"Sakura, ¿quieres casarte conmigo?"
Vaya, no podía creer cuanto ya había pasado desde esa pregunta, ya era un mes, se le notaba poco a poco su pancita, se le pasaban poco a poco los efectos de mareos y siendo sustituidos por antojos y sensibilidades de las que ni ella había creído tener nunca.
Todo volvía a su relativa normalidad. El trabajo y la escuela eran la metódica diaria, uno que otro juicio, una que otra llamada de Karin intentando quien sabe que cosas, eso no importaba, ahora estaba del todo feliz y segura de lo que hacía.
"claro que acepto Sasuke"
Miro su mano, esa donde ahora reposaba aquel anillo de oro blanco y jade rodeado de circones, sin duda jamás se espero portar un anillo así en su vida. Recordó como lloro de felicidad abrazando a Sasuke cuando este se lo dio, en realidad ese hombre era todo lo que una mujer podía querer, todo eso y más.
Aunque debía admitir que le tomo por sorpresa aquella petición, se la esperaba muchísimo más adelante, si es que de verdad llegaba a suceder, pero miren quien nuevamente intervino
"pero una condición"
Sasuke le había contado divertidamente que antes de que supieran que eran padre e hijo, Satoshi ya se había convertido en su hijo y él en su padre, solo que este le había puesto una condición para que ellos sucediera.
"¿Cuál es la condición?"
Fue la misma pregunta que ella le hizo a Sasuke y que Sasuke en ese momento le había hecho a Satoshi cuando este le pidió decírselo al oigo.
"Quiero que mi mamá lleve mi mismo apellido"
Miren que ese niño era inteligente, esa afirmación era una indirecta bastante sutil de que quería que ellos se casaran, había aceptado muy bien y desde antes de saber que ellos eran padre e hijo, sin incomodarse, que ellos fueran pareja, le adoraba por eso y muchas cosas más, sabía que ya lo adoraba desde antes, pero jamás pensó que tanto, Satoshi sin duda alguna había sido su luz y ahora hasta su Cupido, siempre le estaría agradecida por eso y por haber pensado también en ella cuando vio aquel mundo de felicidad y la incluyo en el, siempre fueron ellos dos, ahora tres y prontamente serian cuatro.
Se miro al espejo, ya era de noche, estaban por irse a dormir, se fijo como su pijama ya le quedaba más apretada, pronto ya no podría usarla, tenía que comprarse otra junto a ropa más ancha. Las imágenes de cuando volvieron a Tokio aparecieron en su mente junto a una risilla divertida.
Varios periodistas se habían enterado muy rápidamente de lo acontecido, incluso ya se podía llegar a confundir a Sasuke y a ella por figuras de farándula en vez de empresarios, bueno, al menos él, ella aun tenía mucho que aprender. Les extraño eso si el cómo supieron todo, inclusive en aquellos reportajes salían detalles que ni ellos sabían o se esperaban que salieran a la luz, Sasuke le había dicho que indagaría un poco en ese mediático asunto.
Se llevo las manos a su apenas distinguible pancita y miro por la ventana, hacia frio, se notaba en el ambiente externo, ya que dentro de la habitación al igual que toda la casa el ambiente era regulado por aires acondicionados. Recordaba cuantas veces paso ese frio, cuantas veces estuvo enferma, cuantas veces Satoshi se había enfermado y cuantas personas aun Vivian aquello.
Sin ningún mal sentimiento, se sentía protegida, si, y estaba feliz, sabía que ese niño al que ahora tocaba a través de su piel tendría la enorme fortuna de nacer en un lugar cálido, con su padre y su madre, con un gran hermanito menor y un tío con complejo de abuelo que por muy pervertido que fuere, era una gran persona.
Por estar tan desconcentrada ni siquiera percibió cuando se acercaron tras ella, solo distinguió al azabache detrás de si por el espejo donde se miraba. Había puesto sus manos sobre las propias que tenia posadas en su vientre.
- me asustaste –reprocho con cara de berrinche mirando a través del espejo la divertida mueca que Sasuke le coloco, por lo que inflo las mejillas con aun mas reproche-
- quería sorprenderte –reconoció el azabache quien dejo descansar su cabeza en el hombro de Sakura al tiempo que rozaba su nariz con el cuello de esta sintiendo su aroma-
- siempre lo haces –confeso sonriente ladeando la cabeza para juntar su cabello rosa con la cabeza azabache que tenía a su lado- ¿terminaron ya de estudiar?
- se quedo dormido, le está costando un poco ciencias, solo un poco, nada de qué preocuparse, al final agradezco que se haya quedado dormido él porque si no lo hacía yo –volvió a reconocer en forma divertida, no le desagradaba nada estudiar con el pequeño, pero cuando estaba cansado ya a esas horas de la noche era complicado-
- eres mala influencia para él –expreso divertida Sakura dándose vuelta sobre si misma sin que en ningún momento se saliera del abrazo del azabache, es más, este aprovecho para agarrarla y abrazarla-
- me encanta serlo –confeso con una ladina sonrisa, más cuando algo vino a su cabeza cambio totalmente su semblante a uno un poco más serio-
- te noto pensativo –comento ella al ver que la diversión de Sasuke se esfumo de un segundo a otro, cosa poco usual cuando estaban los dos, le gustaba demasiado molestarla como para desaprovechar oportunidades-
- ¿recuerdas la habitación que tengo cerrada con llave y que les dije que jamás entraran? –pregunto mirando a Sakura quien asintió levemente con la cabeza y ojos atentos a los suyos-
- sí, lo recuerdo –afirmo sin mucho entendimiento del porque de esa pregunta-
- esa habitación era la de Satoshi cuando aún vivía conmigo de bebe –lo dicho hizo que los ojos de Sakura se abrieran a tal extremo que se dejo entender en completo su asombro, pero en cambio pudo distinguir que los ojos de Sasuke tomaron un brillo bastante tierno cuando asintió-
- ¿Qué planeas hacer con ella? –pregunto ya más tranquila, le había costado un poco imaginar cómo sería aquella habitación, no se imaginaba a Sasuke cargando a un pequeño bebe dentro de un ambiente muy infantil, al menos no hasta dentro de unos meses-
- esa habitación aun es de él, tengo dos ideas, una es que si lo desea, puede volver a ella, es algo más grande de la habitación donde ahora esta –comento haciendo que otra vez los ojos de Sakura se abrieran con asombro, se estaba acostumbrando a ello, la exaltaría más seguido si lograba conseguir que sus ojos se abrieran de esa forma-
- ¿más grande aun? –repitió con asombro Sakura, es decir, su propia habitación era del porte de todo un apartamento, la habitación del pequeño era bastante grande como para que allí viviera una familia, si era un poco más grande seria prácticamente igual a la de ellos, eso sí que era grande-
- es normal que te asombres, mi estilo de vida es bastante diferente al que acostumbrabas, ya conocí un poco tu estilo de vida anterior, ahora que vamos a casarnos tendrás que adaptar algunas costumbre de la elite, aunque no me agraden –expreso con cierto fastidio, recordaba que de pequeño jamás le gustaba ir a esas fastidiosas reuniones sociales elitistas que se organizaban, pero ahora se veía obligado a ir por el bien de su empresa-
- intentare ser la mejor de las esposas –sonrió la pelirrosa ampliamente para el azabache, si, intentaría ser la mejor esposa que pudiera, ese hombre se lo merecía, también la mejor madre, con Satoshi había tenido ya mucha practica, pero aun estaba aprendiendo, jamás terminaría de aprender y haría su mejor esfuerzo para que ese bebe de ahora tuviera a la mejor madre que ella pudiese ser-
- ya eres la mejor, tú lo sabes, Satoshi y yo ya te lo hemos dicho –alago a la pelirrosa, aunque siempre que lo hacía parecía tener el mismo efecto, aun no podía dejar de sonrojase cada que le decía algo lindo, aun parecía una dulce adolecente cayendo entre sus brazos-
- ¿Cuál es el segundo plan que tienes? –Pregunto para cambiar el tema, le apenaban ciertas cosas aun, es decir, ese hombre tenía la sorprendente habilidad de hacerle sonrojar como una idiota enamorada y debía aceptar que era eso realmente lo que era en ese instante-
- si Satoshi no quiere la habitación, se la quiero dar a…
OoOoOoO
El día comenzaba, apenas estaba amaneciendo. El sonido de un cerrojo y luego la luz entrando a una habitación se hicieron presentes. Por la puerta entro primero el azabache dueño de aquella mansión y seguido de él, dos personas, la pelirrosa y el pequeño pelirrojo quien aun no entendía nada de lo que allí sucedía.
Al prenderse la luz, los ojos negros del pequeño se agrandaron de la impresión. Aquella habitación tenia paredes de un color celeste muy suave, dibujos de nubes y autitos pintados en aquel tenue color celeste, un estante repleto de juguetes, un armario con las puertas semi abiertas donde se notaba había mucha ropita de bebe. En medio de aquella habitación, una cuna, amplia y cómoda, lo curioso fue que al lado de esa cuna, había otra cama, una más pequeña, objeto que llamo por demás la atención de ambos quienes miraron automáticamente al azabache.
- cuando Satoshi era bebe, yo dormía aquí para vigilar que Karin no intentara nada malo, además de que ya no la soportaba, mucho menos en la cama, por eso termine durmiendo aquí un tiempo, yo usaba esa cama hace años –respondió la pregunta implícita Sasuke al entender las caras de dudas de ellos, aquella cama era el único objeto que rompía un poco el estilo infantil de la habitación-
Miraba cada detalle, cada dibujo pintado en la pared, incluso se acerco a la cuna mirando dentro de ella. En un gancho sobre ella, había un móvil, de los típicos que tocan tonadas de cunas para los bebes, no pudo evitarlo, la tentación de hacerlo funcionar le gano completamente.
La musiquita sonaba, despacio cerró los ojos al escucharla. No podía recordar aquellos tiempos, era absolutamente imposible, pero como jugada de su subconsciente si conocía aquel lugar.
El mismo aroma, los mismos dibujos, aquella música, la presencia del azabache a su lado, era en su totalidad aquel tranquilo lugar que muchas veces había visitado sin siquiera haberlo conocido, era el lugar que por tanto tiempo soñó.
Al terminar la música sonrió con levedad, sentía una sensación muy cálida y relajante dentro de aquella habitación, como en ninguna otra, seria quizá que en ese lugar su mente sabía que estaba a salvo, también que fue su primer hogar, sabía que todo allí era de él.
No, no era de él, aquella habitación era de aquel pequeño llamado Yusuke
Y él era Satoshi, Satoshi Uchiha
- ¿quieres volver a esta habitación Satoshi?, podemos pintarla y cambiar los muebles por unos mas de tu edad, si quieres claro –ofreció Sasuke quien llamo de inmediato la atención del pequeño pelirrojo quien negó con la cabeza sin dejar de mirar aquella cuna-
- no quiero volver a esta habitación, pero quiero que la dejes así como esta, si no es mucha molestia claro –pidió el pequeño quien miro con sus ojitos brillantes lleno de felicidad al azabache, estaba feliz por saber que su padre a pesar de todo aquel tiempo que estuvieron separados aun así le guardo en sus recuerdos y jamás le olvido, aquella habitación era la muestra de lo mucho que le amaba y el hecho de que todo siguiera igual era la prueba de que le seguía queriendo de la misma poderosa forma que cuando era tan solo un bebe-
- no es molestia, entonces esta podría ser la habitación de tu hermanito –accedió Sasuke mirando toda la habitación, si la dejaban así serviría perfectamente para aquel bebe que venía en camino, esa habitación también significaba demasiado para él como para dejarla con otra función-
Después de todo, ese cuarto también había sido el suyo cuando era pequeño
Y el cuarto que ahora Satoshi ocupaba era el cuarto que Itachi había habitado antes de morir
- sabes que papá, tengo la corazonada de que en vez de preparar esta habitación, podríamos comenzar a pintar de rosa la que está al lado de esta –expreso Satoshi con una divertida sonrisa la cual se agrando al ver el asombro de sus padres, sin lugar a dudas no se esperaban esa respuesta y el pequeño menos podía saber que sería el o la bebe, Sakura apenas si tenía tres meses y medio y podrían saberlo con suerte en un mes o mes y medio más-
- ¿crees que será niña? –Pregunto la pelirrosa quien nuevamente se llevo una mano a su pancita con los ojos sumamente brillantes y las mejillas algo sonrojadas por la sonrisa de su rostro-
- tengo ese presentimiento –afirmo Satoshi, el también tenia sus secretos y sabía perfectamente como su familia seria después de un tiempo-
Así como su destino era ser llamado como aquel hombre que quiso tanto a su madre, aquel Satoshi Seidou que hizo crecer a una de las más hermosas flores, a aquella mujer que el mismo escogió de madre, sabía que pronto mas amigos y vidas nacerían en aquel circulo de su vida.
Con un poco de paciencia las flores vuelven a crecer
Después de todo...
Solo una flor puede hacer creer otra flor igual de hermosa que ella misma
- ¿entonces porque quieres dejar así esta habitación si no la ocuparas? –Pregunto confusa Sakura al pequeño quien sonrió con diversión única, esa típica sonrisa que todo niño bueno usa, esa que acostumbraba a usar para engañar a la gente pero que en esta ocasión era absolutamente sincera-
- porque no quiero tener un solo hermano, hay alguien más… a quien estoy esperando conocer –confeso dejando en la intriga a sus padre, sabia de donde venia él, sabia de donde vendrían los demás, sabia de donde venían los otros, y sabia que no tenia para que apurarse-
A veces los sueños si se hacen realidad
- está bien Satoshi –afirmo Sakura sin estar muy segura de lo que el pequeño quiso decir o de las intenciones que este tenía-
- mamá, sé que es estúpido preguntar esto, incluso yo lo considero una estupidez, pero… ¿me querrás cuando nazca mi hermanito o hermanita?, aunque no sea de verdad hijo biológico tuyo –el comentario dejo por lo demás fría a la pelirrosa, pero lo curioso del asunto fue que Satoshi no cambio en ningún momento su expresión ni sus ojos aquella calidez con la que siempre miraba a su madre-
Entendía a lo que se refería, por mucho que ella siempre dijera que le quería, por mucho que el pequeño supiera que ella le amaba, ahora vendría una época de cambios, los miedos no solo le invadían a ella, Satoshi aun tenía 10 años, era un niño, sentía esas inseguridades de saber que ahora le vendría "competencia" ya que hasta ahora ella solo tenía ojos para él como su hijo y que pronto vendría su hermanito en camino, ese miedo que le decía que él no era sangre de su sangre y que por ello podría perder el cariño de su madre o verlo reducido.
Se agacho con cuidado frente al pelirrojo quien con un gesto de madures increíble jamás desvió la mirada de sus ojos jades. Ella era su madre, a pesar de ello siempre pudo distinguir cada muestra de miedo o inseguridad del pequeño, no le desvió la mirada, tampoco perdió el brillo de felicidad de ellos, pero veía y sentía como estos temblaban levemente así como sus manos por la espera de su respuesta, gesto que se acrecentó cuando esta sonrió tomándole ambos hombros con sus manos.
- cuando un padre espera a su hijo, no sabe como será y lo acepta como es sin importar nada, pero Satoshi, yo a ti no te espere, yo te elegí al mismo tiempo en que tú me elegiste a mí como tu mamá cuando solo dejabas de llorar en mis brazos y me permitiste cuidarte todo el tiempo, si tu puedes llamarme madre con esa sinceridad y porque de verdad crees y aceptas que yo sea tu madre, para mi tu jamás dejaras de ser mi pequeño –afirmo Sakura al momento que le abrazo como siempre refregando su mejilla en la de él mientras este reía divertido por el gesto tan peculiar que su madre tenía siempre con él- a pesar de lo mucho que quiera a tu hermanito o hermanita, a pesar de que quizá ahora tendré que darle más cuidados y atenciones a este bebe porque será mas pequeño, a pesar de que ahora tendrás que compartir mi tiempo con él o ella, Satoshi, tu siempre será mi bebe, mi primer hijo, mi primogénito
Miraba con una sonrisa completa como la pelirrosa seguía abrazando a Satoshi y este le abrazaba a ella, ambos sonreían con las mejillas sonrojadas, como unos inocentes niños, como una madre y un hijo quienes juegan y se quieren demasiado.
Lo reconocía, era cierto, esa mujer pudo por mucho tiempo haber dejado solo a su hijo, pudo haberle dado igual y dejado solo para ella seguir adelante, pudo haber hecho tantas cosas, pero no, allí estuvo siempre para el pelirrojo, en las buenas, en las malas y en las peores, en la pobreza más extrema y ahora en la riqueza mas esplendida, aplacando el gélido frio con el calor de su ternura, realmente ella quería mucho a Satoshi.
Y eso solo hacía que él se enamorara más de y más ella
No tenía dudas de que hiciera diferencias, sabía que para Sakura, Satoshi siempre seria su pequeño, no tenía miedo de que una vez nacido su segundo hijo ella comenzara a apartar al pelirrojo, ella le eligió como su hijo, ella es quien siempre velo por ese pequeño por ella ese niño ahora era quien era, un niño maduro, responsable e inteligente, arrollador y autosuficiente en muchos aspectos, pero sin duda con un corazón mucho más grande que él propio, algo que él jamás le podría haber enseñado, la calidez que solo una madre podía darle a un niño.
- madre no es quien engendra Satoshi, es quien cría, y Sakura es quién te ha criado y quién te ha amado desde siempre, incluso mucho más de lo que podría haberte dado si te hubiera criado solo, Satoshi, yo se que el corazón de Sakura jamás permitirá que te sientas solo de nuevo, igual que se que nosotros haríamos todo lo que está a nuestro alcance por ella –los ojos de Sasuke a cada momento tomaban un brillo aun más tierno al ver la imagen frente a él, esa imagen que por mucho soñó ver, esa que de joven quiso poder observar cuando se caso por primera vez y que ahora esa pelirrosa le estaba obsequiando como la realización de su único sueño-
Tener su propia familia
- entonces ya en la primavera compraremos todo para pintar una habitación rosa –aviso el azabache logrando que ambos dejaran de refregar sus mejillas para parpadear varias veces y asentir con las sonrisas de oreja a oreja, sin duda alguna eso sería divertido-
- si… pero antes hay algo que quiero que terminemos antes –expreso endureciendo levemente la mirada al segundo de separarse de Sakura y le dirigía la mirada a él-
Ambos eran hombres, fuertes de carácter, sabían mirarse con dureza y transmitir todos aquellos sentimientos y pensamientos de manera tal que se intercambiaban fortaleza.
Comprendió enseguida esa mirada, su orgullo creció enormemente por ello, ese niño había heredado mucho de él a pesar de que creció con la pelirrosa, su mente frio aparecía cuando lo ameritaba, el también había crecido y madurado de forma tal que no dejaría a nadie pasarlo a llevar. Podía defenderse solo, se lo demostró infinidad de veces, le demostró que dentro de ese caballeroso y cálido corazón, el también podía sacar las garras.
Antes comenzar su nueva vida, tenía que cerrar el círculo de la anterior
OoOoOoO
Culpable
El sonido de aquel martillo resonó en toda la habitación. El rostro pálido de aquella persona no se hizo esperar. Quería gritar y mandar a todos al infierno, quería salir corriendo de allí, escapar, eso no podía estarle pasando, no a ella, no, definitivamente eso debía ser un sueño.
- por las pruebas mostradas en tribunales, tanto de testigos presenciales como evidencias físicas, condeno a Karin Seidou a 40 años de presidio sin beneficios carcelarios bajo la razón de homicidio frustrado con dolo, homicidio realizado con dolo con responsabilidad sobre quienes murieron en el incendio de hace 10 años en el orfanato de Osaka, a 20 años mas por el delito de violación de patria potestad bajo la causa de adopción sin consentimiento del padre, y a parte otra condena de presidio calificado sin beneficios carcelarios por manejo totalitario de la empresa que debió ser heredada en primera instancia a Sakura Seidou, he dicho –volvió a sonar el martillo del juez encargado al mismo segundo que el sonido de esposas se hacían presentes-
- ¡Este juicio estaba arreglado! ¡Exijo ir al tribunal supremo! ¡Nadie puede meter a Karin Seidou presa! ¡Juugo di algo! –Gritaba la pelirrosa quien se resistía a que se la llevaran aun cuando ya tenía las esposas sujetándole las manos-
- Culpable –se declaro el pelianaranjado quien desvió el rostro con los ojos cerrados, sabiendo de por medio que a él también le tocaría sentencia por estar involucrado-
- ¡Juugo traidor! ¡Suigetzu hablador! –Les ofendió a ambos, Suigetzu hasta cierto punto le divirtió por fin ver a la "escoba con patas" caer en sus propios juegos, en cambio al pelianaranjado le preocupaba la situación, no tenía planeado nada de eso y como buen abogado sabía las que se le venían-
Solo esperaba el momento de caer de tu trono
Porque la simple plebeya es realmente quien lleva sangre azul en la venas
- ¡Tu! –Exclamo con algo de alivio la pelirroja al ver al pequeño pelirrojo de ojos negros frente a ella sin obstaculizar el paso para que se la llevaran, pero si se había movido de su asiento solamente para verla- ¡Diles que están equivocados! ¡Puedes decirle a Sasuke que retire los cargos! –Dijo esperanzada, es decir, ese era un niño, era sangre de su sangre, algo tenía que quererle, algo tenía que hacer por ella-
Pero este no era un niño cualquiera, es la sangre de tu sangre…
- lo siento, solo soy un débil e indefenso niño al que jamás quisiste, ¿Por qué hacer algo por ti? –pregunto de forma altanera el pelirrojo dejando pálida a la pelirroja, fue en ese momento donde se le desmorono todo el suelo, despertando a la realidad en la que en verdad todo era real y no una pesadilla-
… piensa de la misma forma que heredo de tus entrañas cuando de defenderse se trata
- porque soy tu madre ¡Soy tu madre Satoshi Uchiha! ¡No esa puta ramera barata! ¡Me las van a pagar todas juntas! –Siguió gritando Karin hasta que los gritos se dejaron de escuchar cuando los policías la subieron al automóvil donde seria trasladada a su presidio-
- te lo dije, que porque soy sangre de tu sangre te haría pagar por todo lo que has hecho, adiós Seidou, te veo cuando salgas de prisión, claro, si aun estas viva –susurro para sí mismo el pelirrojo quien veía desde el pasillo como se levaban a la pelirroja Seidou, a pesar de que fue mala, una mujer macabra, a pesar de todo lo que había hecho, a pesar de todo, igual no pudo evitar que le doliera el estomago cuando vio que se la llevaban, esa mujer paso de tenerlo todo a quedarse sin nada, siquiera su libertad, en un solo segundo, algo de lastima sentía en su pequeño corazoncito de 10 años-
Después de todo
Para bien o para mal
La sangre tira
- Satoshi –llamo la pelirrosa al pequeño desde su asiento, creyó poder sentir por un solo momento el dolor que el pequeño materializo en sus ojos y que se manifestó en su estomago-
No podía pedir menos, por mucho que odiara a esa mujer, solo una cosa podía agradecerle, una sola cosa era por lo único que pudo llegar a sentir lástima por ella, y esa era que si esa mujer no hubiera existido, si no hubiera sido así de maldita en su vida, jamás se habría cruzado con el pequeño Satoshi, es más, sin esa mujer, él siquiera habría nacido, entendía como el pelirrojo se sentía, aunque no le gustara ese pequeño había nacido de las entrañas de esa mujer.
- lo siento, tenía que hacerlo, mamá –pidió disculpas el pequeño, inclusive sintió culpa cuando por su mente paso el recuerdo, no, el simple dato de que esa mujer a pesar de haberle destruido la vida, era quien también se la había dado-
- estoy orgullosa de ti hijo –sonrió la pelirrosa logrando sorprender al pelirrojo por la cálida sonrisa que esta coloco para él, podía esperarse verle triste porque dedujo su pensamiento, incluso molesta por pensar en que era un mal agradecido por haberlo pensado, tal vez la felicidad falsa que algunas veces mostraba cuando quería ocultarle algo, pero no, su sonrisa y calidez eran sinceras, no pudo evitar sonreír con alegría por lo que la pelirrosa le dijo y por el cómo le miraba-
Ella era realmente su madre
- sentencio a Sakon Seidou, Ukon Seidou, Kiminaro Kaguya y Kidomaru a 45 años de presidio por el delito de complicidad, recepción de pruebas y omisión de pruebas al testificar, además de 5 años y un día por verse involucrados en el incidente del orfanato de Osaka –volvió a golpear el martillo el juez para que luego a los acusados se les esposara y llevaran, algunos ejerciendo más resistencia que otros pero al final llevándoselos a todos- declaro culpable a Suigetzu Hozuki por el delito de pago y acción de homicidio realizado con dolo en el orfanato siendo él el causante de dicho incendio y por homicidio frustrado contra Satoshi Uchiha y de forma directa también Sakura Seidou además de omisión de pruebas del accidente Uchiha-Seidou de hace ya 20 años realizado por su hermano, por ello serán 60 años de presidio –volvió a declarar el juez quien se ajusto sus lentes para seguir leyendo las condenas de los acusados mientras los medios de comunicación sacaban y sacaban fotos de juicio-
- siempre me advertiste de que no hiciera todo lo que Karin me mandaba, debí hacerte caso –se quedo parado Suigetzu mirando a Juugo quien tenía las manos apretadas, pero se digno a mirarlo y ver que este sonreía como siempre, nunca tomaba muchas cosas en serio-
- también me va a tocar Suigetzu –le respondió mirando como los guardias comenzaban a llevarse al albino quien fue esposado y colocado de pie para comenzar a caminar-
- sabes algo… no creo que destino sea tan injusto –comento por ultimo dejándose llevar y perdiendo el contacto visual del pelianaranjado quien suspiro con nerviosismo-
- se le declara culpable a Juugo Seidou por omisión de pruebas fundamentales y complicidad simple, delito que conlleva la pena mínima de 20 años –declaro el juez mirando al pelianaranjado quien cerró los ojos con aceptación, ya sabía que se le venía-
"sabes algo…"
- pero… -llamo la atención el juez quien sintió la mirada de Juugo sobre él- por las declaraciones hechas por Hozuki de que permaneció ignorante hasta hace poco de los hechos acontecidos y las declaraciones hechas a las revistas sobre información que resultaron ser testimonios de evidencias, los demandantes le han retirado los cargos, por lo que se le libra de la sentencia, he dicho –y por última vez el juez hizo sonar su martillo dejando a todos susurrando sobre lo ultimo dicho, a Juugo en total confusión y a los reporteros sacando y sacando fotos para reportajes-
- no entiendo –susurro para si Juugo mirando donde antes estaba el juez quien se había parado para dar por cerrado el juicio-
Se paro medio aturdido con lo que había pasado, al salir al pasillo pudo ver a varios reporteros agrupados en partes especificas, mientras unos tomaban declaraciones de los condenados, otros iban a hablar con Sasuke y Sakura por los resultados satisfactorios de las sentencias.
Frente a él apareció una mata de pelo rojizo, bastante conocida, sabia de donde la había heredado, al igual que aquellos ojos negros que le miraban desde debajo de manera neutra y extrañamente sin acusación implícita alguna. Sus ojos se agrandaron cuando el pequeño le estiro la mano cambiando aquel frio semblante por un rostro más relajado y relativamente mas cálido, estaba por demás sorprendido.
- creo que no me había presentado, soy Satoshi Uchiha, encantado… Tío Juugo –la voz del pequeño llamo la atención de varios, desde los padres del pequeño hasta la de los reporteros quienes nuevamente comenzaron sus cuchicheos y comenzaron a sacarles fotos-
- tienes razón –afirmo el anaranjado quien acepto la mano del pequeño como si un hombre le diera la mano a otro de su mismo nivel- Juugo Seidou, aunque no sé si quieras llamarme tu tío –acepto con pesar, de todas formas, aun no entendía como era que estaba libre y sin cargos, la situación aun lo tenía mareado, ya se había preparado para lo peor-
- yo tampoco quiero que mamá pierda a toda su familia, a pesar de todo mamá también es un Seidou y usted seria su primo, no tengo por donde no decirle tío –dijo con cierta diversión el pelirrojo, pero realmente el rostro del sujeto de cabellos naranjos cambio drásticamente al haber escuchado, lo que él consideraba, palabras tan maduras provenientes de un niño tan pequeño-
- creo que nuevamente tienes razón –afirmo con algo de la misma diversión Juugo al darse cuenta de que ese pequeño al parecer no le tenía ese odio a muerte que si había expresado con su propia hermana, cosa que le dejaba aun más desorientado-
- si estas confuso con lo de los cargos, los de la idea fueron Sakura y Satoshi –la voz del pelinegro Uchiha llamo completamente su atención, no solo su voz, sus palabras, las cuales hicieron que Juugo plantara sus ojos directamente en la pelirrosa y el pequeño quienes asintieron-
- ¿Cómo? –Fue la única pregunta que pudo salir de su boca, no pudo razonar más, era mucha información por un día-
- creo que tampoco tuve el placer de presentarme, soy Sakura Seidou, aunque ya nos conocíamos –sonrió la pelirrosa quien algo rescataba de todo aquello, al menos una persona de aquella ruin familia, a su parecer, no era del todo mala-
- ¿Por qué retirar mis cargos? –logro unir por fin palabras para crear la pregunta, sus ojos no dejaban de ver a esas dos personas, no los creía capaces de una doble intención, pero diablos, tampoco lo había creído de su hermana o su mejor amigo y aun así se las habían jugado mal, no quería cometer el mismo error de nuevo-
"… no creo que destino sea tan injusto"
Resonó la voz del albino en su mente
- cuando salió el reportaje, pensamos que Naruto fue el idiota que había hecho pública mi vida privada, otra vez –explico el azabache quien calló un momento cuando en el salón del tribunal se hizo un silencio donde se escucho un enorme estornudo proveniente de nada más ni nada menos que de su amigo rubio quien estaba también de espectador en todo el asunto-
- ¡Te escuche teme! –ahora se escucho su grito mientras el Uchiha veía a la distancia como el rubio le apuntaba indignado con una vena gigante tras de sí-
- volviendo al tema –ignoro olímpicamente al Uzumaki a quien le apareció otra vena en la cabeza y planeaba como vengarse de su teme amigo por ignorarlo- luego nos dimos cuenta de que salían cosas que ni nosotros sabíamos y comencé a indagar en quien dio las declaraciones hasta que di con tu nombre
- al escuchar el testimonio de Suigetzu, supimos que usted no sabía de nada y le habían mantenido ignorante, aun así tendría consecuencias, por lo que pedimos anular los cargos, tampoco quería que alguien que no tiene culpa pagara –la voz del pequeño se hizo notar con toda madures, en realidad ese pequeño quien resulto ser uno de los afectados en todo ese tiempo, realmente le estaba asombrando con la madura actitud que tenia tras esa imagen de niño bueno que tenia para con su madre-
- así que, fue una decisión conjunta, tampoco quería perder a toda mi familia, somos diferentes a ellos Juugo, y quiero que no perdamos contacto y así como nos ayudaste indirectamente a solucionar el caso, me gustaría que te mantuvieras conmigo en la empresa, no se mucho de estas cosas, así que cuento con tu ayuda –afirmo con cierta diversión, como diciendo "no aceptare un no por respuesta" para el pelianaranjado quien sonrio con cierta diversión ante la situación-
- no… no me lo esperaba… gracias… intentare ayudarte en lo que pueda –acepto Juugo con una leve sonrisa, finalmente su amigo había dicho algo coherente y tenía razón, destino no quiso ser injusto con él como lo había sido tantas veces con las personas que tenía en frente, agradecía un poco por ello, al parecer tenía otra oportunidad de llevarse bien con su familia-
Después de todo
Para bien o para mal
La familia siempre seria la familia
