NOTA: Los pingüinos de Madagascar y todos sus personajes no me pertenecen. Disfrútenlo ;)

No olviden dejar reviews, acepto comentarios buenos y malos.

LA VISITA DEL TÍO NIGEL. DRABLES.

Emoción.

Emoción era lo que sentía el pequeño Cabo cuando vio la postal recibida a su nombre, trató de leerla pero Skipper se la arrebato y entregó a Kowalski para que descifrara las "encriptaciones" contenidas. Decidió darle por su lado a su líder, al ver la emoción que le dio la simple idea de ir a la batalla en una guerra, misma que se convirtió en decepción al escuchar a los simios – YUPI! VIENE EL TÍO NIGEL! – gritó emocionado al confirmar la noticia.

Debía preparar todo para su visita, a pesar de las quejas de su líder y compañeros.

Aburrimiento.

Eso era la sensación que inundaba el ser de Skipper con tanta palabrería sobre flores y cuestiones de etiqueta de parte del tío de Cabo… acaso no podía hablar de algo más emocionante? cómo era posible que aquel pingüino viviese de aquella forma, alejado de todo peligro?… definitivamente era un Hippie y se alegraba que Cabo se mantuviera alejado de aquella mala influencia.

Admiración.

Toda su vida deseo crecer por el simple hecho de parecerse a su tío favorito, las normas de etiqueta, su gusto por los arreglos florales, su fino gusto por la comida, la preparación de varios platillos, eran sólo algunos aspectos que había aprendido de aquel pingüino que ahora hablaba sobre aquellas hermosas flores.

Su educación había sido para ser un caballero y no un soldado, como Skipper trataba de educarlo, sin embargo no podía dejar de admirar la fuerza y decisión de su líder de la cual carecía… ¿ahora a quien debía de admirar?

Sorpresa.

– UN AGENTE SECRETO? – exclamó el pequeño pingüino sorprendido por la declaración de su tío… cómo era posible que su tío fuese un agente espía y no se lo dijera en todo ese tiempo? Acaso aquel sujeto refinado, amable, carismático y amante de las flores era sólo una pantalla para engañar a todos? Acaso también lo había engañado?

No podía creer que toda su vida fuera una ficción y, aún más, que su tío creyera que su comportamiento fuera una simple pantalla para engañar a sus amigos… no pudo evitar ruborizarse ante las burlas de su tío al tomar su lunacornio y ver que brillaba en la oscuridad, al menos el chip de voz había sido retirado.

Ardilla Roja.

Nuevamente escuchaba aquel nombre que los atormento por varios días a causa de la presencia de aquel pingüino llamado Bob… acaso su tío estaba igual de loco y obsesionado por aquel ser inexistente, cuya presencia no era más que una leyenda o un cuento de pesadilla para asustar a los críos.

Observó el aparato que salió de la gigantesca maleta de su tío, mostrando la ubicación actual de la ardilla roja… aquello era imposible, habían recorrido todas las zonas del Central Park, tenían identificados cada rincón y era imposible que aquel maligno ser se encontrara en aquellos terrenos.

Batalla.

Una fuerte batalla se libraba entre su tío y la ardilla roja, ser mitológico que ya no lo era tanto… Trepaba cuidadosamente por el cohete para desactivarlo, su tío no se tomó la molestia de preguntarle si tenía idea de cómo hacerlo, simplemente había confiado en él… y no lo defraudaría, pondría en práctica todo lo aprendido con Kowalski y haría honor a su puesto de "Especialista", en qué, quien sabe, pero lo haría.

Secuestro.

Estaba aterrado! En un inicio estaba molesto con su tío por no permitir contarles la verdad a sus amigos, pero ahora tenía miedo… Todos ellos habían sido capturados por la Ardilla Roja y no tenía idea de cómo ayudarlos…

Se encontraba abrazado de su Lunacornio, preguntándose cómo un pequeño pingüino podría rescatar a tres soldados experimentados y un super agente espía secreto que habían sido capturados.

La luz que emitía su muñeco, le dio una grandiosa idea, sólo esperaba que funcionara.

Rescate.

Su plan había funcionado… la idea de la luz del lunacornio le había permitido tomar ventaja contra la ardilla roja, era una verdadera lástima que hubiese huido, sin lograr ayudar a completar la misión de su tío, aunque se sentía satisfecho al ver su mirada de orgullo por su actuar.

¿Verdadera personalidad o Apariencia?

Sonrió ampliamente cuando su tío se retiró de la sede, regresando a la base para entregar los informes respectivos, mismos que establecían su excelente actuar y un par de recomendaciones para que el chico entrara al mundo del espionaje… mientras, sus compañeros se reían de su tío por la impresión falsa que se había llevado de Cabo.

Las burlas de Rico se comenzaban a tornar fastidiosas, así que decidió hacer algo al respecto, más tarde se encargaría de Kowalski y Skipper. Al final de cuentas, una acción como aquella no afectaría nada a su faceta actual.

– Eso crees? – dijo enderezando su espalda, sacando el pecho y hablando con su acento británico, pero con un tono un poco más maduro, como el utilizado por su tío, mientras caminaba en dirección a la cocina por algunas galletas… dejando sorprendido a Rico que había presenciado eso.

No importaron sus llamados a los demás, nadie le creyó…