Hola a todos! Regrese y sé que me tarde mas de lo debido pero no fue mi culpa sino la compañia de internet que me daba como 30 segundos de internet y me sacaba y despues otros 30 segundos y así me dejaba, y pues no me daba el tiempo suficiente para subir un capitulo, es por eso que junte el capitulo 2 y 3. Como les habia dicho no eran muy largos, asi que pues este si lo va a ser, pero despues ya llevaré el orden normal.

Debo de decirles que esta Ginny esta inspirada en una amiga de la universidad que recien volví a ver, despues de mas de diez años nos volvimos a juntar todas. Resulta que me dijo que cuando hizo el curso de titulación un maestro (soltero) la invitó a salir, y como sabía que esa materia no la iba a aprobar y por consecuencia no iba a tener su titulo profesional (o deberia volver a hacer dicho curso) decidió aceptar la invitación, pero no nada mas le pidió al maestro que ella aprobara sino tambien a otra amiga. Al comienzo le dije "que gacha, te aprovechaste de que él queria algo serio contigo" Porque una vez que aprobó lo corto de raíz. Ahora esta felizmente casada (no con el maestro, obvio) y con cuatro hijos, ah y con su titulo profesional.

Los dejo leer...


Caminaba rápidamente por los pasillos como hipnotizada. Escuchaba a los lejos que alguien la llamaba pero su mente estaba concentrada en llegar al baño y así poder vomitar de coraje y rabia.

Cuando por fin llegó al baño, se miró al espejo y apretó fuertemente los puños para después dar un grito de impotencia, asustando a unas chicas que se encontraban maquillándose las cuales decidieron salir corriendo.

- Ginny, Ginny cálmate – le decía Hermione.

- ¡No es justo! ¡No es justo! ¿Quién es ese tipo? Ni siquiera tomó las pruebas como nosotros ¿Qué hace aquí? ¿Quién lo llamó? ¿PORQUE ME QUITO MI PUESTO?

- Ginny, por favor, tranquilízate.

- ¿Cómo me pides que me tranquilice? Hermione tu mejor que nadie sabe lo que he luchado por conseguir ese puesto. Desde que Smith me dijo que se iba a jubilar, me preparé día y noche para lograr llegar a ser la primera mujer jefe del cuartel.

- Lo se, pero no podemos hacer nada.

- ¡Maldito, mil veces maldito!

- Tal vez Harry Potter sea un buen jefe – le dijo Hermione un poco temerosa mientras Ginny la fulminaba con la mirada – venció a Lord Voldemort, toda su vida ha sido dedicada a combatir las artes oscuras. No se…tal vez…podamos aprender de él. Dale una oportunidad.

- ¿Oportunidad? – le dijo Ginny entre dientes llena de coraje.

- Si, Ginny, tal vez no sea tan mala la cosa.

- Yo quería ese puesto. Antes de que Smith me dijera que se iba a jubilar estaba pensando muy seriamente en regresar a Londres.

- ¿Regresarte? ¿Por qué?

- Porque ya había tenido todo lo que necesitaba de Estados Unidos. Quería conocer gente nueva y proponerme una meta, pero en cuanto supe que iba a estar disponible el puesto de jefe del cuartel, decidí luchar por él. Y ahora me lo quitaron.

- No te vayas Ginny. Tú sabes que eres lo único que tengo aquí.

- Hermione, no puedo estar estancada en lo mismo.

- Vamos a ver que tal es ese Harry Potter como jefe, no se, tal vez él pueda enseñarnos todo lo aprendido con sus maestros, siempre hay algo nuevo que aprender cada día. Por favor Ginny, hazlo por mí.

- De acuerdo, pero si veo que ese Harry Potter no mas no me gusta, me regreso a Londres – Hermione bajo la mirada – y tu te vas conmigo.

- ¿A Londres?

- ¿Por qué no? Tus padres están en Australia ¿Qué mas da si estas aquí o en Londres?

- Bueno, primero hay que ver como resultan aquí las cosas.

- De acuerdo.

- ¿Lo prometes?

- Lo prometo.

Padme Patil, un auror, les dijo a Ginny y a Hermione que el nuevo jefe llamaba a todos los aurores a una junta para conocerlos personalmente. En punto de las dos de la tarde, se encontraban reunidos en una sala de conferencias. Harry se presento ante todos y fue bien recibido por los demás aurores. Cada uno se fue presentando ante Harry diciéndole que caso estaban llevando actualmente, Harry solo les daba las gracias y les daba un horario para entrevistarse con ellos personalmente y hablar sobre su trabajo. Llego el turno de Ginny que había estado sentada hasta atrás, se levantó y Harry se quedo impresionado con su belleza.

- Ginebra Weasley, caso Rodolphus Lestrange.

Ginny se quedo esperando un "gracias" y la hora de su entrevista como todos los demás, pero en cambio Harry se le quedo viendo por unos segundos y después sonrió.

- Tú eres la hermanita de Ron.

Ginny abrió los ojos sorprendida. Todos los aurores voltearon a verla con una sonrisa burlona porque la conocían perfectamente.

- ¿Perdón? – dijo Ginny.

- Conozco a tu hermano Ron, trabaje con él un tiempo en Londres. Me enseño una foto tuya que tenia en su cartera – mas risas – solo que ahí tenias 15 años.

- Si – dijo Ginny apretando los puños imaginándose que el cuello de Ron estaría entre sus manos – soy la hermana de Ron, no la hermanita.

- Oh entiendo, Ron me platicó de ti. Bueno – dijo Harry viendo su libreta – mañana a las ocho de la mañana, me interesa mucho tu caso porque Rodolphus Lestrange es esposo de Bellatrix. Gracias Ginny, puedes sentarte.

Ginny se volvió a sentar sumamente enojada ¿Por qué le tuvo que decir eso frente a todos? ¿Hermanita? ¿Qué no esta viendo que no era una niñita de trenzas? Iba a matar a Ron ¿Cómo se le ocurre llevar una foto de ella en su cartera? ¿Qué acaso no tiene una novia para que lleve una foto de ella? ¿Ron con novia? sacudió la cabeza. Lo importante es que ahora Harry Potter la iba a ver como una niñita ¿Por qué le dijo Ginny si ella se presento como Ginebra? Maldito Ron ¿Por qué tenia que ser la mas pequeña de todos sus hermanos? Ahora más que nunca tenia que demostrar que era toda una mujer capaz de ser la mejor auror, si Harry Potter la iba a ver como una niñita no la iba a mandar a las mejores misiones y se iba a perder de aprender cosas nuevas ¡Maldito Ron!

- ¿Ginny?

- ¿Qué?

- Ya vámonos, ya terminó la junta – le dijo Hermione preocupada - ¿Qué tienes?

- ¿Todavía me lo preguntas?

- Ay por favor ¿no me digas que te molesto que todos se rieran porque eras la hermanita de tu hermano?

- Claro que no, me molesto que Harry Potter me viera como una niñita. Hermione, si Harry Potter me quita el caso Lestrange para dárselo a otro auror porque piensa que soy una niñita, me voy ¿entendiste? ¡Renuncio!

Hermione suspiro al ver a su mejor amiga tan enojada. En cierta manera la entendía, ella había trabajado tanto para ser quien era ahora, la había visto noches enteras metida entre varios libros estudiando para siempre aprender cosas nuevas. Jamás se daba por vencida en un caso que le habían asignado, y el caso Lestrange ya lo tenía como personal, no había dado con ese tipo y eso también la tenia sumamente irritada, y si Harry Potter se lo quitaba, ese iba a ser la gota que derramara el vaso.

Esa noche, Ginny casi no pudo dormir. Estudiaba todo lo que le iba a presentar a su nuevo jefe para demostrarle que era capaz de lograr capturar a ese sin vergüenza, que en dos ocasiones se le había escapado. No quería dejar ese caso, Lestrange se había burlado de ella dos veces y ahora era el turno de ella burlarse de él, pero no iba a soportar que le quitaran el caso, eso sería sumamente humillante para ella.

A las ocho en punto de la mañana, Harry la hacia pasar a su oficina. Era una de las cosas que le habían dicho sus compañeros aurores que ya se habían entrevistado con él: Harry Potter es muy puntual, cosa que en ella fallaba un poco, pero cuando se lo proponía, lo lograba. Ginny al pasar frente a Harry pudo ver sus ojos. El día anterior se había sentado lo más lejos posible y no pudo darse cuenta de ese detalle. Eran unos hermosos ojos verdes. Harry le sonrió como el día anterior y le indicó que se sentara frente a su escritorio.

- Bien, Ginny ¿No te molesta que te llame Ginny?

- No.

- Genial – le volvió a sonreír – tu puedes llamarme Harry.

- De acuerdo.

- Bueno ¿empezamos?

Ginny le mostró todos los avances e investigaciones que había hecho durante los últimos seis meses. Antes ese caso lo manejaba otro auror, pero Smith ahora se lo había asignado a ella por ser una de las mejores, demostrando que pudo localizarlo en dos ocasiones pero escapando por las grandes habilidades que tenia Lestrange en las artes oscuras.

Harry la escuchaba pero al mismo tiempo escribía anotaciones en las investigaciones de Ginny.

- Antes de escapar me lanzó un hechizo pronunciando sectumsempra – Harry levantó la mirada para verla fijamente – pero logré esquivarlo. Por mas que lo busque no lo…

- Es magia oscura, provoca heridas sangrantes en la piel dejándote inconsciente hasta morir desangrado.

- No lo sabía.

- También hay un contra hechizo, después te lo puedo enseñar. Por lo pronto revisa las anotaciones que te puse, tal vez te puedan ayudar en algo. Mantenme informado de los avances y lo más importante: cuando lo tengas quiero estar ahí para llevarlo a juicio. Lestrange y Bellatrix me hicieron unas jugadas muy cobardes en el pasado.

Todas las anotaciones que había hecho Harry le habían ayudado muchísimo a Ginny, poco falto para que le pusiera la dirección de donde estaba escondido Lestrange. Tantas detalles que a ella se le habían escapado en seis meses y a Harry no, en unos cuantos minutos.

Los siguientes días, Ginny se dedico a buscar a Rodolphus Lestrange. Después de mucho investigar pudo finalmente dar con la casa donde estaba escondido. Sabía que tenia que organizar un grupo de aurores para entrar a la casa, pero decidió primero investigar sola, únicamente le mando un patronus a Hermione avisándole donde estaría.

Poco a poco se fue acercando a la casa con varita en mano. Se asomó por una ventana y pudo verlo acostado en el sillón escuchando la radio. Lentamente camino hacia la puerta y la abrió silenciosamente. Recargándose por las paredes sin hacer el más mínimo ruido, se dirigió hacia la habitación donde estaba Lestrange. Tomó aire y apunto directo hacia donde estaba el sillón mandado un hechizo aturdidor…pero no había nadie. Inmediatamente después fue desarmada. Se aventó al piso para cubrirse de un sin fin de hechizos que eran dirigidos únicamente para ella. Se protegía con cuanta cosa pudiera, buscando desesperadamente su varita que la había visto volar hacia la otra habitación. Creía que ese era su fin, que iba a morir sola en manos de ese loco.

De repente escucho la voz de un hombre. Aprovecho que ya no le mandaban hechizos a ella para correr y tomar su varita. Salió de la habitación y pudo ver a Harry Potter en pleno duelo con Rodolphus Lestrange.

- ¿Ginny estas bien? – le pregunto Hermione.

- ¿Qué haces aquí?

- Estaba en el despacho de Harry cuando recibí tu patronus.

Ginny escuchaba a Hermione pero sin dejar de ver a Harry. Era increíblemente bueno luchando. En todo momento se mantenía alerta y lograba esquivar todos los hechizos que recibía. Con unos movimientos de varita que ella jamás había visto, Harry dejo a Lestrange inconsciente sobre el mismo sillón donde lo había encontrado Ginny.

Tanto Hermione como Ginny, salieron de la otra habitación donde habían visto toda la pelea. Harry amarró a Lestrange de las manos y de los pies, aun inconsciente.

- Granger, llévatelo al ministerio para preparar su juicio.

- Si, en seguida – le contesto Hermione.

- Weasley – Harry la fulmino con la mirada – en mi oficina en dos minutos.

Harry desapareció. Ginny y Hermione se vieron a los ojos. No había que ser adivino para saber que Harry Potter estaba sumamente enojado.

- ¿Lo viste? ¿Viste como peleaba?

- Ginny, vi que estaba furioso.

- Demonios, yo quiero pelear así.

- ¿Cómo se te ocurrió entrar sola?

- ¿Cómo hace esos movimientos de varita? ¿Qué hechizos utilizó?

- Ginny, te va a ir muy mal.

- ¿Cómo se puede hacer un hechizo para protegerse y para atacar al mismo tiempo?

- ¡Ginny!

- ¿Qué?

- Si sigues aquí jamás lo vas a saber. Harry estaba muy enojado porque no le avisaste que venias, no dudo que te vaya a despedir.

- Nunca había visto a alguien pelear así.

- Ya pasaron dos minutos.

- ¿Para que?

- ¡Harry te quiere en su oficina YA!

- Cierto, bueno nos vemos después.

Para cuando Ginny llegó a la oficina de Harry, este ya la esperaba sentado en su silla detrás de su escritorio. Le hizo señas con la mano para que pasara y con solo tocar su varita inmediatamente se cerró la puerta tras de Ginny. Ella se quedó sorprendida al ver que Harry solo había tocado la varita, ni siquiera hizo un movimiento, algún susurro…nada, solo tocó la varita.

- Te dije que en dos minutos – le dijo seriamente.

- Me quede hablando…

- ¿Por qué demonios no obedeces? Te dije claramente que me tuvieras informado con respecto a Lestrange.

- Estabas ocupado, no quise…

- Si te di una orden es para que se cumpla.

Harry se levanto de su silla y camino hacia Ginny rodeando su escritorio sin dejarla de ver a los ojos.

- ¿Qué tienes en la cabeza? ¿Cómo se te ocurrió entrar sola?

- Estaba distraído…

- No me quiero imaginar que te hubiera hecho si no lo hubieras encontrado "distraído" – le dijo Harry haciendo comillas con sus dedos.

- Pensé…

- Smith me dijo que eras muy buena en duelos.

- Lo soy.

- Si claro, hoy me pude dar cuenta de eso.

- Soy la mejor peleando – le dijo Ginny roja de coraje.

- Tirada en el piso buscando tu varita ¿Eso es pelear? – Ginny apretaba los puños de impotencia - ¿sabías que Lestrange esperaba a Bellatrix aquí?

- Bellatrix esta en… - le contesto confundida.

- Estaba en Londres. Cuando me entregaste tu investigación me pude dar cuenta que Lestrange estaba preparándose para recibirla. Decidí dejarte el caso, pero veo que cometí un grave error.

- Encontré a Lestrange.

- ¡Y lo arruinaste! Pudimos esperar para tenerlos a los dos.

Jamás en su carrera de auror, Ginny había tenido ganas de llorar. Se sentía humillada y derrotada. Mil veces había criticado a aurores que habían cometido errores y ahora ella lo había hecho, pero aun así se mantuvo firme.

- Encontraré a Bellatrix – le dijo lo mas segura de si misma.

- ¿Qué? – Harry sonrió irónicamente – ¿piensas que te voy a dar ese caso?

- Puedo hacerlo.

- No, te daré un caso importante cuando dejes de comportarte como una niña.

- ¡Yo no me comporto como una niña!

Harry se le quedó viendo y volvió a sentarse en su silla detrás de su escritorio.

- Puedes irte. Y la próxima vez que te diga que te quiero en mi oficina en dos minutos – la fulmino con la mirada – obedeces.

- Voy a ir al juicio de Les…

- No.

- ¿Por qué no? Quiero estar ahí para cuando lo sentencien.

- Vete – le dijo Harry tomando unos papeles para leerlos.

- ¡Lestrange es mi caso!

- ¡Pues ya no lo es!

- ¡He tenido ese caso por seis meses, no me lo puedes quitar ahora que ya esta detenido, quiero verle la cara cuando le digan que se va a morir en la cárcel!

- ¡Estas FUERA del caso Lestrange!

- ¡No me lo puedes quitar!

- ¡Claro que puedo! – Ambos se veían fijamente a los ojos - es la última vez que te digo que te vayas.

Ginny salió de la oficina no sin antes azotar la puerta fuertemente al salir. Todos los aurores la veían asustados, la conocían perfectamente y habían escuchado los gritos provenientes de la oficina de Harry.

Hermione, que recién llegaba de entregar a Lestrange, salió corriendo detrás de Ginny cuando la vio salir del cuartel de aurores rumbo a los elevadores.

- ¿Qué pasó? ¿Qué te dijo Harry?

- El muy desgraciado me dejo fuera. Quería verle la cara a Lestrange cuando le dieran la noticia de su sentencia ¡quería reírme en su cara!

- ¿Y quien lo va a llevar a juicio?

- No se, tal vez Harry. Tengo que estar ahí, Hermione, no se como le voy a hacer para entrar a la audiencia, pero lo voy a hacer. Además – resopló frustrada – su esposa viene a Estados Unidos.

- ¿En serio?

- Y yo no me di cuenta, pero Harry si.

- Esa tipa esta loca, he leído que hizo muchas cosas junto con Voldemort.

- Si, al parecer Harry la conoce muy bien. La quería más a ella que a Rodolphus.

- ¿Qué piensas hacer?

- Quiero el caso Bellatrix Lestrange ahora, pero dudo mucho que Harry me lo de.

- Debes aceptar que cometiste un grave error hoy.

- Tengo que hacer algo – le dijo Ginny.

- ¿No pensaras coquetearle a Harry como lo haces con los demás hombres para salirte con la tuya?

- No, Harry es…no se…

- ¿No sabes que?

- Pues…no se… ¿Has visto sus ojos?

- Claro ¿Qué tienen sus ojos?

- Nada – entró Ginny al elevador que por fin se había detenido frente a ellas mientras Hermione la veía frunciendo el ceño.

Al día siguiente se llevaría a cabo la audiencia en contra de Rodolphus Lestrange. Como siempre, Ginny logró colarse entre los jueces, testigos e invitados especiales. Escucho detenidamente a Harry como presentaba el caso para que Lestrange fuera llevado a la cárcel. Como le gustaría haber sido ella quien expusiera todas las pruebas en contra de ese sin vergüenza. Cuando por fin fue sentenciado a cadena perpetua, sonrió y logró que Lestrange volteara a verla. Ella simplemente, con una sonrisa de oreja a oreja le mando un beso sensual. Mientras todos salían de la sala de audiencias, ella se despedía con la mano de manera burlona y con una sonrisa.

- ¿Ya terminaste de despedirte?

Se le borró la sonrisa de inmediato y volteo lentamente hacia un lado de donde provenía la voz. Demonios, ahora si estaba en problemas.

Harry veía seriamente a Ginny esperando una respuesta con los brazos cruzados. Al ver que ella solo abría la boca pero sin decir nada, simplemente se limitó a decir:

- En mi oficina, en dos minutos.

Y salió del salón de audiencias. Ginny, inmediatamente reaccionó y sabía que la única manera de estar en la oficina de Harry en dos minutos, era siguiéndolo. Prácticamente corría detrás de él. Odiaba hacerlo, era como cuando tenia cinco años y tenia seguir a alguno de sus hermanos para que no la dejaran hasta atrás. Ella odiaba quedarse atrás.

Llegaron juntos a la oficina y de nuevo Harry cerró la puerta con solo tocar su varita. Ginny tenia unas ganas inmensas de preguntarle como lo hacia, pero al verlo tan serio supuso que ese no era el momento.

- Estas suspendida – le dijo Harry sentándose en su silla.

- ¿Qué?

- Además de desobediente ¡Sorda!

- No me puedes suspender.

- Una semana y si vuelves a abrir la boca, serán dos.

Ginny apretó los puños e infló sus mejillas aguantándose las ganas de maldecir.

- Ve a hacer tus berrinches a otra parte. En una semana te presentas y ya hablaremos entonces. Ya te puedes ir.

Ginny fulminaba con la mirada a Harry apretando fuertemente los labios. Dio una patada en el piso y salió furiosa.

- Y cuidadito con…

Pero Harry ya no termino de decirlo cuando Ginny azotaba fuertemente la puerta de la oficina al salir.

Durante esa semana, Ginny pasó de estar completamente enojada a proponerse otra meta: el caso Bellatrix Lestrange sería suyo. No sabía porque con Harry Potter no podía usar sus estrategias para lograr sus objetivos, sentía que con él jamás iban a funcionar y no tenía la más minima intención de usarlo.

Investigó, buscó cualquier información y persona relacionada con Bellatrix Lestrange. Hizo su informe y para cuando regresó de nuevo a sus labores en el cuartel, quería presentarse ante Harry completamente preparada para que le diera a ella ese caso.

Harry pasó toda la mañana ocupado entre junta y junta, mientras que Ginny ya se sentía desesperada sin tener nada que hacer. Ya había limpiado su lugar de trabajo, archivado documentos rezagados y tomado tres cafés bien cargados.

Para cuando llegó Harry simplemente la vio sin decirle una palabra y entró a su oficina cerrando la puerta detrás de él.

- Maldición – se sentó Ginny en su silla con los brazos cruzados.

- Creo que anda ocupado con el ministro – le dijo Hermione.

- ¡Weasley!

- Ginny te llama el jefe – le dijo Johana, secretaria de Harry.

- Con ese grito hasta el personal del departamento de Misterios lo escuchó.

- ¡Weasley!

- Apúrate.

- Ya voy.

Ginny entró a la oficina de Harry mientras él leía unos mensajes. Con la mano le indicó que se sentara y la dejo ahí por unos minutos. Ginny odiaba esperar ¿para que tanto grito si al final la iba a dejar ahí sentada sin decirle nada?

- Mañana te vas de viaje con el ministro – le dijo sin dejar de leer unos papeles.

- ¿De viaje?

- Va a una gira por los países de Sudamérica, serás la encargada de su seguridad – dejó a un lado los papeles y la vio directamente a los ojos – va a ver un congreso en Argentina con todos los ministros de América, pero al parecer hay amenazas de un ataque. Tú serás la responsable de nuestro ministro.

- ¿Nada mas?

- Si. Puedes irte a preparar tu maleta, Johana te entregará la agenda del ministro.

- Harry, he estado haciendo una investigación sobre Bellatrix Lestrange.

- ¿Para que?

- Bueno, es que me gustaría…

- Ese caso lo voy a manejar yo solamente.

- Tal vez pueda ayudarte – le dijo Ginny haciendo una cara de niña inocente, esa cara que utilizaba para lograr lo que ella quisiera con sus hermanos.

- ¿Así como me ayudaste con Rodolphus? – levanto la ceja Harry.

- Me equivoque ¿de acuerdo? Pero no voy a volver a cometer el mismo error.

- No conoces a Bellatrix, ella podría matarte con solo parpadear.

- Pero tal vez si trabajamos juntos, tu podrías enseñarme todos esos hechizos y movimientos de varita que utilizas – le dijo Ginny esperanzada de aprender algo nuevo en defensa, indispensable en su carrera de auror.

- Bellatrix es un caso personal, prefiero manejarlo solo.

- Mira – le mostró la investigación que había estado haciendo en su semana de castigo – he entrevistado a varias personas que aseguran haberla visto en Boston.

Harry tomo la investigación y empezó a leerla detenidamente mientras escuchaba a Ginny contar su relato.

- ¿Cuándo fue que hiciste esto?

- Mientras estaba suspendida.

Harry se le quedo viendo y no pudo evitar sonreír al ver la cara de satisfacción de Ginny. Esa pelirroja tenia algo que no podía explicarse. Era caprichuda, enojona, terca pero increíblemente hermosa. Recordó las palabras de Ron y le dio toda la razón, ahora entendía porque tenía a seis hermanos cuidándola día y noche, y ahora que la conocía mejor, entendía porque se alejó de ellos. Ginny era de armas tomar.

- De acuerdo. Llama a Wilson para que tome tu lugar en la gira del ministro. Trabajaremos juntos en el caso de Bellatrix Lestrange.

Durante los siguientes dos meses, Harry y Ginny pasaban casi todo el día juntos. Habían logrado avanzar con el caso de Bellatrix entre discusiones y enojos. Los dos tenían un carácter explosivo que en muchas ocasiones sacaban a relucir. Ginny era más aventurera, tenía algo nuevo y quería de inmediato ir sobre eso. Harry era mas analítico, quería primero revisar cuidadosamente la información y en base a eso hacer un plan de ataque, cosa que irritaba terriblemente a Ginny, decía que era un lento y que perdían mucho tiempo.

La ventaja de todo era que Ginny había aprendido mucho de Harry. Ella le preguntaba cuanta cosa quería saber y se daba cuenta que Harry era un mago único, ahora entendía porque había sido el elegido para derrotar a un mago tenebroso en Europa.

Una tarde, mientras terminaban una reunión con todo el cuartel de aurores, dieron la bienvenida a dos aurores nuevos. Harry pidió a Johana que les sirvieran un aperitivo a manera de convivir un poco.

- Pues chicos, bienvenidos al infierno – bromeaba un auror – y Harry es el mismísimo Lucifer.

- Y cuidadito de salirte por el mal camino – bromeaba otro.

Harry solo reía de todas ocurrencias que decían sus aurores. Casi siempre imponía su status de jefe, pero cuando había que convivir, los dejaba que hablaran de lo que quisieran.

- ¿Dónde esta? ¿Lo hiciste Hermione? – Le preguntaba un auror a Hermione, quien asentía con la cabeza y le llevaba un pergamino – Aquí tienen chicos "el pacto de un auror" tienen que firmarlo.

- ¿Qué es eso? – pregunto Harry.

- Es un pacto que firmamos todos los aurores. Si en una ocasión te salvan la vida en combate, estas en deuda con él y por lo tanto, corresponderle el favor con lo que pida. Es un pacto muy poderoso, hecho por Hermione, así que si no cumples, tendrás por un año la palabra "cobarde" en la frente.

- ¿Un año? – dijo asustado el nuevo auror.

- Si. Los aurores no somos cobardes, así que todos firmamos y todos cumplimos.

- A mi no me pidieron que firmara nada – dijo Harry.

- Bueno, pues como tu eres el jefe.

- Entonces Weasley estaría en deuda conmigo porque en una ocasión le salve la vida – dijo Harry viendo a Ginny.

- Lo siento Potter, pero no habías firmado nada. Además el pacto tiene como cláusula que el favor lo debes de pedir dentro de un mes después, así que perdiste tu oportunidad si hubieras firmado – le dijo Ginny sonriéndole de manera burlona.

- ¿Dónde hay que firmar? – dijo Harry, ahora sonriéndole de la misma manera a Ginny.

- Tu no tienes porque firmar – se puso seria Ginny – eres el jefe.

- Pero quiero hacerlo.

Ginny vio preocupada mientras Harry firmaba el pergamino que le había dado Hermione. Era un hecho que Harry era muchísimo mejor auror que ella, y que si iban tras Bellatrix, tal vez él la iba a salvar más de una vez ¿Qué le iba a pedir Harry a cambio? ¿Su renuncia? ¿Qué dejara de hablar de por vida? Porque eso era lo que siempre le gritaba "ya cállate Ginny y déjame pensar".

Ginny recibía instrucciones precisas de Harry de cómo debería entrar a un antro muggle para preguntar por el dueño: Frederick O´Connell. Después de mucho investigar, pudieron darse cuenta que O´Connell era mago; un mago que manejaba a la perfección las artes oscuras y que se le había visto cerca de Bellatrix.

No había pasado ni media hora, cuando los guardaespaldas de O´Connell ya tenían a Ginny dentro su oficina. Ella trataba de mostrarse tranquila, fingiendo a la perfección su papel de reportera de espectáculos muggle donde querían llevar a cabo un evento en ese antro, pero el hecho de que hayan encontrado su varita no ayudaba mucho.

De nuevo, Harry la salvó a tiempo. La querían torturar hasta que confesara cuales eran sus intenciones. Ahora entre los dos fueron capaces de detener a todos los que estaban involucrados con la magia en ese antro. O´Connell al comienzo negó todo, pero Harry pudo hacerle legeremancia y logro saber en donde se había visto por última vez con Bellatrix.

- Nunca se me dio la legeremancia – le dijo Ginny caminando rumbo al cuartel – pero soy experta en oclumancia.

- Puedes hacer ambas. Empieza a hacer los reportes.

- ¿Me enseñaras a practicar legeremancia?

- Después, por ahora lo importante es avanzar con el caso.

- Harry Potter.

- Señor ministro – lo saludo Harry con media sonrisa, deteniéndose junto con Ginny en el pasillo.

- ¿Listo para esta noche?

- ¿Perdón?

- Hoy es la cena que organiza el ministerio por la paz en el mundo mágico ¿no te llegó la invitación? – le pregunto preocupado el ministro.

- Ah si, si, no lo recordaba.

- Mañana se cumplen dos años de tu victoria.

- Cierto – dijo Harry haciendo una mueca con la boca.

- Vas a ir ¿verdad? Todos están felices de tenerte con nosotros. Todo fue preparado especialmente para ti.

- Si, claro, ahí estaré – dijo Harry sin muchos ánimos.

- Me imagino que llevaras a una chica, recuerda que es cena-baile.

- Bueno en realidad…

- Si no tienes a una acompañante le puedo decir a mi sobrina…

- ¡No! En realidad si tengo a una chica – le dijo seguro de si mismo. Ginny frunció el ceño. Desde que había conocido a Harry, jamás lo había visto salir con una chica.

- Bueno, entonces nos veremos esta noche.

- Por supuesto señor ministro.

Harry siguió caminando rumbo al cuartel mientras que Ginny lo seguía apenas un paso atrás de él. Cuando llegaron, Ginny se fue a su lugar de trabajo para empezar a hacer los reportes mientras que Harry se encerraba en su oficina. Una hora después, Harry llamo a Ginny.

- ¿Tienes…?

- Si ya los termine – le entrego los reportes.

- No ¿Tienes un bonito vestido?

- ¿Cómo?

- Para que me acompañes esta noche a la cena.

- ¿Yo? Pero si dijiste que ya tenías a una chica.

- No tenía la más minima intención de ir con la sobrina del ministro. Así que vas tú conmigo.

- Oye, ahí no me puedes ordenar. Además tengo una cita con un chico.

- Pues cancélala, porque vas a ir conmigo.

- Tu no me puedes obligar – le dijo levantando el mentón y cruzando los brazos.

- De acuerdo, pero creo que no te verías muy bien con la palabra "cobarde" en la frente.

- ¿Qué quieres decir?

- Hoy te salve Ginny…otra vez…así que…

- ¿Vas a utilizar el pacto de aurores para que te acompañe? – le pregunto molesta.

- Si. Recuerda que es lo que uno quiera. Así que si no quieres ser la cobarde de los aurores, ve a ponerte guapa para esta noche porque vas a ser mi pareja.

- Demonios.

Ginny salió furiosa de la oficina de Harry ¡Su pareja! Por Merlín si entre ellos jamás ha existido química, nadie en su sano juicio pensara que ellos son pareja. Ahora tenia que ir a una cena en donde iban a elogiar a su jefe y ella a un lado de él ¡Maldita sea su suerte y el maldito pacto de aurores!

Harry tuvo que pedirle la dirección a Hermione de donde vivían. Ginny se había desaparecido después de azotar la puerta de la oficina de Harry cuando le dijo que utilizaría el pacto de aurores para que fuera su acompañante. Hermione le explico a Harry que Ginny odiaba que manejaran su vida, ella era libre de hacer lo que ella quisiera y que lo mas seguro es que estaría enojada porque él le había cobrado de esa manera el pacto.

Cuando llegó Harry al departamento de Ginny, pensó que tal vez no había sido muy buena idea. Si Ginny estaba enojada como le había dicho Hermione, tal vez la cena la pasaría peor que con la sobrina del ministro, pero esas experiencias ya las había pasado en Londres, cuando magos famosos lo querían emparentar con sus hijas o con sus sobrinas, era realmente fastidioso. Al menos a Ginny la conocía y sabía como tratarla, y lo mejor, sabía que no le iba a insistir por una cita como lo hacían las otras chicas. Tocó el timbre y espero que una pelirroja mal humorada le abriera la puerta.

Se abrochaba los botones de su saco y escucho que se abría la puerta. Volteo y se quedo hipnotizado viendo a Ginny. Ella estaba increíblemente hermosa. Ese vestido negro pegado a su cuerpo, ese escote, su cabello pelirrojo recogido elegantemente, la hacia la chica mas bonita que haya visto en toda su vida.

Ginny se dio cuenta de la sorpresa que se llevo Harry al verla. La veía como no creyendo que fuera ella, analizando cada parte de su rostro sin decir una sola palabra. No supo porque pero sintió que sus orejas las tenia coloradas, tal como sus hermanos cuando están avergonzados. Esos ojos de Harry la hacían tener sensaciones que pocas veces experimentaba.

- Estas…te ves….diferente.

- Gracias…creo, si diferente significa algo bueno.

- Si, claro.

- ¿Nos vamos?

Mientras Harry manejaba rumbo a la fiesta, Ginny veía por la ventana del auto las luces de la ciudad. De repente sonó un celular y rápidamente Harry lo saco de su pantalón para contestarlo.

- ¿Si?

- Hola cariño.

- Hola mamá – dijo Harry viendo de reojo a Ginny quien trato de mostrarse indiferente ante la llamada.

- ¿Dónde estas?

- Voy rumbo a una cena.

- ¿Por lo de mañana?

- Si.

- ¿Estas bien?

- Si, estoy bien.

- Necesito verte.

- Mamá, mañana te hablo.

- Hijo, me he sentido un poco mal, he estado muy deprimida.

- Tal vez porque estas fechas te hacen sentir así. Ya te lo he dicho, trata de llevar tu vida normal.

- Te extraño, necesito que estés conmigo. Desde que tenías un año pensé que te perdería y ahora así lo siento.

- Mañana hablamos, mamá.

- ¿Cuándo vienes?

- No lo se.

- ¿Aun buscas a Bellatrix?

- Te lo dijo papá.

- Si. Harry por favor, ya detente…

- Mamá no puedo hablar ahora, voy manejando.

- Harry cuidado con ese carro – le dijo Ginny.

- ¿Quién esta contigo? ¿Es una chica? ¿Una chica va contigo a la cena?

- Si, mamá – le contesto Harry casi en un susurro.

- ¡JAMES, HARRY ESTA CON UNA CHICA! ¿Cómo es?

- ¿Qué?

- ¿Cómo es? Descríbemela.

- Por favor, mamá.

- Harry, desde que saliste con esa tipa…sin chiste, llorona, empalagosa – Harry rodó los ojos – que aturdía los oídos con su vocecita…

- Mamá ¿quieres dejarlo? No es el momento.

- Es que no te conozco ninguna novia. Quiero saber como es.

- No es mi novia – le volvía a decir en un susurro.

- Dime como es – le ordeno Lily Potter.

- Harry, dile por favor – le gritaba su padre a lo lejos – ya conoces a tu madre.

- Bien, es – Harry volteo a ver a Ginny de reojo – piel blanca…pelirroja.

- ¡SI! – gritó Lily. Harry se despegó el teléfono del oído y Ginny volteo a verlo con el ceño fruncido - ¡James, es pelirroja!

- Mamá, tengo que colgar, ya llegamos al salón del evento.

- Muy bien, hijo, cuídate mucho.

- ¡Usa condón!

- ¡James!

- Mamá, debo colgar.

- Esta bien, cariño, te quiero y papá también.

- Adiós – Harry guardo su celular en su pantalón – perdón.

- ¿Tu mamá?

- Si, me llama casi a diario y ahora mas porque se pone muy mal por estas fechas. Seguro mañana me hablara cada cinco minutos.

- Me imagino que tus padres también la pasaron muy mal.

- Si ¿entramos?

- Claro.

Ginny espero a que Harry le abriera la puerta del auto. Lo observo mientras caminaba por enfrente del auto y se pudo dar cuenta que Harry no le gustaba hablar de su pasado, no sabía exactamente todo lo que él había luchado en contra de ese mago tenebroso, pero seguramente fue algo sumamente difícil. Tomo la mano que le ofrecía Harry para ayudarla a salir del auto y le sonrió sin ni siquiera planearlo.

Las primeras dos horas no habían parado de saludar a todos los invitados. A Ginny ya le dolía la cabeza de tan solo escuchar a la bola de hombres canosos elogiar a Harry. Notaba que él también se sentía igual, pero lo disimulaba a la perfección, siempre mostrándose educadamente y siendo cordial con todos.

Ginny salía del baño de damas, quería despejarse un poco después de respirar tanto humo proveniente de carísimos puros que fumaban esos hombres. Tomo una copa de champagne (ya había olvidado cuantas llevaba porque lo único que hacia era sonreír y tomar champagne) y observo a Harry hablando con unas personas. Hablaba con ellos de manera educada y seguro de si mismo, con elegancia y porte, sonreía si algo le parecía gracioso y movía sus manos si quería explicar algo. Tenia que ser sincera consigo misma, Harry Potter era guapísimo, inteligente, educado y excelente mago, todo lo que ella buscaba para su próximo reto.


Bueno, Ginny no la ha pasado muy bien, pero esta siendo como una esponjita, esta aprendiendo mucho de Harry. Tipo la profecía: " Harry la verá como su igual" .

Saludos y gracias por sus comentarios.