NOTA: Los pingüinos de Madagascar y todos sus personajes no me pertenecen.
No olviden dejar rewiews, acepto comentarios buenos y malos.
SILENCIO Y DULCES WINKIS
Winkis! – Grito un joven pingüino al ver una caja nueva de dulces de cajeta con ese nombre, mientras Skipper sonreía al verlo correr.
Cabo era como un niño, en cuanto veía caramelos enloquecía y devoraba todos los que podía, por eso él lo controlaba y procuraba que llevara una alimentación sana y no sólo basada en caramelos.
Recordaba cuando Cabo comió su primer Winkis de mantequilla de maní, era su tercer semana en el zoológico después de ser trasladado de Londres, Inglaterra y el muchacho era muy reservado.
Se dedicaba a observar las actividades de los demás y hasta el momento no había hablado con nadie, sólo se limitaba a mover la cabeza para responder "si" o "no". Si no fuera por lo informes, Skipper hubiese jurado que el muchacho era mudo….
Kowalski insistía en que era cuestión de adaptación, ya que el cambio había sido muy brusco, teniendo en cuenta que el joven pingüino venía de otro país con costumbres totalmente diferentes, y que además se había criado desde su infancia en dicho zoológico.
Para la segunda semana, a Skipper se le estaba agotando la paciencia, aunque el muchacho seguía ordenes, persistía en la falta de comunicación. Había intentado por todos los medios que hablara, aunque fuese un gruñido, le grito, fue amable, lo golpeo e inclusive lo amenazo con la corte marcial… el chico simplemente volteaba a otro lado y temblaba… NO SERVIA COMO SOLDADO!
El único que no perdía la paciencia con él era Kowalski quien insistía en la adaptación del chico…
- Skipper, es cuestión de paciencia… el pingüino joven… cómo dices que se llama…?
- Cabo, su nombre es Cabo – le respondió Skipper, mientras caminaba de un lado a otro con las aletas en su espalda.
- Sí, Cabo pronto se adaptara a la vida de este zoológico, hasta el momento sólo nos hemos dedicado a las prácticas militares y en ningún momento hemos tratado de charlar con él. No sabemos sus gustos… si tenía amigos… o familia en Londres…
- Eso es lo de menos Kowalski, necesito hombres que estén atentos! No niños…! – Kowalski miró con tristeza a Skipper – Pero no suena tan mal tu idea, no tengo nada que perder… - Respondió resignado.
Kowalski sonrío ante la respuesta de Skipper y fue a llamar a Rico para preparar un plan. Decidieron que iban hacer un día de campo para relajarse… cuando le informaron a Cabo sobre los planes del día siguiente simplemente sonrió y movió la cabeza en manera de afirmación, provocando que Skipper se golpeara la cara con la aleta.
Cuando fueron por los víveres, Skipper se le ocurrió llevar algunos caramelos… no era una mala idea, teniendo en cuenta que Cabo era un pingüino joven, un niño, tal vez funcionarían, así que fue a buscar algunos caramelos topándose con una caja de Winkis.
Al día siguiente se dirigían al Central Park, con todo lo necesaria para un día de campo.
Cabo se mostro un poco más interesado, algo que notó Skipper…
- Muy bien chico – se dirigió a Cabo – ¿quieres elegir el lugar donde comeremos?
Cabo no podía creerlo! Le estaba preguntando, no era una orden. Así que respondió moviendo la cabeza de arriba abajo con gran emoción. Skipper suspiro – muy bien, entonces adelante…
Cabo se puso delante de ellos y comenzó el recorrido, hasta que encontró un lugar debajo de unos árboles que daban una perfecta sombra, cuando descubrió ese lugar dio un brinco y emitió algo parecido a un chillido.
Skipper no podía creerlo, al fin había emitido un sonido, tal vez la idea de Kowalski no era tan descabellada después de todo. Se dirigieron al lugar elegido y se dispusieron a comer.
El muchacho sonreía y comía con más entusiasmo, mientras ellos trataban de platicar con él sin mucho éxito. Hasta que llego el momento del postre, Skipper les dijo que tenía una sorpresa para ellos y saco la caja de Winkis.
Rico y Kowalski brincaron en cuanto los vieron mientras aplaudían con sus aletas, Cabo sólo observaba no conocía esos dulces así que debía ser cuidadoso… Tomó uno y retiró cuidadosamente la envoltura, observo el producto y lo olió…
"Curiosa actitud…" pensaba Skipper al observar lo que hacía… Finalmente, Cabo decidió comer el Winki… no podía creer lo que estaba probando, era realmente delicioso.
- mmm… - dijo Cabo. Era el segundo sonido que había emitido desde su llegada, así que Skipper decidió arriesgarse a hacerlo hablar… se acerco al soldado – te gustaron Cabo? – Cabo movió la cabeza en afirmación
– Muuuy bien, entonces cuando quieras otro, sólo tienes que pedirlo – dijo Skipper mientras le sonreía. Cabo movió la cabeza, pero sin hablar. Rayos! Lo estaba presionando otra vez… Se dio vuelta y comenzó avanzar, "el muchacho hablara cuando esté listo" pensaba… hasta que una frase lo detuvo por completo…
- Skipper, gracias– contesto Cabo, con un hermoso acento británico.
No podía creerlo, al fin había hablado… era una extraña sensación la que le había provocado… algo que nunca había sentido en su vida… más tarde le preguntaría a Kowalski…
Jamás olvidaría ese día, Cabo al fin decía sus primeras palabras después de tres semanas de haber llegado.
Después de ese día, Cabo comenzó a hablar un poco más y dejo ver un poco más su personalidad. Era un pingüino noble con grandes intensiones… además de obediente y dedicado… y una gran inocencia e ignorancia de la crueldad que el mundo le podía ofrecer.
Desde entonces, Skipper llevaba con más frecuencia esos dulces a la base… para recordar ese día en que pronuncio por primera vez su nombre…
Espero que les haya gustado, disculpen si existen fallas en la redacción y algunas ideas están confusas, pero soy nueva en esto. Creo que voy mejorando.
No olviden dejar sus comentarios.
