Seguía lloviendo, claro que dentro de ese lugar no se notaba, solo se escuchaba la lluvia cada que la campanilla de la puerta sonaba delatando que esta se abría dejando entrar a más personas quienes cerraban sus paraguas mojados.
Veía atento a cada una de esas personas, tenían muchos papeles en aquella mesa y hablaban cosas que apenas entendía. Estaba tranquilo, tenía un sándwich de jamón y queso derretido en las manos, estaba calientito justo para el día, además de un tazón de té con leche, aun era temprano, de hecho ese era su desayuno, así como todos tomaban el suyo.
Las ocho de la mañana
- según me relatan, no es un caso fácil –expreso cruzándose de brazos a forma pensativa cierto hombre de cabello rojo y ojos verdes aguamarina-
- que no sea fácil no quiere decir que sea imposible, ¿verdad? –Pregunto con seriedad el Uchiha, estaba confiando todo en manos de aquel pelirrojo, no podía pedirle a cualquier abogado que manejara un caso tan complicado como el suyo-
- no he dicho eso –aseguro pronto aquel hombre de cabellos rojos y ojos aguamarina volviendo a tomar una de las carpetas con varios papeles dentro de ella-
- como podrás ver allí tienes los ADN, certificados de nacimiento que pudimos recuperar de un registro, los números de seguro de ambos y mas información que podría ser útil –explico el Uchiha intentando ver cada reacción en el rostro de ese abogado, pero permanecía inmutable, ahora comprendía porque Shikamaru se lo había recomendado, no parecía alterarse con nada-
- ¿tienes los papeles del traspaso de posesiones alterados? –Pregunto sin dejar de mirar los papeles de antecedentes de la pelirrosa y aquel hombre de cabello plata-
- están en la carpeta azul –afirmo el Uchiha entregándole la carpeta pedida-
- me gustaría saber porque te hicieron desaparecer, pero creo que no lo sabrás ya que según veo llegaste a ese orfanato cuando apenas tenias 4 años –comento a la pelirrosa quien asintió con pesadez dándole razón a las observaciones del abogado Gaara-
- fue un desquite –afirmo el hombre de la máscara y cabellos platas hablando por quizá primera vez en toda la mañana-
- explícate –pidió el Uchiha alzando una ceja en son de que hablara-
- Satoshi y Hana eran los dueños de la empresa, el padre de Satoshi se la dejo a él por ser el mayor, en ese entonces la empresa aun era muy pequeña y Satoshi la hizo crecer con todo su esfuerzo así llegando a ser la gran empresa que hoy en día conocen, cuando se casaron los Seidou condenaron a Satoshi por casarse con una simple empleada, así cada uno de sus hermanos y su madre quitaron de su control la empresa y le dejaron prácticamente con la mitad de esta, en ese momento estaban en crisis porque como sabrás si el dueño pierde más del 50% de posesión de su empresa se ve obligado a traspasarla a quien tenga más posesión –afirmo haciendo al azabache asentir, justamente eso era lo que estaban haciendo con él, al parecer la historia se repetía y esa sucia jugada ya antes la habían hecho- forzaron a Satoshi a dos opciones, que le traspasara el titulo de la empresa a su madre quien era la que había adquirido la otra mitad de la empresa con la ayuda de sus hermanos o que se separara de Hana y se casara con la mujer que ellos le tenían escogida –si, era la misma jugada que le estaban haciendo al Uchiha, este frunció el ceño por ello esperando saber el resultado de aquel encuentro-
- es lo mismo que me hicieron a mí, claro, entre Madara y los Seidou estaban coludidos esa vez –reprocho con el ceño fruncido el azabache haciendo asentir al peliplata-
- yo vi desde fuera como Madara te obligaba a casarte con Karin para que en un tiempo ambas empresas fueran una sola, allí la batalla era, ¿Qué familia se quedaría con la posesión de la empresa final?, pero Madara no sobrevivió para manipularte y librar esa batalla, luego tu mismo antes de que eso pasara y cuidando muy bien de tener pruebas para que no te quitaran nada y luego te separaste de ella –explico el Hatake mirando directamente al azabache quien asintió, pero bajo su mascara sonrió levemente al ahora ver al Uchiha y a su pequeña sobrina, ya no tn pequeña, profesándose el mismo incondicional amor que si hermana se había ganado del único hombre al que alguna vez él llamo como su cuñado-
- supongo que no acepto separarse pues hasta donde yo recuerdo ellos seguían juntos cuando murieron –recordó vagamente la pelirrosa haciendo memoria de lo poco y nada que su mente aun conservaba de sus padres-
- no, no se separaron, se amaban demasiado para caer en los sucios juegos de ellos, Satoshi dijo que prefería quedarse en la calle antes de casarse con otra mujer, fue cuando unos amigos de ello se enteraron de la situación y les apoyaron mucho, asociaron sus empresas y le dieron cierto porcentaje de esta a Satoshi para que nuevamente alcanzara un porcentaje mayor que el de su madre y hermanos así quedando él como dueño absoluto, logro con la ayuda de unos amigos quitarles todo a sus hermanos y poseer el 100% de la empresa, quienes le apoyaron fueron un matrimonio apellidado Uchiha, para quienes yo trabajaba –explico el Hatake haciendo al azabache abrir los ojos de forma desmesurada, sabía que Kakashi trabajaba desde siempre en esa empresa pero jamás se imagino que supiera el desenlace de todo-
- ¿es por eso que iban juntos el día del accidente? –Pregunto el azabache quien se asombraba a cada momento, sabiendo cada detalle y dejando a su mente pasar cada imagen que aun poseía de aquel entonces-
- ¿recuerdas dónde estabas en el momento del accidente?, tenias alrededor de 8 años –le recordó el Hatake al Uchiha alzando la ceja de su único ojo visible-
- sí, ese día mis padres salieron con Itachi y me dejaron mientras iban a firmar algo porque no quería ir, me dejaron también cuidando a una ni… -sus ojos se abrieron de golpe al recordar aquel detalle-
Paso su mirada del peliplata a la pelirrosa…
- oye, ¿Qué tanto dibujas? –Pregunto un pequeño azabache a una aun más pequeña niña que curiosamente tenía cabello rosa-
- quiero hacerle el más lindo de los arboles de cerezo a mi madre para cuando vuelva –le contesto aquella pequeña mirándole con sus ojos verdes brillantes y una gran sonrisa en su angelical e inocente rostro-
- ¿Por qué? –pregunto el pequeño azabache mirando como aquella pequeña le sonreía de la forma más expendida que alguna vez había visto sonreír a una niña, con las mejillas completamente sonrojadas de la forma más inocente que había visto-
- e-esa niña… e-era… -comenzó a tartamudear palideciendo a cada momento mas, agudizándose su palidez cuando el Hatake asintió y la pelirrosa les miraba sin entender nada-
No podía creer que aquel recuerdo que permaneció bloqueado en su mente por tantos años, tanto tiempo, ahora se viera tan nítido frente a sus ojos. Recordaba el vestido rojo y la cinta roja que la pequeña usaba en la cabeza, así como lo bien que dibujaba. Su cabello, sus ojos, todo, solo conocía a una persona así.
- el día del accidente fui con Hana y Satoshi como acompañante y testigo legal del traspaso, Itachi no podía porque era menor de edad, pero igual quería ir porque siempre le gustaba observar todo lo que con la empresa respectara, en cambio te dejaron a ti en la empresa solo porque no demoraríamos mucho, te aburrirías en una notaria, y aprovechando Hana y Satoshi dejaron a su hija contigo, la niña que cuidabas era a Sakura –soltó por fin el peliplata, el azabache tenía el asombro en la mirada, haciendo ahora a la pelirrosa asombrarse e intentar hacer memoria llevándose un dedo a su barbilla en forma pensativa-
- no lo recuerdo, no recuerdo haberte conocido antes Sasuke –fue un intento fallido, no recordaba en lo mas mínimo el hecho de haber conocido al azabache antes, sus recuerdos de esos años eran muy pocos y en ninguno estaba él-
- eras pequeña y solo lo viste en esa ocasión, Sasuke puede haberte recordado porque ya tenía 8 o 9 años, tu apenas tenias 4 de edad –afirmo el Hatake haciendo a todos entender el porqué la pelirrosa no podía recordar, después de todo el azabache seguía siendo 5 años mayor que ella-
- eso no me explica el porqué se quisieron deshacer de Sakura –interrumpió Gaara cruzándose de brazos, no creía que esa historia le sirviera aun para emitir una demanda a un juicio legal-
- Mikoto y Fugaku Uchiha iban a hacer un contrato de unificación de la empresa de los Seidou, al menos lo que Satoshi poseía de la empresa lo cual era la mayor parte ya que era el dueño y legitimo heredero, esto no le agrado nada a los Seidou pues no podrían controlar más la empresa, así que querían sabotear los planes, ocasionando el accidente donde tu familia Sasuke, y los padres de Sakura murieron juntos, el accidente fue tan inesperado que pruebas de que fuera provocado no se hallaron, solo yo sobreviví, pero que yo sobreviviera no era un problema para ellos –se encogió de hombros el peliplata, el sabía muy bien que no les era un problema, el solo era uno más de la clase trabajadora que jamás les estorbaría y si lo hacia lo eliminarían como a su hermana-
- una vez muriendo, solo tenían que haberse hecho cargo de Sakura quien era la heredera legal y habrían tenido el control de la empresa –observo el pelirrojo abogado quien no entendía aun el porqué abandonaron así a la pelirrosa-
- como dije, fue un desquite, si, bien pudieron haberse hecho cargo de Sakura, pero, ¿Quién?, yo en ese momento también pelee la custodia de Sakura, claro que sin resultados porque en un juicio de tutela me la quitaron, la razón era porque quien se quedara con Sakura se quedaría con la empresa y todos querían la posesión de la empresa, quien quedo con su custodia fue la madre de Satoshi, es decir la abuela paterna de Sakura, desde ese momento las peleas de entre ellos se volvieron mas y mas constantes, también existía el miedo de que Sakura al crecer se las quitara cuando supiera que el accidente de sus padres tenia sospechas de ser provocado por ellos, así que optaron por lo fácil y sano, deshaciéndose de ella su abuela podría dominar la empresa en su totalidad libremente sin "cargas" y librarse del dolor de cabeza de tener a una niña que ni siquiera les importaba y que ninguno de ellos tenía la intención de cuidar –termino de explicar el peliplata al momento que la pelirrosa bajo la cabeza con algo de tristeza, era verdad, recordaba vagamente la actitud de algunos de sus tíos y su abuela para con ella durante los últimos dos meses antes de que la fueran a dejar a aquel orfanato, jamás le demostraron cariño-
También el pequeño pelirrojo quien permanecía callado sintió el sentimiento de vacío que su madre tenía, compartía el mismo sentimiento cuando recordaba que a él también lo habían abandonado. El también algún día sabría de su familia, para bien o para mal, y esperaba vivir una situación similar a la de la pelirrosa cuando este se enterara que su familia no lo quería, que era tan solo un estorbo para ellos y que por ello le abandonaron.
Sus ojitos negros se volvieron cálidos al ver como el azabache coloco una mano en el hombro de la pelirrosa pasando su brazo por detrás de su cuello y abrazándola pegándole a él, de la misma manera que la pelirrosa sonrió entre tristeza con los ojos brillantes, quizá ahora estaba tranquila por saber de su vida, y también estaba feliz de no haber estado sola cuando lo supo y tener el apoyo del azabache, en ese momento él sonrió, no se había equivocado
El amor de ese hombre por su madre era sincero
- interesante, creo que tomare el caso –escucharon hablar a Gaara quien cerro las carpetas con antecedentes y miraba a los demás con una media sonrisa arrogante en el rostro y cruzándose de brazos a modo pensativo- básicamente quieres que o te devuelvan lo que tomaron de tu empresa o que se reconozca que Sakura es la legítima heredera para así comenzar a tratar la empresa con ella directamente –comento a forma pensativa el pelirrojo quien miraba atento cada una de las muecas que aquellos adultos colocaban-
Creyó estar tranquilo si le devolvían su empresa, dejaban de joderle la vida y cortaba lazos con ellos cuando eso pasara.
Pero no ahora…
No después de escuchar como pelearon por la pelirrosa, solamente por avaricia y luego le abandonaron a su suerte por creerla estorbosa, no después de saber el tipo de bastardos que eran, primero lo habían hecho con la pelirrosa y luego le quitaron a su propio hijo. No estaría tranquilo viviendo así, les arrancaría lo único más preciado para ellos solo por mero desquite
Por venganza
- no, lo que quiero es que se reconozca a Sakura como la legítima heredera, quitarle la empresa a esos inhumanos y dejarlos en la calle de la misma forma que ellos dejaron a Sakura –afirmo el Uchiha haciendo sorprenderse a todos por sus palabras, ya no era una batalla por lo económico, por el dinero y por las empresas, ahora era un asunto personal y los haría pagar-
Aquellos ojos negros le miraban con eterna gratitud
- me agradas –sonrió de medio lado con diversión el pelirrojo cerrando los ojos y luego mirando directamente al Uchiha y a la pelirrosa- como les dije, aceptare el caso, por tres razones, la primera es porque la paga que me ofreces si gano el caso es tentadora –confeso Gaara sacándole una gota en la cabeza a todos, miren que el también sentía amor por el dinero, bueno, es un rasgo de la mayoría de los abogados- además de que si gano este caso contra la familia Seidou mi reputación se elevara hasta las nubes –afirmo nuevamente colocándose de pie y tomando las carpetas, ya iba siendo hora de irse y poner el plan en marcha-
- me agrada que comiences cuanto antes, pero aun no nos has dicho la última de las razones –hablo el azabache sonriendo de la misma arrogante manera que el pelirrojo cuando les vio hace unos momentos-
- porque yo estando en tu caso o el de Sakura, también buscaría mi propio desquite –sin vergüenza alguna afirmo aquello como si fuera de lo más normal, aunque agradecieron internamente la sinceridad de Gaara por esa frase- así que despreocúpense, hare todo para ganar el caso, apenas comience los tramites les aviso, serán citados, lo más probable es que esto empiece con un nuevo examen de ADN ya que ellos refutaran que son falsos o alterados –aviso haciendo a los otros asentir con entendimiento, se esperaban esa acción, era lo más probable que pasara- por ahora tengo que irme, los contactare apenas tenga noticias para ustedes –se despidió el abogado saliendo por la puerta de la cafetería y abriendo su paraguas, a pesar de que la lluvia comenzaba a calmarse igualmente no podía dejar que se mojaran los papeles-
- gracias Sasuke –sonrió la pelirrosa cerrando los ojos con gratitud y relajo, tomando la mano que aun el azabache tenía en su hombro y entrelazándola con la de ella-
- te pareces tanto a Hana, Sakura, y Sasuke se parece tanto a sus padres con esa actitud que tiene -pensó con diversión el Hatake al ver a ese par de enamorados mirarse- no pude cuidarte Sakura –comento llamando la atención de todos, dejándoles extrañados por sus palabras, incluso una ceja se alzo en la cara del azabache- pero si en mi esta el poder ayudarte a recuperarlo todo, te aseguro que lo hare, ya no eres esa niña por la que todos se disputaban, eres la mujer que ahora se disputa con todos por lo que le pertenece, tengo confianza en que ganaran el caso –sonrió bajo su máscara el Hatake, estaba completamente agradecido de la oportunidad que la ida le había dado de enmendar esas culpas que tenia por la pelirrosa y a la vez feliz por ahora verla tan feliz, sin arrepentimiento alguno de lo que le había tocado vivir-
- gracias tío Kakashi –agradeció honesta la pelirrosa mirando a aquel hombre que a sus ojos, fue el único que intento protegerla, no le culpaba de nada, es más, estaba agradecida completa y absolutamente con él
Al igual que ambos pares de ojos negros
OoOoOoO
Habían llegado a la empresa justo a tiempo, Ino estaba subiendo a los niños para llevarles a la escuela, era uno de los motivos por los que deshicieron hacer la junta temprano y no en jornada laboral y escolar.
No querían que el pequeño pelirrojo permaneciera ignorante de todo lo que sucedería luego, quizá si hubiera sido otro niño lo habrían pensado. Si hubiera sido otro niño, no lo habría entendido, se habría aburrido, habría estado inquieto y expectante de la hora de irse de ese aburrido lugar.
Pero ese no era un niño cualquiera
Su mente era despierta, tenía el derecho y la suficiente madurez para saber y entender lo que pasaría durante la demanda, estuvo tranquilo escuchando todo lo que allí se hablo, no esperaban que entendiera todo pero si lo relevante, se comporto como casi todo un adulto guardando silencio en lo más oportuno de la situación.
Su complejo de adulto servía la mayoría de las veces
- ¡Satoshi por poco y nos vamos sin ti! –Escucharon el grito del pequeño rubio de ojos perlados quien estaba arriba de la furgoneta donde la rubia llevaba a los pequeños a la escuela-
- aprisa frente de marquesina, que si no llego tarde –apuro la rubia Yamanaka quien veía llegar corriendo al pequeño, al Uchiha y a su amiga pelirrosa-
- lo siento, no pensamos que la reunión duraría tanto –se disculpo la pelirrosa una vez llegando al lado del furgón y agachándose a la altura del pequeño pelirrojo- ¿no olvidas nada? –Le pregunto al niño quien negó con la cabeza mirando al suelo, acto que no paso desapercibido por su madre ni por el azabache- ¿paso algo? –Pregunto al ver al pequeño suspirar con algo de pesar en su rostro-
- sin importar el resultado de la demanda, igual seguirás siendo mi mamá, Sakura, ¿verdad? –pregunto el pequeño en un tenue susurro el cual solo fue escuchado por la pelirrosa, ellos tenían un código de confianza, guardando aquel secreto de que ella no era su verdadera madre y de que él no era su verdadero hijo, habían veces en que incluso olvidaban que no tenían parentesco-
Pero a pesar de su complejo de adulto… También sentía la inseguridad de un niño
- Satoshi, claro que siempre lo seré, hasta que tú mismo lo quieras así –sonrió cálidamente la pelirrosa abrazando a su pequeño con todas sus fuerzas e increíblemente y sin vergüenza alguna, el pequeño le correspondió de la misma forma el abrazo-
Era natural a sus ojos que el pequeño sintiera ese miedo, eso le demostraba el completo amor que el pelirrojo tenia por ella, igual de grande que ella tenía por él, pero la sombra del pasado siempre estaría presente en sus subconscientes, sabiendo que no eran de sangre sino que solo de alma, una familia, la pelirrosa demostrándolo con su constante preocupación por él y temiendo cada que hacia algo, y el pequeño al depender tanto de ella y de su sola felicidad para el también sonreír.
Sintió por mucho ese miedo de que se le arrebatara a su madre, era egoísta, lo admitía, pero por fin creyó encontrar a esa persona que le amaba incondicionalmente, tanto a él como a ella, cuando pensó que jamás volvería a sentir ese miedo, ahora sabían de la verdad de la pelirrosa, él sabia que el dinero cambiaba a las personas y el miedo que sintió por un rechazo de ella hacia él le comió el alma.
Inseguridad de niño
Apoyaría a su madre en todo lo que pudiera, siempre lo hizo y ahora no sería la excepción, sobre todo cuando ella misma tampoco quería separarse de él, así se quedo un poco más tranquilo, solo un poco más tranquilo, pero lo suficiente para sonreír nuevamente.
- ¡Satoshi apura que nos vamos sin ti! –Le grito el pequeño rubio haciendo reír a todos, incluyendo al pelirrojo y a la pelirrosa quienes se separaron del abrazo-
- ¡Ya voy! ¡Ni que te gustara tanto ir a la escuela! –respondió el pequeño subiéndose a la furgoneta y cerrando la puerta de esta-
- ¡Es que hoy el almuerzo es ramen y si llegamos tarde nos quitaran la hora de almuerzo! –se justifico el pequeño rubio haciendo a todos reír, risas que se alejaban mas y mas cuando la furgoneta comenzó a alejarse de ellos con destino a llegar a la escuela-
- ese Minato es igual a Naruto –sonrió divertida la pelirrosa mirando cómo se alejaban los pequeños-
Sin evitarlo se quedo pegada en un árbol que siempre le llamo la atención de aquel lugar entre todo ese cemento y edificios. Era uno de los arboles de cerezo más hermosos que alguna vez vio, era muy grande, además de ser muy viejo, se notaba porque las raíces salían del suelo. Estaba en un terreno baldío, uno de los pocos que había visto por la zona.
Sintió tras de sí al azabache quien le abrazo por la cintura y coloco su mentón apoyado en su hombro. Tomo ambas manos del Uchiha ladeando su cabeza para pegarla a la de él en un acto sumamente tierno. No podían estar mucho rato allí, comenzaría a llover luego y además tenían trabajo que hacer, pero por solo un momento quería estar allí, siendo abrazada por el azabache de la forma más dulce e inocente que se podía.
- oye, ¿Qué tanto dibujas? –Escucho la voz del azabache al lado de su oído de forma traviesa-
- ¿Qué? –pregunto ella sin entender de lo que él hablaba, aunque curiosamente la voz aniñada que intento colocar y la frase le sonaban conocidas-
- quiero hacerle el más lindo de los arboles de cerezo a mi madre para cuando vuelva –esta vez escucho como si quisiera imitar la aguda voz de una niña, pudo distinguir en su rostro una burlona sonrisa y una mirada traviesa en su rostro-
Esperen… ese dialogo ya la había vivido antes
- ¿Por qué? –Le pregunto el azabache asegurándose de que su aliento chocara con el rostro de la pelirrosa, acercando su rostro lentamente hasta el de la pelirrosa en lo que ambos comenzaban a entrecerrar los ojos-
- porque son…
- porque son… sus flores favoritas… igual que las mías –respondió ella con los ojos entrecerrados, sentía el cálido aliento del Uchiha en su rostro, sentía como cada vez la respiración de este se acercaba mas a ella, sentía el agarre que este tenía en su cintura atraerla a él más fuerte, sentía su corazón latir con fuerza-
Y sentía su rostro sonrojarse… como cuando tenía 4 años
- el cerezo también es mi flor favorita –susurro el azabache acabando con la distancia de sus rostros dándole un suave beso en los labios el cual se intensifico solo un poco cuando ambos cerraron los ojos completamente-
- porque son sus flores favoritas igual que las mías –respondió la niña con las mejillas sonrojadas de tal forma que logro que incluso las mejillas del propio pequeño azabache se sonrojaran-
- el cerezo también es mi flor favorita –respondió el pequeño Uchiha sonriendo de la misma tierna manera que la pequeña pelirrosa le había sonreído a él-
- lo recordaste, ¿verdad? –pregunto el azabache una vez alejado solo tres centímetros de los labios de la pelirrosa, haciendo que el aliento de ambos chocara nuevamente a lo que ella asentía con las mejillas igual de sonrojadas que en aquel entonces-
- sí, lo había olvidado –respondió ella mirando feliz al azabache, siempre se alegraba cada que podía recordar algo de lo que fue su corta y feliz infancia, y ahora resulta que en uno de aquellos recuerdos estaba el mismo azabache que con solo besarla la elevaba hasta la nubes-
- de lo que vagamente recuerdo, no has cambiado nada, sigues sonrojándote de la misma tímida forma que cuando tenias 4 años –sonrió de medio lado el azabache al ver como las mejillas de la pelirrosa se sonrojaban aun mas y el brillo nervioso de sus ojos hacia acto de aparición como cada vez que él se le acercaba-
- lamento no poder recordarte del todo para decir lo mismo, mis recuerdos de cuando pequeña son poco nítidos –explico la pelirrosa, después de todo, la mente conserva casi siempre los mas malos recuerdos, los más tristes, los traumas y rara vez los más felices, y de los malos ella tenía demasiados, los cuales al parecer bloqueaban lo poco y nada que vivió de su infancia con sus padres-
- con que recuerdes la situación es suficiente, no recordaras mas, apenas tenias 4 años –volvió a susurrar el azabache quien miraba con un brillo de amor en los ojos a la pelirrosa, llevando una de sus manos a la mejillas de esta para nuevamente besar sus labios con algo de ternura y amor en sus caricias-
El cerezo siempre había sido su flor favorita, desde que podía recordarlo.
Jamás se enamoro de una mujer antes que de la pelirrosa, podía asegurarlo
Quizá, ahora entendía el motivo de esas dos cosas.
Recordó por un instante que el cerezo comenzó a ser su flor favorita luego de ver el bonito dibujo que la pelirrosa hacia aun con 4 años, ver su cabello tan rosa como el cerezo y sus ojos tan brillantes y verdes como la preciosa naturaleza.
Inconscientemente y sin recordarlo, al parecer comparaba todo árbol de cerezo con ese dibujo y a toda chica con la pelirrosa, siempre buscando el más sincero e inocente de los sonrojos en ellas, buscando aquel brillo de nerviosismo y sinceridad en los ojos de las chicas, los cuales nunca encontraba, sin embargo jamás se había puesto a pensar porque juzgaba a las chicas por esos detalles tan inusuales en vez de cómo todo hombre, por el cuerpo. Solo miradas incitantes era lo que ellas le colocaban y como buen hombre no se resistía a ellas, jamás amando, solo usándolas esperando el día de encontrar a esa mujer hecha y destinada para él.
Ahora entendía todo
Le encantaban los cerezos en flor, ¿Cómo no?
Se había enamorado de la más preciosa flor de cerezo a sus cortos 9 años, el mismo día que la olvido por completo después de enterarse del trágico accidente de sus padres
Olvidandola por la soledad y sufrimiento diario que sentia con su tío Madara.
Enamorándose de ella nuevamente cuando la volvió a ver en aquel aeropuerto y ver su tierno sonrojo de vergüenza.
Enamorándose de ella cada que veía esos sonrojos los cuales no eran difícil de sacarles por su parte.
Enamorándose de ella cada vez más cuando la besaba y veía sus ojos brillar de amor por él.
Enamorándose como él creía había olvidado.
Porque aunque la mente olvide… El corazón no olvida
