Aquel día había comenzado como uno muy común. Se levanto a las seis de la mañana para hacer el desayuno como siempre y a la media hora ya comenzaba a escuchar aquellos pasitos que acostumbraba cada mañana, el único ruido que hacía que dejara de sentirse sola.
Dejo aquella bandeja en la mesa, era un desayuno bastante simple, leche y cereal, además de una paila de huevos y unas tostadas. Por la puerta miro asomarse a cierto pelirrojo quien aun medio adormilado se sentó en la mesa comenzando a estirar su cuerpo mientras bostezaba como si fuera lo más grandioso del mundo.
- buenas días Satoshi –saludo sonriente la pelirrosa sentándose en la mesa sacando una tostada y comenzando a echarle huevo-
- buenos días mamá –saludo de igual forma el pequeño con una radiante sonrisa digna de un pequeño, mientras este se llevaba una cucharada de cereal con leche a la boca-
- ¿Cómo vas con tu nuevo cuarto? –Pregunto la pelirrosa mirando al pequeño quien tenía la cuchara en la boca-
- bastante bien, solo me falta ordenar unas cosas, ahora tengo demasiada ropa, juguetes y demás, dudo que termine de ordenar esta semana, aunque intentare terminar lo mas rápido que pueda –sonrió divertido el pelirrojo, era la primera vez que tenía un cuarto para él solo, así que le emocionaba la idea de ordenar su cuarto cuando pudiera-
- qué bueno que te gustara –expreso feliz la madre del pequeño, esa era la vida apacible y sencilla que ella había querido desde hacía mucho tiempo, una donde ambos pudieran salir adelante y sus esfuerzos por fin estaban dando frutos- por cierto Satoshi, en dos días vas a la escuela, está en el centro de la cuidad, dicen que es bastante buena, usualmente a los que entran a medio año les hacen examen, pero me dijeron que por el promedio no te lo harían, no todos tienen un 9 de promedio –sonrió divertida la pelirrosa mirando al pequeño inflar las mejillas, le gustaba burlarse de él por ese "pequeño" detalle-
- solo es por Ingles –se quejo el pequeño quien seguía con la mejillas infladas, pero al instante dejo su berrinche recordando cierto pequeño gran detalle- ¿es una de las mejores? –pregunto el pelirrojo mirando a su madre asentir sonriente, pero sus ojos quedaron extrañados por lo que el pelirrojo pregunto, no, por la forma en que lo pregunto- mamá, ¿no es muy cara?, digo, puedo estudiar en cualquier escuela, sabes que no tenemos una situación estable del todo aun –expreso con preocupación el pequeño, cosa que enterneció a la pelirrosa, el siempre se preocupaba de esos detalles y de molestar, al menos económicamente, lo menos posible-
- sí, es una escuela algo costosa, pero por tus calificaciones te dieron una beca por lo que la mensualidad baja mucho Satoshi, solo esfuérzate y todo saldrá bien, no bajes el nivel ahora hijo, estarás con los mejores –sonrió la pelirrosa haciendo al pelirrojo sonreír de medio lado-
- con los mejores, eso me gusta –expreso con una sonrisa de medio lado demostrando orgullo completo hacia su persona, realmente le emocionaba la "alta competencia", después de todo, su sueño era ser un gran empresario aun si tenía que surgir desde lo más bajo-
- yo no sé de donde sacas esa mueca de sonrisa de medio lado, pero nunca me ha traído buena espina esa sonrisita -pensó con una gota anime la pelirrosa mirando al pelirrojo, esas eran las cosas que aun le recordaban que el pelirrojo no era su hijo, debía llevarlo en la sangre- en fin, hoy quiero ir con Sasuke, ¿lo recuerdas verdad?, me dijo que si quería podía ir a donde él y veía si me daba trabajo –explico la madre del pequeño haciendo que este bajara la cuchara con la mirada puesta en el plato-
- solo prométeme… que no volverás a llorar por mi causa –pidió el pequeño quien miraba el plato de cereal y leche con los ojos vacios, sin expresión alguna-
Sus jades se abrieron de par en par por lo que el pequeño decía, realmente estaba asombrada. Sabia lo mucho y demasiado que ese niño le quería, sabia lo mucho y demasiado que deseaba estar a su lado y hacerle feliz, pero él como todo niño, se hacen un problema en algunas ocasiones y él con lo inteligente que es, se daba cuenta inmediatamente de esas ocasiones.
Tal vez un aspecto negativo del pelirrojo que ella jamás pudo controlar fue cuando este se sumergía en su propio mundo, como en ese instante. Si quería llorar o gritar lo ocultaba, aunque ella ya sabía perfectamente en que ocasiones pasaba, después de todo ella le crio desde la cuna, debía aprender a conocerlo, quitarle algunas mañas.
Pero la sangre puede más que la costumbre…
Se paró de su asiento hasta llegar con el pelirrojo al cual abrazo con mucha fuerza. Sonrió enternecida, realmente adoraba a ese pequeño y aunque él muchas veces se considero una carga, era ella quien se consideraba así, pues muchas veces dependía tan solo de la felicidad de ese niño para ella poder sonreír, también cometía errores, muchas veces muy graves, y era el pequeño quien siempre le ayudo a solucionarlos.
- jamás he llorado por tu causa Satoshi, ni jamás lo hare –hablo enternecida la pelirrosa quien acurruco más en su pecho al pequeño quien también le abrazo, pero su mirada vacía no cambio en lo absoluto-
- si lo has hecho, cuando Sasori te abandono porque no quisiste dejarme –recordó el pequeño haciendo que la pelirrosa abriera los ojos de par en par nuevamente a la vez que el niño se separo de la calidez del abrazo de su madre mirando directamente a esos asombrados ojos jades mientras que los suyos negros comenzaban ahora a soltar pequeñas gotas de agua-
Ella sabía a lo que se refería ese niño, ¿Cómo olvidarlo?, si ella decidió entre el amor de un hombre y el amor de un hijo, pero el instinto maternal de proteger pudo mas, ella no había tomado ninguna decisión en ese entonces y fue el pequeño quien lo había hecho. Ese pequeño a pesar de haber tenido tan solo 6 años había hecho el sacrificio máximo por ella, desde siempre fue inteligente y él sabía que entre ellos tres uno comenzaría a sobrar, él o su novio de aquel tiempo, Sasori, y diablos, se reclamaba por no darse cuenta en ese entonces, pero quien resulto sobrar en ese momento no fue nada más ni nada menos que el pequeño.
Uno de los tres sobraría, y él sabía que no le necesitaban…
- Satoshi yo… -quiso comenzar a hablar la pelirrosa, pero su garganta ardía, al igual que sus ojos, quería hablar pero no salían las palabras de su boca, pero lamentablemente las lagrimas si de sus ojos-
Sintió la mano del pequeño en su mejilla quien había secado sus lágrimas con su pequeña mano. Le miro desconcertada, Satoshi tan solo sonreía con la cara cabizbaja pero una sonrisa cálida al fin y al cabo.
- Solo te pido… que seas honesta la próxima vez, yo también te quiero mucho Sakura, eres mi mamá y eso nadie lo cambiara jamás, pero también quiero que seas feliz, lo seas con o sin mí, porque yo no quiero sobrar después, no quiero que llores por mí otra vez –expreso el pequeño sin levantar la cara, pero sin cambiar la cálida sonrisa que sus labios mantenían, se maldecía internamente por no poder adivinar si aquella sonrisa era completamente sincera o si era falsa y solo la tenia para consolarle-
Se sorprendía cada vez mas de ese niño, nueve años, tan solo tenía nueve años y podía pensar y expresarse como un completo adulto cuando quería, no sabía cómo, ni cuando, ni donde había aprendido eso, o si quizás…
Lo traía en la sangre…
Pero allí estaba, el pequeño ese siempre fue su consuelo, su cable a tierra muchas veces y su guardaespaldas muchas otras, porque ella también se daba cuenta de lo celoso que era con ella frente a los hombres, y a pesar de todo, él era su vida.
Las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos a más velocidad sin que pudiera controlarlo. Abrazo al pequeño con todas sus fuerzas, se reclamaba a sí misma, ella era la adulta, ella era la madre de ese niño y aun así dudaba si algún día podría pensar con esa madurez, con esa frialdad, sin importarse a si misma por el bien de ese pequeño que si podía hacerlo y que se lo demostró.
- jamás me separaran de ti Satoshi, no al menos hasta que encuentres a tus padres y que tú mismo quieras que yo me aleje de ti, pero hasta ese momento, hasta que llegue ese instante, tu siempre vas a ser mi pequeño –confeso llorando la pelirrosa mientras abrazaba al pequeño con todas sus fuerzas, el hasta ese momento era su vida, su luz-
- entonces prepárate para aguantarme de por vida Sakura, porque no importa quién sea ni en qué momento ocurra, a nadie le diré mamá, solo a ti… mamá –sonrió el pelirrojo como todo niño quien abraza a su madre, con toda la felicidad del mundo, el amaba a esa pelirrosa, el aroma que emanaba, sus abrazos, sus caricias, su trato, su persona, para él, ella siempre seria su madre-
- gracias mi pequeño –sonrió la pelirrosa secándose las lagrimas que habían vuelto a salir de sus ojos-
- si quieres ir a ver a tío Sasuke para ver trabajo mejor ve a arreglarte, ponte bonita –sonrió le pequeño haciendo a su madre asentir divertida-
- a veces dudo de quien manda en esta casa –expreso con diversión, el pequeño siempre que le mandaba a hacer algo, casi siempre lo cumplía no por su mandato, sino porque tenia razón-
- es porque soy un niño y no tenemos piedad a la hora de decir cuando nuestras mamás lucen feas –sonrió con diversión el niño saliendo inmediatamente de su silla hasta la puerta de la cocina, no era nada tonto-
- ¿Dónde aprendiste eso? –pregunto la pelirrosa con los dientes apretados y sus puños apretados, su aura de batalla que la cubría de fuego se encendía con eso, ese pequeño a veces si lograba enfurecerla, a él le dedicaba su recientemente adquirida personalidad bipolar-
- ¡tía cerda me lo enseño hace años! –Grito divertido el pequeño quien salió corriendo cuando la pelirrosa corrió en su dirección-
Esquivaba a la pelirrosa que le perseguía por toda la casa, debajo de las mesas, sobre los sofás, hasta subir la escalera. El era un niño, era ágil, razón por la cual la pelirrosa no le lograba alcanzar, su aura de fuego aun no desaparecía, por el contrario, aumentaba cada que el pequeño reía al esquivar sus manos. Llego al final de la habitación donde el pelirrojo abrió la puerta de su cuarto a toda velocidad y se encerró en ella colocándole pestillo por dentro justo a tiempo, la pelirrosa no había alcanzado a agarrarle con sus manos.
- ¡Satoshi Haruno no puedes quedarte allí para siempre! –Grito furioso la madre pelirrosa golpeando la puerta, odiaba cuando aquel niño comenzaba… bueno… a actuar como un molestoso, común y corriente niño-
- ¡ni tu tampoco mami! –grito divertido el pequeño desde su cuarto, el no era nada de tonto ni despistado, sabía que si su madre lo pescaba con uno de sus arrebatos, estaba más que frito- ¡mejor ve a arreglarte para que vayamos con tío Sasuke!
- maldita Ino, me las va a pagar cuando me la encuentre uno de estos días –susurro furiosa la pelirrosa quien comenzó a caminar hasta su cuarto bajo la divertida mirada del pequeño, quien entreabrió la puerta cuando la pelirrosa le dio la espalda-
- adoro ser un niño –expreso con diversión el pelirrojo sacando la lengua traviesamente-
OoOoOoO
Vemos a una rubia sonándose la nariz con fuerza. Sus ojos azules miraban a varios niños que estaban en aquel lugar, era casi un jardín de niños, la diferencia era que la mayoría ya vestía de escolar para así prontamente irse a la escuela, después de todo, el reloj marcaba las ocho de la mañana.
- ¿está bien tía Ino?, no se vaya a resfriar –escucho la dulce y suave voz de una pequeña de ojos perlados y cabellos rubios amarrados en dos coletas altas-
- claro que si Minako, estoy sana y fuerte como una lechuga –sonrió complacida la rubia mientras sus ojos azules destellaban alegría-
- y tan añeja como una también –expreso divertido y sonriendo un cierto rubio de ojos azules apuntando a la rubia mayor y haciendo que cada niño de aquel lugar estallara en risas-
- ¡¿Qué dijiste Minato? –Grito ofendida la rubia comenzando a perseguir al pequeño rubio quien corría mientras reía esquivando las asesinas manos de la rubia-
- ¡Minato! ¡Minato! –gritaban todos haciéndole barra al rubio hasta que la ojiazul miro a todos y les calo los huesos, esa mirada asesina era muy respetada por ellos-
- ¡ahora si te tengo! –Dijo triunfal la rubia mirando con ojos tétricos al pequeño rubio haciéndole comenzar a temblar mientras su rostro palidecía de miedo-
- ¡no me haga daño! ¡Solo soy un niño muy joven y guapo para morir! ¡Además que aun no conozco todas las variedades de ramen existentes! –Gritaba llorando al estilo anime el pequeño rubio sacándole una gota anime a todos y cada uno de los niños e incluyendo a aquella rubia de ojos azules-
- solo ve por tus cosas Minato para que pueda ya irles a dejar a la escuela –suspiro la rubia dejando al pequeñín en el suelo quien reía de forma amplia mirando a la rubia- eso va para todos, vamos que ya se hace tarde –llamo la atención de cada niño quien dejo de hacer inmediatamente lo que hacía y se ponían a ordenar sus cosas- el orfanato completo se portaba mejor que este niñito -volvió a suspirar derrotada la rubia-
OoOoOoO
En aquel enorme edificio, fuera se podía observar una gran furgoneta en la cual había bastantes niños. Al momento de que esta arranco, en la entrada a aquel edificio vemos a un pequeño pelirrojo y su madre pelirrosa entrando.
El lugar era muy amplio, pero lo que le sorprendió primeramente fue el tipo de gente que se encontraba en aquel lugar. No era de las típicas empresas donde había solo gente linda, parecían ser personas más corrientes de lo que deberían ser, claro, todos arreglados, con sus uniformes y todo, pero realmente le asombro ya que en cada lugar donde antes trabajo no era así.
- ¿Sakura? –escucho llamarle a una voz sumamente conocida para ella-
- hola Naruto –saludo sonriente la pelirrosa al ver luego al rubio acercarse a ellos con una amplia sonrisa en el rostro-
- hola tío Naruto –saludo el pequeño con una gran sonrisa, igual a la de aquella pelirrosa, cosa que de cierta forma enterneció al rubio-
- que gusto verles ¡de veras! ¿Qué haces por aquí? –pregunto divertido el rubio mirando a la sonriente pelirrosa, el sabía que podía alegrar el día de casi toda persona en ese planeta-
- vine por lo que Sasuke me había ofrecido el otro día, ¿recuerdas? –Respondió la pelirrosa sacando la tarjeta que el mismo azabache le había dado en aquel restaurant del sábado pasado-
- cierto, am… se supone que debía ir a informática a ver unos asuntos y luego ir a entregar documentos a… bueno, ¿Qué más da?, pueden esperar, les guiare hasta la oficina del jefazo –hablo divertido haciendo que una gota les resbalara tanto a la pelirrosa y al pequeño por la poca importancia que el rubio le daba a aquellos documentos que traía en la mano-
Seguía revisando aquellos documentos, no encontraba falla alguna, ¿entonces porque no le cuadraban?, maldita pregunta, el no acostumbraba a ser quien revisara esos informes, pero como el destino siempre estaba en su contra, justo ese día, quien se encargaba de ello, el genio de la planificación, Shikamaru, se había enfermado.
Él tenía buenos estudios, era capaz de hacer muchas cosas, pero también se le olvidaba lo básico a veces, como a cualquier mortal le suele suceder. Escucho la puerta abrirse. Dirigió su irritada vista hasta la puerta esperando encontrarse con el dobe de su amigo y con la solución a sus problemas de enredo mental.
Su cara cambio radicalmente al ver a la pelirrosa acompañada de aquel niño de cabellos rojos. No sabía si alegrarse de verle, porque realmente su corazón había adquirido el mal habito de "emocionarse" en cierta medida al verles, o si golpear al rubio, ya que lo vio nuevamente con la carpeta en la mano, razón por la que sabía que ni siquiera había llegado donde él le mando, es decir, no le trajo solución alguna a su problema…
O quizás si…
- buenos días Sasuke –saludo gentil y amable la pelirrosa, con una radiante sonrisa y ese brillo tan característico en sus ojos-
- hola tío Sasuke –saludo después el pequeño también sonriendo, pero este fue hasta el frente del escritorio mirando directamente al azabache-
- vaya, no me los esperaba aun –sonrió de medio lado el azabache colocándose de pie mirando a la pelirrosa, luego viendo como el pequeño se iba corriendo al lado de su madre-
- lamento si vine en mal momento, puedo venir más tarde si quieres –propuso la pelirrosa al ver la seria expresión del Uchiha quien miraba de forma desaprobatoria al nervioso rubio quien se dio cuenta enseguida del porque de su mirada-
- no te preocupes, resuelvo unas cuantas pequeñeces y listo –respondió el azabache con poca importancia dirigiéndose hasta el rubio y tomándolo de la oreja- si tú no puedes ir solo a donde te mando tendré que llevarte yo dobe –gruño el Uchiha arrastrando al rubio fuera de su oficina mientras de la oreja cual padre regaña a su hijo-
- ¡Maldito teme suéltame! ¡Eso duele más de lo que crees! –gritaba el rubio de niño chiquito quien soltó la carpeta que llevaba en las manos mientras era arrastrado por el Uchiha y seguía quejándose irritando así mas a su amigo y jefe-
- esos parecen hermanitos, Sasuke el mayor responsable, y Naruto el menor, hiperactivo y desobediente -suspiro con una divertida sonrisa la pelirrosa al ver salir a ambos hombres de la oficina, sin duda alguna le caían bastante bien, al menos no se aburriría en lo que el pequeño pelirrojo estaba en la escuela-
Esperen….
¡Satoshi!
Desvió sus jades para buscarlo, le había perdido la vista. Pronto le encontró, no había salido de la oficina, solo le había perdido de vista 10 segundos, pero fueron suficientes para que el pequeño tomara aquello que estaba en el suelo por culpa de cierto rubio que estaba muy ocupado gritando como para acordarse de aquella carpeta con papeles.
- Satoshi, no debes tomar las cosas sin permiso –reprocho de forma simple la pelirrosa mirando al pequeño quien ya tenía abierta la carpeta leyendo ciertos documentos que estaban dentro-
La expresión de su rostro si era de película, la frente azul, una gota en su cabeza, el ceño fruncido, así como sus labios y un tic nervioso en su ceja adornaban el rostro del pequeño, cosa que le causo mucha gracia. Miro de forma interrogante a su madre, pero sin cambiar una sola de las muecas que ya tenía anteriormente en su rostro.
- se parecen a los informes que Sasori hacia –expreso con fastidio el pequeño entregándole la carpeta a la pelirrosa quien solo soltó una risilla al momento de tomar la carpeta sin dejar de observar el tic nervioso de su hijo-
- eso es porque son balances, Sasori trabajaba en esto, ¿recuerdas? –pregunto divertida la pelirrosa mirando aquellos documentos mientras escuchaba bufar al pequeño pelirrojo-
- estaban extraños –volvió a bufar el pequeño al recordar que aquellos documentos estaban más rayados de lo que el recordaba debían estar, pero no soportaba ver esas cosas, aquel pelirrojo le había colmado la paciencia más de una vez en su vida-
Paciencia que parece no llevaba en la sangre…
- si… esto está pegado… -respondió la pelirrosa quien no dejaba de ver los papeles-
OoOoOoO
- perfecto, primero Azuma me avisa que Kurenai salía hoy de pre-natal por su bebe, luego me encuentro con que Shikamaru está enfermo y no vino, ahora me dicen que Kakashi va a llegar tarde quien sabe porque motivo o que excusa pondrá, este día no podía empezar peor –expreso con irritación el azabache quien caminaba a pasos agigantados con un tic nervioso en la ceja y una mueca de sonrisa muy irónica, solo el podía tener esa mala suerte-
- tranquillise-toi un idiot [tranquilízate idiota] –dijo divertido el rubio cambiando de idioma solo para irritarle los nervios al azabache, no debía desperdiciar sus oportunidades, sobre todo porque casi siempre era su amigo quien le fastidiaba a él-
- dobe maudit t'a haп [te odio maldito dobe] –le respondió en el mismo idioma el azabache, no era un gran experto en los idiomas como el rubio, pero sabía lo esencial de ellos, los insultos sobre todo, ya que los usaba a menudo para hablar "tranquilamente" con su amigo-
- already the wise thing, already the wise thing [ya lo sabía, ya lo sabía] –respondió divertido el rubio llevándose las manos detrás de la cabeza con una sonrisa de satisfacción total, sabía que había logrado irritar aun mas al Uchiha pasando del idioma francés al ingles-
- already stops changing of language, useless [ya deja de cambiar de idioma, inútil] –paró en seco el Uchiha siendo sobrepasado por el rubio quien ni vuelta se dio para verlo, estaba muy feliz gozando de su victoria para desperdiciarlo-
- Und ich, der mich teme unterhielt [y yo que me estaba divirtiendo teme] –agrando su sonrisa el rubio al momento de darle el golpe bajo, él sabía que el Uchiha hablaba el alemán tan bien como él, pero también sabia que no solo detestaba los idiomas, si no que ese idioma era el que más odiaba-
Se dio vuelta al no sentir caminar al azabache. Su rostro palideció de sobre manera al poder observar el aura asesina de su amigo, la cual era visible a simple vista. Retrocedió tres pasos a lo que el azabache los avanzo con una mueca de sonrisa sádica en su rostro, ese día no había sido bueno para él y ahora el rubio se burlaba de su persona, bueno, al menos podría desestresarse golpeándolo.
- ¡Hilfe! [¡Ayuda!] –grito el rubio al momento de salir corriendo, sabía que su pellejo estaba en juego por molestar más de la cuenta a su amigo, pero qué diablos, había valido la pena, al menos lo valdría si salía vivo después de aquella persecución-
- ¡Rückkehren haben hier nutzlos verdammt! [¡Vuelve aquí maldito inútil!] –grito en el mismo idioma, como un demonio aquel azabache en un intento por transformar sus manos en armas mortales contra el rubio-
Corrían por los pasillos, el rubio gritando porque alguien se apiadara de su alma y le diera escondite y el azabache tras de él. Aquella escena ya era muy común, casi cotidiana para cada empleado de aquel lugar, así que no hacían más que mirar con nerviosas sonrisas cuando veían a su jefe así de desquiciado perseguir al rubio, después de todo solo él tenía el poder de superar la poca paciencia del Uchiha a tal extremo…
Definitivamente, la paciencia no estaba en la sangre Uchiha…
OoOoOoO
Ya había perdido gran parte de la mañana, cosa que lo tenía bastante molesto, mas su irritación paso hace unos cuantos minutos. Miro al rubio quien caminaba callado a su lado, sabía que si abría la boca quedaría con mas vendajes que una momia, con los que tenía ya le bastaban, después de la tremenda tunda que le había hecho vivir, no lo creía capaz de seguir con ganas de fastidiarlo.
Al menos por unas míseras horas.
No importaba, al menos tendría tranquilidad en su oficina. Miro su reloj, las once con treinta minutos, ¡Perfecto! Ya se había ido casi toda la mañana entre la persecución, la tunda y la enfermería para el rubio, y lo peor de todo, aun tenía tres míseros problemas
Un puto balance sin cuadrar, porque Shikamaru había faltado justo ese día.
Sin secretaria porque Kurenai había dado aviso de que salía por periodos legales antes de tener a su bebe, él ya sabía, pero había olvidado encontrar reemplazo por todo lo que había tenido que hacer últimamente.
Y un sistema de computación sin soporte, porque a Kakashi nada más se le ocurría llegar tarde un día como ese, bueno, siempre llegaba tarde, así que no debería ya de extrañarse.
Tomo aire antes de tomar el picaporte de la puerta de su oficina como si sus problemas, o al menos uno de ellos, encontraran su solución detrás de aquella puerta.
Y quizás, tenía razón…
Ambos hombres escucharon dentro primero la voz de la pelirrosa dando unas cifras, luego el golpeteo de unas teclas y finalmente la voz del pequeño dando otras cifras. Se miraron extrañados por la situación, realmente se habían olvidado de aquella pelirrosa y del pequeño.
Abrieron tan solo un poco la puerta para poder mirar lo que adentro pasaba, cosa que realmente les sorprendió de sobremanera, ninguno de los dos se esperaba una situación así. En el escritorio del azabache estaba aquella mujer de cabellos rosas sentada, sus ojos estaban concentrados en lo que había dejado sobre el escritorio y su sonrisa demostraba que estaba divertida mirando aquello que hacía. El pequeño por otra parte estaba sentado a su lado, pero en el suelo, tenía una calculadora en la mano, que ambos reconocieron por ser la que el azabache usaba comúnmente, la pelirrosa decía cifras y el hacia el resto.
- 90.450.000, luego 102.760.000 y 40.780.500 –escucharon hablar a la pelirrosa quien seguía con la vista pegada en aquellos páleles dando varias cifras mientras que el pequeño las metía en la calculadora-
- 233.990.500 –respondió el pequeño mirando las cifras de la calculadora, ambos sujetos tras la puerta estaban impresionados no solo por la rapidez del pequeño, si no porque haya leído bien la cifra-
- entonces… tiene este saldo… -sonrió hablando para sí la pelirrosa, anotando detalladamente cada cosa en aquel pedazo de papel que tenia sobre si- ¡perfecto! Un hermoso balance cuadrado –volvió a sonreír para sí la pelirrosa, aun tenía ese toque con ese tipo de cosas, de algo que le sirvieran esos dos años con aquel sujeto que ahora detestaba-
- no tengo ni la más remota idea de lo que dices, pero felicidades –sonrió nerviosamente el pelirrojo con una gota en la cabeza, en muchas ocasiones no entendía a su madre, aunque bueno, a él le iba bien en lo que era matemáticas, así que si podía le ayudaba, serbia
Que no se aburriera en la espera-
- impresionante –escucharon el murmullo detrás de la puerta y luego un tremendo golpe detrás de aeta- ¡¿Qué no te cansas de golpearme teme? –escucharon nuevamente tras la puerta, pero esta vez no fue un murmullo había sido un grito limpio-
- ¡eres un perfecto baka! –escucharon reclamar nuevamente tras la puerta, por donde se dejaron ver el azabache y el rubio quien venía todo vendado sacándole una gota anime a la pelirrosa y su hijo, estaba irritado, ese inútil rubio no sabía guardar silencio al parecer-
- ¿todo bien? –pregunto nerviosa la pelirrosa al ver la expresión de fastidio del azabache relajarse cuando poso su oscura mirada en su ser-
- si… ¿Qué es lo que tanto hacías? –Pregunto con una ceja alzada y una media sonrisa de lado el Uchiha sin perder un solo detalle de los movimientos de la pelirrosa-
- lo que sucede, es que Satoshi tomo una carpeta verde que Naruto dejo caer y al verla me di cuenta que eran balances y que estaban pegados y por eso no te daban los resultados –explico la pelirrosa con detalle pasándole aquella carpeta al azabache en sus manos quien se dedico a mirarlos con atención y una pequeña sonrisa apareció en su rostro cuando vio el asombrado rostro del pelinegro-
- ¿tú hiciste esto? –Pregunto asombrado el Uchiha mirando detalladamente cada uno de los documentos hechos por la pelirrosa quien asintió levemente con las mejillas algo sonrojadas- ¿Dónde aprendiste esto? –Pregunto sin salir de su asombro, mas la pelirrosa en vez de responder miro nerviosamente al pequeño pelirrojo que emanaba un aura oscura, así asustando con su presencia a todos los adultos de la habitación-
- lo aprendió con su ex novio, maldito Sasori y sus inútiles enseñanzas –murmuro el pequeño cruzándose de brazos con su tic en la ceja más marcado, tan solo recordar a ese sujeto le apretaba el estomago-
- And now I will have to endure to a little teme, this is perfect [Y ahora tendré que aguantar a un mini teme, esto es perfecto] –expreso con sarcasmo el rubio cruzándose de brazos por su desdichada suerte, pensando en que si cambiaba de idioma no le entenderían-
Se maldijo, esta vez, doblemente…
Las auras maniacas tanto del Uchiha como del pequeño se dejaron ver, ambos ojos negros le miraron con una sed de sangre tan impresionante que estaba pensando que estaba dentro de una película de terror, porque la expresión de esos dos realmente era digna de una película de terror.
- Your begins to run… ¡now! [Tú comienza a correr… ¡ahora!] –amenazo el pequeño dando un solo paso al frente, momento en el cual el rubio salió corriendo de la oficina cerrando la puerta tras de sí, no era estúpido para quedarse allí donde lo más seguro, ambos sicópatas le arrancarían hasta el ultimo centímetro de su piel-
- Satoshi, ¿Qué te he dicho de amenazar a la gente? –pregunto con derrota la pelirrosa, realmente habían ocasiones en las que se resignaba a no poder controlar a ese pequeño, internamente agradecía que le quisiera porque si no, estaría bajo tierra desde hacía mucho-
- nunca dijiste que no podía hacerlo en otro idioma, además vele el lado bueno mamá, me sirve para practicar –expreso divertido el pequeño quien sonreía de medio lado orgulloso de su proeza, encontrar los vacios a las ordenes de su mamá era una de sus especialidades-
- ese chico sí que tiene talento, me agrada -sonrió de medio lado el azabache, realmente ese pelirrojo le caía muy bien, sobre todo por asustar a su amigo rubio en su propio juego- dime Sakura, ¿en qué has trabajado o que sabes hacer específicamente? –pregunto el pelinegro volviéndose a sentar en su sillón del escritorio ahora asumiendo su papel de jefe-
- bueno, aprendí a hacer balances porque mi ex novio me enseño, mas no sé hacer clasificados, trabaje de reemplazo como secretaria y además trabaje en una agencia telefónica atendiendo llamadas –comento la pelirrosa quien se sentó en la otra silla, debía dar buena impresión-
Después de todo, el seria su jefe…
OoOoOoO
Estaba sentada en un escritorio algo amplio y a la vez, desordenado según su parecer. Muchos papeles se habían juntado. Su sonrisa nerviosa fue inmediatamente notada por el azabache quien sonreía de medio lado frente a la situación en que había puesto a la pelirrosa, sería su reto, si pasaba, podría quedarse allí.
- primero hay que ordenar este desorden, esta así porque ninguna secretaria ha estado en este puesto por más de unos… seis meses –comento el azabache dejando a la pelirrosa con una gota en la cabeza, ahora entendía porque pasaba eso con los papeles- como antes ya fuiste secretaria y también telefonista, no será mucho trabajo para ti, seré tu jefe directo y me pasaras los recados importantes, dime, ¿sabes idiomas? –Pregunto el azabache recordando el punto importante, una de las razones por las que no le duraban mucho las secretarias-
- se ingles, francés y algo alemán, ¿eso sirve? –Pregunto la pelirrosa dejando al azabache con ojos de platos-
- ¿Dónde aprendiste idiomas? –pregunto curioso el azabache, después de todo, sin desmerecer a esa chica, ella no se veía de la clase de personas que vienen de la elit-
- digamos que… la vida me los ha enseñado –sonrió nerviosamente al decir eso la pelirrosa recordando a muchas personas en su mente- en el orfanato llegaban muchos niños del extranjero hablando otros idiomas -pensó recordando aquellos entonces donde ella misma había entablado relaciones con muchos niños de otros países-
- de acuerdo, si quieres puedes empezar, mientras voy a ir a dejar a Satoshi –comento el pelinegro dejando con un enorme signo de interrogación a la pelirrosa y al pequeño pelirrojo-
- ¿Dónde vamos? –pregunto el pequeño mirando al azabache, no era que desconfiara de él, pero no se separaba usualmente de su madre, menos para irse con "extraños"-
- él no causa problemas Sasuke –comento la pelirrosa en defensa de su hijo, aun cuando aquel azabache había demostrado ser una generosa persona, apenas si le conocía y su hijo no se iba con cualquier persona-
- te desconcentrara aquí, además aquí tenemos una especie de guardería –comento el azabache dejando con ojos de plato a la pelirrosa-
OoOoOoO
En otro de los pisos de aquel edificio, una rubia mantiene en sus bracitos a un pequeño bebito, esta tenia ojos azules y cabello negro. Tomaba su mamila con mucha ternura, aquel bebe no tenía mucho más de seis meses y aquella rubia sonreía enternecida. A su lado estaba un rubio de ojos azules mirando con alegría a aquel bebe, sin duda alguna, aquella era una ayuda bastante buena para él.
- ¿entonces cuando llegara Hinata? –Pregunto la rubia de cabello largo a su acompañante aun sin dejar de alimentar al pequeño en sus brazos-
- llegara, creo, el jueves, ya han pasado dos semanas de que se fue de viaje, lástima que no pudo llevar a Hiroki para que Neji le conociera –expreso el rubio mirando al pequeño quien se había terminado la leche- ven aquí pequeño –sonrió tomando a su pequeño en brazos y sobándole la espaldita-
- es muy pequeño para viajar en avión Naruto, ya lo sabes, además de que la familia de Hinata ha tenido suerte últimamente, claro, por el contacto que tu les hiciste –hablo la rubia quien tomo a otro de los bebes que tenía a su cargo-
- sí, desde que trabajo con Sasuke y le comente que la familia de Hinata tenía una pequeña empresa se intereso mucho, fue el salvavidas, después de todo esa empresa ya estaba a punto de quebrar hasta que les hice el contacto –recordaba el rubio con algo de nostalgia, su vida había sido muy tranquila desde entonces- y dime, ¿Cuántos estas cuidando ahora?
- Minato vale por mil Naruto –expreso con ojos matadores la rubia al rubio quien sonreía nerviosamente, sabía que su hijo mayor era un poco inquieto… bueno, demasiado inquieto- fuera de eso, Minako es todo un ángel, cuido como a 13 niños, y ahora estoy cuidando a 4 bebes incluido Hiroki –sonrió al ver a aquel rubio con su pequeño bebe en brazos-
- ¿y para cuando tu Ino? –pregunto divertido el rubio haciendo sonreír divertida a la rubia, se conocían hace bastante, la verdad se llevaban muy bien-
- cuando tengamos una casa propia, con Deidara hemos estado juntando dinero hace algún tiempo, pero aun no es suficiente para comprar una casa, después de eso, recién tendré la idea de irme con Sai, no quiero dejar solo a Deidara después de todo lo que hemos pasado –comento sonriendo la rubia, aun tendría mucho tiempo para pensar en ella-
- Naruto, ¿podrías ir a ayudar a Sakura? –pregunto la voz de cierto azabache quien entro justo a la habitación mirando al rubio con el bebe en brazos- hmp, con que ocupadito –sonrió de medio lado mirando al rubio sonreír nervioso mientras le pasaba a su pequeño a la rubia-
- lo siento teme –le miro sin dejar de sonreír nerviosamente, hasta que el mismo recordó algo curioso- hey, tu no sueles venir aquí teme, ¡es mi escondite de ti! –reclamo apuntándole con malos ojos al azabache y sacándole una gota anime a todos-
- ¡no grites o harás llorar a Hiroki y el resto de los bebes! –reclamo la rubia golpeando en la cabeza al rubio atolondrado-
- no cambia tía cerda –sonrió divertido el pequeño pelirrojo logrando hacer que los tres adultos abrieran los ojos como platos al ver la divertida sonrisa del pelirrojo-
- ¡Satoshi! –Grito asombrado la rubia mientras el pequeño seguía sonriendo, pero pronto su aura maligna apareció- ¡No me llames así!
