Como les comenté por facebook, subo el capitulo desde hoy jueves porque mañana me voy de fiesta!

Los dejo leer, espero que les guste el capitulo.


Ginny correspondió el beso mientras que Harry la acercaba más hacia él abrazando su cintura. Era un beso dulce y lento. Se separaron cuando escucharon un ruido en la cocina. Ron los observaba con el ceño fruncido, como analizando la escena detenidamente.

- Hola – dijo muy serio - ¿interrumpí?

- No, claro que no – le dijo Harry.

- Ginny, mamá necesita que la ayudes con unas flores.

- De acuerdo.

Ginny salió por la puerta de la cocina mientras que Ron volteó a ver a Harry y después salió detrás de su hermana, sin decir absolutamente nada.

Todos los Weasley e invitados, saludaban a Harry como no creyendo que estuviera ahí. Era una persona famosa, casi un ídolo para ellos. Harry se portaba muy educado con todos quienes se acercaban a él para saludarlo, tomarse fotos y algunas primas, pedirle un autógrafo, a lo que Ginny resoplaba molesta. No puedo creer que sean mis primas, pensaba. Pero en todo momento, Harry no soltó a Ginny de la mano. Se portaba cariñoso, atento y detallista sin importarle quien los estuviera viendo.

Llego el momento esperado por todos: la entrada de la novia. Ginny iba caminando por el pasillo principal junto a la hermana de Fleur. Harry la observaba directamente sin perder el más mínimo detalle. De repente se la imaginó a ella vestida de novia entrando por ese mismo pasillo directo hacia él. Sonrió y Ginny volteó a verlo cerrándole un ojo.

Durante la ceremonia, Ginny volteaba a ver a Harry y le sonreía y él le correspondía. Llego un momento en que ninguno de los dos ponían atención a lo que decía el juez por estar en su comunicación privada a través de la mirada.

Cuando fue el momento del baile, Harry inmediatamente tomo a Ginny de la mano y la sacó a bailar. Ginny rodeó el cuello de Harry con sus dos brazos y él la abrazó por la cintura. Cerró los ojos para disfrutar mejor el poder perderse en el olor de su cabello. Adoraba ese olor. Toda su casa olía a ella y su hija también. Podría morir en ese instante y lo haría feliz. Se movían al compas de la música lentamente, a pesar de que en realidad era un poco más movida la canción. Harry junto su frente con la de ella, rozando su nariz, y el verde esmeralda con el café chocolate se encontraron directamente.

- Estas hermosa – le susurro – eso es lo que te tenía que haber dicho aquella vez que te utilice en Estados Unidos ¿lo recuerdas?

- Sí, me había arreglado por horas y tú solo me dijiste: "te ves diferente" – lo remedó haciendo que Harry sonriera.

- Me habías dejado impresionado, entiéndeme, eso no suele pasarme.

- Bueno, ahora dime lo que me hubieras dicho si no te hubieras impresionado.

- De acuerdo - carraspeó la garganta – Ginevra, te ves hermosísima, que digo hermosísima, divina, sensual, una mujer en toda la extensión de la palabra – Ginny se reía.

- Tonto.

- ¿Qué? Eso fue lo que me dijeron de ti en la fiesta – Ginny frunció el ceño – y yo estaba furioso porque ellos dijeron exactamente lo que yo había pensado y no lo había dicho por idiota.

La fiesta transcurría normalmente. Todos los invitados bailaban y otros platicaban afuera de la carpa para fumar un cigarro. Ron siguió a Hermione hacia la mesa de aperitivos. Tomó un plato y se puso detrás de ella.

- ¿Qué tal tu cita con Krum? – Hermione volteó extrañada, pero Ron no la veía a los ojos, solo se servía unos canapés.

- Bien.

- ¿Por qué no me dijiste que ibas a salir con él?

- No tengo por qué decirte todo lo que hago con mi vida – Ron volteó a verla sorprendido.

- Pensé que éramos amigos.

- Si, lo somos – le dijo Hermione caminando hacia su mesa.

- ¿Entonces? – Ron la siguió - ¿Por qué me tengo que enterar por Ginny que saliste con Krum? Y No nada más saliste, te besaste con él – le dijo con coraje.

- ¿Y?

- ¿Cómo que y? ¿Por qué no me lo dijiste?

- ¿Y tu porque no me dijiste que besaste a la rubia del departamento de uso indebido de la magia en la fiesta de Ginny? – le reclamó Hermione, pero varios invitados voltearon a verlos, así que Hermione salió de la carpa dejando su plato en la mesa. Ron la siguió.

- ¿Me estás hablando de Kelly?

- Qué sé yo como se llama y no me importa – volteó a verlo a los ojos – te vi besándola y jamás me lo dijiste.

- ¿Conoces a Kelly? Hermione, es una de las chicas más bonitas del ministerio – Hermione bufó – y la mas zorra del mundo mágico. Fue a la fiesta de Ginny sin ser invitada, así es ella, solo anda viendo con quien meterse.

- Y le hiciste el favorcito.

- Creo que yo fui el cuarto que besó esa noche en la fiesta. Y no es la primera vez que pasa, he ido a otras fiestas que organizan trabajadores del ministerio y ella siempre está ahí, aunque no la inviten. No era la primera vez que nos besábamos.

- ¿Y porque no me lo dijiste?

- Porque no significó nada para mi ¿Qué querías que te dijera? Hermione, besé a la chica mas facilona del mundo mágico y después de que la besé, a los cinco minutos se besó con otro. Eso que pasó no tuvo ninguna importancia ¿para qué te lo iba a decir? – Hermione bajó la mirada – en cambio tu saliste con Krum – Ron la veía tratando de descifrar sus gestos, pero Hermione mantenía la mirada hacia abajo - ¿te gusta?

- Es muy lindo.

- Recuerda que cuando terminemos con la misión…

- Si lo sé, él se irá de Londres.

Ron volteó hacia la carpa al escuchar mucho ruido, había empezado una canción movida, así que todos se paraban a bailar contentos.

- ¿Quieres bailar? – Hermione sonrió – vamos, tenemos que bailar hasta cansarnos – la abrazó rodeando su brazo en los hombros de Hermione – no más secretos, Hermione, me muero sin tu amistad – le dijo Ron dándole un beso en la sien.

En la pista de baile, se movían al compas de la música: Ron con Hermione y Harry con Ginny, los cuatro bailaban muy divertidos, minutos después, toda la familia Weasley los acompañaron. Más tarde, Harry apareció con Lily. La pequeña lucía un vestido color lavanda. Harry la presumía ante todos diciendo que la adoraba porque era parecida a Ginny, a quien tanto amaba. La tía Muriel era la más feliz de todos. Casi para finalizar la boda, Harry bailaba con Ginny tomándola con un brazo y con el otro cargando a Lily: sus dos mujeres.

- ¿Cómo te trató Dobby, princesa? – le preguntaba Harry a su hija.

- Harry, mi tía ya le entregó las reliquias a mi padre.

- ¿En serio? – Ginny asintió – eso quiere decir que…

- Debemos decir la verdad.

- ¿Estás segura?

- Ron me pidió los papeles de la inseminación.

- ¿Y qué te dijo?

- Nada.

- Bueno, esa es una buena noticia ¿no?

- Pues, si.

Ninguno de los dos quería separarse: Harry, porque le encantaba sentirse así, ser parte de los Weasley, convivir con ellos los domingos y lo mejor, estar con Ginny y su hija; y Ginny, porque tenía miedo de que Harry aceptara a alguna de esas mujeres que lo buscaban, estaba celosa, celosa de alguien a quien no conocía y lo peor, ni siquiera existía esa relación.

- ¿Cómo tomaran la noticia?

- No lo sé.

- Tal vez tu tía se moleste. Va a sospechar que solo estábamos esperando la boda para que le entregue las reliquias a tu padre. Va a pensar que eres una convenenciera, y lo peor, va a pensar mal de tus padres.

- ¿Tú crees?

- Sí, yo digo que esperemos un poco más, para disimular las cosas. Podemos decir que tuvimos una gran pelea…que tú me viste con otra mujer y terminamos.

- ¿Qué mujer? – frunció el ceño Ginny.

- Cualquiera, eso no importa.

- De acuerdo, esperaremos un poco más.

Había terminado la boda. Esa noche, tanto Harry, Ron, Hermione y Ginny se quedaron a dormir en la madriguera para ayudarles a los Weasley a despedir a los invitados y a recoger lo indispensable. Los demás hermanos Weasley se fueron a sus respectivas casas, Molly y Arthur cayeron cansadísimos en su habitación, así que Harry y Ron acomodaban las últimas charolas de comida sobrante en la cocina.

Ginny y Hermione platicaban en el baño mientras se quitaban todo el maquillaje y los pasadores del cabello.

- Ginny ¿tú conoces a una Kelly que trabaja en el ministerio?

- He escuchado hablar de ella, dicen que es una…-se quedo pensando - ¿Qué acaso no es una rubia, alta…?

- Si, de hecho fue a tu fiesta de cumpleaños.

- Lo recuerdo – pero lo que mejor recordaba era que ella era quien estaba platicando con Harry aquella vez que llego al ministerio -¿Por qué me lo preguntas?

- El día de tu fiesta vi a Ron besándola.

- ¿En serio? Bueno, hay rumores de que es una zorra en toda la extensión de la palabra – se quedó de nuevo pensando.

- Si, fue lo que me dijo Ron, solo anda buscando con quien acostarse.

- Demonios – susurro Ginny.

- ¿Qué pasa?

- Esa tipa se quiere acostar con Harry.

- ¿Qué dices?

- Estoy segura. Hay muchas mujeres que buscan a Harry para invitarlo a salir, le mandan cartas pidiéndole citas. Y a esa tipa yo la vi hablando con Harry en una ocasión que llegue al ministerio.

- Bueno, ella es del departamento de usos… - Ginny levantó la ceja – si, lo más seguro es que se quiere acostar con él.

- Maldita zorra.

- ¿Tanto te importa Harry?

- Hermione, te voy a confesar algo.

Harry subió a la habitación de Ron completamente exhausto. Se dio un baño rápido y cayó dormido en cuando su cabeza tocó la almohada. Ron tardó un poco más en subir, no había cenado como era debido, así que se quedó un rato más en la cocina comiendo lo que había sobrado.

Después de que Ginny le confesara a Hermione lo ocurrido la noche de la despedida de soltero de Bill, y como le había gustado la manera en que Harry la había besado y tocado, Hermione salió a darse un baño. Pensó que tal vez ya todos estaban dormidos. Ella y Ginny habían pasado mucho tiempo platicando, así que supuso que ya nadie estaría fuera de su habitación.

Cuando terminó de bañarse, abrió un poco la puerta para que saliera el vapor. Ella vestía únicamente un short y una blusita de pijama, era de seda color rosa pastel.

Ron subía las escaleras lentamente hasta que vio a Hermione dentro del baño. No podía ver mucho, ya que la puerta no estaba completamente abierta, pero alcanzaba a ver parte de su cuerpo. Desvió la mirada preocupado ¿Por qué la veía? Ella era como su hermana, era su mejor amiga. La curiosidad pudo más y de nuevo volteo a ver. Hermione se inclinaba hacia el espejo como para ver algo en su ojo, así que Ron pudo apreciar a la perfección su trasero. ¿Qué le estaba pasando? Jamás había visto a Hermione de esa manera. Ella era su amiga, su confidente, su…de repente le vinieron imágenes en donde no era precisamente su confidente, sino su amante. Se limpió el sudor de la frente y bajo las escaleras rápidamente. Necesitaba aire, necesitaba respirar y no pensar.

Habían pasado varios días, en los que Harry y Ginny seguían con la misma relación y rutina, y en la que Ron veía a Hermione con otros ojos. No soportaba que Krum la siguiera pretendiendo, es más, ni siquiera soportaba que se le acercara. Así que como jefe de la misión, los mantenía separados, pero fuera de trabajo no podía hacer absolutamente nada, haciendo que su temperamento no estuviera del todo agradable.

Harry le pidió a Ron que lo acompañara a Bulgaria para una reunión con el ministro muggle de ese país. Como Ron era el líder de la misión, él estaba más informado sobre los avances que habían logrado. Después de la junta, ambos fueron invitados a una cena especial en el ministerio mágico de Bulgaria. Ron no estaba acostumbrado a ese tipo de fiestas, en donde todo era muy elegante y tenías que comportarte con mucho porte y rectitud.

Estaba aburrido. Mientras se servía otra bebida escucho la voz de Harry que hablaba muy correctamente con unos señores bien vestidos, de inmediato supo que eran los ministros de Bulgaria y otros países. Esos hombres veían a Harry con respeto y ponían atención a cada una de sus palabras. Minutos después, unas mujeres muy elegantes y hermosas se acercaron a él pero Harry solo las saludo con educación y se despidió de ellas. Apenas caminó unos pasos, y otros hombres lo detenían en su camino para saludarlo con respeto.

Se quedó pensando: Harry podría tener todo con solo estirar la mano, mujeres hermosas, un gran puesto, amistades con categoría, sin embargo ¿Qué hacia Harry Potter con su hermana? ¿Por qué prefería estar en la madriguera jugando quidditch con él y sus hermanos en lugar de asistir a las mejores fiestas del mundo mágico del cualquier país? Era raro, era demasiado extraño.

Un viernes, después de pasar un rato con los Potter, Harry acompaño a Ginny a su casa para dormir a Lily. Ginny lavaba los biberones en la cocina y terminaba de acomodar los platos limpios. Harry se sentó en la mesa y la observó por unos minutos.

- ¿Te pasa algo? – le pregunto Ginny.

- Kelly me invitó a salir – le dijo Harry tranquilamente. Ginny sintió que toda la sangre se le fue a los pies en cuestión de segundos.

- ¿La del departamento de uso indebido de la magia?

- Si, la misma.

- ¿Y aceptaste?

- Creo que sí, la verdad es que pensaba no hacerlo pero…

- ¿Pero qué?

- No, nada, olvídalo.

- Vamos Harry, dime. Creo que en todo este tiempo hemos convivido mucho ¿acaso no me tienes confianza?

- Claro que te tengo confianza, pero…no olvídalo – se puso rojo.

Ginny estaba muy intrigada, quería saber más. Así que se sentó frente a él.

- Vamos, Harry ¿Qué es lo que te avergüenza tanto como para ponerte rojo?

- Eh… ¿te puedo hacer una pregunta muy personal?

- Claro, dime.

- ¿Hace cuanto que no estás con un hombre…ya sabes…íntimamente?

Ginny se quedó paralizada, jamás se imaginó que Harry le fuera a preguntar eso. Exactamente eso que últimamente lo traía rondando por la cabeza y todo desde que Harry le confesó borracho que hacía mucho que no estaba con una mujer en la cama, claro que de eso él no se acordaba.

- ¿A qué viene esa pregunta?

- Olvídalo.

- No me digas que saldrás con Kelly solo para acostarte con ella.

- No entiendes, tu eres mujer y no tienen las mismas necesidades que los hombres -Ginny resopló ante el comentario - ¿Qué?

- Hace más de un año que no tengo sexo con ningún hombre ¡Claro que también me dan ganas!

- ¿En serio?

- Claro, pero no me voy a ir a acostar con el primero que me invite a salir, tengo una hija – le dijo Ginny con toda la intención de hacer sentir culpable a Harry para que no se acostara con la tal Kelly - ¿te imaginas que traiga aquí a un hombre y mi hija este en la otra habitación?

- Eso jamás te lo permitiría – le dijo Harry celoso de solo imaginárselo.

- Además de ser madre, soy mujer…claro que tengo ganas de sentirme deseada. Pero regresando a lo tuyo – se cruzó de brazos - ¿vas a aceptar salir con esa tipa?

- Desde que regrese a Londres no he estado con nadie – le dijo Harry casi en un susurro, como si se estuviera confesando con un sacerdote, Ginny se hizo la sorprendida – la verdad es que…realmente necesito salir con alguien.

- Solo ten cuidado de no involucrar a nuestra hija.

- ¿A qué te refieres?

- No sé, tal vez esa tipa quiera algo más contigo y quiera separarte de Lily.

- Nadie me separará de mi hija.

- Hay mujeres muy listas, Harry.

- Si, conozco a una – le dijo levantando una ceja – pero por muy lista que sea, nadie me va a separar de mi hija, creo que eso lo tienes muy claro ¿o no?

- Si…entonces…

- ¿Qué?

- ¿Vas a salir con…Kelly?

- Tal vez, lo estoy considerando – Ginny asintió.

- Gracias por decírmelo de antemano, cuando yo vaya a salir con un chico para acostarme con él también te lo diré.

Le dijo Ginny llena de rabia, Harry iba a regresar a la cama y lo iba a hacer con esa zorra maldita. Harry se quedó sorprendido ¿Cómo iba a reaccionar cuando Ginny le dijera que se iba a acostar con un tipo? No, eso sí que no lo permitiría.

- ¿Has considerado hacerlo?

- Aun no, pero estoy segura que algún día estaré en la misma situación que tu. Digo, yo también tengo ganas de estar con alguien pero nadie me ha invitado a salir como a ti te ha pasado con Kelly. Tal vez algún día alguien se anime a hacerlo, así que aceptaré si me interesa. Claro, sin ningún compromiso, primero está mi hija.

Harry se le quedó viendo directamente a los ojos, después de unos segundos habló:

- Ginny, tu y yo nos hemos utilizando mucho – Ginny asintió sin entender a que venía eso – tú tienes ganas y yo también…

Ginny abrió los ojos sorprendida, pero Harry seguía con la misma mirada penetrante.

- ¿Qué me estas tratando de decir?

- Los dos queremos salir con alguien para tener únicamente sexo, sin ningún compromiso ¿estamos de acuerdo? – Ginny asintió – solo sería una noche, después de ahí todo seguiría como hasta ahora.

Ginny recordó como la había besado Harry aquella noche borracho, como la había tocado. Deseaba que se volviera a repetir. Así que tenía que utilizar esta oportunidad para lograrlo, aunque solo sería una sola vez, pero deseaba hacerlo.

Harry por su parte, no dejaba de pensar en Ginny. Su boca, sus besos, su perfume, su cuerpo desnudo aquella ocasión en que la vio por accidente. Era por eso que estaba considerando salir con Kelly, para quitarse las ganas y así dejar de pensar tanto en Ginny. Pero se le estaba presentando esta oportunidad, tenía que utilizarla y más que nada, no iba a permitir que otro hombre la tocara.

- ¿Estás seguro? – le pregunto Ginny un poco dudosa, Harry se encogió de hombros.

- Ya nos hemos besado, nos hemos visto desnudos, yo no quiero que traigas hombres a tu casa estando Lily aquí y tú no quieres que la mujer con quien yo salga esté involucrada con nuestra hija…solo sería una noche.

- De acuerdo.

Le dijo Ginny rápidamente, Harry no sabía si asustarse o ponerse a bailar de la emoción.

- ¿Cómo? – pregunto Harry para asegurarse.

- Que estoy de acuerdo. Tú eres el padre de Lily, así que…te tengo confianza. La verdad me daría miedo conocer a alguien y…primero está mi hija.

- Claro…entonces…

- Manda a volar a la tal Kelly.

- De inmediato.

- Solo sería una noche.

- Solo una – Harry asintió en acuerdo – y después todo normal.

- Si, en el cuartel tu eres mi jefe y con tu familia…

- El padre de Lily y en casa de tus padres tu novio…

- Exacto.

- Bien, todo aclarado – dijo Harry.

Se quedaron en silencio viendo cada quien hacia otro lado. Ginny jugaba con una servilleta mientras que Harry veía un cuadro de manzanas.

- Lily se durmió rápido.

- Si, estaba cansada. Ya sabes, cuando esta con Sirius y con mi papá…

- Si – sonrió Ginny.

- Tal vez…tal vez esa noche…esa única noche – Harry tragó saliva – podría ser…esta noche.

Ginny se le quedó viendo a los ojos decidida.

- Te espero en mi habitación.

Harry se quedó en shock. No lo podía creer. Vio salir a Ginny de la cocina, pero él simplemente no se podía mover. Por primera vez estaba nervioso. Se paró para servirse un vaso de agua y se lo tomó de un solo trago. Se fue al baño, se lavó la boca y se vio en el espejo. Iba a hacer el amor con Ginny.

Ginny entró a su cuarto agitada, había corrido directo a su habitación. Rápidamente la ordenó mediante magia e hizo prender unas velas. Se fue al baño, se lavó la boca y se arreglo el cabello.

- ¿Qué me pongo? – se dijo al espejo al ver que andaba muy simple.

Busco en su closet algo bonito rogando porque Harry aun no subiera. Encontró un pijama que le había regalado Hermione en un cumpleaños, era sexy pero discreta, nada vulgar. Se cambió y de nuevo se arreglo el cabello. Escucho que Harry ya había entrado a la habitación. Estaba nerviosísima. Iba a hacer el amor con Harry.

Porque ambos querían hacer el amor, no solo sexo, querían que esa noche fuera inolvidable.

Harry sonrió en cuanto vio las velas, era perfecto, pero cuando vio a Ginny salir del baño se dio cuenta que era más que perfecto, era brillante, magnifico…único.

Sin decir una palabra, cerró la puerta y caminó hacia ella tomándola en sus brazos y besándola de manera apasionada, como según él, jamás lo había hecho. Ginny correspondió ese beso que tanto le gustaba, la estaba besando tal y como la había besado aquella noche borracho. Pero ahora no lo estaba, ambos estaban consientes de lo que estaban haciendo.

- Ginny…te ves…hermosa – le decía entre besos.

- Cállate y bésame.

- Voy a hacer algo más que besarte – Harry la vio directo a los ojos, con una mirada lujuriosa - esta noche es…

- Nuestra única noche.

- Claro, en donde nos vamos a utilizar.

- Como en otras ocasiones.

- Exacto, y ambos sabemos utilizarnos muy bien.

- Bésame y hazme tuya.

Harry cargó a Ginny y la llevó a la cama sin dejarla de besar. La acostó lentamente, acostándose él a un lado de ella. Sus manos acariciaban su cuerpo mientras su boca saboreaba la de ella.

Ginny empezó a desabrocharle la camisa a Harry hasta que logró quitársela completamente. Lo atrajo hacia ella acariciando su espalda.

Harry metió su mano bajo la blusa, tocando por primera vez uno de sus senos. Eran perfectos. Muchas veces los había visto cuando ella le daba de comer a su hija, pero nada como tocarlos y…quería besarlos. Quiso quitarle la blusa pero en un movimiento rápido, Ginny lo empujó para estar ella arriba de él. Le sorprendió, no quería compararla, pero en todas las ocasiones en que estuvo con una mujer en la cama, él era el que llevaba el ritmo de la relación. Ahora Ginny esta dominando y eso le estaba gustando.

Ginny se acomodó arriba del vientre de Harry con ambas piernas separadas, le sonrió de manera coqueta haciéndole cosquillas en el pecho.

- ¿Qué pretendía hacer, señor Potter?

- Quitarte la blusa – le sonrió Harry.

Ginny sin dejar de verlo a los ojos, se quito la blusa delante de él. Se sentía segura de sí misma, se sentía mujer, se sentía deseada.

Harry inmediatamente se levantó para besar sus senos. Pasaba de uno a otro desesperado y más por los pequeños gemidos de placer que daba Ginny, mientras lo despeinaba más.

Ginny lo separó y lo obligó a acostarse de nuevo, cosa que no le gustó a Harry, pero otra vez le sonrió de manera coqueta, así que Harry supo que venía algo bueno. Le empezó a dar pequeños besos en el pecho, bajando lentamente hasta llegar al broche de su pantalón. Volteó a verlo mientras le desabrochaba el cierre. Poco a poco y sin perder el contacto con los ojos, Ginny le quitó el pantalón.

- ¿Mejor? – le preguntó Ginny.

- Mucho mejor - la verdad es que Harry ya no aguantaba la presión del pantalón.

- Lo sabía – Harry frunció el ceño – ya lo conocía.

- Tramposa, me viste en esa ocasión en el baño – le dijo tomándola de la cintura y volviéndola a acostar para ahora él estar arriba de ella.

- No fue mi culpa – le dijo riéndose.

- Debiste cerrar los ojos en todo momento.

- ¿Tú los cerraste cuando me viste desnuda?

- Claro que no – le dijo como si fuera lo más obvio – pero esta noche es diferente, quiero verte desnuda.

Se levantó Harry quedando de rodillas en la cama. Tomo el elástico del short de Ginny por la cintura y lo fue bajando poco a poco. Ella levantó las piernas para darle mejor acceso a él para quitárselo. Ahora Ginny estaba completamente desnuda, acostada con su cabello esparcido sobre la almohada.

- Eres hermosa – le dijo Harry acariciando sus piernas, aun hincado en la cama frente a ella.

- Ven.

Fue una noche especial, una noche inolvidable. Ambos se entregaron con pasión, con deseo. Habían aprovechado cada segundo de esa noche, su noche, en donde se utilizarían porque ambos tenían ganas de sexo. Pero lo que habían hecho, estaba lejos de ser únicamente sexo, porque cuando terminaban querían más y más, pero no solo por placer sino porque realmente querían estar juntos.

Cinco veces, habían aprovechado su noche al máximo. Empezó a amanecer, así que era momento de que Harry se despidiera. Jamás pensó que fuera tan difícil, pero sabía que tenía que hacerlo.

Ginny fingió estar dormida, le dolía que se tuviera que ir, pero como habían acordado, solo era una noche y después todo era normal. Era sábado, así que más tarde iría a su casa. Sintió que Harry se acostó a un lado de ella después de vestirse y le dio un beso en el cabello para no despertarla. Poco después escuchó la puerta al cerrarse. Quería llorar, quería a Harry de vuelta.

Harry caminó sin rumbo fijo, tenía pensado aparecerse en su casa pero primero quería pensar. Ginny se entregó a él y había sido mágico. Ella era diferente en todos los aspectos, daba pero también pedía. Sonrió al recordar como gemía y gritaba: "mas, Harry, mas" y él se lo había dado. Pero él también había recibido más de lo esperado.

- Demonios, Ginny – susurro despeinándose el cabello, de solo pensar todo lo que le había hecho.

Ginny era una diosa en la cama, no sabía si siempre era así o solo porque tenía muchas ganas. Eso, precisamente eso, quería saberlo personalmente, sin que nadie se lo diga. Pero sabía que iba a estar muy difícil que se volviera a repetir.

Se levantó porque la pequeña Lily tenía hambre, le dio de comer y después la acostó en su cama a un lado de ella. Ginny la veía con una sonrisa mientras que la bebé jugaba con sus piernitas. Era tan parecida a ella y a Harry, era la perfecta combinación de ambos.

- Tienes unos ojos hermosos, tan parecidos a los de tu padre – Lily balbuceaba y reía contenta – me encantan sus ojos. Dios ¿Qué me está pasando? Mi cielo, no puedo dejar de pensar en tu papá.

/

Ron caminaba por los pasillos del ministerio de Estados Unidos. Después de mucho pensarlo, sabía que había algo raro entre Harry y Ginny, eso aunado a que los ojos de su sobrina cada vez se parecían más a los de Harry. Y como todo buen auror y hermano sobre protector, quería saber la verdad.

En los papeles que le había entregado Ginny, efectivamente venia que se había hecho una inseminación, pero era un doctor muggle, y conociendo a su hermana de todo lo que era capaz, quiso hablar personalmente con el doctor Derek Harrison.

Como ahora estaba trabajando en una misión muggle, tenía autorización del ministerio mágico para hacer hechizos frente a muggles sin tener ninguna consecuencia. Así que iba decidido a conocer la verdad.

Basándose en los papeles que le había dado Ginny, llegó al hospital y preguntó por el doctor. Minutos después, la enfermera lo hizo pasar.

- Buenos días, señor…

- Weasley, Ronald Weasley.

- Pase por favor ¿en qué le puedo ayudar?

- Vine porque mi hermana se hizo una inseminación artificial con usted – le entregó los documentos.

- Claro, Ginny Weasley, la recuerdo - Ron asintió con una sonrisa y sacó su varita.

Estaban en el mismo consultorio, Ginny daba vueltas algo nerviosa mientras que el doctor negaba con la cabeza.

- Ginny, para eso hay un banco de espermas, puedes saber los datos más importantes del hombre…

- No, quiero que mi hijo sea especial.

- Ahí escogerás a quien tú quieras.

- Ya lo escogí y él aceptó.

- Si sabes quién es el padre va a ser más complicado para ti.

- No, claro que no.

- ¿Estás segura?

- Si.

- Bien ¿Cuándo quieres hacerlo?

- Mañana mismo. Tú me dijiste que si se hacía inmediatamente después de él donar su semen, habría más posibilidades de que la inseminación diera resultado.

- Si.

- Bueno, entonces le diré que venga mañana y yo estaré lista para la inseminación.

- De acuerdo – Ginny sonrió contenta - ¿Cómo se llama el donante?

- Harry…Harry Potter.

Ron regresó del recuerdo y se levantó de inmediato tomando los documentos sobre el escritorio. El doctor se tomaba la cabeza confundido, observó a Ron apuntándole con una varita y solo escucho: obliviate.

No lo podía creer. Habían sido engañados por los dos, tanto Harry y Ginny los habían engañado, a él y a toda la familia ¿pero para qué? Esta enojado, furioso.

Tomó un traslador para Londres, para de ahí ir directo a la oficina de su jefe.

Harry firmaba unos documentos en su escritorio mientras la señora Bailey los ordenaba.

- ¿Podría llamarle a Ginny Weasley, por favor?

- Claro, señor.

Quería hablar con ella, preguntarle si había notado algo raro a Ron durante el domingo. Bueno eso y además que quería verla, no soportaría esperar hasta la tarde. Todo el fin de semana había sido una tortura verla actuar como si no hubiera pasado absolutamente nada el viernes por la noche. Sonrió, su noche. Besarla en la madriguera pudo compensar un poco las ganas que tenia de llevarla a la cama de nuevo, pero habían acordado que sería una sola noche, así que tuvo que disimular muy bien durante todo el día.

Empezaba otra semana, así que ella no estaría en el cuartel sino en su misión muggle…con Dean Thomas, su ex novio. Resopló molesto, odiaba que ese tipo estuviera cerca de ella. Se recargó en su sillón recordando cada momento del viernes en la noche.

Escucho unos gritos de la señora Bailey, se levantó de su sillón cuando de repente apareció Ron frente a él completamente furioso.

- Señor Weasley, ya le dije que no puede pasar sin autorización – le decía la señora Bailey enojada. Harry asintió, así que su secretaria salió y cerró la puerta tras de ella.

- Me engañaste ¡A mí y a mi familia!

- ¿De qué hablas?

- Maldito desgraciado ¿PORQUE NO TUVISTE LOS PANTALONES PARA DECIRNOS EN LA CARA QUE TU ERES EL VERDADERO PADRE DE LILY?

- Ron – entró Ginny asustada a la oficina - ¿Qué pasa?

- Con que no conoces el padre de tu hija ¿eh? NO LO CONOCES, SIN EMBARGO TE LO LLEVAS A CASA DE NUESTROS PADRES Y LO BESAS COMO SI NADA.

- Ron déjame explicarte – le decía Ginny.

- Todo lo planearon detenidamente para tener una hija por inseminación ¿y ahora resulta que están enamorados? ¿Qué otra cosa están planeando?

- Harry, déjame hablar con Ron a solas, por favor.

- No, Ginny, estamos juntos en esto.

- Por favor, esto me corresponde únicamente a mí.

- De acuerdo.

Harry salió de su oficina dejando solos a Ron y a Ginny. Le pidió a la señora Bailey que nadie entrara a su oficina hasta que los hermanos Weasley salieran.

- No tienes porque culpar a Harry – empezó Ginny – él no tuvo ninguna culpa, todo lo hice yo.

- Fueron los dos ¿Acaso él no fue un donante?

- ¿Has escuchado el pacto de aurores?

- Claro que lo he escuchado, es una tontería.

- Bueno, eso se usa en Estados Unidos, Hermione era quien lo redactaba – Ron frunció el ceño – Harry lo firmó y yo le salvé la vida. Lo utilicé. Él no quería, se opuso rotundamente, pero yo estaba empeñada a tener un hijo de él. Poco después de que llegué a Londres, él te escribió una carta preguntándote por mí porque simplemente me vine sin despedirme. Yo le contesté haciéndome pasar por ti diciéndole que me había ido a Australia con Hermione.

- Estas enferma – le dijo Ron con los ojos entrecerrados.

- Una casualidad que cuando él vino a ver a sus padres, me encontró en el elevador…embarazada – Ron negaba con la cabeza recordando la reacción de Harry – de ahí, ya no se separó de mí para nada.

- ¿Quién mas lo sabe?

- Hermione – Ron resopló molesto – de hecho, cuando nació Lily no estaba con ella sino con Harry.

- ¿Entonces porque el teatrito de su noviazgo? No me digas, la tía Muriel.

- Si, Harry me ayudó en eso.

- Bueno, ya no va a ser necesario tantas mentiras. Esta misma tarde diremos toda la verdad.

- Ron, hay algo que quiero confesarte.

- ¿Acaso hay más?

- Si, lo peor.

- ¿Hay algo peor?

- Sí… me enamoré – Ron frunció el ceño - estoy enamorada de Harry… lo amó como jamás pensé que amaría a alguien.


Por fin, Ginny lo reconoció ante Ron que amaba a Harry. Al comienzo pensé que sería ante Hermione, pero me pareció mas lindo que fuera Ron, adoro a los hermanitos Weasley.

Como ven, ya empezó la acción cuerpo a cuerpo jejeje, ya estan en la etapa final de la pregunta ¿te utilizo o te necesito? no tardan en confirmar la respuesta ;)

Mil gracias por todos sus reviews y por sus comentarios en facebook. Ahi la llevo, tengo mucho que estudiar pero me doy mi escapada para seguir con el capitulo, ya empece el 19, no se si vaya a hacer foto con adelanto, en cuanto escriba una frase que me gusta la hago o bien le digo a mi amiga Ivis (ginny potter we) porque le quedan bien bonitas, mil gracias! Tambien un agradecimiento especial a Bita (Asuka Potter) porque siempre me anda corrigiendo mis horrores ortograficos y mis lagunas mentales, mira que poner a la señora Weasley como secretaria de Harry, gracias amiga.

Como siempre espero sus comentarios.

Saludos.