26 de diciembre, un día casi normal, exceptuando por el lugar donde comenzaron aquel día.
Una clínica, específicamente un laboratorio
Aquel pequeño tenía el puchero en el rostro con sus ojitos aguados mientras se sobaba la parte interior del brazo donde tenía una pequeña gasa. Todos miraban al pequeño con una nerviosa expresión, jamás se imaginaron aquella situación.
No le temía a estar solo
No le temía a los brabucones
No les temía a las arañas ni a cualquier animal
No le temía al ingles, solo lo odiaba
No le temía ni siquiera a la intimidante mirada que a veces el Uchiha colocaba
¿Pero quién lo diría?
Si había algo a lo que ese niño le temía…
- no quiero otra aguja dentro de mi cuerpo en mi vida –pidió el pequeño sobándose más rápido su brazo mientras lloraba estilo anime, todos le miraban nervioso a ese pequeño por el verdadero drama que hacia-
A las agujas
¡Es más!
Cuando vio la aguja se escandalizo, quiso salir corriendo, ni siquiera las burlas del pequeño Uzumaki lograron sacarle el orgullo de hacerse el valeroso y soportar la inyección en su brazo.
"¡Vete a la mierda Minato! ¡No adentraran esa aguja en mi cuerpecito!"
Esa fue su respuesta, habiéndole desencajado a todos la mandíbula por la poca importancia que le asigno a su orgullo de chico frio y valeroso v/s una simple agujita.
- tranquilo hijo, ya se te va a pasar, es solo una agujita –comento la pelirrosa intentando tranquilizar al pequeño de su terror y fobia a las agujas, nunca entendió de donde la saco y ahora estaba segura que no le gustaría averiguarlo-
- la cual me saca sangre y puede matarme desangrado o trasmitirme enfermedades de las que ni el nombre sé –aseguro pálido el pequeño sin querer moverse mucho por miedo al "desangramiento"-
- al parecer no solo heredo mi genética…-pensó el azabache con un tic nervioso en la ceja-
- ¡Te meterás esa cosa por el culo antes de que yo acepte que me inyecten con esa monstruosidad! –se quejo la pelirroja ya sin sus lentes, se le habían caído en el pasillo por donde transportaron antes la camilla, pero aun así grito que no quería esa aguja-
- lo lamento señora Uchiha, pero la epidural es necesaria para que sienta menos dolor por las contracciones –explico una de las enfermeras quien tenía la aguja en la mano, pero no podía inyectar a la mujer porque esta se ponía como loca, el estrés del parto y a aguja hacían desastres con ella-
- ¡No me inyectaran médicos cabrones! ¡¿Me escucharon? –volvió a reclamar la pelirroja quien gritaba de dolor en aquel momento, seguro odiaría después a su hijo y al azabache por hacerla pasar por aquello-
- tenía que heredar el miedo y fobia a las agujas como Karin…-termino de pensar el Uchiha recordando aquella caótica ocasión en que su ex esposa tuvo parto normal sin anestesia y con mucho dolor por no permitir que la inyectaran con anestesia-
- se supone que los exámenes de ADN se pueden hacer con saliva, cabello o uñas, ¿Por qué tenía que ser sangre? –pregunto con el mismo puchero el pequeño pelirrojo mirando al azabache quien sonrió nervioso recordando que aquella faceta del pequeño él ya sabía de donde la había sacado, para su suerte la costumbre hizo que desarrollara el dulce carácter de su madre pelirrosa y su bipolaridad era por a veces mostrar su genética, bueno, eso pensaba en teoría, aun no estaban seguros que realmente fueran padre e hijo-
Pero lo eran
Él no necesitaba más pruebas de lo obvio
- con la sangre es más rápido y más exacto –explico el azabache quien vio como el pequeño se tambaleo un momento tomándose la cabeza- ¿no crees que exageras? –Pregunto en un suspiro, pero tanto él como la pelirrosa se alarmaron cuando el pequeño no se defendía y parecía estar mas pálido de lo normal- ¿Satoshi?
- ¿te sientes bien? –Pregunto la pelirrosa sobando la espalda del pequeño-
- tengo… ganas de vomitar… y no sé que si ni desayuno tome –menciono el pequeño, en la voz se notaba que no mentía, de verdad estaba mareado-
- papi… no quiero agujas –pidió con un puchero el rubio Uzumaki haciendo asentir al resto de los niños dándole la absoluta razón y a los adultos dejarles con una inmensa gota en la cabeza-
- lo siento hijo, pero es parte de la vida, a mi también me han inyectado y si que duelen horrores, sobre todo cuando… –comento el rubio Uzumaki haciendo que tres golpes aparecieran en su cabeza de la nada antes de que siquiera pudiera terminar de hablar, quedando en el suelo con ojos de espiral y todas las mujeres y niños con una gota en la cabeza-
- idiota, así los niños más miedo le tendrán a las agujas, ya están asustados para que los asustes mas –reclamo el Hyuuga quien noto de inmediato como sus pequeños niños habían temblado ligeramente apegándose entre sí de miedo-
- ya estaban asustados por ver a Satoshi mareado y tu causas más problemas –Shikamaru también había entrado al golpe en conjunto para el rubio por el hecho de que también vio a sus pequeños con miedo, nada disimulado por parte de su hija quien había abrazado a su madre con todas sus fuerzas y el pequeño se mantenía tranquilo pero sudaba frio por lo antes dicho-
- deja el maldito drama para otra ocasión, incluso a tus propios hijos estas asustando –la ultima queja fue del azabache, los pequeños rubios se habían abrazado con terror cuando Naruto había dicho que dolía y estaban temblando, tampoco le hacía bien al pequeño pelirrojo quien ya estaba muy sugestionado con las agujas, sabía perfectamente de donde saco aquello-
- te debes sentir mal donde te sacaron sangre y no comiste nada al desayuno, deberías comer algo de azúcar –menciono la pelirrosa llamando la atención de todos, es más, incluso se asombraron que el pequeño se sentía tan mal que ni atención le había prestado al rubio ni a ninguno de los adultos-
- no me gusta el dulce –reprocho el pequeño con un puchero, ahora la gota del azabache fue reemplazada por una más grande, esa faceta se la había sacado a él, era gracioso ver y notar apenas ahora que ese niño la verdad si se parecía a ellos en biología-
Para su suerte… más a él
Y claro, agradeciendo que la actitud dulce que había adquirido al cuidado de la pelirrosa, la responsabilidad, los pucheros, toda su actitud de niño dulce la adquirió de aquella pelirrosa quien le crio y jamás dejo solo, eso solo le hacía admirar y querer aun mas a aquella mujer.
No cualquiera se habría hecho cargo de un niño que ni siquiera era suyo, lo admitía, y aquella mujer de corazón dulce lo había hecho desinteresadamente, por amor y apego a ese pequeño, siempre supo que era lo que más quería y ahora creía entender el porqué, a ellos no les unía el lazo de sangre, les unía un lazo aun mas fuerte
Lazo de amor
Suspiro divertido al ver el puchero del pequeño dirigido a su madre cuando le dijo que comiera azúcar, era verdad, a ese niño no le gustaba el dulce, ni a él tampoco, algo ventajoso para el mismo. Se acerco sacando algo de su bolsillo y estirándoselo al pequeño quien enseguida sonrió con ojitos de estrella, abrió el paquete de aquello y comenzó a comerlo feliz de la vida, como de costumbre.
- gracias Sasuke –sonrió nerviosa la pelirrosa mirando al azabache y luego dirigiendo su mirada al pequeño con ojitos entrecerrados- te he dicho que no comas tan rápido –le regaño al ver que el niño ya llevaba en dos mordiscos la mitad de la barra de chocolate-
- lo siento, pero tenía hambre y me encanta el chocolate –confeso el pequeño haciendo a todos mirarle dudoso, por la contradictoria frase-
- p-pero dijiste que… no te gustaba el azúcar –afirmo la pequeña ojiperla ya que si era su hermano quien hablaba sabia que le cortaría el buen ánimo a su amiguito pelirrojo, aunque eso no evitaba que lo dijera con nerviosismo, jugando con sus dedos y con las mejillas sonrojadas de nerviosismo-
- es chocolate amargo –respondió el pequeño quien volvió a comer aquella barra, más despacio como su madre le dijo, y con todo el gusto del mundo entero y completo olvidándose del anterior malestar de su cuerpecito-
- puesel hecho de que tenga el mismo gusto que Sasuke y se le parezca en actitud no hace tan descabellada la idea de que sean consanguíneos –pensaron varios a la vez, tal vez en diferentes palabras, pero realmente ambos, Sasuke y Satoshi, eran como padre e hijo si se les miraba bien, aunque varios aun tenían sus dudas sobre aquello-
¿Cuál era la probabilidad de que precisamente ese niño, por mucho que se pareciera, fuera el hijo del Uchiha?
Aquel primogénito por el que estuvo en busca por casi 10 años
¿Ahora de la nada aparecía?, ¿Así nada más?
Era bastante improbable e impreciso
Destino muchas veces juega sucio
Las dudas pronto se aclararían, solo era cuestión de unas horas, las cuales se transformaron en minutos que el reloj hacia avanzar rápido y lentamente para unos o para otros, hasta que finalmente se volvieron segundos…
Los mas eternos…
- Sasuke Uchiha –llamo un funcionario del laboratorio de aquella clínica quien salió con un sobre en la mano delatando que allí se encontraba el contenido del examen-
El ambiente se tenso, el azabache recibió aquel sobre con las manos temblorosas y el sudor frio se hizo presente una vez el funcionario le entrego el sobre y se devolvió a su trabajo dejándoles allí parados y expectantes a todos. Cerró los ojos con nerviosismo, sudaba aun mas, por fin el miedo le invadió.
¿Qué sucedía si estaba equivocado?
Esa luz que estaba tan fuerte, tan latente en ese momento se apagaría completamente, ahora si ya no le quedaría esperanza alguna. Todos esos sueños que siempre tuvo con encontrar a su pequeño, todo lo que alguna vez planeo y quiso hacer cuando le encontrara, todo aquello que quería decirle a su hijo, todo aquello estaba por hacerse realidad.
O podría ser lo contrario
Lo admitía, sentía miedo
De perder todo nuevamente, toda esa felicidad que se acumulo en su pecho cuando afirmo que Satoshi era su pequeño primogénito, esa felicidad que por 10 años se negó sentir y que en un solo instante se agolpo en su garganta queriendo decir solo aquella palabra.
Hijo
A pesar de que todos le miraban impaciente, nadie quería apresurar al Uchiha, ese era un momento sumamente tenso para él, incluso podían llegar a comprender su nerviosismo, sentían y podían apreciar casi visualmente como se le retorcía el estomago, como su mente procesaba imágenes y pensamientos entrelazados y sin sentido alguno a la vez, como su corazón palpitaba más fuerte y su circulación sanguínea aumentaba la velocidad haciéndole transpirar, el tan solo hecho de ver sus manos temblar ya era impresionante y el innegable símbolo que sufría y era feliz en ese mismo momento.
Los ojitos negros también sentían lo mismo
Nerviosismo
Miedo
Felicidad
Quizá, al fin podría decir quién era, finalmente sabría su origen. Por mucho siempre pensó que le habían abandonado por ser estorboso, una carga, sintió envidia cuando Sasuke le menciono que buscaba con desespero a su hijo pensando en lo afortunado que ese chico era y lo desdichado que él era al haber sido abandonado, que era injusto, y prácticamente odiando a los que seguramente eran sus padres.
¿Y ahora?
El solo pensar que ese azabache podría ser su verdadero padre, que él era su progenitor y el mismo era su primogénito le hizo llorar tan solo de felicidad, con la mas de las sinceras inocencias, felicidad, eso sintió cuando escucho de la boca del Uchiha llamarle "Yusuke" como sabia que se llamaba el hijo de este.
Tenía miedo, sino lo era, realmente se sentiría pésimo por haberle dado esa esperanza y arrebatársela al azabache, pero era sincero, ¿Cuál era la posibilidad de que lo fuera?, sabía que no muchas, sabía que todos pensaban lo mismo, incluso el azabache y aun así afirmo algo que era prácticamente descabellado
A la mierda las dudas
No, el no sentiría mas miedos, si era o no su hijo biológico no cambiaría nada, era un niño, era inseguro, pero era su momento de madurar, nadie le quitaría ese momento de felicidad, nadie le arrancaría el tan solo por un momento poder soñar.
Nadie le arrancaría el deseo de poder decirle a ese hombre "papá"
Se paró de su asiento tomando el brazo del azabache, todos le miraron con duda, su rostro serio no expresaba nada, nada de lo que en realidad quería decir. Sonrió, de la forma más cálida que pudo, incluso sus ojos brillaron al hacerlo, con esa sinceridad que al Uchiha siempre asombraba y que por primera vez asombraba a los demás por ver el rostro de ese pequeño travieso con complejo de adulto, como el de un inocente pequeño.
- pase lo que pase, digan lo que digan, y sea lo que sea que este escrito allí en ese papel, al igual que Sakura, tu Sasuke, seguirás siendo mi papá tanto como ella mi mamá –sonrió el pequeño soltando el brazo del Uchiha dando a entender que podía seguir con la labor de abrir aquel sobre para ver los resultados del ADN-
Extraña mezcla, palabras tan sinceras e inocentes pero a la vez tan maduras y bien pensadas, no entendían como pensaba ese pequeño y sin embargo podían leer cada uno de sus deseos a través de sus ojos, en aquel momento su mente era un libro abierto para todos y a la vez expresaban la nada, el mas cálido de los vacios que jamás pudieron observar en alguna ocasión.
Confianza, eso era todo lo que él pequeño quería decir
Confía en destino y destino te confiara la respuesta
Asintió al momento de abrir el papel. Un tic nervioso apareció en su cara dejando a todos realmente nerviosos por el gesto del Uchiha. Salían y salían palabras que no entendía y algunas que ni en sus años de universidad vio.
¡Malditos tecnicismos médicos!
Buscaba y buscaba entre las líneas palabras comprensibles para su mortal y básico vocabulario experto en finanzas, en ese momento de verdad habría deseado que alguno de los presentes fuera un medico y le explicara que mierda decía en ese papel.
Llega hasta el final
¡Por fin palabras entendibles para él!
Sus ojos se abrieron de par en par, quedo estático, el tic-tac del reloj se hacía largo y perpetuo en el tan solo instante de leer aquellas simples palabras, que no eran tan simples pero que entendía tan bien.
Prueba de ADN: positiva
Compatibilidad de parentesco: 99,9%
- ¡Habla de una vez maldito teme! ¡Me tienes los nervios de punta como jamás lo habías logrado! –grito el rubio tirándose el cabello de la desesperación de no ver hablar al azabache y quedarse allí quieto en estado de shock frente a todos-
Subió su mirada mirando a todos mientras una leve sonrisa de medio lado apareció en su rostro. Y nuevamente lo que nadie podía acostumbrar a ver apareció, de los ojos del Uchiha, los cuales brillaban de emoción, volvieron a salir dos pequeñas gotas aisladas las cuales se hacían más frecuentes, tanto que incluso tuvo que torcer la mueca de sonrisa para no sollozas de emoción.
- positivo –fue lo único que pudo pronunciar Sasuke con lo apretada que tenia la garganta, tan solo un segundo después el mismo rubio Uzumaki se lanzo a quitarle el papel y comenzar a leerlo de forma temblorosa-
- compatibles… un 99,9% -afirmo luego el Uzumaki mientras todos dirigían la vista al pequeño pelirrojo quien había quedado en estado de shock por la palabra soltada por el Uchiha y luego las dichas por el Uzumaki- Satoshi de verdad… de verdad es Yusuke, Satoshi es tu hijo
Miraban al pequeño quien no reaccionaba, de hecho, estaba tan quieto que parecía estar en transe. Tras él se agacho aquella pelirrosa quien tenía lágrimas en los ojos igual que ellos, pero sonreía de la forma más cálida que podía, siempre comprensiva con ese pequeño
Siempre su madre
- ¿no tienes algo que decirle a tu padre? –pregunto feliz la pelirrosa mirando al pequeño quien aun no atinaba a reaccionar-
Padre
Sin duda aquella fue la palabra que lo despertó de entre sus pensamientos. Vio como frente a él se agachaba el Uchiha mirándole divertido, al parecer aunque ese niño fue quien le dio confianza, solo estaba preparado para lo peor y no se preparo mentalmente para recibir aquella noticia.
- Satoshi –le llamo Sasuke colocando una de sus manos en la cabeza del niño haciendo que le mirara directamente a los ojos-
- ¿papá?... entonces… ¿de verdad eres mi padre?, ¿mi papá? –pregunto ido el pequeño, no lo creía del todo, de hecho lo sentía bastante lejano, como un sueño, como esos múltiples sueños que tenia a veces con aquella dulce silueta que decía ser su padre-
- si campeón, soy tu papá, de verdad lo soy –afirmo diciéndole las mismas palabras que alguna vez le dijo a aquel pequeño cuando tan solo era un bebe, sin poder dejar de sonreír y de que sus ojos dejaran de lagrimear, al igual que el pequeño no podía sentirlo del todo real, pero no había duda, ya estaba confirmado, aquel pequeño era de verdad su pequeño-
Aquel bebe de sus sueños
Su hijo
- papá –susurro el pelirrojo abriendo los ojos a más no poder, recordaba aquello, no entendía como, ni en qué momento de su vida lo había escuchado, pero sin duda aquella frase si la había oído-
"si campeón, soy tu papá"
Campeón
Era la misma terminología que en sus sueños resonaba de aquella silueta, podía ahora distinguir por la cercanía el aroma a colonia que siempre recordaba de sus sueños y que por fin procesaba que distinguía era el mismo aroma del azabache, por eso siempre pensó que aquel hombre tenía buen olor, porque sin saberlo, ese era el aroma de su padre.
Lo distinguió antes de siquiera poderlo saber
Aquellos ojos secos de color negro que poseía el pelirrojo por fin se humedecieron sin que su expresión cambiara del todo, sus ojos lloraban hasta el punto de que apretó los labios intentando no soltar el llanto.
La misma mueca que antes el Uchiha había hecho
Dio dos pasos hasta quedar frente a Sasuke, mirándose ambos cara a cara, ambos pares de ojos negros chocaron, ambos lloraban de la misma forma.
Cambio rotundo
Nadie entendía aquel gesto que el pequeño hizo, estaba a tan solo un paso del azabache y aun así estiro sus brazos casi como si un pequeño bebe fuera, sus ojos a pesar de que eran los mismos de siempre, se vieron por un momento desprotegidos, esperando a que aquel azabache lo cubriera y protegiera como cuando este apenas era un pequeño bebe indefenso que solo la pelirrosa supo abrigar y proteger en su ausencia.
Ahora era su turno
Era el momento en que él también le protegería
Abrazo a ese pequeño al mismo tiempo que el pequeño también le abrazo a él y soltó el llanto aun estando abrazado contra su cuerpo.
Quizá era la felicidad de por fin haber a quien más esperaba
Quizá eran todas las lágrimas que por años se guardo en su ausencia
Quizá era la combinación de las dos
Aunque extraña fuera la mezcla, lo lograba comprender en su totalidad, también estaba feliz de haber encontrado a ese niño, incluso sus amigos no podían evitar ver esa escena con cierta ternura, el rubio incluso lloraba a moco suelto al ver por fin a su amigo abrazando a su pequeño, el cual era por cierto su ahijado.
Los pequeños también lloraban, el pequeño Uzumaki a moco suelto como su padre, la pequeña rubia también lo hacía con una sonrisa en el rostro, sus manos apretadas en su pecho.
El pequeño Nara, lo hacía aunque le fuera muy problemático, y la pequeña de su hermanita también, agarrándole la manga de su camisa a su padre quien también sonreía entre lágrimas.
Ni que decir de la rubia, quizá por estar embarazada también estaba muy sentimental, tanto que casi igualaba al Uzumaki mayor en su drama, mientras que su novio sonreía nervioso abrazándola para que llorara tranquila.
El mismo Hyuuga también sonreía sincero, de medio lado a su estilo, tratando por todos los medios de no llorar, no era su estilo, pero no podía negar que estaba feliz por aquel pequeño y por su amigo de la infancia, su propia esposa si lloraba con ojitos aguados de ternura ya que jamás pensó que vería aquello en su vida, al pequeño bebe Satoshi por fin con su padre, al azabache abrazando a su pequeño hijo.
Y a la pelirrosa sonriéndole a ambos
Una familia en su totalidad
- yo pensaba que ya no te encontraría –afirmo el azabache apretando mas al pequeño, bajando su cabeza aun con su sonrisa de medio lado y lagrimas saliéndole de los ojos, los cuales por suerte eran cubiertos por el fleco de su cabello-
- yo pensaba… castrarte severamente con una cuchara caliente y sin anestesia alguna cuando te conociera padre –respondió el pequeño entre risas haciendo que los ojos de todos se colocaron en blanco, sin saber si ese pequeño decía la verdad o solo lo hacía para joder al azabache-
"¿Qué dirías tu si tomara una pistola y quisiera dispararle a tu padre?"
"te diría que primero me dejes castrarlo con una cuchara caliente y sin anestesia antes de que lo mates"
No… lo decía muy en serio
- pero… no lo hare por dos motivos –sonrió el pequeño separándose del abrazo del azabache y levantando un solo dedo de su mano- primero, porque sé que no me quisiste abandonar y me buscabas, así que técnicamente no puedo odiarte, has sido mi padre desde antes de que lo supiéramos… papá –afirmo el pequeño quien sonreía de la manera más cálida que podía, todos sonrieron nerviosamente por su bipolaridad, pero felices de que la personalidad el pequeño volviera a ser la misma, y dándole un respiro al Uchiha quien creía capaz de aquello al pequeño pelirrojo con complejo de sicópata-
Después de todo, tenía la misma retorcida mente de su madre biológica
- ¿y la segunda? –pregunto divertido el azabache, ya se comenzaba a acostumbrar a la bipolaridad y los cambios de humor del pequeño, pero su sonrisa que se borro cuando el pequeño sonrió malévolamente-
Su bipolaridad se extremaba en algunas ocasiones
No podía ser para menos
Después de todo tenia la cariñosa personalidad adquirida de la pelirrosa, la retorcida mente de la pelirroja y su fría personalidad también, dando como resultado…
Un niño tripolar
Solo agradecía que al parecer no había heredado algunas de sus "facetas"
- quiero mi tercer deseo –expreso con una macabra sonrisa Satoshi-
Aun…
Quizá pensó demasiado pronto…
Silencio
Todos sabían a lo que se refería, de hecho, el cumpleaños de aquel pequeño jamás seria olvidado tanto por su peculiar deseo como por la intervención de la "cigüeña" dicha en ese entonces por el pequeño Uzumaki.
Todos menos una
- ¿de qué deseo habla Neji? –Pregunto la esposa del aludido haciéndole sonreír nervioso y con las mejillas levemente sonrojadas, reacción extraña de su marido ya que nunca lo hacía excepto cuando se avergonzaba por algo, y al darse cuenta del rostro de todos, también estaban así-
- veras Tenten, su deseo fue…
"dudo que se cumpla aun mi deseo por si quieres cumplirlo en una noche, pero pedí un hermanito"
Y la risa de la castaña apareció cuando los rostros del Uchiha y la pelirrosa estaban tan rojos que un tomate se sentiría ofendido.
- oye no es una broma, aquí todos tienen un hermano menos yo –se quejo el pelirrojo con ojos entrecerrados mirando a sus dos padres quienes a parte del rostro rojo, tenían una gota en la cabeza-
- bueno hijo, eso depende exclusivamente de tu madre –se lavo las manos el Uchiha lanzándole el balón a la pelirrosa quien le miro con ojos entrecerrados en una asesina mirada dirigida solo para él-
- yo ya te dije que dependía de ti –se excuso devolviéndole el balón al azabache, aunque de cierta forma se arrepintió cuando le miro sonreír de medio lado burlescamente, se le había olvidado que en algunas ocasiones el ego de ese hombre no tenia limite-
- sí, y quiero tres, ya te lo advertí –sonrió de medio lado el azabache haciendo a todos rodar los ojos por su expresión de arrogancia y al rubio recordar que su amigo de santo solo tenía el cabello y ni eso porque ya muchas mujeres se lo habían alado según sabia-
- un segundo –interrumpió el pequeño quien se miro la mano derecha y levanto primero tres dedos para finalmente levantar otro mas- quiero cuatro hermanos –sentencio haciendo que nuevamente los rostros de todos se sonrojaran, sabían perfectamente que ese niño no era nada inocente-
Ahora entendían de donde saco aquella personalidad
El hijo de un tigre también se convierte en uno
- ¡Si es así yo también quiero otro! ¡Mamá! ¡Papá! Ya sé que la cigüeña no los trae así que por eso se lo pido a ustedes –sonrió de oreja a oreja el pequeño rubio mirando a sus dos padres con ojitos ilusionados mientras estos sonreían nerviosos y sonrojados, mismo sonrojo que solo el pequeño pelirrojo noto que también tenía la pequeña rubia ojiperla-
Y el hijo de un tarado también se convierte en un tarado
- Minako, tu hermano es un idiota –le susurro el pelirrojo a la rubia haciendo que esta fuera rodeada por un aura depresiva mientras asentía con la cabeza-
- ya lo sé –le respondió en susurro, pero extrañamente levanto la vista cuando sintió la mano de Satoshi en su hombro-
- descuida, por suerte tu no lo eres –sonrió nervioso el pelirrojo haciendo sonreír de la misma nerviosa forma a la pequeña Uzumaki en lo que asintió después de dar gracias, jugando con sus dedos, signo que el padre de la pequeña detecto muy bien-
Si, el hijo de un tigre realmente nace para también convertirse en uno
Por suerte de unos
Y…
Para desgracia de otros
Ahora el Uzumaki también tendrá a quien golpear y amenazar cada que Satoshi tenga algún gesto de galantería o caballerismo con la pequeña rubia.
Pero sobrevivirá, tranquilos, después de todo…
El pequeño dijo querer hermanitos y el Uchiha si que encontraría la manera de dárselo
