Aquella cuidad era demasiado grande en comparación al lugar de donde provenían. Miraba todo con sumo interés, todo era demasiado nuevo para él. En cambio ella veía todo con cierta nostalgia, algo podía recordar de aquella cuidad, mas sus recuerdos estaban bloqueados, no podía ver con nitidez aquellas cosas que vivió a los cuatro años que fue cuando abandono la capital, mas el destino le trajo de vuelta. Todo era tan diferente, había cambiado tanto, no necesitaba los detalles para poder decirlo.

Tres días no bastaban para ver todo, mas en aquel tiempo no perdían oportunidad de conocer lo mas que podían de su nueva cuidad, el destino que ahora recorrían se llamaba el mercado. Buscaban y buscaban cosas, un bolso lleno de ellas es lo que cargaba la pelirrosa, en donde no había nada más que cosas para su pequeño pelirrojo, lápices, cuadernos, ropa escolar y demás era lo que contenían aquellos paquetes.

- ¿Qué sigue de la lista? –Pregunto la pelirrosa mirando al pequeño pelirrojo leyendo atentamente el trozo de papel que llevaba en su mano derecha, porque la izquierda ella la tenía tomada-

- pinturas y pinceles –leyó hábilmente el muchacho mirando a la ojijade quien sonreía- mamá, tengo calor –expreso el pequeño a modo de petición de descanso y de algo frio para aliviar aquel agobiante calor-

- ¿quieres un helado? –Pregunto con diversión la mujer de cabello rosa sabiendo la inmediata respuesta de su pequeño-

- hmp, sabes que no me gusta lo dulce Sakura –se quejo el pequeño cruzándose de brazos molesto, él hablaba en serio y su mamá se daba el lujo de burlarse de sus gustos poco habituales para un niño-

- oye ya calma ese humor, ¿de dónde sacaste esa personalidad tan agria? –pregunto con los ojos entrecerrados la pelirrosa, sabía que cuando el pequeño le llamaba por su nombre era porque estaba verdaderamente molesto o fastidiado-

- ¿Qué voy a saber yo?, de mi padre tal vez –expreso con sus ojos entrecerrados el pequeño mirando a la pelirrosa quien le miraba con una gota en la cabeza-

- buen punto –expreso con algo de diversión y comprensión la ojijade mirando la actitud que a veces tomaba su pequeño- a veces se me olvida que no es hijo mío biológicamente –suspiro con derrota la pelirrosa, ella hacia lo posible para que ese pequeño actuara de manera más dulce, pero ni ella podía luchar contra la sangre-

OoOoOoO

- ¡achu! –se escucho estornudar a cierto personaje, no a cualquiera, sino que a un tipo de cabellos negros y ojos igual de oscuros-

- ¿ahora te resfriaras teme? –pregunto con burla el amigo de este sonriendo de oreja a oreja, no perdía momento para burlarse del Uchiha, pero cambio su actitud enseguida al sobarse la cabeza por un tremendo golpe que recibió en esa zona por cortesía del azabache-

Destino…

Casualidad…

Son dos cosas que se llevan muy bien a veces, sobre todo cuando quieren burlarse un poco de la gente haciéndola vivir cosas más importantes de las que creen.

Como con cierto azabache…

Casualmente, en el mismo mercado vemos a un pelinegro caminando entre las tiendas, pero este no iba solo, la razón de su estancia en aquel lugar era acompañar a su rubio amigo, la razón, la petición de este por su compañía al no saber que decidir por sí mismo referente a un tema.

- mira que te pido ayuda y tú me golpeas, eso no se hace teme, ese golpe si me dolió –expreso con los ojos entrecerrados el rubio aun sobándose la cabeza por el golpe recibido del Uchiha-

- era la idea inútil, sabes que no me gusta salir al centro comercial y encima de todo me fastidias, te aguantas –exigió el azabache comenzando a caminar nuevamente, quería llegar luego a "su" cometido he irse-

- nunca más te pediré ayuda, soy un idiota, tú no sabes de comprar juguetes para niñas, eres muy cabeza dura para eso –ofendió el rubio alcanzando a su amigo que tenía una gota estilo anime en la cabeza por cómo fue llamado-

- hmp, tu eres quien me pidió ayuda para comprarle un regalo a tu hija de siete años, lo de idiota te lo comparto y mírate en un espejo antes de llamarme cabeza dura, cabeza dura –volvió a ofender fastidiado el Uchiha quien miraba al rubio con ojos entrecerrados sacándole una gota en la cabeza al rubio quien no tenía muy buena cara-

- que agrio teme, relájate un poco es sábado –expreso el rubio mientras caminaban mirando tiendas, algo tenía que ocurrírseles, al parecer pedirle ayuda a su mejor amigo no había sido una buena opción-

- oye ya calma ese humor, ¿de dónde sacaste esa personalidad tan agria? –escucharon ambos hombres a una voz demasiado familiar a su alrededor-

- ¿Qué voy a saber yo?, de mi padre tal vez –volvieron a escuchar, ahora la voz de un niño, si, estaban seguros de haber escuchado esas voces en alguna oportunidad-

- buen punto –volvieron a escuchar aquella voz femenina al momento de ambos, como si estuvieran completamente coordinados, darse vuelta y quedarse pegados-

Conocían aquella cabellera rosa combinando a esos jades ojos brillantes de alegría, era inconfundible, sobre todo porque a su lado estaba la razón del porque le conocieron. El pequeño pelirrojo tenía una mirada algo fastidiada y sus brazos cruzados, se notaba que tenía poca paciencia y que su madre gozaba viendo sus berrinches.

- oye… yo los conozco –expreso con asombro el azabache mirando a la mujer de cabellos rosas y al pequeño quienes le miraron con asombro también-

- ¿nos conocemos? –preguntaba el pequeño tratando de hacer memoria, le parecía conocido aquel sujeto, pero sin saber porque, no podía recordarlo del todo-

- es contra quien chocaste en el aeropuerto en Osaka hijo –expreso de forma burlona la pelirrosa mirando al pequeño que le miraba con ojos asesinos mientras que ella reía nerviosamente por la actitud que su hijo tomaba a veces-

- no pensé que nos encontraríamos otra vez por aquí, si nos vemos tan seguido debe ser por algo, me llamo Naruto Uzumaki, un placer –expreso con una gran sonrisa el rubio presentando muy caballerosamente frente a la pelirrosa, mas cambio enseguida su actitud cuando nuevamente vio al pequeño mirarle de forma desaprobatoria, de verdad que ese niño asustaba-

- soy Sasuke Uchiha –se presento ahora de forma fría el azabache quien enseguida miro al pequeño con una gota anime en la cabeza- cálmate niño, este inútil está casado y tiene familia, no tocara a tu mamá si sabe lo que le conviene –sonrió de medio lado al igual que el pequeño pelirrojo al momento que el rubio silbaba nerviosamente haciéndose el desentendido mientras la pelirrosa soltó una tenue risa-

- mi nombre es Sakura Haruno, un verdadero placer, y él es mi hijo –hablo sonriente la pelirrosa luego parándose tras su hijo y colocando sus manos en los hombros del pequeño quien tenía una sonrisa en la cara-

- me llamo Satoshi Haruno, lamento lo de la otra vez –se disculpo algo nervioso el pequeño quien tenía una gota en la cabeza por recordar la vergonzosa situación, a veces ni el se entendía cuando actuaba tan inmaduramente-

- ¿Haruno? –Preguntaron ambos hombres al mismo tiempo mirando tanto a la pelirrosa como al pequeño con extrañeza-

- si Haruno, como mi mamá –volvió a afirmar colocando en su rostro una expresión seria, siempre que se presentaba pasaba lo mismo, pero a él no le importaba nada, el amaba a su madre y eso bastaba para llevar su apellido, aunque tampoco fuera el de ella-

- ¿Qué paso con su padre? –pregunto el azabache con una ceja alzada mirando a la pelirrosa, mas ella no fue quien respondió, nuevamente el pequeño pelirrojo fue quien tomo la palabra-

- no tengo papá, me abandono, ¿tienen algún problema con eso? –expreso el pequeño con seriedad absoluta cruzándose de brazos y alzando una ceja a la defensiva, realmente los dos hombres estaban asombrados con la actitud tan madura que ese niño tomaba al hablar de ese tema-

- tranquilo hijo –sonrió nervioso la pelirrosa mientras una gota aparecía en su cabeza, siempre pasaba lo mismo con aquel tema y era ella la que debía calmar a ese pequeño y endemoniado niño antes de que algo pasara-

- padres irresponsables, deberían agradecer en tener hijos, pero en vez de eso los abandonan –dijo con cierto enojo en azabache mientras un tic nervioso aparecía en su ceja, no podía creer que existiera gente así sobre la faz de la tierra-

- tranquilo teme –sonríe nervioso ahora el rubio, al igual que la pelirrosa con el pequeño, el debía calmar a su mejor amigo, sabia como era el de explosivo sobre todo en ese momento que andaba fastidiado por acompañarle en el mercado-

- lo lamento, pero tengo que irme, estamos comprando materiales para la escuela de Satoshi –explico nerviosa la pelirrosa, ella sabía que su hijo no perdonaba si algo se les olvidaba-

- ¡hey! Tengo una idea –expreso sonriente el rubio mirando a la pelirrosa, cosa que hizo que todos le miraran expectante- ¡AYUDAME! –pidió el rubio con lagrimas estilo anime saliendo de sus ojos mientras se colgó de la pierna de la pelirrosa con suplica mientras que esta quedaba con otra gota anime en su cabeza-

- ¿es bipolar o algo? –le pregunto en susurro al azabache quien tenía una mano en su cara tratando de aguantar el melodrama de su amiga, luego quito su mano suspirando para mirar a la pelirrosa juntando toda la paciencia que podía-

- no, solo está enfermo mentalmente –expreso fastidiado el azabache con los dientes apretados y un tic nervioso en su ceja a punto de golpear al rubio, lamentablemente, le ganaron el punto-

El aura asesina de cierto pelirrojo se hizo presente al momento de que se acerco al rubio y lo jalo con toda su fuerza, sorprendentemente, logro hacer que el rubio soltara a su madre y luego el abrazo a la pelirrosa mirando fulminadoramente al rubio, cosa que asombro de sobremanera al azabache por esa fría mirada que podía llegar a expresar y al rubio le calo los huesos.

- aléjate de mi mamá –ordeno le pelirrojo aferrándose mas a su madre de forma sobre protectora, el no permitiría que nadie, absolutamente nadie le hiciera daño a su madre, aun si para eso tenía que espantar a todos los hombres que se le acercaran-

- hmp, adoro a ese chico -sonrió de medio lado el azabache, ese niño comenzaba a caerle bien por el tan solo hecho de haber golpeado a su rubio amigo cabeza dura-

- Satoshi –llamo a modo de regaño la pelirrosa a su pequeño hijo-

- ¿si mami? –pregunto con voz dulce y una sonrisa encantadora el pequeño mirando a la ojijade quien suspiro derrotada, jamás podía regañarlo cuando usaba esa expresión y el pequeño lo sabía muy bien-

- solo no golpees a la gente –ordeno mas derrotada la pelirrosa mientras el pequeño sonreía abrazando a su madre, pero por dentro reía como todo un demonio mientras miraba al rubio quien se escondió detrás del azabache y hasta el Uchiha tembló de momento por la presencia que ese pequeño e "inocente" niño emanaba sobre ellos-

- *este niño asusta, menos mal que se que esa mirada no va dirigida hasta mi si no que al dobe que tengo en la espalda* -pensaba con aliento el azabache quien solo funcionaba de escucho entre la mirada maliciosa del pequeño y su amiga rubio-

- ¿y en qué quieres que te ayude Naruto? –Pregunto la pelirrosa con una gota en la cabeza tomando de la mano a su pequeño quien en ningún momento se separaba de su madre-

- bien… sucede que tengo una hija y que se llama Minako, esta de cumpleaños y cumple 7 años, pero no sé que puedo regalarle y quería que me ayudaras a escoger algo, yo no sé que les gusta a las niñas de 7 años –explico el rubio saliendo de detrás del Uchiha con cara de puchero mientras el azabache solo susurraba un par de insultos a su persona, insultos que prefirió obviar por la situación-

- veamos… cuando cumplí 7 años, recuerdo que lo que mas quería era una bicicleta sin las ruedas de entrenamiento –recordó la pelirrosa cuando tenía esa edad, de hecho, la mayoría de las cosas que ella deseaba jamás las pudo tener-

- es buena idea –reconoció el azabache mirando al rubio quien asintió aliviado, por fin sabia que comprarle a su pequeña perlita de cabello dorado-

- mamá… tengo hambre –hablo el pequeño llamando la atención de todos al momento que se tomo el estomago y no solo el suyo sonó, si no que curiosamente el de los tres adultos también-

- está bien, vamos a almorzar, ¿te parece? –Pregunto con una sonrisa la pelirrosa al momento que los ojos del pequeño se iluminaron con alegría y agradecimiento-

- ¡Si! –sonrió con felicidad el pequeño, pero jamás soltando la mano de su madre-

- déjame agradecerte invitándoles a comer –expreso con rubio con diversión al ver por fin actuar con la típica normalidad de un niño a ese pequeño pelirrojo- entonces vamos por… ¡Ramen! –grito ahora el con emoción mientras su boca se llamaba de baba por imaginarse un plato de su delicioso ramen, pero lamentablemente no le duro mucho el sueño-

- ¡No! –digieran al unisonó el pequeño pelirrojo y el azabache, la única diferencia, es que el azabache además golpeo al rubio haciendo que le saliera un enorme chichón, la verdad ya le había colmado la paciencia su querido amigo-

- ¿Qué a Satoshi tampoco le gusta el ramen? –Pregunto asombrado el rubio mientras se sobaba la cabeza mirando al pequeño quien se cruzo de brazos-

- hmp, me da dolor de estomago –expreso el chico ojinegro cruzado de brazos a lo que el azabache asentido con la cabeza dándole a entender que le comprendía-

- si ese niño no fuera hijo de Sakura, de verdad creería que él teme es su hijo, esos dos son completamente iguales, o tal vez la dulzura de Sakura funciona como un imán para atraer polos opuestos y amargados hasta ella -pensó el rubio aun sobándose la cabeza y mirando con ojos entrecerrados al pequeño y al azabache-

OoOoOoO

Aquel lugar estaba lleno de familias, era un restaurant común y corriente. Cada uno pidió su propio plato y por obviedad el rubio con su sagrado ramen, más lo que asombro al mismo rubio fue que al igual que su amigo azabache, el pequeño pelirrojo prefería comer arroz blanco con algún acompañamiento. La conversación era muy amena y una vez terminada la comida, los adultos se quedaron en aquella mesa mientras que el pequeño fue a unos juegos que había en el patio del lugar, donde estaba lleno de muchos niños.

- así que vienes de Osaka –expreso con interés el azabache, después de todo, la había conocido junto al pequeño en el aeropuerto de esa ciudad, era algo obvio de suponer-

- sí, la verdad vine tratando de buscar un mejor empleo, además de que me salió un crédito para una pequeña casa en esta ciudad, tenía todas las condiciones para venirme a la capital –sonrió feliz la pelirrosa, esos duros años de trabajo valieron la pena en su totalidad, pero esas no eran las únicas razones por las que había decidido cambiarse a aquella gran cuidad, asuntos pendientes que ella tenía con su "familia" eran otro motivo-

- oye teme, deberías contratarla –sonrió divertido el rubio quien nuevamente se comenzó a sobar la cabeza fulminando con la mirada a su amigo azabache quien tenía una venita en la frente-

- ¿contratarme? –pregunto algo extrañada la pelirrosa, esos dos hombres vestían bien, pero no daban impresión de ser grandes empresarios ni nada por el estilo, o al menos eso querían aparentar ambos al usar ropas simples y lentes oscuros-

- Sasuke es el dueño de las transnacionales Konoha, el mismísimo Sasuke Uchiha –volvió a sonreír divertido el rubio, ahora cayéndose de su silla mientras que el azabache tenia ahora dos venitas en su frente-

- genial dobe, ¡Ahora grita también donde vivo y cuanto gano! –Se quejo el azabache levantando un puño y golpeándole con él mientras más venitas aparecían en su frente-

- lo siento teme –se disculpo el rubio, sabía que a su amigo no le gustaba presumir, de hecho, el presumía por él, él azabache era mas de bajo perfil-

- no sabía que era el mismo Sasuke Uchiha dueño de una de las empresas más grande de Japón –expreso totalmente asombrada la pelirrosa, jamás siquiera se imagino conocer a alguien tan importante, mucho menos compartir mesa ni aun menos conversar tan casualmente con alguien así como si fuera completamente corriente-

- hmp, no es algo que me guste andar diciendo en público, pero este maldito dobe siempre me lo recuerda –expreso con fastidio y una mirada fulminadora el azabache mirando al nervioso rubio quien sonreía como podía mientras se sobaba la cabeza-

- yo solo lo decía para que le ayudaras a Sakura, ¡vamos teme! No seas malo –expreso con un puchero el rubio haciendo al azabache frotarse las sienes, estaba comenzando a pensar que la estupidez extrema de su amigo no se remediaría con sus golpes, si no que se lo agravaba-

- no te preocupes Naruto, no es necesario –expreso algo nerviosa la pelirrosa al saber que hablaba con alguien tan importante, es decir, casi todo Japón sabia quien era el dueño de la transnacional más grande de aquel país-

- descuida, de todas formas siempre recibo gente, al menos podrás mantenerte mientras te estabilizas aquí en Tokio –ofreció el azabache pasándole una tarjeta a la pelirrosa, no era una tarjeta de empresa, era una personal, no se las daba a todos, solo a conocidos y empresarios altamente catalogados-

- muchas gracias, veré si puedo pasar luego por allí –sonrió agradecida la pelirrosa, realmente necesitaba un trabajo y aquella opción le venía como anillo al dedo teniendo en cuenta su actual situación, de hecho, sabía que debía buscar empleo y allí se lo estaban ofreciendo- lo lamento, pero debo irme –menciono la chica mientras miraba su celular y guardaba la tarjeta en su bolso-

- ¿tan luego? –Pregunto el rubio con un enorme puchero, aun era temprano y quería saber más de esa chica, al igual que su amigo azabache-

- de verdad lo siento, ya nos veremos en otra ocasión, de todas formas iré a ver a Sasuke por su oferta, así que supongo que te veré pronto Naruto -expreso sonriente la pelirrosa-

- claro, seria agradable, adiós Sakura –se despidió el Uzumaki sin dejar de sonreír, sentía que aquella chica era especial-

- gracias por la comida Naruto y… -dijo con gratitud mas sin embargo dudo en cómo llamar a aquel hombre de cabellos azabaches haciendo que ambos acompañantes le miraron extrañados por la darse inconclusa-

- dime por mi nombre –menciono el azabache sin mucho problema no quería ser llamado como jefe o algo parecido fuera de lo que era su empresa ya que se consideraba igual a cualquier mortal-

- está bien, adiós… Sasuke –sonríe de manera gentil la chica mirando con ojos de felicidad al Uchiha-

- hmp, cuídate –se despidió el azabache haciendo hacia un lado su rostro pues apareció también en los ojos del azabache un brillo extraño que solo él pudo percibir, aun cuando sabia que muchas personas estaban agradecidos con él, jamás sintió verdaderamente ese deseo de felicidad hacia él, pero aquella chica había logrado que una sensación muy cálida apareciera en su ser, cosa que no pudo ocultar con su leve sonrojo, pero si disimularlo desviando un poco la mirada con una expresión algo fría-

- ¡Satoshi! ¡Ya nos vamos! –llamo la pelirrosa a su pequeño quien estaba de lo más feliz en unos juegos que habían, pero que al escuchar el llamado de su madre enseguida salió corriendo hasta donde ella-

- está bien –expreso el pequeño quien respiraba agitado de todo el ejercicio que había hecho después de almuerzo- adiós tío Sasuke, adiós tío Naruto –sonrió el pequeño, sonrisa muy característica de la pelirrosa, en todos esos años se había contagiado de aquella alegría que su madre siempre emanaba-

- cuídate Satoshi, y cuida a tu mamá –le hablo el rubio al pequeño pelirrojo quien asintió sin mayor problema, no hacía falta que se lo dijeran, él siempre la cuidaba-

- y hazle caso a tu mamá para no chocar con la gente –expreso medio burlón el azabache mirando al pelirrojo quien comenzó a emanar un aura maligna y sus ojos le fulminaban, cosa que le hizo más gracia-

- hmp, claro que lo hare –expreso con fastidio el pequeño cruzándose de brazos y desviando el rostro en son de molestia mientras bufaba, así sacándole una gota anime a todos los adultos quienes miraban a ese pequeño casi actuando como un adulto orgulloso-

- ahora comprendo porque el teme le pareció que era su hijo, realmente se le parece mucho, con monosílabo incluido -pensó con una gota anime el rubio y lamentándose del destino de que ahora conocía a un "mini teme versión 2.0"-

- ¡Satoshi te he dicho que no te comportes así! ¡Lo detesto! –expreso con molestia la pelirrosa como reprimenda al pequeño y sacándole otra gota mas a sus acompañantes-

- está bien mami –sonrió feliz el pelirrojo abrazando a su mamá como quien chiquito de 5 años soborna así a sus padres para no ser regañado-

- ya vamos nos –suspiro derrotada la pelirrosa tomando la mano del niño comenzando a caminar mientras el pequeño pelirrojo sonreía de lo más feliz, él sabía perfectamente cómo hacer que su mamá le tuviera en la categoría de "niño bueno", aunque esa apariencia dulce solo la mostraría con ella, con los demás no le importaba ser un demonio si era necesario-

- es muy bonita, ¿no teme? –Sonrió pícaramente con mucha diversión el rubio pegándole leves codazos a su amigo azabache quien suspiro tratando de no golpear nuevamente a su amigo-

- hmp –asintió pensativo el rubio, el 50% de su cerebro aun estaba procesando lo que ahora pasaba en su vida, el encuentro con aquella pelirrosa y el pequeño pelirrojo, mientras que el otro 50% estaba concentrado en no golpear hasta la muerte al rubio-

- ¿aun piensas en ese niño Sasuke? –pregunto ahora serio el rubio, podía ser fastidioso, pero sabía que su amigo sufría en cierta medida cada que veía a ese pequeño, aunque también sabía que era feliz mirándole como si viera a si propio pequeño-

- se parece tanto a Yusuke… cabello rojo y ojos negros –expreso pensativo el azabache, mas hablaba para él mismo que para el rubio, era casi un lamento para sí mismo- además de que tiene gusto similares a los míos -pensó recordando que el pequeño había pedido el mismo plato que él y que también se comportaba muy similar a él-

- son rasgos comunes teme, Sakura tiene cabello rosa, debe tenerlo rojo por ser hombre, si no, imagínatelo de cabello rosa –expreso el rubio intentando imaginarse a u niño de cabello rosa y colocando su rostro azul por las posibilidades que su mente había imaginado-

- ¿y los ojos?, ella los tiene verdes dobe –le hizo recordar con ojos entrecerrados a su amigo quien le devolvió la mirada de ojitos entrecerrados-

- su padre teme, porque no creo que sea hijo del espíritu santo y estas grandecito para saber que los bebes no los trae la cigüeña –recordó el rubio a su amigo dejándole semi aturdido por la aseveración que había usado-

- ¡Claro que no baka! –expreso el azabache golpeando a su amigo, para su parecer, el rubio mas idiota no podía ser-

- pues ves, debe haberlos sacado a su padre, los ojos negros es otro rasgo común, debes dejar de ver a Yusuke en cada niño que se te cruza –volvió a hablar en rubio con seriedad mientras se sobaba la cabeza, su amigo le preocupaba en ese asunto-

- es la primera vez que me pasa esto maldito dobe –recordó con ojos entrecerrados el azabache mirando aun con ojos entrecerrados al rubio quien solo sonrió pícaro sacándole una gota anime en su cabeza-

- ¿no será que en realidad te llamo la atención Sakura?, porque a mi si me llamo la atención Sakura, está bien bonita –expreso con mirada perversa el rubio haciendo a su amigo casi caerse de la silla, en realidad no podía creer la capacidad de cambiar de tema del rubio-

- si Hinata se llega a enterar de cómo miras a Sakura te mata –amenazo el azabache queriendo que su amigo ya dejara de tocar ese tema, que por más que negara, también le afectaba bastante aun contra su voluntad-

- jamás engañaría a Hinata, además tengo una familia la cual cuidar –recordó sonriendo el rubio pensando en su pequeño rubio de ojos azules de 9 años y en su pequeña rubia de ojos perlados de 7 años-

- cuídalos dobe, porque no sabes la suerte que tienes de tener a tus pequeños contigo –expreso el Uchiha serio, pero con el mejor de los deseos a su amigo- ya vamos nos aun tienes que comprar la bicicleta para Minako y ya no soportare otra hora entre tanta gente –dijo mientras se paraba y dejaba el dinero de la mitad de la cuenta sobre la mesa-

- tranquilo teme, ya llegara tu momento –sonrió de forma no muy sana el rubio imitando el acto del azabache quien se coloco de pie y dejando el dinero de la otra mitad de la cuenta en la mesa-

- no me importa eso, solo quiero encontrar a Yusuke por ahora –volvió a hablar de forma seria el azabache, para él su prioridad era encontrar a su hijo y luego, si es que ganas le daban o si suerte tenia, quizá pensaría en una mujer-

- aparte de amargado y agrio teme –expreso algo fastidiado el rubio mirando a su amigo, realmente deseaba que él fuera feliz, pero si el mismo se negaba a ello no podía hacer más que esperar a que alguna mujer encandilara sus ojos-

Ojos anteriormente ya encandilados…