Habían llegado a su casa, a aquella donde ahora los dos Vivian desde apenas el día anterior. El silencio los había acompañado del resto del camino, la pelirrosa no quería hablar más allí en el auto porque no quería que él pequeño despertara en el auto y le viera llorar, menos que luego creyera que era su culpa, prometió decirle todo cuando llegaran, así que él accedió en parte porque estaba manejando y sabia que podría ocasionar un accidente si no se concentraba, además de que al parecer la historia era larga y el frio comenzaba a sentirse en el exterior, caso muy diferente que en su acogedora morada.

Espero paciente frente a la chimenea, miraba las llamas danzar.

¿Qué habrá ocurrido?

"Satoshi tenía 6 años, no lo perdí, él se escapo de casa"

Era muy lógico pensar que quizá en aquella ocacion, sin intención alguna, el pequeño se había perdido como ahora paso, a cualquiera le puede pasar, solo debías quitar tus ojos de un niño un segundo y al siguiente podría no estar, pero no encontraba razonamiento alguno para entender que ese niño se hubiera escapado de casa.

¿Por qué?

Ese niño era inteligente, poco menos que él hijo perfecto que todo padre quisiera tener, un orgullo para cualquiera que ese niño osara llamar padre y por supuesto que lo era para su madre.

Sabía cuando podía solo y sabia cuando debía pedir ayuda. Sabía cuando realmente nada se podía hacer y aguantaba el llanto y sabía perfectamente cuando podía pedir algo.

A su mente vino cuando jugó por él en la escuela, tomando el lugar que le correspondería al padre del pequeño y que muy idiotamente ese sujeto no estuvo presente para ello, no entendía el motivo del porque se ofreció, no quería ver a ese niño triste, era solo eso, porque no quería verlo triste, ¿verdad?

Eso crees

Recordó como le llamo precisamente a él para el accidente, siempre se pregunto porque, pudo haber llamado a Ino, incluso a Naruto, al parecer ese pequeño también le tenía apego a él.

La sangre tira

Interrumpiendo sus pensamientos sintió los pasos de la pelirrosa acercarse hasta él y sentarse a su lado en el sofá, dedicándose también a mirar la fogata con esos vacios ojos jades, los cuales cambiaron cuando confeso aquella frase en el auto, no habían cambiado en el trayecto, le incomodaban esos ojos a pesar de ser sinceros con su expresión, pero él deseaba verlos brillar, aunque fuera por las lagrimas, pero no aguantaba ver aquellos ojos en ella, no en ella.

Ni en el pequeño

Quizá ese había sido el motivo por el cual el azabache siempre se mostraba tan atento a ellos, porque el sabia y reconocía que esa misma mirada vacía era lo que tenía hasta que ellos llegaron a su vida y no les deseaba el mismo vacio a ellos.

- ¿está dormido? –pregunto mirando a la pelirrosa quien asintió soltando un pesado suspiro, no despegaba su vista de ella, así ella sintiendo que no podía escapar mas se digno a mirarle-

- no despertó, estaba más que cansado con todo lo que hoy ha pasado –explico ella con una sonrisa de tranquilidad en el rostro, estaba tranquila de haber encontrado al pequeño y que ahora estuviera durmiendo, después de todo ya iba para la media noche-

Esa tranquilidad irónicamente la embargo cuando el pequeño se demostró lo suficientemente responsable para cuidarse solo y tomar la decisión correcta al decir que iban con la policía. Demostrando que era más fuerte que ella, no lloro su ausencia en esa ocasión, se limito a proteger a esa pequeña. Supero sus temores al pelear con esos tipos, no era una actitud que le celebrara el que golpeara violentamente a personas extrañas, pero sabía perfectamente que fue en defensa, confiaba que el pequeño primero había querido irse y cuando no vio más opción y para proteger a la niña comenzó a pelear.

Aunque no sabía cómo pudo ganarle a cuatro tipos de 15 años teniendo el apenas 10 años…

Lo llevaba en la sangre

Después de todo, era la misma pregunta que el Uchiha se hizo, pero se respondió fácilmente al recordar que él había perdido a su familia a sus cortos 9 años y que desde entonces tuvo que cuidarse solo, su tío Madara se había hecho cargo de él y le había forzado a casarse por avaricia para juntar a ambas empresas aun mas, para su suerte había muerto cuando llevaba un año de casado y siquiera alcanzo a conocer a su hijo

Y a él tampoco alcanzo a conocer mucho a su hijo

Pero desde el momento en que Madara le había tomado cargo, solo se preocupaba de la empresa y él debía ingeniárselas para pelear solo, al principio lloraba la ausencia de Itachi ya que siempre era quien le protegía cuando salían, fue en ese momento que se dijo que no volvería a llorar y aprendió a defenderse solo contra ese mundo, así a sus 10 años ya peleaba con matones por defensa y a veces mera diversión, nadie le controlaba y solo por su amigo Naruto era que había vuelvo al camino del "bien", madurando y tranquilizándose para poder estudiar, crecer y hacerse cargo después de la empresa de su familia.

Pero había una gran diferencia, él no se escapo jamás de casa, y cuando comenzó a pelear en su infancia él ya tenía 10 años y no…

- dijiste que Satoshi se había escapado a los 6 años –afirmo el Uchiha quien permanecía expectante de que la pelirrosa comenzara con la explicación-

Apenas 6 años…

Él a esa edad aun jugaba con muñecos, con su hermano, aun era un inocente niño dentro de aquella burbuja llamada inocencia donde alguna vez fue feliz, donde toda persona alguna vez debió vivir y ser feliz, pero algunos salen antes que otros…

Como ese niño a los 6 años

- si… cuando tenía 6 años… fue cuando… Sasori y yo vivíamos juntos, comenzamos a vivir solos cuando Satoshi tenía 4 años, a punto de cumplir los 5 de edad –explico la pelirrosa quien pronto desvió su mirada del rostro del azabache para mirar como el fuego bailaba en la chimenea- era invierno, llovía mucho, yo trabajaba igual que Sasori, Satoshi se la pasaba encerrado en casa, no sabía salir solo, no se lo permitíamos tampoco, un día en especial, en que llovía con intensidad, Satoshi desobedeció y salió a jugar a la lluvia, lo descubrí cuando llegue del trabajo y me dio tanto gusto verlo sonreír y divertirse con la lluvia que se me encogió el corazón con tan solo pensar en regañarlo y negarle el simple hecho de disfrutar jugando, pero las consecuencias fueron graves, Satoshi se enfermo al día siguiente

"cuando tenía 5 años… desobedecí a mis padres y salí a jugar a la lluvia"

Comenzó a hacer eco la voz del pequeño en su cabeza

- por cuidarle falte al trabajo y me despidieron, teníamos poco dinero ya que Sasori tampoco ganaba mucho, no podíamos comprarle sus medicinas a Satoshi, no podíamos llevarle al médico, casi se nos muere afiebrado, alcanzo los 43 de fiebre en esa semana… -siguió en su monologo la pelirrosa cuando las imágenes pasaban y pasaban por su cabeza, al igual que la voz del pequeño hacía eco en la cabeza del Uchiha-

"en ese momento éramos muy pobres"

"no teníamos dinero para medicinas, no me podían llevar al médico más de una vez ni tenían para comprar mis medicinas"

- no pudimos hacer más que juntar dinero toda una semana para comprar las medicinas y que se las empezara a tomar, pero por el resfrio mal cuidado, entre que no tomo las medicinas y no podíamos tener la estufa prendida todo el dia para crearle un ambiente tibio, las medicinas esas no fueron suficientes, le dio una fuerte neumonía donde rayo entre la vida y la muerte, paso todo el invierno inestable –explicaba la pelirrosa quien cerró los ojos dejando dos lagrimas de sus ojos caer, recordar eso era su culpa, su cruz mas grande, sobre todo cuando recordaba además las consecuencias de ese momento-

"por ello mi condición empeoro, cuando me enferme estuve cerca de una semana con 42 de fiebre y dos meses inestable"

Al parecer con cada afirmación de la pelirrosa una frase del pequeño le hacía juego

- Sasori y yo peleamos muchas veces por ello, cuando le regañaba Satoshi cada vez empeoraba mas y mas, no lo aguantaba, hacia lo posible para que Satoshi se mejorara, pero él quería optar por lo fácil y sacarse, lo que él llamaba, un problema de encima, quería que dejáramos a Satoshi en el orfanato del cual nosotros proveníamos –volvió a hablar ella quien nuevamente dejaba caer sus lagrimas por sus mejillas sin que su rostro se inmutara, al parecer las imágenes seguían pasando por su mente-

En cambio, el azabache estaba tan asombrado que agradecía internamente el haber esperado a llegar a su casa para escuchar aquello ya que si hubiera estado manejando posiblemente habría chocado, incluso si se hubiera estacionado la voz del pequeño resonaba a cada momento en su cabeza perturbándole cada vez mas.

"si ellos quieren estudiar no pueden porque tienen que vernos"

"si quieren trabajar tampoco porque tienen que vernos"

"si no trabajan apenas tienen dinero para mantenernos"

"si quieren comprarse un regalo muchas veces tienen que optar por no hacerlo para comprar medicinas"

"si quieren seguir adelante, muchas veces estamos nosotros allí estorbando a sus planes"

"no podemos ayudarles en casi nada"

"nosotros muchas veces somos el problema"

Cada frase, cada palabra que el pequeño soltaba en escasas ocasiones resonaban en su cabeza, no podía creerlo, no, simplemente no podía, estaba más que perplejo, sobre todo cuando miraba los vacios ojos de la ojijade, mismos ojos vacios que algunas veces pudo distinguir en el pequeño pelirrojo.

Y nuevamente una frase hizo eco en su cabeza, esta vez no era la voz del pequeño pelirrojo, era una voz aun más perturbadora…

"ahora si Sasukito, no tendremos que separarnos, todo podrá volver a ser diversión y amor como antes"

Maldita sea, ¡Tenia que recordar esa maldita frase de su ex esposa justo en ese momento! Ahora entendía porque odiaba a Sasori, tenía la misma retorcida mentalidad que ella, podían amar candentemente pero no cargar con sus actos.

Al parecer era el destino de ese pelirrojo el ser considerado una molestia

Exceptuándole a él… y ahora a ella

- cuando Satoshi mejoro, ya llegada la primavera, pude notar que su relación con Sasori no era la misma, claro, a él le daba igual porque Satoshi no es su hijo de sangre y siempre me decía que quería uno propio –revelo entre pequeños sollozos la pelirrosa quien se llevo una mano a la cara tratando de no llorar más fuerte y despertar al pelirrojo-

No… ese pelirrojo… ¿No era el padre de ese pequeño travieso con complejo de adulto?

- ¿Sasori no es el padre de Satoshi? –Pregunto el azabache con los ojos de asombro más grandes que alguien podría haber expresado en su vida-

- Satoshi llego a mi vida… cuando yo tenía 14 años, me hice novia de Sasori cuando tenía 17 años, por una travesura de Satoshi comenzamos a cercarnos, cuando cumplí 18 nos fuimos a vivir juntos y por un tiempo, fue lo más maravilloso del mundo, tanto que Satoshi incluso llamaba papi, padre o papá a Sasori y Sasori también le quería mucho, casi como un padre, pero… no todo dura para siempre… la gente se aburre cuando sabe que puede evadir la responsabilidad… -dijo lo ultimo con la voz más entrecortada, el llanto salía más de su garganta que las palabras-

"lastima, ese niño tenía como 9 años y ella no aparentaba más de 23 años, debió ser madre soltera"

Y supo ser madre sola desde muy joven…

"confieso que siempre tuve miedo de alejarme de mamá, quizá de Sasori no tanto, pero si me hubiera separado de ella, no sabría que habría hecho"

Ese era el motivo por el cual el pequeño no le daba tanta importancia a ese hombre…

Sin saber porque, eso le hizo sonreír de medio lado torcidamente…

- llegado el verano… note como Satoshi dejo de llamarle papi a Sasori y le llamaba padre de la manera más fría que podía u optaba por llamarle por el nombre, no entendía el motivo, pero como no me gusta forzar a Satoshi a ese tipo de cosas le deje tranquilo esperando a que le pasara solo, lo que jamás pensé fue que su desprecio estuviera bien justificado –reconoció la pelirrosa quien al recordar todo aquello sentía un rabia e impotencia tan grandes que sus lagrimas ahora no salian de tristeza sino de rabia-

- ¿Qué fue lo que sucedió después? –Pregunto el Uchiha preocupado por la expresión de dolor que la pelirrosa había puesto-

Apretó los labios, un silencio se formo en donde solo se escuchaba el sonido de las chispas del fuego de la chimenea sonar les embargo. Respiro hondo intentando que su voz lograra salir de su garganta, siempre le pasaba lo mismo cuando recordaba esa situación, pero era la primera vez que se la contaría a alguien, el Uchiha debía saber cómo era su pequeño hijo si iban a vivir juntos, sabiendo sus virtudes y defectos.

Era la primera vez le confiaba la vida de su pequeño a un hombre

- un día, un año después, cuando Satoshi ya tenía 6 años cumplidos, salí a buscar trabajo y deje a Satoshi solo en casa, cuando llegue me encontré a Sasori muy tranquilo sentado viendo televisión, al parecer había llegado hacia poco del trabajo, pero note que Satoshi no estaba, el apartamento no era tan grande para no notarlo –explico la pelirrosa quien nuevamente bajo la mirada hasta el suelo, cubriendo sus ojos con su cabello y apretando las mangas de su chaqueta con sus manos-

- ¿no me digas que…? –se quedo callado el azabache sin terminar la frase cuando la pelirrosa le asintió dándole la razón, había entendido muy bien la frase del Uchiha y el mismo Sasuke había comprendido solo casi el resto de la historia-

- Sasori me dijo que… ya no tendríamos problemas, que Satoshi se había ido por las de él, ¡Qué se había aburrido de causarnos problemas! –exclamo con todo el dolor de su alma la pelirrosa madre cuando las lagrimas salían de su rostro con más frecuencia y caían desde su mentón hasta su chaqueta y se perdían entre la tela-

"de todas formas preocupo a mi mamá aunque lo haga o no, así que prefiero ahorrarle mis problemas"

Allí estaba la razón

- Satoshi se había ido de la casa tan solo con una chaqueta, una mochila y una frazada, se que suena ridículo, pero se fue porque sentía que nos estaba estorbando, Sasori se dio el trabajo de hacerlo sentirse así a mis espaldas, yo muy tranquila confiando en él y Sasori contaminando la mente de Satoshi, perturbando su inocencia, pero también tengo parte de culpa, Satoshi también había presenciado parte de nuestras peleas en las que yo me daba cuenta a la mitad y lo acompañaba a su cuarto para que no nos viera pelar mas fuerte –comento la pelirrosa comenzando a temblar de pura rabia y tristeza, bajando aun más la cabeza mientras leves sollozos salían ya de su boca sin que pudiera controlarlos-

"yo sé que Sasori y mamá se separaron por mi culpa"

Entrecerró los ojos con tristeza, él siempre pudo apreciar lo mucho que ella adoraba a su pequeño hijo, también pudo apreciar lo mucho que el pequeño cuidaba y protegía a su madre, ambos sentían la culpa de haber hecho sentir mal a otro, esa era la cruz que cargaban a pesar de que ninguno de los dos deseaba realmente ver sufrir al otro.

- pelee con Sasori en ese mismo momento, él me dijo que no era problema alguno que podíamos tener otro hijo, que Satoshi era reemplazable –recordó con asco en la boca al repetir aquella palabras que ella siempre repudio, que jamás entendió ni entendería del como alguien podía ser tan insensible-

"no te enfades cariño,podemos tener otro niño, ellos son reemplazables"

Si, cada vez despreciaba más y más a ese sujeto, igual que despreciaba a esa pelirroja

Todos pensaban que ese niño era reemplazable

Su madre

Y al que ese pequeño quiso llamar padre

Pero la verdad es que ese pequeño era único, como aquella flor que crece con vivaceoz y brillantes colores, solo con un poco de paciencia y cariño

Y solo una flor puede hacer creer otra flor igual de hermosa que ella misma

- me advirtió que si salía a buscar a Satoshi hasta hay quedaría todo y que no me molestara en volver, solo le dije un "espero no volverte a ver" y me fui –recordó con algo de gracia la pelirrosa ya que omitió el detalle de que golpeo al pelirrojo ese donde más le dolía cuando le dijo eso antes de irse, era mujer pero tenía su carácter y no era precisamente una mujer débil cuando se enfadaba-

"mamá aun sufre mucho por él"

Y el motivo porque el pelirrojo sabía que la pelirrosa había terminado con Sasori, el motivo que él sabía por el cual se vieron forzados a separarse de la peor forma era porque la pelirrosa debió decidir entre ambos.

Uno de los tres comenzaría a sobrar

Él sabía que no le necesitaban…

Y había comprendido enseguida que él era el mal trió

Ahora comprendía todo… todo…

Desde el complejo de adulto del pequeño al no querer dar problemas, hasta el incondicional amor, apego y sobreprotección que tenia para con su madre, no queriéndole ver sufrir más y dándole la luz que ella mas necesitaba.

Estuvo dispuesto a hacer el sacrifico máximo que un pequeño de 6 años podía hacer

Estuvo dispuesto a pensar en la felicidad de su madre antes que en la de él

Estuvo dispuesto a dejarla ir solo porque la amaba

- y luego de eso me fui en busca de Satoshi, pero sabes… no tuve tanta suerte como ahora, ni él tuvo la suerte que esa pequeña tuvo de que alguien le cuidara –reconoció con pesadez y el estomago apretado de tan solo recordarlo- lo encontré tres días después de casualidad, cuando iba pasando por al lado de un callejón y le vi tirado en el suelo con múltiples golpes, según me conto un grupo de seis tipos le habían quitado su sola chaqueta y su mochila que era lo único que llevaba, lo golpearon hasta cansarse, y lo dejaron allí tirado en pleno invierno, hacia el mismo frio de ahora, y el pobre pequeño, con solo seis años estaba tirado allí, a su suerte, sin que nadie le cuidara… me sentí pésimo, me sentí horrible, ¡Soy su madre! ¡Debí estar allí para cuidarle de esos brabucones! ¡Debí estar allí para evitar que se escapara! ¡Para que Sasori jamás le hubiera dicho que se fuera! Para que él… aun fuera ese niño… ese bebe que me miraba con sus inocentes ojitos confiándome su seguridad a mi –termino llorando la pelirrosa, llorando por el tan solo hecho de recordar cómo había encontrado a ese pequeño allí tirado, lastimado y perturbado por su culpa y la de ese pelirrojo que alguna vez amo-

Miro al suelo con impotencia, impotencia de no poder hacer nada, de no poder cambiar el pasado. Ella había hecho lo mejor posible, se llevaba el crédito de haberlo hecho sola, pero ni ella podía sin ayuda, y lamentablemente se equivoco al escoger.

Estiro sus brazos atrayendo a la pelirrosa hasta el rodeándole con sus brazos. Sin queja ni objeción ella se acomodo en su pecho llorando, sentía su dolor, sentía aquella perdida de su hijo como si apenas ayer hubiera sido a pesar de que habían pasado 10 años, sentía el sentimiento de impotencia nuevamente de no poder hacer nada por los que quería.

Pero ahora si puedes…

- por eso… por eso me resistía a acercarme mucho a un hombre, a enamorarme –volvió a escuchar la voz de la pelirrosa quien se acurruco más en su pecho mientras sollozos se escapaban de su boca- pero me ganaste Sasuke, me ganaste, y no pude evitarlo, pero nuevamente siento ese miedo cuando estoy contigo, ese que me dice que no todo dura para siempre, que algún día te aburrirás de Satoshi o de mi, que nos dejaras cuando ya no te podamos borrar de nuestro corazón –confeso la pelirrosa quien con todo el valor del mundo se separo del abrazo del azabache y con todo el llanto, lagrimas y tristeza que tenía en el cuerpo y el rostro se digno a mirarle directamente a los ojos- se honesto conmigo Sasuke, solo eso te voy a pedir, tengo un hijo y lo amo, al igual que te amo a ti, pero no podría aguantar separarme de él, no podría, es mi pequeña vida, ¿estas… dispuesto aun así a segur con esto?, ofrecerme vivir contigo, ¿tener… una oportunidad juntos?... respóndeme con la verdad por favor, para irme mentalizando que no debo llorar frente a Satoshi por una nueva decepción, es todo lo que te pido… -rogo con la mirada la pelirrosa mientras más lagrimas salían de sus ojos, aun así miraba directamente a los del azabache-

Cerró los ojos suspirando, tratando de asimilar cada palabra de la pelirrosa…

Estaba seguro de lo que haría…

Tomo ambas manos de la pelirrosa y se acerco a ella hasta juntar su frente con la de ella y abrir los ojos con decisión en su mirada.

- yo los amo, a ambos, a los dos, ya te lo había dicho –repitió sus palabras el azabache dejando impactada a la pelirrosa ante esto, pensó muchas cosas, pensó en muchas formas que él tendría para rechazarla, pero creyó jamás escuchar una aceptación- yo también fracase una vez amorosamente hablando, aunque fui casado a la fuerza para mí fue un fracaso, pero si tengo la nueva oportunidad de formar una familia, quiero que tu y Satoshi sean parte de ella, no desistiré de buscar a mi hijo, te lo advierto, tampoco me cierro a la idea de que tal vez, ahora o en mucho tiempo, querré tener un hijo contigo, porque te amo, y también amo a Satoshi como si fuera mi propio pequeño hijo, allí está tu respuesta Sakura, ambos están en mi corazón, y a ambos los voy a cuidar y proteger, no dejare que pasen lo mismo, no mientras pueda evitarlo, no mientras sea yo el hombre que te robo el corazón –afirmo al momento de que las lagrimas de la pelirrosa aumentaban aun mas por sus mejillas, pero esta vez eran diferentes, eran lagrimas de amor, de felicidad-

Sintió la mano de este posarse en su rostro y coloco una mano sobre la del azabache. Un beso era todo lo que bastaba para hacerla confiarle su corazón y el de su hijo a ese hombre, al que mas amaba en todo el mundo, al que su pequeño por primera vez no quiso espantarle, entendiendo que le tenía confianza.

Ahora sabía como tratar mejor con el pelirrojo, sabría cómo enseñarle que era aun un niño y agradecerle el hecho de que fuera tan maduro como para dejarle acercarse a su madre aun con el miedo que sentía y con lo aprensivo que era con ella

Ahora sabia de esa inseguridad y hasta qué punto ese niño amaba a su madre.

Y ahora sabia que el frio sufrimiento de la pelirrosa delataba que su alma era igual de blanca nieve.

- quizás Sasuke… quizás… -escucho la voz de la pelirrosa cuando apenas recién se habían separado del beso y rozaban suavemente sus labios, su sonrisa traviesa le decía todo-

- ¿quizás que cosa? –pregunto intrigado el Uchiha, estaba seguro que lo que la pelirrosa le diría le encantaría-

Sintió los brazos de la pelirrosa pasar por detrás de su cuello abrazándole con delicadeza y luego dejarse caer de espaldas suavemente en el sofá, llevándoselo a él por tenerlo abrazado y obligándolo a afirmarse con sus antebrazos para no caer totalmente encima de ella.

Sentía el ambiente arder, ambos eran alumbrados solo por el fuego de la chimenea, veía ese travieso brillo en los ojos de la pelirrosa el cual era aun mas incitante al solo ser alumbrada por el brillo del fuego de la chimenea. Sonrió travieso, sabía lo que la pelirrosa quería. Acerco su rostro rozando la nariz de la pelirrosa sin que ninguno cerrara los ojos ni dejaran de mirarse directamente incitando al otro.

- ¿quizás que cosa Sakura? –Volvió a preguntar tratando de que su voz sonara lo mas sensual que pudiera, y ver a la pelirrosa sonrojarse levemente mientras se mordía ligeramente el labio inferior le hizo sonreír de medio lado al haber cumplido su objetivo-

- quizás… pueda tener un hijo tuyo, puede que hasta dos, eso depende de ti –sonrió traviesa la pelirrosa acercando mas su rostro al del azabache hasta el punto de rozar sus labios con los de él y sacar levemente su lengua para tocar los del azabache-

- no –respondió el azabache a la pelirrosa dejándole confusa, sobre todo porque al negarse amplio mas su sonrisa de medio lado- quiero tres

Volvió a sonreír de medio lado al momento de abrir su boca para besar a la perpleja pelirrosa quien había abierto los ojos con asombro.

No le duro mucho ya que las caricias del azabache comenzaron haciendo que cerrara los ojos correspondiendo al beso que le tenía.

Si quería tres hijos, le daría duro a esa pelirrosa, no le daría descanso así de fácil, después de todo…

Él quería ser padre

Sabía que la pelirrosa era buena madre

El pequeño Satoshi también quería un hermanito

Y comprobaron aquella misma tarde que el pelirrojo sería un buen hermano mayor…