Harry veía como Ginny se retorcía en la cama y después volteaba a ver a su madre que estaba sumamente preocupada. Debería de ser una broma. Ginny no podía estar en trabajo de parto, faltaban aproximadamente dos o tres semanas para que su hijo naciera. No, su madre debería de estar equivocada, esto no podría estar pasando.
- ¿Qué hacemos, Lily? – James lo sacó de sus pensamientos – No podemos llevarla a un hospital.
- No.
- ¡Pero tenemos que llevarla a un hospital! ¡MI HIJO VA A NACER!
- Harry, es muy peligroso que nos aparezcamos con Ginny.
- Lo podemos hacer juntos.
- No, Ginny no se siente bien, ella necesita todas sus fuerzas para el parto.
- Ya no puedo, me duele – se quejaba Ginny.
- Tenemos que hacerlo nosotros – les dijo Lily – James ve por toallas limpias ¡Dobby! – Apareció el elfo viendo asustado a Ginny – trae agua caliente. Y tú Harry, levántale la falda y quítale las bragas.
- ¿Qué? ¿Yo? No – Harry negaba con la cabeza - hazlo tú.
- Voy a lavarme las manos y a recogerme bien el cabello.
- Pero…
- Harry, ya una vez le levantaste la falda y le bajaste las bragas para meter ahí a tu hijo, ahora vuélvelo a hacer pero para sacarlo.
Harry vio salir a Lily de la habitación. Quería gritarle que él jamás le había hecho eso a Ginny, que ella solita lo había hecho todo.
- Gi…Ginny – se acercó a ella.
- Harry me duele, duele mucho.
- Lo sé, pero…ya va a nacer nuestro hijo, tienes que ser fuerte.
- Ya quiero que se me quite este dolor.
- No podemos ir a un hospital porque…
- ¡No estoy sorda, Potter! Lo he escuchado todo – le gritó enfurecida.
- De acuerdo. Ginny, tengo que…
- Ni se te ocurra. Ni siquiera lo pienses – Ginny le apuntaba con el dedo.
- Entonces debes de hacerlo tú.
- Ay, me duele, me duele.
Harry escucho que sus padres venían ya listos para empezar y Dobby ya había dejado el agua caliente en la habitación. Tomó del armario una sabana y la puso sobre Ginny. Decidido, metió las manos por debajo de la sabana y rápidamente le subió el vestido hasta la cintura y le quito las bragas. Jamás pensó que lo haría tan rápido, pero era mas el miedo que tenia que Ginny le fuera a dar una patada, era por eso que lo hizo mientras ella tenia una contracción.
- ¿Dónde esta tu madre?
- Fue a lavarse las manos y a recogerse el cabello. Papá, estoy muy nervioso.
- ¿Es por eso que llevas en la mano las bragas de Ginny? – Harry ni siquiera se había dado cuenta que aun las tenia en la mano y las apretaba en su puño. Las metió en uno de sus bolsillos.
- No ¿Qué debo de hacer?
- Apoyarla y darle ánimos. Harry, no va a ser fácil.
- ¿Todo listo? – llegó Lily con unas pociones y unos instrumentos.
- ¿Qué es eso? – pregunto temeroso Harry.
- Por si acaso se complica el parto. Harry, siéntate atrás de Ginny, debes de ayudarla a pujar y tu James me vas a ayudar a mi.
Harry se sentó detrás de Ginny en la cama y la acomodó sobre su pecho, poniendo sus piernas en cada lado de ella. Ginny agarró fuertemente las manos de Harry y cuando sentía una contracción, se encorvaba hacia atrás por el dolor.
- Muy bien, Ginny, cuando sientas una contracción puja muy fuerte – le decía Lily.
Ginny hacia su mejor esfuerzo, pujaba cada vez que Lily le indicaba y después se dejaba caer sobre el hombro de Harry. Sabía que le estaba haciendo daño en sus manos porque las utilizaba para darse fuerza y porque además, escuchaba los pequeños quejidos de dolor que daba cada vez que ella descansaba.
- Otra vez, Ginny.
- Ya no puedo, estoy muy cansada.
- Claro que puedes – le decía Harry en el oído – eres fuerte.
- Vamos, Ginny, otra vez.
De nuevo se enderezaba y volvía a pujar. Cuando terminaba, James le limpiaba el sudor de la cara.
- Ay, ya sáquenlo, me duele. Esto es peor que un cruciatus.
- ¿Te han hecho un cruciatus? – le pregunto Harry molesto.
- ¡Pues claro, soy un auror, idiota!
- ¿Por qué nunca me lo habías dicho?
- Porque nunca me lo habías preguntado.
- ¿Fue en alguna misión que yo te mande?
- ¿Qué diferencia hay? Igual y me torturaron por horas.
- ¿Horas?
- ¿Quieren concentrarse? – Les pregunto Lily fulminándolos con la mirada, James empezó a reírse - ¿Qué es lo gracioso, Potter?
- Bueno, que sus peleas al momento del parto sean por trabajo y no como nosotros, que en todo momento me culpaste a mi porque tenias esos dolores. Al menos Ginny no ha culpado a Harry por eso.
Harry bufó ¡No, él no tenia la culpa de nada! EL ERA INOCENTE, GINNY ERA QUIEN QUERIA TENER UN HIJO.
- Vamos, Ginny, ya puedo ver la cabeza.
- Oh cierto – exclamó emocionado James – tienes que verlo Harry.
- No te atrevas a moverte – le dijo Ginny entre dientes viéndolo sobre su hombro y apretándole mas fuerte las manos.
- Mejor me quedo aquí con Ginny – le dijo a su padre simulando una voz segura pero en realidad aguantando el dolor de sus manos.
- Otra vez, Ginny.
- ¡DUELE, DUELE! – Gritaba Ginny, volteó a ver a Harry desesperada – Harry, por favor, hazlo por mi, tu eres mejor auror que yo. Puja tú.
- Ginny, debo de cortar un poco porque el bebé es demasiado grande.
- ¡No, mamá!
- Es lo que se acostumbra a hacer, Harry, no debes de asustarte. James, pásame más toallas.
Harry abrazó más a Ginny. Sabía que estaba sufriendo y la notaba temblar en sus brazos.
- Ahora, Ginny, puja muy fuerte. Recuerda, mientras mas duela, más pronto vas a conocer a tu hijo.
Ginny se enderezó. Entrelazó sus dedos con los de Harry y sintió que él le daba fuerza. Volteo a verlo por encima de su hombro y también estaba en la misma posición que ella, listo para lo que venia. Le sonrió de lado, apretó fuertemente su mano y sintió que Harry le correspondía. Respiró hondo y pujó lo más que pudo.
Era un dolor intenso que le quemaba, pero de repente, se detuvo y se escucho el llanto de un bebé.
- ¡Es una niña! – gritó emocionada Lily.
Lily le puso la bebé a Ginny sobre su pecho y ella a su vez se recargaba en el pecho de Harry. Ambos la veían como un tesoro jamás visto. Sin pensarlo, Harry le dio un beso a Ginny en la mejilla, envolviéndola entre sus brazos. James cobijo a la bebé con una manta y la limpio bien de la cabeza.
- Es pelirroja – dijo James sonriendo – mi nieta es pelirroja.
- Es hermosa – susurro Harry viéndola directamente – tan pequeñita y hermosa.
- Hola, mi cielo, soy mamá – la bebé había dejado de llorar a sentirse abrazada por su madre.
- Y yo papá – la bebé abrió sus ojitos en dirección hacia la voz de Harry.
- Oh, por Dios, Harry.
- ¿Qué? ¿Qué pasa?
- Tiene ojos verdes.
Harry dejó escapar una risa tonta. Su hija había heredado algo suyo. James volteó a ver a Lily que terminaba de coser la herida que le había producido a Ginny para el nacimiento de la bebé.
- El cabello de Ginny y los ojos de Harry, la perfecta combinación – dijo James – sin embargo, es idéntica a la abuela.
- Debo llevarla a bañar – les dijo Lily, limpiándose una pequeña lagrima.
- ¡NO!
- Debo hacerlo, en seguida la traigo.
Lily salió de la habitación dejando a James muy pensativo. Harry seguía abrazando a Ginny, quería darle las gracias por darle una hija, pero tenia un nudo en la garganta que no lo dejaba hablar, solo la abrazaba por la espalda.
- ¿Qué pasa, James? – le pregunto Ginny sintiendo como Harry le daba pequeños besos en el cabello.
- Nada, solo que…
- Ya es abuelo, ya esta viejo – bromeó Harry.
- No, soy una abuelo joven – sonrió de lado.
- Entonces ¿Qué pasa, papá?
- Es una niña…pelirroja con ojos verdes…Lily…ella…
- Siempre quiso tener una hija – concluyó Harry. James asintió con nostalgia.
- Bueno, ahora tiene una nieta y la cuidará como si fuera su hija.
- Gracias, Ginny. Voy a ayudarla con la bebé.
- Anda ve, a lo mejor ya se la robó.
- Harry – Ginny le dio un pequeño golpe en la pierna.
- Es una broma. Estas cansada – Ginny asintió - ¿quieres dormir?
- No, quiero estar con mí… nuestra hija. Harry – volteó a verlo – quiero que se llame Lily.
- ¿Lo dices en serio?
- Si, es una Lily en miniatura. Lily Molly ¿te gusta?
- Como mamá y tú.
- Como sus dos abuelas.
- ¿Tu mamá se llama Molly? – Ginny asintió – ni siquiera se como se llaman tus padres.
- Molly y Arthur – le contesto volviéndose a recargar en su pecho – pobre mamá, ella quería estar conmigo en el parto. Ya tenía todo listo y hasta había movido influencias en el hospital para tener el mejor cuarto de partos. Se va a poner mal.
- Lo entenderá.
- Harry, le había prometido a mis padres que pasaría una semana con ellos antes del nacimiento – Harry dio un gran suspiro – sé que no te va a gustar…
- No, no me va a gustar.
- Por favor, una semana.
- Ginny, una semana que no voy a ver a mi hija.
Ginny haciendo gestos de dolor, volteo completamente su cuerpo para verlo de frente. El café chocolate se conectó con el verde esmeralda y se entendieron a la perfección.
- De acuerdo, pero prométeme que me mantendrás informado de cualquier cosa – Ginny asintió con una sonrisa – una semana, Ginny, no mas.
- Lo prometo.
Cuando le dieron la noticia a Lily y a James del nombre que decidieron ponerle a la bebé, Lily no dejo de llorar por varios minutos. Estaba emocionada, estaba feliz. James se había ido a buscar pañales, biberón, ropa y comida para su nieta, apareciéndose ya que aun seguía bloqueado el camino debido a la tormenta.
La pequeña Lily lloraba de hambre, pero no sabían a que hora llegaría James porque aun seguía lloviendo, además eran las dos de la mañana.
- Toma Ginny, dale de comer tu – le dijo Lily - voy a prepararte una poción para que te recuperes pronto.
- Voltéate – le dijo Ginny a Harry una vez que salió Lily de la habitación.
- ¿Por qué?
- Porque le voy a dar pecho, no quiero que me veas.
- Entonces ¿no voy a ver a mi hija cada vez que coma?
- No. Voltéate.
- Ginny, por favor.
- No quiero que me veas…
- Tu ya me viste desnudo a mi ¿o no? – Ginny abrió mucho los ojos, pensó que jamás hablarían de ese tema por el resto de su vida – eres la madre de mi hija, solo te pido que me dejes estar junto a ustedes el mayor tiempo posible.
Harry tenia razón, ella ya lo había visto desnudo, enterito, no tenia porque ahora avergonzarse ella si él había estado en una peor situación. Además, darle pecho a su hija era lo más normal del mundo, sobretodo teniendo al padre a un lado.
- De acuerdo. Ayúdame a levantarme para estar más cómoda.
Harry le acomodo unas almohadas en su espalda y Ginny se recargó sobre ellas para estar más cómoda. Su madre ya le había enseñado como cambiar de pañal a los bebes, darles de comer, hacerlos eructar, en fin, ya le había dado un curso con todo lo básico. Se bajó un tirante de su vestido y empezó a darle de comer. Al comienzo no pudo evitar ponerse algo roja cuando Harry se acomodó a un lado de ella en la cama, era el padre de su hija, pero seguía siendo su jefe, pero al ver que todo era perfecto y que Harry veía a su hija con una adoración, se sintió en paz y toda la vergüenza se esfumó.
- Es tan hermosa – dijo Harry dejando que su hija apretara con todo su puñito un dedo de él mientras comía.
- Si, y esta sanita, que es lo importante.
- ¿Tu estas bien?
- Si, me duele un poco pero supongo que es normal.
- ¿A dónde habías ido?
- A caminar, pero me perdí en el bosque. Harry – suspiro – este tiempo que hemos estado juntos ha sido únicamente porque yo estaba embarazada. Ahora que ya ha nacido nuestra hija, creo que… tú debes enfocarte solo en ella.
- ¿A que te refieres? – le pregunto Harry temeroso.
- Bueno, que cuando quieras ver a Lily, yo no estaré presente y cuando regrese al cuartel, yo sea una auror más.
Harry se levantó de la cama. No sabía porque le estaba doliendo todo eso que le estaba diciendo Ginny. Para él, Ginny era especial, era la madre de su hija, la mujer que le había cambiado la vida. Pero sabía que tenía razón, él se tenía que enfocar solamente en su hija. Ginny era ahora libre, ya no tenía porque cuidarla porque su hija ya no estaba dentro de ella.
- Ginny – Harry se paró frente a la cama con los brazos cruzados – quiero que Lily lleve el apellido Potter.
- Sabes que eso es imposible.
- No me importa.
- ¿Qué explicación le voy a dar a mis padres de eso?
- No lo sé, pero Lily es mi hija y quiero que lleve mi apellido. Sabes que tengo influencias en el ministerio.
- ¿Me estas amenazando?
- No, te aclaro el punto para que no me salgas con una movida chueca, te conozco Ginny. Ya me engañaste una vez, y con eso aprendí la lección.
Lily y James no estaban muy contentos con la noticia de que en una semana no iban a ver a su nieta, pero también entendían a Ginny. Al menos ellos estuvieron en el nacimiento de la pequeña Lily y los padres de Ginny, no.
Mientras Ginny preparaba su maleta de regreso, entró al baño de la habitación dejando a la pequeña Lily sobre la cama. Escucho un ruido, asomó la cabeza y vio que era Harry quien había entrado. Aprovechó para darse un baño, así que abrió el grifo de la regadera y se fue al armario para tomar una toalla.
Harry al escuchar que Ginny iba a bañarse, cargó a su hija. La pequeña Lily abrió sus ojitos verdes y bostezo sintiéndose cómoda de inmediato en brazos de su padre.
- Hola, mi princesa – Ginny se extraño al escuchar a Harry, así que se acerco a la puerta para escuchar mejor – eres preciosa. Tu mamá si que sabe hacer las cosas ¿verdad? Eres perfecta. Yo soy tu papá, aunque ni enterado estaba cuando tu mamá decidió hacerte, pero ahora que te tengo entre mis brazos, estoy feliz de que lo hiciera, pero no le vayas a decir que yo dije eso – Ginny sonrió – aun estoy enojado con ella por habérmelo ocultado – la pequeña Lily parpadeaba sus ojitos, señal de que tenia sueño pero quería seguir escuchando a su padre como lo hacía cuando aun estaba en el vientre de su madre, así que seguía atenta mirándolo - Eres lo mejor que me ha pasado en toda mi vida, eres mi luz en el camino, por ti voy a luchar, voy a ser mejor persona… por ti, voy a vivir. Tú eres mi futuro, eres el mejor futuro que jamás había imaginado.
Ginny se recargo en la puerta pensativa. Harry era un excelente padre, sin imaginárselo siquiera, había escogido el mejor padre para su hija. Ella que quería que estuvieran solas, que ella iba a ser madre y padre al mismo tiempo. No sabía que hacer, por una parte quería darle el gusto a Harry de que su hija llevara su apellido, se lo merecía, pero por otro lado, era imposible. Nadie de su familia debería enterarse que Harry Potter y ella tenían una hija.
Llegaron a casa de Ginny. Lily cargaba a la pequeña Lily, James bajaba la maleta de Ginny y Harry acomodaba sobre el comedor todo lo que le habían comprado a la bebé. Ninguno decía nada. Los Potter estaban tristes de solo pensar que en una semana no verían a ese pedacito rosado, que con apenas un día de nacida, la amaban tanto. Lily le dio un beso en la frente y se la pasó a James para que se despidiera de ella.
- Ginny – Lily la tomó de las dos manos – recuerda ponerte las pociones que te preparé sobre tu vientre, en una semana tendrás el mismo cuerpo que tenias antes, te lo aseguro – Ginny asintió sonriendo – también recuerda ponerte la poción en la herida, es muy importante porque se puede infectar. Si no puedes tu sola le puedo decir a Harry que te ayude…
- ¡No! No Lily, yo puedo – Si no había dejado que Harry viera su vagina al momento del nacimiento de su hija, mucho menos lo dejaría ponerle una poción en la herida.
- De acuerdo. Cuida mucho a mi nieta.
- Seguro – Lily le dio un beso.
- Hija, cuídate mucho y cualquier cosa, cuenta con nosotros.
- Gracias, James.
Harry se acercó a Ginny con la pequeña Lily en brazos, su padre se la había dado para que él también se despidiera de ella. Le dio un beso y se la entrego a Ginny.
- Harry…
- Es muy difícil, Ginny.
- Lo sé, pero te prometo que es la primera y ultima vez que lo hago – Harry se le quedo viendo directo a los ojos – solo una semana y jamás la volveré a alejar de ti.
- Te creo.
- Gracias – Ginny se acercó y le dio un beso en la mejilla.
- Llámame si me necesitas, no importa la hora, solo hazlo.
- De acuerdo.
A quien llamó primero fue a Hermione, tenia que ponerla al tanto de la situación porque se suponía que estaba con ella y con sus padres pasando el fin de semana. Sus padres llegarían a primera hora del lunes de Francia, así que mejor esperó para reunir a toda la familia y presentarles a su hija.
Que difícil era ser madre, no había dormido en toda la noche. La pequeña Lily lloraba a todo pulmón y no podía tranquilizarla.
- ¿Por qué, mi amor? Ayer estuviste muy tranquila. Ya te cambié, ya comiste, ya todo, solo duerme.
Horas después se durmió, a Ginny le dolía la cabeza y moría de sueño. Estaba a punto de acostarse cuando escucho el timbre de la puerta. Corrió lo más que pudo para abrir y que no siguieran tocando para no despertar al bebé.
- ¡Hola!
- Sshh esta dormida ¿Por qué viniste hasta ahora?
- Porque te recuerdo que no me podía aparecer en todo el fin de semana – le dijo Hermione entrando a la casa – se suponía que estaba de paseo con mis padres y contigo, y pues en realidad así fue, llegamos anoche ya muy tarde ¿Dónde esta? Quiero conocerla.
- Arriba, dormida, así que si aprecias tu vida, mas vale que no la despiertes – le dijo Ginny con la ceja levantada.
- De acuerdo. Te brota la alegría por los poros ¿lo habías notado?
- Muy graciosa.
Hermione no podía quitar la sonrisa de su cara. Ella, que siempre había soñado casarse y tener muchos hijos, estaba fascinada con la pequeña Lily. Pensó en Ron, lo que le gustaría darle un hijo a él, y viendo a la pequeña pelirroja, no pudo evitar que se le salieran las lágrimas, ella quería un hijo pelirrojo. Amaba a Ron, pero él jamás se fijaría en ella.
- Es hermosa.
- Si ¿Y sabes que? Tiene los ojos verdes.
- ¿En serio? – Ginny asintió sonriendo – por eso le pusimos Lily Molly.
- ¿Lily? ¿Cómo la mamá de Harry?
- Si, ella es pelirroja y de ojos verdes.
- Claro, una vez vi una foto de los padres de Harry en la oficina del ministro.
- ¿Tu que hacías en la oficina del ministro?
- No recuerdo – se hizo la indiferente y rápidamente le cambió el tema - Pero cuéntame ¿Qué se siente?
- La veo y aun no me la creo.
- Pero ahora, dime como pasó todo sin omitir detalles.
A pesar de las quejas de Ginny, Hermione se tuvo que ir a trabajar. Ella, que quería estar sola, ahora le aterraba la idea de estarlo. Jamás se imaginó lo difícil que sería todo. Creía que el ser una de las mejores aurores y tener la fuerza de voluntad que siempre la había caracterizado, iba a ser mas que suficiente. Pero teniendo ahora entre sus brazos a su hija, la realidad era otra.
Hermione no tuvo de otra que decirle la verdad a Ron al llegar al cuartel, se suponía que ella estaba con Ginny y si no le decía iban a tener una fuerte discusión, aunque no por eso, Ron dejó de reclamarle.
- Me hubieras hablado, Hermione, es mi hermana y mi sobrina.
- Lo sé pero no podíamos hacer nada. Lo importante es que todo esta bien y ahora tienes a una hermosa sobrina pelirroja.
- Pobrecita de Ginny, seguro la pasó muy mal.
- Ya es toda una mujer.
- Para mi seguirá siendo mi hermanita – Hermione levantó las manos en señal de paz – esta sola.
- Los tiene a ustedes.
- Pero no es lo mismo. Ella necesita a un hombre a su lado, alguien que la proteja siempre. Nosotros algún día haremos nuestras propias familias – Hermione bajo la mirada triste – y ya no la podremos cuidar como lo hemos hecho ¿Ya ves ahora? Mis padres se fueron porque Bill va a casarse, si no hubiera pasado eso, todos hubiéramos estado con ella.
- Tal vez algún día encuentre a un hombre.
- Seamos realistas ¿Quién va a querer a una mujer con una hija que fue concebida por un método muggle y con el carácter de mi hermana? No sabes como deseo que algún día llegue a su vida un hombre dispuesto a aceptarla con una hija, la ame como ella se lo merece y claro…que sea un buen tipo, no un vago, mujeriego y sin trabajo.
- ¿Tu crees que tu familia piense lo mismo?
- Claro, la cuidamos mucho pero no por eso la queremos ver sola.
- Pero ustedes le espantaban los novios a Ginny.
- Porque sabíamos que no le convenían. A Ginny le encantaba salir con chicos que siempre andaban en problemas, rebeldes y liberales como ella. A veces solo salía con ellos para molestarnos a nosotros.
- Entonces, si Ginny se encontrara a un hombre responsable, trabajador y dispuesto a aceptarla con una hija ¿ustedes no se opondrían?
- Claro que no, pero… no creo que exista ese hombre.
Ya sé, esta muy cortito el capitulo, creo que es el mas corto que he escrito pero en realidad queria dejarlo aqui. Que les parece si subo el proximo capitulo el viernes y despues actualizar cada viernes? Si les parece diganme, sino sigo como hasta ahora actualizando los martes.
Muchos pensaban que iba a ser niño pero ahora decidí que fuera niña por varias razones, la principal: Ginny. Queria que tuviera una niña y apoyarla como mujer, ella que siempre estuvo sobre protegida por su familia y nunca la dejaban libre, ahora ella quiere que su hija tenga esa libertad que a ella le fue negada. Por Lily, porque ella siempre soñó con tener una hija, ahora tiene a Ginny (hija grande) y a la pequeña Lily (hija bebé). Y por Harry, porque las niñas estan mas apegadas al papá, asi que ella es la princesa de papá. Ademas, en mis otros fics siempre ponia a niños, en siempre fuiste mi destino tienen a James, en el callejon Diagon esta Teddy, en educacando a mis padres esta Albus, ahora queria experimentar con una niña.
Ya se estan dando una idea con respecto a los Weasley, Ron ha hablado por ellos.
Saludos a todos y me da gusto tenerlos en facebook :D siempre ando por ahi. Gracias a todos los que le dieron MG y a sus comentarios por la foto que subi ayer. A las chicas de Chocolate y menta por sus animos, de veras son tan importantes.
