Aqui presentandome...
tengo unos problemitas, de hecho estoy subiendo la conty desde mi celular, porque al llegar a casa despues de la escuela... se que mi cama me secuestrara hoy
Tambien, queria decirles que este fic lo puedo subir seguido, porque ya lo tengo escrito y terminado, no asi con mi otro fic
Ángel-Medio-Demonio
No lo habia terminado de escribir, pero como tenia muchas contys lo subi, la cosa es que llegue al limite, se me terminaron y tiempo de escribirlas no he tenido, asi que cuando tenga tiempo vuelvo a escribirlo
No me maten
bien, dando las debidas explicaciones de mi extraña presencia a esta hora, me voy dejandoles la conty
Y quedandome dormida en el asiento del copiloto
(_ _) ZZzzzZZZzzz...
Era un día común, ambos habían salido a hacer las compras ya que cocinaría la cena, le encantaba salir a comer con el Uchiha, toda esa semana que no habían tenido a los empleados salian, pero se comenzaba a sentir mal por ello, así que de una vez por todas convenció al azabache para poder cocinar una cena casera en la casa a lo que acepto cuando le coloco su mejor cara de puchero.
Fue la primera vez que entro al mercado de ese barrio, era enorme, tenia de todo, hasta lo que nunca se imagino que hubiese allí estaba. Todos les veian raro ya que se fijo que en todo aquel mercado solo habían empleados comprando, como en la típica zona de la clase alta pensó, pero no le importo, ella siguió fascinada allí paseando con aquel pelirrojo y sacando cosas que metía al carrito.
- mamá, ¿podría esperarte fuera?, me canso de tanto caminar y caminar–se quejo levemente el pequeño pelirrojo quien veía el carro lleno que la pelirrosa tenia, señal de lo mucho que habían caminado de pasillo en pasillo-
- de acuerdo, pero no te mueves de la salida–afirmo la pelirrosa al momento que el pequeño sonrió y comenzó a caminar dándole la espalda a su madre y comenzando a caminar-
- pagare mi jugo, estaré leyendo afuera–aviso niño dando vuelta al pasillo y perdiéndose de la vista de su madre-
- sabe que no debe irse con extraños, no habrá problema de que este solo–sonrio con diversión la pelirrosa, en esos momentos se sentía como una buena madre, siempre que el pequeño se comportaba responsablemente se sentía asi-
OoOoOoO
Bebia muy tranquilo un jugo sentado en aquella banca fuera del gran supermercado de aquel barrio mientras intercalaba su mirada en la lectura de su libro favorito, "Las travesuras del pequeño Kenji, volumen V"el cual ya casi terminaba, con ver a la gente pasando.
Debía admitir que era la primera vez que caminaba por allí, a pesar de ser pleno invierno y nevando ligeramente igual había gente paseando, muchos eran padres que paseaban con sus familias, otros niños acompañados de empleadas que les cuidaban y otros grupos de adolecentes transitaban solos, el ambiente a pesar de ser invierno estaba muy calido, quisa porque ya en una semana seria navidad.
El ambiente inquebrantable esta por ser roto
- miren, me encuentro justamente a quien quería ver–aquella voz hizo que el pequeño se atragantara con su jugo de manera acelerada, de todas las personas, tenía que ser precisamente aquella persona-
Una vez pudo respirar mejor dirigió su fría mirada a aquel personaje. Suspiro al momento de guardar su libro. Se coloco de pie para tirar el embase de jugo que ahora estaba vacio en un basurero y comenzó a caminar pasando de largo a esa persona sin siquiera dedicarle una mirada, solo su fría expresión de indiferencia.
- ¿Qué acaso tu madre no te ha enseñado modales?–pregunto con molestia aquella persona quien se interpuso en el camino del pequeño en son de que le mirara, y lo logro, mas fue una completa mirada de indiferencia y frialdad únicas en su estilo, mirada que se le hacía tan familiar que no recordaba donde la había visto-
La sangre de los Uchiha
- sí, pero usted no es el mejor ejemplo de modales que he visto, además mi madre siempre me ha dicho que no hable con extraños, menos si son travestis y/o zorras, en esos casos debo ir con ella y alejarme de ellos –sonrió burlón el pequeño haciendo que la pelirroja se colocara roja de la furia, era su deleite el sacar de sus casillas a las personas que odiaba, y por demás la odiaba a ella, tanto por su "papá", como le decía ahora al azabache, como por su mamá-
Extraño detalle
Le vio enojarse, enfurecerse, apretar los puños, pero de un momento a otro respiro hondo suspirando y luego relajar su rostro, haciendo que ahora el frunciera el ceño, no era estúpido, algo malo significaba aquello, algo muy malo.
Se llevo ambas manos a los bolsillos esperando a que la pelirroja comenzara a hablar
- tengo una propuesta para ti mocoso, así que escucha con atención–declaro de inmediato la Seidou, si prolongaba mucho mas su conversación con el pequeño estaba segura que comenzaría a gritar y descalificar a ese pequeño porque realmente su mente era la de un vil y astuto adolecente y no la tierna de un niño de diez años-
Alzo una ceja
- le escucho–acepto el pequeño sin protesta alguna, dejando a la pelirroja por lo demás asombrada, no sabía cómo ese pequeño cambiaba de actitud y postura tan fácilmente, pasando de ser un niño a comportarse como un adulto-
- los quiero lejos de Sasuke, te pagare lo que me pidas para que convenzas a tu madre, también a ella le pagare lo que quiera que le pague con tal de que se vayan de mi vida y la de Sasuke, desestimen la demanda y desaparézcanse–ofreció la Seidou sin vergüenza alguna, lo único que le interesaba en ese momento era el azabache y su prestigio de heredera Seidou, no importaba que tan suciamente lo consiguiera sus propósitos, pero lo haría, si se ganaba el apoyo de ese pequeño sabia que sería mas fácil-
Pero el juego de uno pasa a ser fácilmente el del otro
- ¿es solo dinero lo que puedo pedir?–Pregunto el pequeño alzando nuevamente su ceja, dejando en completo desconcierto a la pelirroja-
Y a otros ojos oscuros que escuchaban todo
- ¿Qué mas podrías querer?–pregunto interesada la pelirroja de anteojos mirando al pequeño despectivamente, sabía que ese niño tenía una mente tan retorcida como la de ella, pero su semblante de seriedad daba a entender que no sería cualquier cosa-
- digamos que acepto, convenzo a mi madre y dejamos a… papá solo –recalco de inmediato la palabra haciendo que la Seidou frunciera el ceño sin reclamo alguno para solamente poder terminar de escuchar al pequeño- aparte del cochino dinero con el que crees que puedes comprarlo todo, que si ayuda no te lo niego, eso no es todo lo que quiero, si aceptara tu trato, quiero que le digas a papá–nuevamente recalco la palabra logrando que una venita y un tic nervioso aparecieran en el rostro de la pelirroja de lentes que estaba frente a él- donde dejaste a su verdadero hijo, no soy estúpido, tu eres la madre de ese niño, ya me extrañaba que no lo quisieras, pero no puedo creer que tengas tan profundo ese agujero negro en lugar de corazón como para jamás revelarlo–reclamo el pequeño, los ojos de la pelirroja se agrandaron a otro nivel por el comentario y deseo de ese pequeño-
Al igual que los ojos que le observaban desde lo oscuro
- sabes mocoso, eso no te importa, no importa cuánto insistas, jamás le diré, es más, hasta yo misma le perdí la pista hace unos cuantos años y no me interesa encontrarlo tampoco –confeso la pelirroja haciendo internamente sonreír al pelirrojo, la verdad tenía pensado sacarle información a la pelirroja y no se esperaba que fuera tan fácil-
- porque sabes que perderías lo poco que te quedara de tu empresa después del juicio si se llegara a encontrar –acoto el pequeño, nuevamente ambos adultos quienes escuchaban quedaron perplejos, no entendían a lo que el pequeño se refería, o al menos una de ellos lo fingia- ¿crees que solo por tener diez años soy idiota?, no Seidou, ni un pelo de idiota tengo–advirtió el pequeño de cabello rojo mirando con sus ojos entrecerrados a la pelirroja, odiaba que le subestimaran solamente por ser un niño, estudiaba mucho, demasiado, lo hacía aun mas para ser de los mejores en su escuela y poder apoyar en lo que pudiera a su madre desde siempre-
- no entiendo a lo que te refieres–frunció mas aun el ceño la pelirroja, no se sentiría superada por un mocoso de poca edad siendo que ella podría ser su madre-
Como lo era en verdad
- si mi madre no logra quitarte toda la compañía, te dejaran un porcentaje, pero si papá –nuevamente recalco el termino que uso- encuentra a su verdadero hijo y toma custodia de él, ese niño como el heredero de tu familia, sería el dueño de todo, quien tome su cuidado tendría la empresa para sí, como paso antes con mamá, y sabes que si papá llega a encontrarlo y te lo arrebata como alguna vez paso, él se quedara con lo poco que te quedara y tu a la calle te irás–amenazo el pequeño dando un paso al frente haciendo que por inercia la pelirrosa diera un paso atrás-
Amenazante, sus ojos negros así lo delataban, no entendía como un niño de diez años era tan intimidante, esa mirada tan fría tan solo la había visto en su propio ex marido
- no es porque no quiera, sencillamente no puedo decírtelo porque ya mande a deshacerme de ese niño, dudo que siquiera siga con vida–confeso la pelirroja sin darle importancia, es más, hasta sonrió de medio lado con orgullo por lo que acababa de decir-
Se le apretó el estomago
- lo hiciste desaparecer, mandaste a alguien a que lo hiciera por ti–afirmo el pequeño, sabiendo como interrogar a aquella mujer, si el cerebro de ella funcionaba como él lo pensaba, sacarle información no seria demasiado difícil, era astuto para tener 10 años, no era la primera vez que interrogaba a alguien, pero si a una mujer, solo lo había hecho antes con los tipos que pretendían a su madre y siempre les lograba sacar la verdad-
- podría ser niñito, podría ser, pero eso es algo que no te importa–se cruzo de brazos la pelirroja, no podía darse el lujo de hablar más de la cuenta, aunque ni le importaba en realidad, si ese niño hablaba sabia que el azabache podía dudar de él, los niños siempre dicen cosas que muchas veces no son del todo ciertas-
Pero aquellos ojos te escuchan con completa atención…
Apretó los puños con ira
- claro que si, ¿Por qué no le dices de una vez que ese niño esta muerto para que de una vez deje de ilucionarse con algun dia encontrarlo?, espera… no puedes, porque sabes que se te acusaría de asesinato indirecto dependiendo de las causas de su muerte –expreso entre dolido y serio el pequeño, de verdad quiso tener la esperanza de poder ayudar al azabache a encontrar a su verdadero hijo, aun por sobre su propio cariño, pero ya no deseaba verlo triste al recordarlo-
Ni te imaginas que hablas de ti mismo
- no eres más listo que yo mocoso, ¿acaso seria yo la culpable de un accidente?–Pregunto con notoria superioridad la pelirroja, sabía que no se le podía culpar de algo que ella no había provocado-
Como un incendio
- no lo sé, dímelo tú, ¿de verdad te crees tan omnipotente para provocar un accidente?–incito a responder a la pelirroja, debía hacerle creer que era superior para que soltara la sopa, no era difícil hacer hablar a aquella mujer-
La sangre te hace delatar
- tengo el poder para hacerlo–afirmo por fin aceptando que ella provoco aquella desaparición del ser más importante del azabache-
Sonrió de medio lado
Pero dos lagrimas de ira salieron de aquellos otros ojos en silencio
- pero igualmente tienes miedo, porque sabes que de igual forma ese niño podría seguir con vida–afirmo el pequeño con la esperanza de que aquello solo fuera una presunción de ella, que no tuviera pruebas de lo que decía, rogaba por esa minúscula probabilidad-
- claro que no, ¿Por qué lo dices?–pregunto alzando una ceja la pelirroja, ella misma se había asegurado y mandado a su empleado más fiel para que se efectuara esa "desaparición" en un accidente que solo ella sabia fue provocado y que nadie más sabia que se trataba de un incendio-
- porque dudo que hayas comprobado que murió, por lo que a mí respecta, podría estar vivo y papá puede seguir buscándole–dijo el pequeño con el ceño fruncido, no sabía porque, pero tenía la corazonada de que ese niño tan afortunado que aun estando en ausencia tenía el corazón de su padre aun seguía con vida en algún lugar de ese mundo, lo presentía, no quería dudar de ello-
Lo presumes porque la sangre que está en tus venas te hace dudar
- ¿Y si te digo que eso es mas que imposible?–y nuevamente la pelirroja intentaba apagar la leve luz de aquel pequeño, realmente eso era lo que ella sabía-
Después de todo, fue un plan perfectamente ejecutado, nadie más que ella y su secuas sabían donde aquel niño estaba, y cuando se dio cuenta de que él azabache se estaba acercando poco a poco a las pistas de su hijo, decidió tomar la acción más drástica…
Hacerlo desaparecer
Objetivo que creyó y tenía más que consiente que había logrado, después de todo muchos murieron en aquel incendio y un accidente de esa magnitud no era algo despreciable.
¿Cuál era la probabilidad de que justamente ese niño sobreviviera?
Casi nulas
Aunque no sabes que aquella madre es capaz de dar más que su vida y proteger con su propia vida a ese niño
Aun así, tenia cierto miedo, porque sabia y presentía desde siempre que algo andaba mal desde aquel siniestro provocado por ella desde las sombras, no podía comprobar si aquel niño estaba o no con vida porque no lo registraron por su nombre al dejarlo allí e ir a investigar se darían cuenta de que sabía demasiado y seria sospechoso, solo la incertidumbre la rodeaba respecto a ese tema, aunque le bastaba, si ella no podía encontrar a ese niño, mucho menos podría hacerlo el azabache quien sabia menos que ella sobre el paradero de ese niño.
Sientes miedo porque es la sangre de tu sangre esta justo frente a tus ojos
¿Cuál era la probabilidad de que justamente el azabache encontrara a su hijo?
Casi nulas
Destino juega más sucio de lo que tu mente podría comprender
- ¿y si te digo que a eso se le llama asesinato premeritado?–pregunto el pequeño acusando seriamente a la pelirroja quien coloco cara de ofendida-
- no tienes pruebas niño, así que deja de desviar el tema y dime si aceptas o no el trato–sonrió con superioridad, le había matado el punto a aquel pequeño, lo supo en el momento que este frunció el ceño molesto-
Lo que no sabía era que ese pequeño siempre encontraba la forma de matarle el punto a los demás
Confesar aquello es lo que delatara tu culpabilidad
- lo primero que te diré, es que no subestimes a un niño, zorra, sobre todo cuando ese niño trae esto –sonrió de medio lado el pequeño pelirrojo sacando de su bolsillo izquierdoun objeto bastante peculiar, de color negro y con varios botones-
Una grabadora
Con la luz del grabado encendida
Palideció, no se dio cuenta cuando fue que el pequeño comenzó a grabarle aquella conversación, tenía que hacer algo, callarlo, no seria demaciado, pero habia gente, demaciada como testigo para ello, ¿Cómo no lo pensó antes?, sonrió de lado ante su estupidez, ¿Confiar o pedirle algo a un niño?, ella siempre planeaba todo sola y sin ayuda, si, no mas peticiones, jugaría igual de sucio que ese pelirrojo, lo haría desaparecer para que nuevamente el Uchiha no tuviera nada y se viera forzado a quedarse con ella, como lo había hecho con todo lo que Sasuke mas quería, una pelirrosa no podía superarle, y aquel mocoso era un niño cualquiera.
No sería superada por un niño
Pero este no era un niño cualquiera, es la sangre de tu sangre, piensa de la misma forma que heredo de tus entrañas cuando de defenderse se trata
- ¿sabes?, me caes bien, tienes una mente ingeniosa niño, podrias ser un socio muy util para mi, ¿Qué tal si me ayudas con mis planes y yo te doy lo que tu quieras?, incluso podría darte una madre de verdad que no fuera una cualquiera–expreso con superioridad, todo lo que ella se propusiera lo lograba, tenía el dinero y los medios para hacer casi cualquier cosa, realmente estaba en una posición mucho más ventajosa que la de un pequeño mocoso de 10 años-
Pero con este pequeño mocoso las tendría difícil
No era cualquier niño
No…
Y esa fue la gota que rebalso el vaso
Podía ofrecerle lo que quisiera, dinero, juegos, el mundo, lo que quisiera, pero si habia algo que no le aguantaria a esa mujer era que insultara a su madre llamandole poca cosa, la pelirrosa era su madre, su unica e indiscutida madre, la mejor de todas, a la unica que queria y la unica que podría querer y pedir.
Frunció el ceño
- métase sus tratos y su sucio dinero por donde la follan y déjenos en paz–ofendió de inmediato el pequeño quien paso de largo a una absolutamente incrédula pelirroja quien no entendía ni el porqué del comportamiento ultimo del niño, ni su enfado ni mucho menos la razón del porque su ofensa-
Esa a la que llamas cualquiera es la mejor de las madres
Y la que debió ser la mejor de las madres se volvio una cualquiera
OoOoOoO
Hacia mucho que no se concentraba tanto en como caia la nieve, sentia el frio penetrar su ropa y aun asi el frio de su corazon vacio era aun mas las risas de todos los niños y personas a su alrededor, aquella que paseaban por las calles. Por un instante bajo la mirada del cielo para ver a todos aquellos niños que paseaban acompañados de sus padres y hermanos, familias completas, muchas de ellas juntas para el periodo de navidad
Que envidia
Pego un sobresalto al sentir la mano de alguien en su mejilla. Se volteo apresurado dandose cuenta de que aquel era el pequeño pelirrojo quien le miraba feliz de la vida, como de costumbre. No lo entendia, no entendia como es que el pequeño sabiendo tanto de él pudiera sonreir así, con esa felicidad.
Basto un segundo para notarlo, no, ese niño no sonreía como siempre solía hacerlo
Sus ojos estaban en completo opacados, es mas, hasta se notaba que unas lagrimas habían salido de sus ojos, aun tenia las leves marcas del llanto proveniente de sus oscuros ojos sobre su pálida piel.
Suspiro, al igual que el pequeño. Un silencio se formo entre ellos, la respiracion de ambos se veia por el frio y lo extraño era que aquel silencio no era incomodo, eran tranquilizador, aun sin hablar la compañía del otro les daba algo de calidez.
Miro de reojo a ese niño quien miraba al cielo nevar como de costumbre. Sin evitarlo, no podia parar de compararlo con su pequeño bebe, aquel cabello rojo despeinado, aquellos profundos ojos negros, esa sonrisa de niño.
Siempre busco a su pequeño, tenía tantos planes para cuando lo encontrara…
Abrazarlo
Pedirle disculpas
Sonreír, llorar
¿Quién sabe?, quizá vivir juntos, viajar
Cumpleaños, días del padre, navidades, años nuevos
Pero ya no… todo se acabo
Esas esperanzas ahora se esfumaron, todo ese odio y rencor se acrecentaban cuando pensaba en las palabras de su ex mujer, tanto que tenia ganas de ir a golpearla hasta la muerte y llorar de pura rabia, aquella rabia de no haber estado alli hace 10 años cuando se deshizo de su hijo y ahora de no haber estado alli para evitar que sufriera por causa de aquella siniestra mujer.
- sabe algo… -la voz del pequeño lo saco de sus cavilaciones, le miro atentamente esperando que volviera a hablar, pero ese niño seguía mirando al cielo como caía la nieve- la nieve me trae muchos recuerdos, duros y felices, del que alguna vez fue mi padre –menciono el pequeño quien miro al azabache quien sonrió cabizbajo por sus palabras- lo perdí, pero no perdí la esperanza de algún día encontrar a un hombre al que pudiera llamar así… papá–reconoció el pequeño con una pequeña sonrisa, sus ojos delataban lo sincera de sus palabras, aquellos ojos que brillaban como los de la misma pelirrosa cuando eran sinceramente felices-
Sintió algo de envidia en ese momento, ese niño no perdio la esperanza, esperanza que él acababa de perder.
- escuche casi toda tu conversación con Karin–afirmo el azabache haciendo al pequeño darse cuenta del porque de la actitud tan pasiva y melancólica del Uchiha-
- no, no pierdas las esperanzas, estoy seguro que… tu verdadero hijo esta allá afuera, esperándote, allí esta, solo tienes que seguir sin hacer caso a lo que tu mente cree, no me gustaría que… ese niño se quedara sin su padre, no dejes que le pase lo que me paso a mi–pidió el pequeño con una triste expresión en el rostro y una sensación aun más triste en su corazón por ver aquellos ojos tan desolados del azabache-
- ¿te puedo confesar algo? –pregunto el Uchiha quien al ver como el pequeño asintió reunió todo el valor que pudo para hablar, aquello que diría era uno de sus más profundos secretos- cuando me case, me sentí absolutamente solo, vacio, pensé que mi destino no era ser feliz, hasta que tuve a mi pequeño hijo, le coloque Yusuke, él… es tan parecido a ti físicamente, creo que jamás he podido evitar compararte con él, incluso cuando chocamos en Osaka, la imagen que se me vino a la cabeza viéndote a ti, era la de Yusuke–confeso el Uchiha quien volteo completamente su rostro para ver al pequeño quien tenía un rostro absoluto de asombro ante sus palabras, no se esperaba menos de tan solo un niño-
- entonces búsquelo, si de verdad lo ama tanto…-insistió el pequeño, pero de inmediato fue interrumpido por la mano del azabache que se poso en su rostro en son de que se callara y le dejara terminar, acción que acoto y miro al Uchiha cuando este volvió a bajar su mano-
- estoy cansado Satoshi, cada día que pasa me canso mas y mas, me agota tener la tenue esperanza de encontrarlo, alimentar esa luz cuando encuentro una pista de él y que se vuelva a apagar cuando me entero de que era falsa o no me servirá de nada, realmente es algo que siento que me desgarra el pecho… y ahora entiendo la razón, esa arpía, Karin, fue quien me arrebato todo antes de siquiera saberlo, entiendo ahora él porque nunca pude encontrar a Yusuke en estos 10 años, era porque ella se deshizo de él sin que yo lo supiera–bajo la mirada al suelo, era la primera vez que se sentía tan mal en años, no recordaba la vez que se sentido tan vacio, quizá, desde que su familia murió-
En aquellos años lloro todo lo que podia, todo lo que su alma permitia, hasta que creyo secarse su alma y crecer de la forma mas fria y desolada, sin proteccion ni cuidado, mas que el que sus amigos le brindaban. Aquellos años vacios terminaron cuando nacio su pequeño, ese niño que le iluminaba la vida, su esperanza para un futuro, su única familia.
Nuevamente el vacio
Como si fuera un ciclo, lo perdio todo, con ese niño se fueron sus sentimientos, haciendose mas solitario y solo teniendo la tenue esperanza de poderlo recuperar sin importar cuanto tiempo pasara, era lo que le diferenciaba de su familia, ellos habian muerto, su pequeño no, podía recuperarlo.
Aquella pequeña luz era lo unico que lo alimentaba, hasta que aparecio ella, hasta que aparecio él, hasta que aparecieron ambos, donde su vida se lleno de verdad con luces reales y cálidas. Se sintió vacio en ese momento donde estaba solo mirando caer la nieve y de forma increíble se sintió lleno nuevamente cuando aquel pequeño anuncio su presencia ante él.
- desistiré… de buscar a Yusuke –aviso el Uchiha haciendo que el pequeño abriera sus ojos desmesuradamente, palideciendo un poco, de lo nada y poco que ese niño sabia de ese hombre era que realmente amaba a su hijo-
- por favor no lo hagas–pidió el pequeño aferrándose al brazo de Sasuke con una mirada de ruego tan única que no podía pensar en alguna vez haberla visto antes-
- Satoshi, ¿podría pedirte un gran favor? –pregunto el Uchiha quien dirigió su mirada para ver como la nieve caía de forma algo mas continua sobre todos-
- dime –acepto el pequeño sin tener la menor idea de lo que Uchiha le diría-
Sin saber que aquello le cambiaria la vida
- ¿Podría llamarte hijo?–pregunto dirigiendo sus oscuros ojos hasta los igualmente oscuros del pequeño quien abrió los propios de forma completamente inesperada-
Un segundo…
"Tío Sasuke"
"¿podría pedirle un gran favor?"
"¿Podría llamarle papá?"
Esa era la misma pregunta, claro que con otras palabras y mismo significado, que él mismo le había hecho al Uchiha hacia algún tiempo.
No atino a hacer ni decir nada, su mente no reacciono cuando la verdad quería decirle, gritarle con euforia completa que sí, pero no supo cómo reaccionar. Sintió entre sus cavilaciones como aquel hombre le abrazaba de forma suave, colocando su rostro en su hombro, sin que él reaccionara aun, ya sus ojos no podían estar abiertos más de lo que estaban.
- ¿pa…papá? –pregunto el pequeño al sentir como el cuerpo del Uchiha comenzaba a temblar ligeramente sin que pudiera ver su rostro ya que al igual que él, Sasuke tenía posada su cabeza en su hombro-
- ya sabes… salir juntos de vez en cuando, jugar al balón, estudiar juntos, enseñarte a nadar, ver películas los tres, de esas que a tu madre y a ti les matan de miedo y luego dormir los tres juntos para que no se asusten en la noche, ir a la playa… ir a tus reuniones de curso, recibir tus boletines de calificaciones, jugar por ti los días de deportes, tal vez, algún día mas adelante, escuchar como alguien te llame Satoshi Uchiha, y aun mas adelante quizá, ayudarte con alguna chica que te guste, que me pidas concejos para una cita o yo dártelos sin que siquiera me los pidas–hablaba el Uchiha cada vez temblando un poco mas notoriamente cuando enumeraba las cosas, apretando mas al pequeño cada que comenzaba a temblar y soltando una lagrima cada que volvía a enumerar otra cosa-
- me suena bien Satoshi Uchiha… papá–afirmo el pequeño luego de sentir como este le abrazaba de igual forma que le tenía él abrazado al pelirrojo-
Aceptación…
Ninguno de los dos sabia lo mucho que quería al otro, ese niño realmente se había ganado su vacio corazón, como el hijo que tuvo y perdió, como aquel valeroso chico quien protegió a su madre y recibiéndole solo a él, confiando no solo a su madre en sus manos, sino que así mismo.
Aparte de una hermosa y cariñosa mujer, a la cual amaba de la forma más intensa que se llego a imaginar alguna vez, se había ganado a un hijo, como aquel que tuvo y perdió, pero ahora tenía una oportunidad de ser feliz, y ese niño se la estaba dando completamente, el ser un hombre, un novio, futuramente un esposo, y el ser un padre y sería el mejor.
Destino nuevamente les volvía a juntar como lo que siempre fueron
- pero una condición–escucho que juguetonamente el pequeño hablo separándose de él, las lagrimas de ambos aun estaban presentes, las marcas de ellas lo denotaban, pero el niño sonreía de medio lado con diversión, al igual que él, solo que alzo una ceja-
- primero apaga la grabadora, ya he dicho muchas cosas humillantes por hoy –afirmo el Uchiha quien metió la mano al bolsillo derecho del pequeño sacando aquel objeto, al tomarlo y tenerlo en su mano realmente abrió los ojos, luego mirando al pequeño, la grabadora, y al pequeño, la grabadora y finalmente al pequeño-
- esa es falsa, es una maqueta que hice hace mucho tiempo, solo la uso como amenaza, a los niños nunca nos toman en serio a menos que pongamos las cosas de nuestro lado, si esa… bueno, solo la llamare como esa, se hubiera fijado mejor, habría notado que la luz falsa del botón falso del encendido estaba apagada, me habría descubierto, pero como los adultos son tan crédulos cuando se trata de nosotros los niños, nunca se dan cuenta–explico el pequeño con diversión de ver el rostro completamente asombrado del Uchiha, si, debía admitir que esa estrategia era sumamente inteligente-
Mas inteligente de lo que en verdad se esperaba
Si, los adultos son crédulos, sobre todo cuando un niño sonríe engañadoramente
Para él engañar a los adultos era más que sencillo
Para engañar a tus enemigos primero debes engañar a tus amigos
En la guerra y el amor todo se vale
Solo no saques tu mano izquierda de su cómodo bolsillo
- eso sí que no me lo esperaba –sonrió de medio lado el azabache entregándole la grabadora falsa al pequeño quien la volvió a guardar en su bolsillo derecho- ¿y cuál es la condición?–pregunto alzando una ceja, haciendo al pequeño sonreír de medio lado, cosa que le causo un escalofrió, ya tenía unas cuantas ideas de lo que estaría por vivir-
Se acerco al oído de Sasuke susurrando lo que quería. No cambio su expresión de diversión al ver como los ojos del azabache se volvieron a abrir con asombro.
Se cruzo de brazos a forma pensativa.
¿Pero qué rayos?
Sonrió de medio lado al igual que él pequeño, si, estaba de acuerdo con ello, no tuvo que pensarlo demasiado.
- pero necesito tu ayuda para escogerlo –aviso el azabache, no le dejaría la tarea de pedir algo como eso al pequeño, es más, lo metería en su plan aunque no se lo dijera, sabía que si se lo decía el pequeño hábilmente se haría para otro lado-
- de acuerdo –sonrió feliz el pequeño asintiendo, es niño ni se esperaba lo que el azabache tenía planeado para él-
- ¿de acuerdo que? –la voz femenina de aquella pelirrosa se hizo presente tras de ellos quienes se sobresaltaron y colocaron ojos de platos al momento de voltear a ver a la pelirrosa sonriente y cargada con varias bolsas-
- na-nada –negaron con la cabeza ambos hombres mirando nerviosos a la pelirrosa quien alzo una ceja sonriendo con diversión al ver las nerviosas expresiones de ambos-
- pensé que nos esperarías en casa Sasuke –recordó de la nada haciendo que el pequeño también mirara con atención al azabache puesto que era verdad, el mismo había dicho aquello-
- vine a verlos porque de tanto que se demoraban me dio hambre, así que deja lo del almuerzo para mañana y salgamos de una vez a comer o me moriré de desnutrición –se quejo con ojos reprochadores el Uchiha sacándoles una gota anime a cada uno por el infantil comportamiento que este adopto de un momento a otro-
- está bien, pero para navidad me dejas hacer la cena, e invitare a los chicos –negocio enseguida la pelirrosa con una sonrisa dejando ahora al azabache con una gota anime y al pequeño con dos de estas por la infantil actitud de ambos, y eso que él era el niño-
¿Quién sabe?
Quizá esa navidad, todos ellos recibirían el mejor de los regalos
Destino se ocuparía de ello
