Como cada martes, aqui estoy de regreso con un nuevo capitulo. Mil gracias por todos los reviews que me han mandado y por poner la historia como favorita. De veras que se siente tan bonito.

Bueno mejor no me pongo melancolica y los dejo leer.


Ya era sábado, lo cual significaba que era el cumpleaños de Harry. Ginny aun no dejaba de pensar en lo que había dicho el día anterior y la reacción de Harry. Era como si los dos estuvieran asustados al aceptar que tenían un hijo en común. Ella siempre trataba de poner una barrera entre ellos diciendo, una y otra vez, que el bebé era únicamente de ella. Pero el día anterior, abrió un poco esa barrera ¿Qué iba a pasar ahora? Desde que salió de la oficina de Harry, ya no lo volvió a ver, pero era obvio que lo vería en la fiesta.

La celebración se llevaría a cabo en la mansión de Sirius, ahí es donde se celebraban las fiestas desde que Harry había derrotado a Voldemort. Todo era muy elegante y Sirius no escatimaba en los gastos para la fiesta de su ahijado. Aunque para él también fueran de lo más aburridas, pero eso jamás se lo diría a Lily.

Ginny no tenía idea de que le podría regalar a Harry por su cumpleaños, él ya tenía todo prácticamente. Así que, durante toda la mañana se dedico a buscar un regalo especial. Pero para la hora de la comida, aun seguía sin encontrar nada. No se atrevía a llegar a la fiesta sin un regalo. Sabía por Lily que Harry siempre recibía regalos muy valiosos, como relojes costosos, carteras importadas, libros de ediciones especiales, reliquias familiares…

- Reliquias – exclamó sentada frente a la heladería de Florean Fortescue en el Callejón Diagon.

Lily le había platicado que el cuento que más le gustaba a Harry de niño, era el cuento de los tres hermanos de Beedle el Bardo. Así que se levantó con su cono de vainilla y se dirigió a comprar lo que tenia en mente.

Harry se arreglaba la corbata frente al espejo. Otro cumpleaños en medio de una fiesta, debería de sentirse feliz porque la mayoría de sus cumpleaños habían sido celebrados únicamente con un pastel y muchos entrenamientos.

No había dejado de pensar en Ginny. Desde que la había encontrado embarazada quería que ella aceptara que él era el padre de su hijo, y lo que había ocurrido el día anterior, lo dejó sin habla. Lo cierto es que le había encantado como había sonado de sus labios el "tu hijo".

- Harry – entró Lily sin tocar – Ginny aun no ha llegado.

- ¿Le diste bien la dirección?

- Claro que se la di bien ¿Y si le paso algo? – Le dijo preocupada – ve por ella, por favor.

- Me dijo que hoy tenía algo que hacer y después iría a casa de sus padres. No te preocupes, ya llegará.

- ¿Tu conoces a sus padres?

- No. Al parecer no quieren conocerme – mintió – porque embaracé a su única hija.

- Deberías presentarte y decirles que te vas a hacer responsable.

- Ginny me dijo que les diéramos tiempo – volvió a mentir – ella me dirá cuando es que me tengo que presentar ante ellos.

- Lily, ya llegó Ginny – le dijo James.

- ¡Excelente! Vas a ver lo hermosa que se ve con el vestido que le compré – le dijo a Harry.

Y Harry le dio toda la razón a su madre. Mientras bajaba la lujosa escalera de la mansión Black, veía a Ginny saludar a las personas a quienes Lily les presentaba. Se veía increíblemente hermosa con su vestido de maternidad.

Ginny vio de lejos a Harry quien platicaba con unos adultos que no conocía. En realidad, a la mayoría solamente los había conocido por libros o periódicos. Pudo darse cuenta que había unos cuantos jóvenes, pero todos igual de bien portados que sus padres o tíos, o tal vez abuelos.

Se acercó a la mesa de aperitivos, la verdad es que todo lo que había comido le parecía delicioso, así que cada vez que Lily la soltaba para revisar algo de la fiesta, aprovechaba para comer algo.

- Estos fueron mis favoritos – le dijo un anciano a un lado de ella mostrándole un canapé.

- Profesor Dumbledore – se sorprendió Ginny – señor, un gusto. Mi nombre es Ginevra Weasley.

- Si, sé quien eres – le dijo Dumbledore con una sonrisa.

- ¿Cómo?

- Lily me ha contado mucho de ti, más bien, no para de hablar de ti.

- Si, nos hemos llevado muy bien, somos amigas – le dijo con una sonrisa algo apenada.

- Tu eres mucho más que una amiga para ella – se comió un canapé - Me dijo que Harry es el padre de tu hijo.

- Si – se acarició el vientre.

- Será un gran mago o una gran bruja – Dumbledore se volvía a servir mas comida en su plato.

- Profesor ¿puedo hacerle una pregunta?

- Claro.

- ¿Se puede hacer magia tocando la varita pero sin pensar o decir un hechizo?

- ¿Cómo darle una orden a la varita para que haga algo por ti? – Ginny asintió – claro que se puede, solo necesitas un pequeño contacto con ella y te obedecerá. En ocasiones no recordamos el hechizo o no lo sabemos, pero la varita reconoce tu pedido. Se requiere que tengas mucha magia por dentro, no todos los magos o brujas pueden hacerlo, solo los mas poderosos. Harry puede hacerlo.

- Si, lo he visto.

- Yo solo le enseñe a controlarlo. A veces podemos tener problemas al hacerlo, la varita siente tu deseo y lo obedece, aunque en realidad tú no pretendías hacerlo.

Ginny se quedó pensativa acariciándose el vientre. Desde antes de nacer su hijo ya era poderoso, ella muchas veces trató de hacerlo después de la primera vez que vio que lo hizo Harry, y jamás lo logró.

- Hola, pelirroja – la sacó de sus pensamientos Sirius viendo que el profesor Dumbledore ahora se encontraba platicando con otra persona - ¿aburrida como todos los demás? Te presento a mi prima Nymphadora.

- No me llames Nymphadora – le dijo entre dientes cambiando de cabello a color rojo.

- ¿Cómo lo haces? – le pregunto Ginny sorprendida.

- Es metamorfomaga.

- Puedes llamarme Tonks – le sonrió y después le dirigió una mirada ácida a Sirius – ese es mi nombre.

- Wow, es increíble, jamás había conocido a una metamorfomaga.

- ¿Puedo tocar tu barriga? – le pregunto Tonks dando pequeños saltitos y aplaudiendo.

- Claro – le contesto Ginny frunciendo el ceño al ver tan emocionada a la chica, como si nunca hubiera visto a una mujer embarazada.

- Apuesto que quisieras hacer uno de estos con Remus.

- Cállate, Sirius.

- Si te lo quieres comer con los ojos.

- ¿Por qué eres tan fastidioso?

- Ve por él, eres una Black, anda ve y devóralo.

- No le hagas caso – le dijo Tonks a Ginny, quien ya reía divertida por la discusión entre primos – oh se mueve, se mueve, se mueve.

- Quítate – le dijo Sirius quitando la mano de Tonks sobre el vientre de Ginny y poniendo la suya – James tenia razón, se mueve como jugando Quidditch.

- ¿Cómo va a jugar quidditch adentro de la panza, Sirius? Tu y James están chiflados de la cabeza – le dijo Tonks rodando los ojos.

- El único inteligente es Remus ¿verdad? Remus, Remus, Remus.

- ¿Quieren dejar descansar un poco a Ginny? – llegó Harry con un vaso de agua de piña, dándosela a ella – y de paso también a mi hijo.

- Harry, cuando nazca tu hijo, va a ser un merodeador, porque va a ser niño ¿verdad?

- No lo sabemos, Sirius.

- Yo digo que va a ser niña – aseguró Tonks.

- Niña es la que esta platicando con Remus – dijo Sirius burlonamente, Tonks volteó de inmediato hacia donde estaba Remus – es la hija de Trimble, muy guapa por cierto – Tonks, sin decir nada, se fue directo hacia donde estaban ellos con el cabello rojo – buena suerte, prima.

- ¿Cuándo dejaran de pelear tu y Tonks? – le dijo Harry negando con la cabeza.

- Ella y Lily son como mis hermanas.

- Excelente, porque tú hermana Lily te necesita. Esta metida en la cocina regañando a los meseros porque no tratan bien a tus elfos. Lo cierto es que los elfos solamente te quieren obedecer a ti y no a los meseros.

- Eso me pasa por ser el ultimo Black – se fue Sirius dejando a Ginny y a Harry solos.

- ¿Cómo estas?

- Bien, aunque con mucho calor, gracias por el agua de piña.

- Si quieres podemos ir al balcón que da al jardín, para que tomes algo de aire fresco.

- Si buena idea.

Al pasar por el gran salón de fiestas rumbo al balcón, todos los invitados les sonreían amistosamente. Harry no le quería decir a Ginny que su madre se había encargado de decirle a cada uno de ellos, que eran pareja y que iban a tener un hijo. Era por eso que todos los invitados se sentían contentos por Harry, porque por fin, iba a ser feliz con una chica.

Llegando al balcón, Ginny observó el inmenso jardín, en donde también había espacio para una cancha de Quidditch.

- Es enorme – dijo Ginny recargándose en el barandal.

- Si, esta era la casa de un tío de Sirius. En realidad heredó muchas casas al ser el único Black vivo.

- ¿Y él donde vive?

- En Grimmauld Place doce. Ahí ha vivido siempre desde que murió su madre – Harry se puso a un lado de Ginny también recargándose en el barandal – recuerdo que aquí me traía Sirius cuando yo estaba cansado de todo y de todos. Cuando cumplí quince años me regalo una saeta de fuego y lo único que hacia era volar y volar lo más rápido posible para olvidar por un momento.

Ginny observaba como Harry se había quedado viendo el jardín perdido en sus pensamientos. Cada vez le daba más la razón a Harry de haberse ido a vivir a Estados Unidos. Todo a su alrededor en Londres, le recordaba su pasado.

- La saeta de fuego es la mejor escoba que existe.

- ¿Cómo? – Frunció el ceño – Ah, si. Es muy veloz.

- Una vez empecé a ahorrar para comprarme una, pero haciendo cuentas llegue a la conclusión que necesitaba no gastarme ni un solo Knut de mi salario por un año para podérmela comprar – Harry sonrió – así que desistí y con el dinero que tenia ahorrado me compré una recamara y una sala nueva.

- Entonces si que tenias dinero ahorrado.

- Algo. Harry – sacó una cajita de su bolso – tal vez yo no pueda darte un súper regalo como todos los invitados a la fiesta pero…

- No tenias porque molestarte – tomó la cajita que le entregaba Ginny entre sus manos.

- Feliz Cumpleaños.

- Gracias – Harry abrió la cajita encontrando un cordel negro donde prendía un pequeño dije – las reliquias de la muerte.

- Si, me dijo tu mamá que el cuento de los tres hermanos es tu favorito.

- Si – le dijo sonriendo y acariciando el dije - ¿tu crees en ese cuento? ¿Realmente crees que existan esas reliquias?

- Claro que no, es solo un cuento ¿una capa de invisibilidad? – negó con la cabeza frunciendo el ceño.

- Harry – llegó Sirius asustado – Lily se puso mal, James se la llevó a San Mungo.

En menos de un segundo, Harry había desaparecido. Sirius, Remus y Ginny se fueron en el auto muggle de Sirius. Como Ginny no podía ir al hospital por ningún medio mágico y ni Sirius, ni Remus permitieron que se fuera sola, no les quedó de otra que viajar al estilo muggle.

James y Harry estaban totalmente devastados. A Lily ya la tenían que operar de emergencia debido a que el cáncer podría expandirse por todo su cuerpo. Después de revisar los análisis que se había hecho, tenían luz verde para que pudiera entrar en ese momento a quirófano.

Harry se desabrochó la corbata y los primero botones de su camisa. Ya no tenía palabras para tranquilizar a su padre que caminaba de un lado a otro por la sala de espera, y es que la verdad, él se sentía igual que su padre. Metió las manos en sus bolsillos y encontró el dije que le había dado Ginny. Se lo colgó en el cuello por debajo de la camisa y lo acarició sobre su pecho. Sentía como si Ginny estaba en ese momento con él.

Llegaron al hospital. Ginny caminando descalza, porque ya no aguantaba los zapatos, y Sirius y Remus en medio de una discusión.

- ¿Cómo se te ocurrió hacerle un cunfundus al policía de transito, Sirius?

- Lunático, hace muchos años que no manejo mi auto muggle ¿Cómo iba a saber lo que es un límite de velocidad? – Remus negó con la cabeza - ¡James!

- ¿Por qué tardaron tanto?

- ¿Cómo esta Lily? – preguntó Ginny viendo a Harry sentado en la sala de espera.

- Acaba de entrar a quirófano, la van a operar.

- Pero…

- El sanador dijo que si esperábamos más, el cáncer podría expandirse, así que…le van a quitar la matriz esperando que no avance más. Debo ir a la administración para firmar unos papeles – les decía totalmente devastado.

- Te acompaño – le dijo Sirius.

Ginny se acerco a Harry quien estaba sentado con las manos en la cabeza. Se sentó a un lado de él y puso su mano en su espalda.

- Todo va a estar bien – le dijo Ginny. Harry levantó la vista para verla.

- ¿Qué haces aquí? Deberías irte a descansar.

- ¿Tu crees que voy a poder descansar sabiendo que Lily esta en el hospital?

- Gracias, Ginny.

- ¿Quieres que te traiga algo?

- No. Tu también estas cansada – Ginny negó con la cabeza – ya te quitaste los zapatos.

- Bueno…un poquito.

Pasaban las horas y no había noticias de Lily. Remus y Sirius tomaban café, mientras que James no dejaba de moverse de un lado a otro preocupado. Ginny ya no había podido más con el sueño y había terminado dormida sobre el hombro de Harry. Estaba en una posición algo incomoda para su embarazo, pero Harry la rodeó con su brazo dejando que el peso de Ginny quedara sobre su pecho, y al mismo tiempo, le acariciaba el cabello de forma distraída. Tenía la cabeza de Ginny prácticamente sobre su nariz, oliendo el aroma del cabello de ella. Por más que trataba de recordar ese aroma, no lo podía lograr.

Ya eran las cuatro de la mañana, cuando Ginny por fin se despertó. Cuando abrió lo ojos, lo primero que vio fue el dije que le había regalado a Harry y se movía lentamente de arriba abajo, igual que ella. Ahí fue donde se dio cuenta que estaba recargada en el pecho de Harry y ese movimiento no era mas que la respiración de él. Se levantó lentamente pensando que tal vez Harry estaría dormido.

- ¿Dormiste bien?

No, no estaba dormido y pudo sentir sus orejas calientes y coloradas por la vergüenza de quedarse dormida arriba de él, y para colmo, abrazando su cintura.

- Si – lo cierto es que había dormido mejor que nunca - ¿tú dormiste algo? – se levantó acomodándose el cabello despeinado.

- No.

- ¿Qué han dicho los sanadores?

- Nada ¿Tienes hambre? – Ginny negó con la cabeza - ¿Un café?

- No ¿Cómo esta tu papá?

- Preocupado. Ha ido a preguntar varias veces pero no le han dicho nada.

De repente, se abrió la puerta del quirófano y salieron un sanador con una enfermera. Todos se levantaron inmediatamente para estar frente a ellos.

- Todo salió perfectamente. Pudimos intervenir a tiempo, al parecer el cáncer aun no empezaba a expandirse, pero como quiera hay que estar al pendiente.

- ¿Cómo esta Lily? – preguntó James.

- Muy bien, solo adolorida por la operación.

- ¿Podemos verla?

- No, en horas que no son de visita solamente puede estar una persona.

- Yo – dijo James rápidamente.

- Por política del hospital – explicó la enfermera – durante la noche puede estar únicamente una mujer al cuidado de un paciente.

- Pero es mi esposa.

- Lo sabemos, señor, pero son políticas del hospital. Tal vez pueda quedarse su hija – apuntó a Ginny.

- No, ella… - dijo Harry.

- Claro, yo me quedo, cuando sea el horario de visita podrán entrar ustedes.

- Excelente – dijo el sanador – por ahora solo va a estar dormida. Acompañe a la enfermera para que le indique donde llevarla. Nos vemos mas tarde – se despidió el sanador.

- Ginny, estas embarazada, necesitas descansar…

- Harry, estoy bien, además de todos yo soy la única que ha dormido durante la noche. Vayan a dormir un par de horas – les dijo a todos – y por la mañana nos vemos aquí.

- El horario de visitas empieza a las nueve de la mañana – anunció la enfermera.

- Tienen tiempo suficiente para dormir y darse un baño. Lily esta bien – les dijo Ginny al ver que ninguno de los cuatro hombres estaba muy convencido – yo solo estaré al pendiente de si necesita algo.

- Acompáñeme, señorita, le voy a indicar donde esta su madre – le dijo la enfermera.

- Ginny – la detuvo Harry – gracias.

A pesar de haber dormido pocas horas, se sentía muy repuesta. Tenia aun impregnada en su ropa el perfume de Harry ¿Cómo fue que termino durmiéndose en sus brazos? Pero lo peor ¿Cómo fue que le gustó estar entre sus brazos? Volteó a ver a Lily que movió su cabeza y de nuevo regresó su mirada hacia el amanecer que se dejaba ver por la ventana. No quería pensar mas en eso, mejor tenia que pensar en Lily y en su pronta recuperación.

Antes de las nueve de mañana, Ginny moría de hambre, la enfermera le había hecho el favor de darle un pequeño plato de fruta pero eso había sido como un insulto para ella ¿Fruta? Por favor. Al no tener nada más que comer, no le quedó de otra que sentarse a un lado de Lily y comerse los pequeños pedazos de fruta que solo le hacía cosquillas en la panza.

- ¿Fruta?

- Lily ¿Cómo te sientes? – se levantó Ginny de inmediato.

- Creo que mejor que tu, al menos yo no quiero matar a la enfermera.

- Me dijo que era nutritivo para el embarazo – bufó.

- Seguro Harry le hizo un imperius y la mando con fruta – empezaron a reírse las dos.

Así las encontraron James, Harry, Sirius y Remus. James inmediatamente abrazó a Lily dándole besos por toda la cara.

- ¿Cómo te sientes, Lily? – le pregunto Remus.

- Bien, solo me duele un poco la herida.

- Nos diste un susto – le dijo Sirius.

- El sanador dijo que todo había salido muy bien, mamá – le dijo Harry acercándose a Ginny.

- Mi amor, tuve tanto miedo – le dijo James.

- Lo sé, mi amor, cuando supimos de mi operación, siempre estuve preocupada por ti.

- ¿Y yo? – Dijo indignado Harry - ¿pensabas que yo no iba a preocuparme mientras te operaban?

- Si, pero sabía que Ginny iba a estar a tu lado.

- En eso tiene razón Lily – dijo Sirius – lo malo, James, es que por mas que Remus o yo te hubiéramos abrazado y acariciado tu cabello, no creo que eso te hubiera tranquilizado así como Harry…

- Bueno – interrumpió Harry - será mejor que dejemos descansar a mamá. Ginny ¿has comido algo?

- Fruta.

- ¿Fruta? – Preguntó asombrado Harry, Ginny solo se cruzó de brazos – me da gusto, pero te llevo a que comas algo más.

- No, mejor quédate con tu mamá, yo me puedo ir sola en un taxi.

- De ninguna manera – dijo Lily – yo estoy bien, además tengo a tres monigotes conmigo. Harry, lleva a Ginny a que coma algo y después a su casa para que descanse.

- Vendré mas tarde, Lily.

- Gracias, Ginny, gracias por quedarte conmigo durante la noche.

De regreso, Ginny se sentía tan cansada que prefirió tomar el desayuno en su casa. Además, aun vestía con el elegante vestido que Lily le había comprado para la fiesta y el peinado lo tenía hecho un desastre. No estaba de humor para desayunar en un restaurante.

Así que Harry, como agradecimiento a que se haya quedado durante la noche con su madre, se ofreció a prepararle el desayuno mientras ella se daba un baño y se cambiaba de ropa.

Para cuando Ginny bajó a la cocina, olía delicioso. Otra cosa que no conocía de Harry: cocinaba riquísimo, tal como lo hacia Lily.

Harry volteó a verla y sonrió al instante. Vestía con una pijama de borreguitos, pero no le alcanzaba a cubrir todo el vientre. El cabello lo traía aun mojado y calzaba unas pantuflas de lana.

- Espero que te guste.

- Huele delicioso – Ginny se sentó a comer – y sabe delicioso.

- Me imagino que pasaste mal la noche – Ginny tuvo ganas de decirle que al contrario, había dormido mejor que en días anteriores – has de estar muy cansada.

- No te preocupes, últimamente he dormido mal.

- ¿Por qué?

- El bebé se mueve mucho, ya no se que hacer, Hermione me dijo que le pusiera música relajante, pero…simplemente no deja de moverse.

- Tenemos que preguntarle al sanador.

- Ya lo hice – le dijo llevándose otro bocado a la boca.

- ¿Cuándo?

- En la revisión que tuve hace días.

- ¿Por qué no me lo dijiste? Quiero acompañarte en cada revisión.

- No me habías dicho – Harry rodó los ojos.

- Pues te lo digo ahora. En fin ¿Qué te dijo?

- Que era normal que se moviera mucho, solo que tratara de calmarme.

- ¿Calmarte porque? ¿Has tenido algún problema o algo? – Ginny negó con la cabeza sin mirarlo – Ginny ¿te pasa algo?

Ginny dejo su cubierto en la mesa y lo vio de frente.

- Mi hermano Bill va a casarse.

- ¿Y?

- Mis padres están algo preocupados porque…bueno porque…eso significa que habrá reunión familiar. Todos los Weasley reunidos – Harry la vio sin entender todavía – mis padres están preocupados por mi tía Muriel.

- ¿Con la que vivías en Estados Unidos?

- Si, ella.

- ¿Y porque están preocupados por ella?

- Es que…ella es muy tradicionalista y es la que mantiene el estatus de la familia Weasley.

- Ginny, explícate por favor – le dijo Harry al no entender nada.

- Mis padres están preocupados que cuando mi tía Muriel se entere de que estoy embarazada sin casarme quiera repudiarme de la familia.

- Pero eso es absurdo.

- No conoces a mi tía. Me embaracé por medio de la inseminación artificial, un método muggle. Ya hablé con mis padres de que no se preocupen desde ahora. Tienen pensado viajar a Francia antes del nacimiento del bebé para ir a pedir la mano de Fleur, la novia de Bill. Al parecer mi tía no va a poder ir, así que eso dará más tiempo.

- ¿A ti te preocupa que seas repudiada de tu familia?

- A mi me da igual, pero a mis padres no. Hace siglos que no se hace eso en la familia. Es peor a ser una squib. Me preocupa que mis padres estén así, porque les duele que su única hija sea la primera repudiada en siglos.

- ¿Por qué no les dices la verdad?

- Porque me van a querer casar contigo antes que mi hermano con su novia – negó con la cabeza – no, cuando le dije a mi familia que había sido inseminación se quedaron tranquilos. Con mi tía no había problema, casi no la veíamos, pero con eso de que a mi hermanito le entró la idea de casarse – suspiro – no me esperaba que hubiera reunión familiar tan pronto.

- No te preocupes, todo saldrá bien. Por lo pronto, tienes que estar bien por nuestro hijo.

Ginny terminaba su desayuno casi con los ojos cerrados por el sueño. Harry le dijo que se fuera a dormir y que él se encargaba de limpiar la cocina y cerrar la casa al salir. Ella aceptó de inmediato y subió a su habitación, pero de nuevo, no podía dormir a pesar de lo cansada que estaba. Ponía almohadas por donde sea para poderse acomodar, pero nada le servía. Como deseaba dormir como lo hizo apenas unas horas atrás. Se levantó aventando una almohada por la frustración de darse cuenta que había dormido sobre el pecho de Harry y eso le había parecido sumamente reconfortante.

Harry escuchó un golpe sobre el techo, así que subió para cerciorarse que Ginny estuviera bien.

- ¿Ginny? – subía las escaleras.

- ¿Qué pasa?

- ¿No te has dormido? – le pregunto Harry recargándose en el muro de la puerta de su habitación.

- No puedo – le dijo volviendo a acomodar todas las almohadas de diferente manera.

- Escuche un golpe.

- Aventé la almohada sobre el tocador y se cayeron mis cremas. Malditas almohadas – se quejaba tratando de acomodarlas en su espalda.

- Déjame ayudarte.

Harry le acomodaba las almohadas de diferente manera pero, cuando por fin lograba tener una posición cómoda, el bebé empezaba a moverse y le hacia presión sobre el vientre, haciendo que de nuevo tuviera que cambiar de posición.

- Me rindo.

- ¿Así has estado estas noches? – Ginny asintió – seguro es por la preocupación de tus padres. Trata de calmarte.

- No es eso, el bebé no deja de moverse mientras duermo.

- Cuando te dormiste en el hospital, no se movió tanto – Ginny se le quedó viendo y después bajo la mirada.

- Voy al baño.

Para cuando Ginny regresó del baño, Harry estaba acostado en la cama de Ginny sobre varias almohadas. Ella abrió los ojos sorprendida.

- ¿Qué haces?

- Ven. Si anoche pudiste dormir en un sofá sobre mi, vamos a intentarlo de nuevo.

- Pero…

- Ginny, tienes que descansar.

- Pero tú tienes que irte con tu mamá.

- Mamá esta bien, cualquier cosa mi papá me manda un patronus.

Ginny lo pensó un poco, pero la verdad es que deseaba dormir como lo hizo en el hospital. Se acostó a un lado de Harry e inmediatamente él la rodeo con su brazo dejando que ella se acomodara sobre su pecho. Se hizo un silencio. Ginny esperaba que su bebé empezara a moverse pero no pasó absolutamente nada, todo era comodidad.

Después de unos minutos, Ginny pudo distinguir que Harry llevaba algo en el pecho debajo de su camisa.

- Anoche te pusiste el dije que te regalé.

- Si, aun lo tengo – sacó el dije debajo de su camisa.

- Me imagino que recibiste muchos regalos mejores.

- No lo sé, mi madre es quien siempre los abre.

- No lo quise poner en la mesa de regalos porque se veía muy pequeño a lado de los otros – Harry soltó una risa.

- Que bueno que me lo diste a mi, sino hasta que mamá se hubiera recuperado y abierto los regalos, yo lo tendría conmigo.

- Bueno, no te pierdes de gran cosa, es solo un dije del signo de tu cuento favorito – le dijo Ginny bostezando.

- Es mucho mas que eso – dijo en un susurro – Duerme.

Harry se quedó jugando con el cabello de Ginny entre sus dedos, observando la habitación de ella. Era pequeña y acogedora. En la mesita de noche, tenía una foto con toda la familia, estiró con cuidado su brazo libre para verla de cerca. Era una familia inmensa, a su parecer, tantos pelirrojos juntos sonriendo y saludando a la cámara. Él jamás había tenido eso. Su padre era hijo único y sus abuelos habían muerto antes de que él naciera, dejándolo con una gran herencia y por parte de su madre, solo tenia una tía que no quería saber absolutamente nada de ellos por ser anormales, según ella. Así que lo que él conocía por familia eran sus padres, su padrino y su tío Remus.

Volvió a poner la foto en su lugar y siguió jugando con el cabello de Ginny. De nuevo ese aroma lo tenía impregnado en su nariz. Cerró los ojos para concentrarse en el olor del cabello de Ginny y así recordar donde lo había olido antes. Solo se escuchaba la respiración pasiva de ella, señal de que estaba completamente dormida.

- En mi clase de pociones con el profesor Slughorn – dijo muy despacio para no despertar a Ginny – llegué a su casa y tenia varias pociones preparadas, pero ¿Qué poción era?

Sin recordar exactamente de que se había tratado esa clase con el profesor Slughorn, cuando le daba clases particulares, se quedó dormido, dándose cuenta que, así como estaba Ginny, él también se sentía completamente cómodo.


Ahi la llevan, ahi la llevan. Las cosas se van dando poco a poco, es por eso que decidi que el regalo que le dio Ginny deberia de ser algo común, tipo sin importancia, pero que en realidad significara algo mas: Harry lo llevaría consigo siempre y ademas Ginny aun no sabe nada de las reliquias. ¿Que le regalará Harry a Ginny para su cumpleaños?

El bebé esta haciendo los suyo ¿no? solo deja dormir a su mamá cuando esta su papá con ella awwww. Salió mas especial de lo que Ginny esperaba.

Para los que les preocupaba Lily, ya esta bien y ahora si ya va con todo, estoy escribiendo el capitulo 11 y no saben de lo que es capaz de hacer jajajjaja. Molly no tarda en aparecer mas, por ahora estoy con los Potter, ya vendran los Weasley, en este capitulo les adelante un poco: Bill va a casarse con Fleur y se reunirá toda la familia.

Espero sus comentarios.