Por fin lo habían conseguido, irían a la Luna. Estaban en la nave, después de semejante carrera ya podían respirar tranquilos e ilusionados por ver aquel lugar. Todo estaba en calma y silencio, todos con pensamientos dirigidos hacia su anhelado destino, hasta que alguien lo rompió.
_Iceman,ya deja de mirarme así -el nombrado salió del trance en el que se encontraba sumergido-.
_¿Eh?
_Joven Iceman, usted miraba a la señorita Sela como con... añoranza.
_Lo siento Sela, no fue mi intención incomodarte, de hecho no estaba realmente mirándote más bien estaba sumergido en mis recuerdos. Tú me recuerdas mucho a alguien que creí haber olvidado, te pareces demasiado a alguien especial para mí.
_Oh ¿un antiguo amor, talvez? -sugirió Miyuki-.
_Algo así... -apartó la mirada hacia los ventanales, observando a la nada muy pensativo y nostálgico-.
_Bueno, tenemos un viaje a la Luna por delante, tiempo suficiente para que nos cuentes esa historia.
_No me dejaran en paz hasta que se los cuente, ¿verdad?
_¡Exacto!
_Ahora cuenta -Iceman suspiró resignado-.
_Bien, si no tengo otra opción...Hace varios años conocí a una chica, a ella me refería cuando dije que Sela me recuerda a ella porque se parecen. Para empezar sus nombre, Selina, su cabello también es rubio aunque yo lo recuerdo más largo largo y también tiene ojos azules, su mirada felina fue lo que siempre me cautivó, siempre sintiéndola capaz de leerme con esos ojos. Éramos novios desde que teníamos 12 años pero cuando conocí la leyenda del balón relámpago y todo eso, me obsesioné con convertirme en esa leyenda. Tal era mi obsesión que cualquier otra cosa me parecía una distracción inútil. Así fue que la dejé, sin explicación, sin mirar atrás y sin detenerme a pensar las cosas, sólo me marché y jamás regresé. De eso hace ya casi tres años y no hay día en que no me arrepienta. No hay día en que no me pregunte qué fue de ella, si sufrió por mi partida o logró olvidarme, si estará con alguien más. No me sorprendería, conozco a algunos de mis rivales, no habrán perdido el tiempo. La idea siempre me llenó de celos y rabia, frecuenté a cuanta mujer se me cruzó por delante sólo para intentar olvidarla pero no logré arrancarla de mi pecho. Lo recuerdo todo, sus ojos de gata, su sonrisa, el calor de su cuerpo, incluso su perfume y el aroma de su cabello -suspiró- Soy un caso perdido.
_Y si tanto la extrañas, ¿no has pensado en buscarla y hablar con ella?
_Cierto joven Iceman, puede buscarla y pedirle perdón si realmente está arrepentido.
_Lo he considerado varias veces pero llegué a la conclusión de que no sería justo para ella que yo me aparezca en su vida después de tanto y después de cómo me comporté con ella. Mi soberbia me costó muchas cosas, entre ellas, el amor. No sería justo que yo interviniera en su vida, merece ser feliz, merece a alguien mejor que yo.
_Mmm si tú lo dices...
Cualquier otro tipo de respuesta fue interrumpida cuando lograron divisar la Luna puesto que todos se quedaron mudos al ver aquel lugar al que tanto desearon llegar hasta que de pronto, una especie de mano los sorprendió embistiendo la nave con gran fuerza. Sólo fueron conscientes de que algo los golpeó y cuando se percataron de lo que había ocurrido ya estaban en Earthdash, de nuevo. Iceman reconoció al instante aquel lugar, la entrada al mundo subterráneo, aquel infierno al que no deseaba regresar. Sin embargo, si había vuelto debía ser por una razón y como movido por voluntad propia, su cuerpo se encaminó a la cabina donde estaba su bigfoot. Bajaría de nuevo y averiguaría por qué había regresado a ese sitio infernal.
Pasaron varios días, destruía todo lo que encontraba a su paso con su poderosa técnica. El lugar le hacía recordar cosas que no quería, vivir despierto las pesadillas que lo atormentaban en las noches. Más que nada dos cosas en particular, el momento en que Price corto su brazo y su pierna izquierda; y Selina. Ella aparecía en su mente día y noche haciéndolo sentir más miserable, si era posible, recordaba esos ojos azules mirándolo con tanto amor, aquella sonrisa tan cálida que siempre le daba apoyo, y el calor de su cuerpo. Recordaba perfectamente cada detalle de ella, las veces que la hizo suya y ambos se juraron amor sincero. Cuánto se arrepentía de haberla abandonado, esa era la principal causa de que estuviera destruyéndolo todo pues, cuando dormía, soñaba con ella, que volvía a tenerla entre sus brazos pero luego la imagen se distorsionaba y la veía a ella entregándose a otro hombre. ¡Eso lo enfurecía! Es cierto que la había abandonado pero aún la amaba y aunque sabía que ella merecía ser feliz y él no tenía derecho a reclamarle nada, no toleraba la idea de verla/imaginarla con alguien más. No, no estaba preparado para eso, sólo él podría tenerla de esa manera. Aún en el fondo de su corazón, consciente o inconscientemente, guardaba una pequeña esperanza de volver a verla, pedirle perdón y que ella pudiera perdonarlo para estar juntos de nuevo. Sabía que eso era imposible pero quería creer que aún no era tarde, que podía recuperarla y ya no dejarla ir, nunca más. O en eso pensaba cuando Falcon apareció.
_Falcon, ¿qué haces aquí?
_Escuché los rumores de que un sujeto no logró llegar a la Luna y descargó su furia en este lugar. Dicen que le pidió a la gente que gritara su nombre para que no lo olvidaran. ¿Interrumpo tus pensamientos? Te veías muy pensativo, como reflexionando algo importante.
_Quiero saber por qué sigo con vida en esta ciudad llena de odio, cómo alguien que no pudo ser leyenda y que fue abandonado por la gente, volvió al lugar donde todo inició. ¿Por qué debo seguir humillándome de esta manera?
_¿Estás filosofando?
_No, sólo hablo de la leyenda.
No eran necesarias muchas palabras entre ellos, casi no hablaron mientras caminaron hasta llegar a lo que parecía un acueducto o un río subterráneo. Oyeron unos gritos y vieron pasar los bigfoots de Sela y de Alan sobre una precaria balsa por el río.
_Dime Iceman, ¿qué se siente tener a esos niños como compañeros de equipo?
_Es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo. Los verdaderos amigos son aquellos que se aceptan unos a otros sin importar las diferencias.
Iceman sabía que Dan había ido a buscarlo pero no pensó que los demás también bajarían. Corrió por su bigfoot para alcanzarlos, no era justo que se detuvieran por su causa. Cuando logró llegar, Price estaba ahí queriendo matar a Dan. No lo permitiría, protegería a esos chicos, no les fallaría como le falló a Selina. Les dijo a sus amigos que se fueran a la superficie. Él se encargaría de Price, quería vengarse de aquel sujeto que le cortó su brazo y su pierna izquierdas. Con sólo una mirada le dijo a Falcon que no debía intervenir en su pelea, algo que éste entendió de inmediato. Se concentró en Price y le derrotó fácilmente con una técnica que, hasta el momento, no había utilizado, una especie de torbellino que concentraba la energía negro-azulada que emanaba de él y disparaba su balón con gran fuerza y poder destructivo. Iceman dejó a Price fuera de combate, se aseguró de que estuviera muerto y regresó con Falcon, quien no comentó nada al respecto. Vagaron un par de días, de bar en bar, hasta que James apareció frente a ellos. Dijo que pretendía llevarlos a la Luna como refuerzos para la leyenda y ambos lo aceptaron. En el camino a la superficie les contó más o menos lo que pasaba con el equipo Basquash! en ese momento y dónde estaban, por qué los había buscado personalmente y qué es lo que tenía pensado al llevarlos a la Luna. Iceman no sabía por qué pero tenía una especie de presentimiento, algo le decía que su llegada a la Luna tenía un propósito de trasfondo que nada tenía que ver con esa leyenda. Al llegar, Slash los recibió y los llevó a un edificio con departamentos. Entraron a uno y pudieron ver a algunas personas acomodando muebles y otras cosas. Era un departamento amplio, cómodo y muy luminoso.
_Esta será su casa mientras estén aquí. Pueden hacer lo que gusten aquí o salir a recorrer la ciudad. Son libres de hacer lo que gusten. Mientras tanto yo me llevaré sus bigfoots para que les hagan algunas mejoras y reparaciones. Disfruten su estadía y espero no les moleste convivir juntos por algún tiempo.
_No hay problema.
_Gracias Slash.
_Hasta luego muchachos.
Slash se fue junto a las personas que ya estaban ahí, dejándolos solos en el departamento, husmeando en la sala, la cocina, la terraza y las habitaciones. Mientras tanto, Slash se dirigió a otro lugar, más precisamente a otro edificio a unos 25 minutos de allí. Al llegar al departamento, una chica lo recibió y lo invitó a pasar, ofreciéndole algo de beber, a lo que él aceptó una taza de té. La joven sirvió dos tazas de té y se sentó en un sillón frente a él.
_¿A qué debo tu visita?
_Él está aquí en la Luna.
_¡¿Qué?! ¿P-pero c-cómo?
_Yo lo mandé a traer.
_¡Estás loco! ¿Por qué hiciste eso?
_¿A qué le temes?
_Y-yo...no...
_Tranquila, olvida el pasado y mira hacia adelante. Creo que él tiene derecho a conocer a su hijo y tu hijo merece conocer a su padre a pesar de la relación que haya entre ustedes.
_Y-yo n-no lo sé, no estoy lista para verlo de aún para ver su reacción cuando se entere que tengo un hijo suyo.
_Descuida, yo no lo traeré aquí. Sólo vine para contarte que él está en la ciudad y podrías encontrártelo en las calles.
_Gracias.
_No es nada, ya me voy, hay mucho que hacer -se encaminó hacia la puerta- Por favor piensa en lo que te dije.
