NOTA: LOS PERSONAJES DE LOS PINGÜINOS DE MADAGASCAR SON ORIGINALES DE TOM MCGRATH Y ERIC DARNELL, NO ME PERTENECEN. LOS PERSONAJES NO CONOCIDOS Y LOS QUE NO PERTENECEN A LA SERIE SON PERSONAJES ORIGINALES CREADOS POR SU SERVIDOR (OC), SU USO REQUERIRÁ PERMISO PREVIO (**excepto por quienes ya fue extendido).
DISCULPEN LA TARDANZA DE LA ACTUALIZACIÓN DE ESTE FIC, PERO ME DIO UN BLOQUEO MENTAL Y NO CIRCULABAN LAS IDEAS COMO DEBÍAN... LUEGO LLEGO LA ULTIMA ETAPA DE LA ESCUELA Y FINALMENTE LA TESIS, SIN MENCIONAR LA CARGA DE TRABAJO Y LAS CUESTIONES PERSONALES QUE DEBIERON SER ATENDIDAS.
Curiosamente, el capítulo trataría de la primera vez que probó Cabo la sorpresa de pescado de Skipper, pero termine escribiendo otra cosa, así que más remedio XD
En otras ideas, por ahora, tengo un capitulo a medio terminar en una libreta que no he pasado, pero espero hacerlo en los próximos días para garantizar otra actualización pronto.
Agradezco a todos aquellos que me siguen leyendo a pesar de mi tardanza, espero que les guste este capítulo. Muchas gracias a todos.
PROTAGONISTAS: Manfredi, Skipper y Cabo.
SORPRESA DE PESCADO… Y ECUADOR (Part. 1)…
Habían pasado algunos meses desde que el nuevo integrante del equipo había logrado adaptarse a las actividades diarias, desde los entrenamientos y misiones, hasta los momentos divertidos así como con el resto de los habitantes del zoológico.
El líder de ese momento: Manfredi, observaba satisfecho a todos los chicos detrás suyo, luego de una mañana de misiones y mantenimiento necesario para el zoológico, especialmente aquel joven pingüino británico que charlaba animosamente con Skipper.
– Muy bien hecho chicos – anunció Manfredi, mientras su hermano continuaba molestando al científico del grupo con la finalidad de sacarle una broma o, por lo menos, una carcajada con la finalidad de ganar aquella apuesta que habían hecho desde meses atrás para eliminar la seriedad del pingüino inteligente, sin lograrlo de ningún modo – tendrán la tarde libre, recuerden que mañana saldremos de misión, así que los quiero relajados y descansados para la misión.
Skipper fijo su vista en el pingüino de ojos cafés, antes de dejar a un lado a Cabo y caminar en dirección de su líder y entrar tras de él.
– Manfredi… deberíamos estar entrenando y no descansando, la misión de mañana es importante y los chicos debemos estar en forma – reclamó el más bajito, haciendo reír al mayor quien le abrazado por el costado.
– Skipper, te he dicho que aprendas a relajarte, fíjate en el chico nuevo…
– Rico? – preguntó Skipper levantando la ceja, sin entender.
– No… Rico no, me refiero a Cabo – dijo tranquilamente Manfredi sin soltar a Skipper – siempre tranquilo y apacible.
– Dirás muerto de miedo y nervios… es la primera misión del chico fuera del zoológico y es una maraña de nervios! Acaso no lo viste cuando mencionaste la misión de mañana?! – gritó Skipper trayendo la risa de Manfredi.
– Por supuesto Skipper y por eso, te pido que relajes al chico, no quiero descuidos innecesarios durante la misión de Ecuador que puedan perjudicarnos – dijo en tono serio, ante la mirada curiosa de Skipper, quien resoplo y comenzó a mover la cabeza negativamente.
– Vamos Manfredi… qué es lo que puede salir mal? – preguntó colocando sus aletas en sus caderas, sonriéndole a su líder – todo está a nuestro favor y patearemos la aleta de aquel delfín…
Dio medio vuelta dirigiéndose de regreso por los pasos andados, mientras Manfredi componía una expresión de preocupación y tristeza, especialmente por aquel pingüino que le daba la espalda en esos breves minutos, sabía que algo andaba mal con aquella misión, lo podía sentir en sus plumas, pero de qué forma podía comprobarlo.
– En ese caso, diviértanse todos, los alcanzare en unas horas – dijo Manfredi ocultando su expresión al ver la sonrisa que le regalaba el más bajito, antes de avanzar hacía sus oficinas.
Skipper movió afirmativamente la cabeza, antes de continuar con su camino en dirección de la cocina, si algo siempre le había relajado en la vida era cocinar aquella receta que su madre le había heredado y que pasaba en las aletas de los hijos desde la antigüedad. Además, estaba seguro que Manfredi le gustaría comer algo luego de toda la organización que realizaría en su oficina para la misión del día siguiente…
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– Esto es… – murmuró el joven soldado sin dejar de observar su plato de comida como si cuidase que no le atacara en un momento a otro… estaba seguro que su comida se había movido, a pesar de oler a algo muerto.
Movió ligeramente su tenedor dentro de esa masa sin forma, sin lograr reconocer ningún tipo de ingrediente dentro de ella, al menos sabía que era pescado o, al menos, eso aseguraba Skipper.
– Es sorpresa de pescado joven Cabo – dijo Skipper orgulloso, observando tanto al joven pingüino británico, como a Rico, elementos nuevos de su unidad.
Por su parte, Manfredi y Johnson observaban con horror aquel plato que trataba hacerse pasar por comida, sin poder evitar sentir lastima de aquellos elementos nuevos que tendrían la desgracia de comer aquella "cosa".
– Le dijiste que se relajara, cierto? – murmuró Johnson suavemente, con algo de molestia, no podía creer que comerían aquello cuando al siguiente día partirían a una misión de muerte… Skipper haría lo que Espiráculo podía hacerles…
– Estaba nervioso y el chico también… tenía que hacer algo al respecto – argumento observando como el joven británico tomaba un poco de sorpresa de pescado y se lo llevaba a la boca.
Cabo abrió grandes los ojos al sentir como su garganta se cerraba y se negaba a dejar pasar aquella comida viscosa y con un sabor desagradable que no podía describir de ninguna forma, haciendo un esfuerzo por no escupir aquel alimento frente a sus líderes y compañeros y no borrar aquella mirada de emoción que le daba Skipper.
No tardo ni perezoso, Manfredi se levantó de su lugar, tomando la jarra de bebida y derramándola "accidentalmente", antes de correr y pescar de un hombro a Cabo que estaba a punto de hablar.
– Esto… es… – murmuró Cabo, deteniendo sus palabras al sentir la aleta de Manfredi.
– LO MÁS DELICIOSO QUE HAS PROBADO EN TODA TU VIDA? – a completó el líder, jalando al chico – Lo sabemos todos, hijo que te parece si me acompañas? – preguntó sin dejar de empujar a Cabo ante la mirada extrañada de todos, especialmente de Skipper.
No fue difícil llevarlo a la cocina con la excusa de la jarra de bebida y para que le ayudara a cargar algunas cosas, aunque el joven soldado tenía una cara de enfermo fatal.
– Señor… sucede… algo? – preguntó, mientras Manfredi le sostenía el pico para callarlo.
– Escúchame bien Cabo, aquí tenemos una regla: "nadie le dice que tan horrible sabe su sorpresa de pescado a Skipper", escuchaste?! – aseguró Manfredi entrecerrando sus ojos. Quería demasiado a Skipper como para lastimarle con una verdad tan cruel como esa.
Cabo abrió sus ojos, tratando de quejarse, sin que Manfredi se lo permitiera.
– Ya sé que no permito las mentiras en esta unidad, pero una mentira blanca como esa no nos matara… – dijo, antes la mirada molesta de Cabo, quien estaba seguro que de regresar y probar nuevamente esa cosa, moriría sin poder ir a la misión o al menos enfermaría.
– Además… el ego de Skipper es muy frágil, podrá ser muy macho y orgulloso, hacerse pasar por una fortaleza impenetrable, pero es muy sensible… y esta comida fue un forma de relajarnos para la misión de mañana… entiendes eso, pequeño? – preguntó Manfredi, observando el movimiento de cabeza del joven pingüino antes de soltarle y suspirar – bien, regresemos a la cocina… a terminar de… – detuvo sus palabras como si le costaran trabajo pronunciarlas, mientras Cabo sonreía.
– Entiendo Señor – murmuró suavemente, remarcando su acento británico, tomando una aleta de su superior – tenemos que terminar de comer, aunque eso tenga sabor a sudor de elefante…
– Sudor de elefante?! – preguntó Manfredi algo sorprendido y confundido, mientras Cabo reía ligeramente.
– Ese día que chocaron contra la pata explosiva de elefante, supe cuál era el sabor del sudor de elefante – dijo con pesadumbres el chico, mientras salían de la cocina y continuar comiendo.
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Tragó pesado aquel bocado, mientras Kowalski y Rico trataban de buscar la forma de evitar comer aquel platillo que sirvió su líder sin que se diera cuenta… Desde ese día que probó la sorpresa de pescado de Skipper y siendo la última vez que hablo con Manfredi de forma tan personal, se había prometido así mismo cumplir con aquella regla que su difunto líder había impuesto para no lastimar al pingüino oji-azul.
Lástima que la había roto con el suero de la verdad, de Kowalski…
REITERO MI DISCULPA POR LA FALTA DE ACTUALIZACIONES CONSTANTES DE MI PARTE, LAS OCUPACIONES Y ALGUNAS OTRAS COSAS QUE NO LOGRAN JUSTIFICAR DEL TODO MI AUSENCIA SE HAN IMPUESTO, SIN EMBARGO, TRATO DE CONTINUAR EN LA MEDIDA DE LO POSIBLE.
DENTRO DE POCO ESPERO TENER LISTO EL SIGUIENTE CAPITULO DEL FIC "CLOSE YOUR EYES" Y UN NUEVO CAPITULO DE ESTE FIC ("CABO").
AGRADEZCO A TODOS AQUELLOS QUE LEEN MI HISTORIA Y ME HAN MOTIVADO A SUPERAR LOS BLOQUEOS Y OCUPACIONES PARA PUBLICAR UN NUEVO CAPITULO. MUCHAS GRACIAS!
