A pesar de hacer frio, el ambiente era muy calido, los globos y demas abundaban dentro de esa mansión, esa que hace demaciado no tenia vida, esa que hace mucho no veía dentro de sí a un niño, esa, la mansión mas grande que algunos de ellos se pudieran imaginar, mas lujosa y hermosa que la de muchos de ellos, esa era la casa/mansion de Sasuke Uchiha, y el motivo de tan alegre espectáculo era muy simple.
- ¡Feliz cumpleaños Satoshi! –se escucho que todos decian al mismo tiempo cuando el pequeño miraba justo las 10 velas encima de un gran pastel-
Un cumpleaños, y no cualquiera, era el cumpleaños de ese pequeño travieso de cabello rojo. No acostumbraba a hacer nada para sus cumpleaños, de hecho esa ni siquiera era la fecha con la que celebraba su cumpleaños ya que habia sido durante la semana en que estuvo en cama y la pelirrosa hospitalizada, pero este año era especial pues "tío Sasuke" no lo dejo pasar desapercibido, él mismo dijo que lo harian en su "casa" la cual era una enorme mansión con muchos lugares donde se acondiciono para que jugaran, tambien junto a su madre organizaron toda la fiesta, invitando a sus nuevos amigos y compañeros de escuela.
Estaba absolutamente feliz, jamás penso en ver aquella imagen, a su madre sentada a su lado, al azabache a su otro lado y frente a él muchas personas deseandole felices 10 años de su corta y algo sufrida vida, jamás penso encontrar tanta gente que le quisiera.
- ¡Gracias! –Agradecio el pequeño con una enorme sonrisa, sus ojos negros brillaban aun más por el reflejo de las velas encendidas-
- ¡pide los tres deseos! –gritaron casi todos los niños al mismo tiempo cuando el pequeño sonrió de medio lado con una mano en su barbilla y expresion pensativa-
- ¿Qué podría pedir?, pediria que Minato madurara de una vez por todas, pero eso seria demasiado, los milagros no existen y no pedire un deseo en vano, asi que solo deseare que aprenda matemáticas -pensó su primer deseo el pequeño mirando malevolamente a su amigo quien quedo con una gota anime en la cabeza-
- tengo el presentimiento de que su primer deseo no me agradara nada -paso saliva con dificultad el pequeño rubio al ver la sonrisa de medio lado tetrica de su amigo la cual se acentuaba con la luz de las velas sobre su palido rostro-
- también deseo… -cerró los ojos un momento el pequeño, se notaba que realmente ese deseo quería que se volviera realidad-
Se concentro en su segundo deseo, pidiendo aquello con todas sus fuerzas, si, ese deseo era una de las cosas que mas quería en el mundo.
De hecho lo que mas queria en él mundo
- vamos, que sino las velas se van a derretir sobre el pastel –animo su madre al pequeño al ver que demoraba en pedir lo que queria, no tenia idea de cuales eran los pensamientos de su hijo pero sabía que si él mismo se esforzaba todo cumpliria-
Destino muchas veces ayuda a quienes mas se lo piden
- tranquila mamá, solo me falta uno –menciono el pequeño quien miro sonriente las velas tomando aire- mi último deseo es… -termino de pensar al momento de soplar y apagar cada vela con una enorme sonrisa-
Los aplausos de todos comenzaron a escucharse dando felicidades al pequeño por sus recién cumplidos 10 años de vida, esos 10 años que nadie sabia cuanto habia sonreido, llorado, sufrido y amado, 10 años que paa cualquiera de ellos quiza serian una eternidad pero que aun así el valoraba cada segundo como el mas hermoso tesoro por todas las experiencias que la vida le permitió vivir para poder apreciar con mas intencidad las mejores cosas que le habia entregado.
Sus amigos
Su escuela
Su madre
Y ahora… su "Tío Sasuke"
La tarde pasaba algo rapida, puesto que en el invierno oscurece mas pronto, aun así había mucha gente, no siempre se tiene la suerte de ser invitado a la mansion del mismísimo Sasuke Uchiha, uno de los empresarios más ricos del pais.
En diversas mesas estaban muchos adultos conversando, algunos bebiendo algunas copas y comiendo, todos muy alegres sentados en su mayoria, en familia, mientras algunos niños jugaban y otros acompañaban a sus padres en la cena.
- ¡aprende a comer! –se quejo el pequeño pelirrojo golpeando en la cabeza a su amigo, era tan cerdo que llegaba a ser desagradable al punto que le quito el apetito-
- ¡Siempre me golpeas! –critico el ojiperla rubio sobandose la cabeza y con el rostro todo lleno de ramen, no solo porque su cabeza cayo dentro de su plato si no porque el mismo antes ya estaba todo sucio por comer aceleradamente-
- conozco la sensación hijo, por fin alguien me entiende –dijo con ojos de cachorro y ojos de felicidad y orgullo el rubio quien miraba a su pequeño como quien padre mira a su hijo crecer, y este le dedico la misma mirada-
- padre… -hablo el pequeño rubio con el mismo melodrama del rubio mayor y extendiendo los brazos con sus ojos de cachorro sumado a su enorme puchero-
- hijo mío… -siguió con el drama el padre de este sacandole una gota en la cabeza a todos quienes miraban como si esos dos estuvieran locos-
- ¡papi! –grito el pequeño lanzandose a los brazos del Uzumaki, ahora si todos veian lo loco que estaban ambos- ¡Ahora entiendo lo sufrida que es tu vida! –afirmo el pequeño quien comenzó a llorar con cascaditas tipo anime de de sus ojos con dramatismo absoluto-
- están igual de locos -pensaron tanto el pequeño pelirrojo como el azabache Uchiha mirando con ojos asesinos a esos rubios en lo que ni siquiera se dignaron a sentir sus instintos asesinos para con ellos-
- es nuestro destino hijo, tener amigos temes que nos golpean es parte de nosotros, asúmelo, tómalo con madures y responsabilidad –expreso el rubio mayor con un puño alzado y ojos de orgullo sin dejar de llorar dramatico haciendo a su hijo asentir con entendimiento-
- si padre, hare lo tomare como tu digas –afirmo el pequeño colocandose en la misma posision de desision que su padre-
- ¡Mi pequeño crece tan rapido! ¡Estoy tan orgulloso! –Comenzó a llorar el Uzumaki abrazando a su hijo con dramatico llanto al igual que el pequeño cuando también abrazo a su padre-
- ¡Están igual de tarados! –Gritaron el Uchiha y el pequeño pelirrojo golpeando cada uno a su amigo y tirándolos al suelo, como efecto, con mesa y todo se callo encima de estos bajo la vista y carcajadas de todos-
- ¡Mi ramen! ¡NO! –Gritaron ambos rubios mirando con lágrimas en sus ojos lo que pudo ser su cena ahora tirado en el suelo-
- ¡Minato tu comes mas ramen de lo que yo he dormido en mi vida! –se quejo le pequeño pelirrojo apuntando a su amigo con ojos asesinos, misma mirada que el rubio ojiperla le lanzo al pelirrojo-
- ¡Uno duerme aproximadamente un tercio de su vida en cambio para un niño de 10 años que come cuatro veces al dia el tiempo que ocupa para ello es de apenas un octavo! –se excuso el pequeño rubio dejando a todos marcando ocupado por lo que dijo, es más, todos retrocedieron tres pasos de donde el rubio se entraba mientras le miraban con cara de bicho raro-
- ¿Quién eres y que hiciste con Minato? –pregunto cierto chico de cabello café, este mayor que ambos niños por un año, pero inteligente como un adulto, o mejor dicho como su padre, digno hijo de Shikamaru Nara-
- ¿a qué te refieres? –Pregunto el pequeño Uzumaki quien sintio luego escucho el grito feliz del pequeño pelirrojo quien salto feliz y celebraba como si estuviera loco-
- ¡El primero de mis deseos se hizo realidad! ¡Minato aprendio matematicas! –Grito Satoshi haciendo que todos soltaran una tremenda carcajada por su afirmacion, mientras que el pequeño Uzumaki era rodeado por una deprimente aura al ser él justamente el centro de toda la risa-
- te entiendo hijo, te entiendo –consolo el padre rubio al pequeño tomandole los hombros con entendimiento-
- pero mis deseos porque Naruto se vuelva inteligente no han sido escuchados –expreso con un tic nervioso el Uchiha haciendo que todas las personas rieran aun mas a su alrededor y que ahora ambos rubios fueran rodeados por la misma deprimente aura-
OoOoOoO
Ya se hacia tarde, quedaban apenas la mitad de todos los invitados que habian asistido, muchos se retiraban ya cuando sus niños tenian un accidente, se dormian o simplemente tenían que hacer otra cosa y retirarse. El cielo estaba bastante rojiso, los pequeños jugaban a la escondida, nadie sabía dónde estaba cada uno para darle más realismo al juego.
En cierta terraza que daba al patio estaba la pelirrosa contemplando el gran patio de aquella enorme mansión, jamás pensó que existiria un lugar asi en aquella cuidad, no contaba con que la gente de más dinero cuidaría de tal forma la naturaleza. Habian grandes arbustos de rosas, muchos árboles y en medio un estanque tipo piscina, muchos lugares para tomar sombra, también una pequeña terraza al aire libre donde un techito daba sombra y bajo este una mesa redonda con cuatro sillas, un lugar perfecto para comer en las tardes.
Cerró los ojos un solo instante, si, habia una cosa que ella podia decir que conocia de la gente de dinero, solo un inocente pero vago recuerdo…
Estaban cerca del agua, no lo recordaba con claridad, solo escuchaba el leve sonido de ella fluyendo. Estaba bajo la sombra de un arbol, eso si lo recordaba bien, recordaba también el pasto en que estaba sentada, asi como el lapiz y el papel que tenía en las manos.
¿Cuántos años habrá tenido?
No demasiados…
Intentaba dibujar aquel árbol que tenia en frente de ella, con aquellas tonalidades de rosa en la copa y las raíces de aquel viejo arbol donde alguna vez se sento. A su lado estaba ella, de cabellos tan platas como los de su tio, pero ojos tan verdes como los de ella. Esa mujer, apodada la flor de más hermosa por muchos, delicada y femenina, ademas de inteligente, según recordaba, una sonrisa perfecta, la recordaba con claridad, era ella.
Su madre
- no me queda bien –su propia voz de una pequeña niña salio a relucir en sus recuerdos, vagos pero hermosos, en ese momento cuando miro a su madre ella se agacho a su altura mirando sonriente el dibujo que ella hacia, era el dibujo de una niña, pero a su madre siempre le gustaron-
- te está quedando muy bien, el arbol de cerezo es siempre lo que mejor te sale hija –sonrió amable, como siempre la recordaba y extrañaba, esa hermosa sonrisa que solo una madre le da a un hijo-
- son mis favoritos, a ti te gustan las rosas, ¿verdad madre? –pregunto ella de pequeña mirando con inocencia a su madre al momento que ella sonrio gentil nuevamente y acaricio una flor que crecía en un arbusto cercano-
- todas ellas me gustan, pero hay una que es mi favorita, la flor mas hermosa que he cultivado en alguna ocasión –comento su madre con ojos gentiles y amables mirando a la pequeña quien dejo su dibujo en el suelo y se paro emocionada frente a su madre para poder mirarla mejor-
- ¡¿Cuál es? –Pregunto ella emocionada, pero luego sintio como la levantaban del suelo y la sentaban sobre algo extraño dejando caer sus piernas al costado de una cabeza, reconoció al instante que era en los hombros de alguien que la habian sentado-
- las flores favoritas de tu madre son los cerezos –contesto aquel hombre que le tenía en brazos con una gran sonrisa, enseguida se dio vuelta para que la pequeña alcansara las ramas bajas de uno de esos árboles y sacara una de esas flores-
- pero mi mamá dijo que habia una en especial que ella habia cultivado, que esa era su favorita –dijo sin entender nada la pequeña mirando la flor de cerezo que tenia en sus manos, esa era su favorita-
- mi flor favorita se llama Sakura –sonrio su madre quien en ese momento tomo las dos manos de su pequeña quien aun era alzada por su padre, pudiendo solo distinguir los cabellos rojos de este-
- ese es mi nombre –susurro ella sin entender nada de lo que sus padres decian, escuchando la risa divertida de ambos-
- tú eres la flor de la que tu madre habla, tu eres nuestra flor favorita Sakura –afirmo su padre con tono adorable a la pequeña bajandola de sus hombros y dejandola de pie libre para que les mirara, así pudo ella distinguir los tambien verdes ojos de su padre-
- aunque por ahora eres un pequeño boton que crecera un dia, eres la flor de nuestro amor, la favorita de todas mis flores, y cuando florescas seras la mas fuerte, inteligente y hermosa de todas las flores que aquí te rodean –sonrio su madre dando una vuelta sobre si misma con los brazos extendidos dándole énfasis a su alrededor-
- te pusimos Sakura porque al igual que las flores de cerezo en boton, floreceras y serás una hermosa flor, delicada y apresiada por muchos, esa eres tu, mi pequeño boton de cerezo hija de la más hermosa de las flores, Sakura hija de Hana –sonrio el padre de esta sonriéndole igual que su madre mientras la abrazaba por detrás de los hombros y le miraban con plena felicidad-
- ¿te gusta la vista? –Pregunto al momento de que ella salió de su tan hermoso recuerdo, uno de los pocos que tenia y conservaba con tanto cariño-
- si… me recuerda muchas cosas cuando veo las hermosas flores –sonrió con cierta melancolia la pelirrosa sin dejar de mirar aquellos arboles de cerezo que ella siempre gusto tanto-
Ahora ella ya habia crecido, dejo de ser un botón de cerezo para crecer y ser la hermosa flor que sus padres habian querido que fuese alguna vez, pero como toda hermosa flor, ella se marchito, siendo su pequeño pelirrojo lo único que la daba algo de luz a aquella marchita flor, impidiendo que muriera por falta de agua y cariño, él era como aquel suelo de hierva fertil que nutre a las hermosas flores.
Sus padres debían estar espantados de ella por lo que ahora era, pero no queria mas problemas, solo una simple vida, con sus nuevos amigos y su pequeño, eso no era mucho, podia hacerlo, el trabajo diario y la sonrisa de ese niño le daba fuerzas para no marchitarse y poco a poco tomar color en sus pétalos.
La flor que se marchita vuelve a crecer y florecer… Con algo de paciencia y cariño
- pero ni aun así, esas flores se comparan a la flor mas hermosa que hace un tiempo me encontré de casualidad –expreso el azabache mirando tambien a su propio jardin, ese que por muchos años paso vacio y que ahora veia lleno de vida con la gente que llego a celebrar el cumpleaños de su pequeño amiguito-
- debe ser una flor muy rara y hermosa para que te fijaras en ella –sonrio con algo de tristeza la pelirrosa, melancolía, sabia de sobra que cuando un hombre hablaba asi era de una mujer, quiza ella por ser muy cercana al Uchiha en ese ultimo tiempo le contaba eso con confianza-
- si, es la flor más hermosa que me pude encontrar –sonrio de medio lado de forma ironica, jamas se espero que esa flor, inteligente, hermosa y delicada no fuera solo una flor, sino que fuera una mujer- el cerezo siempre fue mi flor favorita y ahora lo confirmo –volvio a hablar sin borrar su sonrisa de su rostro-
Abrio los ojos con asombro, no era tonta, sabia de sobra lo que queria decir.
Sakura… Flor de cerezo
Hablaba de ella en ese momento, no podía ser real ¿o si?
- si Sakura, hablo de ti –volvió su rostro alejando su vista del jardin para poder ver el rostro asombrado de la pelirrosa, supuso que estaria asi cuando no obtuvo respuesta de ella, claro, no se esperaba otra reacción mas de la pelirrosa-
- yo no puedo aceptarlo Sasuke, tengo un pequeño a quien cuidar, tu mereces algo mucho mejor –expreso algo desolada la pelirrosa, se moria de ganas de decir que si, llorar de emoción como una adolecente abrazada por su principe azul, pero algo habia aprendido en todos esos duros años-
Que los cuentos con finales felices no existian
Que los príncipes azules se habian extinguido hace mucho
Que ya no era una adolecente para andar llorando por chicos
Que tenía un pequeño, una responsabilidad que sabia ningun hombre aceptaria tan facilmente
Y que amaba a Sasuke mas alla de lo que podia corresponderle
Él se merecía algo mucho mejor que ella, una chica perfecta en todo sentido, de buena familia, ella apenas era una de sus empleadas.
Si quieres… deja ir
- no quiero a otra, te quiero a ti –escucho la voz del Uchiha al momento de que este la arrincono contra la baranda de la terraza mirandola directamente a los ojos donde sabia que podría ver la sinceridad más absoluta de esa chica- se que quiza ames aun a ese patan que se hace llamar Sasori, no puedo negarte esos sentimientos, pero al menos dejame intentarlo, déjame ganarme en pleno tu corazón, Sakura –dijo al momento de que pudo obserbar unas lagrimas salir de los ojos de la pelirrosa, no sabia si eran frustracion, miedo o felicidad, no entendia del todo la expresión de la pelirrosa-
O quizá si y tenia todo eso mezclado, cosa que lo dificultaba aun mas
Se sentía frustrada, de verdad deseaba decirle que si al azabache, deseaba con todas su alma y fuerzas el corresponderle, sus sentimientos por el sobrepasaban lo que alguna vez llego a sentir por Sasori, sabía que si alguna vez iba a olvidar a ese pelirrojo, si alguna vez alguien podría hacerla olvidar y hacerla completamente feliz, esa persona solo era una, el mismisimo Sasuke Uchiha
Tenía miedo, miedo de otra vez enamorarse, de nuevamente ilucionarse y terminara todo mal como antes paso con el mismo pelirrojo, no deseaba sufrir nuevamente, es mas, si pasara esta vez, dudaba reponerse porque sus sentimientos por el Uchiha ya eran muy fuertes.
Y estaba feliz, porque por un misero instante se sintio lo suficientemente especial como para haberse ganado de forma tan sincera el corazon de un hombre como el que tenia al frente de ella.
- Satoshi –susurro ella desviando la mirada al recordar a su pequeño, no lo dejaria, no ahora, por nadie, ni por el mismisimo Sasuke Uchiha, asi tuviera que llorar toda la vida por él, no dejaría a su pequeño, la única luz que siempre le dio la vida-
- los amo a ambos, a ti y a Satoshi –expreso el Uchiha tomando con una mano el mentón de la pelirrosa para que nuevamente le mirara a los ojos, pero su expresion de duda apareció nuevamente, ya había llegado hasta allí, con el dolor de su ego y como todo buen Uchiha, terminaría lo que empezó- no se que habra pasado antes, pero yo jamas dejare que lo pasen de nuevo, voy a protegerles, a cuidarles, a ambos, porque ahora ambos son lo único mas importante para mi… te amo Sakura –confeso por fin al momento de que la pelirrosa, con el rostro todo sonrojado y bañado en lagrimas sonrio de la forma mas tierna que alguna vez pudo haberla visto sonreír-
No tenia duda de ese hombre, mas que las palabras fueron las acciones, desde el momento en que choco con el pequeño en el aeropuerto y le hablo casi como un padre, desde el momento en que le salvo en la piscina de la casa del rubio Uzumaki, desde el mismo momento en que se ofreció a jugar futbol por él en la escuela en representacion de un padre, cuando les acompaño al parque de diversiones, cuando se hizo cargo de él toda una semana estando ella hospitalizada, ayudándole a estudiar en ese mismo lapso y ver lo feliz que ese niño era con él.
Defendiéndoles de Sasori en ese encuentro tan marcado, arriesgandose a ser golpeado solo por ellos al protegerles como ahora decia que lo haria, con ambos. Y por ultimo habiéndole dado el mejor de los regalos a su pequeño pelirrojo, el celebrar su cumpleaños número 10 en su casa todo a cuenta de él sin reproche alguno.
Si, el también quería a ese pequeño que al parecer le alumbro la vida tanto como se la alumbraba a ella…
- yo también te amo –respondio ella con la más grande de las sonrisas en el rostro al momento que el azabache se separaba de ella tomando una de sus manos con toda la delicadesa del mundo-
- esto sonara muy de adolecentes, pero… ¿quieres ser mi novia? –Pregunto con la misma sonrisa de medio lado el Uchiha a sabiendas de la respuesta-
- quiero ser tu novia –respondio ella con toda la personalidad del mundo y un enorme pero tierno sonrojo en sus mejillas, sabia que con ello el ego del Uchiha se inflaria aun mas alla de esa galaxia, pero no importaba, era feliz-
Tras de ellos sintió un aplauso, el cual era de nada menos que su amigo ojiperla de Osaka quien asistió a ese evento por invitacion del pequeño pelirrojo quien invito al hijo de este. Aplaudía muy despacio y con arrogancia en el rostro. A su lado estaba el rubio Uzumaki petrificado, sacándoles una gota anime a todos quienes estaban presentes.
- hasta que lo conseguiste Sasuke –sonrio de medi lado el ojiperla quien miraba con alegría sonriendo a su propio estilo arrogante y de medio lado a su amigo de la infancia-
- ¡Seré padrino de bodas! –grito emocionado el rubio haciendo que todos los invitados que quedaban desviaran sus miradas hasta la parejita quienes se sonrojaron al máximo cuando todos comenzaron a aplaudir por lo dicho por el rubio-
- ¡Idiota apenas si somos novios! –Reclamo el Uchiha golpeando en la cabeza al Uzumaki quien no le importo nada, seguia sonriendo con diversion absoluta, mejor dicho, alegria absoluta-
El enojo de su amigo era la mejor muestra de que si le importaban sus palabras. Conocía a su amigo, supo desde hacía un tiempo del sentimiento que nacio en él y se alimentaba dia a día con la pelirrosa a su lado cuando veia sus ojos brillar junto al pequeño pelirrojo. Estaba por lo demás feliz, Sasuke ya había sufrido mucho la soledad, y veia la oportunidad perfecta para que la pelirrosa llenara ese vacío sentimiento que él tenía en su corazón, asi como el pequeño llenara ese vacío que su hijo hizo cuando se le fue arrebatado.
Pero no importa que tan feliz estuviera, igual lo joderia un rato
- ¡eso no importa! ¡Te conosco demaciado pervertido teme! –Grito con absoluta felicidad el rubio quien recibió otro golpe, este le dejo ojos de espiral y a un azabache sonrojado al maximo-
- ¡Maldito Urusantokashi! –grito enfurecido el azabache, tomando el cuerpo de su amigo y zamarreándolo, si quería joderlo él sabia que las concecuencias eran graves-
- ¡El segundo de mis deseos se cumplio! –escucharon todos el grito del pequeño pelirrojo, nadie sabía de dónde provino así todos comenzaron a buscarlo con la mirada-
La cabeza del pequeño aparecio de un jarron que estaba justo al lado de la pelirrosa, donde antes también estaba el azabache. El jarron era grande, un niño agachado cabria alli, y claro, se suponía que tenia flores, por ello el cabello del pequeño habia tierra y en su cabeza unas tres flores haciendo el efecto de que lo usaba de sombrero o poco menos que crecian de su cabeza.
- ¡¿Satoshi qué haces allí?–pregunto asombrada y por lo demas avergonzada la pelirrosa, si ese chico estaba allí habría escuchado toda la conversacion de ambos, de ella y del Uchiha-
- jugábamos a las escondidas y este es mi mejor escondite –sonrio divertido el pequeño pelirrojo quien enseguida salió del jarron sacudiendose la tierra dejando a todos con una enorme gota anime- por cierto Taro, esta no cuenta, no me encontraste yo sali solo –advirtió el pequeño mirando a su amigo ojiperla quien bufo con algo de molestia al ser descubiertas sus intenciones de pillarlo-
- debo admitir que es un buen escondite –reconocio el rubio Uzumaki quien miraba asombrado la capacidad de pensar del pequeño pelirrojo, ni siquiera el habria pensado en ese escondite-
- eso no importa, ¡Se cumplio el segundo de mis deseos! –Grito emocionado el pequeño pelirrojo volviendo a asombrar a todos, claro que las expresiones de duda abundaron al momento-
- ¿Qué deseo? –pregunto la pelirrosa al pequeño agachandose a su altura con la misma expresión de duda que todos-
- pues mi primer deseo fue que Minato aprendiera matematicas y se cumplió –expreso con orgullo el pelirrojo haciendo a todos volver a reir y al pequeño Uzumaki rubio mirarle asesinamente- en segundo lugar, pedi que tio Sasuke fuera mi nuevo papá –confeso el chico haciendo a todos asombrarse por sus palabras-
Todos se asombraron por sus palabras, si, tenia razon, sin duda el segundo de sus deseos se cumplió en tiempo record. Todos reian mientras aplaudian mirando al pelirrojo como si un adivino fuera, no podía ser tanta la coincidencia de que sus deseos se cumplieran asi nada mas, él ayudo mucho con su deseo a esos dos, les faltaba sin duda el pequeño empujoncito que él les había dado desde hacía mucho tiempo.
- ¿pu-puedo preguntar cual fue tu… tercer deseo? –pregunto a parte de nerviosa, sonrojada la madre del pequeño quien se llevo una mano a la cabeza en forma nerviosa, se asustaba de tan solo pensar en lo que el pequeño habia deseado, cada idea que se venia a la cabeza era más descabellada que la anterior-
- dudo que se cumpla aun mi deseo por si quieres cumplirlo en una noche, pero pedí un hermanito –menciono nervioso el pequeño rascandose la cabeza y dejando a todos los adultos con ojos de platos y sus rostros rojos por el peculiar deseo que pidio-
Silencio…
- si quieres un hermano entonces escribele a la cigüeña, solo ten cuidado que tu mamá no se lo coma en la cena como paso con Hiroki –sonrio de oreja a oreja el pequeño rubio despreocupado de la vida teniendo sus dos manos en la nuca-
Las risas se volvieron aun mas descomunales, sin duda esos niños tenian del año que les pidieran, eran todo un caso, jamas se aburririan con ellos. En cambio el pequeño pelirrojo tenía un aura oscura maniaca dirigida al despreocupado rubio quien ni cuenta se dio cuando el pelirrojo le golpeo en la cabeza dejando tirado donde antes su padre estaba, en las mismas condiciones que él antes estaba, con los ojos de espiral.
- ¡Lee un libro de biologia inutil! –grito el pequeño imitando el anterior acto del Uchiha y zamarreando a su amigo rubio con sus ojos asesinos posados en el pequeño rubio inconsciente, así las risas de todos se intencificaban hasta un rango en que ya las personas no podian respirar bien-
- Naruto, ¿se puede saber que mentira le dijieron tu y mi prima a Minato? –pregunto con una gota en la cabeza el Hyuuga primo al Uzumaki quien sonreia nervioso ante la pregunta-
- fue Minato quien queria un hermanito menor, asi que le dijimos que escribiera una carta a la cigüeña, luego cuando Hinata quedo embarazada le dijimos que la cigüeña lo trajo y que por error el bebe cayo al ramen que Hinata estaba comiendo y por ello quedo en la pansa de ella –explico todo nervioso el rubio al momento que todos cayeron estilo anime por la falsa mentira que el pequeño rubio no escucho por estar inconciente por el golpe de su amiguito-
- no creo que Minako se lo creyera –comento con un tic nervioso el pequeño pelirrojo mirando a su rubia amiga quien estaba parada al lado de su madre, según él, ella era mucho más inteligente que su hermano y se confirmo cuando esta misma nego con la cabeza-
- se que las ci-cigueñas no traen a los bebes, a mami… ni siquiera le gusta el ra-men y he lei-do libros de biología… para niños –explico tímidamente la pequeña con el rostro sonrojado, al menos uno de los dos hijos del Uzumaki tenía cerebro, aunque todos lo adujieron a la herencia de su madre quien sonreia con el mismo sonrojo que su hija-
- Naruto, Minato tiene 10 años, hazle juicio a Satoshi y que lea un libro de biología para niños como Minako por amor a Kami –expreso con una mano en la cara, exasperado el Hyuuga al ver que su sobrino mayor era igualito de tarado que su padre-
Las risas siguieron, cada vez mas fuertes, en ellos incluidos todos, desde el Hyuuga, el Uchiha, hasta el Uzumaki, la Haruno y el pequeño Satoshi, todos reian por las ocurrencias de cada niño y además las ocurrencias de los propios padres, como fiel ejemplo de ello, el Uzumaki.
Sin importar que, el reia, reia con todo lo que su garganta de ahora 10 años daba. No importaba que quizá no hubiera nacido ese dia en el que siempre celebraba su cumpleaños, que quizá nació de una mujer que le avandono, no importaba que él de nacimiento tal vez tenía otro nombre, nada de eso en ese momento importaba.
Ahora tenía lo que más deseaba, una familia, donde tanto él como la pelirrosa y ahora el azabache eran parte, una familia de tres casi perfecta, él también notaba el amor que esos dos adultos se tenían y era feliz por haber encontrado tan maravillosas personas en su vida sin importar que no fueran su verdadera familia.
Destino
Ya varios de sus deseos se habian cumplido ¿Y quien sabe?, quiza, mas adelante, el tercero también llegase a hacerse realidad, no perdia la esperanza de ello, pero por el momento con lo que tenia le bastaba, despues de todo...
Dos de tres no esta mal
