Desabrochaba aquella blusa con desespero. Apenas vio abierto dos botones la hizo a un lado dejando descubierto el hombro de la pelirrosa y comenzó a lamer desde su cuello hasta su hombro mientras sus manos seguían la labor de desabrochar la blusa de esa mujer.
No era todo, se excitaba a cada momento con solo tocarla, solo con sentir el roce de su cuerpo con el de ella era la gloria y eso que aun estaban con ropa, la cual pronto ya no les serviría y quedaría tirada en el suelo.
Beso su boca nuevamente, había perdido la cuenta de cuantas veces lo había hecho en ese rato. Las manos de esa pelirrosa se posaron en su pecho y le empujo levemente haciendo que él cayera de sentón en la cama que estaba tras ellos.
Sonrió de medio lado al ver como ella misma se terminaba de desabrochar la blusa y muy sensualmente la dejaba caer por sus brazos. La observaba comiéndosela con la mirada, ahora solo aquel brazier de color negro cubría su busto, deseaba tocarlo, lamer sus pezones, morderlos con sus dientes hasta hacerla gemir su nombre.
Intento alcanzar con sus manos el broche de aquel brazier pero frunció el ceño al sentir como la pelirrosa le tomaba las manos y las volvía hasta los costados de su cuerpo sonriendo burlona y negando luego con un dedo de su mano levantado.
Vio un travieso brillo en los ojos de ella, quedo atónito, pero se asombro mas cuando la vio agacharse entre sus piernas y comenzó a masajear su zona más sensible aun por sobre su ropa haciendo que soltara un ronco gemido de sorpresa por el placer que aquello le provocaba.
Siguió con su mano masajeando sobre la ropa, pronto acerco su boca y comenzó a pasar su lengua aun por sobre ella, sentía como la saliva de su lengua se filtrara por entre las telas de su pantalón y su bóxer hasta llegar peligrosa y placenteramente a la piel de su erección.
La respiración se le dificultaba con cada una de sus caricias, sobre todo cada vez que miraba los ojos incitantes de aquella mujer mirándole con deseo y diversión, lo tenía a su merced y lo increíble era que no le importaba mientras que ella siguiera haciendo lo que le hacía.
Con sus dientes tomo la cremallera de su pantalón y lo bajo lentamente, como toda una experta y luego sin siquiera bajar sus bóxers o desabrochar por completo su pantalón, saco su miembro con una de sus manos.
Apretó delicada y excitantemente su miembro en su vientre y comenzó a pasar su lengua a todo lo que daba el largo de su excitación, primera una, luego dos, y varias veces, hasta que pronto sintió como se lo llevo a la boca como había pasado en la mayoría de sus sueños.
No aguantaba el ritmo que ella llevaba, sentía palpitar su pene mientras esta aumentaba la velocidad metiéndoselo y sacándolo de su boca, chupándolo cada vez más rápido. Tomo del cabello a esa mujer hundiendo mas su excitación en ella al momento de soltar un solo ronco gemido y dejarse liberar completamente justo en la boca de ella.
Le soltó dejando que esta se enderezara, tenia de ese líquido suyo escurriendo por ambas comisuras de sus labios, cosa que lo volvió a excitar con solo verla. Sonrió de medio lado al ver como ella se limpiaba con dos dedos ese liquido y luego se los metía a la boca mirándole incitantemente, lo estaba seduciendo completamente.
No, lo estaba excitando completamente.
Era hora de cambiar los papeles, tomo los brazos de la pelirrosa y la jalo hasta la cama dejándola recostada boca abajo, cosa que la sorprendió ya que no se espero ese movimiento en ningún momento.
Intento pararse y cuando se coloco en cuatro fue cuando sintió las manos del azabache en su espalda, primero impidiéndole que se levantara, obligándola a quedarse en cuatro y luego sintió como las manos de este liberaban su brazier y ahora solo colgaba de sus hombros producto de los tirantes.
No podía mas, tenía el trasero de la pelirrosa justo en la posición perfecta para penetrarla de una estocada. Sin siquiera quitarle su falda le bajo las bragas y metió su excitación en ella de un solo ágil movimiento arrancándole un sonoro gemido de sorpresa, excitación y placer.
Comenzó con las penetraciones, estaba realmente excitado, ni siquiera se dio el tiempo de comenzar lento e ir aumentando la velocidad, comenzó como un salvaje de primera, aunque parecía que a la pelirrosa no le disgustaba en lo absoluto.
Se coloco él también en cuatro sujetando las manos de la pelirrosa quien estaba apoyada en el colchón y comenzó a besar su cuello con desespero sin en ningún momento parar sus penetraciones, adentrándose con cada estocada más profundo en ella. Llevo sus manos a sus senos apretándolos con fuerza, estaba llegando nuevamente al límite de la cordura, sentía su cuerpo aun más caliente que nunca y su miembro palpitar, no podía mas, necesitaba a cada segundo adentrarse más en ella.
Ese cosquilleo en su vientre nuevamente aparecía, dejo caer su cuerpo aplastando sus senos contra el colchón. Sentía su cuerpo arder, como sus paredes internas se comenzaban apretar aprisionando exquisitamente el miembro del azabache dentro suyo. No podía dejar de gemir, era tanto el placer que incluso saliva salía de la comisura de sus labios, sus ojos estaban completamente nublados de deseo, de placer, quería sentir cada vez más adentro al Uchiha.
Apretó las sabanas al momento de sentir la sensación más fuerte que alguna vez sintió en su cuerpo, como su vientre se contrajo aun con el azabache dentro de ella y pronto sentir un tibio liquido dentro de su cuerpo. Respiraba agitada, una sonrisa le embargo de inmediato sintiendo los espasmos siguientes al orgasmo. Las manos del azabache nuevamente le tomaron de los senos y la levanto pegando la espalda de ella con su pecho.
Llevo una de sus manos hasta la mejilla de ella ladeando su rostro y besando directamente esa boca tan dulce que le encantaba, tan salvajemente que mas saliva salía de la comisura de los labios de ambos cuando jugaban con sus lengua.
Sentía como otra vez se endurecía y eso que aun no salía de ella, ya llevaba dos veces que se corría y no tenia para cuando acabar. Empujo a la pelirrosa a la cama dejándola de espaldas, agarro sus piernas abriéndolas aun mas y apoyándose en sus brazos para no caer sobre ella, comenzó a besarla al mismo tiempo que volvió a penetrarla, una y otra vez, bajando y subiendo el ritmo, besando su boca, lamiendo su cuello, mordiendo leve pero excitantemente los pezones duros y erectos de la pelirrosa hasta que nuevamente dentro de ella se libero.
Se miraron, sonrieron al mismo tiempo para besarse y cambiar las posiciones.
Esa noche sí que sería larga…
OoOoOoO
Sentía los rayos del sol tocarle la cara, se llevo un brazo intentando que no golpearan tan fuerte sus ojos. Se sentó con cansancio, reconocía que estaba todo sudado, al parecer seria otra de esas malditas ocasiones en que se le pegaría el pijama al cuerpo.
Esperen… no llevaba su pijama…
Abrió los ojos con prisa al darse cuenta y verse completamente desnudo sin haberse siquiera colocado la sabana encima, durmió así nada mas sobre la ropa de cama. Se volteo, sus ojos no creían lo que veían.
De igual forma que él, completamente desnuda estaba la pelirrosa quien dormía plácidamente volteada de cara a él, sobre su lado derecho. Su cabello rosa esparcido por toda la cama, sus ojos cerrados plácidamente, su busto subía y bajaba delatando su tranquila respiración, reconoció que estaba igual de sudada que él, además de que… oh diablos…
Maldito pervertido…
Pero no pudo controlar los deseos de observarla completamente, cada detalle de su piel, pero el detalle que lo delato completamente fue que al observar entre las piernas de la pelirrosa habían rastros de un liquido blanquecino viscoso que reconoció esa noche había salido de su propio cuerpo.
Las imágenes pasaban y pasaban por su cabeza, ¿hasta qué hora se habían quedado despiertos?, ¿se había realmente corrido dentro de ella?, ¿Cuántas veces?, se maldecía por esas preguntas teniendo las pruebas en frente a sus ojos, pero de igual forma no lo creía, pensó por un instante que estaba soñando.
Sonrió de la forma más cálida que pudo, esa sonrisa que hace años no usaba y que únicamente alguna vez uso con su pequeño hijo hacia ya 10 años. Desde que conoció a la pelirrosa soñó tantas veces despertar así, con ella a su lado, con su cabello esparcido en su cama, con marcas rojizas en su piel delatando que era solo de él.
Y del pequeño Satoshi
Cierto, no solo se había ganado una novia, se había ganado a un pequeño al que quería igual que si fuera su hijo. No desistiría de buscarlo, eso ni soñarlo, también soñaba con encontrarlo, aunque solo quedara en eso, un sueño…
Pero no sabes que ambos ya se hicieron realidad…
Suspiro, seria gracioso si encontrara ahora a su hijo, el pequeño Satoshi tendría un hermanito como delato deseo en su cumpleaños. Abrió nuevamente los ojos y sus mejillas se sonrojaron al instante por la idea que se le vino a la mente.
Volvió a mirar a la pelirrosa quien seguía dormida, sin mal intención alguna desvió su oscura mirada hasta el vientre de ella. Se había corrido, muchas veces según podía recordar, dentro de ella.
No lo pensó, ni protección ni nada usaron.
¿Podría ser que quizá ella estaría embarazada?
¿Podría ser que quizá tendría otro hijo ahora con ella?
No le desagradaba en nada la idea, sonrió ante ello. Un pequeño o una pequeña, deseaba que heredaran sus ojos jades, esas hermosas piedras verdes brillantes que relucían de felicidad y amor con mirarle.
No lo había pensado, bueno, él aun estaba joven, no llegaba aun a los 30 de edad, la pelirrosa aun podía tener un hijo, quizá dos más, era joven, más joven que él quien le ganaba por 5 años, si fueran adolecentes sí que se hubiera visto mal, pero ambos eran ya adultos, responsables de sus actos.
Sin pensarlo, la idea de ser padre otra vez no le desagradaba
Sabía que ella era su mujer ideal, esa madre cariñosa que siempre deseo para algún hijo suyo, esa mujer responsable, inteligente y gentil, esa amante candente como se demostró serlo en la cama esa noche, si, quería una familia de nuevo, y la quería a ella, como su esposa y como la madre de algún niño que pudiese nacer de su relación, podría ser ahora como podría ser después en años, no importaba, no mientras fuera ella.
Escucho como se quejaba levemente al momento de moverse, pensó que habría despertado, pero se equivoco al ver como se acomodo de espalda soltando un suspiro, colocando una mano al lado de su cara y la otra dejándola estirada, allí se quedo, comenzando a respirar tranquila nuevamente.
Sonrió de medio lado, tenía una idea, pero para asegurarse miro el reloj.
Las ocho de la mañana
Era buena hora para despertarla. Con suavidad se movió en su cama colocándose de rodillas. Gateo hasta quedar sobre ella, sus rodillas a los costados de ella y apoyado en sus antebrazos para no tocarla de ninguna forma.
Miraba atento el rostro de esa mujer, para él simplemente era perfecto. Acerco su rostro hasta el cuello de ella y con la punta de su lengua tocar su cuello de forma lenta. Sintió como esta aun dormida intento mover sus manos para intentar corretearle, pero fue más rápido, tomo sus dos manos, dejándolas en la misma posición que originalmente, la primera la tenia agarrada al lado de su cabeza y la segunda entrelazada con la suya a un costado del cuerpo de ella. Tan solo se valía de sus rodillas y la mano que estaba al lado de la cabeza de la pelirrosa para sostenerse, pero ni aun así dejo de lamerle el cuello.
Subió hasta su oreja, miro de reojo el rostro de la pelirrosa el cual estaba sonrosado y apretaba levemente los parpados en signo de que le gustaban sus caricias. Comenzó a morderle con suavidad la oreja, jugar con su lengua, agacho aun mas su torso para que así solo los pezones de sus senos rozaran con su piel.
- mmm… Sasuke… Sasuke… -le escucho susurrar casi como gemidos a la pelirrosa, pensando en que había despertado, pero no, seguía dormida con los ojos cerrados, aun así su respiración se estaba volviendo agitada, como la propia-
Se estaba excitando, de nuevo, sentía su pene endurecerse. Volvió a sonreír de medio lado, ahora agacho las caderas aprisionando su miembro contra el vientre de esa mujer a la vez que se movía un poco imitando levemente como si diera suaves penetraciones, acto con el cual los pezones de ella rozaban más de su torso y su pene alcanzaba a rozar desde su vientre hasta el estomago de la chica.
- Sa… Sasuke… Sasu-ke… ¡Sasuke! –Le escucho gemir con fuerza al momento de que su cuerpo convulsiono de manera poco natural-
Sintió el espasmo en todo su cuerpo, dando un pequeño salto por ello, dándose cuentas así que algo le había impedido levantarse mas ya que choco contra "algo", algo duro y bien formado. Sus ojos adormilados se abrieron con lentitud, reconocía que estaba agitada, su respiración la delataba. Se coloreo de un rojo intenso al encontrarse con el rostro del azabache frente a ella y reconocer que estaba a gatas sobre ella, tomando sus manos, rozando levemente su cuerpo con el de ella a una distancia mínima. Por la cercanía pudo distinguir de lo mas bien esa sonrisa ególatra que sin lugar a dudas le hipnotizaba tanto, si, ahora su orgullo y hombría se elevarían hasta la siguiente galaxia, mas no importaba, solo reconoció una cosa en ese momento.
Había tenido un orgasmo mientras dormía.
Así de excitante eran las caricias de ese hombre.
Y claro, el cumplió su plan, quería torturarla un poco así como ella le torturo a él incontables veces esa noche, pero el maldito efecto secundario fue que él también por intentar excitar a la pelirrosa se excito él mismo a tal punto que con solo roces estaba a punto de llegar al mismo lugar donde la pelirrosa hace unos momentos.
- Sasuke –escucho la voz de la pelirrosa llamarle ya mas despierta, el sonrojo no desaparecía de su rostro, al contrario, aumentaba, al igual que aparecía ese brillo en esos verdes ojos los cuales miraban directo a los suyos-
- buenos días –saludo sonriendo con arrogancia el Uchiha quien nuevamente comenzó a lamer el cuello de la pelirrosa de forma excitante-
- n-no puedes… que-rer… jugar toda-via… después de ano-che… -escuchaba entre suspiros y gemidos como la pelirrosa intentaba hablar, no podía creer la capacidad que ese hombre tenía para elevarle la temperatura tan fácilmente cuando frente a tantos se contuvo y controlo por tantos años-
- sí que puedo –le susurro en el oído a la pelirrosa aprovechando de lamer su oído sacándole otro gemido de su boca-
- de acuerdo, tu ganas, se que puedes hacer el amor toda la noche y seguir en la mañana –reconoció la pelirrosa quien sonrió de manera traviesa sintiendo un leve cosquilleo en su vientre, producto de sentir la temperatura elevarse dentro de su cuerpo y del roce que el miembro del Uchiha producía al colocarse aun mas erecto con cada caricia que le daba-
- ¿recuerdas cuantas veces me corrí dentro de ti anoche? –pregunto incitante el Uchiha quien no desistía por ningún medio de besarle el cuello, mas ahora siguió bajando hasta comenzar con uno de los pezones de la pelirrosa-
- Sasuke… ah… per-perdí… la… ah… cuenta en la-las o-cho –contesto con dificultad la pelirrosa no podía mas, sentía su intimidad arder, necesitaba luego ser penetrada o explotaría-
Sin cavilaciones se acomodo nuevamente sobre ella. Como sintiendo la necesidad de ella y respondiendo a la propia la penetro, nuevamente, comenzando a un ritmo acompasado y aumentando a medida que ella aumentaba sus gemidos los cuales eran la mejor de las melodías para sus oídos.
Agarro su cabello haciéndole la cabeza para atrás y volver a lamer su cuello, era una de las cosas que más le encantaban, penetrarla mientras una de sus manos apretaba uno de sus senos, la otra le jalaba hacia atrás la cabeza y mantenía su boca ocupada en su cuello subiendo hasta su oído.
- ¿lo quieres verdad? –susurro al posicionarse al lado del oído de la pelirrosa quien gemía suave y alto de vez en cuando, lo cual le excitaba de sobremanera- responde… ¿quieres que me corra de nuevo dentro tuyo? –pregunto de la manera más incitante que pudo, reconoció que su voz salió aun mas ronca de lo que pensaba, sentía como su sangre circulaba más rápido a cada momento y su respiración, al igual que la de la pelirrosa, se aceleraba a cada instante, no aguantaría mucho más, si la pelirrosa no le contestaba terminaría derramándose dentro de ella antes de que contestara-
- si… t-te quiero… dentro de mi… no salgas… no pares… -pidió con algo de desespero la pelirrosa quien apretó las sabanas con todas sus fuerzas, sentía que se vendría de nuevo, estaba segura de ello-
Un nuevo espasmo sintieron al mismo tiempo. Hundió su cabeza entre el hombro y el cuello de ella mientras que la pelirrosa quien tenía la mirada perdida en el techo cerró los ojos disfrutando de lo último de las sensaciones que experimentaron hace unos momentos.
Sentía la cálida respiración del azabache en su cuello, como este dejo caer todo su peso sobre ella así aplastando su busto de forma exquisita contra su torso. Sentía los leves movimientos de cadera que el azabache aun hacia, haciendo durar más la sensación del orgasmo, también distinguió nuevamente ese tibio liquido dentro de ella, sentía su boca sedienta, sus mejillas arder, su cuerpo temblar y su respiración entrecortada, mismas sensaciones que podía sentir el Uchiha experimentaba en su propio cuerpo.
Temblorosamente se levanto del cuerpo de la chica, si, su cuerpo temblaba, placenteramente temblaba, se apoyo en sus antebrazos. Los ojos de la pelirrosa se volvieron a abrir, sin que jamás el brillo de sus ojos ni el sonrojo desaparecieran de su rostro.
Acerco su rostro al de ella primero rozando sus narices en lo que entrecerraban los ojos, notaban como aun el deseo los embargaba con solo ver sus ojos comenzando a nublarse, en ambos. Los brazos de ella rodearon el cuello del Uchiha cuando juntaron sus bocas, dándose un beso primero tierno que comenzó a ser salvaje.
Nuevamente comenzó a mover la cadera, nuevamente comenzó a sentirse duro y tenso.
Y lo que más le encantaba, era que la pelirrosa le correspondía en todo…
OoOoOoO
Ya eran las diez de la mañana. En el comedor la mesa ya estaba servida, la ama de llaves había preparado desayuno para tres al recordar que la pelirrosa y el pequeño pelirrojo se habían quedado esa noche después de la celebración del cumpleaños 10 del pequeño.
Entro estirándose perezosamente, sonreía complacido, sus ojitos negros parecían estar completamente descansados para comenzar el día, después de todo el domingo era el único día en que se daba el lujo de no despertar a las seis de la mañana como casi todos los días.
Se sentó de lo más sonriente, en la mesa ya estaban el Uchiha y su madre, aunque claro, sonrió con algo de malicia en su interior, tenía ciertas sospechas de ellos por tres razones…
Porque esa noche habían dormido en el mismo cuarto
Porque a pesar de que se habían ido a sus habitaciones alrededor de las once de la noche ellos se veían muy cansados
Porque ambos en el rostro se les reflejaba la flojera.
Y porque distinguió en ambos unas pequeñas marcas rojizas en el cuello, las que a pesar de ser tapadas por la ropa, pudo observar con detalle.
- no creo tener que preguntar porque están tan cansados, prefiero evitarme más traumas a tan corta edad, así que mejor me quedare callado–suspiro anotando mentalmente acostumbrarse a esa situación si es que en alguna ocasión llegaban a vivir con el azabache o si en otras oportunidades se volvían a quedar en la casa de este- buenos días –saludo sonriendo inocentemente, claro, hasta un demonio se habría tragado esa sonrisa tan sincera pero que por dentro pasaba a ser una burlesca y maliciosa-
Después de todo no era un niño tan inocente que digamos…
- buenos días… hijo –saludo la pelirrosa quien la última palabra la dijo en un gran bostezo, así confirmando su hipótesis de lo que pudo pasar en la habitación de esos dos, claro que prefería evitarse imágenes que a su edad se supone no debería conocer-
- hola Satoshi –dijo ahora el azabache quien se llevo luego una taza de café a la boca para beber un sorbo de este y poder activarse-
- y díganme ¿Cómo "durmieron" anoche? –Pregunto el pequeño haciendo énfasis y comillas en cierta palabra-
Sonrió divertido al ver al azabache escupir el café que tenía en la boca y a la pelirrosa atragantarse con un trozo de pan que estaba comiendo. Ambos con el rostro rojo y un nervioso brillo en los ojos, se divirtió más aun con eso, no tenía planeado preguntarlo de esa forma, pero demonios…
¡Tenía que hacerlo o explotaría!
- ¡Satoshi! –reclamaron ambos pasando la vergüenza y mirando desaprobatoriamente al pequeño quien comenzó a reír-
- ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡No pude evitarlo! –Reía el pequeño con gracia, haciendo a los dos adultos sonrojarse aun más porque el pequeño no se quedaba callado-
- solo espero que no nos haya escuchado–suspiro la pelirrosa quien se llevo su taza servida a la boca, no había bebido nada y por atragantarse sentía la garganta seca-
- que sea maduro debía tener sus aspectos negativos, ahora seguro traumaremos al pobre niño–pensó con pesadez el Uchiha mirando con una gota al pequeño pelirrojo quien abrió los ojos de forma inesperada a sus ojos-
- ma… mamá… ¿e-estas tomando…? –Pregunto el pequeño apuntando nerviosamente a su madre cuando recordó y noto cierto detalle, ella le miro sin entender una palabra-
De un momento a otro, se llevo una mano a la boca con la frente azul. Se paro apresuradamente dirigiéndose al baño y de casualidad pasando a llevar a la empleada que llevaba unas cuantas tostadas más a la mesa.
Los tres, la empleada, el Uchiha y el pelirrojo la siguieron deprisa y cuando descubrieron a la pelirrosa agachada en el retrete devolviendo lo poco y nada que tenia de desayuno en el estomago realmente se colorearon de azul, pensando cada uno en diferentes causas del porque la pelirrosa se pondría a vomitar así de la nada.
- ¿se-señorita está bien? –Pregunto la empleada con los nervios de punta al ver a la pelirrosa vomitando tan desesperadamente-
- n-no… -respondió ella con el rostro más que pálido mientras se tomaba el estomago, síntomas que no se calmaban ni siquiera porque el Uchiha se agacho al lado de ella sobándole la espalda en son de intentar de que se sintiera mejor-
- ¿Qué fue lo que nos diste de desayuno? –pregunto apresurado el Uchiha a su empleada quien le miro nerviosa y con una graciosa sensación en el estomago-
- tostadas, café con leche y estaba preparando unos huevos señor Uchiha –explico ella luego dirigiendo su mirada a la pelirrosa quien volvió a vomitar cuando escucho como ella nombraba la comida-
- ¿Qué tienes Sakura? –Pregunto el azabache volviendo a sobarle la espalda a la pelirrosa quien nuevamente subió su pálido rostro para mirarle a la cara-
- me dio asco la leche –explico ella quien nuevamente se tapo la boca y volvió al retrete devolviendo quizá que cosa si ya había devuelto casi todo su desayuno-
Los ojos del azabache y de la empleada se abrieron a más no poder. Cruzaron miradas, al parecer pensaban en lo mismo, delatándolo cuando las mejillas de la empleada se sonrojaron con notoriedad y las del azabache con algo de timidez.
No podía ser, ¿verdad?
Habían dormido juntos solo esa noche, es cierto que la gozaron de lo grande, pero…
¿Por una noche?
¿De verdad podría ser posible que Sakura estuviera…?
- eso te pasa por tomar leche en la mañana, sabes que no puedes –escucharon la voz del pequeño pelirrojo quien se acerco a la pelirrosa cuando esta levanto su pálido rostro asintiendo dándole la razón a su hijo-
- se me olvido, es un reflejo que tengo el llevarme el tazón a la boca sin mirar el contenido –respondió la pelirrosa sentándose en el suelo con el rostro aun mas pálido y algo azul mientras se apretaba el estomago-
- esperen, ¿me perdí de algo? –Pregunto el azabache pasando su nerviosa mirada entre el pequeño pelirrojo y la pelirrosa-
- mamá es intolerante a la lactosa, y es mucho peor cuando la toma de mañana sin nada en el estomago, cuando le pasa vomita hasta las ganas –explico el pequeño en un suspiro negando con la cabeza por lo despistada que su madre era, aunque no recordaba ya la última vez que le paso ya que siempre tomaban desayuno en su propia casa-
Suspiro con cierto alivio, no era que no hubiera querido que aquella posibilidad de verdad pasara, es solo que le tomo por desprevenido. Sonrió divertido por la situación, ayudándole a pararse a la pelirrosa, ahora tendría que comer ligero y tomar algo para el estomago. Haría como nota mental el jamás servirle leche o volvería a ilusionarse.
- ¿podrías traer algo para el dolor de estomago? –le pregunto a su empleada al momento que esta salió apresurada del baño a buscar lo que su jefe le dio luego de asentir-
- lo siento… -se disculpo la pelirrosa con la frente aun algo coloreada de azul, el rostro pálido y las mejillas algo sonrojadas de la vergüenza-
- descuida, no fue tu culpa –sonrió divertido el azabache al ver la mescla de colores que la pelirrosa tenía en el rostro-
Se fijo en cómo le tiritaba el cuerpo, desde las rodillas hasta los brazos, ya estaba tiritona antes de llegar a sentarse en la mesa, al parecer le había dado duro en toda la extensión de la palabra ya que casi ni en pie se podía sostener, ese sería un largo día.
La tomo en brazos como a una novia haciendo que el rostro de ella se sonrojara más. Tenía toda la intención de cargarla hasta donde pudiera sentarse y tranquilamente quedarse quieta hasta que se sintiera mejor y pudiera comer algo.
- gracias de todas formas –escucharon la voz del pequeño hablar mientras les miraba con ojos neutros, no le entendieron nada de lo que quería decir- casi me dan un hermanito, pero en realidad no tenían para que intentarlo en una sola noche –sonrió con diversión el pequeño llevándose las manos a la nuca y con toda tranquilidad salir caminando hasta el comedor-
Ambos adultos quedaron rojos por su afirmación, realmente les dejo descolocados y eso que tan solo era un niño. Si antes adoraba poner nervioso a su madre…
¡Ahora gozaba ponerlos nerviosos a ambos!
Aunque claro, el Uchiha no se rendiría tan fácilmente, si, estaba decidido.
Algún día buscaría otro hijo, y esta vez con la mujer que amaba.
