Corria velozmente, en esta ocasión el objeto de la disputa era un balón. Habia tenido éxito en sus multiples partidos, jamas perdió uno desde que era muy pequeño. En frente a el estaba aquel arco con dos defensas y el portero, sonrió de medio lado, eso era nada para él.

Siguio corriendo hasta tener frente a él a ambos defensas, momento en el que dejo la pelota detrás de su pie y le pego con el taco de su zapatilla, dando un pase hacia atrás y pasando de largo a los defensas quienes ni notaron cuando lo hizo.

Detrás de él su amigo rubio recibió el pase como acostumbraba hacerlo, se coloco en posision y pateo. El portero ni se esforzo en tratar de atraparlo, solo se cubrió la cabeza, conocia demaciado ese potente tiro como para estar tan loco de intentar atraparlo.

El sonido del silbato del árbitro se escucho al momento de terminar el partido, justo cuando metieron un gol de último segundo, como de costumbre, no era necesario pero mientras más goles mejor, por eso estaban a la cabeza de todos y les temían tanto.

- al menos intenta de atraparlo Shikamaru –hablo con su media sonrisa de superioridad el azabache quien miraba al portero de su equipo enemigo, curiosamente, uno de sus mejores amigos-

- ni loco, ustedes dos juntos son un problema con P mayuscula, si lo intento ese golpe me mandaria a una camilla, Naruto aun concerva su derecha –se quejo el hombre pereza quien se paro luego de caer al suelo esquivando el balón que el Uzumaki había metido-

- bien teme, somos los ganadores de la primaria –sonrio el rubio quien se colgo del cuello del azabache por su espalda, mientras que el azabache solo sonreía con superioridad-

- juegan juntos, es natural que ganaran, problematicos –se quejo el Nara, de primera el nunca jugo de portero y también sabía que contra esos dos no se podía ganar-

- ¡Ganaron! –escucharon a un rubio hiperquinetico en miniatura quien salio corriendo hasta su padre quien le tomo y lo subió a sus hombros-

- ¡eso es porque tu padre es genial! –se alavo el mismo el propio rubio levantando el pulgar casi en la cara del azabache quien le miraba con una gota en la cabeza y los ojos entrecerrados-

- si dobe, eres el mejor –afirmo con notorio sarcasmo el azabache dejando a todos con una gota anime en la cabeza-

- ¡Hasta que lo aceptas teme! –Sonrió complacido el rubio quien tenía una expresion de orgullo en el rostro-

- no te golpeo porque tienes a Minato en los hombros –se quejo con un tic nervioso el Uchiha quien apretaba y abría los puños intentando contener la respiracion-

- no creía que jugaran tan bien el futbol, de por si trabajan en oficinas y no creo que el ejercicio que hagan sea demasiado –afirmo en susurro la pelirrosa para su amiga de ojos perlas quien tenía a su pequeño bebe en brazos y a la pequeña rubia a su lado con la cabeza algo gacha-

- sucede que ellos antes jugaban mucho el futbol cuando eran pequeños, Itachi, el hermano mayor de Sasuke siempre jugaba con ellos y les conseguia partidos con chicos mayores ya que él les ganaba por 5 años, a pesar de que ellos solo eran Shikamaru, mi primo Neji, Naruto y Sasuke, los seis jugaban contra equipos completos y les ganaban cuando eran pequeños –explico la ojiperla recordando los buenos tiempos donde todos ellos eran un solo gran grupo de amigos-

- ¿Por qué ese aire de nostalgia? –Pregunto la pelirrosa al nortar los ojos algo opacos de la ojiperla-

- a pesar de que mi primo se fue a Osaka con tio Hizashi para manejar la compañía que tenemos allá, el venia muy seguido y seguian jugando mucho con los chicos, pero desde que Itachi el hermano de Sasuke murió que no juegan un partido juntos –termino el relato algo triste la ojiperla quien miraba con una nostalgica sonrisa la pelea de su marido con su amigo, como en los viejos tiempos, mientras que Shikamaru solo les veia con ojos entrecerrados y una expresion de aburrimiento-

- ten –escucharon la voz del pequeño pelirrojo haciendo que todos deviaran la mirada hasta donde él estaba-

Muchos se asombraron al ver en la mano del pequeño pelirrojo un algodón rosa de dulce azúcar, mismo que estaba estirándole a la pequeña rubia de ojos perlas quien se sonrojo bastante por el acto del pequeño pelirrojo quien le sonreia de forma algo tierna.

- gra-gracias… -acepto la pequeña con algo de pena en el rostro, pena muy notoria ya que sus mejillas se sonrojaron bastante y miraba al suelo y al pelirrojo intercaladamente muchas veces con nerviosismo-

- hey un momento, ¿Por qué le das algo a mi pequeña princesita? –pregunto con ojos entrecerrados el padre rubio quien solo miro como la pequeña acepto y comenzó a comer tímidamente el algodón de azucar, no le agradaba nada que los niños se le acercaran, de padre celoso mucho-

- porque por si no lo habian notado, tenia una expresion tan triste que hasta ganas de llorar daban –se justifico el pequeño pelirrojo mirando a los adultos con ojos entrecerrados y estos mirándole asombrados, no podían creer que la pequeña estuviera triste-

- ¿estabas triste hija? –pregunto la ojiperla mirando a su pequeña asentir levemente con la cabeza, pero ya no mostraba tristeza, comia con una timida sonrisa el algodón y miraba igual de tímida al pelirrojo-

- es que… como papá no jugó por mi salón… perdieron en primera ronda –explico algo triste la pequeña haciendo sonreír tiernamente a ambas mujeres y el rubio padre dejo abajo a su hijo agachándose a ver a su pequeña-

- el otro año juego por tu salón –ofreció el rubio quien luego sonrio macabramente mirando a su amigo Uchiha y sacándole una gota a todos por lo rápido del cambio de su actitud- me encantara patearte el trasero el próximo año cuando seamos enemigos

- ¡Eso ni pensarlo! –Se quejo el pequeño rubio tomando el brazo de su padre llamando la atención de todos- tu y tio Sasuke son la mejor combinación que he visto, ¡No pueden ser rivales! –Expreso fascinado el pequeño rubio haciendo reir a todos los adultos y sonreir al Uchiha de medio lado confiado-

- veo que hasta tu hijo teme que yo te patee el trasero –se burlo el azabache quien sintió enseguida la mirada fulminadora del rubio mayor sobre su persona-

- ya veremos el otro año teme, eso si vuelves a jugar por Satoshi, despues de todo puede que de aquí a un año Sakura encuentre un novio igual de guapo que yo y tu ya no juegues mas por él –comento en forma de venganza el rubio con una macabra sonrisa, sabia que le dio justo en el punto a su amigo azabache-

Y si que lo hizo, el propio Uchiha ahora tenia el ceño fruncido mirando asesinamente al rubio, muchas eran las razones, una porque de verdad queria jugar el otro año y patearle el trasero a su amigo para que deje de joderlo, aunque para ello se necesitara un milagro o meterle un balón por el culo.

Luego porque no entendía la maldita sensacion de vacio en su estomago cuando el rubio dijo que la pelirrosa podría encontrar novio y el quedaria de segundo plano, no queria que aquello pasara, ¿Por qué le importaba tanto de todas formas?, ni que estuviera enamorado de ella…

¡Ni que estuviera enamorado de ella!

Se grito en su mente.

Pero aun así, no dijo nada porque realmente lo habia descolocado como jamos lo hizo, no tenia palabras para reclamarle al rubio, no tenia como defenderse. Por primera vez se sintió completamente vulnerable ante las palabras del rubio…

Y solo unos ojos negros se dieron cuenta de ello…

- pues si me lo preguntan… -llamo la atencion de todos el pequeño pelirrojo quien se llevo las manos tras la nuca sin darle mucha importancia quiza a lo que diria, o queria que asi sonara- creo que para el otro año, si es que tio Sasuke quiere jugar de nuevo, serian enemigos, después de todo, aunque tío Naruto juegue por Minato este esta a punto de reprovar tercer grado y si yo paso a cuarto grado, de igual forma ambos quedarian como enemigos –explico cerrando los ojos con el rosto sereno, aunque por dentro, sonriendo de manera sumamente tetrica-

Los ojos de todos los adultos se abrieron para mirar al pequeño rubio quien comenzo a sudar frio. El pelirrojo le mato el punto completamete al rubio mayor defendiendo a su tio Sasuke y de paso fastidio al rubio, ¡Tres pájaros de un tiro! Eso si era un record para él.

El azabache sonrió de medio lado ante lo dicho por el pequeño, no era tonto para saber que lo dijo solamente para matarle el punto a su amigo el Uzumaki, ese niño cada dia le caia mejor, si, no dejaría de participar en sus actividades si con ello se ganaba un aliado en contra de su dobe amigo Naruto.

- ¡Minato Uzumaki! –grito el rubio mayor mirando a su hijo quien paso saliva con dificultad, creía demás en las palabras del pequeño pelirrojo por experiencia propia-

- ¡Soy inocente! ¡No me hagas daño querido padre! –Rogo el pequeño quien retrocedia a paso lento bajo la espeluznante mirada de su progenitor, sus ojos se volvieron rojos casi como si el diablo hubiera despertado dentro de él-

- ¡Si repruebas tercer año no comeras ramen hasta que termines la primaria! –Aseguro el rubio mayor haciendo que el pequeño se petrificara al punto de romperse dramáticamente hasta volverse polvo y que el viento se llevara el polvo con una tragica melodia de violin de fondo-

- ¡NO! –grito el pequeño luego de componerse, su expresion era igual a la obra de arte "El grito"- no me castigarías de forma tan cruel padre ¿verdad? –pregunto con ojos de cachorro el ojiperla mirando con suplica a su progenitor que solo le miraba con ojos entrecerrados y los brazos cruzados-

- de hecho Minato, esa fue la misma amenaza que tia Kushina le hizo a tu padre cuando estaba por reprobar tercer grado –informo de forma aburrida el hombre pereza haciendo que los pequeños y la pelirrosa abrieran los ojos de forma imprecionada ante la afirmacion, la ojiperla esposa del Uzumaki solo sonrió con nerviosismo, el azabache Uchiha sonrio burlón al recordar aquello y el rubio aludido fue rodeado por una deprimente aura, aun mas deprimente que la de su hijo-

- yo nunca supe de esa historia –dijo asombrada cierta mujer de cabello rubio y cuatro coletas tomándoselo, la cual tenía a una pequeña niña tomada de la mano, una rubia igual a ella-

- eso es porque paso cuando Naruto tenia 9 años y evitamos recordársela porque siempre empieza con sus problemáticos arrebatos de depresion –explico con algo de fastidio el Nara quien ya sabía de la faceta que el rubio ponia cuando el tema salia a la luz-

- pero no paso papá, ¿verdad?, digo, pasaste tercer grado –sonrio alentador el pequeño ojiperla quien sin desearlo agrando el aura depresiva de su padre quien ahora les daba la espalda a todos meciéndose con trauma en una esquina haciendo circulos con su dedo y una nube negra lloviendo sobre él-

- Naruto reprobó tercer grado, por eso a pesar de ser un año mayor que yo y Shikamaru quedo en nuestro mismo salón, antes fue compañero de Neji pero él paso de grado y Naruto no, tia Kushina cumplio su amenaza y no lo dejo probar un solo fideo de ramen hasta que paso a la secundaria, vino a comer ramen de nuevo cuando tenía 13 años –explico el azabache haciendo que al pequeño rubio le cayera un balde de agua fría enzima y se colocara al lado de su padre, igual a él con nube negra encima y todo-

- Minako, dime que no estas reprobando primer grado –pidió el pequeño pelirrojo casi con suplica mirando como la pequeña ojiperla negó y haciéndole suspirar con alivio-

- de hecho Satoshi, Minako es la primera de su clase –respondio con una gran sonrisa la ojiperla madre de la pequeña quien se sonrojo más al ser alagada por su madre-

- Minato es un problemático, me alegra por fin tener un amigo que no sea un tarado, de por si Taro ni siquiera va en esta escuela –afirmo algo entretenido el pequeño Nara quien se relacionaba mucho con el pelirrojo Haruno-

- te has conseguido muy buenos amigos Satoshi, creo que también me siento afortunada por ello -sonrio entercecida la pelirrosa al ver como su hijo interactuaba por fin con chicos de su edad de forma normal, como siempre debió comportarse, como un niño-

- Anunciamos los resultados del torneo de futbol de padres –escucharon la voz desde un parlante donde aquella voz era la de la misma directora Tsunade- el ganador de la primaria son el salon de tercer grado, los ganadores de la secundaria son el salon de segundo grado, el partido de ambos se disputara luego de que los ganadores de todos los torneos se conoscan, a continuacion comenzara el torneo de voleibol de madres, se ruega a todos los padres y acompañantes vigilar a sus hijos en lo que las madres juegan –termino el anuncio al momento que todos volvían a hablar animadamente alrededor, el tema de todos era el mismo, el mini torneo de las madres-

- creo que es nuestro turno Hinata –sonrió la pelirrosa a su nueva amiga quien asontio sonriendo-

- tómalo –pidió la ojiperla al rubio quien enseguida tomo a su pequeño bebe con una enorme sonrisa en el rostro- Minako, Minato, obedezcan a su papá en lo que vuelvo –volvio a sonreir, esta vez dirigida a sus hijos quienes asintieron con la misma sonrisa-

- ustedes dos no sean igual de problemáticos que su padre, se comportaran en lo que gano el torneo –afirmo con mucha energía la rubia de cuatro coletas animando completamente a sus pequeños y haciendo a su marido quedar con una gota en la cabeza-

- tu energía me agota a mí, que problema –reprocho el Nara rascandose la cabeza con pereza, todos quedaron mirando con una gota en la cabeza a esos dos, realmente comprovaban la teoria de que los polos opuestos se atraen-

- tu cuídate Satoshi, no te alejes mucho de los chicos, cualquier emergencia no dudes en interrumpirme –pidió con algo de preocupación la pelirrosa a su hijo, a diferencia del resto de los niños quienes se quedaban con sus padres, el pequeño quedaria solo, aun cuando se quedara con sus amigos ninguno de ellos se haría responsable de vigilar a su niño, y aun cuando fuera muy responsable, seguía siendo eso, solo un niño-

O quizás…

- ve y juega tranquila, yo lo vigilo –afirmo el Uchiha quien coloco una mano en la cabeza del pequeño pelirrojo revolviéndole el cabello al momento de que este se salio del intento de caricia que le hizo y lo miraba con ojos fulminadores-

Si…

- se cuidarme solo –se quejo el pequeño pelirrojo haciendo a todos los adultos reír por su comentario-

- Sasuke, te lo encargo mucho por favor –sonrio nerviosa la pelirrosa quien comenzo a caminar con las otras dos mujeres quienes la metieron en la conversa de inmediato-

- mamá… -sonrió el pequeño mirando reírse a la pelirrosa por lo que iban conversando, de verdad parecia que su madre se divertía en ese momento-

Pudo observar la mirada sincera de felicidad del pequeño pelirrojo quien no perdia de vista a la pelirrosa de su madre, sin duda alguna ese niño la queria mucho, demaciado, tanto que con solo verla reir el niño sonreía, de igual forma la pelirrosa sonreía con solo ver feliz al niño, ese era el cariño mutuo que notaba en esos dos.

Cariño de madre e hijo

OoOoOoO

Los ojos de todos estaban posados en la cancha frente a ellos. Una gran red dividia esta, ya habian pasado muchos partidos en aquella cancha, este ya era el ultimo. En los asientos alrededor estaban la mayoria de los hombres, algunas de las mujeres aun con sus uniformes de gimnacia puestos, aquellas que habían perdido sus partidos antes de la final que veian jugar.

Muchos animaban, sobre todo los niños, per o los adultos veían más tranquilos. Shikamaru veia todo con algo de aburrimiento, una vez terminada su tarea de jugar futbol y no haber ganado solo queria irse a descansar, claro que la problema tica de su mujer no lo dejaria que se fueran antes de que el evento terminara

Naruto mientras veía a su desanimada esposa quien volvia a tener a su pequeño bebe en brazos y este jugaba con el cabe lo de ella, la razon de que estaba asi de deprimida era porque habia perdido ante los lanzamientos que Temari lanzaba fuertemente hasta el punto de que los equipos oponentes se retiraba por no poder alcansar los balones que lanzaban y temer que las golpearan.

Sin embargo, Sakura y el salón de tercer grado si habian llegado a la final, dandose el encuentro entre ambas competidoras, Temari quien lanzaba los mas potentes balones y Sakura, quien no importaba, siempre respondía a todo lo que esta le lanzaba haciendola enfurecerse y acelerarse cada vez mas.

- quien diría que Sakura a pesar de tener un cuerpo tan delicado jugaria de forma tan espectacular –alago el Nara mirando que la unica que se atrevia a responder los balones de su esposa era nada menos que la pelirrosa-

- son muy fuertes esos balones, no se como los responde –dijo asombrada la ojiperla quien miraba como jugaban esas dos, realmente ameritaba ser un partido de final de un campeonato, aunque fuera escolar-

- claro que juega bien, en el orfanato no hacian distincion de hombres y mujeres cuando se practicaban deportes, mamá jugo siempre con los chicos a su mismo ritmo -recordo el pequeño pelirrojo, no eran muchos los recuerdos que tenia de ella jugando ya que cuando este tenia 4 años la pelirrosa ya tenía 18 y fue el año en que se marcharon del orfanato, pero ella si le relataba esas cosas-

Ese par de ojitos negros no le quitaban la vista de encima, esa pelirrosa jugaba muy bien para la edad que tenia, siempre jugaba con él de todas formas y hacia mucho ejercicio persiguiéndole cuando quería regañarle, debía admitirlo.

Pero otro par de ojos negros la miraban igual de asombrados, claro, no por solo el juego. Debia admitir que ella era preciosa sin duda alguna. Aquel uniforme de deportes como el que las escolares usan dejaba ver en completo sus piernas largas y bien torneadas. La camiseta blanca que tenia por estar sudada se le pegaba mucho al cuerpo dejando ver su espectacular figura, su vientre y estomago completamente plano y su busto el cual era de tamaño perfecto para su contextura.

Veia caer cada gota de sudor desde su frente, hasta su cuello y perderse en la camiseta, otras más afortunadas bajaban por su escote hasta perderse en su busto. Su cabello rosa ahora tomado en una coleta alta hacia relucir mas su rostro, perfecto, desde su piel blanca, su rostro sin una gota de maquillaje era precioso, sus labios finos y sus ojos verdes brillantes, ambos sonreian mientras jugaba, tanto sus labios como sus ojos.

Salto para responderse a Temari un lanzamiento y con ello marco un punto, el ultimo, antes de que el silbato sonara dictando así el final del partido, el cual el salon de tercer grado tambien habia ganado, tanto los padres como las madres de ese salon festejaban ni que decir de los niños.

- ¡Sakura el próximo año quiero la revancha! –reto de inmediato la rubia de coletas quien apunto directo a la pelirrosa quien sonrió de medio lado tomandose un hombro y girando su brazo-

- aquí te espero el año que viene Temari –acepto el reto de forma bastante impetuosa, claro todos los niños las veían facinados, y uno que otro hombre perverso tambien lo hacia al ver a dos tan espectaculares mujeres retándose-

- mujer, no seas tan problemática y ya ve a cambiarte, causas mucho espectaculo –pidio el Nara quien ya había llegado junto con todos a donde su esposa y la pelirrosa seguian con los retos-

- sí que eres celoso cariño, miralo desde este punto de vista, tu tambien puedes deleitarte con esta vista –sonrió coqueta Temari haciendo una pose algo sensual con la que varios hombres se sonrojaron bastante-

- Temari, hay niños, además cuando haces eso lejos de insitarme, me aterras –expreso Shikamaru con el rostro levemente coloreado de azul y todos comenzaron a reir por su afirmación, claro, menos Temari quien tenia el rostro rojo de ira contenida-

- Temari… mejor vamos a cambiarnos –dijo nerviosa la pelirrosa quien comenzo a empujar a la rubia antes de que se lanzara a golpear a su marido, ella era del tipo de personas energéticas que podía creer que llegaran a ese extremo-

- mamá sí que se veía bien –comento sonriendo el pequeño pelirrojo dejando a varios de los adultos con miradas incrédulas sobre él-

- es tu madre Satoshi, además, ¿Por qué lo dices? –pregunto el azabache quien opinaba lo mismo que el chico, pero no podia creer que un pequeño como el se fijara en esas cosas siendo que los niños se vienen a fijar en las chicas recien despues de los 13 años aproximadamente-

- porque no soy un niño cualquiera que piensa que a los bebes los trae la cigüeña, soy hombre y me gustan las chicas –expreso como quien no quiere la cosa el ojinegro menor haciendo a todos abrir desmesuradamente los ojos por su afirmacion-

- a mi también, pero sigo pensando en que las chicas son fastidiosas –expreso con aburrimiento el pequeño Nara haciendo a su padre asentirle y al pequeño pelirrojo dejarle con una gota en la cabeza-

- los niños de hoy si que salen adelantados –afirmo el azabache al momento que el Nara volvía a asentir ante lo dicho por él-

- no tanto, Minato es más blanco de mente –sonrio con orgullo el rubio al ver su buena labor de padre al proteger la inocencia de su pequeño hijo rubio-

- no, pasa que Minato es tarado, como tu, si a los 16 no te hubiera dado ese balon y caído sobre Hinata besándola aun no te darias cuenta de que le gustabas –se mofo con completa arrogancia el azabache quien nuevamente le mato el punto al rubio dejandole a este con un aura maligna más grande de lo imaginado-

OoOoOoO

Volvia a tener esa expresión deprimida en su rostro, aun cuando su padre y su madre no dejaban de intentar de animarla realmente se sentía muy mal y su hermano mayor con lo onesto que era realmente le había bajado aun más el ánimo.

Aunque sonrio con algo de sinceridad al ver como el pequeño pelirrojo se preocupaba tanto por ella, tanto asi que por el comentario el pelirrojo Haruno ahora ahorcaba a su hermano mayor para que se callara, no era que disfrutara viendo el sufrimiento de su hermano mayor pero le enternecia que el pelirrojo esta vez lo hiciera por ella y no por gusto propio.

- solo dije… la… verdad… -reclamaba el rubio quien pasaba de los colores azules a los morados por ser ahorcado por las pequeñas pero maléficas y sádicas manos de su amigo pelirrojo-

- la haces sentir mas mal inútil, ¡Aprende a callarte! –exclamo exasperado el pequeño quien no dejaba de apretar el cuello de su amigo rubio en un intento de que no habriera mas la boca-

Su amigo mayor, el Nara de 10 años, veía la escena realmente problemática y a pesar de sentir lastima por el rubio ojiperla, ni loco se metería en esa pelea, una porque el pelirrojo realmente daba miedo y no queria que lo estrangulara luego a él y segunda porque le daba pereza.

En cuanto a los adultos, veían nerviosamente la escena, exceptuando al rubio de ojos azules y el azabache Uchiha ya que esa pelea tan infantil les resultaba extrañamente familiar.

- me parece que Satoshi se preocupa demás por Minako –expreso fastidiado el Nara sin ser escuchado por los niños quienes seguían en su espectáculo-

- no cariño, sucede que Satoshi si es un caballero y no un perezoso como otros –reprocho la mujer de este, aun sentida por el espectáculo que dio anteriormente, no le permitiria dormir tranquilo durante la siguiente semana, y fuera de lo que crean, no era persisamente porque durmieran en la misma cama-

- Minako es algo sensible, como ve que su grado no ha ganado nada y el equipo de las niñas en que ella participaba también perdió el mini torneo de voleibol esta bastante triste –explico el padre de ojos azules quien sudo frio cuando sintió unos ojos asesinos dirigidos a él a la vez de que el aura deprimente de su pequeña aumento de manera significtiva por sus palabras-

- dobe, no quiero tener que hacer lo mismo que Satoshi para callarte –el tic marcado del Uchiha aparecio cuando vio al rubio taparse la boca, realmente hasta el mismo rubio debia darles razon de aprender a cuando y como hablar-

- tambien perdimos, no es justo, las de sexto grado nos apalearon –murmuro triste la pequeña haciendo un enorme puchero con los puños a la altura de sus mejillas y haciendo a todos los adultos sonreír entre enternecidos y nerviosos-

- ¿si te compro un helado dejaras de estar triste? –Pregunto el pequeño pelirrojo dejando a todos esceptuando a su madre marcando ocupado, aun mas cuando la pequeña rubia asintió con ojitos brillantes-

- de chocolate –sonrió con las mejillas sonrojadas la pequeña ojiperla quien se paro de donde estaba deprimidamente sentada y comenzó a seguir al pequeño pelirrojo hasta donde vendían helados, claro que para nadie paso desapercivido el hecho de que la pequeño tomo levemente la manga del pequeño pelirrojo-

- no cambio mi primera teoría, Satoshi se preocupa mucho por Minako, pero tambien agrego el hecho de que parece que a Minako le gusta Satoshi, eso si sera un problema –expreso con algo de fastidio el Nara mirando como el pequeño compraba un helado de chcocolate tal y como la pequeña le había pedido-

- no cariño, sucede que Satoshi si es un caballero y no un perezoso como otros que ni siquiera compran un chocolate para el dia de los enamorados –sentencio con ojos entrecerrados la rubia de cuatro coletas mirando asesinamente a su marido quien suspiro con flojera, por eso el siempre afirmaba que jamás entendería a las mujeres-

- además, Minako no es tan mensa como para enamorarse de un teme, ¿verdad papá? –pregunto divertido el pequeño rubio sonriendo de oreja a oreja, sonrisa que se borro cuando el rubio mayor desprendió un aura maligna de su cuerpo, tan aterradora que hasta sus amigos se alejaron disimuladamente de él-

- relájate Naruto –pidió la pelirrosa llamando la atencion de todos mientras su vista se dirigía hacia los pequeños, la rubia y el pelirrojo, cuando estos ya venian caminando de vuelta conversando animadamente- Satoshi es… algo sensible a los sentimientos de los demás –afirmo ella haciendo que todos le miraran con cara de incredulidad en sus rostros- él sabe muy bien cuando una persona esta triste o solo lo finge, cuando una persona esta feliz o solo lo finge, aunque no lo crean, Satoshi es muy perceptivo a esas ocaciones y siempre intenta ayudar a la gente, por mínimo que sea –explico ella mirando enternecida como ahora la pequeña rubia sonreía amplia y tímidamente con un pequeño sonrojo en las mejillas-

- anunciamos el último de los torneos de futbol, los alumnos de los diversos grados deben presentarse a las canchas que les fueron asignadas, buena suerte a todos los chicos –nuevamente escucharon la voz de la directora Tsunade por el altavoz anunciando otro de los espectáculos de ese día, quizá el mas esperado por todos los padres, el torneo de futbol infantil-

- ¡Es nuestro turno de ganar! ¡De veras! –grito animado el rubio quien abrazo el rubio por el cuello y con su otra mano levantaba el pulgar-

- tarado –expreso con ojos entrecerrado el pequeño ojinegro quien tenia un tic muuy marcado en su ceja derecha-

- bu-buena suerte chicos –sonrió tímida la pequeña ojiperla ocultando lo que más podia de su sonrojo tras aquel helado de chocolate-

- si quieres dejamos ganar a los de primer grado –ofrecio el pelirrojo a la pequeña haciendo que la frente del rubio ojiperla se sombreara de azul y los ojos asombrados de todos se abrieran por saber hasta dónde llegaba el niño por intentar complacer a su amiga-

- ¡Estas demente! –Grito el ojiperla rubio aterrado ante la posivilidad de que su amigo entregara el partido a otro curso, peor aún, a los menores-

- n-no… de verdad… m-me haría m-muy feliz… que gana-ras –afirmo demaciado timida y nerviosa la pequeña bajando cada vez más el tono de su voz y sonrojandose cada vez mas por lo que decia-

- entonces ganare –sonrió el pequeño pelirrojo quien llevo su mano hasta la cabeza de la niña en una caricia haciendo que esta se sonrojada hasta las orejas-

- problemáticos dejen lo que hacen o llegaremso tarde a los partidos –menciono el chico mayor quien comenzó a caminar con el fastidio en su rostro, no era que no le gustara el show, pero para él las cosas sentimentales, igual que para su padre, eran problematicas-

- ¡Espéranos Temaru! –Grito el pequeño rubio quien comenzo a correr tras el chico Nara seguido del pelirrojo Haruno-

- Minako, ¿te gusta Satoshi? –Pregunto una pequeña niña rubia de ojos castaños, aquella que aun estaba tomada de la mano de su madre-

- n-no Shikako –negó absolutamente roja la pequeña quien comenzo a jugar con sus dedos tímidamente mientras sonreía nerviosa, claro que sus brillantes ojos, amplia sonrisa y notorio sonrojo, decían lo contrario-

- este parece el torneo de los enamorados -penso con una gota anime el azabache mirando a la pequeña ojiperla y pasando su vista al rubio de su padre quien tenia un aura maligna sobre su persona- y el de los celos -suspiro con derrota, aunque sabia que nada podia hacer el rubio al respecto, Naruto no amenazaría a golpes a una chica tan dulce como Sakura y ese chico no tenia un padre al cual el rubio pudiera amenazar-

Aun

- me preocupa Satoshi, jamás habia jugado un partido de futbol con un equipo –suspiro la pelirrosa con pesadez mientras todos le miraban con cara de no creerle-

OoOoOoO

El ultimo de los partidos se libraba, curiosamente, el tercer grado arrazaba como siempre, hasta que se toparon con el sexto grado, el mayor de la primaria.

En todo partido, el pequeño pelirrojo había hecho de portero, en parte porque como jamas habia jugado en grupo al futbol, todos decidieron que se quedara allí, la sorpresa fue que solo le habian hecho un gol en sus dos primeros partidos y ahora con los de sexto grado tampoco le podian meter un solo balon en portería, de esa forma, todos atacaban dejándole a él la segura tarea de proteger el arco para atacar al enemigo.

Ya era segundo tiempo, a pesar de que no les habían hecho goles, tampoco habian hecho alguno, es decir, un partido contra los de sexto no era nada fácil, ademas que se irritaban cada vez que tiraban al arco y el pequeño pelirrojo detenía el balón sin importar su velocidad, fuerza o dirección.

- me recuerda mucho a Itachi, él era así -sonrió con algo de nostalgia el azabache mirando al pequeño pelirrojo jugar al arco, sin saberlo ese era el mismo pensamiento que el rubio Uzumaki, el Nara y la ojiperla tenían en sus mentes-

- ¡Aaahhh! –grito uno de los pequeños de tercer año del campo quien quedo tirado en el suelo después de una jugara de ataque-

- ¡falta! –Anuncio el árbitro deteniendo la jugada de los de sexto grado-

- ¡Kai! –Gritaron varios del tercer grado al ver a su amigo sentado en el suelo tomándose el hombro-

- ¿puedes seguir? –Pregunto el árbitro al chico lesionado quien asintio con dolor en su cara-

- oye, no puedes seguir, apenas si te podras mover –aseguro otro de los chicos de tercer grado quien ayudo a pararse al lesionado.

- pero si se va no tenemos otro jugador que le reemplace –recordo el pequeño rubio de ojos perlados al instante, si que se habian metido en un problema-

- ¿puedes mantenerte en pie hasta el final del partido Kai? –Pregunto el pequeño pelirrojo mirando a su amigo lesionado asentir con duda en el rostro-

- ¿Qué tienes pensado Satoshi? –pregunto el chico quien se tomaba el hombro con fuerza, se lo había lastimado mucho y realmente no creía poder jugar el resto del partido, mas varios agrandaron sus ojos cuando el pequeño se saco los guantes y la camiceta de protero-

- ponte esto, quédate parado al arco y yo juego en tu lugar –menciono el pequeño pelirrojo dejando a todos con el rostro de color azul- oigan, que no haya jugado antes en un equipo no significa que no sepa patear el balón –se quejo al entender enseguida lo que sus compañeros de grado pensaban, era cierto, pero muchas veces jugo a la pelota con su madre y al menos sabía que puntería y dirección tenia como para patear derecho-

- no es eso Satoshi, si no estas al arco nos van a meter muchos goles, eres el mejor de nosotros en portería –afirmo otro de los del equipo quien tenia la banda de capitan en el hombro-

- como dicen… no hay mejor defensa que un buen ataque, asi que si nos meten un gol meteremos dos, y si metendos nosotros tres, confíen en mi, chicos –pidió con una media sonrisa el pelirrojo haciendo a todos asentir con duda-

- miren, Satoshi jugara de defensa –hablo algo despacio la pequeña ojiperla mirando como los niños intercambiaban las camisetas y se colocaban en sus posisiones de juego-

- que fastidio, si Satoshi hubiera sido defensa y no portero antes seguro les ganamos –menciono con aburrimiento el pequeño Nara quien estaba en los ascientos por haber perdido su encuentro, nada menos que con el equipo de tercer grado ya que ni un balon lograron meterle al pelirrojo-

- veamos que tal lo hacen juntos -sonrieron de medio lado el azabache Uchiha y el Uzumaki rubio quienes miraban atentos las jugadas de los pequeños niños-

De sus hijos

Se lanzo al suelo haciendo una barrida intentando quitarle el balón a su enemigo de sexto grado quien salto esquivándole. Penso rapido, si les pasaban a ellos, la defensa, meterían de seguro un gol, su amigo solo estaba parado en portería pero no podría atrapar los balones que le lanzaran. Levanto una pierna en perfectos 90 grados y así fue como le quito el balón a su adversario bajo la atenta mirada de todos.

Se paró de un salto con el balón en los pies y una sonrisa de medio lado arrogante en el rostro antes de comenzar a correr. Dio el pase a otro de sus compañeros quien comenzo a correr y luego le dieron el pase al pequeño Uzumaki quien lo recivio y comenzo a correr hasta el portero de sexto grado.

- ¡de veras voy a anotar! –grito emocionado el pequeño rubio quien de un segundo a otro sintió sus pies vacios cuando intentaba esquivar a uno de los de sexto grado, inmediatamente dio la vuelta observando como ese enemigo le habia quitado el balon-

- ¡Jajá! ¡No lo creo mocoso de tercer grado! –Grito confiado el chico quien llevaba el balon-

Al volver su vista al frente diviso corriendo hasta él a cierto pelirrojo de ojos negros bastante fríos a una velocidad bastante grande. No demoro mas de unos segundos en alcanzar al de sexto grado, ambos se cruzaron aun corriendo, y vaya, este quedo tan imprecionado que ni cuenta se dio cuando le quito el balon, solo lo noto cuando dejo de correr notando que el balon ya no estaba en sus pies, sino que en los del pequeño.

- ¡Jajá! ¡No lo creo mocoso de sexto grado! –Se burlo de la misma forma el pelirrojo quien se acerco al portero y pateo el balon sin mucha fuerza pero colocandolo justo en la esquina metiendo así el primer gol-

- ¡Gol de tercer grado! –Valido el árbitro tocando el silvato haciendo a todos los del equipo festejar y a los de sexto grado fruncir el ceño-

- ¡De haber sabido que eras tan bueno te habriamos puesto de delantero desde el principio! –Festejo feliz el capitán del grado, igual que todos los pequeños-

Nuevamente el partido comenzó, esta vez el pelirrojo en la delantera, donde para desgracia de todos, fue pasado y asi los de sexto grado tambien metieron un gol, cosa que irrito tanto al pelirrojo como al rubio. Ambos se miraron asintiendo al mismo tiempo.

Al nuevamente comenzar, ya en los últimos minutos del partido, los de sexto nuevamente tenían el balón. Pronto el pequeño pelirrojo se los quito y siguio corriendo hasta tener frente a él a los últimos dos defensas.

Sonrió de medio lado ante la ingenuidad de ellos.

De un segundo a otro dejo la pelota detrás de su pie y le pego con el taco de su zapatilla, dando un pase hacia atrás y pasando de largo a las defensas quienes le miraron asombrados por aquel pase. Claro que los ojos de ellos no eran los unicos asombrados, los adultos tambien lo estaban ya que reconocieron esa jugada enseguida.

Su misma jugada

Detrás del pelirrojo, su amigo rubio recivio el pase facilmente luego colocandose en posición y pateo. La diferencia radico en que el portero se lanzo a atajar el balon, pero de lleno le dio en la cara y entro al arco con todo y balón asombrando a la gran mayoría por la fuerza del balón.

Su misma fuerza

El sonido del silbato marco el punto tanto, todos celebraban felices, exceptuando a aquellos cuatro adultos quienes presenciaron la ultima de las jugadas del pelirrojo y el rubio.

La misma Jugada

La misma fuerza

El mismo estilo

La misma confianza

En su totalidad…

- parecen miniaturas de ustedes, si Satoshi tuviera cabello negro de verdad creería que son ambos quienes están en la cancha, me trae muy buenos recuerdos–expreso con diversión el Nara dejando aun mas asombrados a ambos amigos quienes se miraban sin cambiar su expresion-

Era como verse a ellos mismos de niños

OoOoOoO

Los premios ya habían sido entregados, todo estaba en orden, poco a poco los padres y los hijos se retiraban de aquel lugar. Los adultos seguían hablando de lo más divertidos, claro, dos de ellos aun sin palabras para lo que paso en el último partido de los niños.

La pelirrosa veia con alegria a su pequeño quien sonreía animado, pero tambien notaba como este miraba las manos de todos los niños que iban tomados de las manos de sus padres, esa mirada de sana envidia que le tenía a todos esos afortunados niños, esa mirada que solo ella distinguía y que para el resto pasaba desapercibida porque el pequeño sabía muy bien ocultar sus emociones.

No como ella

- toma –escucharon todos al azabache quien le paso un jugo natural con todo y fruta a la pelirrosa, el vaso estaba muy bien adornado-

- este… gracias –sonrió con algo de pena la pelirrosa, no entendia el porque del gesto, aunque solamente ella no lo hiciera-

Tanto el Nara con su esposa, como el matrimonio Uzumaki y el azabache miraron atentos cada expresión que la pelirrosa colocaba cuando miraba a su pequeño, realmente ella queria alegrar a su pequeño, todos pensaban que lo habia hecho demaciado bien aun como madre sola, el niño era completamente feliz, lo demostraba con los ojos.

Pero a sus ojos negros nada engañaba

Sabia del dolor del pequeño, a pesar de querer a su madre, tambien le hacia falta su padre, aun así se resignaba a estar con su mamá y ser feliz con ella, hacerla feliz y no darle problemas era prácticamente la misión de su vida, aunque el pequeño no lo supiera, era la alegria de su madre.

Pero ella también se sentía culpable

Lo demostraba con la mirada, él podía leer cada uno de los sentimientos no solo de la pelirrosa sino que del pequeño, difícil pero cierto, podia hacerlo. El pequeño sonrio de forma muy sincera cuando él logro hacerle feliz con el tan solo hecho de ofrecerse a jugar futbol por él en la escuela, era turno de hacer feliz a la pelirrosa.

Sabia porque siempre tomaba lo mismo en la cafeteria de la oficina, que su jugo favorito era el de frambuesa, así que pensando en distraerla un poco y que apartara solo por un segundo su mirada del pequeño de mirada vacía, le entrego aquel jugo que nadie se dio cuenta cuando compro.

Gesto que no paso desapercibido por él

Sus ojitos negros miraban con asombro a ese hombre, para nadie era un misterio cuando su madre estaba triste, era un libro abierto para todo el mundo, pero muy pocas personas habian hecho algo al respecto alguna vez, de hecho, las contaba con los dedos.

Tayuya, a la que alguna vez y con mucho cariño llamaba como abuela…

Sasori, a quien con toda el alma quizo y con toda la sinceridad del mundo le llamo alguna vez papá

Cuanto se arrepentía

Y él mismo…

Pero ahora alguien se agregaba a ello, el mismo pelinegro que por un segundo logro hacer algo que no había visto en mucho tiempo. Hace años, demaciados, que no veia los ojos de su madre brillar con esa alegría junto a ese leve sonrojo en su rostro, tanto que casi ni las recordaba.

Solo fue un instante, pero fue suficiente para darse cuenta…

Sabía que algo comenzaba a sentir su madre por aquel hombre

- ¡Cuidado! –Se escucho un enorme grito proveniente de un adulto y de un pequeño niño-

Situación Cliché

Nada fuera de lo común paso, solo el típico balón que golpeo la cabeza del tipico protagonista y que por ese golpe este se inclina, ¿Entonces cómo fue?, bien sabran que la cabeza que golpeo fue la del azabache Uchiha quien por el golpe se movio su cabeza hacia adelante y justo… ¡Justo! Termino su rostro pegado al de la pelirrosa.

Beso…

Todos miraban con ojos de platos la escena, sin mencionar los sonrojos.

"Ese si fue un golpe de suerte"

Pensaron muchos…

Uno…

Dos…

Tres…

Cuatro…

Cinco…

Y no se separaban…

El shock momentáneo no le permitía a nadie moverse, ni siquiera a la pelirrosa quien tenía los ojos abiertos como platos y su rostro totalmente rojo, o al azabache quien no estaba en mejores condiciones que la pelirrosa.

- si quieren dame un hermano deberian empesar por besarse en privado –bromeo el pequeño pelirrojo haciendo a todos soltar una carcajada al momento que ambos reaccionaron y se separaron rápidamente con sus rostros sonrojados-

No se atrevían a mirarse a la cara, todos seguian riendo, desde los adultos hasta algunos de los niños, mas por las risas, nadie noto unos importantes detalle, mas que él.

El sonrojo, nerviosismo y ojos brillantes que su madre tenia en su expresion

Y el mismo sonrojo, nerviosismo, y chispa que comenzo a aparecer en los ojos del azabache

Solo él los noto, solo el pequeño pelirrojo…

Pero lo que si nadie noto, era que el extremadamente celoso pelirrojo esta vez no miraba asesinamente a nadie. Miraba con alegria las expresiones de esos dos…

Saber que su madre comenzaba a amar le hacía plenamente feliz

Sobre todo porque se daba cuenta de que el azabache también correspondía a ello