Darkangel.– Pues ya se que la mayoría de ustedes tiene ganas de usarme como piñata, pero mi excusa es que finalmente mis maestros se deschavetaron bien y bonito, tuve que aprender a bailar danzón para mi clase de Matemáticas. ¿Saben lo difícil que es encontrar a alguien que sepa bailar esa cosa? Y he tenido algunos problemas con las inscripciones y horarios de la escuela – esta todo hecho un caos, de verdad. Y además tuve un bloqueo tremendo, las peleas están terminadas desde hace meses pero la primera parte nada más se negaba a ser escrita… y termino saliendo horrible, de todas maneras, pero ¿qué se le hace?

Shiroi.– (comiendo pollo transgenico de KFC) Oye, a todo esto, ¿donde se metieron Ian y Crusher?

Darkangel.– ... (mirada culpable) Ah, que interesante pregunta veras... Crusher vive en el campo con su adorada hermana cuidando de sus rosales y vende cortinas de la india...

Todos.– –.–U

Darkangel.– ¡Juro que eso es lo que hace! .

Shiroi.– ¿Y el pitufo?

Darkangel.– ¿Por qué me preguntas a mí? Ya ni siquiera salía en G–Revolution. –o–

Vagio.– Murió de una forma indolora, rápida y honorable. –.–

An–Nai.– Seh, claro... (Rueda los ojos) Atropellado por un camión de juguetes a lo Gigi.

Todos.– O.o

Aclaraciones:

– Blah. ––– Dialogo

"Blah." ––– Stân.

« Blah » ––– Pensamientos.

Advertencia

Muchos flashback sin sentido y confusión al por mayor.

Ah, y la prueba de que desplazarse en transportes públicos es mucho más peligroso de lo que parece.

Earthian Angels

Capitulo 8: Primeros Encuentros

:o: Primera Parte – La Llegada :o:

Luces por todas partes, flashes de cámaras fotográficas y voces de un número indefinido de reporteros que comentaban la llegada de los equipos al estadio del Distrito Federal. La cacofonía de la fama, si quieren ponerlo así. La entrada de cada persona por la alfombra roja colocada en la puerta principal era comentada, analizada, y convertida en pequeños trocitos de información para el consumo del público. Lo cual, si era favorable para algunos equipos, resulto ser un desastre para las infortunadas almas cuyos coordinadores sin corazón no fueron capaces de proveer con algún medio de transporte para llegar.

: : Flashback Pa ra ra ra ra ra Flashback (lo siento –.–) : :

– Muy bien, ya estamos en el aeropuerto. – Destiny estiro los brazos.

Todos los equipos estaban reunidos, apenas habían bajado de los aviones y se estaban preparando para ir al beyestadio. Los primeros equipos en abordar autobuses especialmente designados para ellos fueron, como era de esperarse, los Majestic, la Dinastia F, los All Starz, el Batallón Bartez, los Demolition Boys, en fin, prácticamente todos los equipos que habían participado previamente. Bueno, excepto uno...

– ¿Qué quieres decir con que no conseguiste un transporte para nosotros? – Seis personas, de diferentes equipos vocearon la pregunta al mismo tiempo.

Kenny alzó a Dizzy frente a él, con la esperanza de que apaciguara a su furibundo equipo, – L–lo siento, chicos. Lo olvide completamente.

Areol se encogió de hombros, – Pensé que sería un buen reto el encontrar nuestro propio camino.

Hitoshi, como no podía ser de otra forma, contesto con una brillante sonrisa parecida a la del gato Chesire, – Ah. Bueno... – Se tomo su tiempo para disfrutar las caras de furia de los beyluchadores que estaban bajo su cuidado, – No lo vi necesario.

Y corrió al transporte de los coordinadores.

Mathy alzó una ceja, – No sabia que tenia que.

Y siguió la ruta tomada previamente por Hitoshi.

Brooklyn rasco su mejilla, nerviosamente, – Pues, verán... – Fingió toser, – Es todo culpa de Kinomiya.

– ¡¿Qué?!

Antes de que pudieran interrogarle más, se escabullo detrás de Mathy; dejando a los pobres Dark Élite ser victimas de las burlas del equipo Bega, quienes ya habían subido a su propio transporte.

Cloud frunció el seño, – ¿De que están hablando? Yo tengo un transporte.

Las cabezas de sus compañeros se llenaron de gotitas.

– ¿Trajiste tu auto hasta aquí?

– ¡Por supuesto!

– No creo que planee llevarnos con él. – Beirekêr susurro a los demás, quienes asintieron con gotitas en la cabeza.

Los ojos de los Tzitzime se iluminaron como árboles de Navidad ante la tan inesperada y prometedora situación que ofrecían los recién abandonados equipos; totalmente perdidos y a merced de las crueles garras... Quiero decir, de las buenas intenciones que tenían para ayudarlos.

Antes de que alguien pudiera protestar, los Tzitzime ya se los habían repartido a todos… bueno, a casi todos…

Los Tzitzime se hicieron bolita mirando a Tyson como si fuera una maleta que alguien tenía que cargar.

- ¡Yo no lo quiero! – barbotó Mayáhuel antes de que nadie pudiera decir algo.

- ¿Y crees que alguno de nosotros si? – replicó Ixbalenqué de forma poco amable.

- ¡Yo soy el líder, así que debería rechazar a quien se me dé la gana! – anunció Youhualtecutli.

- No seas estúpido, ese no es un derecho de 'lider', - fue la respuesta de Izcozauhqui.

- Pues como líder sugiero que tú te lleves a Kinomiya.

- ¡Kinomiya está en mi equipo! – protesto rápidamente Ixbalenqué.

- No esa Kinomiya, tarado. ¬¬

- Oh, te refieres a Tyson.

- Claro que me refiero a él, ¡yo no quiero andar soportando su charla acerca de convertirse en el mejor beyluchador con ayuda del poder de la amistad y su lagartija bigotona y no sé que más!

- …

- …

- ¡Yo secundo la moción! – Maya alzó la mano, casi pegando de saltos.

- ¡Yo tercendo la moción!

- ¡Yo cuarten..! No, esperen, ¡hey! – Izcozauhqui comenzó a quejarse, siendo ignorado por completo.- ¡No, yo no lo quiero!

Pero el resto de los Tzitzime estaban jalando a sus 'dream-team's fuera del aeropuerto lo más rápido que podían.

Hubo una larga e incómoda pausa.

- ¿No podríamos irnos ya? – preguntó Kain, quien no se mostraba precisamente extasiado por estar en ese equipo.

- ¡Ah, sí, sí por supuesto! – contestó el abandonado Izcozauhqui, con una sonrisa nerviosa. – Hum… ¿Ustedes no vienen? –inquirió, mirando a los Black Death y a los Light Soldiers, quienes se habían negado rotundamente a aceptar la ayuda de los Tzitzime.

– No, – Stân respondió con una sonrisa demasiado amplia para ser sincera, – pero gracias por el ofrecimiento.

Nerillus respondió con una sonrisa demasiado amplia para ser falsa, – Gracias, pero ya tenemos transporte.

Kaesillus asintió enérgicamente con la cabeza, y señalo con su pulgar una limosina blanca que acababa de estacionarse apenas a unos metros de distancia, – ¿Ves? Ya vinieron a recogernos.

Ambos siguieron apresuradamente al resto de su equipo, que comenzaba a abordar el lujoso auto. No bien habían cerrado la puerta cuando justo detrás de ellos se estaciono otra limosina, esta vez de color negro; la sonrisa en la cara de Stân se volvió más viperina, si eso era posible, ante las miradas de los demás Black Death.

– Pensé que seria apropiado.

Mientras ellos subían a su transporte, Izcozauhqui comenzó a caminar hacia donde le esperaba su recién nombrado Equipo Super Estelar de Fabulosos Beyluchadores Que Serán los Primeros en Llegar al Estadio; pero no sin antes fruncir los labios mientras seguía con la mirada a los equipos que acababan de marcharse.

: Fast Forward! :

Una limosina negra se detuvo justo frente a la entrada del beyestadio. Todas las conversaciones bajaron su volumen a un susurro, todos los noticieros preguntándose quien lograría la exclusiva con el equipo con un sentido tan elegante y chic como para presentarse a las primeras rondas en semejante auto. Seguramente la entrada de los miembros de dicho equipo seria absolutamente espectacular.

¿Verdad?

Fuegos artificiales, humo, espejos, música de fondo... Nadie sabía que esperar. Pero estaban seguros de que sería inolvidable, fantástico, maravilloso...

¿Verdad?

– ¡¡EAAAAAAARGHHHHHH!!

La puerta de pasajeros se abrió con un chirrido y algo que sonaba sospechosamente como una patada; Spéctrum Crössel, haciendo una entrada triunfal llena de drama y suficiente emotividad para mover a las masas de espectadores a las lágrimas, salió corriendo de la limosina con las manos sobre sus oídos y exclamando a viva voz:

– ¡VOY A CORTARLES LA LENGUA!

Ahh, un despliegue de talento verdaderamente digno de un oscar.

Las entradas del resto de su equipo fueron menos impactantes; Zatanna y Ashërigo bajaron con cara de haber bebido leche agria y siguieron a Spéctrum, mandando miradas de muerte a todos a su alrededor. Deinêr y Stân los siguieron a un paso mucho más lento, aunque Stân sostenía su cabeza en una mano y murmuraba incoherencias como si hubiese acabado de pasar por la más terrible tortura imaginable por la raza humana.

Que muy bien puede describir lo que sucedió.

: o :

Él era una parte del mismo Satanas, el ángel caído Lucifer...

Reinaba en el Infierno y se aseguraba de 'recompensar' los pecados que los hombres cometían en la Tierra mediante varios métodos de tortura.

¿Física? ¿Psicológica? ¿Sentimental? ¿Sexual?

Todo era un juego para él.

Pero esto...

Esto...

Simplemente no había nombre para tanta crueldad.

– ¡...cierro los ojos y ya estoy pensando en ti! ¡Y soy REBELDE! – los hermanos Abyss cantaban fuertemente.

– ¡Cállense! ¡Cierren esas malditas bocas que tienen o JURO que no tendrán lengua dentro de dos minutos! – Spéctrum estaba al borde de los gimoteos.

La paciencia de Stân se estrechó al grosor de un papel. La gentileza se fue. – Hey Abyss...

Ambos pararon su ruido. – ¿Sí?

– Me recuerdan algo.

Ashërigo se pavoneó orgulloso. – ¿A un dúo famoso?

– No. – La sonrisa de Stân se torció en una mueca, – A un gato en celo.

– ¡HEEEEY! ¡Eso es tan DESAGRADABLE!

: o :

Y así, los muy malhumorados Black Death, se adentraron en el estadio ignorando los reflectores y las cámaras.

No pasaron ni cinco minutos antes de que llegara otra tanda de participantes, escogidos de entre los varios equipos, el grupo de valientes beyluchadores liderados por Mayáhuel. Ahora, ella era la que tenía el sentido práctico en su equipo y había optado por lo que parecía la mejor –si bien algo cara- solución: tomar un taxi.

Solo que las cosas, como no podría ser de otra manera según la Ley de Murphy, no salieron tan bien como lo habían imaginado. De hecho salieron tan mal que en ese momento llegaron corriendo, ignorando fotógrafos, reporteros, cámaras y micrófonos que eran acercados peligrosamente a sus caras, con tal de huir de una docena o más de personas que los perseguían.

Rei, con sus sorprendentes súper habilidades gatunas, casi se patino en la alfombra, logrando recuperar el equilibrio al último momento y entró corriendo a toda velocidad al beyestadio, en una dramática entrada que reflejaba que le valía lo que les sucediera a los que vinieran detrás de él (es decir, todos los demás).

Detrás de dicho bladebreaker y siguiendo su ejemplo, Mayáhuel había optado por desertar al equipo que 'lideraba' y entró corriendo al estadio a una velocidad que nadie esperaba de ella –mucho menos sus acompañantes- mientras jalaba a Ánbar, quien parecía no tener idea de lo que ocurría.

Antes de cruzar las puertas principales, Catra alcanzó a gritar, - ¡SEGURIDAD!

Y que pulmones, porque, en menos de treinta segundos, ya había una docena de guardias de seguridad agitando sus macanas y alejando a sus perseguidores.

- Menos mal, - suspiro la chica. – Por un momento creí que nos atraparían.

- Si, yo también lo pensé –dijo una voz a su espalda.

Catra casi salto un metro del susto.

- ¡¿De dónde saliste?! – inquirió, volteando a ver a Sycke, que en algún momento se había aparecido dentro del estadio.

- No tiene importancia, - contestó Silverhell con una sonrisa calmada. – Deberíamos de darnos prisa, creo que están a punto de empezar.

- Estoy de acuerdo, - intervino Lein, quien a pesar de haber corrido el mismo maratón loco que los demás no parecía ni siquiera haber perdido el aliento.

- Bueno, será mejor que entremos, - Kirei hablo sin dirigirse a nadie en particular y luego se volvió hacia la persona que faltaba de entrar. - ¿Vienes Malena? – No recibió respuesta. - ¿Malena?

Pero ella ni siquiera la había escuchado, tan sólo veía a sus pies la línea de poder, reluciente sobre el rojo de la alfombra, prolongándose hasta perderse en el interior del beyestadio.

Fue Alexandra la que la saco de sus pensamientos, - Vamos, - la jalo levemente del brazo, - las batallas darán inicio en cualquier momento.

Finalmente Romero pareció reaccionar, y las tres entraron al estadio.

Los siguientes en llegar fueron los Majestics, aunque su entrada en definitiva no resulto tan majestuosa como la habían planeado, y discutido, y ensayado, y... Bueno, digamos que se tomaban muy en serio la primera impresión.

Pero (siempre hay un pero) hay algo que olvidaron, y es que si te pasas como hora y media en el trafico dentro de una limusina con ventanas polarizadas y sales hacia los flashazos y reflectores... Humm... Si, como que las cosas tienden a no ir del todo bien.

- ¡Gaah-! – el grito de Enrique atrajo la atención de lo fotógrafos, de su equipo y demás curiosos presentes en la escena, inmediatamente se cubrió los ojos, intentando poner una distancia segura entre él y las cegadoras luces.

Y chocó contra Johnny, el cual apenas tuvo tiempo de maldecir antes de estrellarse contra Oliver, el cual intento frenar su caída sosteniéndose de la muy costosa camisa de Robert, consiguiendo dos cosas: 1) casi ahorcar al antes nombrado, y 2) que ambos terminaran en el suelo.

No, esperen… Los tres terminaron en el suelo, ya que Johnny se tropezó con ellos y los uso para amortiguar su caída; mientras su dignidad les hacia compañía sobre la alfombra roja, Enrique continuaba cegado y dando manotazos al aire ante las cámaras, hasta que tuvo a bien caer encima de sus compañeros para así crear una especie de 'Sandwich Majestic Especial'.

...

Y más y más flashazos.

La atención dejo de estar centrada en los Majestics –para el alivio de estos- cuando entro el grupo que había seguido a Youhualtecutli, y que, a diferencia de los demás, no habían tenido más complicaciones que ser un poco aplastados en el metro y el haberse detenido a comer algo.

Ambas situaciones no sonaban ni cercanamente tan malas a como habían sido.

Youhualtecutli llevaba en su espalda a Rong, que tenia la piel cenicienta y la expresión de que acaba de comer algo que quizás no había estado del todo muerto.

- No me siento bien, - se quejo la chica, señalando lo obvio.

- Odio decir que te lo dije, pero te lo dije ¬¬ - rezongó el muchacho.

- ¿Y a mí qué? – Kai, quien era parcialmente sostenido por Motoko, le dirigió una mirada que hubiera derretido paredes de concreto. – A mi no me 'advertiste' nada.

- … Ah, es que no pensé que no aguantaras el chile.

- ¡Eso no era 'chile', era maldito veneno!

A su espalda, Kaola y Cristal rieron por lo bajo, recordando la cara de Hiwatari tras probar el pambazo que Youh le había recomendado, y la escenita que había montado el peliazul (dejando de lado toda su dignidad se había puesto a gritar pidiendo agua, hasta que alguien le había aventado una cubeta, con la cual se había tropezado y torcido un tobillo).

Areol soltó una risa seca y burlona.

- Eres una niña, Hiwatari.

- ¡Oye! – la exclamación sonó bastante amplificada al salir de cinco bocas al mismo tiempo.

- Sin ofender a la distinguida compañía presente, por supuesto; se trata de una mera expresión, - se disculpó el muchacho, mientras saludaba hacia las cámaras y hacia su 'entrada triunfal' al beyestadio.

- ¿Es siempre así de agradable? – preguntó sarcásticamente Akane, levantando una ceja.

- Por lo que he visto… sí, - contestó Cristal, mientras sonreía fríamente hacia los reporteros y se dirigía con paso seguro hacia la entrada.

- Eso pensé, -dijo ella mientras seguía a Volcova.

- ¿Crees que puedas fingir que caminas antes las cámaras? – Kaola le preguntó a Kai con una gran sonrisa mientras le picaba las costillas.

- Vuelve a tocarme y tu beyblade será chatarra, - gruño el muchacho mientras hacia lo posible por mantenerse de pie sin la ayuda de Motoko.

- ¿Estás seguro de que puedes… no caerte? – le preguntó ella un poco nerviosa.

- Hn.

Minutos después, Hiwatari entraba siendo sostenido por ambas Kumai, mientras Youhualtecutli seguía cargando a una Rong con ojos en espiral... para el gusto de los fotógrafos y los reporteros de televisión que estaban teniendo un día de campo con la situación.

A continuación, y para la inmensa alegría de los reporteros, llego el grupo cuyos integrantes habían sido escogidos por Ixbalenqué; lo curioso era que, con excepción del tzitzime, todos y cada uno de ellos daban la impresión de acabar de pasar por la sala de torturas de algún personaje particularmente sádico, y, como zombies, se encaminaron hacia la entrada.

Kenny y Max avanzaban casi arrastrándose y apoyándose el uno en el otro y pasaron de largo ante las cámaras sin decir nada (porque, siendo honestos, en este momento no importa mucho lo que ellos digan).

- Creo que me duele la cabeza… - se quejó Yokoh, intentando evitar los más posible los flashes de las cámaras. – No tenía idea de que un radio pudiera hacer retumbar los vidrios de un auto de esa manera…

- Y esas luces… esas luces azules… azules, por el amor de dios… - Sacrass gruño mientras se ajustaba los lentes. - ¿A qué clase de idiota se le ocurre convertir un transporte público en una disco de mala muerte ambulante?

- Lo que me gustaría saber es por qué no es eso considerado como una violación a los derechos humanos, - comentó Anya en un tono frió y manteniendo su compostura, a pesar de que el viaje le había molestado tanto como a los otros.

Pero antes de que todos pudieran entrar al beyestadio, Mikael agarró a Ixbalenqué por el cuello de la camisa, con una mueca de justificado fastidio, y lo acerco él, de forma que quedaban cara a cara.

- La próxima vez que quieras torturarme hasta morir ¡no uses la música como arma! – le dijo en tono amenazante, enfatizando su punto dándole una sacudida a cada palabra; luego pareció meditarlo un poco y añadió para sí: – Aunque ni siquiera estoy seguro de que eso califique como música…

- ¿Qué? ¿Qué dijiste? – inquirió el tzitzime en un grito.

- Dije que…

- ¡No te escucho!

- ¡Dije qué…!

Ixbalenqué logro zafarse del agarre de Mikael lo suficiente como para quitarse los audífonos que traía puestos.

- Ja ja, perdón, el volumen estaba muy alto. Ahora sí, ¿Qué decí..-?

El muchacho le dio un golpe que lanzo al tzitzime contra la masa rabiosa de reporteros a un lado de la alfombra roja.

- ¿De verdad está bien abandonarlo así? – preguntó Yuzuriha, mientras dirigía su mirada al lugar donde supuestamente estaba Ixbalenqué.

- ¿Quieres ayudarlo? – An-Nai alzó una ceja interrogativamente, poniéndose las manos en la cadera.

- Bueno… si me lo pones así…

Dejaron atrás al muchacho, de manera de que sus gritos se escuchaban de fondo mientras entraban al estadio.

Los últimos en llegar fueron (como si nadie lo hubiera visto venir) los beyluchadores que habían tenido la mala fortuna de seguir a Izcozauhqui, y llegaron en un estado verdaderamente deplorable…

Sobre todo el Tzitzime, el cual parecía haber recibido una paliza de parte de sus poco alegres compañeros…

Y, la verdad, después de lo que había pasado no había un alma en todo el estadio que no creyera que se lo merecía. Exceptuando a él mismo, claro.

Se habían perdido durante casi dos horas (cortesía del sentido de orientación Izcozauhqui).

Los habían perseguido un montón de vendedores ambulantes enfurecidos (cortesía de los comentarios de Izcozauhqui)..

Les había tocado estar en un accidente que involucraba botes de pintura y, gracias al cual, eran el equipo más colorido que hasta ahora se había presentado (cortesía de un monito que había estado pintando un anuncio y que se había caído de las escaleras).

De hecho apenas hacia unos minutos de su última discusión…

- ¿Estás absolutamente seguro de que esta vez vamos por el camino correcto? – preguntó Nerid, por quinta vez, a su 'guía'.

La respuesta de Izcozauhqui fue, como mínimo, contundente.

- ¡Ee-ya! - grito cual agresor psicótico mientras estrellaba el balero contra la cabeza de Nerid. (Ouch! o., Eso sí duele).

Olien lo miró como si acabara de crecer dos cabezas y una cola de cocodrilo, antes de decir en voz de ultratumba: - An-Nai te va a descuartizar.

- ¿Huh?

- Él - comenzó señalando al chico inconsciente en el suelo-, es suyo, en cuanto se entere de que lo golpeaste te va a sacar los ojos y te ahorcara con tus propios intestinos.

- Y eso duele, ¿verdad?

Alguien (probablemente Olien) estrelló su cabeza contra una pared, en un gesto de fastidio.

- ¡Miren, el beyestadio! – interrumpió Destiny, señalando el enorme edificio a unas cuantas calles de ellos.

- ¡Finalmente! – exclamó Pyro, alzando sus brazos en una expresión de júbilo.

- ¡Creí que nunca llegaríamos! – Tyson intervino, posando como si ya estuviese frente a las cámaras.

- Bueno, si no fuera porque tu insististe en detenerte en cada puesto de comida que había en el camino hubiéramos llegado antes, - lo acusó Pyro, cruzándose de brazos.

- ¡Tenia hambre! Seguramente no querías que muriera de inanición.

- Bueno…

- ¡Oye!

- Ya es bastante tarde, deberíamos apresurarnos, - comentó Kain, quien ya había comenzado a moverse. Los otros no tardaron en seguirlo, dejando atrás a Izcozauhqui y al inconsciente Nerid.

- ¡Hey, espérenme! – chilló el muchacho, intentando darles alcance al tiempo que arrastraba a la víctima del balero.

Los demás se limitaron a caminar más rápido.

Cuando finalmente llegaron, fueron recibidos por los reporteros, en medio de preguntas gritadas y peticiones de mirar hacia las cámaras.

Y el tzitzime les dio alcance.

- ¿Qué tal? – rió el muchacho. - ¿Verdad que mis habilidades de guía son sorprendentes?

Los demás se voltearon a mirarlo tan solo para dirigirle una mirada asesina.

Antes de que Izcozauhqui pudiera añadir algo (aún) más (estúpido), una muy, muy molesta Lintu lo tomo del cuello de su playera, amenazando con estrangularlo ahí y en ese momento, y, posiblemente, no le faltaban ganas para hacerlo.

- Juro que si dices algo más ¡una sola palabra!, me encargare de que te suceda un horrible y lamentable accidente.

Ohhh, Ahhh, dijo la multitud, tomando fotografías de la escena.

Y siguió repitiendo cosas igual de interesantes mientras ellos entraban.

No, esperen… ¿los últimos en llegar?

En alguna parte de la ciudad, en una calle llena de trafico…

« ¡Cuarto para las cinco! ¡Vamos a llegar tarde! »

¤ Biiiiiiiip Biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip¤

– ¡¡Señora mueva su maldito auto!!

¤Biiiiiiiiiiip Biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip¤

– Cloud no tienes para que gritarles, al parecer hay un choque más adelante y...

¤Biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip Biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip¤

– ¡¿Señora que no ve que hay luz verde?!

« ¡Diez para las tres! »

– Lider, toda la avenida esta igual, no podemos ir más rápido además que...

– ¡¿QUE MIRA CON ESA CARA DE IMBECIL?!

– Cloud...

– Kakeru escucha, si acepté traerte en MI auto no fue para que criticaras mi manera de manejar.

¤Biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip Biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip¤

– No estoy criticándote, Líder, es solo que...

– ¡Es solo que nada! ¡O te callas o juro que te arrojo en la siguiente avenida que vea llena de autos dispuestos a atropellar cualquier cosa que se les ponga enfrente!

« Oh... quieres decir algo así como tú... –.– »

:o: Segunda Parte – Zankokuna :o:

– Bloque Uno –

Bega vs Black Death

Los primeros dos nombres aparecieron en la pantalla.

Ming Ming

vs

Spéctrum Crössel

La peliazul se levanto de un salto, enseguida asumiendo una pose de ídolo pop, – ¡Voy a ganar esto totalmente!

Brooklyn sonrió mientras Mystel gruñía y Garland pretendía no haberla escuchado.

Del lado contrario Crössel sonrió, mechones de cabello púrpura proyectando una sombra que impedía ver sus ojos; Ashërigo y Zatanna se volvieron a verlo en tanto ajustaba las cuerdas de la ballesta a su brazo y se dirigía al plato. Stân suspiró aburrido y paso un brazo por encima de los hombros de Deinêr, quien no se movió ni reacciono.

– Ni siquiera va a ser una pelea interesante.

Los rostros impasibles hasta el momento del resto de los Black Death cambiaron a una cruel mueca que imitaba una sonrisa infrahumana, con el instinto salvaje de un depredador hambriento; la lengua viperina de Helldoors chasqueo.

Todo esto no había pasado desapercibido por Brooklyn, quien logró congelar la sonrisa en su cara aunque sus ojos reflejaban una tormenta de preocupación, entrelazo sus manos y, por primera vez desde hacía mucho tiempo, oró.

Ambos contrincantes se prepararon para lanzar sus beyblades.

– ¡Estas acabado! – Ming Ming dio un giro antes de mandar un beso volando a Spéctrum.

Grandes gotas de sudor aparecieron en las cabezas de todos.

« Está loca, » pensó Mystel mientras gruñia.

El muchacho se limitó a ensanchar su sonrisa, alzando la cabeza lo suficiente como para mostrar uno de sus ojos.

Ming Ming se ahogo con su propio aire.

Las pupilas de Spéctrum estaban dilatadas y temblaban febrilmente, su mirada reflejaba una locura más allá de su comprensión; cuando finalmente sus ojos se posaron en ella una de sus rodillas cedió bajo su peso y la integrante de Bega cayó al suelo con las manos temblorosas.

Él soltó una risa oscura, – Y tú estas muerta.

– ¡Ming Ming! – Garland se levantó tan solo para ser detenido por Brooklyn.

– Esta es su pelea.

– ¿No viste los ojos de ese demente? – Mystel siseó, – ¡La va a destrozar!

El pelirrojo les dirigió una mirada con la temperatura del ártico, – Entonces que así sea.

– ¡¿Qué?!

– Bueno, ¿y qué planean hacer, exactamente? – Brooklyn apretó los puños, – ¿Le van a decir a Ming Ming que se retire o van golpear a Crössel hasta que quede inconsciente?

– No, pero...

– Entonces no veo de que forma van a detener esta pelea.

Para cuando habían terminado de discutir Ming Ming se había incorporado y ambos beyluchadores tenían sus lanzadores listos, Jazzman solo tenía que dar la señal y saldrían disparados a hacerse frente el uno al otro. A hacerse pedazos, literalmente, si se llegaba a ese extremo.

– ¡Tres, dos, uno...!

La chica tragó saliva con dificultad, el muchacho movió el cuello, haciendo crujir sus huesos.

– ¡LET IT RIP!

El rugido de la audiencia silencio el sonido que hicieron los beyblades al chocar el uno contra el otro, las chispas volando por todas partes; antes de siquiera idear una estrategia Ming Ming ya había pasado a la ofensiva, con la esperanza de atrapar a Spéctrum con la guardia baja. Desafortunadamente Spéctrum se limitaba a esquivar cada uno de sus ataques, sin que pudiera evitarlo, la peliazul se encontró con que el área que tenía para moverse se veía reducida sistemáticamente con cada movimiento de Crössel.

Los integrantes de Bega recitaron una palabra al mismo tiempo.

– Mierda.

Su beyblade estaba acorralado.

Ming Ming utilizó su último recurso, – ¡Venus!

Su bestia bit apareció, pero su oponente no quería dejar pasar la oportunidad de una buena masacre.

– ¡Juzga y desgarra, Ramiel!

Un trueno cayó sobre el beyblade de Spéctrum, haciendo trizas el plato de beyblade y provocando que las piezas salieran disparadas, una cortina de humo cubrió la escena, aunque no impidió que se escuchara el grito de dolor de su contrincante, ni la risa que había brotado de la garganta de él. Cuando el humo comenzó a disiparse la bestia bit del muchacho fue lo primero en aparecer, una figura que semejaba una arpía masculina, con cabellos y alas formados de hebras de electricidad que semejaban relámpagos en constante movimiento, la piel, demasiado blanca como para ser real emitía un brillo amarillento, opacado por las diversas marcas en color rojo que adornaban todo su cuerpo.

Aquél era Ramiel, el Maestro del trueno; quien presidía visiones verídicas y tenía autoridad sobre las almas que serían levantadas de sus tumbas el día del juicio final.

Sin embargo, para los espectadores la aparición de Ramiel quedó relegada a un segundo plano en cuanto el humo se disipo lo suficiente como para revelar a los contrincantes; Spéctrum esta arrodillado, sosteniendo el brazo en el cual portaba su lanzador frente a sí mismo, a su alrededor yacían las piezas del plato que había bloqueado, pero Ming Ming no había tenido tanta suerte... varios de los trozos más afilados habían conseguido enterrarse en los brazos y piernas de la peliazul y goteaban sangre, que comenzaba a acumularse a su alrededor.

Sin piedad ni un momento de duda, él inició su ataque, – Tormenta eléctrica.

No fue más que un susurro, pero eso era suficiente para Ramiel; el viento se agitó violentamente alrededor de ambos contrincantes, truenos resonaron dentro de la tormenta recién creada mientras relámpagos danzaban entrelazándose con el viento.

Un rayo cayó de pronto sobre el beyblade de Ming Ming, partiéndolo en dos; Ming Ming no se movió. La tormenta termino tan abruptamente como había empezado.

– ¡Ganador, Spéctrum! – Exclamó Jazzman; luego añadió, más angustiadamente, – ¡Traigan a los paramédicos!

– ¡Ming Ming! – Tanto Mystel como Garland corrieron hacía donde estaba su compañera, sus estómagos se hicieron un nudo cuando vieron que la sangre seguía fluyendo de sus heridas.

– Ya terminó, Ming, ¿estas...? – Garland perdió el aliento cuando fue capaz de ver el rostro de la chica; sus ojos estaban en blanco y un trozo del plato se había clavado en su frente, además de que un hilo de sangre escurría desde sus labios hasta su barbilla. – ¡Ming Ming!

– ¡Apresúrense! – Mystel le gritó a los médicos, con un miedo que no conocía desde los oscuros fantasmas de su infancia, que acechaban como horrores nocturnos.

Casi enseguida la peliazul había sido colocada en una camilla y había abandonado el estadio en una ambulancia. Mystel y Garland habían regresado a la banca de su equipo, ambos jurando en su fuero interno que harían todo lo que estuviera a su alcance, y aún se arriesgarían a conseguir lo que no estuviera, con tal de que esos tales Muerte Negra pagaran lo que habían hecho.

Los siguientes nombres aparecieron en la pantalla.

Garland

vs

Zatanna Abyss

Spéctrum, que se había sentado entre Ashërigo y Zatanna, volteo a ver primero a esta y luego dirigió su mirada a Stân, – ¿Y?

– Esto va a ser aún más aburrido que tu pelea.

Crössel frunció los labios, – ¿Qué querías? Me toco pelear con ese remedo de power ranger–cantante pop.

El hombre de ojos verdes rió por lo bajo, – Ya lo sé.

– ¿Qué vas a hacer Zatanna? – Ashërigo sonrió a su hermana con una inocencia tan falsa que junto con los ojos llenos de odio de Spéctrum, la frialdad en el rostro de Zatanna, el vació en la expresión de Deinêr y el veneno en la cara de Stân se convertía en una perfecta y armoniosa sinfonía.

Los ojos grises de la mujer miraron a algún punto indefinido del público mientras apoyaba su guadaña sobre uno de sus hombros, – Voy a despellejarlo vivo.

El chico puso los ojos en blanco, – Eso es lo que siempre dices.

– En vista de que el plato de beyblade esta destruido, el resultado de esta batalla se decidirá tan solo conforme al beyblade, el primero que deje de girar, no importa en dónde, será el perdedor, ¿listos? – Jazzman miro nerviosamente a ambos participantes, este nuevo equipo le ponía los cabellos de punta, – Tres, dos uno... ¡Let it rip!

La batalla comenzó en el mismo instante en que los beyblades tocaron el plato. En un movimiento desafiante, Garland se lanzó al ataque; contrario de la reacción que había pensado que obtendría, Zatanna, en lugar de siquiera intentar esquivarlo, impacto contra él, frente a frente. Si bien ambos carecían de estrategia, o al menos esa impresión daban, tenían suficiente fuerza para que eso no fuera un problema; en ese aspecto ninguno tenía ventajas sobre el otro... al menos de momento.

– ¡Apolleon! – Garland sabía que su única oportunidad de ganar era su bestia bit, maldijo en su interior, ¿quién iba a pensar que los nuevos equipos eran tan fuertes? Aunque quizás 'fuertes' no era exactamente la palabra correcta para describir a los Black Death.

En cuanto la columna de luz surgió del beyblade de Garland, Zatanna miró alrededor suyo; Bega, con sus caras de preocupación, Black Death, esbozando muecas que querían ser sonrisas, y el público, algunas personas que no significaban nada, otras que significaban todo... algunos beyluchadores representarían problemas para ellos, otros eran sus cartas del triunfo.

Su voz surgió como apenas un murmullo, – Reduce los cielos a cenizas, Sachiel...

Cabellos que se fundían en alas, las que en realidad tenían la apariencia de tela, en el lienzo de la cual estaba pintada la imagen misma del universo: galaxias, planetas, lunas, estrellas y meteoritos, todos se movían en un trasfondo de oscuro azul nebuloso; ojos acuosos que, más que luz, parecian despedir oscuridad. Su cuerpo de tonalidades azules estaba cubierto parcialmente por una armadura de color rojo, al tiempo que sus brazos eran imposiblemente largos, de forma que daban la impresión de estar hechos solamente de huesos.

Sachiel, La apariencia de Dios, un ángel caído que se dedica a servir a los cuatro príncipes del Infierno.

La sonrisa de Zatanna apenas reflejo una fracción de la crueldad que hacía brillar los ojos de Stân, pero eso fue suficiente para que una garra helada atenazara el corazón de Garland; una suave brisa meció los cabellos de ambos, tuvo la impresión de que el mundo se había detenido en ese instante, ningún sonido fue capaz de traspasar la barrera creada por su miedo.

Cuando no se teme a la muerte, se le hace penetrar en las filas enemigas...

Ni siquiera estaba seguro de que los labios de Abyss se hubiesen movido.

– ¡SACHIEL!

Como si fuese un grito de guerra, la voz de su dueña impulsó a la bestia bit hacia adelante; con un crujido parecido al de los huesos quebrándose, ambos beyblades chocaron el uno contra el otro; pero, por más fuerte que fuese Apolleon, el poder del caído era arrollador. El beyblade de Garland salió disparado por los aires, incrustándose en la pared tras de él, justo entre las cabezas de Mystel y Brooklyn, que tenían los ojos abiertos en una expresión que denotaba que aún estaban viendo sus vidas pasar frente a sus ojos.

Sachiel volvió a adentrarse al beyblade, el cual volvió a la mano de Zatanna.

– ¡Ganadora, Zatanna!

Garland se retiro, cerrando los puños con la fuerza suficiente para hacerse sangrar; el sudor frío de sus palmas, causado por el terror que acababa de experimentar, llenando de sal las heridas auto inflingidas.

Los últimos nombres aparecieron en las pantallas.

Mystel

vs

Ashërigo Abyss

El rubio ya comenzaba a incorporarse cuando una mano se cerró fuertemente sobre su muñeca, el muchacho se volvió tan solo para verse cara a cara con su líder, quien, por cierto portaba la expresión más seria que le había visto jamás; el sudor frío perlaba la frente de Brooklyn, sin querer su agarre en Mystel se hizo más fuerte, amenazando con dejar moretones, estaba conciente de la mirada confundida de éste pero él no estaba dispuesto a ver a otro miembro de su equipo salir herido. No lo admitiría nunca, pero estaba demasiado asustado de los Black Death, ahora que los había visto en acción, de las monstruosidades que eran capaces... No iba a correr ningún otro riesgo.

No lo soportaría.

– ¿Brooklyn..?

El pelirrojo avanzó hasta donde se encontraba Jazzman, y proclamo con voz de ultratumba, – Bega se retira.

– ¡¿Qué?! – el casi chillido de Mystel fue coreado por muchas personas del público, casi enseguida los cuchicheos comenzaron. Brooklyn bajo los ojos, frente a él la sangre de Ming Ming parecía fijar su inexistente mirada en sus propios orbes oceánicos.

– Al diablo con el torneo, – casi ladró, – no pienso perder a ningún otro compañero.

– ¿Al diablo con el torneo? – la voz acariciante de Stân pareció reptar hasta él y envolverlo, el pelirrojo contuvo la respiración. – Que maravillosa manera de decirlo.

Jazzman levanto una mano, – Ganadores, el equipo Black Death.

Una serie de aplausos y gritos, más débiles y dudosos de lo común, rasgó el silencio tras esa declaración, el líder de Bega bajo la cabeza y salió del estadio, en dirección al hospital, seguido de cerca por Mystel.

– ¡Ahora, tendremos un receso de veinte minutos, mientras el plato de Beyblade es reemplazado!

El tiempo pareció deslizarse más lento de lo normal en tanto varios empleados de la BBA hacían su mejor esfuerzo para quitar los restos del plato destrozado y colocar uno nuevo; como eran las primeras peleas no habían considerado necesario sacar los platos especiales y se comenzaban a preguntarse si deberían hacerlo, estando los equipos tan dispuestos a destrozar todo como acababan de demostrar.

En tanto para los demás beyluchadores la tensión se había incrementado, varios hacían ajustes y discutían estrategias de última hora; pero finalmente los veinte minutos pasaron y los dos equipos siguientes aparecieron en las pantallas.

All Starz vs Gothic Lights

Ambos equipos dejaron sus lugares en las gradas dirigiéndose hacia donde estaban las bancas que debían de ocupar.

– No importa cuantas veces vea su nombre, siempre me molesta el hecho de que deletreen incorrectamente 'Stars' – suspiro Cristal.

Una idea maquiavélica comenzó a tomar forma en la mente de cierta integrante de los Gothic Lights... la cual no tardo en ponerla en practica.

– ¡Hey, manada de iletrados! – grito Catra, poniendo sus manos alrededor de su boca para proyectar su voz a través del estadio.

Su equipo la miro como si acabara de pronosticar una lluvia de flan.

Los All Starz voltearon, listos para desmembrarla.

– ¡Sí, ustedes!

Michael, como el valiente líder sin miedo que es, se separo de su equipo y se acerco hacia donde se encontraban.

– ¿Tienes algo que decirnos, Ivanov?

– Apuesto a que ganaremos.

– ¿Qué estas haciendo, Catra? – le pregunto Kain, aunque más que preocupación su tono reflejaba curiosidad.

Desafortunadamente fue ignorado.

– ¿Hecho? – preguntó la joven rusa, extendiendo su mano. El capitán de los All Starz sonrió desdeñosamente, estrechándosela.

– Si mi equipo gana... ustedes se convierten en nuestros sirvientes durante toda una semana.

Los ojos verdes de Catra se entrecerraron.

– Si nuestro equipo gana, tú y tus compañeros se pondrán vestidos durante todo el viaje de regreso a Nueva York... desde el aeropuerto.

La sonrisa de Michael se amplió.

– Hecho.

Los nombres de los beyluchadores fueron anunciados.

Michael

vs

Kain Yagami

– Parece que seré el primero en ganar – dijo con insolencia el muchacho mientras les daba la espalda.

– Eso ya lo veremos – el tono de voz de Kain no reflejaba nada, sin embargo en sus ojos brillaba un mudo desafió. – Enfrentaras a toda la creación en esta batalla.

Dicho aquello, él también se dirigió al plato.

– ¿Qué fue todo eso? – inquirió Lein, dándole una mirada severa a Ivanov.

– Solo quería hacer las cosas más interesantes – contesto ella con una sonrisa.

– Pero, ¿para qué provocarlos? – preguntó a su vez Sycke.

– No te preocupes, tengo completa confianza en ustedes – afirmó confidentemente.

Jazzman levantó su brazo, listo para señalar el inicio de la beybatalla, - ¿Preparados? ¡Tres, dos uno... Let it RIP!

Ambos beyblades salieron disparados, produciendo una lluvia de chispas al tocar el plato. Michael había decidido que necesitaba una victoria, por lo cual había lanzado su beyblade con la mano derecha, agregándole potencia extra esperando que fuera suficiente como para despedazar a Yagami; como siempre, los All Starz habían buscado la manera de recabar toda la información posible acerca de sus adversarios, pero apenas habían encontrado la suficiente para hacer unas graficas con un margen de error muy alto.

Él odiaba no poder depender de los datos, le complicaba las cosas sobremanera.

« Muy bien, entonces tendré que simplemente obtener información acerca de él. »

- ¡Ve, Trygle!

La bestia bit se alzo, saliendo de una columna de luz, dispuesta a seguir las órdenes de Michael, con gráficas o sin ellas.

- Nuestros datos no pueden estar muy lejos de la realidad, Yagami, ¡no tardare mucho en derrotarte!

Los ojos de Kain adquirieron un brillo peligroso; ahora parecían emitir una oscuridad que latía con vida propia y en aquellos orbes negros se distinguía una resolución que iba mucho más allá de lo mortal.

- ¿Cuando entenderás? – inquirió él en apenas un murmullo. – Las medidas no significan nada para los verdaderos guerreros.

La actitud de Michael realmente estaba poniendo a prueba su paciencia, no soportaba el prácticamente dogma de los All Starz; el creer que podían analizar y comprender toda la creación basándose en datos inútiles que eran archivados por maquinas que jamás entenderían conceptos como valor y perseverancia. Sin importar lo mucho que trataran todos sus datos resultarían inútiles si no conocían primero la verdad que yacía en la naturaleza humana, aquello que impulsaba a las personas a seguir, a perseguir sus sueños, a ir tras sus ideales sin rendirse jamás, y que era diferente en cada ser humano.

« Si creen que han medido mi poder, sobrepasare los límites de mi humanidad; rasgare los cielos con la sola fuerza de mi voluntad y me alzare victorioso sin importar los obstáculos que se presenten en mi camino. Nada nunca será capaz de medir mi capacidad, nadie nunca podrá decirme cuando he de rendirme ni hasta donde puedo llegar... ¡Eso es algo que solo decido yo! »

Había decidido que no valía la pena prolongar la batalla que acababa de comenzar.

- ¡Last Dragoon!

Con un estruendoso rugido un dragón de siete cabezas se alzo como un obelisco sobre el plato de beyblade; seis de ellas, de largos cuellos, sostenían mandíbulas de afilados colmillos y ojos que veían más allá de carne y sangre. Roja, amarilla, verde, azul, blanca y negra eran las cabezas de los imponentes reptiles, y en medio de ellas se alzaba una figura que resplandecía. Envuelto en un halo de temblorosa luz, el cuerpo de un ángel asemejaba una estatua de mármol, las manos cruzadas sobre el pecho y la cara vuelta al cielo con una expresión que abarcaba todos los misterios del mundo en unos ojos demasiado brillantes como para verlos directamente.

- Tch. ¿Eso es todo?

Michael no estaba impresionado.

No, no, no, no. En absoluto.

De hecho sus rodillas estaban temblando 'de emoción', para nada de miedo. Nope. ¡Él era Michael, por todos los cielos! No se iba a dejar amilanar por una bestia bit que lo miraba como si fuese un bichito muy aplastable... bueno, en todo caso, no lo iba a demostrar.

- No me impresionas. ¡Acaba con esa cosa, Trygle!

El pelirrojo decidió que ya había tenido suficiente de la actitud prepotente de Michael.

- ¡Flama supernova!

No fue nada parecido al efecto que podía esperarse de una llamarada dirigiéndose hacia Trygle, fue más como contemplar el nacimiento de un nuevo sol; un fuego tan intenso que se reflejaba en los ojos de Yagami casi como un augurio. Del beyblade de Michael quedaban apenas los restos de plástico y metal que continuaban derritiéndose, aun después de haber pasado el ataque, dejando tras de si gotas de acero y polímeros derretidos.

Pero aún no era suficiente.

- ¡Hidro tornado!

Las columnas de agua se materializaron del mismo aire, la presión que las sostenía era suficiente para provocar un temblor que sacudió el beyestadio; el plato de beyblade se vio inundado en cuestión de segundos y mientras el beyblade de Michael era arrastrado fuera de éste se hizo añicos ante el brusco cambio de temperatura.

Nada quedo de Trygle, excepto el sonido que produjo al destrozarse.

Jazzman miró boquiabierto el lugar donde había estado el beyblade de Michael, no sabía si debía sentirse decepcionado o aliviado de que los nuevos equipos no hubiesen participado en los torneos anteriores.

- ¡Y el ganador es KAIN! - anunció ante la agitada multitud que vitoreaba enfebrecidamente.

Cuando el muchacho se dirigía hacia la banca de los Gothic Lights, dio un último aviso al equipo rival.

- Ya han perdido.

Los All Starz, en algún lugar de las profundidades de sí mismos, se encogieron de terror; una vez más, sus datos habían sido humillados y todo su conocimiento se había visto reducido a nada, como su esperanza de ganar...

Como Trygle.

Los nombres de los siguientes contrincantes fueron anunciados.

Steve

vs

Cristal Volcova Diez

Ambos se aproximaron al plato, el integrante de los All Starz con un aire precavido tras ver la derrota de su lider, pero aun así sin perder la actitud que caracterizaba a los de su equipo.

- No tienes oportunidad contra mí – le dijo Steve sin un ápice de duda

Si, creo que todos sabemos a que actitud me refiero.

La mirada, normalmente dulce y profunda, de Cristal se endureció, – Deberías tener más cuidado con lo que dices.

- Michael perdió por un mero descuido, yo no cometeré el mismo error.

- Él perdió contra Kain, tú te enfrentaras conmigo – contesto la joven de cabello negro en un susurro contenido.

- No creo que haya mucha diferencia.

El tono de voz del muchacho era claramente despectivo; obviamente no entendía que estaba cavando su propia tumba.

- ¡Oooooooh! – exclamo Jazzman, interrumpiendo el duelo verbal. - ¡La tensión es tal que podría cortarse con un cuchillo, esta pelea será interesante!

A los Gothic Lights les apareció una gotita.

- Realmente, ¿es necesario que señale lo obvio siempre? – pregunto en voz baja Catra, en la banca de su equipo.

- Ah, estoy segura de que lo hace con la mejor intención – respondió Sycke con una pequeña sonrisa y en tono conciliador.

- ¡Tres, dos, uno... let it rip!

La pelea dio inicio, ambos lanzaron sus blades, llenando el aire a su alrededor de chispas que centellearon al recibir la luz de los reflectores del estadios. Si bien Steve tenia una ligera ventaja en el aspecto de la fuerza bruta, la maniobrabilidad y velocidad de Dark Wolborg eran suficientes para evitar todos los intentos de ataque por parte del muchacho; la confianza de Steve estaba bajando a un ritmo tremendo, por lo cual decidió no dar ninguna otra oportunidad, tendría que terminar con todo en ese mismo instante.

- ¡Ve Tryhorn! – Llamo Steve, - ¡Este es tu final!

Lo dicho, no tenia ni idea de con quien se estaba metiendo.

– Pongamos fin a esta ridícula batalla, – dijo Cristal con desdén, sus ojos verde esmeralda se habían vuelto fríos. – ¡Fuego Congelante, Dark Wolborg!

El beyblade fue envuelto en llamas azules que parecían agitarse como si estuvieran en medio de una tempestad, proyectando caprichosas sombras que se deformaban y cambiaban a cada segundo; antes de que Steve pudiera reaccionar, su beyblade fue embestido con una fuerza demoledora. Poco o nada le sirvieron los anillos de defensa ni el propio poder de su beyblade ante tal ataque y salio despedido del plato, rebotando en el suelo del beyestadio hasta detenerse frente a la banca donde se encontraban los demás All Starz.

– ¡Ganadora: Cristal! – anunció Jazzman con voz estentórea. – ¡Ahora los Gothic Lights llevan una arrolladora ventaja de dos victorias, los nuevos equipos están arrasando completamente!

Cristal se agacho a recoger su beyblade y, sin decir una palabra, regreso a donde estaba su equipo.

Steve, por otro lado, no estaba tomando muy bien el hecho de haber sido derrotado. En especial por la manera en que había sido. La incredulidad, la frustración y el enojo se apoderaron de él, convirtiéndose en una carga tan pesada que se dejo caer de rodillas.

– ¿Cómo pudo pasar esto? – el muchacho golpeo el suelo con sus puños. – Todos nuestros datos... ¡Mi fuerza, mi poder... eran mucho superiores!

Volcova se detuvo antes de dar un paso más, se giró hacia el beyluchador caído y le observo en silencio antes de decidirse a hablar.

– Fuerza y poder no son lo mismo, Steve – dijo con voz helada. – A veces el verdadero poder lo llevas en tu interior. Yo no volvería a confiar tanto en la fuerza bruta si fuera tú.

Después de eso, continuo su camino hacia la banca de los Gothic Lights, donde fue recibida con miradas de aprobación. Una media sonrisa se formo lentamente en sus labios, el torneo, después de todo, prometía ser muy interesante.

Las pantallas volvieron a cambiar, mostrando quienes serian los siguientes en beybatallar.

Emily

vs

Lein Mijáilovich

No había espacio para errores o debilidades de ninguna parte, Emily no podía arriesgarse a caer en los mismos errores que habían cometido sus compañeros y para Lein nunca había sido una opción en primer lugar; la batalla empezó de manera lenta, la pelirroja haciendo todo lo posible por mantener su distancia y Mijáilovich tan solo para seguirle la corriente a su contrincante. Decidida a encontrar una oportunidad de darle al menos una victoria a su equipo, Emily inició una serie de ataques rápido, con la esperanza de abrir una brecha en la defensa impecable de Lein.

- ¡Ve, Trygator!

Pero no fue suficiente...

Minutos después, su bestia bit se encontraba agotada y el beyblade de Mijáilovich continuaba prácticamente intacto.

Lein contempló el deplorable estado de la bestia bit de Emily, decidiendo que ya había jugado demasiado con ellos, así que era hora de aplastarlos totalmente...

Su voz bajo hasta convertirse en un susurro gélido.

- Loshter...

Las puertas de un mundo de fuego y azufre se abrieron ante su orden; llamas y ceniza, un viento seco y la respiración de mil entes invocando –aclamando, gritando, chillando, sollozando- el nombre de su bestia bit. Unas alas majestuosas que oscilaban entre sangre y noche surgieron de entre las flamas y se expandieron hasta cubrir el plato casi por completo, la cabeza del dragón oscilando apenas de un lado a otro, sin apartar su mirada de Emily –no de Trygator, sino de la beyluchadora- como si se tratara de su presa.

Probablemente para Loshter así era.

En los ojos rojizos de Mijáilovich se reflejaba el mismo brillo depredador que en los ojos del imponente dragón cuando dio su orden, - ¡Tormenta de fuego!

El mundo tras las puertas se derramo sobre el plato.

Como si se tratase de un pasaje bíblico rocas incandescentes descendieron sobre Trygator, el alarido de terror de Emily resonó a través del beyestadio entero, pero la pelirroja se encontraba perdida entre el humo; como si fuese un eco, el chillido de Trygator al convertirse en el blanco de la tormenta hizo estremecer el lugar antes de desvanecerse. Del beyblade de Emily solo quedaba una plasta amorfa a medio derretir.

Jazzman, que había corrido a resguardarse lo más lejos posible del plato, anunció a todo pulmón, - ¡La ganadora es Lein, los Gothic Light arrasan con los All Starz y avanzan a la segunda ronda!

La ovación del público fue ensordecedora.

White Tigers vs Wayward Souls

Los siguientes equipos acababan de ser anunciados y se había desatado una pequeña batalla campal del lado de los Wayward Souls.

– ¿Dónde demonios están Cloud y Kakeru? – Rugió una Rong con la piel de una curiosa tonalidad verdosa, – ¡Se supone que ellos traían un maldito auto!

– No sé en donde pudieron haberse metido... y, ¿segura que te sientes bien? – Beirekêr levanto una ceja.

– ¡No, no me siento...! – La tonalidad cambio de verde amarillo a un verde alga, sus manos se crisparon sobre su boca. – Gggghh...

Y la susodicha salió corriendo rumbo a los baños del estadio.

En las gradas, desde donde se encontraban los Tzitzime, Youhualtecutli agito tristemente la cabeza, – Le advertí acerca de las sopas maruchan.

– No hablaras en serio, – Mayáhuel hizo una mueca, – Quiero decir, ¿de verdad se comió eso?

Ixbalenqué sonrió ácidamente, – Estoy seguro de que comiendo eso pierdes peso. Y pelo. Y color de piel. Y, si se come durante el tiempo suficiente, señales de vida.

– ¡Hey! – Izcozauhqui, que nunca podía mantenerse al margen de una conversación por más de medio minuto, protesto, – ¿Qué tienen de malo las sopas maruchan?

El desafortunado equipo de Dark Elite, que estaban sentados junto a ellos y habiendo escuchado toda la conversación voltearon a ver a Izco con varias gotitas; Youh golpeo la cabeza del mencionado.

– Eres un estúpido, Izco. Ya me andas poniendo en evidencia.

– Pero a mi me gustan las sopas maruchan.

Y más y más gotitas.

Pero volvamos a la pelea, porque los contrincantes acaban de ser anunciados con letras brillantes en las pantallas.

Lee

vs

Kirei Amamia

El joven albino puso una mano sobre la cabeza de la británica, – Y bueno, ¿crees que estas preparada para esto? Ha pasado tiempo, la gente olvida.

La chica asintió, – Estoy lista.

– De acuerdo. Me da gusto de que aun seas parte de esto, cariño. Será como antes.

– No Bei, no sin Jacey. – su voz tembló mientras se levantaba. – Nunca volverá a ser como antes.

En las gradas, más precisamente con los Bladebreakers, Rei se cruzó de brazos.

– No importa que tan buena sea, no tiene oportunidad contra Lee.

– Bueno, yo no estaría tan seguro, después de todo cuando nos entrenaba... – Kenny se detuvo al recibir las miradas venenosas de sus compañeros; aquello todavía era una yaga abierta y él acababa de echarle sal.

Montones y montones de sal.

– Ella tiene que ganar.

A pesar de lo que hubiese entendido cualquier otra persona, aquella frase dicha por Kai no guardaba ni rescoldos de simpatía; era simplemente el deseo crudo y feroz de poder destrozar a Amamia con sus propias manos, y sus compañeros estaban bastante conscientes de eso.

– ¡Tres, dos uno...! – Jazzman nunca lo admitiría, pero su corazón estaba encogido; ya antes había visto pelear a los Wayward Souls, años atrás él había anunciado, tal y como lo hacía ahora, el inicio de las peleas de la Reina de la Destrucción, y sabia de lo que era capaz.

Todo lo que se había dicho de ella, todos los rumores e historias llenas de oscuridades tormentosas, gritos de dolor y beyblades empapados en sangre... él había estado allí; sabía que nada era mentira. Lo único que le consolaba y calmaba sus ya destrozados nervios, era la confirmación de la ausencia del verdadero monstruo. Su espina dorsal se estremecía de solo pensar en ella.

JCL

– ¡LET IT RIP!

En cuanto los beyblades tocaron el plato ambos guardaron su distancia, ninguno quería realizar el primer movimiento, no había razón alguna para dar una ventaja innecesaria, por pequeña que fuera.

Amamia inclinó su cuerpo hacia adelante, en una posición con la cual parecía que iba a caer de bruces en cualquier momento, – Si, lo sé... No te preocupes, no sucederá lo de la última vez... – Su voz enronqueció y la vehemencia de su tono desconcentró a Lee completamente, – No más cadenas, ¿de acuerdo? No más cadenas...

Una imagen arrancada de sus más hondas memorias cobró vida frente a ella. Un grito desgarrador y la sangre, tibia y salada, que salpicaba su cara; unos ojos del color del mismo liquido diluido en agua la miraban suplicantes mientras que la voz otrora atesorada de aquel fantasma de su pasado rogaba otra oportunidad.

– Será muy divertido esta vez, Jacey... Lo prometo. Seguiremos jugando hasta que se rompa...

Aquellos ojos se miraban a sí mismos en una superficie lisa y manchada de sangre, un rostro petrificado en una expresión enloquecida que era enmarcado por cabellos rubios.

Una razón más para que Kirei Amamia odiara los espejos.

– Entona un concierto de gritos... – hizo una profunda inspiración, – ¡TAKHISIS!

Un relámpago cruzó restallante la estancia y se descargo en la pared opuesta pero no se disipó; el rayo quedo suspendido en el aire y en seguida se le unió otro, y de inmediato un tercero; todos restallaron, zigzaguearon y se escindieron en una danza de inverosímil simetría. De súbito, soplo una fortísima ráfaga de aire caliente; los jirones de niebla purpúrea se aunaron y conformaron a semejanza de un rostro humano, un semblante de mujer. La tez era blanca, los labios finos y grises. El firme perfil de la nariz y la dureza de los pómulos le conferían una expresión de severidad desazonante. Las pupilas, amarillas e impasibles, estaban enmarcadas por unas cejas afiladas como navajas. La cabeza, enmarcada en una red de relámpagos se balanceo de lado a lado y se meció con ligereza sobre el esbelto cuello. La niebla se apilo bajo la cabeza en enormes montones y se retorció y culebreo como el cuerpo sinuoso de un reptil de pesadilla. Los cúmulos de niebla manaban un pestilente olor a azufre y a amoniaco.

Takhisis, Diosa de las Tinieblas, había despertado de su prolongado letargo.

La carcajada demencial que surgió de la garganta de Kirei hizo retroceder a Lee; sus ojos, que ya no mostraban ni un asomo de humanidad, miraban sin ver en realidad, parecía que se hubiese transformado en un ser de pesadilla que hacia juego con su Bestia bit. Jazzman hace mucho que había retrocedido, apoyándose contra la pared, paralizado de terror.

Ella sonrió, dirigiéndose hacia los White Tigers, – Solo por preguntar... ¿sabe la mayoría de ustedes rezar?

Un temblor que parecía originarse del mismo centro del planeta sacudió el beyestadio entero; los relámpagos aumentaron su intensidad y en una cacofonía de risas, truenos e impactos, Galeon salio despedido del plato, haciéndose trizas contra el suelo.

El único sonido después de aquello fue el de las risas ahogadas de la chica británica.

Sindirlog se levanto, dirigiéndose al plato, – Ganadora, Kirei.

Aún sin micrófono su voz retumbo por todo el estadio, Jazzman aún contra la pared apenas y alcanzo a asentir, mientras el muchacho se inclinaba susurrando notas silenciosas a su compañera y guiándola hacia las bancas que ocupaban; la niebla, mezclada con olores químicos, comenzó a despejarse, dejando ver un boquiabierto Lee de rodillas.

En alguna parte de las gradas, los Bladebreaker maldijeron.

Los siguientes nombres fueron anunciados.

Gary

vs

Cloud Zuishou

Y los tres Wayward comenzaron a sudar frío.

– Diablos.

Jazzman hizo un anuncio, – El equipo de los White Tigers ganara por default si el contrincante no se presenta en el plato en...

– ¡WOHOOOOOOOOOOOOOOOOO!

El grito pareció alargarse coreado por un aterrorizado 'Ahhhhhhhhhhhhhhh' en el fondo, y seguido de una espectacular entrada por parte de un convertible azul metálico, que patino por el suelo del beyestadio hasta frenar bruscamente enfrente de la banca ocupada por los Wayward Souls; quienes habían puesto pies en polvorosa y se encontraban a unos buenos diez metros para evitar lo que había parecido como una inevitable muerte por atropellamiento.

En las gradas, An–Nai sonrió y dijo, – Geniaaaal.

Su equipo la miro como si fuera a estallar en llamas.

Pero volviendo a lo que nos atañe...

– ¡Una entrada de 10! – Zuishou Cloud saltó fuera del auto.

Kakeru, por otra parte, todavía estaba aferrado a la puerta del auto con una mezcla extraña de sorpresa y terror en el rostro; un zapato volador golpeo al rubio en a cabeza y, cual boomerang, regreso al pie de quien lo había lanzado.

Rong (que ya había regresado del baño y era la que había arrojado el zapato) demandó, – ¿Donde se habían metido?

Una especie de aullido traumatizado fue la respuesta de Kakeru.

– Ah, no tiene importancia. – Cloud tomo su lanzador y se dirigió hacia el plato.

Jazzman casi sintió deseos de reír, las memorias parecían querer devorarlo entero el día de hoy, – Entonces daremos inicio a la beybatalla. Tres, dos, uno... ¡Let it rip!

Gary comenzó como siempre con un ataque frontal, Cloud se limito a esquivarlo, sin efectuar ningún movimiento que dejara ver cual era su estrategia o sus intenciones. El líder de los Wayward Souls estaba meramente jugando.

– Dime, Gary, – Cloud esbozó una sonrisa confiada, – ¿Sabes algo de Física?

– ¿Huh?

– Ah, sí; eso imagine. Déjame explicarlo... y traje ayuda audiovisual.

El beyblade de Zuishou comenzó a trazar círculos alrededor de Galzzy, al principio casi con pereza; yendo tan solo con la velocidad necesaria para evitar los atentados de ataque de su adversario, pero con cada vuelta iba cobrando velocidad. Cubría unos milímetros más en menos tiempo, tardaba una fracción menos de segundo...

– La energía cinética se basa en dos partes: masa y velocidad. Al incrementar cualquiera de estas variables hasta el extremo se puede obtener un arma muy letal, un buen ejemplo son las balas.

Se hizo cada vez más rápido; como si un violento frenesí se hubiese apoderado de la bestia bit atrapada dentro de él. Más vueltas impulsadas por un deseo loco de ir más y más velozmente, cediendo al impulso de una adrenalina inyectada en venas inexistentes; y aún así recorriendo la misma trayectoria una y otra vez, hasta que no era más que una franja multicolor rodeando el beyblade de Gary.

Los ojos azules de Zuishou resplandecieron incandescentes, – Tráenos Oblivion, Xionn.

No hubo luz, ni rugidos o una lenta convocación; tan solo apareció, como si siempre hubiese estado allí. Como las sombras que se deslizan en las noches sin luna, como el mismo aire que respiramos, como el sonido de un corazón vivo... Aquel ser cubierto de un exoesqueleto blanco se limito a anunciar su presencia sin adorno alguno; en aquella mascara de hueso que debía ser su rostro miraban desde el abismo dos llamas gemelas que encerraban el principio y el fin de los tiempos.

Pues tal era Xionn, el No Nacido; una alteración del tiempo y el espacio, un ente que había burlado tanto a la muerte como a la vida.

Galzzy no tuvo ninguna oportunidad; el esqueleto externo de la otra bestia bit no era un simple accesorio. Sus huesos afilados como navajas no solo cortaban: herían, serraban, desgarraban, haciendo jirones el beyblade de Gary. Cuando no quedo nada más que destrozar, Xionn, de la misma forma en que había aparecido, regreso al beyblade de Cloud.

– ¿Satisfecho, Gary? – preguntó burlón el muchacho. – ¿O es la Física demasiada avanzada para ti?

– ¡Ganador: Cloud! – declaró Jazzman, tras un breve vistazo a lo que quedaba del beyblade de Gary.

El muchacho rubio no sonrió, se limito a recoger su beyblade y a regresar a su respectivo banco, pero no sin antes lanzar un último comentario sobre su hombro.

– No nos llamamos Wayward Soul por nada, White Tigers; somos las Almas Descarriadas y no venimos aquí a jugar, nosotros nunca jugamos. Estamos aquí para destrozarlos a ustedes y a sus bestias bit y masacrar sus esperanzas, eso es lo que somos y lo que hacemos.

La tensión en el aire no fue la suficiente para evitar que Stân sonriera.

Los siguientes nombres fueron anunciados.

Kevin

vs

Rong–Bi Shi

– ¿Por qué yo? – la chica se cubrió a cara con una mano. – No me siento nada bien... nada, nada, nada bien.

– Bueno, ya sabes que estás mas salada que la cecina, ¿qué esperabas? – respondió cínicamente Beirekêr.

– Tch... Mil gracias. Bueno, entonces aquí voy...

Kakeru se inclino hacia Cloud y susurró, – Hey, líder, mira... ¡una pelea de minis!

Toda la banca de los Wayward Souls estallo en carcajadas.

Alistando su beyblade, Rong les dirigió una mirada que hubiera agriado la leche.

Jazzman se acercó al plato y levanto su mano, listo para señalar el inicio de la última beybatalla.

– ¡Tres, dos, uno... LET IT RIP!

Desde el inició de la pelea resultó obvio quien tenía la ventaja; ambos contendientes se basaban en la velocidad, sin embargo el blade de Kevin era ligeramente más veloz que el de Shi. Desgraciadamente para los White Tigers, esto le permitía esquivar los ataques pero no le daba tiempo de contraatacar; lo cual empeoraba toda la situación considerando que los contrincantes no eran precisamente lo que podría llamarse personas pacientes.

Y un juego que no resulta divertido puede llegar a ser tremendamente frustrante.

– ¡Aarghh! – El grito de Rong rasgo la tensión del momento con la eficacia de una bomba molotov, – ¡Deja de mover tu estúpido beyblade a todas partes para que pueda acabar contigo!

Cloud golpeo su frente, – Tan sutil como siempre...

– ¡El punto es que no me golpees, bruja! – La paciencia de Kevin también había llegado a su límite.

– Muy bien, entonces – Los irises de la chica dieron paso al color rojo, – ¡Hiere el valle de las ilusiones, Sandalphon!

El resplandor que despedía el beyblade era tenue y frío; floto como una fragancia de colores, ascendiendo cada vez más y girando en pequeños remolinos que atrapaban la luz y la devolvían reflejando los tonos del arco iris. Era luz y aroma, sombras, sonido y manos invisibles que se alzaban suplicantes hacia el cielo. El ser que broto de aquel caos no era más comprensible, su forma era la de un hombre, pero su piel consistía en tinieblas entretejidas, dentro de las cuales flotaba una brumosa niebla. Los cabellos de plata caían sobre sus hombros, enmarcando la cara de sólida oscuridad en la que resplandecían dos lunas azules como ojos.

De sus hombros, de su espalda y de sus muñecas brotaban alas que parecían estar hechas de nubes de tormenta y zafiros molidos; portaba una armadura incompleta de acero azul y el aura que lo rodeaba se sentía pesada por una tristeza muda y terrible.

Apareció, como una canción fúnebre, Sandalphon, el Ángel de las Lágrimas y el Libre Albedrío.

– ¿E-eso es todo lo que puedes hacer? – la bravata de Kevin no pudo disimular el ligero temblor en su voz. – Déjame mostrarte una bestia bit de verdad, ¡ve, Galman!

En la banca de los Wayward Souls, Cloud soltó un resoplido de fastidio.

– Maravilloso, – gruño la palabra mientras se hundía en el asiento y se cruzaba de brazos.

– ¿Qué pasa, gran líder? – inquirió el albino.

– Esta pelea va a prolongarse si Rong no se pone seria; el punto fuerte de ese mono es la velocidad, y Sandalphon basa la mayoría de su ofensiva en ese punto. Acabamos de llegar a un callejón si salida.

– Ósea, un punto muerto.

– Precisamente.

La expresión de Sindirlog se avinagró, – Maravilloso.

Al lado de ellos, Kakeru soltó un chiflido que sirvió para atraer la atención de casi todo el beyestadio.

– ¡Hey, Rong, tienes que apurarte!

– ¿Quién lo dice? – espetó ella.

– Nadie te está tomando en serio, estas arruinando la ya dudosa reputación de los oxidados Wayward Souls.

La cara de Rong se tornó azul (un símbolo de mejoría, si tomamos en cuenta que hasta entonces solo había pasado por tonos de verde); luego soltó un tirón de blasfemias y palabrotas bajo su respiración, su fastidio se hizo evidente en la coloración de sus ojos, que parecieron teñirse de sangre por apenas un instante.

– De acuerdo – asintió cuando hubo acabado, su sonrisa se tornó malévola, – ¡Sandalphon, Ley de Tres!

– Ouch. Dije apúrate, no exagera, demonios – murmuró Ogami mientras le dirigía una mirada de lastima a Kevin.

Pero el ataque ya había empezado.

La boca de la bestia bit se abrió, como un pozo de negrura infinita entre las sombras de su cara, y un brazo salió de ella, las uñas arañando el aire mientras otra mano se aferraba de la boca y jalaba trabajosamente hacia afuera un cuerpo que era una replica exacta de Sandalphon; se contorsiono mientras pugnaba por salir, durante no más que unos segundos, y apenas había terminado, otro brazo surgió de la oscuridad, arrastrando tras de si a otra copia exacta. Las tres figuras se miraron con ojos nublados de locura.

Y entonces atacaron.

– ¡Uno por el dinero...!

La primera copia se abalanzó contra Galman en un movimiento casi suicida, mordiendo, arañando y desgarrando como un animal salvaje; la otra bestia bit se defendió ferozmente, pero el anillo de ataque del beyblade estaba siendo reducido a pedacitos insignificantes de metal.

– ¡Dos por el espectáculo...!

La segunda copia fue menos directa, pero igual de eficiente; como un relámpago se coloco detrás de Galman y echó los brazos hacia adelante con toda su fuerza, atravesando limpiamente a la bestia bit que aulló de dolor y desapareció entre chispas.

Era una alegría salvaje y primitiva la que reflejaban los ojos de Shi cuando se tonaron amarillos, – ¡Tres por tus moretones!

El último ataque de Sandalphon hizo trizas el beyblade de Kevin, dejando los trozos en un agujero en el plato que había provocado la fuerza del golpe.

Tanto Rong como su bestia bit voltearon a ver a Jazzman al mismo tiempo.

– E–ehh... ¡Ganadora, Rong! – el pobre anunciador tomo aire casi penosamente. – ¡Equipo vencedor: los Wayward Souls!

El público aplaudió y vitoreo a los ganadores mientras los dos equipos se retiraban a sus respectivos lugares.

– Hey, Ro, ¿te sientes mejor? – preguntó Kakeru acercándose a su compañera.

– Ngghgaah...

– Tomaremos eso como un no. Deberíamos ir a la enfermería a ver si...–

Desafortunadamente para el equipo de intendencia del estadio, y para disgusto de Kakeru, en ese momento la susodicha se doblo sobre si misma y...

– ¡AAGH, RONG, MIS TENIS!

Vomitó.

Dinastia F vs Light Soldiers

Nerillus y Kaesillius se miraron el uno al otro con sonrisas casi lobunas; sentado junto a ellos, Dustinnian Ravsius les dirigió una mirada inquisitiva, que tuvieron a bien ignorar. No que no tuvieran años de práctica para lograrlo.

– ¡Hey, Dinastia F! – El primero grito desde el otro lado del beyestadio utilizando sus manos como bocinas, – Escuchamos que su especialidad son los dobles, ¿es correcto?

Julia frunció el ceño, – Si, ¿por qué? – Esbozo una sonrisa despectiva, – ¿Acaso les interesa un juego, Sitrias?

– ¡Por supuesto! – Nerillus se levanto como impulsado por un resorte y arrastro a Kaesillus hasta el plato de beyblade, – Queremos ver si tienen alguna oportunidad contra nosotros.

Julia soltó una risa corta y burlona, – Yo debería decir eso.

Jazzman – finalmente, intervino, – ¡Oh, parece que la pelea entre estos dos equipos se decidirá en un solo juego doble!

Goldier entrecerró los ojos, – ¿No es eso lo que acaban de anunciar Nerillus y la bruja pelirroja? No veo porque lo repite.

– Ah, – Dustinnian sonrió, – para entretener al público, supongo.

– ¡Muy bien está decidido! – El micrófono de Jazzman emitió un chirrido ante el volumen de su voz, – ¡Una única beybatalla de dos contra dos!

Raúl Fernández & Julia Fernández

vs

Nerillus Sitrias & Kaesillius Caerius

– ¡Tres, dos uno... LET IT RIP!

Tengo gatos en un cuarto

Los dos miembros de la Dinastia F sabían que perder esta batalla no era una opción, no si querían seguir en el torneo; por lo tanto esta beybatalla debería ser precisa, rápida y brutal, así que no lo dudaron un instante para llamar a sus respectivas bestias bit.

– ¡Torch Pegasus!

– ¡Pegasus Trueno!

– ¡Vamos, Nerillus, tenemos que responder a eso! – Kaesillus finalmente saco la hiperactividad que lo hacía tan amigo del mencionado a relucir, – ¡Crea un ciclo infinito, Velilutian!

Una serpiente marina se alargo y enrosco sobre si misma innumerables veces, siseando y moviendo la cabeza en un ademán amenazador, mientras su cola se agitaba violentamente detrás de su figura; las escamas del color de las algas azules relucían bajo las luces del beyestadio, dando a sus ojos entrecerrados un aspecto aún más oscuro.

Kaesillius rió, – ¡Eso es genial, Nerillus, eres el mejor!

– ¡No, no, tú eres el mejor!

– ¡Oh, pero tú eras el mejor antes de que yo fuera siquiera menos que mejor!

– ¿De verdad lo crees? – Nerillus tenía lágrimas en los ojos y de ninguna parte había aparecido una puesta de sol de fondo.

– ¡Por supuesto!

– ¡KAESILLIUS!

– ¡NERILLUS!

Y se abrazaron, mientras las olas del mar rompían contra un risco y algunas gaviotas volaban alrededor de ellos (si, durante mi hiatus vi la serie de Naruto y no pude evitar una parodia de Rock Lee y Maito Gai). Y mientras todo esto ocurría, lo espectadores estaban:

a) Demasiado confundidos como para procesar lo que acababan de ver,

b) Retorciéndose en sus lugares,

c) Con un tic en el ojo,

O d) Todas las respuestas anteriores más unas cuantas venitas saltonas en la cabeza; como era el caso de Julia y Raúl.

– ¿Qué.Demonios.Hacen? – Las palabras salieron forzadas de entre los dientes apretados de la pelirroja.

Raúl sonrió incómodamente, – ¿Se felicitan el uno al otro...?

– ¡Ya sé que hacen!

– Pero...

– Silencio, ¡concéntrate en atacar!

– Oh, oh... parece que después de todo las beybatallas dobles no son lo suyo... – Kaesillius negó con la cabeza.

– ¡Eso es porque carecen de nuestro espíritu!

– ¡Así se habla, Nerillus, demuéstrales que eres invencible!

– ¿Realmente crees que soy invencible?

– ¡Claro que eres invencible!

– ¡KAESILLIUS!

– ¡NERILLUS!

Y más abrazos, puestas de sol y gaviotas...

Jazzman, por primera vez en su vida, se había quedado sin palabras. Mientras que el público había optado por soportar la beybatalla dignamente o rodar por las patas de los asientos revolcándose de risa.

– Tienen que estar jugando. – Akane masculló con un tono de voz que denotaba la poca paciencia que le quedaba.

Motoko alzo una ceja, – En realidad es una estrategia brillante, hacen enojar al enemigo, logran que baje la guardia, lo distraen... y sus bestias bit necesitan ordenes que no llegan.

Cada gato en un rincón

Era cierto, Julia estaba demasiado ocupada gritándoles a los dos muchachos del Vaticano como para notar que su beyblade había sido acorralado; visto así, por supuesto que era una estrategia brillante, a pesar de que tanto Goldier como Dustinnian sentían una muy real vergüenza al saber que ese era meramente el comportamiento normal de esos dos.

El líder de los Light Soldiers resoplo, queriendo dar a entender algo así como Típico.

Eso o Un día de estos me van a acabar la paciencia por hacer ridículas demostraciones de afecto como esta y tendré que arrancarles los brazos, golpearlos con ellos, quemarlos y luego matarlos de alguna otra grotesca manera para terminar de una vez por todas con su estupidez.

Podía ser cualquiera de las dos.

– ¡Muy bien, entonces... Llévanos a un lugar sin retorno, Munnas!

De la luz que surgió de su beyblade pareció brotar agua a caudales, dispuesta a arrasar con todo a su paso, y de las turbulentas y espumosas aguas se irguió la imponente figura de una sirena, cuyo cabello verde azulado, como el resto de su cuerpo, se agitaba violentamente, como si estuviera en medio de una tormenta.

Los cuatro oponentes analizaron a los demás, sopesando las oportunidades, tanteando palmo a palmo del terreno de batalla, intentando descubrir las debilidades y fortalezas del contrario.

Cada gato ve tres gatos

Los ojos de Raúl y Julia, del color de los primeros brotes de primavera, relampagueaban en un mudo desafió que incitaba a sus oponentes a dar todo lo que tenían; empujados por el deseo de demostrar que eran mejores que los beyluchadores que tenían frente a ellos, dando lo mejor de sí cada momento, cada respiración.

Los ojos de Nerillus y Kaesillius, negros al igual que los del resto de su equipo, brillaban como carbones encendidos; un fuego que no se apagaría nunca, alimentado como estaba de voluntad, de esperanza, de fe. Consumidos por las ansias de probar su valor a si mismos y a los demás, de plantar cara al mundo y ganar.

La primavera se disolvió en una cálida oscuridad.

Las sombras fueron envueltas por enredaderas.

¿Cuántos gatos son?

Hubo un destello cuando las bestias bit se abalanzaron rugiendo unas sobre otras, una columna de luz que pareció envolver el plato de beyblade y a los beyluchadores mismos; el impacto creando fuertes ráfagas de viento que rugían como entes vivientes intentando escapar del estadio, y luego...

Silencio.

Un silencio solo roto por el girar de un beyblade, Jazzman gritó.

– Y los ganadores son...

Otro silencio de parte de la multitud, esta vez expectante.

– ¡Los Light Soldiers!

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Fin del Octavo Capitulo.

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Darkangel.– ¡¡EAAAARGHHHHH!!

Todos.– 0.o

Darkangel.– ¡Mis manos se quemaaaaaan! No puedo creer que haya escrito un pedazo de... de... esa cosa.

Niji.– ¿Qué cosa? 0.ô

Darkangel.– La... cosa. ¡La cosa!

Lightdevil.– ¿Qué cosa?

Darkangel.– Esa cosa que no merece llevar el nombre de canción. .U

Todos.– ...

Shiroi.– ¿Entonces para qué demonios la escribiste?

Darkangel.– ... Sacar mis traumas. ¡Ah, si! Lo de las llamadas de las bestias bit lo saque de Bleach y las zanpakutos, ¿alguien desea incluir algo parecido en su personaje? (Prometo que si los que ya pelearon quieren incluirlo modificare el capitulo) Y me disculpo si las batallas están algo flojas, la verdad no son mi fuerte...

Lightdevil.– Por cierto, no tenemos ni idea del color de los ojos de Raúl y Julia, así que Darkangel aquí presente, se decidió a ponerlos verdes.

Darkangel.– Bueno, creo que eran verdes... Ah, y se que esa adivinanza de los gatos parece irrelevante, pero va a ser importante más tarde, porque...

Sacrass.- (interumpiendo) ¿Tenía que ser tan dramático?

Darkangel.- (parpadea) ¿Qué cosa?

Sacrass.- La pelea de Kain. Unos cuantos efectos de luces y hubiera parecido algo sacado de 'Los Caballeros del Zodiaco'. ¬¬

Darkangel.- ¬¬ Oh, shush.

En el siguiente capítulo, las peleas del Bloque 2, eso es rápido.

Vocabulario:

Zankokuna – Cruel

Preview (solo para despertar su curiosidad):

« Él no era ningún cobarde, ¿que clase de monstruosidad sin nombre tenia el poder –la crueldad– para hacerle algo así? Destruir el cuerpo y el alma... »

Earthian Angels, Primeros Encuentros II