Primero que nada una disculpa por no actualizar como lo habia estado haciendo, mi trabajo y mi familia me han tenido algo ocupada y con la mente en otro lado. Además no la he pasado nada bien ultimamente, espero que pase pronto esta rachita (como decimos en Mexico) para que vengan tiempos mejores.
No los entretengo mas con mis penas, mejor los dejo leer.
Durante todo el camino, nadie dijo una sola palabra. Ron manejaba el auto, viendo de vez en cuando a Ginny por el espejo retrovisor y de reojo a Hermione que estaba a un lado suyo.
- Demonios – exclamó Ginny tomándose la cabeza.
- ¿Qué pasa? – le pregunto Ron.
- Olvide mi bolso.
- ¿Qué llevabas ahí? – le pregunto Hermione.
- Solo dinero muggle, mi perfume y mi lápiz labial.
Por fin llegaron a casa de Ginny, con un solo "hasta mañana" salió del auto y caminó lentamente hacia la puerta.
Harry la esperaba en la habitación. Después de jugar con la pequeña Lily, darle de cenar y bañarla, la dejó completamente dormida en su cuna. Leía un libro mientras veía constantemente el reloj. Ron le había prometido que la misión terminaría a media noche, así que esperaba a Ginny tranquilamente.
Justo antes de entrar a la habitación, Ginny dio un gran suspiro. Tenía que decirle la verdad a Harry, ya no quería que entre los dos hubiera secretos ni malos entendidos.
- ¿Ginny? – dejó Harry el libro en la mesa del buró.
- Si, amor, ya llegue – entró Ginny a la habitación.
- ¿Cómo les fue?
- Muy bien – dijo entusiasmada – pudimos avanzar mucho en la investigación.
- Esa es una gran noticia.
- Estoy muy cansada – dijo quitándose los tacones – quiero darme un baño.
- Sabía que ibas a llegar cansada – se levantó Harry y empezó a desabrocharle el vestido – te preparé la tina de baño.
- Eres un amor, es justo lo que necesito.
- ¿Me invitas?
- Sabes que no necesitas invitación para bañarnos juntos.
Ginny estaba recostada en el pecho de Harry dentro de la tina, perdida en sus propios pensamientos de cómo decirle a Harry lo ocurrido en la fiesta, mientras él le platicaba las novedades que había hecho Lily durante la noche.
- No quería darle chocolate, después no se iba a poder dormir…
- Harry – lo interrumpió - supongo que Ron te va a dar toda la información acerca de lo que pasó hoy.
- Si ¿Por qué me lo dices?
- El líder del narcotráfico muggle es un mago – le dijo Ginny volteando a verlo.
- ¿En serio? ¿Están seguros? – Ginny asintió – bueno, mañana hablaré con Ron para ver cómo vamos a proceder con eso. No quiero hablar de trabajo en casa y mucho menos cuando estamos en la tina desnudos.
- Se llama Draco Malfoy – Harry abrió los ojos sorprendido - ¿lo conoces?
- Sí, bueno, no personalmente. Sé quiénes son los Malfoy, ellos estuvieron apoyando a Voldemort. Según tengo entendido, una prima de Sirius es madre de Draco Malfoy. Es una familia peligrosa – Ginny tragó en seco – habrá que trabajar con mucho cuidado.
- Pero ¿no se supone que el ministerio sabe cuando un mago hace magia frente a un muggle?
- Sí, pero Voldemort tenía a muchos seguidores en todas partes, incluyendo el ministerio. No dudo que los Malfoy hayan modificado su permiso para hacer magia frente a muggles para no ser detectados. Después de Voldemort, tal vez nadie se haya dado cuenta que aun sigue así – Harry suspiro y acaricio el cabello de Ginny – Ron y yo tenemos mucho trabajo, si los Malfoy están haciendo eso, tal vez, otros también.
- Si, tal vez – dijo Ginny volviéndose a acomodar en el pecho de Harry.
- L e diré a Ron que tenga mucho cuidado. Draco Malfoy es peligroso, tendrá que pensar muy bien las cosas antes de actuar por impulso – Ginny cerró los ojos y maldijo internamente, por suerte, Harry no la veía – hablaré con él, no tienes por qué preocuparte por tu hermano – le dio un beso en el hombro – vamos a manejarlo cuidadosamente.
Ron se quitaba el saco viendo a Hermione por el reflejo del espejo. Desde que los padres de Hermione habían decidido hacer un viaje a Australia por cuestiones de bienes raíces, ella no perdió el tiempo y decidió pasar esos días en el departamento de Ron.
- ¿Qué tanto te decía Krum?
Hermione, quien se quitaba los aretes volteo a verlo extrañada. Ron continuaba quitándose la ropa.
- ¿A qué te refieres?
- Cada vez que me alejaba de ti, él aprovechaba para hablarte.
- Me dijo que sospechaba de Malfoy, después que no encontraba a Ginny y que Dean le había dicho que se había ido con él – Ron asintió haciendo una mueca - ¿Por qué me lo preguntas?
- Curioso – volteo a verla -¿Por qué todo eso te lo decía a ti y no a mí?
- No lo sé.
- ¿En realidad no lo sabes? - Ron entró al baño dejando a Hermione algo molesta por el comentario.
Ginny regresaba a la habitación con un vaso de agua. Hacer el amor con Harry a veces la dejaba algo sedienta. Se acostó a un lado de Harry quien veía la televisión muy concentrado, pero eso no impidió que, en cuanto Ginny se acostó, él la abrazara haciendo que ella se acostara en su pecho.
- Harry.
- Mmm.
- ¿Recuerdas cuando trabajábamos juntos en Estados Unidos?
- Aja – le contesto sin dejar de ver la televisión.
- ¿Qué es lo que más recuerdas?
- Discutíamos mucho.
- Y… ¿tu porque crees que discutíamos mucho?
- Porque no obedecías ordenes – Ginny se mordió el labio – me encanta ese programa de discovery channel.
- Pero con el tiempo mejoré mucho ¿verdad? A veces desobedecía por impulso, pero debes de aceptar que he mejorado.
- Si, en una ocasión me desarmaste.
- Y fue por eso que me permitiste entrar en esta misión con Ron. Aceptas que soy un buen auror.
- Si no supiera que eres un buen auror no estarías en el cuartel, pero ¿a qué viene esto?
- A que… descubrimos que el líder del narcotráfico es un mago.
- Eso ya me lo dijiste.
- Sí, pero…
- Ginny, no quiero hablar de trabajo, mañana lo hablaremos con Ron – empezó a besarla.
- Harry ¿tú crees que volvamos a discutir por trabajo? – le pregunto separándose un poco de él.
- No, por ahora Ron es tu jefe – continuo besándola.
- ¿Seguro?
- Hiciste algo ¿verdad? – levantó la ceja viéndola, ella asintió – bien, que Ron se encargue, por ahora solo quiero estar contigo.
- Pero…
- Ginny, mañana – y sin dejarla decir nada mas, Harry la besó hasta dejarla completamente inmovilizada bajo su cuerpo.
Tenía que llevar a Lily a la madriguera, así que Harry se había adelantado al ministerio. Ginny sabía que a veces Ron iba a casa de sus padres para desayunar, a pesar de que Hermione pasaba unos días con él, aun su hermano dependía de las comidas de su madre. Pero esa mañana no tuvo suerte, Ron no había ido a desayunar, quería hablar con él para decirle que omitiera el pequeño detalle de cómo fue que supieron que Draco Malfoy era mago. Se maldijo de nuevo, había hecho exactamente lo que hacía antes: utilizar sus encantos para conseguir lo que quería.
Así fue como llego al cuartel. Se suponía que tendría que ir directo a la policía muggle para revisar los expedientes de cada uno de los nuevos nombres que habían recolectado en la fiesta. A muchos no los conocían y tenían que revisar sus antecedentes. Pero fue dispuesta a buscar a Ron, sabía que estaba en el cuartel para preparar el reporte que le entregaría a Harry. Pero había llegado tarde, la señora Bailey le dijo que Ron y Harry estaban encerrados en la oficina.
Se armó de valor y tocó la puerta.
- Adelante.
Ginny entró cuidadosamente, conocía a Harry enojado, así que primero vio el panorama, lo cual, se le hizo muy tranquilo.
- Ginny – sonrió Ron – pasa.
- Hola.
- Qué bueno que viniste – Ginny vio con los ojos entrecerrados a su hermano, mientras que Harry permanecía muy serio leyendo el reporte.
- Pensé que te vería en la madriguera.
- No, me urgía entregar mi reporte a mi jefe.
- Vete…al...diablo – le dijo Ginny moviendo únicamente la boca para que no la escuchara Harry.
- Empieza a investigar sobre Draco Malfoy – le dijo Harry a Ron.
- Hermione ya empezó y al parecer no ha encontrado nada hasta ahora.
- Algo ha de haber – le contesto molesto – y tu – apunto a Ginny – te quiero lejos de ese tipo ¿entendiste?
- Harry, supimos que Draco Malfoy es el líder y que además es un mago…
- Porque le gustaste – dijo Harry rojo de coraje - ¿sabes lo peligroso que puede llegar a ser Draco Malfoy? ¿Cómo se te ocurrió irte sola con él? Ese tipo es poderoso, puede buscarte.
- Ese es otro detalle – dijo Ron – no la va a encontrar.
- ¿Por qué?
- Porque Ginny se presento como Ginny Thomas.
Ginny cerró los ojos y poco a poco los fue abriendo encontrándose a un Harry fulminándola con la mirada y con los puños apretados.
- ¿Ginny Thomas? – Harry alzó las cejas dirigiéndose a Ginny.
- Dean iba caminando hacia a mí y se me ocurrió – Harry bufó – pero viéndolo por el lado positivo, que bueno que no le dije que era Weasley ni mucho menos Potter. Él es mago e inmediatamente reconocería tu apellido.
- Claro, como si fuera el único Potter en el mundo – ironizó Harry, Ginny bajo la mirada.
- Harry ¿Qué pasa si no encontramos nada sobre Draco Malfoy? – le pregunto Ron.
- Tienen que hacerlo.
- Deteniendo a Draco Malfoy, el narcotráfico disminuiría rápidamente. La misión la daríamos por terminada.
- Lo sé.
- ¿Qué sugieres?
- Planear lo que vamos a hacer – dijo Harry viendo directamente a Ginny.
- De acuerdo – le dijo Ron.
- Déjame solo con Ginny.
Harry se quedó terminando de leer el reporte mientras Ron salía de la oficina. Ginny esperó lo peor: sus gritos, sus regaños y hasta una amenaza de suspensión como paso en Estados Unidos.
- ¿No aprendiste la lección con Lestrange? Casi te mata por entrar tu sola a detenerlo.
- Tenía que aprovechar la oportunidad…
- ¡Tenias que esperar a Ron! ¡A tu equipo! – la regaño Harry.
- No hubiéramos logrado nada. Pude saber que era mago porque me dijo que las lechuzas las había comprado en el callejón Diagon.
- Krum ya lo había sospechado.
- Pero yo lo confirme.
- ¡Con un vestido escotado!
- ¡Y funcionó!
Harry resopló y se levantó molesto hacia la ventana despeinándose el cabello. Ginny trato de tranquilizarse, no quería discutir por eso.
- Harry, tengo muchos años como auror y en muchas ocasiones un vestido escotado me ayudo a mandar a muchos a pagar sus deudas – Harry se cruzó de brazos aun dándole la espalda – si no hubieras llegado tu, yo sería la jefa del cuartel de aurores en Estados Unidos. Mi amor – lo abrazó por la espalda – confía en mí, por favor.
- Te estás arriesgando.
- Es parte de mi trabajo. Además, tú me has enseñado mucho, cuando pasó lo de Lestrange, aun no estaba tan entrenada como ahora – se puso frente a él – ahora que estamos juntos, te necesito más que nunca, necesito que confíes en mi.
- Si te pasa algo, Ginny, me muero.
- Te amo – le dijo Ginny tomando su cara con sus dos manos.
- Yo te amo más.
Harry llegaba a casa de sus padres para avisarles que esa tarde Ginny no iría con Lily, porque su mamá había estado un poco enferma y quería ayudarle con las labores de la casa. Se encontró con Sirius y Remus jugando un partido de ajedrez mágico. Como acostumbraban hacerlo últimamente, los adultos lo observaron detenidamente, pero ahora Harry no llevaba esa sonrisa de oreja a oreja, sino que más bien, se le veía algo preocupado.
- ¿Qué pasa, Harry? ¿Estás bien?
- ¿Te peleaste con la cachorrita?
- Canuto – lo calló Remus.
- Sirius ¿Qué me puedes decir de los Malfoy?
- ¿Los Malfoy? – se extraño Sirius dejando de ver el tablero de ajedrez para ver a Harry – bueno, mi prima Narcisa se casó con Lucius Malfoy, un tipo de lo más desagradable.
- Fiel seguidores de la sangre limpia – agregó Remus.
- Si, el tipo tenía aires de grandeza y de poder, fue por eso que Voldemort era como su Dios ¿Por qué me lo preguntas?
- ¿Tuvieron hijos?
- Uno, aparece en el árbol genealógico, creo que se llama – se quedó pensando – Drarius.
- Draco.
- Sí, eso.
- ¿No lo conoces?
- Claro que no, a mis queridas primas hace mucho que no las veo, bueno a excepción de la mamá de Tonks, Andrómeda. A Bellatrix la mandaste directito a Azkaban – Harry asintió – pero a Narcisa hace mucho que no sé de ella.
- ¿Puedes ayudarme a saber algo de los Malfoy?
- ¿Qué pasa, Harry? – le pregunto Remus.
- Ginny – se recargó en la silla dando un gran suspiro – estaba en una misión y se encontró cara a cara con Draco Malfoy.
- Dile que tenga cuidado.
- Eso no es todo, el tipo se interesó en ella – Sirius y Remus se vieron preocupados – y como ya conocen a Ginny, es toda una auror, dedicada a su trabajo – bufó.
- Los Malfoy son peligrosos.
- Harry, no les vayas a decir a tus padres que Ginny anda en una misión con los Malfoy involucrados – le dijo Sirius.
- ¿Por qué?
- Sabes que la quieren como a una hija y precisamente hoy empezaron a planear un viaje a Francia por unos días. Si les dices que Ginny está en esa misión, lo único que harás es que se preocupen y suspendan el viaje.
- De acuerdo.
Por más que Hermione y Ron buscaban información acerca de Draco Malfoy, simplemente no había nada. Era como si no existiera en el mundo mágico. Eso tenía a Ron con los pelos de punta. Si detenían a ese tipo, la misión se terminaría y con eso…adiós a Víctor Krum y buen viaje a Bulgaria. Pero llevaban todo el día buscando sin encontrar absolutamente nada.
Harry por su parte investigaba con Sirius, pero no fue de mucha ayuda. Andrómeda también había perdido contacto con su hermana y lo último que sabían de los Malfoy es que apoyaban a Voldemort.
Ron veía el piso sentado frente al escritorio de Harry. Se sentía frustrado. Saber quién es el culpable y no poderlo demostrar.
- Dean lo ha estado vigilando pero no sale mucho, lo más seguro es que se aparezca y ni quien se dé cuenta – comentó Ron.
- Demonios – aventó la pluma Harry en su escritorio – debe de haber una manera de saber más.
Tanto Ron como Harry se quedaron viéndose a los ojos pero ninguno dijo nada. Ambos estaban pensando exactamente lo mismo, pero no querían aceptarlo.
- Es muy arriesgado – dijo por fin Harry – Malfoy es peligroso.
- Lo sé. Ginny no ha dejado de insistirme en que es la única manera.
Se hizo de nuevo un silencio. Ron movía la pierna ansiosamente y jugaba con su varita entre los dedos.
- Existe tecnología muggle – comentó Ron – Dean me la ha mostrado. Micro cámaras y micrófonos que pueden ir adheridos a la ropa sin que sean vistos y así se puede monitorear a la persona siempre. Si hay algún problema…
- Es Ginny, Ron.
- Mi hermana y mi compañera de trabajo…una excelente auror – Harry suspiro – tenemos la ventaja de que ese tipo no sabe que ha sido descubierto y que Ginny también puede usar magia.
- No sé.
- Harry, yo jamás dejaría que le ocurriera algo malo a mi hermana.
- De acuerdo, pero yo también estaré presente cuando ella se reúna con Malfoy.
Los Potter tenían todo preparado para su viaje a Francia. Lily aun estaba un poco dudosa para viajar, no quería alejarse por mucho tiempo de su nieta, pero sabía que necesitaba vacaciones, más porque, aun seguía con sus estudios para revisar que el cáncer no se hubiera expandido. Afortunadamente, en los estudios más recientes, había salido negativo, pero aun así, existía el riesgo de que volviera.
Ginny se había despedido de ellos el día anterior, ya que no iba a poder salir del trabajo para hacerlo, pero Harry se había tomado una hora para así despedir a sus padres.
Estaban en la sala, Harry, Sirius y Remus, mientras James bajaba las maletas por medio de magia, cuando llegó una lechuza. Sirius vio que estaba dirigida a James y a Lily, así que le entrego la carta a su amigo y le ayudó a acomodar las maletas. James abrió la carta con el ceño fruncido y empezó a leer.
- ¿Todo bien, papá?
- Si, la carta es de Chang. Me dice que su hija Cho tiene que hacer unas prácticas como sanadora en el hospital de San Mungo – volteo a ver a Harry y a sus amigos – me pide que le de hospedaje.
- ¿Cho, aquí? ¿Cuándo?
- Mañana.
- ¿Mañana? – pregunto asombrado Harry – pero, ustedes se van.
- Pero tú te quedas.
- Pero… yo tengo que trabajar, además…Cho ¿viviendo conmigo?
- Ya han vivido juntos.
- Con sus padres.
- Harry, no puedo negarme. Chang te dio hospedaje cuando fuiste a China para tus entrenamientos. Ahora él me está pidiendo exactamente lo mismo para su hija.
- Pero papá… nos vamos a quedar solos – Harry no se quería imaginar cómo reaccionaría Ginny cuando se lo dijera – tal vez Sirius y Remus…
- Lo siento Harry, se acerca luna llena – se disculpó Remus.
- Y yo conocí a una chica… – dijo Sirius con una sonrisa, Harry bufó sin dejarlo terminar.
- Por Dios, Harry, no hagas tanto drama – le dijo James contestando la carta – Cho estará en sus prácticas y tú en tu trabajo, solo se verán por las noches. Así como te atendió ella en China, espero que tú la atiendas en Londres.
Harry suspiró ¿Cómo le diría a Ginny que su ex novia iba a vivir con él por un tiempo? Bueno, al menos Ginny no iría a su casa porque sus padres iban a estar de viaje. Pero aun así, tenía que decírselo aunque ardiera Troya. La ventaja es que Ginny no sabía que Cho había sido su novia, bueno eso él suponía, no contaba con que su querida madre ya se lo había dicho, así que pensó en decirle que era la hija de un amigo de su padre.
Por la noche, Harry llegó a casa de Ginny. Como últimamente acostumbraba hacerlo, la besaba como si fuera la última vez que lo haría (aunque en ese momento no quería usar ese término). Ginny le correspondió el beso hundiendo sus dedos en el cabello azabache.
- ¿Se fueron tus padres? – Harry asintió – éste viaje les va a ayudar mucho, ya casi ni salían.
- Preferían estar con Lily.
- Lo sé. Tu mamá casi me dijo que si se la podían llevar – le dijo Ginny continuando con la preparación de la ensalada.
- Huele rico.
- La carne esta en el horno.
- Tengo hambre, mamá dejó comida en el refrigerador, pero no es lo mismo que la que está recién hecha.
- Cuando regrese va a encontrar el refrigerador exactamente igual – le dio un beso - ¿te vas a quedar aquí, verdad?
- Eh…si ¿Cómo va lo de la misión? – Ginny frunció el ceño.
- Bien, Dean y yo estamos trabajando con el equipo técnico para las micro cámaras y los micrófonos, los muggles son geniales.
- ¿Ron no está trabajando con ustedes?
- No, él ha estado ocupado con otras cosas.
- Dean y tu… juntos – susurró Harry – claro, el Ginny Thomas se escucha perfecto.
- No empieces con tus celos, Potter.
- Yo no estoy diciendo nada.
- Claro – rodó los ojos Ginny – deberías de traer tu ropa para que no tengas que ir a tu casa todos los días.
- Ginny, fíjate que va a venir a Londres la hija de un amigo de papá y le pidió que si le podía dar hospedaje.
- ¿En serio? ¿Cuándo?
- Mañana.
- Pero tus padres no están.
- Lo sé – se le quedó viendo.
- Supongo que se disculpó por no hacerlo antes de irse de viaje.
- Lo que pasa es que…veras…cuando yo tuve un entrenamiento en China, papá le pidió al señor Chang si me podía dar hospedaje, me trataron muy bien – Ginny frunció el ceño – y pues ahora…tú sabes…tenemos un compromiso con ellos.
- Ellos…el señor Chang y su hija…la que va a venir – le decía Ginny con los brazos cruzados – la que se va a quedar en tu casa…mañana – Harry asintió un poco confundido por la actitud de Ginny, sentía que el color se le subía a la cara hasta quedar completamente roja como su cabello - ¿y se puede saber cómo se llama?
- Cho.
- ¿Cho Chang? ¿Qué acaso ella no era tu novia? – Ginny lo fulminó con la mirada mientras Harry abrió los ojos sorprendido.
- ¿Cómo sabes que ella fue mi novia?
- ¿Me estás diciendo que vas a vivir con tu ex novia?
- No, bueno… Ginny entiende, no puedo negarme – Ginny le aventó un pedazo de zanahoria de la ensalada, la cual Harry atrapó sin ningún problema – ella va estar en san mungo y yo en el cuartel, solo pasaríamos la noche juntos – Harry cerró los ojos al darse cuenta de la estupidez que había dicho – digo…no…no juntos, solo…demonios ¿Quién te dijo que ella había sido mi novia? Fue mi mamá ¿verdad?
- No quiero que estés cerca de ella ¿entendiste?
- Ginny, ellos me atendieron muy bien, sería de mala educación si nosotros…
- ¿Nosotros? ¡Tus padres no están! Y lo que sería de mala educación es lo que te pienso hacer si pasas una sola noche con esa.
- De acuerdo – levantó los brazos Harry en señal de paz – vamos a hacer una cosa: tú te vienes conmigo.
- ¿Qué?
- En las noches, tú y Lily se vienen conmigo a casa de mis padres.
- Estás loco.
- Me pides que te tenga confianza cuando piensas salir con Draco Malfoy…
- A trabajar.
- Y tú no me tienes confianza cuando te digo…
- Que vas a vivir bajo el mismo techo que tu ex novia.
Harry se le quedó viendo, tenía razón, había mucha diferencia, pero no podía negarse a atender bien a Cho, no era justo, ella se había portado muy bien con él.
- Ginny, mi amor, entiéndeme – le dijo con ojos suplicantes – yo fui quien terminó con Cho.
- Lo sé.
- Es una chica encantadora, pero simplemente no la quería.
- Ayuda mucho esa expresión de "encantadora" – ironizo Ginny.
- No te voy a mentir. Ella me ayudó mucho, fue un gran apoyo para mi…creo que la veo como una hermana – Ginny se cruzó de brazos viéndolo directamente con el ceño fruncido – te ves tan hermosa celosa – sonrió Harry.
- Vete al diablo, Potter.
- Nunca te había visto así – la abrazó por la espalda mientras Ginny trataba, sin mucho esfuerzo, quitárselo de encima porque según ella, seguía indignada – yo jamás te había dado motivo para que estuvieras celosa – Ginny bufó - ¿Qué?
- Nada.
- Cuando las mujeres dicen nada, significa todo.
- Ahora resulta que eres experto en mujeres…suéltame, no quiero que me toques.
- Me lo dijo mi madre – le contesto sin hacerle caso, la abrazaba por la espalda y le daba besos en el cuello.
- ¿No será que te lo dijo Sirius? Con eso de que son cómplices en cuestión de mujeres.
- ¿Cómplices? ¿De dónde sacas eso? – Ginny volteó a verlo.
- ¿Qué acaso él no es quien recibe las cartas de las mujeres que te invitan a salir? – Harry abrió los ojos sorprendido.
- ¿Te lo dijo él?
- Me lo dijiste tu – Ginny aprovecho el asombro de Harry para soltarse de sus brazos.
- ¿Yo? ¿Cuándo?
- Borracho – Harry frunció el ceño sin entender – en la despedida de soltero de Bill.
- Me dijiste que solo había dicho que Lily era mi hija.
- Te mentí. Me dijiste que no te interesaban esas mujeres que te invitaban a salir y que estabas celoso de Dean…todo eso me lo dijiste besándome y tocándome el trasero.
- ¿Por qué nunca me lo dijiste? – Ginny se encogió de hombros – bueno eso es un punto a mi favor ¿o no?
- ¡Ibas a aceptar salir con Kelly!
- Te mentí.
- ¿Por qué? – Harry se encogió de hombros tal y como lo había hecho Ginny – ahora resulta que nos estamos confesando muchas cosas.
- Perdón por no haberte dicho de mi correo privado – le dijo Harry algo apenado.
- Perdón por haber corrido a todas las mujeres bonitas que querían ser tus secretarias y haberte contratado a la señora Bailey - ambos sonrieron divertidos.
- No me quejo, la señora Bailey es muy eficiente, pero me hubiera gustado conocer una que otra aspirante… - Ginny le dio un golpe en el brazo – no puedo creer que hayas estado celosa desde antes y yo ni cuenta me había dado – la abrazó por la cintura.
- Harry…esa mujer…
- Confía en mí.
- Quiero conocerla.
- De acuerdo.
Harry había pasado la noche con Ginny. Primero, ella le había confesado todo lo que pasó con las aspirantes al puesto de secretaria, haciendo reír a Harry como un loco. Después, fue el turno de Harry, de contarle sus rabietas desde que había llegado Dean y de las divertidas que se da con sus padres y tíos al creer que él sale con alguna desconocida. Terminando haciendo el amor un par de veces.
Por la mañana, Ginny se había levantado muy temprano para un día más de trabajo. Se arregló y despertó a Harry un par de veces siendo ignorada. Cuando después de un par de gritos y varios almohadazos, Harry se levantó a bañarse. Ginny le dio de comer a Lily y preparaba su pañalera para llevarla a casa de sus padres, cuando regresó a su habitación y entró en el baño, se quedó paralizada.
- ¡Potter!
- Me asustaste – le dijo Harry rasurándose la barba.
- Que tiradero de ropa tienes ¡Lo levantas! – Harry rodó los ojos y continúo con su labor - ¡y apúrate que se te hace tarde!
- Dios, es mejor quedarme los fines de semana.
Durante el día, Harry trabajaba con el equipo de Ron para saber los detalles de cómo Ginny iría al encuentro con Draco Malfoy. La idea principal era regresar a la hacienda por el bolso olvidado de Ginny, era la única manera viable que tenían. De ahí, todo dependía de ella. Iba a ir debidamente equipada para que todos estuvieran al pendiente de ella. Harry de vez en cuando se despeinaba el cabello nervioso, pero veía a Ginny quien le sonreía de manera que le indicaba que todo estaba bien.
Después de dejar todo planeado para el fin de semana, todo el equipo se dirigió a sus respectivos hogares. Harry aun tenía trabajo pendiente, así que se encerró en su oficina hasta terminarlo.
- ¿Señor Potter?
- Adelante, señora Bailey, pensé que ya se había ido a su casa.
- No, estoy niños que no me entregan sus reportes como son debidos – dijo molesta refiriéndose a los aurores – tengo que andarles jalando la oreja.
Harry sonrió y recordó el porqué la señora Bailey era su secretaria.
- Ya vaya a descansar, nos vemos mañana.
- Una chica lo está esperando – Harry frunció el ceño – lleva una hora esperándolo.
- ¿Por qué no me lo había dicho?
- No quiso, dijo que a ella no le importaba esperar todo lo que fuera necesario con tal de no molestarlo. Es media extraña, cuando le dije que ya me tenía que retirar y que le iba a decir a usted que lo estaba esperando, se preocupó mucho.
- ¿Quién es?
- Cho Chang.
Lo había olvidado por completo. Se levantó sumamente apenado a recibirla, se suponía que él tendría que haber ido por ella al departamento de transportes mágicos hacía una hora cuando llegara su traslador, pero por estar tan metido en sus asuntos, lo había olvidado.
- Cho, discúlpame.
- Hola, Harry ¿te interrumpí?
- No, claro que no, pasa a mi oficina, solo termino de firmar unos documentos y nos vamos a casa.
- No quería molestarte.
- No es molestia, te ayudo con tu maleta.
- Esta pesada, claro que no, no quiero que te vayas a lastimar tu espalda.
- Hasta mañana, señor Potter – dijo la señora Bailey viendo con el ceño fruncido a esa chica, parecía que su jefe era un Dios bajado del cielo.
- Hasta mañana, señora Bailey. Cho, lo haré con magia – le dijo Harry a Cho levitando las maletas y llevándolas a la oficina - ¿Qué tal el viaje?
- Bien.
- ¿Con que ya eres sanadora?
- Si, justo lo que tú querías – le sonrió sentándose en la silla frente al escritorio.
- ¿Yo? – se extraño Harry.
- Si, tú me dijiste que tenía que estudiar una carrera y que era buena cuando te cuidaba a ti. Fue por eso que estudie para sanadora, puedo seguir cuidándote.
- Verás Cho…Voldemort ya no está – Harry se recargo en su escritorio.
- Lo sé, pero aun así, yo estoy preparada para cuidarte y servirte siempre.
- Bueno…te lo agradezco, pero…veras Cho, yo tengo novia.
Cho bajó la mirada y se puso a llorar, Harry no sabía dónde meterse ni que hacer.
- Por favor, Cho, no te pongas así, estoy seguro que tu pronto encontraras al chico indicado.
- ¿Qué hice mal?
- Nada, no hiciste nada mal.
- ¿Entonces? Puedo ser lo que tú quieras, solo dime lo que quieras que haga y lo hago…
- No, claro que no.
- Harry, no me dejes – se hincó frente a él – seré la mujer que siempre has deseado.
Harry la veía sorprendido, de inmediato la levantó y la ayudo a sentarse de nuevo en la silla. Ella seguía llorando desconsolada. No sabía ni que decirle para tranquilizarla, jamás se espero esta reacción de ella.
Recordaba que cuando terminó con Cho fue con el pretexto de que ella no debería de perder el tiempo con él, que buscara un camino para que ella pudiera realizarse como mujer y como profesionista. Ella lo había aceptado, y justo como él le había dicho, entró a estudiar para sanadora. Ahora comprendía que Cho estuvo equivocada todo este tiempo, ella se había dedicado a estudiar sólo para él, para ser la mujer perfecta.
Pero curiosamente su mujer perfecta era Ginny, aquella que le hace la vida complicada a veces. Que si él dice blanco, ella dice negro; que lo hace rabiar cada vez que ella se encaprichaba con algo; que discutían cada vez que no se podían poner de acuerdo en cómo llevar a cabo una misión, o bien, en que si tal corbata no combinaba con aquella camisa; y, sin embargo, la amaba por eso, porque Ginny era la mujer que tanto había soñado, aquella que no lo viera como el héroe, el salvador, sino como un hombre normal a quién lo regaña por no recoger la ropa tirada del baño.
Después de un tiempo, Cho por fin se calmo. Se disculpó por haber llorado y le había jurado que si eso a él le molestaba, jamás lo volvería a hacer. Tan sorprendido estaba que hasta pensó que en realidad si lo cumpliría.
Llegaron a casa de los Potter, Harry dejó las maletas de Cho en el cuarto de huéspedes y bajó para preparar la cena. Pero Cho ya se le había adelantado, cocinaba para Harry, tal y cómo lo hacía en China cuando él estaba en su casa, pero ahí él no se incomodaba, al fin y al cabo, era su casa, pero ahí, se suponía que era él el que la tenía que atender ahora.
- Deja, Cho, yo lo hago.
- Claro que no, tu siéntate, yo te preparo la cena ¿Quieres que te traiga algo para leer mientras esta la cena? ¿O quieres tomar algo? Dime y yo…
- No, estoy bien.
- Tomé cursos de cocina – le sonrió – también de tejido y de costura.
- Vaya, estuviste muy ocupada.
- Si, algo, pero si tu quieres que tome cursos de repostería…
- Cho, no debes de hacer lo que yo quiera.
- Supongo que tu novia ha de saber hacer todo eso y más.
Harry sonrió divertido, no se imaginaba a Ginny tejiendo, estaba acostumbrado a verla en pleno combate y acción. De hecho, desconocía si Ginny sabía tejer, sabía que era buenísima haciendo su pastel de melaza y que era una excelente auror.
- Harry, tal vez, si yo me esfuerzo más…
- Cho, eres una chica increíble, pero yo amo a Ginny.
- ¿Ginny?
- Si, pronto la conocerás, ella vendrá a cenar con nosotros.
- Pensé que estaríamos solos.
- No – sonrió - No sabes las ganas que tiene de conocerte.
Cho forzó una sonrisa y continuo preparando la cena. Harry se dispuso a poner la mesa para tres, rogando que Ginny llegara lo más pronto posible. Pero para su desgracia, Cho sirvió la cena y no había excusa para retrasar el momento, Ginny simplemente no aparecía.
- Estuve haciendo una investigación de pociones para curar las cicatrices – le comentó Cho ya sentados en la mesa.
- Que interesante.
- Recuerdo que a ti no te gustaba esa cicatriz de la frente.
Harry asintió. Lo cierto es que él siempre había odiado su cicatriz, era como una marca para él indicándole la vida que tenía que llevar, pero desde que estaba con Ginny, ella delineaba suavemente con su dedo la cicatriz en forma de rayo una y otra vez, haciendo que se relajara y la tuviera muy cerca de él. Así que ahora ya no la odiaba, había aprendido a utilizarla.
- Todo este tiempo no he dejado de pensar en ti – se le acercó Cho tomando con su mano el cabello de Harry para ver su cicatriz – y lo que yo podría hacer para verte feliz.
- Gracias - dijo Harry haciéndose para atrás pero ella se inclino un poco hacia él acortando la distancia.
- Harry, eres tan lindo…
- ¡Papi!
Cho volteo hacia la puerta de la cocina extrañada por esa voz infantil, encontrando a una mujer con un cuerpo escultural, un cabello pelirrojo de envidia y unos ojos chocolate que la veía directamente a ella. Bajó su mirada a una pequeña que sonreía tomando de la mano a la mujer. Era una niña preciosa, pelirroja y con unos ojos verdes brillantes. Asombrada, volteo a ver a Harry que sonreía como jamás lo había visto en todo el tiempo que llevaba de conocerlo. Ató cabos: papi, pelirroja y con ojos verdes.
No lo podía creer, Harry, el hombre de su vida, tenía una hija y lo peor, con esa mujer que sabía de antemano, que jamás podría competir con ella.
Jamás había escrito una Cho así, pero sé de muchas mujeres que son así y de hecho he conocido a unas cuantas.
Como ven, aun con la presencia de Draco (que viene en el proximo capitulo) y de Cho, Harry y Ginny siguen juntos, jamás pensé en agregar a estos personajes para alargar la historia, de hecho ya esta por terminar.
Aun no sé cuando vaya actualizar, los mantengo informados por facebook.
Mil gracias por sus comentarios y por leer apesar del retraso.
Saludos.
