Ron se quedó paralizado sin saber qué hacer. Ginny, se había arrojado en su pecho llorando como nunca la había visto. Siempre quiso que su hermana pequeña fuera tierna y que si tenía algún problema, él la iba a ayudar y a consolar. Sin embargo, eso jamás lo había visto, hasta ahora. La abrazó fuertemente confundido.
Cuando Ginny se separó de él, Ron la tomó del mentón para verla de frente. Ella no puso ninguna resistencia, sabía que Ron la quería observar detenidamente para saber si estaba o no mintiendo.
- ¿Te enamoraste – Ginny asintió derramando otra lagrima – de Harry?
- Nunca me imaginé que me fuera a pasar. Cuando conocí a Harry, era el jefe mandón e histérico que conoces, pero todo este tiempo que estuvo junto a mí por Lily, me di cuenta que es un hombre maravilloso.
Ron resopló y la llevó a la silla para que se sentara, él tomó otra y se sentó junto a ella.
- Entonces ¿lo del noviazgo es en serio?
- No – le contesto Ginny limpiándose la cara – lo hicimos por la tía Muriel nada más.
- Pues lo hicieron muy bien.
- No tan bien, no te pudimos engañar.
- Los ojos de Lily – Ginny sonrió – pero lo que me hizo dudar fue precisamente tu actitud. Pensé que habías tenido algo con Harry en Estados Unidos y que habías falsificado los papeles de la inseminación.
- No, en realidad lo utilicé nada más.
- ¿Y él? ¿Qué siente por ti?
- Nada, yo solo soy la madre de su hija. Ron – Ginny le tomó una mano- si le decimos la verdad a mis papás, eso quiere decir que…que Harry ya no estará conmigo.
- No me gusta que engañes a la familia.
- Lo sé, pero ellos también están contentos con Harry. Logramos que mi tía Muriel le entregara las reliquias a papá, tú mejor que nadie sabe la cantidad de veces que se las había pedido y ella se había negado diciéndole que hasta que muriera las iba a tener – Ron negó con la cabeza – la boda de Bill, la madriguera, Ron mi tía podría quitarnos la madriguera, la conoces enojada.
- No Ginny, mejor ni pienses en eso.
- Ron, quiero estar con Harry, no me lo quites, por favor – le suplicó.
- ¿Tanto lo amas? – se extrañó Ron, nunca había visto a Ginny suplicar, siempre tenía un as bajo la manga para poder chantajear a quién ella quisiera con tal de salirse con la suya.
- Sí, pero sé que no voy a ser correspondida – sonrió con ironía – yo que siempre tuve a cuanto chico quise y en realidad sólo los quería para algo que me conviniera, y ahora… Harry, el hombre a quien en realidad amo, solo está conmigo porque le conviene, quiere estar con su hija. Lily es lo único que le importa.
- ¿Qué piensas hacer?
- Vivir el momento, disfrutar el estar cerca de Harry hasta que se descubra la verdad.
- De acuerdo, no le diré nada a nadie para que sigas disfrutando el momento.
- ¿Lo dices en serio? –no esperó respuesta y se abalanzó a abrazarlo– Gracias hermanito, eres el mejor.
- Pero no quiero que sufras, Ginny, si Harry no te ama…
- Estoy consciente de eso, pero créeme que cuando estoy con Harry, soy la mujer más feliz del mundo.
Ron se fue a su trabajo en el mundo muggle sin ver a Harry. Inmediatamente la señora Bailey llamó a su jefe en cuanto salió Ron de la oficina, esa era la instrucción que le había dejado Harry. Cuando entró a su oficina, encontró a Ginny sentada en la silla frente a su escritorio.
- ¿Qué pasó? – se sentó en la silla donde momentos antes estaba Ron - ¿estuviste llorando? ¿te hizo algo? – se levantó molesto.
- No, cálmate – lo jaló del brazo para que se volviera a sentar – hablamos, nada más.
- ¿De qué?
- Le dije toda la verdad – Harry se recargo en la silla triste – sabe absolutamente todo, bueno con excepción que conozco a tus padres.
- Eso quiere decir que…sabe que tu y yo no somos novios – Ginny asintió y Harry sintió que el mundo se le venía abajo, ya no iba a ver más domingos con los Weasley – supongo que tus padres ahora también lo van a saber – le dijo triste.
- No, le hice entender que mi tía Muriel podría enojarse y quitarle la casa a mis padres. Está de acuerdo en que todo siga como hasta ahora – a Harry le brillaron los ojos, pero disimuló muy bien la sonrisa en su boca.
- ¿En serio?
- Sí.
- ¿Por qué lloraste?
- Me hice la que no soportaría que mis padres perdieran su casa y además que fuera una repudiada de la familia.
Se quedaron viéndose a los ojos, ambos recordando la noche que pasaron juntos. Harry tenía unas ganas inmensas de abrazarla, decirle que iba a estar con ella en las buenas y en las malas, pero sabía que no se iba a poder contener una vez que la tuviera en sus brazos, la besaría hasta cansarse.
- Debo irme a trabajar – se levantó Ginny – Dean encontró una casa de seguridad, al parecer tienen armas ilegales en esa casa, vamos a ir hoy.
- Ten mucho cuidado.
- No te preocupes, nos vemos mas tarde.
Cuando Ron llegó a su oficina muggle, tenía tantas cosas en la cabeza: la misión que tenía a su cargo; su hermana enamorada de Harry Potter, quien no nada más es el jefe de ambos sino el verdadero padre de su sobrina; su tía Muriel presionando a su familia y para colmo, vio a Hermione platicando con Víctor, así que ya no pudo más y su temperamento explotó.
- ¡HERMIONE!
Todos dieron un brinco y voltearon a ver a Hermione asustados. Víctor resopló molesto, a veces simplemente no aguantaba a su actual jefe.
Hermione caminó hacia la oficina de Ron y cerró la puerta. Discretamente hizo un hechizo muffliato para que nadie escuchara.
- No más secretos ¿eh?
- ¿De qué hablas?
- De mi sobrina – Hermione frunció el ceño – y de Harry Potter.
- ¿Cómo?
- No te hagas la tonta. Sabías perfectamente que Harry es el verdadero padre de Lily.
- Pues sí, pero yo no te lo iba a decir, ese secreto es de Ginny y solo le correspondía a ella decírtelo.
- Cuando te dije del parecido del color de ojos, me saliste con un rollo…
- Es verdad.
- Muy bien pudiste decirme que investigara más, sin decirme la verdad, pero no…
- Ginny es mi amiga.
- Creí que yo también era tu amigo.
- No iba a traicionar la confianza de Ginny.
- Puedes irte – le dijo siendo indiferente sentándose en su escritorio.
- Ron.
- Ya no te tengo confianza, Hermione, no sé que más me estés ocultando.
- Eres tan injusto – le dijo empezando a llorar – no entiendo cómo me fui… ¡Eres un maldito idiota, Ronald Weasley!
- Sí, claro, soy un idiota mientras que tu querido nuevo amigo, no espera, no es un amigo ¿verdad? Porque lo bien que se besan.
- Pues si fíjate, Víctor me besa y ¿sabes una cosa? ¡Me encanta!
- ¡Cállate!
- No, no me callo ¿quieres que sea sincera contigo, que no haya más secretos? Pues bien, me invito esta noche a su departamento – Ron estaba rojo de coraje – ¡Y me voy a acostar con él!
- ¡No te atrevas, Hermione!
- ¿Por qué no? Soy mujer y necesito un hombre de verdad, por lo mismo ¡Voy a ser suya!
Ron se levantó furioso y Hermione lo miró con miedo, los ojos de Ron estaban encendidos por el coraje.
- ¿Por qué me haces esto Hermione? –le dijo desesperado acercándose a ella – no ves que estoy sufriendo.
- ¿Sufriendo tú? No lo creo, lo único que haces es pasarla bien con cuanta mujer se te pase por el frente.
- ¡Acaso no te das cuenta que a la única mujer que quiero tener eres tú!
Ron la tomó fuertemente de la cintura empezándola a besar, la arrinconó en una esquina sin posibilidad de que se le escapara, pero Hermione no tenía ninguna intención de hacerlo. Al contrario, lo besaba desesperadamente despeinando el cabello pelirrojo.
- Hace tiempo que quería hacer eso – le decía Ron entre besos – No me importa tu amistad.
- A mí tampoco y también quería besarte hace mucho.
- A la basura nuestra amistad.
- Sí – susurró Hermione al sentir como Ron apretaba uno de sus senos – nuestra amistad puede irse al mismo carajo.
- Sí, ahí es donde debe de estar. Demonios, Hermione ¿Qué me hiciste?
- Nada, simplemente – le decía entre gemidos al sentir los besos de Ron en su cuello – dejaste de ser un idiota y te diste cuenta que no soy tu hermana.
Habían pasado dos días en los que Harry no había visto para nada a Ron. Sabía que tarde o temprano iba a suceder, pero Ron simplemente no se dignaba a pasar por el cuartel. No sabía si era él el que tenía que dar el primer paso, pero Ginny le aseguraba que todo lo dejara tal y como estaba.
Otra que no estaba segura de dar el primer paso era Hermione, le había pedido a Ron que era ella quien le quería dar la noticia a Ginny de su noviazgo, pero simplemente no había encontrado el momento adecuado. Ron se reía de ella al saber las verdaderas razones por las que tenía miedo decirle a Ginny.
- Es una Weasley – le dijo Ron abrazando a Hermione.
- Es una fiera al cuidar a alguno de sus hermanitos, sobre todo al consentido.
- Eres su mejor amiga, no creo que se moleste, además, me la debe por no decir nada de lo de Harry.
- Por eso mismo, te adora. No quiero que piense que la traicioné.
- Ella mejor que nadie sabe que enamorarse no está en los planes de uno.
- Pobre Ginny, mira que enamorarse justo de Harry Potter.
Llegó el viernes, Harry regresaba de una junta con el ministro, se sentó en su sillón y se recargó tallándose los ojos.
- Hace una semana – susurro viendo al techo – nuestra noche.
Tocaron a la puerta y sin darle permiso, Ron entró.
- Perdón, creí que no había nadie, no está la señora Bailey.
- No, salió – le dijo Harry acomodándose en su sillón.
- Te traje el reporte de la semana – le entrego un folder – encontramos tres casas de seguridad, dos de ellas tenían armas ilegales y en otra a una persona secuestrada. El ministro muggle está feliz, al parecer era una persona importante en la política a quien tenían secuestrado.
- ¿Hubo detenidos?
- Sí, Krum se encargó de ellos, ahora vamos a ir tras esa pista.
- Muy bien.
Ron asintió y caminó hacia la puerta, justo antes de abrirla se regresó para estar frente a Harry.
- No te partí la cara solo porque Ginny me dijo la verdad. Tu no tuviste la culpa, bueno, fuiste un idiota al firmar ese pacto de aurores y trabajar con Ginny, pero también debo reconocer que en cuanto supiste que estaba embarazada la cuidaste… y ahora cuidas a mi sobrina. Por Ginny – lo apuntó con el dedo - óyelo bien Potter, únicamente por mi hermana voy a callarme y te juró por lo más sagrado, te juro por mi sobrina, que si le haces daño a Ginny…
- Me rompes la cara sin importar tu puesto, lo sé. Ron, yo jamás le haría daño a Ginny, me dio una hija, me dio lo más importante que he tenido en toda mi vida. No tienes una idea de lo que significan Lily y Ginny para mí. Me sacaron de la soledad, me han hecho vivir.
- No te entiendo, Harry, tienes tantas cosas. En la fiesta de Bulgaria me di cuenta que podrías tener lo que tu quisieras con solo tronar los dedos.
- Tú estuviste en esa fiesta ¿Qué prefieres, jugar quidditch en casa de tus padres o estar platicando con señores que te doblan la edad? – Ron bajó la guardia mirando hacia abajo – tengo tu edad, Ron, me interesan las mismas cosas que tu, cosas que en muchos años me fueron negadas porque había sido el elegido para matar a un enfermo con aires de grandeza – Ron volteó a verlo – no pretendo tu lástima, sino que entiendas que solo soy un hombre común y corriente.
- Ahora entiendo a Ginny.
- ¿Por qué?
- Por nada. Nos vemos el domingo, prepárate porque ahora si les vamos a ganar, Charlie se compró una escoba nueva.
/
Ginny trabajaba con unas fotografías y unos expedientes de los narcotraficantes más buscados. Por más que le daban vuelta, no podía encontrar al que suponían era el líder de tráfico de armas y drogas entre Inglaterra y Bulgaria. Ya habían podido capturar a muchos, pero sabía que a la cabeza principal aún ni le conocían el rastro.
Se sentía frustrada. Primero, porque Harry se comportaba como si no hubiera pasado absolutamente nada aquel viernes por la noche. En realidad, ese había sido el acuerdo entre los dos, pero cada vez que lo veía, su mente viajaba a su habitación y sobre todo a sus brazos; segundo, porque para su mala suerte, Harry tuvo que viajar a Holanda sabrá Merlín para que, y no lo iba a ver hasta el fin de semana; y para terminar, no sabía qué demonios le pasaba a Hermione, se comportaba algo extraña últimamente.
Entraron Dean y Víctor algo apresurados. Tenían que "entrevistar" a unos maleantes que habían sido detenidos por vender drogas frente a una escuela.
- Hola, Gin – saludó Dean con una sonrisa.
- Hola, Dean…Víctor.
- Hola – le contestó Víctor muy seco, Ginny volteó a ver a Dean con el ceño fruncido.
- No está… digamos, muy contento.
- Te espero en la sala de interrogatorios – le dijo Víctor a Dean saliendo de la oficina donde se encontraba Ginny.
- ¿Qué pasó?
- Se le olvidó su varita – Ginny empezó a reírse.
- El amor por Hermione lo tiene así.
- Sí, pobre, no tomó muy bien que Hermione prefiriera a Ron.
- ¿Cómo? – se extraño Ginny.
- Eso, cuando Hermione le dijo a Víctor que ya no iba a salir con él porque estaba enamorada de Ron.
- ¿Hermione está enamorada de Ron? – preguntó Ginny asombrada. – ¿de mi hermano?
- Por favor, Gin, todo el mundo lo sabe.
- ¿Saber qué?
- Que Ron y Hermione están saliendo…que son novios.
Ginny se quedó con la boca abierta sin poder creer lo que estaba escuchando. De pronto, vio venir a Hermione cargando una gran pila de expedientes, los dejó caer sobre el escritorio donde estaba Ginny y se acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja.
- Son tantos – comentó dando un suspiro.
- Bueno – Dean volteó a ver a Ginny, la conocía muy bien y sabía que lo que acababa de decir era algo nuevo para ella – las dejo para que platiquen.
- ¿Qué le pasa a Dean? – preguntó Hermione, pero Ginny aún seguía con la misma expresión de asombro - ¿Ginny?
- ¿Qué le pasa a Dean? ¿qué te pasa a ti? ¿Cuándo tenias pensado decírmelo?
- ¿Qué cosa?
- ¡Lo tuyo con mi hermano! – se levantó Ginny caminando directo hacia ella.
- Ginny, te juro que yo…yo quería decírtelo pero…
- ¿Pero qué? ¿Por qué me tengo que enterar por otras personas que mi mejor amiga tiene novio? y que de pura casualidad, ese novio, es mi hermano.
- No quería que pensaras que te estoy traicionando.
- ¿Qué?
- Tú me dijiste que ibas a odiar a la mujer que saliera con Ron. Que nadie se lo merecía. Y ahora, que es el único hermano que te está apoyando con lo tuyo con Harry, pensé que…pues que…
- Iba a estar más celosa que nunca, que no iba a permitir que ninguna mujer se le acercara a mi hermano.
- Sí.
- Hermione, tu eres mi mejor amiga ¿Quién mejor que tú para mi hermano?
- Pero tú sabes que yo salía con un chico y con otro. Siempre me regañabas porque no me daba mi lugar con los hombres.
- Sí, pero también te dije que quería que fueras feliz y que encontraras a un buen hombre.
- ¿No estás enojada conmigo? No quiero que pienses que te he traicionado.
- Estoy enojada porque no me lo dijeron ustedes.
- Quería ser yo la que te lo dijera, pero… pero no quería perder tu amistad.
- ¡Tonta! – Ginny la abrazó – me da gusto que seas correspondida. Sé que Ron no te hará daño como aquellos novios que tuviste.
- Ni me los recuerdes. Amo a Ron, Ginny, realmente lo amo. Y hace mucho que quería decírtelo pero no sabía cómo.
- ¿Y él?
- En un principio moría por saber que él me veía como su hermana, cuando me decía que era su mejor amiga, pero ahora estoy segura que también me corresponde.
- Hablaré con él. Lo amenazaré si te hace daño, los Weasley somos especialistas en eso.
- Ginny, perdóname, te juro que quería decirte.
- Debiste hacerlo, esas cosas no me las puedes ocultar soy tu mejor amiga. Ahora mejor cuéntame todos los detalles y como se hicieron novios.
/
El cumpleaños de la pequeña Lily. Su primer añito. Por la situación en la que estaban sus padres, tendría dos fiestas de cumpleaños: con los Weasley y con los Potter.
Con los Potter, los cuatro adultos (Lily, James, Sirius y Remus) le organizaron un pequeño festejo invitando a sus amigos más cercanos. Pero eso sí, la llenaron de regalos. Eran tantos, que Ginny tuvo que dejar algunos en casa de los Potter, porque en su pequeña casa, ya no cabían.
El otro festejo fue en la Madriguera. Harry llevó a pasear a su hija en escoba por primera vez. El cabello pelirrojo de la pequeña volaba por los aires al mismo tiempo que una risa cantarina la acompañaba. Ginny los veía desde el jardín. Le encantaba ver a su hija con Harry.
James y Sirius ayudaba a su nieta a dar sus primero pasos. Se arrastraban en el piso jugueteando con la pequeña.
- Vamos, Lily, eres una Potter, ven con el abuelo – le decía James mientras Sirius la sujetaba de los brazos.
La pequeña pelirroja caminaba en dirección a su abuelo con una sonrisa radiante, pero sin ser soltada por Sirius.
- Ya me canse.
- Por Dios, Sirius, no aguantas nada.
- He estado agachado casi toda la tarde, jamás lo había hecho.
- Lily tiene que empezar a caminar sola, tenemos que ayudarla.
- Tu solo la llamas y yo soy él que la tengo que sujetar.
- Está bien, cambiemos.
Sirius se sentó en el piso con un oso de peluche y James la sujeto de los brazos.
- Sirius, llámala.
- Ven, pequeña pelirroja cachetona.
La pequeña Lily no se movió, solo veía a Sirius directamente como analizando el cambio de panorama. Ya no estaba su abuelo frente a ella para recibirla con un fuerte abrazo.
- No te quiere.
- Claro que me quiere – se quejó Sirius.
- No te quiere, no se mueve, ni siquiera sonríe como conmigo.
- Vamos, Lily, ven con Sirius – la llamaba Sirius, pero la pequeña no se movía.
- No te quiere – se burlaba James – solo me quiere a mí ¿y sabes por qué? Porque yo soy su abuelo.
- Siempre me lo tienes que echar en cara.
- Lily es mi nieta, y me adora. Su primera palabra será abuelo James.
- Esas son dos palabras, idiota.
- No digas malas palabras frente a mi nieta.
- Además, su primera palabra fue mamá y la segunda papá.
- Bueno, la siguiente será abuelo James.
- Apenas tiene un año, no puede decir todo eso.
- ¿Cuándo será el día en que no peleen por Lily? – llegó Lily a la sala con los brazos en la cintura.
- Lily no quiere a Sirius – dijo James con media sonrisa.
- Si me quiere.
- Ven cariño, ven con abuela – la llamaba Lily, enseguida la pequeña Lily sonrió y camino directo hacia su abuela.
- Te lo dije – se burló más James.
- Di abue, cariño – le decía Lily a su nieta – yo soy tu abue.
- Yo soy abuelo James.
- James, no puede decir todo eso.
- Bueno…tata, soy tata, di tata.
Sirius se cruzo de brazos al ver la escena de ese par con su nieta. Él adoraba a la pequeña Lily, la sentía como su propia nieta, pero tenía que ser realista, no lo era.
- Vamos cariño, di tata – le insistía James.
- ¡Irius! – gritó la pequeña Lily.
Todos se quedaron sorprendidos. Tanto Lily como James, voltearon a ver a Sirius que se había quedado inmóvil aun en el piso.
- ¡Irius! – ahora la pequeña Lily lo señalaba con su dedito.
- Dijo Sirius – se levanto rápidamente Sirius - ¿la escucharon?
- Irius – volvió a decir la pequeña Lily inclinándose para que la cargara.
- Claro, ahora lo entiendo – decía Sirius emocionado recibiéndola en sus brazos – ella está acostumbrada a que la cargue y como vio que me senté en el piso, se extraño, si era eso ¿Quién soy, pelirroja?
- Irius.
- Si – Sirius la cargó dándole vueltas haciendo que la pequeña riera emocionada – les gané, serán muy sus abuelos pero primero dijo mi nombre – los Potter rodaron los ojos – la primera palabra fue mamá, la segunda papá ¿y cuál fue la tercera? Ah sí, mi nombre, no el de ustedes, no, el mío ¿Quién soy, preciosa?
- Irius.
- ¿Y ellos? – Sirius señalo a los Potter y la pequeña Lily sonrió emocionada pero sin decir nada – no sabe – se burló Sirius.
- Ay bueno ya, le voy a dar de comer – le dijo Lily quitándosela de los brazos.
Harry sostenía en su mano un sobre con una invitación. Otro aniversario más de la derrota de Voldemort. Como quería olvidar ese día y todos se empeñaban en recordárselo una y otra vez. Era por eso que había decidido irse a vivir a Estados Unidos, pero aun así, ahí también festejaban el día de la victoria, como solían llamarlo. Sonrió recordando aquel día. Ginny había sido su pareja, y la había utilizado para poder deshacerse de varios compromisos.
Pero ahora estaba en Londres, en el lugar en donde todo se había llevado a cabo, y en donde muchos habían sufrido en carne propia las maldades de Voldemort. Kingsley le había dicho que iba a ser una ceremonia muy especial y que le tenía una sorpresa. Hasta había convencido a sus padres, a Sirius y a Remus para que también asistieran. Iban a estar presentes todos sus maestros y personas que estuvieron directamente relacionadas con él para ayudarlo en la derrota de Voldemort.
- Hola ¿puedo pasar? – le dijo Ginny en la puerta de su oficina.
- Sí, claro ¿Qué haces aquí en el cuartel?
- Vine por unos mapas.
- Me los hubieras pedido y te los hubiera llevado. Ya es tarde.
- Lo sé. Lily está en casa de tus padres. Mamá tenía que hacer unas compras, así que salí temprano por Lily y la llevé a casa de tus padres y regrese a trabajar.
- Te hubieras tomado el resto del día.
- Te recuerdo que ahora mi jefe es mi hermanito – Harry sonrió.
- Cierto.
- ¿Te vas a quedar otro rato?
- No, me voy contigo – le dijo guardando la invitación en un cajón.
- ¿Qué es eso?
- Van a hacer una ceremonia especial por la derrota de Voldemort – Ginny suspiro, sabía lo que eso significaba para Harry – ahora resulta que me tienen una sorpresa. Con que no me digan que en realidad no maté a Voldemort, todo está bien.
- No lo digas ni en broma.
- Vámonos.
Llego el día de la ceremonia. Era un evento importante, así que iba a ser televisado en vivo. Ginny había decidido quedarse un poco más de tiempo en la madriguera. Como Harry no iba a llegar en toda la noche como acostumbraba para dormir a su hija, no tenía caso que estuvieran las dos solas.
Molly y Arthur veían el televisor en la sala mientras la pequeña Lily jugueteaba en la alfombra. Ginny preparaba unos aperitivos para sentarse junto a sus padres y ver el tan esperado festejo de la victoria.
Llegaban personas importantes como Albus Dumbledore, el ministro, profesores de Hogwarts, todos los miembros del Wizengamont, ministros de otros países, etc. Cada uno era entrevistado antes de entrar a la ceremonia.
Llego el turno de Harry. Ginny se asomó por la puerta de la cocina. Suspiró al verlo vestido con ese traje de gala, se veía realmente atractivo ¿Cómo había sido tan tonta? En Estados Unidos lo había tenido para ella sola en esta fecha y simplemente no le importaba, o más bien, no lo conocía del todo.
La reportera le hacía algunas preguntas a Harry, quien contestaba muy educadamente a cada una de ellas.
- ¡Papá! – gritó Lily al verlo en el televisor.
- Es increíble lo mucho que quiere Lily a Harry, tanto para llamarlo papá – dijo Molly sonriendo mientras tejía un suéter para su nieta con una L en medio.
- Siempre está con ella, además Harry le insiste que lo llame así – dijo Ginny sirviendo unos aperitivos en la mesa y regresando a la cocina.
- ¡Papá! – volvió a gritar Lily aun sentada en la alfombra.
Después de entrevistar a varias personalidades, la reportera se dirigió a Sirius, quien vestía elegantemente un traje con corbata.
- Señor Black – le decía la reportera – usted siempre estuvo en todo momento con la familia Potter…
- ¡Irius! – gritó Lily apuntando al televisor.
- ¿Cómo, mi cielo? – le pregunto Molly - ¿quieres algo?
- Irius.
Tanto Arthur como Molly voltearon hacia el televisor sin entender bien que quería su nieta.
- No, cariño, tu papá ya no está más en el televisor.
- Irius – insistía la pequeña.
- ¿Qué es Irius? – se extraño Arthur, cuando de pronto, al pie de la pantalla aparecía el nombre de Sirius Black.
- Irius.
- ¿Cómo sabia que se llamaba Sirius? – pregunto asombrado Arthur.
Segundos después, James Potter fue enfocado en la cámara. La pequeña Lily de inmediato sonrió emocionada y dando pasitos torpes se fue directo al televisor.
- Tata, Tata, Tata.
- ¿Qué pasa? – llegó Ginny.
Lily brincaba emocionada viendo la entrevista que le hacían a James Potter. La cámara abrió su toma y Lily Potter se acercaba a James para también ser entrevistada. La pequeña brincaba mas emocionada y se acercaba al televisor como para querer abrazarlos.
- Es como si conociera a los padres de Harry – dijo Arthur.
- Seguramente Harry les mostró alguna foto de ellos – les dijo Ginny cargando a su hija y llevándosela a la cocina.
- Tata – empezó a llorar Lily al alejarse del televisor donde los Potter eran entrevistados.
Ginny ya no estuvo mucho tiempo en casa de sus padres, no quería que le hicieran preguntas acerca de la extraña actitud de su hija para con los padres de Harry. Así que como Lily no había dejado de llorar desde que había sido separada de sus abuelos del televisor, aprovecho esa excusa para irse a su casa.
Ya no vio mas la ceremonia, prefirió leerle un cuento a su hija para después acostarla en su habitación para que se durmiera.
No podía dormir, estaba preocupada. Lily cada día estaba más despierta, mas lista. Su vocabulario iba extenderse, y eso significaba que la verdad se descubriría muy pronto. Decir la verdad, eso no era más que terminar con el supuesto noviazgo entre ella y Harry.
Vio su reloj, era más de media noche, seguramente la ceremonia ya habría terminado. Se acomodó en su cama para tratar de dormir, pero un pequeño golpe en la ventana la hizo levantarse de inmediato tomando su varita.
Se asomó y vio que era Harry. Bajó de inmediato y abrió la puerta sorprendida.
- Harry ¿Qué haces aquí?
- No quise timbrar para no despertar a Lily y tampoco quise abrir con mis llaves por temor a asustarte.
- Está bien, pero ¿Qué haces aquí? Pensé que seguirías un poco más en la ceremonia – le dijo haciéndose a un lado para dejar pasar a Harry.
- No, de hecho, en cuanto terminó me vine para acá. Llevo como veinte minutos aquí afuera. No quería molestarte.
- Tu mamá me llamó preguntándome por ti ¿Qué pasó? ¿Estás bien?
Harry se recargó en la pared viendo hacia el techo. Ginny lo conocía muy bien, sabía que esto de las fiestas de la victoria lo ponían mal. Se acercó a él y le acarició el cabello.
- Si no quieres hablar, lo entiendo.
- No, quiero hacerlo – volteo a verla - ¿sabes cuál era la sorpresa que me tenían? – Ginny negó con la cabeza – una estatua – sonrió con ironía – una estatua mía en el ministerio.
- ¿Cómo? – pregunto asombrada Ginny.
- A un lado de la fuente ¿puedes creerlo? Voy a trabajar todos los malditos días al ministerio tratando de ser un trabajador mas y ahora resulta que antes de tomar el elevador, voy a tener que ver mi propia imagen – dijo molesto.
- ¿Qué hiciste?
- ¿Qué podía hacer? Todos aplaudían gustosos. Demonios ¿Por qué simplemente no se olvidan de todo lo que paso? Yo intento hacerlo todos los días.
- No te angusties.
- Ginny, quiero olvidar, pero si todos los días voy a ver mi estatua recordándome lo que tuve que pasar por más de la mitad de mi vida…- bufó molesto.
- Cálmate ¿quieres que te prepare algo de comer?
- No, gracias. De solo ver como todos comían tan contentos se me quito el hambre.
- ¿Quieres ver a Lily? – Harry asintió. Ginny le tomó la mano y juntos subieron a la habitación de su hija quien dormía tranquilamente en su cuna.
- Ginny – dijo Harry en un susurro para no despertar a su hija - ¿cómo crees que vaya a reaccionar Lily cuando vea esa estúpida estatua la primera vez que vaya al ministerio?
- Eso nos corresponde a nosotros explicarle.
- Yo solo quiero ser su papá. No quiero que me vea como el hombre que mató a un maldito enfermo.
- Sshh, la vas a despertar – le dijo Ginny al ver como se movía la pequeña – vamos a afuera.
Salieron de la habitación de Lily y Ginny cerró la puerta. Volteó a ver a Harry que de nuevo se había recargado en la pared. Lo notaba cansado, molesto, confundido.
- Trata de tomarlo de la mejor manera.
- No le veo cual sea.
Ginny se quedó observándolo, se veía más guapo que en televisión. Su traje de gala lo hacía verse sumamente atractivo.
- ¿De veras no quieres algo de comer?
- No – se le quedó viendo directamente.
- ¿De tomar?
Harry negó con la cabeza pero con una mirada penetrante. Ginny le sostuvo la mirada. Así estuvieron sin decirse absolutamente nada. Después de unos minutos, Ginny habló:
- ¿Quieres quedarte?
- Si.
Ginny sintió un vuelco en el corazón. No sabía si Harry quería quedarse para estar junto a su hija y así sentirse un poco mejor, así que para aclarar la duda:
- Te puedo preparar una cama a un lado de la cuna de Lily – le sugirió Ginny.
- No – le contesto Harry decidido, aun con la misma mirada penetrante.
- ¿Quieres…quieres quedarte…en mi habitación?
- Si.
Harry se acercó a ella y la atrajo hacia él besándola apasionadamente. Ginny correspondió el beso igual de intenso como él. Harry poco a poco la fue llevando a la habitación sin dejarla de besar. Justo antes de cerrar la puerta tras de él, le susurro al oído:
- Ginny, te necesito.
Bueno como cada viernes (aunque hoy un poquito mas tarde de lo que acostumbraba hacerlo) aqui estoy. Cada vez se me dificulta mas actualizar en la fecha indicada y ahora mas porque ya empiezo a dar clases el martes. Una nueva experiencia para mi. Aun asi, he estado escribiendo este fic poco a poco y con la ayuda de Asuka, cada vez que me atoro ella me da una patada para que avance. Mil gracias.
Como ven, Harry ya cayó! Bueno, desde hacia tiempo, pero ya lo reconoció y lo hizo frente a Ginny. También Ron y Hermione ya se decidieron a estar juntos. La pequeña Lily, recuerden que desde el vientre era muy lista!
Gracias por todos sus reviews y sus comentarios en facebook, de veras que animan muchisimo para continuar.
Saludos!
