¡HOLA A TODOS!
En fin, por fin tengo de vuelta mi tarjeta de memoria, logre arrebatarsela a mi profe
¿Como lo logre?, no pregunten ¬¬
Y por ello, ahora traigo la conty por fin *o*
Se las dejo ^^
Sintio como aquella puerta comenzó a abrirse. En seguida dejo aquel cuaderno de sus recientes tareas escolares y salio corriendo a ver de quien se trataba. Basto que solo se entrabriera para que se pegara enseguida al cuerpo de aquella mujer quien se sobresalto de la sorpresa y luego rio al verle sonriendo.
bienvenida a casa mami–sonrió el pequeño soltándole, momento en que ella se agacho abrazando muy fuerte a su pequeño-
¡Te extrañe mucho mi pequeño!–Sonrio ella como una verdadera pequeña mientras abrazaba a su hijo con las mejillas rojas, al igual que el niño las tenia riendo-
¡Yo también te extrañe mucho mami! –expreso el pequeño refregando su mejilla con la de su mamá, ambos riendo, ambos haciendo la misma acción-
Despues de esa reunion, ambos entraron ya que comenzo a helar dentro de aquel lugar en el que el pequeño tenia la estufa prendida para poder calentarse, era habitual, ella siempre confiaba en dejarle esa responsabilidad, el pequeño jamas la decepcionaba.
Se sento siguiendo con su labor escolar, debia colorear perfectamente por region el dibujo que representaba a la isla de Japon. Su mamá se sento frente a él mirandole atentamente, viendo con detalle como hacia lo que estaba haciendo, situacion que le causo demaciada gracia al parecer porque el pequeño pudo detectar perfectamente como su madre saco una pequeña sonrisa.
- ¿Sabes en cual de todas estas regiones vivimos? –Pregunto divertida la pelirrosa quien vio como el pequeño dejo de pintar y le miro negándole con la cabeza-
- no –hizo verbal su respuesta mirando fascinado a su madre para que ya le contestara-
- esta de aquí es Osaka –apunto la pelirrosa dentro del dibujo que era Japón-
- ¿Y esta region?, esta marcada diferente de las demás –pregunto el pequeño haciendo notar una región céntrica la cual estaba marcada con una estrella-
- eso es porque esa es Tokio, la capital –respondió ella a quien le salió una gota en la cabeza con la expresión de no entender ni papa que su pequeño le había puesto-
- ¿Qué es capital? –Nuevamente pregunto, ella sonrió al ver la curiosidad de su pequeño expresada por su rostro-
- capital es la cuidad mas grande de un pais, es donde se concentra la mayor parte de la gente y demás, yo nací en Tokio –comento ella quien luego vio los ojos de su pequeño iluminarse con gracia y diversión, sin duda a ella le gustaba mucho ver así a su pequeño, ya mas repuesto
- ¿naciste en Tokio mami?, debe ser muy bonito –dijo mirando por la ventana como nevaba, era un pleno invierno bastante frio, el se imaginaba Tokio como un lugar muy cálido y agradable-
- no lo recuerdo del todo, solo recuerdo que era una cuidad con edificios muy grandes y bonitas luces de noche, pero allá hace el mismo clima que aquí Satoshi, allá también debe estar nevando –explico la pelirrosa quien también comenzó a ver por la ventana, sin poder evitarlo, ella al igual que el pequeño se indio en sus propios pensamientos en ese momento-
- Tokio… ¿crees que yo también naci allí Sakura? –Escucho la voz del pequeño preguntarle de forma ida, el solo hecho de que le llamara por el nombre ya significaba que estaba muy metido en sus pensamientos, pensamientos que ella siempre entendió sobre el origen de ese pequeño-
- podria ser Satoshi, quiza naciste alli igual que yo –afirmo con una enorme sonrisa al cual a la vez era bastante nostalgica, recordaba no muy claramente esa cuidad y seguramente habia cambiado demaciado- si quieres, algun dia iremos alla, quiza hasta podriamos irnos a vivir a la capital cuando tenga un poco mas de dinero junto, no es un tan mal plan, ¿te gustaria Satoshi?
- ¡Claro que me gustaria! –Afirmo el pequeño con una enorme sonrisa en el rostro que demostraba su emocion-
- pero primero tenemos que acercarnos a la cuidad, alli puedo buscar un mejor trabajo y tu ir mas comodamente al prescolar a que yo te lleve todos los dias con este frio durante dos largas horas en la mañana, apenas si entraste y no quiero que te enfermes –suspiro con pesadez la pelirrosa, sabía que si volvía a enfermarse ese pequeño, seria todo un lio, ahora siquiera contaba con la ayuda de su ex novio, sola no podría cuidar bien a ese pequeño-
- ¿Por qué queda tan lejos mi escuela? –nuevamente Satoshi hacia otra pregunta, aquella faceta de niño curioso la había adquirido solo un poco después de que se separaran del pelirrojo mayor, aun así, a ella le encantaba aquella etapa del "porque" en la que su pequeño había entrado-
- porque estamos algo alejados de la cuidad, antes viviamos en plena cuidad, pero la renta es mas costosa, cuando tenga unos papeles listos nos cambiaremos de apartamento –contesto la pelirrosa con una nerviosa sonrisa, siempre intentaba contestar todo lo que el pequeño le preguntara aunque a veces se le dificultara bastante-
- ¿más grande que este? –pregunto con algo de esperanza en sus ojitos el pequeño, no era por nada, pero él durante mucho tiempo ya estuvo habituado a tener una habitación propia, ahora no le incomodaba dormir con su madre pero realmente se le hacía algo incomodo-
- no creo que podamos aun Satoshi, pero intentare que no quede lejos de tu escuela –expreso con algo de decepción la pelirrosa, mas su sonrisa no se borro al ver como su pequeño negaba también con la cabeza restándole importancia a ese hecho, agradecía que fuera así de comprensivo con ella-
- ¿Qué tan lejos estamos de mi escuela aquí? –Otra pregunta salía de la boca del pequeño, agradecía mentalmente de que fueran esas preguntas y no "otras" preguntas-
- veras hijo, estamos casi en las afueras de la cuidad, en la villa Mizu, camino a Fuse –explico nuevamente la pelirrosa quien quedo divertida por la expresión del pequeño quien se cruzo de brazos ladeando la cabeza y con muchos signos de interrogación sobre él-
- no entendi ni papa, pero de acuerdo –sonrió nervioso al momento de comenzar a reír-
Tambien rio, ese pequeño si que tenia expresiones fuera de lo usual, pero era verdad, a su edad tan corta no podria entender mucho de lo que ella le explicaria, a pesar de que fuera inteligente, muy inteligente, seguia teniendo seis años.
OoOoOoO
Se sento en su cama muy lentamente, no sabia porque habia despertado, ya que al ver la ventana pudo distinguir que aun era de noche. Volteo el rostro al darse cuenta de que a su lado estaba durmiendo placidamente su padre.
Claro, recordo de momento que habian vuelto a Osaka y que buscaban a la pelirrosa, sin mayor éxito, que les habian ofrecido, tanto Kiba como Konan, el quedarse en sus respectivas casas y el azabache nego por no incomodar, asi que ahora estaban en un hotel en medio de la cuidad. Solo habian rentado una habitacion, era por la noche nada mas, dormir con su padre no le incomodaba, paso mucho durmiendo con su madre para que aquello le incomodara.
Se coloco de pie, ahora entendia que la razon de su despertar fue que queria ir al baño. Bostezo con profunda pesadez bajando de la cama. Miro el reloj frotándose los ojos, no era tan tarde, apenas iban ser ya las doce de hecho, faltaban menos de tres minutos para media noche.
Media noche…
Sus ojos se abrieron un poco más cuando miro por la ventana viendo la luna que por allí se asomaba, luego la imagen de colores en el cielo dejando un incandescente brillo paso por sus ojos.
Lo recordaba…
- ¡mira! ¡Ese tiene forma de mariposa! –Grito apuntando al cielo alumbrado por aquellos hermosos colores, en aquellos ojos negros se veían reflejados los colores del cielo-
- y ese forma de corazón –la voz de su madre hizo que desviara su atención de la primera figura y posara sus ojos en la que ella apuntaba-
- qué bonitos –los ojos del pequeño estaban completamente alucinados con aquellas figuras en el cielo, aquellas que solo se veían una vez en el año-
- ¿te gustan los fuegos artificiales? –pregunto la madre del pequeño quien dejo de observar el espectáculo un solo segundo para ver los expresivos ojos de su pequeño de cinco años
- si –aseguro el pequeño asintiendo muchas veces con la cabeza- ¿Por qué nunca los había visto?
- en el orfanato los niños se dormían temprano y el año pasado no pudiste venir porque estabas enfermo –explico ella logrando el efecto contrario a lo que deseaba pues los ojos del pequeño dejaron de ser iluminados por aquellas luces hasta opacarse completamente, tanto que ni siquiera la luz se reflejaba con tanto entusiasmo en ellos-
- lamento que el año pasado no pudiéramos venir porque estaba enfermo –expreso con voz baja, aun así audible, igual de baja que su vista ya que al hablar agacho la cabeza con suma tristeza-
- Satoshi… -susurro la pelirrosa a quien por un momento se le apagaron los ojos con un toque de tristeza al ver al pequeño pelirrojo con la cabeza gacha-
Apenas si estaban superando muchas cosas que les habían pasado, para ella no era mucho, era un adulto y sabia las vueltas que podía traer la vida, a través de sus años le habían jugado muy sucio muchas veces, pero no el pequeño, no ese niño quien tenía el corazoncito tan inocente aun, sabía que recién había despertado del letargo en que todo niño esta sumergido para abrir los ojos al mundo real.
- creo que esta helando Satoshi, además de que ya es tarde y el ultimo autobús a Fuse sale justo después de que terminan los fuegos artificiales, ¿Qué tal si nos vamos a casa y hago chocolate caliente antes de irnos a dormir? –Sonrió Sakura al momento de tomar la mano del pequeño a quien se le iluminaron los ojitos nuevamente por la pregunta de su madre-
- ¡claro! –sonrió feliz el pequeño quien comenzó a correr completamente feliz hasta donde sabia que estaban los autobuses-
- ¡Satoshi te he dicho que no corras! –El grito de la pelirrosa llamo la atención de todos al momento en que salió corriendo tras el pequeño-
Reacciono exaltándose de un segundo a otro cuando una mano le tomo el hombro, tanto que hasta soltó un grito del susto.
Miro tras él y vio a un azabache muy divertido con su reacción, frunció el ceño inflando las mejillas por eso. Estaba divertido, completamente, sin duda, por mucho que su pequeño hijo actuara como un adulto y por muy maduro que le considerara, el aun era un niño fácilmente asustable.
- doy menos miedo que un cadáver en descomposición, ¿no? –Pregunto con una sonrisa arrogante el Uchiha al pequeño pelirrojo a quien le rodeo un aura maligna-
- no tienes para que recordármelo –expreso con total reproche en la cara y ojos Satoshi, la sonrisa de Sasuke aumento al ver que aun sin la pelirrosa junto a él, este podía comportarse normalmente-
O quizás no
Vio enseguida como el rostro de su hijo cambio completamente de expresión a una un poco mas vacía e igualmente pensativa, a pesar de que le gustaba que su hijo fuera obediente y analítico, quisiera que de igual forma se comportara como un niño, algo que solo pasaba con la pelirrosa a su lado.
Quizá pensó demasiado pronto
- vamos a Fuse –escucho hablar a Satoshi quien levanto la vista casi con suplica-
- ¿Por qué a Fuse?, que yo sepa es un pueblo cercano a Osaka, pero no está en la cuidad –comento el azabache logrando que una mueca de duda apareciera en el pequeño, al parecer quería hablar pero no sabía por done empezar-
- unos meses después de cumplir seis años, me escape de casa, fue el verdadero motivo por el que Sasori y Sakura se separaron –confeso el pequeño a sabiendas de que no le gustaba recordar mucho aquello-
- no tienes que decírmelo Satoshi, Sakura una vez ya me lo conto todo –dijo Sasuke quien miraba al pequeño con algo de tristeza, sabia lo muy duro que era para él hablar esos temas, sabia de esa tristeza y que ahora ni siquiera estaba la pelirrosa para contenerla-
- escúchame, si lo sabes, será mas fácil –objeto el pequeño dejando al azabache con una ceja alzada, al parecer el pequeño tenía algo en mente- después de que se separaron, no recuerdo muchas cosas, mamá dice que es mejor que no recuerde algunas de ellas, desde donde logro recordar, ya vivíamos en el apartamento del centro de la cuidad, yo ya iba al preescolar y ella ya trabajaba, pero durante esa navidad y ese año nuevo no vivimos allí, no logro recordar con exactitud, pero mamá pronunciaba mucho el camino que lleva a Fuse
- el camino que lleva a Fuse es bastante extenso Satoshi, hay muchas villas –razono de inmediato el azabache quien se llevo la mano al mentón de forma pensativa-
- hago mi mejor esfuerzo, si vamos seguramente me acordare del nombre de la villa, por favor papá, vamos en esa dirección, es lo único que aun me acerca a mamá –pidió el pequeño con ojos de suplica nuevamente, si, estaba haciendo su mejor esfuerzo, tenía el nombre de aquel lugar en la punta de la lengua-
- puede que hasta haya cambiado de nombre Satoshi, y mañana ya es 30, es el ultimo día que tendremos para buscar a Sakura, el 31 será un caos y el primero tenemos los pasajes de vuelta, ¿estás seguro que es allí donde esta? –pregunto intentando que el pequeño respondiera con seguridad, quería también tener esa seguridad-
- te mentiría si te dijera que si pero… no se… de otro lugar, no puedo recordar bien aquellos meses –bajo la cabeza al confesar aquello Satoshi, nunca tuvo la necesidad ni el deseo de recordar esas cosas, sabía que los tiempos luego de la separación con Sasori fueron duros, pero ahora como nunca deseaba poder recordar todo ello con claridad-
- si dices que no se te viene en mente otro lugar, podemos ir ahora, ¿Qué más podemos perder? –Asintió el azabache logrando que por fin el pequeño sonriera casi completamente-
- es pasada la media noche –recordó el pelirrojo al ver como su padre tomaba su chaqueta-
- ¿tienes sueño Satoshi? –pregunto con diversión y un maléfico brillo en los ojos mientras tomaba sus cosas preparándose para partir-
- en absoluto padre –afirmo el pequeño quien sonrió de la misma maléfica forma-
- entonces no veo cual es el problema –en seguida se fijo como el pequeño se fue directo a tomar su chaqueta y ordenaba lo que él había traído, lo cual no era mucho- se que pagare muy caro el mal influenciarle tanto cuando sea mayor, tengo que acostumbrarme a que como su padre debo dar buen ejemplo, pero diablos, hasta me siento identificado con este pequeño demonio andante –pensó absolutamente divertido el azabache quien vio ya listo a su pequeño para salir-
OoOoOoO
Iba con los brazos cruzados y sus ojos levemente entrecerrados, tenía razón al pensar que Osaka, al igual que Tokio, era una ciudad que nunca duerme. Las luces y la gente se veían por doquier a pesar del frio. La carretera tenía muchos vehículos viajando de una ciudad a otra, no era para menos, esa era una fecha de lo más concurrida. Veía al pequeño pegado a la ventana, no perdía ningún detalle, sus ojitos lo delataban.
Salida a salida, el camino a Fuse era largo, aun no salían de la cuidad, debía recordar pronto la salida, todo detalle se le hacía extraño y conocido a la vez hasta que uno de ellos llamo en pleno su atención, un letrero de la carretera.
Salida a la Villa…
"estamos casi en las afueras de la cuidad, en la villa Mizu, camino a Fuse"
- Mizu… -comento al aire el pequeño pelirrojo llamando totalmente la atención del azabache-
- ¿es esa villa Satoshi? –Pregunto con seriedad al ver como los ojitos del pequeño se abrieron casi automáticamente al poder leer ese letrero-
- no puedo equivocarme, es esa villa, estoy seguro –afirmo por fin con seguridad el pequeño quien miro a su padre o al menos quiso hacer el gesto, la verdad es que estaba muy metido en su mente para verle-
De un momento a otro las imágenes venían a su mente, tan claras como si jamás las hubiera olvidado. Llegaron allí porque ese lugar lo habían encontrado vacio, su madre aun no heredaba el apartamento que la pelirroja de su abuela le había dejado y no tenían más dinero como para rentar algo en ese momento.
Pasearon unos días hasta encontrarse allí, recordó la primera noche en ese lugar, por fin caliente en una cama, su madre había podido acondicionar todo para una estancia allí, diciéndole a todos que había rentado aquel apartamento cuando la verdad solo se había colado porque estaba vacío.
Aquel apartamento de una sola habitación y un baño, seguramente lo habían dejado tirado porque no le savia a nadie, sin embargo para ellos fue espectacular encontrarlo.
Aquellos meses él no despertaba del todo de aquel shock, tenía miedo, había tenido muchas pesadillas de las cuales solo su madre lo podía calmar. Había visto también en silencio como ella lloraba muchas veces quizá porque cosas ya que no le explicaba nada, era aun un niño y estaba superando sus propios trances. Muchas veces también comía solo ya que la pelirrosa solo le daba de comer a él asegurando que no tenía hambre, después de un tiempo se dio cuenta de que no era verdad, de que estaba ahorrando poco a poco el poco y nada de dinero que tenían para poder vivir mejor.
Si… esos meses que había olvidado fueron esos meses que habían pasado pellejerías y dificultades extremas. Había olvidado cada situación de esos difíciles meses y solo recordaba cuando la pelirrosa por fin había conseguido un trabajo esporádico y pudieron cambiarse a un apartamento cercano a la cuidad, mas cómodos y en mejores condiciones
Que egoísta
- ahora entiendo… -soltó en un triste susurro bajando la mirada hasta el suelo del taxi-
Había olvidado todo lo que su madre había sufrido por su culpa…
Su madre había hecho que olvidara todas aquellas situaciones mostrándole la mejor de las sonrisas y dándole el máximo de bienestar aun por sobre su propia felicidad, siempre, siempre pensaba en él antes que en ella.
Desde aquellos momentos donde le ocultaba todo para que él no se diera cuenta de nada
Hasta ahora que lo tenían todo y le dejo para que quizá, pudiera gozar de todo de nuevo sin que ella estuviera interponiéndose.
- doble en la siguiente, la villa Mizu –escucho la voz del azabache le saco de su mundo, regresándole a la realidad de un momento a otro al darse cuanta que ya estaban saliendo de la carretera-
- ¿crees que Sakura me perdone? –pregunto Satoshi sacando de onda completamente a Sasuke quien le miro con sus ojos mas extrañados- ella siempre estuvo allí cuando no teníamos nada, cuando estuvimos cómodos jamás le agradecí nada de lo que había hecho por mí, y ahora que lo teníamos todo me dejo para que lo disfrutara, sé que no está molesta, creo entender un poco sus intenciones, pero aun así, siempre soy quien le causa problemas
- ella no te perdonara nada porque no tiene nada que perdonarte, tú no eres su problema, eres su felicidad, así que borra esa estúpida palabra de tu mente o juro que te la saco a golpes, me tienes hasta más arriba de la coronilla con esa frasecita que el idiota de Sasori te gravo a fuego en la cabeza –expreso exasperado el azabache mirando con total reproche al pequeño quien abrió los ojos con total asombro, era la primera vez que el azabache le regañaba así-
- el edificio no lo recuerdo, pero sí que era un tercer piso, lo recordare en cuanto lo vea –afirmo el pequeño con ojos decididos, tenía que hacerle caso al azabache, siempre se considero maduro así mismo, pero había algo que le impedía crecer completamente-
Ese miedo esa inseguridad
Era el momento de sacarse toda duda de la cabeza y madurar
OoOoOoO
La puerta sonó casi como en las películas de terror. Las luces estaban apagadas, lo más lógico sería que ella estuviera durmiendo. Sus oscuros ojos miraron asombrados aquel "apartamento".
No era clasista ni nada por el estilo, pero se sorprendió al saber que gente podría vivir en un lugar donde estaba todo junto. La cama estaba casi a la entrada, una mesa, dos sillas y un mueble para la ropa, no había mucho que ver, aquel lugar era incluso más pequeño que su propia habitación. Al fin podía darse una idea de las privaciones y necesidades que la pelirrosa le contaba vagamente que vivieron y que jamás el pudo entender del todo.
- no la veo –dijo pálido el pequeño pelirrojo, después de aquel lugar, no se le venían más opciones a la cabeza, si no estaba allí, la daba completamente por perdida-
- ¿no hay otro cuarto a parte de este? –Pregunto Sasuke al ver como el pequeño negaba con la cabeza-
- solo el baño –afirmo el pequeño quien se acerco a la puerta de baño abriéndola-
Estaba oscuro, no veía grandes detalles. Prendió la luz al escuchar al azabache acercarse tras de él. Ambos quedaron pálidos al ver a la pelirrosa que buscaban tirada en el suelo sin moverse o siquiera dando indicios de que estaba allí momentáneamente.
- ¡Sakura! –Grito el Uchiha a todo pulmón, el pecho en ese momento se les apretó completamente a ambos-
El primero en reaccionar fue Sasuke, Satoshi se había quedado estático en la puerta ante la impresión, solo pudo observar como este se agachaba sentando levemente a la pelirrosa mientras comenzaba a golpearle el rostro intentando despertarle, lo cual parecía inútil.
Desvió su mirada hasta una parte del suelo donde se quedo pegado en cierto objeto. Camino hasta tomarlo en sus manos dándose cuenta de que era un frasquito de pastillas y estaba completamente vacío, era de esos que traen como cien pastillas y la pelirrosa en solo tres días no se pudo tomar todo sola estando cuerda.
¿O sí?
- papá –llamo la atención del Uchiha mostrándole el frasco de las pastillas, quedando este igual de azul y pálido que el pelirrojo- Saku… mamá no creo que… no… ¿verdad? –pregunto sin querer mencionar la palabra exacta mientras que lagrimas salían de sus ojitos negros-
- no lo creo, pero juro que si lo intento, voy a darle un regaño que no olvidara en su vida –aseguro con el ceño fruncido parándose con ella en brazos- andando Satoshi, quedarnos aquí no sirve de nada
OoOoOoO
Abrió los ojos con prefunda pesades. Reconocio enseguida que alguien le había tomado la mano, luego un beso en la frente, no distinguía del todo. Cerro los ojos un momento para abrirlos después completamente.
Los ojos negros le hicieron sonrojar por la cercanía, aun tenia ese maldito efecto, ese complejo de adolecente de 15 años enamorada hasta las patas por aquel hombre.
Proceso en dos segundos. Ella se había ido, estaba sola en aquel apartamento, se desmayo y ahora se encontraba en un… ¿Hospital?
Si, presisamente, pudo distinguirlo por el aroma y por el bullisio de la gente que estaba en la urgencia de algún hospital. Usualmente la pregunta sería una ¿Cómo diablos había llegado allí?, pero por la situación y los calmantes que seguramente le habían dado, su mente no procesaba aun cual de todas las preguntas de su cabeza debía hacer, es más, ni siquiera una pregunta fue lo primero que salió de su boca.
- Sasuke –susurro con levedad al mirar como aquellos ojos negros pasaban de la tranquilidad a fruncir completamente el ceño con reproche-
- ¡Me vas a explicar que mierda es lo que intentaste hacer y que tienes en la cabeza! –exigió sin mucho tacto el azabache, mentalmente pensó en muchas maneras de pedir explicaciones, la suave o la directa, las palabras, incluso había preparado algo mental que decirle, pero cuando ella pronuncio su nombre, a la mierda la cordura, como siempre con ella-
Cerró los ojos suspirando, tratando de armar todo el mapa de lo sucedido en su cabeza. Se había ido, había tomado casi… no recordaba el número exacto de pastillas, pero sí que había tomado muchas para calmar el dolor de estomago y ahora, de un momento a otro despertaba y ya tenía al azabache encima de ella pidiéndole explicaciones.
Alguien cruzo por su mente en ese momento
- ¡¿Y Satoshi? –pregunto algo mas despierta, no lo había deducido, si Sasuke estaba allí también debía haberlo estado Satoshi-
- está dormido, mucha emoción para él por un día –explico el azabache mirando tras de sí hasta un sofá que estaba en la habitación-
Sus jades voltearon a la misma dirección. En aquel sofá estaba el pequeño pelirrojo con sus ojitos cerrados y la chaqueta de Sasuke sobre él tapándole del frio. Sin poder evitarlo sonrió cálidamente, había extrañado mucho a ese pequeño, sin que lo supiera, ese pequeño también a ella, y ahora ni el mismo sabia que le estaba observando.
- te encontramos a esa de las tres de la mañana y ya son las siete, aguanto despierto hasta las cinco y no pudo mas –la voz del Uchiha hizo que dejara de ver al pequeño para observarle a este pudiendo observar la más pura de las preocupaciones reflejada en sus ojos- ¿Por qué hiciste todo esto Sakura?, y sé que Karin tiene que ver en esto
- tenía que… dejarles la libertad de poder estar solos, o que pudieras decidir volver con ella si es que te apetecía, después de todo, es la madre de Satoshi, pero no quería sentir que estaba allí solo por forzarles a ustedes a tenerme al lado por ser parte de un paquete –explico desviando la mirada levemente, sabía que él estaría molesto con ella, que les había preocupado, que no tenía derecho a hacerlo, pero realmente necesitaba saber que no estaba con ellos obligándoles, que le necesitaban tanto como ella a ellos-
- ¿y eso justifica el intento de suicidio? –pregunto casi con indignación el Uchiha, mas enseguida su cara se relajo al ver como los ojos jades de su pelirrosa se posaban sobre el con extrañeza-
- ¿Qué? –Pregunto totalmente sacada de onda la pelirrosa, no entendía en lo absoluto lo que el azabache le decía y dudaba que en los días que no estuvo con él se golpeara la cabeza, se volviera loco y estuviera desquiciado-
- tomaste un frasco completo de pastillas, ¿me vas a negar eso? –reclamo acusadoramente Sasuke, momento en que Sakura quedo con cara de duda pensativa, no entendía en absoluto lo que le estaba diciendo, hasta que por fin capto a lo que se refería-
- ese frasco estaba casi vacío, me lo dio Kiba porque le pedí algo para el estomago y me las dio del botiquín del aeropuerto, no estaba nuevo, y las tome porque el estomago me dolía tanto que no podía ni comer sin vomitar –explico ella con ojos reprochadores sacándole una gota en la cabeza al azabache, es decir, ella no era tan idiota ni tenía complejo de depresiva suicida para llegar a ese extremo, llego a ofenderse de hecho-
Quedo con una mueca totalmente atónita al escuchar lo que escuchaba luego de su explicación, es decir, el azabache al parecer se había vuelto loco, primero le reprochaba y ahora reía a todo pulmón.
Si, reía, no podía creer que fue tan tonto de creer que la pelirrosa había intentado algo como eso, pero diablos, no podía pensar en otra cosa. No importaba, estaba feliz por saber que la pelirrosa estaba bien, igual de reprochadora que siempre.
Agacho su cabeza hasta posar sus labios en la frente de la pelirrosa dejándole completamente extrañada por su acción, no entendía que era lo que el azabache pensaba hasta que su frente se junto a la suya dejándole mirar en pleno los oscuros y cálidos ojos de este.
- por favor Sakura, no me vuelvas a preocupar así –pidió de corazón Sasuke, no podía creer como actuaba frente a ella, sin duda era la única persona con la que podía expresarse completamente, era una dependencia completamente increíble y casi irracional que tenia por esa mujer-
- no prometeré nada, sabes que soy bastante impredecible –afirmo con diversión la pelirrosa, aunque con los ojos daba a entender que lo intentaría, sus ojos eran igual de cálidos que los del azabache
- ¿Por qué te desmayaste? –Pregunto extrañado el azabache separando su frente de la pelirrosa quien quedo con cara de duda-
- no lo sé, me desmaye y aparezco aquí, tu sabes más que yo –dedujo ella, aunque si el mismo Uchiha le estaba preguntando,
- no me han dicho nada, con suerte cuando llegue estaba Tenten de turno y te ingresaron sin mucha demora, por ella Satoshi pudo entrar a pesar de tener menos de 12 años –aseguro el azabache, ambos estaban igual de extrañados, no encontraban motivo alguno para la condición de la pelirrosa-
Alguien les interrumpió los pensamientos, estaban tan concentrados en ellos que no notaron cuando la chaqueta del azabache cayó al suelo y sobre la pelirrosa salto aquella pequeña motita de pelo rojo, la cual, la pelirrosa no dudo en abrazar.
- ¡Te extrañe mucho mamá! –aseguro el pequeño quien se separo solo un poco de ella para mirarla con los ojitos negros llenos de lagrimas-
- yo también te extrañe mucho mi bebe –sonrió ella volviendo a abrazar al pequeño quien en ningún momento se quejo, solo se dejaba abrazar por ella como todo un verdadero bebe a gusto en los brazos de su madre-
- no me vuelvas a dejar solo –pidió el pequeño con una enorme sonrisa, su felicidad de volver a ver a su madre era demasiada para estar molesto o triste-
- prometo no volverte a dejar solo, ni a ti ni a tu padre –aseguro ella abrazando con mucha fuerza al pequeño pelirrojo y pronto mirando al azabache quien les miraba a ambos con una mirada tan tierna que hasta el corazón le gritaba de felicidad-
- espero que cumplas esta vez, porque aunque te vayas al fin del mundo te seguiremos, ¿no Satoshi? –el pequeño asintió dándole la razón en todo momento a su padre, si ella quería irse al infierno, ellos le seguirían-
- lamento que te sintieras el mal trió mami –se disculpo el pequeño bajando la mirada con algo de tristeza, recordaba muy bien todas las veces que él se había sentido así y que solo la pelirrosa podía animarle con sus cariños y mimos-
- sabes, creo que ahora pude entenderte un poco mas Satoshi, también me falta mucho para poder ser una buena madre, aun estoy aprendiendo –expreso Sakura haciendo que el pequeño negara con la cabeza mirándola con una gran sonrisa-
- tu ya eres una grandiosa mamá, mamá –sonrió el pequeño, habían muy pocas ocasiones en que las personas podían ver en pleno sus sinceras intenciones, y aun menos personas podían descubrir cuando era sincero, pero sin duda alguna ambos padres del pequeño siempre podían distinguir cuando sus intenciones eran honestas-
- te lo dice tu propio hijo, porque sabrás que Satoshi ya eligió con quienes se quiere quedar –afirmo el Uchiha colocando una mano en la cabeza del pequeño quien afirmo varias veces con la cabeza, ellos solo querían a la pelirrosa y sabían que la pelirrosa les quería a ellos de la forma más sincera que alguien podía amar-
- y ahora podrás comenzar a practicar de nuevo –la voz divertida de cierta castaña apareció en la puerta de la habitación- sí que me asustaste Sakura
- hola Tenten –saludo con una sonrisa de felicidad a su amiga mas enseguida aquella amigable sonrisa paso a ser una cara de susto ya que la misma sonrisa que su amiga tenia paso a ser una expresión peor que las de las películas de terror-
- ¡Estas totalmente idiota! ¡Ni sana y cuerda debes tomar más de dos pastillas al día excepto si es con prescripción médica! –Regaño la mujer de ojos chocolate dejando a ambos hombres con una nerviosa mueca en el rostro y a la pelirrosa con las mejillas infladas a forma de reproche-
- ¡Me dolía el estomago! ¿Qué querías que hiciera? –Pregunto con ojos reprochadores la pelirrosa, su amiga tenía dos complejos, o decía las cosas a medias o abría la boca cuando no ameritaba hacerlo-
- primero, ir al médico, segundo, hacerte exámenes y tercero, ¡No tomar cualquier cosa que te den! En tu condición tienes suerte que no quedaran con secuelas, aunque no te culpo del todo, viendo la situación, no debes saber qué te pasa –expreso con molestia la castaña al punto de estar casi fastidiada por las aceleradas decisiones de la pelirrosa, era así desde que la conocía, pero algo dejo a todos en completa duda-
- ¿Por qué hablas en plural? –Pregunto la pelirrosa sin saber demasiado, es decir, que supiera, ella era la única enferma de ellos tres-
- pues prefiero que Sasuke se siente, Satoshi da lo mismo, saltara encima de ti de todas formas –advirtió con una mueca de diversión al ver como el azabache se volvía a sentar en la silla al lado de la camilla esperando a que comenzara a hablar- déjame explicarte, cuando llegaste como Sasuke me mostro el frasquito, pensando que te lo habías tomado todo, iban a hacerte un limpiado de estomago, pero antes te hicieron un examen de sangre, dándose cuenta de que la sustancia de ellos no era mucha en tu cuerpo, así que dedujimos que no tomaste demasiadas de ella
- exactamente, no eran muchas las que habían, por eso Kiba me dijo que me las dejara –afirmo la pelirrosa dando a entender de que no debió decir eso-
- cuando encuentre a Kiba… -susurro amenazante Tenten con un aura maligna rodeándole-
OoOoOoO
- ¡guau! -ladro un perro a su amo cuando este se estremeció de un momento a otro-
- tengo un mal presentimiento, Sakura siempre me mete en problemas, espero y esta sea la excepción –hablo consigo mismo el hombre perro con total miedo ante las consecuencias que se avecinaban-
OoOoOoO
- deja las amenazas y termina de explicar Tenten –pidió algo nerviosa la pelirrosa sintiendo algo de pena por su amigo de mejillas pintadas al escuchar todo lo que la castaña quería hacerle con una aguja, hilo y una cuchara-
- después de las muestras de sangre, vimos algo extraño en los exámenes de sangre y entendimos porque te paso eso –cambio totalmente su rostro serio de profesional médico a una sonrisa sumamente cálida mirando a la pelirrosa y a los otros dos muchachos- debo decir que el tercer deseo de Satoshi se cumplió
- ¡¿Qué? –Exclamaron los tres mirándose entre sí y luego volviendo a mirar a Tenten en busca de explicaciones-
- Sakura, estas embarazada –afirmo finalmente sin cambiar ninguna de sus facciones de felicidad-
En menos de un segundo, y como lo predijo, el pequeño ya estaba sobre ella abrazándola completamente, mientras que tanto ella como el azabache estaban completamente pálidos, en blanco.
Demasiadas emociones para un día
- ¿v-voy a ser mamá? –Pregunto sin poder creerlo, es decir, alguna vez si pensó en ser madre, pero no pensó que fuera tan luego ni mucho menos-
- ¿y yo papá… de nuevo? –De igual forma queda el azabache, aun no reaccionaba del todo para estar completamente cuerdo y gritar de emoción, aunque fuera lo que quería hacer-
- así es, es por eso que las pastillas te debilitaron tanto el cuerpo, cuando una está embarazada no puede tomar cualquier medicamento, menos antes de los tres meses y debo decir, que tu ya tienes dos y medio Sakura –explico haciendo que ambos rostros de los aludidos se tornaran completamente rojos mirándose mutuamente-
La risa del pequeño pelirrojo apareció. Era tanta la risa que se vio obligado a soltar a su madre y tomarse el estomago intentando respirar. Ninguno entendía que era lo que al pequeño le causaba tanta risa.
- ¿Por qué esa risa Satoshi? –Pregunto el Uchiha mirando a su hijo casi como si estuviera loco-
- ¡Hace dos meses y medio fue mi cumpleaños! –comento entre risas el pequeño quien no podía dejar de reír, y mientras más risas, los rostros de sus padres se volvían cada vez mas rojos-
"dudo que se cumpla aun mi deseo por si quieres cumplirlo en una noche, pero pedí un hermanito"
Entonces…
- ¡Realmente cumplieron mi deseo en una sola noche! –grito el pequeño sin poder dejar de reírse, es mas hasta cayó al suelo de tanta risa mientras que los rostro de sus padres volvían a colocarse tan rojos que estaban seguros que los tomates les demandarían por derechos de autor sobre el color-
Ahora si era oficial… ese niño tenía complejo de adivino
