Ginny se despertó porque sintió que el bebé le estaba haciendo presión sobre el vientre. Se movió para acomodarse mejor en brazos de Harry pero se dio cuenta que éste ya no estaba. Ella dormía sobre varias almohadas bien distribuidas. Se fijó en el reloj, había dormido ocho horas seguidas. Tenía más de dos meses que no dormía así. Se levantó y encontró una nota de Harry en su mesita de noche.

Tuve que irme, no te preocupes, mamá esta bien. Vengo mas tarde por ti para llevarte al hospital. Harry.

Se dejó caer de nuevo sobre las almohadas, aun podía oler el perfume de él ahí. Volvió a leer la nota y se dio cuenta que Harry no le puso la hora en que iría a recogerla, de inmediato se metió a darse un baño y arreglarse.

Cuando Ginny bajaba por las escaleras de su casa rumbo a la cocina a prepararse algo de comer, mientras llegaba Harry por ella, se dio cuenta que alguien había entrado a su casa porque se escuchaba ruido en la cocina. De inmediato sacó su varita. La cocina tenía dos puertas, una daba directo hacia la sala y comedor, y la otra hacia un pequeño pasillo que daba hacia la salida de la parte trasera de la casa y las escaleras. Así que Ginny sin hacer ruido caminó hacia el pasillo para ver quien era el intruso que estaba en la cocina.

- Soy yo, Ginny – le dijo Harry antes de que se asomara a la cocina.

- Demonios, Potter, me asustaste.

- Perdón, pero cuando llegué escuche que te estabas bañando.

- ¿Cómo entraste?

- Me llevé tus llaves – le dijo tranquilamente sirviéndole un plato de comida italiana.

- ¿Por qué?

- Pensé que aun estarías dormida.

- ¿Y no pensaste en que yo iba a necesitar mis llaves? – le dijo molesta.

- ¿Para que? Te dejé un recado diciéndote que yo vendría por ti.

- ¿Y si yo quería salir antes?

- Ya no va haber problema por eso – Ginny se relajó, tenia hambre y no quería discutir – ya saqué una copia de tus llaves.

- ¿QUE? Pero ¿Quién te crees? Esta es MI casa y no te da derecho…

- Lo hice por alguna emergencia ¿O prefieres que me aparezca aquí?

- No puedes. Mi casa tiene hechizos protectores – Harry rodó lo ojos - ¿Qué significa eso?

- Nada. Te traje de comer.

- Explícame que significa eso de – Ginny lo remeda rodando también los ojos.

- ¿No vas a comer? – Le pregunta Harry ante la mirada severa de Ginny – me sé todos los contra hechizos de tus hechizos protectores. Así que puedo aparecerme aquí sin ningún problema o abrir la puerta con alohomora. Es mejor que tenga las llaves ¿no crees?

- ¿Cómo lo haces? – Le preguntó Ginny sorprendida – enséñame a hacerlo.

- Después, por ahora come para ir al hospital, no podemos llegar tarde porque se termina el horario de visitas.

Ginny comió en silencio mientras veía que Harry se había llevado algo de trabajo a casa y de vez en cuando le quitaba un pedazo de comida de su plato y volvía con la lectura de sus documentos. Admiraba tanto el poder de Harry, pero al mismo tiempo, lo odiaba porque siempre iba a un paso delante de ella, y lo peor, es que no sabía como igualarlo. La academia de aurores le había enseñado muchas cosas, al igual que la practica en el cuartel, pero siendo sincera consigo misma, el tiempo que trabajó con Harry aprendió muchísimo mas que en toda su historia académica. Harry era un gran mago, pero también un gran maestro.

Pasaron la tarde juntos en el hospital. James, Sirius y Remus le contaban a Ginny sus anécdotas en Hogwarts, haciendo que la pelirroja no parara de reír y más por los constantes regaños que aun les daba Lily. Harry estaba sentado a un lado de Ginny, aunque ya se sabía todas las historias de los merodeadores, era imposible no volver a reírse de ellas. Ginny hizo un pequeño gesto de dolor tocándose el vientre pero sin dejar de reírse, Harry inmediatamente puso también su mano.

- ¿Se mueve?

- Si, mucho.

Ginny continuo escuchando a James mientras contaba una historia, pero Harry se quedó observando a su alrededor, aun con su mano sobre el vientre de Ginny. Estaba su familia, su familia completa, como en muchas ocasiones habían estado juntos en las buenas y en las malas, pero ahora también estaba Ginny y su hijo. Volteó a ver a su madre que lo veía con una sonrisa, de inmediato quito su mano sobre el vientre de Ginny ¿Qué estaba pasando? Ginny es una completa extraña para él, solamente conoce a su hermano en el trabajo, pero a nadie mas. Sabe muy poco de su vida y ahora ella ya fue integrada a su familia, porque todos estaban más que contentos de tenerla ahí con ellos.

Así de confundido la llevó a su casa cuando terminó el horario de visitas en el hospital. Ginny en todo el camino no paró de hablar sobre todo lo que le habían platicado los merodeadores, riéndose de vez en cuando de solo recordar como era que se llevaban James y Lily antes de ser novios.

- Pero al final terminaron juntos – dijo Ginny dando un suspiro pero Harry no le dijo nada, solo manejaba su auto con la vista al frente – que bueno que ya mañana va a salir del hospital tu mamá. Pobrecita, ya estaba muy desesperada. Me pidió que mañana le arreglara las uñas, tu mamá – sonrió – recién operada pero sin perder el glamour. Espero yo también ser así después de tener al bebe, por lo pronto, me dijo tu mamá que en cuanto se recuperara me iba a preparar unas pociones que sabía para ponerme en el vientre y no me salgan estrías y volver a tener el mismo cuerpo de antes, dudo mucho que me vuelva a quedar la misma ropa pero tu mamá me aseguró que si se puede… ¿Qué te pasa?

- Nada.

- Has estado muy callado.

- Ginny ¿Cuándo voy a conocer a tu familia?

- ¿Para que quieres conocerla? – se puso seria Ginny.

- Tú conoces a toda mi familia.

- Porque tu quisiste – Harry no le contesto, solo hizo alto ante el semáforo en rojo - ¿A que viene esto?

- Te has integrado muy bien en mi familia.

- ¿Eso te molesta?

- No, al contrario, eso es bueno para el bebé, es por eso que me gustaría…

- Son dos situaciones muy diferentes. Con mi familia ni siquiera existe el padre de mi hijo.

- ¡Pero si existe y soy yo! – le empiezan a tocar el claxon al no avanzar por tener la luz verde en el semáforo - ¡Ya voy!

- Entiende que con mi familia es muy complicado. No puedo llegar a presentarte como lo hiciste tú con tu familia.

- ¿Por qué no?

- Porque eres Harry Potter, mi familia te conoce mejor que yo, eres su héroe, su salvador. Cada vez que hablan de ti, eres como un Dios – bufó – además de todo eso, eres mi jefe ¿Qué va a hacer Harry Potter, mi jefe, en mi casa? – Harry se detuvo frente a la casa de Ginny.

- Ginny ¿Qué va a pasar cuando nazca el bebé? Yo quiero estar contigo en el parto.

- Eso es imposible – Harry se recargo sobre su asiento, haciendo la cabeza hacia atrás – entiende, por favor.

- De acuerdo, no voy a estar en el parto – se hizo de lado para verla de frente – pero una cosa si te digo: mi hijo va a llevar el apellido Potter.

- Pero…

- No me importa lo que digas.

- No, Harry, no es posible.

- Ginny, también es mi hijo.

- Lo sé, pero – Harry la veía con una mirada entre suplica y nostalgia cosa que a Ginny la doblego – vamos a ver que va a pasar, uno nunca sabe, ya ves, yo que pensé que mi hijo y yo íbamos a estar solos y ahora…

- Ya tiene hasta familia paterna.

- Entiéndeme – le dijo acomodando un pequeño mechón azabache que luchaba por ser mas rebelde que los demás – con mi familia no es tan fácil.

- No me hagas a un lado, Ginny…no otra vez.

Se quedaron viéndose mutuamente sin decirse nada. Ginny seguía tratando en vano de peinar el cabello alborotado de Harry, pero al mismo tiempo observaba sus ojos verdes que también la miraban. Le encantaban sus ojos y deseaba con todas sus fuerzas que su hijo tuviera esos ojos, pero ahora era un sentimiento mas fuerte, ya no solo porque le parecían hermosos sino por algo mas.

- Gracias por traerme – le dijo rompiendo el contacto de sus ojos – yo puedo sola – le dijo al ver que Harry pretendía bajarse también del auto para ayudarla – nos vemos mañana en el cuartel, tengo que entrevistar a tu futura secretaria – cerró la puerta del auto y se agacho un poco para hablarle por la ventanilla – y con respecto a las llaves de mi casa, prefiero que toques el timbre ¿de acuerdo?

- Solo para casos de emergencia.

- No vemos mañana.

- ¿Paso por ti?

- No, Ron lo hará.

- De acuerdo.

Ginny llegó al cuartel 10 minutos tarde, sabía que Harry iba a estar furioso, pero otra vez había pasado una pésima noche sin poder dormir. Por más que acomodó las almohadas como Harry lo había hecho, el bebé no dejó de moverse. Ron, prácticamente la había cargado al carro, sino hubieran llegado muchísimo mas tarde.

Ron se fue directo hacia su lugar de trabajo, donde Hermione lo esperaba con una taza de café y una sonrisa, mientras que Ginny se fue a su escritorio frente a la oficina de Harry y nadie la esperaba con una sonrisa y un café, al contrario, la esperaban cinco chicas impacientes, con unas minifaldas y unos escotes que Ginny pensó que se habían equivocado de departamento, es mas, hasta de lugar de la entrevista. Estaban vestidas como si fueran a pedir trabajo de modelo o de algo más.

- Buenos días – las saludo Ginny – vienen para la entrevista de trabajo ¿verdad? – Todas asintieron – pero las cite a todas con diferente horario.

- No me importa esperar.

- A mi tampoco – contesto otra.

- Bien, enseguida las atiendo.

Ginny entró a la oficina de Harry sin dejar de ver a esas chicas con el ceño fruncido. Harry hablaba por teléfono, así que Ginny se sentó frente a su escritorio a esperar. Pasaban los minutos y Harry seguía hablando, así que Ginny le quito su café para darle un sorbo, pero hizo cara de asco al probarlo porque no tenía azúcar. Harry se rió de ella, pero enseguida se concentró de nuevo en su llamada.

- Estaremos en contacto, señor, yo le pasaré toda la información a nuestro ministro. Hasta luego.

- ¿El ministro muggle?

- Si, Kingsley me pidió que hablara con él.

- ¿Pasa algo malo en el mundo muggle?

- Al parecer si, pero nosotros no podemos involucrarnos – Harry le quito el café y le dio un sorbo - ¿Por qué llegaste tarde?

- Soy muy lenta.

- ¿Pudiste dormir bien?

- Si – mintió - ¿Ya viste a tus posibles secretarias?

- No, llegué a las seis de la mañana aquí y no he salido ¿Por qué?

- Vienen bien maquilladas, vestidas y peinadas como si fueran a un coctel de noche. Por Merlín, es un puesto de secretaria. Solo hacen sentir mal a algunas – le dijo acariciando su vientre.

- Ya te dije que tu te ves hermosa con esa pancita – le dijo Harry mientras tomaba unos documentos de su escritorio y se levantaba – voy a estar con Kingsley, puedes utilizar mi oficina para hacer las entrevistas.

- ¿No necesitas algo mas? – le dijo aun sintiéndose colorada por lo que le había dicho.

- No, voy a estar toda la mañana con él, no se a que hora regrese. Por favor, comes algo – Ginny asintió sonriendo – haz que mamá coma, bebé – le dijo Harry al vientre y le dio un beso.

Ginny ya se empezaba a acostumbrar que Harry le hablara a su hijo y después le diera un beso en el vientre, pero a lo que no estaba acostumbrada era que cuando salieron juntos de la oficina, las cinco chicas se lo comieran con los ojos al pasar. Harry solo las saludo con un buenos días y salió del cuartel sin ponerles mucha atención. Ginny en ese momento le dieron ganas de correrlas a todas, ahora entendía porque se habían ido así vestidas tan provocadoramente.

De puro coraje las hizo esperar más tiempo, sabía que Harry no iba a estar, así que las iba a hacer sufrir un poco más. Revisó el curriculum vitae de todas y para su desgracia eran muy buenas en sus funciones. Cuando las mando llamar no se había puesto a pensar en que si eran bonitas o no, pero ahora pediría que agregaran una foto, si eran bonitas, estaban descartadas.

Ginny ya había entrevistado a tres de ellas, que muy desilusionadas tuvieron que irse del cuartel sin poder ver a Harry. Mandó llamar a la cuarta dejándola entrar a la oficina de Harry. Le indicó que se sentara para empezar la entrevista, aunque Ginny sabía de antemano que estaba descartada, por el simple hecho de que era la más provocativa de todas.

- ¿Esta es la oficina de Harry Potter? – le pregunto la chica viendo detenidamente todas las cosas de Harry.

- Si – le contesto Ginny de mala gana.

- ¿Y ahí donde estas tu, él se sienta?

- Si – Ginny la fulminaba con la mirada - ¿podemos empezar?

- Claro.

- Trabajaste cinco años en…

- Perdón – entro Harry a su oficina – solo vine por unos papeles que olvide.

- Señor Potter, mi nombre es Claudia Sáenz – se levantó dándole la mano y con una sonrisa sensual.

- Mucho gusto – le contesto Harry dándole también la mano, mientras que Ginny tenia clavada la punta de la pluma en el escritorio – Ginny ¿has visto la investigación muggle que hizo Ron la semana pasada?

- La puse en aquella mesa.

Harry se dio la media vuelta, mientras que Claudia lo veía de pies a cabeza. En cuanto Harry encontró los documentos, se le cayó una hoja agachándose para recogerla y ahí fue donde Ginny escuchó un claro suspiro de esa tipa.

- Gracias, perdón por la interrupción – salió Harry de la oficina.

- Oh por Dios, esta guapísimo, lo había visto en revistas y periódicos, pero jamás me imagine que fuera tan guapo en persona.

- ¿Para eso viniste? ¿Para verle el trasero a Harry?

- No, claro que no – le dijo apenada.

- Entonces ¿quieres enfocarte a lo que viniste?

- Perdón, señora – Ginny contuvo las ganas de tocar su varita porque sabía que iba a pasar algo grave si lo hacia ¿señora? Si ella era mas joven, exactamente cuatro años mas joven ¿Qué se creía esa vieja?

- Háblame de lo que hacías en tu antiguo trabajo – le dijo tratando de contralar su impulso de abofetearla.

A los dos minutos, la había dado las gracias y prácticamente corrido del cuartel, solo le faltaba una, pero ya también la quería correr porque no tenía ningún humor de seguir aguantándolas.

Hermione se acercó a ella con un pedazo de pay de nuez. Esa era una señal de Hermione que significaba que tenían que hablar. La hizo pasar a la oficina de Harry y cerró la puerta con llave.

- ¿Qué te pasa? Los aurores tienen miedo de acercarse a ti.

- Es que solo me hablan para pedirme cosas.

- Obvio, eres la secretaria del jefe.

- ¡Yo no soy su secretaria! – Hermione levantó los brazos en señal de paz y le indico que comiera para que se tranquilizara – esta rico.

- Lo hice yo, Ron prácticamente se lo terminó, solo te alcance a guardar ese pedazo.

- ¿Qué te ha dado ahora por cocinar? A ti no te gusta la cocina.

- Bueno…solo estoy aprendiendo. Pero estoy aquí para preguntarte ¿Qué te pasa?

- Esas tipas ¿ya las viste?

- ¿Quién no? Todos los hombres del cuartel estaban con la baba de fuera, hasta Ron – bufó molesta – es para el puesto de secretaria ¿verdad?

- Si – dijo dándole una mordida al pay – pero solo quieren el puesto para coquetearle a Harry. Malditas zorras. Pero ni crean que las voy a dejar – Hermione empezó a reírse - ¿Qué es lo gracioso?

- Estas celosa.

- ¿Quién? ¿Yo? Por favor, Hermione.

- Entonces contrata alguna de ellas.

- Claro que no.

- ¿Por qué no? ¿Qué más da que Harry las tenga sentadas en sus piernas tomando dictado? O tal vez…acariciando sus piernas.

- ¿Quieres callarte?

- Estas celosa. Nunca has visto a Harry con una chica y ahora te lo estas imaginando y no lo soportas.

- Él puede hacer lo que se le pega la gana, si quiere se puede revolcar con las cinco y eso a mi no me importa.

- Bueno – dijo Hermione encogiéndose de hombros – entonces no te importará saber que vino Ludo Bagman, jefe del departamento de deportes mágicos a buscar a Harry y conoció a Claudia Sáenz y le dijo que si no conseguía el puesto aquí, que lo buscara a él para ver que podía hacer por ella.

- Ese viejo coscolino, pero él no necesita secretaria.

- Deja de eso, a ella le interesa Harry, pero eso a ti no te importa ¿verdad? – le preguntó Hermione con una sonrisa burlona.

- Estoy ocupada, Hermione ¿puedes dejarme trabajar?

- Estas celosa – le dijo Hermione levantándose de la silla caminando hacia la puerta.

- Y tú estas loca.

- Estas celosa.

- Anda ve a cocinarle pasteles a Ron y déjame las sobras – Hermione le sacó la lengua antes de cerrar la puerta tras de ella.

- Harry puede hacer lo que se le pega en gana, puede salir con cuanta mujer se le ponga en frente, eso a mi no me importa – vio el curriculum vitae de la única chica que le faltaba por entrevistar y vio su edad: 20 años – demonios.

Después de una buena comida, haber corrido a esas cinco mujeres y de haber visitado a la secretaria de Ludo Bagman para ponerla al corriente de la situación, Ginny se sentía tranquila. Volvió a revisar los curriculum vitae de las cinco mujeres que irían al día siguiente a entrevista, cancelando algunas debido a la edad. Solo citó a mayores de treinta y cinco años. La experiencia era fundamental.

Harry llegó a su oficina justo antes de la hora de salida. Había estado todo el día en la oficina de Kingsley y tenia su trabajo atrasado.

- ¿Ya te vas? – le preguntó Harry a Ginny.

- Si, me habló tu mamá que ya están en tu casa.

- Que bueno.

- Voy a ir a arreglarle las uñas.

- No quiero que te vayas sola, le hablaré a Sirius para que venga por ti – Ginny se cruzó de brazos – aunque hagas berrinche ¿Cómo te fue con las entrevistas? – tomó el teléfono marcándole a Sirius.

- ¿Por qué? ¿Acaso de gustó una? – le preguntó de mala gana con las manos en la cintura.

- No, solo era una pregunta – le dijo Harry extrañado - mientras mas rápido la encuentres, mejor entrenada la dejas.

- Pues ninguna me convenció.

- De acuerdo, sigue buscando ¿Sirius? – puso Harry el teléfono con el alta voz.

- Hola Harry.

- Sirius ¿puedes venir por Ginny al ministerio para llevarla con mamá?

- Lily me dijo que ibas a traerla tú.

- Tengo mucho trabajo, llegaré tarde a casa.

- De acuerdo.

- Puedo irme en taxi, Sirius – le dijo Ginny.

- ¿Y recibir una mirada como la que te esta dando Harry? Mejor voy por ti, pelirroja. Además tenemos que seguir platicando acerca de tu fiesta.

- ¿Qué fiesta?

- La de Ginny ¿ya tienes listo su regalo de cumpleaños? – Harry abrió los ojos sorprendido viendo a Ginny - ¿Harry?

- Si.

- Bueno, Ginny, te espero en las chimeneas.

- Ahí te veo.

Harry colgó el teléfono, sintiéndose apenado. Nunca le había preguntado a Ginny cuando era su cumpleaños y ni había tenido el detalle de buscarlo en su expediente. Ahora tenia que hacerlo.

- ¿Cuándo es tu cumpleaños?

- El 11 de Agosto. Le dije a Sirius que iba a hacer una fiesta en mi casa, casi siempre lo hago con mis amigos nada mas. Como sería la primera vez que lo haría aquí en Londres, solo voy a invitar a los aurores y a unos conocidos de otros departamentos.

- ¿Y tu familia?

- Solo iría Ron. No les quiero decir porque serían capaces de correr a todos con el simple hecho de estar bebiendo a un lado mío. Mi familia me hará una comida, nada mas, la fiesta sería en la noche – Harry asintió – pensaba decírtelo hoy en tu casa.

- ¿Quieres que vaya?

- ¿Por qué no?

- Va a estar Ron.

- Eres mi jefe, por eso te invité, además Sirius quiere ir, será tu acompañante – Harry frunció el ceño - ¿Cómo justifico que Sirius Black vaya a mi fiesta? Fue tan insistente, que hasta me prometió llevar todas las cervezas de mantequilla, whiskey de fuego y la música.

- Todo lo que hizo falta en mi fiesta, no se porque no me extraña eso.

- Si – le dijo riéndose – me dijo que el vino importando apestaba.

Ginny, después de inventarle una excusa a Percy y a Ron del porque no iba a su casa, se fue con Sirius en su auto rumbo a casa de los Potter. Ella y Sirius desde un comienzo se llevaron de maravilla, bromeaban todo el tiempo y era la única que les seguía el juego a James y a él. Sirius decía que Harry y ella les recordaba tanto a James y a Lily cuando eran novios, pero la diferencia era que Ginny no le hacia bronca cada vez que lo veía.

- James cambiaba de novia como cambiaba de calcetines, decía que le gustaba Lily pero siempre la hacia enojar con sus bromas. Vivian peleando. Y Lily era insoportable, siempre con su actitud de niña buena. Era prefecta de la casa de Gryffindor, así que nos tenia bien vigilados. – le contaba Sirius mientras manejaba su auto.

- ¿Y ahora?

- Ahora no puede vivir sin mi – Ginny soltó una carcajada

- Me gusta tu carro.

- Y no has visto mis motos. Yo te llevaría a pasear en ellas, pero dudo mucho que Harry me deje.

- Si, yo también lo dudo.

- Te cuida mucho – Ginny bufó viendo hacia la ventana - ¿Por qué te fuiste, Ginny? ¿Por qué no le dijiste que estabas embarazada?

Ginny volteó a ver a Sirius que la veía de reojo y continuaba manejando. Quería decirle la verdad, que se fue porque había sido una egoísta y quería tener un hijo sola de aquel hombre que conoció en Estados Unidos, de aquel que era su jefe y que pensaba que era un patético amargado dedicado al trabajo, pero además, que era un poderoso mago. Ahora la realidad era otra, ya no pensaba eso de Harry, lo conocía más y le parecía una excelente persona, aunque de vez en cuando la sacaba de sus casillas. Pero también quería decirle que no se arrepentía de lo que había hecho, gracias a ese momento de egoísmo, ahora le iba a dar un hijo a Harry.

- Tenía miedo – le contesto.

- ¿A Harry?

- A todo. Harry es una persona muy importante, cuando salí con él no dejaban de elogiarlo por su valentía. Lo nuestro no había funcionado. Yo simplemente no encajo en su vida.

- Conozco a Harry como si fuera mi propio hijo – detuvo el auto frente a la casa de los Potter – y una cosa te puedo asegurar: nunca había visto a Harry tan entusiasmado como lo esta ahora con la llegada de su hijo. Harry pasó gran parte de su vida en la oscuridad, derrotó a Voldemort y su vida se volvió gris, ahora llegas tu con esta pancita – le toma el vientre – y te convertiste en una luz en su camino. La primera luz en su vida.

- Sirius, Harry y yo no estamos enamorados, siempre peleamos – Sirius le sonrió.

- Insisto, tú y Harry me recuerdan tanto a James y a Lily.

Ginny ayudó a Lily a bañarse y a cambiarse la venda de la herida. Una vez que volvió a acostarse para descansar, Ginny preparó todo para arreglarle las uñas.

- ¿Qué color de gusta?

- Este le encanta a James – Ginny sonrió tomando el frasco que le daba Lily - ¿Qué tal el trabajo? Harry me dijo que le estas buscando una secretaria.

- Si, pero hoy fueron puras mujeres con toda la intención de conquistar a Harry.

- No me extraña – Ginny volteó a verla con el ceño fruncido – desde aquel día que…terminó la pesadilla – le dijo Lily con la mirada perdida recordando como su único hijo había ido a pelear contra Voldemort – tu me entiendes.

- Si.

- Muchas mujeres buscaron a Harry, pero él empezó a salir con Cho.

- Seguro era una chica especial – dijo Ginny con cierto fastidio.

- Tal vez. Harry la conoció en China, cuando se fue a tomar unos entrenamientos en ese país. Su padre y James fueron amigos en la infancia, así que Harry se hospedó en su casa durante todo ese tiempo. Después Harry regresó, pero con ella. Lo apoyo y estuvo a su lado siempre. Cuando todo terminó, Harry le pidió que fuera su novia, a mi parecer, lo hizo por agradecimiento más que por amor.

- ¿Cuánto tiempo fueron novios?

- Seis meses. Ella se regresó a China a estudiar la carrera de sanadora, según tengo entendido. No quería estudiar nada, quería estar únicamente a lado de Harry, atenderlo y ser la fiel compañera. Creo que esa fue la razón por la cual Harry terminó con ella, pero quedaron como amigos. A mi parecer, esa chica jamás podría enojarse con Harry, lo idolatraba.

- ¿A ti no te gustaba como su novia? – Lily negó con la cabeza - ¿Por qué?

- Porque nunca vi feliz a mi hijo. Después empezó a salir con chicas pero nunca las traía a la casa, fue por eso que le insistí tanto en conocerte.

- Harry y yo no somos novios.

- Lo sé, pero me van a dar un nieto – Ginny continuo limando las uñas de Lily - ¿Qué vas a hacer para alejar a la bola de mujeres que quieren acercarse a Harry?

- Yo no puedo hacer nada.

- Me refería a las que buscan el puesto de su secretaria.

- Ah, esas… las corrí a todas – le dijo con coraje.

- Muy bien – sonrió Lily orgullosa - Ahora que recuerdo, hace poco me escribió una compañera que tenia en el cuartel.

- ¿Tu también eras auror?

- Claro, toda la familia hemos sido aurores ¿no te lo dijo Harry?

- No – Lily frunció el ceño, otra cosa que no se habían dicho durante el tiempo que salieron disque para conocerse.

- Bueno, como te decía, me escribió una compañera platicándome que ya todos sus hijos se habían casado y que ahora se encontraba sola. Tal vez sea la adecuada para el puesto de secretaria. Era un excelente auror con un carácter de militar – sonrió divertida Lily – creo que mi hijo estará feliz de tenerla trabajando para él.

- ¿Tu crees?

- Le puedo decir que vaya mañana a entrevista y tu misma me lo dirás.

- De acuerdo.

- Pásame una pluma y papel, le escribiré en este mismo momento.

Harry llegó justo cuando Ginny y James preparaban la cena. Se dio un baño rápidamente y todos cenaron en la habitación con Lily, para hacerle compañía. Mas tarde, Harry llevó a su casa a Ginny, a pesar de las negativas de ella al verlo tan cansado.

Al día siguiente, la amiga de Lily estaba presente a primera hora del día en el cuartel. Cuando Ginny la vio se sorprendió de lo seria que era, entendiendo ahora el concepto de Lily: carácter de militar. Ella era de estatura baja, morena, media robusta, ojos y labios grandes, siempre con la mirada fija en Ginny mientras la entrevistaba. En pocas palabras, era la perfecta secretaria para Harry.

Ginny le pidió que se quedara ese día para que empezara a conocer a los aurores y sobretodo a Harry, quien no había pasado por el cuartel en toda la mañana al estar en la oficina de Kingsley.

Para cuando Harry llegó, pasó directamente a su oficina sin voltear a ver a nadie, solo llamó a Ginny para hablar con ella.

- ¿Qué novedad hay?

- Te llegaron una invitaciones para varios eventos – le puso las invitaciones sobre el escritorio – Darwin, Cooper y Reed, no han regresado de Irlanda; se confiscaron en la frontera varios objetos con magia oscura, Granger y Weasley están trabajando en ello – Harry asintió – y ya tengo a tu nueva secretaria.

- Muy bien ¿Cuándo empieza?

- Hoy mismo – Ginny le hizo señas para que pasara – Harry, te presento a la Sra. Bailey.

Cuando Harry levanto la mirada para verla, se sorprendió por la manera en que lo veía. Parecía un soldado de guerra en posición de firmes.

- Mucho gusto.

- El gusto es mío, señor Potter, mi nombre es Cristina Bailey.

- Puede llamarme Harry.

- La señorita Weasley me ha contratado como su secretaria, por lo tanto usted es mi jefe y no lo puedo llamar por su nombre, para mi usted será el señor Potter.

- De acuerdo – le dijo Harry viendo a Ginny que lo veía con una sonrisa burlona – puede llamarme como usted quiera…señora Bailey.

- Señora Bailey ¿podría buscar los archivos que nos pidió Rogers? – le dijo Ginny.

- Por supuesto. Con permiso señor Potter, señorita Weasley.

- ¿De donde la sacaste? – Le preguntó Harry a Ginny una vez que se quedaron solos en la oficina - ¿De un cuartel militar? ¿Acaso fue guardia de una cárcel de alta seguridad?

- No seas exagerado – le decía Ginny riéndose – fue auror, hace varios años. Una de las mejores, de hecho. Ya regaño a mi hermano por comer en su escritorio y a Peterson por traer la camisa de fuera.

- No lo puedo creer – Harry se reía junto con Ginny – bueno, si tú la escogiste, yo no tengo ningún problema.

- Es muy organizada y conoce perfectamente todo el movimiento del cuartel. Estoy segura que te va a apoyar mucho cuando yo me vaya.

- Señor Potter – llegó la Sra. Bailey – el señor ministro le manda decir que se presente con el comité de relaciones exteriores en diez minutos porque van a tener una junta.

- Gracias.

- Le recomiendo que se acomode ese cuello, se abroche bien su corbata y que le quite esa pelusa a su saco. Con respecto a su cabello…tengo entendido que no se puede hacer nada – salió de la oficina. Ginny y Harry se voltearon a ver y soltaron una carcajada al mismo tiempo.

- Déjame ayudarte – Ginny empezó a acomodarle el cuello y la corbata.

- ¿Cómo supo de mi cabello?

- Fue compañera de tu mamá cuando era auror. Tu mamá me la recomendó.

- Tú y mi mamá juntas, van a matarme.

- Déjame acomodarte este cabello. Listo.

- ¿Cómo me veo? – Harry se dio una vuelta - ¿Tu crees que la Sra. Bailey este de acuerdo en mi apariencia?

- Yo creo que si.

- Señor Potter, le quedan siete minutos – le dijo la Sra. Bailey por la puerta sin abrirla.

- Si, señor – dijo Harry poniéndose en firmes y haciendo un saludo con la mano como si fuera un militar – nos vemos después – le dijo a Ginny.

Ginny asintió sonriendo y se quedó viendo por donde Harry había salido. Ya no iba a ser más su secretaria, ya no iba a trabajar tan de cerca con él. Después de que regresara de su incapacidad, volvería como auror y de vez en cuando lo vería durante la jornada de trabajo.

A pesar de que en varias ocasiones discutían por no estar de acuerdo en algo, Ginny pudo conocer mas a Harry siendo su secretaria. Ahora sabía cual era su comida favorita, como le gustaba el café, como ordenaba su trabajo y… hasta que le gustaba bromear de vez en cuando. Eso era algo que nunca se lo había imaginado.


Siempre pensé que iba a poner primero a Harry celoso, pero me pareció divertido que esas aspirantes a secretarias le dieran picones a Ginny, y Harry ni en cuenta. El nombre de Claudia Saenz era una jefa que yo tenia, y era precisamente así.

La Sra. Bailey, bueno si alguno a visto la serie Gray´s Anatomy seguro saben quien es Miranda Bailey, bueno yo le cambie a Cristina, para hacer una combinacion entre los dos personajes: extricta y perfecta en su trabajo.

Ya saben un poco mas de Cho, acostumbraba a escribir a una Cho presumida y arrogante, ahora hice todo lo contrario, es muy sumisa y timida, de esas que estan detras de los hombres como sombras, Harry le pidió que fuera su novia como por agradecimiento ya que ella estuvo a su lado en los momentos mas dificiles en su lucha contra Voldemort (conozco un caso asi, pero de un hombre que despues de la guerra ella lo cuidó porque llegó herido y por agradecimiento le pidió matrimonio) pero cuando le dijo que ella queria seguir a su lado sin superarse, fue por eso que Harry terminó con ella, pero quedaron como amigos porque Cho jamás se lo reclamó, tan sumisa era que ni eso hizo, exacto, todo lo contrario a Ginny que para todo le cuestionaba a Harry.

Subí otra foto en facebook de este fic, lo hago para aprender photoshop :P es de lo que vendra en los proximos capitulos, aun no se cual, por lo pronto ya termine el capitulo 12 (el parto de Ginny). Ahi la llevo, espero que no se me vaya la inspiracion como con la profecia :( ya no pude salir del hoyo.

Espero sus reviews para seguir actualizando...

Saludos