Darkangel: Este capítulo hubiera salido mucho más rápido si Mayáhuel no se hubiera puesto dificil. ¬¬
Tenia todo excepto su pelea, y no cooperaba para nada. Pero, finalmente, aquí esta.
¿No me tarde tanto, o si?
Aclaraciones:
- Blah. --- Dialogo
"Blah." --- Stân. (No pregunten)
« Blah » --- Pensamientos.
Earthian Angels
Capitulo 9: Primeros Encuentros (Tercera Parte)
- Bloque Dos –
|| Unbreakables vs Bladebreakers ||
Areol Sebeli
vs
Tyson Kinomiya
En la banca de los Bladebreakers, Kenny se hundió en su asiento con una expresión mortificada.
- Oh, no…
Su equipo se volvió hacia él.
- No lo entiendo, Jefe, ¿qué tiene de malo? – pregunto Max.
- Pues... miren la data.
Eso hicieron.
Areol Sebeli.
Tenía un record perfecto de más de 300 beybatallas ganadas, y ninguna derrota.
Ninguna, niet, zippo, zip, zilch, nada, nothin'.
- Oh, Tyson… creo que estas en problemas…
Inadvertidamente para los Bladebreakers, aquella misma línea acababa de dejar los labios de uno de los integrantes de los Unbreakables, pero un en tono muy diferente.
- Bueno, bueno, ¿el campeón mundial de beyblade? Esto debería ser interesante – comento Areol mientras preparaba su beyblade.
- Buena suerte, - le dijo Nerid con una expresión divertida en el rostro.
- Guarda la suerte para quién la necesita, - respondió presuntuoso, dirigiéndose hacia el plato.
Annai, Olien y Ánbar se rieron por lo bajo ante la perspectiva del gran 'Big Bang de Egos' que estaba a punto de tener lugar.
- Fabuloso... me tocó el más 'especial' de los Bladebreakers, - se quejo Areol, sin molestarse en bajar el tono de su voz, una vez que se encontraba frente al plato de beyblade.
- ¡Soy especial! ¡Claro que sí! – replico Tyson, haciendo sus típicas poses de victoria inminente.
Areol negó con la cabeza en un gesto de lastima (probablemente más a los compañeros de Tyson que a él mismo).
- Y lo admite, que es lo peor.
A Jazzman le salió una gotita.
- Err… Muchachos… Heeeeey… - Lo ignoran, lo ignoran. - ¡Let it rip…!
Los combatientes lanzaron sus beyblades a una velocidad inhumana, casi logrando que el ya más que traumatizado anunciador buscara refugio detrás de algún camarógrafo. El primero en atacar fue (como era de esperarse) Tyson y, no tan predeciblemente, Areol decidió recibir de lleno el impacto en lugar de esquivarlo. Los labios de líder de los Unbreakables se abrieron apenas, recitando números y palabras de las cuales tan solo él conocía el significado, y cuyo sentido se les escapaba a todos los demás.
- ¡Je! ¿No es muy pronto para empezar a decir tus oraciones? – Pregunto Kinomiya; de haber sido su ego visible, en esos momentos ya hubiera tapado todas las cámaras y asfixiado a más de uno de los presentes.
- Ese idiota, - murmuro Annai bajo su aliento. – No tienen ni idea…
- Ignóralo, pronto se dará cuenta de lo que está haciendo Areol, - el tono de Nerid era conciliador pero sus ojos encerraban una violencia enjaulada mayor que la furia de su compañera. – Es una de las habilidades por las que los All Starz y demás equipos de data matarían por tener…
Los ojos de Areol volvieron a enfocarse, mientras sus labios se curvaban ligeramente hacia arriba, aparentemente satisfecho con el resultado de… bueno, lo que fuera que acababa de hacer.
- ¿Oh? ¿Quién lo hubiera dicho…? Al parecer eres algo más que aire caliente en una gorra, - la sonrisa del líder de los Unbreakables se ensancho macabramente. – Bueno, en ese caso comencemos. ¡Que lo humano se imponga a lo inmortal! - Areol miro casi condescendientemente a Tyson, - ¡SIGFRIED!
La figura antropomorfa de la bestia bit se alzó por encima de ambos beyblades, destellos metálicos brillando en cada mechón de cabello dorado que contrastaba con la piel carmesí.
- Sera mejor que llames a tu Dragoon, quiero decir, si no quieres terminar siendo carne molida…
- Heh. Si tú lo dices. ¡Dragoon!
Ambos contendientes desencadenaron sus bestias bit y la batalla se volvió aun más furiosa; después de varios golpes era claro que Areol poseía una gran ventaja en poder, aunque ambos beyblades estaban recibiendo más daño del que podían soportar. Era tan solo cuestión de tiempo para que se decidieran a dar el golpe decisivo.
Areol dejo escapar una risa que nada tenía de compasiva.
- ¿Este es? ¿Este es el fabuloso Bladebreaker que pudo derrotar al mismísimo nieto de Voltaire, poseedor del Black Dranzer? Una de dos, o Kai es un reverendo inútil ó... ó... beh... Kai es un reverendo inútil.
Ese comentario provoco que varias venitas saltonas aparecieran en la cabeza del ofendido.
- Bueno, que se le va a hacer. Después de todo… Tú no puedes romperme, - su voz se convirtió en un susurro que contrastaba totalmente con su comportamiento anterior, y luego se elevo hasta convertirse en un grito de desafío, - ¡Scarlet Havoc!
La bestia bit de Areol clavo su espada en el plato de beyblade, y, en un ataque perturbadoramente parecido a la Danza de Espadas de Mikael, varias armas comenzaron a aparecer; sin embargo, a diferencia del otro ataque, todas las espadas se clavaron ene suelo al unisonó y a partir de ellas surgían corrientes de aire cortante que se encargaron de reducir el plato a un montón de escombros junto con el beyblade de Tyson.
Cuando el ataque termino, Dragoon estaba partido en dos.
La multitud (particularmente algunos de los equipos que habían sido derrotados por los Bladebrakers) rugió ante el desenlace de la batalla.
- ¡G-ganador, Areol! ¡El hasta hace cinco minutos invicto Tyson pierde contra el líder de los Unbreakables! ¿Le harán honor a su nombre y se apropiaran de la victoria total o ha sido este un mero golpe de suerte?
Apenas acabo de pronunciar esa frase, Jazzman tuvo que arrojarse 'pecho a tierra' para esquivar el beyblade volador que acababa de lanzar Sebeli contra su cabeza.
- ¡Qué suerte ni que tu abuela!
- ¡Quise decir que fue gracias a magnífica capacidad, el arrollador talento, a la incomparable fuerza de Areol…! – suplico el pobre anunciador desde el suelo.
La actitud del muchacho cambio drásticamente mientras adoptaba una pose gloriosa y aparecían brillitos a su alrededor (como si se le hubiera pasado la mano con el glitter o algo).
- ¡La victoria es todo! - Areol tenía estrellitas en lugar de ojos, - ¡Me gusta ganar, soy ganador!
- ¿Modestia aparte, eh, gran líder? – inquirió Annai con tanto sarcasmo como era capaz de juntar.
- Soy un campeón, no necesito modestia – replico el muchacho, sin sentir una pizca de vergüenza ante su comportamiento.
Y mientras Areol se regodeaba en su más nueva victoria, Tyson se revolcaba en el oscuro charco de su última derrota.
A los Bladebreakers les salió una gotita.
Kai, que estaba sentado en su pose cliché de brazos cruzados y expresión de amargosidad, suspiró, - Sabía que perdería... pero esperaba que fuera de una manera menos vergonzosa.
Y, tras esas palabras de sabiduría, los nombres de los siguientes competidores fueron anunciados en las pantallas.
Sacrass Hellsing
vs
Kai Hiwatari
Jazzman volvió a atraer la atención de la audiencia una vez que comenzó a vociferar su recuento de eventos en el micrófono (provocando que varias personas sospecharan que era como un servicio a los ciegos o algo así).
- ¡… y ahora pasaremos al siguiente encuentro!
Ah. Finalmente algo nuevo.
- ¿Podrían los siguientes beyluchadores pasar al plato? ¡En esta beybatalla tenemos a nada más y nada menos que el líder de los Bladebreakers: KAI HIWATARI!
Los chillidos de la enloquecida multitud dejaron claro que sabían muy bien quien era él.
- Y enfrentándose a él, un miembro de los nuevos equipos, Sacrass Varek Van Hellsing.
La ovación esta vez fue muy… masculina.
- … - Sacrass se cubrió la cara con una mano. - ¿Por qué, dios mío, por qué…? ¡¿Qué no es obvio que no soy una mujer?!
Hubo otro de esos maravilloso silencios llenos de incomodidad hasta que Jazzman soltó su conocido grito de…
- ¡LET IT RIP!
Ambos oponentes lanzaron sus beyblades de manera agresiva, tratando de analizar a su oponente en los primeros preciosos segundos de la pelea. De modo súbito los dos se lanzaron al ataque simultáneamente. Sin embargo, tras la desastrosa derrota de Tyson, Kai no estaba dispuesto a conceder ninguna clase de oportunidad a este equipo.
- ¡Dranzer!
La figura -conocida e idolatrada por los fans de Kai alrededor del mundo- de un fénix rojo apareció sobre el plato en medio de un haz de luces que parecían gotear oro y sangre; con un agudo graznido la bestia bit se lanzo sobre el beyblade de su oponente
- Oh, qué miedo… - murmuro Sacrass acomodándose los lentes en un tono bastante sarcástico.
En ese momento una de las ráfagas de aire producidas por las alas de Dranzer alcanzo a golpear los lentes de Sacrass, con lo que estos se rompieron y cayeron al piso frente al dueño de los mismos.
- … Eso fue un acto violento completamente innecesario e infantil, Hiwatari.
Kai no le prestó la más mínima atención a su oponente.
- ¡Ve, Dranzer!
Sacrass saco otro par de lentes (de distinto color a los anteriores) de uno de los bolsillos de su gabardina, colocándolos enseguida, y, como si el movimiento hubiese desencadenado una reacción dentro de él, sus ojos se volvieron glaciales.
- Será como tú quieras. Muéstranos una renovada esperanza, Rayearth.
Un ente biomecánico de cuya espalda surgían dos pares de alas: angelicales y demoniacas, con una cola de dragón que se agitaba tras él y portando una espada apareció en el rayo de luz que se alzo del beyblade de Sacrass. Ambas bestias bit chocaron una contra otra, las garras de Dranzer hundiéndose en el cuerpo de Rayearth.
Cuando finalmente se separaron una lluvia de plumas carmesí cayó alrededor del plato, casi cubriendo los restos de lo que quedaba del beyblade de Sacrass, que estaba completamente destruido; pero el beyblade de Kai no se encontraba mucho mejor, estaba lleno de grietas y era imposible que continuaran con la beybatalla.
- … Bueno eso fue una pérdida de tiempo. Totalmente patético, esperaba algo más interesante de Kai Hiwatari, - suspiro decepcionado Sacrass mientras se inclinaba a recoger su beyblade.
- No es como si tú hubieras sido mejor, - Kai recalcó el hecho mordazmente.
- Detalles, detalles… - Una gotita apareció en la cabeza de Hellsing en tanto se acomodaba los lentes. – Además yo no soy, y cito, el "mismísimo nieto de Voltaire, poseedor del Black Dranzer" Kai Hiwatari de los Bladebeakers.
« ¡Ouch! » Fue todo lo que varias personar del público pensaron en ese momento.
Kirei sonrió y llevo ese pensamiento un poco más lejos: « Eso tiene que haber lastimado su orgullo... Apuesto que su ego esta en cuidados intensivos... »
Kai soltó algo parecido a un gruñido e hizo un ademan que dejaba en claro que estaba punto de saltar encima del umbreakable con intenciones de mandarlo al hospital, cuando Jazzman se adelanto y se interpuso entre ellos.
- ¡Y la batalla termina con el sorprendente empate entre Kai y Sacrass! Los siguientes competidores serán anunciados dentro de poco…
Dicho y hecho, tras que los dos muchachos regresaran a las bancas de sus equipos los nombres de los que cerrarían el enfrentamiento aparecieron en las pantallas.
Olien Cynadoel
vs
Rei Kon
Esta vez ninguno de los dos demostró el mínimo esfuerzo de relacionarse verbalmente con su contrincante, sino que la batalla inicio de inmediato; los beyblades chocaron entre varios chirridos, la estrategia de ambos oponentes cambiando y adaptándose a cada movimiento que hacia el otro, como si estuviesen tomando parte en una complicada danza en donde atacar, defender, esquivar y girar eran todos los pasos que necesitaban.
Desafortunadamente la frase de 'tres no pueden bailar tango' parecía ser completamente alienígena para Olien, que en esos momentos estaba muy ocupada dramatizando una especie de monologo dedicado a su adorado Kai Hiwatari.
- Se que te amo, tal vez por siglos, tal vez desde nuestras vidas pasadas… - Olien se lanzo al piso, adoptando una pose teatral - ¿Por qué debemos ser enemigos? ¿Acaso somos Romeo y Julieta? Oh, juro por la Luna que no habré de hacerte daño…
Los Umbreakables –bueno, los que tenían algo de vergüenza- parecían no querer otra cosa más que meterse reptando bajo una piedra.
- Olien… tu oponente es Rei… - le recordó débilmente Nerid, haciendo un gran esfuerzo para parecer calmado (en lugar de total y completamente mortificado).
- ¿Rei? ¿Qué Rei? ¡No existe una persona así en mi mundo, tan solo existe devoción completa para mi Príncipe de Hielo!
…
Oh, esa era una de las cosas que Olien no debería haber dicho. Bueno, una de las muchas, pero que se le va a hacer…
Como si hubiera sentido el aura homicida extendiéndose alrededor de Kai, Rei se decidió a darle un final rápido a la batalla.
- ¡Acaba con esto, Drigger!
La bestia bit soltó un rugido de desafío al tiempo que se preparaba para saltar sobre su presa; ambos beyblades se estrellaron uno contra otro, el de Rei empujando al de Olien hasta la orilla, casi sacándolo del plato. Las chispas y rechinidos causados por la fricción de plástico y metal creando un efecto de luces y sombras cuando las dos bestias bit se entrelazaron en un abrazo mortal.
- ¡Oh, no! ¡No puedo perder, Kai me está mirando! - Lo Bladebreakers, excepto Kai, por supuesto; se fueron al suelo. - ¡Vierte ponzoña sobre sus almas, Heracles!
- ¡Cuidado, Rei, va a atacar! – advirtió Tyson, levantándose de un salto del banco para adoptar una dramática pose.
Rei solo lo miro con cara de 'no... ¿en serio?'.
- ... – el resto de su equipo le dirigió miradas parecidas al peliazul; con excepción de Kai, cuya mirada no puede ser traducida a palabras por miedo de herir sensibilidades en la audiencia susceptible.
- ¿Qué?
Y, nada más para confirmar las palabras de Kinomiya, la voz de Olien se alzo fuerte y clara por encima de los choques entre sus beyblades.
- ¡Heracles, tormenta de hierro!
Era un oxímoron en su plana, gloriosa totalidad; pero, de alguna forma, de pronto Drigger se encontró bajo el ataque de miles de agujas metálicas que surgían del beyblade de Cynadoel. El fuerte olor del metal se atasco en la garganta de Rei, el muchacho se cubrió la nariz y la boca con una mano entre toses, dejando a su bestia bit sin instrucciones…
- ¡Acaba con ese anuncio de comida para gatos ambulante, Heracles!
Ouch. Eso era un golpe bajo.
Pero Rei tenía algo que Olien no, llevaba mucho más tiempo beybatallando que ella, la experiencia y sus lazos con Drigger no eran algo que su técnica pudiera superar.
Las instrucciones no hacían falta.
Con un rugido el tigre se abalanzo sobre el centauro, apresando el cuello entre sus mandíbulas, obligándolo a soltar un grito agónico mientras el ataque se detenía de súbito.
- ¡Heracles! – Olien palideció.
- Retírate, - la voz de Rei era casi punzocortante. – Retírate o despídete de tu bestia bit.
Ante la brutalidad de la amenaza, la joven cayó de rodillas, incapaz de sostenerse de pie; los gritos de su bestia bit aun hacían eco en el estadio y, dentro de su mente, tardarían mucho, mucho tiempo en desaparecer.
- Yo… me retiro…
- ¡Olien Cynadoel se retira, dejando un empate entre ambos equipos! Para decidir quién pasara tendremos otra-
- Los Umbreakables se retiran, - Areol interrumpió a Jazzman en tanto se incorporaba.
Los murmullos, comentarios y demás del público no consiguieron hacer cambiar de opinión al líder del auto declarado equipo perdedor, que no había siquiera osado cuestionar la decisión de su líder.
- No estamos interesados en una victoria a medias, - declaro sobre su hombro, en tanto dejaban el estadio.
- ¡Y tras un inesperado desenlace, los Bladebreakers pasan a la siguiente ronda! – anunció Jazzman en su micrófono, los aplausos de la multitud ensordecedores ante eso.
Era de esperarse que el equipo mencionado expresara su felicidad, pero las expresiones en sus rostros distaban mucho de esa emoción.
- Eso se sintió como una derrota completa… - murmuro Rei bajo su aliento, sus ojos fijos en su maltrecho beyblade.
Sin embargo no tuvieron mucho tiempo para hundirse en sus reflexiones, puesto que los siguientes equipos fueron anunciados y pasaron a ocupar las bancas cerca del plato de beyblade.
|| Dark Elite vs Tzitzime ||
Yuzuriha Kinomiya
vs
Izcozauhqui
La ovación entusiasta del público hacia el nuevo equipo era verdaderamente ensordecedora, pero para la líder de los Dark Elite era como si la rodeara un ininterrumpido sonido blanco. Como una estación de radio mal sintonizada. Sus sentidos se sentían bloqueados y dio gracias interiormente el que su nombre no fuera el anunciado, porque una sensación de acalambramiento se había esparcido por todo su cuerpo y sus ojos eran incapaces de apartarse de eso.
Eso.
Eso que brillaba.
Eso que, aunque largo y delgado, permanecía inmovible, inalterable, inmutable; siempre brillando, siempre guiándola, siempre enredado alrededor de su corazón como la soga en el cuello de un condenado a la horca.
Escucho a Yuzuriha levantarse y los comentarios (--"¡No vayas a perder contra ese!"—"¡No me llames ese!"--) de sus compañeros y del que sería su rival; pero fue incapaz de despegar los ojos de la línea. Fue incapaz de mirar a la beyluchadora. Fue incapaz de decirle siquiera un "buena suerte".
Pero aun así, una sonrisa se formo en sus labios.
Ah, bueno, seguro que ni siquiera necesitaba que le desearan suerte.
Jazzman, ajeno a todo lo demás, tomo aire.
- ¡Let it RIP!
El crujido de los engranajes y el sonido del aire siendo sesgado por un par de beyblades lanzados con destreza y fuerza, el impulso haciéndoles ganar velocidad que resulto en una lluvia de destellos –acero contra acero. El beyblade de Izcozahuqui era varias veces más rápido que el de Yuzuriha; una ventaja que el muchacho no dejo de aprovechar desde el inicio de la pelea. El tzitzime dio inicio a una serie de ataques rápidos que tenían a su beyblade zigzagueando en ángulos agudos por todo el plato, impidiendo que el beyblade de Yuzuriha pudiera maniobrar con libertad.
- Tch – Kinomiya frunció el ceño. – Supongo que es hora de ponerse serios.
- ¿Neta? - Izcozauhqui sonrió, su beyblade comenzó a brillar. – He estado esperando a que dijeras eso.
- ¡Te arrepentirás de haber esperado tanto! Acabas de perder tu última oportunidad…
La mirada desafiante en los ojos negros de Yuzuriha debería de haber sido suficiente para amedrentar al muchacho—para hacerlo perder el control momentáneamente; pero la reacción que produjo fue una simple, confiada sonrisa de parte de este.
Una sola palabra dejo los labios de Kinomiya.
- ¡Silphion!
En realidad, no debería de haberles sorprendido que la bestia bit de Yuzuriha guardara cierta semejanza con la de Tyson, pero lo que no habían esperado es que el dragón que surgió fuera imponente a su propia, única manera—algo totalmente diferente a Dragoon. Blanco era el unico adjetivo, la única palabra, en realidad, que alcanzaba a acompasarlo. Blanco, a excepción de las afiladas garras azul cristalino y refulgentes ojos que semejaban diamantes. Y a diferencia de la bestia bit de Tyson, que (al igual que su dueño) tenía un temperamento que pondría en vergüenza al calentamiento global, Silphion emanaba una calma capaz de congelar un lago.
Ante la imponente nueva presencia en el plato, la sonrisa de Izcozauhqui se volvió fiera, algo destello en sus ojos por medio segundo antes de que volviera su atención a su oponente.
- ¡Eso es! ¡Échale chocomil', Kinomiya!
- … - A dicha Kinomiya le apareció una venita en la sien. – Esto ya ha ido muy lejos, ¡dagas de hielo, Silphion!
La atmosfera alrededor del plato de beyblade se congelo; la temperatura comenzó a bajar hasta que pequeños cristales de hielo se hicieron visibles. Jazzman estornudo. Varias personas en el público lo imitaron; a diferencia del ataque de Tala, el frio estaba extendiéndose por todo el beyestadio en lugar de concentrarse en el plato. Y los cristales, transparentes y afilados, resplandecían con un brillo helado, flotando como si el tiempo se hubiese congelado. Una ilusión momentánea de belleza invernal antes de que cayeran como una tormenta glaciar sobre los beyblades, el plato y los beyluachadores.
El tzitzime pareció encogerse y sus ojos se volvieron un par de puntos mientras miraba hacia arriba boquiabierto.
- ¡No! – Su grito resonó por todo el estadio. - ¡A eso ya no juego!
Pero por supuesto, a Silphion le importo un comino la histeria de Izcozauhqui y los afilados trozos de invierno cayeron con toda su furia.
Sin embargo, antes de que el ataque pudiera alcanzar su objetivo, el Tzitzime ya estaba en movimiento.
- Aliméntate de nuestro miedo, - el muchacho giro la lanza como un bastón, creando la ilusión de un aro negro que brillaba con luz propia a pesar de su coloración, contrastando contra los cristales de hielo que lo rodeaban. - ¡Camaxtle!
La figura que emergió del beyblade de Izcozauhqui irradiaba un aura de controlado salvajismo—reminiscencias del mundo antes de que la civilización pudiera corromperlo. Un dios desnudo, señor de los cazadores serpiente de nube, portando un arco y flechas. Era etéreo lo mismo que era terrenal, acarreaba consigo el sonido del cielo en movimiento y el olor de los bosques tras la lluvia.
Y no dejo que el beyblade fuera tocado por las afiladas dagas de hielo.
La sonrisa de Izcozauhqui se ensancho tétricamente--
- ¡Ahora, Camaxtle, camaxtleatelos! - ordenó, señalando a Yuzuriha y a Silphion.
De no ser porque dudamos del enfoque y ángulo de la cámara, podríamos asegurar que la pobre bestia bit del muchacho tenía una gotita de sudor en su frente y expresión de vergüenza.
- ¿Por qué a mí? – Cuestiono Yuzuriha, sintiéndose miserable. - ¿Por qué de todos los Tzitzime me tenias que tocar tú?
- Te sacaste la lotería, ¿verdad?
El ataque de Yuzuriha había fallado en decidir la pelea, con lo que el tzitzime obtuvo una nueva oportunidad de atacar. Para esto, comenzó a llevar a su beyblade hasta el borde del plato para después lanzarlo contra el de su oponente, aprovechando la fuerza que ganaba debido al impulso. El control de Izcozauhqui sobre su beyblade era absoluto; ni siquiera se veía interrumpido por los intentos de derribarlo de Silphion, o por la risa maniática a lo Doctor Frankenstein del muchacho –la cual se había salido ya de control y daba la impresión de que Izco comenzaría a ahogarse y ponerse azul de un momento a otro entre carcajadas.
El tzitzime se doblo sobre sí mismo, tomando grandes bocanadas de aire (seguro para seguirse riendo), y fue entonces cuando todo salió mal…
Hubo un sonoro 'Clank' y un beyblade salió disparado del plato, yendo a impactarse contra una de las cámaras. La mandíbula de Yuzuriha cayó varios centímetros en una muda muestra de incredulidad. A Izcozauhqui (y a todos los demás Tzitzime, dicho sea de paso) le paso lo mismo, solo que él se había puesto completamente blanco y tenía una expresión que rayaba en el pánico.
Inserte incomodo silencio.
- Huuuh... Uhhh… - varias gotitas aparecieron en la cabeza de Jazzman. – Err… ¡E-el beyblade de Izcozauhqui ha salido del plato, la ganadora es Yuzuriha!
- No lo puedo creer… - Kinomiya murmuraba para sí misma mientras regresaba a la banca de su equipo; su gran debut, su oportunidad de mostrarle a sus familiares con sobre-inflados egos (coughTysoncough) que tan buena beyluchadora era… echada a perder por culpa de un error de su contrincante.
- ¡IZCOZAUHQUI!
Con un grito de guerra sus compañeros se abalanzaron sobre el pobre muchacho, dispuestos a mandarlo al hospital por perder de una manera tan estúpida.
Y mientras ellos se dedicaban a eso en las pantallas aparecieron los nombres de los siguientes en beybatallar.
Kaola Kumai
vs
Ixbalenqué
En la banca de los Dark Élite, Anya se inclino hacia Alexandra y comento:
- Que apropiado.
- ¿Qué cosa?
- ¿Has notado cual es el lanzador de su oponente?
Y si los demás no lo habían notado, los dos beyluchadores frente al plato sí que lo hicieron.
Ixbalenqué hizo una mueca.
Kaola frunció el ceño.
- Eres un copión.
- ¡¡…!!
Suspiro colectivo de parte de los equipos de ambos.
- ¡Pues para que lo sepas el Tlachtli se invento mucho antes que el Volleyball!
- ¡No puedes probarlo!
- ¡Claro que puedo probarlo, hay códices que datan de…!
Brooklyn se golpeo la cabeza con la palma de su mano.
- ¿Podríamos, por favor, dejar de lado la conferencia de deportes de pelota y concentrarnos en el torneo de Beyblade, niños? ¿Por favor?
- ¡Si, sí, claro, lo sentimos!
Ambos se dirigieron a los lados del plato que les tocaban y se prepararon para lanzar sus beyblades.
Jazzman sentía venir un dolor de cabeza después de estos encuentros.
Uno para los Record Guiness.
- Uhhkay… ¿Listos, beyluchadores? ¡Tres, dos, uno…!
¿Había sido siempre su voz tan molesta?
Necesitaba una aspirina.
- ¡LET IT RIP!
Que sean dos aspirinas.
La pelea comenzó en cuanto sus beyblades tocaron el plato, ambos se lanzaron en un ataque frontal; desde el primer impacto fue obvio quien tenía la ventaja. Si bien la fuerza de ambos beyblades era similar, el de Kaola parecía contar con más potencia, lo que dejaba a Ixba en una posición poco envidiable.
Claro, que planeaba cambiar la situación lo más pronto posible.
Los hombros de Ixbalenqué comenzaron a sacudirse ligeramente, Kaola alzo una ceja.
- ¿Se puede saber que es tan gracioso?
Y ese hubiera sido un comportamiento bastante 'cool' si no hubiera lanzado su lanzador a la cabeza de su contrincante medio segundo después. Afortunadamente la pelota reboto y volvió a manos de su dueña.
Al muchacho le salieron varias venitas.
- Quiero saber si tenerte piedad o no, - respondió con gesto de sociópata (y un tic en el ojo).
- ._. ¿Piedad? ¬¬ Sí estás consciente de que vas perdiendo, ¿no?
- No por mucho tiempo… Conviértete en leyenda, - Ixbalenqué sonrió, mientras la pelota de cuero emitía un extraño resplandor multicolor en sus manos, - ¡Quetzalcoatl!
Hubo una erupción de plumas en el plato, aunada una especie de choque de vientos que las elevaron y esparcieron alrededor del plato, y en medio de esa confusión se alzo un cuerpo delgado que parecía que se alargaba infinitamente alrededor del beyblade de Ixbalenqué; un cuerpo cubierto de plumas que capturaban cada destello de luz a su alrededor y, finalmente, la cabeza orgullosa de una serpiente se irguió por encima de ambos competidores.
El muchacho esbozo una sonrisa confiada detrás de su bestia bit.
- Ya va siendo hora de que acabemos con esto, ¿no te parece?
- Estoy totalmente de acuerdo... ¡Pero ahora es mi turno!
- Oh... Santo Niño de Atocha, - dijo Ixba sarcásticamente.
- ¡Nunca me vencerás, soy la mejor! ¡Kerberos!
Una columna de fuego hizo erupción en el plato de beyblade, obligando a las personas cercanas a este a retroceder para evitar sufrir quemaduras. Una silueta apenas se distinguía entre las llamas, apenas un tono más oscuro que ondeaba, haciendo imposible reconocer la forma del ser que acababa de surgir.
Y entonces un rugido hizo temblar la tierra.
La figura no necesito salir del fuego, las llamas simplemente se hicieron a un lado; como un par de cortinas abriéndose para dejar al publico contemplar el primer acto de una obra de teatro. Y entonces fue cuando lo vieron. No parecía la encarnación del fuego, pero su lustroso pelaje dorado resplandecía demasiado como para no ser sobrenatural; el león mostro sus colmillos en un gesto de desafío y fiereza, ojos encerraban su propia flama ambarina estrechándose bajo el casco plateado, alas extendidas.
Ixbalenque contemplo la bestia bit extasiado; era algo verdaderamente magnifico.
Y entonces la voz de Kaola lo devolvió a la realidad.
- Bueno, ¿y quién crees que pueda más, tu lagartija o mi león?
- ¡No es una lagartija! – protestó Ixba, con varias venitas saltando en sus sienes.
- Tienes razón, ni patas tiene. Es una vil lombriz. ¬¬
- ¡Gaaah! ¡Nahual, reúne a los huesos!
- … Okaaay. Lo que tú digas… Aja.
- =___= El hecho de que no sepas de que estoy hablando no significa que lo que digo no tenga sentido.
- Síguete diciendo eso, no cambia el hecho de que estas mal.
Y en el transcurso de esa conversación, la bestia bit de Ixbalenque había creado una especie de copia de sí misma, solo que carecía de plumas… y escamas… y músculos…
Lo que ondulaba su cuerpo sinuoso sobre ellos era una serpiente hecha de huesos, las cuencas vacías de sus ojos eran como un par de profundos pozos abismales que fijaban su vista en el oponente de su dueño.
- Uh oh… - murmuro Kaola, con una gotita.
Y fue entonces que la mayoría de los presentes descubrieron exactamente qué clase sonido produce una serpiente molesta.
Una especie de siseo atronador que retumbo en los tímpanos de todos; meramente un anuncio de que estaban a punto de hacer sus jugada.
La voz de Kumai alcanzo un tono que hubiera podido romper ventanas en su momentáneo pánico.
- ¡Kerberos!
Los tres contrincantes dentro del plato se lanzaron sobre los otros al mismo tiempo, y lo que iluminaba el ambiente a su alrededor, más que chispas, eran trozos de plástico y metal incandescentes.
Hubo un rugido y un silbido al mismo tiempo, ninguno de los cuales que denotara victoria en las ondas vibrantes que producían.
Los murmullos del público crecían en volumen e intensidad, ansiosos por descubrir quien había ganado.
Y Jazzman, con una mueca de dolor, tuvo que aumentar su dolor de cabeza al gritar ensordecedoramente:
- … ¡ES UN EMPATE!
La quijada de Ixbalenqué cayó cómicamente sobre su pecho.
Kaola parecia a punto de hacer un berrinche (y patearle las espinillas al tzitzime).
- ¡Me lleva el pushuu! .#
Y el plato de beyblade verdaderamente se estaba cayendo a pedazos, de la forma más literal posible, pero aun así decidieron no cambiarlo. ¿Para qué? Se aproximaba la última pelea.
Con un 'ding' las pantallas mostraron un nuevo par de nombres.
Temis Delón
vs
Mayáhuel
Maya hundió la cabeza en sus manos, en un gesto de desesperación.
- Ay, Dios mío, ahora si me pusieron a parir chayotes…
Hubo otro incomodo, largo silencio en todo el estadio.
- …
- Mayá, - gimoteo el líder de los Tzitzime, cansado de ser puesto en ridículo por su equipo.
- ¿Qué?
- Aclaración por favor.
La muchacha lo miro con aire de confusión antes de dirigirles una mirada de muerte a las cámaras.
- ¡Es una forma de expresión, bola de tarados!
- Si los beyluchadores pudieran pasar al plato… - interrumpió Jazzman, cansado de todos los problemas que estaban ocasionando los contrincantes en estos encuentros.
La pelea, a diferencia de las anteriores, inicio de forma un tanto lenta; Pyro se mostraba cauteloso, tratando de adivinar hasta donde llegaba la habilidad de Mayáhuel; mientras que esta ultima trataba de formular una estrategia que le permitiera conservar la distancia—de ninguna manera podía permitir que se los beyblades se acercaran demasiado si no sabía nada de la bestia bit de su oponente.
Y entonces Mayáhuel comenzó a reír bajo su aliento, a todas luces indicando que estaba lista para repetir el mismo numerito que Izcoauhqui.
« Lunática. . Tal vez pueda dejarla inconsciente si le lanzo mi beyblade a la cabeza... » pensó Pyro contempletivamente, seriamente considerando la posibilidad y al diablo con las consecuencias.
Sin embargo, antes de que tuviera la oportunidad de llevar acabo dicho acto, la chica enterró su lanzador en el suelo; a través de las grietas abiertas por su acción, comenzó a surgir una luz que parecía fluctuar como una corriente de agua.
- ¡Arrástralos a la piedra del sacrificio, Tlalóc!
En ese momento el beyestadio entero se convirtió en la representación perfecta del más viejo cliché para iniciar una historia; la frase "era una noche oscura y tormentosa" pareció cobrar vida en el momento en que negros nubarrones surgieron del beyblade de Mayáhuel y el ambiente se lleno de luz y sonido con los nacientes relámpagos y truenos.
Tlalóc era el dios de la lluvia. Su aspecto no dejaba cabida a ninguna duda acerca de eso. Era la efigie de un monstruo, con la cara pintada de negro y azul, portando una máscara formada por dos serpientes entrelazadas cuyos colmillos simbolizaban los rayos que acompañan a las nubes.
El cabello de Mayáhuel se agito tras ella, el ambiente se torno húmedo dentro del estadio, y ella no desperdicio ni un solo precioso segundo en comenzar su ataque.
- ¡Tlaloques! – Cuatro figuras diminutas aparecieron, rodeando su bestia bit; cada uno llevaba en los brazos un cántaro de jade.
Pyro no quiso esperar a ver qué hacían con ellos.
- ¡Flame Cerberus!
Estando en una clara desventaja numérica, tendría que buscar la forma de nivelar el terreno de juego. Y si algo podía ayudarlo, eso era su propia bestia bit.
Y a los amantes de los gatos que habían estado teniendo un gran día en el beyestadio, se les acabo el veinte, porque se escucho un rechinido metálico horrible—como si una enorme y pesada puerta de metal, que llevase años y años abandona estuviese siendo empujada lentamente, girando las oxidadas bisagras, y dejando colar una brisa helada que presagiaba la llegada de algo mucho, mucho peor. Así.
Una vez que el sonido cesó fue reemplazado por un gruñido grave y amenazador; un can de tres cabezas, cada una con un par de furiosos ojos rojizos que atrapaban el reflejo de su pelaje de llamas.
El vapor comenzó a llenar el ambiente, envolviendo a ambos beyluchadores y al plato en sus espirales.
La tzitzime esbozo una sonrisa irónica.
- Dejemos que Dios decida quien se consume primero: tu fuego o mi agua.
- ¿Dios? Ja, yo no creo en Dios.
Los ojos de Mayá adquirieron un brillo extraño -- fanático, ferviente -- por un instante.
- Aprenderás a hacerlo, - sentenció en una voz que parecía estar hecha de escarcha y vidrio molido. - ¡Un cántaro!
Hubo un estruendo como si algo se estallara en pedazos, y fue como si un enorme balde de agua helada fuese vaciado sin más sobre Pyro y su bestia bit; el muchacho ahogo una exclamación mientras su cabello morado se le pegaba, empapado, a los ojos. Un aullido doloroso restallo en el estadio, las llamas de Flame Cerberus siseando y despidiendo vapor, perdiendo por momentos intensidad. Pero Mayá no se había detenido a monologuear como buen contrincante y en cambio siguió atacando, sin darle un respiro al pobre.
- ¡Dos cantaros!
Un segundo estruendo y lluvia acida comenzó a derramarse, derritiendo el plato y llegando a afectar a ambos beyblades. Cosa que al parecer no le importaba mucho a Mayáhuel.
- ¡Tres cantaros!
El último ataque de la muchacha logró que el plato, que gracias al otro cántaro se había vuelto una mini arena movediza se secara, pero conservando todas las irregularidades que se habían formado por los otros ataques.
Si Pyro hubiera creído en Dios, lo hubiera maldecido en ese momento.
¿Su situación?
Eh, no era buena. En realidad, era muy mala; y la única solución que se le ocurría para ponerle fin a todo ese desastre de una forma que le beneficiara consistía en una idea suicida.
Supongo que podrán ver porque no estaba la mar de contento en esos momentos.
Pero no tenía intención alguna de perder y si esa era la única opción que tenia… Pues, tendría que hacerlo, ya que.
Su defensa se redujo al 0%.
Mayáhuel se movió para darle el golpe de gracia con todo lo que tenía, planeando embestirlo a toda velocidad.
Estaba cada vez más cerca—
- ¡Flame Cerberus!
Justo antes de que ambos beyblades impactaran, el anillo de ataque de Pyro explotó, consiguiendo que los fragmentos detuvieran y dañaran el blade Mayá, el cual se tambaleo peligrosamente por unos cuantos segundos. Y, si su propio beyblade no hubiese resultado terriblemente castigado con ese último truco, Pyro hubiese podido ponerle uh fin a la batalla, pero tal como estaban las cosas, era cuestión de tiempo y suerte para ver quien se detenía primero.
Pero la tzitzime no se iba a rendir tan fácilmente; puede que no tuviera un as bajo la manga, pero todavía tenía algo.
- ¡Cuatro cantaros!
El último tlaloque rompió el jarrón que quedaba intacto y una suave lluvia, completamente diferente a las anteriores, comenzó a caer sobre ambos beyblades.
Había una razón por la que su ataque se detenía en el tercer cántaro; pero no podía permitir que la derrotaran, no señor, de ninguna manera. Si no podía ganar, al menos impediría que Pyro se hiciera con la victoria.
Lenta, gentilmente, como si las gotitas que cayeran sobre ellos los arrullaran con una canción de cuna, ambos beyblades dejaron de girar.
Serenidad, paz y un indescriptible perfume fueron llenando el beyestadio; se hizo un silencio total, como si todos los presentes contuviesen la respiración al mismo tiempo. Pyro cayó de rodillas al suelo, drenado de toda energía, y Mayáhuel temblaba como si fuese presa de una violenta fiebre, los labios apretados en una fina línea.
El cuarto cántaro contenía agua buena.
Jazzma, cubriéndose con una sombrilla que había aparecido mágicamente, alzó un brazo y anuncio el resultado.
- ¡Tenemos otro empate! ¡La victoria es para los Dark Elite!
Los Dark Elite soltaron un suspiro de alivio, Pyro dejándose caer hacia atrás con una media sonrisa.
Por su parte, hubo un momento de silencio entre los Tzitzime mientras intercambiaban miradas aprensivas.
Entonces Mayá se cruzo de brazos con un puchero.
- ... Todo esto es culpa de Izcozauhqui u_ú
El mencionado abrazó a su equipo, - Pero, ¡anímense! Somos igual de perdedores que los que no ganaron.
- ... ¡Gaah...! ¿Puedo estrangularlo solo un ratito? - la cara de Ixbal reflejaba desesperación.
Por un momento el rostro de Youhualtecutli se ilumino, pero luego suspiro resignado, - No, lo siento, pero no. Me encantaría, pero no. Claro, que como los Tzitzi son unos perfectos desconocidos, no merecen tener demasiado tiempo frente a las cámaras; así que su momento fue interrumpido por la jovial voz de Yuzuriha, quien condescendientemente se dirigió a ellos con un muy amable:
- ¡Ja, ganamos!
… Err, por otra parte, tal vez solo quería burlarse un poquito. Restregarles la victoria en su cara y demás derechos del ganador.
Youhualtecutli le dio una mirada asesina, - Que chido, ¿y qué, te hago mole? ¬O¬
- ...
Los Tzitzime restantes y alguna que otra persona en el público se rieron mientras la Kinomiya le contestaba con una mirada satánica.
Parecía que se iba a soltar una típica pelea (si, incluso habia uno que otro loco de pie en las gradas vociferando "¡pelea, pelea!") entre dos bandos, lo cual resulto ser demasiado para los nervios de cierto anunciador…
Lo siguiente que todos los televidentes y la audiencia reunida en el beyestadio supieron, fue que Jazzman azoto contra el suelo.
Hubo un momento de silencio sepulcral.
- Umm… tal vez deberíamos llamar a los paramédicos o algo… - sugirió Alexandra, nerviosamente.
Eso hicieron.
¡Yay! ¿Qué les parecio?
Pasando a otro tema, ¡esta es la primera vez en que las notitas tendrán información relevante! ^______^
-- Los Tzitzime y sus bestias bit --
[1] Youhualtecutli. En la mitología azteca es el dios de la noche y señor de los sueños, que habitaba el mundo llamado mexauhámatl junto con Yóhuatl, señora de la noche; gracias a ellos, los hombres podrían crear en su mente un mundo a su vez maravilloso y lleno de ilusiones.
Bestia bit: Huitzilopochtli En la mitología azteca, el dios de la guerra.
[2] Mayáhuel. De la leyenda azteca del maguey, Mayáhuel era una doncella que vivía con su abuela y otras diosas. Según la leyenda, una noche Quetzalcóatl fue en su busca, pero cuando llego, todas estaban dormidas, despertó a Mayáhuel y bajaron los dos a la tierra; cuando llegaron tomaron la forma de un árbol que tenía dos ramas, una era Qutzalcóatl y la otra Mayáhuel. Mientras tanto su abuela y las otras diosas la estaban buscando, al encontrarla, la abuela destrozó la rama de su nieta y luego dio a cada una de las diosas un pedacito para que se lo comieran y después regresaron al cielo. Cuando se fueron, Qutzalcóatl recobró su forma y comenzó a recoger los huesitos que habían escupido las diosas y los fue enterrando por los campos. De ellos brotó una planta llamada maguey que produce vino blanco, cuya preparación se llama pulque.
Bestia Bit: Tlalóc. En la mitología azteca, "el que hace crecer", dios de la lluvia y el rayo. Los tlaloques eran sus ayudantes, unos hombres pequeñitos que le ayudaban a llover por toda la tierra. El agua con que llovía la guardaban en unos cántaros de jade, enormes; eran cuatro cántaros y cada uno contenía distintas aguas, uno era de agua helada, otro de agua mala para las cosechas; el tercero secaba los frutos y el cuarto contenía agua buena.
[3] Ixbalenqué. Uno de los protagonistas de El Popol-Vuh, el libro sagrado de la cultura quiché-maya; hermano de Hunahpú e hijo de Hun-Hunahpú. Se supone que ambos hermanos eran muy diestros en el juego de pelota llamado Tlachtli, y tanta fue su fama que los reyes hechiceros de Xibalba los invitaron a demostrar su destreza, tal como antes habían invitado a su padre y a su tío, a los que asesinaron. En fin, los dos hermanos fueron a Xibalba y vencieron fácilmente a los señores. Empezaron estos a tramar su muerte, pero valiéndose de su magia y su astucia, salieron indemnes de la casa de las lanzas, de la casa del fuego, de la casa del frío y de la casa de los jaguares. Finalmente, los reyes de Xibalba murieron y ellos regresaron triunfantes a su tierra.
Bestia Bit: Quetzalcoatl. En la mitología azteca, dios del viento, de la vida, de los gemelos y de la sabiduría. Se le conocía también como "la serpiente emplumada"; hay muchas leyendas en las que es protagonista y como no me decidía por ninguna, pues... ya.
[4] Izcozauhqui. No estoy segura de si es en la mitología tolteca o en alguna otra, pero en fin... El príncipe Izcozauhqui era hijo de Tonatiuh, "el dios sol" y vivía con su familia en el cielo trece, habitaban en el reino de la luz perpetua. Un día decidió salir de su cielo y visitar los jardines en donde vivían los señores Tonacatecutli y allí encontró a una doncella de la cual se enamoro, juntos recorrieron los trece cielos y entonces los dioses les advirtieron que no debían ir más allá, pues de otro modo serían castigados. Pero ambos sentían curiosidad por saber lo que se hallaba bajo la bóveda de los dioses, así que caminaron por la senda que llevaba a la Tierra y maravillados decidieron vivir allí para siempre. Como castigo los dioses les prohibieron la entrada a las mansiones celestes e hicieron enfermar a la doncella, la cual le pidió al príncipe que la llevara a una montaña para que desde allí pudiera mirar y sentir más cerca su casa celeste. El príncipe llegó a la punta de la montaña y encendió una antorcha para darle calor como si en realidad su compañera únicamente durmiera. De este modo se convirtieron en la mujer dormida (Iztaccíhuatl) y el cerro que humea (Popocatépetl).
Bestia Bit: Camaxtle. Igualmente, en la mitología azteca, era el dios de la caza.
Quiero aclarar que me base en más de una fuente para conseguir mi información y que no estoy muy segura de la veracidad de lo aquí expuesto, pero bueno... es tan solo un pequeño breviario cultural, ya que existen de por si varias discordancias respecto a las leyendas que hay aquí en México. Meh, como sea...
El siguiente capítulo sera un pequeño interludio... teñido de rojo. X)
