Paso la semana, increíblemente, para nuestro pelinegro, no fue eterna, es más, se la paso genial. Comían juntos, le ayudo con unas cuantas tareas, sufrieron estudiando ingles juntos, miraban televisión, jugaron juegos de videos, escuchaban música y hasta durmieron juntos, como padre e hijo, con lo cual, al pelinegro, se le hizo muy corta esa semana. El pequeño estaba casi curado, aun tomaba sus medicamentos pero solo por terminar el tratamiento, ya podía caminar y correr para desgracia de los adultos.

En la salida de aquel hospital, vemos a una pelirrosa salir con un bolso pequeño y expresión tranquila, la cual cambio de lleno cuando vio a alguien corriendo hacia ella, un pequeño pelirrojo.

- ¡Mami!–grito aquel pequeño pelirrojo quien al ver salir a la pelirrosa por la puerta corrió sonriente hasta donde su mamá estaba y la abrazo con todas sus fuerzas-

- ¡Satoshi! –hablo emocionada la madre de cabello rosa con los brazos abiertos abrazando a su pequeño hijo- perdona mi niño, lamento que no me hayas podido ver en esta semana, pero las reglas del hospital prohíben a los niños en los cuartos–se disculpo, en toda esa semana, donde solo pudo hablar con él por teléfono, realmente extrañaba los abrazos de ese pequeño-

- lo sé, descuida, no es tu culpa–sonrio el niño restandole importancia al asunto, lo único que él quería era ver a su madre y ser abrazo por esta nuevamente, cosa que ahora tenía-

- gracias Sasuke, de verdad no sabes como me has ayudado, te debo un favor enorme por cuidar a mi pequeña vida–sonrió agradecida, ella sabia que el lo habia hecho sin mala intención alguna, no tenia responsabilidades para con ella, pudo haberles dejado solos en todo ese lio y aun así él fue el único quien les apoyo total y sinceramente sin pedir nada a cambio-

- qué bonita… sin duda me habria gustado que Sakura fuera la madre de algun hijo mio-sonrió para sí de medio lado el Uchiha mirando a la pelirrosa disimuladamente de pies a cabeza, no solo la sonrisa de ella era hermosa, toda ella lo era-

- ¿puedo hacer algo para compensarte el favor?–pregunto ella al ver que el azabache se quedo callado ante su agradecimiento, haría todo a su alcanse para poder pagarle tan enorme favor-

- sí, me encantaría que te metieras a la cama conmigo y me dieras un hijo -pensó de forma altiva muestro azabache quien luego sacudió la cabeza negando con ella- ¡¿Pero en que pienso? ¡El maldito de Naruto me contagia completamente la perversión! -volvio a negar con algo más de ligereza intentando volver en el ser frio y racional que siempre era- no es problema, no me debes ningún favor, descuida –afirmo él quien enseguida miro casi inexpresivamente a la pelirrosa, claro que no pudo evitar que un leve sonrojo saliera de sus mejillas producto de la sonrisa que ella aun tenia para el- tengo que alejar esos pensamientos de mi cabeza, pero si sigues sonriéndome así Sakura no será nada fácil-se quejo mentalmente sonriendo aun mas nervioso y con un tic nervioso en su ceja derecha-

- gracias tío Sasuke, aprendí como poder leer mejor el ingles, es buena técnica, ahora solo espero que me funcione–suspiro el pequeño aparte de toda esa diversion vivida, también ese azabache era muy estricto con el a la hora de estudiar, era casi completamente igual a su madre en ese sentido-

- te dije que era buen método–expreso con orgullo el azabache quien le revolvio el cabello al pequeño quien puso su tan acostumbrada cara de fastidio, pero por dentro sonreía alegre y contradictoriamente cabizbajo, ya que esa misma caricia era la que hace mucho tiempo aquel hombre al que llamaba padre le hacia-

- sí, de verdad me ayuda, ahora si sacare promedio perfecto–dijo con orgullo el pequeño cambiando su fastidio por una calida sonrisa mirando feliz al azabache, cosa que no paso desapercibida por la pelirrosa-

Sentía una extraña sensación en el estomago en ese momento, aquella imagen a su parecer realmente era la de un padre y su hijo, pero sabia que esa alegria del pequeño no duraría para siempre, era cosa de tiempo para que ese hombre se aburriera de convivir con su pequeño, ya había pasado antes, y sabia que pasaria de nuevo, siempre se resistio a querer volver a enamorarse porque sabía que los hombres no aceptaban muchas veces a quienes no eran sus hijos y ella debía ser cuidadosa, ese niño lo era todo para ella y no permitiria que volviera a sufrir, aun así, quería darle esa felicidad completa de saber que se siente tener un padre, aquella sensacion que ella no conocía, que no podía darle y que parecia el azabache llenaba en el corazón del pelirrojo.

- así que aprendiste a estudiar ingles con Sasuke–sonrio enternecida la pelirrosa cortando la visión de ambos hombres quienes le miraron atentos y sonriendo de la forma más alegre que pudieron-

En el corazón de esos tres, habia perfecta sincronia y un sentimiento de amor que ninguno de ellos sabría reconocer del todo…

- si –respondió con una ligera sonrisa el pequeño quien luego sonrio de forma nerviosa al recordar cierto detalle- mamá… tengo hambre–confeso al momento de tomarse el estomago con una mano y el sonido de su estomago no tardo en hacerce presente-

- no me extraña, ya es hora de almuerzo–sonrio divertida la madre tomando la mano del chico quien se dejo sin problema alguno- como es jueves, te llevare con tia ino para que almuerces y luego de dejar mis cosas en casa debo volver a la oficina –le explico a su hijo quien asintió con entendimiento, sin quejas ni berrinches, ya que sabia que todo eso era necesario-

Quizas no

- no es necesario, ya pasan de las dos de la tarde, asi que no vale la pena volver a la oficina, le dije a Naruto que se encargara de todo por hoy–explico el azabache encogiéndose de hombros, no quería volver a la oficina aun, siempre fue un maniaco del trabajo, pero últimamente quería salir de allí y pasar más tiempo con ese pequeño y con aquella mujer, sin saber porque, la presencia de ambos hicieron que su interes por el resto del mundo apareciera y quisiera vivirlo con intensidad-

- ya te cause muchos problemas, además deje casos pendientes que se que Naruto no podrá resolver–explico ella con preocupacion, lo que menos queria era parecer una aprovechada con él, después de todo, Sasuke le ayudo demaciado para seguir aprovechandose de su buena voluntad-

- los veremos mañana, ahora vamos a almorzar, yo invito, ¿de acuerdo?–ofreció desinteresadamente, realmente quería pasar el dia con ellos, pero el sentido de responsabilidad de ella era enorme, pensaba que asi era él antes, con razo su dobe amigo rubio siempre se fastidiaba de él-

- pero…-intento reprochar, pero la mano de su pequeño llamo su atencion cuando jalo la propia-

- vamos mami, por favor, tengo demaciada hambre–pidio el con ojitos de cachorro, quería al igual que el azabache, pasar la tarde con su madre, con tio Sasuke tambien, ellos tres, el también se sentía extrañamente cómodo con ellos-

- está bien, solo por esta vez–acepto en un suspiro ella quien luego sonrio con derrota al ver la felicidad en el rostro de su hijo y la media sonrisa en el rostro del azabache-

- ¡Si!–grito emocionado el pequeño quien solto la mano de su madre y salio corriendo como ya era su costumbre cuando se emocionaba-

- ¡No corras!–Le grito su madre saliendo detrás del pequeño quien ya llevaba demasiada ventaja de ellos, dejando al azabache solo con una gota en la cabeza-

- nunca aprenderá, es terco como una mula-penso resignado el Uchiha quien comenzó a correr tras de la pelirrosa y el pequeño pelirrojo, ya sabia que no tardaria en chocar con alguien como siempre sucedía-

Misma terquedad que corre en las venas de cualquier Uchiha

Como siempre solía suceder, Satoshi corria, tras él iba su querida madre de cabello rosa quien pensaba seriamente en entrar a un gimnacio para correr mas rapido cuando su pequeño escapara, y tras los dos, iba Sasuke quien tambien tuvo que apresurar el paso para no perderlos de vista. Entre tanta gente, una vez mas, Satoshi choco con alguien…

Con la peor de las personas que pudo hacerlo…

- tengo el mal karma de chocar con las personas cuando corro –se quejo de si mismo al momento de pararse mientras se sobaba donde se golpeo- perdone se…-iba a disculparse, pero se quedo completamente en shock cuando vio a la persona con quien choco-

De igual manera que él, aquel hombre se levanto sobandose y quedo en el mismo shock cuando vio a ese pequeño mirándole con los ojos completamente abiertos.

El mismo cabello rojo en ambos…

Pero el negro y el café se enfrentaban nuevamente…

- no puedes ser tu…-susurro audible el sujeto, mucho mas alto que el pequeño por lo demás, pero debido a encontrárselo así hizo que el mundo a su alrededor dejara de existir para solo ver al niño-

- no otra vez él, ¿Por qué el destino me odia de esta forma? -se quejo mentalmente el pequeño quien en su interior lloraba con cascaditas en sus ojos- perdona Sasori–expreso sin ninguna lamentación, nada mas lo hacia automatico, protocolar, ya que su madre siempre le había dicho que cuando chocara con alguien se disculpara y por mucho que ahora odiara a ese sujeto, el si tenía educación, la que su madre le dio-

- ¿y qué paso con el "papá" con el que antes me nombrabas tan felizmente?–pregunto con superioridad y total desvergüenzura el pelirrojo mirando al pequeño con sus ojos entrecerrados-

Entre ambos aun ardía esa rivalidad de fuego, aquella rivalidad que nacio del cariño tan grande que se tenían entre ellos y que termino en rivalidad cuando ambos querian conservar el amor de la pelirrosa.

Del amor al odio, un solo pasó

Aun en la mente de ambos estaban muy frescos los recuerdos de esos días donde eran completamente felices ambos, los tres, junto a la pelirrosa, aquellos dias en el orfanato cuando ellos dos jugaban y donde gracias al pequeño conocio a su gran amor, la pelirrosa. Aquellos días de juegos y amor que terminaron cuando la situacion se hizo insostenible al marcharse de ese lugar, terminando en la separación cuando él peleo con su chica por el pequeño y el pequeño haciendo caso a su persona se fue y dejo a ambos el paso libre, pero ella demostro querer mas a ese niño que a él, cosa que jamás le perdonaria a ese niño de cabello tan rojo como el suyo.

- si Satoshi está aquí… entonces también…-penso inmediatamente el pelirrojo mayor mirando luego tras del pequeño cuando efectivamente, entre la multitud de gente de la calle aparecía la mujer por quien ambos aun luchaban-

- ¡Satoshi Haruno! –grito en son de regaño ella tomando la mano del pequeño con fuerza para que no saliera corriendo- ¡te he dicho que no corras niño desobediente!–Volvio a regañarle, sin éxito alguno, ya que la seria mirada del pequeño no se apartaba de quien tenía en frente-

Dirigió su mirada hasta quien su hijo veia. Sus piernas temblaron levemente al reconocerle, no podía ser él, no allí en Tokio, no cuando presisamente de ese hombre se queria alejar, olvidar de una vez por todas, arrancarlo de su mente y su corazón, porque aunque le doliera, el era otra de las personas más especiales para ella, por las cuales supero muchas carencias y dolores, pero no hizo más que avivar otro, esa fue la razon de decidio cambiarse de cuidad, empezar de cero sin la sombra de su recuerdo, no… no podia ser el… no presisamente él.

- hola Sakura–saludo sonriendo de medio lado el pelirrojo quien parecio ver lo aturdida que la pelirrosa estaba con solo mirarle, cosa que le daba la seña de que todavia no le olvidaba del todo-

- Sa… Sasori–le llamo aun imprecionada, no queriendo ver a ese sujeto-

- un gusto verte–volvió a hablarle sonriendo de medio lado, claro, pasando por alto la presencia del pequeño pelirrojo quien veía todo el ceño completamente fruncido-

- pues para mí no es un gusto–contradijo de inmediato, queria ser fuerte frente a él, no lo necesitaba, de ninguna manera, no ahora que tenia su vida casi hecha, no deseaba caer como una niña tonta de nuevo ante su rostro bonito y sus encantadoras palabras cuando sabia que realmente él era un monstruo por detras-

- aléjate de mi mamá–advirtio el pequeño colocandose entre ambos y extendiendo los brazos casi haciendo barrera entre ellos, él ya no era un niño mimado y concentido que no sabia nada de la vida, él ya no era ese estorbo que alguna vez fue para ellos, habia crecido y madurado solamente para poder mirar de frente a ese sujeto y no llorar de nuevo, este era su momento de probarse a sí mismo que no lo necesitaba mas-

- con que aun le dices mamá a Sakura, Satoshi No Akasuna–sonrio de medio lado nuevamente recordando como ese pequeño durante mucho tiempo, cuando le decia padre, decía tener su mismo apellido casi como si fueran padre e hijo, en muchas ocaciones ellos realmente fueron una familia de tres-

- mi apellido es Haruno, como el de mi madre, suerte que no tengo el tuyo, cabeza de fosforo–insulto el pequeño frunciendo mas el ceño y haciendo que los puños del pelirrojo se apretaran por su osadía-

- miren quien habla de tener cabeza de fosforo–revatio inmediatamente, ese niño era muy osado, siempre fue travieso y muy directo, pero ahora que creció no sabía si tenía las de perder porque el siempre lograba sacar el lado de que deseaba de las personas-

- ¡Basta los dos! –critico inmediatamente la pelirrosa quien tomo la mano de su hijo colocándolo a su lado para darle paso a la discusión de ambos, ellos eran adultos, o al menos eso creía- Sasori, Satoshi tiene 9 años, ¡no puedo creer que te pongas a su nivel! ¡Madura de una vez!–en otras ocasiones, ese hombre la desesperaba a tal punto que no sabia cual de los dos era realmente un niño, si el ojinegro o el pelirrojo mayor-

- no me digas que cuidas a este mocoso todavia, debes tener aun muchos problemas por ello, sabes que jamas seras libre del todo con él a tu lado–expreso serio frunciendo el ceño, no entendia como esa mujer era tan terca como para no entender que ella no tenia responsabilidad para con ese niño-

- lo hago, Satoshi es mi hijo, es lo unico que aun llena mi vida–afirmo con seriedad la pelirrosa desafiando a ese hombre con la mirada-

Los ojos del pelirrojo menor se agrandaron por este comentario. El en su mente siempre pensó lo mismo que Sasori, ¿pero que mas podia hacer?, el era un niño despues de todo, dependía de un adulto lo quiera o no y ella, la pelirrosa a la que llamaba madre, era la unica que alguna vez le abrazo con ese incondicional cariño y amor, solo en ella confiaba, solo con ella quería estar hasta que ella misma se lo permitiera y luego, con el dolor de su alma, si llegaba un hombre a su vida él se iría dejándole libre, la quería y queria verla feliz

Si quieres… deja ir…

- vamos Sakura, no me digas que prefieres a ese mocoso que a un hombre–menciono con superioridad acercándose peligrosamente a la pelirrosa bajo la molesta mirada del pequeño pelirrojo quien estaba dispuesto incluso a morder a ese hombre si tocaba a su madre-

- cuando veas a un hombre de verdad presentamelo–le miro con ojos desafiantes, entrecerrados, así causando cierto enfado en el hombre de cabello rojo quien se acerco mas a ella agarrándola por la cintura y por defecto, haciendo que soltara la mano del pequeño pelirrojo-

- sí que te haces de rogar Sakurita–volvió a hablar en su tono sexy al momento de abrazarla y pegarla mucha más a su cuerpo-

- es tu fin, soltaras a mi mamá bastardo, de una buena vez y para siempre-pensó el pequeño con su aura maniaca reluciendo a todo su esplendor, estaba dispuesto a golpear a ese hombre donde él sabe que más le duele a los hombres con tal de que soltara a su mamá-

- de-sa-pa-re-ce-te–le deletreo silaba a silaba lo más claro que pudo, intentando zafarse del agarre de Sasori, pero como la tenía más fuerza que ella, no lo lograba como queria-

- no corran… tan… rápido–expreso con el aliento entrecortado el azabache quien se sujeto en sus rodillas respirando hondo para luego mirar la escena protagonizada por el pelirrojo y la pelirrosa-

Su estomago se apretó de manera impensable, al igual que su ceño. Ella no parecia a gusto en los brazos de ese tipo, cosa que le devolvió un poco la calma, pero sin saberlo avivaba sus celos. En su subconsciente, esa mujer era solo de él, solo para él y la compartiria solamente con el pequeño hijo de ella, otros hombres deberían tener sus manitas fuera de lo que ella representaba como mujer.

- Sasuke –susurro asombrada la pelirrosa, se habia olvidado completamente de su acompañante, dio gracias al cielo porque apareciera en el momento mas oportuno que podía hacerlo- disculpa eso–dijo con una gota estilo anime en su cabeza separandose de Sasori con nerviosismo, pero más nerviosa se puso al ver como ambos hombres se miraban con total reto en sus ojos-

- no es problema, descuida –expreso el azabache sin en ningún momento apartar su mirada de Sasori mientras que este solo le miraba con extrañeza- cabello rojo… quizás él… él sea… -pensó apretando los dientes y los puños al momento de ver al pequeño pelirrojo quien veia con algo de asombro la escena- no se parecen demasiado, pero no cabe duda que un aire de parecido tienen esos dos-volvió a pensar el Uchiha sintiendo como nuevamente su estomago se apretaba, no sabía porque, si ella no significaba, supuestamente, nada para él, ¿entonces porque?, ¿Por qué tenía esa manía de protección para con la pelirrosa?-

- ¿Quién será este tipo?, no me gusta nada que acompañe a MI Sakurita -pensó con completo disgusto el pelirrojo mayor quien luego se asombro de ver los ojos negros de ese sujeto y ver que ellos y los ojos del pequeño eran perfectamente iguales, frios e inexpresivos-y tu, ¿Quién eres?– pregunto serio, temiendo la respuesta, si su corazonada estaba completa, su oportunidad con Sakura se volvía casi nula-

- Sasuke Uchiha–hablo con indiferencia el azabache sin tener el mas mínimo gesto de cortesía con el pelirrojo, aun estaba en su mente la imagen de el pegado a la pelirrosa, aunque no supiera porque, eso le molestaba como no tenian idea-

- encantado, me llamo Sasori No Akasuna, el novio de Sakurita–sonrio de la forma más torcida que pudo mientras abrazo a la pelirrosa por sobre los hombros, queria provocar a ese tipo por el tan solo hecho de haberle separado de la pelirrosa, tenia que ver su cara cuando dijiera esa frase-

- ¿novio de Sakura?, pues no lo parece cretino, ella no estaba muy a gusto contigo, además le dice Sakurita, vete al diablo maldito engendro -volvió a pensar con los puños apretados, claro, disimulándolo muy bien con su sonrisa de superioridad, aunque la mueca se volvio algo maniaca a los ojos de la pelirrosa-

Momento…

"yo sé que Sasori y mamá se separaron por mi culpa"

Sasori… si, estaba seguro que había escuchado ese nombre. Se le apretó aun más el estomago, él, ese hombre era el motivo del llanto del pequeño pelirrojo y la razón del porque la pelirrosa se resistía tanto a la idea de dejarse llevar por los sentimientos.

Sin haberlo conocido antes ya odiaba a ese sujeto

- no te le acercaras a mi mamá otra vez bastardo, tomare medidas drásticas, siempre quise probar el plan F del listado de cosas humillantes que pude hacerle a Sasori-penso con la misma mueca maniaca que el Uchiha tenia, el tambien era hombre despues de todo, aunque tuviera 9 años el también podía defender a su madre y separarla de los bastardos que la pretendieran-

Como quien no quiere la cosa y sin que nadie se diera cuenta, Satoshi se acerco a Sasori disimuladamente, hasta que el azabache se percato de la presencia del niño casi al lado del pelirrojo. Este hizo como que se tropezaba y caia, como efecto, se sujeto a lo primero que pudo agarrar, y claro, lo primero que "encontro" fueron los pantalones del pelirrojo mayor, así jalándolos hasta abajo, dejando a la vista publicacde todos, los boxers rojos ajustados que Sasori usaba y el quedando en el suelo con los pantalones en sus manos.

La sonrisa torcida del pequeño solo era vista en su interior ya que por fuera sonreía nerviosamente con una gotita en la cabeza mientras un "ups" salio de su boca. Cuando todos pudieron procesar por fin lo que pasaba, la pelirrosa se coloreo completamente de rojo y el azabache quedo con la frente azul y ojos de puntitos, no queria ver eso en su vida.

- ¡oye maldito mocoso!–Se quejo el pelirrojo mayor mirando asesinamente al pequeño sin recordar el detalle que sus pantalones aun seguian en el suelo-

- lo lamento Sasori–se disculpo en tono muy sarcastico y con sonrisa de burlona al momento de pararse del suelo y mirar al pelirrojo mayor-

- ¡uno de estos días ya veras como me las pagas!–amenazo el pelirrojo mayor al pequeño fulminándolo con la mirada y levantando un puño amanazantemente-

- ¡Kyyyyyaaaa! –escucharon el grito de la pelirrosa quien tenia todo el rostro rojo mas luego sintió sobre sus ojos las manos del azabache Uchiha quien se los tapo para su fortuna- jamás podre volver a ver a un hombre desnudo en mi vida -se lamento internamente la pelirrosa quien lloraba dramáticamente en su interior agradeciéndole al Uchiha por taparle los ojos- de todas formas ni que no hubiera visto a Sasori antes desnudo o a algún hombre que valiera la pena-ahora se quejo internamente, después de todo, ella era una mujer de 23 años y tenía algo de experiencia con los hombres-

Las carcajadas de todos alrededor se hicieron presentes, tanto de los niños que pasaban a quienes sus madres les cubrían los ojos, asi como los hombres y adolecentes que también pasaban se quedaban riendo a carcajadas del pelirrojo quien aun tenía los pantalones abajo.

- oh no….–susurro al momento de darse cuent del espectaculo gratuito que estaba dando y se agacho intentando ponerse sus pantalones antes de llamar más la atencion, si es que eso era posible, mas con el nerviosismo y su roja cara, no procesaba como hacerlo adecuadamente-

- ¡te quedan muy bien Sasori! ¡A mi tambien me gusta el rojo! ¡Pero no en mi ropa interior!–se reía a carcajadas el pequeño haciendo que las carcajadas de todos aumentaran de tono, estaba demasiado feliz por al fin haber podido humillar a ese sujeto, claro que no se dio cuenta del mal rostro que este tenía cuando por fin pudo ponerse bien el pantalon-

- ¡tu maldito mocoso! ¡Te enseñare a no hacer más jugarretas!–grito exasperado el hombre de cabello rojo quien levanto el puño con toda la intencion de golpear al pequeño, ese niño ya había sobrepasado muchas veces su paciencia y esta era la gota que rebalso el baso-

- ¡Satoshi!–grito alarmada la madre de cabellos rosas quien se lanzo abrazando de forma protectora a su niño, estaba muuy bien dispuesta y preparada a recibir el golpe, el cual nunca llego, ambos se dieron cuenta de ello y al mirar a Sasori solo vieron la espalda del azabache Uchiha quien estaba de espalda a ellos y frente a Sasori, habia agarrado su puño antes de que este siquiera les tocara-

- atrévete a tocarles un solo cabello inútil–espeto con odio el azabache, no dejaría que ese tipo, al cual apenas conocia, le hiciera daño a esas dos personas, mas del que quizá antes ya les había hecho, no a ellos, se habían ganado un lugar demasiado especial en su corazon y no los veria sufrir si el podia hacer algo por ello-

Ese tipo no merecía ser llamado padre…

- ¿quién te crees que eres tu maldito bastardo?–Pregunto el Akasuna con el ceño completamente fruncido, ese sujeto no era nadie para entrometerce en los problemas que ellos tres tenían pendientes-

- un hombre, no como tu maricon del demonio golpea niños y mujeres, si quieres pelear con alguien, que sea de tu talla, porque a ellos no los tocas, eso claro si puedes pelear conmigo–amenazo serio el Uchiha soltando el puño del pelirrojo y mirandole de manera amenazante, no, estaba decidido, no les tocaria ni un pelo a esos dos-

- Sasuke nos defendió-sonrió agradecida la pelirrosa quien aun seguia abrazando a su pequeño, algo más tranquila, no sabía porque, pero el Uchiha le daba una sensacion de seguridad que antes no había experimentado, confiaba plenamente en él-

- tío Sasuke nos defendió-sonrió de la misma forma el pequeño pelirrojo mirando la espalda del Uchiha, anoto en su mente jamas hacerle bromas a él, despues de todo cualquiera que s enfrentara a Sasori, para el era una gran persona-

- no te metas donde no te importa estupido–se defendio enseguida el pelirrojo mayor quien estaba completamente furioso, ese sujeto no tenia por donde meterse en la vida suya y de esas otras dos personas-

- vete antes de que llame a la policia cretino, no me ensuciare las manos con basura–espeto aun mas furioso que el mismo Sasori al momento de lanzar su amaneza, siempre ha sabido que tenia las de ganar con ese sujeto mientras no le atacara directamente-

- bastardo –susurro de forma completamente frustrada, mas luego su mirada se poso en la pelirrosa quien estaba tras el azabache mirandoles aun con asombro a ambos- si todavía quieres a un hombre de verdad y no a un niño, ya sabes, puedes venir conmigo, pero sin mocosos–le reclamo inmediatamente el pelirrojo quien se dio media vuelta caminando entre la multitud que se había formado por el espectaculo y perdiendose por fin entre la gente-

"siempre somos un problema para nuestros padres"

"puedes venir conmigo, pero sin mocosos"

"yo sé que Sasori y mamá se separaron por mi culpa"

Aquellas frases hicieron eco en su cabeza, que estupido, ese pequeño pelirrojo, alegre y a la vez maduro, no podía haber sido asi de la nada, debia ser fuerte, adopto esa forma de ser solamente para no preocupar a su madre y quitarle problemas y dolores de encima. Pero en aquella ocasión cuando la fiebre domino al pequeño pudo ver todo el sufrimiento que ese pequeño experimento hace mucho, toda esa tristeza que lo embargaba y toda esa culpa que tenía guardado en su pequeño corazón por culpa de ese remedo de hombre. Aquella pelirrosa hacia lo mejor que podia por darle la misma felicidad que ese niño le entregaba, había hecho un trabajo perfecto en educarlo y se llevaba merito por haberlo logrado sola, pero no era fácil, no con esa sombra por detrás.

- infame…-pensó con ira en su cuerpo el azabache, tenía el estomago más que apretado, retorcido, jamás pensó que hubieran hombres tan malditos como esos para no saber cómo querer a un niño-

- jamás, solo quiero olvidarte de una vez por todas -penso la pelirrosa quien abrazo aun mas frente a su pequeño pelirrojo- no me vuelvas a asustar mi niño… por favor… no me asustes otra vez–hablo la mujer quien al abrazar al pequeño escondio su cara en el cuello y hombro de Satoshi así dejándose llevar, nuevamente, por las malditas ganas de llorar-

- mamá… no llores… vamos no llores–pidio el pequeño ojinegro quien abrazo a su madre y comenzó a sobarle la espalda bajo la furiosa mirada del azabache Uchiha-

- ¿les hizo algo?–pregunto Sasuke agachandose hasta donde ellos estaban, temia que algo les hubiera hecho antes de él llegar, si era asi saldria corriendo a perseguir a ese tipo-

- no es nada, solo me asuste–nego con la cabeza una vez se separo un poco del pequeño pelirrojo, intento sonreír, pero las mejillas de ella tenian marcar de lagrimas mientras aun salían alguna aisladas de sus ojos-

- lo prometiste mamá, no volverias a llorar por él, deja de llorar… por favor mamá–pidió el pequeño con el corazón casi destrozado, él en su corazon sabia muy bien que tenía tanta culpa como Sasori del llanto de su madre, cosa que le dolía demasiado aun-

- no volver a llorar por él… tal vez… ella aun* -pensó el Uchiha frunciendo levemente el ceño y apretando un poco los puños-

"yo sé que Sasori y mamá se separaron por mi culpa"

"mamá aun sufre mucho por él"

Por fin creyó conocer a aquella persona que odio por el tan solo hecho de lastimar no solo al pequeño niño, sino por hacer llorar a esa mujer, perfecta en todo sentido, desde lo mental hasta lo físico y sentimental, siempre tan ella, se aseguraria de que ese infame de Sasori no se acercara nunca más a la pelirrosa.

SU pelirrosa

- toma, no es bueno que llores en frente de tu hijo, lo lastimas mas de lo que crees–ofreció enseguida el azabache quien le paso un pañuelo a la Haruno quien acepto de inmediato secándose las mejillas y los ojos-

- gracias–agradeció devolviendo el pañuelo una vez cumplio su objetivo, de igual forma, el Uchiha le estiro la mano ayudándole a colocarse de pie-

- tenia cabello rojo… él era el padre de Satoshi-pensó con algo de duda el Uchiha, si, tenía una mezcla de rasgos muy particular, pero el niño no se parecia mucho físicamente a al pelirrojo ni siquiera lo hacía mucho a su madre, solo por el cabello se deducia, pero los ojos, esos ojos negros no eran tan comunes como se pensaba-

Sus mismos ojos negros era lo que ese niño tenía

- perdón… pero aun tengo hambre–sonrió de forma nerviosa el pequeño pelirrojo tomándose el estomago al tiempo de que ahora no solo el de él sono, sino que tanto el del azabache y la pelirrosa lo hicieron, así soltando los tres una leve risilla-

- está bien, vamos a comer algo–sonrio algo más tranquia la pelirrosa tomando la mano del pequeño quien sonreía con gratitud porque no le negaran el alimento-

- ¡Qué bien! Muero de hambre–expreso divertido, incluso ya tenia su menu pensado en la mente, no era de platos caros asi que con algo que tuviera arroz le bastaba-

- ese es el cariño de mamá, calido y tierno-sonrio de medio lado el azabache quien miraba a la madre pelirrosa y el pequeño pelirrojo con una tenua sonrisa sincera en su rostro-

- pero… ¡Sin correr!–le regaño severamente colocando una de sus mejores caras asesinas, incluso el diablo se asustaría de su cara de maniaca, tanto fue el miedo que el pequeño solo asintió varias veces con la frente sombreada de azul-

- si… tierno como una serpiente –penso sarcastico el Uchiha, bueno, de alguna parte tenía que haber aprendido el pequeño a colocar caras de maniaco sicopata, ¿no?-

OoOoOoO

Despues de ir a comer, ya se hacía bastante tarde, era invierno por lo que oscurecía algo más temprano. El frio se sentia, ambos iban ya abrigados con chaquetas al igual que el pequeño, realmente le envidiaban, de niño no se siente frio puesto que tienes tanta energia que al moverte te mantienes caliente.

Llevaban un buen rato caminando, Satoshi corriendo y saltando como cualquier niño, subiéndose a cada cosa que podía, desde escalones hasta rocas que se encontraban por alli. Ella lo veía fascinada y Sasuke iba pensativo, de vez en cuando veia a Satoshi, aunque la mayor parte de su atención se la llevaba Sakura a quien veía de reojo disimuladamente, o se ponia a pensar en alguien "relacionado"a Sakura, aquel pelirrojo que se presento como...

"Sasori No Akanusa, el novio de Sakurita"

- Sakura… ¿realmente él es el padre de Satoshi?... ¿realmente él te importa tanto como para llorar y sufrir por ese sujeto?.. y sobre todo… ¿Por qué me importa tanto?, reaccione a defenderla, como hombre no me gusta ver como golpean a las mujeres, pero no lo hice solo por eso, me preocupo, realmente me preocupo, quería proteger a Sakura y a Satoshi… no… no quería protegerlos, sin saber porque siento la necesidad de hacerlo, pero… ¿Por qué?-pensaba para si mismo el Uchiha, cada vez tenía más preguntas pero las respuestas no las encontraba en ningún lado, no había tenido mucho tiempo para pensar en sus dudas esos días, el día del accidente estaba decidido a hablar con la pelirrosa, pero la ocasión no se había dado, seguía confuso al recordar el parque de diversiones, pero no se animaba aun a interrumpir aquel grato momento en que los tres estaban tan cómodos-

- ¿sucede algo Satoshi?–Escucho la pregunta de la pelirrosa al tiempo que ambos dejaban de caminar y miraron al pequeño pelirrojo quien se quedo quieto mirando al cielo distraidamente-

- agua–dijo a modo pensativo el pequeño pelirrojo quien miraba las nubes negras en el cielo-

- ¿quieres agua?–Pregunto el azabache al momento de que Satoshi se llevo una mano a la cabeza sin dejar de mirar el cielo-

- no, digo que va a comenzar a llover–menciono el pequeño quien se quedo inmovil en medio de la calle dejando a los dos adultos marcando ocupado con su afirmacion-

De la nada y como le pequeño lo dijo, comienza a caer agua lluvia del cielo como si fuera el diluvio. Todos quienes transitaban en la calle corrian bajo techos o entaban a alguna tienda para resguardarse de la lluvia, y otros más afortunados, sacaban sus paraguas, entre estos afortunados, no estaban nuestros amigos. Antes de mojarse mas el Uchiha tomo la mano de la pelirrosa y comenzó a correr bajo el techo cercano que tenia una tienda que estaba cerrada, ambos seguidos del pequeño pelirrojo quien se resguardando con ellos. Ambos veian la lluvia soltando un enorme suspiro, ya se hacían a la idea de tener que quedarse alli un buen rato, cosa que no era muy alentadora, solo el Satoshi estaba feliz y alegre por la lluvia, tanto asi que salio del techo para jugar bajo la lluvia pisando cada posa que se pudiera encontrar.

- ¡Satoshi ven que te vas a resfriar!–Llamo la pelirrosa colocando solo su mano izquierda alrededor de su boca para que el pequeño le escuchara, pero se coloreo de azul al igual que el azabache al ver la tétrica mirada que el pelirrojo puso cuando miro a ambos-

- sus manos–susurro con la voz mas tetrica que encontro, ya era un reflejo condicionado en el-

- ¿Qué?–Preguntaron ambos adultos quienes no le escucharon ya que el sonido de la lluvia desvió la voz del pequeño sin que pudieran entenderle nada-

- sus manos–volvió a repetir con su voz mas tetrica solo que mas fuerte dejando ver su sonrisa sicópata y ocultando sus ojos bajo el fleco de su cabello el cual estaba mojado por la lluvia-

- nuestras manos –repitieron ambos sin procesar de primer momento, pero al instante ambos miraron sus manos dándose cuenta de que efectivamente las tenian tomadas, desde el momento que el Uchiha tomo la mano de la pelirrosa jalandola hasta debajo del techo donde se resguardaban que no se habían soltado las manos- l-lo siento–tartamudearon ambos soltándose las manos lo mas rápido que podían y distanciándose lo que mas pudieron, la pelirrosa porque estaba demás totalmente sonrojada y quería ocultar su sonrojo, pero en cambio Sasuke solo con un leve y apenas perceptible rubor, imitando el acto de la pelirrosa y escondiendo su vista de los ojos verdes de la chica-

- ahora que recuerdo… ¡Satoshi es en extremo celoso!-recordo el azabache al momento de mirar al niño quien seguía con la mirada baja y una sonrisa de medio lado, cosa que lo hizo pasar saliva con dificultad al pensar en las terribles, dolorosas o humillantes cosas que a partir de ese momento le haría vivir el pequeño-

- Sa-Satoshi… hijo… n-no fue a propósito… ¿sabes?–hablo de forma sumamente nerviosa la pelirrosa, sabía que ese niño no le haria nada a ella, pero se desquitaria con el azabache, ella también notaba los muy obvios celos del pequeño para con ella-

- saben algo… se veían muy lindos juntos–sonrio al momento de levantar la cabeza con una enorme sonrisa y ojos totalmente brillantes, sin intencion alguna de engaño o sarcasmo, eran palabras dichas por unos ojos totalmente sinceros-

- ¿Cómo?–preguntaron ambos adultos asombraros, mirandose entre si y luego mirando al pequeño sin que este cambiara su expresión en ningun momento-

- que se veían muy lindos juntos, tomados de la mano–explico el niño aun sonriendo, esa cálida e inocente sonrisa que un niño tiene al ver a las personas que mas quiere, esa misma sonrisa que ahora le dirigía no solo a la pelirrosa, sino que al azabache-

- Satoshi…-susurro asombrada la pelirrosa no creyendo las palabras del niño, usualmente quien se atreviera a tocarla, ese niño le haría la vida imposible-

Miro al azabache al mismo tiempo que este le miro a ella. Los ojos de ambos chocaron al momento de que sonrojaron levemente otra vez y por un instante. El azabache sonrió de medio lado, jugaría a intentar quemarse, no perdía nada ya en ese momento con hacerlo.

Igual que durante los concursos de la escuela, que en aquel parque de diversiones y en algunos de sus sueños, tomo el mentón de la pelirrosa y se acerco a su rostro posando sus labios sobre los de ella.

No había más que un casto beso, no eran unos exhibicionistas ni querían perturbar mas la mente de ese niño que sabían les veía, mas aun asi la pelirrosa tambien cerro los ojos correspondiendo el beso del azabache, solo por un instante, dejandose llevar por los latidos de su corazon.

Al separarse, se sonrojo a más no poder, pero luego miro nerviosa al pequeño pelirrojo y asombrada de ver lo que veía, pues el niño aun les miraba con esa enorme sonrisa, esa que siempre solo le dedicado a ella. Sintio el brazo del Uchiha pasar por sus hombros y abrazarla atrayéndola hasta el, sin que en ningún momento, el pequeño dejara de mirarlos con esos brillantes ojos de felicidad.

- hacen linda pareja–hablo sonriente el pequeño, muy maduro para su edad-

El sabía que su madre, desde hace algún tiempo, sentía algo por ese hombre aun cuando ella misma no lo supiera, no era tonto, conocía a la pelirrosa desde siempre y sabia muy bien su actuar con los hombres, actuar que era mucho más cercano con el azabache. Deseaba verla feliz, sonriente, deseaba ver sus ojos brillar de amor como alguna vez brillaron por Sasori y como ahora vio que volvían a brillar por ese hombre, por Sasuke. Solo queria que no estuviera sola, haría cualquier sacrificio por ello, cualquiera que fuese, aun si… debia nuevamente marcharse para que ambos fueran felices.

Si quieres… deja ir…

- Satoshi…-pensó más que asombrado el azabache, notando como la mirada del pequeño que en un momento estaba encendida de inocente felicidad mirandoles a ambos, en un segundo dejo de brillar cuando bajo levemente el rostro-

No duro demasiado, el mismo niño no era tonto, solo se dio vuelta para nuevamente comenzar a chapotear en las posas, pero su mente guardaria ese momento para siempre. No entendía porque reacciono así luego de que el mismo los incito a ambos a acercarse, veia los ojos de la pelirrosa los cuales brillaban de alegría acurrucándose en su pecho y mirando al pequeño.

Él tampoco era tonto…

No tardo en averiguar la razón…

"yo sé que Sasori y mamá se separaron por mi culpa"

Esa frase era la clave de todo, desde los constantes celos y sobreprotección del pequeño hacia la pelirrosa hasta él hecho de que el pequeño no quisiera causar más problemas. Tenía la vaga idea del pasado de ellos dos, no sabía con exactitud qué era lo que paso, pero con lo que sabía le bastaba y le sobraba para saber y entender lo que sentía por ese par, el resto, cada detalle lo dejaría para más adelante, solos se delatarían sin que tuviera que presionarlos, solo el tiempo le daría las respuestas que quería así como ahora sabia las razones del porque se había apegado tanto a ellos dos.

Su constante concentración en cada movimiento de la pelirrosa

La razón del porque disfrutaba tanto la compañía de ese niño

El porqué no le gustara verlos sufrir, ni a ella ni a ese niño

Los amaba, a ambos, si, ese era el motivo de todo

- no dejare que sufras solo Satoshi, ni dejare que vuelvas a llorar por nada Sakura, yo los voy a cuidar, yo los voy a proteger, no los dejare solos-pensó decidido el azabache quien abrazo mas ligeramente a la pelirrosa contra él mientras ambos seguian mirando jugar al pequeño pelirrojo-

Ellos se habían vuelto lo único más importante y valioso que le quedaba a él en la vida