Iceman despertó temprano en la mañana, atormentado con sus incesantes pesadillas. Suspiró, ya no podría conciliar el sueño por lo que se levantó, desayunó algo y salió a recorrer un poco la ciudad. Caminó por varias horas hasta que llegó el mediodía y decidió parar en alguna cafetería o restaurante para almorzar. Al pasar por un parque una silueta llamó su atención, se le hacía familiar, no supo la razón exacta pero la siguió. No podía ser ella, seguramente ya se estaba volviendo loco. La siguió un momento más hasta que ella se detuvo, viendo el aparador de una tienda de ropa para niños. Sintió que se le secó la boca al verla de perfil, ¿realmente era ella? Tenía que salir de la duda, no supo de dónde sacó el coraje pero se le acercó a la joven con paso lento.
_¿Selina? -ella volteó y abrió los ojos como platos al verlo-.
_¿I-Iceman? -estaba en shock, tenía tanta mala suerte que ya se lo había cruzado- ¿Q-Qué h-haces aquí?
_¿Selina en verdad eres tú? -no podía creer que fuera ella, estaba más hermosa que nunca pero le dolió notar que ella lo veía con enojo y... ¿miedo?. No importaba, puede que esa sea la única oportunidad que tenga de hablar con ella y no iba a desperdiciarla- Selina necesito hablar contigo.
_Mira que valiente eres al decir eso. Tu y yo ya no tenemos nada de qué hablar.
_Por favor, es importante -ella suspiró derrotada, ese no era su día-.
_Está bien, pero no aquí -ella caminó y él la siguió hasta que llegaron al parque por donde había pasado anteriormente y se sentaron en una banca- ¿Qué es lo que quieres decirme?
_Quiero pedirte perdón.
_¿Q-que d-dijiste?
_Lamento todo lo que pasó. No tienes idea de lo arrepentido que estoy por haberme marchado, fui un idiota y mi soberbia me costó más de lo que te puedas imaginar. Aunque me lo negara a mí mismo, nunca dejé de amarte y no hubo un sólo día en que no pensara en ti, en qué hubiera sido de nosotros si no me hubiera ido. Sé que no merezco tu perdón, te hice daño, pero necesitaba decírtelo y sincerarme contigo -ella guardó silencio por un momento, abrumada por la confesión del muchacho, al cabo de unos minutos habló-.
_No comprendí muchas cosas Iceman, pero te perdoné hace mucho tiempo. Sufrí con tu partida como no tienes idea pero logré ponerme en pie y seguir mi camino.
_¿Cómo llegaste a la Luna?
_Trabajo en Lunatec, empecé en Earthdash pero luego me trasladaron aquí. No me agrada mucho el empleo pero pagan bien y necesito el dinero -meditaba si continuar o no, supuso que si se cruzaron casualmente, fue por una razón-.
_¿Necesitas? ¿Te sucedió alguna cosa?
_No lo necesito yo sino la persona que vive conmigo -Slash tenía razón, Iceman tenía derecho a saber que era padre, se lo diría y ya- Es lo más importante para mi, quien me sacó adelante después de que te fuiste.
Eso fue como un balde de agua fría para Iceman. ¿Ella estaba con alguien más? Era lógico que ella lo superara y siguiera con su vida pero una cosa era suponerlo y otra era que ella se lo dijera. No tenía derecho a reclamarle, ella merecía ser feliz y si lo era no intervendría pero necesitaba oírlo de su boca, quería que ella misma le dijera que era feliz. Aunque la idea de que esté con otro hombre no le agradaba ni un poquito, se haría a un lado por ella aún a costa de su propia felicidad, era su culpa después de todo, él fue quien se fue, él traicionó su amor y su confianza. Pero dolía, vaya que dolía tener que dejarla ir.
_¿Estás saliendo con alguien?
_No, ¿por qué lo preguntas?
_Dijiste que necesitabas el dinero para cuidar a la persona que vive contigo.
_Pero no mencioné que fuera mi pareja o algo parecido, ¿o sí? -era extraño, él parecía ¿celoso? No sabía si enojarse o alegrarse por eso- Necesito el dinero para cuidar de mí y de mi hijo.
Eso ya fue como una puñalada al pecho del destructor. ¿Ella tenía un hijo? Pero… acaba de decirle que no tiene pareja, ¿acaso el padre del niño la dejó sola con la criatura? ¿Cómo fue capaz de hacer algo así? Ahora recordó que cuando la vio hace un momento, ella se detuvo a ver un aparador de ropa para niños, supuso que veía algo para su bebé. Eso significaba que ella sí había podido olvidarlo y seguir con su vida, no le había ido del todo bien pero lo intentó. ¿Quién fue el idiota que jugó así con tan hermoso ángel? Juró que aplastaría con su bigfoot al cobarde que se atrevió a abandonarla con una pequeña criaturita.
_No lo entiendo…tienes un hijo pero, ¿qué hay del padre? –ella lo miró como meditando algo y luego habló-.
_Iceman, hay algo importante que tienes que saber, te lo contaré y luego tú decidirás si lo aceptas o no.
_¿De qué se trata? -no entendía a qué venían sus palabras pero ya que-.
_Pues...unas semanas después de que te fueras comencé a sentirme mal. Se lo atribuí a la depresión en la que me había sumergido por tu partida. Una mañana me desmayé en la calle y cuando desperté estaba en la camilla de un hospital, allí un médico me dijo que...-se le hacía un nudo en la garganta y le costaba hablar- que yo...estaba...embarazada -la voz le salió en un murmullo casi inaudible-.
_¿Q-Qué?
_Tú eres el padre de mi hijo, a él es a quien debo cuidar, la razón por la que logré ponerme en pie luego de tu partida.
_¿L-lo d-dices en serio?
_No te mentiría.
Realmente Iceman estaba en shock, no se lo creía, seguro este era otro de sus sueños y pronto Falcon lo despertaría de un pelotazo en la cara, o la imagen se distorsionaría y vería a Selina en brazos de otro hombre. Sin embargo era real, Selina estuvo embarazada y él nunca supo nada al respecto... tenía un hijo, un hijo con la mujer amaba. No sabía qué decirle, estuvo embarazada y completamente sola, cuidándose a sí misma y al bebé, dijo que ahora estaba bien pero, ¿cómo habrá pasado el embarazo? ¿Y el parto? ¿Por qué no lo buscó para decírselo? Tenía tantas preguntas que hacerle, quería saber sobre el bebé, bueno, ya debería ser un niño como de dos años, un niño que él no conocía. Quería saber su nombre, cuando nació, verlo y poder cargarlo en brazos, saber si le hacía falta algo. Estaba abrumado por las sensaciones en su pecho y las preguntas en su cabeza. Un sonido lo trajo de vuelta, era el celular de ella, la oyó hablar aunque un par de monosílabos y afirmaciones fueron toda la conversación. Al colgar la llamada se levantó de la banca y lo miró.
_Tengo que irme, ya debo volver al trabajo.
_¿Cómo se llama? -ella parpadeó confundida y después de cavilar unos segundos lo comprendió-.
_Se llama Fubuki.
_Quiero verlo.
_Ya discutiremos eso después. Ven a este mismo parque después de las cuatro de la tarde y hablaremos de nuevo.
_¿No me dejarás verlo?
_No pretenderás que de buenas a primeras te reciba en mi casa ¿o sí? -él no contestó- Te veo después.
Selina se marchó dejando a Iceman solo con sus pensamientos. No tenía idea de qué hacer, no sabía de dónde sacó el coraje para contarle a Iceman lo de su hijo ,no sabía qué haría después. ¿Era correcto dejar que se acerque a Fubuki? No tenía idea de nada pero ya pensaría en eso después. Por otro lado, el albino regresó al departamento, al llegar, Falcon le dijo que parecía un zombi por la expresión de su rostro. No le quedó de otra más que contarle toda la historia, sumado a que se había encontrado con ella y lo de su hijo.
_Increíble historia, así que esa chica es especial ¿eh? ¿Cómo te sientes al saber que eres padre?
_No estoy seguro, me esperaba cualquier cosa menos eso. Sin embargo, también siento muchos deseos de conocerlo, siento una calidez extraña en mi pecho, podría decirse que estoy contento.
_¿Irás a ver al niño?
_Eso quiero pero creo que Selina no me lo hará tan fácil.
_Es normal que no confíe en ti después de lo que le hiciste. Demos gracias de que te contó sobre esto, tranquilamente pudo haber pasado de ti y jamás hubieras sabido de la existencia de tu hijo, por cierto, ¿te habló de él?
_Me dijo que se llama Fubuki, eso fue todo, debía volver al trabajo por eso me dijo que fuera a verla en la tarde al mismo lugar.
_¿Irás?
_Por supuesto, quiero conocer a mi hijo y si para eso debo rogar y humillarme ante ella, lo haré. Después de todo, me lo merezco pero no me iré de la Luna sin ver a mi hijo.
_Así se habla, haces bien. Deberías ir ya, no debes hacer esperar a una dama. Buena suerte.
_Gracias, creo que voy a necesitarla.
Iceman regresó al parque donde había hablado con ella, llegó algo temprano, lo que le dio tiempo de sumergirse en sus pensamientos otra vez. Si lograba ver a su hijo, ¿cómo reaccionaría el pequeño? ¿Lo aceptaría o no? ¿Selina le había hablado de él? Si es así, ¿qué le dijo? No sabía qué pensar y eso lo ponía nervioso, ahora más que nunca quería recuperar a Selina, así poder darle una familia a su hijo. Sí, pelearía por recuperarla y ya no la dejaría ir, ni a ella ni a su hijo. La voz de Selina lo sacó de su ensimismamiento, ni siquiera sabía cuánto tiempo pasó.
_Viniste.
_Si, quiero conocer a mi hijo. Sé que no estoy en posición de reclamarte ni exigirte nada pero creo que tengo derecho a verlo.
_Lo sé pero quiero que entiendas que yo no puedo confiar en ti. Entiéndeme, me da miedo por nuestro hijo, me da miedo que luego te marches otra vez y entonces, ¿qué le digo a Fubuki? Él es muy pequeño como para entender estas cosas, no quiero que sufra, entiéndelo por favor.
_Lo entiendo pero por favor, Selina. Dame la oportunidad para probarte que he cambiado. Ya no vivo de aquella manera soberbia, la única forma de que me aleje ahora de ti y de nuestro hijo será mi muerte. Realmente quiero ser parte de su vida...y también de la tuya -la miró a los ojos y ella no supo qué pensar, sus palabras sonaban tan sinceras y esa mirada tan intensa la hicieron flaquear-.
_Está bien, dejaré que lo conozcas pero que quede claro algo, esto no cambia las cosas entre tú y yo. Ahora debo irme, tengo que pasar por él. Ven mañana a las seis de la tarde a este parque, lo traeré conmigo para que lo conozcas.
_¿En serio? -ella asintió- Gracias Selina.
_No voy a negarle a mi hijo la oportunidad de tener un padre.
_No voy a fallarle, te lo prometo.
_No podré perdonarte si lo haces.
_Te vez más relajado, Iceman. ¿Te fue bien con la chica?
_Me dejará conocer a mi hijo. Dijo que fuera mañana en la tarde al mismo parque donde nos vimos hoy, ella lo llevará consigo.
_Eso es muy bueno, a mí también me da curiosidad ese niño. Quiero saber si se parece a ti o a ella, hablando de la chica, ¿qué harás al respecto?
_No lo sé, la amo y quiero recuperarla pero no sé cómo. No sé si aún me ama y aunque lo hiciera dudo mucho que sea tan fácil reconstruir nuestra relación.
_Primero concéntrate en tu hijo y lo demás vendrá por sí solo. Hazle saber que la amas y que vas a luchar por recuperarla pero deja que sea ella quien tome las decisiones, que sea ella quien de a poco se acerque a ti. Deja que las cosas fluyan por sí solas, así será mejor para ambos, que te tome confianza. Cambiando de tema, llamó Slash. Dice que en tres días nuestros bigfoots estarán listos y que debemos ponernos a entrenar.
_Muy bien.
Por otra parte...
_Gracias por cuidar de Fubuki, señora Kinomoto, es usted muy amable.
_Oh no es nada, querida. Esta anciana necesita algo de compañía y tu pequeño es adorable, me gusta mucho cuidar de él.
_Muchas gracias por todo, hasta mañana. Saluda Fubuki.
_Adiós -saludó con su manito-.
_Adiós pequeño, hasta mañana -madre e hijo se dirigieron a su casa-.
_¿Te portaste bien con la señora Kinomoto, Fubuki?
_Si mami, me enseñó a hacer galletitas.
_¿En serio? Eso es muy bueno. ¿Qué quieres de cenar?
_Mmm ¡pizza!
_¿Pizza? Está bien jajaja.
Selina se metió directamente en la cocina a preparar las pizzas para ella y su hijo. Mientras cocinaba pensaba en cómo decirle a su hijo que había visto a su padre y que él quería verlo. No sabía cómo reaccionaría, nunca le preguntó por su padre y ella no sabía cómo sacar el tema. Debía hablar con él para que la situación no lo tomara por sorpresa, no iba a mentirle a su hijo, nunca. Comieron en la sala viendo una película y antes de que el pequeño se quedara dormido, Selina decidió hablar de la forma más sincera con él.
_Hijo, ven aquí un momento -el niño se sentó en su regazo- Hay algo que quiero contarte. Yo...llegué tarde a buscarte porque me encontré con alguien cuando salía del trabajo.
_¿Con alguien?
_Sí, verás...me encontré con...con tu padre.
_¿Papi? -la miró confundido-.
_Sí, con tu papi. Él tiene muchos ganas de verte pero yo no haré nada que tu no quieras. ¿Quieres ir conmigo a verlo mañana? -el niño pareció pensarlo un momento y luego le sonrió a su madre-.
_¡Si quiedo mami!
Selina abrazó a su hijo y no pudo evitar rogar porque Iceman cumpliera su promesa, si se atrevía a hacer sufrir a su hijo no se lo perdonaría nunca. Lo amaba sí, nunca pudo dejar de amarlo y no podría odiarlo, pero ya no podía confiar en él, no con la misma ceguera con que lo hacía años atrás. Ahora su prioridad era su hijo, tenía derecho a conocer a su padre y ella no se lo negaría pero tenía miedo de que luego Iceman se fuera otra vez. Si eso pasaba, no sabría cómo enfrentar la situación y cómo explicárselo a Fubuki. Con todo ese lío en la cabeza, se quedó dormida en la habitación de su hijo con el pequeño en brazos.
