Son las 6:28 am del sábado. Mil disculpas, ayer llegué en la noche, me bañé, bañé a mi hijo y me quedé completamente dormida con la computadora encendida dispuesta a subir el capitulo. Fue una semana muy estresante, así que en cuanto me desperté me vine directo a la compu, al fin y al cabo ya estaba prendida :P.

Bueno, espero que les guste el capitulo.


Ginny lo besó con más intensidad, despeinando más el cabello de Harry. Esas palabras que él había pronunciado en su oído, habían sido como una chispa para encender un fuego en su interior. Harry la necesitaba. Empezó a quitarle desesperadamente el traje de gala, pero tenía muchos botones.

- Maldita sea, Potter, ultima vez que te pones este traje – le decía Ginny desabrochando al fin el ultimo botón y quitándole el saco.

- Lo siento – le decía entre besos – si hubiera sabido que me dejarías quedarme contigo, te juro que me hubiera quitado todo mucho antes – Ginny continuo besándolo y quitándole la demás ropa – Espera, mis lentes – le dijo al querer Ginny quitarle la corbata por la cabeza porque no había podido deshacerle el nudo.

- Perdón, pero ¿Por qué llevas tanta ropa? – le decía frustrada Ginny.

- Así son los trajes de gala.

- Los odio – continuo besándolo – aunque debo admitir que te veías guapísimo.

- ¿Me viste por televisión?

- Si, con este maldito traje difícil de quitar.

- Pero me veía guapo, tú misma lo has dicho – sonrió de lado.

- Te ves más guapo sin ropa – le dijo de manera seductora en el oído.

Harry sonrió aun más y la cargo para llevarla a la cama. Ginny solo llevaba una pijama sencilla, así que Harry no tuvo mucho problema al quitársela.

La besaba sin prisa, saboreando cada parte de su cuerpo. Ginny disfrutaba cada caricia que Harry le daba, se sentía plena y feliz, el hombre que amaba la estaba besando con infinita dulzura. A pesar de que lo estaba disfrutando, Harry quería más. Necesitaba estar dentro de Ginny. Sin dejarla de besar, se acomodó entre sus piernas. Sintió como Ginny formo una sonrisa en sus labios. Dejó de besarla para verla directo a los ojos y entró en ella. Ginny gimió de inmediato cerrando los ojos por unos segundos, pero después se conectó de nuevo con los ojos de Harry, esos ojos que desde que lo conoció, le habían encantado.

Hicieron el amor, sin ningún trato de por medio, sin ninguna condición.

Harry se acostó aun lado de ella para recuperarse. Todo le daba vueltas y su respiración era acelerada. Ahora no tenía ninguna duda: Ginny era genial en la cama. Pensó que la primera vez que habían estado juntos, ella le había hecho vivir la experiencia sexual más grande de su vida, pero solo porque sabía que llevaba más de un año sin hacerlo. En cambio ahora, estaba seguro que Ginny siempre era así.

- Otra vez – le dijo Ginny acostándose en su pecho.

- Tiempo.

- ¿Qué pasa, Potter?

- Me vas a matar – le decía tocándose el corazón.

- La primera vez no te quejaste.

- No me estoy quejando, simplemente…estoy respirando.

Ginny sonrió y tomo entre sus dedos el dije con el signo de las reliquias de la muerte que llevaba Harry en su pecho. Era el que ella le había regalado en su cumpleaños.

- ¿Aun lo conservas?

- Siempre.

- La otra noche no lo tenías.

- Me lo pongo cuando – se vieron a los ojos – cuando necesito que estés conmigo. Es como llevarte junto a mí. Y definitivamente esta noche, te necesitaba más que nunca.

- Entonces… ¿no estás aquí por Lily? ¿No viniste aquí para sentirte mejor estando con ella?

- Lily es mi fuerza para salir adelante, pero a ti – acarició un mechón de cabello pelirrojo – a ti es a quien necesito día con día para poder seguir con mi vida.

- ¿Eso quiere decir que ya no me estas utilizando?

- No recuerdo cuando fue que deje de utilizarte…te necesito…te necesito junto a mí.

Ginny se le quedó viendo asombrada y sus ojos se empezaron a llenar de lágrimas. No lo podía creer, no podía creer que Harry ya no la estaba utilizando, sino más bien, que la necesitaba.

- ¿No me vas a decir nada? – le pregunto temeroso Harry.

- Si – Ginny abrió la boca pero no le salía ni una sola palabra, tenía miedo, pero como siempre había sido una chica segura de sí misma, tomó valor y se arriesgo.

- ¿Qué cosa? ¿Qué me vas a decir?

- Te amo – sin más se lo dijo.

Esperaba que Harry se levantara de la cama y se empezara a vestir diciéndole que eso era mucho. Que esas palabras no se pronunciaban con tanta facilidad. Sin embargo, él se quedo viéndola sorprendido y con la boca semiabierta de la impresión.

- Sé que te sorprendes, yo también lo estoy, pero…

- Yo también te amo.

Ahora fue el turno de Ginny de quedarse asombrada. Estaba confundida, Harry…Harry Potter le acababa de decir que…

- ¿Cómo?

- Yo también te amo – se lo repitió Harry.

- Estas bromeando – le dijo sentándose en la cama y cubriéndose con la sabana hasta el pecho.

- ¿Por qué? ¿Acaso tu estas bromeando? – Harry también se sentó sin importarle hasta donde le cubría la sabana.

- No, claro que no.

- ¿Entonces por qué piensas que yo sí?

- ¿Acaso quieres que te recuerde todos los adjetivos que les diste a tus padres sobre mí? Berrinchuda, enojona, gritona, caprichosa… – empezó a contar con los dedos.

- Y lo sigo sosteniendo – Ginny abrió la boca indignada – pero aun así, te amo. Y amo cuando estas de berrinchuda, cuando te enojas, cuando azotas la puerta…todo…así te amo.

- Pero ¿Por qué? ¿Por qué me amas?

- Porque le diste sentido a mi vida. A veces me pregunto si tú me utilizaste en Estados Unidos para tener un hijo o si más bien, yo te utilice a ti para tener algo porque vivir. Toda mi vida había tenido un propósito: derrotar a Voldemort. Después de hacerlo, me sentí perdido, desorientado ¿Ahora que iba a hacer? Cuando te vi embarazada, supe qué camino tomar, y sabía que era el correcto.

- Hablas muy bonito, ojala así fueras en el cuartel – Harry sonrió.

- Jamás, ahí soy el jefe.

- Un jefe enojón, por cierto – se supo seria - Ginny, en mi oficina, en dos minutos – lo remedó.

- Ginny, en la cama, en este instante – le susurro en el oído.

- Lo que usted ordene…jefe.

Dormían plácidamente los dos. Harry abrazaba por la espalda a Ginny enrollando su pierna con la de ella. De repente, se escucho el llanto de la pequeña Lily. Ginny de inmediato se despertó pero Harry la abrazó más hacia él.

- Yo voy – le dijo en el oído.

Harry le dio un beso antes de levantarse, buscó por toda la habitación su bóxer hasta que por fin lo encontró.

- ¿Tenias que aventarlo lo más lejos posible? – le pregunto poniéndoselos frente a ella.

- Pues la idea era esta – lo señalo a él indicándole lo que estaba haciendo.

- Lo planeaste – Ginny se encogió de hombros – tramposa.

- Seguro quiere algo de leche o jugo – le dijo Ginny volviéndose a acomodar en la cama.

Harry salió de la habitación de Ginny para ir con su hija, quien lloraba parada en su cuna reclamando a su mamá. Pero en cuanto vio a Harry, dejó de llorar y sonrió de inmediato.

- ¿Vamos a la cocina a buscar tu leche?

Para cuando Harry regresó a la habitación después de asegurarse que Lily estuviera bien dormida, encontró a Ginny leyendo un libro.

- Pensé que estarías dormida.

- Cuando Lily me despierta, tardo un poco en volver a tomar el sueño.

- Eso es una buena noticia – le dijo Harry acostándose en la cama debajo de la sabana.

- Estaba pensando.

- ¿En lo mismo que yo? – empezó Harry a besarla.

- No, en tu estatua.

- No quiero hablar de eso, Ginny.

- Es que…estaba pensando en hacerte yo una – Harry frunció el ceño – pero desnudo y con el cabello alborotado – Ginny soltó una carcajada.

- Muy graciosa.

- Espera… y con los lentes chuecos.

- ¿Para qué quieres una estatua si me puedes tener todos los días así?

- ¿Todos los días? – levantó la ceja Ginny.

- Si tú quieres.

- Te amo, eres el hombre más maravilloso que he conocido en mi vida. Eres tierno, cariñoso, detallista, nada que ver con el jefe del cuartel de aurores.

- Pocos me conocen realmente como soy.

- Me alegra ser de esos pocos – Harry le sonrió - ¿me merezco esa estatua?

- Chistosita. Pagaras por tu broma - Harry empezó a hacerle cosquillas por todo el cuerpo, mientras que Ginny trataba de evitarlo sin poder lograrlo.

- Detente – le decía Ginny.

- Quiero hacerte de nuevo el amor.

- Yo también.

/

Lily Potter preparaba el desayuno bajo la mirada de su esposo. No sabían nada de Harry desde que había salido rápidamente después de la ceremonia. Esa estatua los tenía preocupados. James había hablado con Kingsley para que la quitaran, pero eso no le correspondía nada más a él porque había sido un regalo de muchas personas.

Pensaban lo peor. Por más que lo habían llamado a su celular, no había contestado. Querían darle su espacio, pero al menos querían saber donde estaba y sobretodo, como estaba.

- ¿Y si está en una cantina muggle borracho?

- Harry, no toma, Lily – le dijo James.

- Es que… después de salir de la ceremonia inmediatamente le llamé a Ginny y me dijo que ahí no estaba, tampoco en casa de Remus o de Sirius.

- Ya es un hombre, Lily, sabe lo que hace.

- Me preocupa, James, cuando vio esa estatua, quiso morirse, se le veía en los ojos.

- Lo sé, no le gusto nada.

Cuando terminaron el desayuno, escucharon la puerta de la entrada principal y unos pasos directo a la cocina.

- No le vayas a reclamar nada – le susurro James a su esposa – seguro viene enojado o deprimido.

- De acuerdo.

- Buenos días – saludo alegremente Harry - ¿Cómo están? Mmm que rico huele. Madre, tu siempre cocinando tan rico ¿dejaron algo?

- Si ¿quieres que te sirva? – le preguntó Lily volteando a ver a su esposo extrañada por la actitud de Harry.

- No, ya desayune, solo quiero probar porque huele delicioso.

- ¿Cómo estás?

- Perfectamente.

- ¿Dónde estuviste? – le pregunto Lily bajo la mirada reprobatoria de su marido.

- Por ahí. Rico, muy rico – le dijo comiendo – vine a cambiarme, voy a salir.

- Harry, hablé con Kingsley sobre la estatua…

- ¿Cuál estatua? Ah, sí, olvídalo, no importa. Iré a darme un baño.

- Seguro estuvo con esa chica – dijo Lily cuando Harry salió de la cocina.

- Si, lo más seguro.

- Quisiera saber quién es… ¿Quién es esa chica que hace a mi Harry tan feliz?

Después de que desayunaron juntos los tres en la cama, Ginny se sentía la mujer más feliz del mundo. Ya no era utilizada por Harry, sino que le había confesado que la amaba. Se sentía en las nubes, sentía que podía flotar.

Tanto ella como su hija, se bañaron para después ir a la Madriguera. Pero antes, esperaría a Harry para irse los tres juntos. Se puso un vestido coqueto, aunque sabía que iba a jugar Quidditch, pero quería verse bonita para Harry.

Cuando escucho la puerta de su casa abrirse, sintió que se le salía el corazón. Estaba emocionada. Apenas iba a dar unos pasos para ir a la sala a buscar a Harry cuando él ya la había tomado entre sus brazos para besarla.

- ¿Cómo subiste tan rápido?

- Me aparecí – le contesto encogiéndose de hombros y volviéndola a besar – te necesito tanto, que subir las escaleras era una pérdida de tiempo.

- ¿Cómo están tus padres? Seguro los dejaste preocupados.

- Están bien.

- Harry ¿Cuándo vamos a decir la verdad?

- Todo es tan perfecto así como esta.

- No, sabes que no. Lily cada día habla más, ya te platique lo que pasó con mis papás. Me preocupa que irán a pensar tus padres de mi – se alejó de él – hubiera sido mejor que desde un principio le hubiéramos dicho que yo me había hecho la inseminación.

- Tal vez – la abrazó por la espalda – pero recuerda que mamá estaba enferma y yo no quería nada contigo, jamás pensé que tu y mis padres llegarían a llevarse tan bien. Además ya no hay vuelta atrás. A mí los que me preocupan son tus padres y pues…tus hermanos. Ya vez como se puso Ron.

- Mis padres tal vez se enojen conmigo, pero deben de aceptar que salieron ganando en algunos aspectos. Después de la boda de Bill, muchos familiares han dejado de hablar mal de mamá. Los Weasley jamás la quisieron para mi papá.

- Te amo – le susurro en el oído.

- Yo también.

- ¿Podríamos quedarnos aquí?

- Me encantaría, pero tu hija espera volar, no creo que le guste la idea de quedarse el día aquí.

- Es igualita a ti.

- ¿A mí?

- Si, caprichuda – la volteó para tenerla de frente – pero igual las amo a las dos.

Cuando llegaron a la Madriguera, la mayoría de los Weasley ya estaban reunidos. Algunos querían felicitar a Harry por el día de la victoria, pero Ginny los puso sobre aviso de que no mencionaran nada de la noche anterior, mucho menos de la dichosa estatua.

Ron observaba desde la puerta del patio trasero a Ginny y a Harry, quienes enseñaban a su hija a volar en una pequeña escoba de juguete. Hermione se unió a él dándole una cerveza de mantequilla.

- ¿Qué tanto ves?

- A mi hermana – Hermione se acomodó a un lado de Ron mientras él pasaba su brazo por el hombro de ella – se nota que está muy enamorada de Harry. Se ve muy feliz.

- Harry también se ve más feliz que de costumbre.

- Si, no ha parado de abrazarla y besarla.

- ¿Eso te molesta?

- No quiero que Ginny se haga falsas ilusiones. Harry es el padre de Lily, y nada más.

Durante la semana el trabajo se había intensificado para Ron y su equipo. Tenían una pista clave para poder atrapar al líder del contrabando de drogas y armas entre Inglaterra y Bulgaria. Krum, por medio de legeremancia durante un "interrogatorio" a unos narcotraficantes, descubrió que se llevaría a cabo una fiesta importante en una hacienda en las afueras de la ciudad. Al parecer, se iban a reunir varias personas involucradas en el crimen organizado, así que esa era una gran oportunidad para obtener más información.

Ron se presentó en el cuartel para darle los pormenores a Harry y decirle sus siguientes actividades.

- Vamos a usar poción multijugos, tenemos a tres detenidos que estamos seguros que nadie se ha dado cuenta que los tenemos. Como no tenemos invitación, usaremos un confundus para entrar.

- ¿Solo irán Thomas, Krum y tú?

- No, también irán Hermione y Ginny, ellas serán nuestras acompañantes.

- ¿Tomaran la poción ellas también?

- No veo el caso, nadie las conoce.

- De acuerdo, tengan mucho cuidado.

- Solo iremos a sacar información, no vamos a detener a nadie ni hacer un escándalo.

- Está bien.

- Te mantendré informado – le dijo Ron caminando hacia la puerta de la oficina.

- Ron.

- ¿Si?

- Quiero hablar contigo ¿tienes tiempo?

- Claro, dime.

- Siéntate, por favor.

- ¿Qué pasa? – le pregunto Ron extrañado.

- Ginny me dijo que quería hablar contigo sobre algo…pero no había encontrado la oportunidad para hacerlo. Me dijo que tú has estado muy ocupado y… bueno…

- ¿Le pasa algo a mi hermana?

- Ron, Ginny y yo somos novios.

- Lo sé – le dijo haciendo una mueca.

- No, no lo sabes. Ginny y yo, realmente somos novios – Harry dio un fuerte respiro – Ron, amo a tu hermana.

- ¿Qué?

- Tenía que decírtelo, Ginny quería hacerlo pero ahora con esto de la fiesta, sé que vas a estar más ocupado, así que aproveche la oportunidad.

- ¿Qué amas a Ginny? – le pregunto sin poder creerlo.

- Si. La amo, como nunca he amado a nadie.

- Es la madre de tu hija – le dijo Ron, esas eran las palabras que le había dicho Ginny del porque Harry estaba a su lado.

- Te soy sincero. Yo me acerque a Ginny por Lily, pero fue así como la conocí realmente. Me enamoré de ella.

Ron se le quedó viendo. Eso fue exactamente lo que le había pasado a Ginny. Estuvieron juntos por su hija, y ahora se habían enamorado.

- Estaba pensando en que así como te lo estoy diciendo a ti, decírselo a toda tu familia.

- ¿Qué piensa Ginny de eso?

- Ella quiere decir la verdad, dice que ella es la única culpable por haberles mentido, pero yo no pienso dejarla sola. Si la van a juzgar, nos van a juzgar a los dos.

- Mis hermanos no te van a juzgar, te van a dar una paliza por haber estado besándote con mi hermana sin ni siquiera ser novios – Harry tragó en seco – mira, deja hablo con Ginny sobre esto, pero dame tiempo, debo terminar con esta misión.

Más que nada, Ron quería darle más tiempo a Ginny para que estuviera con Harry, para que disfrutara ser correspondida en el amor. Sabía que las cosas con su familia se iban a poner un poco difíciles por un tiempo, aunque también sabía que al final, todos iban a apoyar a su hermana para que fuera feliz.

- De acuerdo – Harry asintió.

- Debo irme, tenemos que planear muy bien lo que haremos en la fiesta – se levantó Ron – gracias por ser sincero conmigo y decirme la verdad.

- Gracias a ti por apoyarnos.

- Nos vemos.

- Ron – lo volvió a llamar Harry justo cuando éste estaba en la puerta – no quiero que Ginny sea la acompañante de Thomas en la fiesta – Ron sonrió divertido.

- Eso te costará un aumento de sueldo.

- Hecho.

Ron reunió a su equipo en el cuartel el día de la fiesta. Una vez ya iniciada la junta, Harry se unió a ellos para saber exactamente en qué consistía la misión. Ron les daba instrucciones precisas a su equipo, lo importante era recaudar la mayor información posible; cualquier sospecha, no dejarla inconclusa.

Harry llevaba su taza de café y se sentó justo frente a Ginny. Ella, despreocupada, cruzó la pierna sin percatarse que se le había subido un poco. Harry la vio y recordó que hacía poco había pasado lo mismo. En esa ocasión, tuvo que aguantarse las ganas de besarla porque no eran nada. Sonrió internamente. Ahora sí que podía desahogar esos sentimientos reprimidos. Ron terminó su junta, indicando a su equipo que estuviera listo a las ocho de la noche para llevar la misión al pie de la letra.

- Sean puntuales, por favor – concluyó Ron, y todos asintieron.

- Mucha suerte – les dijo Harry levantándose de su asiento y caminando hacia la puerta de la sala de juntas con la taza de café en la mano – Ginny, en mi oficina, en dos minutos.

Ginny tomo su libreta de apuntes y camino detrás de Harry. En todo el camino, de la sala de juntas a la oficina, no se dirigieron la palabra. Eran jefe-auror, pero al entrar a la oficina, Harry dejó su taza de café sobre su escritorio y con solo tocar su varita, la puerta se cerró enseguida. Tomó entre sus brazos a una sorprendida Ginny y la empezó a besar apasionadamente llevándola hacia la pared.

- Harry, estamos en el cuartel.

- No me importa – le contesto entre besos levantándole la falda.

- Pero… ¿Quién eres y donde está el jefe de cuartel de aurores?

- Tú tienes la culpa…esta falda…tus piernas…tu…te amo.

- ¿Rompiendo las reglas del cuartel, Potter? – Harry asintió sentándola en su escritorio, aun con la falda levantada hasta la cintura, y quitándole las bragas – Sabes que a mí siempre me ha gustado romper las reglas – le dijo seductoramente desabrochándole y bajándole el pantalón.

- Claro que lo sé, me has hecho pasar varios corajes por eso.

- ¿Y en este momento estás haciendo un coraje? Estoy rompiendo las reglas del cuartel. Soy un auror y mi jefe… – gimió al ser penetrada por Harry – Oh, Harry.

- Te amo, Ginny.

- Y yo...también…- le decía jadeando -deberías llamarme más seguido a tu oficina.

- Ya no sería en dos minutos, eso es mucho.

- Harry ¿puedo pasar? – tocaba Ron la puerta.

- Demonios – soltó Harry asustado.

- No, termina – le dijo Ginny rodeando sus piernas en la cintura de Harry.

- Pero…tú hermano.

- Termina.

- ¡Un momento, Weasley! – gritó Harry mientras Ginny soltó una risita coqueta.

- ¿Ahora si eres el jefe?

Harry aumentó sus embestidas mientras Ginny despeinaba su cabello y mordisqueaba su oído. Eso lo volvía loco, lo excitaba aun más, así que no tardó mucho en terminar. Inmediatamente, Harry se subió el pantalón mientras le entregaba a Ginny sus bragas para que se las pusiera. Una vez que Harry se cercioró que Ginny tuviera toda su falda abajo, dejó pasar a Ron caminando hacia su silla del escritorio.

Ron entró a la oficina y de inmediato se dio cuenta de lo que pasaba, y no porque el cabello de Ginny estaba alborotado y ni porque Harry se acomodaba lo lentes y se medio peinaba, no, era por la actitud de los dos, cada uno veía en direcciones opuestas. Resopló ¿A quién querían engañar? ¿A él? ¿Al que había ido a Estados Unidos y había descubierto su mentira?

- Te traje los papeles que me habías pedido – le dijo a Harry.

- Gracias.

Ron asintió y empezó a acomodar las cosas que habían movido del escritorio minutos antes, bajo la mirada aterrada de Harry. Después, con un movimiento de varita, hizo aparecer un peine y se lo entregó a Ginny. Caminó hacia la puerta de la oficina y justo antes de salir, volteó a ver a Harry.

- Abróchate la bragueta del pantalón.

Harry se abrochó la bragueta inmediatamente, y justo cuando Ron cerró la puerta al salir, Ginny soltó una carcajada, mientras que Harry se dejaba caer en su sillón, limpiándose el sudor de la frente.

/

Ginny se preparaba para la fiesta bajo la mirada de Harry, quien resoplaba cada cinco minutos mientras le daba de comer la papilla a Lily. Cuando terminó de arreglarse se vio en el espejo. De nuevo otro resoplido.

- ¿Quieres dejar de hacer eso?

- No entiendo porque ese vestido.

- Es elegante.

- Y apretado, escotado y…

- Harry, por Dios.

- De acuerdo, no he dicho nada.

- Es que no hace falta que lo digas, con solo ver tu cara…

- ¿Cuál cara? Es la misma – Ginny rodó lo ojos poniéndose perfume - ¿Por qué perfume? Ron me dijo que tu y Hermione solo irían de acompañantes.

- Por eso mismo, esas personas tienen mucho dinero y se consiguen a mujeres muy guapas para que los acompañen a eventos, no van a llevar a una mujer simplona.

- ¿Tú vas a ir con Ron, verdad?

- Harry, voy a una misión, tu mejor que nadie sabe qué voy a trabajar ¿Qué más da si soy la acompañante de Ron o de quien sea?

- No, yo nada mas decía.

- ¿Sigues celoso de Dean? – se cruzó de brazos.

- Claro que no.

- Pues más te vale. Yo jamás te he dado motivo para que estés celoso.

- Claro…Gin – dijo con sarcasmo. Dean siempre la llamaba así y lo odiaba por eso.

El equipo de Ron pudo entrar a la fiesta sin ningún contratiempo. Dean había sido el primero en entrar, su simpatía le funcionó a la perfección, así que no tuvo ningún problema con hacer un confundus a los guardias y poder entrar sin ningún percance. Los siguientes fueron Ginny y Víctor, éste último comportándose como todo un hombre de negocios ilegales: prepotente y presumido, en cambio Ginny, solo sonreía de manera sensual a quien se le acercaba a él. Por último, llegaron Ron y Hermione, quienes de inmediato entablaron conversación con unas personas provenientes de Colombia y México.

Dean le hizo señas a Víctor para que salieran al jardín, al parecer Dean había encontrado algo importante, así que Ginny se quedó sola en la barra de bebidas. Ponía atención a las personas que estaban a su alrededor, estaba tan concentrada que no se percató que un hombre bien vestido, de cabello rubio y sonrisa perfecta, se encontraba a un lado de ella ofreciéndole una bebida.

- Hola ¿Por qué tan pensativa?

Ginny aceptó la bebida pero simulando tomarla. Le interesaba ese hombre porque lo había observado desde hacia tiempo. Se veía demasiado relajado y conocía a la mayoría de las personas.

- Esperando a mi pareja.

- ¿Cómo fue capaz de dejar a una mujer tan hermosa sola? Yo jamás lo haría.

- Sabes lo que quieres – le sonrió Ginny.

- Claro. Siempre sé lo que quiero y lo consigo.

- Eso te hace interesante.

- Lo soy ¿te gusta la fiesta? Yo la organizo y vienen personas de muchas partes del mundo solo para poder asistir en ella.

- ¿Esta es tu casa? – le preguntó Ginny sorprendida.

- Draco Malfoy – le ofreció la mano. Ginny le correspondió el saludo y vio por encima del hombro de Draco a Dean, quien fruncía el ceño preocupado – y tu eres…

- Ginny – reaccionó de inmediato – Ginny Thomas – se maldijo internamente. El hecho de que Dean caminara directo hacia ella hizo que mencionara su apellido.

- ¿Quieres salir a pasear por el jardín? Supongo que tu pareja ha de estar ocupado por ahí.

- Me encantaría, pero primero debo de ir al tocador.

- No necesitas ir, te ves realmente hermosa.

- Gracias, te alcanzo en la puerta.

- Estaré esperándote ansiosamente.

Ginny le sonrió y caminó directo al baño. Dean disimuladamente la siguió, así que Ginny se desvió un poco para hablar con él.

- ¿Qué te dijo?

- Es el dueño de esta casa, es él el que organizó la fiesta. Se llama Draco Malfoy.

- Si, Víctor se acaba de enterar, trató de hacerle legeremancia y simplemente no pudo.

- ¿Qué? Pero Víctor es excelente…

- Lo sé – Dean la vio directo a los ojos – Ginny, creemos que ese tipo es mago.

- ¿Cómo?

- Lo que escuchaste. Víctor anda investigando con otras personas, pero por lo que nos pudimos dar cuenta es que a ese tipo, a ese tal Draco Malfoy, como por arte de magia, hace excelentes negocios, nada le sale mal y todos lo admiran mucho.

- ¿Piensas que sea él el líder del narcotráfico?

- Lo más probable es que si. Aléjate de él.

- ¿Qué?

- Debemos buscar a Ron para informarle…

- Ron anda con unos tipos quien sabe en donde, esta casa es grandísima. Tengo que aprovechar que Malfoy me invitó…

- Ni lo pienses, Ginny, espera a que Ron de la orden…

- No, voy a salir al jardín con él para ver que puedo averiguar.

Ginny salió decidida hacia el jardín. Ahí estaba Draco esperándola, justo al inicio de las escaleras que daban a un inmenso jardín. Él le sonrió de lado llevándose una copa a la boca, le dio un pequeño sorbo a su bebida y con un movimiento de cabeza le indicó que bajaran las escaleras juntos.

Draco le iba enseñando las diferentes esculturas que adornaban el jardín, diciéndole donde había conseguido cada una de ellas. Ginny simplemente escuchaba y sonreía de manera coqueta.

- Tu casa es muy hermosa.

- Gracias, esta es sin duda mi favorita.

- ¿Tienes más?

- Sí, tengo varias.

- Debes de trabajar mucho o ¿recibiste alguna herencia? Ya sé…te ganaste la lotería – le dijo Ginny recordando que el día anterior Hermione y Dean le habían explicado de que se trataba.

- Tal vez…las tres cosas.

- Entonces eres un hombre con mucha suerte.

- Nunca me he quejado, bueno hasta que te vi a ti – Ginny frunció el ceño – podré tener muchas cosas pero no te tengo a ti.

- Seguro tienes a muchas chicas hermosas.

- Pero ninguna como tu – le dijo acercándose a ella de manera provocativa.

- ¿Qué tengo de diferente?

- No lo sé…algo mágico.

- ¿Mágico? ¿Acaso crees en la magia? – levantó la ceja, estaba nerviosa de tener a ese hombre tan cerca en un jardín inmenso completamente solos.

- ¿Por qué no? – Ginny soltó una risita burlona - ¿Acaso no te gustaría tener todo lo que tu quisieras por arte de magia?

- ¿Una paloma? Eso hacen aparecer los magos. Utilizan una varita, dicen unas palabras y…aparece una paloma ¿No te parece que eso es para niños?

Draco sonrió de lado acercándose a Ginny para besarla, pero ella se hizo a un lado y siguió caminando por el jardín. Eso hizo que Draco sonriera aun más. Le encantaban las mujeres difíciles…le encantaban los retos. Ginny escuchó un ruido en un árbol, cuando se acercó a ver que era, se sorprendió de inmediato.

- ¿Lechuzas? ¿Te gustan las lechuzas?

- Si – le contesto despreocupado.

- Son hermosas ¿Dónde las conseguiste?

- En el callejón Diagon.

Ginny se quedó paralizada, Dean y Víctor tenían razón. Draco Malfoy era un mago trabajando en el mundo muggle, pero ¿Cómo? ¿Cómo es que el ministerio no había dicho nada acerca de éste hombre que realiza magia frente a los muggles?

- Es un lugar en Perú, seguro no lo conoces.

- No, jamás había escuchado de él.

- Lo supuse.

- Me siento un poco mal, será mejor que regresemos.

- Te puedo llevar a una habitación para que descanses.

- No creo que a mi pareja le guste mucho – se acercó a él simulando decirle un secreto – él es un hombre muy poderoso.

- Nadie es más poderoso que yo, todas las personas que ves en éste lugar trabajan para mí.

- Aun así, no quiero tener problemas.

- Nos volveremos a ver.

- No sé…

- No es pregunta – le dijo Draco con arrogancia.

Ron llegó de inmediato actuando con Hermione, Víctor y Dean, después de que éste último le dijo lo que había pasado, se había preocupado mucho, buscándola por todo el jardín. No quería que su hermana estuviera sola sin ser vigilada.

- Señor Malfoy – lo saludó Ron disfrazado de un narcotraficante conocido por Draco.

- Hola ¿disfrutando de la fiesta?

- Si, salimos estos caballeros y yo a fumar unos puros – le dijo Ron señalando a Víctor y a Dean. Draco asintió y enfocó su mirada en Hermione.

- Vaya, ustedes sí que saben escoger a sus acompañantes - tanto Ginny como Hermione sonrieron tímidamente – debo regresar a la fiesta.

- Increíble fiesta, por cierto – dijo Dean.

- Ya saben que a mí me gusta la diversión.

Draco de nuevo regresó a la casa dejando a todo el equipo solo en el jardín. Hermione sacó su varita e hizo un hechizo para no ser vistos ni escuchados.

- Ya sé lo que me vas a decir – le dijo Ginny a Ron quien la veía muy serio – pero tenía que aprovechar la oportunidad. Draco Malfoy si es un mago, ahora tenemos que enfocarnos en eso…no me mires así, Ron, si no hubiera salido al jardín con él, jamás nos hubiéramos enterado. Así que ahórrate el sermón que me vas a dar porque tienes que admitir que valió la pena la arriesgada que me di.

Ron se acercó a ella viéndola directo a los ojos. Ginny, sin inmutarse ante la mirada penetrante de su hermano, permaneció con la mirada en alto. Una vez que estuvo a centímetros de ella, Ron le dijo:

- Suerte con Harry.

Ginny abrió la boca sorprendida. Harry…ahora sí que iba a tener un gran problema, tanto con su jefe como con su novio.


Ya estan juntos! Me encanta escribir cosillas de novios, recuerden que los dos se confesaron que se aman pero aun tienen ese caracter fuerte, fue por eso que escribi la pequeña discusión del vestido.

Ron, ustedes saben que yo amo a Ron y me gusta la idea de que sea un hermano sobre protector pero al mismo tiempo buena onda. En otro capitulo escribi que Ron le dice a Hermione que le gustaria que Ginny encontrara un hombre y formara una familia, él sabe que Harry puede ser ese hombre.

Draco Malfoy apareció, y les confieso que hace tiempo tenia pensado escribir un fic en donde Ginny era auror, Harry el jefe y que ella tenia que involucrarse sentimentalmente con Draco para sacar información. Ginny era un chica muy simplona (Harry ni se fijaba en ella) pero cada vez que realizaba su misión era la chica mas sexy del mundo, y Harry se volvia loco viendola jejeje, jamás la escribi y ahora vine agregando un poco esa idea en este fic.

Bueno, no me queda mas que agradecerles tanto su tiempo de leer y de escribirme, sin ustedes yo ya hubiera dejado todo, creanme a veces no me da tiempo de nada. Intentaré seguir el rol de los viernes, cualquier cosa les informaré por facebook.

Saludos.