NOTA: Los pingüinos de Madagascar y todos sus personajes no me pertenecen. Disfrútenlo ;)

No olviden dejar reviews, acepto comentarios buenos y malos.

UNA GRAN DISCULPA POR MI TARDANZA EN LA ACTUALIZACIÓN, HAN PASADO TRES MESES DESDE EL ULTIMO CAPITULO QUE REALICE… ESPERO QUE LES SEA DE SU AGRADO, EN ESTA OCASIÓN EL HÉROE SERA RICO! (Aunque será casi al final del la historia ¬¬")

Tormenta Eléctrica

Era una noche húmeda en Nueva York, la lluvia caía incesantemente en las calles de la Gran Manzana, mojando a todo aquel que no tenía resguardo. Todos los animales del zoológico se encontraban dentro de sus cálidos habitad, escuchando como caían las gotas de lluvias. Un pingüino pequeño revisaba en ocasiones el estado del tiempo fuera de su habitad, a través del periscopio… con cada vistazo que daba al exterior suspiraba por la tranquilidad que sentía – Cabo, sucede algo? – preguntó un pingüino más alto, sin levantar la vista de un par de tubos de ensayo que contenían líquidos de diversos colores y consistencias. Tenía pocos meses que se había integrado un nuevo pingüino con ellos, no lo conocían del todo y no era que les interesara demasiado, pero esa noche el chico se estaba mostrando más nervioso que de costumbre.

– No sucede nada, señor Kowalski – respondió con respeto y mostrándose aún más nervioso ante el cuestionamiento. El científico del grupo dejó aún lado lo que estaba haciendo y se acercó al periscopio para verificar que era lo que vigilaba el joven soldado, haciéndolo a un lado – mmm, al parecer va aumentar el nivel de la precipitación, tal vez se convierta en una tormenta eléctrica… – un gemido provocó que dejará sus divagaciones y volteara a ver a quien lo había producido – Tranquilo Cabo, se trata de lluvia solamente con tendencia a convertirse en una inofensiva tormenta eléctrica – le dijo levantando la ceja derecha – no hay nada que temer.

– Yaju! – Respondió Rico, levantando a su muñeca en el aire… el científico sonrió al recordar que Rico disfrutaba aquellas noches de lluvia, por que el sonido de los truenos eran bastante parecidos al sonido que hacían las cargas de dinamita al estallar… El joven pingüino observó la emoción de compañero, preguntándose si conocía los riesgos de dichas tormentas, ignorando la situación camino un poco para responder al cientifico – Lo sé, gracias – dijo con una sonrisa forzada en el pico y tocando las puntas de su aleta, se dio media vuelta dejando frente al periscopio al Teniente del equipo y corrió en dirección al refrigerador para tomar un jugo de manzana antes de sentarse a ver un poco de televisión, subiendo el volumen para evitar escuchar la lluvia que caía en el exterior y el momento en que se convirtiera en una tormenta eléctrica... la simple idea le provocaba escalofrío. Conforme fue avanzando la tarde, la lluvia fue arreciando en la ciudad, sin convertirse aún en una tormenta.

Había llegado la hora de dormir y todos se dirigieron a sus literas, a excepción del pingüino líder que decidió realizar el reconocimiento a pesar del temporal que se presentaba fuera del habitad. En un inició y siguiendo el orden de prelación, era el turno de Cabo, pero por considerarlo aún muy joven e inexperto para dicha actividad y, por el temporal que se encontraba afuera, decidió sustituirlo en su deber, provocando algunas quejas del chico.

En un inició, el chico agradeció que su líder no lo obligara a realizar el "reconocimiento", pero se negó a que su líder saliera a realizar el reconocimiento bajo la lluvia o por lo menos que no fuera solo, argumentando el peligro al que se sometía en caso de que se convirtiera en una tormenta eléctrica, palabras que molestaron al capitán del equipo – joven e ingenuo Cabo, sino supiera cuidarme durante una llovizna, no sería el capitán de esta unidad militar – respondió con la finalidad de callar las quejas del chico que, de por sí, ya eran molestas. Dicho esto, subió por las escaleras y salió de la sede, deseándoles una buena noche.

Kowalski y Rico se dirigieron inmediatamente a su litera dispuestos a dormir, pero Cabo se quedó parado observando la salida, como si esperara que Skipper cambiase de opinión y regresara a la sede, pasaron algunos minutos antes de que el especialista en armas se percatará de dicho detalle – ugh, ugh – dijo, llamando la atención de Kowalski y señalando a Cabo que no dejaba de ver el plato de comida por el que salió Skipper. El científico paso su aleta por su rostro, enderezándose en su litera, decidido a calmar al chico – Cabo, será mejor que duermas, mañana tenemos varías misiones que realizar y necesitamos estar bien descansados –. Cabo dirigió a su vista a Kowalski y luego a la salida, tallándose sus aletas antes de soltar un suspiro y moviendo la cabeza afirmativamente – si señor – dijo caminando a su litera… mientras se tapaba con su sábana dijo de manera apenas audible – Ustedes no entienden… –.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::

Cabo trató de conciliar el sueño, moviéndose en su litera. Durante ese tiempo, lo único que se escuchaban en la sede eran los ronquidos y algunas risas maniacas de Rico junto a un "Kaboom", algunos murmullos de Kowalski sobre Doris la delfín, estrella del espectáculo marino del zoológico que, hasta el momento, no había tenido el placer ver, y la lluvia cayendo fuera del sede que opacaban uno que otro suspiro emitido por Cabo… después de una hora logró dormirse sin dejar de lado la idea del peligro al que se había expuesto su líder al salir con ese temporal.

Sin embargo, la tranquilidad de la noche fue interrumpida por un rayo que cruzo el cielo y el sonido de su respectivo trueno. El ruido provocado por el rayo, dio como consecuencia que el pequeño Cabo se despertara sobresaltado, sin saber con exactitud qué lo había despertado, volteó a todos lados buscando su origen. Abrazó su sábana contra sí con fuerza, antes de decidirse pararse de su litera de un salto sin soltar la misma, continuó con su búsqueda, dirigiendo la mirada, primero a sus compañeros quienes se encontraban profundamente dormidos y luego al resto de la cede en busca del origen del ruido, pero no logro ver nada. Antes de volver a la cama se dirigió al periscopio para verificar el estado del clima… la lluvia continuaba incesante, justo como se encontraba antes de irse a la cama, pero un hilo plateado surcó el cielo trayendo con ello un fuerte ruido. Cabo al verlo sintió como se helaba su cuerpo, pero al escucharlo, se encogió en su lugar ahogando un grito y tapándose con las aletas sus oídos.

Se alejó del periscopio, lentamente sin abrir los ojos y destapar sus oídos, soltó la sábana y corrió en dirección de su litera, colocándose en el rincón de ésta como una forma de protegerse del ruido y los rayos… después de unos segundos, tomó su sabana, ocultándose dentro de esta – Skipper – llamó a su líder, pero no recibió respuesta, haciendo acopio de todo su valor, salió de su litera descubriendo con horror que la litera de su capitán se encontraba vacía.

::::::::::::::::::::::::

Skipper se encontraba oculto bajo uno de los techos de la tienda de regalos, resguardándose de la lluvia, cuando vio caer algunos rayos y truenos en el cielo… la luz emitida por los rayos le permitía observar un bello espectáculo, además el sonido que provocaban le recordaba al de los cañones militares.

Sonrió ampliamente, permitiendo que el clima lo relajará, sin embargo una idea asalto su mente, al recordar que el reconocimiento de ese día lo realizaría rápidamente, puesto que le había prometido al pequeño Cabo regresar pronto, por lo que debía de darse prisa, ya era muy tarde… al menos sus hombres estaban a salvo de la tormenta, secos y dormidos…

::::::::::::::::::::::::::

Todos en la sede se encontraban durmiendo tranquilamente, ignorando la tormenta que se encontraba presente… todos menos uno de los pingüinos, que se encontraba oculto debajo de sus sabanas buscando la forma de no escuchar el ruido producido durante estas. Después de tres rayos y truenos, el chico se levanto de su litera y se dirigió al centro de la habitación, sin saber qué hacer o a dónde ir. El intervalo del tiempo entre cada rayo y trueno se reducía conforme avanzaba la tormenta, y con ello crecía su desesperación… no sabía a dónde ocultarse, antes podía dirigirse con su Tío Nagel, pero él no se encontraba en ese lugar… estaba solo. Finalmente, decidió ocultarse dentro del laboratorio de Kowalski, esperando que no se enfadara con él.

Skipper llegó a la sede totalmente mojado, se dirigió al baño, sin voltear a ver a sus hombres, y tomo una toalla para secarse. Algo extraño sucedía en la cede, desde que había llegado su instinto le decía que algo no estaba bien, así que con ese sentimiento se dirigió a su litera, cuando observó a sus hombres dormir, notó que faltaba el más joven e inmediatamente lo busco con la mirada en dirección a la cocina… nada, no existía rastro del chico.

Estaba a punto de alertar a los demás, cuando escucho un sollozo en el laboratorio de Kowalski, lentamente se dirigió a él, en pose de combate, listo para eliminar al enemigo, pero cuál fue su sorpresa al ver al pequeño integrante, escondido bajo la mesa tapándose los oídos con sus aletas – qué te sucede Cabo? – preguntó Skipper, acercándose lentamente al chico.

Cabo estaba llorando, dio un vistazo a Skipper, pero un trueno volvió a sonar, provocando que el chico se encogiese en su lugar, dejando confundido a su líder – ah, Cabo qué te sucede – volvió a preguntar, sin entender que le sucedía a su soldado. – Los rayos… los truenos… no paran – respondió entrecortadamente, tratando de contener sus lágrimas y ocultado su rostro entre sus piernas ya aletas. Skipper entrecerró los ojos y se acercó al chico.

– Cabo, dime qué te sucede – dijo de manera estricta Skipper, tratando de entender que tenían que ver los rayos y los truenos con el estado que tenía el más joven de sus soldados. El chico tembló, pero su líder no supo si era por el trueno que había sonado o por sus palabras, además se negaba abrir la boca – te lo repito por última vez… qué sucede?

El chico levantó la cabeza y abrió lentamente los ojos – les tengo miedo a los rayos y a los truenos – dijo llorando por la vergüenza de dicha afirmación… Skipper lo vio fijamente, había escuchado de muchas fobias, incluso él tenía algunas (aunque no se lo había dicho a nadie) pero no pensó que el chico le temiera a los truenos, como si fuera un niño pequeño…

– Cabo no tienes de que preocuparte, son solo… son… bueno, no tienes nada de que temer, estoy seguro que Kowalski te dará una explicación lógica – dijo extendiendo su aleta en dirección al chico para que saliera de debajo de la mesa, misma que fue aceptada por el chico, que se sintió protegido.

:::::::::::::::::

– KOWALSKI! – Gritó Skipper para despertar a su hombre de opciones, mismo que al levantarse se golpeó contra el techo de su cama, bajo de muy mala gana sobándose la cabeza – qué sucede Skipper? – Preguntó observando con curiosidad al más joven que se ocultaba detrás del líder… Skipper soltó un suspiro – tenemos un problema – dijo señalando a Cabo…

Después de una corta explicación de parte de Skipper y de observar las reacciones del más joven con cada nuevo rayo, Kowalski realizó algunas anotaciones ante la mirada curiosa de Rico que volteaba los ojos con cada nuevo salto que daba el más joven.

– Bueno Skipper – comenzó el científico del grupo, viendo fijamente al pequeño Cabo, quien se mostraba visiblemente nervioso ante el ruido provocado por los truenos y rayos – estamos ante un caso extremo de brontofobia – dijo el científico realizando algunas anotaciones en su libreta.

Rico y Skipper se vieron entre sí – en español, por favor! – Se quejó el más bajo- Kowalski se rasco la cabeza con su lápiz, pensando en una forma fácil de explicarles a ese par de que se trataba el problema. Un par de gruñidos y un "kabom" de Rico fueron suficientes para que el científico apartara su mirada de la libreta y realizará un dibujo rápido – miedo a los truenos – respondió simplemente, mostrando los garabatos que representaban a un pingüino encogido y semioculto en una sábana con nubes y rayos alrededor

Un resoplido de Rico y la risa de Skipper rompieron el silencio reinante, les parecía ridículo que alguien le tuviese miedo a los rayos y truenos, cuando se parecían tanto al sonido que realizaban los cañones durante las batallas. Rico por su parte, le dio unas cuantas palmadas al chico, haciendo algunos movimientos con sus aletas y diciendo algunos – kabom-kabom – para calmarlo.

– ahhhh… Kowalski ya sé que el chico le tiene miedo a los truenos… quiero una solución para ello – ordenó Skipper sin quitar la vista de Cabo que abrazaba su manta como si ese objeto fuese a protegerlo de algún ataque, mientras Rico lo animaba a su forma… Molesto le arrancó la sabana de sus aletas y la arrojó lejos – No puedes tenerle miedo a los truenos y a los rayos… demuestra ser hombre! – Gritó comenzándose a pasear de un lado a otro.

– Kowalski… OPCIONES! – El aludido realizo rápidamente algunos garabatos en su libreta mostrando el resultado – podemos darle terapia – Skipper levantó una ceja antes de dar su respuesta – necesitamos algo más rápido – dijo colocando sus aletas en la espalda… el científico volvió a repetir sus acciones sobre la libreta, para mostrar finalmente un pingüino parado en el exterior – que enfrente su miedo como los machos – dijo golpeando con su lápiz la hoja de libreta… Skipper sonrió – te la compro – y sin dejar que Cabo emitiera alguna queja tomaron al joven pingüino y lo sacaron por el plato de comida.

Cayó de sentón sobre el suelo mojado, escuchando un trueno sobre su cabeza… dio un grito de terror y se arrojo sobre la entrada, misma que fue sellada – lo siento Cabo, pero debes superar tu miedo – dijo Skipper desde el otro lado del plato. El chico se levantó y corrió a buscar refugio donde quiera que fuere, siempre y cuando no le lograse alcanzar algún rayo.

Después de caminar por un rato, se oculto debajo de una banca, hasta que paso la tormenta, o al menos eso pensó…

Suspiró aliviado al ver que la tormenta había parado y sólo restaba una ligera llovizna que mojaba ligeramente sus plumas, ahora podía regresar a la sede sin ninguna preocupación, pero un nuevo trueno le hizo correr en dirección al habitad… por más que tratara de relajarse le resultaba imposible, no podía creer que Skipper le obligase estar fuera con el peligro que evidenciaban los truenos… nuevos hilos amarillos se hicieron presentes en el cielo, trayendo sus respectivos truenos, provocando algunos gritos de terror por parte de Cabo.

Otro ruido parecido a un trueno lo hizo saltar en dirección del plato de comida, tratando de abrirlo para entrar, pero había sido sellado por órdenes de Skipper, un nuevo sonido provocó un grito de él, pero esta vez iba acompañado de una voz – Kabom! – volteo su cabeza en dirección descubriendo que se trataba de Rico – Rico! Acaso tu no le temes a los rayos? – Preguntó curioso el chico encogido en su lugar, el aludido movió negativamente la cabeza, regurgitando una pequeña carga de dinamita encendida arrojándola lejos, en cuanto estalló se escucho un ruido parecido a los anteriores.

– Eras tú? – Preguntó limpiando sus lagrimas que se revolvían con la ligera llovizna que mojaba su cuerpo – Shiii – respondió alegremente el otro pingüino, quien le hizo una seña para que lo siguiera… el joven pingüino le siguió inseguro a donde le indicaba, llegaron a los límites del zoológico, donde Rico saco un pequeño control – ugh, ugh – dijo pasándole el objeto. Cabo tomo el aparato, viéndolo con curiosidad, mientras Rico le señalaba con la aleta que apretara el botón.

Una serie de explosiones se hicieron presentes, mismas que se revolvían con el sonido de los truenos y las luces del cielo – KABOM! KABOM! KABOM! – gritaba Rico, dando vueltas en el mismo lugar, provocando la risa de Cabo – si Rico, Kabom – dijo pasándole nuevamente el control. El aludido soltó algunas cargas más de dinamita, para que estallasen en tanto pasaba la tormenta y regresaban a la sede.

:::::::::::::::::::::::::::

Habían pasado algunos años desde aquel suceso, aquella noche era lluviosa y algunos truenos se habían hecho presentes, pero ya no era necesario ocultarse dentro del laboratorio de Kowalski o debajo de su sabana, o buscar la seguridad de Skipper… no, ya no era necesario, porque Rico se encargaba de callar aquellos sonidos con divertidas explosiones que alteraban al resto del zoológico, pero hacían sonreír al joven Cabo, al saber que no le dañarían mientras estuviese cerca de aquel pingüino psicópata, al cual hasta los rayos y truenos temían.

TENGO UNA GRAN CANTIDAD DE CAPÍTULOS COMENZADOS CON ALGUNAS LÍNEAS, QUE NO HE LOGRADO ATERRIZAR COMO SE DEBE. PUEDEN ESTAR SEGUROS QUE EL SIGUIENTE CAPITULO SERÁ CORTO T.T.

TAMBIÉN TENGO LISTO EL CAPÍTULO FINAL DE MI FIC "¿MISIÓN COMPARTIDA?", QUE SERA PUBLICADO A MAS TARDAR EL DÍA MIÉRCOLES, LLEGANDO ASÍ A SU FINAL.

DE ALGO PUEDEN ESTAR SEGUROS, ESTIMADOS LECTORES, EL FIC DE CABO Y EL DE "THE CLOSE EYES" AÚN NO LLEGARAN A SU FIN, NI SERÁN ABANDONADOS SIN PREVIO AVISO, COMO ALGUNOS LLEGARON A PENSAR. MUCHAS GRACIAS POR DARLE SEGUIMIENTO A MIS HISTORIAS!

*BRONTOFOBIA: Miedo a los truenos. Persistente, anormal e injustificado miedo a los rayos y truenos de las tormentas. Las personas que la padecen sufren aunque no puedan darse cuenta de que los truenos no constituyen una amenaza hacia su integridad física.

La persona estará alarmada tanto antes como durante las tormentas. Si se encuentra al aire libre durante la tormenta eléctrica, padecerá ansiedad, si se encuentra dentro de casa, es posible que tienda a esconderse bajo la cama, detrás del sofá, bajo una mesa o en los armarios, etc.