NOTA: Los pingüinos de Madagascar y todos sus personajes no me pertenecen. Disfrútenlo ;)

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Especial navideño. Travesura secreta (el plan de Cabo?)

Faltaba una semana para navidad y la decoración ya había hecho acto de presencia en las oficinas del zoológico… en el ambiente se podía percibir el espíritu navideño.

Alice se encargo de la decoración de los pasillos del zoológico, claro quejándose del trabajo extra que le daba dicha temporada… se encontraba colocando un poco de guirnalda en una de las lámparas cercanas del habitad de los pingüinos, cuando un chapoteo llamo su atención…

Volteó y se encontró con la mirada del más pequeño de los pingüinos, se quedaron viendo por algunos segundos hasta que ella le hablo – QUÉ? – el pingüino inclinó la cabeza hacia un lado y luego se lanzó al agua.

– Ayyy! Pingüino raro – se quejó mientras terminaba de poner los adornos, nuevamente se escucho el sonido del agua y el pequeño pingüino continuó observándola – listo, los adornos ya fueron colocados… – otra vez la mirada curiosa del pingüino capto su atención, volteo a su alrededor… no había nadie, así que se animo a hablar…

– Hey pingüino… no se que hagan ustedes los días libres, pero será mejor que no sea nada raro… – su cara agria de exigencia se hizo presente, pero en un segundo se volvió dulce – será mejor que te prepares, si te portaste bien… tal vez te traiga un regalo Santa Claus – el sonido del Woki Toki la interrumpió…

– Alice… Alice… cambio…

– QUÉ! Ya termine de poner los adornos… si, si, si ya voy para allá… – comenzó a caminar en dirección a la oficina – Nos vemos pingüino…

Aunque le costara admitirlo, el pequeño pingüino era su favorito de los cuatro, era al único que cuando debía llevarlo con el veterinario no metía en una jaula, sino que lo cargaba…

Cabo observó a Alice hasta que desapareció de su vista, inmediatamente entro en la base – Skipper, Skipper, Alice termino de poner los adornos navideños – dijo mientras saludaba a su líder.

– Muy bien Cabo, y qué quieres que haga al respecto… sabes que cada año es lo mismo – dijo tomando un sorbo de su café.

– Bueno… navidad se encuentra muy cerca, y… – el chico se encontraba nervioso y tocaba las puntas de sus aletas continuamente.

– Y qué Cabo… – Ahora tenía toda la atención de Skipper – sucede algo malo…

– Bueno… me preguntaba si era posible que me dieras el día de navidad, después de la cena… tengo un asunto personal que tratar – el nerviosismo y el pequeño rubor del chico provocó que la paranoia de Skipper se activará como dinamita.

– Y para qué quieres esa noche… sabes que después del festejo nos dirigimos a dormir hasta muy tarde… – la mirada triste del chico detuvo sus palabras, se veía decepcionado, como si de verdad hubiese pensado que le daría la noche y tal vez la mañana.

– Ahh, está bien, de todos modos el día siguiente lo ocupamos para descansar…

– Gracias Skipper! – Saltó de gusto, corrió a darle un abrazo a Skipper y salió de la sede, dejando muy confundido a su capitán…

Por la tarde, una vez cerrado el zoológico, Cabo salió de la sede tratando de ocultar un sobre, sin decirle nada a nadie y se dirigió a las afueras del zoológico. Camino cuidadosamente por las calles para no ser detectado por las personas que transitaban.

Llegó a una esquina y se deslizó en dirección a un buzón de correos, de un brinco metió el sobre en él, se apresuro y se dirigió a la entrada del zoológico en Central Park, en cuanto estuvo en la seguridad de su hogar suspiro y llevándose las aletas en su corazón dijo para sí mismo – espero que reciba mi carta – sonrió al pensar en la travesura realizada y caminado lentamente se dirigió a la sede.

– CABO! – la voz de Skipper provoco que se detuviera en seco cuando se dirigía a la cocina – EN DONDE RAYOS TE ENCONTRABAS – dijo sumamente molesto… el joven pingüino estaba seguro que no había tardado mucho, pero al parecer no fue así.

– Fui a buscar algunas cosas… al parque – dijo tratando se parecer los más convincente posible.

– Sabes que no me gustan que salgas solo… al menos avisa antes de irte, de ese modo alguno de nosotros podernos acompañarte… deberías saber que la Jungla de Concreto es sumamente peligrosa

– Será mejor que cenes… pronto será la hora de comer – dicho esto ser retiro en dirección al laboratorio de Kowalski.

– Uff, estuvo cerca – sonrió al volver a recordar lo que hizo, dio un brinquito y saco de debajo de su almohada un pequeña libreta como la que utilizaba Kowalski para hacer sus notas y con un lápiz puso un tache junto a la frase "Enviar Carta".

– Perfecto… ahora a lo siguiente… – guardó su libreta bajo su almohada y se dirigió a cenar tranquilamente, mientras cenaba pensaba como lograría convencer a Skipper de su idea, no importaba la forma, pero lo conseguiría… esta navidad sería diferente…

Mmmm qué estará tramando nuestro pequeño Cabo…