Se estaba arreglando, tenía todo en orden, su camisa dentro del pantalón, su cinturón, su camisa perfectamente abrochada, una corbata negra de uniforme bien puesta, solo la chaqueta la llevaría en la mano, mas tarde haría frio, solo eran principios de otoño, no se congelaría por ir así nada más.
Se miro al espejo sonriente una última vez, no se había arreglado el cabello, le gustaba desordenado, sus rojos rebeldes siempre daban buena impresión, no se veía nada mal en lo absoluto, y combinaban muy bien a sus fríos ojos, los cuales aprendió a usar desde ya hace tiempo.
Agarro su mochila de color negro, dentro llevaba todo lo necesario y salió de su cuarto con una gran sonrisa. Bajo las escaleras dando vuelta para entrar en la cocina donde su madre ya estaba sentada y tomaba una taza de café, aunque parecía ida a sus ojos…
Miraba aquella taza como lo más interesante del mundo. Tenía muchas imágenes en su cabeza, muchas de las cuales eran de aquel pasado que por mucho quiso olvidar y ahora quería solucionar. Aquel apellido que jamás podría olvidar y esas personas que llego a odiar con todo su ser cuando pensó que le abandonaron y que ahora se odiaba a ella misma por haberles odiado cuando el realidad ellos le amaban tanto como ella a ellos.
Sus padres…
Aquellos que nunca quisieron dejarle sola, aquellos que le quisieron hasta en su muerte, aquellos que le habían dejado todo a ella y que se le arrebato injustamente, todo por culpa de su abuela, por culpa de la familia de su padre, los Seidou.
¿Cómo se había enterado de tanto en un solo día?
Solo una palabra podía explicarle el que aquel hombre de cabellos platas supiera tanto de ella…
"Sobrina"
- ¡Mamá! –Escucho el grito del pequeño quien le saco de sus pensamientos, realmente fue un grito bastante elevado, pero por la mueca del pequeño se dio cuenta de que al parecer, la había estado llamando hacia un buen rato-
- lo siento Satoshi, estaba distraída –sonrió nerviosa al verse descubierta atrapada en sus pensamientos por el pequeño que le veía de forma preocupante-
A diferencia de él, ella sabía muy bien que no podía mentirle a su hijo, los ojos de él se bloqueaban con una gélida capa de frialdad cuando se sentía triste, tenía ganas de llorar, estaba confundido o no quería que nadie lo notara, el no se dejaba ver vulnerable por nadie. Sin embargo, ella no podía ser así, sus ojos siempre eran muy expresivos y raramente podía ocultarles algo a las personas.
Sobre todo a ese par de ojos negros que nunca perdían su atención de ella.
- madre –llamo con preocupación a la pelirrosa quien intento sonreír para él como de costumbre, sabía que solo era un niño y eso le molestaba muchas veces al no poder ayudar a su mamá-
En otras simplemente… era lo mejor
- no te preocupes hijo, solo estaba pensando –era cierto pensaba, en que su vida cambio muy de prisa en tan solo unos días-
Hace dos días ella era Sakura Haruno, debiéndole su apellido a aquella mujer que le cuido como una madre cuando estuvo en el orfanato hasta que cuando esta cumplió 18 años se fue y la dejo. Aun así, Tayuya, seguía yendo a verla y murió trágicamente en aquel incendio donde ella abandono ese lugar.
En sus planes no estaba volver allí, por eso se llevo a Satoshi con ella. Ese pequeño diablillo y alegría de su corazón al que ni siquiera su verdadero nombre o fecha de nacimiento conocía y ella misma coloco Satoshi para siempre poder recordar a su padre, celebrando su cumpleaños cada año el mismo dia que este llego al orfanato, ese que se dejo a su cargo porque solo con ella extrañamente dejaba de llorar cuando era apenas un bebe y que solo a ella obedecía al crecer.
- entonces empieza a pensar en la hora, ¡Vamos a llegar tarde para el autobús de las 7:30! –y allí estaba nuevamente la queja del complejo de puntualidad que su querido y amado hijo tenía, no sabía de dónde lo saco si a ella nunca le importo andar con la hora justa o un poco atrasada, pero ese niño era como su reloj de bolsillo.
- está bien, está bien, ya vamos –agarro sus cosas bajo la atenta mirada del pequeño, quien con solo su presencia le animaba siempre, no sabría que habría sido de ella sin ese niño-
El con tan solo ser un niño, le hacía ser feliz
OoOoOoO
Tenía un tic muy marcado en la ceja, sus ojos cerrados tratando de contener su fastidio y una mueca en el rostro que expresaba todo lo que sentía.
Aquellos ojos azules le miraban con completa alegría, su boba sonrisa le saco de quicio, ahora creía entender al mismísimo Sasuke cuando golpeaba a su rubio amigo, pues ahora el pasaba por ello.
Se presento frente a los mayores los cuales el día anterior no estaban porque llego después de la entrada de la escuela y que por ello hoy conoció. Ino le presento, el llego muy alegre, pero ese "sujeto" le saco de sus casillas de inmediato, ¿la razón?, ni siquiera respiraba, solo hablaba, y no le dejo ni siquiera decir un "hola", los niños con los que se presentaba ni siquiera habían escuchado la voz pelirrojo antes de que el rubio se dignara a hablarle.
Minato Uzumaki tenía la misma facilidad de exasperarle que Naruto Uzumaki tenía para exasperar a Sasuke Uchiha.
Comprendido…
- relájate, no seas teme –escucho nuevamente la voz de aquel rubio, su aura maligna iba en aumento, tanto así que incluso la rubia Yamanaka se asusto y retrocedió dos pasos-
Ese niño tenía poca paciencia y una descomunal forma de expresarse.
- dobe –murmuro con una venita en la cabeza, golpearle no le relajaba en lo absoluto, pero al menos logro que se callara tres segundos-
- ¿Por qué me golpeas?, ¡yo solo quería ser amable! –Se quejo aquel rubio de ojos perlados, tras él una chica de dos colitas suspiraba con resignación, no había que ser inteligente para entender que ella era la hermana de ese maniaco-
- ya conociste a Minato, déjame que te presente al resto –nerviosamente interrumpió a los niños la única adulta del lugar, debía hacerlo o esperar a que esos pequeños se mataran entre sí-
- s-soy Mi-Minako Uzumaki, cumpliré… 7 años el sa-sabado, un… placer… Satoshi –se presento nerviosa aquella pequeña juntando sus dos dedos, jugando con ellos, y desviando tímidamente la mirada de aquel pelirrojo, le había llamado demasiado la atención para que sus mejillas no se encendieran por su mirada-
- al menos ella no se parece a su hermano, es mas tímida, me cae bien –sonrió el pelirrojo mirando con toda alegría a la niña quien volvió a desviar la mirada tímidamente, si, ella le caía muy bien-
- Temaru Nara, tengo 10 años, un placer… conocerte… -la última palabra de ese chico salió entre un bostezo de pereza absoluta, ese chico al parecer no funcionaba en la mañana, viva imagen de su padre-
- y yo me llamo Shikako Nara, tengo seis años –sonrio una pequeña niña de cabellos rubios, una sonrisa esplendida-
- un gusto –suspiro con algo de pesadez el pequeño pelirrojo, aquel seria un muy largo día para él, esperaba al menos tener paz en la escuela, eso le animaba un poco-
- Satoshi, déjame avisarte que estarás en el mismo salón que Minato –comento la adulta rubia, solo un segundo después una gota adorno su cabeza por la deprimente aura del pequeño-
Ya no tendría su tan anhelada paz…
OoOoOoO
La paz… se fue de su vida…
Aquel rubio no dejaba y dejaba de hablarle del que sería su fin de semana perfecto con el cumpleaños número 7 de aquella rubia de ojos perlados que resultaba ser la hija de su mejor amigo.
Tenía ya muchos detalles innecesarios en su cabeza, como los juegos que abrían, la comida, entre la que obviamente había ramen, los shows que habrían y muchas cosas que a él no le interesaban.
Iría, si, por obligación, él ni siquiera tenía un niño al cual Naruto invitara, solo iba por hacer presencia, ya que él como "el mejor amigo del padre" no podía faltar, a veces de verdad le daban ganas de matar a su amigo por comprometerlo a ir a los cumpleaños de sus hijos donde el solo se aburría como ostra.
- así que tu hija cumple 7 años –la voz de aquella mujer interrumpió a ambos-
Salvación…
- así es Sakura, mi pequeña cumple 7 añitos, me emociona tanto, creció muy rápido –lloraba a cascaditas el rubio haciendo reír con levedad a la pelirrosa-
- debe ser muy divertido tener a una niña –sonrio gentil ella, siempre quiso poder vestir con hermosos vestiditos y jugar al té con una niña, si bien jugaba con Satoshi, debía jugar al balón o esas cosas, no quería que su pequeño le saliera para el otro lado-
- ¿Por qué no vienes al cumpleaños Sakura?, estoy seguro de que Satoshi se la pasara bien –propuso el rubio con su mejor sonrisa-
No sabía que responder, estaba totalmente ida con la propuesta. Satoshi nunca había tenido amigos, siempre se concentro demasiado en no ser un molestoso niño callejero y en cumplir con sobresalientes en sus estudios, eso lo agradecía de cierta forma, pero también le hizo ser muy solitario, quizá esta también podría ser la ocasión perfecta para que su pequeño comenzara a actuar en grupo como debía y ser completamente lo que siempre debió ser.
Un niño…
- está bien –sonrio agradecida, no se sentía cómoda con la idea de ir sola, se esperaba que muchos niños fueran con sus madres y padres, quizá Satoshi se sentiría mal porque ella iba sola, pero ya había aceptado-
- creo que al menos no me aburriré–pensó un poco más animado el azabache, mirando la nerviosa expresión de Sakura, el sabia que ella iría sola y como Satoshi supuestamente estaría jugando, el tendría con quien hablar-
OoOoOoO
La semana pasó tranquilamente, el trabajo de lo más normal, hasta que finalmente llego el esperado sábado por el que Satoshi quiso que la semana pasara rápido.
Era la primera vez que iba al cumpleaños de alguien, estaba emocionado. Se levanto aun más temprano que de costumbre, se coloco su polero rojo favorito, tenía el cuello algo subido, mangas cortas y un círculo blanco en la espalda. Sus shorts eran blancos así como sus zapatillas.
La pelirrosa le miraba yendo de allá para acá mientras tomaba su desayuno, se divertía mucho de ver a su pequeño actuando como un pequeño, siempre y cuando no le fastidiara a ella. Pronto lo vio sentarse en la mesa y comenzar a comer más tranquilamente su tazón de cereal, una de sus cosas favoritas, siempre intentaba hacer durar lo más posible el desayuno, claro, hasta que su complejo de puntualidad le avisaba que se aproximaba la hora de las siguientes actividades.
- ¿estás segura que le gustara el regalo? –pregunto nervioso el pelirrojo recordando el regalo que su madre eligió para su nueva amiga de la escuela-
- estoy segura hijo, yo también fui una niña se lo que a las niñas les gusta –sonrio la pelirrosa, aun recordaba esos tiempos donde le gustaban muchas cosas y no tenía nada, razón por la que siempre intentaba darle todo lo que podía a su hijo, claro, sin exagerar- ¿llevas tu traje de baño? –pregunto la pelirrosa al pequeño quien asintió emocionado, cuando le dijeron que el cumpleaños seria con piscina sus ojitos brillaron tanto que un diamante le abría tenido envidia- solo recuerda no ir a la parte honda Satoshi, según Naruto la piscina tiene desde un metro de profundidad hasta tres
- ¡si mamá! ¡Ya escuche eso como diez veces! –reclamo el niño con las mejillas infladas, un aspecto de su personalidad que adquirió de su madre, la cual rio completamente-
- entonces toma tus cosas, el regalo y vamos, el taxi debe estar por llegar –en un pequeño parpadeo el pelirrojo ya estaba completamente listo frente a sus ojos-
Fuera el taxi ya los esperaba, al tomarlo arrancaron inmediatamente hasta la dirección que el rubio Uzumaki le había indicado, estaba algo lejos, pasando a la zona alta de la ciudad. La mansión se reconocía con facilidad, los globos y demás le adornaban junto a pequeños listones de muchos colores en las plantas del patio principal.
Aquella era una mansión muy hermosa, de las que ellos solo veían en los reportajes de televisión, realmente estaban muy asombrados. En la puerta se veían muchos invitados, mucha gente de buena clase que llegaba con sus hijos y claro, el rubio anfitrión quien sonreía a todos con una espectacular sonrisa.
- ¡Sakura! ¡Satoshi! –saludo animado levantando la mano para que le vieran, cosa fácil ya que su escándalo frente a toda la gente era obvio, claro que nadie pareció incomodarse, aquel rubio le caía bien a todos-
- hola tío Naruto –saludo feliz el pelirrojo quien llego corriendo al lado del rubio, y este le recibió con una enorme sonrisa-
- ¿les costó mucho encontrar mi casa? –pregunto nervioso el rubio mirando a la pelirrosa quien negó con la cabeza- ¡bien! ¡Entonces todos a dentro!
Juegos inflables como castillos y resbalines, columpios, había de todo en el patio trasero de la mansión. Dos mesas, una para los pequeños y otra para los adultos. La hora de almuerzo llego luego, los pequeños se sentaron rápidamente, luego de tanto jugar por supuesto que tenían hambre, una parrillada era lo que tenían en sus platos, y claro comían ansiosos ya que luego del almuerzo y un debido descanso para digerir comenzarían los juegos en la piscina.
- no pensé encontrarte por aquí Sasuke –comento la pelirrosa ya que por esas "casualidades" le toco sentarse justo al lado del azabache, lo que ninguno de ellos sabia era que esa "casualidad" fue lograda por pura influencia del rubio-
- Naruto siempre me obliga a venir, me a venir a los cumpleaños de sus hijos, me aburro como no tienes idea, de todas formas yo no traigo a ningún niño, solo vengo por cumplir –comento llevándose un trozo de carne a la boca mientras que su compañera pelirrosa tenía una gota anime en la cabeza-
- pero se ve todo tan lindo, los chicos disfrutan mucho, y según Naruto no solo los niños se meten a la piscina después, los adultos también –ella luego se llevo un trozo de comida a la boca, esperando la respuesta del azabache-
- sí, pero yo me meto un rato nada mas, te vuelvo a insistir, solo por cumplir, siempre soy uno de los primeros que se va –miro directamente a la pelirrosa quien a su vez le miro asombrada por su actitud-
No era que desease irse siempre, muchas veces si lo hacía por deseos, otras por no deprimirse. El ver allí a todos con sus pequeños, jugando, riendo, no hacía más que matarle el alma y pensar en su pequeño, en el donde estaría, que estaría haciendo, si estaría sufriendo, si le extrañaría, o jamás lo había extrañado, siquiera pensar en que estaba con vida, por eso el siempre se iba para aliviar un poco esa agonía.
- sí, este es muy amargado, siempre se va antes de lo que quisiera, lo invito para que me ayude a ordenar y ni eso hace –el rostro de reproche del rubio llego de la nada, la pelirrosa tenía una gotita en la cabeza por su afirmación, en cambio el azabache solo le miraba con cierta irritación-
- Naruto no digas eso, se ve mal –la voz de una hermosa mujer quien apareció tras el rubio fue la que hablo, ojos perlados, cabello negro, largo y piel blanca era lo que la caracterizaban, en brazos ella tenía a un pequeño bebe de ojos color azul y cabello negro-
- pero sabes que es cierto Hinata –reprocho el rubio con un puchero, no le gustaba cuando ella ponía la cuota de sinceridad con su amigo, el gozaba mucho Haciendo enfadar a su amigo y su esposa siempre delataba sus buenas intenciones para con él-
- ese es Hiroki –comento sonriente la pelirrosa intentando romper el puchero de su amigo rubio, el cual sonrio de oreja a oreja a diferencia de la ojiperla quien miro con duda-
- Hinata, ella es Sakura, una amiga, entro a trabajar con Sasuke hace poco, tiene un hijo que se queda con Ino, por eso conoce a Hiroki –explico luego volteando a la Haruno quien entendió todo, aquella mujer tan hermosa resulto ser la esposa de su amigo rubio-
- un placer Sakura –saludo con una tímida sonrisa la mujer de ojos blancos-
- el placer es mío –respondió la pelirrosa, sonriendo de igual forma que la mujer-
- bien, ya viene siendo hora de la piscina, espero que trajeras tu traje de baño Sakura –sonrio el rubio quien luego se sobo la cabeza al sentir como algo mojado se estrellaba contra él, todos reconocieron ese "algo" como una bombita de agua-
La mayoría volteo a ver de dónde vino aquella bombita de agua, el resultado fue la mesa de los pequeños, específicamente un pequeño pelirrojo quien sonreía sádico mientras tenía otra bombita de agua en la mano lista para lanzarla, estaba dispuesto a hacerlo otra vez.
Los celos nuevamente están en la sangre
- tienes buena puntería –alago un chico de ojos perlados y cabello café corto quien parecía solo un poco más grande que el propio Satoshi-
- gracias Taro -agradeció sin quitar la vista de su blanco el pequeño pelirrojo, el rubio nuevamente se coloreo azul frente a la presencia de ese niño, tenía la sensación de que no saldría con su salud mental intacta ese día-
Ni que tuviera mucha salud mental de todas formas
- ¡no hagas eso! ¿Qué dirías tu si tomara una pistola y quisiera dispararle a tu padre? –reclamo el amigo rubio de ojos perlas quien estaba sentado a un lado del pelirrojo-
La bombita se reventó bajo la mirada de todos, el chico había apretado demasiado el puño y por ello aquella bomba se reventó. Su aura asesina, sonrisa sádica y ojos sicópatas se dirigieron directamente al pequeño rubio quien enseguida se coloco del mismo azul que su padre tenía en ese momento.
- te diría que primero me dejes castrarlo con una cuchara caliente y sin anestecia antes de que lo mates –susurro tétrico el chico haciendo que el rubio tragara grueso, al igual muchos de los adultos quienes veían a ese pequeño como un asesino en potencia-
Sintió el intenso dolor en sus partes privadas junto a una corriente de energía bastante desagradable, aunque pensó que era común y que a todos los hombres allí les debió pasar, ese chico asustaría hasta al mismo demonio. Estornudo también de un momento a otro, aunque nadie le prestó mucha atención ya que solo se enfocaban en los niños.
- salud Sasuke –dijo nerviosa la pelirrosa quien aprecio cada escalofrió del azabache, del rubio y de cuanto hombre había allí por la frase de su hijo-
- gracias –susurro el azabache rascándose la nariz, ella había sido la única que le prestó atención-
- insisto, me caes bien –volvió a sonreír arrogante el pequeño ojiperla quien sonrio de la misma forma que el pequeño, al parecer esos dos se llevaban muy bien-
- menos mal que Taro solo viene a Tokio para los cumpleaños de los chicos –pensó algo aliviado el rubio, sino fuera así, sería realmente un infierno, ya le bastaba con soportar a su teme amigo y a su cuñado-
- también me cae bien ese chico –y apareció el cuñado, aunque en realidad era el primo de su esposa, esos dos se querían como hermanos, pero claro, eso al rubio le irritaba porque se ponía del lado de cualquiera que le hiciera la vida imposible-
- ¡gracias por tu enorme aprecio Neji! –grito con sarcasmo el rubio, colocándose más azul, no entendía que hacía para ganarse tantos "amigos" pero allí los tenia, con esos amigos, para que quería enemigos-
- sí que debes odiar a tu padre –expreso con algo de gracia el ojiperla quien estaba sentado al lado de Satoshi, curiosamente, el era el hijo mayor de Neji-
Otra vez el estornudo, esta vez fue algo mas fuerte ya que llamo la atención de todos, el azabache se cubrió la boca intentando no llamar tanto la atención, pero al darse cuenta de la atención que si había llamado sonrio de forma nerviosa, un tic muy marcado en su rostro y pensamientos de fastidio en su cabeza.
- creo que no deberías entrar a la piscina, puedes resfriarte –menciono Sakura con algo de preocupación, no sabía porque, pero ese hombre le preocupaba diminutamente más que el resto-
- el día que Sasuke se enferme Naruto se volverá inteligente –todos comenzaron a reír por la frase dicha del ojiperla, ciertamente el Uchiha tenía muy buena salud, lo único que lo enfermaba era su amigo Naruto y a veces las borracheras que se mandaba con ellos-
- ¡maldito Neji! –grito furioso el rubio, pero haciendo uso de su alegría, enseguida se acordó de algo, la pelirrosa le acordó del verdadero detalle de la fiesta- ¡Es hora de la piscina! –grito feliz, sacándose su playera y comenzando a correr a la piscina, siendo el primero en entrar seguido de casi todos los niños, el ambiente se lleno de risas, ese rubio sin duda aun tenia alma de niño-
- no sé cómo te gusta –se quejo el ojiperla con un tic nervioso en su ceja-
- jeje, lamento que Tenten no pudiera venir –cambio drásticamente de tema la prima de este, el se dio cuenta pero para aligerarle el ambiente a su querida prima, le seguiría el juego-
- ella también lo lamento mucho, pero se quedo cuidando a Yumi, esta delicada de salud –excuso a su esposa el ojiperla quien seguía conversando animado con su prima-
OoOoOoO
Paso rápido la hora, donde todos los niños jugaban y nadaban con sus amigos y sus padres, muchos de los cuales también jugaban con sus pequeños, como el caso de la pelirrosa quien estaba metida en la parte baja de la piscina con su pequeño, eran unos de los pocos en esa zona ya que la mayoría se metía a lo hondo lanzándose de piquero o bombitas.
Este veía atento a ese pequeño pelirrojo quien jugaba con la pelirrosa y una pelota inflable, la curiosidad lo invadió de inmediato, ¿Por qué no salían de esa zona? Lo único que quería era que esa "Molesta" pelirrosa fuera a sumergirse bajo el agua y no verla con ese pequeño bikini rojo el cual moldeaba perfectamente su busto, y se metía entre sus piernas cuando veía su redondo trasero, incluso podía observar un poco del bronceado que estaba adquiriendo en esa zona.
¡Basta!
¿Qué diablos estaba haciendo?, estaba mirando más de lo que debía, se estaba convirtiendo en un maldito mirón pervertido de mente sucia, ese no era él.
Hinata y las demás mujeres, las que gozaban de buen físico, también tenían bikinis puestos, ¿entonces porque solo le molestaba la presencia de esa pelirrosa? No podía dejar de mirarla, su cabello y cuerpo mojado, haciendo que ese traje de baño se le pegara aun mas al cuerpo. Las pequeñas gotas de agua recorrían su cuerpo, veía algunas desde su cuello hasta bajar a sus senos, envidiando a cada una de ellas.
Despertó de su ensoñación cuando la pelota con la que estaban jugando llego a donde él estaba, se sorprendió de sí mismo un segundo y luego la voz de ese pequeño quien le pidió la pelota lo interrumpió de sus pensamientos.
- ¡tío Sasuke venga a jugar! –pidió el pequeño levantándole su mano sonriente, sus ojos negros solo reflejaban diversión, de esa que en un niño abundaba-
Suspiro, la imagen de su hijo pidiéndole así eso paso por su mente, ya debía tener la misma edad que Satoshi, y debía también ser muy parecido físicamente a él. Volvió a suspirar quitándose su playera y metiendo los pies al agua mientras llevaba la pelota en brazos.
Comenzó a jugar con ellos, primero casi obligado, pero cuando tanto la pelirrosa como el pelirrojo se miraron cómplices y comenzaron a lanzarse agua fue la guerra para él. Lanzaba la pelota y de vez en cuando agua a los otros dos, se sentía muy cómodo, se reía como no recordaba hacerlo en años, y eso no paso desapercibido para los ojos azules de cierto rubio.
- ¡Satoshi ven a jugar a la tercera guerra! ¡Las pistolas de agua son para los soldados! –exclamo feliz el amigo rubio de ojos perlas del pequeño pelirrojo quien le "disparo" al pequeño pelirrojo y este se reía como todo un niño ante eso-
- oye Satoshi, se supone que busques venganza, dispárale también –alentó el azabache al pequeño quien sonreía macabro, cosa que le agrado bastante, pronto se agacho a su lado susurrándole algo y el pequeño salió corriendo en busca de una de las pistolas de agua para "vengarse" de su amigo-
- ¿puedo preguntar que le dijiste? –pregunto curiosa la pelirrosa mirando sonriente al azabache quien sonrio de medio lado mirándole-
- que la venganza es buena, limpia el alma y la des envenena –enseguida los ojos de platos de la pelirrosa le quedaron mirando con cara de "No le enseñes cosas raras a mi hijo" el solo rio por eso- tonta, no le iba a decir eso, le dije que en la guerra y el amor todo se vale
- sí que me diste un buen susto –reconoció la Haruno suspirando con algo de cansancio- al menos ahora puedo tomar un poco de sol, realmente jugar con Satoshi a veces me agota
- deberías ponerte bloqueador, ya te estás quemando por si no te das cuenta –miro a la pelirrosa ladear el tirante de su bikini en busca de alguna nula señal en esa zona, su piel seguía igual de blanca- no se te nota allí, pero si deberías arreglarte la parte de debajo de tu bikini
- ¡Sasuke! –le reclamo con el rostro rojo ella, causando la risa completa del azabache quien se salió de la piscina sin dejar de reír en ningún momento- pervertido –susurro ella con ojitos entrecerrados mirando al azabache quien se coloco sus lentes de sol y se estiro en su silla de playa-
- ¡atrápala papá! –la voz de ese niño lo distrajo por un momento, al siguiente sonrio mirándole-
- dudo que con una pelota inflable puedas lanzar fuerte Yusuke –sonrio de medio lado mirando a aquel pequeño quien bufo por su comentario, el sonrio de medio lado, adoraba ver la expresión de ese niño-
Estaban en una playa, se veía a sí mismo con un traje de baño azul y el chico en frente del con traje de blanco rojo. Unos ojos negros, igual de oscuros que los propios, no le pedían la vista de encima. El sol era agobiante también, a pesar de que los cabellos rojos desordenados del pequeño que aparentaba nueve o diez años dirían que podría soportarlo bien, la realidad es que su piel era en extremo blanca, como la de su padre.
- ¡vamos papá lánzala! –pidió el pequeño levantando sus manos llamando la atención de su padre quien sonrio de medio lado-
- bien, ¡Ve por ella! –Grito lanzando aquel balón inflable con todas sus fuerzas, al parecer demasiadas, ya que pasó de largo al pequeño y se fue bastante adentro del mar-
- ¡yo voy por ella! –Anuncio el pequeño corriendo mar adentro bajo la mirada divertida del azabache quien se dio vuelta al sentir una divertida risilla a sus espaldas-
- veo que se divierten –la sonrisa de aquella pelirrosa hizo que el solo sonriera de medio lado y caminara hasta quedar frente a ella y la atrajera hacia el abrazándole por la cintura-
- si quieres, podemos divertirnos también –susurro sobre el oído de ella bajando uno de los tirantes del bikini de ella de forma incitante-
- después, por ahora quiero verles jugar, se ven tan tiernos –soltó una leve risilla nuevamente al momento de darle un beso de pico al azabache, realmente él disfrutaba completamente esa situación-
El rostro de la pelirrosa de un momento a otro palideció sin el entender el porqué. Apresuradamente se dio vuelta y vio bastante adentro del mar, solo a un par de metro de aquella pelota que lanzo, los brazos del pequeño pelirrojo, pero no su cabeza, parecía chapotear.
Sin esperar dos segundos se lanzo al agua corriendo. Nadaba a toda la velocidad que podía, pero a cada momento parecía alejarse mas y mas del pequeño a quien casi no distinguía porque estaba casi completamente hundido en el agua, cosa que lo desespero de sobremanera. Su angustia creció cuando se vio rodeado de agua sin ver la orilla ni divisar al pequeño que posiblemente ya estaría completamente bajo el agua.
- ¡Yusuke! ¡¿Dónde estás Yusuke? –Grito al vacio dándose vuelta a todos lados, intentando encontrarle o encontrar la orilla de la playa donde antes estaban- ¡Satoshi!
- ¡Satoshi! –
Despertó acelerado, se dio cuenta que fue todo un sueño, que se había quedado dormido en aquella silla con los lentes de sol puesto, que él jamás jugó con su pequeño de esa forma y que aquella pelirrosa no era suya.
Se sentó de golpe por ese pensamiento, lo de su hijo lo entendía, no era la primera vez que soñaba con él, incluso creyó que esos sueños aumentaron cuando ella llego con su pequeño, desde entonces dejo de tener sueños con su hijo de apenas seis meses y su subconsciente le dio la misma forma y figura que lucía el pequeño pelirrojo, claro que era también la primera vez que en medio de su sueño dejaba de llamar a su hijo por su nombre para luego nombrarlo como...
Satoshi
Pero este sueño rozo el borde de lo ridículo, jamás soñó con ellos juntos, con su hijo y aquella pelirrosa, quizá su mente le paso una mala jugada por estar tanto tiempo al sol, si, definitivamente tenía que ser eso, porque aunque aceptaba que esa pelirrosa le llamaba demasiado la atención, no era suficiente como para tener así un sueño con ella, ella no era parte de esa familia que le hubiera gustado formar…
O quizá si…
Un segundo, el último de los gritos lo había escuchado de verdad, fue completamente real, podía asegurarlo. Miro alrededor de la piscina donde todos reían, algunos aun seguían dentro y los niños jugaban. Vio al pequeño corriendo y esquivando los chorros de agua que el pequeño rubio le lanzaba y luego a ambos sentarse a un lado de esta para cargar las pistolas.
- ¡Satoshi! –grito el rubio menos molesto al ver como el pelirrojo ya había terminado y comenzaba a correr de este- ¡Cobarde no huyas! ¡Vuelve aquí prisionero! ¡No te escaparas con la información ultra secreta! –una vez terminada su labor de cargar la pistola continúo persiguiendo al pelirrojo-
- ¡Nunca me atraparan con vida! –grito con diversión el chico corriendo de las manos "asesinas" del soldadito Uzumaki-
Suspiro con alivio, en efecto había escuchado esos gritos. Los adultos reían al ver como todos los pequeños, niños y niñas, jugaban a las guerras de agua separados en bandos. Sin poder evitarlo el también sonrio, por un momento, pensando que quizá ese pequeño, en alguna circunstancia descabellada de la vida, podría haber sido su hijo.
Luego su mueca cambio a una mas melancólica, no, ese pequeño jamás seria su hijo, el tenia a su madre, una mujer espectacular tanto en cuerpo como en mente. Una mujer hermosa, delicada y femenina, inteligente, dedicada, responsable, demasiado buena para ser real, hasta ese momento no le había encontrado defecto alguno, más que el preocuparse demasiado por su hijo.
- ten –escucho la misma voz de aquella pelirrosa en la que pensaba, se sorprendió al ver un jugo de naranja delante de él-
- gracias –acepto el jugo, la pelirrosa al estar agachada frente a él pudo muy bien notar el escote de su bikini, cosa que le hizo desviar un poco la mirada sonrojado-
- los gritos de los chicos han despertado a todos quienes se habían quedado dormidos –comento ella sentándose en su silla, sin darse cuenta, el se había colocado justo al lado de la silla de ella-
- se a que te refieres –respondió divertido al ver a los pequeños jugar, aunque disimuladamente su vista se enfoco en el pequeño pelirrojo-
- ¿jamás pensaste en ser padre? –Le pregunto la pelirrosa dejándole la mente en blanco un momento-
Si, lo pensó, siempre quiso serlo, pero el destino no lo dejo…
En ese instante, cuando tomo a su hijo en brazos tenía tantos planes…
Celebrar cada uno de sus cumpleaños
Ver como daba sus primeros pasos
Escuchar sus primeras palabras, entre la que mas esperaba era un "papá"
Comprarle ropa a medida que creciera y todo le quedara pequeño
Enseñarle a jugar a la pelota y mucho más
Verlo entrar a la escuela, enseñarle a leer y escribir, estudiar con el
Tenía tantos planes… Tantos… que se quedaron solo en eso, planes, por no decir…
Sueños
- yo tuve un hijo –confeso en un pesado suspiro bajando la mirada al suelo y luego tomando del jugo que la misma pelirrosa le había traído-
- Sasuke… -susurro tan imperceptiblemente que ni siquiera el Uchiha le escucho, se sentía terriblemente mal, la expresión de él era tan melancólica que hasta se arrepintió de haber preguntado aquello, que tonta, ella apenas si le conocía y venia a preguntar esas cosas-
- ¡nunca dijimos que las bombas de agua fueran permitidas! –Reclamo el rubio quien tenía trozos de plástico parecidos a los de un globo reventado en todo el cabello-
- en la guerra y el amo todo se vale –se defendió el pequeño pelirrojo con orgullo, sacando la risa de muchos adultos, sobre todo del azabache y la pelirrosa, ya que la frase que uso solo ellos sabían que era la misma que el azabache le enseño-
- entonces todo se vale –repitió maliciosamente el rubio sacándole una gota a todos-
De un momento a otro el rubio corrió hasta el pelirrojo y le empujo a la piscina. Todos reían por la actitud de los pequeños. Pero comenzaron a alarmarse cuando el pequeño pelirrojo no salía a la superficie y solo veían burbujas. Entonces la pelirrosa noto el detalle…
Esa era la zona honda de la piscina
- ¡Satoshi no sabe nadar! –Grito espantada haciendo a todos paralizarse por su comentario-
No pensó en que hacer, solo se paro y comenzó a correr hasta lanzarse en la piscina y sumergirse en busca del pequeño. Muchos se colocaron en la orilla de la piscina esperando ver salir al azabache con el pelirrojo.
Demoro tan solo unos segundos en salir con el pequeño pelirrojo inconsciente. Naruto recibió al pequeño colocándolo en el suelo mientras que Neji ayudo a Sasuke a salir más rápido de la piscina. Veía al rubio sobre el pecho del pequeño, quien a cada momento palidecía más.
- no respira… -exclamo pálido separándose del chico quien estaba aun mas pálido que todos los espectadores juntos-
- Satoshi… -susurro espantada la pelirrosa quien cayó de rodillas al lado del pequeño, no sabía cómo reaccionar, no sabía qué hacer, su mente no procesaba nada-
- ¡sale de aquí Naruto! –grito Sasuke al momento de empujar al rubio y el colocarse de rodillas al lado del pelirrojo-
Iba a reclamarle por tan repentino empujón, pero no pudo cuando vio a su mejor amigo, a ese insensible teme, apretando el pecho del pequeño. Intercalo, primero diez compresiones en el pecho y pronto levanto el mentón del niño abriendo la boca y dándole respiración.
Volvió a lo suyo, mas no había mejoría, diablos, ¡ya se estaba desesperando! No se iba a rendir en ese momento, no con ese pequeño…
No con su hijo
Aumento el ritmo, ahora cada cinco compresiones daba respiración, cosa que no daba mejores efectos. No tenía tiempo de pensar en nada, solo sentía la desesperada mirada de la pelirrosa sobre él y el pequeño.
Reacciono ladeándose y escupiendo toda el agua de una sola vez, tocia agarrándose el pecho, eso sí que debía doler. De inmediato el azabache agarro al pequeño sentándolo, respiraba agitado, pero respiraba.
- respira hondo Satoshi –hablo una vez el pequeño abrió los ojos, esos turbios ojos negros que estaban aun procesando todo lo que había pasado-
- vamos Satoshi, respira hondo –repitió la pelirrosa sobando la espalda del pequeño quien aun no respondía del todo, solo intentaba regularizar su respiración-
Gotas de agua se hicieron presente de los ojos del pequeño quien recién venia pasando el susto. Soltó el grito del llanto, irónicamente tranquilizo a todos ya que se dieron cuenta de que respiraba bien. Sin saber porque, el pequeño abrazo a la primera persona que diviso cuando despertó.
Destino
A quien abrazo no fue a su madre, la cual estaba a su lado, sino que al azabache quien quedo estático al sentir al pequeño llorando en su pecho desconsoladamente. Le dolía verlo llorando así, pero al menos respiraba bien, se notaba.
- será mejor que te seques para que te revise –comento el azabache colocándose de pie con el niño en brazos quien seguía llorando, pero asintió en medio de ese llanto- Naruto, préstame una habitación
- usa la mía –sonrio el rubio quien enseguida cambio sus ojos a unos asesinos mientras buscaba a su pequeño y revoltoso hijo- ¡Minato Uzumaki ven aquí!
- ¡Soy inocente lo juro! –grito el pequeño comenzando a correr de las manos de su padre y sacando la risa de todos nuevamente, menos claro de la pelirrosa, el azabache y claro, el pequeño pelirrojo quien se apegaba mas al azabache
OoOoOoO
Por el pasillo caminaba con el ese pelirrojo aun en brazos, no es que quisiera llevarlo así, pero no sabía si estaba del todo bien o no, podía perder el equilibrio caminando. Había parado un poco su llanto, llevaba los ojos cerrados, respirando tranquilo pero aun así soltaba algunos sollozos aislados. Al lado de él caminaba preocupada la pelirrosa quien veía preocupada a su hijo.
- no puedo creer que no le enseñaras a nadar –le reclamo con poco animo el azabache a la pelirrosa-
- yo tampoco… sé nadar… nunca me enseñaron –reconoció ella parando su paso al igual que el Uchiha quien se le quedo mirando-
La de la expresión melancólica ahora era ella. Que idiota, debió suponerlo, de lo contrario el chico si sabría nadar o ella habría sido la primera en ir en auxilio del pequeño en su lugar.
Sentía el vacio de muchos años de poco afecto en su corazón, siempre necesito a sus padres, a alguien quien le quisiera así, lo más cercano fue esa mujer de cabello rojo, Tayuya, pero ella era joven y ni ella sabia ser madre.
Ella siempre de pequeña deseo tantas cosas…
Haber ido a la playa con sus padres
Jugar con ellos, a las muñecas o al balón, lo que fuese
Que le ayudaran a estudiar, aprender de ellos
Muchas situaciones de vacío, entre ellas que le enseñaran a nadar, lo cual nunca aprendieron y por coincidente, no se lo podía enseñar a su hijo.
Miro con gratitud a ese azabache, sin el su pequeño no estaría siquiera respirando, ella se quedo completamente estática y cuando reacciono el azabache ya estaba intentando revivirlo.
Ambos miraron al pequeño quien parecía haberse quedado dormido en brazos del azabache, pues respiraba muy tranquilamente. Sintió en su mejilla algo cálido de un segundo a otro, al mirar a su lado la pelirrosa sonreía con las mejillas sonrojadas y ojos de completo agradecimiento, ella le había dado un beso.
- gracias por salvar lo único importante que tengo en esta vida –bajo su vista hasta el pequeño quien dormía a gusto en el pecho del azabache, si, ese niño era todo lo que ella tenía-
El sabía lo que se sentía perderlo todo, todo lo que más quieres y te importa, no lo material, sino la familia, cuando perdió a sus padres y su hermano, cuando perdió a su hijo y se dio cuenta del estúpido error de casarse con la peor de las mujeres.
Pero quizá… tan solo quizá… el destino no lo odiaba tanto como pensaba, quizá la llegada de esa pelirrosa y el pequeño eran una señal. Quizá el mensaje era… que podría intentarlo de nuevo, comenzar desde cero con ellos…
- papá… -el susurro del pequeño quien aun dormía fue escuchado por ambos, haciéndoles abrir los ojos al extremo-
No era la primera vez que ella escuchaba susurrar esa palabra de la boca de su hijo cuando dormía, pero siempre lo hacía acompañado de llanto y no de aquella tenue sonrisa.
Pero él deseaba… que no fuera la última vez que escuchaba aquella palabra de la boca de ese niño…
"Papá"
Miro a la pelirrosa acercarse y acariciar el cabello del pequeño con suavidad. Pensó, cualquiera que les viera allí, pensarían que eran una familia, él, el padre de esa familia, ella la madre del pequeño y su mujer, y ese niño, el hijo de ambos, la alegría del corazón de la pelirrosa y sin saber cómo, también comenzó a ser la alegría de él.
Se miro con aquellas dos personas, casi, casi podían parecer una…
Familia
