Se había hecho un silencio en toda la Madriguera. Todos veían a Ginny como si se hubiera vuelto loca en cuestión de segundos.
- ¿Qué estás diciendo? – reaccionó Ron.
- Eso, Harry y yo somos novios desde hace tiempo. Tú, mejor que nadie, sabe que Harry me conoce desde que trabajamos juntos en Estados Unidos y que sabe que tengo una hija.
- ¿Y tú crees que yo te voy a creer semejante mentira, mocosa? – Le dijo la tía Muriel – Harry Potter es un héroe ¡El salvador del mundo mágico! Gracias a él Europa vive en paz. Él se relaciona con personas distinguidas, de la alta sociedad.
- Será todo eso, pero Harry siempre se ha comportado como nuestro jefe nada mas – le dijo Ron.
- Pues claro, además de ser un héroe, es una persona sencilla y educada. Lo he visto en reuniones de algunas de mis amigas, siempre con su porte y bien educado – volteo a ver a Ginny - ¿tú crees que te voy a creer que se haya fijado en ti, teniendo a cuanta mujer quisiera?
- Pues ya ves que si – le contesto Ginny con un dolor en el pecho al escuchar cuánta razón tenía su tía – y te lo puedo demostrar.
- ¿Piensas llevarnos a alguna de sus fiestas con el ministro para presentárnoslo? – le pregunto la tía Muriel sonriendo de manera burlona.
- No, lo invitaré a cenar aquí en la casa ¿Qué te parece el sábado, tía? Estas invitada.
Ahora fue el turno de Ginny de sonreír burlonamente. Muriel, tomó su bolso y se acercó a ella seriamente.
- Aquí estaré el sábado para comprobar si realmente Harry Potter viene a esta casa.
- Pues estaremos esperándote tía, mi novio y yo.
La tía Muriel desapareció bajo las llamas de la chimenea. Ginny dejo escapar un suspiro, pero sabía que su calvario no había terminado en cuanto se fue su tía, sino que ahora tenía que enfrentar otro.
- Ginny ¿ahora qué vamos a hacer? – Le pregunto Molly muy nerviosa - ¿Qué le vamos a decir a Muriel cuando llegue el sábado y vea que aquí no está Harry Potter?
- Mamá, Harry es mi novio.
- Eso es una mentira, Ginny – le dijo Ron.
- Harry y yo no quisimos decir nada, precisamente por lo que dijo mi tía, Harry es un hombre famoso, no queremos que se metan en nuestras vidas. En el cuartel – se dirigió a Ron – no mezclamos nuestra vida profesional con la personal, es por eso que ahí nos comportamos únicamente como jefe-auror – todos se le quedaron viendo un poco desconfiados – le diré que venga el sábado a cenar para que todos me crean – se acercó a sus padres – papá, no te preocupes por la casa, ni porque mi tía te desherede las pertenencias de tu padre y tu mamá, yo sigo siendo una Weasley.
Todos quedaron un poco más tranquilos pero querían ver a Harry Potter en su casa el sábado para realmente creerle a Ginny. Ron fue el que más confundido estaba. Él convivía a diario con los dos y jamás se había dado cuenta de nada. Siguió a Ginny hacia su habitación en donde acostaría a su sobrina. Entró justo detrás de ella y cerró la puerta con llave.
- ¿Me quieres explicar porque carajos dijiste todo eso?
- Ron, perdóname si no te lo había dicho antes. Harry y yo decidimos no decirle a nadie del cuartel para que no hubiera malos entendidos.
- Soy tu hermano, Ginny.
- Lo sé, él quería decírtelo pero yo le insistí que no.
- ¿Por qué?
- ¿Y lo preguntas? Ron, siempre me estuviste molestando con mis novios. No quería que supieras que nuestro jefe era precisamente mi novio. Nadie lo sabe, de hecho, ni siquiera Hermione. Lo hemos mantenido en secreto y deseamos que siga así – lo abrazo – prométeme que no se lo dirás a nadie.
- Tengo que hablar con él, eres mi hermanita, tengo que hablar con él de hombre a hombre.
- De acuerdo. Estoy segura que Harry también querrá hablar contigo – Ginny le dio un beso y se fue a cambiar de pañal a su hija, mientras que Ron se quedó pensativo.
- Ahora que recuerdo, Harry se puso mal cuando te vio embarazada en el elevador del ministerio, recién llegando de Estados Unidos.
- Si, en Estados Unidos salimos varias veces, pero después yo me regrese y decidí hacerme la inseminación.
- ¿Él sabe que fue por inseminación tu embarazo?
- Si, él sabe toda la verdad – le dijo acomodándole el vestido a la pequeña Lily después de cambiarla de pañal – de hecho, me dijo que para él mejor que me embarazara por inseminación a que hubiera estado con otro hombre.
- ¿Fue por eso que se preocupó tanto por ti aquella ocasión que fuiste a dar al hospital?
- Si, me cuida mucho.
- Mañana hablaré con él – le dijo Ron saliendo de la habitación.
- Ay mi cielo – le dijo a su hija – tu papá me va a matar.
Había pasado media hora viendo su celular desde que había llegado a su casa. No se atrevía a hablarle. Harry era un hecho que iba a ir por la noche para dormir a su hija, pero Ginny tenía que hablar con él. Marcaba pero no se atrevía a enviar la llamada. Así estuvo hasta el celular sonó asustándola. Era Harry.
- Si – dijo con un hilo de voz.
- Hola, Ginny, quería saber si ya estabas en tu casa.
- Si.
- ¿Necesitas que vaya a dormir a Lily?
- Si.
- ¿Estas bien?
- Si.
- Bueno, me cambio y voy para allá.
- Si.
- ¿Segura que estas bien?
- Si.
Busco una botella de whiskey de fuego en su cocina sin encontrar nada, al menos quería darle un gran trago para que le diera fuerzas. Escuchó la puerta principal abrirse. Harry utilizaba sus llaves de la casa más seguido, ya había más confianza entre ellos a la hora de que él llegara a dormir a su hija. Ginny se asomó por la puerta de la cocina y lo saludó con la mano sin decirle nada, Harry subió a arrullar a la pequeña Lily.
Al no tener whiskey de fuego, opto por chocolates. Comía uno tras otro sin parar, sabía que eso le iba a costar más horas en los entrenamientos, pero con algo tenía que calmar sus nervios. Al escuchar que Harry bajaba las escaleras, de inmediato escondió los chocolates debajo del sillón y casi se ahoga al querer pasárselos todos de un solo trago.
- Se durmió de inmediato, estaba cansada.
- Si.
- ¿Hay algo más que quieras decirme aparte de "si"?
- Si…digo…bueno sí, tengo que decirte algo, siéntate.
- ¿Pasa algo?
- Si – Harry levantó la ceja – bueno ya no me preguntes nada, déjame hablar.
Ginny se levantó y empezó a caminar de un lado a otro moviendo las manos muy nerviosa. Harry solo la observaba sentado en el sillón esperando a ver a qué horas se iba a dignar a hablar.
- Harry, hoy…estuvo en casa de mis padres…mi tía Muriel.
- Ya veo porque estas así ¿Qué pasó?
- Lo que tanto temíamos.
- ¿Te va a repudiar de tu familia? – pregunto asombrado.
- Si, quiere hacerlo, además amenazó con quitarle la casa a mis padres ¿te das cuenta? Mis padres se quedarían sin su casa en donde han vivido toda su vida de casados, Bill y Fleur tendrían que posponer su boda porque ahí iba a ser la fiesta.
- ¿Qué piensas hacer? – Ginny se mordió el labio inferior y se le quedo viendo muy nerviosa, cosa que no le dio buena espina a Harry - ¿Qué pasa?
- Mi tía dijo que…bueno que si al menos yo…tuviera un…ya sabes, una pareja que pudiera tapar la deshonra que les he provocado al tener una hija fuera del matrimonio y además concebida con un método muggle, y que los Weasley no fuéramos la comidilla de los chismes en el mundo mágico.
- ¿Qué me estas tratando de decir, Ginny?
- Le dije a mi familia que tú y yo éramos novios – lo dijo tan rápido y con los ojos cerrados.
- ¿Qué les dijiste…qué? – se levantó Harry caminando directo hacia ella.
- Que tú y yo éramos novios, que me aceptaste con una hija y que la quieres como si fuera tuya.
- ¿Cómo si fuera mía? ¡ES MIA!
- Lo sé, lo sé pero ellos no lo saben.
- ¿Y te creyeron? – le pregunto despeinándose más el cabello.
- No.
- Bueno, al menos no te creyeron – vio como Ginny seguía mordiéndose el labio – hay algo mas ¿verdad?
- Les dije que irías el sábado a cenar a casa de mis padres.
- ¿Qué?
- No me creyeron, tenía que demostrarles que era verdad, además, tú me dijiste que querías conocer a mi familia ¿o no? – le dijo a la defensiva.
- ¡Si, pero presentándome como el padre de Lily, no como tu novio que quiere a tu hija como si fuera suya!
- No grites, vas a despertar a nuestra hija.
- Ahora si es nuestra ¿verdad? – le dijo Harry con las manos en la cintura.
- Harry, por favor, podemos decir que somos novios pero no queremos que nadie sepa, solo tendríamos que fingir delante de ellos y pues casi no pasaríamos mucho tiempo en casa de mis padres.
- Ginny, mis padres saben que yo soy el padre de Lily y que entre nosotros no hay nada y tus padres saben que yo no soy el padre de Lily pero que entre nosotros hay todo.
- Curioso ¿no? – Harry la vio con una mirada ácida – por favor, Harry, lo hago por mis padres.
Harry dio un suspiro y se quedo viendo por la ventana. Ginny lo había ayudado cuando él lo había necesitado con su madre enferma. Estuvo con ella en el hospital y la apoyo en todo momento. Ahora no le podía dar la espalda después de todo lo que ella había hecho por su familia. Además, como Ginny decía, quería conocer a los Weasley, y esta era su única oportunidad. Ahora podría estar más tiempo con su hija porque ya no tendría que esconderse cada vez que los Weasley visitaran a Ginny en su casa. Si, tenía que utilizar esta oportunidad.
- De acuerdo.
- ¿En serio?
- Fingiremos que somos novios cuando tengamos que estar con tu familia.
- Gracias, Harry, gracias – corrió a abrazarlo, después se separó de él viéndolo de nuevo a los ojos y mordiéndose el labio inferior.
- ¿Ahora qué?
- Ron va a hablar contigo mañana…hombre a hombre.
Harry caminaba por los pasillos del ministerio muy nervioso, jamás, en todo el tiempo que llevaba trabajando, nunca había deseado que su oficina estuviera lo más lejos posible. La razón: no llegar al cuartel porque ahí estaría Ron Weasley, hermano sobre protector de su supuesta novia, que en realidad, era la madre de su hija.
Ginny ya le había dicho todo lo que había hablado con Ron y poniéndose de acuerdo en todo lo que iban a decirle a él y a los Weasley. Entró al cuartel buscando de reojo a Ron pero suspiró tranquilo al no verlo, apurándose en entrar a su oficina.
- Señor Potter, buenos días.
- Buenos días, Sra. Bailey ¿alguna novedad? – entró a su oficina revisando los papeles que recién le había entregado su secretaria.
- Si, Weasley lo está esperando.
Harry levantó la vista y ahí estaba Ron frente a él, no sabía si había crecido en ese fin de semana o ya estaba así, lo cierto es que en ese momento lo vio más alto de lo normal.
- Gracias, Sra. Bailey – trató de sonar tranquilo.
- Buenos días.
- Buenos días, Weasley, supongo a lo que vienes – le dijo quitándose su saco y poniéndolo en el perchero, no entendía porque de repente empezó a sudar.
- ¿Te lo dijo Ginny?
- Si, ayer la vi después de que estuvo con ustedes.
- Aun no entiendo porque mantenerlo en secreto – le dijo muy serio.
- Estoy enamorado de tu hermana, Ron – se sorprendió de lo seguro de sí mismo al decir esas palabras – pero como comprenderás, ella es un auror y yo soy el jefe, no quiero que se preste a malas interpretaciones. Además, tú mismo has visto como de repente me llegan reporteros en los pasillos del ministerio para preguntarme tonterías, no quiero que Ginny pase por eso.
- Pero con nosotros ¿Por qué no me lo dijiste aunque sea a mí?
- Ginny así lo quiso y te agradecería que no dijeras nada, que todo siguiera como hasta ahora.
- ¿No te molesta que tenga una hija concebida con un método muggle? Vamos, Harry, tu puedes tener a cualquier chica sin ningún compromiso.
- No me interesan. Amo a Ginny por lo que es, y si decidió tener una hija por inseminación, yo la apoyo. Adoro a Lily, es una niña preciosa. La quiero como…como si fuera mía – dijo haciendo una mueca que por suerte Ron no vio.
Ron se levantó caminando por la oficina con las manos en la cintura. Harry solo lo seguía con la mirada, pero sin decirle absolutamente nada, no quería hablar de más.
- Para mí y para mis hermanos, Ginny es lo más importante que tenemos, es nuestra única hermana, la más pequeña.
- Lo sé.
- No me importaría perder mi puesto si eso significaría partirte la cara si le haces daño – le dijo Ron viéndolo directamente.
Harry ya había ido a varias misiones con Ron y conocía esa mirada. Era la misma mirada que utilizaba cuando atrapaba a un psicópata, a un ladrón o a un asesino y lo quería mandar directo a Azkaban para que recibiera el peor de los castigos.
- Entiendo, pero te aseguro que no pienso hacerle daño. Además, así como trato a Ginny en el cuartel, así te trataré a ti. Aquí nada ha cambiado.
- Me dices que aquí tu eres el jefe y Ginny un auror – Harry asintió - ¿acaso no influyó tu relación con ella al no querer mandarla a misiones fuera de Londres?
- Me atrapaste – dijo levantado las manos – si, no quería mandarla a misiones peligrosas, quería protegerla.
- Pero la mandaste a mi equipo. Esa misión es peligrosa.
- Si, pero estoy seguro que tú la cuidaras tanto como yo – Ron sonrió y asintió. Y Harry casi se pone a bailar la conga al encontrar el talón de Aquiles de los hermanos Weasley – quiero que estés muy seguro de algo, Ron, yo siempre voy a cuidar de tu hermana y de tu sobrina, las voy a proteger, daría mi vida por ellas, nunca lo dudes. Ginny solo irá a misiones en donde este acompañada únicamente por ti o por mi – le cerró el ojo con complicidad.
- ¿Entonces el sábado en casa de mis padres? – sonrió aun mas Ron.
- Ahí estaré.
- Te va a encantar el pastel de melaza que hace mamá, esta buenísimo.
- Genial, muero por probarlo.
Ron salió de la oficina de Harry con una sonrisa en la cara, mientras que Ginny y Hermione esperaban ansiosas a que saliera alguno de los dos. Ginny ya le había platicado todo a Hermione y ambas estaban preocupadas por la reacción de Ron. Pero al verlo tan sonriente, casi se van de espaldas.
- ¿Qué pasó?
- Ginny, definitivamente Harry es quien te conviene. No te preocupes, que aquí yo no voy a decir nada, todo sigue como hasta ahora.
- Ah…que bien – dijo Ginny confundida.
- Vamos, Hermione, a trabajar.
- Si, todo sigue como hasta ahora, desde que es el líder del equipo está más mandón.
- ¡Hermione!
- Ya voy.
Ginny entró a la oficina de Harry, se sentó frente a él observándolo muy detenidamente mientras él firmaba unos documentos.
- ¿Qué te dijo Ron?
- Lo que suponíamos que me iba a decir – le dijo tranquilo.
- ¿Y…no se puso pesado?
- No – continúo firmando documentos.
- Que raro, salió muy contento.
- ¿En serio? No sé por qué. Bueno, me mencionó lo de un pastel de melaza de tu mamá, a lo mejor está contento porque va a comer eso el sábado.
- ¿Seguro que no sabes porque salió tan contento? – se cruzó de brazos viéndolo con los ojos entrecerrados.
- No – le dijo inocentemente. Ginny se quedó pensativa observándolo - ¿no tienes trabajo?
- Si.
- ¿Entonces? – Ginny bufó y salió de la oficina, mientras Harry sonreía de oreja a oreja.
Toda la semana pasó de lo más normal. Ginny con sus entrenamientos y Harry con su trabajo como jefe del cuartel. Por las noches, Harry arrullaba a su hija y ahí era cuando aprovechaban él y Ginny para hablar de cómo sería su relación cuando llegara la hora de estar frente a los Weasley. Se decían información de la que supuestamente como novios deberían de saber, aunque la mayoría la sabían de antemano.
Llegó el sábado, Harry tenía algunas juntas con varias personas y Ginny se iría primero con la pequeña Lily a la Madriguera, así que Harry tendría que llegar en auto bajo las instrucciones específicas que le había dejado Ginny.
Ginny no sabía exactamente a qué hora se desocuparía Harry de sus compromisos, pero rogaba que fuera temprano, más porque la tía Muriel había llegado mucho antes de la hora de la cena, supuestamente para que le dieran los avances en los preparativos de la boda y para revisar la lista de invitados, pero en realidad quería vigilar a Ginny. Ella se mostraba tranquila y ayudaba a su mamá en la cocina. Esa noche irían a cenar muchas personas: todos sus hermanos incluyendo a sus novias (excepto Ron que no tenia novia), los padres de Fleur, Hermione, la tía Muriel y Harry.
Hermione ayudaba a poner la mesa, ella convivía tanto con los Weasley que ya era considerada como de la familia, inclusive más que las verdaderas novias de algún Weasley.
- ¿Qué hora es, Hermione?
- Cálmate, me estas preguntando la hora cada cinco minutos.
- ¿Por qué no llega? Mi tía no hace más que estarme viendo.
- Seguramente se retraso, venían unas personas importantes de Rusia – Ginny resopló.
- Aun no llega tu novio, Ginevra – le dijo la tía Muriel entrando a la cocina con una sonrisa burlona - ¿será que tiene cosas más importantes que hacer?
- Como sabes, Harry es un hombre muy ocupado.
- Claro, ocupado en cosas verdaderas, porque esto es una mentira. Eres una vergüenza para la familia, tener a esa chiquilla sin padre, hacer que los Weasley seamos la comidilla del mundo mágico. Ojala hubieras pertenecido a otra familia y no a la nuestra – le dijo haciendo un gesto de asco con la boca y saliendo de la cocina.
- Maldita vieja, odio que sea quien tenga el control de la familia y que sea tan metiche.
- Ya no hagas corajes – le dijo Hermione – ya verás que después de la boda ni se aparecerá por aquí y te dejará en paz.
- ¿Tu crees que venga Harry?
- Te dijo que si, y a Ron también, además todavía faltan quince minutos para las siete.
- ¿Qué pasa si no…? - pero ya no termino de preguntarle a Hermione cuando escucho un auto estacionarse en la entrada de la casa.
Harry se bajo de su auto y se quedó parado viendo aquella casa algo rara. Estaba nervioso, tenía miedo de que algo saliera mal y que Ginny tuviera problemas por eso. Se limpio la mano en el pantalón porque sentía que le sudaban a pesar del frío y tocó la puerta.
Cuando Arthur abrió la puerta no pudo evitar verlo con asombro. Era Harry Potter que entraba a su casa, ese chico que había peleado con el mago más tenebroso de todos los tiempos y que había visto solamente en el ministerio pero siempre rodeado de personas importantes, no empleados como él.
- Señor Potter, pase por favor.
- Buenas noches.
Todos se quedaron viéndolo fijamente y nadie le contesto el saludo que había hecho al entrar. Se sentía nervioso al ser el blanco de todas las miradas, a pesar de que ya estaba acostumbrado a eso, pero jamás en un lugar tan pequeño. Encontró a Ginny con la mirada pidiéndole ayuda.
Ginny sabía que tenía que hacer algo, tenía que romper el hielo que se había formado en cuanto todos vieron a Harry entrar a su casa. Tenía que fingir. Aclaró su garganta y actuó decidida.
- Mi…mi amor – Ginny corrió a abrazarlo frente a todos los presentes – que bueno que ya llegaste ¿no tuviste problemas para llegar?
- No – Harry se había puesto más nervioso al escuchar "mi amor" de la boca de Ginny, sonaba tan bonito, pero en ese momento no podía pensar en eso por el simple hecho de que todos lo observaban – con el mapa que me diste, no tuve problemas.
- Mira te presento a…
Solo recordaba a Bill, Charlie, Percy y de ahí ya no se le quedo nada de tantos que había ¿Gred, Feorge? Que nombres tan raros. Cuando le presento a una chica rubia, no recordó el nombre, solo que estaba cargando a su hija.
- A Hermione y a Ron ya los conoces – Harry los saludo con un movimiento de cabeza – y ella es mi querida tía Muriel – le dijo Ginny con una sonrisa fingida.
- Mucho gusto, Ginny me ha hablado tanto de usted.
- Señor Potter, es un gusto tenerlo en esta casa.
- Gracias.
- Cuando Ginevra nos dijo de su relación, me alegré tanto por ella – Ginny la vio con los ojos entrecerrados – es una chica divina, inteligente y carismática.
- Lo sé, por eso me enamoré de ella.
- ¿Gusta tomar algo, señor Potter? – le preguntó Molly.
- No, gracias, pero por favor, puede llamarme Harry – Molly se puso roja mientras que la tía Muriel hacia una mueca con la boca.
- Es usted bienvenido a esta su casa – le dijo Arthur.
- Muchas gracias, son muy amables.
- Mamá ¿podemos pasar a cenar? – Ginny quería que todos dejaran de ver a Harry, quería distraerlos.
- Claro – Molly inmediatamente levantó su varita y la cena empezó a servirse pasando todos a la mesa.
- Vamos a estar un poco amontonados ¿no te importa? – le pregunto Ginny a Harry casi en el oído.
- No, claro que no.
- Mis hermanos trajeron a sus novias y Fleur a sus padres, querían conocerte – bufó molesta.
- No recuerdo todos los nombres, me los presentaste muy rápido – le dijo Harry en un susurro.
- No importa, hay que enfocarnos en mi tía. No me sueltes de la mano.
Harry jamás había comido tan apretado y con tanto ruido. Todos hablaban de algo al mismo tiempo y se pasaban la comida con mucha habilidad que le sorprendía que no chocaran los recipientes de comida entre ellos. Siguió con la mirada a aquella chica rubia que llevaba entre sus brazos a su hija y la ponía en un pequeño corral con varios juguetes.
Tanto Molly, Arthur y sobretodo la tía Muriel, trataban de atenderlo lo mejor posible, cosa que a Harry lo hacía sentirse un poco incómodo.
- ¿Gusta más puré de papa, señor Potter?
- No, gracias, Ginny ya me sirvió.
- Ginevra es una chica encantadora, y está bien educada en labores de la casa. Podría ser una gran esposa – sonrió Muriel.
- No lo dudo – Harry volteó a ver a Ginny con una sonrisa, mientras que ella solo le dio un pequeño golpe hombro con hombro para que dejara de bromear – me fascina el pastel de melaza que hace, le queda delicioso. Eso debo de agradecérselo a usted, señora Weasley.
- A Ginny le ha gustado la cocina desde…
- Las mujeres Weasley tenemos ese don, señor Potter, somos perfectas esposas – dijo Muriel interrumpiendo a Molly.
De repente se escuchó un grito de Katie, la novia de George y todos soltaron una carcajada.
- Fred, deja de poner bromas en la comida – lo regaño Angelina, novia de Fred.
- Jovencito, compórtate, el señor Potter está con nosotros – ahora lo regaño la tía Muriel.
- Perdón, es que la verdad no creí que fuera a venir – Ginny vio a Fred con los ojos entrecerrados y apretando los labios – así que puse esta broma en el plato para romper el silencio en que hubiéramos estado.
- Pues ya ves que si vino – le sacó la lengua Ginny.
- Sé que debí presentarme antes con ustedes, pero como comprenderán mi vida es un poco…complicada y la situación en que estamos Ginny y yo no ayuda mucho, yo soy su jefe y… - volteó a ver a Ginny – además no quiero que la prensa este molestando a Ginny.
- No se preocupe, señor Potter, no tiene por qué darnos explicaciones, lo importante es que usted y Ginevra son novios y ¿Por qué no? tal vez después se lleguen a casar.
- Tía, por favor, no presiones a Harry – le dijo Ginny – él ha dicho que no me quiere tener en la mira de los reporteros, es por eso que también no hemos dicho nada.
- No quiero que eso sea causa de que Ginny y yo algún día tengamos problemas en nuestra relación.
- Por nosotros no se preocupe, señor Potter, nosotros no diremos absolutamente nada ¿verdad? – Volteó a ver a todos los presentes con una mirada amenazadora, en especial a las novias de sus sobrinos – no queremos que ustedes tengan problemas con su relación.
- Muchas gracias, señora Muriel.
- Puedes llamarme tía – sonrió Muriel – se oye perfecto.
- Gracias.
Terminaron de cenar y pasaron directo a la sala a tomar el té. En ningún momento Muriel se despegó de Harry, hablándole maravillas de la familia Weasley. De repente, la pequeña Lily empezó a llorar como acostumbraba hacerlo cuando tenía sueño y quería los brazos de su padre para dormir. Todos rodaron los ojos, ya conocían ese llanto que era simplemente insoportable, nada la podía callar. Percy fue el primero que empezó a levantarse para ya despedirse, era el menos que soportaba el llanto de su sobrina.
- Ginevra, calla a esa niña, no me deja escuchar al señor Potter – se quejaba la tía Muriel.
- Tiene sueño – le dijo Ginny cargando a su hija pero sin poder callarla.
- Dámela – le dijo Harry.
En cuanto Harry cargó a su hija se hizo un silencio. Todos se quedaron sorprendidos al ver que por fin alguien pudiera callar a la pequeña Lily a esa hora. Estaban casi con la boca abierta, Harry con toda la facilidad del mundo, acomodó a su hija en brazos y empezó a arrullarla.
- Es increíble – dijo Molly – nosotros jamás pudimos hacer que no llorara a esta hora.
- Es una niña encantadora ¿verdad, señor Potter? – le dijo la tía Muriel.
- Si. Adoro a Lily, me encanta cargarla, jugar con ella…
- Hasta le cambia los pañales – les dijo Ginny.
- Yo querré mucho a mi sobrina, pero jamás le cambiaria un pañal, huele horrible – dijo George recibiendo un codazo de su novia.
- Amo a Lily como si fuera mi hija. De hecho, Ginny y yo hemos hablado respecto a eso – Ginny volteo a verlo con el ceño fruncido sin entender a que se refería Harry – queremos que Lily lleve el apellido Potter ¿verdad…mi amor? – ahora Harry volteo a ver a Ginny con media sonrisa.
Tanto Molly como la tía Muriel se sorprendieron al escuchar eso, mientras que los demás se veían entre ellos asombrados.
- Pues, si, Harry me lo sugirió y yo…
- Pero esta criatura es una bendición – se tomó el pecho Muriel – los Potter y los Weasley van a emparentar.
- Espero que ustedes no tengan ninguna objeción al respecto, señores Weasley.
- No, claro que no, al contrario. Ginny es muy afortunada al encontrarse a un hombre como usted, no cualquiera lo haría y menos siendo Harry Potter – le dijo Molly.
- Arreglaré todo lo necesario para que a partir de mañana Lily sea reconocida como Lily Potter.
- Pero esto hay que festejarlo – se levantó Muriel emocionada – Arthur, trae algo para brindar.
Se fueron a la cocina la mayoría de las personas para buscar las copas y el vino para festejar. Algunos se preparaban para ya marcharse a sus respectivas casas.
- Supiste utilizar muy bien esta oportunidad, Potter – le dijo Ginny con los brazos cruzados y sonriendo.
- Alguien me enseño que hay que utilizar las oportunidades para lograr lo que uno quiere.
- Lily Potter – dijo Ginny acariciando a su hija con una sonrisa.
- Por esa sonrisa tan encantadora que tiene tu mamá, seguro está de acuerdo ¿verdad, mi princesa? – le dijo Harry a la pequeña que solo se acomodó mejor en los brazos de su padre para quedarse completamente dormida – dice que sí.
- Potter – rodó los ojos Ginny negando con la cabeza – a veces me pregunto ¿Quién de los dos es el bebé?
- ¡Por los Potter y los Weasley! – escucharon desde la cocina a la tía Muriel – hay que brindar todos contentos, tal vez y se lleguen a casar.
- ¿Ahora me entiendes porque nunca le dije a mi familia que tu eres el padre de Lily? – Le dijo Ginny un poco más despacio, a pesar de que estaban solos en la sala – nos casarían de inmediato.
Hermione ayudaba a Molly a recoger la mesa, la mayoría de los Weasley ya se habían ido con sus respectivas novias, solo quedaban Bill y Fleur con sus padres, la tía Muriel, Harry, Ginny y Ron, quien esperaba a que Hermione terminara para acompañarla a su casa.
- Ay querida, ya debes de estar cansada – le decía Molly – me has ayudado tanto.
- No hay problema, señora Weasley – le contestaba Hermione con una sonrisa – y ya sabe que puede contar conmigo para la despedida de soltera de Fleur.
- Eres un ángel.
- Hermione, ya tengo sueño.
- Ya te dije que yo me puedo ir sola, Ron.
- Claro que no, te puede pasar algo malo.
- Soy un auror – le dijo Hermione rodando los ojos, ahora entendía a Ginny.
- Ron, Hermione es muy bonita y encantadora. Ustedes hacen una bonita pareja, deberían de salir juntos – les dijo Molly. Hermione inmediatamente se puso roja.
- Por favor, mamá, Hermione es mi mejor amiga, como mi hermana. Es como si me dijeras que debería de salir con Ginny.
Hermione bajo la mirada haciendo un esfuerzo por controlar una lagrima que luchaba por salir. Ya no tenía ninguna esperanza, Ron jamás se fijaría en ella, jamás la vería como una mujer sino como una hermana.
- Harry ya se va, mamá – le dijo Ginny.
- Enseguida salgo a despedirlo.
- No se moleste, señora Weasley, esta frío afuera.
- No es molestia, lo acompañamos – dijo la tía Muriel – vamos Ginevra, acompaña a tu novio, debes de ser atenta con él.
Ginny tomó su abrigo y Harry le ayudo a ponérselo, todo bajo la mirada de la tía Muriel, Molly y Arthur que los esperaban para salir a despedirlo. Ginny tomó de la mano a Harry y salieron de la casa. Sabían que eran observados así que no se soltaron de la mano hasta llegar al auto.
Estaban a unos cuantos metros pero estaban seguros que no los escuchaban, solo eran observados. Harry seguía tomando la mano de Ginny y notó que estaba temblando, no sabía si por los nervios o por el frio.
- ¿Aun siguen ahí? – le pregunto Ginny a Harry porque ella estaba de espaldas a su casa.
- Si, nos están viendo desde la puerta.
- Que pena, disculpa que sean así tan…indiscretos.
Harry soltó una risita apretando mas la mano de Ginny, la sentía tan suave y de inmediato recordó la suavidad de sus labios. Volteó a verlos, se veían hermosos a la luz de la luna.
- ¿Por qué no se van? – dijo Ginny molesta.
- Lo más probable es que quieran ver cómo nos despedimos y deberíamos hacerlo como corresponde.
- ¿A qué te refieres?
- A esto – Harry la tomó de la cintura y la besó.
Al comienzo Ginny se sorprendió pero de inmediato correspondió el beso. Ahora sabía cómo besaba Harry Potter. Ya no le estaba dando un simple beso, no, la estaba besando y ella sentía que podía volar en ese mismo instante.
Harry volvió a probar esos labios que tanto le habían gustado aquella ocasión en casa de sus padres, pero ahora con más intensidad, y no nada más sus labios sino también su lengua, que estaba más que satisfecha al estar en contacto con la de ella.
Se separaron y se quedaron viéndose a los ojos, Harry aun con sus manos en la cintura de ella, y ella aun con sus manos en los hombros de él.
- Así es como corresponde despedirnos ¿no te parece?
Ginny volteo hacia su casa y vio como su tía Muriel y su madre sonreían enternecidas mientras que su padre negaba con la cabeza algo divertido.
- Claro – dijo Ginny aun sin salir del asombro.
- Por cierto, tu mamá me invito a comer mañana, dijo que toda la familia se reúne los domingos a comer.
- Si, ya te lo había dicho.
- Si, le dije que ya lo sabía ¿Tú crees que deba venir? – le pregunto rogando por que fuera una respuesta positiva.
- Pues si te invitó ella…
- Debo de aceptar ¿verdad?
- Claro.
- Bien, entonces…mañana ¿paso por ti?
- Si quieres ir a mi casa y de ahí nos venimos por la red flu para que no tengas que manejar.
- De acuerdo – Harry vio de nuevo hacia la puerta.
- ¿Ya se fueron? – le pregunto Ginny.
- No, aun siguen ahí tu mamá y tu tía.
- Bueno – Ginny lo vio directo a los ojos – entonces…nos vemos mañana.
- Claro…tu casa – se acercó a ella – por la red flu – y de nuevo la besó.
Son las dos de la mañana, pero aqui estoy puntualita, espero seguir asi y no fallar.
¿Que les pareció la entrada de Harry con los Weasley? En el siguiente capitulo habrá mucha mas convivencia Harry-Weasleys por lo tanto mas Harry/Ginny y llegaran esos dos aurores ¿que tan celosos podran ser Ron y Harry?
Mil gracias a todos por sus reviews, creanme que sin ellos digo adiós a los fics, tengo tanto que estudiar porque voy a empezar a trabajar de maestra en una universidad en la facultad de comunicación (yo soy Lic. en ciencias de la comunicación) , pero sin embargo, por ustedes sigo aqui.
Un agradecimiento muy especial a mi amiga Bita (Asuka Potter) que me ha estado dando varias ideas y corrigiendome una que otra cosa. El "Lo más probable es que quieran ver cómo nos despedimos y deberíamos hacerlo como corresponde" fue su idea. Gracias!
Saludos.
