Caminaban fascinados en aquel lugar lleno de luces, la gente era mucha, aun así no se incomodaba en lo absoluto, nadie le conocía allí, por primera vez podía andar tranquilo en público. No andaba solo, delante de él veía a tres niños, de los cuales uno era su pequeño pelirrojo.
Iba tomado de la mano de su chica, aquel kimono rosa le hacía lucir esplendida, ni siquiera se le notaban sus dos meses y medio de embarazo recientemente sabidos por su amiga, pero aun así no podía dejar de mirar a su chica como esperando el momento en que pudiera notarlo.
- aquí el milagro es que Neji acepte venir al festival–escucho de un momento a otro a la esposa de su amigo de ojos perlas, luego las risas de ambas mujeres y pronto como su amigo bufaba-
Aquella revelación le volvió a la realidad, se había perdido demasiado en sus pensamientos, no podía culparse, estaba de mas emocionado por aquella noticia, inclusive Neji lo había subido al columpio molestándole con que ahora no era el frio empresario de fachada tajante y que estaba como un idiota enamorado.
No lo negó, sería estúpido, notaba sus propios cambios, notaba la sonrisita estúpida de su cara cuando veía a la pelirrosa, como sus ojos cobraban vida después de tanto tiempo, ojos que se iluminaban al verla a ella o al pequeño pelirrojo, después de tanto por fin sentía que su vida estaba completa.
Aunque de complejo de padre le faltaba un poco
- apóyame Sasuke–escucho ahora a su amigo de ojos perlas mirándole con un enorme tic nervioso, situación que le saco una gota en la cabeza-
- hmp–respondió, es decir, fue lo más neutral que pudo, no sabía ni que le habían comentado por prestar poca atención, aunque supo disimularlo muy bien con su sonrisita-
Pero a sus amigos no engañaba en lo más mínimo
- déjame adivinar, no prestabas atención en lo mas mínimo–se contesto el mismo cuando el azabache solo asintió con una media sonrisa de lado bastante peculiar, esas que solo él podía hacer, logrando que así a Neji le incrementara su tic nervioso-
- ¿Por qué tan distraído Sasuke?–Pregunto divertida la pelirrosa intercalando su mirada entre el tic nervioso de su amigo, la divertida mueca de su amiga y la divergida expresión de su hombre-
- nada en particular–respondió Sasuke logrando que todos suspiraran ya que sabían que por mucho que Sasuke cambiara, el nunca lo admitiría y confesaría de su boca-
- oigan –llamo la atención el pelirrojo a los adultos quienes miraron a los tres pequeños con suma extrañeza- ¿podríamos andar solos por el festival?–Pidió dejando con expresiones pensativas a todos los padres, más sin duda ninguno tenía objeción-
Menos uno
- claro/olvídalo–dijeron al tiempo tanto la pelirrosa como el azabache, mirándose al mismo tiempo que respondieron, ninguno entendía al otro-
- anda, déjalos Sasuke, ellos conocen mejor este festival que nosotros–alentó Neji al azabache quien miro a Satoshi no muy convencido de darle permiso-
- recuerda que Sakura y Satoshi vivieran mucho tiempo aquí, no debe ser la primera vez que vienen al festival de año nuevo–explico la castaña, tenia razón, cosa que le hizo suspirar con profunda pesadez ya que sabía que no podía pensar en pelear con los tres-
- está bien, ¿lo llevas verdad?–Pregunto el azabache alzando una ceja con diversión, mirando como el pequeño revisaba cada uno de los bolsillos internos de la Yukata tradicional que traía puesta-
- sí, si lo llevo papá–afirmo con una sonrisa y palmeando el bolsillo en donde tenía el objeto por el que su padre le había indicado-
- nos juntaremos diez minutos antes de media noche en el puente–enseguida advirtió la pelirrosa haciendo a los tres pequeños asentir y salir corriendo con entusiasmo entre la gente-
- ¡Yumi recuerda no agitarte demasiado!–grito entre la gente la castaña una vez vio a los pequeños desaparecer de la vista de ellos-
- tranquila, esta Taro con ella, estará bien–afirmo el ojiperla llamando la atención de su mujer quien suspiro no muy convencida de lo que acababa de hacer-
- ¿Por qué no querías dejar ir a Satoshi con los chicos?–Pregunto Sakura al Uchiha logrando llamar la atención de la pareja Hyuuga-
- llámame aprensivo, tengo un mal presentir–expreso de forma pensativa, si hubiera podido se hubiera cruzado de brazos, pero como tenia la mano de la pelirrosa tomada y no estaba ni por el medio con soltarla, pues se quedo solo con los aires de pensativo-
- Satoshi ya esta grande, es más independiente de lo que crees, no es como cuidar a un bebe o un niño de 5 años, estará bien, sabes lo responsable que es–le alentó Neji palmeándole el hombro, nuevamente suspiro pero esta vez mirando al cielo, cielos, debía acostumbrarse a la idea de que ese pequeño ya no era un bebe-
A veces lo dejaba ser casi como si fuera un adulto
Y otras veces le llegaban los complejos de padre aprensivo
Sinceramente, tenía que aprender a actuar como padre, ¡Urgentemente!
OoOoOoO
- tío Sasuke se comporto extraño antes–la voz de la niña del grupo se escucho, haciendo que ambos chicos pararan su paso para mirarle ya que iban delante de ella-
- ahora que lo mencionas, no se ha comportado igual desde que supo lo tuyo Satoshi–el pequeño ojiperla fue ahora quien hablo de manera tal que ambos hermanitos se quedaron mirando al pelirrojo esperando una explicación-
- eso es porque no sabe cómo ser papá y yo aun no acostumbro la idea de que es mi padre, tomara tiempo para que actuemos mas naturalmente, mientras, se que estará algo aprensivo, pero fuera de lo que crean, lo disfruto bastante, no me molesta en lo absoluto–si, lo disfrutaba bastante, es decir, nunca supo lo que era el sentimiento de protección paterna, ahora podía distinguir que era sumamente diferente a los cuidados de su madre, el siempre fue el hombrecito de la casa para la pelirrosa y ahora por fin podía decir que tenía un padre quien le cuidara-
- que suerte, mi padre es muy aprensivo con Yumi, conmigo ya no tanto, pero a ambos nos incomodaba, últimamente nada más me ha dado algo de espacio, si no fuera porque tu viniste créeme que no me habría dejado venir solo con Yumi–expreso llevándose las manos tras la cabeza el pequeño Hyuuga con algo de molestia, mas sus brazos bajaron y sus pasos se detuvieron al igual que los del pelirrojo cuando sintieron que tras ellos la pequeña ya no les seguía-
- ¿sucede algo?–pregunto Satoshi mirando a la pequeña quien no despegaba la vista de uno de los tantos puestos de juego que habían-
- quiero ese conejo–dijo con un enorme puchero y ojos de gatito con botas la pequeña mirando casi con ruego a ambos chicos a quienes les salió una gota anime en la cabeza-
Suspiraron mirándose, no podían negarse a un puchero así.
El puesto de juegos era tiro al blanco, había mucha gente en aquel puesto, por lo que el hermano mayor tomo la mano de su hermanita y seguían al pelirrojo quien pasaba por entre la gente para mirar. Pudieron ver como un chico de más o menos unos 12 años estaba con la pistola apuntando al conejo, luego disparando, fallando dos de cinco tiros y los otros tres aunque le golpearon no le derribaron.
- ¡Maldito conejo seguro y está pegado!–Reclamo el muchacho bastante enojado dejando de forma nada cortes la pistola en el puesto y marchándose de aquel puesto-
- No sé porque él me recuerda… me recuerda a alguien–pensó Satoshi al ver a aquel chico con ese rostro de furia, es más, estaba seguro que lo había visto y no le agradaba en nada la sensación-
- no pude ganarte el conejo, el juego estaba arreglado–nuevamente la voz del muchacho se escucho entre el público hablándole a un pequeño-
- de verdad lo quería–bajo la cabeza un pequeño de seis años con derrota, aunque un detalle era muy particular en él-
Un detalle bastante particular que al pelirrojo dejo completamente frio…
Una chaqueta…
"bien, sáquenle la chaqueta y nos llevamos la mochila, simple, fácil y sencillo, ¿alguna objeción enano?"
Su chaqueta
Esa misma que le robaron a los seis años, algo más gastado, el rostro de aquel chico, no mucho mayor que él, pero de un rostro similar.
Sudo frio
- vamos Satoshi, también falle–escucho la voz de Taro, exaltándose cuando este le tomo el hombro ya que ni atención le había puesto-
- ¡No me asustes así! –Reclamo el pelirrojo luego dándose cuenta de lo que su amigo le había dicho- segundo, ¿ya fallaste?, ¿Cuándo disparaste?
- cuando te volaste del mundo y no hubo caso de hacerte reaccionar–aseguro sin mucho ánimo el ojiperla, aun estaba fastidiado por sus intentos fallidos de conseguir ese regalo para su pequeña hermana.
- realmente quería ese conejito–bajo la cabeza con un puchero la pequeña dejando a los dos chicos quienes se miraron suspirando-
- déjame intentarlo…
OoOoOoO
La gota anime de su cabeza se multiplicaba a cada segundo, es decir, jamás se imagino estar en aquella situación. Miraba a la pelirrosa quien en una mano llevaba unas croquetas de pulpo y en otra unos pastelillos, además de que tenía en el brazo una bolsita colgando con algunos otros dulces.
Cuando se quedaron solos recorriendo el festival, entre juegos y demás, pasaron por varios puestos de comida, de los cuales, la pelirrosa le pedía algo, no era que se lo negara, es solo que no pensó que se lo pidiera con aquellos pucheros y ojos de cachorro.
¡Obviamente no se podía negar con eso!
Pelirrosa tramposa fue lo que pensó en esos momentos. Miro a su amigo de ojos perlas quien tenía las mismas gotas en la cabeza ya que no solo Sakura llevaba un montón de cosas dulces, sino que Tenten se le había unido en los pucheros.
¡Ningún hombre malditamente enamorado podía negarse a eso!
Tramposas
Fue el pensamiento compartido de ambos hombres.
- oye Neji, en una de esas Tenten esta antojada también–susurro sonriendo de medio lado el azabache dejando como piedra a su amigo quien además se le coloreo la frente de azul, sabía que ya tenía traumas acumulados de dos embarazos de su esposa como para aguantar otro mas-
- mejor vete acostumbrando los cambios de Sakura, al menos te ha pedido cosas comestibles, espera unos meses y se pondrá aun más sensible y antojadiza de cosas que hasta asco te darán, pregúntale a Naruto y Shikamaru, te dirán lo mismo de Hinata y Temari–explico con un tic nervioso dejando a Sasuke con más de un tic nervioso y la frente coloreada igual de azul que él-
Detuvieron sus pasos al ver que las chicas también lo hicieron. Voltearon la vista logrando divisar uno de los tantos juegos del festival, de hecho, uno de los más tradicionales, el juego de los globos de agua.
- ¿recuerdas eso Sakura?–Pregunto la castaña a su amiga quien asintió con una mirada llena de nostalgia, después de todo, no era la primera vez que iban a ese festival, ellas crecieron en esa ciudad-
- si… cuando la directora Anko nos mandaba a dormir temprano los años nuevos y con Ino nos escapábamos, veníamos a jugar y pedíamos monedas para jugar y comer, después al volver Anko nos estaba esperando y nos quitaba todos nuestros premios hasta que nos metíamos a su oficina a recuperarlos y luego ella los reventaba como castigo–recordó con bastante nostalgia la pelirrosa y una extraña sensación de diversión casi sufrida Sakura al poder recordar esos duros, difíciles y divertidos tiempos donde las cosas no eran tan sencillas como siempre quisieron aparentar que eran-
- también cuando los chicos mayores querían robarnos nuestras cosas y teníamos que correr y escondernos, muchas veces fueron Kiba, Sasori y Deirada quienes nos defendían de los matones, que tiempos–suspiro al ultimo la castaña de igual forma que lo hizo la pelirrosa mientras miraban aquellos globos del estanque-
A la luz del festival sus ojos brillaban bastante, nostálgica y tiernamente, tanto que se quedo pegado en ellos por unos instantes. Tanto Neji como él sabían que ellas venían desde lo más bajo, que pasaron por experiencias que ellos jamás pasaron y que por ello tenían tantos recuerdos que les unían en las duras y en las buenas, como el simple hecho de ver globos de agua en el festival o pedir dinero casi como un juego de niños.
Sonrió con ternura
Las vueltas de la vida, cubos de hielo derritiéndose
Junto al ojiperla se miraron al tiempo y asintieron al segundo de dirigirse al puesto de juegos bajo la extrañada mirada de las chicas.
Los globos de agua eran menos que un anillo pero también serian un bonito regalo
OoOoOoO
Estaban tirados en el suelo de otra forma los arbustos no podrían cubrirlos del todo. Tenía una mano sobre la cabeza de su amigo de ojos perlados para que se mantuviera abajo y también mantenía su mano sobre la boca de la pequeña de su amiga quien sino estaría llorando a todo pulmón de miedo.
¿Cómo habían llegado a eso?
- ¡gracias por el conejo! –Expreso feliz la pequeña castaña abrazando el conejo, después de más de 10 intentos, por fin había logrado ganar el conejo-
Su orgullo Uchiha no le dejo dar pie atrás
- suertudo –susurro con un enorme tic nervioso el hermano mayor de la pequeña-
- habilidad querido amigo –sonrió con orgullo Satoshi llevándose una mano al pecho y cerrando los ojos con aires de superioridad-
- gracias por ganarlo para nosotros –la voz saco a todos de su pequeña nube al darse cuenta de que una no muy buena mirada de otro chico, no muy diferente de la edad de ellos, tenía posada sobre ellos-
- vete de aquí buscapleitos –dijo con una despectiva mirada el pelirrojo colocándose delante de la pequeña quien en ese momento se asusto bastante, su rostro lo delato completamente-
- mi hermanito quiere ese conejo y como el hermano mayor que soy se lo voy a dar, por las buenas o las malas –explico comenzando a tronar los puños el chico al segundo que detrás de él ahora no solo estaba su hermanito pequeño, sino que otros cuatro muchachos, para suerte de ellos, no de demasiada diferencia de edad-
- ¿ahora qué Satoshi? –pregunto con preocupación el ojiperla, no era cobarde ni nada, pero jamás se había metido en peleas o problemas, esa situación era completamente nueva para él y no sabía cómo actuar ni cuidar a su hermanita-
- si algo aprendí a hacer durante mis años aquí en Osaka a parte de pelear por mi vida es una cosa… ¡Corre! –Grito tomando la mano de la pequeña y corriendo a toda velocidad seguido de su amigo y los otros muchachos-
SI, aquel sujeto del que tenía tan mala espina al final termino por cumplir su mal presentimiento. No entendía de donde saco el valor o la cobardía de correr, lo único que sabía era que solo quizá, solo quizá, podría haber peleado con ellos de igual a igual, pero con la pequeña y su amigo no podía hacerles frente, sobre todo cuando sus propias piernas temblaban de miedo al ver a ese muchacho.
Su mal presentimiento a cada momento crecía
- los perdí, lo siento–se disculpo uno de los muchachos que les seguían haciendo bufar-
- pero miren lo que les traje–se escucho la voz de otro9 de los muchachos quien tiro al suelo a otra "victima" de la cual encontró-
Los ojos del pelirrojo se abrieron de sobre manera, en el suelo tirada entre todos ellos y con los ojos llorosos de miedo estaba una niña, no cualquier niña
Esa niña
Aquella de ojos tan verdes como los de su madre, cabello tan plateado como la más hermosa joya y piel tan blanca como su propio nombre.
Justo esa niña
- Yuuki–susurro asombrado, incluso su estomago se apretó contrariamente a sus ojos los cuales se abrieron de un segundo a otro-
- suélteme, déjame–pidió llorando la pequeña a quien le tiraron el cabello con fuerza, así que comenzó a llorar aun más por ello-
- ¿y para que quiero a esa mocosa?–Pregunto el líder de los chicos quien veía a su amigo con reproche y a la pequeña con duda-
- porque tiene varios juguetes en su mochila–aseguro el muchacho quitándole la mochila a la pequeña de manera nada suave y vaciándole en el suelo, de donde veían salir una cantidad no pequeña de muñecas, juguetes, dulces y demás-
Entre aquella pertenencias que caían al suelo pudo distinguir algo bastante peculiar, varios juguetes estaban gastados o simplemente se veían muy usados, menos ese, era aquella muñeca de cabello negro y ojos verdes que el mismo le había regalado hace apenas unas semanas.
- es la oportunidad que tenemos de irnos– el susurro de Taro le volvió a la realidad de un segundo a otro-
Si, era la oportunidad, estaban ocupados con aquella niña, demasiado para notarlos si se escabullían rápidamente…
Pero no podía
Sus ojos negros miraban con enojo casi puro a esos buscapleitos, tanto que sus manos temblaban
- Taro, yo aun tengo que hacer algo, aprovecha la distracción que creare para irte con Yumi y busca a nuestros padres –expreso con las manos temblorosas el pelirrojo, momento en que el ojiperla abrió los ojos con sorpresa extrema-
OoOoOoO
Estaban tranquilos sentados en un banco de uno de los tantos locales de té, bebiendo apaciblemente mientras conversaban y esperaban que fuera la hora de ir a ver los fuegos artificiales.
Los ojos de los cuatro se abrieron apresurados al ver como dos pequeños corrían hasta ellos, los pequeños Hyuugas quienes preocuparon a sus padres por la prisa y expresión y a los Uchihas por la falta de la presencia de Satoshi.
- ¡¿Qué les paso niños?–Pregunto acelerado Neji mirando que sus pequeños estaban bastante sucios y desarreglados siendo que ellos eran demasiado tranquilos para quedar en esa condición de la nada-
- Satoshi gano un conejo para mí y un chico lo quería–dijo la pequeña apretando su conejo a ella, de todas formas no se lo pudieron quitar, lo mantuvo pegada a ella todo el tiempo, razón por la que los perseguían-
- luego aparecieron muchos otros queriendo hacernos daño, corrimos y nos escapamos, nos escondimos y los chicos que nos seguían encontraron a otra niña, Satoshi apareció ante ellos para defenderla y nos dijo que aprovecháramos cuando se distrajeran con él para escapar–termino de relatar el hermano mayor quien seguía igual de preocupado que cuando dejo a Satoshi, pero no tenia mas opción, tenía que hacerle caso y cuidar a su hermanita, él era el responsable de ella y realmente le hirvió la sangre no haber podido actuar solo en defensa de ella-
- Satoshi…-susurro la madre del nombrado quien de la impresión incluso dejo caer unos pastelillos al suelo al momento en que su rostro se colocaba pálido-
- tranquila Sakura, no te hace bien estresarte–pidió la castaña tomando la mano de la pelirrosa quien estaba tan pálida que estaba segura que se desmayaría allí mismo, lo único que lo detuvo fue el curioso sonido de un celular, conocía muy bien ese sonido-
- alo–respondió Sasuke de inmediato al ver que el número del que le llamaban estaba registrado-
- ¿pa…pá?–escucho la voz del pequeño pelirrojo a través del teléfono, de cierta forma, le tranquilizo, pero del otro lado realmente se preocupo-
¡Grandiosa idea la de darle un celular para navidad!
- ¿Dónde estás hijo?, ¿estás bien?, ¿Qué paso?–pregunto acelerado, sentía que el corazón se le salía del cuerpo, le dio la orden de solo usarlo en casos de emergencia y sabia que el pelirrojo era tan responsable que le haría caso, por lo que debía ser una emergencia-
- larga historia, ¿podrían venir a buscarme?, no estoy solo–pidió el pequeño, razonando, el jamás pedía ayuda, así que Sasuke dedujo que si no podía llegar a ellos con la pequeña era porque realmente el cuerpo le dolía o la niña estaba mal, por el sonido tranquilo de la voz del pelirrojo, fue él quien recibió los golpes-
- ¿Dónde estás?–pregunto algo más tranquilo, si el pequeño no estaba acelerado significaba que había podido bien salir de aquel problema-
- estoy en el puente donde quedamos de vernos para ver los fuegos artificiales–informo desde el otro lado de la línea-
- vamos para allá –acepto el azabache cortando la llamada de su celular y mirando las expectantes miradas de todos quienes le observaban con muchas dudas- era Satoshi, está bien, nos está esperando en el puente donde veremos los fuegos artificiales
OoOoOoO
No corrían pero el paso si era rápido. Al llegar al puente pudieron observar a mucha gente esperando que ya fuera la hora de que las campanas sonaran. Sin saber cómo, la pelirrosa fue la que guio el camino entre la gente hasta que diviso al borde del puente a su pequeña sentado con los ojos cerrados y a su lado, también sentada, la pequeña de cabellos plateados a la que distinguió muy bien, era la misma niña a la que Satoshi había salvado en Tokio antes de la navidad.
Casualidades de la vida
- ¡Satoshi!–exclamaron felices todos los del grupo nombrando al pequeño quien abrió los ojos para ver llegar a quienes esperaba-
Enseguida fue la pelirrosa quien se agacho a ver al pequeño pelirrojo, este solo sonrió de manera nerviosa al ver el rostro preocupado de su madre, sabía que no estaba del todo bien. Tenía varios golpes, unos cuantos moretones y unas pocas heridas.
- ¡¿Cuándo aprenderás a no preocuparme Satoshi? ¡¿Cuándo?–exclamo la pelirrosa con rostro de reproche total al pequeño quien pego un sonoro suspiro sabiendo muy bien lo próximo que vendría-
- no le regañe por favor, esta así por ayudarme–pidió la pequeña de cabellos platas con ambas manos en el pecho y el rostro de ruego sumamente expresivo-
En su cabeza sintió la gran mano de alguien, al mirar hacia arriba logro distinguir al azabache quien era el padre del pelirrojo, quien negó con la cabeza, una sonrisa semi divertida adornaba su rostro, por lo que la pequeña de cabello plata quedo completamente perpleja.
Volvió su vista hasta el pelirrojo y sonrió con suma ternura al ver como la pelirrosa ahora sonreía tranquila abrazando al pequeño pelirrojo quien ya estaba azul de lo tanto que lo apretaba mientras que la pelirrosa refregaba su cara contra la mejilla de ella.
- Sakura jamás podrá enojarse con Satoshi–expreso nerviosa Tenten haciendo asentir tanto a su esposo como a los pequeños quienes miraban algo preocupados al pelirrojo-
- explícanos que paso–pidió a la pequeña de cabello plata, aun no entendía del todo su presencia allí si después de todo antes estaba en Tokio-
- vinimos de viaje a ver los fuegos artificiales y me perdí entre la multitud, entonces un chico se fijo en mi mochila de juguetes y me agarro del cabello llevándome con él, después apareció Satoshi y comenzó a pelear con los chicos, apenas pudo me tomo de la mano y comenzamos a correr, solo pude tomar mi muñeca, todo lo demás se lo quedaron, quiero a mamá y papá–explico con un enorme puchero y los ojos lagrimosos la pequeña quien comenzó a llorar llamando a sus padres dejando a todos con una nerviosa expresión-
- ¿te sabes el número de teléfono de tus papás?–Pregunto el azabache a la pequeña quien asintió al recordar que si sabía el número de teléfono de su padre-
- después de los fuegos artificiales te llevamos, pero no llores–pidió el pequeño pelirrojo quien a medias pudo ponerse de pie con las piernas temblorosas, acto que no paso desapercibido por nadie, pero su sonrisa oculto muy bien ese detalle de los ojos jades de la pequeña-
- ¡fue ese chico!–Nuevamente la voz familiar apareció en el ambiente-
Ambos pequeños miraron al muchacho quien apuntaba a Satoshi, era el mismo de antes, solo que ahora se veía bastante golpeado, aun si tenían algo de miedo por lo que ambos se escondieron tras su madre sin pensarlo demasiado.
Mas sin duda el mayor de los temores fue el de Satoshi, y no era para menos. No solo el chico apareció, al lado de él estaba también el pequeño que usaba su propia chaqueta de niño,
La cual también la pelirrosa reconoció
Sus ojos se desviaron al pequeño pelirrojo, al igual que los del azabache al ver el rostro de preocupación de la pelirrosa y quedo completamente atónito al ver el rostro de su pequeño hijo. Aquellos ojos negros bajo el cabello rojo estaban tan abiertos como se le permitían, tan abiertos como sus ojos estaba pálida su piel, temblaba notoriamente, demasiado notorio, incluso sus ojos lo demostraban.
Los recuerdos pasaban por sus ojos, una y otra vez, recuerdos de esa ciudad a sus 6 años, recuerdos donde el mismo sujeto, ahora mayor, le tomaba del cuello y daba una paliza, su cuerpo aun lo recordaba, jamás podría olvidar esa sensación.
Los puños de alguien se apretaron notoriamente por ello.
- escuche que ese mocoso golpeo a mi hermanito, y eso no me gusta en lo absoluto, ¿Qué piensan hacer para…. compensarlo?–Pregunto con una irónica risa el sujeto quien comenzó a caminar en dirección al pequeño pelirrojo obviando la presencia del resto de las personas-
- me va a golpear… me golpeara y me dará una paliza como hace años…-pensó temeroso Satoshi, por primera vez ese pequeño conocía lo que era sudar frio de miedo-
Y por primera vez sintió la protección de su progenitor
- y yo según veo también lo golpearon, así que a mano–expreso con ira contenida Sasuke, malditamente, su crianza no le permitía armar un escándalo de proporciones épicas sin que ese sujeto lanzara el primer ataque-
- no me gusta estar a mano–y esa fue la frase que derramo el vaso, tanto un tic en la ceja del azabache como una venita apareció en su frente mientras caminaba colocándose frente al sujeto que tronaba sus puños-
- si no te gusta, ¡podemos hacer algo al respecto!–expreso con toda la furia acumulada el azabache quien de un segundo a otro empuño su mano y la incrusto en el rostro de su oponente-
En el mismo segundo otros acompañantes del sujeto se lanzaron a ayudarlo y golpear al azabache. No duro demasiado, ya que sorprendentemente, Sasuke esquivaba casi por naturaleza a sus contrincantes y golpeaba a algunos.
Tanto los ojos de Satoshi como los de Sakura se abrieron al extremo, jamás pensaron ver a Sasuke con el puño levantado, su imagen de caballero desapareció completamente ante esos ojos oscuros casi rojos llenos de ira, estaba desquitando toda su impotencia acumulada en esos meses de escuchar las duras cosas que el pequeño pelirrojo paso por culpa de ellos, contra ellos mismos en cada uno de esos golpes.
- ¡Vete de aquí si no quieres que llame a la policía vándalo barato!–Exclamo con completa furia Sasuke, era oficial, estaba fuera de sus cabales, pero tenía la suficiente dignidad para soltar al tipo y que corriera junto a sus amigos antes de matarlo-
- papá…-susurro con asombro Satoshi mirando como su padre respiraba hondo frotando sus sienes y luego desviaba su mirada algo fría y neutra hasta él, aquella mirada que a todos podía intimidar pero que para Satoshi simbolizaba algo completamente diferente-
Esa mirada que solo un Uchiha podía entender
- mientras yo esté aquí Satoshi nadie va tocarte, no si puedo evitarlo, al menos nadie con quien no pelees o tengas desventajas significativas, ahora estoy yo aquí para cuidarte–sonrió con superioridad pero también ternura expresadas en su rostro Sasuke haciendo sonreír de manera avergonzada a Satoshi a quien incluso se le sonrojaron las mejillas de felicidad-
- este… gracias papá…-agradeció con los ojos completamente brillantes de felicidad Satoshi al segundo que Sasuke coloco su mano sobre el cabello de este como siempre suele hacerlo, de manera firme y protectora junto a un sentimiento de calidez acompañándole-
- Sasuke, ahora sé porque te amo, eres y sé que serás un gran padre, el mejor de todos–sonrió completamente enternecida la pelirrosa quien se llevo una mano al vientre, se sentía completamente afortunada, sabía que el pequeño que venía en camino tendría la suerte de nacer con el mejor de los padres-
Y que Satoshi había encontrado al mejor de los padres
Al propio
En sonido de una pequeña explosión en el cielo apareció junto a luces que adornaban la oscuridad. Todos olvidaron el espectáculo recién hecho,
- gracias por ayudarme–sonrió la pequeña de ojos jades mirando los fuegos artificiales con expectación, igual a todos quienes estaban allí-
- no te preocupes, también se lo que se siente, solo siento no haber podido salvar tu muñeca y tus juguetes–se disculpo Satoshi rascándose la nuca, momento en que la pequeña peliplata quito sus ojos del espectáculo nocturno y miro al pelirrojo-
- no importa si tu estas bien–volvió a sonreír con las mejillas sonrojadas la pequeña de la más pura inocencia, incluso cerro los ojitos dejando ver que eso ya no importaba, estaba igual de feliz que como si estuviera con sus padres-
Se le sonrojaron levemente las mejillas ante aquella sonrisa. Comenzó a rascarse la mejilla con una mano de manera nerviosa desviando levemente la mirada de la pequeña quien aun le sonreía.
A los ojos de su padre no pudo engañar
"son lindas, lo reconozco, pero me gustan las menores"
"eso sería si me gustaran todas las niñas menores"
"que podría ser, no que era ella, ni te imaginas quien es"
- comprendo–pensó con diversión el azabache mirando a su pequeño ya no tan pequeño hijo- Satoshi –susurro de forma tal que nadie más que él le oyera y agachándose al lado del pequeño sacando algo de su bolsillo y apuntando con la mirada a la pequeña peliplata-
- papá–susurro con rostro de reproche y las mejillas completamente rojas, logrando hacer que la sonrisa de medio lado que su padre tenía se agrandara-
- no reproches y hazlo, eres bastante hombrecito-alentó Sasuke a su pequeño golpeando levemente su hombro con el puño en señal de que debía ser duro y que estaba orgulloso completamente-
- hay ciertas cosas con las que tendré que lidiar de ahora en adelante–pensó con un tic nervioso tomando el dichoso objeto que su padre le había pasado y pegando un sonoro suspiro- Yuuki–llamo a la niña quien nuevamente estaba pegada en los fuegos artificiales pero fácilmente los dejo de ver por escuchar al pelirrojo-
- dime–respondió y al instante sintió como Satoshi le tomo la mano atando un hilo a su dedo y dejando un hermoso globo de agua celeste con copos de cristales de nieve dibujados en él-
- es por los juguetes que perdiste–se excuso con las mejillas levemente rojas ya que otra vez se le sonrojaron cuando vio los ojitos jades de la pequeña brillar de felicidad al ver el hermoso globo de agua que su padre le había parado para dárselo-
- ¡gracias! ¡Lo cuidare mucho!–y su rostro enrojeció aun mas cuando la pequeña se lanzo a abrazarlo, tanto así que por fin comprendía lo que era la vergüenza que hacía pasar a su madre de vez en cuando, sentía hasta las orejas arderle, tanto que tuvo que desviar la vista por el nervioso brillo que apareció en ellos-
- eres todo un donjuán Sasuke, al menos Satoshi te lo heredo–sonrió con diversión Sakura mirando a su pequeño aun mas rojo de lo que ellos estaban cuando supo que estaba embarazada, aunque le hacía gracia ya que era la primera vez que lo veía tan sonrojado-
- y espera que no es la única sorpresa de la noche–las palabras de Sasuke terminaron por desconcertarla, sobre todo cuando de la misma forma el saco una pequeña cajita y se la coloco en las manos-
- ¿Qué es eso?–Pregunto aun descolocada, sobre todo por la media sonrisa de diversión que este puso en su expresión al ver su completa duda-
- cuando te pedimos salir solos con Satoshi, era porque quería comprar esto y le pedí a él que me ayudara a elegirlo porque te conoce más, anda Sakura, ábrelo–alentó a la pelirrosa quien asintió levemente aun descolocada y abrió la pequeña caja-
Los ojos jades se abrieron de sobre manera, tanto que incluso los fuegos artificiales se reflejaban en ellos con sus hermosos colores mezclados en las tonalidades verdes de sus ojos. Miro al azabache quien no dejaba de sonreír y luego miro la caja donde dentro de ella reposaba un anillo, era platinado, oro blanco y dentro de este había incrustado un hermoso jade con circones rosas rodeándolo dando énfasis en que la perla más grande era el jade de color casi esmeralda que sobresalía del anillo.
- Sa… Sasuke…-tartamudeo completamente atónita la pelirrosa, no era tonta para saber que significaba eso, un anillo siempre seria un anillo y más si venía de aquel hombre que ha dicho que te ama y demostrado de casi todas las formas existentes-
Tan atónita como sonrojada se coloco, incluso sintió culpa por burlarse mentalmente de su hijo cuando ella era quien estaba más roja de todo el grupo, mas aun cuando el azabache le tomo la mano sacando el anillo de la caja y se lo coloco en el dedo anular. También los ojos de este brillaban intensamente con el espectáculo de luces nocturnos, aunque su brillo era tan profundo y misterioso como cálido.
Le vio mover los labios al segundo que otro fuego artificial se elevaba en el cielo, curiosamente, un enorme corazón.
- Sakura, ¿quieres casarte conmigo?
