Okay, una advertencia: esto es casi, casi, un capitulo de relleno. Y está muy mal escrito; la razón es que fue uno de esos capítulos que termine antes de "El Gran Hiatus"—ustedes saben de cual estoy hablando. Ajá. Así que esto tiene como mínimo dos años y medio o algo así.
Y honestamente quería arreglarlo, pero en dicho proceso prácticamente borre la mitad del capítulo (la cual estaba todavía peor que lo que están a punto de leer, así que imagínense), así que aquí habrá secuencias medio inútiles de cosas que más adelante puede que sean relevantes o que son simplemente pistas sin sentido que pongo para que pierdan un poco el hilo y no arruinarles la sorpresa.
Capítulo casi tan corto como el anterior.
Aclaraciones:
- Blah. --- Dialogo
"Blah." --- Stân. (No pregunten)
« Blah » --- Pensamientos, citas.
Earthian Angels
Atisbos
« Le diré al Dios de mi fortaleza: "¿Por qué
Me has olvidado, por qué he de andar afligido,
Mientras el enemigo me oprime?".
Los huesos se me quebrantan como golpeados
Por una espada, mientras mis enemigos
Me perturban echándome esto en cara; a saber,
Día tras día me dicen: "¿Donde está ahora tu Dios?" »
Devocionario, 1662, Salmos 42-10
La reunión que había comenzado por la tarde del día anterior había terminado hasta casi la madrugada; el Señor Dickenson, Koori Amamia, varios ejecutivos, Hitoshi, Brooklyn y Mathy habían sido forzados a pasar revista de todas y cada una de las posibilidades posibles ante la pregunta que todos se hacían:
¿Sería cancelado el torneo?
La gente de esa extraña ciudad era muy supersticiosa, habían cuidado de sus miles de gatos durante años y ahora que, meticulosamente, iban desapareciendo, el pánico comenzaba a correr como una flama en un reguero de pólvora. Hitoshi había buscado toda clase de razones lógicas ante la extraña desaparición de los gatos, pero ninguna había sido lo suficientemente convincente.
En opinión de Mathy era demasiado extraño que la gente se pusiera tan histérica por la desaparición de unos cuantos gatos, aunque si, era extraño que después de tanto tiempo de repente todos se esfumaran. La gente ya comenzaba a mirarles torvamente y a actuar con recelo, en especial a los beyluchadores; no pasaría mucho tiempo antes de que comenzaran a perpetrarse actos de violencia. Esto en especial los tenía preocupados.
Brooklyn había sugerido cambiar el lugar del torneo si es que comenzaban a surgir problemas, sin embargo, eso al parecer era imposible. Ajustándose la corbata como si lo estuviera ahorcando, Koori había explicado que la compañía Tachigatana había decidido que esa minúscula ciudad de Nueva Zelanda seria la sede del torneo, y, si no se podía realizar el torneo ahí... Pues, muy fácil, no habría torneo.
Finalmente, en las primeras horas de la madrugada habían llegado a un acuerdo con el dirigente de la ciudad y en un ambiente tenso y con las formalidades cumplidas habían dejado marchar a los tres exhaustos coordinadores. Hitoshi había chocado con una puerta y después de eso se había ido a su cuarto, al igual que Brooklyn, el cual tuvo la decencia de siquiera decir 'Buenas Noches', a diferencia del peliazul que solo había atinado a gruñir ininteligiblemente.
Por fin Romanov se había quedado sola y con un suspiro cansado había entrado a la habitación asignada por Dickenson. Ni siquiera se dio cuenta de lo que hacía hasta que se encontró en la cama, intentando aprovechar las pocas horas de sueño que le quedaban...
Sus ojos se abrieron en un espasmo, ríos de sangre circulaban en un atardecer rojo, como si el Sol también hubiese sido herido de muerte y esparciera su sangre en el cielo; el fuego consumía casas, edificios, ciudades enteras, soltando chispas que volaban unos cuantos segundos en el viento para después apagarse como si jamás hubieran existido. Gritos a lo lejos, chillidos y lamentos que llegaban hasta sus oídos, la tierra temblaba y lloraba también porque estaba siendo manchada de sangre; negros nubarrones comenzaron a aparecer en el cielo, mientras los gritos se extinguían uno por uno.
Las gotas de agua comenzaron a caer lentamente primero, para después dar paso a una verdadera tormenta, el cielo rugía con sus infernales truenos, siendo alumbrado ocasionalmente por algún relámpago rápido; tras unos segundos de sentir las condolencias del agua fría sobre su piel comenzó a caminar, fue entonces que noto que la lluvia aminoraba... y que un terrible silencio de ultratumba se había apoderado de todo el lugar.
Volteo a un lado y a otro, encontrando el mismo paisaje, solo que el fuego se había apagado, dejando como único rastro de su existencia unos pequeños hilos de humo; se cubrió los oídos, el silencio le mareaba, era casi doloroso, sentía como si el silencio hablara con mil voces sobre sus dolores secretos... quizás fuese por la tarde teñida de un enfermizo color bermejo, pero las gotas de lluvia que permanecían adheridas a su piel se veían de un color rojo intenso... carmín... idéntico al de la...
¿Sangre?
¡Estaba empapada en sangre! No había llovido sangre, de eso estaba segura pero entonces... ¿cómo? Algo rozo sus pies, algo tibio y líquido... se dio cuenta de que la sustancia oscura brotaba salvajemente de la tierra, se acumulaba sobre el piso formando ya una laguna baja. Comenzó a correr, el liquido vital salía cada vez más rápido, ya le llegaba hasta la cintura, sin explicación aparente sus fuerzas menguaron hasta su punto mínimo... una oleada débil de sangre detuvo su carrera, el nivel de aquella cálida y pegajosa sustancia era ya alto... llegaba hasta sus hombros; una oleada más... y se hundió en el mar carmesí para siempre...
Ya eran cerca de las diez cuando Mathy se despertó.
«Había sido un sueño agradable y entretenido,» reflexiono sarcásticamente, mientras cumplía con su rutina matutina; «excepto por el mar de sangre.»
You move within range of my words
En la capilla que se encontraba justo al lado de la Mansión de los Light Soldiers, todo parecía estar sumido en el silencio... hasta que unos gritos rasgaron el aire con la efectividad de una lluvia de flechas. El líder de los Soldados de la Luz se encontraba arrodillado frente al altar, sosteniendo un rosario en sus manos. Sus ojos entrecerrados y su mandíbula tensa eran símbolos inequívocos de que en ese momento se encontraba bajo una gran presión, la cual apenas y podía soportar.
- ¡Es inútil! - grito un poco más que algo frustrado, arrojando el objeto entre sus manos a un lado.
Casi de inmediato el rosario empezó a flotar y se dirigió hacia el híbrido a gran velocidad, golpeándole duramente en la nuca.
Goldier comenzó a sobar su cabeza. - ¡Malditos sean! No les gusta que haga eso, ¿verdad?
Él comenzó a hablar solo, como si alguien invisible estuviera allí. Pero sólo estaba él: nadie más...
- ¡Estoy cansado de que tengan ustedes que decidir lo que ocurre a continuación! No importa que su camada me haya exiliado, si no puedo hablar con el jefe no lo haré con ustedes, puñado de seres inferiores. ¿Lo han entendido?
Hubo silencio... La respuesta que obtuvo Glace fue bastante convincente: parecía que algo o alguien lo hubiera obligado a golpearse la cabeza contra el suelo, ya que lo que estaba haciendo no parecía ser del todo razonable.
- ¡BASTA YA! – exclamó dolorido. - ¿POR QUÉ SIEMPRE TENGO QUE HACER LO QUE USTEDES PIDAN? ¡NO PIENSO HACERLA SUFRIR MÁS DE LO QUE YA LO HE HECHO!
Los golpes cesaron; parecía que lo que fuera hubiera entrado en razón.
- ¿Y qué pasará si ella no es la que creen? ¿Qué pasara si ella resulta ser inocente de lo que le acusan? ¿Cuántas vidas más quieren destrozar? Lo haré a mi manera hasta que 'Él' me indique lo contrario, personalmente, no usando a su rebaño de ovejitas chillantes --que son ustedes-- ¡¿entendido?!
Goldier, de repente, cayó de rodillas, con las manos en el estómago. Algo le había golpeado muy fuerte... Trató de recuperar el aliento, su respiración entrando y saliendo en forma de siseos de sus labios manchados de sangre.
- Me alegro que lo entiendan, desgraciados...
you land on the dry shore
En el hostal, sin embargo, el líder de otro equipo, conocido como Night Wish, estaba a punto de perder los estribos . Al parecer sus compañeros juzgaron que era algo tan agotador ser líder, que deberían dejarlo dormir mientras ellos se iban alegremente a... hacer algo.
Y no tenía ni idea de lo que podría ser ese algo porque le había dejado una especie de 'nota' que no le ayudaba en absoluto.
Salió bastante calmado, al menos en apariencia, del cuarto y se dirigió hacia el comedor; no contaba que a medio camino se encontrara con uno de los Majestics.
- Buenos días, ¿hay algo en particular que te haya puesto de tan mal humor acabado de comenzar el día? – el sarcasmo rezumaba en las palabras del pelirrojo como miel de un panal.
Mudou miró de tal forma a Johny que podría haberlo reducido a una pila de cenizas en ese momento; sin decir nada le alargo la carta, que a estas alturas era poco más que una bolita de pulpa de selva lacandona y tinta, con aire ofendido.
Johny alzó una ceja, desenvolviendo lo mejor que podía el meticuloso trabajo del muchacho por convertir el recado en una pelotita perfectamente esférica, y luego comenzó a leer:
« Mikael,
Saldremos durante un tiempo.
Volveremos, pero no sabemos cuándo exactamente.
No estaremos fuera durante mucho tiempo, pero tampoco llegaremos muy temprano.
Si nos da tiempo practicaremos un poco, pero no creo que nos dé.
Estaremos bien, no es necesario que te preocupes.
– Night Wish »
Él rió en voz baja, – Brillante. La carta te dice absolutamente nada, excepto que están fuera.
Los ojos se Mudou se entrecerraron, – No veo nada de gracioso en eso.
- No importa ahora, - se encogió de hombros y añadió, como si la idea acabara de ocurrírsele, - ¿por qué no me acompañas a desayunar?
Mikael asintió casi bruscamente y, con un gesto de sutil indiferencia, ambos siguieron su camino al comedor.
You find what there is.
Además de eso el día pasó sin muchos contratiempos más. Antes de que se dieran cuenta, los equipos que habían salido a entrenar habían regresado para comer, incluyendo a los Night Wish, que se las habían tenido que ver ante un enojado Mikael. La vida seguía y todos se preparaban para los siguientes encuentros.
Un escenario muy diferente se desarrollaba fuera del hostal y cerca del bosque, al sureste.
Los Wayward Souls se encontraban en un estado bastante deplorable. Cloud se había rehusado a pagar su estadía en el hostal mientras no mejoraran aunque fuera un poco en el manejo de las bestias bit, así que habían pasado toda la mañana y buena parte de la tarde entrenando, era una verdadera suerte que ese día no hubiera nevado en absoluto, al menos la temperatura ambiente estaba bastante aceptable.
Aun así, cuando caía el atardecer, los cuatro miembros del equipo estaban despatarrados en el suelo sin poder mover un músculo y con el lanzador aun sujeto en una mano, los beyblades yacían en un montón cerca de sus dueños. Cloud frunció el ceño.
- No puedo creer que estén tan cansados.
- ¡Eso lo dices porque tú no entrenaste!
- Zuclo... te la pasaste dándonos ordenes... ni siquiera nos dejaste ir a comer...
Zuishou alzó la barbilla, muy ofendido, - Yo les traje la comida, en caso de que lo hayan olvidado.
Todos le dieron una mirada asesina.
- Una papa cocida a las cuatro de la tarde no es algo que yo llame 'comida'. - Respondió amargamente Beirekêr.
- ¡No es mi culpa que no les hubiera sobrado otra cosa!
- ¡Oh, así que nos trajiste las sobras! – Kirei tenía los puños cerrados con mucha fuerza.
- ... No.
- ¡Eres imposible! – gritó Rong frustrada, sin hacer el menor esfuerzo por levantarse.
Cloud esbozo una sonrisa llena de maldad.
- Bueno, si están tan cansados, supongo que no pondrán reparos en quedarnos aquí. – Su equipo volteo a mirarlo, - Ya saben, acampar al aire libre...
- ¡¿Qué?! – Kakeru se ahogo con su propio aire.
- Si, ya veo que les encanta la idea. – el rubio seguía sonriendo como un ave de rapiña.
Rong se había sentado, finalmente, y lo miraba horrorizada, - Pero... pero... ¡Esta húmedo! Y... ¡hay insectos!
Cloud volteó a verla y logró parecer molesto, - Te daré una manta y un oso hormiguero.
Rong se dejo caer para atrás con algo parecido a un gemido de desesperación.
Kirei, por otra parte se había incorporado muy emocionada, - ¡Ya se, les preparare algo de cenar!
Las caras de los demás cobraron una expresión de terror total y absoluto. Los ojos de Cloud casi se salían de sus orbitas, Kakeru casi se había desencajado la mandíbula, Beirekêr sudaba frío y Rong parecía a punto de cavar un hoyo en la tierra para esconder la cabeza. Con mucho cuidado fueron retrocediendo lentamente, buscando dejar una buena distancia entre ellos y lo que fuera que fuese a preparar Kirei.
Porque una cosa de ella sabían a ciencia cierta.
Kirei + Cocinar = (insertar aquí animación de la explosión de una bomba nuclear)
Cloud se aclaro la garganta, - Bueno... si... eso quieres... está bien... pero, en verdad no tienes que molestarte.
- Ah, no es molestia - insistió ella, toda sonrisas.
- Sí, bueno... si... uhm…– Su estomago se hizo un nudo.
Kakeru y Beirekêr intercambiaron miradas y, como si fueran uno, se levantaron de un salto.
- ¡Nosotros iremos a caminar un rato, en seguida volvemos! – exclamaron al unísono y salieron corriendo.
Amamia sonrió mientras los miraba alejarse, - Me sorprende que tengan tanta energía.
Varios minutos después, los dos chicos se detuvieron para tomar aire. Sindirlog se apoyo contra un árbol.
Sus ojos violetas se clavaron en el castaño, - No voy a comer lo que ella prepare.
- Si, yo tampoco me siento muy apetente...
- No voy a comer lo que ella prepare. – Repitió con firmeza el albino.
- Ya te entendí, Bei, a mi me disgusta tanto como a ti y...
- No voy a comer lo que ella prepare, – Dijo nuevamente, con su voz algo tensa.
Kakeru casi sonrió, de todos ellos, Bei era el que había tenido que experimentar lo peor de la comida de Kirei y al parecer había dejado unas cuantas secuelas psicológicas en el muchacho peliblanco. Así que, no queriendo escuchar más el mantra de su alto amigo, decidió cambiar de táctica.
- Tengo una idea, aquí tengo unas plantas que acabo de recoger, si quieres podemos hacer algo vegetariano. Es cuando comes plantas y hierbas... nada de carne.
- ¿QUÉ? - Beirekêr exclamo incrédulo - ¡¿No carne?! - sus ojos se llenaron de... agua - ¡Pero... a mí me gusta la carne! T.T
- Entonces come lo que Kirei está preparando. - Kakeru respondió mientras se cruzaba de brazos.
Beirekêr solo pudo empezar a sollozar. - ¿Por qué yo, por qué yo?
Una hora después y mientras Kakeru y Rong distraían a Kirei como podían, Cloud ya se había encargado de poner lo que había cocinado Kirei en una bolsa de plástico y la había enterrado en un agujero... un agujero muy profundo. Tras una misión más llevada a cabo, el resto de los Wayward habían podido respirar de nuevo y con eso se habían retirado a dormir; Amamia y Shi en una tienda de campaña y los tres muchachos en otra.
- Hhmm… No puedo esperar por tener una verdadera comida caliente mañana. - Cloud comentó dentro de su bolsa de dormir. Sus habilidades al cocinar no eran algo de lo que pudieran presumir.
- Y no más carne quemada, - Beirekêr agregó secamente.
- Oh, sí,- asintió Kakeru enteramente.
Arrullados por la música de los grillos y las cigarras se quedaron profundamente dormidos.
Tal vez fue por eso que no notaron las sombras que acechaban su improvisado campamento.
PAM PAM PAAAM.
Oh, si; cliffhanger. x3
Prometo que el siguiente capítulo va a estar mejor, y probablemente más interesante; está escrito para estar centrado alrededor de cada unos de sus personajes. Bueno, al menos de los personajes de quienes siguen leyendo.
Eso me gano por cosas como "El Gran Hiatus". =___=
Cita en negritas:
« You move within range of my words
you land on the dry shore
You find what there is. »
Margaret Atwood, Circe / Mud Poems
Tendrá más sentido cuando suba el siguiente capi, de veeeraas.
