Viernes - Nat Potter W - Presente


Harry manejaba feliz hacia su casa. La había besado, tal y como lo había deseado. No sabía exactamente lo que sentía por Ginny, pero de algo si estaba seguro: le encantaba besarla. Subió el volumen de la radio y empezó a moverse al ritmo de la música como le había enseñado Ginny el día de su fiesta. Ahora hasta bailaba por culpa de esa pelirroja, pero estaba feliz. Su hija iba a llevar su apellido y tenía permiso para besar a Ginny.

- Claro, Ginny, utilízame todo lo que quieras – dijo Harry con una sonrisa y subiendo aun más el volumen de la radio.

Ginny se despidió de sus padres aun sorprendida por lo que acaba de pasar. Cuando se pusieron de acuerdo ella y Harry sobre fingir su noviazgo hablaron sobre tomarse de la mano, decirse palabras de cariño, pero jamás de besarse de la forma en que lo había hecho. Pero no estaba molesta, al contario, Harry besaba condenadamente delicioso.

Domingo. Harry se levantó más temprano de lo acostumbrado, se baño, se arregló, hasta intentó peinarse con un gel especial que le había comprado su madre hacia un tiempo atrás. Bajó a desayunar silbando una canción y se sentó a la mesa.

- Buen día, mamá, papá, padrino ¿Dónde está Remus?

- En su casa, descansando, no pasó buena noche. Pero al parecer, tu si ¿verdad? – sonrió de lado Sirius.

- Lo normal.

- Claro y yo soy un lindo gatito. Cuenta ¿tuviste acción anoche?

- Sirius Black, no te metas en la vida personal de Harry – lo regaño Lily.

- Mira quien lo dice ¿no te mordiste la lengua?

- No peleen – dijo James muy serio viendo directo a su hijo, mientras que éste sonreía divertido comiendo su cereal.

- Vamos, Cornamenta, el cachorro tuvo acción anoche.

- No le digas cachorro, se llama Harry – Lily lo fulminó con la mirada.

- Deberían de estar contentos porque su hijo es todo un hombre.

- Porque lleva mujeres a la cama no significa que sea todo un hombre – bufó Lily.

- ¿Te cuidaste? – le preguntó James viéndolo directo a los ojos.

- ¿Por qué piensan que me acosté con alguien anoche?

- Estas feliz.

- ¿Y? – sonrió Harry.

- ¿No has visto a Ginny? – le preguntó Lily tomando un pan para untarle mermelada y tratando de ser lo más discreta posible.

- Si, dormí a mi hija anoche.

- ¿Y después te fuiste con una cachorrita?

- ¡Sirius!

- Cállate, Canuto.

- ¿A ustedes dos que les pasa? antes Harry salía con chicas y ustedes no tenían esa cara - les pregunto Sirius a James y a Lily al verlos molestos.

- Antes, tu lo has dicho, pero ahora Harry tiene una hija ¿Acaso le estas buscando una madrastra?

- No exageren, por Dios – resopló Harry.

- Harry tiene necesidades como hombre – aclaró Sirius - ¿verdad, Cornamenta? Es natural que busque a chicas pues para…

- Solo cuídate – le dijo James ignorando a Sirius – ya te pasó una vez, embarazaste a Ginny.

- Una chica estupenda, por cierto.

- Me voy – se levantó Harry al ver que el ambiente se ponía un poco tenso - no me esperen para comer, voy a llegar más tarde.

- ¿Otra vez? Ayer no viniste a cenar.

- Los veré después. Los quiero familia.

- ¡Suerte con la cachorrita! – le gritó Sirius antes de que Harry cerrara la puerta principal.

- Tus suposiciones no son ciertas, Lily, a Harry no le gusta Ginny, está entusiasmado con una chica, se le nota.

- James, tal vez…

- Si fuera Ginny, Harry estaría así de contento desde hace tiempo.

- Evans se equivocó por primera vez – se burló Sirius.

- Púdrete Black.

- Por más que queramos que Harry y Ginny estén juntos, hay que respetar los gustos de nuestro hijo, Lily. A Harry no le gusta Ginny, seguramente conoció a otra chica por eso esta así de contento.

- Y salió ayer con ella, y ahora va justo a buscarla – dijo Sirius también lamentándose porque Harry salía con otra chica. A él, como a James y a Lily, le gustaba a Ginny para Harry, pero también entendía que su ahijado buscara a otras chicas.

- Solo espero que esto no cause problemas con Ginny y por lo tanto, no podamos ver a nuestra nieta seguido – dijo Lily.

- Lily, ya no hay que intentar nada para ver juntos a Ginny y a Harry – Lily se cruzo de brazos – ve a Harry como esta de contento, no podemos presionarlo solo porque a nosotros si nos gusta Ginny como nuera.

- ¿Quién será esa chica que hasta hace que Harry se peine? – dijo Sirius mas para sí mismo.

Harry entró a la casa de Ginny, como acostumbraba hacerlo, ya no tocaba el timbre, simplemente usaba sus llaves. Escuchó que Ginny se estaba bañando, así que decidió buscar a su hija en su habitación.

Ahí estaba la pequeña Lily viendo entretenida su carrusel de borreguitos moviéndose al compas de una música.

- Hola mi princesa, preciosa – la cargó dándole un beso - ¿Cómo amaneciste hoy? Veo que necesitas un cambio de pañal.

Harry buscó un pañal nuevo pero no encontró ninguno, sabía que Ginny guardaba nuevos paquetes en su habitación. Se le hizo tan fácil ir a buscarlos, aun cargando a su hija.

Ginny salía del baño enrollada con una toalla y secándose el cabello con otra. Caminó hacia su habitación para buscar la ropa que se pondría ese día para la comida en casa de sus padres. Al elegirla la puso sobre su cama. Se terminó de secar bien el cabello y dejó caer la toalla que le cubría el cuerpo.

Harry venía distraído haciéndole mimos a su hija, cuando entró a la habitación de Ginny se quedó petrificado. Ginny frente a él completamente desnuda.

- ¡HARRY! – gritó Ginny cuando sintió que alguien estaba en la puerta, de inmediato volvió a tomar la toalla para cubrirse - ¿Qué demonios estás haciendo aquí?

- Perdón.

- ¡Voltéate!

- Perdón, perdón – Harry le dio la espalda, no sabía ni que decirle –pensé que aun te estabas bañando.

- ¿Por qué no avisaste que ya habías llegado?

- Ya te dije que pensé que aun te estabas bañando.

- ¿Qué haces en mi habitación? – Ginny se cambiaba rápidamente – nunca entras aquí.

- Vine a buscar pañales para Lily, ya no hay debajo del cambiador.

Ginny buscó el paquete de pañales y se lo puso en la mano libre que tenia. Aunque ya estaba completamente vestida no quería que Harry volteara aun.

- Ahora vete.

- Gracias.

Harry salió de la habitación y detrás de él un fuerte portazo. La pequeña Lily frunció el ceño viendo a su padre.

- Tu mamá es preciosa y huele delicioso – le dijo a su hija con una sonrisa – no te enojes conmigo, ella ya me vio desnudo a mí y por más tiempo. Yo casi ni vi nada – resopló – pero lo que vi me gustó.

Ginny preparaba la pañalera de su hija sin ver a Harry a los ojos. La había visto desnuda, completamente desnuda. Ahora entendía como se había sentido él cuando ella lo vio desnudo aquella ocasión en la casa del lago. A pesar de que Harry ya la había visto semidesnuda cada vez que le daba de pecho a su hija, eso no quería decir que ahora estaba completamente avergonzada ¡Por Merlín, era su jefe!

No se decían absolutamente nada, Harry cargaba a la pequeña Lily aguantándose las ganas de reír al ver a Ginny tan colorada.

- Listo.

- De acuerdo – asintió Harry - te sigo.

Habían estado jugando naipes explosivos y ajedrez mágico, hasta que Molly los llamó a comer. De nuevo, todos hablando al mismo tiempo y pasándose la comida de un lado a otro. Harry no tuvo ningún problema en acostumbrarse a eso, le encantaba el estilo de vida de los Weasley.

Todo estaba muy bien, hasta que llegó la tía Muriel. Ella, con una espectacular sonrisa, se fue directo a saludar a Harry y quitó a George de su asiento para estar a un lado de él.

Después de la comida, salieron todos al jardín. A pesar de ser diciembre, el clima por las tardes era agradable, aun no nevaba, así que aprovechaban los últimos días agradables para salir un rato. Los gemelos se turnaban para cargar a la pequeña Lily y la elevaban sobre sus cabezas haciendo que sonriera divertida.

- ¿Dónde está tu tía? – le preguntó Harry a Ginny, quien estaba a un lado de la ventana de la cocina.

- Adentro, con mis padres.

- ¿Estas espiando? – levantó las dos cejas sorprendido.

- Están hablando de nosotros.

Harry se puso a un lado de Ginny para también escuchar, simulando estar sentados viendo como los gemelos jugaban con Lily.

- Solo vine a cerciórame que Harry Potter viniera a una comida común y corriente en la madriguera.

- Yo lo invité y él amablemente accedió a venir – le dijo Molly a Muriel.

- Espero que así lo sigas invitando y atendiéndolo bien. Es una gran ventaja que quiera darle su apellido a la hija de Ginevra, eso lo mantendrá cerca de los Weasley, claro, sería mucho mejor si se casara con ella.

- No vamos a presionarlos, Muriel – aclaró Arthur.

- No, claro que no, el señor Potter es lo que menos desea, hay que manejarlo con mucha calma. Encontré las reliquias de tu padre, Arthur, son de gran valor.

- No me interesa venderlas, pertenecían a mi padre y ahora quiero dejárselos a mis hijos.

- Si todo sigo como hasta ahora, con Harry Potter en esta casa, después de la boda de Bill te las entrego.

- ¿Hablas en serio?

- Quiero ver a Harry Potter cerca de los Weasley, así que atiéndalo bien, pero sobretodo, no dejen que Ginevra cometa otro disparate y lo arruine todo.

Harry y Ginny voltearon a verse preocupados. Escucharon pasos rumbo a la puerta de la cocina y de inmediato Harry rodeo el hombro de Ginny y la atrajo hacia él.

- ¿Qué tal un partido de Quidditch? – salió Ron cargando su escoba.

- No trajimos nuestras escobas – le dijo Ginny tranquilizándose al no ser descubiertos.

- En el cobertizo de papá hay algunas.

- Por Dios, Ron, están viejísimas.

- Si son buenos para jugar, no importa que escoba tengan – se burló Charlie que le hacía segunda a Ron.

- Nosotros también queremos jugar – llegaron los gemelos con la pequeña Lily.

- Faltaría Bill y Fleur.

- Yo no pienso volar en esas escobas – aclaró Ginny.

- ¿Tienes miedo, Weasley? – se burló Fred – por eso pones de pretexto la escoba.

- No te preocupes – le dijo Harry acariciando su hombro - ¡Dobby! – todos dieron un paso atrás al ver al pequeño elfo haciendo una reverencia - ¿puedes traerme mi escoba y pasar a casa de Ginny por la de ella?

- Claro, lo que me pida el joven, Dobby se encarga – y con un crac se desapareció.

- Voy a llamar a Bill y a Fleur y de paso le dejo a mamá a Lily – cargó Ginny a su hija entrando a la casa.

Ginny le pidió a su madre que cuidara de su hija mientras jugaba un poco quidditch, segundos después se apareció Dobby con la saeta de fuego que Harry le había regalado el día de su cumpleaños. Jamás la había estrenado, esa sería la primera vez que volara con la escoba de sus sueños.

Cuando salieron Ginny, Fleur y Bill listos para el partido, sus hermanos se estaban quejando con Harry.

- Es una saeta de fuego, Harry, es la mejor escoba que existe, nos llevas ventaja – le reclamaba Charlie.

- Me la regaló mi padrino – se hizo el inocente.

Ginny salió cargando su saeta con una sonrisa burlona.

- ¿Qué, tu también?

- Me la regaló mi novio – dijo usando el mismo tono que Harry, todos voltearon a verlo.

- Fue su regalo de cumpleaños – se encogió de hombros Harry.

- Si son buenos para jugar, no importa que escoba tengan – remedó Ginny a Charlie.

- ¿Cómo quedaron los equipos? – pregunto Bill.

- Charlie, de buscador, con Ron, Fred y yo – dijo George.

- Yo seré el buscador – dijo Harry – contigo, Fleur y Ginny.

- Bien, cariño tú serás el guardián – le dijo Bill a su prometida – Ginny, tu y yo anotaremos.

- Son dos saetas de fuego en el equipo – se quejó Ron.

- Yo no hice los equipos, los hizo Charlie – se defendió Harry con una sonrisa.

- Parecen niñas – les dijo Ginny – vamos a jugar.

A pesar de que Fleur no era muy buena como Ron de guardián, eso no importó para que le dieran una buena sacudida al equipo de Charlie. A pesar de que Harry había visto la snitch varias veces, prefirió dejarla ir con tal de ver volar a Ginny. Se veía increíblemente hermosa anotando goles y festejando junto con Bill, pero se veía aun más hermosa, haciéndole caras graciosas, a manera de burla, a sus hermanos del equipo contrario cada vez que anotaba ella o Bill.

Cuando Harry atrapó la snitch a centímetros del suelo, su equipo bajó a felicitarlo. Jamás había jugado quiddtich con tanta gente, siempre con su padre o con su padrino. Era por eso que antes de ser auror, quiso jugar quidditch profesional, sentirse parte de un equipo y ser un integrante más, no ser el centro de atención, el héroe, el salvador. Ahora con los Weasley, sentía que lo había logrado.

Tanto la tía Muriel, como Molly salieron para ver como jugaban, ésta ultima cargando a la pequeña Lily. Cuando todos estaban festejando, Harry volteo hacia la casa y después a Ginny. Sin decirle absolutamente nada, la besó.

- Ganamos, mi amor.

- No sabía que eras tan bueno en encontrar la snitch – le sonrió Ginny viendo como sus hermanos se alejaban de ellos y se acercaban a su madre que había dejado una charola llena de vasos de limonada.

- Y yo no sabía que eras buena anotando.

- Ya te había dicho que fui capitana del equipo en el colegio.

- Pensé que solo presumías – le acomodó el cabello que tenía un poco despeinado debido al viento.

- ¿Qué te pusiste en tu cabello?

- Un gel, me lo compró mamá ¿Por qué?

- Es bueno, no te despeinaste tanto. Es una lástima, te ves guapo con el cabello despeinado – Harry sonrió.

- ¿Me estás diciendo guapo?

- Que arrogante eres – Harry sonrió aun mas - están viéndonos – le dijo Ginny, ahora ella se encontraba de frente a la casa y Harry dando la espalda.

- ¿Quiénes?

- Todos, están tomando limonada.

- ¿Qué hacemos?

- Acomódame otra vez el cabello – Harry de nuevo le acomodó el cabello - ¿estoy muy despeinada?

- Lo de siempre.

- Oye – le dio un golpe en el brazo.

- No me golpees, nos están viendo. Se supone que nos amamos desesperadamente.

- ¿Desesperadamente? ¿Quién dijo eso?

- Yo – y de nuevo Harry la besó, lentamente y saboreando el beso.

Ginny abrió los ojos y vio que todos entraban a la casa, el sol estaba escondiéndose dejando que el frio hiciera su trabajo, así que de nuevo cerró los ojos y siguió disfrutando del beso. Harry besaba delicioso y tenía que aprovechar la ocasión. Se separaron y se vieron a los ojos con una sonrisa.

- ¿Aun siguen ahí? – pregunto Harry.

- Si – mintió Ginny.

Harry sonrió y cerró los ojos para seguir disfrutando lo que tanto le gustaba hacer: besarla.

Así pasaron las semanas. Durante la mañana, la pequeña Lily estaba con sus abuelos maternos, durante la tarde en casa de sus abuelos paternos. Los sábados asistían a las "comidas navideñas" de Lily, y los domingos a la tradicional comida en la Madriguera. Harry y Ginny, en el cuartel, eran jefe-auror, nada más. Sin duda, el día favorito de Harry eran los domingos, era para pasarla de lo mejor: jugar quidditch, ajedrez mágico, comer hasta reventar, pero lo que más disfrutaba, era poder besar a Ginny.

- Harry ¿quieres ver nuestros artículos más novedosos? –le pregunto Fred un domingo después de comer.

- Claro – le contesto Harry cargando a su hija y siendo observado por Ron, que estaba semi acostado en el sofá.

- Mira, éste es muy famoso entre los estudiantes de Hogwarts, te hace vomitar para poder faltar a clases.

Ginny se acercó a ellos con el biberón listo, Harry le entregó a la niña sin dejar de prestar atención a lo que les decía los gemelos.

- ¿Y este para qué es? – tomó un frasco del estuche.

- Ah, este, nos lo compran mucho las mujeres un poco…resentidas.

- ¿Por qué? – pregunto Harry riéndose, Ginny también observó detenidamente el frasco que sostenía Harry.

- Testículos de gelatina ¿quieres que te lo explique?

- No – le contesto Harry riéndose aun más.

- Cuando Ginny nos dijo que estaba embarazada, lo primero que pensamos fue en este pequeño frasco y en el padre de su hijo.

Harry borró la sonrisa de su cara, volteó a ver a Ginny y solo pudo dirigirle una mirada ácida al ver como ella fruncía los labios para no reírse.

- Pero cuando nos dijo que se había embarazado por inseminación, descartamos la idea – concluyó George.

- Porque eso y más se merecía ese tipo al dejarla embarazada y no hacerse responsable de sus actos – dijo Ron desde el sofá, tanto los gemelos como Harry y Ginny voltearon a verlo – pero cuando Ginny nos aclaró todo… le creímos – dijo viendo directamente a Ginny – de hecho, pensaba en pedirte esos papeles que nos trajiste sobre la inseminación.

- ¿Cuáles? – pregunto temerosa Ginny.

- Aquellos en donde nos demostrabas que en realidad te habías hecho una inseminación.

- Ah, sí, lo recuerdo, necesito buscarlos, pero ¿para que los quieres?

- Simple curiosidad ¿hay algún problema?

- No, claro que no.

- Harry, querido ¿Dónde vas a pasar la navidad? – llegó Molly con un plato con una rebanada de pastel de melaza.

- Mis padres, ellos…

- ¿Van a venir a Londres?

- No, yo voy a viajar, ellos casi nunca vienen aquí.

- Como nos encantaría que pasaras con nosotros ese día, pero es de entenderse que quieras estar con tu familia.

- Gracias, pero solo será por ese día, después regresaré a Londres.

Harry acompaño a Ginny a su casa, cargando a su hija. No habían podido hablar a solas desde aquel momento. Tenía sus ventajas y sus desventajas. La ventaja es que tenían que fingir, eso incluía tomarse de las manos, decirse palabras tiernas, robarse besos discretos, Ginny dándole de comer en la boca a Harry y viceversa, etc. Y la desventaja, es que no podían hablar sobre Ron.

- ¿Tú crees que sospeche algo? Ron es un excelente auror, no dudo…

- En una ocasión le comento a Hermione que los ojos de Lily eran idénticos a los tuyos, pero ella le dijo que cuando los niños crezcan puede que se les cambie el color.

- ¿Qué? Yo no quiero que le cambien el color de ojos a…

- ¡Eso logró calmarlo! – Ginny camino de un lado a otro pensativa - ¿y si le decimos la verdad a mi familia? Total, seas o no el padre de Lily como quiera nos quieren casar, pero no lo van a lograr.

- ¿Y cómo crees que reaccionaria tu tía? Y lo peor…tus hermanos – dijo con un nudo en la garganta al recordar aquel frasquito de sortilegios Weasley.

- Tú no tienes nada de que temer, yo lo hice sola. Les diré la verdad y tú ya no tendrás que preocuparte por nada.

- Espera… piensa en tu padre, recuerda que tu tía dijo que después de la boda de Bill y Fleur le dará las reliquias de su padre, siempre y cuando yo esté cerca – Ginny volteó a verlo preocupada – yo opino que debemos continuar hasta la boda.

- Pero ¿Y Ron?

- Muéstrale esos papeles, demuéstrales que te hiciste la inseminación.

- Pero él sospecha, sabe que tu y yo nos conocemos desde Estados Unidos ¿No te parece demasiada coincidencia que mi hija tenga el mismo color de ojos que mi novio?

- Mira, si en dado caso que Ron nos descubriera, ya veríamos la forma de explicarle. No creo que se moleste al saber que lo que hacemos es por tus padres.

- No lo sé, Harry.

- Vamos a esperar a la boda, al menos serian dos preocupaciones menos: las reliquias de tus padres y que Bill y Fleur tengan la boda que tanto han planeado, ya después veríamos la forma de arreglar las cosas – se acercó pegando su frente con la de ella – no te voy a dejar sola y no voy a permitir que seas repudiada de tu familia.

Como habían acordado, la noche de navidad y el festejo de año nuevo, tanto los Potter extrañaron a Ginny y a la pequeña Lily, como los Weasley a Harry, pero después todo volvió a la normalidad.

Harry y Ginny ya estaban más acoplados a fingir su noviazgo los domingos, por así decirlo, quienes más lo disfrutaban eran ellos. Mientras Molly ponía música de Celestina Warbeck, Bill bailaba muy acaramelado con Fleur, así que Harry utilizo la ocasión y sacó a bailar a Ginny.

- Pero a ti no te gusta bailar – sonrió Ginny.

- Una pelirroja me dijo que me animara, además, la última vez que bailamos fue cuando estabas embarazada y mi brazo no alcanzaba… - Ginny le dio un golpe en el brazo.

- Tonto.

- Te veías hermosa gordita.

Todo estaba listo para la misión muggle. Ron ya tenía todo preparado, Harry le había asignado una oficina especial para su equipo, solo esperaban a los dos aurores que iban a ser enviados desde Bulgaria. Como Ron era el encargado de la misión, ya conocía muy bien las personalidades de estos dos aurores y cuáles eran sus habilidades y destrezas.

Tanto Harry, como Ginny, Hermione y Ron estaban en una sala de juntas para empezar con la misión. Harry en todo momento tenía que estar informado y si él lo consideraba, podía intervenir en las decisiones de Ron, o bien, formar parte del equipo. Pero le tenía confianza a Ron, y él tenía demasiado trabajo como para estar dentro de una misión solamente.

- Ya llegaron, vienen para acá – dijo Ron entrando de nuevo a la sala de juntas, había ido con la Sra. Bailey para que le informara sobre dos aurores recién llegados al ministerio de Inglaterra.

- ¿Te aseguraste que estuvieran entrenados al estilo muggle? - le pregunto Harry.

- Si, de hecho uno de ellos es sangre mestiza, conoce muy bien el mundo muggle, tiene mucha experiencia y el otro chico, es el mejor auror de Bulgaria.

- Excelente – dijo Harry dándole un trago a su café y viendo como Ginny cruzaba su pierna y se le levantaba un poco la falda. Odiaba que Ginny se vistiera así, pero conociéndola, no quería tener problemas.

Tocaron a la puerta, Hermione, quien estaba más cerca de la puerta, se levantó para abrir. Ron se levantó detrás de ella y lo que vio, no le gustó nada: ese tipo veía a Hermione completamente paralizado.

- ¿Buscaba a alguien? – preguntó Ron molesto, no entendía bien porque no le gustaba como ese tipo veía a su mejor amiga.

- Perdón, mi nombre es Víctor Krum, vengo de Bulgaria y…

- Ah, sí, pase – Ron lo dejó pasar y vio de mala manera como Hermione se había puesto roja al ser observada por ese hombre - ¿y su compañero?

- Se quedó en el departamento de migración, me dijo que me adelantara.

- Tome asiento, señor Krum – le dijo Harry al notar el cambio de semblante de Ron y como fulminaba con la mirada a Hermione – mi nombre es Harry Potter, ella es Ginny Weasley, Hermione Granger – Hermione le sonrió algo tímida y Víctor le dio un beso en la mano, Ron estaba completamente rojo de coraje – y Ron Weasley, quien va a llevar a cabo la misión.

- Mucho gusto. Debo decir que para mí es todo un honor poder trabajar junto con ustedes y así poder ayudar al mundo muggle.

- Según su expediente, señor Krum, usted es muy bueno en legeremancia – dijo Ron, Víctor asintió – Harry, tenemos información de que hay infiltrados en la policía muggle, gente del crimen organizado esta dentro de la ley.

- Krum, ese es trabajo para ti, es indispensable que detecten a esos traidores, así ustedes podrán trabajar con más libertad.

- Claro, señor Potter.

- Todos me llaman Harry – le sonrió dándole otro sorbo a su café y viendo como Ginny jugaba con su pluma sin percatarse que su falda se había levantado al cruzar ella la pierna. Demonios, era una tortura, ya quería que fuera domingo.

Volvieron a tocar la puerta, Hermione se iba a levantar pero Ron fue más rápido. Harry disimuló su risa dándole otro trago más a su café, le parecía divertido ver de ese modo a "su cuñado" tan sobre protector con su mejor amiga y dándole gracias a Merlín que él ya se había salvado de esa. Al menos Ron no lo fulminaba con la mirada como lo hacía con el recién llegado.

- Perdón por la tardanza, pero tenía que firmar unos documentos en migración.

Ginny se enderezó en su asiento como si algo le hubiera picado en la espalda, cosa que no paso desapercibido por Harry, quien la vio con el ceño fruncido dejando su taza de café a un lado. Ginny y Hermione intercambiaron una mirada de asombró, como no creyendo lo que estaba pasando.

- Usted debe de ser el señor Thomas – le dijo Ron.

- Si.

- Pase por favor, lo estábamos esperando. Harry, él es el señor Dean Thomas, también viene de Bulgaria.

- Mucho gusto, señor Potter – Dean se acercó a Harry para darle la mano y cuando volteo a ver a Ginny su sonrisa y sus ojos brillaron - ¡Ginny!

- ¡Dean! – le sonrió también Ginny.

Harry se había quedado paralizado viendo como tanto Ginny, como ese sujeto, se sonreían. Evito a toda costa tomar su varita, sabía que si la tocaba algo malo iba a ocurrir.

- Veo que se conocen – dijo Ron.

- Claro que nos conocemos ¡Hermione! – sonrió aun mas Dean.

- Hola, Dean- le sonrió Hermione, cosa que puso peor a Ron.

- Jamás me imagine volverlas a ver y mucho menos volver a trabajar juntos.

- Claro, con eso de que… jamás te despediste, era como si hubieras… ¿huido? – Dean borró su sonrisa y la de Ginny aumentó más.

- Se me presentó una gran oportunidad en Bulgaria.

- Justo a tiempo – Ginny se estaba divirtiendo un poco, pero cuando volteó a ver a Harry supo de inmediato que ese no era el momento adecuado. Harry la veía como aquella ocasión en que se lo había encontrado en el elevador y la había descubierto embarazada. Estaba enojado, lo conocía.

- Ya que estamos completos ¿podemos empezar? – dijo Ron.

Harry no ponía atención a lo que decía Ron, su mente solo estaba trabajando en entender ¿Por qué demonios ese tipo no le quitaba la vista de encima a Ginny? ¿Por qué no le dejaba de sonreír? Y como si fuera poco, Ginny de nuevo se cruzó de piernas y ese tipo la veía de pies a cabeza como para querer comérsela. Quería matarlo, quería matarlo en ese instante.

Ginny no podía creer las cosas que le deparaba el destino. Dean Thomas, su ex novio, había vuelto a su vida, de nuevo a trabajar juntos. Volteo a verlo, seguía siendo el mismo Don Juan de siempre: su sonrisa encantadora y su porte varonil. Le correspondió la sonrisa, recordando todos aquellos momentos divertidos que pasaron juntos, porque lo mejor que Dean sabía hacer, era divertirse y ella le saco el mejor provecho a eso. Dean le cerró el ojo mientras Ron seguía hablando y ella enrolló la mirada. Que tonta había sido ¿Cómo fue capaz de pedirle a él que fuera el padre de su hijo? Jamás cambiaria a Harry, él era el perfecto padre para su hija.

- Mañana mismo empezamos cada quien con sus responsabilidades ¿alguna pregunta? – dijo Ron.

- ¿Nos vamos a presentar todos al mismo tiempo en la policía o por separado? – pregunto Hermione.

- No, lo vamos a hacer en parejas.

- Weasley y Ginny – dijo inmediatamente Harry – Krum, entra tu solo, Thomas y Granger, lo harán pasado mañana. No quiero que sospechen que desde antes son un equipo, quiero que el personal de ahí mismo los reúna y les ponga esa misión. Krum, en cuanto llegues quiero que detectes a los infiltrados.

- De acuerdo.

- Es todo, Weasley mantenme informado – Harry se levantó caminando hacia la puerta - Ginny, en mi oficina en dos minutos.

Pero antes de salir volteó a ver a Ginny y como ese tipo se acercaba a ella con esa sonrisa, se detuvo un poco.

- No puedo creer que sigas tan hermosa ¿Cómo lo haces, Gin?

Salió de la sala de juntas caminando rápidamente, estaba furioso ¿Qué se creía ese tipo? ¿Quién era? Si Ginny no llegaba a su oficina en menos de dos minutos, la despediría, si, lo haría por desobediente.

- Aquí estoy – le dijo Ginny apenas Harry se sentaba en su escritorio.

- ¿Dónde está el informe del fraude?

- Te lo di la semana pasada.

- Te lo estoy pidiendo ahora – le contesto de mala manera.

- Seguramente lo guardaste en tu archivo – le dijo Ginny revisando el archivo, ella conocía perfectamente toda la oficina de Harry, no en vano fue su secretaria por un tiempo – Aquí esta.

- Me dijo Stevenson que le habías ayudado con la investigación de los asesinatos en el callejón knockturn.

- Si.

- ¿Dónde está?

- ¿Dónde está qué?

- ¡La investigación, Ginny!

- La tiene Stevenson, yo solo la ayude.

- Llámala, dile que venga.

Ginny resopló ¿para eso la había mandado llamar? Justo cuando iba a abrir la puerta, Harry la detuvo.

- ¿De dónde conoces a Dean Thomas?

Ginny se quedo un momento sin reaccionar, giró sobre sus talones y camino al escritorio de Harry, quien no la veía a los ojos, solo leía el archivo que recién le había dado Ginny.

- Trabajamos juntos en Estados Unidos.

Harry solo asintió sin voltear a verla y no le dijo nada. Al no recibir ninguna respuesta, Ginny de nuevo camino hacia la puerta. Al tocar la chapa, de nuevo Harry la detuvo.

- ¿Por qué te llamó Gin?

Ginny sonrió, y de nuevo giró sobre sus talones y caminó hacia Harry, quien seguía con la vista fija en los documentos.

- Porque fuimos muy buenos amigos.

Harry de nuevo asintió y no le dijo nada. Ginny se cruzó de brazos esperando otra pregunta, pero no fue así. Caminó de nuevo hacia la puerta pero ni siquiera alcanzó a tocar la chapa.

- ¿Qué tan amigos?

Ginny resopló por la actitud infantil de Harry. Caminó decidida y se sentó frente a su escritorio recargando sus dos brazos en él para estar más cerca.

- Muy amigos, más bien, fuimos novios. Dean ha sido el novio con el que he durado más tiempo ¿quieres saber más? – Harry no le contesto, solo fingía leer – Dean fue mi primera opción para la inseminación – ahora Ginny si captó toda la atención de Harry, éste levanto la mirada viéndola sorprendido – así es, cuando decidí hacerme la inseminación, Dean y yo éramos novios así que se lo pedí a él, me dijo que lo iba a pensar y de repente desapareció, no lo había visto hasta ahora ¿alguna otra pregunta?

- No, puedes irte – le dijo muy serio.

No podía creerlo, ese tipo había sido su novio, jamás había conocido un novio de Ginny, pero no era un simple ex novio, si Ginny lo había escogido como padre para su hijo, eso quería decir que había sido importante para ella. Entonces, eso quería decir, que él no había sido su primera opción, que en realidad ella quería un hijo para ella sola, no le importaba si él era Harry Potter o el mismísimo Merlín. Pensó en su Lily, en su hija, y le vinieron imágenes de Dean cargándola como él lo hacía. No, Lily era de él y de nadie más. Ginny y su pequeña Lily, eran parte de su familia y no iba a permitir que nadie se las quitara.


He recibido quejas de Ginny, pero recuerden que ella si le queria decir la verdad a los Potter y Harry fue quien le dijo que no, primero que nada pensando en la salud de su madre. Ahora Ginny tambien quiere decir la verdad, pero de nuevo Harry le dice que no, solo que ahora es el pretexto de las reliquias de Arthur y la boda de Bill y Fleur, pero en realidad, él quiere seguir disfrutando de la vida con los Weasley, sabe que una vez que se descubra la verdad, esa relación tal vez se termine, ademas, con los Weasley es con quien puede besar y estar con Ginny.

En el próximo capitulo, Ginny se confiesa un poco con Harry, bueno ya vieron un pequeño adelanto en facebook, en donde tienen una pequeña platica bastante sincera entre ellos. También habrá un poco mas de Ron y Hermione.

Harry celoso, no lo podia poner todo histérico porque se supone que entre ellos no hay nada, pero muy sutilmente saco la información que buscaba.

Mil gracias por todos los reviews y sus comentarios en facebook, debo de confesar que ando un poco atrasada, antes ya tenia mas de un capitulo listo para cuando subia uno, pero ahora apenas estoy escribiendo el capitulo 17, espero seguir con este ritmo sin atrasarme y solo lo estoy haciendo por ustedes y por sus palabras de apoyo, de nuevo, muchas gracias.

Saludos.