Harry potter no es mío, pero si esta pequeña historia.
Tras ese primer momento de estupefacción, James, Sirius y Ron se lanzaron hacia la ventana para ver más de cerca la escena. Por el contrario, Albus, Severus y el joven Harry que se había intercambiado con su hijo se quedaron en sus puestos, aunque observando a los dos adultos y a Ron, que como si continuaran siendo adolescentes, reían y bromeaban eufóricos por lo que intuían que iba a pasar a continuación en el recuerdo.
Lily miró de nuevo al pequeño Harry del recuerdo que se agitaba en sueños, aún ignorante de que su mejor amigo estaba allí, seguramente para rescatarlo del encierro al que su odiosa hermana Petunia lo había sometido.
Miró a continuación al Harry adulto. Aún le parecía increíble todo lo que estaba viendo y conociendo del alter ego de su hijo en otro mundo.
Sacudió la cabeza. Por muchas vueltas que le diera, era mucho más simple pensar en aquel Harry como en su hijo. Un hijo que había pasado por muchísimas cosas durante toda su vida para convertirse en el hombre que se encontraba en aquellos momentos junto a ella.
Con Ginny aún cogida de su brazo, el joven observaba la escena con una leve sonrisa en el rostro al ver como interactuaban su padre y el que a pulso se había ganado el derecho a ser el hermano de su esposo.
El joven aún la intrigaba de sobremanera. Albus ya les había contado muchas cosas y les había mostrado muchas otras. Pero una cosa era hacerse una idea aproximada, y otra muy distinta tenerlo delante y percatarse de todo lo que las palabras no podían explicar.
El joven emitía casi sin cesar un aura indescriptible. Su postura denotaba madurez y responsabilidad, y sus ojos… casi se le partió el alma al ver aquellos ojos repletos de tristeza, melancolía, inocencia y felicidad, todo a partes iguales.
Era un joven magnífico, si tuviera que describirlo en pocas palabras. No le cabía duda el por qué la pequeña de los Weasley no se separaba de él, ni por qué Albus parecía encontrarse tan cómodo con la compañía del joven.
¡Pero si incluso Severus parecía respetarlo!
Lily siempre había sido muy observadora, y no se le había escapado la extraña actitud que tenía su antiguo amigo de la infancia con aquel Harry. Por mucho que pudiera negarlo si le preguntaban, Lily sabía que Severus lo respetaba, y aquello decía mucho del joven.
Al igual que había hecho Ginny, Hermione no se había movido de su puesto, aunque como sus dos amigos, observaban la escena sonriendo por la actitud de los otros tres.
En el recuerdo, el Ron de doce años golpeaba los barrotes de la reja, intentando despertar a su amigo, que tirado en la cama se revolvía y murmuraba en sueños.
Finalmente los ojos del niño se abrieron y se clavaron en el rostro pecoso de Ron, que a través de la ventana le sonreía ampliamente.
Sin pérdida de tiempo y con los ojos abiertos al máximo por el asombro, el pequeño niño se levantó de la cama y abrió la ventana para poder hablar con su amigo.
"¡Ron! Ron, ¿Cómo has logrado?" .Comenzó a decir, pero se calló de pronto al ver en que situación había llegado su amigo hasta la ventana.
James, Sirius y Ron comenzaron a reír al ver la cara de asombro del Harry del recuerdo.
"¡Hermione, Mira que carita!" .Exclamó Ginny señalando al niño del recuerdo. "¿No te parece monísimo?"
Hermione asintió vigorosamente y sonrió al ver el sonrojo del Harry adulto.
Lily no pudo evitar una risita. Las chicas se lo estaban pasando en grande a costa de su hijo, y ella no iba a desaprovechar la oportunidad.
"Tenéis razón" .Se acercó hasta situarse a su altura. "Está para comérselo a besos" .Añadió guiñándole un ojo a Ginny, que se sonrojó furiosamente al igual que Harry.
"¿Todo bien, Harry?" .Preguntó en aquel momento uno de los gemelos en el recuerdo, situados en los asientos delanteros del coche volador, como si llegar hasta allí de aquel modo fuese lo más natural del mundo.
"¿Qué ha pasado?" .Preguntó Ron. "¿Por qué no has contestado a mis cartas? Te he pedido unas doce veces que vinieras a mi casa a pasar unos días, y luego mi padre vino un día diciendo que te habían enviado un apercibimiento oficial por utilizar la magia delante de los muggles."
"No fui yo" .Repuso el pequeño, aún asombrado por la situación. "Pero ¿cómo se enteró?"
"Trabaja en el Ministerio" .Explicó Ron. "Sabes que no podemos hacer ningún conjuro fuera del colegio"
"¡Tiene gracia que tú me lo digas!" "Repuso el niño, echando un vistazo al coche flotante.
"¡Esto no cuenta! Sólo lo hemos cogido prestado. Es de mi padre, nosotros no lo hemos encantado. Pero hacer magia delante de esos muggles con los que vives…"
"No he sido yo, ya te lo he dicho…, pero es demasiado largo para explicarlo ahora" .Repitió el pequeño algo exasperado. "Mira, puedes decir en Hogwarts que los Dursley me tienen encerrado y que no podré volver al colegio, y está claro que no puedo utilizar la magia para escapar de aquí, porque el ministro pensaría que es la segunda vez que utilizo conjuros en tres días, de forma que…"
Ante aquello, James, Sirius y Ron se echaron a reír.
"¡Que inocente, cervatillo!"
Lily no pudo evitar negar con la cabeza. Realmente el niño era demasiado inocente a esa edad. Desde el principio estaba más que claro que habían ido a rescatarlo. ¿Por qué haber ido en el coche volador hasta allí en primer lugar si no?
Miró a los demás que también reían, haciendo sonrojar aún más al Harry adulto, que ya no sabía donde meterse. Albus reía entre dientes, mirando con intensidad de un Harry al otro, por encima de sus gafas de medialuna, disfrutando de aquellos momentos. Pero lo que más la sorprendió fue ver el rostro de Severus. Aunque sus labios no se habían movido lo más mínimo, su mirada definitivamente era divertida. Aquello no hacía más que corroborar aún más sus sospechas.
"Ata esto a la reja" .Dijo Fred en aquel momento, arrojándole un cabo de cuerda.
Era evidente que se habían saltado parte de la conversación, pero no era muy difícil suponer lo que iba a ocurrir a continuación.
"Si los Dursley se despiertan, me matan" .Dijo el pequeño Harry, mientras ataba la soga a los barrotes de la reja.
"No te preocupes, y apártate"
El niño obedeció y se alejó corriendo, hacia el otro extremo de la habitación, donde la blanca lechuza aguardaba en completo silencio.
Una vez que había pasado el momento de risas, los presentes aguardaban expectantes para ver lo que iba a suceder. En primera línea y sin despegarse de la ventana, como si tuvieran miedo de perderse algo importante, seguían Sirius, Ron y James que solo les faltaba dar saltitos de emoción.
"Son como niños" .Murmuró Hermione sonriendo.
Lily no pudo evitar resoplar. "Al menos, Ron tiene algo de excusa. Pero míralos a ellos"
Hermione sacudió la cabeza con exasperación, pero Harry continuaba sonriendo, disfrutando de ver al par de adultos de aquella manera.
En el recuerdo, el coche aceleró más y más y de pronto…
¡CRACK!
Acompañado por las risas, silbidos y los saltos de los dos merodeadores y Ron, la reja finalmente se desprendió de la ventana y quedó colgando en el vacío.
"¡Genial!" .Escuchó Lily que exclamaba Ginny al otro lado de su hijo. "Son los mejores"
Lily apostaría lo que fuera a que si no fuese por la presencia del Harry adulto, la joven pelirroja habría estado con su hermano y los dos adultos, dando saltos de alegría.
Una vez que la reja estuvo en el interior del coche, los gemelos volvieron a situar el vehículo lo más cerca posible de la ventana.
"Entra" .Dijo el Ron del recuerdo, haciendo hueco para que el otro niño pasara a través de la ventana al asiento trasero.
"Pero todas mis cosas de Hogwarts… Mi varita mágica, mi escoba…" .Comenzó a decir el Harry del recuerdo.
"¿Dónde están?"
"Guardadas bajo llave en la alacena de debajo de las escaleras" .Explicó. "Y yo no puedo salir de la habitación"
"No te preocupes" .Dijo el gemelo que se sentaba en el asiento del copiloto. "Quítate de ahí, Harry"
El niño obedeció y observó expectante cómo los gemelos trepaban por la ventana y se adentraban en la habitación.
"¡Ya sé que van a hacer!" .Exclamó ginny entusiasmada, al ver como sus dos hermanos mayores iban hacia la puerta de la habitación.
Todos se apresuraron a acercarse a los gemelos, que para asombro tanto de Lily como de los demás presentes, sacaron una horquilla del pelo y se pusieron a forzar la cerradura.
"¡Sí!" .Exclamó la joven pelirroja dando saltos aún aferrada del brazo del Harry adulto, sin importarle en aquel momento su presencia.
"Canuto…" .Comenzó a decir James en tono solemne. "Creo que nos han superado"
"Y que lo digas, Cornamenta" .Confirmó sus palabras asintiendo solemnemente con una enorme sonrisa dibujada en el rostro. "Estos chicos son geniales"
Al otro lado del director, Severus resopló despectivamente, pero no hizo ningún comentario.
"Muchos magos creen que es una pérdida de tiempo aprender estos trucos muggles" .Comentó uno de los gemelos en el recuerdo, mientras manipulaba la cerradura. "Pero nosotros opinamos que vale la pena adquirir estas habilidades, aunque sean un poco lentas"
Como para remarcar aquellas palabras, en aquel momento la puerta hizo un pequeño clic y se abrió.
"Hay que reconocer que son ingeniosos" .Comentó Albus con una sonrisa radiante, mientras los gemelos Weasley se perdían por el pasillo en busca de las cosas de Harry.
En pocos minutos, Harry le había dado algunas cosas a Ron y había ido a ayudar a los gemelos a subir el baúl hasta la habitación y pasarlo hasta el interior del coche, a través de la ventana.
"Un poco más" .Dijo jadeando por el esfuerzo el que parecía Fred, que desde el coche tiraba del baúl. "Empujad con fuerza…"
Con un último empujón, el baúl finalmente acabó dentro del coche.
"Estupendo, vámonos" .Dijo George en voz baja.
Los niños no habían hecho más que subir al alféizar de la ventana, cuando la hermosa lechuza emitió un indignado chillido.
"Merlin Harry… ¡que te olvidabas a Hedwig!" .Exclamó Hermione indignada, fulminando al adulto con la mirada.
Para diversión de los presentes, Harry intentó esconderse detrás de la menuda pelirroja, mientras en el recuerdo, el pequeño Harry, asustado por el grito de Vernon, corría para recoger la jaula de Hedwig.
"¡Ey! ¡A mi no me metas!" .Exclamó entre risas Ginny, mientras intentaba apartarse sin éxito, ya que Harry la tenía bien cogida de la cintura.
"¡Es que esa mirada me da miedo!" .Exclamó el joven aferrándose aún más a Ginny para evitar que se escapara. "Me recuerda a McGonagall"
Todos comenzaron a reír a carcajadas… menos Hermione, por supuesto, que parecía a punto de arrancarle la cabeza de un mordisco.
Para fortuna del joven, en aquel momento irrumpió en la habitación Vernon, que al ver que el pequeño Harry estaba a punto de escaparse, atravesó la habitación y con ella a los invisibles observadores, y se abalanzó sobre el niño.
"¡Petunia!" .Bramó Vernon intentando agarrar con más fuerza el tobillo de Harry. "¡Se escapa! ¡SE ESCAPA!"
"¡Suelta a mi niño, morsa asquerosa!"
Lily estaba que echaba humo. ¿Cómo podían tratar así a su hijo?
En aquel momento, los Weasley dieron un último tirón del pequeño Harry y consiguieron que Vernon lo soltara. Cerraron la puerta del coche y tras un grito de Ron, el coche se elevó rápidamente en la noche, dejando tras de sí a un Vernon muy enfadado y a los observadores saltando y riendo por el magnífico rescate.
Lily vio de reojo cómo Ginny se abrazaba con fuerza al Harry adulto durante un instante, para de inmediato soltarse algo azorada por lo que había hecho.
Afortunadamente, nadie a parte de ella misma parecía haberse dado cuenta de aquel gesto de la muchacha.
Lily pensó que Ginny se apartaría de Harry, igual que había hecho cuando habían entrado al despacho de Albus, pero en contra de lo que esperaba, la muchacha se limitó a cogerse de nuevo de su brazo.
La mujer sonrió sin poder evitarlo. La pequeña Ginny se veía muy tierna así.
"¡Mi casa! ¡Mi casa!" .Exclamó Ron en aquel momento, sacando a Lily de sus reflexiones.
En efecto, se encontraban en el patio de La Madriguera. Era evidente que se había perdido alguna parte importante de los recuerdos. James y Sirius, en vez de seguirle las bromas a Ron, se habían juntado y cuchicheaban en voz baja, al igual que hacían Albus y Severus algo distanciados de los otros dos adultos.
Algo frustrada consigo misma por no haber estado pendiente de lo que debería, miró a su alrededor intentando ubicarse. La casa de los Weasley se encontraba exactamente igual que como en su mundo. Inclinada de modo imposible y rematada por multitud de chimeneas. Por la luz del sol que comenzaba a asomar entre las montañas, Lily supuso que ya estaba amaneciendo.
"¡Mirad! ¡Ya llegan!"
La exclamación de Hermione hizo que todos miraran hacia donde la muchacha señalaba.
En efecto, un pequeño punto en la lejanía iba acercándose y haciéndose cada vez más grande, hasta transformarse en el coche volador.
Momentos más tarde, aterrizaban sanos y salvos frente al garaje de la casa, haciendo que Lily soltara el aire que no se había dado cuenta que estaba reteniendo. Aunque su hijo estaba sano y salvo, no podía evitar preocuparse. Aquella pequeña aventura con el coche podría haber salido de forma muy diferente. Gracias a Merlín todo había salido bien y ya no tendrían que preocuparse por el coche.
"¡A eso llamo yo un rescate!" .Exclamó Ron, chocando manos con Sirius y James, que al ver la mirada ceñuda de Lily se apresuró a esconder las manos en los bolsillos y fingir despreocupación.
En el recuerdo, los niños salían del coche intentando no hacer ruido. El pequeño Harry miraba todo a su alrededor con rostro fascinado, como si aquella casa fuese lo mejor que hubiese visto en su vida.
Lily no podía culparlo por aquello. Después de lo que sabía que su hijo había pasado en Privet Drive, ver el hogar de los Weasley era como un paraíso.
"Ahora tenemos que subir las escaleras sin hacer el menor ruido" .Advertía Fred en voz baja a los demás. "Y esperar a que mamá nos llame para el desayuno. Entonces tú, Ron, bajarás las escaleras dando saltos y diciendo: «¡Mamá, mira quién ha llegado esta noche!» Ella se pondrá muy contenta, y nadie tendrá que saber que hemos cogido el coche"
James, Sirius y Ron palidecieron de incredulidad mientras el resto se echaba a reír.
"No puedo creer que los gemelos hayan inventado algo tan estúpido" .Se lamentaba Sirius, negando con la cabeza incrédulo por la inocencia de los que consideraba sus mejores discípulos.
"Bien" .Dijo Ron. "Vamos, Harry, yo duermo en el…"
De pronto el rostro del Ron del recuerdo cambió a una máscara de terror y se tiñó de un tono verde muy feo.
Tanto los niños del recuerdo como todos los que observaban aquella escena, se giraron al unísono para ver lo que había asustado al pequeño pelirrojo.
Los adolescentes, e incluso James y Sirius retrocedieron un paso por la impresión y Lily no pudo reprochárselo. Aunque era un recuerdo, la presencia de la matriarca Weasley imponía temor.
La menuda Molly se acercaba desde la casa, apartando a las gallinas a su paso, sin quitar la vista de sus hijos que de pronto se habían paralizado por el terror.
"¡Ah!" .Exclamó uno de los gemelos.
"¡Dios mío!" .Exclamó el otro.
Molly se detuvo finalmente delante de ellos, con las manos en las caderas y pasó su mirada amenazante de uno en uno.
"Así que…"
"Buenos días, mamá" .Saludó el que parecía ser George, con voz que intentaba ser despreocupada y encantadora.
"¿Tenéis idea de lo preocupada que he estado?"
El tono tenebroso de Molly hizo retroceder a los adolescentes, que aún sabiendo que era un recuerdo, parecía que no querían correr riesgos.
Lily comprendía perfectamente a Molly. Aunque su hijo nunca había hecho algo similar… o al menos su hijo de dieciséis años, si que había hecho alguna que otra trastada en compañía de Ron o de los gemelos y sabía como de preocupada había estado la mujer.
"Perdona, mamá, pero es que, mira, teníamos que…"
"¡Las camas vacías! ¡Ni una nota!" .Con el inicio de los gritos de Molly, incluso Lily retrocedió algo acobardada, al igual que lo hicieron James, Sirius y el joven Ron. Por su parte, Ginny se escondió detrás de Harry, intentando usar al joven de escudo ante la furia de su madre, ignorando que el propio muchacho parecía estar deseando esconderse también. "El coche no estaba…, podíais haber tenido un accidente… Creía que me volvía loca, pero no os importa, ¿verdad?... Nunca, en toda mi vida… Ya veréis cuando llegue a casa vuestro padre, un disgusto como éste nunca me lo dieron Bill, ni Charlie, ni Percy…"
"Percy, el prefecto perfecto" .Murmuró Fred, de forma insensata.
"¡PUES PODRÍAS SEGUIR SU EJEMPLO!" .Volvió a gritar Molly, dándole golpecitos en el pecho con el dedo. "Podríais haberos matado o podría haberos visto alguien, y vuestro padre haberse quedado sin trabajo por vuestra culpa…"
Tras aquellas palabras, y después de haber desahogado buena parte de su preocupación, Molly se plantó frente al pequeño Harry que retrocedió asustado, provocando la risa de los presentes y el sonrojo de su contraparte adulta.
"Me alegro de verte, Harry, cielo" .Dijo maternalmente. "Pasa a desayunar"
"Merlin, que cambio" .Masculló Ron. "A nosotros casi nos arranca las orejas a gritos, y a Harry lo invita a desayunar"
"Es que Harry no tiene la culpa de lo que habéis hecho" .Sentenció Lily mientras seguía a su pequeño hijo al interior de la casa.
"Por supuesto, Lily, tienes toda la razón" .Se apresuró a decir el joven, mientras le dedicaba una sonrisa marca merodeador.
Lily se detuvo justo antes de entrar en la agradable cocina de Molly y lo miró fijamente a los ojos, hasta que la sonrisa se desdibujó hasta desaparecer por completo de la cara del pelirrojo.
"Esas sonrisas no tienen ningún efecto en mí, Ron" .Dijo con una sonrisa que lo hizo estremecer. "Te recuerdo que no solo conviví con ellos durante mis siete años en Hogwarts, sino que me casé con el líder de los merodeadores, uno de ellos es el padrino de mi hijo y prácticamente todos salvo Peter, viven casi de continuo en mi casa"
Después de hacer que el joven pelirrojo tragara saliva con nerviosismo, sonrió satisfecha y se adentró en la cocina, seguida de pequeñas risitas de los presentes.
"Parece que vas a tener que practicar, hermanito" .Dijo entre risas Ginny, mientras se adentraban tras Lily en la cocina.
Ron se limitó a gruñir.
En la cocina los niños ya se habían sentado a la mesa, mientras Molly cocinaba un extenso desayuno.
"Tú no tienes la culpa, cielo" .Decía la menuda y regordeta mujer mientras le servía al pequeño Harry el desayuno. "Arthur y yo también hemos estado muy preocupados por ti. Anoche mismo estuvimos comentando que si Ron seguía sin tener noticias tuyas el viernes, iríamos a buscarte para traerte aquí. Pero… cualquiera podría haberos visto atravesar medio país volando en ese coche e infringiendo la ley…"
Tras decir aquello, la mujer dio media vuelta, y ante la estupefacta mirada del pequeño Harry, dio un golpecito a los platos que se acumulaban en el fregadero, y estos comenzaron a lavarse solos.
"Merlin, Harry…" .Dijo Ron entre risas. "Lo más divertido de los recuerdos son esas caras de tonto que pones"
La respuesta de las dos muchachas no se hizo esperar, y de inmediato el joven pelirrojo dejó de reír y comenzó a frotarse la nuca y la pierna, intentando aplacar el dolor de los golpes que Hermione y Ginny le habían dado.
"Si no tienes nada inteligente que decir, mejor cierra el pico" .Amenazó la pequeña pelirroja a su hermano, ante las divertidas miradas de los presentes.
"He de decir que estoy totalmente de acuerdo con la señorita Weasley" .Comentó Severus con su habitual tono despectivo.
Afortunadamente el profesor Dumbledore carraspeó sonoramente para evitar la respuesta de Sirius y James, que ya habían abierto la boca para contestar.
Lily miró ceñuda a los dos adultos y dedicó una mirada agradecida al anciano profesor por haber intervenido.
Justo en aquel momento, el sonido de unos pasos por la escalera llamó la atención del grupo que de inmediato se giró a mirar.
Una pequeñísima Ginny de once años, bajaba a desayunar, completamente ajena a lo que había sucedido hasta el momento.
No había hecho más que posar sus castaños ojos en el pequeño Harry, cuando soltó un chillido de sorpresa y desapareció nuevamente escaleras arriba.
Mientras todos reían a costa del sonrojo de la Ginny adolescente, que intentaba esconderse de la vista situándose tras Harry, Lily se fijó en su hijo.
El joven miraba con una sonrisa nostálgica el lugar por el que la Ginny del recuerdo había desaparecido. Sus ojos brillaban intensamente, como no lo habían hecho hasta aquel momento.
En aquel momento, el recuerdo llegó a su fin y la niebla los rodeó por todas partes.
"Bueno, ésta fue la forma en la que llegué a La Madriguera" .Comenzó a decir Harry, después de haber llamado la atención de los presentes. "Mi estancia en la casa de los Weasley fue…" .Hizo una pequeña pausa en la que intentó buscar algún adjetivo. "Simplemente indescriptible" .Dijo finalmente, sin haber conseguido encontrar palabras que hicieran justicia a aquella situación.
Lily no podía culparlo. Había pasado del infierno con los Dursley, al paraíso con los Weasley. Si ella hubiera estado en esa situación, tampoco hubiera podido encontrar palabras para describirlo.
Con la sonrisa de nostalgia aún dibujada en el rostro de Harry, varias imágenes fueron sucediéndose en orden aleatorio, mostrando retazos del verano que el joven había pasado con los Weasley. Ya fuese ayudando a desgnomizar el jardín, jugando al ajedrez, al quidditch o por sorprendente que le pareciera, incluso haciendo los deberes que no había podido hacer en Privet Drive, Harry parecía más feliz que nunca.
Un nuevo recuerdo finalizó, y tras unos segundos en los que estuvieron rodeados por espesa niebla, de nuevo la cocina de la madriguera se materializó a su alrededor.
En ella ya estaban desayunando Arthur, Molly y Ginny. Aún no había ni rastro del resto de ocupantes de la casa, pero por el sonido de pasos bajando la escalera, aquello estaba a punto de cambiar.
Como Lily había supuesto, eran el pequeño Ron y la versión infantil del joven que se alzaba junto a ella. Al verlo aparecer en la cocina, la pequeña Ginny dio un codazo al cuenco de las gachas, que cayó al suelo.
Como había sucedido en ocasiones anteriores, James, Sirius y Ron comenzaron a desternillarse de risa, y la pobre Ginny se ruborizaba hasta límites casi imposibles (al igual que su yo más joven del recuerdo) y se escondía tras la manga de Harry.
Por fortuna para la niña del recuerdo, el pequeño Harry, como en otras ocasiones anteriores, hizo como que no lo había visto y se sentó sin decir nada al respecto.
"Han llegado cartas del colegio" .Dijo Arthur, entregando a Harry y a Ron los mencionados sobres de pergamino amarillento. "Dumbledore ya sabe que estás aquí, Harry; a ése no se le escapa una" .En aquel momento, aparecieron Fred y George, aún en pijama. "También han llegado cartas para vosotros dos" .Añadió, al ver a sus hijos gemelos.
Durante algunos minutos, todos permanecieron en silencio mientras los niños leían las cartas de Hogwarts.
"Harry… ¿seguro que esto es importante?" .Preguntó Ron amagando un bostezo.
Hermione lo fulminó con la mirada, pero claramente la muchacha estaba pensando lo mismo.
Lily miró a su hijo y vio que éste les sonreía.
"Si, sin duda este recuerdo os va a llamar la atención"
Antes de que nadie pudiese volver a preguntar, Fred, que ya había terminado de leer su lista de libros, le echó un vistazo a la del pequeño Harry.
"¡También a ti te han mandado todos los libros de Lockhart!" .Exclamó. "El nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras debe de ser un fan suyo; apuesto a que es una bruja"
Ante aquella exclamación por parte del gemelo, los adultos se acercaron lo más rápido posible hasta donde se encontraba el pequeño Harry para leer por ellos mismos la lista de los libros.
"Maldita sea, tiene razón" .Murmuró James cuando aún no había terminado de leer ni la mitad de los libros.
Aunque en realidad no hacía falta. Lily ya había terminado de leerla y uno tras otro, todos los libros que había escrito ese inútil formaban parte de la dichosa lista.
"Pero Albus… ¿Cómo es posible eso?" .Preguntó al director, que parecía tan anonadado como ellos mismos.
"No tengo ni idea, Lily" .Dijo con tranquilidad como de costumbre, aunque no parecía demasiado satisfecho. "Supongo que el profesor de este año en los recuerdos de nuestro joven Harry, o bien era un fan de Gilderoy, o…"
"Era el propio Lockhart" .Dijo Harry, finalizando la frase del director.
"¡No me lo trago!" .Exclamó Sirius melodramáticamente. "Albus… ¿Qué pudo llevarte a contratar a ese inútil?"
"Por primera vez, y sin que sirva de precedente…." .Comenzó a decir Severus, mirando con desprecio mal disimulado a Sirius. "He de decir que en esta ocasión estoy completamente de acuerdo con Black. ¿Cómo es posible que ese fantoche enseñe en Hogwarts… y más aún sabiendo que el señor tenebroso puede regresar en cualquier momento?"
Albus permaneció un instante con la vista perdida en el recuerdo, pero sin prestar atención. Por primera vez desde que habían comenzado a ver los recuerdos, los jóvenes permanecían en completo silencio, ignorando el recuerdo que aún continuaba a su alrededor.
"Supongo que fue por que no encontré a ningún otro profesor para la asignatura de defensa contra las artes oscuras. ¿voy desencaminado, Harry?" .Dijo por fin, fijando sus penetrantes ojos en los esmeraldas del joven Harry, y dedicándole una breve sonrisa.
El joven se la devolvió y asintió brevemente en confirmación.
"¿Pero como es posible?" .Preguntó más para sí que para los demás.
"Supongo que en el mundo de nuestro joven Harry aquí presente, no abundaron los valientes que quisieran adoptar aunque fuese durante un año el puesto de profesor para esa materia, que supuestamente está maldita por Voldemort"
"¿Pero por que?"
"Sirius, en nuestro mundo, a Tom lo vencimos los de la orden del fénix, entre los cuales nos encontramos los aquí presentes. Pero por lo que el joven Harry nos ha contado, en su mundo simplemente desapareció, dando pie a mitos y especulaciones" .El profesor hizo una pequeña pausa, pero nadie pareció querer interrumpirlo. "Las cosas en nuestros mundos han sido completamente distintas en algunos puntos, mientras que en otros han continuado siendo muy similares. Por ejemplo, en ambos mundos Severus trabaja para la orden como espía de Voldemort, y lo contraté como profesor de pociones. Sin embargo, a diferencia de nuestro mundo, en el de nuestro joven Harry aquí presente, creo suponer que tras la leyenda del niño-que-vivió y la desaparición del señor tenebroso, me fue casi imposible encontrar profesores para la asignatura, ya que el miedo a Tom fue mucho más intenso" .Tras esta breve explicación, Albus clavó nuevamente sus penetrantes ojos en los de Harry, que lejos de amilanarse, se limitó a asentir.
"En mi mundo, por lo que sé, los profesores no han durado más de un año en la asignatura. Durante mi estancia en Hogwarts, mi primer profesor murió, el segundo acabó en san Mungo incapacitado por una desmemorización fallida, el tercero fue Remus que abandonó el puesto tras que se filtrase que era un licántropo, al cuarto lo besó un dementor, la quinta acabó en el bosque prohibido asediada por centauros…" .Hizo una pequeña pausa y miró fijamente a Severus. "Y en mi sexto curso, el profesor tuvo que abandonar el colegio para continuar con su misión"
"¿Y en tu séptimo curso?" .Preguntó Ron, asombrado por las cosas que les había sucedido a los profesores de defensa contra las artes oscuras en el mundo de Harry.
Harry se limitó a sonreír de modo enigmático. "Hay cosas que prefiero no desvelar hasta que llegue el momento"
Ante aquellas palabras, la sonrisa en los labios de Albus se intensificó, a la par que la frustración de los demás ante aquella respuesta.
A Lily no le extrañaba que Harry y el director se llevaran tan bien. Parecía que ambos supiesen cosas que no querían compartir con nadie.
"Lo que no termino de comprender" .Comenzó a decir Harry intrigado, mirando con una ceja alzada al director. "es cómo hicisteis aquí en vuestro mundo para evitar la maldición del puesto de profesor de defensa contra las artes oscuras"
Albus dejó escapar una risita divertida. "Muy simple, mi muchacho. Nos limitamos a hacer a cada nuevo profesor contratos de un solo año sin posibilidad de renovación" .Harry alzó ambas cejas en sorpresa. "Si… así la maldición la cumplíamos nosotros mismos sin ayuda de Tom. Con que los voluntarios a profesor de la asignatura no intentaran repetir dos años seguidos, la maldición no se cumpliría de forma trágica. Así que todos los aquí presentes han sido profesores de defensa contra las artes oscuras al menos una vez. Sin ir más lejos, ésta es la tercera vez desde que vencimos a Tom, que Severus ocupa el puesto"
Ante la cara de incredulidad de Harry, Lily no pudo menos que echarse a reír, seguida de inmediato por el resto de los presentes.
El muchacho negó con la cabeza mascullando algo para sí mismo, pero no dijo nada en voz alta.
Cuando finalmente cesaron las risas, el recuerdo había vuelto a cambiar. En aquella ocasión se encontraban frente a la chimenea y al parecer por la ropa de viaje que llevaban, se disponían a ir a algún sitio.
Molly llevaba en las manos el pequeño macetero que utilizaban para los polvos flu.
"Ya casi no nos queda, Arthur" .Dijo tras echar un breve vistazo en el interior. "Tenemos que comprar un poco más... ¡bueno, los huéspedes primero! ¡Después de ti, Harry, cielo!"
La cara que puso el pequeño Harry al ver cómo Molly le ofrecía la maceta, hizo que Ron, James y Sirius volvieran a reír fuera de control.
Pero a Lily no le hacía ni pizca de gracia. Que su pequeño no supiese lo que eran los polvos flu, era otro recordatorio de lo que había pasado en su mundo.
No supo si fue por que James sintió su estado de ánimo, o por que él mismo llegó a la misma conclusión que ella, pero de pronto dejó de reír y miró fijamente al pequeño niño del recuerdo que en aquellos momentos, observaba con atención cómo los gemelos desaparecían en medio de un fogonazo de fuego esmeralda, mientras los demás le daban unas rápidas instrucciones.
Con todos ya pendientes de sus movimientos, el pequeño Harry cogió un pequeño puñado de polvos flu, se acercó a la chimenea y los echó en su interior, volviendo las llamas de color esmeralda.
"No se por que… pero tengo una mala sensación de todo esto" .Masculló para sí misma, aunque los demás pudieron escucharla a la perfección.
El pequeño Harry entró tímidamente en la chimenea, tomó aire profundamente y…
"Merlin, que no sea…" .Murmuró.
"Ca-ca-llejón Diagon" .Dijo, haciendo que los invisibles observadores fruncieran el ceño de preocupación.
Justo cuando la chimenea se tragó al niño, el recuerdo volvió a cambiar.
"Espero que no haya ido muy lejos" .Comentó Hermione con tono de preocupación.
El nuevo recuerdo se materializó a su alrededor, haciendo que los adultos fruncieran el ceño aún más.
Se encontraban en una tienda escasamente iluminada. De las paredes colgaban huesos humanos y objetos herrumbrosos. En lo alto de una estantería cercana, unas máscaras de aspecto diabólico miraban fijamente en su dirección. Era evidente que no se encontraban en la tienda de un mago honrado, y la mano cortada y la baraja de cartas manchada de sangre de uno de los estantes, no hacía más que corroborar lo que ya suponían todos.
se encontraban con toda seguridad en una de las tiendas del callejón Nocturn.
Por el momento no había ni rastro del pequeño Harry, pero Lily estaba segura que no tardaría en aparecer.
Como para corroborar sus pensamientos, en aquel instante, la chimenea que hasta aquel momento había estado fría y vacía, se llenó de llamas color esmeralda y el pequeño Harry cayó con un fuerte golpe en el suelo de piedra, rompiéndose las gafas en el proceso.
"Merlin, Harry. ¿Es que todo te sale mal?" .Exclamó Sirius.
El joven Harry se limitó a encogerse de hombros.
Tras ponerse en pie, sujetándose las gafas con la mano, el pequeño Harry miró a su alrededor con rostro asustado. Sin querer perder más tiempo, el niño se dirigió a la puerta con paso apresurado. Antes de que consiguiera llegar, el niño se detuvo en seco. Al otro lado del cristal de la puerta, habían aparecido Lucius Malfoy y su hijo Draco.
"¿Que hacen esos dos ahí?" .Preguntó Sirius con los ojos entrecerrados.
Nadie le contestó. Todos estaban pendientes del pequeño Harry del recuerdo, que con mirada desesperada, dio media vuelta y sin poder hacer otra cosa, se escondió en un armario cercano para evitar ser visto.
"¿Pero ese armario no es…?" .Comenzó a murmurar James entre dientes.
"Si, creo que tienes razón" .Repuso Sirius.
"¿Que le pasa a ese armario?" .Preguntó Lily, algo exasperada por tanto secretismo.
"Creo que es un armario evanescente" .Contestó el profesor Dumbledore, mientras en el recuerdo, los Malfoy ya se encontraban frente al mostrador y esperaban ser atendidos.
"No toques nada, Draco"
"Creía que me ibas a comprar un regalo" .Dijo el niño, que había comenzado a deambular por la tienda, mirando con curiosidad los objetos que se exponían.
"Te dije que te compraría una escoba de carreras" .Repuso su padre, tamborileando con los dedos en el mostrador, denotando cierta impaciencia.
"¿Y para qué la quiero si no estoy en el equipo de la casa?" .Preguntó el niño, enfurruñado—. "Harry Potter tenía el año pasado una Nimbus 2.000. Y obtuvo un permiso especial de Dumbledore para poder jugar en el equipo de Gryffindor. Ni siquiera es muy bueno, sólo porque es famoso… Famoso por tener esa ridícula cicatriz en la frente…" .Se inclinó para examinar un estante lleno de calaveras.
"A todos les parece que Potter es muy inteligente sólo porque tiene esa maravillosa cicatriz en la frente y una escoba mágica…"
"A mi me huele a celos" .Comentó Sirius entre risas, coreado por James y Ron que asentían vigorosamente.
"Ya le está bien empleado, a ver si se cae de su propia nube" .Murmuró Ginny con satisfacción.
"Me lo has dicho ya una docena de veces por lo menos" .Repuso Lucius con voz cansina. A continuación, le lanzó una mirada fulminante. "y te quiero recordar que sería mucho más… prudente dar la impresión de que tú también lo admiras, porque en la clase todos lo ven como el héroe que hizo desaparecer al Señor Tenebroso… ¡Ah, señor Borgin!"
Tras el mostrador había aparecido el dueño de la tienda, con cuerpo encorvado y el pelo grasiento.
"¡Señor Malfoy, qué placer verle de nuevo!" .Respondió el hombre, con una voz tan pegajosa como su cabello. "¡Qué honor...! Y ha venido también el señor Malfoy hijo. Encantado. ¿En qué puedo servirles? Precisamente hoy puedo enseñarles, y a un precio muy razonable…"
"¿Por que estos tipos siempre llevan el pelo hecho un asco?" .Preguntó Sirius a nadie en particular, mirando de reojo a Severus.
Por suerte, el propio Harry hizo un gesto de impaciencia, instando a todo el mundo a que prestaran atención al recuerdo.
"Hoy no vengo a comprar, señor Borgin, sino a vender" .Dijo el padre de Malfoy.
"¿A vender?" .La sonrisa desapareció gradualmente de la cara del señor Borgin.
Lily no pudo evitar mirar de reojo tanto a Severus como al señor Borgin. Después del comentario de Sirius tuvo que admitir que tenía algo de razón.
Algunos magos descuidaban mucho su apariencia y su higiene personal. Sabía que de trabajar con pociones como hacía Severus todos los días provocaba que el pelo se ensuciase más de lo normal… ella misma había tomado el relevo de Severus cuando éste había tomado el cargo de profesor de defensa contra las artes oscuras, y había padecido lo indecible para poder tener el pelo decente todos los días. Pero tenía que admitir que la higiene de su antiguo amigo no era la más indicada.
Forzándose a sí misma para no perderse en divagaciones estúpidas, volvió a centrar su atención en el recuerdo.
"Usted habrá oído, por supuesto, que el ministro está preparando más redadas" .Comenzó a decir, sacando un pergamino del bolsillo interior de la chaqueta y desenrollándolo para que el señor Borgin lo leyera. "Tengo en casa algunos... artículos que podrían ponerme en un aprieto, si el Ministerio fuera a llamar a…"
El señor Borgin se puso unas gafas y examinó la lista detenidamente. "Pero me imagino que el Ministerio no se atreverá a molestarle, señor" .Comentó servilmente.
Lucius frunció los labios. "Aún no me han visitado. El apellido Malfoy todavía inspira un poco de respeto, pero el Ministerio cada vez se entromete más. Incluso corren rumores sobre una nueva Ley de defensa de los muggles... Sin duda ese rastrero Arthur Weasley, ese defensor a ultranza de los muggles, anda detrás de todo esto…"
"¿Respeto?" .Se mofó sirius. "Lo que hay es mucha corrupción. Veríamos como le iba sin esos sobornos que hace"
"Algún día lo pillaremos" .Murmuró James aplacando a Sirius al instante, que asintió y continuó viendo el recuerdo.
"Y, como ve, algunas de estas cosas podrían hacer que saliera a la luz…"
"Que eres un asqueroso mortífago" .Murmuró entre dientes Sirius.
Afortunadamente, el pequeño Draco interrumpió en aquel momento.
"¿Puedo quedarme con esto?" .Preguntó, señalando la mano cortada que estaba sobre el cojín.
"¡Ah, la Mano de la Gloria!" .Dijo el señor Borgin, olvidando la lista de Lucius, con mucha presteza, o eso le pareció a Lily, y se encaminó hacia donde estaba Draco. "Si se introduce una vela entre los dedos, alumbrará las cosas sólo para el que la sostiene! ¡El mejor aliado de los ladrones y saqueadores! Su hijo tiene un gusto exquisito, señor"
Sirius y James se echaron a reír sin poder evitarlo, e incluso a la propia Lily le costó suprimir la risa.
Sin duda, el elogio del señor Borgin no parecía del agrado de Lucius.
"Espero que mi hijo llegue a ser algo más que un ladrón o un saqueador, Borgin" .Repuso con frialdad.
"Tampoco será jugador de Quidditch profesional, eso seguro" .Comentó Ron entre risas, aprovechando el momento de relajación.
Lily tenía que admitir que llevaban un rato demasiado tensos. Ni si quiera había dicho nada con el comentario de Sirius sobre el pelo grasiento, cosa que en otra ocasión no hubieran desaprovechado para mofarse de Severus.
La mujer se permitió soltar una risita y darle un pequeño golpe cariñoso en el hombro al muchacho en agradecimiento.
"No he pretendido ofenderle, señor, en absoluto…" .Se apresuró a decir Borgin.
"Aunque si no mejoran sus notas en el colegio" .Añadió Lucius, aún más fríamente que antes. "Puede, claro está, que sólo sirva para eso"
"Eso ha sido muy cruel" .Musitó Hermione mirando con lástima al pequeño Draco.
"Ningún padre debería decirle algo así a su hijo" .La apoyó Ginny enseguida.
Lily las miró a ambas con aprobación. Aunque el joven Malfoy era un muchacho repelente y odioso, no se merecía escuchar eso por parte de su padre.
"No es culpa mía" .Replicó Draco, visiblemente dolido por aquello. "Todos los profesores tienen alumnos enchufados. Esa Hermione Granger mismo…"
"Será idiota" .Masculló Ron enfadado.
"No, Ron, no digas eso" .Repuso Hermione mirando aún al pequeño Draco con tristeza.
"Pero Hermione, acaba de decir…"
"Lo he escuchado, Ronald" .Lo cortó la muchacha. "¿Pero no lo ves? Draco intenta justificarse ante su padre. Lo único que está buscando es una palabra amable de su parte, sentir que su padre se siente orgulloso de él"
"Vergüenza debería darte que una chica que no viene de una familia de magos te supere en todos los exámenes" .Dijo Lucius bruscamente, corroborando las palabras de Hermione.
En aquel momento, y debido al silencio momentáneo producido por aquellas palabras, pudieron escuchar el leve murmullo proveniente del armario evanescente, donde el pequeño Harry se había escondido.
"Tiene que doler mucho que tu propio padre te hable de ese modo" .Murmuró Ginny mirando también con lástima al pequeño Draco.
"En todas partes pasa lo mismo" .Dijo el señor Borgin, con su voz almibarada, interrumpiendo aquel momento bochornoso entre padre e hijo. "Cada vez tiene menos importancia pertenecer a una estirpe de magos"
"No para mí" .Repuso Lucius, resoplando de enfado.
"No, señor, ni para mí, señor" .Convino el señor Borgin, con una inclinación.
"En ese caso, quizá podamos volver a fijarnos en mi lista" .Dijo Lucius, aprovechando el cambio en la conversación para volver al tema que le interesaba. "Tengo un poco de prisa, Borgin, me esperan importantes asuntos que atender en otro lugar"
Mientras los hombres charlaban de sus asuntos, el joven Draco, olvidado nuevamente por su padre, comenzó a deambular por la tienda, deteniéndose aquí y allí para observar algún objeto o leer algún cartel con sonrisa siniestra. Lentamente iba acercándose al armario donde el pequeño Harry se escondía. A cada paso que daba, la tensión de los presentes se hacía más evidente.
"Que no siga, que no vaya hacia allí" .Escuchó que murmuraban Hermione y Ginny entre dientes, mientras el niño rubio se deslizaba cada vez más cerca del armario.
Finalmente, los pálidos ojos del niño se clavaron en el oscuro armario y con creciente curiosidad plasmada en su rostro, se dirigió directo hacia él.
"¡Noooo! ¡No te acerques!" .Exclamaron las muchachas cuando en el recuerdo, el pequeño Draco alzó la mano para abrir el armario donde se escondía el pequeño Harry.
"De acuerdo" .Dijo Lucius en aquel momento, aún frente al mostrador. "¡Vamos, Draco!"
Ante la orden de su padre, el niño bajó la mano que no había llegado a tocar la manija del armario y se dio media vuelta para marcharse.
"¡Merlin!" .Exclamó Ron melodramáticamente. "Casi me da un ataque"
"La verdad es que ha ido por un pelo" .Comentó James mirando sonriente al Harry adulto, que sonreía sin señales de nerviosismo.
"Ahí tuve mucha suerte" .Admitió el joven. "No sé que hubiera pasado si Draco hubiese conseguido abrir el armario"
"Seguro que le hubieras dado una sorpresa" .Dijo Ron entre risas.
Las muchachas negaron con la cabeza con leves sonrisas pintadas en el rostro. Lily supuso que aún estaban afectadas por la escena que habían presenciado entre padre e hijo minutos atrás.
Una vez pasado el momento de tensión, la escena cambió y por fin se encontraron en el callejón Diagon. El pequeño Harry parecía haberse encontrado con Hagrid, y juntos caminaban en dirección a Gringotts.
"Será mejor que los sigamos" .Comentó el Harry adulto comenzando a caminar con Ginny cogida de su brazo.
"¡No tienes remedio!" .Le decía Hagrid en aquel momento, mientras sacudía el hollín que manchaba la capa de Harry con tanto ímpetu, que casi lo tiró dentro de un barril de estiércol de dragón de una farmacia cercana. "Por el callejón Knockturn... No sé, Harry, es un mal sitio... Será mejor que nadie te vea por allí"
"Es un buen consejo" .Aprobó Lily. "Incluso en época de paz es un lugar nada recomendable"
"Ya me di cuenta" .Dijo el pequeño Harry, como si respondiera a su madre en vez de al semi gigante. El niño se agachó cuando Hagrid hizo ademán de volver a sacudirle el hollín. "Ya te he dicho que me había perdido. ¿Y tú, qué hacías?"
"Te pierdes en los lugares más curiosos, cervatillo" .Comentó Sirius entre risas. "Espero que en algún recuerdo te pierdas por los baños de las chicas"
"¡Sirius!"
El grito de Lily no había hecho más que provocar la risa de Sirius y que las dos muchachas se sonrojaran y miraran de reojo a Harry, que para sorpresa de todos, miraba a Sirius con los ojos abiertos por la sorpresa.
"¡Te metiste en el baño de las chicas!" .Exclamó Ron eufórico, provocando que las dos muchachas se alejaran de Harry molestas.
¡Oye!" .Se quejó el muchacho. "No saltéis a conclusiones tan rápido" .Se quejó abochornado. "¿En que estáis pensando? entré en el baño de las chicas, pero no por las razones que pensáis"
Albus miraba al joven con ojos resplandecientes. El anciano director parecía divertirle mucho el apuro que estaba pasando el joven, sin preocuparse en absoluto del motivo por el que Harry hubiera entrado en el baño de las chicas.
"¿Por que entrarías si no?" .Preguntó Sirius, intentando meter más cizaña.
Lejos de seguir ruborizándose, el joven volvió a dedicarles una sonrisa ladeada y con un leve guiño a Albus se giró de nuevo para prestar atención al recuerdo.
"Ya lo veréis" .Dijo simplemente.
Los resoplidos de frustración no se hicieron esperar, pero nadie dijo nada. Ya se estaban acostumbrando a aquellos gestos del muchacho y sabían que si no quería decir algo, no lo diría hasta que llegase el momento.
Con algo de timidez, la pequeña Ginny volvió a acercarse a Harry, quizá temerosa por si después de haber pensado tan mal de él, el joven la rechazaba.
Pero nada más lejos de la realidad. Al notar a la joven pelirroja a su lado, el muchacho le dedicó una cálida sonrisa y le permitió que volviera a cogerse de su brazo.
Lily sonrió a la espalda de ambos muchachos y miró de nuevo al recuerdo.
El pequeño Harry ya se había reunido con los Weasley, Hermione y los padres de ésta, y todos se disponían a entrar en Flourish y Blotts.
Para sorpresa de Lily, una gran aglomeración de gente se acumulaba en la puerta, intentando entrar.
"¿Que sucede?" .Preguntó extrañada. "Normalmente no hay este ajetreo"
"Míralo tu misma" .Comentó James con un asomo de desprecio en su voz, señalando con un gesto a las ventanas del primer piso.
Lily alzó la mirada, siguiendo el dedo de su marido y clavó la vista en una pancarta enorme que rezaba:
GILDEROY LOCKHART
firmará hoy ejemplares de su autobiografía
EL ENCANTADOR
de 12.30 a 16.30 horas.
"¡Podremos conocerle en persona!" .Escuchó que chillaba la Hermione del recuerdo, provocando el sonrojo de la joven adolescente que tenía a su lado. "Es el que ha escrito casi todos los libros de la lista!"
Ron estuvo a punto de decir algo al respecto, pero la fulminante mirada de la castaña lo hizo tragar saliva.
"Merlin" .Se lamentó Lily. "Harry, dime que no vamos a ver a ese idiota" .Se quejó en voz alta,sobresaltando a su hijo que la miró asombrado unos segundos, antes de soltar una risita.
"Mucho me temo que saldrá unas cuantas veces en mis recuerdos" .Se disculpó el joven. "Pero tranquila, que solo será durante este año"
"Nos quitas un peso de encima" .Dramatizó Sirius comenzando a entrar en la tienda, siguiendo al grupo de los Weasley.
El resto de los observadores lo siguieron al interior.
Todo estaba abarrotado. Lily no recordaba haberlo visto tan lleno de gente. Una larga cola serpenteaba hasta el fondo de la tienda, donde el idiota ególatra de Lockhart se sentaba tras un pequeño escritorio y firmaba libros sin parar, con una pluma asombrosamente llamativa y ridícula.
Harry y los Weasley cogieron algunos libros y se pusieron a la cola, esperando su turno para pagar y marcharse de allí.
Para regocijo de James y Sirius, Molly parecía nerviosa por estar frente a aquel fantoche. La matriarca Weasley se retocaba el pelo sin parar.
"Y pensar que es mi madre" .Se quejó Ron mientras negaba con la cabeza. "a mi, el tipo me parece un idiota.
"Es un idiota" .Corroboró Harry mirando con desagrado al hombre que se sentaba tras el escritorio.
Un hombrecillo con una cámara de fotos pululaba por allí, humeando a toda la gente que se encontraba a su alrededor.
"Fuera de aquí" .Gruñó a Ron, retrocediendo para lograr una toma mejor. "Es para el diario El Profeta"
"Mira, otro idiota" .Señaló Ginny fulminando al fotógrafo con la mirada.
Al retroceder, el hombre había pisado el pie de Ron que con rostro dolorido se lo frotaba con insistencia.
"¡Vaya cosa!" .Protestó.
El idiota de Lockhart debió haberlo escuchado, por que alzó su rostro del libro que estaba firmando en aquel momento y se fijó en Ron. Acto seguido, su mirada se desvió hacia su lado y se centro en Harry.
De pronto, Lockhart se puso en pie de un salto.
"¿No será ése Harry Potter?"
La gente se apartó para mirarlo, y Lockhart aprovechó la ocasión para coger al niño del brazo y llevarlo hasta el escritorio, mientras todo el mundo aplaudía.
El rostro del niño estaba tan colorado que Lily dudaba que le hubiera quedado sangre en el resto del cuerpo. Lockhart le estrechó la mano efusivamente, mientras el fotógrafo del Profeta sacaba fotos sin parar, haciendo que el humo de su cámara opacara a la multitud.
"Y ahora sonríe, Harry" .Escuchó Lily que decía Lockhart sonriendo como el idiota que era. "Tú y yo juntos nos merecemos la primera página"
"¡¿Como se atreve?!"
Lily estaba furiosa. No podía creerse que semejante inútil utilizase al niño, a su hijo, para ganar más publicidad.
Por el rabillo del ojo vio como James y Sirius se tensaban, e incluso le pareció escuchar un gruñido de parte de Severus, aunque de esto último no podía estar segura. Los ojos del director estaban fijos en Lockhart, como si pudiese cambiar la escena con la simple intensidad de su mirada.
En el recuerdo, el pequeño Harry intentó volver con los Weasley, pero Lockhart le pasó un brazo por los hombros y se lo impidió.
"Señoras y caballeros" .Comenzó a decir en voz alta, pidiendo silencio con un gesto de la mano. "¡Éste es un gran momento! ¡El momento ideal para que les anuncie algo que he mantenido hasta ahora en secreto! Cuando el joven Harry entró hoy en Flourish y Blotts, sólo pensaba comprar mi autobiografía, que estaré muy contento de regalarle"
"Menuda suerte tuviste, cervatillo" .Bromeó Sirius, mientras la multitud volvía a aplaudir.
Aunque había intentado bromear al respecto, Lily notó que estaba muy enfadado por lo que le hacían a su ahijado.
"Él no sabía" .Continuó el Lockhart del recuerdo, zarandeando a Harry de tal forma que las gafas le resbalaron por la nariz hasta casi caerle al suelo. "Que en breve iba a recibir de mí mucho más que mi libro El encantador. Harry y sus compañeros de colegio contarán con mi presencia. ¡Sí, señoras y caballeros, tengo el gran placer y el orgullo de anunciarles que este mes de septiembre seré el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras en el Colegio Hogwarts de Magia!"
"No somos dignos" .Ironizó James igual de enfadado que Sirius.
Mientras la multitud aplaudía estruendosamente, Lockhart le dio un lote completo de libros y lo despidió. El niño, ya ignorado por la gente que aplaudía al idiota de Lockhart, volvió hasta donde se encontraban los Weasley. Para sorpresa de Lily, el niño se acercó hasta donde se encontraba la pequeña Ginny y dejó los libros que le habían dado dentro de su caldero.
"Tenlos tú. Yo compraré los míos.."
Todos se giraron a mirar al Harry adulto, que sintiéndose tan observado, comenzó a ruborizarse.
"No iba a tirarlos, ¿verdad?" .Comenzó a decir, como si intentase justificarse. "Además que yo tenía dinero de sobra"
Todos le sonrieron cálidamente pero no dijeron nada. Lily se sentía eufórica por aquel gesto del muchacho. No es que su propio hijo no tuviese gestos así, por supuesto. Pero hacía tantas bromas, que los pequeños gestos amables pasaban más desapercibidos.
Por el rabillo del ojo vio como Severus observaba al muchacho. En aquella ocasión no tuvo duda alguna. El respeto en su mirada era evidente, aunque su antiguo amigo no había sonreído en ningún momento.
"¿A que te gusta, eh, Potter?" .La voz fría y arrastrada de Draco Malfoy extinguió el momento que acababan de presenciar. Estaba frente a frente con el pequeño Harry, mirándolo con su aire despectivo de costumbre. "El famoso Harry Potter. Ni siquiera en una librería puedes dejar de ser el protagonista"
"Me sigue oliendo a celos" .Dijo Sirius entre dientes, haciendo que Lily esbozara una breve sonrisa.
"¡Déjale en paz, él no lo ha buscado!" .Replicó en aquel momento la pequeña Ginny, que miraba a Draco con furia.
"¡Que poderoso es el amor!" .Se mofó sirius, provocando las carcajadas de Ron y el sonrojo de Giny.
"¡Vaya, Potter, tienes novia!" .Comentó el niño rubio despectivamente.
La Ginny del recuerdo se sonrojó tanto como la adolescente, provocando más risas de parte de Sirius y Ron. Por suerte para él, James no se había reído en ningún momento, sino todo lo contrario. Miraba a la Ginny del recuerdo y a la adolescente que se aferraba al brazo del Harry adulto, intentando ocultar su rostro con la manga de su túnica.
Parecía a punto de decir algo, pero en aquel momento llegaron los Ron y Hermione del recuerdo, cargados también con libros de Lockhart.
"¡Ah, eres tú!" .Dijo el Ron del recuerdo, mirando al niño rubio con evidente desagrado. "¿A que te sorprende ver aquí a Harry, eh?"
"No me sorprende tanto como verte a ti en una tienda, Weasley" .Replicó el rubio con crueldad. "Supongo que tus padres pasarán hambre durante un mes para pagarte esos libros"
"Que niño mas odioso" .Murmuró Lily con rabia. "Parece mentira que con doce años pueda ser tan cruel e hiriente"
"Teniendo al padre que tiene, lo que me sorprende es que no lo sea más" .Repuso Sirius.
En el recuerdo, Ron, que se había puesto más rojo incluso que Ginny, se intentaba abalanzar sobre el rubio, pero lo habían sujetado Harry y Hermione por la chaqueta.
"¡Ron!" .Dijo Arthur en aquel momento, abriéndose camino a duras penas con Fred y George—. "¿Qué haces? Vamos afuera, que aquí no se puede estar"
"Vaya, vaya..., ¡si es el mismísimo Arthur Weasley!"
"Merlin" .Se quejó en voz alta Sirius. "¿Por que tenemos que aguantar a estos idiotas? Ya hemos tenido suficiente ración de Malfoy"
"Lucius" .Dijo Arthur, saludando fríamente.
"mucho trabajo en el Ministerio, me han dicho" .Comentó con malicia el rubio. "Todas esas redadas... Supongo que al menos te pagarán las horas extras, ¿no?" .Se acercó al caldero de la pequeña Ginny y tras rebuscar entre los libros nuevos que Harry le había dado, sacó un ejemplar muy viejo y estropeado de la Guía de transformación para principiantes. "Es evidente que no" .rectificó. "Querido amigo, ¿de qué sirve deshonrar el nombre de mago si ni siquiera te pagan bien por ello?"
"¿Y él quiere darle lecciones a Arthur?" .Preguntó molesto Sirius.
"Tenemos una idea diferente de qué es lo que deshonra el nombre de mago, Malfoy" .Contestó Arthur, que se había sonrojado aún más que sus hijos.
"¡Ese es mi padre!" .Exclamaron los dos Weasley presentes.
"Ha sido una respuesta ejemplar" .Comentó Albus sonriendo al Arthur del recuerdo.
"Es evidente" .Dijo Malfoy con tono despectivo, mirando de reojo a los señores Granger, que lo miraban con aprensión. "Por las compañías que frecuentas, Weasley... Creía que ya no podías caer más bajo"
"¡Esa es una provocación clarísima! ¡Dale una tunda, Arthur!"
Lily estuvo a punto de recordarle a Sirius que estaban viendo un recuerdo y que ninguno de los personajes podían verlos ni escucharlos, cuando de pronto, como si Arthur realmente hubiese escuchado el grito de Sirius, se abalanzó sobre Lucius, tirando el caldero de Ginny en el proceso.
La gente se apartó asustada, mientras los dos adultos se daban golpes, provocando que los libros de las estanterías cayesen al suelo.
"¡Dale, Arthur!" .Exclamaban James y Sirius, coreando a los niños del recuerdo que clamaban por su padre.
Los adolescentes, al igual que James y Sirius, saltaban y animaban a Arthur en la pelea. Severus había adoptado una mueca despectiva, pero no comentó nada. Por su parte, Albus observaba en silencio, pero con una mirada pensativa, exactamente igual que el Harry adulto, que no se había movido ni un solo milímetro, mientras Ginny, aún aferrada de su brazo, alzaba el puño y gesticulaba con entusiasmo.
"¡Basta ya, caballeros, basta ya!"
La estruendosa voz de Hagrid hizo que todos dejaran de saltar y animar. En el recuerdo, el semi gigante se abría paso entre la gente y el mar de libros que habían caído de las estanterías y se ocupaba de separar a los dos hombres.
"Hagrid es un aguafiestas" .Se quejo Sirius como si fuese un niño pequeño.
Lily resopló en frustración. Aunque ella también disfrutaría viendo como le dan su merecido a Lucius, no era una escena que diese buen ejemplo a los niños.
Una vez que los hombres habían dejado de pelear, Lucius le devolvió el libro a la pequeña Ginny con rostro malévolo.
"Toma, niña, ten tu libro, que tu padre no tiene nada mejor que darte"
Dicho aquello, Lucius se soltó de Hagrid, le hizo una seña a Draco, y ambos salieron de la librería.
"Ese hombre es odioso" .Gruñó Lily. "¿Como es posible que le haya dicho eso a la pequeña Ginny?"
"Ese ojo morado le está bien empleado" .Asintió Hermione.
"No debería hacerle caso, Arthur" .Decía Hagrid en aquel momento, ayudándolo a levantarse del suelo y a ponerse bien la túnica. "En esa familia están podridos hasta las entrañas, lo sabe todo el mundo. Son una mala raza. Vamos, salgamos de aquí"
En aquel momento, el recuerdo se terminó y la niebla volvió a rodearlos.
"Hagrid tiene toda la razón" .Dijo Sirius. "Esa familia es como la mía. Están todos podridos"
"Hay algo que no comprendo" .Dijo Severus en voz baja, hablando por primera vez desde hacía mucho rato.
"¿Si fuese solo algo?…" .Murmuró Sirius en voz baja.
Severus lo ignoró.
"¿A que te refieres, Severus?" .Preguntó Albus con amabilidad.
"¿Que buscaba Lucius con provocar a Arthur Weasley de esa manera?"
""Eso es lo que siempre hace" .Respondió Sirius con cabezonería.
"No es del todo cierto, Black" .Repuso Severus con su tono despectivo de costumbre. "Normalmente después de un par de insultos se hubiera marchado" .Explicó con voz lenta y sedosa, como si Sirius fuese muy corto de entendederas. "¿Cuando has visto a Lucius pelearse al estilo muggle?" .Preguntó con sorna, alzando una ceja para remarcar aún más su falta de atención.
Sirius no respondió. Fijó la mirada en la niebla que los rodeaba y permaneció pensativo durante unos instantes.
"Tienes razón" .Masculló a desgana. "¿Pero por que?"
"Yo también me lo había preguntado" .Intervino Albus en aquel momento con rostro pensativo. "Estoy convencido de que Lucius tramaba algo, pero no estoy seguro de qué se trata"
Dicho aquello, todos se giraron al unísono para mirar a Harry, que intuyendo lo que iban a hacer, ya los esperaba con su ya típica sonrisa misteriosa y negando con la cabeza.
"Vais bien encaminados, pero tendréis que esperar para averiguarlo"
De nuevo, los resoplidos de frustración no se hicieron esperar. Ginny le dio un pellizco a Harry como castigo, y éste simplemente se rió.
Un nuevo recuerdo se formó a su alrededor y todos se giraron para observar.
En aquella ocasión se encontraban en la estación de kings kross. No tardaron en visualizar al grupo de los Weasley y Harry, que apresuradamente se acercaban al muro que separaba los andenes nueve y diez, y que era la entrada oculta al andén nueve y tres cuartos.
Lily miró más por costumbre que por otra cosa al reloj de la estación, y comprendió al instante el motivo de tantas prisas. Faltaban a penas cinco minutos para las once de la mañana, y si no se apresuraban, perderían el tren.
El grupo de los observadores se acercó de inmediato a los Weasley.
"Percy primero" .Dijo Molly, mirando con inquietud el reloj de la estación, como había hecho Lily tan solo unos segundos antes.
Vieron como primero Percy, Arthur y los gemelos desaparecían disimuladamente a través de la barrera.
"Yo pasaré con Ginny, y vosotros dos nos seguís" .Dijo Molly a los niños, cogiendo a su hija de la mano.
En un instante, ya habían desaparecido a través de la barrera.
"Bueno, vamos nosotros también" .Dijo Sirius comenzando a caminar.
Harry lo detuvo cogiéndolo del brazo.
"No será necesario cruzar" .Dijo, aguantando una risita.
Lily lo miró extrañada. ¿es que no iban a ver nada más? No comprendía a que venía este recuerdo si no.
Alzó la mirada una vez más y vio que solo les quedaba un minuto para pasar.
"Vamos juntos, sólo nos queda un minuto" .Escuchó que el Ron del recuerdo le decía al pequeño Harry.
El niño comprobó que la jaula de Hedwig estuviera bien sujeta, y de inmediato ambos se lanzaron contra la barrera.
Lily había comenzado a preguntarse que tenía de especial aquel recuerdo, cuando de pronto los carritos de los niños, que ya habían llegado a la barrera, en vez de atravesarla como de costumbre, se estrellaron contra el muro de ladrillos.
Los niños cayeron al suelo, desparramando los baúles por todo el andén. La jaula de Hedwig rodó entre estruendosos chillidos de la lechuza, alejándose de ellos y llamando la atención de todos los muggles.
Lily palideció al instante y se acercó apresuradamente a donde aún se encontraban los niños, intentando levantarse del suelo. James, Sirius, Hermione, Ginny y el propio Ron, habían ido tras ella para ayudar, sin tener en cuenta que no era más que un recuerdo.
Dándose cuenta de aquello, Lily se giró y observó al Harry adulto, a Albus y a Severus, que intentaban reprimir una risita por respeto a la preocupación auténtica que habían sentido por los niños del recuerdo.
Ninguno de los tres se había movido lo más mínimo. Harry por haberlo sabido desde un principio y los otros dos, sin duda por recordar en todo momento que aquellas escenas formaban parte del pasado.
Intentando mantener la dignidad, Lily caminó de vuelta a donde se encontraban antes, intentando evitar no ruborizarse.
A su alrededor, los demás hacían exactamente lo mismo, aunque Hermione, Ron y Ginny fracasaron estrepitosamente. Lo más curioso había sido lo de Ron, ya que había intentado ayudarse a sí mismo. Pero Lily supuso que el muchacho ni si quiera se habría fijado en aquel detalle a la hora de ayudar.
La mujer sonrió levemente. Eran un grupo de muy buenos muchachos, aunque a veces fueran demasiado revoltosos, y no podía evitar sentirse orgullosa de ellos.
Los ojos del director brillaban con intensidad, seguramente pensando lo mismo que ella.
En el recuerdo, los niños ya se habían puesto en pie y con gesto dolorido, intentaban recoger todas sus pertenencias. El pequeño Ron pasó apresuradamente a través de ellos, para recoger a la pobre Hedwig, que continuaba lanzando ensordecedores chillidos, llamando aún más la atención de los muggles.
"¿Por qué no hemos podido pasar?" .Escucharon que preguntó el pequeño Harry.
"Ni idea" .Respondió Ron, mirando enfurecidamente a la gente que aún los observaba.
"esa es una muy buena pregunta" .Comentó Albus aún sonriente.
El anciano director no parecía nada preocupado por la situación, incluso Lily se arriesgaría a decir que parecía expectante.
"Vamos a perder el tren" .Se quejó el pequeño ron. "No comprendo por qué se nos ha cerrado el paso"
"Lo cierto es que resulta muy curioso" .Murmuró Severus, mientras los niños del recuerdo se acercaban a la barrera y se ponían a empujar, intentando pasar a través de los ladrillos
"Ha partido" .Dijo Ron, atónito, echando un vistazo al reloj de la estación. "El tren ya ha partido. ¿Qué pasará si mis padres no pueden volver a recogernos? ¿Tienes algo de dinero muggle?"
El pequeño Harry Rió irónicamente.
"Hace seis años que los Dursley no me dan la paga semanal"
"Lo que me sorprende a mí, es que alguna vez te la dieran" .Murmuró Lily con amargura.
James, que se había situado a su lado, le pasó un brazo por los hombros, confortándola.
"No oigo nada" .Dijo Ron preocupado, que había apoyado la oreja contra el frío muro de ladrillo. "¿Qué vamos a hacer? No sé cuánto tardarán mis padres en volver por nosotros"
Los niños miraron a su alrededor. La gente todavía los miraba, debido a que Hedwig aún estaba lanzando sus agudos chillidos.
"A lo mejor tendríamos que ir al coche y esperar allí" .Dijo el pequeño Harry con sensatez. "Estamos llamando demasiado la aten…"
"¡Harry!" .Lo cortó el pequeño Ron, con los ojos refulgentes. "¡El coche!"
"¿Qué pasa con él?"
"¡Podemos llegar a Hogwarts volando!
"¡No me jodas!" .Se le escapó a Sirius.
"Pero yo creía…"
"Estamos en un apuro, ¿verdad? Y tenemos que llegar al colegio, ¿verdad? E incluso a los magos menores de edad se les permite hacer uso de la magia si se trata de una verdadera emergencia, sección decimonovena o algo así de la Restricción sobre Chismes…"
El rostro del pequeño Harry pasó de preocupación a excitación, por la perspectiva de una nueva aventura.
"¿Sabes hacerlo volar?"
"¡Que ni se te ocurra, jovencito!" .Chilló Lily poniéndose frente a los dos niños y fulminando al pequeño Harry con la mirada. "¡Nada de volar en un coche hasta el colegio!"
"Por supuesto" .Dijo el pequeño Ron, obviamente ignorando las palabras de Lily y dirigiendo su carrito hacia la salida. "Venga, vamos, si nos damos prisa podremos seguir al expreso de Hogwarts"
Con una sonrisa dibujada en el rostro, el pequeño Harry siguió a Ron, atravesando a Lily, que los miraba enfurecida, mientras los pequeños se perdían entre la multitud, en dirección a la calle.
"Lily, cariño…" .Tanteó James el terreno, situándose a su lado. "Esto ya ha pasado y Harry está bien…" .Le pasó nuevamente un brazo sobre los hombros y comenzó a guiarla junto a los demás, que habían comenzado a seguir a los niños del recuerdo. "No creo que les vaya a pasar nada"
Aunque sus palabras parecían de consuelo, Lily lo miró y aún se enfureció más. El rostro de James, lejos de mostrar preocupación, a duras penas podía aguantar una sonrisa orgullosa. Sus ojos castaños brillaban con intensidad detrás de sus gafas, impaciente por ver aquella proeza que sin duda pasaría a la historia de Hogwarts.
"¡No intentes aplacarme!" .Exclamó dándole un codazo en las costillas. "¡Tu estás deseando verlos volar en ese maldito coche! ¡Y todo por ese absurdo orgullo merodeador!"
"Pelirroja, tienes que admitir que sería una pasada" .Intervino Sirius, con la emoción brillando con intensidad en sus grises ojos.
"Sois peores que críos" .Murmuró exasperada.
"Además, que como bien ha dicho cornamenta, esto ya ha sucedido" .Le recordó con una risita.
Lily lo fulminó con la mirada y se adelantó para ponerse a la altura del anciano director.
"Albus, ¿no vas a decir nada al respecto?"
Al profesor le brillaron los ojos con intensidad y una leve sonrisa se dibujó bajo su bigote.
"Por supuesto que si, mi querida Lily" .Dijo girándose hacia los adolescentes y los dos adultos que los observaban. "¿Estáis listos para una nueva aventura?"
"¡¿Que?!" .Pero nadie la escuchó. Los adolescentes junto a James y Sirius, se habían puesto a saltar y gritar de entusiasmo.
Lily fulminó al director con la mirada.
"Se lo que me quieres decir, Lily" .Comenzó a decir el anciano director en voz baja, mientras se apresuraban a alcanzar a los dos niños del recuerdo, que estaban metiendo los baúles en el coche. "Pero a parte de que no podemos cambiar algo que ya sucedió, tengo la sensación de que habrá pocos momentos de risas en los recuerdos de nuestro joven Harry" .El anciano director miró de reojo al muchacho en cuestión, que reía junto a los demás, con Ginny cogida en todo momento de su brazo. "No creo que le haga daño a nadie relajarse un poco, aunque sea por algo que en otra ocasión nos hubiera supuesto un disgusto y preocupaciones"
Lily miró al director atentamente y sin pestañear. Finalmente asintió.
"Supongo que tienes razón, Albus" .Admitió. "Pero no puedo evitar preocuparme por mi hijo, aunque sepa que es un recuerdo y que actualmente está sano y salvo"
El anciano asintió en comprensión, pero la miró con repentina seriedad. "Lily, tienes que recordar que este Harry no es realmente tu hijo. Por mucho que te cueste, tienes que tener en cuenta que es un joven que ha crecido sin vosotros, que ha tenido que luchar sus propias batallas" .Volvió a mirar al joven de reojo y suspiró. "Y que cuando toda esta aventura acabe, él volverá a su mundo, donde no os tiene y vuelve a ser el joven que venció a lord Voldemort"
Lily se estremeció. "Lo se, Albus" .Le dedicó una triste sonrisa. "Pero no puedo evitar preocuparme por él como si lo hubiera criado yo misma"
El anciano asintió. "Lo comprendo, pero intenta no reprimirlo con tu amor maternal. Será mucho mejor para ti y para él" .Tras unos pocos segundos, en los que los niños ya habían montado en el coche, el anciano director volvió a sonreír ampliamente. "Y sobretodo, disfrutad de los momentos juntos"
En aquel momento, el coche desapareció de la vista de los observadores, dejando tan solo el suave zumbido del motor,.
"¡Que pasada!" .Exclamó Ron.
Con un leve rugido, sintieron como el coche arrancaba y se elevaba en el aire.
Con gran expectación y seguido de los gritos de los adolescentes, el sonido se elevó cada vez más en el cielo de Londres.
Pero algo falló.
De pronto, vieron que el coche aparecía y desaparecía intermitentemente, antes de perderse entre las nubes.
Al mismo tiempo que la niebla los rodeaba de nuevo, Lily se giró hecha una furia hacia su hijo adulto, que la miró con terror.
"¿Con que una aventura?" .Comenzó a decir, acercándose lentamente hacia el joven que retrocedió asustado. "Podemos esperar en el coche" .Exclamó con voz sarcástica.
Había avanzado tanto, que el vuelo de sus túnicas se rozaban. Ginny se había soltado del brazo de Harry y se había alejado prudentemente, dejando al muchacho solo ante el peligro. "¡No vamos a mandar una lechuza al colegio, eso sería demasiado sencillo para nosotros, mejor vamos volando!" .Se detuvo un instante para tomar aire y alzó una ceja de modo expectante, por si el muchacho se atrevía a contradecirla. Por suerte para él, mantuvo silencio. Muchacho inteligente. "Eres como tu padre" .Sentenció. "Hasta la cosa más sencilla tiene que salirte mal. Ahora estáis poniendo en riesgo el estatuto del secreto. Seguro que alguien os ha visto" .Soltó un suspiro de exasperación y negando con la cabeza se separó del muchacho haciendo que todos se relajaran, pensando que ya había pasado la tormenta pelirroja.
Que inocentes…
De pronto, Lily se giró y clavó su verde y fulminante mirada en el anciano director, que para satisfacción de la mujer, retrocedió un paso.
"¿Usted no tiene nada que decir, profesor?" .Preguntó, adoptando un tono incisivo, para hacerle notar que ella se había olido algo similar antes.
"Pues… si, yo diría que…" .El tartamudeo del director, cosa que Lily jamás había presenciado, en otro momento le habría hecho gracia, pero en aquel, no hizo más que enfurecerla aún más. "Por supuesto, este ha sido un contratiempo que nadie se esperaba" .Comenzó a decir, habiendo retomado su tono sosegado de costumbre. "De todos modos, Lily, aunque tienes toda la razón en enfadarte, debo insistir en que no es más que un recuerdo de nuestro joven amigo Harry, y que hace casi diez años que sucedió en su mundo. Estoy convencido que mi yo de entonces, se tomó el asunto con toda la seriedad que debe"
Ante aquellas sabias palabras del director, Lily no pudo replicar nada. En el fondo sabía que había exagerado, pero se sentía impotente al ver las cosas que le pasaban al pequeño Harry y no poder estar ahí para ayudar.
Suspiró más tranquila y asintió.
"Espero que su yo sea muy duro con ellos" .Dijo para terminar el tema.
El anciano asintió y le dedicó una leve sonrisa. "Estoy convencido de ello"
Al girarse de nuevo hacia el resto de los presentes, pudo ver como Harry asentía, confirmando las palabras del director.
El recuerdo había vuelto a cambiar a su alrededor. Se encontraban sin ningún rastro de duda en los terrenos de Hogwarts.
El sol ya se había ocultado y las torres del magnífico castillo se recortaban contra un cielo de terciopelo tachonado por las primeras estrellas de la noche.
"¡Ya estamos en Hogwarts!" .Dijo Sirius con alegría, comenzando a dar pequeños saltitos.
Ron lo imitó, pero para satisfacción de Lily, James se limitó a sonreír vagamente y mirar detenidamente hacia el cielo.
Ella no tardó en comprender lo que su marido hacía. Era suficientemente tarde como para que los alumnos y profesores ya estuvieran en el gran comedor, y que el recuerdo los hubiera situado en el exterior de los terrenos, solo podía significar una cosa.
Lily alzó la vista y de inmediato fue imitada por los demás adultos incluido Sirius, que al parecer se había dado cuenta del escaso entusiasmo de su hermano de afecto, ya que no de sangre.
Segundos mas tarde, pudieron observar un pequeño punto en el horizonte, que poco después se convirtió en el coche volador que los niños habían usado.
Lily iba a soltar un pequeño suspiro de alivio por ver que la pequeña aventura había terminado sin ningún incidente, cuando James habló.
"Algo no va bien"
Lily se tragó el suspiro y observó más detenidamente el pequeño coche que cada vez se hacía más y más grande según se acercaba.
En efecto, como James había dicho, algo no iba bien. El pequeño coche volaba directamente hacia el castillo, pero su vuelo se había vuelto cansado y errático.
De pronto, el coche sufrió una pequeña sacudida y comenzó a caer a gran velocidad.
Lily soltó un chillido y se aferró con todas sus fuerzas al brazo de James que se había tensado tanto que parecía haberse petrificado.
Ginny y Hermione murmuraban nerviosas, pero por primera vez, Lily no les prestó atención. El coche en el que volaban los niños se precipitaba a toda velocidad contra los muros del castillo.
"¡James, tenemos que hacer algo!" .Exclamó sacando su varita.
James le sostuvo el brazo con delicadeza y negó con la cabeza.
"Es un recuerdo, cariño. No puedes hacer nada"
Aunque su voz había sonado calmada, Lily lo conocía bien y notó que a él también le resultaba difícil simplemente observar sin hacer nada.
el pequeño coche giró en el último segundo, sobrevolando los muros del castillo por escasos centímetros y provocando casi un ataque de nervios en Lily.
Estaba a punto de suspirar de nuevo por el alivio, cuando el coche, totalmente fuera de control, se estrellaba contra el sauce boxeador.
"¡Joder!"
Lily no tuvo ganas de corregir el lenguaje de Sirius en aquella ocasión. Volvió a aferrarse con todas sus fuerzas al brazo de James y vio que las muchachas hacían lo mismo con sus amigos.
"Esto no me gusta" .Musitó James en voz baja.
De inmediato, el árbol que había servido de tanta ayuda para Remus en sus días de colegio, se inclinó con furia y comenzó a golpear el pequeño coche que había osado atacarle.
"Merlin" .Musitó Sirius.
Aunque amortiguados por el sonido de las ramas golpeando el metal del coche, hasta ellos llegaban los gritos de los niños, que aún seguían dentro del coche.
De pronto, el motor del coche se puso de nuevo en marcha y se alejó marcha atrás a toda velocidad, huyendo de las ramas del sauce boxeador, que en un intento por volver a alcanzarlo, casi se arranca a sí mismo del suelo.
Finalmente y para respiro de los presentes, el coche se detuvo a una buena distancia del peligro, abrió las puertas y echó a los niños de su interior, dejándolos sentados en el húmedo césped. Lo mismo hizo con el maletero. Los baúles cayeron pesadamente al suelo, al igual que la jaula de la blanca lechuza de Harry, que se abrió de golpe dejando salir volando a la pobre Hedwig que con un chillido indignado, se marchó volando hacia el castillo, dejando atrás a los niños y su equipaje.
Lily se relajó por fin y miró a su alrededor.
Era la primera vez que se fijaba realmente en sus compañeros, y se sorprendió al ver que aunque visiblemente disgustado, Severus parecía genuinamente preocupado por los niños, aunque intentara disimularlo.
"Grandiosa entrada en escena, señor Potter" .Dijo sin embargo, con su acostumbrada voz.
"Y que lo diga profesor, y que lo diga" .Musitó Harry para sorpresa de todos. El joven no lo miró. Aún estaba observando a su yo de doce años que junto a su mejor amigo, tiraban pesadamente de sus baúles de camino al castillo. "Es algo que no tengo intención de repetir"
Para sorpresa de Lily, que era la única que había estado observando al profesor, pudo ver que Severus había reprimido un amago de sonrisa.
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James siguió a los muchachos aún temblando por lo que acababan de ver. Aunque sabía que todo formaba parte de un recuerdo y que su hijo había resultado ileso, no podía evitar sentirse de aquel modo.
Ni si quiera Sirius, que caminaba a su lado, parecía tener ganas de hacer bromas de aquello. Lo que parecía ser una gran aventura, casi se había convertido en un disgusto.
En el recuerdo, los pequeños Harry y Ron habían dejado sus baúles al pie de la escalera de mármol de la entrada y en aquellos momentos se inclinaban para ver por una de las iluminadas ventanas que daban al gran comedor.
Se situó junto a Lily, y al igual que los demás, esperó a ver que sucedía a continuación.
"Espera…" .Dijo Harry al pequeño Ron en voz baja. "Hay una silla vacía en la mesa de los profesores. ¿Dónde está Snape?"
James, al igual que los demás, se apresuró a echar un vistazo. Con velocidad, sus ojos castaños escudriñaron de un extremo al otro la mesa de los profesores.
En efecto, como los niños habían dicho, Quejicus no estaba por ninguna parte.
"¡A lo mejor está enfermo!" .Dijo el pequeño Ron, esperanzado.
"No tendremos esa suerte" .Apostilló Sirius.
"¡Quizá se haya ido" .Dijo Harry. "Porque tampoco esta vez ha conseguido el puesto de profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras!
"Como si esa fuese mi mayor aspiración en la vida" .Resopló Snape junto al director, que al igual que todos los demás, observaban el pequeño intercambio entre los niños.
"O quizá lo han echado" .Dijo el pequeño Ron con entusiasmo. "Como todo el mundo lo odia…"
"Lamentablemente, ese no creo que fuese un buen motivo" .Apostilló nuevamente Sirius, reprimiendo una sonrisa.
"O tal vez" .Dijo una voz glacial detrás de ellos, haciendo que todos se sobresaltaran. "quiera averiguar por qué no habéis llegado vosotros dos en el tren escolar"
Todos se dieron la vuelta al unísono. Justo tras ellos, tan cerca que su túnica casi rozaba con la de James, se encontraba el Severus Snape del recuerdo. Francamente, era una imagen sumamente desagradable. Desde aquella distancia, podía ver con total nitidez los mechones de lacio y grasiento cabello que caían enmarcando la cetrina y fea cara de Quejicus, iluminada por la luz que se filtraba a través de la ventana.
James agradeció para sí que solo fuese un recuerdo. No sabía si hubiese podido aguantar el aliento de Snape desde aquella distancia.
Con rapidez, dio un paso hacia atrás, separándose de la imagen del recuerdo y se dedicó a observar lo que sucedería a continuación.
"Seguidme" .Dijo simplemente.
El grupo de observadores siguió al Snape del recuerdo y a los dos niños a través del gran vestíbulo y descendieron por las escaleras que llevaban a las mazmorras.
El Snape del recuerdo se detuvo frente a la puerta de su despacho, la abrió y con un imperioso gesto del brazo les ordenó que entraran.
James y los demás siguieron a los pequeños al interior del lúgubre despacho del profesor de pociones. El por qué era tan oscuro y frío, era algo que a James se le escapaba. El mismo despacho había pertenecido algunas veces a su esposa, y el hecho de estar en las mazmorras, no había evitado que Lily lo transformara en algo cálido y acogedor.
No le extrañaban las caras de compungido miedo que tenían los dos niños del recuerdo.
"Así que" .Dijo con voz melosa, tras cerrar la puerta del despacho. "el tren no es un medio de transporte digno para el famoso Harry Potter y su fiel compañero Weasley. Queríais hacer una llegada a lo grande, ¿eh, muchachos?"
"No era necesario ese tono" .Murmuró su esposa junto a él. "Estoy de acuerdo en que han hecho mal, pero ese tono no es ni de lejos el apropiado"
"No, señor, fue la barrera en la estación de Kings Cross lo que…"
"¡Silencio!" .Dijo Snape con frialdad. "¿Qué habéis hecho con el coche?"
El Ron del recuerdo tragó saliva audiblemente, pero a James le llamó la atención la mirada del otro niño. De inmediato se giró para mirar al Harry adulto.
"¿Que estabas pensando?" .Preguntó señalando el rostro de su yo más joven.
El Harry adulto sonrió algo azorado.
"Pensé que el profesor era capaz de leer la mente" .Dijo encogiéndose de hombros. "Claro que en esta ocasión no necesitó hacerlo" .Añadió señalando de nuevo al recuerdo, donde el profesor Snape había colocado un periódico sobre la mesa.
"Os han visto" .Les dijo enfadado, enseñándoles el titular:
El grupo de observadores se inclinó para leer el artículo, igual que lo hicieron los niños del recuerdo.
Como ya suponía, Snape tenía razón. Varios muggles habían visto el coche volador.
James se enderezó negando con la cabeza. Una cosa era hacer una broma o tener una pequeña aventura. Pero realmente aquello se les había ido de las manos. Romper el estatuto del secreto era algo muy serio y seguramente les caería un gran castigo.
Se giró nuevamente y observó a la versión adulta de su hijo, que con Ginny aún aferrada de su brazo intercambiaba miradas silenciosas con Albus.
Estaba claro que al muchacho no lo habían expulsado por aquello y que Albus lo sabía. James decidió esperar para ver que pasaba. Por suerte, no necesitó esperar demasiado.
"He percibido, en mi examen del parque, que un ejemplar muy valioso de sauce boxeador parece haber sufrido daños considerables" .prosiguió Snape.
"Como si eso te importara" .Gruñó Sirius.
"Es una propiedad del colegio" .Repuso Snape con voz sedosa. "Como profesor, es mi obligación velar por su protección"
"Ese árbol nos ha hecho más daño a nosotros que nosotros a…" .Se le escapó a Ron.
Aquella pequeña interrupción del pequeño Ron del recuerdo hizo que todos soltaran unas pequeñas risitas que aliviaron la tensión.
"¡Silencio!" .Interrumpió de nuevo Snape. "Por desgracia, vosotros no pertenecéis a mi casa, y la decisión de expulsaros no me corresponde a mí. Voy a buscar a las personas a quienes compete esa grata decisión. Esperad aquí"
El grasiento profesor se marchó, dejando a los dos niños mirándose aterrados.
"A veces eres demasiado melodramático, Severus" .Comentó el director negando con la cabeza, pero con una leve sonrisa pintada en el rostro. "Sabes de sobra que por algo así no expulsaríamos a un alumno de segundo curso"
Quejicus se encogió de hombros. "Siempre viene bien dejar que ellos si que lo crean"
Para sorpresa de James, el director soltó una pequeña risita.
Poco después, el Snape del recuerdo volvió, pero en aquella ocasión lo acompañaba la profesora McGonagall.
Lo primero que hizo la mujer fue sacar su varita, haciendo que el Ron del recuerdo se encogiera.
"Santo Merlín, Ron" .Dijo Hermione negando con la cabeza. "La profesora McGonagall jamás alzaría la varita contra un alumno"
"Yo no he sido, Hermione" .Se quejó el muchacho.
James no pudo evitar sonreír. Había visto los recuerdos que Albus les había enseñado y como había visto pelear a aquel par por el mismo tema. Sin duda, no tardarían mucho en esconderse en algún viejo armario de escobas.
Sirius, seguramente pensando igual que él, le dio un leve codazo y los señaló con una sonrisa.
James volvió a prestar atención al recuerdo, pensando seriamente en formar parte de la apuesta que Sirius y su hijo de dieciséis años habían hecho unos meses atrás.
en aquel momento, el fuego crepitaba en la chimenea dando algo de calidez a la estancia y los dos niños se hallaban sentados en sendas sillas junto a la misma.
"Explicaos" .Dijo Minerva, observando a los dos muchachos con rostro extremadamente severo.
James se estremeció. Recordaba a la perfección la capacidad sobrehumana que la profesora tenía para apretar los labios.
De inmediato, el pequeño Ron comenzó a explicar lo que les había sucedido en la estación.
"¿Y por qué no enviasteis una carta por medio de una lechuza? Imagino que tenéis alguna lechuza" .Dijo fríamente la profesora McGonagall, dirigiéndose en aquella ocasión al pequeño Harry.
El pequeño se quedó mirándola con la boca abierta. "No-no lo pensé…"
"Eso" .Observó la profesora McGonagall. "es evidente"
James hizo un gesto de dolor. Si no fuese por que Ron era pelirrojo, casi podría jurar que aquellos eran él mismo y Sirius después de alguna de sus grandes proezas como merodeadores.
De pronto, alguien llamó a la puerta y el Snape del recuerdo se apresuró a abrir, con la cara mas feliz que James le había visto jamás.
La entrada del director a la estancia fue lo peor de aquel recuerdo. James no recordaba haber visto al director tan serio y decepcionado. Y por el rostro de abatimiento de los dos niños del recuerdo, sabía que a ellos les ocurría lo mismo.
Era horroroso sentir aquella mirada de parte del anciano.
"Por favor, explicadme por qué lo habéis hecho"
James desvió la vista hacia sus compañeros. Incluso siendo un recuerdo, aquella pregunta con aquel tono de decepción había sido demasiado para él, y al parecer no era el único que pensaba así.
incluso el Harry adulto había bajado la mirada. Sin duda, aquello si que era un castigo para los muchachos.
Por curiosidad, James se giró para ver a su esposa. Lily también parecía cohibida. Miraba de reojo a los niños del recuerdo que rehuían en la silla, mientras el pequeño Harry volvía a explicar lo sucedido. Al parecer, incluso ella pensaba que aquello era suficiente castigo. Estaba seguro que tras aquella mirada y palabras del anciano director, los niños se lo pensarían dos veces antes de volver a hacer algo parecido.
"Iremos a recoger nuestras cosas" .Dijo el pequeño Ron con voz desesperada, tras los segundos de absoluto silencio en que se había sumido el despacho de Snape tras el relato de Harry.
"¿Qué quieres decir, Weasley?" .Bramó Minerva.
"Bueno, nos van a expulsar, ¿no?" .Repuso el muchacho.
"Hoy no, señor Weasley" .Dijo el anciano director. "Pero quiero dejar claro que lo que habéis hecho es muy grave. Esta noche escribiré a vuestras familias. He de advertiros también que si volvéis a hacer algo parecido, no tendré más remedio que expulsaros"
"Bueno, al menos os habéis librado" .Suspiró Sirius.
"Profesor Dumbledore, estos muchachos han transgredido el decreto para la restricción de la magia en menores de edad, han causado daños graves a un árbol muy antiguo y valioso... Creo que actos de esta naturaleza…"
"Corresponderá a la profesora McGonagall imponer el castigo a estos muchachos, Severus" .Dijo Dumbledore con tranquilidad. "Pertenecen a su casa y están por tanto bajo su responsabilidad." .Se volvió hacia la profesora McGonagall. "Tengo que regresar al banquete, Minerva, he de comunicarles unas cuantas cosas. Vamos, Severus, hay una tarta de crema que tiene muy buena pinta y quiero probarla"
Tras aquello, los dos hombres del recuerdo salieron por la puerta, dejando a los niños solos con la profesora.
"Lo mejor será que vayas a la enfermería, Weasley, estás sangrando"
"No es nada" .Dijo Ron, frotándose enseguida con la manga la herida que tenía en la ceja. "Profesora, quisiera ver la selección de mi hermana"
"Vaya, hermanito. Parece que te preocupes por mi" .Dijo Ginny para meterse con su hermano, aunque James pudo observar que sus castaños ojos brillaban.
"La Ceremonia de Selección ya ha concluido" .Dijo la profesora McGonagall. "Tu hermana también está en Gryffindor"
"¡Bien!" Exclamó el niño.
"¿A caso había alguna duda?" Musitó el Harry adulto, provocando una enorme sonrisa de la muchacha pelirroja que se aferraba a su brazo.
"Y hablando de Gryffindor…" .Comenzó a decir la profesora.
"Profesora" .La interrumpió el pequeño Harry. "Cuando nosotros cogimos el coche, el curso aún no había comenzado, así que, en realidad, a Gryffindor no habría que quitarle puntos, ¿no?" .Dijo, mirándola con algo de temor.
James se quedó con la boca abierta.
"No puedo creer lo que acabo de escuchar" .Dijo Sirius, tan anonadado como él mismo.
"No quitaremos puntos a Gryffindor" .Dijo la profesora, haciendo que los merodeadores, el Ron de carne y hueso y las dos muchachas comenzaran a saltar.
James no podía creerlo. Aquel Harry había hecho cosas que él y sus amigos nunca habían conseguido. De reojo vio como la joven Ginny se reía a carcajadas y le daba un rápido abrazo al Harry adulto.
. Pero vosotros dos seréis castigados.
"¡Ese es mi cerbatillo!"
Entre las risas, nadie parecía prestar atención al recuerdo, en el que la profesora McGonagall hacía aparecer un plato con emparedados y un par de copas de zumo de calabaza, y se marchaba, dejando allí a los dos niños.
En aquel momento, la niebla volvió a oscurecerlo todo.
"Después de aquello, creo que nos convertimos en los nuevos héroes de los gemelos y del resto de Hogwarts" .Dijo Harry con una risita. "Lamentablemente, la señora Weasley no era de la misma opinión y a la mañana siguiente nos lo hizo saber con un howler"
James vio como los dos Weasley presentes y el propio Harry se estremecían con aquel pensamiento y no pudo evitar cruzar una significativa mirada con Sirius.
Ellos también habían recibido varios sobres rojos de parte de Dorea.
La niebla se aclaró una vez más para mostrar un nuevo recuerdo protagonizado como no, por el estúpido de Lockhart. El hombre se las había ingeniado para retener unos minutos al Harry del recuerdo y tener una estúpida charla sobre la fama. Por la cara de estupefacción e incomodidad del niño, James tenía clarísimo que el hombre no era su profesor favorito.
Por suerte, el recuerdo acabó justo en el momento en el que aquel payaso se marchaba, y no tuvieron que sufrir más con aquello.
Lamentablemente para James, el alivio no le duró demasiado.
"¿Que hay esta tarde?" .Preguntó el pequeño Harry en el momento que se formó un nuevo recuerdo.
Se encontraban en el gran comedor, seguramente a la hora de la comida.
"Defensa contra las artes oscuras" .Respondió la pequeña Hermione de inmediato, provocando un gemido en los observadores de carne y hueso.
"Merlín, Harry. ¿De verdad tenemos que presenciarlo?" .Preguntó Ron gimoteando.
Antes de que el Harry adulto pudiera contestar, el Ron del recuerdo cogió el horario de la pequeña Hermione.
"¿Por que has rodeado todas las clases de Lockhart con corazoncitos?"
James no supo cual de las dos Hermiones se había puesto más colorada, si la del recuerdo o la de carne y hueso que se movía incómoda sin saber donde meterse.
Sabiamente, y conociendo a su amada esposa, James supo mantener un rostro completamente inexpresivo, aunque por dentro estuviese partiéndose de risa por la situación. Y fue una suerte para él, ya que Ron y Sirius no disimularon en absoluto y recibieron golpes y miradas asesinas de las mujeres presentes, incluida la propia Hermione.
Por suerte para ellos, el recuerdo continuaba avanzando, así que se vieron obligados a seguir a los niños al exterior.
Vieron como se sentaban a tomar el fresco mientras charlaban. Sin que los pequeños se dieran cuenta, un niño de cabello castaño cargado con una cámara de fotos muggle parecida a la que Lily tenía en casa se les acercaba.
En un principio, los niños del recuerdo no se dieron cuenta de su presencia.
"¿Me dejas, Harry?" .Dijo el niño cuando el pequeño Harry se percató de su presencia. "Soy… soy Colin Creevey" "dijo entrecortadamente, dando un indeciso paso hacia delante. "Estoy en Gryffindor también. ¿Podría..., me dejas... que te haga una foto?" .Dijo, levantando la cámara esperanzado.
"¿Una foto?" .Repitió el pequeño sin comprender.
"¡Vaya, cerbatillo!" .Exclamó Sirius dando una palmada. "Ya te piden incluso fotos" .Pareció pensar un instante y su sonrisa se volvió taimada. "Si te pedían fotos con doce años… ¿que te piden ahora las brujas?" .Finalizó su pregunta con un nada sutil meneo de cejas, provocando que el muchacho se sonrojara incluso más de lo que lo habían hecho las dos Hermione momentos antes.
"Yo… realmente…"
El pobre Harry parecía demasiado abochornado por aquello. James jamás se había sentido así de avergonzado. Si antes de salir con Lily a él le hubiera pasado algo así… sin duda lo que menos hubiera hecho hubiese sido sonrojarse. Pero Harry no era como él. O al menos, aquel Harry. Aunque sin duda tenía la vena merodeadora para las aventuras, en carácter era más similar a Lily. Ginny se había sonrojado también, aunque por lo apretada que tenía la mandíbula, James supuso que no era precisamente de vergüenza…
"Harry, ¿que le hizo la Ginny de tu mundo a la bruja que te propuso eso?"
Su pregunta dio en el clavo. De inmediato el rostro del muchacho perdió color y una sonrisa orgullosa se le dibujó en el rostro.
"Creo que no os gustaría saberlo…" .Dijo tras pensar unos instantes. "Además que no quiero darles ideas a estas chicas… por lo que pudiera pasar" .Finalizó mirando de reojo a las mujeres que lo rodeaban. "Incluso a mi me dio miedo" .Aclaró ante la mirada interrogante de los hombres.
James soltó una carcajada. "Tu Ginny tiene que ser una bruja de armas tomar"
El rostro de Ginny palideció un poco al escuchar aquel comentario, y James se sintió mal por un instante. No había sido su intención incomodar a la joven, pero quizá aquello no hubiese sido malo del todo. Le había cogido mucho cariño a la pequeña de los Weasley y en su fuero interno esperaba que su hijo se centrara un poco más y por fin conquistara a la pelirroja, como buen Potter que se precie.
"No lo sabes tu bien" .Contestó el Harry adulto con una sonrisa, sin darse cuenta de la reacción de la muchacha que aún se aferraba a su brazo.
"Muchachos, creo que deberíamos seguir prestando atención" .Interrumpió amablemente el profesor Dumbledore.
De inmediato, James y los demás se giraron nuevamente para ver el recuerdo. Lily se situó junto a él y ambos compartieron una breve mirada.
Al parecer, a su esposa tampoco se le había pasado por alto la reacción de la pequeña de los Weasley. Seguramente aquel sería un tema de conversación cuando volvieran a estar a solas.
En el recuerdo, había vuelto a aparecer el inútil de Lockhart y en aquellos momentos volvían al castillo. El falso profesor llevaba al niño casi a rastras, con su brazo sobre sus hombros, sin percatarse de que al niño le habría encantado poder desaparecerse de allí.
"¿Nos hemos perdido algo importante?" .Preguntó Ron algo extrañado.
"Si hubieran prestado atención, señor Weasley, se hubiera enterado" .Dijo Quejicus con tono despectivo.
Antes de que James o Sirius pudieran contestar, Albus intervino.
"El joven señor Malfoi escuchó la conversación del señor Creevey e intentó ridiculizar a nuestro joven Harry gritando a los cuatro vientos que firmaba fotos. Pero lamentablemente también lo escuchó el profesor Lockhart"
"¿Por que siempre tiene que estar él en medio?" .Musitó Ron, mirando hacia atrás, donde el niño rubio y los dos gorilas que lo seguían se reían a carcajadas. "Lástima que no podamos lanzarle un maleficio"
La mirada del muchacho se cruzó con la de Snape y de inmediato cerró la boca y volvió la vista al frente, donde los alumnos de segundo curso ya entraban al aula de defensa contra las artes oscuras.
Vieron como el pequeño Harry se soltaba del profesor nada más entrar al aula, se dirigía rápido al fondo de la clase y de inmediato se parapetaba tras la montaña de libros de Lockhart.
"Se podía freír un huevo en tu cara" .Dijo el pequeño Ron cuando se sentó a su lado. "Más te vale que Creevey y Ginny no se conozcan, porque fundarían el club de fans de Harry Potter"
"¡Serás idiota!" .Exclamó la Ginny de carne y hueso, colorada hasta la raíz del pelo, antes de darle una fuerte patada a su hermano.
"¡Ginny, que no he sido yo!" .Se quejó el muchacho, intentando escapar cojeando de su hermana.
"¡Me da igual!" .Replicó la joven pelirroja. "¡Eres lo suficientemente idiota como para haber dicho algo igual o incluso peor en nuestro mundo!"
El pobre Ron no pudo replicar a aquello. James no tenía ninguna duda de que entre él y su hijo, habrían tenido largas conversaciones a cerca de chicas… y conociendo como eran los adolescentes, no dudaba que Ginny tuviera toda la razón.
En el recuerdo, el profesor había entregado un formulario a toda la clase al que James no le había prestado atención hasta que vio el rostro de su esposa, que si que se había preocupado en leerlo.
"¿Sucede algo, Lily?" .Preguntó extrañado.
"James, tenéis que leer esto.
Tanto James como el resto salvo Harry, se acercaron de inmediato a la mesa mas cercana y comenzaron a leer:
1. ¿Cuál es el color favorito de Gilderoy Lockhart?
2. ¿Cuál es la ambición secreta de Gilderoy Lockhart?
3. ¿ Cuál es, en tu opinión, el mayor logro hasta la…
James no pudo seguir leyendo. Pensó que su mente no lo soportaría. Y al presenciar como iban cambiando la cara de sus compañeros, supo que había acertado en su decisión. Incluso Snape parecía asombrado y por raro que a James pudiera parecerle, parecía preocupado.
"Albus, esto…"
"Lo se, Severus" .Lo interrumpió el anciano director, sin pizca de la sonrisa que normalmente adornaba sus labios.
"¡No me lo puedo creer!" .Exclamó Hermione, leyendo seguramente por segunda vez el ridículo examen.
"Pues eras tu la que tenía en el horario su asignatura con corazoncitos" .Masculló Ron, lamentablemente en voz lo suficientemente alta para que la muchacha lo escuchara.
"Esa no fui yo, Ronald"
James suspiró profundamente. A veces las peleas de esos dos eran divertidas, pero en ocasiones, eran totalmente incómodas. Tanto para él como para el resto, era evidente lo que sucedía con los jóvenes, pero no iba ser él quien les estropeara la sorpresa cuando se dieran cuenta.
James cruzó una rápida mirada con su esposa y una leve sonrisa se dibujó en sus labios. Definitivamente los jóvenes tenían que solucionar por si mismos sus asuntos.
En el recuerdo, los niños parecían haber terminado el examen y justo en aquel momento, Lockhart leía uno de los exámenes que parecía estar perfecto.
"pero la señorita Hermione Granger sí conoce mi ambición secreta, que es librar al mundo del mal y comercializar mi propia gama de productos para el cuidado del cabello, ¡buena chica! De hecho" .Ddio la vuelta al papel. "¡está perfecto! ¿Dónde está la señorita Hermione Granger?"
Mientras en el recuerdo, una pequeña Hermione levantaba una temblorosa mano, Ron pareció a punto de decir algo, pero de inmediato fue acallado por una mirada tan furibunda de parte de la muchacha que ni si quiera Sirius tuvo valor a hacer ningún comentario.
Tras aquello, el inútil de Lockhart sacó una jaula cubierta por una funda y la dejó sobre la mesa para que los alumnos pudieran verla con claridad.
"¿Que habrá dentro?" .Preguntó Ginny, que había vuelto a cogerse del brazo de Harry.
Las dudas de la muchacha no tardaron en resolverse. Con aire teatral, Lockhart retiró la cubierta de un tirón, dejando ver el montón de duendecillos de Cornualles que chillaban en el interior de la jaula.
James se había quedado con la boca abierta, al igual que el resto de adultos. Estaban tan estupefactos por aquello, que parecía que ni si quiera Snape podía hacer alguno de sus comentarios.
En el recuerdo, ni si quiera los alumnos se tomaban la clase en serio. Varios de ellos no habían disimulado la risa.
En el momento en el que aquel necio abrió la jaula y dejó salir a los duendecillos que de inmediato comenzaron a destrozar la clase, James se dio media vuelta intentando ignorar el ruido y los chillidos que emitían las criaturas a sus espaldas.
Gracias a merlín, en aquel momento el recuerdo acabó y la niebla volvió a cubrirlo todo.
James dio nuevamente media vuelta y observó los rostros de sus compañeros. Nadie se reía, y no era para menos. Entre el año con Quirrel que Albus les había mostrado y lo que estaban presenciando en aquellos momentos, ya eran dos años consecutivos en los que el curso de su hijo no había aprendido nada de defensa. Sabiendo lo que se les venía encima, aquello no era motivo de risa ni mucho menos.
La niebla volvió a aclararse y se encontraron de pie en el campo de quidditch. El sol comenzaba ya a estar alto en el cielo, pero para sorpresa de James que esperaba ver rugientes hordas de alumnos de Hogwarts cubriendo las gradas y tribunas del campo, éstas estaban completamente vacías salvo los pequeños Ron y Hermione, que observaban desde la grada mas cercana la puerta de entrada de los equipos.
James observó a la versión adulta de su hijo, que con la joven Ginny aferrada aún de su brazo, se había girado para mirar hacia las puertas. El hombre siguió la mirada del muchacho y de inmediato vislumbró al equipo de Quidditch de Gryffindor que salían dispuestos a lo que parecía un entrenamiento matutino.
"¿Aún no habéis terminado?" .Preguntó el Ron del recuerdo al ver a su amigo.
"¿Aún no hemos empezado" .Corrigió el pequeño Harry.
"Oliver nos hizo despertarnos de madrugada para una charla de equipo" .Aclaró el joven Harry ante la interrogadora mirada de los presentes.
Sirius alzó la vista brevemente al sol y luego lanzó una acusadora mirada a James.
"Cornamenta, es exactamente lo que tú solías hacer cada principio de curso"
James se sonrojó furiosamente ante las risas de los presentes.
En el recuerdo, el pequeño grupo se había elevado en el aire para comenzar el entrenamiento cuando de pronto, el equipo al completo de Slytherin irrumpió en el campo.
"Esto huele a problemas" .Musitó Hermione a su lado y James no pudo más que darle la razón.
Solamente por la forma de caminar del grupo de las serpientes, James ya intuyó que buscaban problemas. Su sospecha se vio confirmada por una cabeza rubia que se ocultaba entre los corpulentos compañeros de su casa y que al parecer no era visible para el equipo de los leones.
"Merlín" .Se quejó Ron. "¿Vuelve a estar ése aquí?"
Evidentemente, Ron se refería al joven Malfoy. Al parecer, James no era el único que lo había visto.
De inmediato, el capitán del equipo se dejó caer rápidamente y aterrizó frente al muro de corpulentos muchachos del equipo contrario.
"Flint, es nuestro turno de entrenamiento. Nos hemos levantado a propósito. ¡Así que ya podéis largaros!"
"Esto no acabará bien" .Musitó nuevamente Hermione.
"¡Ah! pero nosotros traemos una hoja firmada por el profesor Snape" .Dijo antes de alzar un pergamino que llevaba en la mano y comenzar a leer con una petulante sonrisa. "Yo, el profesor S. Snape, concedo permiso al equipo de Slytherin para entrenar hoy en el campo de quidditch debido a su necesidad de dar entrenamiento al nuevo buscador."
"¿Tenéis un buscador nuevo?" .preguntó Wood con voz preocupada. "¿Quién es?"
El gemido de Ron al aparecer Malfoy de entre sus compañeros fue audible por todos, y no era para menos. La sonrisa satisfecha del niño rubio era tan amplia y a la vez despectiva que incluso James sintió repulsión.
"esto no acabará bien" .Musitó Hermione una vez más.
James estaba totalmente de acuerdo con la muchacha, aunque no lo dijo en voz alta.
"¿No eres tú el hijo de Lucius Malfoy?" .Preguntó Fred, mirando al rubio con evidente desagrado.
"Es curioso que menciones al padre de Malfoy" .Dijo Flint, haciendo que los miembros de su equipo sonrieran ampliamente. "Déjame que te enseñe el generoso regalo que ha hecho al equipo de Slytherin"
Las siete escobas ultimísimo modelo brillaron al sol cuando las mostraron.
James vio las caras anonadadas del equipo de Gryffindor y la sonrisa estúpida del niñato Malfoy y no pudo hacer otra cosa que resoplar, llamando la atención de sus compañeros.
"¿Ese crío es tan inútil encima de una escoba que ha tenido que sobornar a todo el equipo para poder entrar. Además que las nimbus 2001 no superan tanto a la serie 2000… si hubiesen sido saetas de fuego, pues vale… ¿pero unas nimbus 2001?" .Negó con la cabeza exasperado. "No es una diferencia lo suficientemente grande como para que alguien con una escoba algo inferior pero sabiendo volar bien no pueda superar"
"En eso tienes razón, Cornamenta" .Dijo Sirius dándole un golpecito en el hombro al joven Harry. "Estoy convencido que aquí el cervatillo es mucho mejor que ese enano rubio"
"Señores, creo que sería mejor que volviésemos a prestar atención" .Les llamó la atención el director, aunque con un tono de diversión en la voz.
James miró a su alrededor y se dio cuenta de por que el anciano director los había hecho callar. Los Ron y Hermione del recuerdo habían aparecido en escena y parecía que iba a comenzar una pelea en cualquier instante.
"Pero en el equipo de Gryffindor nadie ha tenido que comprar su acceso" .Observó la pequeña Hermione agudamente. "Todos entraron por su valía"
"¡Así se habla!" .Exclamó Sirius. "¡Aquí tenemos a una auténtica leona!"
La hermione de dieciséis años enrojeció, aunque una sonrisa asomaba a sus labios.
Del rostro del pequeño Malfoy se borró su mirada petulante.
"Nadie ha pedido tu opinión, asquerosa sangre sucia" .espetó con desprecio.
"¿Que acaba de decir?"
Aquella pregunta de Lily en voz baja tuvo la extraña facultad de acallar de pronto los sonidos del recuerdo, o al menos, aquello le pareció a James.
a su alrededor había estallado el caos, como la joven Hermione había estado prediciendo desde que el equipo de las serpientes había aparecido en el campo. Algunos de los jugadores de Gryffindor intentaban abalanzarse sobre el pequeño Malfoy, mientras otros los sujetaban entre gritos de indignación, a la vez que los corpulentos jugadores de Slytherin se apresuraban a ocultar al niño rubio para que no lo alcanzaran.
Pero para James y el resto, aquello sucedía a kilómetros de distancia. Todos observaban a Lily, que parecía a punto de lanzar fuego por sus ojos esmeralda.
"¿Que ha dicho ese pequeño malcriado?"
Nadie respondió.
De pronto, Lily giró la cabeza y clavó sus furibundas esmeraldas en Snape, que para sorpresa de muchos, retrocedió un paso.
"¿Esas cosas son las que enseñas a tus alumnos?" .Lily negó con la cabeza suavemente, provocando que largos mechones de su rojo cabello taparan parcialmente su cara. "Pensé que tras estos años, habías aprendido algo, pero parece que no es así"
Dicho aquello, volvió a girarse hacia el recuerdo, sin prestar atención al fugaz gesto de dolor que cruzó el rostro de Snape.
James y el hombre de rostro cetrino compartieron una breve mirada que por primera vez no estaba cargada de odio o desprecio. Durante aquel breve instante, James comprendió dos cosas.
La primera era que sorprendentemente Snape era humano y que bajo aquella fachada de frialdad y desprecio, se escondía un hombre…
Y la segunda, es que ese hombre aún continuaba sintiendo lo mismo que había sentido más de veinte años atrás, cuando aquellas palabras que hacía pocos momentos habían salido de los labios del pequeño Malfoy, habían hecho cambiar su vida.
Al volver la vista hacia el recuerdo, su mirada se cruzó también con otras esmeraldas que habían observado el sutil intercambio entre James y Snape. Harry los observaba a ambos con un brillo de comprensión en su mirada y seriedad en el rostro. Al percatarse de que James lo observaba, el joven inclinó brevemente la cabeza en señal de asentimiento, dando a entender a James, que él sabía todo aquello y quizá mucho más.
James fijó nuevamente la vista en el recuerdo con la cabeza repleta de pensamientos que danzaban insistentemente. Tendría que mantener una interesante conversación con su hijo, y esperaba que no se retrasase demasiado.
Con la intervención de Lily, de la cual nadie se había atrevido a hacer ningún comentario, parecía que se habían perdido algo importante. Los miembros del equipo de Slytherin se retorcían de la risa, mientras los de Gryffindor rodeaban a un pequeño Ron, que con la cara más pálida de lo normal, hacía esfuerzos por no vomitar.
"¿Que ha pasado?" .Preguntó el ron de dieciséis años.
Merlín bendijera a aquel adolescente sin sentido común por preguntar cuando él mismo no se atrevía a abrir la boca.
"Tu yo de mi recuerdo intentó hechizar a Malfoy y la varita rota le jugó una mala pasada" .Aclaró el Harry adulto.
Justo en aquel momento, como para corroborar sus palabras, el pequeño Ron del recuerdo soltó un enorme eructo y varias asquerosas y viscosas babosas cayeron sobre el césped.
"¡Puaj!" .Se quejó el propio Ron. "Menos mal que ese no soy yo"
El comentario hizo que James no pudiera reprimir una sonrisa.
en aquel instante la niebla los volvió a rodear.
"¿Pero que pasó después?" .Preguntó Ginny extrañada por aquel corte.
"Nada de relevancia" .Explicó Harry. "Llevamos a Ron a casa de Hagrid, donde pudimos ayudarlo y donde me explicaron lo que significaba aquello que le habían dicho a Hermione. Hasta ese momento yo no tenía ni idea de lo que significaba un estatus de sangre en el mundo mágico"
Antes de que nadie pudiese agregar nada al último comentario de Harry, la niebla desapareció una vez más. En aquella ocasión se encontraban en lo que claramente era el despacho de Lockhart, por que las paredes estaban forradas casi por completo de fotos del inútil, luciendo diferentes modelitos.
"Esto es…" .Comenzó a decir Ron.
"Patético" .Finalizó Ginny mirando incrédula a su alrededor.
En el recuerdo, el pequeño Harry se hallaba sentado ante el escritorio del profesor, y junto a éste, se dedicaba a rellenar las direcciones de algunos sobres para pergamino.
Por la cara de fastidio del muchacho, James intuyó que no acababa de llegar al despacho precisamente.
"¿Pero que haces aquí, cerbatillo?" .Preguntó Sirius tras echar un vistazo a toda la estancia.
"Este es mi castigo por lo del coche volador" .Aclaró señalando a su propio recuerdo, que cada minuto que pasaba parecía mas desesperado por salir de allí.
"¿Y a mi yo de tu mundo no lo castigaron?" .Preguntó Ron, mirando extrañado a su alrededor.
"Por supuesto, pero a él le tocó limpiar la plata de la sala de los trofeos"
"Santo Merlín" .Se quejó Ron. "Eso es una tortura"
"Lo prefiero a eso" .Dijo Harry volviendo a señalar al recuerdo con un gesto de cabeza. "Al menos con los Dursley había hecho muchas prácticas de limpieza"
Al instante el muchacho calló y desvió la mirada hacia Lily, temeroso de haber metido la pata con aquel comentario, pero su mujer no parecía estar prestando atención. James supuso que aún estaba pensando en el recuerdo anterior.
En aquel momento, el pequeño Harry del recuerdo alzó la cabeza y miró a su alrededor. Si hasta aquel momento había parecido aburrido hasta la muerte, en aquel instante parecía todo lo contrario. El color de su rostro había palidecido en un instante, y sus ojos escrutaban toda la estancia sin detenerse en ningún lugar.
"¿Que sucede?" .Preguntó Ginny temerosa, mirando a su alrededor como lo hacía el pequeño Harry del recuerdo.
"¿Qué?" .Gritó el pequeño, sobresaltándolos a todos.
"Pues eso" .Respondió Lockhart, siguiendo con su rollo. "¡seis meses enteros encabezando la lista de los más vendidos! ¡Batí todos los récords!"
"¡No!" .Dijo el pequeño asustado. "¡La voz!"
"¿Cómo dices?" .preguntó Lockhart, extrañado. "¿Qué voz?"
La atención de todos estaba puesta en el recuerdo. Incluso Lily, que hasta hacía un instante parecía no prestar atención, en aquel momento estaba junto a James, fijando su mirada esmeralda en el recuerdo.
"La... la voz que ha dicho... ¿No la ha oído?"
En el recuerdo, Lockhart miró a Harry desconcertado, igual que estaban haciendo ellos en aquel instante, pero con su versión adulta.
"¿De qué hablas, Harry? ¿No te estarías quedando dormido? ¡Por Dios, mira la hora que es! ¡Llevamos con esto casi cuatro horas! Ni lo imaginaba... El tiempo vuela, ¿verdad?"
Nadie hacía caso ya del recuerdo ni a los balbuceos del idiota de Lockhart, y no era para menos. A diferencia de aquel fantoche, ellos si que habían estado mirando al pequeño Harry y se habían dado cuenta de que no se había quedado dormido. El niño había escuchado algo que lo había atemorizado, pero nadie mas parecía haberlo oído.
James fijó su mirada en el Harry adulto que en aquel instante volvía a compartir otra mirada de entendimiento con el director.
Reprimió un suspiro de impaciencia. Sabía que tarde o temprano se iba a enterar de todo, pero ya comenzaba a fastidiarle aquella comunicación silenciosa que parecían tener el joven y el anciano director, aunque a diferencia de Ron, James no pensaba abrir la boca.
En aquel instante, el recuerdo volvió a fundirse en la niebla gris y casi de inmediato otro recuerdo se formó a su alrededor, impidiendo que pudieran hacer más comentarios.
Se encontraban en las mazmorras, pero estaban decoradas de forma extraña. Colgaduras negras tapaban las puertas, y velas negras situadas por toda la sala iluminaban con luz azulada y tétrica toda la estancia. Había algunas mesas con lo que parecía comida, distribuidas por la sala, y al fondo, en un improvisado escenario, unos fantasmas tocaban unos instrumentos chirriantes. Esto podía haber parecido extraño, si no fuese por que toda la sala se hallaba repleta de neblinosos fantasmas que flotaban de un lado al otro, charlaban en pequeños grupos, o bien bailaban tétricamente en la pista de baile.
"¿Que es esto?" .Preguntó Ron extrañado.
"Es la celebración de cumpleaños de muerte de Ser Nícolas" .Respondió Harry.
"¿Cumpleaños de muerte?" .Preguntó Ginny con una risita. "¿Hay alguien que celebre eso?"
"Si eres un fantasma" .Dijo Harry encogiéndose de hombros.
"Creo recordar que no salió exactamente como Nick esperaba" .Comentó el director con una ligera sonrisa, provocando que todos se lo quedaran mirando.
"¿Como lo sabe, profesor?" .Preguntó Harry, con rostro sorprendido.
"Querido muchacho, tu presencia no influye en todos los acontecimientos del mundo, y el cumpleaños de muerte de Nick es una de ellas" .Dijo el anciano director con una sonrisa benevolente. "En nuestro mundo, Nick también lo celebró en el segundo año de tu homólogo, con la diferencia que ni él ni aquí tus amigos, participaron en ello. Recuerdo que Nick estaba preocupado por que una vez más le habían denegado el ingreso en el club de cazadores sin cabeza"
James se dio cuenta que él no era el único que tenía la boca abierta. Incluso Snape miraba al director fijamente.
"¿Club de cazadores sin cabeza?" .Rompió Ron el silencio. "¿Por que no lo dejaron entrar?"
"¿No te dice algo lo de Nick Casi Decapitado?" .Repuso Ginny con retintín, vurlándose de su hermano.
El rostro de Ron enrojeció de vergüenza.
"Bueno, jóvenes, no discutamos ahora y escuchemos al joven Harry" .Calmó los ánimos el director, dedicando una divertida sonrisa al muchacho que aún parecía algo aturdido por la situación.
"Bueno… si… ¿por donde iba?" .Comenzó. "¡Ah! si, el cumpleaños de muerte. Resulta que Nick me salvó de un castigo con Filch, y a cambio, le prometí que vendríamos a su fiesta"
"Si a esto puedes llamar fiesta" .Murmuró Ron, ganándose un codazo de Hermione.
Buscando entre los fantasmas, James localizó rápidamente a los tres niños, que parecían haber tenido un pequeño encuentro con Peeves y Myrtle la llorona.
En aquel instante, abriéndose paso entre los fantasmas, se les acercaba Sir Nicolas para hablar con ellos. No habían cruzado más que unas pocas palabras que por el sonido de la música James no pudo escuchar, cuando de pronto, el sonido de un cuerno de caza retumbó en toda la mazmorra.
Al instante, y ante la expectación de todos los fantasmas, varios fantasmas montados a caballo atravesaron las paredes haciendo malabarismos con sus cabezas.
"Ahora comprendo al pobre Nick" .Comentó el anciano director. "No es de muy buen gusto aparecer así en su fiesta"
El director tenía razón. Nick, intentando volver a llamar la atención de sus invitados, había subido al escenario, pero nadie le hacía ya ni caso. La fiesta parecía haber llegado a su final, al menos para Sir Nicolas.
Los pequeños Harry, Ron y Hermione parecían pensar exactamente lo mismo, ya que se dirigían a la salida, saludando a los fantasmas con los que se encontraban.
De buena gana, James y los demás se apresuraron a seguirlos por los corredores del castillo.
"Quizás aún quede pudín" .Se escuchó decir al pequeño Ron, antes de que los alcanzaran.
"Como no, siempre pensando en comer" .Se mofó la pequeña pelirroja.
James no pudo evitar dejar salir una pequeña risita. Aquella muchacha le gustaba cada vez más. Solo esperaba que su hijo se centrara por fin y la pequeña Ginny pudiera ser en un futuro una Potter.
De pronto, justo delante de ellos, el Harry del recuerdo se tambaleó y se detuvo de golpe, aferrándose a la pared para no caer. Cogidos tan por sorpresa, la mayoría del pequeño grupo de observadores atravesó las imágenes de los niños que se habían detenido en seco. Si no hubiera sido un recuerdo, habrían arrollado a los pequeños.
"¿Que sucede?" .Preguntó James preocupado, observando el rostro del Harry del recuerdo, que observaba atento el corredor vacío, escrutando rápidamente en todas direcciones con sus penetrantes ojos verdes.
"Harry, ¿qué…?"
"Es de nuevo esa voz... Callad un momento…"
"El grupo al completo guardó silencio, al igual como los niños del recuerdo, pero James no conseguía escuchar nada, salvo el leve chisporroteo de las escasas antorchas que iluminaban tenuemente el vacío corredor.
"Esto comienza a asustarme de verdad" .Escuchó que susurraba Hermione, y James no pudo más que estar de acuerdo con ella.
El Harry del recuerdo parecía estar escuchando algo que ninguno de ellos podía escuchar. La mirada del pequeño bagó por las paredes en dirección ascendente hasta que se clavó fijamente en el oscuro techo de piedra.
"¡Por aquí!"
De pronto y sin más aviso que su grito, el pequeño salió corriendo sin mirar atrás, subiendo de dos en dos los tramos de escaleras que faltaban hasta el vestíbulo.
Sin otra cosa que hacer más que seguirlo, el grupo de observadores siguió al niño, corriendo lo más rápido que podían, al igual que lo hacían los Ron y Hermione del recuerdo.
el bullicio del gran comedor pareció impedir escuchar al pequeño Harry, ya que sin a penas detenerse, continuó corriendo por la escalinata en dirección a los pisos superiores.
"Tengo un muy mal presentimiento" .Masculló en voz baja.
"Yo también, James, yo también" .Escuchó murmurar al anciano director.
James lo miró y su preocupación no hizo mas que aumentar. El rostro del anciano estaba inusualmente serio. Pasara lo que pasara, estaba claro que aquello en su mundo no había ocurrido.
El pequeño grupo se detuvo brevemente en el primer piso, y aguardaron aguzando el oído inútilmente. A aquellas alturas era evidente que el único que podía escuchar algo, lo que fuera que fuese, era el pequeño Harry.
"¡Va a matar a alguien!" .Gritó antes de salir corriendo.
Los adultos presentes compartieron una mirada de preocupación antes de salir corriendo hacia el piso superior. Definitivamente aquello no era nada bueno.
Llegaron por fin al segundo piso entre jadeos y se detuvieron en el pasillo que llevaba al baño de las niñas. Algunas antorchas se habían apagado y el corredor se encontraba sumido en una extraña penumbra.
"Harry, ¿qué pasaba?" .Preguntó el pequeño Ron, secándose el sudor de la cara. "Yo no oí nada…"
Los adultos estaban en igual situación. James observaba con tanta intensidad al recuerdo de su pequeño hijo, que le extrañaba que no notara nada aún siendo un recuerdo.
"¡Mirad!"
El chillido de la pequeña Hermione los sobresaltó a todos, y antes de darse cuenta, James ya había sacado su varita y apuntaba con ella en la dirección en la que señalaba la niña del recuerdo.
Sabía que era un gesto inútil, pero antes de sentirse estúpido, se percató de que exceptuando el joven Harry, absolutamente todos los demás, incluyendo a Snape y al director, habían sacado las varitas y apuntaban en la misma dirección que él.
Pero allí no había ningún enemigo, o al menos ninguno visible. Lo único sospechoso era una pintada en uno de los muros.
Bajando la varita, James vio como el director se acercaba para ver mejor, con el rostro cada vez más cadavérico.
Preocupado, James se situó junto al anciano por si éste necesitaba ayuda. Pero el director continuó caminando sin prestarle atención, hasta situarse justo frente a la extraña pintada.
Con letras enormes y en intenso color rojo, el mensaje rezaba:
"LA CAMARA DE LOS SECRETOS HA SIDO ABIERTA.
TEMED, ENEMIGOS DEL HEREDERO."
James observó la inscripción con los ojos muy abiertos por la sorpresa. Él conocía la leyenda, como casi todos los alumnos de Hogwarts, pero sabía que era eso, una leyenda…
y sin embargo, ahí estaban aquellas palabras.
Se obligó a desviar la mirada y la fijó en el anciano profesor que aún estaba a su lado. Albus parecía haber dominado la impresión inicial y no parecía tan pálido como antes, ni a punto de derrumbarse. Sin embargo, la severidad de su rostro no concordaba en absoluto con la imagen que James siempre había tenido del carismático anciano.
"Albus, ¿quien…?" .Comenzó a preguntar Snape con voz queda, rompiendo el tenso silencio, pero sin separar su oscura mirada del muro ni un solo instante.
James observó la cara cetrina de su enemigo de la infancia. Snape parecía profundamente preocupado.
"La pregunta no es quien, Severus, sino como" .Respondió finalmente, tras unos segundos de silencio.
Todos observaron al anciano director, mientras los niños del recuerdo comenzaban a acercarse a sus espaldas, sin que nadie les prestara ya atención.
"Mucho me temo que estamos a punto de presenciar cosas terribles que sucedieron en el mundo de nuestro joven Harry"
El director y la versión adulta de su hijo intercambiaron una nueva mirada de entendimiento, aunque en esta ocasión, James no vio más que seriedad en sus rostros.
Definitivamente, aquello no podía ser bueno.
N/A: Hola a todos. Espero que os haya gustado.
En breve, o eso espero, el final de los recuerdos del segundo año.
Espero que nos sigamos leyendo.
Cuidaos mucho.
