Rose Weasley se empezó a despertar en uno de los últimos días de verano con un gran ajetreo, también era el verano mas movidito de cuantos ella recordó, gracias a las sorprendentes noticias que les habían dado sus primos.
Por una parte, todos recibieron encantados la noticia del próximo matrimonio entre Teddy y Victorie, menos el tío Bill, que piensa que Victorie es muy joven para casarse, pero aun lo pensaba mas de Dominique, iba a tener un hijo, o hija, que en opinión de Rose seria el bebe más precioso del mundo gracias a que sus padres también eran muy guapos, para los Señores Diggory resulto una gran noticia, ya que eran muy mayores y no querían… irse sin conocer a su nieto, todo lo contrario que a sus tíos, Fleur y Bill, además que Dominique era muy joven para ser madre y ella misma reconocía que estaba un tanto asustada con la idea, pero el tío Bill (después de amenazar de muerte a Teddy y a Ben) se hizo a la idea, además, la abuela Molly se mostró todo lo emocionada del mundo… iba a ser bisabuela, y el abuelo Weasley ya estaba preparando una cunita, que el mismo hacia… al método muggle, que resultaba ser… un completo desastre y a destiempo (el abuelo Weasley le entrego su cunita a Albus el día en que cumplía dos años) con Rose no tardo tanto, pero ya le quedaba pequeña.
Pero lo que si resulto ser la hecatombe en la familia Weasley, fue el anuncio de Louis y Lucy… Rose aun se apenaba mucho al recordar las palabras que le escucho decirle el tío Bill a Louis, en ese momento el tío Bill echo a Louis de casa, y el tío Percy se llevo a Lucy a la fuerza, profundamente disgustado, pero Lucy se escapo, y como no podía ser de otro modo, tanto Louis como Lucy buscaron refugio en la casa del tío George, que según sus propias palabras, entendía perfectamente, el hecho de enamorarse de quien uno no debe (él se enamoro y se caso abruptamente con la que era la novia de su hermano gemelo muerto, en su momento, por lo que la madre de Rose le contó después, fue también parecido a una bomba, pero todo volvía a su cauce gracias a la colaboración de los abuelos Molly y Arthur, además la tía Angelina contaba con algo que nadie mas era capaz de hacer… distinguir a Fred y George, algo que ni la abuela Molly era capaz de hacer), por esto, tanto el tío Percy como el tío Bill se enfadaron con George, pero como en aquella situación, los abuelos Weasley tomaron cartas en el asusto y todo volvió a una relativa normalidad, Rose sabia que el tío Percy no lo aprobaba, pero ya no castigo a Lucy, (gracias a su hija Molly y su mujer Audrey) y Louis volvió a casa, pero las cosas con su padre no pintaban aun bien, (también la tía Fleur calmo lo ánimos de su marido, ya bastante afectados, por las repentinas noticias que les traían sus hijos de golpe, Rose con todo entendía un poco el "pequeño" ataque de estrés de tío Bill).
Al final con todo, todos recibieron bastante bien las noticias, Rose le sorprendía que su padre no se tomara tan mal la decisión de sus sobrinos (pero de todas formas medio en broma, le prohibió a Albus acercarse a ella, y a Hugo acercarse a Lily), todos prefirieron quedarse al margen de la situación, los que no James y Fred, pero a esos nadie les hacen caso, serian iguales si se tratase de un cualquiera, lo que si Rose noto, que ese verano prácticamente no pisaron El Refugio. En lo relativo a los primos, todos bien, exceptuando a los de siempre, Rose tenía esa pequeña sospecha ya, pero el resto reaccionaron bastante bien, incrédulos como Albus, Hugo y Lily, pero bien. Molly y Victorie en el momento del caos, también se trasladaron a la casa del tío George para acompañar y apoyar a sus hermanos, (Dominique no, se lo prohibió la tía Fleur y la abuela Molly, por su embarazo), así que opinión de Rose, para normalizar las cosas, solo faltaban que, tanto Percy como Bill, se hicieran a la idea.
Pero Rose se despejo y dejo de pensar en su familia, quería afrontar bien su primer día sola en el número 5 de Covent Garden, su casa.
-¡Rose!-escucho llamarla su madre-¿Cómo puedes dormir tanto?-le pregunto retóricamente como siempre-¡no pienso dejarte sola!-añadió con decisión. Al escuchar esto Rose se vistió de golpe y a toda prisa para bajar a la cocina, allí se encontró con su madre toda ajetreada, estaba a punto de irse al trabajo, en la cocina también está un tranquilo Hugo desayunando y ellos estaban acompañados de la particular Señora Scamander, a la que Rose durante todo el verano vio casi a diario.
-Buenos días-la saludo Rose con normalidad y le robo una tostada a su hermano.
-Espero, que los Normins salmons, te dejaran descasar profundamente-le dijo con un tono ensoñador la Señora Scamander, esas eran una de las criaturas que descubrió la Señora Scamander, son seres microscópicos que se adhieren al pelo de los magos mientras duermen y comparten sus sueños.
-A mi hermana, nada le quitaría el sueño… excepto una arañita-dijo Hugo con burla.
-Si tu también les tienes miedo, mocoso-le contesto Rose malhumorada.
-Iras a casa de Luna-le objetó su madre directamente.
-No, mama, por favor…-se quejo Rose fulminando a Hugo con los ojos.
-Hermione, deja a Rose quedarse en casa, me llevare a Hugo. Durante todo el verano, Rose ha está muy aburrida en mi casa, además si le pasase algo, estaré aquí en menos de 5 segundos-le dijo tranquilamente la Señora Scamander.
Rose miraba agradecida a la Señora Scamander, de todos los amigos de sus padres esa mujer sin dudas era la más especial, además tanto ella como Hugo se habían quedado en su casa la mayor parte del verano porque sus padres trabajaban hasta tarde, para Hugo eso era fantástico, sus dos mejores amigos eran los mellizos Scamander, pero para Rose no y no había posibilidad de ver a Eleine, Matt le prohibió salir de la Fortaleza McKinnon, con Albus era un aburrimiento estar… a su primo sí que le había dado fuerte con Eleine, porque de vez en cuando se quedaba embobado sin mirar a ninguna parte, pensando en ella… y Scorpius desgraciadamente no era una opción. Con lo cual Rose le suplico a sus padres dejarla sola a su aire en casa, cosa a la que cedieron… al final.
-Luna, muchísimas gracias, no sé qué haríamos Ron y yo sin tu ayuda-le dijo la madre de Rose a su amiga.
-Tranquila, por los viejos tiempos-dijo a modo de despedida la Señora Scamander y desapareció por la chimenea, seguida de Hugo, que con todo se despidió de su hermana.
-Bueno, mama-dijo Rose triunfante, había conseguido lo que quería pero su madre aun le miraba inquisidoramente-que tengas un buen día-le deseo Rose, mientras ella caminaba de vuelta a su habitación, iba a tener uno de esos días vagos.
-Ni un paso más, Señorita-le ordeno su madre, con voz recriminadora-si eres mayor para quedarte sola, también lo eres para encargarte de algunas responsabilidades-sentencio.
Rose miro a su madre con miedo, no tenía ni idea de los que le iba a mandar hacer.
-Harás la compra, prepararas tu comida y la cena para cuando regresemos tu padre, Hugo y yo tendrá que estar hecha, llevaras a Crookshanks al veterinario a su revisión y… ni una palabra-remarco Hermione Weasley en "ni una".
-Vale…mama-acepto Rose, pensando de otra manera, la vida en Oterry St. Cappotte no era tan tediosa como esa.
-Gracias Rose-se despidió mas dulcemente su madre con un beso en la frente- y está atenta para cuando Winky regrese y… no le ordenes que haga tu trabajo-le sermoneo una vez más su madre- Winky está de baja.
-Winky lleva casi veinte años de baja laboral-se quejo Rose en un susurro mientras veía marcharse a su madre, después de dejarle algún dinero sobre la mesa.
Rose volvió a subir a su habitación, recogió su cuarto y se preparo para salir, busco entre los documentos de la alacena los papeles del gato, (Rose no entendía porque su madre llevaba ese gato a un veterinario muggle, era medio Kneazle, pero insistía en ello de todas formas) y se preparo para lo más difícil… sacar a Crookshanks, de su cesta en el salón.
Rose observo más detenidamente al adoradísimo gato de su madre, era el gato más feo del mundo, de color canela, la cara aplastada y por encima de todo patizambo. Rose no entendía que le veía su madre, además en los últimos años ese gato se volvió muy vago, y con lo que comía engordo muchísimo, parecía una bola peluda sin forma definida, Crookshanks, o como le decía su padre, Gordonhanks, se quedo mirando a Rose, mientras le ponía el collar y la correa.
-Vamos Crookshanks…-le pidió Rose, pero el gato no se movió ni un ápice- Gordonhanks, por favor…-pero el gato simplemente se hizo un ovillo y le dio la espalda a Rose-maldita la hora en la que me empeñe quedarme en casa…-dijo Rose rudamente, mientras cogía al pesado gato en brazos con un gran esfuerzo, (no sabía cómo se las apañaría para traer la compra)
Recogió todo y salió de su casa, camino a su barrio, a Rose le encantaba el lugar donde estaba ubicada su casa, esta no era un caserón como el de Albus, ni una fortaleza como la de Eleine, ni un palacio como el de Scorpius (aunque nunca lo vio, por las descripciones de sus amigos, era lo más parecido)… la suya era una casa normal en uno de los barrios de mayor comercio de Londres, Covent Garden y le encantaba.
Era muy divertido, ver a tanta gente de otras partes del mundo, que trabajaban allí o simplemente hacían turismo, las tiendas no eran muy caras con lo cual era un buen lugar si querías pasa una tarde con los amigos sin preocuparte por el dinero, las construcciones era modernas, pero respetaban las formas clásicas, y lo que más le gustaba a Rose, era un lugar sin ninguna magia, el mundo de los muggles en todo su esplendor, y eso le gustaba, allí no era nadie, nadie sabía su apellido, allí nadie sabía que su padre era Ronald Weasley, uno de los grandes aurores, ni que su madre era una de las brujas mas talentosas de los últimos años, Hermione Granger, en ese mundo era simplemente, Rose…
Rose caminaba tan ensimismada en esa sensación de libertad que sin querer tropezó con un turista despistado y los dos acabaron en el suelo, el mapa callejero que llevaba el turista le tapaba prácticamente la cara y su mochila fue a parar también al suelo.
-¡Lo siento muchísimo!-dijo Rose apurada mientras hacía fuerzas para que Crookshanks no se escapara- fue culpa mía, estaba despistada…-pero se cayó al momento en que vio a la persona con la que había tropezado.
-Veo que sigues igual de torpe que siempre, Rosie-dijo ese chico con una gran sonrisa arrogante de las suyas. Ese chico, vestía unos pantalones blancos con unas deportivas, una camiseta por el contrario oscura que contrastaba mucho con la palidez natural de su piel, su pelo rubio platino caía un poco más largo de la última vez que Rose le vio y escondía sus ojos, que sabia Rose que eran de un gris metálico detrás de unas bonitas gafas de sol oscuras, también había crecido mucho en estatura, tanto que le superaba a ella, cuando normalmente poseían la misma estatura los dos.
Para Rose, fue tal la sorpresa de encontrase a ese chico allí que aun no había reaccionado, sabia quien era pero le parecía imposible habérselo encontrado un día como hoy por Londres y menos por su barrio.
-¿Rose?-pregunto el chico desconcertado, mientras se quitaba las gafas-¿sabes quién soy?-le pregunto incrédulo, porque Rose aun no había reaccionado.
-SCOR-chillo Rose mientras lo abrazo, ahora la sorpresa fue para Scorpius que casi se cae por la repentina reacción de Rose.
-Si… soy yo… para o me vas a ahogar…-se quejo Scorpius y Rose un tanto avergonzada le suelta.
-¿Qué haces aquí?-le pregunto Rose a su amigo, para ella era muy raro ver a Scorpius como un muggle normal.
-La profesora Hookum nos mando como trabajo, pasar un día en el mundo muggle sin ayuda…-le dijo Scorpius, y le mostró el mapa que estaba utilizando, Rose se fijo que lo llevaba del revés, pero se abstuvo de decirle algo-y estoy un poco perdido…-le confesó encogiéndose de hombros y Rose se rió tranquilamente.
Para Rose, era agradable ver a Scorpius, desde que se conocieron compartían una mutua amistad de amor-odio, pero solo en Hogwarts, fuera del colegio, nunca se veían, tanto el padre de Scorpius como el padre de Rose les tenían prohibido acercarse, pero en el colegio sus ordenes quedaban muy lejos.
-¿Y tú?-le pregunto Scorpius mientras recogía del suelo su mochila-¿y qué haces con…? ¿Eso qué es?-le pregunto Scorpius desconcertado señalando a Crookshanks.
-El gato de mi madre-le contesto simplemente Rose.
-Veo que a tu madre le gusta el color rojizo para todo-se rió Scorpius tranquilamente.
-Que no te escuche mi padre-le contesto de vuelta Rose riéndose.
-¿Y qué haces con ese gato?-quiso saber Scorpius.
-Llevarlo al veterinario-le contesto simplemente Rose.
-¿Puedo acompañarte?-le pidió Scorpius con una voz inocente.
-¿No tenia que arreglártelas tu solo?-le pregunto Rose con ironía, pero lo cierto es que había echado de menos a Scorpius, y quería pasar ese rato con él.
-¡Vamos Rose!-le dijo Scorpius cansado-como siga andando así de perdido acabare en Galés…-le contesto en un susurro, con el que Rose se empezó a reír.
-¡Esta bien!-le dijo contenta Rose-vamos-le dijo y Scorpius empezó andar detrás de Rose.
Primero pasaron por el veterinario, Scorpius parecía bastante complacido (decía que le iba a ayudar en su trabajo), pero el veterinario le recomendó a Rose poner al gato a dieta y sacarlo a pasear (Scorpius bromeo, que mas que sacarlo a pasear, tendría que ser a rodar, Rose se rió, pero el veterinario no) luego fueron a hacer la compra que la mando la madre de Rose (Crookshanks se negó aun a andar, con lo bueno que Scorpius se ofreció a ayudarla, metiendo la compra en su mochila) y después fueron al parque, donde Rose se empeño en que Crookshanks andará un poco.
-Deja de ser tan vago…-le suplico Rose al gato, que atraían las miradas de los muggles que pasaban por allí-Gordonhanks-dijo resentida Rose y Scorpius se empezó a reírse.
-¡Rose!-escucho una voz de una chica, Rose se giro y vio a Lara Sonz, una compañera suya del colegio de primaria.
-¡Lara!-dijo Rose contenta, desde que había entrado a Hogwarts había perdido mucho el contacto con sus amigos de la infancia.
-¿Cómo estás?-le pregunto Lara, pero su mirada de desvió hacia donde estaba Scorpius que acariciaba a Crookshanks-veo que por tu nuevo internado no pierdes el tiempo…-le contesto con un guiño, al que Rose se puso rojísima por la insinuación.
-¡No!-le contesto Rose un tanto ofendida, pero su amiga un la miraba recelosa-Lara, te presento… a Paul-dijo Rose al momento, los padre de Lara aun se llevaba muy bien con los suyos… no podía decir el verdadero nombre de Scorpius, o sus padres no la dejarían volver a salir en lo que le resta de vida-Paul-dijo Rose con mucha énfasis, ya que Scorpius la miraba desconcertado-te presento a Lara…
-Encantada-dijo Lara con una sonrisa embobada, Rose dedujo que le gustaba, en cambio Scorpius la seguía mirando desconcertado.
-Paul, podrías llevarte a Gord… digo Crookshanks a dar una vuelta, por favor-le pidió y Scorpius acepto, pero aun así la miraba incrédulo mientras se alejaba.
-Rose, tienes que darme su número-le pidió su amiga.
-Esto…-dijo Rose un poco abochornada-dudo que tenga numero…-Lara la miro recelosa.
-¿Email?-le pregunto, Rose se estaba empezando a agobiar, negó con la cabeza convencida de que Scorpius no tenía ni idea de que era un Email-ya veo…- dijo Lara con una media sonrisa-Rose… que envida, tan bien acompañada de un chico tan guapo, misterioso y inaccesible…-dijo Lara con cierto énfasis en la última palabra.
-No es nada de lo que piensas… solo que es un… chico especial…-pero Rose se dio con una mano en la frente al terminar la frase ya que Lara le miraba con suficiencia, no podía decirle que era un mago y que no tenía ni idea sobre el mundo de Lara.
-Ya veo, adiós Rosie-y se fue como si nada dejando a Rose bastante humillada y camino de vuelta hacia donde estaba Scorpius con su mascota, a él si le hacía caso, cosa que enfado un poco a Rose.
-Scor… ¿Cómo lo haces?-quiso saber Rose, mirando el gato, pero Scorpius hizo oídos sordos a Rose-¡te estoy hablando!-le grito
-Lo siento, pero yo me llamo Paul-le dijo Scorpius sarcásticamente.
-¡No te enfades!-le pidió Rose-no podía decir Scorpius porque no es un nombre muy común y tenía miedo que mis padres se enteraran de que estoy contigo.
-Pero… ¿Quién era esa chica?-le pregunto Scorpius con curiosidad.
-Es muggle, Lara y yo éramos compañeras de clase, vivía enfrente, pero se mudaron hace un año… además no éramos muy amigas… creo que lo único que quería era tu Email…-dijo Rose suspirando.
-Mi… ¿Qué?-le pregunto Scorpius desconcertado y Rose se echo a reír.
-Vamos, te invito a comer-le dijo Rose animada.
-Voy a morir, ni hablar-le dijo Scorpius asustado.
-Nada de eso, hoy estoy sola, mis padres no van a llegar hasta muy tarde… acompáñame-le pidió Rose, en el fondo ella sabía que Scorpius la echaba de menos, tanto como ella a él.
-Si me ven contigo…-empezó a decir Scorpius.
-Scor, eso solo es en el mundo mágico, en el mundo muggle somos anónimos, nadie en este momento nos ha reconocido, no hay ni Weasley ni Malfoy, aquí somos solo Rose y… Paul- le contradijo con una sonrisa Rose.
-Vale-acepto Scorpius, Rose sabia que para el también era agradable no ser reconocido, ni que susurraran "mortifago" a tus espaldas, ambos eran dos chicos normales.
-No sabía que vivías por esta zona…-le dijo Scorpius mientras andaban distraídos por las distintas calles.
-Si-dijo Rose orgullosa-¿y por qué te has decidido por Covent Garden y no otro?-quiso saber Rose.
-Albus me lo aconsejo… y ya sea porque-dijo con seguridad Scorpius, Rose le miro sin entender nada-me dijo que tal vez en Covent Garden recibiría una sorpresa… tu- le dijo a modo de respuesta, Rose también se lo imagino, le había dicho a Albus que echa de menos ver a Scorpius.
-Bueno, me alegra que le hicieras caso-le dijo Rose mientras abría la puerta de su casa- y bienvenido a mi casa-dijo mientras le dejaba sitio para pasar.
-¿Vives aquí?-pregunto Scorpius con curiosidad.
-No es mucho…-dijo Rose acordándose del palacio en él vivía Scorpius, su casa era normal de dos plantas, en la parte de arriba había tres habitaciones y un servicio, en la planta de abajo, estaba una salita, una biblioteca pequeña (cosa de la madre de Rose), la cocina y el comedor, y una pequeña habitación que era el cuarto de Winky cuando estaba allí.
-¿Alguna vez te has perdido en tu propia casa?-le pregunto con una sonrisa Scorpius.
-No, claro que no-le contesto Rose sorprendida.
-Pues entonces no esta tan mal-le contesto Scorpius con una sonrisa.
-Ahora solo faltaba Albus y Eleine... hace tanto que no la veo-dijo Rose tristemente.
-No he visto a Eli desde Junio-dijo Scorpius tristemente también- con Al he quedado algún día, pero no mucho y a ti... hasta hoy-dijo simplemente Scorpius.
-Scor, ¿Albus contigo también está ausente?-quiso saber Rose.
-¿Solo ausente?-le dijo Scorpius sorprendido mientras Rose lo llevaba al salón-cada vez que hablo con él, me parece más que mantengo un monólogo que una conversación-se rió y Rose también.
Los dos se quedaron en silencio un momento, mirándose cómplices, era muy tentador reunir a Albus y a Eleine.
-Si pudiera convencer a Matt...-dijo pensativamente Rose.
-¿Que tal si lo intentas?-le reto Scorpius con una sonrisa
Rose sin pensárselo demasiado, cogió unos polvos flu y los echo a la chimenea con la mitad de su cuerpo, apareciendo en la Fortaleza McKinnon, en su familia, solo ella tenía ese honor concedido por los Señores Prince, solo Hagrid, ella, Albus y Scorpius eran los únicos que podían viajar por la red flu a la Fortaleza.
Cuando Rose abrió los ojos, vio el salón de los Prince, decorado de una forma muy particular, las paredes eran de coral, porque estaba debajo del agua y en las ventanas podía ver peces y sirenas, por todas partes.
-¿Hola?-pregunto Rose, lamentaba que no hubiera nadie en casa.
-Rosie...-dijo una voz muy conocida.
-¡ELEINE!-grito Rose emocionada, cuando logro ver a su amiga.
-¿Como estas?-le pregunto Eleine encantada sentándose delante de ella.
-Todo bien, pero ya hablaremos-le dijo Rose rápido-¿puedo hablar con tu padre?-Eleine le miraba sin entender, pero muy contenta-quiero que vengas a comer conmigo y Scorpius.
-¿Scor está contigo?-pregunto incrédula y sorprendida Eleine.
-Si-le contesto riendo Rose-¿tu padre te va a dejar venir?-le pregunto con curiosidad Rose.
-Lo cierto es que se acaba de ir con Traicy, que ha venido a buscarle... me dijo que viajara a la casa de Hagrid...-le dijo Eleine.
-Pues perfecto, a Hagrid no le va a importar, ven con nosotros, puede que Albus también venga...-insinuó Rose intentando controlarse la risa.
-No se... Rose...-dudaba Eleine.
-¿Es que no nos echas de menos?-le pregunto Rose melodramáticamente.
-Claro que si-le contesto Eleine con una sonrisa-me voy a arreglar...-Eleine aun estaba en ropa de dormir-y apareceré en tu casa-le dijo mientras le levantaba-Rosie-le llamo antes de que Rose desapareciera-te he echado mucho de menos-le dijo con una sonrisa.
-Prepárate pronto, enana-le dijo Rose con un guiño-te estaremos esperando los chicos y yo-con esta última frase Rose volvió a su hogar y se encontró con la mirada de Scorpius.
-¿Que ha dicho?-quiso saber.
-Tenemos que llamar a Albus sin perder tiempo-le contesto Rose intentando recobrarse del viaje-quiero que este aquí para cuando llegue Eleine-dijo Rose cogiendo un poco de polvos flu.
-Rose, espera, seremos más rápidos con esto-le dijo Scorpius sacando el espejo doblesentido, y colocándose detrás de Rose para aparecer los dos-Albus Severus Potter-llamo Scorpius, Rose se sorprendió de que Scorpius dijera el nombre completo de Albus pero no añadió nada más.
-Hola-contesto Albus, pero una vez que los vio a los dos-pero... ¿que hacéis...?
-Ven a mi casa-le dijo Rose riéndose de su cara sorprendida-te invito a comer-dijo y Scorpius guardo al momento el espejo, para que Albus no les viera reírse tanto.
Casi al momento las verdes llamas empezaron a aparecer en el salón de la casa de Rose, gracias a la aparición de Albus.
-Rose, tu padre te va...-empezó a decir Albus riéndose, pero las llamas volvieron a convertirse en verdes, lo que solo significaba la llegada de Eleine.
-Hola-saludo Eleine encantada, y Rose y Scorpius se empezaron a reír porque Albus se quedo clavado y muy colorado.
-Eli...-dijo Albus bastante avergonzado.
-Albus, Scor, os he echado mucho de menos-dijo Eleine riendo con dulzura como siempre en opinión de Rose, y le dio un abrazo a Rose que lo recibió encantada, era su mejor amiga, aunque Albus no le quitaba los ojos de encima, si, sin dudas que a su primo le había dado muy fuerte con Eleine-como habéis crecido todos... sobre todo Scorpius-dijo un tanto abrumada, era de todos ahora el más alto seguido de Albus y luego Rose-yo sigo en mi metro cincuenta-dijo un poco avergonzada.
-Estas guapísima Eleine, ¿a que si, Al?-le pregunto Scorpius a Albus, Rose se fijo que este le fulminaba con la mirada mientras afirmaba muy avergonzado.
-Gracias, Scorpius, pero me gustaba más tu pelo cortito, como Albus ahora, esta muy guapo-dijo Eleine mirando a Albus, Rose intercambio una mirada con Scorpius sorprendidos por la rojez que alcanzo Albus y se rieron.
-Eli... esto... gracias-dijo Albus muy incomodo, porque Rose y Scorpius no paraban de reírse-y no le hagas caso a estos...-añadió mientras fulminaba con la mirada tanto a Rose como a Scorpius.
Después del recibimiento y de que Albus se comportara con cierta normalidad delante de Eleine, todos empezaron a preparar la comida, (Scorpius no sabía hacer absolutamente nada, y más que ayudar estorbaba) la parte que le toco a Albus se le quemo, (dijo que se había despistado, Rose de esto le echaba la culpa a la cercanía de Eleine, porque su primo no cocinaba mal, o al menos no se le quemaba nada) quien si cocinaba como una autentica maestra era Eleine, Rose no lo hacía mal, pero no era su fuerte.
-Eli, ya acabo yo, tu pon la mesa con Albus, ¿quieres?-le pregunto Rose con una sonrisa.
-Claro-dijo Eleine tranquilamente-¿Donde están las cosas?-le pregunto tranquilamente Eleine.
-Albus ya lo sabe-dijo Rose simplemente mientras Eleine salía seguida de un Albus que fulminaba a Rose con la mirada, pero parecía conforme de pasar unos minutos a solas con Eleine.
Nada más salir Eleine y Albus, Scorpius cerró la puerta y se miro con Rose, y los dos se empezaron a reír a carcajadas.
Ya en el salón, Albus empezó a poner la mesa con Eleine, pero por culpa de la presencia de Eleine se sentía más torpe que de costumbre, tanto que se avergonzaba mucho de que Eleine le viera así.
-Al, ¿que tal tu verano?-le pregunto Eleine con una sonrisa.
-Bastante bien...-dijo Albus ensimismado y se le cayó un vaso al suelo, pero gracia a los buenos hechizos de su tía Hermione, no se rompió.
-¿Te encuentras bien?-le pregunto Eleine preocupada.
-¡Claro!-le contesto Albus en el momento, se sentía ridículo y no quería preocupar a Eleine y lo que menos quería era que ella se diera cuenta de lo que sentía por culpa de su torpeza.
Albus se quedo mirándola una vez más, no había crecido nada, como les había contado cuando llego, ahora mismo Eleine le llegaba a la altura del pecho a Albus, pero estaba un poco mas morena, el pelo un poco más largo e igual de perfectos tirabuzones de siempre, vestía un sencillo vestido color blanco con un estampado floral en color claro, con unas sandalias, realmente estaba muy guapa, además Albus se fijo muy complacido que Eleine llevaba los pendientes que le había regalado, lo único que no complacía a Albus es que esa chica, a la que ella pensaba que solo eran amigos, no demostraba ningún interés particular en el, para su disgusto.
-Bueno esto ya está listo-dijo Eleine dulcemente sacando a Albus de su aletargo.
-Vale-dijo Albus, después de eso se quedaron unos segundos en silencio, Albus no quería mirarla directamente, no quería llegar al límite de poner a Eleine incomoda-¿quieres que ponga la televisión?-le pregunto Albus, recordando que sus tíos tenían ese particular invento muggle, en todos los sentidos esa casa parecía la de unos muggles.
-Claro... hace tanto que no la veo... debajo del mar no llega la señal-se rió Eleine y Albus lo hizo y puso las noticias, hablaban de un incendio bastante raro en una casa antigua a Albus no le parecía nada interesante.
Pero en ese instante, Rose cargada con las bandejas de la comida como Scorpius, llego al salón, pego un grito y la bandeja se le cayó de las manos, con el susto, a Scorpius también se le cayo... Rose se acerco el televisor con sus manos sobre la boca contemplando la noticia... Albus se fijo que en la mejillas de su prima se empezaban a derramar unas lagrimas... no entendía lo que le pasaba, ni él, ni Scorpius, ni Eleine...
Leí los comentarios y me alegro deciros que no tenéis que preocuparos por "si no sigo" o por "si dejo de escribir la historia" porque tengo escrito hasta un 7º año y que ese será el definitivo, pero lo iré publicando progresivamente.
¡Saludos!
SSS
