NOTA: Los pingüinos de Madagascar y todos sus personajes no me pertenecen. Disfrútenlo ;)

No olviden dejar reviews, acepto comentarios buenos y malos.

Bravucón.

Skipper podría jurar por su rango que el corazón de Cabo era tan grande como el universo mismo, en definitiva era un pingüino único, digno de ser protegido de cualquier situación que afectara la grandeza de su corazón. Le quedo mucho más claro cuando se presento Barry, la rana venenosa de Hoboken.

– Debo de irme Skipper, regresare en cuanto termine… – pero fue interrumpido por un muy molesto Skipper.

– Sí, sí, sí, regresaras cuando termines con tu fiestecita del té con él – Cabo agacho la mirada, sabía que a Skipper le molestaba las visitas que realizaba a ese habitad, pero no podía dejar solo a ese pequeño ser con el que nadie se atrevía a entablar una amistad – si Skipper – dijo con un dejo de tristeza, dirigiéndose a la salida protegida por el premio que alguna vez ganó.

Antes de salir, Skipper le llamó – Cabo… ten cuidado – dijo volteando a otro lado, Cabo movió afirmativamente la cabeza y salió del habitad. Se dirigió hacia el habitad de los reptiles y entro a él…

Skipper seguía observando la salida por donde salió Cabo, recordaba el día en que lo conocieron y como su error llevó a toda su operación a la ruina… si no hubiera sido por Cabo, seguramente el zoológico estaría bajo una cruel tiranía en lugar de una "monarquía" loca llevada por el lémur…

Cuando vieron a Alice en un traje anti radiación, supo que era momento de preocuparse, la conducta aterrada de la cuidadora le daba muy mala espina, no pudo decirle a los demás que se quedarán atrás, un recipiente tan pequeño no podía contener algo tan peligroso, primer gran error!

Cuando salió la pequeña rana, Cabo fue el primero en darle la bienvenida, y si no hubiera sido por el pequeño pingüino jamás lo hubiesen sacado de su encierro. Lo que más le molesto fue la respuesta que le dio a Cabo con su bienvenida, después de salir de ese lugar…

como te decía mi pequeño amigo, soy…

Irritante – Skipper se quedo sorprendido por las palabras del renacuajo, en ocasiones Cabo podía ser algo irritante, más cuando se le metía una idea en la cabeza, pero decirlo sólo por una bienvenida era absurdo…

Eso fue suficiente para saber que se trataba de un abusivo, pero no imagino el poder que tenía la rana para someterlos, cuando vio a Rico fuera de combate lo llevaron inmediatamente a la base para atenderlo, toda esa situación lo estaba poniendo de mal humor y las opciones de Cabo aun más.

El chico insistía en no enfrentarlo, – entonces Cabo que sugieres, que simplemente miremos como toma el control del zoológico – Cabo toco las puntas de sus aletas – no Skipper, pero podríamos hablar con él, debe ser muy triste…

– sí ujuuu, gran idea Cabo, tal vez podríamos comer galletitas y darnos abrazos venenosos… vamos a detenerla inmediatamente y mediante el lenguaje universal que hablamos todos…

– Por medio de la risa – dijo esperanzado Cabo, provocando una mirada de decepción por parte de su líder – No Cabo, por la fuerza, vamos chicos, al parecer nuestro bravucón comenzó a moverse.

Skipper verdaderamente odiaba a los bravucones, y cuando se encontraba con uno no dudaba en darle una lección o diez, para demostrarle que no debía abusar de los demás… pero ahora sus razones eran más personales, después de escuchar la historia de Cabo y como fue víctima de diversos abusos ejecutados en su persona* juró que nunca iba a permitir eso en su zoológico…

Kowalski propuso que el sujeto fuera neutralizado en una botella de vidrio, una perfecta barrera para protegerse del veneno de la rana, siempre y cuando encontraran el momento perfecto para aplicar dicha medida.

Skipper se sentía absolutamente satisfecho con los resultados, pero no imagino que podría haber una falla en el plan, falla que ni el mismo Kowalski pudo anticipar. La caída de su teniente fue el colmo, ahora sólo contaba con el pequeño Cabo, pero estaba seguro que era suficiente, mientras el chico insistía que podría resolverse el problema de otra forma.

Cuando Skipper le dijo que le mostraría el reciente proyecto experimental de Kowalski realmente se emociono, ese proyecto fue declarado clasificado y hasta el momento no le había permitido verlo, pero cuando lo vio se sintió profundamente decepcionado y asustado, la idea de ser golpeado por ese palo golpeador de dos metros no le agradaba mucho.

Skipper, no hay una solución menos violenta…

Sí, seguramente… pero quiero ver que puede hacer esta cosa – dijo animado Skipper, mientras golpeaba con el palo a alguien imaginario.

Durante el trayecto, Cabo trataba de convencer de lo contrario a Skipper… – De verdad crees que es necesario esto Skipper…

– Por supuesto joven Cabo, esto le enseñara a ese bravucón a respetar a los demás.

– Pero Skipper, la violencia trae más violencia – su líder puso los ojos en blanco – además ha de ser muy triste el hecho de nunca poder ser abrazado como los demás, yo estaría muy triste si nadie me abrazara – dijo Cabo con un dejo de tristeza, por su parte Skipper ya se estaba irritando con las palabras de su compañero, un bravucón jamás entendía por medio de abrazos, si seguía con toda esa palabrería utilizaría el palo pero en la cabeza de Cabo…

– Mira Cabo, un bravucón solo entiende por la fuerza – mirada triste del soldado le provoco remordimiento, tal vez no debió ser tan duro – ahh Cabo, esta es la única solución… pero si no funciona, entonces aplicaremos tu plan – el chico dio un saltito de felicidad al ver que sería tomada en cuenta su idea en caso de ser necesario y siguió a su líder hasta donde se encontraba Barry.

Ninguno de los dos esperaba que el plan fallara de esa forma, el palo de dos metros les garantizaba un 73% de seguridad al poder mantenerse alejados del objetivo, según las estadísticas de Kowalski. Cuando Skipper sintió el toque del pequeño anfibio, el único pensamiento que vino a su mente fue el pequeño pingüino, estaría a merced de un bravucón que no dudaría en causarle daño al chico.

Nooooo – fue lo último que escucho antes de quedar inconsciente.

La desesperación que llenó el corazón de Cabo era horrible, no podía creer que Skipper había caído ante ese diminuto ser, no le quedo de otra más que recoger el cuerpo de su ahora inconsciente líder y llevarlo a la sede para que se recuperara. En esos instantes, tenía dos opciones: 1) Podría esperar a que sanaran para intentar vencer a Barry; o 2) Podría hacer frente al problema él solo, opción que le daba mucho miedo.

Los lémures al ver la situación decidieron acompañarlo, más para ocultarse que para ayudar, a él no le importaba su presencia, siempre había considerado que un poco de ayuda aunque fuera mínima podría ser de utilidad – Cómo tocar a alguien que es intocable – se preguntaba una y otra vez, esperando encontrar la respuesta que ni Kowalski ni Skipper pudieron hallar.

Y las palabras que Julien le dio por respuesta, no lo ayudaban mucho, o al menos eso pensó al inicio

Es un acertijo… cómo que comer primero ¿el huevo o la gallina? – en ese momento lo dejo escuchar para hundirse en sus pensamientos, dejaría que Boris tratara de sacar al rey de su error, hasta que Mort hizo ruido con las latas de frijoles que había consumido Rico antes de salir a investigar…

Mort! No hagas tanto ruido… estamos pensando – dijo exasperado Boris, la situación era peligrosa y la actitud despreocupada de Mort no contribuía nada.

Me gusta esto – contesto Mort, totalmente despreocupado, como si no se diera cuenta del peligro en el que se encontraban todos.

Mort, no podemos lidiar contigo… quédate en esa lata – regaño Julien, pero fue interrumpido por Cabo quien emocionado exclamo – ESO ES.

Sonrió con la idea, se levanto y comenzó a recoger las latas – pronto, ayúdenme a recoger todas las latas, tengo una idea – los lémures no entendían lo que había sucedido pero la sonrisa llena de esperanza de Cabo los hicieron ayudarlo.

– Llévenlas al laboratorio de Kowalski inmediatamente, iré a buscar algunas cosas que necesito – Julien quiso replicar la orden de Cabo, pero Boris le dio un codazo.

– Vamos su majestad hay que llevar esto al laboratorio…

– Pero Boris, ese pingüino me dio una orden – dijo Julien molesto.

– Entre más pronto llevemos estas latas, más pronto esa rana dejara de dar órdenes…

– Que estas esperando Boris! Hay que llevar estas latas a ese lugar – dijo Julien mientras empujaba a Boris en dirección al laboratorio

– Cabo fue por un poco de herramienta que tenía Rico en el taller y entro en el laboratorio, dispuesto a trabajar en su proyecto.

– Muy bien, como dice Kowalski CIENCIA NO ME FALLES! – dicho esto se puso la máscara y comenzó a soldar los trozos de metales aplanados que alguna vez fueron latas, la creación de su armadura le llevó una noche entera.

Lo más fácil fue darle la forma, los artefactos como las pinzas expansibles fueron lo más difícil, sin embargo con un poco más de esfuerzo lo logro. Los lémures observaban escépticos el actuar del más joven de los pingüinos, desconocían que tuviese esas habilidades.

– Oye pingüino, pensé que de todo lo mecánico y ciensoso estaba a cargo de Kowalski – dijo Julien mientras ponía una mano en su barbilla.

– Así es – contesto Cabo sin detener su actividad.

– Entonces desde cuando puedes hacer este tipo de cosas – pregunto Boris, aun más curioso que Julien. Cabo detuvo su actividad, se quito la marcara de soldador y se dirigió a tomar algunas laminas más – desde hace un tiempo – contesto – sólo Kowalski sabía de esto, por eso en ocasiones le ayudo… además aprendo muy rápido… o al menos eso dice él.

– Ohhh – fue la respuesta de ambos lémures. Siguieron observando a Cabo por un rato hasta que se durmieron, al darse cuenta de esto el pingüino les coloco una manta para que no pasaran frío y continuo con su trabajo.

– Listo, ahora… a buscar a Barry – dijo con las aletas en la cintura. Salió del habitad con el traje a cuestas, una vez afuera, se lo colocó y se dirigió a donde se encontraba Barry, el cual estaba obligando a sus amigos a actuar como instrumentos…

Al ver al pingüino, Barry se alegro, al fin le daría a ese pingüino una lección de quien era el jefe y quien el subordinado, más tarde buscaría a los lémures y les daría su propia dosis de veneno.

Pingüino, es hora que tu y yo tengamos… contacto – dijo mientras daba un salto en dirección a Cabo, una sonrisa malvada se dibujo en su rostro al pensar en el daño que le provocaría al pingüino – toma esto… y esto… y esto otro… – no importaba cuanto lo intentara, no podía tocar la pingüino, por primera vez en su vida sintió miedo de no poder tocar a alguien para causarle daño

Oye no puedo… – no podía salir de su sorpresa

No me puedes tocar… pero yo a ti si – dijo Cabo y trato de tomar a la pequeña rana, ésta escapo sin duda mientras gritaba – Aléjate de mí – unas pinzas salieron disparadas de uno de los brazos del traje que ocupaba el pingüino y lo atraparon, atrayéndolo hacia el pingüino… estaba aterrado.

Barry, te voy hacer lo que nadie te había hecho nunca… – el anfibio grito en un intento desesperado por que lo dejara en paz – darte un abrazo – esto último lo dejo muy desconcertado, no pudo evitar mostrar su sorpresa – Un qué? – dijo mientras era abrazado a través de ese frio metal.

Yo también estaría amargado si nadie me abrazara – era verdad, jamás en su vida lo habían abrazado, ni siquiera a través de algún otro objeto… era un abrazo frio por el metal que utilizaba el pingüino, pero al final de cuentas era un intento de hacer contacto físico con él…

Oye, sabes que… nadie me había abrazado… tal vez era lo que necesitaba… – aunque si lo pensaba bien, no le era conveniente mostrar debilidad de ese tipo – o tal vez solo sea un bravucón que le gusta mangonear a los demás.

Oh… en ese caso te aplastare hasta que se te salgan los ojos… – esa idea no le gusto nada así que prefirió continuar – no, no, no, sigamos con el abrazo… en realidad me está gustando… – Después de eso, Cabo le invito a tomar un poco de té y jugar damas, a lo que Barry accedió…

Desde ese día, Cabo y Barry se volvieron amigos, aunque el resto de animales del zoológico no se atrevían a acercarse al pequeño anfibio por seguridad, él como líder de esa unidad de comando militar de pingüinos no podía permitir que uno de sus soldados se expusiera a constante peligro, pero no tenía otra elección, inclusive Kowalski estaba de acuerdo.

– Hey Skipper – dijo Kowalski al entrar a la sala – qué haces – dijo tratando de divisar lo que trataba de ver su líder al observar la puerta – ahhh, y Cabo.

– Fue a tomar el té con Barry… le he dicho millones de veces los peligros a los que se expone al ir al habitad de él, pero no logró convencerlo – dijo tristemente Skipper, mientras la aleta de Kowalski se posaba en uno de sus hombros.

– Tranquilo Skipper, estará bien… no olvides que se hizo cargo de la situación él solo… Y COMO OLVIDAR LA FANTÁSTICA ARMADURA QUE CREÓ – dijo mientras levantaba las aletas al cielo – cómo es que… no se me ocurrió… desde… un… principio – dijo mientras se golpeaba con su portapapeles, Skipper simplemente dio unos cuantos pasos para alejarse de él, le ponía nervioso con se ponía así.

– Sí… tienes razón, fue fantástica la forma en que resolvió el problema – dijo Skipper con orgullo – y bien…

– Y bien qué… – el científico veía confundido a Skipper.

– Acaso no me dijiste que hoy me vencerías en el ajedrez, quisiera verlo.

Ambos pingüinos se sentaron en el suelo e iniciaron su juego, por momentos Skipper volteaba a ver hacia la salida, esperando que la rana no traicionara la amistad de Cabo, por qué un bravucón jamás dejaría de ser un bravucón, pero confiaba que el corazón de Cabo de verdad cambiara la actitud del anfibio, como hasta el momento…

Disculpen la tardanza de la actualización y el pésimo final, pero he estado muy ocupada y corta de tiempo… Tome el capítulo de "Intocable" como guía, en primera porque en éste se demuestra la fortaleza de Cabo trabajando sólo y en segunda por falta de ideas -.-"

He estado trabajando en el de "Instinto Paternal" pero quiero que quede bien hecho, tengo dificultades con el final y el desarrollo de la historia, sin embargo no es algo que no pueda ser superado ; D

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