Ginny desviando la mirada.

Hermione se limitó a arquear una ceja y esperar en completo silencio.

"De acuerdo, me rindo" .Suspiró la muchacha. "Jamás debiste aprender eso de Lily. Cada vez que se pone así, James canta como un pajarito, y da igual en lo que se hayan metido, que acaban recibiendo tanto él como Sirius…"

"Al grano Ginevra, que no tenemos todo el día" .La cortó Hermione, echando otro vistazo al hueco de la escalera.

"Está bien, está bien" .Tomó aire y se acomodó en la butaca. "Es Harry"

Hermione arqueó en este caso ambas cejas. En el fondo intuía lo que iba a escuchar, pero no esperaba que Ginny fuese tan directa al grano.

"Bien, cuéntame" .Dijo acomodándose ella también para escuchar mejor.

"Es que… no sé como explicarlo" .Comenzó. "Al principio, era tan serio, a penas hablaba y tenía tanto que contar… yo quería enterarme de todo, conocer como era todo en su mundo y como era su vida"

"Como todos" .Intervino Hermione para meterle algo de prisa.

"Si, lo se, pero déjame hablar, que si no seguro que nos interrumpen" .Se quejó señalando con la cabeza en dirección a la escalera.

"Sigue, sigue" .La instó Hermione.

"El caso, es que desde que pasó aquello con Malfoy… está distinto. Sigue estando serio en ocasiones, pero ahora habla con mucha gente, sonríe mucho más y… parece más feliz. No sé exactamente como explicarlo"

"Te comprendo" .Musitó Hermione sonriendo levemente. "Yo también lo he notado. ¡Si incluso le ha dado ideas a Ron para alguna de sus bromas!"

Ginny soltó una carcajada. "Hay que admitir que la broma tenía estilo"

"Si, eso no lo niego. Tan solo espero que no siga cambiando y comience a hacerlas él mismo. Ya me he acostumbrado a un Harry maduro y divertido a partes iguales, no me gustaría volver a lidiar con el Harry infantil de antes"

En cuanto las palabras escaparon de sus labios, Hermione supo que había metido la pata. La risa de Ginny había muerto en sus labios y había fruncido el entrecejo en concentración.

"Es tan igual, pero a la vez tan diferente que me confunde" .Dijo en un susurro.

"¿Quién?" .Preguntó Hermione comenzando a perderse en la conversación.

"Harry" .Aclaró. "Se ríe exactamente igual con Ron, es un genio en el quidditch y se está llevando bien con todo el mundo. Pero también hace los deberes sin quejarse (aunque para él sea perder el tiempo), ayuda a Ron con los no verbales e incluso ha comenzado a enseñarle a desaparecerse…" .Suspiró cerrando los ojos. "Y luego está esa mirada. ¿Cómo puede reflejar tantas cosas? Un momento está divirtiéndose con Ron y al siguiente tiene una mirada tan penetrante como Dumbledore… y cuando me mira…" .Volvió a suspirar y se dejó caer contra el respaldo.

Hermione quedó pensativa unos instantes. Ya se le había pasado por la cabeza aquello, desde que Harry llegó a su mundo y les contó que en su mundo, estaba a punto de casarse con Ginny. Pero una cosa era pensarlo, y otra muy distinta que la situación se hiciera realidad. Aquello no podía ser bueno para Ginny.

"Ginny… no creo…"

"Sí, lo se, Hermione. Éste Harry no es para mí. Él tiene a su propia Ginny que lo espera en su mundo. Y la pobre tiene que soportar al nuestro" .Sonrió tristemente. "Al final nosotros hemos salido ganando en el cambio" .Quedó en silencio unos instantes y volvió a suspirar. "Tan solo… ¿Por qué nuestro Harry no podía ser un poco como éste?"

"Por que nuestro Harry no ha tenido que sufrir lo mismo que éste" .Musitó Hermione, mirando a Ginny con tristeza.

Los castaños ojos de Ginny se empañaron por lágrimas no derramadas. "Ojala este Harry no hubiera pasado por todo lo que ha pasado"

"Pero ahora en su mundo todo está en paz y tiene a su propia Ginny" .Le recordó en tono conciliador.

Lentamente Ginny asintió y sonrió tristemente. "En ocasiones, cuando me mira con esa intensidad, sé que lo hace por que le recuerdo a su Ginny, por algo que digo o hago" .Sacudió la cabeza, agitando su larga melena pelirroja. "Pero yo no soy ella y él lo sabe, y puedo ver la tristeza en su mirada cuando se da cuenta de que por muy similar que sea… yo no soy ella" .Suspiró nuevamente. "Aunque me gustaría serlo, aunque solo fuese en esos momentos, y darle un poco de paz"

"Pero eso no sería bueno para ninguno de los dos, Ginny" .Repuso Hermione negando con la cabeza. Los ojos le ardían, pero no quería ponerse a llorar en aquel momento. Respiró profundamente e intentó serenarse. "Quizá sería buena idea que te distan…"

"¡No!" .La cortó Ginny incorporándose en la butaca tan rápido que Hermione se hizo hacia atrás y estuvo a punto de caer al suelo. "No pienso distanciarme" .Dijo más calmada, suplicándole con la mirada que la comprendiese. "Sé que no podemos tener una relación ni nada parecido, pero no quiero distanciarme, y menos ahora que nos necesita con él. Aquí está solo, de nuevo en medio de una guerra que en su mundo ya terminó" .Suspiró y sonrió con tristeza. "Quizá te parezca una tontería… pero al igual que la otra Ginny protegerá a mi Harry en aquel mundo, yo quiero proteger al suyo en éste. Simplemente… se lo debo"

Hermione asintió lentamente y abrazó a la joven pelirroja que finalmente soltó unas cuantas lágrimas rebeldes en su hombro. Comprendía a la perfección lo que Ginny sentía. Si en vez de a Harry le hubiese pasado a Ron, ella habría decidido exactamente lo mismo. Por supuesto, no había pasado por alto el modo con el que se había referido al Harry adolescente.

Sin que Ginny pudiera verla por el abrazo, Hermione se permitió esbozar una pequeña sonrisa. Quizá cuando todo terminara, el joven y revoltoso Harry se encontrara una sorpresita cuando volviera a casa.

Las chicas no habían hecho más que separarse y sonreírse, cuando las voces y risas de los chicos se escucharon por toda la escalera.

"Sigo pensando que es hacer trampa"

"Ron, no pongas excusas, Harry te ha ganado legalmente"

Las chicas se pusieron en pie a la vez y se colgaron las mochilas justo cuando Harry aparecía por el hueco de la escalera intentando, sin éxito, ocultar una risita.

"No me fastidies Neville, él es auror" .Se quejó de nuevo Ron, haciendo aparición en la sala común, junto al resto de chicos del dormitorio.

"Yo estoy de acuerdo con Neville" .Agregó Dean riendo con sorna y palmeando el hombro de Harry al pasar hacia el hueco del retrato. "¡Además que has sido tú el que ha comenzado!" .Exclamó justo antes de desaparecer en dirección al gran comedor.

Entre risas y dándole la razón, Seamus se apresuró a seguir a su amigo, dejando a Neville con el cuarteto.

"Buenos días chicas" .Las saludó Harry con una enorme sonrisa, mientras Ron discutía con Neville. "¿Os hemos hecho esperar mucho?"

"Pues un poco, pero por esta vez te perdonaré" .Dijo Ginny sonriendo al joven.

Harry le guiñó un ojo antes de girarse hacia Ron y Neville que seguían discutiendo.

"Ron, lo mires por donde lo mires, has perdido, y todos somos testigos. Le debes a Harry una caja de ranas de chocolate" .Sentenció Neville cruzándose de brazos, ocultando parcialmente la insignia de prefecto que decoraba su oscura túnica.

Ron frunció el entrecejo aún más.

"¿Alguien podría explicarnos que ha pasado?" .Intervino Hermione antes de que el pelirrojo volviese a comenzar la discusión.

"¡Harry ha hecho trampa!" .Exclamó Ron de inmediato.

Hermione alzó una mano callándolo de inmediato. "No estoy sorda, Ronald" .Lo regañó, haciéndolo enrojecer hasta las orejas. "Por favor, Neville, explícanoslo tu"

Neville esbozó una amplia sonrisa y le guiñó un ojo a Harry en complicidad que hizo reír de nuevo al muchacho de ojos verdes.

"Pues veréis, esta mañana estábamos rememorando aquel santo instante del otro día, cuando aquí nuestro héroe, Harry, le lavó la boca a nuestro estimado príncipe de las serpientes…"

"Al grano Neville, que aún tenemos que desayunar" .Intervino Ginny impaciente por conocer el resto de la historia.

"Vale, vale. El caso, es que Ron le preguntó a Harry por que no usó un encantamiento no verbal si sabía hacerlos a la perfección. Y Harry le dijo que para muchas cosas, aún seguía pronunciando hechizos por costumbre, sobretodo si no eran hechizos que usase a diario… además de que así disfrutó viendo la cara de Malfoy al escucharlo" .Dijo entre risitas que de inmediato contagió al resto del grupo, salvo a Ron, que continuaba mosqueado. "Entonces (y es el inicio de todo), Ron comenzó a meterse con Harry, diciendo que menudo auror que era, si aún pronunciaba en voz alta los hechizos"

Hermione negó con la cabeza. Ron no cambiaría nunca.

"¿Y que pasó?" .Preguntó Ginny con una sonrisa expectante pintada en la cara, intuyendo lo que Neville estaba a punto de contar.

"Pues lo que Ron estaba buscando. Harry le dijo que cuando quisiera podía demostrar lo buen auror que era" .Continuó relatando. "Así que Ron se puso gallito y le lanzó a Harry un expeliarmus no verbal que, por supuesto, no tuvo ningún problema en evitar. El caso, y esto es lo más divertido… es que durante un buen rato, Harry ha estado jugando con Ron, como si fuese un crío de primero que a penas supiese ni coger la varita…. Hasta que se ha aburrido y lo ha transformado en un pavo real"

Las últimas palabras casi fueron incomprensibles por el ataque de risa que le volvió a dar.

"La verdad, Ron… tu solito te lo has buscado" .Exclamó Ginny agarrándose el estómago de la risa. "Ahora si que podrás pavonearte"

Hermione lo intentó, pero en aquella ocasión no pudo evitar soltar una carcajada por el juego de palabras de Ginny. Aunque no dudaba que Harry lo hubiese hecho a posta.

Ron se había puesto aún más colorado y se había cruzado de brazos tan firmemente que tenía que estar haciéndose daño.

"¿Os lo pasáis bien a mi costa?" .Preguntó malhumorado. "Pues que sepáis que no tiene ni pizca de gracia"

"Admítelo Ron. Si que tiene gracia" .Dijo Harry intentando aguantarse la risa. "y míralo por el lado bueno"

"¿Qué lado bueno?" .Preguntó interesado.

"Podía haberte dejado así durante todo el día, con plumas rosas y todo" .Repuso Harry sonriendo y los ojos brillantes.

"¡Neville, eso no nos lo habías contado!" .Exclamó Ginny volviendo a reír. "Tienes que estar muy guapo así… Harry, por favor, vuelve a transformarlo para que lo veamos" .Le suplicó poniendo morritos.

Hermione juraría que por un instante Harry había estado a punto de sacar la varita, pero finalmente rió y dándole una palmada a Ron, lo enganchó del brazo y tiró de él hacia el hueco del retrato. "Vamos a desayunar, que seguro que con el estómago lleno te hará más gracia"

Neville los siguió entre risas y de inmediato las chicas se les unieron, aunque unos pasos más atrás.

"Harry ha cambiado mucho en el tiempo que lleva aquí" .Admitió Hermione, prosiguiendo la conversación que habían mantenido antes de que los chicos aparecieran con sus tonterías. "Pero tengo la sensación de que no va a durar mucho"

"Lo sé" .Admitió Ginny. "Pero míralo" .Dijo señalando con un vago gesto de la mano al trío de jóvenes que las precedía riendo y bromeando. "Ni si quiera en sus recuerdos de su primer curso estaba así de relajado… Hermione, ni con once años…"

"Lo sé" .Suspiró. "Y ojala pudiese ser así siempre"

Ya estaban llegando al gran comedor y la afluencia de alumnos aumentaba por momentos, ya fuesen solos o en pequeños grupos. Muchos de ellos los saludaba, e incluso alguno que otro llegó a jalearlos. Sin duda, aunque en ese mundo Harry no fuese el niño que vivió, rápidamente había vuelto a ser famoso en Hogwarts. Y más, desde que ridiculizó a Malfoy de aquella manera. Algunos grupitos de niñas de los primeros cursos miraban con interés al joven, pero según la edad de las chicas que miraban a Harry pasar iba aumentando, así lo hacía exponencialmente el entrecejo fruncido de Ginny, hasta que pasaron junto a un pequeño grupo de alumnas de quinto curso que como tontas, lanzaban miraditas al trío de chicos. Al pasar junto a ellas, Ginny les lanzó una mirada fulminante y todas desaparecieron al instante por uno de los corredores laterales.

"¿No habías dicho que te mantendrías al margen?" .Preguntó Hermione inquisitivamente.

"Y lo mantengo" .Replicó Ginny aún con el entrecejo fruncido. "Pero una cosa es que yo me mantenga al margen, y otra muy distinta que vaya a dejar que se le acerque alguna lagarta de esas"

Siguiendo al trío de chicos, que se habían mantenido ajenos totalmente a la pequeña escena que las chicas y Ginny habían protagonizado, Hermione entró en el gran comedor entre risitas, y a su lado Ginny la siguió caminando muy digna, con la espalda bien recta y la mirada al frente, totalmente satisfecha de lo que acababa de hacer.

La mitad de la mañana pasó para Harry más rápido de lo que esperaba. Tras la clase de transformaciones con la profesora McGonagall y encantamientos con Flitwick, de pronto se encontró caminando junto a sus amigos por los terrenos del castillo. El buen humor por la broma que le había gastado a Ron aún le duraba y, para su buena suerte, el pelirrojo una vez que se sentó a desayunar se olvidó de su enfurruñamiento y no tardó en reírse junto a él y Neville.

Finalmente se detuvieron cerca del lago y se sentaron bajo la agradable sombra de unos árboles para disfrutar el magnífico día. El mal tiempo que había hecho a mitad de semana había ido quedando atrás y aquel viernes había amanecido soleado aunque, de vez en cuando, soplaban pequeñas rachas de aire fresco, recordándoles que el otoño avanzaba cada vez más.

Muchos de los alumnos parecían pensar igual que ellos, ya que estaban aprovechando el día para remojarse un poco los pies y jugar con el calamar gigante, en el que muy bien podía ser de los últimos días de buen tiempo que disfrutarían hasta la primavera.

"Podría quedarme aquí el resto de la mañana" .Dijo Ron tras bostezar sonoramente.

El muchacho se había recostado boca arriba en la hierba, con las manos detrás de la cabeza, situadas a modo de almohada.

"Ni lo pienses, Ronald" .Lo regañó enseguida Hermione, que permanecía con la espalda apoyada contra el tronco de uno de los árboles.

A Harry había dejado ya de sorprenderle no ver a Hermione con un libro en aquellas situaciones de relax. A diferencia de la de su mundo, esta Hermione, aunque igual de inteligente, había aprendido a aprovechar los momentos de los que disponía para relajarse y pasar el rato charlando con ellos.

"No he dicho que vaya a hacerlo, tan solo digo que me encantaría" .Replicó Ron con voz adormilada sin molestarse ni si quiera en abrir los ojos.

Y quizá aquello fue una suerte, ya que no vio la fulminante mirada de la castaña, que imitaba a la perfección como de costumbre las desaprobadoras miradas de la profesora McGonagall.

Harry ahogó una pequeña risita. Aquello si que no era nada diferente de su propio mundo. Aunque siendo sincero consigo mismo, si existían otros mundos (y después de su extraño viaje no le quedaba duda alguna sobre ello) con toda seguridad, los Ron y Hermione de aquellos, seguramente serían exactamente iguales. Si tuviese que expresarlo como Hermione lo haría… diría que simplemente era una invariable universal.

Al sentir su silenciosa risa, Ginny, que estaba sentada junto a él, lo miró sonriente, como si supiera en lo que había estado pensando, le guiñó un ojo en complicidad y se recostó contra su hombro.

Harry cerró los ojos e inspiró profundamente. Estando allí sentado con sus amigos, con Ginny recostada contra su brazo… se sentía en paz. En aquel mundo había comenzado a sentir lo que casi podía sentirse siendo alguien normal. Aunque en aquel mundo estaban en guerra contra Voldemort, no podía evitar sentirse distanciado de ella. Los muros del castillo se levantaban impenetrables igual que lo habían sido en su mundo. Al menos hasta la muerte del profesor Dumbledore. Pero de algún modo, en aquella ocasión, Harry no era el elegido, ni el niño que vivió. En aquel mundo, era un alumno más del castillo, o casi. Cierto era que lo de su viaje dimensional seguía dándole cierta fama, pero al menos no se encontraba bajo la mira de ningún psicópata… o al menos por el momento. Y lo estaba disfrutando.

A través de sus párpados cerrados sintió como algo tapaba la luz del sol y rápidamente abrió sus ojos.

Una alumna de Hufflepuff de segundo curso se encontraba de pie a escasa distancia del pequeño grupo y lo miraba con una mezcla de timidez y curiosidad.

"¿Querías algo?" .Preguntó con voz amable.

La niña se sonrojó pero asintió vigorosamente.

"Disculpa… ¿tu eres Harry, verdad?"

Por cómo lo miraba, Harry intuyó que ya sabía la respuesta, pero de todos modos asintió brevemente con la cabeza.

La niña sonrió y se acercó un par de pasos con timidez, como si hubiese necesitado la confirmación de Harry para hacerlo.

"Disculpa que te moleste" .Continuó retorciéndose los dedos con nerviosismo, pero recorriendo ávidamente a su vez el rostro de Harry con su mirada, hasta fijarla brevemente en la cicatriz en forma de rayo.

Aquello, lejos de molestarle como había sucedido durante tantos años en su mundo, allí había comenzado incluso a divertirle. Mientras que en su mundo era la marca que lo señalaba como al niño que vivió, allí era una simple cicatriz, sin significado alguno para nadie…. Salvo para los que conocían su historia, por supuesto.

En el tiempo que llevaba en aquel mundo, se había sorprendido al escuchar las historias que habían surgido por aquel tema, a la cual más disparatada. Lo único en lo que todas coincidían era que al ser auror en su mundo, aquella cicatriz se la había hecho algún mago con magia negra. Pero nadie sabía lo cerca que habían estado de la verdad por un lado… y lo lejos que se iban por otro.

La niña había quedado inmóvil, con la vista fija en la cicatriz y aparentemente ida en su propio mundo, sin prestar atención a nada más.

Intentando reprimir una sonrisa, Harry carraspeó sonoramente haciendo que la niña se sobresaltara y se sonrojara más que el pelo de los Weasley.

"Perdón…. Yo no quería…" .Se disculpó atropelladamente, mientras Ginny reía disimuladamente, Ron se desternillaba sin disimulo ninguno y Hermione trataba de regañarle, pero sin éxito, ya que ella misma tenía la sonrisa pintada en los labios.

"No te preocupes" .Tranquilizó Harry a la niña. "¿para que me buscabas?"

Aún colorada, la niña metió una mano en el bolsillo de su túnica y le entregó un pergamino enrollado y cerrado con un lacito de color verde esmeralda.

"El profesor Dumbledore me pidió que te entregara esto" .Consiguió decir antes de despedirse y salir como alma que llevaba el diablo, perseguida por las carcajadas de Ron.

"¡No tiene gracia Ronald!"

"Sí que la tiene… y lo sabes" .Dijo entre balbuceos.

Los labios de Hermione, que habían vuelto a ponerse serios, sintieron leves sacudidas debido a la risa que la muchacha intentaba reprimir sin éxito.

"De acuerdo, admito que si que lo tiene" .Dijo finalmente permitiéndose sonreír ampliamente. "Pero ha sido de muy mal gusto soltar esa carcajada. Has podido herir sus sentimientos" .Terminó por ponerse seria de nuevo, y, evitando continuar la discusión con Ron, se giró hacia Harry. "¿Es de Dumbledore?"

Harry asintió brevemente y se acomodó de nuevo contra el árbol para leer el pergamino. La nota estaba escrita como de costumbre en la tan conocida letra verde esmeralda, haciendo juego a la perfección con el lacito que el director había usado para cerrar el rollo.

No recordaba si en su mundo el anciano había hecho aquello de los lacitos de colores, pero en aquel mundo podía imaginárselo perfectamente terminando de escribir la misiva y, con los azules ojos destellando tras las gafas de media luna, darle aquel toque a la cita, como si quedaran para irse de excursión.

Inspirando profundamente, Harry desenrolló el pergamino ante la atenta mirada de sus tres amigos y comenzó a leer:

"Querido Harry y compañía.

Tengo constancia de que ya recibiste hace unos días la carta de tus padres. He quedado en mi despacho con ellos a la misma hora de la última vez.

La contraseña para entrar es pasteles de caldero.

Nos vemos mañana para continuar con tus aventuras"

"Definitivamente el profesor se lo pasa en grande yendo de excursión por tus recuerdos" .Musitó Ginny tras varios segundos, expresando en voz alta lo que el propio Harry estaba pensando.

"Y que lo digas" .Añadió Ron sonriendo. "Casi puedes imaginarlo escribir la nota, removiéndose en la silla como una adolescente nerviosa"

¡PLAS!

El sonido de la colleja que le propinó Hermione resonó por los terrenos, acallando incluso el trinar de los pájaros del bosque prohibido. La totalidad de los alumnos que se encontraban más cerca, se habían vuelto con rapidez, alertados por el golpe.

"No seas irrespetuoso" .Siseó la joven, frotándose la enrojecida palma. "Además… ¿Qué es eso de la adolescente?"

Atemorizado por la muchacha, Ron se alejó de ella, frotándose la nuca.

Por suerte para él, en aquel momento sonó el timbre del inicio de las clases.

"Salvado por la campana" .Musitó Ginny incorporándose, que no parecía tampoco contenta por el comentario de Ron.

Inteligentemente, Harry se mantuvo en silencio por lo que pudiera pasar. No pensaba confesar ni bajo tortura, que había estado a punto de reír por el comentario.

Miró de reojo la enrojecida nuca del pelirrojo y se estremeció. Suerte que Hermione había sido más rápida con la mano que él con su risa, si no, seguro que él también habría recibido.

Ron movió su alfil y derribó la última de las torres de Harry. El día finalmente había terminado y aún le parecía increíble la diferencia que había entre antes y después de recibir la nota de Dumbledore.

Se encontraban en la sala común jugando al ajedrez, o al menos intentándolo, ya que Harry no tenía la cabeza puesta en el juego. Aunque había mejorado mucho después de tantos años perdiendo contra Ron, en aquel momento parecía que a penas sabía colocar las piezas en su sitio. El muchacho, aunque se había dado cuenta de ello, no había hecho ningún comentario, y Harry se lo agradeció enormemente.

Desde que había recibido la nota de Dumbledore, aquella pequeña burbuja de felicidad que lo había rodeado había estallado sin dejar ni rastro, y casi había vuelto a sentirse igual de perdido que se había sentido semanas atrás al llegar a aquel extraño mundo. Durante la comida de aquel día, Harry se había dado cuenta de que la silla del director volvía a estar desocupada, cosa que no había ocurrido en muchos días, y eso solo podía significar que Voldemort estaba haciendo de nuevo de las suyas.

Aquello hizo que nuevamente tomara consciencia de la situación que lo rodeaba. Las clases y bromear con sus compañeros como no lo había hecho en su mundo, habían hecho que se relajara como nunca lo había hecho. Pero de pronto había vuelto a sentir cómo el miedo y la impotencia se filtraban por cualquier resquicio de los aparentemente impenetrables muros del castillo y lo rozaban como si fuesen los largos y fríos dedos de un monstruo tanteando en la oscuridad para agarrar su siguiente presa.

Distraídamente Harry deslizó un peón y comió otro de los de Ron, aunque casi no fue consciente de ello. Hermione leía en silencio sentada en una butaca cercana aprovechando el rato de tregua que le habían dado y Ginny, por primera vez desde que Harry recordaba, se había sentado con sus compañeros de curso unos asientos más allá, y jugaban a snap explosivo mientras se ponían al día.

Ron movió de nuevo sus piezas, y volvió a evitar deliberadamente comer más piezas de Harry. Aún distraído como estaba, se había percatado de aquello, pero no hizo ningún comentario al respecto. El muchacho había estado alargando lo máximo posible las tres partidas que habían jugado hasta el momento, dilatando así la escusa del juego para que Harry se sumiera en sus pensamientos.

Harry no pensaba que hubiesen engañado a ninguna de las chicas ni por un instante, ya que en varias ocasiones había visto a Hermione mirar de reojo por encima del libro, y aunque Ginny estaba sentada fuera de su campo visual, aquello no había impedido que sintiera cada dos por tres sus miradas de preocupación.

Movió pieza sin saber exactamente ni qué ni cómo, y desvió la mirada hacia la ventana evadiéndose una vez más del juego. Aún con la rojiza luz de la chimenea reflejándose en los cristales, Harry pudo ver a la perfección la gran luna llena que se alzaba orgullosa en el exterior, iluminando levemente los terrenos y reflejándose en la superficie del lago que, a modo de espejo, le devolvía la mirada sin pestañear.

La carta que había recibido de sus padres le pesaba tanto en el bolsillo que parecía hecha de plomo. Una vez más reprimió el deseo de releerla y mantuvo las manos quietas sobre su regazo. De todos modos, ya se la había aprendido de memoria, igual que hizo en su momento con el trozo de carta que encontró años atrás en la habitación de Sirius de Grimauld Place, mientras buscaban los horrocrucses.

Al igual que le sucedió con aquella, Harry había encontrado semejanzas entre la caligrafía de su padre y la suya propia. Esto no había hecho más que hacerlo ser más consciente de lo próximo que era el encuentro con los padres de su yo de aquel mundo… ¿a quien quería engañar? Ni si quiera para sí era capaz de pensar en los James y Lily de aquel mundo como los padres de su otro yo. Al día siguiente vería a sus padres de nuevo, y no en un recuerdo, ni como reflejos de la varita de Voldemort, ni como apariciones por la piedra de la resurrección. Los vería de carne y hueso, tal y como tendría que haber sido en su mundo desde un principio.

"Compañero, creo que es hora de que nos vayamos a la cama"

La voz y la mano de ron posándose suavemente en su hombro lo devolvieron a la realidad. No tenía ni idea del tiempo que había pasado absorto en sus pensamientos, pero debía de haber sido mucho, ya que eran los únicos que quedaban en la sala común.

Hermione había dejado el libro de lado y Ginny había vuelto con ellos y se sentaba al lado de la joven castaña, mirándolo con intensidad. Ron había recogido las piezas y el tablero, pero en su rostro no había ni rastro de reproche por haber dejado abandonada de aquel modo la partida, sino todo lo contrario. Al igual que las dos muchachas, su rostro aparecía serio y preocupado.

Harry asintió brevemente e intentó sonreír sin demasiado éxito. "Creo que tienes razón"

Se puso en pie y, tras unos instantes de vacilación, las dos muchachas lo imitaron.

"Harry, si quieres hablar…" .Dijo Ginny en voz baja, apoyándole suavemente la mano en su antebrazo. "Sabes que puedes contarnos lo que quieras"

Harry consiguió sonreírle con sinceridad y asintió brevemente. "Lo sé" .Le cogió con delicadeza la mano y le dio un leve apretón. "Es simplemente que va a ser demasiado raro"

La muchacha le devolvió el apretón con cariño y le dedicó una de sus cálidas y preciosas sonrisas. "Ya verás como podrás con ello. James y Lily son fantásticos, y no harán que te sientas incómodo. Aprovecha esta oportunidad que el destino te ha dado y disfruta de ella todo el tiempo que te sea posible"

Las palabras de la menuda pelirroja habían conseguido quitarle algo del peso que llevaba sobre los hombros. Le sonrió más ampliamente y asintió casi convencido del todo. "Muchas gracias"

La muchacha sonrió radiante y se puso de puntillas para darle un cálido beso en la mejilla.

"Pasa buena noche" .Le deseó en un susurro. "Y ya verás como mañana sale todo muy bien"

Se despidió de Ron y Hermione con un gesto de la mano y subió casi corriendo las escaleras de los dormitorios de las chicas, dejándolos solos a los tres en la sala común.

"Yo creo que también me voy a dormir, chicos" .Dijo Hermione tras unos segundos en silencio. "Mañana tenemos cosas que hacer y quiero estar bien despierta" .Le sonrió a Harry con cariño y le dio otro beso en la mejilla. "Haz caso de Ginny, estoy segura que con James y Lily todo irá bien" .Pareció dudar un instante y frunció el entrecejo. "Yo me preocuparía más de Sirius…" .Musitó mordiéndose el labio inferior. "James está más domesticado" .Aclaró ante la interrogativa mirada de Harry. "Pero bueno, mañana lo comprobaremos. Que descanséis" .Se despidió antes de perderse por las escaleras, igual que Ginny había hecho unos momentos antes.

Ahora él y Ron se habían quedado completamente solos en la sala común y el silencio parecía luchar por envolverlos de nuevo.

"Yo no pienso besarte, que lo sepas"

Aquel comentario de Ron consiguió abrirse paso por los restos de la muralla que había creado a su alrededor y que eficazmente Ginny había comenzado a desquebrajar y, sin poder evitarlo, Harry comenzó a reír a carcajadas, seguido de inmediato por Ron que, palmeándole la espalda, lo llevó hacia las escaleras que daban a los dormitorios de los chicos.

A la mañana siguiente, el temor que Harry había sentido durante prácticamente la totalidad del día anterior había desaparecido y en su lugar lo invadió un estado de nerviosismo que hacía años que no sentía.

Por mucho que Hermione y Ginny le insistieron, el joven era incapaz de probar bocado. Los nervios se habían instalado en su estómago y tenía la sensación que, si tomaba algo, aunque fuese un pequeño vaso de zumo de calabaza, vomitaría.

Como había pasado el día anterior, la silla que ocupaba el director estaba desocupada, pero aquello no preocupó a Harry lo más mínimo, ya que la silla del profesor Snape también se encontraba vacía aquella mañana. Y eso solo podía significar una cosa. Que ya estaban en el despacho del director y que, con toda seguridad, sus padres estarían ya allí.

Ante esta revelación su estómago dio una especialmente fuerte sacudida, y esto debió reflejarse en su rostro de algún modo, ya que Ginny y Hermione dejaron de agobiarlo con que tomase algo y se limitaron a desayunar en silencio, aunque sin perderlo de vista.

Después de que las chicas terminaran, y tras esperar cerca de diez minutos más a que Ron acabara su desayuno, los cuatro amigos se levantaron y salieron del gran comedor en dirección al despacho de Dumbledore.

A cada paso que daba, la sensación de nerviosismo crecía exponencialmente. Estaba seguro de que las únicas razones por las que no salía corriendo como alma que llevaba el diablo en dirección contraria, eran su total incapacidad de hacer otra cosa que caminar hacia delante, ya que su cuerpo no parecía pertenecerle. Y en segundo lugar, la mano de Ginny, que aferraba la suya con fuerza, ya fuese para transmitirle ánimos, o para evitar que saliera corriendo.

Mucho antes de lo que le hubiera gustado, los cuatro amigos se encontraron frente a la gárgola de piedra que custodiaba la entrada al despacho del anciano director. Nadie decía nada, sus tres amigos mantenían completo silencio, aguardando a que fuese el propio Harry el que diese el paso decisivo.

Miró a ambos lados, donde Ron, Hermione y Ginny le sonrieron y asintieron para darle ánimos y, tras tomar aire en profundidad, se decidió.

"Pasteles de caldero" .Dijo en voz alta. "Maldita sea… que me enfrenté a Voldemort" .Masculló en voz baja mientras la gárgola se apartaba a un lado revelando la escalera circular que ascendía lentamente.

La única que lo escuchó fue Ginny, que soltó una risita y le apretó la mano mientras giraban una y otra vez hasta llegar frente a la puerta del despacho.

Tomó aire por segunda vez y llamó con su mano libre tres veces.

"Adelante" .Se escuchó amortiguada la voz del director.

Harry abrió la puerta y, mirando directamente a los azules ojos del director, traspasó el umbral, seguido por sus tres amigos.

Harry sintió como Ginny le daba un suave apretón, justo antes de soltar su mano con suavidad y retroceder un paso para situarse a la altura de Ron y Hermione.

El muchacho aún no había desviado su mirada de la del director, que lo observaba con los ojos chispeantes y una amable sonrisa, como si supiera exactamente en lo que el joven estaba pensando.

El anciano se encontraba, como de costumbre, sentado tras su escritorio, con los codos apoyados sobre éste y sus manos unidas por sus largos dedos.

Situado a un lado sobre el escritorio, reposaba el pensadero, sin duda ya colocado para la sesión de recuerdos de aquel día.

Aquella era una imagen que se le hacía muy familiar, con la diferencia de que aquel profesor Dumbledore mantenía perfectamente sanos ambos brazos.

Con su entrada, el joven había notado algo de revuelo a su izquierda, en el fondo del despacho, pero aún no había girado la cabeza para mirar lo que ya sabía que iba a encontrar.

Por lo que le pareció la enésima vez en aquella mañana, Harry tomó aire y, tras el asentimiento de aliento del profesor Dumbledore, lentamente fue girando su rostro para visualizar el resto del despacho.

Con lentitud su mirada fue deslizándose por el resto del escritorio del director, pasó sobre la percha en la que descansaba Faukes, que lo miraba expectante, se deslizó por la chimenea donde como de costumbre se encontraba el profesor Snape, que a diferencia de otras ocasiones, parecía sinceramente interesado en la escena que sabía que en breves momentos acontecería en aquel despacho, a continuación paseó su mirada por las pequeñas mesas de patas finísimas que contenían todos los extraños artilugios del director y finalmente…

El primero que entró dentro de su campo visual fue Sirius, o al menos, el Sirius que hubiera sido si no hubiese pasado doce años encerrado en Azkaban.

Se veía mucho más joven y sano que el hombre al que él recordaba. El cabello liso y bien peinado le caía elegantemente sobre los hombros. Continuaba siendo delgado, pero no tanto como lo había sido en su mundo. Tras haberse fugado de la prisión y establecerse durante su último año de vida en Grymauld Place, había conseguido recuperar parte del peso que había perdido estando encerrado. Pero al comparar los recuerdos que Harry tenía con el hombre frente a él, se dio cuenta de que muy posiblemente, las marcas de Azkaban jamás habrían desaparecido de su rostro. El Sirius que tenía delante no acusaba el más mínimo rastro que marcaba aquella época en el Sirius de su mundo, tanto en la piel como en la expresión de su rostro, pero sobretodo en sus ojos. Los de aquel Sirius, a diferencia de los de su fallecido padrino, estaban rebosantes de vida, ilusión, alegría, picardía y un sinfín de emociones que Harry no llegó ni si quiera a poder interpretar en aquel breve momento.

El hombre le sonrió tentativamente al darse cuenta de que Harry ya lo había visto, pero el joven no pudo devolver el gesto.

Continuó su recorrido visual por el despacho, y de inmediato se topó con un hombre casi idéntico a sí mismo. Alto, quizá no tanto como él mismo, pero sin duda de estatura elevada. Delgado como él mismo, de pelo azabache imposible de peinar y gafas redondas tras las cuales, unos ojos castaños lo miraban con una mezcla de ilusión, curiosidad, cariño y algo que no supo discernir, pero que había visto cientos de veces en los ojos de la señora Weasley.

El hombre era mayor de lo que Harry lo recordaba. Las veces en las que lo había visto no tenía más que veintiún años, la edad con la que Voldemort lo había matado. Sin embargo, al igual que pasaba con Sirius, James Potter parecía más joven de lo que en realidad era. Tan solo pequeñas arrugas de expresión en la comisura de los ojos y la expresión de su rostro daban pequeñas muestras de la auténtica edad que tenía.

Al igual que con Sirius, James le dedicó una breve sonrisa, pero claramente incómoda por no saber que más hacer o como actuar.

Igual que le había sucedido momentos antes, Harry intentó devolver el gesto, pero su rostro se negó a colaborar con su cerebro.

Finalmente su mirada terminó de abarcar lo que quedaba del despacho circular y sus ojos se posaron en unos orbes esmeralda idénticos a los suyos.

El mundo pareció detenerse por toda la eternidad en aquel instante. Todas las veces que Harry había escuchado en su vida que sus ojos eran idénticos a los de su madre pasaron por su mente en un fogonazo, y ciertamente tenían toda la razón. Cada pequeño matiz de aquella mirada era idéntico al que él veía todas las mañanas al reflejarse en el espejo.

El rostro de Lily resultaba exactamente idéntico al que él recordaba. Parecía haberse detenido a los veintiún años, y ni un día más. Harry no sabía si aquello era realmente así, o simplemente era que la veía con los anhelados ojos con los que un hijo ve a su madre por fin, tras tantos años de no tenerla. Realmente poco le importaba. Lo único que Harry tenía claro era que, a sus ojos, aquella mujer no tenía nada que envidiar a los ángeles.

Al igual como habían hecho los dos hombres antes que ella, Lily le sonrió con calidez, y como Harry había hecho en las dos ocasiones anteriores, ordenó a su rostro que devolviese el gesto. Ya fuese por que tras los dos fallos anteriores sus labios finalmente habían sucumbido, o por algún otro motivo, pero finalmente Harry consiguió hacer lo que le habría gustado hacer desde el momento en el que vio a Sirius. Sus labios esbozaron una cálida y sincera sonrisa, al tiempo que su garganta se apretaba en un fuerte nudo y sentía como sus ojos ardían por lágrimas no derramadas.

Aquel gesto por su parte pareció el detonante que Lily había estado esperando, por que como si hubiese tenido un muelle en la espalda, la mujer se adelantó de rápidas zancadas y, antes de que ni su marido, Sirius o cualquiera de los presentes pudiese hacer ningún otro movimiento, ya había envuelto sus delgados y cálidos brazos entorno al joven y lo estrechaba contra su cuerpo en un fuerte abrazo maternal.

Harry no pudo soportar más aquella situación y sin poder, o quizá no querer evitarlo, devolvió el abrazo y dejó fluir las lágrimas que retenía, como pocas veces en su vida había hecho.

Aunque sabía que para la señora Weasley Harry era un hijo más, no pudo dejar de notar que aquel abrazo tenía un sabor algo distinto a los que la regordeta mujer le había dado en algunas ocasiones. Su cuerpo parecía encajar a la perfección con el de Lily, acomodándose como si hubiera pasado toda una vida haciendo lo mismo, desde que no era más que un niño… se sentía… natural, como siempre debió haber sido.

Las delgadas manos de la mujer acariciaron el indómito cabello de Harry, moviéndose con la soltura que da la experiencia de consolar a un hijo, aunque Harry no fuese exactamente el hijo al que ella hubiese cuidado y consolado durante toda su vida.

"Desahógate, cariño" .Le susurró cálidamente al oído, para que solamente Harry pudiese oírlo. "Has pasado por tantísimas cosas, mi niño… tienes todo el derecho a dejarlo salir, por una vez en tu vida"

Harry no se sorprendió de que Lily pudiera saber todo lo concerniente a su vida, o al menos, lo que había mostrado hasta el momento. Sabía que el director Dumbledore había puesto a sus padres al corriente de todo, y con toda seguridad, les había mostrado sus propios recuerdos de lo que Harry les había mostrado en la anterior reunión.

Durante varios minutos, el joven permaneció aferrado a su madre, desahogando todo lo que durante años había guardado en su interior, todo aquello que nunca había podido permitirse mostrar por tener que permanecer fuerte frente a todo lo que tenía que afrontar. Pero allí no era el elegido, no tenía que permanecer fuerte ante el mundo mágico. Allí simplemente era Harry James Potter, que había vuelto a ver a sus padres y, por primera vez desde que él tenía memoria, había podido tocarlos.

Cuando finalmente consiguió serenarse y alzar la cabeza del hombro de su madre, se dio cuenta con asombro de que ya no estaban él y Lily solos, sino que James, su padre, se había unido al abrazo sin que Harry se diese cuenta.

Los verdes ojos de su madre mostraban claros signos de haber derramado lágrimas, pero ya no estaban húmedos.

Harry se secó la cara con rapidez usando la túnica y tomó aire antes de hablar.

"Lo siento, yo…"

"Ni se te ocurra disculparte" .Lo cortó su madre acariciándole la mejilla. "Harry, no es malo dejar salir nuestros sentimientos" .Sacudió la cabeza haciendo hondear su larga melena pelirroja y le sonrió con tristeza. "Aunque supongo que no estás acostumbrado a muchos gestos cariñosos"

Sin saber que decir, Harry se encogió de hombros. Era cierto que no era muy dado a mostrar demasiados sentimientos, aunque había mejorado mucho desde que la guerra había terminado y se había permitido relajarse en ese aspecto, al menos con Ginny.

Su padre le había apoyado una mano en el hombro y lo observaba con avidez, buscando quizá las diferencias con el Harry de aquel mundo, fijándose especialmente en la cicatriz de su frente.

Siguiendo la mirada de su marido, Lily fijó su vista también en la frente de Harry y, sin hacer ningún comentario, alzó lentamente la mano y con suavidad apartó el flequillo que tapaba parcialmente la frente del joven. Con infinita ternura, como solo había hecho Ginny en su mundo, acarició la cicatriz, delineando con sus dedos el trazado en forma de relámpago.

"Merlín, has pasado tanto, mi niño…"

Antes de que nadie pudiese decir nada más, Sirius se abrió paso apartando a james, y con una enorme sonrisa tomó a Harry de los hombros y lo giró en su dirección.

"¡santo merlín, estás hecho todo un hombre, Cervatillo!" .Exclamó en voz bien alta. "¡si incluso eres más alto que James!"

"¡Sirius!" .Chilló indignada su madre. "¡Compórtate como un adulto, que lo incomodarás!"

"¿Incomodarlo?" .Respondió con la enorme sonrisa aún pintada en el rostro. "Si quisiera incomodarlo le habría ofrecido mi piso del Londres muggle, por si quiere llevarse a alguna brujita"

Harry sintió cómo las mejillas le ardían furiosamente.

"¡Black!" .Exclamó Lily abriendo los ojos desmesuradamente por lo que Sirius acababa de decir. "¿Cuantas veces te tengo dicho que Harry aún es muy joven para que le ofrezcas esas cosas?"

"Pero pelirroja, éste Harry ya es mayor de edad, así que no hay ningún problema, ¿verdad?" .Sentenció triunfante, palmeándole la espalda.

"Es cierto, cariño" .Intervino por primera vez James. "Además, que como nos contó Albus, aquí nuestro pequeño merodeador ya tiene a su pelirroja. No me extrañaría que teniendo los genes que tiene, en breve pueda hacernos abuelos"

El rostro de Harry en aquellos instantes podía competir en intensidad con el color del pelo de su madre. Desesperado por salir de aquella situación, Harry miró a su alrededor, pero lo que encontró no le sirvió de gran ayuda.

Aún situados junto a la puerta del despacho, Ron y Hermione se mordían la manga de la túnica para no romper en carcajadas mientras Ginny, con el rostro tan colorado como su cabello, intentaba hacerse invisible sin éxito, pegándose tanto a la pared de piedra que casi parecía que quisiese atravesarla a la fuerza. Aunque Harry supuso que de poder, la muchacha ya lo habría hecho, y no por falta de ganas en aquellos momentos.

Por otra parte, sentado aún tras su escritorio, el profesor Dumbledore reía sin disimulo, mirando aprobatoriamente a Sirius a través de sus gafas de media luna, sin aparentes intenciones de intervenir en aquel asunto.

En un principio, a Harry le pareció extraño todo aquello, hasta que comprendió lo que tanto sirius, James y el director habían hecho. Gracias a la intervención de Sirius y posterior ayuda de James, la tensión del primer momento ya había pasado… a costa de su vergüenza.

Finalmente posó su mirada en el profesor Snape, que como de costumbre permanecía serio, aunque sus ojos brillaban por la diversión. Por primera vez en su vida, y si le hubiera sucedido en su época de estudiante no habría hecho jamás, suplicó con la mirada al hombre que, tras esbozar una breve pero inconfundible sonrisa, se adelantó un paso.

"Potter, Black" .Dijo con su desdén habitual. "Ya va siendo hora de que os comportéis como los adultos que se supone que sois, que tenemos cosas que hacer"

Las risas en la estancia se fueron acallando con lentitud. Incluso algunos de los retratos habían estado soltando carcajadas y en aquel instante intentaban recuperar la dignidad que se supone que deben de tener los antiguos directores de Hogwarts.

"Eres un amargado, Quejicus" .Gruñó Sirius suficientemente alto como para que Snape pudiese escucharlo. Pero hizo caso a lo dicho por el profesor y, tras darle una última palmada en el hombro a Harry, se retiró un poco y aguardó.

"Black, por mucho que me pueda divertir con vuestras bromas" .Dijo aquello con un tono que desmentía por completo lo dicho. "El joven Potter va a pasar aquí una larga temporada, así que tendréis tiempo de socializar fuera de este despacho" .Hizo una pequeña pausa y prosiguió mientras caminaba hasta situarse junto al pensadero del director. "Además, tenemos muchos recuerdos que ver todavía"

Durante un instante pareció como si Sirius fuese a replicar de alguna forma, pero Lily se le adelantó.

"Hermione, Ron, Ginny, perdonad por no saludaros" .La mujer se acercó sonriendo maternalmente igual que la señora Weasley había hecho tantas veces con Harry, y procedió a abrazar y besar en la mejilla a los tres jóvenes que habían estado observando la escena.

"No te preocupes, Lily" .Dijo Hermione. "Comprendemos que era un momento íntimo"

"Hola chicos" .Se acercaron también James y Sirius, olvidando por el momento a Snape.

Harry miró al exprofesor de pociones sin saber realmente si había sido buena idea pedirle ayuda, sabiendo la animadversión que tenían en su mundo. El profesor le devolvió la mirada, pero no dejó ver ningún tipo de expresión. De todos modos, fuese como fuese, el momento de tensión había quedado atrás.

En aquel momento, James y Sirius hablaban animadamente con Ron, el cual parecía contarles algunas de las últimas bromas que les había hecho a los Slytherin, incluyendo las ideas que el propio Harry le había dado, ya que de vez en cuando le señalaban entre risas y lo miraban con atención unos segundos antes de hacerle más preguntas al joven pelirrojo.

Harry no podía escuchar gran cosa, pero consiguió entender cosas como: cervatillo, orgullo merodeador y pavo con plumas rosas, antes de centrar su atención en las tres chicas del grupo que conversaban amenamente mientras se ponían al día de lo acontecido en las últimas semanas.

Finalmente, y tras darles un pequeño margen para la pequeña charla de rigor tras los saludos, el director se aclaró la garganta para llamar la atención de los presentes.

"Siento mucho interrumpir la amena charla que estáis manteniendo" .Comenzó sin dejar de sonreír deleitado por la escena. "Lamentablemente, como ha dicho Severus, tenemos mucho que ver todavía, y no podemos permitirnos perder mucho tiempo" .Alzó una mano pidiendo paciencia al ver como Sirius se disponía a hablar, y prosiguió sin perder la sonrisa. "Sé que la situación es especial, por eso iba a proponeros que después de nuestra reunión os quedéis a comer en el castillo y así podáis pasar la tarde con Harry y sus amigos, para charlar de todo lo que os apetezca"

"Nos encantaría, Albus, si nos lo permites" .Dijo Lily.

"Por supuesto que lo permito, mi querida Lily. Pero permíteme que primero acaparemos a nuestro joven Harry durante unas pocas horas, y nos sumerjamos en lo que tenga a bien mostrarnos hoy. He de reconocer que la última reunión me dejó con ganas de ver mucho más, e intrigado por las cosas que he ido descubriendo" .Se puso en pie mientras hablaba y movió el pensadero hasta situarlo en el centro del escritorio. "Estoy convencido de que lo que nos vas a mostrar hoy, será aún más emocionante que lo que ya hemos visto" .Dijo mirando a Harry con ojos chispeantes. "Así que… Harry, muchacho, cuando gustes podemos comenzar" .Finalizó haciendo un gesto de invitación con su mano.

Harry se adelantó un paso hasta situarse frente al pensadero, tomó aire y miró fijamente a los ojos del director para centrarse en lo que tenía que hacer. Cuando desvió la mirada, volvía a ser el auror Harry Potter.

"En esta ocasión, voy a mostraros mi segundo curso en el colegio" .Comenzó a explicar al resto de personas presentes, que ya se habían situado alrededor de la mesa del director. "Voy a intentar mostrar los momentos más importantes, ya que en aquel año sucedieron muchas cosas" .Como hizo la vez anterior, se colocó la punta de la varita en la sien, cerró los ojos para concentrarse en lo que deseaba mostrar en aquella ocasión y lentamente separó la varita de su cabeza, arrastrando un delgado hilo plateado que, al contacto con la extraña vasija de piedra, se arremolinó formando extrañas formas medio gaseosas medio líquidas.

Miró a ambos lados para confirmar que todos estuviesen listos para la pequeña aventura y por primera vez se dio cuenta de que Ginny no estaba a su lado. A su izquierda se había colocado su madre que, con semblante serio, observaba los pensamientos arremolinándose en el fondo del pensadero, como si fuese un animal peligroso al que no se debía perder de vista. A su derecha se encontraba Ron, alternando miradas entre la vasija de piedra y el propio Harry, como si esperara la señal para sumergirse en los recuerdos. Girando más la cabeza consiguió encontrar a Ginny, situada al otro lado de Ron, ocupando el espacio entre su hermano y Hermione. Por alguna extraña razón, la muchacha pelirroja lo miró con timidez, antes de sonrojarse y desviar la mirada hacia el pensadero.

Harry no comprendió aquello y no le dio demasiadas vueltas, aunque echó de menos no tener a la muchacha junto a él.

Siguió con su pequeña inspección y comprobó que justo a continuación de Hermione estaba el profesor Snape, y al otro lado, lo más alejados posible de él, se encontraban James y Sirius, dejando en el centro al profesor Dumbledore.

Harry suspiró. Quizá fuese mejor así, no tenía ganas de lidiar con una riña entre Snape y los merodeadores…

De pronto, Harry alzó la mirada y la fijó en las personas en las que había estado pensando en aquel instante y se dio cuenta de algo que hasta el momento le había pasado inadvertido.

"¿Dónde está Remus?"

James y Sirius se miraron entre si, sin comprender a que iba aquella pregunta.

"Harry, Remus no se encontraba muy bien de salud y por eso no ha podido venir hoy" .Explicó Lily con tacto, buscando las palabras precisas.

"Maldita sea" .Se recriminó Harry recordando de pronto. "Anoche había luna llena, se me había olvidado" .Se lamentó.

"Esta mañana nos ha dicho que sentía mucho no poder venir, pero quería que te mandáramos recuerdos de su parte y de Petter, y que la próxima vez se unirán a nosotros" .Intervino su padre.

Ante el nombre de colagusano, Harry no pudo reprimir una mueca que no pasó desapercibida para los presentes.

"Lo siento" .Se disculpó. "Pero son demasiados años asociando ese nombre al del traidor en mi mundo"

"Lo comprendemos, Harry" .Lo disculpó el profesor Dumbledore con amabilidad.

"Lo sé, profesor, pero tengo que hacerme a la idea que vuestro Petter es distinto al de mi mundo"

El anciano asintió en aprobación y le dedicó una orgullosa sonrisa.

Harry notó como Ginny se removía al otro lado de Ron, como si hubiera querido intercambiar lugares con su hermano para volver a cogerse de su brazo, pero finalmente la muchacha se quedó donde estaba.

Harry suspiró de nuevo, aunque por motivos diferentes a los que lo había estado haciendo toda aquella mañana. Tenía que recordarse constantemente que aquella no era su Ginny, aunque cada vez le resultaba más difícil hacer diferencias.

"Bueno, si estáis listos, creo que podemos comenzar" .Dijo mientras golpeaba suavemente con su varita el borde del pensadero. La substancia plateada se arremolinó girando a gran velocidad hasta diluirse y dar paso a la conocida calle de privet drive vista desde arriba, como si mirasen a través de una claraboya situada en el cielo. "De nuevo a ver a los Dursley en acción" .Musitó antes de sumergir el rostro en la vasija y precipitarse al interior de su propio recuerdo.

Tras el ya conocido remolino de colores, Harry aterrizó suavemente en la luminosa calle de Privet Drive. Los setos pulcramente recortados proyectaban sobre la acera sus alargadas sombras, mientras el cálido sol de la mañana se elevaba entre los idénticos tejados, iluminando el número cuatro de latón, situado en la puerta de la casa más cercana.

"¿En tu mundo también son así de… perfeccionistas?"

Harry se sobresaltó. Durante un instante se había quedado mirando el número cuatro de la puerta de los Dursley y no se había dado cuenta de que ya todos se habían reunido a su alrededor.

"Supongo que si" .Dijo en voz baja, contestando la pregunta de su madre. "Vamos a ponernos en situación" .Comenzó a decir en voz más alta, mientras caminaba a través de la puerta del jardín y comenzaba a rodear la casa en dirección al jardín trasero. "Como ya sabéis, estos recuerdos pertenecen a mi segundo año en Hogwarts, aunque actualmente estamos viendo parte de mis vacaciones, más concretamente estamos a treinta y uno de julio"

"¡Felicidades cervatillo!" .Exclamó Sirius, haciendo que Snape frunciese los labios y que el resto soltase pequeñas risitas.

Harry sonrió sin poder evitarlo. Le encantaba ver a su padrino de aquel modo, completamente feliz y rodeado de sus mejores amigos.

"Gracias Sirius" .Dijo deteniéndose finalmente junto a la puerta que daba a la cocina. "Bien, sigamos, antes de que mi yo de doce años aparezca. Durante aquel verano… o bueno, éste en el que nos encontramos ahora mismo, tío Vernon tenía una cena muy importante que casualmente era hoy. Lo tenían todo preparado. Tío Vernon y Dudley tenían sus trajes nuevos y tía Petunia estaba preparando y adecentando la casa para la ocasión" .Hizo una breve pausa y continuó. "Mi cometido durante aquella noche se limitaba a mantenerme en silencio encerrado en mi cuarto para que no se notara que estaba en la casa… o más bien, directamente que ni existía"

Como había deducido y en parte esperado, las reacciones de todos no se hicieron esperar. Mientras Dumbledore y Snape abrían los ojos en sorpresa (el segundo durante una breve fracción de segundo) el resto comenzó a despotricar contra los Dursley.

"Silencio, por favor" .Demandó tras varios minutos de escuchar insultos, amenazas e ideas para bromas que hacerles a los muggles. "Aunque algunas de esas ideas son magníficas" .Continuó sonriente cuando finalmente se calmaron. "Os recuerdo que esto sucedió hace ya muchos años y que los Dursley de este mundo no han hecho nada de lo que aquí hemos visto… o veremos en un futuro"

"Aún no comprendo por que los has perdonado tan fácilmente" .Repuso Ginny frunciendo el entrecejo de forma adorable.

Harry le sonrió con cariño y la muchacha le devolvió el gesto antes de sonrojarse y desviar la mirada.

"Bueno, es la única familia que me queda en mi mundo. Y recordad que con Dudley me estoy llevando bien"

"Lo comprendemos, cariño" .Intervino Lily. "Pero continúa, que no hacemos más que interrumpirte"

Harry asintió, tomó aire y continuó. "Bueno, el caso, es que el verano de mi segundo año se vio caracterizado por una visita… especial" .El joven no pudo evitar sonreír con nostalgia, sabiendo que en breve vería de nuevo a Dobby, aunque fuese solo en su recuerdo.

Sirius y James parecían a punto de seguir preguntando, cuando la puerta de la cocina se abrió dando paso a su yo de doce años que caminó desganado hasta dejarse caer en el banco del jardín. Como era costumbre cuando vivía en casa de los Dursley, su yo más joven vestía con la vieja ropa de Dudley, que le quedaba enorme, haciéndolo parecer más enjuto y delgado de lo que realmente era.

"Cumpleaños feliz…, cumpleaños feliz…, me deseo yo mismo…" .Comenzó a canturrear entre dientes el pequeño Harry.

Casi pudo escuchar el rechinar de dientes de Ron, James y Sirius ante aquella escena. Por otro lado, las chicas, incluida su madre, miraban al niño del recuerdo con los ojos empañados en lágrimas. Los ojos del profesor Dumbledore se opacaron como en ocasiones anteriores cuando les mostraba escenas de aquel tipo y el profesor Snape apretó los labios y miró con fijeza la escena.

A Harry le hubiera gustado saber que le pasaba en aquel momento por la cabeza a su profesor, y más sabiendo la infancia que había tenido, tan similar a la suya propia.

El joven cerró los ojos por un instante. Hasta aquel momento no se había dado cuenta de lo similares que podían llegar a ser en algunos aspectos, y lo diferentes que habían llegado a ser en otros.

Sacudió la cabeza y miró de nuevo al recuerdo. Esos pensamientos podría dejarlos para otra ocasión.

Su yo más joven se acababa de quedar mirando el seto fijamente, pero nadie parecía haberse dado cuenta.

"Si miráis al seto, os enterareis de la finalidad de mostraros esta escena" .Dijo para llamar la atención de todo el mundo.

La verdad, verse tan pequeño, con la ropa vieja de Dudley y con aquella melancolía, estaba siendo deprimente.

"¿Qué es eso?" .Exclamó Ginny.

En aquel momento, la burlona voz del Dudley de doce años irrumpió en el jardín, sobresaltando al pequeño Harry.

"Sé qué día es hoy" .Canturreó el gordo niño, acercándose a su primo con andares de pato.

En aquel instante, los verdes ojos de Dobby se cerraron y desaparecieron.

"¡Ey!" .Exclamó Sirius. "¿Dónde ha ido?" .De dos largas zancadas, se acercó al seto, pero de inmediato volvió a su lugar negando con la cabeza. "No sé lo que sería, pero ya no está"

"¿Qué?" .Preguntó el pequeño Harry, distraído y mirando el seto donde Sirius acababa de mirar.

"Sé que día es hoy" .Repitió Dudley.

"Enhorabuena" .Repuso el pequeño. "¡Por fin has aprendido los días de la semana!"

Las carcajadas no se hicieron esperar.

"¡Ese es mi cervatillo!" .Exclamó James.

Harry suspiró profundamente, deseando que aquel apodo no fuese permanente.

"Hoy es tu cumpleaños" .Dijo Dudley con sorna. "¿Cómo es que no has recibido postales de felicitación? ¿Ni siquiera en aquel monstruoso lugar has hecho amigos?"

Aquel comentario del pequeño Dudley había dado en el clavo, y el repentino cambio en la cara del pequeño fue evidente para todo el mundo.

"Harry…" .Comenzó a decir Ron tentativamente.

"No te preocupes, no es lo que parece" .Lo calmó. "Solo espera y lo comprenderás"

Ron asintió en silencio, pero no parecía demasiado convencido.

"Procura que tu mamá no te oiga hablar sobre mi colegio" .Repuso el niño con evidente frialdad.

Estaba claro que el comentario de su primo había acertado con lo que el propio Harry había estado pensando.

El gordo niño se subió los pantalones y miró de reojo el seto al que el pequeño Harry había estado mirando momentos antes.

"¿Por qué miras el seto?"

"Estoy pensando cuál sería el mejor conjuro para prenderle fuego" .Respondió.

Entre más carcajadas vieron como el rechoncho Dudley, con cara aterrada, trastabillaba y casi caía al suelo.

"No…, no puedes… Papá dijo que no harías ma-magia… Ha dicho que te echará de casa…, y no tienes otro sitio donde ir…, no tienes amigos con los que quedarte…"

"¡Abracadabra!" .Dijo entonces el pequeño Harry con voz enérgica. "¡Pata de cabra! ¡Patatum, patatam!"

"¡Mamaaaaaaá!" .Vociferó Dudley, dando traspiés mientras corría hacia la casa, perseguido por las estruendosas carcajadas de los invisibles observadores. "¡Mamaaaaaaá! ¡Harry está haciendo lo que tú sabes!"

"Eso es el espíritu merodeador" .Gemía Sirius entre jadeos, mientras intentaba tomar aire inútilmente.

La huesuda cara de tía Petunia asomó por la puerta de la cocina. Tras observar al niño y al seto, avanzó con la sartén que llevaba a medio enjabonar.

"No irá a…" .Comenzó a murmurar Lily a su espalda, con los dientes apretados.

No llegó a terminar la frase, puesto que en efecto, tía Petunia intentó golpear a Harry con la sartén sin efecto, ya que el niño la esquivó sin mayores problemas.

"¡Tuney!" .Chilló Lily furiosa. De un empujón apartó al Harry adulto y a grandes zancadas se plantó frente a la Petunia del recuerdo, que ajena a la presencia tanto de los que observaban la escena como de su furiosa hermana, reñía al niño y lo mandaba a hacer una lista casi interminable de tareas.

"No puedo creerme en que te has convertido" .Recriminaba Lily a la Petunia del recuerdo, importándole bien poco que su marido intentara decirle que no era más que un recuerdo y que no la escuchaba. "¿Cómo puedes tratar a un niño así? Si yo hubiera tenido que quedarme con el tuyo, lo habría cuidado como si fuese mío"

Ajena a aquello, la mujer del recuerdo dio media vuelta y se adentró de nuevo en la cocina, dejando atrás a una Lily con lágrimas en los ojos, un James intentando consolarla y a un pequeño Harry refunfuñando entre dientes por el castigo que se había ganado por culpa de su primo.

"¿Estás bien?" .Preguntó Harry a su madre cuando James consiguió hacerla volver con el resto.

La mujer le sonrió con cariño, aún con los ojos húmedos por las lágrimas de rabia e impotencia. "¿No debería ser yo quien te hiciera esa pregunta? Todo esto lo has tenido que vivir tú… no puedo creer que haya podido tratarte así. Que no le guste la magia no es escusa para maltratar de ese modo a un niño" .Sacudió la cabeza y se retiró el pelirrojo cabello del rostro. "Pero bueno, ¿Qué más nos vas a mostrar?"

En aquel instante el recuerdo cambió y comenzaron a sucederse una serie de imágenes en las que el pequeño Harry limpiaba el coche, podaba los arriates, pintaba el banco del jardín y un sin fin de tareas más, mientras refunfuñaba entre dientes, con la camiseta pegada por el sudor a su delgado cuerpo.

"¿Cómo puedes hacer todo eso sin magia?" .Se asombró Ron.

"Mucha práctica" .Comentó Harry, encogiéndose de hombros para quitarle importancia. "Recuerda que yo no sabía nada de la magia hasta mis once años"

Ron se encogió de hombros aún asombrado, pero aunque no comentaron nada, la furia en los ojos de los adultos y de las dos jóvenes era inequívoca.

Cuando finalmente la voz de tía Petunia sonó por el jardín llamando al pequeño Harry, el sol en el recuerdo estaba ya bajo en el cielo.

"¿Te ha tenido trabajando hasta el anochecer?" .Preguntó con fría calma James.

Harry asintió, pero antes de que les diese tiempo a decir nada más, les hizo señas para que lo siguieran.

"Estamos a punto de descubrir quien es esa visita especial de la que os he hablado antes" .Dijo con una nostálgica sonrisa.

Intrigados por aquello, el grupo lo siguió al interior de la casa sin hacer más preguntas.

"¡Entra! ¡Y pisa sobre los periódicos!"

La estridente y apremiante voz de tía Petunia no ayudó demasiado a calmar los ánimos ya exaltados, pero gracias a Merlín, todo el grupo se mantuvo en silencio.

La cocina del número cuatro de Privet Drive estaba impecable. El suelo relucía hasta casi parecer un espejo. Sobre el frigorífico descansaba el magnífico pudín de tía Petunia que, al final, y aunque fuese de aquel modo tan especial, él fue el único que consiguió probar. En el horno chisporroteaba una gran pieza de cerdo asado, que tenía muy buena pinta, y sobre la mesa…

"¡Come deprisa! ¡Los Mason no tardarán!"

La mujer, ya engalanada con su traje de noche, señalaba el plato con dos escasas rebanadas de pan y un trozo de queso que descansaba sobre la mesa.

"¿Sólo cenaste eso?" .Preguntó su madre con un tono de voz terrible. "Después de trabajar toda la tarde, ¿solo te dio eso para cenar?"

Mientras tanto, el pequeño Harry se había lavado las manos y en aquellos instantes engullía a toda velocidad su escasa cena.

"Merlín, Harry… pareces Ron" .Comentó Ginny con el rostro fruncido por el asco.

Ambos jóvenes se sonrojaron, pero por motivos diferentes. Mientras Harry lo hacía por la vergüenza de que lo vieran de aquel modo, Ron se encaró a su hermana con el rostro teñido por el enfado.

"¿A que te refieres con eso?"

"A que comes como un cerdo" .Replicó la joven pelirroja con las manos en las caderas, haciendo una perfecta imitación de su madre.

Ron abrió y cerró la boca intentando buscar algo hiriente para decirle a su hermana, pero visto que no encontraba nada apropiado para la ocasión, se giró hacia Sirius en busca de ayuda.

"Y a ti que no se te ocurra decir nada, que eres peor que él" .Sentenció la muchacha señalando con un dedo al merodeador que tragó saliva y fingió que se escondía detrás de James.

Hermione, Lily y el propio Dumbledore rieron ante aquello.

"¡Arriba! ¡Deprisa!"

La voz imperiosa de tía Petunia rompió el buen ambiente que momentáneamente se había creado en el grupo.

En el recuerdo, la mujer de rostro huesudo le quitó bruscamente el plato de las manos al niño y comenzó a empujarlo en dirección al pasillo.

En completo silencio, el grupo lo siguió, pasaron junto a la puerta del salón donde ya aguardaban vestidos para la cena Dudley y el tío Vernon y comenzaron a subir las escaleras hacia el piso superior.

No habían hecho más que llegar al rellano superior cuando sonó el timbre y la rechoncha cara de su tío apareció en el hueco de la escalera.

"Recuerda, muchacho: un solo ruido y…"

"¿A quien se atreve ese imbécil a amenazar?" .Exclamó Lily sin poder contenerse más.

"Querida Lily" .La llamó el profesor Dumbledore, haciendo que la mujer se sonrojara tanto como su pelo. "Comprendo como te sientes, y opino igual que tu… pero recuerda que hay niños" .Señaló con una divertida sonrisa, mirando a Ron, Hermione, Ginny e incluso al propio Harry, que para ayudar al director, adoptó cara de niño bueno, como solía hacer Teddy.

Sin poder resistirse, James y Sirius se unieron a Harry y el resto de los jóvenes adoptando cara de no haber roto un plato. Aunque por alguna razón en ellos dos hacía el efecto contrario.

Lily sonrió, los ojos del profesor Dumbledore brillaron intensamente y Snape gruñó con los labios apretados.

Todo volvía a estar en su sitio.

Sonriendo por los extraños pensamientos que le pasaban por la mente, Harry les hizo una seña para que siguieran a su yo más joven que, de puntillas, llegaba hasta su habitación para encontrarse a Dobby.

La cara de sorpresa de su yo del recuerdo por ver al elfo sentado en su cama hizo que Harry soltara una risita.

"¿Es un elfo?"

"Muy agudo, hermanito" .Replicó Ginny, burlándose de su hermano mientras miraba con curiosidad al pequeño elfo que se levantaba de la cama y le hacía al pequeño Harry una profunda reverencia.

Ron abrió la boca para replicar a su hermana, pero Hermione le hizo un gesto para que guardara silencio y el muchacho obedeció de inmediato.

Harry le sonrió agradecido. Aquella parte del recuerdo era muy importante y no quería que se perdiesen nada por estar discutiendo por estupideces.

"Esto…, hola" .Saludó el pequeño Harry, algo contrariado tanto por el pequeño elfo que lo miraba fijamente con sus enormes ojos como pelotas de tenis, como por la situación en si.

"Harry Potter" .Dijo Dobby con su acostumbrada voz chillona. "Hace mucho tiempo que Dobby quería conocerle, señor… Es un gran honor…"

"Gra-gracias" .Respondió el pequeño Harry que, temeroso por no saber nada del pequeño elfo, se deslizaba lentamente apegado a la pared, hasta que llegó a la silla del escritorio y se sentó mirando fijamente a Dobby.

"Vaya cervatillo, ni que fuera a saltar y morderte en los…"

"¡Black!" .Chilló su madre cortando a la mitad la frase de Sirius. "¡No seas tan malhablado! Además, ¿no ves que Harry nunca había visto a un elfo doméstico? Es normal que sienta recelo por encontrar de pronto uno en su dormitorio"

Sirius no respondió. Había vuelto a saltar y se escondía detrás de James, que intentaba zafarse y evitar la furia de su esposa, mientras Ron, Hermione y Ginny reían por la escena de los tres adultos.

"Dejad de comportaros como críos" .Gruñó Snape. "Si vais a estar molestando y no prestando atención a los recuerdos, mejor que salgáis y nos dejéis a los demás aprender lo que el señor Potter intenta enseñarnos"

Lily asintió avergonzada a su antiguo amigo de la infancia y se colocó junto a Harry, que no había hecho más que observar aquella escena. Los dos merodeadores fruncieron el entrecejo ante la expresión de superioridad del profesor, pero no hicieron comentario alguno y volvieron a prestar atención al recuerdo.

"¿Quién es usted?" .Preguntó en aquel instante el pequeño Harry del recuerdo, tras varios minutos de haber observado al elfo con curiosidad.

Por suerte, la pequeña riña no les había hecho perder nada del recuerdo.

"Dobby, señor. Dobby a secas. Dobby, el elfo doméstico" .Contestó la criatura.

"¿De verdad?" .Dijo con curiosidad el pequeño Harry. "Bueno, no quisiera ser descortés, pero no me conviene precisamente ahora recibir en mi dormitorio a un elfo doméstico"

"Que buena educación, Harry" .Lo felicitó su madre con una sonrisa orgullosa, haciendo que el adulto se sonrojara.

Sirius soltó una pequeña risita, pero consiguió disimularla a penas con un carraspeo para que no volvieran a reñirle.

Aunque las palabras del pequeño habían sido amables, Dobby pareció decaído, ya que agachó apenado la cabeza.

"Estoy encantado de conocerlo" .Se apresuró a añadir el pequeño Harry al ver la reacción del elfo. "Pero, en fin, ¿ha venido por algún motivo en especial?"

"Sí, señor" .Contestó Dobby con franqueza. "Dobby ha venido a decirle, señor…, no es fácil, señor… Dobby se pregunta por dónde empezar…" .Balbució con nerviosismo.

"Siéntese" .Sugirió el pequeño Harry educadamente, señalando la cama.

Ante aquellas palabras de su yo más joven del recuerdo, todos los adultos menos el director y Snape se taparon el rostro negando con la cabeza.

"No deberías haber dicho eso" .Masculló James esperando la reacción del elfo, que no tardó en verse.

"¡Sen-sentarme!" .Gimió Dobby entre agudos sollozos. "Nunca, nunca en mi vida…"

"Lo siento" .Murmuró apremiante el niño, asustado por que desde el piso de abajo pudieran escuchar los agudos sollozos del elfo. "No quise ofenderle"

"¡Ofender a Dobby!" .Repuso el elfo, que parecía disgustado por la disculpa del niño. "A Dobby ningún mago le había pedido nunca que se sentara…, como si fuera un igual"

"No me extrañaría" .Murmuró Hermione visiblemente enfadada, mirando fijamente las ajadas ropas que vestía el elfo. "Seguramente pertenecerá a alguna familia de magos sangre pura, que lo tratarán como a un esclavo"

"Pobre criatura" .La secundó Lily. "no me extraña que reaccione así ante la amabilidad de Harry"

Mientras las dos chicas continuaban despotricando contra el trato que algunos magos daban a los elfos domésticos, en el recuerdo, el pequeño Harry había conseguido que Dobby se sentara en la cama y en aquellos momentos el pequeño elfo lo observaba fijamente, con algo parecido a la adoración tiñendo sus enormes ojos verdes.

"Se ve que no ha conocido a muchos magos educados" .Dijo el pequeño Harry, quizá tratando de animarle.

"Merlín, Harry… ¿Cómo se te ocurrió decir eso?" .Preguntó Ron asombrado.

Sirius sacudía la cabeza de arriba abajo frenéticamente, pero sin abrir la boca recordando, sin duda, tanto la furia de Lily como el regaño de Snape.

El Harry adulto se encogió de hombros, observando la reacción del pequeño elfo con nostalgia, que tras negar con la cabeza, se lanzó contra la ventana para castigarse.

"¡Dobby malo! ¡Dobby malo!"

Asustado por el comportamiento del pequeño elfo, el Harry del recuerdo se abalanzó sobre él con un bufido para separarlo de la ventana y evitar que continuara castigándose, sumando a la escena el chillido de Hedwig que acababa de despertarse por el revuelo.

"Menuda has armado en un momento" .Se mofó Ron. "Fijo que eso lo han escuchado abajo"

"lo sé" .Se limitó a decir el Harry adulto.

"Dobby tenía que castigarse, señor" .Explicaba el elfo en ese momento. "Dobby ha estado a punto de hablar mal de su familia, señor"

"¿su familia?" .Preguntó el niño intrigado.

"La familia de magos a la que sirve Dobby, señor" .Explicó el elfo. "Dobby es un elfo doméstico, destinado a servir en una casa y a una familia para siempre"

"¿Y saben que está aquí?" .Preguntó de nuevo el niño con curiosidad.

"Merlín, Harry. Cuantas preguntas le haces al pobre" .Se lamentó Ginny, mientras en el recuerdo Dobby temblaba de miedo.

"No, no, señor, no…" .Negó frenéticamente con la cabeza. "Dobby tendría que castigarse muy severamente por haber venido a verle, señor. Tendría que pillarse las orejas en la puerta del horno, si llegaran a enterarse"

"¡Que cruel!" .Exclamó Hermione mientras Ginny y Lily asentían vigorosamente. "Ahora podemos deducir que pertenece a una familia defensora de la pureza de sangre" .Miró nuevamente al elfo y sacudió la cabeza. "Incluso podría ser una familia de seguidores de quien-vosotros-sabéis"

Harry la miró asombrado por haber dado en el clavo a la primera.

"No es tan difícil de deducir" .Intervino su madre al ver la sorpresa en el rostro de Harry. "En la mayoría de casos, los elfos pertenecen a las familias antiguas de magos… y no hace falta ser un genio para deducir que si tratan así al pobre Dobby, es de suponer que sea por que piensan que el pobre elfo es un esclavo que no merece consideración"

"Pero ¿no advertirán que se ha pillado las orejas en la puerta del horno?" .Preguntaba en aquel momento su yo del recuerdo.

"Dobby lo duda, señor" .Contestó el elfo, como para constatar las palabras que segundos antes acababa de pronunciar Lily. "Dobby siempre se está castigando por algún motivo, señor. Lo dejan de mi cuenta, señor. A veces me recuerdan que tengo que someterme a algún castigo adicional"

"¡Eso es vergonzoso!" .Exclamaron todos indignados, incluido el profesor Snape, que no parecía haber podido refrenarse a tiempo.

"¿Cómo puede existir alguien tan cruel?" .Se lamentó Ginny, mirando con lástima al pequeño elfo.

"¿Después de conocer a Malfoy, Crabbe y Goile aún te lo preguntas?" .Intervino Ron visiblemente enfadado.

Harry lo miró de reojo algo sorprendido. En su mundo, nunca había defendido a los elfos domésticos tan abiertamente. Tendría que acordarse más tarde de preguntar al respecto, a ver a que podía deberse aquel cambio en su mejor amigo.

"Pero ¿por qué no los abandona? ¿Por qué no huye?" .Preguntó el pequeño Harry en el recuerdo.

"Ojala pudieran, cariño" .Se lamentó su madre acariciándole un brazo. "Pero lamentablemente su magia se los prohíbe"

"Lo se" .Repuso en voz baja, disfrutando de aquel pequeño contacto con su madre. "Pero en aquel momento no tenía ni idea"

Lily le sonrió en comprensión. Para desgracia de Harry, dejó de acariciarle el brazo, pero no se alejó ni un milímetro, quedándose muy cerca de él.

"Un elfo doméstico sólo puede ser libertado por su familia, señor" .Explicó Dobby. "Y la familia nunca pondrá en libertad a Dobby… Dobby servirá a la familia hasta el día que muera, señor"

"Cómo me gustaría hacer algo por Dobby" .Dijo Hermione con las mandíbulas apretadas. "Y darle una buena lección a esos magos que tanto lo maltratan"

Sin poder evitarlo, Harry le sonrió deseando llegar cuanto antes a aquellos recuerdos.

"No me digas que…" .Comenzó a decir Hermione, que había visto el pequeño gesto de Harry y lo había interpretado a la perfección.

"Ya lo verás" .La cortó. No deseaba adelantar más acontecimientos de los estrictamente necesarios.

"Merlín, Harry. Eres toda una caja de sorpresas" .Dijo Ginny sonriéndole, para acto seguido sonrojarse furiosamente al escuchar las risitas de James y Sirius, que inmediatamente fueron acalladas por una mirada furiosa de Lily.

"Y yo que me consideraba desgraciado por tener que pasar otras cuatro semanas aquí" .Dijo en aquel momento su yo más joven. "Lo que me cuenta hace que los Dursley parezcan incluso humanos. ¿Y nadie puede ayudarle? ¿Puedo hacer algo?"

"Tienes un gran corazón, Harry" .Le dijo su madre en un susurro, con sus ojos verdes, idénticos a los suyos propios, brillando con intensidad.

Sintió movimiento a su espalda y, antes de darse cuenta, notó como alguien se situaba al lado opuesto al que Lily se encontraba y se aferraba con delicadeza pero firmemente a su brazo.

Su mirada se cruzó con la castaña de Ginny, que brillaba intensamente. La muchacha aún estaba sonrojada, pero en sus ojos vio aquella determinación que él tanto conocía y, sobreponiéndose a la vergüenza que los merodeadores le habían hecho pasar, se apretó más contra su brazo y apoyó delicadamente la cabeza en su hombro para ver juntos los recuerdos, como hicieron la última vez.

Aquel gesto no había pasado desapercibido para nadie, pero por fortuna, o quizá por nuevas miradas amenazantes de Lily, nadie hizo ningún comentario. Y Harry lo agradeció. Aunque aquella no fuese la Ginny con la que estaba a punto de casarse (o eso esperaba) se sentía mucho mejor cuando ella estaba cerca suyo. Era un pequeño consuelo por tener que vivir de nuevo una situación de guerra que para él ya había terminado.

En el recuerdo, Harry había conseguido calmar un poco al elfo, que había vuelto a emitir chillidos estruendosos, intentando agradecer a Harry su amabilidad y buen corazón.

"Sea lo que fuere lo que ha oído sobre mi grandeza, no son más que mentiras" .Decía su yo más joven, con evidente rubor en las mejillas. "Ni siquiera soy el primero de la clase en Hogwarts, es Hermione, ella…" .Se detuvo con un pequeño gesto de dolor.

"¿Por qué no te he mandado cartas?" .Preguntó Hermione mordiéndose el labio inferior. "Se supone que somos amigos, ¿no?"

Harry le sonrió cálidamente. "No te preocupes, ya te enterarás. Ten paciencia, como le dije antes a Ron"

La muchacha le devolvió una tímida sonrisa y asintió, para seguir prestando atención al recuerdo.

"Harry Potter es humilde y modesto" .Dijo Dobby, haciendo sonrojar incluso al Harry adulto. "Harry Potter no habla de su triunfo sobre El-que-no-debe-ser-nombrado"

"¿Voldemort?" .Preguntó inconscientemente el Harry del recuerdo.

Para satisfacción del adulto, ninguno de los observadores hizo ni un solo gesto de miedo ante el nombre, a diferencia de Dobby, que se había tapado las grandes orejas con las manos.

"¡Señor, no pronuncie ese nombre! ¡No pronuncie ese nombre!"

"¡Perdón!" .Se apresuró a decir su yo del recuerdo. "Sé de muchísima gente a la que no le gusta que se diga…, mi amigo Ron…" .Se detuvo nuevamente al pensar en el joven pelirrojo.

En aquella ocasión, Ron no hizo comentario alguno a su espalda.

"Dobby ha oído que Harry Potter tuvo un segundo encuentro con el Señor Tenebroso, hace sólo unas semanas…, y que Harry Potter escapó nuevamente" .Dijo con voz quebrada, inclinándose hacia el niño con los enormes ojos brillando con intensidad.

En aquella ocasión si que sintió como sus amigos se estremecían, pero Harry no pudo culparlos. Una cosa era temer al nombre, y otra muy distinta recordar la visión de aquellos ojos rojos de pupilas verticales.

"¡Ay, señor!" .Exclamó el pequeño elfo, frotándose la cara con una punta del sucio almohadón que llevaba puesto. "¡Harry Potter es valiente y arrojado! ¡Ha afrontado ya muchos peligros! Pero Dobby ha venido a proteger a Harry Potter, a advertirle, aunque más tarde tenga que pillarse las orejas en la puerta del horno, de que Harry Potter no debe regresar a Hogwarts"

Tras aquellas palabras de Dobby, se hizo el silencio en la escena, dejándose oír de fondo murmullos de la charla y el tintineo de cubiertos en el piso inferior.

"Muy curioso" .Escuchó Harry murmurar al profesor Dumbledore, pero no dijo nada más y se limitó a sonreír a los gestos interrogantes del resto.

"¿Qué-qué?" .Tartamudeó el pequeño Harry. "Pero si tengo que regresar; el curso empieza el 1 de septiembre. Eso es lo único que me ilusiona. Usted no sabe lo que es vivir aquí. Yo no pertenezco a esta casa, pertenezco al mundo de Hogwarts"

Aunque mantuvieron silencio, Harry sintió como todos sin excepción asentían a lo dicho por su recuerdo.

"No, no, no" .Chilló Dobby, sacudiendo la cabeza con tanta fuerza que se daba golpes con las orejas. "Harry Potter debe estar donde no peligre su seguridad. Es demasiado importante, demasiado bueno, para que lo perdamos. Si Harry Potter vuelve a Hogwarts, estará en peligro mortal"

Aquellas palabras cayeron como un balde de agua fría sobre los presentes. Ginny se aferró con más fuerza a su brazo, pero no cruzó miradas con él, limitándose a observar la escena.

"¿Por qué?" .Preguntó su yo del recuerdo, haciéndose eco de los pensamientos que seguramente les rondaban a todos por la mente.

"Hay una conspiración, Harry Potter" .Comenzó a explicar el pequeño elfo con voz temblorosa. "Una conspiración para hacer que este año sucedan las cosas más terribles en el Colegio Hogwarts de Magia" .Dobby se estremeció visiblemente. "Hace meses que Dobby lo sabe, señor. Harry Potter no debe exponerse al peligro; ¡es demasiado importante, señor!"

"¿Qué cosas terribles?" .Preguntó inmediatamente su yo más joven. "¿Quién las está tramando?"

El pequeño elfo hizo un extraño ruido ahogado y de inmediato comenzó a golpearse contra la pared, alarmando al niño.

"Es muy curioso este recuerdo, Harry" .Comentó pensativo el anciano director, mirando a Harry a través de sus gafas de media luna.

El joven asintió. "Supuse que le llamaría la atención, profesor"

"¡Un momento!" .Dijo en aquel momento el Harry del recuerdo, cuando había conseguido evitar que Dobby continuara castigándose. "Esto no tiene nada que ver con Vol…, perdón, con Quien-usted-sabe, ¿verdad? Basta con que asiente o niegue con la cabeza" .Añadió apresuradamente, al ver que el pequeño elfo ya se disponía a golpearse de nuevo contra la pared.

Ante la atenta mirada de todos, el pequeño elfo negó lentamente con la cabeza y miró al niño de forma extraña, con los ojos muy abiertos. "No, no se trata de Aquel-que-no-debe-ser-nombrado, señor"

"Ese elfo se comporta de modo muy extraño" .Murmuró su madre mirando fijamente a Dobby.

Nadie salvo el propio Harry y el director pareció comprender a qué se refería Lily.

"Él no tiene hermanos, ¿verdad?" .Preguntó el niño del recuerdo, tan o más confuso que el resto.

"Merlín nos libre" .Musitó Ginny aún aferrada a su brazo.

El pequeño elfo negó con la cabeza en respuesta a la pregunta del pequeño Harry.

"Bueno, siendo así, no puedo imaginar quién más podría provocar que en Hogwarts sucedieran cosas terribles" .Dijo el pequeño Harry visiblemente más aliviado. "Quiero decir que, además, allí está Dumbledore. ¿Sabe usted quién es Dumbledore?"

"Gracias por esa confianza, Harry" .Le dijo el anciano director, con sus azules ojos brillando con intensidad.

"Tan solo es la verdad, profesor" .Respondió Harry, secundado de inmediato por los asentimientos generales de todos.

"Albus Dumbledore es el mejor director que ha tenido Hogwarts" .Dijo el elfo con un asentimiento. "Dobby lo sabe, señor. Dobby ha oído que los poderes de Dumbledore rivalizan con los de Aquel-que-no-debe-ser-nombrado" .En aqquel momento, el elfo comenzó a hablar en un susurro apremiante. "Pero, señor, hay poderes que Dumbledore no…, poderes que ningún mago honesto…"

De improviso y sin que el pequeño Harry pudiera detenerlo, el elfo saltó de la cama, aferró la lámpara de la mesita de Harry y comenzó a golpearse con ella, lanzando alaridos.

En el piso inferior se hizo un silencio repentino.

"Curioso" .Masculló por enésima vez el director, mientras escuchaban los pasos de tío Vernon acercarse a la habitación.

En el recuerdo, el pequeño Harry, visiblemente asustado, se apresuraba a agarrar al elfo y meterlo en el armario.

"Profesor, disculpe, ¿pero que es tan curioso?" .Preguntó Hermione algo cohibida.

El anciano le sonrió radiante y parecía dispuesto a contestar, cuando la súbita entrada de Vernon Dursley en la habitación cortó lo que había estado a punto de decir.

"¿Qué demonios estás haciendo?" .Preguntó rechinando los dientes, inclinado peligrosamente sobre el niño, con su cara espantosamente cerca de la de Harry. "Acabas de arruinar el final de mi chiste sobre el jugador japonés de golf… ¡Un ruido más, y desearás no haber nacido, mocoso!" .Lo amenazó antes de salir de la habitación pisando fuerte.

"¡Que ni se te ocurra amenazar a mi hijo, pedazo de morsa asquerosa!" .Lily se lanzó a perseguir a Vernon ante la asombrada mirada de los presentes. "Voy a enseñarte cómo tratar a un niño" .Gruñó sacando su varita.

"Lily, amor. Tranquilízate" .Se apresuró James a rodear a su mujer con sus brazos, tanto para tranquilizarla como para evitar que usara su varita. "Recuerda que es solo un recuerdo, que no puedes hacerle nada"

"Lily, por favor, tranquilízate" .Intervino el profesor Dumbledore con voz tranquilizadora. "Lo que vemos en los recuerdos de Harry nos indigna a todos. Por supuesto, comprendo que siendo su madre y sabiendo por lo que ha pasado por lo que ya te mostré, te sea difícil aguantar sin estallar" .Se apresuró a decir el anciano, al ver como Lily abría la boca para replicar. "Pero voy a volver a pedirte que intentes tranquilizarte, ya que esto que estamos viendo ya ha pasado y no puedes hacer nada por cambiarlo"

Tras unos segundos en silencio en los que el Harry del recuerdo sacó al pequeño elfo del armario y le explicaba por que tenía que volver a Hogwarts mencionando con tristeza a sus amigos, Lily asintió y, en silencio y aún abrazada por James, se situaron junto al Harry adulto, que los observaba sin hacer mención de lo que habían presenciado.

"¿Amigos que ni siquiera escriben a Harry Potter?" .Preguntó en aquel momento el pequeño Dobby con voz maliciosa.

"Supongo que habrán estado…" .Comenzó a decir el niño. "¡Un momento!" .Dijo, frunciendo el entrecejo pensativamente. "¿Cómo sabe usted que mis amigos no me han escrito?"

"Muy rápido en esa deducción" .Lo elogió James.

"¡Entonces!" .Exclamó Ron con los ojos muy abiertos, señalando alternativamente al elfo y al Harry del recuerdo, para luego señalarse a sí mismo y a Hermione y luego de nuevo a los personajes del recuerdo.

"Muy elocuente, Ronald" .Masculló Hermione con un bufido haciendo que, salvo Snape, todos soltaran risitas.

"Harry Potter no debe enfadarse con Dobby" .Se disculpó el pequeño elfo con voz apesadumbrada. "Dobby pensó que era lo mejor…"

"¿Ha interceptado usted mis cartas?"

"Dobby las tiene aquí, señor" .Dijo Dobby alejándose de Harry y sacando un fajo de sobres de dentro de la funda de almohadón que usaba como ropa. "Harry Potter no debe enfadarse… Dobby pensaba… que si Harry Potter creía que sus amigos lo habían olvidado… Harry Potter no querría volver al colegio, señor" .Explicó, como si su modo de actuar hubiese sido el más lógico.

"¿Como si eso hubiese funcionado" .Bufó Ron incrédulo. "Si no recibiésemos noticias de Harry en todo un verano, seguro que alguien hubiese ido a buscarlo"

Hermione asintió en conformidad bajo la divertida mirada de Sirius y James, que también asentían.

"En nuestro caso, hubiésemos ido nosotros en persona" .Afirmó Sirius dándole un leve golpe a James con el codo.

"Y que lo digas, Canuto" .Confirmó su padre. "Además de dejarle algún regalito a los muggles" .Añadió sonriendo igual como Harry lo había visto hacer en recuerdos de su época de estudiantes.

"vosotros dos no creceréis nunca, ¿verdad?" .Masculló Lily negando con la cabeza y sonriendo levemente.

"Harry Potter las tendrá, señor, si le da a Dobby su palabra de que no volverá a Hogwarts" .Dijo el pequeño elfo en el recuerdo, tras esquivar al niño que había intentado abalanzarse sobre él para quitarle las cartas. "¡Señor, es un riesgo que no debe afrontar! ¡Dígame que no irá, señor!"

"¡Iré!" .Exclamó el niño enojado, haciendo que James y Sirius adoptaran cara de terror. "¡Déme las cartas de mis amigos!"

"Entonces, Harry Potter no le deja a Dobby otra opción" .Murmuró el elfo apenado, justo antes de salir de la habitación a toda prisa, seguido por el pequeño Harry.

"Vamos a seguirlos" .Dijo Harry, haciendo que los demás lo siguieran.

"¿Has visto eso, Cornamenta?" .Preguntó Sirius fingiendo estremecerse mientras bajaban la escalera.

"Claro que sí, Canuto" .Repuso James fingiendo escalofríos.

"¿De que habláis vosotros?" .Les preguntó Lily, molesta por las interrupciones.

Ambos hombres señalaron al Harry adulto que ya había llegado junto a su yo más joven, que, situado junto a la puerta de la cocina, miraba con cara de terror hacia el interior.

"Cuando se enfada es clavadito a ti" .Dijeron al unísono estremeciéndose de nuevo.

Lily les dio la espalda bufando de exasperación y se reunió con Harry y Ginny, que reprimían la risa.

"No" .Rogó su yo más joven con voz ronca, llamando la atención de los presentes hacia el interior de la cocina, donde Dobby ya había hecho levitar el pudín de tía Petunia. "Se lo ruego…, me matarán…"

"Harry Potter debe prometer que no irá al colegio"

"¿No me digas que va a…?" .Preguntó alarmado Ron, observando alternativamente a Dobby y el pudín flotante.

"Dobby…, por favor…" .Volvió a suplicar el niño.

"Dígalo, señor…"

"Merlín… no puedo verlo" .Gimió Ginny tapándose el rostro con la túnica de Harry.

"¡No puedo!" .Volvió a negar el Harry del recuerdo.

"Entonces Dobby tendrá que hacerlo, señor, por el bien de Harry Potter"

De pronto el pudín que había estado flotando en el aire cayó con estrépito al suelo, salpicando nata en todas direcciones.

"Lo hizo" .Masculló Hermione incrédula, viendo como Dobby desaparecía a la vez que del salón se escuchaban unos gritos.

De inmediato, Vernon apareció por la puerta, seguido por tía Petunia, Dudley y el matrimonio de mediana edad con el que habían estado cenando.

Podían ver como Vernon deseaba estar solo para poder agarrar por banda a su sobrino, pero al haber visitas en casa tuvo que contenerse.

Rojo del esfuerzo que hacía por no engancharlo del cuello, le puso una fregona en la mano y tras ordenarle que limpiara todo el estropicio, volvió al salón con sus visitas.

"Lamento mucho lo ocurrido, señor y señora Mason" .Se disculpó mientras Petunia sacaba del congelador unos helados. "Nuestro sobrino, ya ven…, está muy mal…, se altera al ver a desconocidos, así que lo tenemos en el piso de arriba…"

Mientras los Dursley retomaban la calma de la cena, el pequeño Harry comenzaba a fregar el suelo.

"Bueno, no ha sido tan malo como parecía" .Suspiró Ron.

Lamentablemente el pelirrojo se equivocaba. No había hecho más que terminar la frase cuando a través de la ventana del salón entró una lechuza, dejó caer una carta sobre la cabeza de la señora Mason y volvió a salir.

De inmediato la mujer comenzó a chillar como una histérica. Los Dursley comenzaron a hablar atropelladamente y a hacer gestos para calmar a la mujer que, sin atenerse a razones, salió huyendo de la casa dejando atrás a su marido.

Mientras tanto, el pequeño Harry permanecía inmóvil, aferrándose al palo de la fregona como si con él pudiese salir volando como con su escoba.

Cuando finalmente los Dursley se quedaron solos en casa, Vernon recogió la carta del suelo, la leyó en voz baja, y con furia creciente se abalanzó sobre su sobrino, que no tuvo tiempo para retroceder.

"¡Léela!" .Dijo escupiendo saliva y blandiendo la carta que había dejado la lechuza. "¡Vamos, léela!"

El niño cogió la carta con mano temblorosa y la leyó palideciendo gradualmente según avanzaba.

"No nos habías dicho que no se te permitía hacer magia fuera del colegio" .Dijo, con una chispa de rabia en los ojos, cuando el pequeño alzó la mirada después de leer la carta. "Olvidaste mencionarlo… Un grave descuido, me atrevería a decir…" .Se inclinaba sobre Harry de manera amenazante, impidiendo que el niño pudiese escapar a ninguna parte. "Bueno, muchacho, ¿sabes qué te digo? Te voy a encerrar… Nunca regresarás a ese colegio… Nunca… Y si utilizas la magia para escaparte, ¡te expulsarán!"

Y, riéndose como un maníaco, aferró al niño del brazo y lo arrastró por el pasillo hasta la escalera.

El grupo que acompañaba a Harry había comenzado a hacer el gesto de andar para seguirlos al piso superior, cuando el recuerdo cambió.

"Merlín, no me digas que hablaba enserio" .Musitó Hermione cuando un nuevo recuerdo se materializó a su alrededor.

Se encontraban de nuevo en el dormitorio de Harry, pero los pequeños cambios con la escena anterior eran más que evidentes.

Los Dursley habían puesto una reja en su ventana y, por lo que todos suponían, la puerta estaba cerrada con llave.

Harry asintió, contestando a la joven castaña. Inconscientemente, su mirada se dirigió hacia la gatera situada bajo la puerta y, lamentablemente, tanto Hermione como Lily se dieron cuenta.

"Yo los mato" .Masculló Lily en un susurro.

En aquella ocasión ni si quiera el director tubo ánimos para decirle nada. Todos sin excepción se habían quedado mirando con incredulidad aquello, antes de posar la vista en su yo de doce años, que tirado en la cama sufría evidentes síntomas de desnutrición y falta de higiene.

"Merlín" .Gimió Lily al percatarse del estado del niño. "¿Cuánto tiempo estuviste encerrado?" .Preguntó en un hilo de voz.

"Éste sería el tercer día" .Admitió Harry sin tener valor para mentirle a su madre.

"Mi niño…" .Gimió la mujer, sin poder evitar que dos lágrimas surcaran sus mejillas.

Se acercó a la cama e intentó acariciar el rostro del pequeño Harry, que dormitaba intranquilo. Por supuesto, en cuanto sus dedos tomaron contacto con lo que hubiera sido el rostro del pequeño, las yemas de los dedos de Lily atravesaron la imagen como si fuese humo.

En aquel momento, escucharon la gatera y se giraron de inmediato para ver la delgada mano de Petunia dejar un cuenco de sopa.

De inmediato el pequeño Harry se puso en pie atravesando a Lily, haciéndola estremecer, y se acercó rápido hasta donde descansaba el cuenco. Se bebió más de la mitad con la avidez del que no ha probado bocado en mucho tiempo, antes de acercarse hasta la jaula de Hedwig y ponerle los pequeños trozos de verdura que quedaron en el fondo.

"No debes despreciarlo, es todo lo que tenemos" .Le dijo el niño a la lechuza, cuando ésta erizó las plumas indignada.

Dejó de nuevo el cuenco ahora vacío en el suelo y pasando junto a Lily, que ya se había incorporado, se echó en la cama.

Tras unos pocos segundos en los que permanecieron en un tenso silencio, digiriendo lo que acababan de presenciar, rompió el silencio el rugido de las tripas del pequeño Harry, que con incomodidad se removió en la cama, intentando ignorar el hambre que aún sentía.

Sin poder aguantarlo, Lily volvió a ponerse a llorar, pero en aquella ocasión, aferrándose a la túnica de su marido.

Ginny se cogió con más fuerza a su brazo, haciendo esfuerzos por resistir las ganas de llorar.

Por otra parte, Sirius y James intercambiaban miradas preocupadas, sin ánimos de hacer bromas, mientras el último acariciaba con delicadeza el rojo cabello de su mujer para tranquilizarla.

"Albus… todo esto…"

"Lo sé, Severus" .Repuso el profesor Dumbledore con voz apagada. "Lamentablemente esto ya ha sucedido, y como le he dicho antes a Lily, no podemos hacer nada por evitarlo"

La luz del atardecer fue desapareciendo hasta sumir la habitación casi en completa penumbra, rota tan solo por la tenue claridad de las farolas de la calle que, a través de la ventana, iluminaban tenuemente el cuerpo del pequeño Harry, que parecía haberse dormido en un sueño intranquilo.

De pronto, un extraño sonido proveniente del exterior de la ventana los sobresaltó. Sin que el pequeño Harry lo notara, una gran sombra ocupó el espacio del otro lado de la ventana y, para sorpresa de todos los presentes, una cabeza pelirroja que todos conocían se asomó desde dentro de un coche que flotaba a la altura del segundo piso de los Dursley y miraba a través de los barrotes de la habitación de Harry con curiosidad y sonreía de felicidad al encontrarlo dormido justo bajo su nariz.

"¡Ron!" .Exclamaron James, Sirius, Lily, Hermione y Ginny sonriendo ampliamente, mientras el aludido se miraba a sí mismo, asombrado por lo que estaba haciendo su otro yo en el recuerdo.